Texto digital de Casamiento con celos y rey don Pedro de Aragón
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Casamiento con celos y rey don Pedro de Aragón. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/casamiento-con-celos-y-rey-don-pedro-de-aragon.

CASAMIENTO CON CELOS Y REY DON PEDRO DE ARAGÓN
JORNADA PRIMERA
A devoción de que Santo es la fiesta? con que intento, JORNADA PRIMERA cuando el menor sentimiento amenaza el mayor llanto? Cuando en ira, rabia, y muerte arde soberbia la unión, amenazando Aragón el más flaco, el menos fuerte. Y cuando Cerdeña ingrata, de estos delitos verdugo, no solo saca del jugo, y la libertad desata, sino que rompiendo ejenta verdad, obediencia, y ley, sobre el descuido del Rey, corre la espada sangrienta. Cuando Castilla ofendida iras amenaza, y cuando esta fortuna juzgando nuestra muerte, y nuestra vida, halláis vos solo ocasión de os querer entretener? o es que pretendes vencer la propia imaginación. Este asombro, que enajena la Ciudad confusamente; el vulgo causa moviente, la fiesta que veis ordena. Temiendo Roma el furor del Godo, cuchillo airado, fiestas decretó el Señado, por divertir el temor. Y cuando la muerte tiende alas enel aire prestas, tal vez el Pueblo con fiestas el propio daño suspende. Bastante ocasión al fin, de que la Ciudad divierta, mas entre sospechas muerta; que con rigor de otro fin. Manrique que se promete rayo en la soberbiassieña, montes rompera en Cerdeña, porque la cerviz sujete. Y la autorida dgaliarda de mi primo el gran Don Juan; ya en el furor Catalan los animos acobarda: segura podéis estar, dese pricipio a la fiesta. Ya por lo menos me cuesta sospechas de orro pesar. Don Manrique viene entrando, oye, sus cajas son estas. Quién me recibe con fiestas pretende que entre triunfando; saraos tiene el Rey Rey. Ricardo toma lugar con Doña Ana, luego presto. Cosa es llana, que premio mayor aguardo a tus generosas plantas. Los brazos de vencedor me dad, Mantique . Es favos del cielo a quien me levantas. Vuestro valor me asegura de que venís victorioso. Es lo imposible forzoso en fe de ser yo tu hechura. (do, Bienvenido. . Más honra- que merezco, aunque he vencido, fuerza es que sea bienvenido quien a tus pies ha llegado. De ese valor invencible, y estado del Reino, guardo que me deis cuenta? . Ricardo con Doña Ana? no es posible; Ricardo, en fe de que aliento tiene lugar con Doña Ana? pese a la fiesta villana! (to No lo contáis? . Ya lo cuen Cuando entre oro, nieve, y grana de los montes baja el día; hablando están todabia; pesía a la fiesta villana! Antes que llorosa el Alba, derramando alegres perlas en jugase el tierno llanto, A sobre amorosas violetas, y que alborasen a. Sol con dulce luz Filomena; regalándole las flores con más sonorosas lenguas, despiertan entre las rosas las horas más lisonjetas, y la enamorada Clicie cobraba esperanzas nuevas: desesperadas sospechas! Mas que sospechas; si toco el fuego que me atormenta? lugar con Doña Ana un hombre, y yo con ojos que vean? pese a la fiesta villana; pese a mi infame paciencia! Que os divierte, Mantique? . Temerarial bertad. acaba de darme cuenta de este suceso, . Buscaba término con que me entiendas. Digo, que al amenecer, con alas de blanca hierba, montes de espumosa plata rompen tus naves ligeras, a peso del Rey soberbio, guardado en grutas, o cuenas, que ciertan pintadas conchas verdes ovas, y algas negras. Tocaba a veces mi nave nunca pisadas arenas, diamantes entre zafiros, topacios entre Planetas. Bramava ofendido el mar, menos que pide mi ofensa, que no me dejen de hablar para escucharme siquiera? Vive Dios que he de vengarme, que provocaron tu enojo aunque del Reyla presencia lo defienda: es fiesta suya; o pese la infame fiesta! Don Mantique, qué decís? Digo que llegué a Cerdeña que venci que es tuyo el Reino, prosigue el sarao, o la fiesta. Brava relación. . Merece si vuestra Alteza le premia, respeto de sus hazañas. Queréis que el Reino merezca: mucho vuestra patria os debe. Más me deben mis sospechas. yo las pierdo; ah infame, celos! Celoso me tiene este hombre. Cuando este lugar no fuera, yo supiera responderte. Y yo matarte supiera, y desde el cielo arrejarte al centro de tu soberbia. Hay tan bárbara insolencia en mi presencia? matadle: muera el atrevido, muera. (le. Advertid, señor. . Matad otro que el Rey no se mueva, o cobrarán de su vida mis celos infame deuda. (ue. Llegad. . Ningunose atre- Pues yo vengaré mi ofensa. Repórtate, gran señor. Señor mío, vuestra Alteza se ha de vengar por su mano? Dame, gran señor, licencia para que vengue mi agravio. Más dichas te la concedan. Justificarás la causa: (ta, prendanle. . Tu Alteza advier- que idolatra en Don Manrique el Pueblo, y es bien que entienda las culpas que le condenan. No quieras, que diga el mundo, cuando estos rigores sepa, que el poder, y la pasión, y no la justicia reina, Dame la espada, villano. Solo tú, señor, pudieras obligarme: esta es la vez, que se ha rendido primera. Este es el darle a mi amo el premio de aquesta guerra, cuando yo pensé que el Rey un gran Estado le diera? El sagrado de los Reyes no a profanarle se atreva, desvaneciéndose en vano quien el lugar desmerezca. Quién desde ayer no es villano, si la privanza le empeña; a las que lleguen al fuego, fuerza es que a su centro vuelva. Bien puedes tu darle un Reino, mas es justo que él advierta, que no pueden darlos Reyes sangre, y valor que se hereda. Podré tu cuello entregar en manos que te castiguen, que no hay servicios que obligue, lo menos que el respetar. Conoce, villano ingrato, si bien por tu causa reino, que es menos perder un Reino, que sufrir un desacato: de enojo no estoy conmigo. Mira mi agravio. . Rieardo, ya está a mi cuenta; hoy aguardo mayor, si no igual castigo, que su locura ha tenido el fundamento en mis celos. No alarguen otros desvelos la vida de un atrevido: rompe la dificultad, que es fácil al fin, si empieza a deshacerse. . Grandeza es ejercer la piedad, y yo en el nombre, señor, de estas damar; que a despecho del rigor fían de tu pecho mas generoso favor, te suplico, que remitas la pena de aqueste error de Mantique, y que el rigor más términos no permitas. Todas te piden conmigo perdón, que es tan justo. . Yo pido que si me agravio me desagravie el castigo: justa es la ley que dispensa, que a los ojos de los Reyes no guarde el mundo otras leyes, ni reconozca otra ofensa. Y aunque estos fueros permita, yo considero en rigor, que atredimientos de honor, son manchas que no se quitan. Vuelan aquí por tu cuenta con alas menos veloces; mas allá fuera, estas voces tienen el eco en mi afrenta. No enferme la confianza, que a tus pies me arrodilló, que sabre vengarme yo, si tú no me das venganza. Doña Ana, por vida mía que es demasiada pasión. Es Doña Ana de Aragón su calidad luz del día, y como tiene caudal, de mi deuda tan cercana, está ofendida en Doña Ana la propia sangre Real. Zelosa estoy, que el favor color tiene de cuidado, y no hay Rey apasionado, cuando no le obliga amor. Yo tiemblo. . Tirad con él. La Reina le favorece, este lugar me parece mas seguro. . Rey cruel: ha tirana del honor, y de mi vida tirana, tirano Rey, inhumana. Loco le lleva el furor. No es bien que busque oca. . Cómo afrentar? la injusta ley del enojo, (sion . Bien lo infiero, ni rompa un fácil antojo mayores obligaciones. Si fue en serviros fiel, y os ha sabido obligar, cuando ello quiera callar, Reinos lo dirán por él. No la ira os precipite, ni de ingrato deis indicio, que la ingratitud es vicio, que en Reyes no se permite. Dirán de vos, cosa es llana; dudando el obedecer; que vos le mandáis prender, cuando él dos Reinos os gana. Bueno será que se ausenten, y cesarán mis sospechas, que si los celos son