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Texto digital de Casarse por golosina y refranes a trompón

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Atribución tradicional
Manuel Vela Manzano
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No es posible No concluyente
Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Casarse por golosina y refranes a trompón. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/casarse-por-golosina-y-refranes-a-trompon.

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CASARSE POR GOLOSINA Y REFRANES A TROMPÓN

JORNADA PRIMERA

JORNA Vé es esto? cáramba! quién y me agarra de las tres patas? No andemos con pataratas, que me han desecho una sien. Esto sin duda es encanto. . No hay nadie que me socorra? Correré como una Zorra, cuando se acuesta con manto, y entre dientes estornuda. Quién es este Barrabás, qué respónde por detrás? Quién te ha de echar una ayuda. Zape, con dos mil Cangrejos, que no me duelen las muelas. e Temo me han de dar viruelas, porque oigo cantar mis piojos. Ay! . Ay! . Válgame S. Zoa! Hermano, pues cómo así? Tú eres? si estoy en mí. Sabrás que haciendo una Loa de azucar, en mi aposento, dormía como un Capón, y sobre si en un melón se puede hacer un Convento, eché a correr con tal prisa, que aunque lo quiera contar, no podré sin orinar, porque estoy calvo de risa. Pues yo estaba haciendo encajes para freír mi valona, y hecho Alriquín, y Velona, empecé a hacer mil visajes; y entrando por los talones las piernas, me hallé hecho un lazo, por lo cual el espinazo se me bajó a los calzones: y del susto que tomé, estoy con tal regocijo, que no pararé, colijo, hasta el Arca de Noé. Hermano, repórtate, que no estamos para gastos, o por vida el Rey de vastos, que a las vecinas diré tu lascividad atroz, sabiendo soy Carambelo, cuñado de nuestro abuelo, que fue inventor del arroz. . Siéntate, no de esa suerte maltrates las faltriqueras, que aunque estamos sin horteras, peor fuera ver, la muerte asomada a las narices. Algo me voy consolando, y aunque sarna me va dando, he de atentar lo que dices. . Pues que yo soy Alfeñique tan blanco como la pez, he de ver si aquesta vez te escapas sin que te pique. Con extraño consonante has rematado la copla. Es que Talia me sopla, si está el viento de Levante. Yo también, cierto, quisiera vestirme de poesía. Pues que te enseñe tu tía al instante que se muera. Vive Dios me has consolado con tus discursos quevedos! El consonante sompe. dos, compuestos en estofado; y así, no te quiero oír por no ponerme en paraje de reventar de coraje por no tener que freír. Hoy a campaña me parto de una Osteria, o Figón, (que estás mis campañas son) y más azul que lagarto, cuando está en un agujero enseñándose a bailar: mis tripas he de llenar, como me halle con dinero. Si así gastas temerario, resuella por un hijar, que entre la purga, y pescar te pondré en el Calendario, con que así me iré quedando, siendo yo un pobre gorron; como el gallo de morón, sin pluma, y cacareando. Pues escucha, motilón, en tanto que el plazo llega, en lengua que no es gallega, una fuerte relación. De nuestra tenalegía es retumbante el suceso. Tenalegía? no es eso: se dice getalegía. Getalegia. . Si amigo. Pues despachad cuanto antes, porque al ponerme los guantes me ha quebrado del ombligo. Allá voy, nadie se mueva, y ni pie, ni mano tuerza, que me han de escuchar por fuerza, aunque pedernales llueva. Como digú, va en gallegú, e ainda más en portugues. De la cabeza a los pies eres un sucio talego. Cuco de chico dirás, que talegúres otra cosa, que al cucú, la que es gulosa, le lame sin más, ni más. Habrá tontada más lisa! despacha, patas de oveja. No oyes como aquella vieja se está meando de risa? No lo oigo, mas lo escucho. Vámonos de aquí a un pajar, porque nos ha de anegar, si acaso la dura mucho. Ea, prosigue la historia sin dimes, y sin diretes, porque tengo los juanetes hechos una pepitoria. Los qué? . Los juanetes digo, que me dan arrempujones. Esos serán sabañones, y no juanes. . Me atosigo! ay, y qué retortijones! Dime, hacia dónde los tienes? Catorce tengo en las sienes, y cuarenta en los riñones. Y se pega aquese mal? Se pega con mucho exceso a quien come azul el queso, y morciégalos sin sal. Fuego, con que simpatía que morderán los juanicos! También dan en los ocicos, No es mala picardía; y se pegan, como dices, sin hacer uno por qué? A cierto Fraile conté ventitres en las narices. Parecería trompeta; y mucho le dolenían. Sus nárices parecían culata de una escopeta. Y qué, no habrá quien desate su cura con alegría? Autores hay hoy en día, que dicen que el chocólate. El chocólate? lo dudo. No lo tienes que dudar; mas dicen se ha de tomar entre unas zarzas desnudo. Pues vamos luego, que yo el chocólate te haré, y en un zarzal te echaré cual tu madre te parió. Ya los juanes me han dejado, y así, echa la relación. Ya no puedo, en conclusión, que estoy enchocolatado. Pues procura regoldar como mujer que está en cinta. No tiene aquel mala pinta para viga de lagar. Vamos, porque los oyentes están de enojo, que es mengua. Señoras, saquen la lengua, y aprietan fuerte los dientes. Mira que los circunstantes resuellan por los carrillos. Siempre traigo dos botillos para casos semejantes. Vamos, que ya es molestar. Molestar? ahora empezamos. (mos. Pues corramos. . Pues corra- Para irnos a cenar. Por el caballo de copas, . que ha de haber cañas, y toros. Por el caballo de oros, que no has de probar las sopas. Por el tupé de mi abuelo, que te lleve a Antón Martín. Por el tupé de un vacín, que te he cortar el pelo. Despacha, pepino amargo, si no quieres que te dé. . Señoras, remézcanse, que esto parece va largo, y me ha de dejar corrido con sus nárices de barro. Por los requiebros de un jarro, que se ha quedado dormido Muchacho, despierta, ea Está claro el chocólate? . Habrá mayor disparate! Llévame donde se mea. Bravo chasco le he de dar, según se ponen los bolos. Carámbelo, estamos solos? Sí, qué quieres? . Ormar. A la cama arrímame. Ya estás en la misma orilla. Está aquí también la silla? Sí. . Pues desatácame. Ya estas, pues, desacatado. Que, si no encuentro el aquel. Anda un poco. . San Miguel! todo me he descoyuntado. . Aguárdate, traidorazo. Yo no he sido, hermano mío. Para que suba con brío, tírame del espinazo. Di ahora la relación mientras descansas un poco. Aunque sea con un mozo he de vengar tu traición. . De este brazo se desatan puñadas de dos en dos. Decís bien. Mas mentís vos. Justicia aquí, que me matan. Válgame San, San Antón! A mi San, San Zacarias! Toque usted unas solías. Para bailar, haga son. Golosas por las narices, que os peináis brazos, y dedos, mirad que enferma quien come por las orejas cangrejos. No lo dejéis, proseguid. No canto más. Noramala para vos. Tencos, hijas. Zurrémosle la vadana. Socórranme, amigos vuestros. Viejo chocho, aguarda, aguarda. También hay para nosotros! Vive un jarro, que ya escampa! Padrazo de los demonios, que tiene conchas tu cara mas que mentiras un Sastre, que dengues una Beata, es bien parecido que os entréis en otra casa a despertar a quien duerme; porque seáis un panarra? Padrazo de los que se usan en Madrid, Italia, y Francia, quien diablos os trajo aquí con aquestas dos zurrapas? llevémosle a montanera, que según tiene la vara, ha de pesar quince arrobas a San Andrés, si no pasa. Avechuchos ponzoñosos, (y esta sea vuestra gracia) quién os ha dicho a vosotros, que soy de aquestas muchachas padre? que yo no lo sé, ni mi talento lo alcanza; porque ser padre de verás, suele estar tanta distancia de algunos, como Ginebra de Lima, y de Transilvanía. Yo conocí que eráis padre en los ojos de la cara. Yo en los dientes de la boca, y en el emvés de la panza. Bien se conoce, atrevidos, que no saben con quien hablan, que si les digo quien soy con todas sus zarandajas, se han de quedar más azules, que tallos de calabaza. Esa sea tu comida, cuando de esta vida vayas. Y con ellos te amortajen. Qué gruñis, sesos de panza: abran la boca, y escuchen, porque yo soy en mi patria el mis, mis, misimo Rey, y aquestas que oléis, Infanta Infantas, y Rey? Zapato! Infantas, y Rey? Cáramba! Cáramba a mí? qué se entiende? Por el mismo Sancho Panza, y si avuelo Don Quijote, presidente de la Mancha, que aquí me habéis de probar, qué quiere decir caramba. Cáramba es un refranazo; que en cualesquier vaile anda, y el que masca Zanahorias, dice cáramba, cáramba. Cáramba, tío Rey, es un generito de salsa; porque cáramba bien frita, los estomagos abraza. Todo el que es gurruminismo, cuando su mujer le casca, echa a correr a la calle, y va diciendo, cáramba! Poco sabéis de refranes: yo sí, que tengo en mi casa colgados como las uvas, cuatrocientas y diez sartas. Y son verdes, o encarnados? De todos colores se hallan, redónditos, y esquinados; pero cuando bien encajan, es cuando se almuerzan hortigas, y potaje de habellanas; cuando no gruñe una suegra; cuando afeitan a la fragua; cuando un rico da limosna, cuando se espulgan las rañas; cuando vailan a montones; cuando un Fraile tiene cámaras; cuandó suspira una novia, porque el Cura no despacha; cuando se araña una viuda, porque no la dicen nada; y cuando los Sacristanes despavilan ha dos garras; y tiltimamente el refran, (que así las viejas le llaman) es muy lícito decirla cuando alguno se emborracha. Pues a mi pueden decirme catorce cada semana. Cogerás catorce lobos? Y