Texto digital

Texto digital de El casamiento fingido

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Cristóbal de Monroy y Silva
Atribución estilometría
Cristóbal de Monroy y Silva Segura
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de un impreso.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El casamiento fingido. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/casamiento-fingido-el.

Logo BICUVE

EL CASAMIENTO FINGIDO

JORNADA PRIMERA

Albricias. . Acaba. Me albricias, Dame el papel, y no seas necio. . Albricias, o fino tengo de romperlo. . Suelta, no sabes tú que no tengo que dar por ser mi pobreza ultraje de mi valor, de mi calidad afrenta? si quieres Mendrugo el alma en albricias. . Linda flema, del alma, soy yo demenio. Pero no podré, aunque quiera váttela, que de doña Ana a la celestial belleza la rendí idólatra amante, y más que en mí vive en ella. Pues solo quiero en albricias, que escuches, para que veas de qué suerte me le dio. Ya el alma te escucha atenta. Salió esta tarde a un balcón la hermosura de doña Ana, se la tarde hizo mañana, dando al día confusión: Un lienzo de su pasión e indicio con que enlugas las lágrimas que exhalaba, y el lienzo en tales enojos era nube, que a sus ojos el rosicler dispensaba. Quise decirle, señora, esos ojos siempre esquivos, advierte, que están muy vivos, no les des mortaja ahora: más bella al fin que la Aurora, dio en un suspiro el aliento, y al llanto, y suspiro atento, peligrar mi vida vi; que la tempestad temí, como vi el agua, y el viento. Desabrochando después la almilla, el papel sacó, y sin hablar le arrojó triste, y penosa a mis pies: Papel le dije, no estés en el suelo, que es ajena esfera, y con gusto, y pena le alce, sin que me tardara, porque no me le embárgara el Mayo para azucena. Después botón a botón fuo la almilla componiendo, V oque la estaba viendo con suspensa admiración quise de su indignación los efectos advtertilla; pero fuese sin oílla, y yo quedé en triste calma, descompuesta toda el alma, de ver componer la almilla. Pesar, y placer a un tiempo me libra amor en tus nuevas, pesar de escuchar su llanto, y placer de ver sus letras, examine, pues, la vista entre el contento, y la pena leyéndolas la ocasión: Dueño mío. . Bien empieza. Mi padre airado pretende darme muerte, su sospecha le tiene tan cuidadoso, que sin dilación intenta desposarme con Don Diego. Válgame Dios. . Valga, y tenga de su mano. . Ven a verme Carlos esta noche, y sea a tiempo que pueda yo hacer de mi casa ausencia, que solo así podrá Carlos se enuestra esperanza cierta. Cuerpo de Dios que más quieres? da que te afliges pudieras tener dicha semejante. Aunque su favor me alienta, mifortuna me acobarda, cuidadola centinela es don Diego de su calle, mas ya advierto como pueda a legurar el peligro: llama Mendrugo a esa puerta, que quiero hablar a don Juan A don Juan, querrás pendencia, que es en Hector, y su vicio es blandir la de requiescant, y no inpace, que la paz trueca siembre por la guerra . estoy, y dudoso, cielos quien habrá que crea mi infeliz fuerte, pues cuando siempre escuiva, siempre adversa me da una dicha, es cercada de peligros, y de penas. Ya tienes aquí a don Juan. Qué hay amigo Carlos? . Cierta es mi desgracia . . Que ahogos os asustan yos alteran, que vive el cielo, si importa marar en vuestra defensa diez ejércitos de hombres. O pues si don Juan le suelta, se enfurece, y se amostaza Bercebú se le defienda. Don Juan escuchad atento. Empezad Carlos, y sea con brevedad, por si acaso hubiere de haber pendencia, para que no se dilate. Ya sabéis don Juan, que nuestra patria es Plasencia, que fuimos desde nuestra edad primera. Muy de atrás tomáis la historia vamos al caso? . En la excelsa Salamanca estudiamos. los dos, siendo en sus elcuelas vos discípulo de Marte, y yo alumno de Minerva. Es chasco Carlos. Amigo impórtame que os refiera para el empeño presente, obligaciones, y deudas de nuestra amistad. . Ya se que ha sido hércica la nuestra, que una misma edad tenemos, que nacimos en Plasencia, que nos hemos criado juntos, que pasamos la edad tierna, que fuimos a Salamanza: que cursamoslas escucias, suras, que tuvimos mil pendencias, que volvimos graduados, sin haber visto una letra; y al fin, que en Plasencia estamos con más honra que moneda, aquesto supuesto, vamos al negocio. Hay una bella dama en Plasencia donde Juan, tan hermosa, tan honesta, tan airosa, tan bizarra, tan lucida, tan discreta, tan poderosa, tan noble, tan rica. . . Tened, que si esa dama que decís es rica, que sea también es fuerza hermosa, airosa, bizarra, noble, lucida, y discreta, porque sobre ser tan rica, que cosa habrá que no sea. A esta, pues, de Febo envidia, copia de la primavera, imán de los albedríos, ti y prisión de las potencias, cuyos ojos. . . Vive Dios no os escuche, si me quemán. Tened don Juan. . . Qué queréis, pintarme a fuer de Poeta muy de espacio vuestra dama con retóricas, y emblemas. Bravo loco es el don Juan. Callad, y atended, que es fuerza, C que al tropel de los pesares, que me afligen, y atormentan, importen las circunstancias, para que disculpa sean e la ocasión que me aguarda depeligro que me espera Supongo que aquesa dama o: es más hermosa que Elena, adelante. . Yo la adoro con y ella con amor tan firme me corresponde, que atenta en recíptocos favores vive la correspondencia a glorias de la esperanza, que los deseos alienta. Pues adiós. . Adónde vais? A llamar al Cura si ella os ama cuando la amáis, si vuestros desvelos premia, de que puedo yo serviros: cuando ella os aborreciera, y me dijierais, don Juan, una mujer me desprecia, matadla, pudiera ser, que os importara, mas esa no es ocasión en que hay nada que obrar. Linda flema. Ay don Juan, que desahogado vivís. . . No trato de hembras, tengo el apetito ocioso, proseguid sin más arenga. Vive en aquesta ciudad un don Diego de Cabrera. Ya le conozco, excusad decirme su descendencia. Este es poderoso, y rico, y pretende, o suerte adversa! casarse conella, y como es su nobleza; y riqueza tanta, se la han ofrecido sus padres, y ahora intentan desposarla sospechosos de mis amantes finezas, la duda de sus designios, remitiendo a la violencia; y el aprestirar sus bodas es, porque yo en una fiesta vi que la hablaba don Diego con arrogante soberbia. Vile, y aunque son los celos opuestos de la prudencia, porque celos, y cordura no estudian en una escuela: disimulé el sentimiento, y recate la sospecha, mas aquella noche, luego que dio a las sombras licencia el Sol, segultando rayos en piras de espuma crespa, le busqué . . Tened ahora, eso ha de ir con mucha flema, decid muy de espacio todo lo que tocare a pendencia. Con sumisiones corteses, con palabras halagüeñas le pedí, que desistiese de aquella imposible empresa, porque doña Ana tenía hecha elección por sí misma de esposo, que la gozara? de dueño, que la sirviera. Respondió tan arrojado, (que siempre dan las riquezas. alas al atrevimiento, libertad a la soberbia, que remitiendo a las armas el duelo de mis ofensas) réñimos, supo su padre la ocasión de la pendencia; y resuélvese adar vida a don Diego, porque muera mi esperanza, ella me avisa, que aquesta noche la vea, y la saque de su casa. Ved si es justo que os refiera en empeño semejante nuestra amistad; que pues de ella, pretendo valerme, es justo, que os la recuerden mis penas, Al fin amigo yo muero, que doña Ana mi pecho alienta, don. Diego la solicita; sus deudos se lo aconsejan, su padr siendo en esta contingencia el dichoso, yo infelice, el rico, yo sin hacienda, el de todos elegido, y ella mujer, porque tenga mi esperanza más peligros, que aunque me escribe resuelta, temo mi adversa fortuna: si es amigo, verdadera vuestra amistad, ayudadme a esta facción, que si en ella logro la dicha a que aspiro, labrará estatuas eternas, a vuestra amistad el alma, que acredita sus finezas. Yo no hallo otro remedio, ni puede haberle, que sea mas a propósito, como matar a ese mozo. Buena industria a no haber verdugos. Fuera temeridad necia. que bien pude yo matarlo, mas aunque muerte le diera; que importara, si su padre me aborrece, y me desprecia. Matar también a su padre. Y a toda su parentela. Bien so que en vos don Juan vive. achacosa la prudencia; y en aquesta ocasión solo os quiero para defensa, no os buscó para el consejo. Para todo tened cierta confianza, que soy vuestro, que es de mi nobleza deuda serviros. . Pues don Juan, vamoa y pues doña Ana resuelta, ánima mi atrevimiento, robándola aquesta misma noche, cesarán peligros, que la esperanza atormentan. A mucho señor te atreves, o temas cobarde. . . cómo, qué es eso, pues donde yo voy recelas, ni temes nada? ola carlos, despedid por vida vuestra ese