Texto digital de El cascabel del demonio
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Desconocido
- Atribución estilometría
- Sin resultados estilométricos disponibles
- Género
- Auto
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El cascabel del demonio. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/cascabel-del-demonio-el.

EL CASCABEL DEL DEMONIO
El Tártaro fecundo, abismo horrendo, O imaginando solo, sin sentido, salgo con tanto estruendo, tras un desvanecido pensamiento. Una Mujer me asombra, y cual culebra huyo de su sombra: a quien no causa risa el ver que una mujer me de tal prisa? si soy el mismo espanto, por qué razón he de temerla tanto? Mas ay, que su pureza amenaza mi mísera cabeza! aunque más la he mirado, jamás la vi con mancha de original pecado, ni jamás fui bastante a conquistar su pecho de diamante; pues si quiero ofenderla, se opone luego Dios a defenderla, La Hija de Joachín está en el Templo, de humildad raro ejemplo, a Dios ha consagrado su pureza mayor que se ha criado, y hoy quieren darla Esposo, si es que le puede haber tan venturoso, que merezca su lado, siendo cual Serafín tan inflamado. Lucero en Nazareth, luz que da lumbre al Reino de Israel puesto en la cumbre del Trono Sempiterno, para Dios gloria, y pena al mismo Infierno. Estrella Soberana, y sin segunda, que has de ser otra Ester, y tan fecunda en nuestro Matrimonio, que sola tu humildad venza al Demonio. Recogimiento Santo, donde el Padre, la primera Persona, porque cuadre, y asombre su grandeza, te corona de Estrellas la cabeza. Por ti, Señora mía, el Cielo todo, (adverrid, dulce bien, si lo acomodo) haciéndose otro Apeles Soberano, para copiar en ti con larga mano los Epitectos que el Esposo canta a su Esposa Santa. En el Libano, alto Cedro hermoso, en el Sion Ciprés san espacioso, como oliva florida, Nardo al olfato, que su olor da vida, Rosa entre espinas recogida, y bella, Mirra escogida, pura como Estrella, Divina en todo, en todo poderosa, y de este vuestro Esclavo dulce Esposa. Si con tantos requiebros, dulce amante mostráis el pecho vuestro vigilante, podré decir, que honráis en profecia, que sois Virgen, y Esposo de Quién pudo mereceros, Joseph Santo? ni quien podrá alabar tu nombre tanto, cuanto os ensalza la Escritura Santa, pues flores dais de vos con gracia tanta? Devos nace virtud, de vos renace todo el amor de Dios, que a todo aplace; con vos siempre está Dios, que es buen abrigo, y estando con vos, también lo está conmigo; y entre los Patriarcas vos sois uno, primero en el asiento que ninguno; ninguno puede ser más que habéis sido, vos sois la flor que el Cielo ha escogido. Azucena Divina. . Ramo hermoso. Esposa Soberana. . Dulce Esposo. Dame licencia, que el trabajo llama. Siento la ausencia. . Todo el Cielo os ama Vos al trabajo, y yo como una Esclava a la Oración mental, que el Cielo alaba; vos con el oro que os ofrece el Cielo: adiós Esposo. . Adiós El pajar he de abrasar, aunque la vida me cueste. Qué tiene? Qué tiene? peste, y en él no se puede entrar. Peste el pajar? O el dimuño; no hay ratón que pare en él, uno trae un cascabel más gordo que aqueste puño. A noche fui a sacar paja para la borrica, y éncima de unatablica todo era cascabelear, Mírele, y él a mí; yo mírele, y él mirome, y un puño de paja echome, con que me salí de allí. El dimuno puede estar Ca, que gran consuelo! en el pajar; esto digo, Melioso, si eres mi amigo, el pajar se ha de quemar; sea dimuño o rarón, el cascabel no ha de andar de esta vez en el pajar. Mira que es gran sinrazón. No hay remedio, esto es cierto. Y el amo, qué ha de decir? Mas que se deje morir de viejo, o se caiga muerto. Qué es esto? . Aquí Parrado porfía que ha da quemar, Tebaño, vuestro pajar, y en esa porfía ha dado. La causa? . Yo la diré, que aún no estoy del todo muerto. Dilo, pues estás despierto. Aguardaos me sentaré, que para contar un cuento es menester gran sosiego. A mi pajar poner fuego quiere el muy grande jumento? Oiga, escuche un poco, paso, seor buen viejo, si quiere que cuente el cuento de cuentos. Habrá cuatro días, si bien yo me acuerdo; que Dina, Pastora, vuestra hija bella, quiso hacer buñuelos, y llamó dos viejas, que según barrunto, son dos alcahuetas de estas que a las mozas traen a la melena; que por otro nombre llaman hechiceras. Echa allá, Parrado, esas chanzonetas, que ha movido mucho, y hay muy malas tierras. Hi cieron su puche, yo fui a la deesa, por ser de la boda, no más de por leña, y allá me encontré una guarda de estas, que guardan su bolsa, y vacían la ajena: hice mi cárguilla, con un leño acuestas, y llegué al Lugar cansado en conciencia; la burra cansada descargué a la puerta, y ella muy alegre a rozuar comienza, de que barruntó, que en casa había fiesta, pensando de ser de la bod Su reclamo oyeron, y a bailar comienzan, viendo que tenían ya la leña cierta. Fuila a dar un pienso, mas mirando apenas el cesto, no había paja que ponerla. Llegué al pajar, y al abrir la puerta, vi un ratón tan grande como una ballena. El pelo muy liso, grandes las orejas, el húcico agudo como una lanceta; los dientes tan grandes, que si los midieras, pienso que cada uno tres varas tuviera: pequeños los ojos; echando centellas de fuego a menudo, y cortillas piernas. Tena unas uñas, que yo apuesto, que eran como una guadaña de aquestas que siegan. La lengua tan grande, que si la pusieran en peso a pesarla, dos arrobas fueran poco para el peso. Granmentira es esta! un ratón tan grande? Meliso, si vieras el color, y el talle, pienso que te dieran por detrás suspiros. Eso fue tu idea. Si no era un ratón, yo apuesto mi hacienda, mi rabel, y frauta, que el Dimoño era, en la forma suya, porque su presencia mas era de Diabro de aquestos que tientan. Al cuello tenía una cinta puesta, con un cascabel, que más de diez leguas se oyera el chillón. No va mala esta: caigan a montones, pues que poco cuestan; buen, Parrado, caigan, mentiras apriesa, pues de balde valen. Repare en el caso. Oí el ruido que hace, y juzgué venía a engarabatarme. Con el grande miedo vengome a la puerta, y a fe estuve a pique de dejar la tierra. Allí está el Dimoño: con vuestra licencia tengo de quemarle, donde no, las puertas