algunas semanas pasa. Pero dejando los lobos a un lado, decid, qué causa os ha obligado a venir con estas hojas de parra a darnos arrempujones, y a sobonarnos el alma? Buen dicho! pero mejor era un refran con sustancia. Y cuál venía apropiado? Sopa en vino, no emborracha; Ya no es posible aguantar a aquestos tres papa natas. Sí, porque tanto charlar había de ser sin bragas. Pues Caballeras de a pie, qué os han hecho nuestras calzas, que tanto decís que os pinchan? Y si se hallan disgustadas, por qué no comen pinones fritos con guindas, y escarcha? Si ustedes punto tuvieran en las medias, cosa es clara, se les vieran las calcetas, si acaso con ellas se hallan. Pues hablen ahora ustedes. Y sea por una hijada. A favores tan corteses. A tan suaves palabras. No tenemos que alegar. Si no es andar a puñadas. Eso es, porque quien da luego. y también quien canta espanta. Que esto sufran mis narices! Que esto sufran mis polaínas! otra vez que los beséis ha de ser con una maza. Ea, decidnos hablando vuestro nacimiento, y patria, Ea, pues, hablad por señas, y si no, por las quijadas. Ea, escuchemos nosotras con los ojos, y pestañas. Ea, hacednos cuatro gestos con puntos, y comás largas. Sí, que quien de niño enferma. y también quien guarda, halla; porque en casos semejantes quien porfía mata caza; y jornada no se pierde, cuando uno la tiene andada, aunque después muy despacio oiga Misa, y dé cebada: y para que yo dé gusto; mis nárices os encargan, que escuchéis esparranzados, que así hace aquella muchacha. Aguardad, que por si acaso fuere la relación larga, quiero escucharos sentado, pues que no tengo almorrañas. Es verdad, que estar en pien es bueno para la cama. Groseros, hombres atentos, casquillos de calabaza, qué es de vuestra cortesía; dónde está vuestra enseñanza? Por vida de mi abánico, que habéis de pagar la infamia, que a Damas tan relucientes, tan lisas, y remilgadas, se les debe por vendimias servirlas, aunque estén calvas. Dadles, las sillas, borregos, si no queréis que mi saña, de dos sopapos os eche a resollar a la Habana. Deteneos, gran Señor. . Deteneos, Monarcaza. Qué bueno es ser uno Rey, . para comer espinacas. . Vivan ustedes mil años. Con viruelas, tiña, y sarna. Pues ya es preciso empezar, sin hablar una palabra; y así arrugar las narices, y retorcer las quijadas; porque bien habréis oído, que dicen, cuando la barba. quien tiene por que callar. se enfaldó la perezosa, y pegó fuego al pajar. Válgante cinco mil Sastres calvos, por tanto refrán. Al paso que lleva, creo, que nos ha de enrefrenar. Dónde irá el Buey, que no aré? quien quiera mula sin tacha. Despachemos cuanto antes, si no me voy a acostar. Y nos tuviera más cuenta, aunque fuera blanco el pan. Tengan impaciencia ustedes: qué no hay más qué empezar? tengo el numen en las tripas, y así los duelos con pan. Por no oíros, me he de ir mis zapatos a espulgar, que según mi pulso sueña, muy presto me han de capar, Y yo a buscar una suegra: y si la llego a encontrar, con zarzas, y con abrojos unas friegas la he de dar. Ustedes sin duda piensan, que aunque bien vuela, no hay más que acá me entro, que llueve? nunca, nunca lo han de usar, que se hacen los panes tuertos al tiempo del enornar. Qué os parece vuestro padre? A mí, que huele muy mal. Fuego de Dios, y qué olor! Él, lleno está de azafran, Qué estáis al refunsuñando? ya bien podéis escuchar, que en términos retumbantes, si una Noria me los da, he de hacer aquí patente la Prusia, y el Paraguay. Famosa será la historia! En eso no hay que dudar. Es el seso de mi padre de peso muy desigual. A que pasa de seis libras, bien se podía apostar. Seguro, que hay Buey que tiene una cuartilla cabal. Tengo yo frontil acaso? Por el mismo Sarrabal, Pierres, y la Magalona, Oliveros, y Roldán, que he de ir a pedir un polvo al mismo abuelo de Adán. Nosotras lo vengaremos, que es muy digno de notar, que todos los corcobados llevan siempre bulto atrás. Y así dispongan sus cosas, que si llego a estornudar, dos varas de mocos verdes, lo menos, me han de colgar. A rosolución tan verde ya no tengo que alegar, con que así la relación con las tripas puede echar, Lo mismo respondo yo, que mi pecho es un volcán, que exhala incendios de vino cuando llego a regoldar. Ahora si que habéis dado en lo vivo del refran. El bien sueña, y mal vuela. otro: de fuera vendrá. Aprended, chibos, refranes, para darlos a engarzar. Nosotras os los haremos de la hechura que queráis. Sí, pues al instante vamos refranes a dibujar, para que cante el Herrero, y machaque el Sacristán. Pues a Coslada, y a Rivas nos iremos a estudiar, que son Universidades más antiguas que Alcalá. Advertid que los refranes con tiento se han de máscar, porque en no viniendo a pelo, hacen mucho regoldar. Mas que nos emborrachemos, vámonos sin menear, que en la segunda Jornada la relación nos dirá. Sí, que quien no tiene muelas con ellas no ha de máscar. Vive una olla de estopa, aunque sea sin fregar, que habéis de escuchar oyendo. Cosa precisa será. No hay duda en la cosa cierta. Si sobra, es que está demás. La historia es esta; ya acabo: En el Reino más audaz, que en el Barcia, y Villálobos, encontró, el Rey Balthasar, por darle gusto a mi padre, una vez nací no más. Estando mi madre en cincha, por su placer, y mi mal, se puso a parir de cierto solo por nor reventar. Un Martes pidió mi madre refresco, (lance fatal!) y entre barquillos, y aloja (aquí me valga un quinta! de cañomones, y el vino, que pueden desbalagar) se comió, y bebió una arroba, sin siquiera resollar. Yo, estando entre tanto caldo, y viéndome bazuquear, aprendí como un guijarro entre la aloja a adar. Tantos pertugones di, mas no sé como explicar como me hallaba en el baño: pero un símil lo dirá. No habéis visto amanecer al tiempo de ir a cenar? No habéis visto alguna Novía lo relamida que va a casarse, que parece, que no sabe respingar? y a tres días de casada, si el oyes se llama Juan; aunque no quiera el póbrete le hace gurruminear? Una suegra no habéis visto con su nuera regañar, porque no hace el chocólate con el agua de fregar? Y no habéis visto algún Sastre, si mucha tela le dan para que corte vestido, que empieza a tijeretear, y los pedazos que sobran, que al dueño había de dar, dice: aqueste para aquí; este grande para acá para rívetes aquestos: y se ve, sin más, ni más que con pedazos, y tiras, y alguna hojilla de más, que cortó para el vestido, derecho al cierzo se va? Mirad si viene apropiado el símil, pues sin mamar en la tripa de mi madre treinta meses vine a estar. Allí, pues, di tantas voces, y tanto hube de arañar, que hice que se le antojara ver a un Albañil rodar desde la veleta abajo: y fue el hombre tan leal, que porque no se perdiera un alma, sin repugnar se echó de cabeza abajo, y se quedó sin chistar. otra vez hice que a un Fraile, de la hechura de un costal, diese en el cógote un beso; y fue digno de notar, que cuando el Padre pensó que fuese beso no más, de un bocado le quitó de carne bulto de un pan. Y no contenta con eso, otra vez quiso besa al pobre Fraile el cogote, pero él se pudo escapar; y a todo correr decía, volviendo la cara atras: Malditos sean tus dientes, preñada de Barrabás. Y en fin, en aquel instante, sin poderlo remediar, parió mi madre dos chicos de un golpe por un hijar. El otro muerto; y yo vivo, por no dejarse besar el pobrecillo del Fraile otra vez; y así mirad, casadas, que estáis en cincha, que lance puede llegar, que se os antoje morder un guijarro, o pedernal. Al instante que nací, dicen, que empecé a bailar, con tanto filís mamé la tecla, que el paladar tan arido se me puso, que le hubieron de fregar con vinagre, sal, y hortigas para haberle de ablandar. Nunca fui amigo de sopas, pero de migas (aí va) tres ogazas cada día era regla general. Cinco años, cuando los brazo me sacaron, tenía ya, a los seis años cabales ya empezaba a pronunciar. Hácianme decir, ajo; taita; caca; mama; y más de dos veces ajo, y caza llenó a mama el delantal, A la Escuela fui diez años, y tanto llegué a estudiar por el Cristus, y el b,a, ba, que llegué al p,a, n, pan. Cuando mi padre, o mi madre me solían enviar a algún mandado, les daba con aquel cierto refrañ, que no hay quien haga hacienda como su dueño: y fue tan celebrada esta agudeza, que me solían besar. Si acaso algún manotazo me daban, yo sin parar otro mayor les volvia, y quedabamos en paz. Padres, y madres, cuidado, así habéis de doctrinar: nunca deis a vuestros hijos guindas fritas a cenar, que son ventosas, si antes no se rebozan con sal. A los veinte años llegué, dejando el tiempo pasar, que el melón, y el queso, al peso; y con ánimo mordaz, marché a ver mundo, y logrelo, pasándome a otra Ciudad. Me hallé, pues, con un Herrero, hombre de chapa cabal, díjele, si me quería a ser Herrero enseñar? Dijo que sí, y concérteme con el conque, y calidad, de que por caso ninguno había yo de asollar. Convino en ello, y el ama creo que se alegró más. Al cabo de poco tiempo ya sabia machaca? tan bien, o mejor que el amo; pero, o suerte desigual, qué poco dura la dicha, cuando se quiere acabar! Dígalo yo, pues un día, víspera de Navidad, el Domingo de los Peces, cuando cae en el carnal, estando mi amo, y yo machacando sin cesar en una capa de estopa para cierto Colegial; me salto un chispazo verde, y me dio en un calcañal, con que diez muelas, y un diente fueron a Prusia a parar. Me despedí de mis amos, para irlas a buscar, que