flechas, Si pedis su libertad, porque la prisión excede, como en Aragón no quedé, vos propia le sentenciad: esto conviene. . Y mi agravio, . Las Caballeros cómo ha de quedar? . En mí: señora, echadle de aquí. Procedéis como Rey sabio. guardar joyas, y dineros. para saberme escapar: ha quien le pudiera hurtar sus alas al pensamiento! ni hay cosa que me contente. No os vais vos? No estoy decente para estarcontigo a solas. Decidme, no sois criado de Don Mantique? . Señora, eso es pretender agora afrentar un hombre honrado, que el servir siempre fue cosa por mil causas afrentosa. Pues quién sois? Decirlo quiero: en esta ocasión campal, que el valiente acero es malta, fui del General Peralta compañero general: soy participante amigo en lo que le han de premiar, pero si hay que castigar, leyes diferentes sigo: a Dios, Señora. . Aguardad, Yo en qué te puedo servir? No os turbéis. Déjame ir, que tengo necesidad. no quiere quien no las siente. . Si tan vuestro amigo fue, sabréis sus secretos? . Sí, que nada encubrió de mí. Pues decidme . Si diré, Quiere bien? claro está que han de querer, y amar, conviene saber, Quiere bien a alguna dama? Aquí es menester gran tiento . Alguna dama. . Quién es? es Doña Ines? . DoñaInes. Llámase así? Así se llama. Hola. . No sonbuenas olas, Re. Y a Ana? . Y a D Ana. Conócesla? . Como a mí, con una barba hasta aquí, alta de cuerpo, entre cana. Este hombre es loco. Resuelta Reina por Dios, y apretante: si acude con otra vuelta? Seas amiga bien venida, Doña Juana. . Confirmola, a ella el Don, y a mí la hola, no tendré dicha en mi vida. A tus pies estoy. . Levanta Doña Juana. . Bravo Don, yo le vi en un bodegón, aunque es título que encanta, y quita más de un juicio. De mi Camara has de ser si hoy me hicieres un placer. Servirte será mi oficio. Don Mantique, di, y Doña Ana, quieren se bien? Qué he de hacer? No dudar en responder verdad que ya fue tan llana. Quisiéron se hasta agora, pero como él se ausentó, Doña Ana al fin se trocó Esto es verdad? . Si señora. No es en vano mi temor, remediarlo es necesario; y a quien quiere? A un Boticario, a un Barbero, y a un Dotor sabemos aquí en que trata? Siempre habla mal quien no sabe. y si de quien este advierte, Por un Don está tan grave? pues no avcosa tan barata. que cierta fue mi sospecha! Por confesión tan bien hecha de lo que apenas fue hierro, de la Camara has de ser, al título se disponga . A Doña Ana has de llamar. l Hasta aquí pudo llegar la dicha de una Mondonga. Yo me acordaré de ti. mas que me ha de hacer que cante . Común palabra de Grandes. Porque le ocupes, y mandes, tu Secretario está aquí. Escuchad, que habéis llegado a buen tiempo . Yo qué espero? podré escurrirme? . Eso quiero, y que sea con cuidado; ve a la prisión también tú. A la prisión? . Venid ya. Lo mismo es llevarme allá, que llevarme a Belcebú. Qué me mandar? Aunque os toco hoy dudas, os de haréis, Doña Ana, que me ayudéis a castigar este loco; mandome el Rey mi señor, que vole de la sentencia. Y de su injusta clemencia, yo apelo para mi honor, que quien te conoce a ti, y que lo juzgues consiente, poco mis agravios siente poco mira el Rey por mí. Por eso osllame, que entiendo no juzgaréis con piedad: color tienen de verdad mis celos. Mi honor desiendo por ver misangre ofendida; hoy le han de quitar la vida. El Rey Re Qué quiero saber? . Que no es delito de muerte yo os daré satisfacción pues de Aragón le destierro. no ha de estar en Aragón, yo con mi padre le envío. a Navarra. . Triste suerte! mándame a mi dar la muerte, que es deuda del honor mío. Y si no le has sentenciado, deesterrarme a mi es mejor, que en los delitos de amor destierran al agraviado. Que dirá el mundo, si ansí fortuna airada porfía, sino que a mí me servía, y le destierran por mí? No entiendo vuestros enojos. Habla claro. . Puede ser que no se den a entender las lágrimas de mis ojos. Ya tienes en tu presencia a Mantique. . Amor ingrato, sentencia contra el recato, y contra el honor sentencia. Don Mantique desde aquí a Navarra os partiréis, destierro en que serviréis al Rey mi señor, y a mí; de Aragón vais desterrado. Si bien parece crueldad, hoy premia su Majestad de mis deseos el cuidado; y si con él le he servido, libre de culpable verro, hoy me da en este destierro el bien que no he merecido. En eterno bronce escribe. su nombre siempre inmortal el que con ánimo igual bienes, y males recibe; que es excelencia creed. Mas bien creeré la deidad. del Rey, en quien la piedad castiza, haciendo merced. Corta el diestro cirujano la parte ofendida, y luego a la herida aplica el fuego fiera la piadosa mano Toda enfermedad mortal pide rigurosa cura, y aunque acierta la ventura, quiere este remedio el mal; que ya en mi bien se convierte pues huiré de un falso trato, a mí, y a su amor ingrato. Antes has de ver mi muerte; desengañarte quisiera, pero no satisfacer. Quien tu engaño llega a ver, que satisfacción creyera? Óyeme tirano . Aleve. Si la Reina no estuviera donde está. . Si no me oyera, vive Dios. . El tiempo es breve hoy Don Manrique. . Ay de mí, que ya no hay bien me cuadre! En cuanto escribo a mi padre, Manrique aguardadme aquí; venid Secretario vos. Ya que podré persuadirte con la verdad. . No he de oírte vive el cielo. . Vive Dios, ingrato, que has de escucharme. Para quitarte la vida. Aunque en el alma ofendida, óyeme para matarme. Vive Cristo, que han de oírme; ayer Juana hoy Doña Juana; hoy divina, ayer humana; y en ningún estado firme. Lacayo. . De eso me espanto; que no ha mucho que eres dama. Qué intentas? Lo que en tu ama Don Mantique, o otro tanto. Desde esta puerta no acaso desengañar mi recelo pretendo. . De nieve, o hielo me juzgas cuando me abraso? Nada pretendo saber, ni tu podrás persuadirme, no te canses en decirme lo que yo no he de creer. No quiero yo que lo creas, solo que lo sepas quiero, que eres tirano grosero, y parecerlo deseas. Pretendí allí tu prisión, porque te mí no engañada, que al Rey le daban la espada mi fe, y tu resolución. Disimulando otros días pedí el castigo sangriento, cobarde ya el pensamiento por ver que le merecías. Quien a la apurada nieve de mi honor, nunca deshecha, quiso arrimar la sospecha, al mismo cielo se atreve. Cuando mi muerte, o mi vida pidieras, poco importara, como en tu trato no hallara fe mudable, y fe ofendida. Tanto puede la privanza, que un hombre sirviendo ayer, hoy llegase a merecer mas gloria que mi esperanza? Lugar de mi adoración pudo merecer Ricardo, de la nobleza un bastardo, un hijo de la ocasión? Lustrosa acción no creida, menos que de tu deidad, humana Divinidad de fiera en Chipre ofendida. Tirano de mi opinión, sabes quien soy? qué pretendes cuando en mi valor ofendes del mismo cielo el blasón? Descrédito de la fe, como con sospecha igual, piensas manchar el cristal adónde mi honor se ve? Cielos, posible es que aquí oyendo mi afrenta estoy! yo puedo no ser quien soy, ni degenerar de mí, infame? . Yo lo consiento solo porque te he querido, que nunca fue bien nacido tan de sigual pensamiento. No hay sangre, no hay calidad, valor, favor, ni desdén, estado, y riqueza, a quien no arrastre la voluntad. A mis ojos se reserva lo que saber descaba. Flecha de tan vil aljaba no mata sino con hierba, Tu vida será el veneno, bárbaro sin Dios, sin ley, ya no te destierra el Rey yo tus infamias condeno. Y esta ya afrentosa mano, por quien ser tuya juré, yo misma la cortaré, porque se entregón a un villano. Cortar el almaquisiera que a tan vil hombre adoró; yo soy Doñana? poryo? no es posible. . Falsa, espera; si cuanto mi mano toca, la tuya infame cortara. cortala en tu misma cara. Por Dios que fue tapavoca. Injurias, y a trevimientos vengue tu acero villano, si más que tú aleve mano me ngravian tus