cojo para ver otras tiernas nuevas. Sosegad un poco, y tened paciencia, que una casa, amigo, más prestoda en tierra, que no se edifica, por corra que sea. Dice bien Tebanos muestra el tizón, muestra, que los dos iremos, a que vaya fuera. Llevemos el Cura, con luz, y linterna, acerre, y hisopo, que con esa treta, y el conjuro que eche, se irá aquesta fiera, y con eso está la victoria cierta. De esa suerte sí, no de otra manera. La lumbre llevemos. Vete a las ovejas, y daja esas cosas, que yo pondré enmienda: lleva a los Pastores que cenar, y sea esto luego al punto, y no te detengas. Y si acaso encuentro metido en la sierra al del cascabel, qué hará mi montera; sino es levantarse mas de vara y media; y con este miedo se caera la cena? Pues sufrelo, y calla. Eso es si pudiera, que en aquestos lances tanto el miedo aprieta, que salen las heces de la cuba llena. Y no me acomodo a tener paciencia, si vuelvo, y se hallo danzando entretejas, pájar, paja, y cabras de aquesta vez vuelan. Soberbios montes, donde el Sol dorado, por darme más cuidado, viendo vuestra grandeza, y hermosura, alegráis toda humana criatura, cuando arrojado de ellos, para más tormento, llorando pena, y suspirando al viento. Silvestres aves, animales fieros, que alegráis lisonjeros, esperando la luz de que carezco; gozad, pues no merezco los tesoros del mundo, aunque los veo; triunfad con la victoria, pues carece Luzbel de tanta gloria. Peces del mar salado, que en su centro tenéis vuestro aposento, gozando de la perla, y coral bello, organizad el cuello en sus senos oscuros, y el acento entonad en el fluido elemento. Contad mientras yo lloro, pues gozáis libertad en tal tesoro. Qué infeliz fue aquel día, cuando en su Monarquía Dios me crió, o nunca me criara en tantas desventuras, para desprecio vil de las criaturas! Qué presagios son estos que da el Cielo para mi desconsuelo? Si eres Dios en la tierra, teman tus iras, su furor destierra, su orgullosa cerviz rendir procura: mas ay qué desventura! que el Ídolo cayó, ya dio en el suelo; pues el subirse al Cielo es imposible, por más que mi sañuda rabia convoque del profundo Aberno todo el poder contra el Dios Eterno, La trompeta del juicio parece que estoy oyendo; y aunque sus voces escucho, sus señales no las veo. El Sol sigue su carrera, la Luna está en su gobierno; las Estrellas duplicadas, los hombres de buen aspecto; er mar, que no se remueve, ni los peces de su centro hacen mudanza este día: de que nace este misterio, estas voces, y estas quejas? Quién va? . Quién va? Soy quien puedo; si Dios no hubiera criado el terrestre Firmamento criarle a solas yo mismo, y es poco decir aquesto. Soy el que dio a Faraón fuerzas para abrir soberbio a los hijos de Israel las olas del Mar Bermejo. Soy Nabuco. Donosor, que hago adorarme a mí mismo como a Dios, con el poder que dentro en mi pecho tengo. Soy la envidia, que me opuse con el fuerte Madorqueo en las privanzas que tuvo con el poderoso Asuero. Soy el fuerte Salomón, a quien estatuas ofrezco de oro a la bestia humana, para que me adoren luego, Soy quien le presto la lanza a Joab, contra el mancebo Absalón, cuando quedó pendiente de los cabellos. Soy quien ofreció! Caín la quijada del jumento, con que a Abel quitó la vida, gozando el primer infierno. Finalmente soy quien pudo, con mi poderoso esfuerzo, sacar del bello jardín a Adán, el Padre primero. Y si quieres saber más, soy quien revolvió los Cielos, y quiso a Dios derribar de su poderoso asiento: quieres más? Arto has dicho, conocido estás, no quiero preguntarte el nombre, y patria donde tienes tu gobierno. Quién eres tú? . No conoces en el talle, y el despejo, en la proporción, y el aire, en el rostro, y el modelo, y en solo mirar mi sombra, quién puedo ser? No me acuerdo haberte visto jamás. Pues yo soy uno de aquellos, que cuando Dios te crió, me crió en su mismo Imperio. Soy aquel que a Faraón hizo temblar; pues su ejercito anegué, partiendo el mar, cuando Moises iba huyendo. Soy quien la estatba botró de preciosos Camafeos a Nabuco. Donofor, y la arrastró por el suelo. Soy quien hizo ajusticiar a Amán, cuando Mardoqueo no quiso hincar la rodilla al pasar a ver Asuero, Soy de Salomón cuchillo, quien con el poder que tengo su estata convirtió en humo, finito precio, Soy quien a Absalón de dio venganza de aquel perverso Joab, que le persiguió hasta romperle su pecho. Soy quien puso la Corona de matirio a Abel, en premio de su virtud, y el que puso a Camen fuego eterno. Tinalmente, como he dicho, quien a ti, y a los que fueron contigo los derribe de aquel Trono Sempiterno: quieres más? . Nodigas más, harto has dicho, auque no puedo. dejar de tener envidia, si de los Cielos me acuerdo. Qué burcas en vazareth? Ando cual León rugiendo los dientes, ando cual Lobo a ciegas por esos cerros. Qué te desvela? . Pensar, que aquellos Profetas viejos han de cumplir lo que han dicho, es el dolor que padezco. Qué han dicho? Que nacera de una Virgen el remedio de todo el género humano, y hallo señales sin cuento. Eso te aflige? . Pues no, si dentro en mí mismo Templo los Ídolos se han caído, polvos, y cenizas hechos? Vete a tu región oscura, que tan Divinos secretos no se guardan para ti, bruto indomito, y soberbio. . Obedecer es muy justo; pues yo mismo fui instrumeto de padecer tantas penas, como son las que padezco; pues estoy en destierro, muera rabiando, pues que fui soberbio. h. Confuso, y triste cuidado, decidme, por dónde vais? por qué causa me lleyáis de Nazaret desterrado? el Sol atrás he dejado, y ciego sin él estoy; que mal caminando voy sin luz de noche, y de día, dejando el Sol de María puro, y limpio el día de hoy! Qué pena se puede dar al que sin razón se ausenta de su casa, y sin dar cuenta adónde va a trabajar? a quien puedo preguntar esta duda con razón, en semejante ocasión? bien diréis, mirad por vos, Josenh, que os mira Dios, y vos no tenéis razón. Salir así desterrado de Nazarcta esta hora, dejando mi dulce Aurora, parece que la he olvidado; los celos esto han causado; mas celos, Jotepú, de qué? que habéis visto? no lo sé: pues si no lo sabéis vos, dejad secretos de Dios, que él los sabe, y los ve. Será adúltera María? no puede ser, porque el