mozo, que gallinas más estorban que aprovechan. Pues yo soi gallina? . Sí. No lo soy, que si lo fuera me acostara con el Sol, sin andar hecho alma en pena toda la noche. . . Gallínas ay que velan, y yo de ellas soy tan enemigo, que solo el nombre me molesta, y aún enfermo no las como. Vamos. . Qué gentil cabeza. No me trates de don Diego. Siento el verte tan cruel a sus quejas, cuando el es firme volcán del fuego de amor, que galán, que airoso te sirve, y te galantea, y que rendido desea merecerte como esposo, con que afecto te enamora, con que desvelo porfía. Argos de noche, y de día. esos balcones adora, porque suelen ser tu esfera; o porque son tu retrato, que hierro es tu pecho ingrato, y bronce tu crueldad fiera. Si sabes, Beatriz, que soy de mejor dueño querida, y que es Carlos de mi vida inquietud, que amando estoy; su brío, su entendimiento, su gala, su discreción, su prudencia, su atención, su valor, su lucimiento, orque con don Diego, di; D me atormentas, viendo que siempre a Carlos adoré, y adón Diego aborrecí? No adviertes en la riqueza de don Diego, y que tu amante pierde aplausos de galante, señora, por su pobreza? Pobre es más le puedo hacer rico con mi hacienda yo, el amor que se preció de noble, no es mercader. Fuera de eso su nobleza. Carlos es noble también; Sí pero no luce bien la sangre sin la riqueza, son por ricos de don Diego poderosos los parientes. A no haber ínconvenientes, Beatriz, no fuera amor ciego; vete, y déjame. . Ya voy a obedecerte. . . Ay de mí. (. Escondida quiero aquí; ver que intenta. . . Sin mí estoy, Flores de aqueste jardín, rogadle al tirano amor, que temple su ciego ardor, o ponga a mi vida fin. Resuelta, y determinada a Carlos embiea llamar, que hoy tengo de asegurar ver mi pretensión lograda; sin fiar aquesta acción de Beatriz porque la veo opuesta de mi deseo, al amante inclinación, ya el cielo, aunque disfrazado de las sombras en el traje descubre el azul ropaje, de diamantes tachonado. Ya es hora de que mi amante venga a verme, que he de hacer, que entre el dudar, y el temer. naufraga el alma constante, a seña en la puerta siento del jardín, a abrirla voy. Sois vos mi Carlos? . Yo soy. La turbación sin aliento me ha dejado. . Ya a don Juan . dejo prevenido aquí. Cielos, qué es esto que vi! ya mis sospechas están a neriguadas, voy luego, ya su padre he de avisarle, que así pretendo pagarle, lo que le debo a don Diego. Señora, si el sentimiento del riesgo de nuestro amor A se permite a mi dolor, que ponderé su tormento; mas que procuro, que intento, ay, doña Ana estoy mortal, y en tan pesaroso mal, callar quiero mi desdén, que nunca se explica bien, lo que no se siente mal. Yo te adoro, ya lo sabes, yo te estimo, no lo ignoras, dudo, hay congojas traidoras, recelo, hay dolores graves: Clicie soy de los suaves rayos de tu deidad bella, p y aunque he temido perderla, y me anima su arrebol, que pues me ayuda tu Sol, no ha de vencerme mi estrella. Carlos, bien mi voluntad manifiesto en esta acción, pues tanta resolución se pasa a temeridad: bien sabes con la lealtad, que amante he corresponpido, sin que haya jamás podido contrastarme la violencia de los cejos de la ausencia; del poder, ni del olvido, pre mi firmeza ha sido heroica en quererte, hoy, porque temo perderte te adoro con más firmeza, ya amor es naturaleza en mí, mas su luz se inflama, porque al peligro se llama, como la vela en rigor, que al acabar al ardor se suele aumentar la llama. Qué determinas? . . Morir, o ser tuya. . Eres constante. Soy tu esclava . Yo el amante más feliz. . Pues resistir la fortuna con huir Y tu padre? . . Tengo amor. Tus deudos? . . Es vil temor. Pues mi bien. . . Pues dueño mío Tuyo soy. . . En tu amor fío. Qué firmeza! . . Qué valor! Vamos pues . . Aún es temprano. A qué aguardas? . . Ire a ver si ya se ha recogido ya V mi padre, que le deje retirado con mis tíos, y está tratando mi bien de mis bodas con don Diego, según sospecho. . oye que pasos en el jardín siento. Ay Carlos, que aqueste es mi padre, escondete. . . Cómo. traidora, aleve, cruel, ultrajas mi honor heroico, afrentando mi vejez? Carlos contigo villana? Válgame el cielo! . . Ya sé tus intentos. . Fuerte aprieto! honor, amor, qué he de hacer? Padre, y señor. . . Vive el cielo que en tu pecho he de verter mi sangre, muere. Eso no, su penda acción tan cruel la defensa de mi acero. Qué es lo que mis ojos ven! Carlos villano, atrevido, tú con mi hija? tú pues vano, altivo a mi nobleza? mas qué aguardo? tomaré venganza de aqueste agravio. No podrás tomarla, que pues a vista de mi dama peleo, es fuerza vencer. Cielos, qué desdicha es esta! pues con vida estoy, no sé conocerla, o he perdido el sentido, que tal vez de mucho sentir las penas suelen no sentirse bien: mi padre (ah fortuna adversa) persigue (o hado cruel) con sus criados (qué miro) a mi Carlos (que desdén) el osado (qué valor ( se resiste que he de hacer? más escondida) ay de mí) el fin (qué ahogos) veré de esta desgracia (ay amor) que me cuestas cielos quien contra mi padre pudiera a mi amante defender! La espada he quebrado, y pienso, que estoy herido también: el postigo del jardín me han cerrado, ya no sé por donde he de retirarme, que ya temeridad es; y no valor detenerme, pues imposible ha de ser, sin espada, y contra tantos, la reja, que en la pared del jardín está, podrá librarme, descenderé por ella. No solicites librarte, que has de perder oya mis manos la vida. Pues de esta suerte ha de ser. Ruido, Mendrugo, siento en el jardín. . Yo también, que puede haber sucedido? Válgame Dios . . Esta es voz de Carlos, al postigo lleguemos. . Pues qué has de hacer? Entrar. . Y si está cerrado? Trepar por esa pared. Yo trepar? trepe un Gitano. Qué temes? . Yo con vusted, nada temo, aunque vinieran ocho ejércitos, o diez. Pues así lo has de decir. Si soñor, yo lo diré, aunque mienta. Qué? . No es nada, sáqueme el cielo con bien del poder de aqueste loco. 1. Supuesto don Diego, que doña Ana ha de ser tu esposa, nada tienes que temer. Su padre me la ha ofrecido, pero advierto en su desdén desprecios de mis finezas: Carlos con loca altivez la solicita, y sospecho, que ella a Carlos quiere bien. 1. Inconsiderados son tus recelos, pues no ves, en nobleza, ni en poder. Siempre escogen lo peor las mujeres. 1. No ha de ser de esa condición doña Ana. No he visto a Carlos después que reñimos, y me hirió, y le he deseado ver para quitarle la vida. 2. Señor, si no me engañe ruido de espadas siento en el jardín . . Llegad pues a esta reja, espadas sueñan, un volcán el pecho es. 2. Un hombre, señor, deciende por la reja, Cielos quien tuvo más adversa suerte! Seguidle. 3. No has de poder librarte Carlos aleve. 1. Carlos dicen. . . Carlos es el que deciende, qué aguardo! mil vidas le quitare: muera. Muera. . otro peligro. , qu Ha traidores, a cruel don Agustín ha villanos, aunque sin espada este, y herido, osado, y valiente la vida he de defender, Muera Carlos, 3 Muere Carlos. Eso no traidores, que estoy yo aquí, carlos viva. a ellos Mendrugo. Quién eres? . . Traidores, villanos, con la espada os lo diré. Ah valeroso don Juan, quién eres tú? . Yo soy quien me excuse de la pendencia, por si es menester traer un confesor, pues herido estás, según escuche. Dame esa espada, Mendrugo. Toma, hazla marer, que ya es virgen mas dime como me das la tuya? No sé. Quebrada está, mas no importa, para lo que yo he de hacer. i Hombre, o demonio, qué intentas? Quitarte la vida, . . Pues en vano lo solicitas. A tu lado estoy. . . Quién es? carlos soy, mueran don Juan, carlos, no os he menester. pues solo reñisteis dentro, dejadme, que yo también quiero reñir solo fuera. . Muerto soy. Lance cruel! yo me retiro, que han muerto a don Diego, y hicieron bien, alguna legión de suegros, se ha soltado, según es el alboroto, que aquesto pase por una mujer. y no las queman a todas? mal hayan ellas amén, de que el sueño treguas ponga a la vida, siendo dueño y tirano del sentido, (mas no sé qué tristeza ha suspendido el alivio a los ojos, llenos de melancólicos enojos, temo a Carlos mi hijo, y con razón de su inquietud me aflijo, que a doña Ana pretende para esposa, y como es pobre, y ella poderosa, Y aunque en nobleza iguales (si es nobleza la que vive ultrajada en la pobreza) su padre, y sus parientes. son de su pretensión inconvenientes, compite con don Diego, que también a doña Ana adora ciego, y mi Carlos celoso, (no me espanto, que yo también fui mozo) le hiciórpero qué es esto! Padre. Carlos, qué tienes? Vamos presto, y no dilates la forzosa ausencia, que convocada contra ti Plasencia te sigue. Carlos, di que ha sucedido. Vete a ensillar, señor estoy pordido. Válgame Dios, di presto. Adversa suerte, a don Diego señor