pensamientos. Doña Ana; como Doñana vuestro valor descompuesto? pues Don Mantique, qué es esto? Apercebios Deña Juana, que habrá sopapo. . Conmigo pícaro? . No me replique, soy mona de Don Mantique, y a bofetones le sigo. Mortal castigo mereces, mano del rigor vencida, si bien es poco una vida, que en satisfacción ofreces: Ni puede ser recompensa del daño al fatal decreto, que él por Divino el objeto ha hecho inmortal la ofensa. Aunque el morir satisfaga culpa de cualquieta edad, mi culpa es de calidad, que con morir no se paga. Ya mi valor no procura. cerrar ofendidos labios, que donde hablan agravios viene recato, y cordura. Don Manrique de Peralta, amante entonces dichoso, me dio palabra de esposo, que hoy al cumplimiento falta. La palabra ha de guardarme, y fe que me tiene dada, o con mi afrenta, y su espada ha de morir, y matarme. Doña Ana, no es bien que vos vuestros agravios venguéis, cuando padre, y Rey tenéis, que los vengaran los dos; dejad la espada. Porfía, y es de calidad mi injuria, que a ser menor esta furia, no te pareciera mía; a mi es razón que me cuadre el vengarme, y el morir. Todo se ha de remitir al valor de vuestro padre. Cuando el laurel vencedor viene ufano a coronarle, no es bien que en su casa halle que vengar quiebras de honor. Dis mula el bofetón; no el amor. . Extraña prueba. de amor, milagrosa, y nueva, deuda de mi obligación. Mi poca cordura ensaya la fe del rigor tirano, mal haya mi aleve mano, y mi ingratitud mal haya. En mí, y en vos flaco acero es bien que el enojo advierta, cuan pocas veces concierta. el movimiento primero. Atrevime a la deidad, que tiene el cielo en el suelo, a la hermosura del cielo, y al cielo de la piedad; acción heroica publique de amor la virtud más clara. Prenda que un Rey estimara, no ha de estimar Don Mantique? no es posible. . Mi cuidado fue prenda de amor más llana, porque no es prenda Deña Ana del caudal de un desterrado. Esta fue la dilación que pretendí, deseando venír a casarme cuando del Rey tuviera el perdón, que a un delincuente no es justo dalle tan supremo bien. El disimula tan bien en amores? caso injusto! luego la mano le dad, y vos se la dad, Doña Ana, que no conocen mañana. precepto de voluntad. Quién de celoso atrevido puso en mi rostro la mano, si fuera un toscovillano había de ser mi marido. A ser dichoso he llegado cuando no lo imagine. Hoy premia el Cielo mi fe. Mis celos los han casado, Ya no serán menester las cartas, ni aquel Soldado que las había de traer. A buen tiempo hemos llegado? Cielos, que he llegado a ver? . Esta blandura me admira. hay tan extraño suceso, Manrique? . Señor. . Villano yo en la dote les daré desvanecido, sin sejo. Doyle a mi esposa la mano. Y yo que lo soy confieso. A Doña Ana de Aragón, y a Don Mantique casados halláis. . Tan gran traición! De orrores enamorados estos los menores son; no señor, no os enfadéis, que daréis que sospechar el fin porque le prendéis. Conviene disimular. Basta que vos los caséis. Pienso que ya está peor mi casamiento violento, acobárdame el favor de la Reina; al casamiento quién no le tiene temor? No estando su padre aquí, mi primo el gran Capitán. Yo le estimo, fía de mí, que no re pese a Don Juan. Vos queréis, hágase an sí, si hacéis vos el casamiento nada tendrán que decir. Castiga su atrevimiento. Las cartas haz prevenir, vengan luego. Qué es tu intento? muera quien tú ley profana. Vengan las cartas. Yo voy. Ya que este monte se allana, desterrados parten hoy de Aragón. . Sed más humana; pasó el enojo la ira, dio lugar a la razón superior, que juzga, y mira deudas de la obligación. Vuestra piedad los casó, a Terranova, y se yo, que cuando el Reino les dé, será menos que él me dio. Quién tal mudanza pensara! Al fin el Rey ha casado a mi amo? . Cosa es clara. Por Dios que le ha castigado no menos que si le ahorcara. Deme Vuestra Majestad sus Reales Pies, con que espero crecer hasta el Cielo. . Alzad, para ser mi Camarero, Conde, amigo, oslevantad. Barajen hoy mis desvelos la suerte de venturoso. Declarose el Rey . Hh cielos como podrá ser dichoso un casamiento con celos? Cuanto pienso es en mi daño, que del Rey estás mercedes el oro son de su engaño, Mirarme, y hablarme puedes, el propio soy de ahora un año. Miren que gracia tan fría, o desgracia. . Sora Juana, por Dios que no ha medio día, que estaba voaced humana, y algo más . Qué grosería! Apercibiendo el correo, y el pliego ya despachado. queda Lupercio. . El cuidado ajustas con mi deseo. Si antes que viniese aquí. Mantique me prevema de este ardid, con que quería celoso echarle de mí; ya se dobló la ocasión: casado? viven los cielos, que ha de vengar estos celos la propia imaginación. Vencer podrá ese rigor, y de Don Mantique piensa, que mi agravio, y esta ofensa ha de pagarme en su honor. Hoy he de ser más tu amigo, Ortuño. . A mi voluntad lo debes. . Que necedad! igual quer á ser contigo. Tódo le enfada, y fatiga a Juana, bravo desdén! Ortuño, amigo, también soy yo buena para amiga. Dar, y quitar puedes lejes, y al Sol garzotas, y rayos. Que se han de entrar los lácayos. a las salas de los Reyes? aunque esto fuera comedía no se sufriera. . Después que tiene Don, no sé qué es, que lo imposible remedia. A mayor mal me condeno, pues casada, y desdeñosa me parece hoy más hermo. Fruta es del cercado ajeno, y que son la salsa creo dificultad, y rigor. Celos, amor, y temor compiten con mi deseo. Un Soldado, o Capitán Navarro en talle, y librea, en este punto se apea, y quiere verte. . Serán nuevas de mi padre? Venga norabuena, no sosiego hasta el suceso, entre luego. Llés. . Pues no le detenga. Las cartas son no lo dudes. De Don Sancho mi señor, Rey de Navarra l Valor no tomas, ni te demudes. Tan mal llegué tan mal hablo? yo me había de turbar? vive Dios, que puedo hablar con el Rey, y con el diablo. Estas cartas que Ricardo quiere que escriba, no sé si el Reylo manda o si fue cautela; yo me acobardo, y he de saber la verdad antes de determinarme. Oh Lupercio. Perdonarme propio es de su Majestad, que no pude más, y vos lo sabréis presto. . Habéis hecho mas que imagine. . Sospecho, que os he enojado R. Por Dios que el hombre tiene primor, y que en talle, y ademan parece un gran Capitán; ved aquel aire. . Hay rigor como este! vive el cielo que no lo sé, ni he enviado tal hombre. . Excelente ha andado Qué es otro engaño recelo! El hombre me satisface; este pliego es para vos, que nos escribe a los dos un propio amor: bien lo hace. Sin duda el Rey de Navarra este Soldado emvió, para que hoy gozase yo de una ocasión tan bizarra. Yo me quiero aventurar, y decir, que este es el hombre que yo embien, aunque me asombre el miedo de algún azar. o Dime quién eres, que luego podré leer? . Un Soldado, que por hombre de cuidado vine a traer este pliego; Capitán soy, y serví con satisfacción. . Aliento. Aliento para otros ciento bastante es el que hay en mí; cuerpo de Dios con mi avuelo, soy acaso algun villano, que he de turbarme? . Ya envano el buen suceso recelo; cómo queda el Rey? . Sin mí, fuerza es que quede con mucha falta? Dónde queda? Escucha. . Buen bellaco. Digo. . Dio El Sol apenas entre rayos de oro, yelada plata de argentadas breñas, sacó los rayos, que de Europa el Toro lucientes dieron las divinas señas; y el día apenas con igual tesoro bajó de un monte sobre rojas peñas, cuando en sus hombros de Navarra el dueño, cargó la guerra, si sacude el sueño. Al clarín del cuidado se levanta antes que el Alba otro silencio rompa, sin ser el Ave que de olvido canta, de pluma esquila, y de recuerdos trompa; primero a Dios le dio en su Iglesia Santa, con devota oración debida pompa; y ya bendito el belico Estandarte, con Soldados diez mil alegre parte. Ocúpale a Logroño el Castellano, y tiénele