Cielo infundió en aqueste suelo en ella sabiduria: es un Iris de alegría, un farol de honestidad, y para más eficacía, es la Madre de la Gracia, y Madre de Castidad. Cualquier atributo Santo, Virgen, bien se os puede dar, también os puede alabar el mismo Espíritu Santo: el Cielo escuche mi llanto; que el considerar que os dejo sola, y que de vos me alejo, no me deja caminar; y así no puedo pasar de Nazareth, duice espejo, Cansado ya del camino, y del sueño fatigado, un rato en aqueste prado a descansar me reclino: Cielos, qué es lo que imagino en tan varias confusiones! varias imaginaciones me acometen; ay Dios mío! solo en vos, Señor, confío, remediad mis aflicciones. Sirva, pues, que ya me empeño, aunque no es Púrpura Real aqueste humilde sayal de alfombra para este sueño: aunque es el caudal pequeño, Joseph basta para vos, brocados de dos endos, para los Reyes se dan; todos nacimos de Adán, y así me encomiendo a Dios. Rompiedo las densas nubes, desatadas de los Cielos, obligado a la justicia de Dios, mi Señor, y dueño, desde aquel Celeste Coro, donde Lucifer soberbio cayó al centro del abismo, y aquellos que le siguieron Desde la cumbre más alta, que Dios crió para aquellos, que humildes se reservaron a sus mandatos sujetos, vengo a desatar las dudas, que traen a Joseph inquieto. Joseph, hijo de David, no temas, escucha atento, que si en sueños te doy luz, dichoso eres en el sueño. Lo que tu Esposa María encierra en su casto pecho, es obra inmensa, y secreta del Divino Paracleto. Nacerá de sus entrañas el Hijo del Padre Eterno; llamarse ha Jesús, el cual ha de restaurar su pueblo. Por obra Divina, y Santa, por principal Privilegio de la Trinidad de Dios, el Soberano Lucero de Castidad, que tu Esposa esta preñada. . Qué es esto? qué sueño tan milagroso! alma escucha, ve diciendo, Paraninfo Soberano, pues con esos dulces ecos, vuelves nuevo ser al alma, para cobrar nuevo aliento. El Autor Omnipotente obra tan altos mistorios, y por disposición suya, con su poder Sempiterno ha concebido tu Esposa; no tengas toseph, recelo: no temas: vuelve a tu casa. a ver el raro portento de Santidad, que es María, Madre del Sagrado Verbo, que de la antigua cadena ha de libertar su Pueblo. Qué feliz sueño ha sido este! no estabáis Jnseph, durmiendo entre delicias Divinas, entre Serafines bellos. otro nuevo mundo miro, otro Joseph me contemplo, otro soy ya del que fui: Tanto favor! qué es aquesto? Mil gracias, os doy Señor, solo con vos me recreo, con vos se alegra mi alma, toda es vuestra, yo soy vuestro, Paraninfo Soberano, pues no escuchasteis lo menos de mi respuesta amorosa, aunque yo carezca de ello. Dad de mi parte un recado a diós, decidle, que espero con gusto en mi humilde casa aquel cándido Cordero, que ha de Nacer de María el que esta esperando el Pueblo de Israel, para arrojar las cadenas por el suelo de Luciser, y los suyos; el que ha de alcorar el suelo, según prometió Iaías, y otros Profetas sin cuento. Decid; pero no digáis más, pues en decirle esto echara de ver, que estoy en toda ocasión sujeto al poder de su justicia, a su piedad, y a los ecos de su voz con humildad, como esclavo, y como preso; pues viendo tal misterio, quien no canta de gozo, y de contento. Decid como yo dijere, Decid como yo dijere. Este borracho, qué quiere? Este borracho, qué quiere? Manda el señor Presidente. Ahora ya lleva camino; óyete aquí impertinente. Manda el señor Quirino. Manda el señor vino. Y como que el vino manda, pues que no aciertas a hablar. Habemos de pregonar? todo el mundo se me anda; qué de relámpagos van unos tras otros corriendo! paz, hola. . Qué es? . Riñendo con los cándiles están; y es muy gran bellaquería. alumbren todos a una; Mas qué digo! no es la Luna, que sale a romper el día? por vida de mi persona, que pensé que era perrera la Luna. . Mejor creyera, que lo causaba la mona, Acaba de echar el bando, ve diciendo como yo. Bienhaya quien me le dio, . que así me va consolando: qué licor tan peregrino! mal haya quien mal le sabe; déjeme ahora que acabe echaré una loa al vino. No vengo con tanto espacio, acaba ya, echa el bando, que el Presidente aguardando queda a gran prisa en Palacio. Vive Dios que la he de echar, aunque pese a quien pesare, si el Presidente aguardare, véngalo él a pregonar. Príncipe de los licores, que tienes por nombre vino, que diré de tus favores, y color tan encendido? Es tu olor confortativo, perfectísimo, y tan cierto, que aunque esté uno medio muerto, en olerle queda vivo. Haces tal operación a cualquiera cuerpo humano, que de triste queda ufano, y alégrito el corazón. Eres valiente en la Plaza, y afirmará esto que digo aqueste botillo hermano, . que será el mejor testigo. Pero ya que le he nombrado, quiero mojarme la nuez, . vuelvo a beber otra vez: ya quedo refocilado. Este Príncipe excelente tiene su trono especial en parte tan principal del hombre, que es en la frente. Desde allí gobierna, y manda todos los miembros humanos, pies, rodillas, brazos, manos, y en las coyunturas anda. Son sus entranas tan buenas, y de tanta caridad, que si hay de él necesidad, da la sangre de sus venas. En cualquier parte le quieren, en los Palacios le llaman, en todo el mundo le amán, y por su gusto se mueren. Maldito, y excomulgado sea el que no le quiere bien; responda, y diga amen quien le fuere aficionado. Ya has cumplido con tu intento, echa, pues, el bando, hermano. Mire, déjeme, Escribano, que ahora estoy en mi elemento. Borracho está hasta caer: ea piensas acabar? Pues si hemos de pregonar, quiero volver a beber. . Manda el Emperador, que es el César Octaviano, y Quirino Juez Romano, que envía por Gobernador, que mujeres, niños, y hombres, de cualquieredad que sea, cuantos viven en Judea, vengan a escribir sus nombres: y que acuda al padrón el que a escribirse viniere a la Ciudad que tuviere sobre ellos jurildición: y aquel que rebelde fuere, sean sus bienes confiscados, demás de ser castigados quien lo contrario hiciere. Mándase pregonar, porque venga a noticia de todos. Nazaret venturoso, detén el parabién, pues el Sol de María casa con Joseph. Andos desposados; quien se viera, amén, con tan lindo esposo; ya que soy mujer. Con mis ansarillas paso a mi