la mujer, y la galga. y llegando a otro lugar, que se halla sobre la tierra lo mismo que los demás, entre con un Pastelero de talento tan capaz, que en dos años me enseñó modo de moscas matar. En él mes de Enero, un día tantas hice reventa de un zurrido que tiré, que para haber de pasar por la sangre que vertieron, nos fue preciso nadar. Y llegando la Cuaresma, al punto que empezó a entrar, me dijo el amo: Es preciso los cachivaches fregar, y hasta la Pascua bajarlos con ligereza al desván Como lo mandó, lo hice, pero al tiempo de bajar, con todo el fregado a cuestas allí era verme rodar. Todo se hizo mil pedazos, y yo me hubiera hecho más, si no diera de cabeza éncima de un pedernal, que me avolló la sesera, y me reventé el cuajar. Mi amo, que sintió el ruido, fue a ayudarme a levantar con una estaca de carro; pero no aguardó a llegar andando, porque rodó: que como dice el refran, que anda cuando se menea, de honrados es el honrar. Marché, y supe de un amigo que era muy liso, y cabal, que todos los Pasteleros suelen los probes usar el Miércoles de Ceniza las escaleras regar con garbanzos, porque caiga el mozo, y no se haga mal. Viernes, y Sabado Santo ya los andan a buscar, encontradizos se hacen, y así los suelen hablar: Muchacho, dónde has estado? que no te he podido hallar en todita la Cuaresma: mira qué hermoso que estás? Anda a casa, y no seas tonto, que tu ama te dará una camisa, que el lienzo aún está en el cañamar, y unos zapatos muy buenos, sin suela, y sin cordoban. Con esto me fui a la tuna hecho segundo Guzmán de Alfarache, pues había leído su vida ya. Los mismos pasos corrí de estudiante, y de galán. A Don Quíjote tampoco tuve nada que envidiar; ni al gran tacaño, que cuenta Quevedo muy puntual en Segovia con gazuza, y con hambre en Alcalá. Después me puse a Albardero, oficio de punto real: en seis años aprendí las albardas a bastear, y en otros seis ya sabía lo que era cincha, y pretal. Remendé un día una albarda, y porque la fuira probar en mi Maestro, me dio con la abuja de salmar un pinchazo, que me echó el bazo de su lugar. Más aprisa que despacio me fui, y llegue a otra Ciudad, que todas las gentes eran mujeres, y hombres no más. No llevaba más zapatos, que los que solía gastar en la tripa de mi madre, cuando me enseñé a nadar. Fui en casa de un Zapatero, porque a quien has de acallar. díjele, si me quería de obra prima enseñar? Dijo que sí, y concérteme, hasta que suese Oficial de toda satisfacción, suficiente, y mazorral. Pusome allí el tirapié, las alesnas, el sedal, el cerote, los tranchetes, la suela, y el cordoban; las tenazas, el martillo, costa, boj, guijarro, y más cachivache, con qué me hice en diez años envidiar de cuantos alpárgateros se pasean por la mar. Pero mi suerte bribona, que no me deja fregar, como a Mercader con trampa: me hizo en un siglo quebrar. Y fue que me dijo mi amo, que era preciso calza al ama; yo me alegré, aunque debiera llorar, pues por la tal calzadura me zurró a mí el cordoban. Púseme, en fin, a calzarla; pero al tiempo de tirar del calzador, fue rodando ama, silla, y oficial. Cómo sucedió este paso aquí no quiero explicar, contémplelo allá el goloso un poco antes de cenar, porque yo arranqué a corret con las piernas, al mirar que venía mi Maestro conprisa de Satanas, con un tranchete tan largo, que le quería afilar en mi gáznate sin duda: mas yo no le di lugar, porque no dejé el correr hasta el mismo Tatuán. Aquí con un Cohetero me fue preciso el entrar, (porque al hambre no hay pan negro) adonde estuve, a pesar de veinte y seis Oficiales, que me quisieron matar de envidia, porque en seis años, y un mes aprendí a cebar. Un día, los picarones me quisieron regalar, pues me vistieron de conetes de arriba abajo; y sin más prevenciones, con un ascua de lumbre, (lance fatal!) para cuando es la fritada, manos, callos, y cuajar? Por tres partes me encendieron, y yo viéndome quemar, me fui a un pozo, y de cabeza en él me encajé a nadar: descalabrado, y mojado me sacaron, y eché a andar. A Espartero estuve un año, pero lo hube de dejar, porque tin día con la abuja me fue el Maestro a pinchar. Entré con un Sombrerero, (la sed no mata el hablar) once años con él estuve, y apenas aprendí a arquear. Fuime, y con un Alogero, que era de patas galán, éntreme a vender aloja, y la canina a buscar. Un día, porque canina seca no pude encontra tan blanda la llevé, que no se podía agarrar sin banarse bien las manos: (aquí cae bien el refran) Del abadejo, el pellejo. otro: Agua por San Juan. Tanta aloja me bebía, que un día sin resollar me bebí un garrafón lleno, y de barquillos un haz. Cuasi que gané a mi madre cuando me enseñé a nadar en la aloja que bebió; pero mi amo, sagaz con otros cinco, ha patadas, que me hacían rechinar, por nueve partes cabales me hizo la aloja sudar. Fuime a aprender a Barbero, y fui siempre tan leal, que daba envidia, por ser muy inclinado a rapar. Luego le dejé, y me puse un poquito a Sacristán, porque le es muy parecido al Barbero en el repar. De Sastre aprendí también un poco a tijeretear, que esto en lengua Bascongada es lo repropio que hurtar. Y así, por ir ascendiendo, y con mi ciencia ir a más, también me puse a Escribano para en todo coronar, y darles realces vivos al Sastre, y al Sacristán. Muy poco lo ejercité, pues cierto llegué a temblar aquel ANTEM, y aquel TESTIMONIO DE VERDADo. También me puse a Pelaire, que es en Segovia cardar, y cuantas vueltas no daba, que era obligación el dar, las daba al jarro, y con eso siempre me quedaba en paz. También me puse a tejer, y lo que aquí sentí más fue, que sin músico ser era preciso templar. También a tundir me puse, y a lo que llaman frisar; ya tundía grandemente, pues se podían contar las rayas que hacía, como los surcos de un melonar. Después me puse a Hortelano; pero por oír contar, que fue Judas Hortelano, lo dejé con brevedad. A Tabernero me puse; pero me puedo alabar, de que nunca eché agua al vino, pues lo que solía usar, era echar vino en el agua, que estaba debajo ya; con que así, de aguar el vino no me tuve que acusar. Y así, si alguno me escucha, bien puede sin miedo ya echar el vino en el agua, si pretende no pecar, que la crudeza la quita; y a nadie puede hacer mal. En efecto, y finalmente, (cuenta, que voy a empezar la relación) por no ir al Cielo sin tropezar. Dejé de ser Tabernero, y me puse a Sacristán de esquinas, que es Pregonero, y llegáronme a premiar, dándome de un Rey cetro con latigo de arrear a los soldados morenos, que se suelen adobar: y como estaba mancebo de cien años poco más, determiné buscar novia, y la hallé sin preguntar. Casámonos, y parió al cabo de un més cabal, la Reina, estas dos infantas, algo givadas de atras: miradlas, y a este Reyazo, con su redaño, y cuajar. Mirad que si la queréis, os prometo regalar, dándoos mi latigo, y cetro, para que los dos seáis Reyes, y Reinas las dos: Mirad si puedo hacer más, dadme ahora siquiera un trago, que bien, bien lo merezco ya, que tengo un codo reseco, y no podré vitorear mi sucinta relación, que tan malo el mundo está, que si uno no se vitora, un vitor no le darán: Al pez, resina, y azufre, pan, vino, y carnero acá. Absorto, tiñoso, parlante, y per- plejo he quedado, oyendo, señor, tú consejo: y las nárices tengo de tal modo, que diez sabañones me han dado en un codo: y las orejas, y los calcañales mas de vara, y media tengo des- iguales: y si otro poco gastáis de parola, en la misma nunca me nace otra cola. Yo, por mi fortuna, no he enten- dido nada. y así, cuando quiera, diga suem- bajada. Con que no entendiste, que na- cio de un parto, que la primera teta se la dio un la- garto Con que no entendiste, que fue Chirrionero, y que hacia encajes siendo Taber nero Groseros, hombres sesudos, con qué juicio, o qué talento, como si fuerais Poetas habéis mudado otro verso? No sabéis, pepinos magros, que no se puede hacer eso al fin de las relaciones? Bien se puede, cuando veo, que usted con tantas solías nos ha majadó los sesos, y unos mismos asonantes ha traído al retortero. Dice bien, barbas de estopa. Dice bien, barbas de pelo. Pero dejando la solfa para hacer con ella almuerzos, digo, que un Rey tan erguido, y dos Infantas a un tiempo, traerán mucha prevención de comidas, y de entierros. Se ha quedado media legua prevención, y cocineros: Y la, vajilla de plata, hilada a la rueca en Méjico: Y mil y ochocientos fardos menos los nueves, de lienzos, y telas de todas modas para Verano, e Invierno. Y así, mientras todo llega, de que seréis los dos dueños, mirad si hay que manducar, porque yo las tripas tengo de hambre tan sutilizadas, como novió sin dineros, Señor Rey, tenga paciencia, Pues nosotros la tenemos. Y mientras llegan las cargas, fin a la jornada demos, Mejor es, que en la segunda hemos todos de portarnos, como choto con dos madres. No os veréis en ese espejo, . que las cargas que yo digo, todas las tienen sus dueños. Pero vaya, mientras llegan, traed, fiquiera, pan, y queso, y vino, que esto en mi Corte es lo que yamán refresco. Refresco no faltará donde hay nieve, por lo menos. . Refresco no hay que llorar de Guadarrama en el Puerto. . Con la fresca que venimos, discurro que volveremos. Vamos siguiendo sus pasos. . Sus pasos vamos siguiendo. . Seguir sería mejor los pasos de un Tabernero. JORNADA SEGUNDA Huyamos de estas gorronas. Id tras ellos, que se van. Dadnos dos varas de pan. Quitaos allá, fregonas.