he dado muerte. A calla, no digas más, fiero tormentó! Busca el remedio; y deja el sentimiento Parece que en el rostro estás herido. No es nada. Estoy confuso, y afligido, que remedio he de darte, el mejor (qué disgusto) es ausentarte. Ese solo procuro. cia Y aún con ese no sé si te aseguro, más qué causa. No hay tiempo de de ecilla, Ya te aguarda el caballo con la silla. Don Juan se halló conmigo, perdile en la pendencia, y es mi amigo, y a quien la vida debo, pero a buscarle ahora no me atrevo, dile que en Portugal, señor, le aguardo si le vieres, y a Dios, que ya me tardo. Ay desdicha mayor. Sí, pues, es cierto, que fue mayor desdicha la del muerto, Dame un abrazo. No tu amor le impida. Adiós padre. Adiós Carlos de mi vida, cielos, quien podrá tener en pena tan excesiva valor para el sufrimiento, dos vidas juntas, dos vidas Carlos de un golpe ha quitado, la de don Diego, y la mía, muerte me ha de dar su ausencia, que de esta suerte me siga la fortuna, no bastaba de tanta vejez prolija el sobresalto, el desvelo, la congoja, la fatiga, sin que la ausencia de Carlos tenueve tantas desdichas, tantos ahogos encienda, y tantas penas repita. Dónde está Carlos? Don Juan, qué hay de nuevo? Nada. Ímplica contradicción el suceso, cuando tu vida peligra por la muerte de don Diego, con tal sosiego me miras, que Carlos don Juan m jo, que tú en la pendencia mismo te has hallado. . . Pues qué importa. Has perdido el seso, mira lo que haces. . . Dónde está Carlos? . Il Huir determina e peligro, a Portugal se partió. . . Hay talignominia! Pues que ha de hacer si habéis muerto a don Diego, cuya antigua nobleza, cuyo poder, y cuyos deudos obligan a mayor resolución, pero dime por tu vida, que ocasión os dio don Diego. Todo fue cosa de risa, con Carlos don Agustín, porque le halló con su hija riñó, y al descender Carlos del jardín le pretendía matar don Diego cobarde, y en ocasión tan precisa llegué, dímosle a don Diego dos, o tres estocadillas, cayo de celebro, y como se privó, con la caída del sentido, le juzgaron muerto llegó la justicia, retirámonos perdí a Carlos, y luego me avisa. un amigo, que no son peligrosas las heridas: esto es todo lo que pasa, y me ha dado gran mohína, vive Cristo, que se ausente mi amigo desde Castilla a Portugal sin más causa por sola una niñería. Este mozo siempre ha sido imprudente, si le avisan. del caso, volverá Carlos, que ha muy poco que camina. Pues yo me parto, y le sigo. Si por mujer os obliga mi llanto, mi turbación, mi peligro, y mi desdicha. Señora doña Ana. . Padre, señor. . . Sin duda esta Ninfa ha sido la del enojo, sosiéguese, y no se aflija vuesarced, que aquí estoy yo. Mi padre, yo estoy perdida, con los criados, y deudos de don Diego solicita matar a Carlos mi esposo, y a mí, viendo que peligra mi vida en las amenazas de mi padre, compasiva, resuelta, y determinada vengo. Aquesta es la justicia, sin duda don Juan que aguardas escóndete. . . Yo por vida. Al Mira que es temeridad, no mis disgustos repitas: vos señora retiraos a esa sala. Estoy perdida. Entra don Juan. . . Yo pues como tan sin reparar me obligas a hacer lo que hace una dama? yo esconderme? . . Es la justicia. Sea la misericordia. Qué aguardas, que determinas? Vive el cielo no me esconda. A macio por mí . Mucho obligas Esto es forzoso. . . Ya entro, a mi pesar. . . Todos sigan mis pasos. 1. Aquí entró d. . donde traidores está mi hija? Ea, hablad, decid, adonde me la tenéis escondida. Mi señor don Agustín y merced no permita. ̱. Viejo caduco, callad. Tratadme bien, que aún son vivas del incendio de mis bríos algunas nobles reliquias. B. Vuestro hijo altivo, y vano de esta suerte determina con engaños ycautelas ser esposo de mi hija, con mi hija vuestro hijo; no mereciendo servirla. Templad la cólera, y sed más prudente. Que me obligas a no salir. . . Es mi padre, reportad, señor, las iras. Pegaré fuego a esta casa, entrad, buscad a mi hija. Aquí estoy, señor, escucha, considera, advierte y mira, que el alma es libre, que aún Dios con ser Dios no la cautiva. y Carlos es mi esposo no le trates con ignominías, ni pretendas que a don Diego la libertad que me anima violentamente sujete: noble es Carlos, no permitas, pues a don Diego aborrezco, y a Carlos el alma estima, que malogre de dos almas a solicitanas caricias: y si mi resolución te ofende, aquí está mi vida. Infame. . . Señor suspende Pla pasión . . Mi honor peligra no casándose con Carlos, que don Diego, en tan precisa afrenta, no ha de casarse cuida, na que es tu sangre, y es tu hija. No es mi hija no es mi sangre, yo la de heredo, siga su villana inclinación, que es de mi valor indigna. Cásese con Carlos, pero vive el cielo, a quien fulminan lo rayos del sol, que tienen de ver de su villanía el castigo en mis enojos, el escarmiento en mis iras, no ha de gozar de mi hacienda, no me ha de ver en su vida: pero cómo no reporto? buscad el traidor, que a vista de esta infame he de matarle. 1. Advierte. . . Déjame. 2 Mira, Entrad buscadle. A estar Carlos escondido, no podía dejar de haber respondido, pero yo que soy su misma persona, por ser su amigo, responderé. . . No prosigas. A. Matadle. . . No será fácil. qué imprudencia! . . qué desdicha! Qué arrojamiento! . . qué ofensa! Al Sin mí estoy. . . Estoy perdida. Cielo remedia mis penas. Fortuna, templa tus iras.

JORNADA SEGUNDA

jornada segunda Suspende tanta tristeza, no adviertes hija querida, que en mi apresuras la vida, y en ti eclipsas la belleza. Permite padre, y señor, suspire pora que el llanto minore. accidentes del dolor. No puedo no resistir pesares tan repetidos, déjame, que los sentidos se hicieron para sentir. Bien sé, que es justa ocasión la que en tu pena porfía, dando asaltos noche, y día al muro del corazón. También a sentir me arrojo, con que padezco, y me aflijo, ya la ausencia de mi hijo, ya de tu padre el enojo. Carlos, que muerto juzgo a su enemigo don Diego, en tanto desasosiego a Portugal se ausento. Y aunque don Juan diligente se determinó a seguirle, no ha podido descubrirle, y al fin muere, o vive ausente. Dos años ha que se fue. y otros tantos, que conmigo, eres de mi mal testigo, y yo lo soy de tu fe. En posesión de mi nuera estás, y tu padre airado vive en su enojo obstinado (es su condición severa.) Aquí los dos con pobreza solos, y tristes vivimos, aquí jamás divertimos de esta ausencia la tristeza, pues siempre estamos sintiendo. este mal con pecho blando, tu aljófares exhalando, y yo lágrimas vertiendo. pero nija podrá ser, que el cielo menos airado trueque en contento el cuidado, y el sentimiento en placer. No siento solo señor, de Carlos la ingrata ausencia, que en esta desconveniencia mas se acredita mi amor: Siento el ver, que de esta suerte: mi padre me ha aborrecido, siento que puede el olvido de Carlos darme la muerte, siento que puedo perder la dicha de ser su esposa. Siento, que no siendo hermosa, tan infeliz vengo a ser, siento la iujusta porfía de mi enemigo don Diego, siento que abrasar su fuego pretende la opinión mía, siento el continuo tormento, siento el repetido llanto, y al fin, señor, siento tanto, que aún ignoro lo que siento, Templa doña Ana el pesar, que yo me voy cuidadoso por ver si alguien de tu esposo noticia me llega a dar. Oh quiera el cielo señor, que Carlos vuelva a Plasencia. El cielo con su presencia pondrá fin a mi dolor, a Dios doña Ana querida, a Dios, que en tanto tormento, mas que por mí, por ti siento esta pena. Triste vida, no te opongas a mi mal, mas mi desgracia es de suerte, que porque busco la muerte tengo de ser inmortal. Detente don Diego, aguarda, que entrar a hacer primero quiero el papel de turbada: señora . . Beatriz. . Yo veng señora . ompañera en mis desdichas peres? no aumentes, te ruego con tus cuidados los míos: habla. . Digo que don Diego. No te he mandado, que el nombre de ese hombre que aborrezco no me nombres? . Es forzoso, porque atrevido, y resuelto, así que salió. . . Prosigue. Don Alonso. . . Ve diciendo. Se entró en casa, y quiere habiarte. Pues di que se vuelva luego, y que excuse darme más; pesares de los que tengo. Ya se lo he dicho, y porfía, en que ha de hablarte. . . No quiero que me hable, ni me vea, despídele, o vive el cielo, si no se vuelve. . Señora, A tanto rigor? . . Cómo es esto, que ocasión, vano, imprudente; yos ha dado atrevimiento, para profanar altivo de mi clausura el respeto? ̱. . Amor nunca fue cobarde. Tema, y no amor es el vuestro, pues sabiendo que de Carios he de ser esposa, y viendos. que en dos años de su aulencia. he sido roca a los ruegos de vuestra vana esperanza, de vuestros locos deseos, ya se os hubiera acabado el amor porque en los celos, cuando son tan declarados, siempre se apaga su