sitiado a Calahorra, socorro pide aquel, y este no en vano, que el propio Rey los ánimos socorra; antes que del Invierno huya el Verano quiere entrar en su tierra, con que borra el miedo torpe, y de Castilla luego tomar la posesión a sangre, y fuego. Tocaban ya los límites vecinos, ajenos de amistad. . Lindo lenguaje. Por Dios que son afectos peregrinos. Imita al natural hasta en el traje. Prosigue con tan cuerdos desatinos, que lo haces nor extremo . Si es ultraje ved que soy Capitán, y que mi nombre ha de ser juro a Dios? . Bueno es el hombre. Por Dios que lo he de dejar, y habéis de contarlo vos. No acabáis? . No juro aDios aunque me mande ahorcar, al lo pueden leer, que no sé más que hasta aquí En lo que me escribe a mí mi padre, lo podéis ver; a mil daños se apercibe, y es justo acudirle luego, demás de que yo os lo ruego. Ved Conde lo que me escribe. Yendo con diez mil Infan. tes al socorro de Calahorra, tuve aviso de que por Roncelvarles en. trava en mi tierra un formado ejer ciro, a que es fuerza acudir, dejan- do tres mil soldados para la preci salocasión de Calahorra, falta quien en mi lugar ejecuté mi desiguio. Deseo me suceda Don Mantique de Peralta con quien me prome. to igual, si no mejor suceso. No el Rey, si no mis recelos me llaman, si muere ausente quien celos apenas siente, a mí me ausentan los celos; si enemigos en rigor, tres tiene el alma en su casa, d si ha de conservar honor. Servid a mi padre, Conde, que no es pequeño interés tan grande honor. . Deuda es tal sombra de laverdad, que a mi obligación responde; solo servirle prometo, no en lo que pienso hacer, más cordura han menester, Rey, mi agravio, y tu respeto. En vos he llegado a ver contra esperanzas dudosas, que se han de hacer grandes cosas, y no se han de prometer. Como un casado tan nuevo, que ha dado apenas la mano se puede ausentar? . En vano yo mismo a engañar me pruebo, Esto es lo que yo temía, volver a la guerra agora. La ocasión nunca enamora si priva la cobardía. No fuera mejor holgar, comer, y beber mejor? Lo que aconseja el temor. Que en todo te he de cansar. Eso es pretender matarme; creed, señora, por Dios, que no he de vivir sin vos, y que es fuerza el ausentarme. Por los Soles de esa cara, y niñas con que lloráis, que como en el alma vais a ser posible os llevara. Por vos vengo solamente, tres mil tiene quien se casa si sois Don Mantique. . Ya sabes quien soy. Por allá fama tenéis de valiente; afuera aguardo. . No he visto a Capitán, aguardad. En el campo voto a Cristo. Buen socatrón. Extremado. . Venció Don Juan de Aragón, y viene. . En mi turbación parece que ya ha llegado. Entre mí primo, que estimo en mucho más su persona, que la universal Corona; mi primo entre. Qué primo? De Cataluña partió enfermo del accidente de una calentura ardiente, que en Aragón se agravó; creció allí, y la enfermedad le obligó a quedarse allí. Vendrá su Teniente? . Sí, y de él sabras la verdad, que ya partió de Aragón. Aunque es la nueva dichosa, por la victoria forzosa me corre otra obligación; con temor si he de perder tan gran pariente. . En rigor de otro Olimpo en quien descansa, el gran pariente es amor. A mi padre habéis de ver antes, mi bien, que os partáis, dejándome a mí con él un tiempo guarda fiel del alma, que me lleváis. Valor, y amor de Doña Ana compiten con mi ventura, o en mi desdicha asegura, que es fiera convoz humanas (la alcán darás entre rosas. Fuese el soldado? . Profel Los remendados lebreles la brevedad con que fue. Yo mañana partiré en dejando a la Condesa con su padre. e. Es acertado, que le asista, y acompañe, no hay piedad que no le extrañe en mi mal. . Fiero cuidado! aunque en las desdichas veo que me canse esta jornada; celosa; y tan impensada niega sugloria al deseo con el cuidado. . Ocasión pienso me dará la ausencia. Ya es tarde, y con tu licencia veré a Don Juan de Aragón mi suegro. . Muy bien partid en buén hora. . Vos Doña Ana, abrazadme. . Soberana merced. . El caso advertid, (zos. y letra tan parecida. Es propia Rey. Llevad mis bra- Plega a Dios que estos abrazos no cuesten alguna vida:
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA No te embaracen cuidados de quien el gusto te ofenda, pues creen que estás en su tienda los ojos más desvelados. Estos collares Pintores que a esa fuentecilla mansa el cristal pagan en flores, alojan toda tu gente sobre la hierba, que fuera selpa de la Primavera hacer de nieve la fuente. A las aves no envidiosas de la de Juno previno este si tempe Divino. l respirando entre azucenas, diferencia el Sol apenas sus lenguas, y los claveles; mañana será testigo de que a la verdad me ajusto. No tiene el campo más gusto, del que yo llevo conmigo, no te canses en pintarme fuente, y sotos de Diana, que no viendo yo a Doña Ana, cuanto viere ha de cansarme. Si esta noche la has de ver, y gozar, pierde cuidado. Temo que es un bien forzado, no fácil de poseer. En cualquiera pretensión reinar, es divina cosa, cuya ejecución forzosa, no admite otra obligación. Este criado fiel, cómo no está prevenido? Si se ha trocado, o dormido, también entrarás sin él, que eres Rey. Eso es muy justo, más temo la vanidad de Don Juan. . La calidad también es parte del gusto; esta es su casa, el balcón donde tu bien suele estar, abrieron: oves cantar? Advierte en mi suspensión, Los males de amor tienen dulces penas, y penas de infierno los males de ausencia. Acábanse enojos, oyéndose quejas, quien ausente llora nunca se consuela. En llegando a verse los males se truecan, y matan ausentes temor, y sospechas. Más fiera, y más desdi chada, que del infierno, y más fuerte tiene la vida otra muerte. Cuáles? Vivir mal casada, Si fursteis casada apenas, que sabes, ni sientes? . Siento de un hora de casamiento, eternos siglos de penas. Oyes. . Mi dicha comience, que no es menos que mi vida. De qué discurso ofendida. la imagivación te vence? si alguna enigma no esconde tu mucho amor se ha trocado. Aunque aborrezco el estado; quiero al Conde, adoro al Conde. Yo no acabo de entenderte en el decir, y el sentir. Oyes esto? Qué he de oír? que no es menos que mi muerte, que le adora. . Incompatible es adorar el esposo, y mal casada. Re Forzoso será en mi mal lo imposible. No se si fiero inhumano, si celoso, si ofendido; no tuvo más de marido, que haberme dado la mano. Por Dios que anduvo gallardo, aunque ella le juzga esquivo: oyes esto? . Ya estoy vivo, ya resucite, Ricardo. Milagro. . Suerte dichosa! que entre espinas de recelos, pura guardaron los cielos, más bella que el Sol la rosa. Y después en mi aposento, lugarle dio el matrimonio: yo en la cama. . Qué demonio estuvo a su mal atento, ira, rabia, muerte, fuego, rigor del cielo. . Señor, oye. . En la cama, furor del infierno. . EÉl está ciego; yo apostaré que se muere, si el Conde se desnudó. Que el tálamo no gozo, de lo que dices se infiere. Ocupose en prevenir esta jornada enemiga. (ga. Toda la noche? . Si a mí- Durmió? Ni dejó dormir. Al fin se fue sin gozarte? Y aún sin hablarme. Cautela del que ausente se desvela, en recelarse, y celarse sospechoso fue, no hay duda. Cuidado; y furor reporta, pues oyes esto. Qué importa, si el Cónde la vio desmuda? Dices bien, que sin licencia del galán, nunca ha de ver el marido a la mujer desnuda, que es indecencia. Intacta te la dejó por premio de esta conquista, y oféndete con la vista? triste del que se casó. o Quién me metió en esto a mí, aunque no es malo que agora me tengan miedo, no es hora de dormir? . Qué hable así contigo este picaron. Vizconde soy, en lugar del Conde bien puedo hablar. Ortuño tiene razón, que no es bien que a la ventana esté yo agora . Eso sí, (mi temblar. . No me hablará a con libertad tan villana; si fuera un criado honrado, pero un pícaro