JORNADA SEGUNDA

Desatentos, y truanes, dadles el pan, pues es Viernes, o por el mismo Holofernes. que os descomulgue a refranes. Soltad el pan, mentecatos. Por vida de mi montera. Por las guindas de una Higuera. Por los dientes de mis flatos. Qué habéis de hacer? Qué? morderos. La victoria habéis ganado. Yo creo que me he ciscado. Ea, baste, Caballeros, y partidle como hermanos. Pues pártase en buena ley. Sí, que donde no está el Rey. Tampoco se hallan sus manos. Pues, padre, partidle vos con mucho cuidado, y tino. A cuantó obliga el destino, cuando es pajiza la tos! . Dadme a mí aquese cantero. El cantero es para mí. Arrimaos hacía aquí. . Qué esto sufra mi sombrero! Mas igualmente en mi vida he de partir otro pan. Tomemos lo que nos dan. Sí, que del agua vertida. Y en esta ocasión he hallado vuelto el refran en destino, y es, del pan de mi vecino, grande pedazo a mi ahijado. Esos refranes son vanos, y dan mucho que reír. Cuál había de decir? Después de vendimias, cuevanos. Y sabed que no os engaño, pues, os doy las señas fijas, retozar bien a mis hijas, que voy a escuchar al paño. Buen modo de retozar será con la tripa fría. Vámonos, pues, que otro día en eso se podrá hablar. Qué es iros? el mundo sepa, que me queréis con exceso. Ah! hijas de buena cepa? Por Dios qué es de moda el chasco! Al revés andan las cosas. Decid, no semos hermosas? Tanto, que a mí me dais asco, Si alguna hacia mí se llega, he de dar gritos atroces. Yo la he moler a coces. Sí, que ni piedra primera. Vaya, pues, coged la ebra, y decidnos, Luna, y Sol. Dientes de troncho de col, Y tú, boca de culebra. Bien encubrís nuestras tachas. Adónde habéis estudiado? Yo, en Valverde, en un mercado, Yo en concurso, en Valdarachas, Arguís como leones. sois calvos de arriba abajo, Tú puedes servir de tajo. Sí, porque año de gamones. Dais de amantes finas pruebas. Yo os quisiera ver colgadas. Yo en parrillitas, asadas. Sí, que en fin año de brevas. No andemos en tiques, miques, querernos de todas verás, que mi botella se apura, y mis tripas se derriengan. Querernos por vuestra vida, pues nos veis tan pancihuecas, o por el queso de Flandes, que os meta en una bodega. Aqueso es, tieso con ellos, haced que os quieran por fuerza, que quien a su carro unta. y vino sobre las peras. Nos escucha vuestro padre, que si no, otra cosa fuera. Quién escucha, su mal oye. Y también quien come, y deja. Si queréis encasullaros, por mí ya tenéis licencia: asustad, pues, las dos bodas, sin que haya tercio en la venta, que yo voy a prevenir el desayuno, y la cena; y si no os hallo borrachos, cuando otra vez acá vuelva, por deseo de chapines. y si no, tender la pierna. Que aquesto al mismo Alfeñique cara a cara le suceda! Y que el mismo Carambelo los resfriados digiera Vamos quiriéndonos presto. Vamos haciendó la venta. Vamos despacio, señoras! Vamos despacio, doncellas! Doncellas cómo se entiende! Cómo se entiende! doncellas? mueran; hermana, los dos. Como los carneros, mueran. Qué es esto? quién alborota de esta suerte la taberna? Qué ha de ser, que estos cuatro nos han llamado doncellas. Doncellas? fricuifrictum? habrá mayor desvergüenza? no sabéis que las quitáis de lo que son muchas letras? Por qué causa? Porque siempre se han llamado doncelluecas. Doncelluecas? Sí señor, y al que de otra manera las trate, sabré yo mismo, retorcido en mi colera, deshacerle de un abrazo las polaínas, y montera. señor, sí, como patacas. señor, sí, como mareas. Ea, proseguid el juego, y espulgaros las orejas, porque no hace mal al potro nunca la coz de la hiegua. . Es verdad, no me acordaba, que tengo tal la conciencia, que si la vierais, parece a la boca de una espuerta. Ya tampoco gasto chanzas, ni como huesos de saetas, porque lechugas asadas es una comida recia. , En fin, con esas, y esotras se va alargando la venta. Decid, en qué os detenéis? posible es; no os da dentera aquesta cara encarnada, cómo, si fuera de cera? estas manos tan bruñidas cómo cecina de oveja? esta garganta sutil, con su nuez, que casi es pera? aqueste caer de ojos, y estas encrespadas cejas? estas mejillas jaspeadas, y esta nariz que es cometa? estos labios, y estos dientes, estos colmillos, y lengua, este peinado a la moda con su tupé, y con su; mechas? este cógote afeitado, mas atrás de las orejas? y en fin, todo aqueste garbo, que parezco una Vallena, y que fuera de los sietes, veinte y ocho me festejan. Ya que mi hermana ha contado las partes que la hermosean, habiendo quedado en todo cuanto ha dicho corta, y media, no quiero daros placer, ponderando mi belleza; porque al fin somos hermanas por adentro, y por defuera: con que ya aquesto supuesto, para haceros mayor fuerza, y estripularos a que nos queráis por cabeceras, mis habilidades, quiero cántaros por las tres reglas. Yo, primeramente cómo, y masco con ligereza a dos carrillos; cuidado, que aunque sea cosa buena. Duermo cuando tengo gana, aunque esté oscura la pieza: doy puñadas entre sueños, pero ronco a boca abierta. El primer sueño, no más, duermo, pero es de manera, que de cuarenta y ocho horas tengo cogida la regla. Coso poco, pero canto como la gallina ciega. Hago petos, y mitones, vuelos, manteos de vuelta. enaguas, y camisolas, pedazos con ligereza. Abro, y cierro un abanico con las dos manos apriesa; y a ocasiones sé también cuál es mi mano derecha; y sé, que cuando se habla, están tristes las orejas; y también en el andar conozco a los que cogean. Sé hacer conserva de naipes, y sé rellenar lantejas: dos huevos sé que es un par, aunque tengan clara, y yema. Los cándiles, en mi casa, ya se sabe, no se friegan más veces, que cuando cae Navidad en la Cuaresma. Tengo un ochavo empleado en pucheros, y en cazuelas: tengo una sarten de esparto, tengo un cazo de vayeta; un almírez de cebolla, la mano una verenjena, un asador de cuajada; cien cucharas de collejas, cien tenedores de queso, de lienzo las coberteras, de requesón un embudo, de pleita las servilletas: tengo un velón de natillas, con sus despaviladeras, que todas las que no ríen, verle entre dientes quisieran, Tengo el cutis tan suave, que parece mala cuenta: ahora ved que resolvéis, porque tengo la mollera como la tiene mi hermana; arrimada a la cabeza, y que ya de puro amores retoña las Primaveras. Yo no sé dónde me estoy! pero si el pecho me abrieran; y el corazón me arrancaran, apenas un mes viviera. Yo esperaba que contaseis algún paso de Comedia; pero en mí se halla cumplido, quien espera, desespera. Aún si hubieramos comido, el susto otra cosa fuera, que hay quien dice, y es seguro, el que tripas llevan piernas. Qué repugnáis el querernos, habiendo oído la nueva máquina de perfecciones, que aquesta visión demuestra? Que no os obliga tampoco mi ajuar, qué explicado queda? o es porque no dije nada de como mi cama era bien sabéis las hay de liebre, y que las hay de madera; mas la mía no es así, que es grande la diferencia, porque los pies son de verso, y los palos que atraviesan son de cañas de centeno, torneadas con destreza. El gergón de musulina, de la que hacen las espuertas; los colchones de guijarros, y las sabanas de estera. Y pues estáis resollando, y que advertir nada queda, ya no podéis alegar, que Vicálbaro es Ballecas, si nos que cuerdos, y locos, hechos ánimas en pena, con la fuerza de una untura salgáis por la chimenea. Sabéis vos hacer la untura? Y con mucha ligereza. Decid vos cuando quisiereis otra jácara cómo esta, que cierto que me ha dejado junto a los dientes la lengua. Grosero, cima de toba, hócicos de verenjena, no te acuerdas que mi hermana dijo muy discreta, y necia, que eramos muy parecidas por adentro, y por afuera? Pues sabed, que en cuanto ha ha- blado ha quedado corta, y media, y si no queréis creerlo, porque seros dañan las muelas, al punto que nos casemos os crecerá la sesera. Dejemos a estas cochinas, que parecen de guínea; quién os trajo aquí, zampoñas? Andando vinieron ellas. Para qué son las lisonjas? que cierto veros quisiera sacar a verter del rastro de panzas una docena cada vez, que es ejercicio, que pasa al pie de la letra. Yo te quiero tanto a ti, que si cogerlos pudiera, te trajera con agrado los pajaritos que vuelan; y asados, como en parrillas, en las tus costillas mismas, en comiéndome la carne, los huesecitos te diera, y la pluma la guardara, para cuando se te ofrezca que pasees emplumado por las calles de las Carretas. Ya, oyendo tales favores, tendrá corazón de piedra el que con dinero, y hambre en un figón no se meta. Nunca desconfíe el hombre, que si el Sabado demuestra la Luna seco, el Domingo es fácil que se humedezca. Esto es hecho, ya se han puesto más blanditos que una piedra. Ah lo que obliga a los hombres en viendo alguna espetera! qué rechisbantes de dientes, qué engirjolados de piernas, qué fruncidos de narices, y qué extáticos se quedan! Ya cuanto tragan lo engullen: ya cuanto bebenlo. mean, cautivado el abanico, y ha sido con tal vehemencia, que si tardara en casarme, a lo más largo hora y media, yo propia, loca de risa, deshaciéndome las muelas, envuelta entre el chocólate, como el fénix renaciera: para que vieran los hombres, que hecha otra pantasílea, requesones, y natillas a puñados me comiera. Y yo de la misma suerte, más pesada que una suegra, más veloz que un Albanil, cuando de un andamio rueda: más codiciosa que un Sastre, cuando esconde alguna pieza: más recta que un Escribano, cuando da una se sin venda: más