placer, a veces cantando coplas que yo sé. Amante no busco, ni a mí me está bien; que a mujer rogada la estiman pardiez. Siguiendo mi muerte voy; porque la vida no espera quien jamás alcanza dicha, después que piso la sierra, qué importa a un alma querer, y oponerse a la grandeza de un desdén, que es inmortal, si tiene tan pocas fuerzas? Mas ay qué digo! aquí está la que mi vida atormenta; pues en el mar del desdén a cada paso me ciega. Qué hay Meliso? Dina hermosa, digna de que las estrellas a tus plantas se te humillen, y te sirvan todas ellas. Digna de que aquestos prados formen nuevas primaveras de flores, porque las cojas, como su Señora, y Reina. Digna de que los Pastores en amantes competencias, al culto de tu deidad sus corazones ofrezcan. Digna, de quien no soy digno, pues ya mi fortuna adversa, cuando más te rindo el alma, tu más esquiva te muestras, Digna. . No me digas más que sofísticas ternezas, i lisonjeros halagos, no es justo que yo los crea. Ya, Meliso, te he entendido hacia donde se enderezan tus rendimientos corteses, y tus amantes finezas. Y si piensas que lo iznoro, te engañas, pues bien penetra mi conocimiento, que te arrastra una pasión ciega, Ya sé, que me favoreces, que me estimas, y me precias, y que en todo Nazarcin no hay Pastora que más quieras, Yo tengo padres, Meliso, y soy hija de obediencia, a mi Padre he de servir, y estar a su gusto atenta. Tú eres pobre, y aunque pobre, te estimo; mas la riqueza tiene un no sé que, que arrastra a sí, con singular fuerza. Alcanza tú con mi padre él sí, que yo estoy dispuesta a hacer lo que él ordenaré, mas tengo por cosa cierta, te ha de despedir por pobre, y te ha de cerrar la puerta de mi voluntad, Meliso, y con esto a Dios te queda. Cielos! qué es esto que escucho? acabad mi vida penas; pero un desdichado vive, mas, para que más padezca. Oh seyes del mundo avarás! nunca en el mundo naciera un hombre, si ha de ter pobre, y ha de morir con pobreza. Que solo al rico le estimen, y que pueda la riqueza arrastrar las voluntades, convertir el bronce encera! Que mucho, pues que un avaro atropene su conciencia por acodiciar tesoros, si solo estiman la hacienda? Adiós Nazarct dichoso, a Dios cabaña, do peinan otras de Galaad sus rubias, y blancas hebras, Adiós monte, a Diós collado, a diós fuente, a Dios ribera, donde apacentando a solas estoy con mis ovejuelas. Adiós, pues os dejo, amigas, que importa más en la guerra morir con honra peleando, que en Nazaret con pobreza. Adiós, ya no quiero más cascabeles en Judea, pues no se quema el pajar, y aquel dimuño no quemán. A diós cabana dichosa de Nazareth, donde queda mi frauta, rabel, sonajas, pito, y diez y seis docenas de castañotas labradas, en el huevo de una peña. Adiós cuezos de mi choza, donde la leche se ordeña, cama de escobas muslida, que sin daros de esto cuenta, ni a la burra de mi ama, con ser la cosa primera, que yo en este mundo amaba, porque me parto a la guerra; allá voy a matar Moros, aunque mucho mejor fuera matar por Moros morcillas, que no hay coyuntura en ellas, Parrado, pues dónde vas? Mi fortuna me destierra, Meliso, a ser Soldado, sirviendo al Rey en la guerra. Hate despedido el amo? . No; mas me he de ir en mi conciencia, pues no se quema el pajar, y el omabro en él se recrea. No ha querino que se queme el pajar, él le revela como Gallego de Asturias, que da coz, cuando no piensan, Échame tu bendición, que juro por mi conciencia, que no he de quedar en casa, O a que buen tiermpo, que llegas que te quiero acompañar, que vive Dios, que esta tierra no es buena para Pastores, pues por pobres los desprecian. Qué dices? . Lo que has oído. Tienes armas? . Tú las llevas para los dos, buen Parrado: y qué prevención es esa, que llevas en el zurrón? Muchas: La primera llevo al señor Lucifer, que es Gabilán de uñas negras, un cuerno muy aguzado con que se escarve las muelas; ladrones para la horca, longanizas para cena, sardinas para los Viernes, para desdentados muelas, lentisco para los dientes, lechuzas para aceiteras, langostas para Turquía, lobos para las tabernas, liebres para lindas hollas, lana para ropa nueva, lienzo para camilones, lechugas para meriendas, lechones para las Paseuas, lenguados para Cuarisma, limas para los herreros, limones para las mesas, limosna para los pobres, sombrices para la pesca, lengua de buey para enfermos, lamedores para enfermas, lagares para las ubas, para los Frailes Maitines, ladrillos para tabiques, toros de Járama buenos, aunque de polaina suele, en los Lugares haberlos. Lamparones para un Moro, lagartos para una suegra, lebreles para una tía, para una madastra lepra, para una cuñada liendres, lendrones para una dueña, para una vecina un leño, locuras para una nuera, lobanillos para sastres, para escuderos lacería, lisonjas para las mozas, y lutos para las viejas. Dígote que eres demonio: todas esas cosas llevas? Pues qué pensabas, Meliso? he de juntar muchas rentas: alto a marchar. . Toca a leva; yo seré tu Capitán. Veamos como paseas. Toca, pues, a mi tristeza. Tan, tan, tan; alarga el paso, endereza aquesas piernas, no te hagas corcobado. Sin seso estoy! toca aprisa. Sin seso? toco a espacio, por ver si con estas tretas das el paso con más aire: tan, tan, tan: no hay quien te mueva. En la cabaña, a estas horas, cuando quieren las ovejas, más descanso, mas quietud, más cuidado, mas dispensa, toca al arma? qué es esto? Que ha de ser; hoy nos destierra Nazareth de sus umbrales, ya por fuerza, o no porfuerza, volando como lechuzas a las campañas de Meca, vamos los dos a pelear con aquestas armas viejas: a diós, ya no hay que rogar, muélamo el ganado queda en cobro, guarda la choza, que yo vo a buscar nobleza. Meliso, pues vas soldado? El que no tiene hacienda, para tomar nuevo estado, (cia, que ha de hacer? . Tener pacien- y servir, que así se gana, y poco a poco se llega: Parrado, y vos? . Yo, muésamo, temo aquel duende, que enseña. los dientes en el pajar, y así voyá cobrar fuerzas. Si un pobre no es estimado, y si a un rico tanto precian las codicias de este mundo, como el avariento cuenta; las armas en este mundo. son las que valen, y letras se estiman, como es razón, y las obras dan nobleza al hombre: aunque pobre soy, debajo de esta pobreza, yo soy hijo de mis obras, En Nazareth no hay hacienda, que a la virtud que tú tienes iguale; y así quisiera, que fuese, si vos gustáis, mi hija Dina, esposa vuestra. Por tan singular favor, que los pies te bese deja. Vos lo merecéis, Meliso, pues la que gana aquí es ella. Yo, señor, soy la dichosa, y estoy de ello muy contenta, que es Meliso muy honrado. Que presto cayó en la cuenta; no es melindrosa la dama, sal quiere, y no salpimienta el huevo; de aquesta vez, Meliso, acabó la guerra; en seco como las ranas se ha quedado, la ginera de Capitán se quebró, y a mí me dio en la cabeza; pues solo a la guerra he de ir, pues mi Capitán se encierra debajo de un matrimonio, que no es muerte muy pequeña. Meliso, queda con Dios, y él te dé tanta paciencia, que antes de tres cuartos de hora de casado te arrepientas. Parrado, deja las armas, porque quiero que la hacienda rijas, como hasta aquí has hecho, yo te doy palabra cierta, que el pajar tiene de arder, y toda cuanta madera tiene, hasta sus cimientos, y han de arder también las rejas. Eso si,arda, Meliso, y el del cascabel entre ellas, que aventando estos demoños, yo volveré a las ovejas, Pues Meliso lo ha mandado, hágase cuanto deseas, como si fuera Sodoma abrasa su pertinencia. Yo gusto de que se queme, pues mi esposo da licencia, lo doy por bien empleado. Parrado, lleva la cena a los Pastores, que es tarde, y te esperan ir con ella. Obedecer es muy justo: mas con condición que sea el pajar echo ceniza. De aquesta vez tú te vengas del ratón que te apasiona. Hágase cuanto deleas. Dulce regalo mío, obre la alfombra de este estéril prado; que el Encogido Estío, del invierno feroz acompañado, nos ofrece su asiento, descantad, si gustáis solo un momento: Mirad que las estrellas, en vez de dar sus luces duplicadas, se eclipsaron todas ellas; las cortinas del Sol están cerradas: la noche nos convida, uescansemos un rato por mi vida; mirad que vais preñada, y es imposible en vos dejar de veros, algún tanto cansada, y es fuerza descansar, para poneros en Belén a buen hora, porque va anocheciendo, dulce Aurora, No siento, Joseph mio, el cansancio, con vos iré por cierto, que en veros cobro brío, sin vos el corazón siempre está muerto, el alma cuidadosa, (posa: como una esclava amate, y como es- dad de mano al cuidado; que en ver que le lleváis me da grapena: vos no vais desterrado, ni se puede decir que es tierra ajena Belen, adonde vamos, pues que de Nazarettan cerca estamos. Sentaos un momento, (adoro, por darme gusto, pues el vuestro merezca este contento: dad descanso, Señora, a aquel tesoro que vos tenéis guardado. Obedezco, pues se qué así os agrado. Caminando apriesa llegaré más bien hoy a la cabaña, ua que es de Nazareth: alargando el paso siempre en la jornada: más presto es andada, que no paso a paso, si en eso está el caso, andar, pues voy bien hoy a la cabaña, que es de Nazareth. Avisoes aqueste, querido Joseph, para que nos vamos - Vámonos, mi bien, preguntar quisiera, bello Rosicler, que habrá de camino desde aquí a Belén? Acuerdo es muy justo; Pastor, así os dé cada cabra vuestra feliz cría, que nos digáis, amigo, si es que puede ser, que distrito habrá desde aquí a Belén? Le aseguro, hermano, que no se pardiez; solo una vez fui un queso a vender, mas saliome caro. Qué la causa fue? Porque dos probadas, de las que no tien vergüenza en la cara, ni honra que vender, a solas me llaman a su casa, a ver un mono entonado, que en cadenas tien; por señas me dijo me llegase a él, para ver el queso, creilo a la he; llegué con mi queso, y apenas llegué, cuando una guantada me da de reves, que quedé atordido viéndome a sus pies: fue señor del queso, pues se entregó en él. Aquesta es mi historia, por eso no sé, estando olvidado, lo que puede haber. No importa, Pastor, Dios es Sumo Bien, y abrira camino, como hizo a Moises. Es vente perversa esta de Belen, hombres sin conciencia, mujeres también. Si esta noche, amigos, qué daros queréis aquí en mi cabaña, yo os recibire en ella con gusto, dándoos, cual veréis, lumbre, buena cama, y a cenar también. Dios reciba amigo, el bien que ofrecéis a quien nunca visteis. No sois Joseph, yerno de Joachín? Por mí dicha fue, que Esclavo de esta Alba mereciese ser. Pues el Sol se ha puesto, y la noche viena alaigar el paso habéis menester. Dios os dé su gracia. Amigo, a más ver, que mi gente aguarda, y ya tarde es. No hay cosa como quedar a solas con una holla, cuando un Pastor tiene hambre, para no juzgar sus cosas. Qué linda ocasión es esta! señora cesa, disponga su voluntad, pues conmigo ha andado siempre piadosa. Quiero probar un bocado, que las tripas andan todas como el Cielo cuando truena: o qué carne tan sabrosa! a veces la soledad vale mucho para cosas que importan al cuerpo humano, y para aquestas discordias, va de envite aquesta vez, si la bota no perdona: . ella queda pez con pez, y mis tripas muy gozosas. Qué buen licor! voto a un canto, que puede un Pastor de honra, por tan sola la comida, aposentarse en mi choza! Norámala vos vengáis, que no os lo agradezco cosa: qué querrá aqueste mocoso con sus natices de trompa? Quién sois, o como venís por este sitio a estas horas? Un caminante perdido, que en estas sierras fragosas de Nazareth donde el Cielo, para salir con victoria, le ha desterrado a sus pies, por ser su ventura corta. Pastor, quieresme decir, así tu dicha se oponga con la que tuve una vez, que ahora sirve de antorcha en las tinieblas más grandes, significando sus obras, que me digas, si lo sabes, pues mis sentidos lo ignoran; si acudes a Nazareth, si conoces por sus obras a una Hija de Joachín, y Ana? . Aquella Rosa, más bella que el Sol, y Luna, más prudente, y virtuosa, que ha nacido en este siglo. No te pregunto yo ahora, si es hermosa, o no lo es; que yo bien sé si es hermosa: si no es después de casada cómo vive? . Con tal honra; que da ejemplo con su vida: es Virgen, Rosa, Azucena, Palma, Fuente cristalina, Ciprés, Poro, Huerto Escala, y sobre todo es MARÍA. No prosigas, cierra el labio; porque pierdo los sentidos oyendo de esta Mujer Atributos tan divinos. Ese Nombre peregrino me pone terror, y espanto, y hace mayor el