incendio. Amor, que del alma es carácter, que en ella impreso se acredita de inmortal, y se víncula de eterno, y no le minoran, señora, ci antes suelen ser que vivifican su fuego, yo os adoro tan constante, y os idólatro tan tierno. Callad don Diego; que yo os he de mudar de intento con una razón. . . Decid. Yo don Diego os aborrezco, a paso que adoro a Carlos, bien se luce en este empeño, pretendisteis ser mi esposo, no admití vuestros deseos, víneme a casa de Carlos, de los rigores huyendo de mi padre: claro está; que pues sois noble don Diego, no habéis de querer casaros con quien esta acción ha hecho; ámaros es imposible, que quien con tan verdadero amor ha querido a Carlos, no ha de ofenderle, y supuesto, que no he de ser vuestra esposa, ni vuestra dama, que es cierto, no os querrá para galán, quien no os quiso para dueño, excusad nuevos enfados: diréis, que dos fundamentos tenéis para proseguir vuestros prolijos deseos: uno verme con pobreza, dejada de padre, y deudos: otro la ausencia de Carlos, que del amor es veneno. Y a lo primero respondo: que Carlos es tan discreto, tan airoso, tan galán, y tan de mi gusto, que quiero, pues me enojáis, que llevéis de camino aquestos celos, que le estimo más que cuanto oto, y plata los reflejos el Orbe en concabos senos, que el oro, es dote del mundo; y el valor, dote del cielo. Digo a lo segundo, que la ausencia muda los pechos, a donde por accidente reina amor, porque el objeto faltando, es muy ordinario faltar también el deseo, pero Carlos vive en mí, tan vivo, que estoy don Diego temblando de hablar con vos, que como sé que le tengo dentro del alma, y es fuerza. que conmigo os este viendo: temo que no estoy segura de su enojo, y de sus celos. Mira, pues, como podré olvidarle, ni quereros; si a fuerza de mi fineza ive en mí más que en sí mismo. Al paso que en las finezas los, y en mis desprecios canes éxalo, sias padezco, con más fuerza, oza aliento, Ay cielos. nuevas de Carl Un propio viene de Auero a traer las cartas, y dice, que en todos cuantos correos ha habido, a escrito. . . Es verdad. mas yo he escondido los pliegos. Que no hubiera yo sabido quien se ha atrevido a escondera las cartas, para hacerle más pedazos, vive el cielo. Y donde queda mi esposo, En Portugal, en Auero, donde tan favorecido es del Duque; que el peso del gobierno le ha fiado, porque una noche (suceso notable) le dio la vida al Duque pasando a tiempo, que ofendidos le cercaban muchos contrarios aceros, defendiole despeligro Carlos airoso; y resuelto, y le ha hecho su privado. Y nada el Duque ha hecho en que bastaba ser mi amigo Carlos, para que e. le hiciera mucha me. Dice, que me parta lue, a verle dándole aviso de los pasados sucesos, que como hemos ignorado, donde estaba en este tiempo ni hemos escrito, ni el sabe, lo que ha pasado de nu y no penséis. Don Alonso, don Juan, señora. . .1. Vienen, y ya entran en caí. Muerta estoy, hombre que hasí. vete de aquí pero no, que es fuerza verle. . don Die es mejor, que en esa sala se esconda. . . Dices bien. . Presto, que llegan ya. d. . No os tubéis, Escondeos, que así el riesgo pmión aseguro zco. . acabad. . . Ya obede ares de eso. . . Es un puerco, vive Dios. . . No me estorbéis la diena de este suceso con vuestras temeridades, Vamos, que pues no está lejos Hvero, presto tendrán nuesros ahogos remedio, Vive Dios, que he de matarle. Suspended, señor don Diego, eenojo, que don Juan es imprudente. . . Yo tengo ingrata doña Ana de ir a Avero en tu seguimiento, lo pienses que he de dejarte. Hay más obstinado yerro. A tu pesar he de amarte. Qué porfía! . . Estoy resuelto. Cánsate de perseguirme, Cánsate de mi desprecio. Carlos ha de ser mi esposo. Matarelo yo primero. (ga. Quién te obliga? . Di amor me ovi- ̱ Déjame ya. . . Tengo celos. ̱ . Pues yo firme. . . Yo constante Con valor. . . Con sufrimiento! He de amar. . . He de seguir. A Carlos. . . A mis intentos. Aunque me cueste la vida, ̱ . Perder la vida no tomo, a. N que me la ha quitado ya e infierno de los celos. Aguarda, que has de pagarme, llendrugo, hablar de esa suerte. Basta: no mira; no advierte, que puedo encolerizarme. Judió a mí, en mi presencia, villano, tal desvarío, si soy, ni he sido Judio. ara Melor Cotuerte, mil veces juto, a bocados, por vengarme. No podrá sin remojarme, que soy Mendrugo muy duro. Saca la espada menguado, que he de matarte. . No es nad por tener Cruz, a la espada eres siempre aficionado. Mi opinión tomar espere hoy con tu muerte venganza. Como no riña con lanza, riñamos lo que quisiere. No basta, que habiendo sido is donaires alegría del Duque estoy este día por ti desfavorecido, busón, darte muerte juro. A ambos el nombre cuadró, tú de pretérito, y yo de presente, y de futuro. Que te defiendas espero. Siempre tú estás esperando, pero ya encolerizando me voy, mas sabrén primero, si tienes, aunque regañes, orejas. . Aay tal desdén, si tengo. . Míralo bien, que podrá ser que te engañes. Eres cobarde, . Eso no, que no vengo yo de casta de cobardes, y esto basta, Gines, que lo diga yo. Pues di, si eres valeroso como no ostentas el brío? Porque no hay hingún Judio, que no sea venturoso, y podrá ser que me mates. Eres pícaro embustero. Ya le he dicho, que no quiero, que de esa suerte me trate, y advierta, si no conoce el valor que me acompaña, que si el Longinos de yo soy cifra de los doce. A un león he muerto yo, a bofetadas, a un toro, con más valor que Medoro soplo soplo lo tindio mi aliento siempre esforzado, y de suerte le soplé, que encendi fuego, y lo asé, para comérmelo asado. Mi fuerza, no se alborote, es tan grande (raro exceso) que arroba, y media de peso levanto con un bígote. Pues si es tan valiente ahora quiero ver. . Tente, qué espanto! que no lo dije por tanto. Qué es esto? . A questa señora. Qué vino el Duque! . Gines, porque a Mendrugo maltratas? Con ignominias ingratas me ha deshonrado. . Pues que te dijo? . Me llamó. de Judio. . Él está cuero. Por humilde, y forastero de esta suerte me trató, y ahora intenta matarme, sobre haberme ignominiado. Pues tu atrevido, y osado? El juicio ha de quitarme. Sabiendo que yo. . Señor, Estimo a Carlos su dueño, te atreviste? . Ay tal empeños A ofenderle. . Ay tal error, Vete de aquí, y no entres más en palacio. . Ya me voy. Con la de rengo le doy. Mas escúchame, y sabrás. Despeja, sin responder, y en tu vida no me veas, No creas. . Señor, si creas, y quédese el no creer para el solo. . Vive el cielo pícaro, que he de ma Y Carlos? . Ya vendrá a hablar que con amante desvelo, (al fin cómo desposado) con Ángela mi señora, cuya perfección adora, divierte todo el cuidado: siglos viva Vueselencia, pues con afecto cortes nos honra tanto, después que llegamos de Plasencia. De tu señor el valor merece más, pero siente vivir de Plasencia ausento. Sí señor; y no señor; si, porque quisiera dar a sus émulos venganza, mirando de su privanza el aumento singular. No, porque cuando estuvimos en la patria que dejamos; de Cuarisma nos portamos, y acá de Pascua vivimos, ayunanamos allá con notable sutileza. Era mucha su pobreza? Tan grande, señor, que ya no tenía igual, y concluya, decir, que si lo advertí, llamarme Mendrugo a mí fue por ser limosna suya. Mas ya que a tu celebrada piedad honrarnos le plugo, si hasta aquí he sido Mendrugo de hoy más seré revañada. Va viene Carlos . Señor. Déjanos Mendrugo sos; ase que hay Carlos? . Ya Vueselenci está obedecido en todo. Dequé manera. . Después, Duque excelso, y generoso, que a libertad sacrificaste en los ojos de Ángela, sin que dudosa por no ultrajar su decoro, temerosa de sus padrea, s deudos poderosos, e Argos la velaban; diera ermisión al dulce logro de tus deseos, pues tanto pudo su opinión, que todos conjurados contra ti pretendieron alevosos darte muerte, cuando quiso mi suerte, que fuese estorbo de su pretensión mi acero, y tu prudente, y heroico no has castigado la ofensa, por no hacer tu amor notorio, Después al fin que mandaste, que tu este yo cauteloso, tercero para con ella, y amante para con todos, habiendo los dos trazado por escrito el raro modo de casarnos, sin casarnos, pues fingiendo el despolorio, y publicando que fue en secreto, que enojoso su padre culpó la ofensa,) advirtiendo de este modo, si asegurado su honor me recibió fue forzoso, como a vernoral fn, señor, la llevé a mi casa, y solo vivo con tu dama en ella a título de su esposo, sin que a ninguno en Avero sea este caso notorio, pues nos juzgan por casados, aunque los dos no lo somos. Anoche, después que el sol tú lo de púrpura, y oro las sacudidas espumas esa marítimo gol entre en su cuarto, y turbado, con poca color el rostro, sin aliento las palabras, las acciones con asombros, señas del justo respeto, con que por tuya la