alegre que una Viuda, cuando tiene quien la quiera; y últimamente, más firme, más alegre, y placentera que un Sacristán; cuando, corre a despavilar la cera, voy a avisar a mi padre, que se estará en la taberna muy alegre, en cuando en cuando rascando la faltriquera, que visita la bayuca . mas veces que no la Iglesia. Aguarda; mula de coche. - Aguarda, rollo de estera. (. Qué es aguardar? ni un minuto, anda, ve con ligereza, y dile a padre, que alivie, que aunque esté en camisa, venga, y que se traiga hacia acá a toda la parentela, siete gaitas, y un danzante, y puede ser que se pierda, como sucedio al de horgaz con esta música misma, porque si nos descuidamos, puede ser, que atrás se vuelvan, y falten a su palabra por donde faltan las cestas. Bien está, no hay que soltarme, si queréis que presto vuelva. Ellas han perdido el juicio! No hayas miedo que le pierdan. Si no yo iré. A los infiernos, de modo, que acá no vuelvas: para cuando, o para qué es, que vuestro padre venga? Dejadle, que puede ser que tenga el pobre ronquera, que comunmente la causa los vesubios de taberna. Eso es decir, que mi padre las orejas no se sueña? A lo menos, cuando duerme, es cosa muy verdadera; que todo el que está dormido habla recio, si vocea. No he visto en cuanto he mirado mujeres con más pereza! veos de aquí, qué aguardáis? Qué nos vamos? buena es esa: yo no me he de ir sin casar, aunque de cierto supiera comerme de hambre los dientes, los mitones, y la lengua. Pues nosotros nos iremos. Iros? no se os vayan de esas: mirad que llamo a mi padre, y que si sale acá fuera, y no os encuentra casados, puede ser que le suceda, que de risa se atosigue, y que de repente muera. Marcharos, pues. Ya nos vamos. Esta es mi mano derecha. Doncelluecas, perdonarme. Perdonadme, doncelluecas. Vamos, venga aquesa mano. Vamos, esa mano venga. Se verá mochuelo alguno en apretura cómo está? dejadme, vaya a mi casa, que con mucha ligereza os prometo de traer, porque os contentéis con ella, una mano de papel, y aunque queráis una resma. Yo, aunque trabajo me cueste, he de subir, si me dejan, a una torre, y del reloj he de traer la mano a cuestas. Hermana, sin detenernos, pues que la ocasión es buena, empecemos a dar voces por la nuca, y las caderas. No hay cosa más acertada, suceda lo que suceda, que ya se sabe que hay higos, como estén en las higüeras. Hermano, atácate bien, y con los ojos resuella, mientras tanto que yo alargo las mangas de mi montera. Ya estoy yo con el cuidado, no tienes que tener pena, que tengo para argüir silogismos de madera. De madera? quién tal dice! mucho mejor son de cera, porque cuando se derrite, es señal; que se calienta. Yo, no he de argüir contigo, que es muy posible que duela, si con algún silogismo, das a una en la sesera. Pues por eso desengaño, gastando en todo cautela, tanto, que siempre los navos me agradan cuando ralean. Con que así, ya habréis notado, que vesugos, y lampreas, es comida regalada, comó muy frescos no sean, que en materia del amor, es duende mi faltriquera, mis calzones, son geringas, y mi nariz es cometa; mi sarta es una almarada, y mis quijadas dos sierras, que es señal cuando hace sol, que la Luna crece, y mengua. Absorta, muda, y parlante, enojada, y placentera, triste, y contenta he quedado. al escuchar las ternezas, los enojos, los placeres, los regocijos, y penas, que encubrís en la asadura, y vuestro estomago encierra. Para cuando son los mantos, las camisas de culebra, los potajes de piñones, los estosados de greda, de Madrid, las Ballecanas, los chirriones de Ballecas, el esparto de Alcorcón, el vedriado de Estremera, los navos de San Martín, y las guindas en conserva, que crían en Juancarral, y las rellenan las viejas? Para cuándo? para ahora, aunque en un añoro vengan. Oh quién tubiera este día el pelo, de una Vallena, la trompa de un Elefante, y el gáznate de una Iglesia, para todo el chocólate tragarme sin desar hebra. Hermano, aquesta ocasión, ten cuidado no se pierda, ahora que están descuidadas, escurramos la vaqueta. Dices, bien, vámonos, pues, sin menear pie, ni pierna, que no se puede aguantar el olor de aquestas, puercas: ellas sin duda han, comido alcácel, y cambroneras, Echa por aquí delante; para que así. no nos vean. Hermana, nos ves dos bultos, que están quedos, y dan vueltas? Si los codos no me engañan, parece que se menean. Quién será? Nosotros semos, que nos da tiricia negra. Y así, quedaos con sarna hasta la primera sería. De Armuña, y Vaciamadrid, de Moncalvillo, y la Olmeda. Con qué os vais sin despediros? Pues hablamos, cosa es cierta. Mala noche, y parir hija, Dádivas, quebrantan peñas. Con qué, según el refran, queréis alguna merienda? No nos fueramos tan presto, si alguna cosilla hubiera. Pues idos, y no volváis, aunque vengamos con ella. Es cosa muy pegajosa? Alguna cosa se pega, pero es suave al máscar. Es azucar, lo es canela, repapalos, o fideos, o asadura de culebra, o higado de carazoles, o la simiente de cepas, o son huevos empollados? No es ninguna cosa de esas, que es mucho más exquisita: y pues que queréis comerla, es, para que os regaléis, y os repapiléis con ella, una merienda de pollos; aunque es saludable, es fresca. Qué decís, la comeréis? Y será con tanta prisa; que os quedaréis admiradas, si acaso os quedáis suspensas. Y si acaso vuestro padre, dejando el dormir, despierta, y nos halla en la función? Aqueso no os cause pena, que para todo hay remedio. Bien puede ser que suceda, Bernardo del Carpio en Francia, o los Vandos de Ravena. Oh Casarse por vengarse, o si no, la Hermosa, fea. Sabéis lo que he dicho, que así su risa se templa? decirle estamos casados. Valeante, de la Cuaresma el adobado, y chorizos, las morcillas, y mollejas. Ya no quiero merendar, aunque de hambre me muera. En tratando de casar, bien podéis coger le puerta, Qué dijeran de nosotros las mujeres que resuellan? Casarnos, sin más, ni más, por tan solo una merienda, y más merienda de pollos, que cualquier prove la cena? No habéis oído el refran, que a todos causa dentera? Cuál es? No se cogen truchas teniendo las bragas secas. Es verdad, que no está sana, cuando está la gente enferma. Pues por ese mismo caso tenemos la intención hecha de no casarnos los dos, sino es que con novias sea. Pues nosotras lo seremos, y está la cosa compuesta. Qué convenibles que son! Señores, no es suerte tema, querer por fuerza que entremos, como dicen, en camella, siendo así que duele mucho, cuando a uno el frontil le aprietan? Casarme, quiere decir, si le mudáis una letra, caparme: con que ahora ved si sacáis la consecuencia. Y con todo eso, si dais de golosas buenas pruebas, por mí, si quiere mi hermano. Albricias, que de esta hecha, si pinta la calabaza, me he de almidonar con ella. Si no me engañan mis dientes, pareca que un run, rún, sueña: abatí, que se chamuscan. Los pabos, que no se pelan, Sabed que ya somos otros, y hemos resuelto de veras casarnos pero primero habéis de rondar las tejas de nuestra casa, vestidas con sapos, y con acelgas, catorce años por lo menos, que es cosa muy llevadera, Entonces conoceremos si nos estimáis de verás: allí apretáis los dientes. sacando un palmo de lengua; y porque no os atosigue el calor, y acaso hiela, llevaréis un buen vestido, que sea de tela gruesa, más delgada que la que San Sevanstían tiene puesta Y sobre todo, cuidado no se os olvide la cena, que aunque sea de gallinas, muchos engordan con ella. Pues estamos advertidas, solo lo que aquí nos resta, es llevar también un postre. Y ese, qué ha de ser? Jalea. Y asimismo llevaremos, pues la tenemos añeja, tanto, que ya se anda sola una jarra de.. . Conserva? Qué es esto? quién respondió? que me ha alegado. . Jalea? Y a mí me suaviza el pecho con mucha prisa. . Conserva? Es mi padre, que nos llama un año antes que se duerma, a cantarle el Parce mihí con todo el Requíam aternam. Por dónde se le cantáis? Por dónde? por una espuerta, y solías Italianas. La música asada, es buena. Con que vuestros nombres propios son de Jalea, y Conservas No hay en eso duda alguna; pues yo me llamo Conserva, Y yo Jalea, por gusto de mi abuelo, y de mi avuela. Cuásí, cuasi no lo creo; pero como verdad sea, después del vaile, es gustosa la conserva, y la jalea. Tampoco lo creo yo, que muchas veces se sueña, que come uno aloja frita, y en adobado, lancetas. No tenéis que deteneros, que es esto verdad tan cierta, como hay relojes de viento, y duendes de faltriquera. Qué, pensáis, que os engañamos? pues bien puede ser que vuelva a rellamarnos mi padre, si no vamos con pereza. Ya parece está dormido: no vayáis con tanta prisa, que me dulcifico todo, contemplando en la. . Jalea Las nárices se me endulzan a fuerza de la.. . Conserva? No os lo dije? no hay remedio, cuando está la mujer muerta, que así lo traen en sus obras Montalban, Zarate, y Vega. Se verá caso más raro en la págiza Comedia de la Tía, y la Sobrina? Ni aún en la de Amar por señas, Por vida de mi abanico, mi cortilla, y mi espetera, que si estuviera desnudo, que vestido no estuviera. Ya vamos, padre, que estamos adonde nadie nos vea. Ya vamos, padre, que estamos remendando, la merienda. Mirad que estoy en camisa: venid a darme unas friegas. Escondeos, damas dulces, porque vuestro padre os vea. Escondeos, pues se sabe que es estilo en las Comedias. Es verdad, mas no hay aquí jazmines, mirtos, ni hyedras, de que forman los canceles para esconder los Poetas. Tampoco