quebranto de mi infelice destino. Oye osté, señor furioso, pues no he contado la historia, porque su Esposo Joseph. Calla, villano, esa boca, que si vuelves a nombrar este Hombre, o esa Mujer, entre mis fornidos brazos átomos tu cuerpo haré. Furias rabiosas, qué es esto? que el nombre solo me dé de esta Mujer tal satigas y así me haga temor: o reniego de mí mismo! pero yo me vengaré. Anda condos mil demonios; qué olor de azufre que trae! este es el del cascabel, y me ha venido a buscar, sabiendo que por mi causa le aventaron del pajar, Dios me libre de sus uñas, que bien me puedo guardar, que me ha dado tal temor, que no me puedo menear. Quiero ir a los Pastores a llevarles de cenar: si este diabro no viniera, todo me lo había de echar, que este es mi persiguición aquí, y en todo el lugar. Ya bellísima María se ven las heroicas torres de la Ciudad de Belén, cuyos homenajes nobles, taladrando las esferas, nuevos Arlantes se oponón, Ya ha anoenécido, mi pien, entremos en la Ciudan, que el frío, la oscuridad, fuerza es que coo dado os den Mucho siento, dul no tener donde ampararos; pues mi amor quisiemdaros la posada más honrosa. Aquí vive un cierto amigo, que en Naza retele hize bien, ver quiero, si es que en Beón nos ampara, y nos da abrigo. Hese cala . Ceuién va allá? Un Porasiero, señora, y una Doncella, que ahora entramos en la Ciudad. Haya en vosotros piedad, dad esta noche posada a esta Niña fatigada, abridnos de caridad. Pues ninguno puede entrar, que no quiere el Mesonero, sino quien traiga dinero, para nacerse bien pagar. Remedie el Cielo mis males? rogad, pues, al Mesonero, que nos abra de limosna, que en cualquierparte cabremos, Yo no tengo que decir, y así, amigo; no os canséis, que aunque más se lo roguéis, no os ha de mandar abrir. Hacednos este regalo, andad, rogad por los dos. Haganielo, voto a Diso, que si voy con este palo, que yo os de el proligear; andad muy en hora mala, que a los que están en la sala los venís a recordar. Qué Duque o qué Caballero? que Dignidad, o qué Cónde? lo prmoro que responde, pente de poco dinero Lo que pueden ahora hacer, es irse los dos callando, que si los cojo llamando, yo sabré lo que he de hacer. Alabo tu providancia, gran Señón de las Alturas, que a las sobeneias criaturas esperas a pesitenciars La primer puerta, Señor, que tenéis necesidad, cierra a Vuestra Majestad él hombre como traidor. Ya os ofrece este hombre malo el palo antes de nacer, Señor, que el palo ha de ser vuestro descanso, y regalo. Buenos principios tenéis, Señor, si antes de nacer, en el palo, que ha de ser, desde el Vientre padecéis. Joseph, no os argustiéis, que si le cierra esta puerta, otra hallaremos abierta; y en ella me albergaréis; llamad en estotra parte, quizá habrá más caridad. La Divina Majestad es quien puede consolarte. Quiero a esta puerta llamar. Paz en esta casa sea: no hay ninguna que responda? pues posada que esta abierta, índica que está vacía, Quién yama con tanta plieza, no dejándole azoztal, que Neglo ha de madlugal, y eztá cerrada la puelta? dodo na Echa, Negro, aquesa aldaba, y si algún huésped viniere, si no es Caballero espere a mañana: cierra, acaba. Yo no te puelo pozal, va con oz, vuelve mañana, si tu cabayera mana, si no, vete a pazcas Amigo, di a tu señor, que nos mande dar posada para una mujer preñada, si a los pobres tiene amor. Perro, yo no te he mandado, que esta puerta se cerrase, y quién viniese llamaste? pues como no la has cerrado? Vino el Ziolo a llamar. Cúmplese bien lo que mando? con esta soga arrastrando me lo tienes de pagar. El mozo no tiene culpa, que como tarde venimos, nosotros le detuvimos, sirva esto de disculpa. Y puesto que habéis venido; mirad mi necesidad, la noche, y la tempestad; concededme lo que os pido. Caminad, que no hay lugar, que a personas de este talle, su posada es en la calle, bien me podéis perdonar. Miren pues, y que carroza llamaba ahora al mesón, si no es un pobreron, sin blanca, y con una moza? Está soga les presento; para que si van al prado; con ella tengan atado, por más seguro el jumento. Aya suela le ayalemo un poltalejo caído, donde puele eztal dolmilo, que otra cama no tenemo. . Paciencia, Virgen Sagrada, que esta noche es menester, Señora, que hemos de hacer; si no hay quien nos dé posada? La segunda puerta es esta, Niño Dios, donde llamasteis, y aquí una loga hallasteis, que os ofrecen por respuesta. Y si no estoy olvidado, he leido de esta loga, que la ingrata Sinagoga os llevara maniatado. Por palo, y por soga entráis, prodigiosa es la venida, si palo os quita la vida, muy temprano comenzáis. Este es sin duda el Portal, que nos enseñó el Esclavo, que dijo que estaba al cabo de la calle principal: fuera está de la Ciudad, de paja está mal rechado, él es desacomodado, para tan gran Majestad; qué habemos, Virgen, de hacer? Decid, qué os parece a vos? dejémoslo, Esposo, a diós, que lo sabrá socorrer. Qué nueva alegría es esta con que el Cielo se alboroza? todo se alegra, y remoza, todo se viste de fiesta. Una Mujer peregrina un pequeño Niño adora; si es esa aquella Señora, que mi ingenio desatina? Bien por cierto mi fiereza en eso vino a parar! si es la que me ha de quebrar esta mujer la cabeza? Ardiendo en iras estoy, viendo que para más pena ha de romper mi cadena el Niño que nace hoy. Mi daño el Cielo procura, que siempre fue contra mí? rabiando parto de aquí, que me ciega su hermosura. Es cierto lo que has contado? Es tan cierto, que sin duda se quedó en el campo helado el uno de los Pastores, y arropado le dejé. Fantasma sería sin duda. No sé si fantasma fue, o vestigio, lo que digo sucedio al anochecer. Él tiene perdido el juicio, y no sabe que se nacer. Pues cierto que es buen amigo, y merece que le den, pues sabe bien trabajar, en Nazareth de comer. Pluguiera a Dios que viniera, pues que le hemos menester; así a unos, como a otros estuviera a todos bien Lo que es para el ganado, no hay quien le guarde como él, pues aunque vengan seis lobos los hace a todos correr. Y en el cuidar de las crías tanto su cuidado es, que en naciendo el corderillo luego le llega a coger. Ahora que estoy de espacio, he de her unos requiebros a la nobía de Meliso, porque en extremo la quiero. Novia