hablador. Tiene el gusto del señor la calidad del criado, todo padece ese engaño; entra, y cierra ese balcón. Qué ingrata! Que archibusón. Oh qué necia! Oh qué picaño! La entrada hasta el retrete de Doña Ana, te ha de dar este criado: el lugar gande ocasión te promete. Re Paréceme que a este hombre le vi otra vez. . Tiene humor. Sirvió al Conde? . Sí, señor, y aquí le dejó en su nombre por guarda de la Condesa. Y es quien mi bien deseado procura. . Con gran cuidado Guarda cui dadosa es esa. Demás de servirte a ti; busca el provecho también. Digo, que guardas muy bien. Todos no guardan ansí? que guarda de viña; o huerta, gozando ocasiones tales, en dándole cuatro reales, no la dio franca, y abierta? Demás de que a toda ley, siendo yo un vasallo honrado, no he de estar tan obligado a mi amo, como al Rey. Re Esa voluntad, en mí premio ha de hallar. Cómo, y donde falta por saber? . El Conde cómo os apartó de sí? no se que causa tuviese el déjaros, o qué intenta? Para que le diese cuenta, de cuanto en su casa viese, y yo viendo que no via cosa que contar pudiera, quiero que el Conde si quiera halle aquesta niñeria. Tendrá que contar? Buscaba cierto Marqués, gran señor en la Corte, aún Contador, que hasta las vidas contaba; no estaba en casa, hallo no fea la Contadora, desenfadada, habladora, y en forma la visitó, con tal llaneza, y amor, que el Anteón Cortesano con la redfuera un Bulcano: hay que vendrá el Contador, decía, sin porfiar la Contadora cortes; venga respondía el Marqués, y tendrá más que contar. Ya nos viesemos en eso. Lo contrario habrá de ser tu culpa, que no hay mujer, que aborrezca hombre travieso; ponerte con ella espero. Desde hoy mi criado serás. Ayuda? . Ayuda, y aún más. Holo qué vale un tercero! ven, que por aquí has de entrar. Ello me va sobre apuesta. Aguarda, qué gente es esa? La ronda de este Lugar; un villano Alcaide Ircano; que ronda hasta el Alba, demos vuelta, y después entraremos. Pese al Alcalde villano, por éllo había de dejar? entra. En Palacio no veis tres hombres? Y aún treintayséis. Entraronse? . Dentro están. No han de faltaros testigos. Ladrones son, o enemigos de nueso señor Don Juan. Traición, gran traición. Traición? . Traición? Más traición. . Señores, que hay en Palacio traidores. De Cortesanos lo son. Señor Don Juan. Hola, gente . levantad. . Con el ruido nueso señor los ha oído. Pues morirán si los siente. Cuartos los pienso hacer antes que pase mañana. No saltes por la ventana. Seré Luzbel al caer. No se hagan mal hermanos ladrones. . Dense a prisión. Que pierda yo la ocasión por tan infames villanos! vive Dios que han de morir, Favor al Rey, den favor a la justicia. . Mejor pienso que será huir, que esta furia es infernal; allegad, tened aquí, que me ha muerto. Voto a mí, que ha hemartado a Berrocal; al Rey parece, el rigor es suyo voyme a esconderme. Si Don Juan no te ha de ver retírate, gran señor, que ya a la calle salió, y has muerto a un villano osado. Al bien hará desdichado quien esta ocasión perdió. De qué rigor, de qué muerte huis, o qué gente es esta? Un buen labrador te cuesta, que murió por defenderte, o por defender tu casa de ladrones, o traidores, que es el fuego en los señores, que chamusca, si no abrasa. Cómo se os fueron, villanos, estoy por mataros yo. Milagro nos pareció el escapar de sus manos. Ved que justicia, y gobierno, viles. Señor, que te altera? qué es esto? . Gente tan fiera, yo pienso que es del infierno, ni han de poderse alcanzar cuando todo el preblo acuda. Ladrones eran sin duda, que entraban para robar; y si no han de ser hallados, buerve a la cama, señor, que casa, hacienda, y honor velaremos tus criados. Ortuño, vuestra hidalguía descubre esa voluntad. Mi nobleza, es la lealtad. con que servirte quería: si bien lo supiese. . Vamos, de ese una vuelta a la Villa. No hay costila con costilla. Hechos pedazos eltamos. Apenas la blanca Aurora deja al soñoliento esposo, y amante el Sol, no celoso bebe las perlas que llora: cuando sin haber pagado al cansancio, ni a los ojos, al puesto de tus enojos vuelves con mayor cuidado, sin descansar, ni un pequeño espacio? bravo rigor! Agravios, celos, y amor son los contrarios del sueño: de modo él común reposo, me robó a noche el suceso, que pierdo de enojo el seso de impaciente, y de celoso. Ya están, si llegas al Alba, de tu venida avisados, porque han sido mis cuidados la polvora de esta salva. Deme vuestra Majestad, por merced que tanto estimo sus Reales pies. R. Juan, primo Doña Ana Condesa, alzad, con curdado me tenía vuestra enformedad. . Señor, la sombrade ese favor, resucitarme podía. Perdonad si me tardé en hacer esta visita. Con merced que es infinita premias mi lealtad, y fe. Abeisme tan bien servido, que os debo un Reino: Doñana, como estáis tan de mañana levamada? . No ha dormido Efectos son de la ausencia. De tu injusticia serán. Sucedio a noche. . Juar que sucedió? fue pendencia? Rondaba un Alcalde, y vio, que ciertos hombres entraban en mi casa. . Qué intentaban? quién eran no conoció? No señor, mas a sus voces me levante, y se arrojaron por la ventana, y mataron a un hombre. . Hechos atroces, Por jugadotes de manos los tuvieron. . Y dejolos ir la ronda? . Cómo volos iban virlando villanos. Ahorquen todo el lugar, o den los villanos quien son los ladrones . Qué bien. Que mal que te está el hablar. No se enfade, que algún día me llamará si se aplaca Don Ortuño. . Más Don acá Pena mayor merecía, mas hágase así: al Alcalde, Ricardo por el indicio ahorquen luego. . El oficio le sale como de balde; a quien no llega asombrar rigor de un Reytan cruel, que ha celos delitos él, y al Alcalde manda ahorcar? malas burlas. . Ya sabia que cazaba vuestra Alreza en el monte. Su aspereza conozco más ha de un día, y el allanarla recelo, si bien entre carza, y carza quise volar una garza que se me remonta al cielo. Tienen las garzas el vuelo superior, no hay perseguillas, que no es posible rendillas, si hacen punta en el cielo. Que se resistan no quieras al Rey, si su fuerza sabes, ni por el aire las aves, ni por el monte las fieras. Al fin como poderoso seguiré vuestra opinión, primo Juan. . No es razón en lo imposible. . Es forzoso; entré a noche en un picazo caballo, soberbio, y bronco, por donde de un roble el troncó pudo ofenderme este brazo, y siento agora el dolor. Vendrá algún Dotorque vea el mal? . Para que lo sea, basta que lo vea Dotor. Médicos no, que recelo su facultad . Es un lazo que tiene la muerte. . Al brazo podéis atar un pañuelo; en esta parte le atad, Condesa. . Qué aguardas? Creo, que atarle tú aquel lenzuelo le importa a su Majestad, que suele echar aperder; debe de ser desventura, la más acertada cura, la mano de una mujer. Llega, que alli no hay herida, Perdone su Majestad. Con tanta dificultad llegáis a darme la vida? Cóndela tanto rigor? (bien, Dónde he de atarle? . Mí atad piadosa el desdén, y se quitará el dolor, que es poderosa esta mano, tantas veces mi homicida, a dar muerte, y a dar vida. Si haces el poder tirano, perderete yo el respeto; señor suelta. . Hh ingrata! primo aunque en el dolor me animo, que me ha vencido os prometo. Dadme cuenta del suceso de la guerra, podrá ser que viéndoos a vos vencer, venza el dolor: pierdo el seso- Del que como yo profesa servirte, pequeña hazaña, fuera entregarte otra España. Dejaislo sano, Condesa, mucho apretastes con él, desatad. . Yo me embarazo. Ved, que si es lienzo en el brazo, será en el cuello cordel. Tanto atar, y desatar aquellienzo, no es por bien, ojos miradlo más bien, que no es cuerdo el sospechar. Mas si en la ocasión me fundo, traza ha sido de los dos; pues vive Dios, vive Dios que mate, que abrase el mundo. Posible es, ojos serenos, y para mí siempre airados, que tan