adoro, le referí tus finezas, tus desvelos amorosos, tus lastimosos suspiros, y tus amantes ahogos, rogándola por tu amor corresponda, aunque conozco, que serán mis persuasiones excusadas, pues no ignoro, que quien por ti fin casarse ha fingido de este modo, que está casada conmigo. Si a buen diseurso lo noto, claro está que lo habrá hecho por hablarte, sin estorbos, y así no aguarde respuesta. Volvime a mi cuarto solo, donde el sueño dispensaban muchos discursos honrosos, pues es fuerza invicto Duque, que a tu amor siga mi oprobrio, que puesto que es el honor un buen concepto, que todos tienen de un hombre, y aqueste que he de perderle conozco, si saben que comunicas a la que mi esposa nombro, y que es forzoso saberlo, porque el vulgo escandaloso, aunque la ames con recato, lo averiguará en los ojos: perderé yo el honor, pues (de imaginarlo me corro) que importa que tu señor no me ofendas amoroso para conmigo, si al fin me ofendes para con todos, y así te vengo a pedir sicencia, Príncipe heroico, para volverme a Castilla, que así tendrá mejor logro tu amor, sin que mis afrentas puedan servirte de estorbo. Yo fingiré una ocasión precisa, a tus pies me postro, permíteme que me vuelva, donde el favor que conozco le vincularé en mi afecto. para servirte gustoso. Basta Carlos, no prosigas, que te estimo yo de modo, que porque no te ausentaras. dejara al dueño que adoro. de gozar, fuera de que esos temores honrosos son vanos, que mi recato será por ti tanto, como. lo verás, que el pensamiento aún no se atreva a su oprobrio, tu ausentarte, tu dejarme! Señor. . Calla. , y estoy loco . ha cielos a lo que obliga. un amante pederoso, supuesto que estás resuelto. Ento ha de ser de este modo. e toma dellardín la llave, . Así Carlos tendrá logro la cautesa, pues, entrando. tardé disfrazado, y solo. por el jardín en tu casa, el secreto que propongo serafirme. Soy tu esclavo. Queda a Dios, y pues esposo. so eres de Ángela, no temas varlos, que el tiempo al fin todo, lo descubre, y annque honor. vida ahora esempulpso, después sabiendo el suceso. autará su decoro. Válgame Dios, que he de hacer empengros tan notorios? a aquí me tuvo amor triste, aflido, y penoso con la ausencia de doña Ana, que firme, aunque ausente ado y ya el honor me introduce nuevos linajes de ahogos. Ya se fue el Duque, yo quier hablarle, pues quedó solo. Qué hay Mendrugo? . Estoisí Qué? . Rebentando de eno y no he hallado ocasión, después de tu desposorio. AA en que culpar tu mudanza: eres tú el amante alolio de doña Ana? Ha ingrato ha ingra vario, inconstante, me corro. de servirte, si adona Ana diste palabra de esposo, como fácil te has casado con Ángela de este modo? Piensas tú que no hay corozas. en Portugal? . Calla loco, Mujeres, escarmentad. en este, que así son todos. Disimularé aunque save amor, que a doña Ana adoro: pues Mendrugo, si en dos años, no me ha escrito, y cuidadoso. le he enviado tantas cartas, hasta despachar un propio, no te parece bastante fundamento de mi enojo, y su mudanza? . Bien dices, es una ingrata, es un monstruo. de mudanza, es una puerca; hombres escarmentad. . Cómo ni mi padre ni don Juan. me han escrito estoy absorto- de su olvido. . Yo di é: la ocasión oye. . Ya te oigo. Don Juan es un mozo simple, tu padre es un viejo loco. que los ahorcaron a todos por la muerte de don Diego: mi señora viene . Esposo. Ángela mía, de que A me llame esposo me corro. Ay de mí, que declararme. no puedo, cuando le adoro, que aunque ha presumido el Duque que por ér este engañoso eiamiento hice, mi amor lo permitió; por dar logro mi esperanza, y con Carlos leclararme sin estorbos, anque el temor, y vergüenza me acobardan, que haces solo con Mendrugo? . Divirtiendo te estaba con este loco. A questa es buena ocasión, pues me ha de hablar amoroso, por estar aquí Mendrugo: esposo mío. . Qué oigo! No tengo vida en tu ausencia. El hablarme de este modo porque más se acredite con Mendrugo lo engañoso, cete fuera . No te vayas, Voyme, y no me voy. . Esposo no me respondes? . Mi bien. Eso si pesía a mi enojo. Bien sabes, Ángela mía, el amor con que te adoro. Bien lo sé, aunque ignoras tú el mío, que es más heroico, esde que te apartas Carlos de mi vista, triste lloro, que son mientras no te miran os taudales mis dos ojos. Habla uied de verás? . Que, legras, está uste loco? blo de esta suerte, porque sa presente ese mozo. Yes irare, vete. . Aguarda sgo te irás. . Soy yo torno? Respóndame vite muy como si fuera mi esposo, para acreditar mejor nuestro intento. . Ya respondo, mucho estimo, esposa mía. Qué regalados cole quios, pero dentro llaman, voy a ver quien es. . Ya el estorbo cesó. . No prosigues Carlos? Si se fue Mendrugo, como he de proseguir señora? Pues qué importa? . Estando solos hemos de hablarcomb amantes. Hay pensamiento amoroso, mucho te vas declarando. Su intento confuso ignoro. Señor. . qué tienes? . No sé. Quién causa tu turbación: Tu padre, y don Juan . qué dices? Suben por el corredor, y también. . Quién? . El diablo. Habla acaba. . Qué sé yo, ella lo dirá en entrando. Carlos. . . Amigo. . . Señor, esposo mío. . Qué es esto? e Qué notable confusión! Esposo mío le dijo, pues Carlos casado sois? Pero cómo os habló así, Carlos, cuando viendo estoy, que con otra dama, ay cielos! Doña Ana, mi bien. . Traidor de esa suerte en mi presencia siendo mi esposo? . Ya dio fuego. . Hablas a otra dama? Casado Carlos, ay Dios. Cómo casado? . . Ay de mí! Ay de mi honor, y mi amor? Carlos, pues cómo os a ado. . Turbado estoy. Voto a Cristo, que es mal hecho, cuando doña Ana por vos, asanto a la fama ha dado, de firmeza, y de valor. Hh sido afrentar mis canas. Y dar muerte a mi opinión, Sabéis hijo, que doña Ana, cuando don Diego quedó herido, aunque vos pensasteis que muerto, firme en su amor se vino a mi casa, y contra el gusto, y la oposición de sus padres (qué fineza) se ha estado conmigo, y yo como a hija la he tratado. sin saber nuevas de vos en dos años: Carlos, Carlos, viven los cielos. . Señor, yo estoy perdido (ay de mí) declatar será traición el engaño, porque el Duque, Sin aliento el corazón, sin concierto las palabras, el labio torpe, la voz turbada, el brío cobarde, aquí de todo el vanlor. Oh, como crece en los celos. el incendio de mi amor. Vive Dios, que estoy sin juicio. Hay más extraña traición. Qué he de hacer, que a responderle no acierto, turbado estoy? Sin vida me tiene el susto. Muerta me tiene el dolor. Todo es congoja, y disgusto. Todo es pena, y confusión. En qué ha de parar aquesto? Que albricias espero yo de don Diego. . . Tu villano cómplice eres de esta acción, y hemos de vengarla en ti. Pues heme casado yo? Doña Ana, esposa, mi bien. Ah ingrato aleve. . Hh traídos Doña Ángela esposa digo. Qué es esto que oyendo estoy! Eres falso? . . Eres perjueo. No tiene un preso por Dios más esposas . Digo; que Oh gran Turco explorador, De esta suerte, de esta suerte premias (ay de mí) el amor más noble, firme, y constante! Carlos, esposo, señor, mas que digo injusto amante, cruel tirano, mas no mi bien, mi gloria, mi Carlos, como dime, como (ay Dios) no te ha muerto la vergüenza? no sabes Carlos, que estoy desamparada por ti? así pagas mi afición? así correspondes ciego a tan justa obligación? no te enternece mi llanto? no te lástima mi voz? duélate Carlos mi vida, sino te duele mi honor. Beatriz, no haces un puchero si quiera? . Mendrugo no. Ay atrevimiento igual! como en mi presencia estoy sufriendo esta demasía? Ángela. . Calla traidor, atrevida Castellana, de esa suerte se atrevió a hablar en presencia mía, tu resuelta pretensión? vivo yo, que si te cojo entre mis brazos . Ya no. falta más de que a la pobre le den mucho mogicón. Señora, aquesta mujer es el dueño que adoró el alía, y en cuyas ojos. a siempre idolatrando estoy. ̱. Oh celos mortal veneno. Y supuesto, que los dos, No somos casados, idos, y dejadme aquí por Dios con ella. . Pues qué quereís poner a riesgo mi honor, A descubriéndose el engaño? Pues qué he de hacer? . Eso no, Idos, dejadme. . No quiero, que es fuerza en esta ocasión, por no dar que sospechar, mostrar, enojo, y rigor. Impaciente me ha dejado el disgusto; y la pasión. Váyanse luego de aquí. Templad templad el rigor, que si estáis apasionada, yo lo estoy con más razón. Váyanse de aquí, que aguardan? ̱. Qué es irse de aquí? de vos se ha de descasar. . Al, Don Juan. Y ha de cumplir, juro a Dios, la palabra de doña Ana, y basta mandarlo yo, y si me enojo. . ̱. Callad, que aquí es minester valor, y prudencia. . . Dérele velas al mundo . . Sin vida estoy, Matando a cuantos sehosos. Reportaos don Juan por ojor, Esa dama no me deuea e conocor. . Yo le voy a escribir este suceso al Duque, sepa traidor tu engaño, ca detenter