más agria que el Cura, mas dulce que un Confitero, más discreta que Pilatos, mas alta que diez Camellos, más estirada que un rollo, y más compuesta que un cuento, más blanca que un Luterano, y más rubia que un Melero, más cantora que chicharra, más pelinegra que un cuervo, mas limpia, y más relumbrante, que un plato que lame el perro: plegue a Dios, y a Santa Marta, y al bendiro San Lorenzo, y a la espada de San Pablo, y al cuchillo de San Pedro, que quitó la oreja a Malco, y al Navio de Santelmo, que como me heis parecido parezca yo a todo el Pueblo, porque piensen que soy novia, y me echen todos requiebros. No es el que sueña Parrado? bueno tiene el calvatrueno; mucha obligación le tienes, Dina, por esos requiebros. Albricias Pastores, escuchad Zagales, que se alegra el Alba, no sé que se trae. Qué es esto, Parrado? Unas nuevas grandes, que vengo a contaros, corriendo me traen. Quién aquí te trujo? Estos pies metraen conalas del viento, por llegar cuanto antes. Dinos a qué vienes? Primero han de darme las albricias todos, que palabra os hable. Cuentanoslo todo, que prometo darte, si son de alegría, cuatro recentales. Yo un lindo carnero. Tanto pueden darme, que sea presto rico; atentos estadme. Iba yo, Pastores, no a Palacios Reales, ni a ver nuevo mundo, como otros hacen, sino a mi cabaña, que no hay cosa tale, como verse un hombre en tierrado nace: echando la lumbre para calentarme, y en este caldero la leche que trae, escuché unas voces, cantar por los aires, gloria en las alturas, y en la tierra pace, Levanté los ojos, temiendo el hallarme solo, y a tal hora, cuando vi en el aire unos Pájarores, llenos de plumanes blancos, y amarillos, todos muy galanes. Llegose a mí uno de lindo donaire, maslindo que el Sol, con corté, semblante. Pescudele entonces, de onde sois Zagales, que me parecéis, según las señales, de vuestra hermosura, proporción, y talle, color, y vestido, ser de glande parte, él me respondió con mesura grande, si quieres saberlo, tienes de escucharme; dijo: Yo nací, por mi dicha grande, muy lejos del mundo. Lindos disparates! no cuentes mentiras. Yo cuento verdades, no mentiras, no. Pues pasa adelante. Nací en las alturas, dijo, adonde parten los que Dios se lleva desde acá a gozarle. Soy un Serafín, que es decir un Ángel, por Dios enviado a cosas tan grandos; todos los que has visto pasar rutilantes por esas cabañas, son regiones de Ángeles, que anunciando van portentos tan grandes. Dios está en la tierra, ya cumplió su Padre la palabra suya, que ofreció de darle en Belén al Varbo, en un Portal yace, entre eno, y paja, y dos animales. No cuentes mentiras. Yo cuento verdades; escuchadme atentos. Mira que nos saben muy mal, Parradillo, tus mentiras grandes, mira si has sonado, Así Dios me guarde, que verdades habro. Pues pasa adelante. Dijo siendo Virgen, le parió su Madre, jamás conoció varon que engendrase. Gran milagro es ese! Cómo de esos, hace Dios desde su asiento, todo le es muy fácil. Comamos las migas, porque tengo hambre, antes que se enfrien: . o que bien que saben! veis aquí cuchar. aunque aquesta es grande; con ella me hallo bien en todas partes. Esa es gran ventaja. Que no importa dadle; pues hay harta leche, . y el caldero es grande. Prosigue tu cuento. Eso fuera darme palo en el hocico, mas quiero envocarme veinte cucharadas del mataloraje, después contaré lo que ahora quedare. Cómo son mentiras todas las que traes, hánseré olvidado, y ahora callaste. La verdad ha dicho, yo fui a despertarle. del sueño en que estaba; porque se declare, que Dios ha nacido, cumpliendo su Padre con esta palabra las promesas grandes, que por sus Profetas fue anunciado antes, en Belén está, id a visitarle; pues que nace al hielo, pagando el rescate de la culpa vuestra de Adán vuestro Padre, por salvar al mundo hoy al frío nace en un Portal pobre, y en pobres pañales: queda en paz, que el Cielo, con este mensaje me envía a vosotros, y a otras muchas partes a Qué os parece, amigos, soy Pastor de arte? he mentido ahora? Con razón bastante mereces te demos albricias muy grandes: volvamos a casa, dando de esto parte a nuestros vezmos, si es que no lo saben. Ah dicho muy bien el señor Alcalde; vamos, y llevemos a este Señor grande, todos nuestros dones. Prometo llevarle lo que me habéis dicho, si la pagrcas sesoase los Ríndete al poder de habros. Quién lomanda? Yo lo mandó, Tu mandarme a mí? Ya sabes el valor de aqueste brazo, y que otro Miguel segundo, no dudes te haga pedazos, y que haga en esta ocasión tus tormentos duplicados; infame, atrevido, loco, soberbio; arrogante, vano, que al mismo Dios te opusiste en los Celestes Palacios, siendo el rasgo más lucido de sus poderosas manos. Es posible, Caín rabioso, que no estás escarmentado de haberte atrevido a él con desvergüenza, y desgarro? cuanto te costó la empresa del lucimiento bizarro, y la gracia, y hermosura, que ya Dios te había dado? No sabes, di, que caíste de un vuelo solo, de un salto, desde el Cielo hasta el abismo, dónde ahora estas penando? No sabes que son sus fuerzas asombro, y prodivio raro, y que todo le es posible a su poder soberano? No sabes que prometió a muchos Profetas Santos sacarlos del cautiverio, y a todo el género humano? Como, perro, no reparas en tan notables estragos, te opones segunda vez, contra su poder sagrado? Ya ha hacido la mujer con que Dios te ha amenazado, la que ha de triunfar valiente, de tu oigullo, y tu desgarro. ya Dies ha bajado al mundo, y aunque, por recato, trae de su gracia el tesoro, para destruir el pecado; por esta ocasión blasfemo, te tengo aquí aprisionado, porque así, siendo vencido, conozcas quien es mi brazo: qué buscas a esta hora en Belén: qué andas buscando inventor de la malicia? No me está bien en tal caso darte a ti satisfacción de lo que busco, y no hallo: no quieras conmigo pleitos, déjame con mis trabajos. Qué importa que tú los tengas, si tu propio con tus manos, buscaste la muerte tuya, por tu soberbia, tirano? si contra Dios te obusiste, que mucho mueras rabiando, en un laberinto ooscuro, en un tan confuso caos? No me dejarás un hora, aunque padezca rabiando entre las luces que miro, y entre el fuego enque me abraso? Pues que remedio a