rendidos cuidados. Fiera la unión, soberbia, y encendida, por ser de un Rey valen menos? Quién contra mi honor te mueve? Hay manos, cuya belleza vence en igual aspereza, montes de intratable nieve. Las mános le tuvo asidas, ha pensamientos villanos! como no corráis las manos a vuestro honor atrevidas? Don Juan de Aragón que intentas contra el Rey, y contra ley? tan bueno soy como el Rey para vengar mis afrentas. Vive Dios que sí. . Detente tu propio Rey soy, Doña Ana, y esa ingratitud villana, razón, ni ley la consiente. Yo vestiré estás paredes de oro puro, y en tu estrado de más diamantes bordado, verá el Sol cuanto se excedes. Pues se defiende, inculpada veo a Doña Ana, no me entiendo, asegurarlos pretendo, contándoles mi jornada. en desleal rigor, y en ira ingrata, a Lerida llegó, donde vencida, corrió por segura ya carmín de plata; pero tu gente al orden conducida vio el campo que entre flores se dilata; cuando cansado el Sollino se baña, de oro guarneció el cristal de España. No por fíes, que es en vano. Llegué. . Relación pesada; tan victoriosa jornada premiaré conlarga mano; mi Mayordomo mayor seréis, venid a Palacio, que quiero con más espacio veros triunfar vencedor. No os canséis en referir lo que os debo. . Honrarme puedes. No son limpias las mercedes de, quien no te quiete oír. Beso tus pies . Yo también, También me serviréis vos en mi Cámara. . Por Dios todos esos pies me den; en la boca sella en ella tan dinina provisión. La ventura de un busón. De qué se espanta doncella? Al talventura, esto es ley? que pase un hombre ruin, desde el cuarto de un rocín a la cámara del Rey? Todo el rigor de esta fiera he de vencer, si aventuro la vida. . No estoy seguro, honor tu verdad me altera: siendo quien soy, no es posible hacerme agravio que importe. Primo, vamos a la Corte. Es mi desdicha invencible. Doña Juana; con quien hablo? Tu gusto señor es ley. Venid . Yo voy con el Rey. Mejor fuera con el diablo. Toda mi vida es azar, no tiene el mundo desgracia, como parecer dichoso si desdichas llora el alma. De vencer vengo contrarios, donde corone esperanzas, de victoriosos laureles, y de gloriosas guirnaldas. Quite el cercoa Calahorra, y restitura Navarra, su noble Ciudad Logroño, ciega entre rebeldes armas. Y siendo siempre mi pecho el blanco de las contrarias, ninguna voló atrevida, llegó, ni se vio tan alta. Quien no juzgará mi vida, dichosa entre glorias tantas, pues vive Dios, ha fortuna! que vil temor me acobarda? Que aventurado al peligro, venciendo desconfianzas, me falte agora el aliento para llegara mi casa? Quien le casa, honontirano, si el dueño apenas te guarda; quien de una mujente fía, auja no te conoce o le cansa. A Oh tuño quiero aguardar, escondido entre estas ramas, que no he de ver a Aragón sinsaberlo que en él pasa. Qué villano es este? aquí me encubrid rroncos, y matas; por si acaso me conoce no ha de verme. Cosa brava es un secreto: yo pienso, que hace más quien le guarda, que el que guarda una doncella: que el que por pleito se casa, quiero decirlo que sé, mas diz que estás hojas hablan, por quien los libros escritos hojas con lenguas se llaman; Crespo, si el Alcalde está colgado, guarda la cara, que al fin el Rey: no hablemos en cosas que son tan altas. Qué es esto? oyendo un villano aliento, y vida me falta, nombró al Rey, escuchar quiero. Entre esas secas carrascas, quien me ha de oír, ahora bien, yo me he de echar con la carga, que es muy pesada; y no quiero matarme por sustentarla: enterrarle es acertado, mas si nace cual las cañas, de Midas, y del Barbero, buena andaría mi garganta. Las peñas no fructifican, yo enterraré en dos palabras de este secreto a Sifeo, que lo ha de ser cuaudo nazca; hago el hoyo. . Tiemblo, y ardo, que enigma es esta explicada? contra mi honor por ventura? la imaginación me engaña. Ya hice el hoyo, entrad secreto debajo esta peña parda, el Rey Don Pedro entró anoche, salió por la ventana, en cas del señor Don Juan; callemos lo que buscaba, y echémosle tierra aquí; la verdad queda enterrada. Injustos cielos, qué es esto? escucha, villano, aguarda. A buena fe, que es el Conde. Dime, no lo digas, calla. Qué he de callar? Tú no sabes que anoche entró el Rey en casa de Don Juan? y que sería la infame ocasión Doña Ana? Eso eslo que yo callé, nació con sus circunstancias, la culpa yo no la tengo, soy un simple, no se nada. Vive Dios, villano infame, que ha de entrar aquesta daga sino dices la verdad, a buscarla en tus entrañas. Detente, señor, por Dios, que yo hané lo que buscaba. nació el secreto . Fortuna, al mejor tiempo me faltas? que te merario! qué ciego! que sordo el honor se embarca en una nave de vidro, y en mar de tantas borrascas! Donde hay tormentas de celos, escollos de confianzas, bajios de honor, y en las sirtes siempreirremediables calmas, Yo lo diré, si contigo me llevas cuando te vayas, que no me atrevo a volver a nueso lugar. . Acaba; dame el veneno una vez, y no me le des de tantas, y pues que yo me casé, para que busco otras causas? Yo conocí que era el Rey quien saltó por la ventana, y el que mató a Berrocal. Amaina, villano, amaina, carga la triza, que el viento furioso, y deshecho carga; pica el árbol de mi afrenta, coge la vela de gabía, que se va apique la nave, rotas, amuras, y abrazas, no arribes, dilo, camina, que en mi mal no hay más bonanza: que me anego. . Al otro día volvió el Rey por la mañana a visitar la Condesa. Amaina, villano, amaina, mira la costa vecina, y entre peñascos de infamias, aún no ha de hallar el honor para salvarse una rabla. Los Clíticos del Lugar, como adivinan, juzgaban, no se si por signo, o Luna, que has de bendecir las aguas: al fin, señor, se la llevan, y ya pienso que mirchaban a la Corte, y a Palacio. A maina, villano, amaina, que ya me has muerto, tirano; injusto Rey, ansi pagas la lealtad de mis servicios? la deuda de sus hazañas? por los soberanos cielos, por la deidad soberana, que ha de arder en Aragón el fuego de mi venganza. Mas de quien me he de vengar si es el Rey el que me agravia? muera el Rey, que con mi muerte estas quejas? se paga todo, y la infamia. Don Mantique, no encarezcas el claro honor de Peralta contra el Rey, no he de lavar con sangre suya esta infamia. Déjaras la de traidor en tu casa; que villana ley permite que me ofenda, valor que me desagravia? Orbes, que miráis atentos por ofendidas ventanas, desde obeliscos de Estrellas de mis desdichas la causa, dad un medio en mi dolor; espera villano, aguarda. Más que vengo a pagaryo Que me matan, (uían? si acaban celos que el honor agra. Peñas, montes, piedras, flores, hierba, arroyos, fuentes, plantas, a quien desnuda el Noviembre, ladrón de vuestra esperanza, si mi dolor no os deshacen, pueda ya infame esta espada; porque al fin sabéis mi afrenta, que al mundo está ya tan clara: que me matan, que me matan, (uían? si acaban celos que el honor agra Entre el yerro, y las olas, que a porfía amarrado tráspala contra el viento, quién perdió ibertad? el que avariento del no seguro Marte su honor fía. Quien ve el asalto, y reme bateria, quien busca en el sudor un vil sustento, quien tiene en su delito el pensamiento, Luna, Elemientos, Sol, la noche, el día. Cuanto baña la luz, cuanto visibre se deja conocer desde los cielos al centro que rompió amor invencible. Sorda imaginación, ciegos desvelos, todo descansa al fin, y no es posible, que pueda descansar quien tiene celos. Del Reyla inquietudes macha, , , , y aunque Doñana es honrada, quién es de un Res conquistada, mal se defiende si escucha. Nada me agrada esta caza, traza de intentos no buenos, y pues se ve por lo menos, surte en efectos la traza, Señora. Gran compañía! mis justos temores crecen, cuando a los ojos me ofrecen mas de lo que yo