hay escortillones, tabiques, minas secretas, escondites, donde todos, cuando quieren salen, y entran. Pues ya que no hay nada de eso, retiraos, tan si quiera al paño, que aunque se hable allí, no se oye acá fuera, Muy bien está; pero en vano es que se afeiten las viejas: que ya está aquí. Picarillas, qué hacéis de aquesta manera, solas, y en lugar ajeno, y en día de tantas nieblas? No estamos solas, padrito, que fuera mucha indecencia. No estáis solas? pues decidme quién son estas cuatro bestias? Nosotros somos, señor, que estamos sobre las piernas. Nosotros somos, señor. Cuerno, por sí me la pegas. Pero qué es esto que miro! no sois los que en esta cueva con mis hilas os dejé comiendo harina, y pez griega? Los dos somos, si señor, y no hemos gastado especias. Y cómo os va de casados? se conoce en la cabeza? Padre, son muy picarones, muy valientes, y badeas, que porque estabamos solas, no han querido sacar presa. Y ahora que saben de cierto, que yo me llamo Conserva, y que Jalea es mi hermana, se van de nuestra presencia a esconder, cual Ginovés, que le van a dar pesetas. Y en qué estado tenéis ya la Jornada? . Ya era fuerza rematarla, pues ha rato, que asonantes no se encuentran. Tanto los habéis gastado? No han llevado mala vuelta: desde que os fuisteis diciendo, esta noche es noche buena, y mañana cañamones, y esotro día Comedia. no hemos mudado asonancia. Se dará mayor tontera! Y no habido ningún vase, turbaciones, y quimeras, músicas, o hablar en sueños, tapadas, cartas, y dueñas? Nada habido de todo eso. Tues en qué pensó el Poeta? No sería mal bolonio. Han dicho, que es la primera ensalada que ha revuelto. Pues por esa razón misma: más vale pájaro en mano. y con todo el mundo guerra. Señor, os han engañado las señoras doncelluccas, que yo me endulzo al nombrarlas. Y yo muero por Jalea. Niñas, no os vendáis baratas, sino es que de balde sea, y vamos de aquí a argüir en la Jornada tercera. Si consiste en eso, voy a desanchar mi montera. Yo a prevenir esquiveces azules, verdes, y negras. Yo a afilar mi rascamoños, para pinchar a mi suegra. Y yo a comer golosinas de Conserva, y de Jalea. . Y yo a prevenir refranes, porque todo prove sepa, que aunque anden moscas volando, en boca cerrada no entran; que el medio mundo seríe. y manos el hombre besa. si te pica el alacran. quien dice mal de la pera. y desde Madrid al Cielo: más vale tuerta, que ciega. JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA

Rechisvando el corazón, y lleno el vazo de llagas, con los choses medios fritos, y las tripas con botanas, salgo por la golosina envuelto en risa, y en rabia. Vengo por si acaso puedo decir puches a estas Damas. Ay Jalea! y hay Conserva! quien os cogiera las patas entre dos puertas, por ver la, que más recio chillaba: porque soy Don Alfeñique, en pastillas de a dos varas. Aay amor, qué blanco que eres Amor, mira que me matas! duélete de mi espinazo, que me pica que me rabia. Vestido, y cuas desnudo, con la camisa enroscada, vengo, como ustedes ven, cuasi caídas las bragas. Yo, que despreciando amores de aquestas dos marimachas, hoy tengo ya tan heridos los pulsos de las legañas, que si amor no me remedia con la Conserva, mi amada; o con Jalea su prima, se verá desvaratada esta humanidad, más lisa, que la tripa de una rana. Ahora, que nadie me ve de los que ciegos se hallan, vengo, sin andar en coche, por ver si se hacen las gachas, y porque no me suceda, por mi dicha, y mi desgracia, no ser Lórito parlante en esta tercer Jornada, como no fui en la segunda, porque no le caí, en gracia al Armenio del Autor; porque oyó decir, que estaba yo tendido como atún a orilla de una teñaja. Mayor falso testimonio no se ha frito con cuajada! Voy a avisar a mis hijas, que sé, que están en enaguas almidonando con tinta, que quien entre lovos anda. . Si no mienten mis narices, y el diario no se engaña, Jalea, y conserva están cenando sesos de panza. Si no mienten mis juanetes, y los huesos de mi sarta, Jalea, y Conserva están dando friegas a una Vaca. R. . Corred, muchachas, corred, que peligra vuestra fama, si los Príncipes viniesen, y noos hallan en la cama Ya estamos, padre, vestidas lo mismo que están las rañas. Ya estamos, padre, vestidas del todo, menos dos varas. Que no trajese un candil, dos fuelles, y una zamarra! Que no trajese yo un Sastre, un Fraile, y una Beata Hijas, pues estáis compuestas, notiestaréis desvaratadas: prevenirme de almorzar, porque son las trece dadas. Ya, si no mienten las voces, es porque la verdad hablan: yo voy aprisa, y despacio por la música, y albarda. Yo voy a todo correr a deshacer estas bragas, y el hilo me ha de servir de cuerdas a mi guitarra. Hermana? . Tengo. Qué tienes? De regoldar mucha gana. Chicas, afilar los dientes, que fueña la musicada. c. Jalea mía, Jalea, que me has endulzado el alma, esta música recibe, que tiene de arrope traza: Y aqueste estrivillo, verde, y amarillo como calabaza. Conserva la más selecta, que se hace de la retama; esta música recibe con un jarro de dos asas: Y aqueste estribillo, Oh quién en esta ocasión, dencellueca, aquí se hallara, para comer la música, porque al fin, para no darlas. Príncipes, adónde estáis? venid hacia aquí, cazcarrías, que en ningún caso, son buenas músicas a las espaldas. Ya bien podéis arrimaros, como el ratón, a las gatas, porque a las espaldas música las suele poner hinchadas. Y si no, dígalo yo, que algunas me tienen dadas, y sinrazón, porque al fin, nos dicen, que con la vara. el caballo para el ladó. y cada tendero alaba: Balea, por quien suspiro, Jalea muy colorada, mira que tengo, Jalea, la asadura enjaleada: Y aqueste: estribillo, verde, y amarillo como calabaza. Conserva, en fin, la más dulce, y Conserva la más agría, consérvame en tu servicio, y conserva tú la sarna: Y aqueste estribillo, otra vez vuelvo al decir solamente con el habla, que es la música muy dulce, y ha de dejar endulzada la cazuela: dicho, y hecho, porque allí está, una muchacha relamiéndose a dos lados, como si en ellos se hallara: Qué boceras que se ha puesto! hay cómo está, de legañas! Mócitos, que habéis traído? música a la puerta falsa, venid como las culebras, o si no; como las cabras. Mirad que está aquí mi padre espulgándose las bragas. Ya voy, que estoy almorzando chocólate de la fragua. Ya voy, que estoy a una bota apretándola las arcas. Adónde estáis, renacuajos, con aquesa musicada? Yo estoy en el guardapolvo. Yo en el desván de la casa. Ya están los sideos fríos, y aquella mujer se rasca. Ya estamos los dos aquí Caballeros, buenas Pascuas; cómo os va desde la vista? Con salud, y buenas ganas. Allí mismo vivo yo. También en la mismas casa? Sí, señor, juntos vivimos. Yo, me arrimo a aquesta tapia. Yo a aqueste poste rollizo, Mirad, que son las Infantas, Válgame el Jueves lardero! Carnestolendas me valga! Pero hechizó el más azul, que entre tiñosos se halla, mira que he de regalarte con grillos, y conchicharra. Puchérito el más brillante, que en todo Alcorcón se halla, mírame, que mejor mozo, Chirrionero no se halla. Esos es prologo no más; o empezáis ya a requebrarlas? Que sea lo que se fuere, usteda no se meta en nada, coma vino; y beba pan; y hablé recio si se enfada. Tienen: razón medio verde, vaya usted a ordeñar burrazas, y la leche que las saque la puede traen asada: Y si acaso ordeña mucha, la puede vender a varas, que quita, untándose bien, las arrugas de la cara. Es posible, hijas queridas, pespuntes de mis entrañas, que tan corteses me habléis, cuando yo solo bastaba para buscaros más novios, que hay Obispos en la Alcarría? Y así, caiga sobre mí, con muchísima abundancia, zumaque de Valdepeñas, des lo que bailando sacan; carnero de Santorcaz, y pan de las Ballecanas; jamones de extremadura, y chorizos de a dos varas, pues dicen, que a moro muerto se le da grande lanzada. Al más amigo se pega, porque cada gallo canta. y así, casa con dos puertas. y también buenas son mangas. no pidas a quien pidió. porque no hay mejor palabra. que quien con niños se acuesta. porque quien cuece, y amasa. Calle con dos mil pepinos, y cuatro mil calabazas. Que bien estuvo durmiendo en la segunda jornada. Pues en esta he de esquitarme, que me ha dado la palabra el Autor, pues dice, que quien bien ata, bien desata, y caso no me la diera, yo mismo me la tomara. Con que en fin, no queréis iros? Presto puede ser me vaya. En efecto, doy principio a las ansias que me abrasan. Le abrasan? pues echese como nació, entre la escarcha. Digo, pues, gordos chorizos, que es codo mi pecho un alcua Con eso si echa cigarros, no tendrá que ir a buscarla. Padronazo, dejelos, que nos digan cara a cara su sentir, y la afición que tienen a comer panza. Cómo tengo de aguantar atarre, cincha, y albarda, si uno dice que se quema, y otro dice que se abrasa? yo callara como un Juan, como torreznos nevara. Déjelos usted, Señor, que esta es la primera entrada de que usan los Caldereros, cuando requiebran las damas. Pues si es costumbre esa acción, ya no me meteré en nada; pero mudar otro verso de más azul consonancia. Qué verso será mejor, y que dé de comer gana? Unas endechas, y liras, unas décimas, y octavas, sonetos, y redondillas, y algunas paranomasías, o esdrújulos, que no hay forma, que ningún Francés los haga. Pues una décima va de esta niña a la garganta. Ya te escucho con los dientes. Yo, con los ojos, y espaldas, Es tu garganta un envudo de barro, por lo lustroso, y