tu pena puede haber en el espacio, que por un hora me pides te deje? . Ver un milagro, y es fuerza que esté en Belén, según las sospechas traigo. Es aqueste? . El mismo es, de cólera estoy rabiando! Enjugad, Divino Dios, los ojos, no estéis llorando, que están los cielos cantando en veros llorar a vos. No aflijáis a vuestra Madre; aunque es cierto que alegráis con las lágrimas que echáis, a vuestro Divino Padre. Advertid, que es gran dolor, que cuando a librar la tierra venís, de la infernal guerra tanto os afligáis, Señor. Sé que habéis de responder, Joseph, dejadme llorar, que es fuerza para triunfar el llorar, y padecer. Bestia infernal, solo aquí has de callar, y has de ver, si tanto quieres saber. Padezca, pues le perdí. Sol Divino, en quien adoro, Niño Dios, en quien contemplo, o quien tuviera un Palacio, Señor, para recogeros! Mas ya, Señor, se cuán grandes son vuestros sacros misterios, pues siendo Dios, escogisteis nacer tiritando al hielo. El nacer; y padecer lo juntáis, mi Dios, a un tiempo, por redimir de esta suerte las culpas del hombre ciego. Serenad, Sol de justicia, el hermoso rostro bello, iluminen vuestros rayos lo oscuro del Universo. Parece que se desata música del Cielo a veros. Esa música me mata: hoy de mi poder reniego! Pues que ya llegamos todos a Belen, con alegre canto, al Niño se den muchos parabienes, por tan gran merced. Alegraos, Pastores, pues por nuestro bien, el Sol de justicia nace hoy en Belén. Llegad, Pastores, llegad, veréis entre pajas toscas aquel Grano Soberano, luz de las pasadas sombras. Llegad, Pastores sencillos, ved en brazos de la Aurora el Rocio Soberano, vertiendo perlas hermosas. Esta es la Audiencia de Dios, donde con traza amorosa, dan liberales despachos, Piedad, y Misericordia. Lo que importa a todos, es oír, y ver, no hablar demasiado, que prudencia es, Llegad al Portal todos a ofrecer lo que cada uno le pudo traer. Es muy buen acuerdo. Y como que es. Yo en breves palabras diré mi papel. Ahora bien, yo llego. Bien me holgara a fe de ser el primero. No puede eso ser, el señor Alcalde primero ha de les, lo uno por más viejo, lo otro, porque es mas sabio que todos. Dices bien pardiez, que si no me arrojo, como se hace aquel, que se arrojó al río, y se ahoga en él. Ahora, pues, yo llego; pues me hacéis merced, que el primero sea, yo lo quiero ser. Pastor de las almas, aunque os llego a ver Niño en un pesebre, os contemplo Rey. Ya el mundo cautivo se llegará a ver libre de la cárcel en que Lucifer lo tenía preso, pues en vos se ve que sois Trinitario, que viene a este Argel a sacar cautivos, que tanto queréis. Harto he padecido, déjame, Gabriel, que me vaya, donde no pueda esto ver. Calla, basilisco, déjale ofrecer, lo que agradecido trae al Niño Rey. De mí pobre choza os vengo a traer este corderillo, en señal de que vos Cordero manso la culpa cruel, pendiente de un Leño habéis de vencer. Maldígate el Cielo, y maldiga, amén, todos tus ganados. Queda en paz, mi bien. En buen hora, amigo, con mucho placer, volváis muy gozoso a casa, y a ver vuestros ganaditos donde puede ser, que estén duplicados, por lo que ofrecéis. Ahora bien, yo llego, el Cielo me dé gracia para hablaros, pues lo puede hacer. Perdonad, Dios mío, si tardado he en venir a veros, bello Rosicler, del bien recibido, que vos nos traéis. A daros las gracias, hoy de Nazaret venimos los cuatro que presentes veis. La muerte vencida dicen que tenéis, la culpa cautiva. Ya no hay más, que ver; cumpliose la hora, pues que visto he mi sentencia justa. Pues más ay que ver. Aquestos dos pollos (para que se os den en sustento os doy, con aquesta mie!) traigo a vuestra Madre; quisiera tener regalos sin cuento, que poder traer; perdonad, Dios mío. Pastor, yo seré tercera en la paga, pues lo puedo hacer; id en paz, amigo. Adiós, Niño Rey. Una pastorcilla, rústica mujer, delante de Dios, delante de aquel, que es la ciencia misma, como sin saber, llegará, Dios mío, a veros, mi bien; en ese pesebre os contemplo ser el Verbo del Padre, que libertaréis vuestro humilde Puebro, que en cadenas tien Llocifer soberbio. Yo me voy, Gabriel, que ya no es posible tanto padecer. Mas penas mereces, y supuesto, que eres preso mío, gusto que aquí estés, cual perro rabioso, postrado a mis pies. De mi pobre arca, para que alberguéis el Niño, Señora, os vengo a traer, de lienzo esta pieza; también estas tres mantillas os traigo, perdonad que a fe, que yo os traiga más, cuando os vuelva a ver. Pastora, el presente, cuanto puede ser, a mi gusto ha sido, yo os lo pagaré, que Dios aunque calla, todo aquesto ve: id en paz. . Señora, alabanza os den todas las criaturas, por tan gran merced. Ya llegó la mía. Con este ha de ser ahora la fiesta: guarda el castabel, Parradillo, y calla. Quién demoños es el que me ha nombrado? Este cascabel. Abernuncio, fuera; mi gozo esta vez ha dado en la tierra. Calla, Lucifer, que haré, si no callas, que padezcas cruel, tus penas dobladas. Déjame volver al infierno horrible, y lo dejaré. Vete, pues, cuitado, pues no he de creer, en cuanto aquí he visto, que este puede ser el Hijo de Dios, que ha de padecer. Ay de mí! qué es esto? El demonio es el que te ha espantado; pero ya se fue; bien puedes llegar, que ya voy tras él. Ahora bien, yo llego: norabuena estéis, Pastor de las almas, Divino Crabel, Joseph, y María, no me conocéis? no habláis? qué decís? quierome volver, que sin duda están durmiendo los tres. Bien te conocemos, Abrara yo, pues. A ese Chicotillo, que en pajas tenéis, llevadle a mi choza, y en ella estaréis mas a gusto vuestro, que no junto a un buey. Allí tengo cama, y bien de comer, unas buenas migas, hechas en sarten. Al Chícote traigo muy bien que ofrecer, un lindo silbato, que chisa muy bien, y estas castañetas, que he labrado he, para que en comiendo con ellas bailéis. Agradezco el don que traído habéis, el Señor reciba vuestra sencillez. Tocad, y bailemos, pidiendo nos dé el Senado un victor, suplicando que los hierros perdone. Ah dicho muy bien. Pues con música sonora; Dios en esta noche nace, día es, pues salir hace a media noche el Aurora. Ilustre Senado, y vos, dándoos por bien servido, supiia las faltas que ha habido. Buenas Pascuas os de Di