temía. Mi Mayordomo mayor es mi primo. Qué prime? Besar tus plantas estimo. Yo estimo vuestro valor; como se viene Doñana sin el Conde? Si ha venido, Don Mantique? Ya vencido la tierra ha dejado llana; así mi padre lo escribe, con igual estimación del Conde. Si fue traición? luego a Lupercio apercibe, sabe que es esto. . Ocasión tendrás después, ten paciencia. Que estuvo en vuestra presencia el Conde? Pasó a Aragón sin que me quisieste ver. Dame licencia, señora, para que yo vuelva agora a verle. . No puede ser, que no quiere el Rey, ni vos la pedis de buena gana. Si fue Doñana liviana, matarela vive Dios. Desconocéis la verdad, Don Juan? Estoy, no ofendido, mas agraviado, y corrido, que habla tu Majestad, y no sé como. Eso pasa? bien sabéis como, y por qué. Vive Dios, que no lo sé. Ni miráis por vuestra casa. Eres mi Reina en efeto; mas como tan libre estoy? mucho he de hacer si hoy pudiere guardar secreto, Si mi sangre le da honor al Rey, que he de pretender? solo el Reino puede ser la deuda de mi valor. Suprimo soy, si quisiera riquezas siendo su igual, todo me estuviera mal cuanto este Reino no fuera, De mí no degeneró mi hija en mi compañía, si fue mala, no en la mía, en tu casa lo aprendió. Mas pues en el Rey, y en ti mi honor no puedo vengar, de Doñana he de cobrar en sangre, y ser que le di. Serán sus culpas las flechas con que matarla deseo, y no porque yo lo creo, mas porque tú lo sospechas. Y si es fuerza, que no extraña mi sangre que pueda ser, en su venganza has de ver otra destruición de España. Habió con seguridad de su honor. Yo se muy bien lo que pasa. Y yo también, que estoy diciendo verdal. Villana, atrevida, loca, la vida te haré quitar. No es bien que llegue a costar mucho honor vida tan poca. Pues tan honrada nací, y he vivido de manera, que si yo a mí me ofendiera, a mí me vengara en mí. Que como los fueros sigo de la sangre que me ampara, en ella el delito hallara juntos la culpa, y castigo. Ignoras de mi valor fueros, y leyes estrechas, pues acréditas sospechas, que desconoce el honor. Infame es el sufrimiento cuando padece el honor, morir, morir es mejor. Doñana, que atrevimiento es este? . Morir pretendo. Así el respeto perdéis? Por lo que vos os sabéis, mas de ella yo no me ofendo. A una torre la llevad, Ricardo. . Rigor gallardo. llevadla a Aragón, Ricardo, y al Conde se la entregad; cárcel honrada la den. Eso no es bien. . Si te agrada mi honor, para estar honrada en mi propia estaré bien. Qué dices bien, cosa es llana, pues demás de estar cansado de la Reina mi cuidado, gozaré ansí de Doñana. Pues si yo con ella voy. Oye lo que fingirás. Muy desvanecida estás. Yo correspondo a quien soy. Prevenido voy, y espero que has de gozarla. . Acrisola tu lealtad. . Qué carámbola es esta? . Que majadero. Colecha ha avido por Dios de disgustos. a Fanfarrón. Llevadla. . Dónde? A Monzón, y llevad gente con vos; llevareisla con decencia, y guarda. . Quédate Juana, que no ha menester Doñana. Criada, si no paciencia, Yo la abré bien menester para escucharte despacio; desde hoy me sirve en Palacio. Siempre tu esclava he de ser) Estamos buenos agora, mi señora Doña Juana, fregona por la mañana, y por la tarde señora? Descomedido, grosero, de baja, y vil condición. Moderno es por Dios el Don; qué quieres? Que calles quiero, pues a los dos nos iguala sangre en que no me prefieres. Qué intentas Juana? qué quieres? Que te vayas noramala. No me detengas. No impida tu pretensión mi rigor, que resucita mi honor quitándole yo la vida. Esa ejecución le toca a este brazo, y a esta espada, que no ha de quedar manchada la sangre que me provoca. Cobraré el ser que le di, que soy primero acreedor, y ha de volverme en rigor lo que recibió de mí. El padre en esta razón pierde el derecho adquirido, y en dandósela al marido, sale de la obligación. La venganza, pues sois sabio, juzgad cuerdo, y no valiente, que toca derechamente a quien recibe el agravio. Hoy en la ley que pretende de honor el hombre inmortal, al inferior, y al igual se agravia, al mayor se ofende. Al duro efecto me obliga esta razón, que en rigor soy el mayor, y el mayor, no venga, si no castiga. El que gobierna por ley Reinos, y hombres infinitos, ha de guardar los delitos a que los castigue el Rey. Dios, tú, y las leyes, Juez me hicistes, rigor sería, siendo ya esta causa mía, volverosla allá otra vez. Lo que viene a mi poder me puede ofender a mí, lo que ya salió de ti, que daño te puede hacer? Es la mujer cuando vive, veneno de donde nace, que no ofende a quien le hace, y mata a quien le recibe; si nos ofendió a los dos, a mí me toca el matarla, a ti el llorar, y enterrarla. Matarela vive Dios, y a vos si lo defendéis. Respeto esa edad tardía. Sangre que os parece fría, ya de fuego la hallaréis. Estaos los dos estorbando, que Doñana entre esas peñas, no dejarastro, ni señas por donde huye volando. Esto es lo que el viejo intenta, mas si por los aires vuela la alcanzaré. . Alcanzarela con las alas de mi afrenta. Pobre Condesa, sin duda cualquiera que da con ella, o la horca, o la deguella, que honor las armas desnuda. Como fue la ejecución del desafío? qué herida. sacastes? . Guardé la vida para mejor ozasión. Quién pudo desafiar a tan galán cortesano? Cierto varón Valenciano, y halló lo que iba a buscar sobre un mentís, que fue mío, porque al fin él me le dio. A la noche me envió un papel de desafío, diciendo que madrugase al Alba, y entre esas huertas de flores, y hojas cubiertas, le aguardase, o me aguardase, para que a solas los dos nos matasemos allí; pero yo le respondí bizarramente por Dios. Responderle fue muy justo. Y acción de hombre tan discreto Yo le respondí en efecto, que para cosas de gusto siempre me levanto tarle, y que para irme a matar, no era razón madrugar. Respuesta al fin de cobarde, Yo pienso que conservar el individuo conviene, cuando un Caballero tiene que comer, y que cenar. Liciones son importantes de adinerados, podemos vivir, y andar por extremos; no reñir, y traer diamantes es cordura establecida en mi linaje. . También me ha parecido muy bien que no aventuréis la vida. Tube un amigo a mí modo, de mi condición, y talle, que iba por medio la calle hasta los codos el lodo. Si con dineros se hallaba, que así guardarle quería, pero si no le tenía, por las orillas pasaba. Diciendo enojado, y fiero, que importa, ni quien se queja, que caiga, y mate una teja a quien está sin dinero? Que malos pies de bufete. También esto es enfadoso. De nieve en cuanto gracioso, Que boba. Más que alcahuete, Permita, o gran señor, mi triste suerte. tan presto dais la vuelta? . Si se advierte, entre desdichas la lealtad me ha puesto. Dónde queda Doñana? . Ya su muerte Ricardo, soflegad, cómo tan presto? lloró la Aurora, ya murió. . Qué es esto? muerta Doñana? . Dígalo tu gente, que sabe el caso. . Con donaire miente. Apenas arenas de oto pisé del Ebro en la margen, rompiendo broncos, que entonces labraba de sus cristales. Jugaban con blandas olas pintadas flores, que caen de esos pensiles, que fueron coronas de otros Adarbes. Suspensa estuvo Doñana viendo los mansos embates, del que con lágrimas río pudo aumentar sus pesares. Era el camino por donde desde los montes alballe, se despeña un arroyuelo, risueño con despeñarse. La Condesa acompañaban cuatro Escuderos, tres Pajes, con Lisardo el Capitán seis soldados; yo adelante había pasado, queriendo, que entre unos olmos, y sauces, Narcisos que de una fuente miraban al claro estanque, descánsase el Sol Doñana, si es posible que descanse con prisión, amor, y ausencia, quien inconvenientes sabe. Salioles Don Juan al paso, y con furioso coraje, al descuidado escuadrón enviste, cierra; y cómbate. Poco aprovechará al fin aquel valor, que por grande, fi no