ang suerta. Bercebú se ha soltado hoy. Quiero reportarla, luego a nesno . . Celos, confusión; tas, muertes, qué aguardáis? mas yo propricida, yo engo de darme la muerte, nes no me ha muerto el dolor, Quiero ver que determina, en tan importante caso tomemos resolución. . Retirómonos, que está endemoniada . Yo voy. . Sol, cuyos rayos empaña de mis suspiros la voz, Luna, de quien en las sombras luce el claro resplandor. Estrellas de esas esferas argentada clavazón, o ya errantes como Carlos, o ya fijas como yo. Mar, a quien el viento a soplos; la tranquilida iturbó; tierra, en quien tendrá sepulcro la esperanza de mi amor. Sol, estrellas, Luna; tierra, si os lástima mi dolor, dadle a este tirano muerte; rayos para cuando sois? pero que miro! esto solo en mis desdichas faltó. Poco aprovechan las quejas, señora puesto que son castigo de mi desprecio: bien empleas la afición, bien te paga Carlos, pues en tu ausencia socaso, pero para que conozcas el afecto superior del alma, que te ha seguido, puesto que Carlos faltó cansado de tus finezas, a la julta obligación, si me admires por esposo, pues de mi constante amor tienes hechas experiencias, sea tu mano el Iris hoy; que en dilunios de congojas sosiegue la surbación. An Don Diego, no sé, no sé, de tu amorosa intención la fineza, triste suerte Don Diego aquí? vive Dios. Detente, don Juan, advierte, que don Diego me siguió firme, y pues está ya Carlos casado, no hallo mejor reparo de mis pesares, que dar estón Diego hoy O mano de esposa, premiando la constancia de su amor: bien sabes que prometiste ampararme. . Calla, no prosigas: tú con don Diego? L Carlos, empeñado estoy por doña Anad. Seré tayo, que vengue mi indignación. Defiéndete de mi acero. ̱ ̱ ego ss se case, pues lo estáis vos, sois perro del horrelano? Infierno de celos soy. Antes me daré mil muertes que tal permita. . . Traidor, don Diego ha de ser mi esposo? Matárale mi valor Tened que no sé a quién debo favorecer de los dos, aquí una amistad me llama, aquí me llama un honor: Pues dejadnos reñir solos. Aqueso no, vive Dios, ha de haber pendencia, y tengo de estarme parado yo Don Juan; mi honor defended, Carlos, Carlos, contia vos he de ser; que de doña Ana defiendo así la opinión; con quien vengo, vengo Carlos. Dónde hay celos, no hay temor haced vuestrogulto, que yo basto para los dos Deteneos, qué es aquesto? mi respeto no bastó atrevidos? . Los demonios sosegarán la cuestión. Ay cielos, si mataran a Carlos; pero que estoy diciendo, muera el villano, plega al cielo, que miro su ingratitud, que en su sangre revolcado, pero no, que aunque son grandes mis celo ha sido mayor mi amor.

JORNADA TERCERA

TERCERA JORNAD Beatriz, pasmo de los ojos, del discurso elevación, causa de mi perdición, ocasión de mis enjos. Beatriz, de cuya relinda cara, elogió el nombre sea, pues no hay nadie, que te vea, que en un tris no se te rinda. Qué quieres? B. Solo saber, que pretende tu señor, o porque con tal rigos hizo a don Diego prender. El Duque fue quien mandó prender a don Diego luego que supo el caso. . Don Diego en que a Carlos ofendió, si tu nueño elrá casado? que al fin es hombre sin fe, y mi ama que ya ve a su amor desesperado, quiere de don Diego ser esposa, porque tizón on? Do lo acabo de entender, que tanto a don Diego quiere, y y ya de Carlos se olvida tu ama . Es cosa perdida, Mendrugo por él se muere, cada día en la prisión le visita con desvelos. Carlos se muere de celos. ̱. Castigo de su traición. Pero a nuestro amor volvamos. Pues tú me quieres, qué es eso? Ahora estamos en eso? ̱. Cómo cuando nos traramos. en Plasencia, de ese amor no me hablaste? . Porque pobre ptaba, y sin plata, o cobre, tener amor es error: Si ya estas rico, un vestido me darás. . Beatriz no quiero, que aunque tengo algún dinero, para comer lo he adquirido, y primero considera fue el comer que el vestir, yo lo probaré: Adán comió primero que se vidiera. Poca menestra. . Pues ir a buscar un Ginones. Desde que vine un Gines Portugues me da en seguir Pues no fies de sus tratos, que es Judio, y será ofensa, y si te ama es, porque piensa? que eres moza de Pilatos, Mendrugo, y la Castellana, quiero escuchar escondido. Que Giuesillo atrevido. 1D esa beldad soberana solicita, o audaz. . Y yo no estoy muy fuera de amarle, que me agrado de su talle. Beatriz, es picarme? . No, yo no p empleate en mi enemigo, que no quiero más castigo, que verte amar a Gines. Qué tiene? . Es un botarata, un loquillo, un embustero, un mequetrese, un maulero, un tonto, un simple, un orate. No puedo, traidor. . qué espantos La pasión disimular. Pues como puede ocultar pasión, que la vieron tantos? Ruin tú en mi ausencia así me ofendes? . Señor Gines seamos amigos. . Tú pues me quitas mi honor aquí? vive Dies; que te he de atar. No le faltarán cordeles, Y con acciones crueles a Beatriz te he de quitar, con ella mi amor intenta no ser en moneda escaso, Sorá, celiquia, si ataso es alguna de las treinta. Y por darte más tormento, con cuidado singular a Bearriz he de guardar. Pues es Beatriz monumento. Tu señor viene. . Mendrago quién está contigo? qué haces? Voyme, que yo buscaré si ocasión en que vengarme. Hablando estoy con Beatría, señor, que viene a buscarte. Beatriz, dónde está mi dueño? dónde está, Beatriz el Ángel ofendido sin ofensa, donde nueda de mis males la causa: donde el objeto; que adoro idolarra amante? La libertad de don Diego solicita . Fuerte lan o celos mortal ponzoña! Y me envía a suplicarte, señor, pues que no te ofende don Diego mandes soltrale, pues por ti le ha preso el Duque, Calla, calla, no me mates, veneno bebo en tus voces, ver Bearriz, no me hables, vuelve, aguarda, no te vayas, dime (oh rabiosos pelates) quiere doña Ana a don Diego? Sí señer. . De que lo sabes? De que me lo ha referido, y de que va a visitarle tú a la prisión cada día. Cada palabra es un áspida mientes traidora. . Esto es cierto, señor, Mendrugo lo sabe. Oh villano. . Yo señor, no sé nada, tate, tate, los celos se tienen loco, y temo que ha de matarme. E los viste en la prisión? Señor, pasando una tarde por la torre. . Di, prosigue. Los via una reja asomarse el alegre un tanto cuanto, y ella un cuanto tanto afabie, Pues si los viste en la torre, como, di, no los mataste? Pues quién tcha dicho señor, yo se matar a nadie. s cobarde! . Concedo. Mi alegro de que te casque. Tente, que sola Bearriz es cómplice en tus pesares, que ella les lleva recados. Oh vil! oh tercera infame? matarete. . Es testimonio. Mientes alcagüera, dale diez o doce peñaladas. Señor, yo estoy inculpable, que Mendrugo solamente todo lo que pa Dices bien, pues en la torre los vio, y no los mató M. Buste, que si yo no los mate, tuve disculpa bastante. Por qué? . porque enechovote firme de no levantarme del suelo, desde que un día tode por cierto desastre. Cuál fue? . Soy aficionado acázar (ya tú lo sabes) y deseando una liebre subí a un tejado una tarde. Pues en los tejados hay liebres? . No lo has oído a nad decir, que donde no piensan salta una liebre? yo examen quise hacer de esto, y subí, que si bien lo reparaste, un tejado es donde menos se puede pensar que salte? al fin rode del tejado, que fue dicha no matarme, y desde entonces propuse de no subira desvanes, rejados altos, ni torres: dame tú que ellos bajasen, y vieras lo que pasaba. Eres bárbaro, ignorante: Beatriz dime la verdad. Lo mejor es escaparme. Señor, él tiene la culpa, que los vio, y pudo avisarte. Dices bien, o vil Mendrugo. Yo huigo, que está hecho un áspia Ya se ausentó, y pues se fue en ti tengo de vengarme, también huyó ha cielos, cielos no os enternecen mis males? que pueda el Duque; que puedan sus respetos estorbarme. la, que teniendo mil volcanes en el pecho, pues no hay besubio que más abrace, erna que en más llamas arda, incendio que más éxale, reprimido me confuma, disimulado me acabe, que padezca yo sin culpa, que ofenda sin causa a un Ángel, que la adore, y que no pueda hacer de mi amor examen, pues cuanto el alma pondera un engaño lo deshace: ay de mí. . Carlos, qué es esto? tú a voces poblando el aire? tú con descompuestas quejas solicitando pesares? Déjame mujer? . Su pena incita más el coraje de mis celos, es doña Ana quién de esa suerte te trae? No lo sé! . Ah ingrato dueño . qué tienes? . Soy una nave, que entre borrascas de celos, temerosa, y naufragrante, teniendo el puerto a la vista, no puede del ampararse. Soy un rayo, cuyo fuego culebreando en el aire, lo que más estimo ofende, sin poder yo remediarle. Soy enigma de mí mismo, de cuyas oscuridades. pende la vida, que muere, sin que pueda desatarse. Soy hera, que combatida hago agravios, sin que agravie, y a mi pesar suspender, no puedo injustas piedades, como fiera despedazo del