está el cutis muy humoso, y como Oso de belludo: la nuez es un fuerte nudo, que el hombre de mejor trato, aunque trabaje un buen rato, que no le deseará infiero, si no aplica con esmero a medio morir un gato. Vos sois de tanta hermosura, y de garbo tan sutil, que aunque es verde tu mandil, estás hecha una basura: mira si con más ternura puede explicarle un amante, buscando un buen consonante entre ingenios infelices, porque al fin son tus narices como las de un Elefante. (to, Vaya otras dos sin detenerse un pun- que me han sabido bien, al mismo asunto. A mí me han sabido como almón- diguillas. A mí como arrope frito con na- tillas. A tu parganta me atrevo a decir lo que conviene, porque a todas horas tiene color de yema de huevo: y aunque te la huntes con sevo, como hacéis a troche, y moche, y trementina de noche, no la has de poder fregar, que tan blanca ha de quedar como vaqueta de coche. Es tu nariz tan aguda como una bola de torre, y el licor que de ella corre te puede servir de ayuda: pero al mismo tiempo suda un licor blanco cual pez; y aunque está con palidez, haciendo gestos, y cocos, echa muy verdes los mocos, y de a cuarta cada vez. Vaya otras dos con los pies forza- y quedaréis poetas consumados. Tienes garganta de dama, si no fuera porque quema, (dos. y aunque está llena de flema, sus verrugas tienen fama: por ella sube una rama, que es como de berza cima, y el pobre que a ella se arrima, viendo que hace tanta espuma, si no se quema, se ahuma, porque corta como lima. Es tu nariz de tal peso, que a ninguno le da paso, y puede servir de vaso al más encerrado preso: no tubo Midas, ni Creso en sus tierras peor piso; un empedrado es más liso, Carnero no hay más moscoso, ni gálico más gotoso, ni más estropeado friso. Victor, que le merecen como el bra- y ventosas sajadas en el bazo. Ea, pues, señor Rey, pues nos ve finos (zo dadnos tus hijas, cara de Longinos. Todavía es temprano; mentecatos, mientras que no mayéis como los gatos, galanteando a mis chicas con esmero, y cruzando tejados en Enero. Si fueramos nosotros Escribanos, aceptabamos prontos, y a dos manos, sin repugnancia, la petición esa, que adonde echan, la vista, sacan presa. Muchachas, que decís de estos mu- chachos? Que se vayan al prado a guardar vacas, Y allí, qué es lo que haremos por vosotras? Que os cure el Herrador, si tenéis potras. Yo alabo lo cortés del estosado. A más de cuatro se las han cortado, mas pues eso a mis hijas les agrada, antes de que se acabe la jornada habéis de estar casados, no os dé pena, Con que tendremos luego no che buena? Señor, que nos miraban enojados. Y aún por eso los dientes traen prestados. Señor, que nos han dicho mil des- precios. Aún por eso de patas están recios; más decid, qué queréis que haga con ellos? Que a una plazuela vayan a cor- rellos. Eso no puede ser, vaya otra cosa. Pues que digan alguna quisicosa, Los bórricos, que vuelan por él aire no dirán otra con mejor donaire; Invisible soy, y tengo en todos jurisdicción; sin que me llamen, me vengo, sin enviarme, me voy Son los nabos? No, por cierto. Son los puertos? No señor. Los carazoles? Tampoco. Pues por vencido me doy. Pues en la olla e Atocha, que tiene fino el olor, gorgóritas haga usted, hasta que le saque yo; y ha de saber, que es el sueño la quisicosa que oyó. Es verdad, ello por ello. Pues yo con la mía voy. Cuantos me tienen, me estiman, porque soy de tal blasón, que en primer lugar me ponen el pobre, como el señor. Esta es más dificultosa, son las pesas del reloj? Ni tampoco él has de bastos. Es acaso el sacistol? No es cosa de tanto peso. Es algún peine de boj? Menos. Es algún tontillo? No tiene tan mal olor. Es algún sastre? Tampocó. Ya he caído, el cucharon. Muy descaminado vais. Pues por vencido me doy. Pues yo quiero regalar a usted, con mucho primor, teniéndole quince días adonde no le dé el Sol. Méteme en una bodega de Esquivias, oh Tarancón. En la mujer de secreto, que se halla en San Juan de Dios, pase usted los quince días, tragando aquel lamedor, y sepa que es la camisa la quisicosa que oyó. Decid quién os ha enseñado está; y la otra oración? Un año antes de nacer sabia doscientas yo. Yo en el Arca de Noé las comía con jabón Ea, Ninfas pegajosas, con más buque que un tambor, sabed, que tengo entre dientes la mitad del corazón Desvaratados biombos, matizados con carbón, sabed que hago cuando duermo gestos, que es admiración, y que un fuelle de un Herrero no sopla con más primor, y que tengo las rodillas como cabello frisón, que si una vez me queréis, os pesará más de dos, y entonces he de llevaros, aunque sea a cuestas. Só, cuidado no nos derribes. Eso había de hacer yo? Es, que si os pica la mosca, curaréis sin dilación. Pues yo me doy por contento, Yo, por contento me doy. Con la condición, y trato. Con el trato, y condición. Que yo tengo de escoger. Que tengo de escoger yo. De las dos a la más puerca. La más puerca de las dos. Avancemos? Avancemos. Recio, que aquí no estoy yo, que a los novios no se araña, sino es cuando tienen tos. Como no arañen la bolsa, ningún hombre se enfadó Con quién hablo? despachad, dadles luego permisión de que se aprieten los dientes con las epesas del reloj, que merecen por sus hechos tirar losados de un chirrión. Padre, no se canserusted en comer tanto torron, que no quiero yo volverme, siendo hembra, a ser varón. Y yo digo, que aunque venga con muchos frío, y calor un Sacristan con recetas; y con sotana un Doctor, un Segador conejaraves, un Boticario con: hoz, un Alguácil con sus cardas, con golilla un Cardador, con su llana un Zapatero, y un Albañil con el boj, con su pujabante un Sastre, y un Albeitar con pendón, un Usia con zamarra, y con peluca un Pastor, no han de comerse entre todos el Rollo de Villalón, si no le guisan primero con un tontillo, y arroz. En defensa de mis hijas es fuerza ponerme yo, porque quien hizo el cohombro. y quien tiene hijo varón. Decidme, Rey colorado, así te dé sarampión de a seis libras cada grano, qué frase será el mejor para ablandar de tus hijas la dureza del tacón? Cuando vos enamorabáis vuestra culebra, os costó tantas guindas como a mí, y tantas varas de amor? No os acordáis de que os dije, hablando en cierta ocasión, que se me vino a la mano antes de buscarla yo? Pero qué tiene que ver mi garbo, y disposición al que vosotros tenéis? Era yo muy jaquetón, muy liso de pantorrillas, largo el pelo, y motilón. Gastaba polaínas verdes, y alpárgatas de tacón, camisola de lampazos, montera dé requesón, capotillo de lantejas, calzoncillos de jabón, córbata de encañadura, y camisa de latón Alzaba tanto de codo, que hubo día que pasó de ciento y noventa veces, aunque no me diera el Sol. Pues, y comer? de un bocado que tiré en cierta ocasión a un pan tierno, le quité el bulto de un cañamón: las natillas, las tragaba dobladas, de dos en dos. Pues, y brincar? (ahora es ella) era en esto tan veloz, que mi cama era de liebre, y así la tenía por que no podía subir, si tenía algúnajergón, que al amigo, y al cabello. porque a quien Dios se la dio, Este era mi proceder; pero vosotros quién sois? uinos pobres pelegatos, come tripas de liron, con más jeta que un Usi: tiene por Resurrección. Ea, ilustres mesalinas, querer a este figurón! Consolar a un rostrituerto con las magras de un jamón. Valientemente han charlado, habrá corbata de Autor, y como nos ha tenido sin resollar a las dos? Por un candil de papel, y una sarten de cartón, que si ahora aquí le cogiera, le diera un beso chansión. Si hubiera citado sillas era digno de perdón; pero tenernos en pie, ha sido muy mala acción. Es verdad, pero decid vuestra determinación a estos cuatro, que en durmiendo no quedarán mas que dos. El uno que haga una octava, sin la letra a a mi amor. Pues a pintar ese garbo con todo cuidado voy: Eres cipré muy seco, eres espino, eres reloj de vino sin concierto, que no me hueles, no; como el tocino, que creo que tú tienes desconcierto de puro comer culos de pepino: quiéreme, pues que ves, que no soy tuerto, que hoy mis suspiros en tus dientes pongo, embeleso, de chofes, y mondongo. Pues di tu otra sin la letrae, y un abrazo en albricias te daré. Cantimplora colmada hasta la boca, con licor muy amargo, y sastidioso, taimada sin amor, ingrata, y loca, fingida Salamandra, Zorra, y Oso, Harpía, fragua, soga, mula, y roca, Mulata ruin, y Atún por lo donoso, corrida moriras como las Vacas, si para un cigarro tabaco no sacas. No han estado malitas las octavas, pero no se han cocidos en vuestras mbragas. Las ha leido usted en Piscatores? Esas no, pero traen otras mejores: más decid dos quintillas sin ilbanes, que empiecen, y rematen en refranes, Pues dicen, que a perro flaco, todo, es pulgas, yo decía: si debajo del sobaco el que las tiene las cría, a mal, dar tomar tabaco. Quién recibe, a dar se obliga, por las bodegas público, y el que esta opinión no siga, con la que tenga prosiga, porque al fin, quien hizo el pico. Diga usted para reír en un soneto, unos pocos. Tenéis tan verdes los mocos, que bien se pueden freír; pero si mis hijas quieren, veinte sonetos diré, tan enrefranados, que faldrán como ellos quisieren: Pues padre, con ligereza, Pues con ligereza, padre. Porque me da mal de madro; Pujos a mí en la cabeza. Esto es hecho, empiezo pues, Los versos lisos, e iguales, Como guindas garrasales, Tened cuenta con los pies, Quien guarda hija, y lana, no guarda nada. A lo caro añadir, o déjalo. En mi casa cuecen habas, y en las otras a calderadas. Entre dos amigos, un Notario, y dos testigos, En las casa de Miguel, él es ella, y ella es él. Cara sin dineros, hace a los muertos vivientes! Una buena Mula, una buena Cabra, y una mala Mujer, son tres bestias todas tres La costumbre de jurar, jugar, y bribar, son duras de desechar. En cogera de perro, ni en lágrimas de mujer, no hay que creer. Quien malas mañas ha, tarde, o nunca las perderá, Cierra tu cocina, y alaba a tu vecina Ledijo la leche al vino, bienvenido seas amigo. Le dijo la leche al agua, andabete noramala. Cojo, y no de espina, calvo, y no detiña. Ciego, y no de nube, qué maldad, habrá que no encubre? A la moza, y a la mula por la bocarles entra la hermosura; Fuime a palacio, fui bestia, y vine asño Cuando la puerca enjuga, el Sol se anubla, Qué tienen que ver las: bragas con la alcábala de las habas? Penas, cenas, y soles, matan los hombres. Que quiera, que no quiera, el asno ha de irrá la feria. Quien al aso alaba, tal hijo le nazca Quién tunde el paño; quita la cresta al gallo. A la sombra de la barba cana, está la niña muy honrada. Al muerto la mortaja, y al vivo la hogaza. A la lumbre, y al Fraile, peor es urgarle. En la casa del ruin, la mujer es alguácil: El comer, y el rascar, no quiere más que empezar. Y todo lo dicho no os parezca barro, que la más ruinres se caga en el tarro. Aquesos no son sonetos, Pues qué son? Refranes solos. Pues que jueguen a los bolos las mujeres con sus petos. Niñas, tomar mi pellejo. Y el cutis de mi sombrero. Lo haré, si decís primero cada uno un obillejo. Quién los pies nos ha de dar? Quién? mi padre, que está ducho. Sí, que tiene en un cartucho pies para dar, y tomar. Pues hablando, considero, que tenéis mucho que hacer. Decid, pues, lo que ha de ser. Vino, gallina, y carnero. Pues por dicha me convino, vino: y guisarme en la cocina, gallina: y con conciencia, y esmero, carnero: Una cosa decir quiero muy puesta en razón, y es, que quiero más que a los tres, vino, gallina, y carnero. Vos hablaréis de otras cosas, Dadle buenos pies, señor. Pues decidlas con primor, puercas, cochinas, golosas. (cas; Son todas las Damas tercas, puer- y si tientan las esquinas, cochinas; las seas, y las hermosas, golosas: Inocentes mariposas, que os rascáis de muchas modas, sabed, que sois cuasi todas, puercas, cochinas, golosas, Paranomasías es fuerza que digáis bien espulgadas. Voy a darlas dos patadas antes que el numen se tuerza: Chiquilla dentona, mona, no me des matraza, acá, que en cuanto apostarés, pares, y eres por lo flaca, caza, Mira mi cariños, niño, que aunque está sin bata, mata: no seas tan chulas, mula, pues tiene tu cara, vara: dale a mi amor fino, vino; y pues ves te llama, cama: échame una puja, bruja: alarga una pata, gata. Tú eres por él peso; queso; por tu boca, y lana, rana: cúbrete de tiña, niña, y dele a tu alma, asma, que yo por ti cómo, lomo: curate esa maca, Vaca: vuélvátese la miel, hiel, y come por pascuas, ascuas, No seas tan pronta, tonta: a tu nariz labra, Cabra; pues es por lo tiesa, mesa; y es, cuando ella amaga, daga. Vaya unos esdrújulos, y con eso sanaréis, si tenéis algún divieso. El qué son esdrájulos saber quiero. Son hócicos, y manos de carnero. Pues usted tiene en eso tanto voto, bien los puede decir, sin ir al soto. En esdrújulos voy a mis chiquillas a enseñarlas bailar las siguidillas. Rosas ya del todo mustias, que tenéis almas de cántaro, ved los infantes tan pálidos, que pueden servir de latigo. No seáis, monas, tan tímidas: dad ensanchas a ese estomago, que tenéis entre parentesís como taberna de sotano. Ved, que los tenéis intrépidos, y que es cada uno un asinus, que aunque estos son buenos musi- los exceden en el cántico, Os estimarán benévolos, como hace la lumbre al cañamo, como la aloja a las trevedes, como el requesón al organo, como las viudas al pesamé, como al día los morciégalos. Quererlos, que aún son rústicos, y tienen patas de pájaro: han dicho que tienen cámaras, y dan de balde el oregano. Regalarlos, pues, con pildoras, con grama, belesa, y rabanos: dadlos a cenar esdrájulos, y freírselos con laudano, con culebras, y con áspides, y para postre unos tabanos, que así son muy salutiferos, y huelen como los sandalos. Para mi pan, vino, y añades, pollos, carnero, y repapalos. Ay de mí! que ya mis tripas algún buen suceso anuncian. Ya, ingratas, a vuestros pies está la más ruin figura, que se ha visto haciendo cocos en la más zasia pintura, y no me he de levantar, sino es que sea en veinte uñas: mirad, que será inclemencia, y a un mismo tiempo cordura, comerse los gatos vivos, y leer de prisa a oscuras: porque soy Don Alseñique, mieto carnal de una bruja. Yo, aunque no quiera, (ay de mí!) tengo de pagar las Bulas, como dé veinte y un cuartos cabales por cada una: de rodillas he de está hasta que salga la Luna. Dejad ya tanta esquivez; si no me voy a la tuna, porque soy Don Carambelo, alnado de una lechuza. Es ilusión de la idea lo que mis manos escuchan? Es verdad lo que yo oí con los pies; porque me sudan? Con que sois Don Alfeñique, nieto carnal de una bruja; y vos sois Don Carambelo, alnado de una lechuza? Y estáis con esa paciencia, porque aquí no se estornuda, sin declarar vuestro nombre, siendo de tanta dulzura? Por recato lo dejé; que dicen que no es cordura comermabos estofados por cuando ciernen las uvas. Con que ya no hay que vencer, pues nuestros nombres os gustan, Y tanto, qué las entrañas por instantes se me endulzan. Yi yo, aunque Conserva soy para los que gastan chupa, Alfeñique, y Carambelo el pecho siempre me enjugan: al paladar, se me pegan: socórranme aquí las viudas. Ea, vamos al negocio, que soy Jalea muy rubia; y Alfeñique, y Carambelo entre mis dientes fluctuan. Padre, ya se llegó el tiempo de mi desdicha, y ventura. Padre, ya se llegó el plazo; y ya aquesta hija suya, a fuerza de los amores, por todas partes trasuda. Vamos, padre. Vamos, cuerno. Me llamo, si acaso es pulla. Adónde tengo de ir? No hay que ir a parte ninguna, sino es que nos case usted. Se dará mayor locura? No es locura: vamos, padre. Eso lo ha de hacer el Cura. Aprisa, padre, que ya se me quema la asadura. Aguárdaros, sabandijas, a que os haga una pregunta. El qué es, padre? Que miréis si es la vocación segura, o si es solo por lo dulce. No ponga usté en eso duda. Ya vosotros qué os obliga? No más que la misma fruta. La Conserva, y la Jalea. Mirad no os fastidie. Nunca. Que comiendo mucha, siempre se afirma la dentadura. Ello ha de ser. No hay remedio. Está la pera madura? Sí señor, y ya se pasa. O por lo menos se arruga, Ea, pues coja los pies cada uno de la suya. Es, que yo quiero a las dos; porque una no es ninguna. Las dos, mías han de ser; porque tres ya no es cordura. Pues cómo te atreves tú a mi repleta figura? Pues cómo te atreves tú a mí, que parezco ayuda? Con la boca hablarás tú. Tu hablarás con la asadura. Pues con la espada envainada te espera mi travesura en el Cerrillo del Rastro, en mitad de aquella espuma. Yo también la envainaré, que no me agrada desnuda; y al punto voy a buscarte a la Calle de la Luna. Yo voy corriendo a animarlo a que el polvo se sacudan; y vosotras mientras tanto podéis miraros las pulgas. Qué hemos de hacer, si se matan? Qué? venderlos por basura. Sal aquí, barbas de estopa. Ya salgo, barbas de horuga. Vengan aquí esas espadas, que entres noviós no es cordura reñir con espadas negras, si no hace la noche oscura. Yo no he de soltar mi espada. Ni yo, como tenga espuma, Cómo qué? favor al Rey, Suelta, galán. Toma, cuusca. Vaya esa cólera abajo. Vaya abajo, que me gusta. . Cuando toméis estas armas, reñir con mucha cordura, que si se alza mucho el codo, dicen que no es la fortuna. . que en fin a borrico lerdo. . y también el que madruga. . y ahora lo que importa, es, que sin réplica ninguna, cada uno con su puerca se case sin meter bulla: que si a descasar tocaran, no fueran pocas patruyas corriendo a todo correr a meter prisa a los Curas. Pues si con una hay bastante, roma, aquesta mano es tuya. Pues si con una hay bastante, trueca esos cinco, peluda. Dichosa puedo llamarme. Y yo también más que nunca, Pues con un fandango blanco es razón que se concluya. Hay músicos? Pero buenos, aunque gastan herraduras. Atención a los ocho, que están bailando, que son ellas botellas, y ellos son jarros. Pero muy castos, porque se halla presente el Rey de bastos. Vailan las siguidillas con mucho modo, y es, que al día cienveces alzán de codo. Y sin galbana, que aunque cien veces alcen, el Rey los gana. Todos los que se casan por golosina, mucho mejor les fuera comer gallina. Pues al remate, es mejor la gallina, que el chocólate. Lo que falta es, que comamos, para dar gracias a Dios. En las bodas; comer bien es siempre el vaile mejor. Es verdad: vamos adentro, que ya nos llama el olor de las natillas asadas, y berros en salpicón Y se acaba la Comedia? Esta ya se concluyó. Pues vámonos despidiendo, pidiendo a todos perdón. Es razón, y muy de moda. Pues si es de moda, allá voy. Yo empezaré: Adiós, señores, porque los niños, y los. Al Dios, chicas de ha dos reales. Viejos sin barbas, adiós. Abiós, viejas de a veinte años: Y viejos de ha ventirdos. Y aquí el Ingenio promete, si le, conceden perdón, de escribir a dos carrillos en la primer ocasión, donde verán las resultas, que a estos pobretes les dio. Casarse por Golosina, y Refranes a trompón.