alma la bella imagen, como enigma dificulto el remedio de mis males, como rayo vivifico, fuego en que el alma se abrase, y como nave zozobró, inmóvil entre bracanes. Esto soy, aunque no soy, que pierdo el ser inconstante, siendo a pesar de mi vida fiera, enigma, rayo, y nave. Por el jardín recatado, sin que me haya visto nadie, más Ángela, y Carlos hablan, quiero escondido escucharles. Carlos, ya tu pena entiendo. Pues déjame si la sabes, pero dime, porque causa la vida quieres quitarme, porque no siendo tu esposo, celosos extremos haces, y porqué airada? . Detente, ya no es tiempo de negarle a el remedio a mis designios, hagan de mi pena alarde, aunque mueran de atrevidos, no fallezcan de cobardes. Saliendo Carlos, saliendo (estoy confusa) una tarde, tú con el Duque a las fiestas, te vi (ay de mí) tan galante, tan airoso, mis temores estorban, que me declare, que a ruego de los aplausos toda la atención me hurtaste Qué escucho, cielos! que así Ángela mi amor agravie? Que mucho, si en un morcillo, a quien de blancos lunares salpicó naturaleza, pero no quiero pintarte el caballo, que se bien, era airoso, y arrogante, ni tuvo parte en tu brío, ni le debiste el donaire, ibas bestido de tela azal, cuyos alamares de diamantes, y de perlas formaban mil maridajes. Mas no quiero referir tu gala, que las más grandes, y más lucidas no aumentan. las acciones naturales. Salió un toro tan sañudo, de arena vistiendo el aire, que fue, más es excusado, paso Carlos adelante llegaste con un rejón, y el bruto nada cobarde, fue carleando entre espuma, fuego que encendió el coraje. Herístele al embestir, y él cerró los ojos antes de acometer, porque tuvo prevenido en sus pesares por cierta su muerte, y quiso, que con tiempo se cerrasen. matástele, mas no quiero aquesta acción alabarte, que quien a mí me da muerte, no es mucho que a un bruto mate: Después, pero donde voy, que en la senda de mis males son excusados rodeos, pues es fuerza que embaracen. Carlos, Carlos, yo te adoro, yo resuelta como amante, como mujer temerosa; y como infeliz cobarde, solicité aqueste engaño, para poder declararte los desve os que me cuestas, quiera amor que me los pagues, que aunque el Duque me festeja, he sido a sus ruegos áspid, roca a sus hálagos, bronce a sus lisonjas amantes, aunque engañado. . Detente, que me afrento de escucharte, pues cuando yo no adorara la belleza, a quien constante consagró d el albedríos poderosas libertades. Como dime, siendo el Duque por favores tan notables, móvil de mi aliento? cómo debiendo yo anos piedades el ser que gozo, pudiera ofenderle, ni adorarte Ángela? . Oh Carlos leal. Ya ha llegado tu amor tarde, doña Ana es dueño del alma, favorece al Duque afable, que por mi honor y mi amor. es imposible pagarte por mi honor, pues es del Duque, por mi amor, pues es tan grande, que voy Ángela resuelto a la prisión donde yace quien el bien me tiraniza; a matarle, porque acaben. mis celos, advierte, y mira como ha de poder amarte, quien por diferente dueño aquestos extremos hace. Escucha Carlos, detente. Suelta, y déjame que acabe con la muerte de don Diego, pues no puedo declararme, ni satisfacer mi esposa, ansias, que en mis celos arden. Oye. , Ángela; que esto sufra. Válgame Dios! . que estopa que así una mujer se atreva a ofenderme, ya engañarme! Señor. . Calla, que ya sé, y a su voz llego a informarme tus intentos atrevida, tan poco valor hallaste en las iras de mi enojo, que no las temiste? fácil tu animando mi esperanza, cautelas solicita; la casarte cor Vive Dios que estoy por darle venganza a mi agravio, siendo más ofendido, que amante, asombro, escándalo, y muerte. Vive Dios que con tu sangre, pero enojos dónde vais? no os despeñéis, que no sabe que es valor, quién imprudente se arroja a temeridades. Sueño, o velo, el Duque, el Duque me ha escuchado, que no baste fortuna de mi desprecios el solicitado ultraje, sin que con nuevos peligros me castigues arrogante, amor, celos, desprecios acabadme, que no hay valor para tan grandes males , , s Pues sin vida me dejas, V amor permite al labio, eñ que de mi injusto agravio divulgue ansiosas quejas, mas en tanto tormento, ni aún quejarme permite el sentimiento que Carlos, como cielos artículo razones, que aumentan confusiones! al etna de mis celos págara, a fementido, tan noble amor con tan villano olvido que ofendió mi firmeza con ingrata mudanza, que burló mi esperanza con bárbara fineza, y que yo, injusto trato le adore firme yél me olvide ingrato que sea amor tan firme en mí que aunque en don Diego quiero templar mi fuego, no puedo divertirme, pues solo en mis desvelos le vengo a ver, por ver si le doy celos: adora la hermosura, en vano amor procura, que con pasión celosa tenga justo castigo, o falso amante, o bárbaro enemigo. Señora. . . Señor don Diego. Tanto favor . . No es favor, sino obligación de amor. En el mar absorto, y ciego, de mi confusión me anego, que como nunca entendí gozar tanta dicha, aquí la novedad admirando estoy señora, dudando. si soy lo mismo que fui: vos en mi prisión acción notable es esa piedad, procurar mi libertad, o es aumentar prisión? Préndeme la obligación, que agradecido os confieso, y préndeme el loco exceso de Carlos, y he presumido, que aqueste favor ha sido, por verme dos veces preso, entre el desdén y el olvido, siempre quejoso mi amor se vio de vuestro tigor, despreciado y ofendido, y me habéis aborrecido con tan riguroso exceño, que aún lo temo pues confieso, que el venirme a visitar, es por venir a logra? el gusto de verme preso. No con tal desconfianza, que imputes don Diego quiero mi nuevo amor de grosero, la firmeza que no alcanza: animad vuestra esperanza, que ya con Carlos cruel, y con vuestro amor fiel nobles finezas en vos, ciegas mudanzas en él. Tuve a Carlos afición, pero como mi cuidado se ha visto en él despreciado, hoy vence a la inclinación la fuerza de la razón: ay Carlos, que aunque no espero. . premio en mi amor verdadero, firme en quererte me excedo, y al fin quiero cuanto puedo, y no puedo cuanto quiero. Ay de mí. . . Qué ruido es este? Aguardad, soltad villanos, que veréis en vuestra muerte castigados mis agravios. Huye Beatriz, no te pesque. qué es esto? . No es nada, Carlos furioso, mas para esto se requiere mucho espacio, y yo vengo muy de priesa. El infierno se ha soltado en aqueste hombre. . Señora confusa estoy. . . Yo temblando. Decid, qué ha sido? . Beatriz, que habla bien podrá contarlo, y pues fui infante en mi infancia, deja, señora, que un rato tu guardainfante me guarde. Qué es esto Beatriz? . qué Carlos. Aquí me espero librar. Vos siempre estáis esperando, solamente no esperáis, que ha de llevaros el diablo. Estoy turbada, señora. Di, prosigue. . Llegó Carlos a la prisión, y sabiendo, que tu estabas visitando a don Diego, enfureciose, y celoso, y temerario. quisa atropellar las guardas, duiendo que ha de matarnos, defendiéronle la entrada, y el acero desnudando. Aqueso me roca a mí, Beatriz, llegó, pues, a mi amo, más fiero que un Rodamonte, desdoblando algunos cascos del libro de las cabezas de Portugueses bizarros, embistiosos, y presumo señora, que será en vano defenderle, aunque procuran valerosos estorbarlo, pues cunfustibus, armis, Gines testigo del caso, se le resisten. . . Qué escucho? Bien podéis rezar entrambos el Credo, porque si el entra, vive Dios que ha de mataros. Sí, decid el Credo, que este os ayudará a rezallo. Yo sé el Credo. . Porque en él se nombra a Poncio Pilatos. Que no pueda defenderme, oh torpes hierros villanos! estorbos de mi valor. Y a viene. . ay de mí. Men S. Pablo Miente el Duque, miente el mundo, yo casado, yo casado? soltadme. No le soltéis. No me detengáis villanos, doña Ana esposa, mi bien, tú con don Diego que aguardo? así se ofende mi honor? cómo no vengo este nio? soltadme. . . Viendo que estoy, sin defensa te has entrado a matarme, ese es valor? aquesa es nobleza? . . Carlos detente. . Esposa traidora, adónde está tu recato? tú en la prisión con don Diego? vive Dios, que he de matario. No podrás, suelta el acero, y reporta temerarios intentos, y pues estás casado. . Ay mi bien, que es falso, miente el Duque miente el mundo, yo casado? yo casado? dame la daga. . . No esperes verla, gozate en los brazos de tu esposa. . Tú lo eres doña Ana . . Ay amante ingrato, Mendrugo, mata a don Diego, pues no me dejan, villano qué aguardas? . Señor no tengo armas. . Mátale a bocados. No tengo dientes. Gines lo podrá morder . . Agravios permitidme a la venganza. Confusa estoy de qué Carlos haga por mí estos extremos. No le has muerto? . aún es temprano y no puedo yo. . Por qué? Pues como puedo matarlo, si es don Diego hombre discreto, y yo soy un mentecato. Carlos vete con tu esposa, sosiégate, y vete Carlos, que ya no han de acreditarte desafueros temerarios. Que no estoy casado. . . Mientes traidor. . Mira que es engaño. Bien el tuyo he conocido. No niegues que eres casado, señor, pues está tu esposa preñada. . Infame criado, si lo está, será del Duque. Sin juicio está. . aque so es malo, luego ya señor entraste en a lista de los mansos. Miente el Duque, miente el Duque, yo casado? yo casado? Don Juan, y su padre vienen. AsA due ecesto Carlo. Cómo, di, tan imprudente la plebe has alborotado? no basta, Carlos, no basta, que a tu obligación faltando de doña Ana a las finezas, has correspondido ingrato. pues después de haber constante aguardádote dos años, mas que Penelope firme; desagradecido, y falso, con Ángela te casaste, sin que renueves su agravio, estorbando, que de esposa le de a don Diego la mano: déjala casar con él, no desunás este lazo, no válido del favor, solicites estorbarlo; no le quites el honor: en que te ha ofendido Carlos esta mujer? no la injuries, hijo, pues ves que la amparo. Y cuando no la ampararan tus canas, yo solo basto, pues se ha valido de mí; que la amistad, no al sagrado se ha de atrever del honor, y honor a quien debe tanto, vive Dios que ha de casarse con don Diego aunque el diablo lo estorbe. . No ha de casarse, o he de hacerla mil pedazos. Pues por qué? . Porque es mi esposa. Pues cómo, si estás casado? No lo estoy. . . no es ira esposa Ángela? . No que es engaño, Cómo, si lo dice el Duque; y Hvero lo ha confesado. Miente el Duque, miente Avero, miente el mundo, y mienten cuantos lo dijeren, voto a Cristo, En aquelta tema ha dado. Por Dios, que ha perdido el juizio Don Diego entrad, que nosotros le sosegaremos, vamos. Amor, muévante mis ansias, celos, celos, que me abraso. Señor, loco está sin duda. porque sagún lo que ha hablado, ha perdido la razón. Al Carlos oye . No soy Carlos. Pues di quién eres? . Será o Carloto, o Carlo Magno. A dónde se fue don Diego? como se va sin matarlo? Pues muerto pudiera irse? Soltadme, que entre los brazos le he de ahogard? . Oígase el loco. Cielos, que estoy escuchando! don Juan llevémosle a casa. Venga mi doña Ana, y vamos a casa, pero sin ella no me he de mover un paso. Su pasión, cielos, me da compesión ay de mí, ay Carlos, que aunque faltaste a la fo. prometida, te idólatro. Llevadlo, que yo a doña Ana me quedare acompañando. Eso no, viven mis ansias, ha don Juan, amigo falso, tu consientes, que doña Ana secase con mi contrario tu alcáguete de don Diego? Vive Dios, que me ha afrentado. Repórtate. . . Yo alcaguete? si el acero desenvaino, te mataré aunque estés loco. Qué hacemos, que no le atamos? Don Juan venid; que ha de ser imposible sujecarlo. Doña Ana vente conmigo, soltadme. . Detente Carlos. Miente el Duque, miente el mundo que no estoy, mi bien, casado. No nueden no sor fingidos extremos tan temerarios, ay de mí! cielos que haré? triste, y confusa he quedado. Carlos dice, que me adora, y lo que pública el labio, acreditan las acciones: bien pudo haberle casado el Dunque contra su gusto: o cuantas disculpas cuantos abonos en mis afectos apadrinan mis agravios. Supuesto, pues, que a don Diego, aunque finjo que le amo, aborrezco por secreta influencia de los astros. Supuesto también, que adoro con amor tan tierno a Carlos; que aunque olvidarlo procuro, es imposible olvidarlo. Qué haresentidos, potencias? yo pretendo consultaros? que decís entendimiento? que en los méritos de Carlos vive absorto mi discurso; que decís voluntad? que amo a Carlos; hablad memoria, siempre estoy imaginando en Carlos: qué decís ojos? que nos cuesta mucho llanto; no habláis oídos? que solo vivimos oyendo a Carlos; la esperanza, que responde? que no habrá vida, si falto; el deseo, que aconseja? siempre le estoy deseando; que dice amor? que no dejes a quien has querido ranto; y los celos? que te vengues; pues en quién he de vengaros? si en Carlos, he de perderle; si en mí, es castigo tirano; si en don Diego está inculpable: pues vive mi amor bizarro, ooso one de las desdiches que paso; he de quitarle la vida, apague su sangre tanto incendio, y aunque no tenga la culpa, pague el agravio, pues de mi vida y mi honor me tiene tiranizado el remedio, ánimo celos, muera Ángela, mas en vano os ánimo, que el valor con celos hace milagros . aúnque suelé la injuria de los celos atropellar del alma los desvelos, que al amor ofendido A le minoran el odio, y el olvido, tanto ha podido en mí la pasió ciega, que a la prudencia los discursos niega que resuelto, y osado vengo doterminado, a gozar el tirano dueño mío, adorada prisión del albedrío, por el jardín entré sin que me viera, quien mis intentos impedir pudiera. Este es sucuarto, o como entriste cal para laofesa se acobarda el alma (ma pero alcance la fuerza de mi fuego, lo que rendirme no ha podido el ruego: (vida. luz hay aquí, dormida. está, mas como duerme, quien no ol- que en fumejante empeño no son parciales el amor; y el sueño, su quierud dudo, su sosiego extraño, pero si no me engaño, unasombra diviso, que a estorbarme se acerca aquí, pretendo retirarme. ó , . Son un furor los celos, un rayo desatado de los cielos; una ira arrojada, ciega pasión determinada, ina muerte penosa, pues que mucho que yo, si estoiz me determine a ser airada, y fuerte, irá, rayo, furor pasión y muerte, Muera Ángela atrevida, pues el dueño me usurpa de mi vida durmiendo yace, celos a que espero. que no ensagriente el vengativo acero? parece que la luz, siega esadía trujo para su muerte en profecia: muerte de los sentidos es el sueño, y añí yo sola soy en tanto empeño cómplice de su muerte, y si se advierte, pues a empezado el sueño adarla muere muere por infeliz. . Aguarda, tente qué escucho cielos en mi cuarto gente quién eres? . quién tu vida adefendido zo quién darte muerte ha pretendido confusa estois Du:yo absorto. . . yo Porque me dabas muerte? (dudosa Estoy celosa, que tanto en mis desvelos la cólera ha podido de los celos. Mira si es muchd el amor, que en mi despreciando estás, pues cuando me ofende más tu ingratitud, y rigor, mas te obliga mi valor, ya deueangradecida vivir, pues hoy que ofendida tu enemiga airada, y fuerte con sus celos te da muerte, con los míos te doy vida, Pluguiera al cielo, señor, me diera muerte suacero, pues infeliz desespero de poder lograr mi amor, y fuera dicha mayor; pues de Carlos los desvías postran del alma los bríos, con desprecios, y desvelos morirme yo de sus celos, que morirme de los míos, no debo, señor, está por mi vio porque a quien no tiene vida, mal se la pudiste dar, fuera de que enital pesar, aunque tu acción me obligó, no es posible amarte yo, pues que importara que aquí la voz te diga, que sí, si el alma dice, que no. Y tu logra tu pasión, mírame, que en tal tormento si sientes, como yo siento, tienes mil veces razón: no te causen confusión de mi muerte los desvelos? no te acobarden recelos a qué aguardas? qué te altera? mátame, que más quisiera morir, que vivir con celos. Notable resolución. pero cielos, que ruido es este! . C, soltadme . . Carlos no aumentes tus precipicios. qué es esto? . Señor, que un amo, que Dios me dio está sin juicio, y en demonlado de celos, sin que pueda resistirlo. Notable extremo de amor. Soltadme. . . Él está sin juinio. Repórtate, que está el Duque presente. . Carlos amigo, qué es esto? . Morir de celos, ser del incendio un abismo, y haber perdido el valor: Duque, señor, dueño mío, si la fe con que te adoro; desdoros de opinán. y muerte de los sentidos: permite, que con doña Aña, que es dueño del albedrío, oeo deseos tan repetidos. Hay locura semejante! piensa que el Duque es Obispo, pues quiere que lo descase. Carlos, Carlos, mucho admiro vuestros excesos, aunque experimento en los míos la violencia de los celos, que ya prudente reprimo: traed luego de la torre a don Diego. . . Estoy sin juicio Venganza de mis desprecios tomaré dando marido a Ángela contra su gusto: sabed, pues, los que habéis visto los sentimientos de Carlos, que no está casado; arbitrio fue de amor, que con cautelas lograr esperanzas quiso. Carlos es libre, y así, que de la mano permito a doña Ana. . Qué ventura! qué engaño. . Cielos benignos, ya disteis fin a mis penas. Logró el amor mis suspiros, Doña Ángela con don Sancho se casará, que así evito efectos de mis pasiones, sé que la adora, es su primo, con que su honor asegura. Pues yo a mi Beatriz me rindo. Esta es mi mano. . Seré de aquestas bodas padrino, Ya se perdió mi esperanza. Ya ha cobrado su juicio. No estaba Carlos muy loco, pues no mintió en lo que dijo, N de que no estaba casado. Cómo quedamos? . Amigos: abrazadme. . Temo el beso de paz. . Y aquí de el fincido casamiento, los sucesos dan fin con humilde estilo