envidia al Gran Pompeyo, le dio opuesto que le iguale. A no llegar Don Mantique, valor tan infatigable, que acobardó en los peligros fortunas más desiguales: Socorrió al suegro, que mucho que el escuadrón descálate, si ya volava el temor, que no hay vergüenza cobarde, Quitáronles a Doñana, y vieron ojos infames, que fue para darle muerte por ofenderte, y vengarse. Cada cual ser pretendía verdugo, cuando a avisarme vinieron, que si con alas corrieran, llegaran tarde. Piqué furioso el caballo, cerqué el monte, cortí el valle, sin vellos, ni saber de ellos, no siendo todo un instante, el centro se los tragó, o arrebatados del aire; y ya cometas pretenden mayor mal. . No los hallaste? Pues vuelvo sin la Condesa, sabe Dios, y el cielo sabe, con la vergüenza que vuelvo a esta sala, y a esas calles. Quien hace el deber, Rieardo, no tiene de que afrentarse. De aquesta muerte cruel yo pienso que he sido parte, pésame. . Murió Doñana, señora? . No si no el abre. Válgate el diablo, hasta aquí me cansas con disparates? Ven Doña Juana, que temo otro delito más grave; blandamente toma el Rey el daño, desengañarme conviene, muy triste voy, a Dios señor. El os guarde; fuese la Reina? . Ya es ida, no hay quien escucharte pueda. Dime, amigo, donde queda el alma de aquesta vida? donde está depositada mi gloria? . Estará en el cielo, Y mi Doñana! Recelo, y pienso yo que enterrada. Si entiende, terrible mal! que yo el suceso fingí? No me lo pregunte a mí, hable con vos, pesía tal. La verdad he dicho. . Advierte que nadienos oye. . A mí, si cosa alguna finjo, manda que me den la muerte. No es verdad, Ricardo escucha Desdicha mayor aguardo, yo soy perdido. . Ricardo, la burla no ha de ser mucha, que llegará a ser pesada. Para mi basta por hoy. En grande peligro estoy: Ya tenía de envoseada, como ordenaste, soldados, que nos la habían de quitar; y para darles lugar; ibamos tan apartados; no pudo al fin tener esto efecto, porque llegaron los dos que se la quitaron. Digo que está bien compuesto, mas ha de ser con esorros. No para nosotros dos. Esto es verdad, vive Dios. Eso. Ricardo, a los otros. Acábame tú también, no recelaba yo en vano. e. Amigo pariente, hermeno, adónde queda mi bien? A mí me manda quitar la cabeza; en cuanto digo, Lisardo que fue testigo te puede desengañar. Murió Doña Ana, y lo fundó en que es su sangre inhumana. Cielos, si murió Doña Ana, como no acabáis el mundo? Si murió, si está perdida ya la esperanza de bella? para que es mundo sin ella? sin ella para que es vida? Ya no verán mis porfías el bien de tan dulces daños, su Primavera los años, su Aurora, ni Sol los días: murió Doña Ana? . Ricardo, quieres que lo pague yo? Qué dices tú? . Qué murió. O vil cobarde, bastardo, por el Cielo soberano que has de sentir mi rigor, sin ella vuelves? Señor, vos con la daga en la mano? qué es esto? . A Doñana, hay Dios! dieron muerte, hay tal maldad? Pues bien, eso es novedad? ya no lo sabiades vos? Tan notable sentimiento? un Rey poderoso llora? vos descompuesto? . Señora no apuréis mi sufrimiento, que ha de costar vive Dios esta muerte . Y será justo si ya murió . Caso injusto es, que no huyámos los dos. Todo Aragón ha de arder, toda España, tierra, y mar, las almas he de abrasar, desde hoy infierno he de ser. El criado es un espejo de su Rey cuando es leal, y es traidor cuando en el mal le da ayuda, y no conseje. Dos relojes han de ser el Rey, y el que priva agora, el uno en dar cada hora, y el otro en obedecer. Mas es peligroso estado, pues de los dos, cosa es cierta, cualquiera que desconcierta lo pague el reloj criado. Si se pudiese acabar con la inclinación asida, al alma pasar la vida sin pretender, y privar.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Lupercio, señor, confiesa, que con el puego venía, conforme el orden tema, y ley de tu gusto expresa; pero que viendo el efecto surtir con tu voluntad, disimuló la verdad, y tuvo el caso secreto. Que el Rey tu suegro envió de Navarra aquel Soldado, eso no está averiguado. Lupercio al fin me engañó? pues muera. . Bravo rigor! Al Rey no se ha de mentir, engañarle, ni fingir, y quien lo hace es traidor. Hava Navarra ha volado. la fama de lo que intenta Vuestra Alteza, con que afrenta su Regio honor adorado, y enmienda, o satiefacción pretende el Rey, cosa es clara. También le dice que ampara al gran Don Juan de Aragón, que se pretende vengar de la muerte de Doña Ana, y de su injuria. e. Villana resolución! . Grande azas! después que soy Caballero todo me pone en cuidado, que es la dicha de un Privado portaril despeñadero. Gente de Francia aguardaban para comenzar la guerra. Cansada está aquesta tierra de males, que no se acaban, y remediarse podrá, solo con no proceder en el divorcio. . Es querer, que sin luz alumbre el día; antes con igual presteza de Palacio la sacad, dadle casa en la Ciudad competente a su grandeza, hasta que el pleito se acabe. Mira, señor. . Lo que digo se haga, quede conmigo solo Ortuño. . Hombre tan grave como yo hallarse podía también en esta expulsión? mas dime, que es tu intención? Cuando huye, y se esconde el día, venir alcampo? si fuera, cuando burlando deseos, derrama perlas la Aurora viviendo el caduco dueño. Cuando alegresale el Alba, entre celajes reflejos del Sol, que si la enamora, sus pasos viene siguiendo. Cuando en fuentes de azahar sirve lisonjero el tiempo, y las de plata, y cristal guarnecen claros espejos. Bueno es el campo, mas ya de noche, para que es bueno? que aún huyen de él los cuirados, Rey Casa parece que es esta, que andan acaza de berros. Ortuño, yo lalgo al campo cuando peñascos tropiezo, cuando piso en vez de flores, abrojos, sierpes, venenos. Cuando exhalaciones, rayos, y cuando vapores negros, sangre, si lluvia en mis ojos, me dan guerra a sangre, y fuego. Cuando el cristal desatado amenaza el firmamento, y en la tormenta deshecha, Delfines son los Santelmos. Azote es la fresca Aurora, mi Primavera el Invierno, tremendas, y negras nubes el Alba del Sol risueño. Si perdí el bien que adoraba, como la vida entretengo? que males he de temer, si a mi propio me aborrezco? Vengan males, vengan penas, mira el sitial de los cielos cubierto de estrellas, mira cuantos más son mis tormentos? Yo no veo Estrellas, señor, vive Dios que apenas veo la mano: qué oscuridad (to? tan grande! . Escucha, que es es- Qué ha de ser? brava tormenta con relámpagos, y truenos, pronósticos de los rayos, aunque ellos parten primero. Rásguese el cielo en mi daño. Mira, señor, que no es bueno que digantemeridades, cuando desdichas tememos. Con los cielos, no ay Gigantes, ni temerarios soberbios, porque dejan caer un rayo, y de hacen todo un Re,no. o que lo fue en otro tiempo. Señor, recógete en ella, que al fin tiene puerta, y techo. Sabes tú lo que hay aquí? Entremos con mucho tiento, que es grande la tempestad. Entra, pues. Tú has de ir primero, que eres mi Rey. Tu cobarde sígueme, ya estamos dentro. . Qué topas, señor? . Paredes. Son de tierra, piedra, o yeso? De humo deben de ser, porque lo que topo es viento, aquesta es cuadra sinduda. . Como aquí estemos quietos, mas que sea algún establo. Orruño, yo tengo sueño, recostarme quiero un rato, vela en tanto que yo duermo. Oh pesía a tal! también yo durmiera señor, yo velo muy mal, cuando estoy ascuras. Calla, y vela. . Bravo miedo, todo me parece sombras, lobos, aullidos, y perros, o ronca el Rey, o es fantasma, vive Dios, yo le recuerdo, ténganse. . Qué dices loco? Trecientos duendes. Trecientos? gallina, temblando estás, no hables más . Esto eshecho, yo muero, triste de mí! que ha diezaños nada menos, que por nose que descuido, ni oigo Misa, ni confieso; si de aquí salgo con vida, no ha de quedar Jubileo que no gane; mas que puerta . tocaron, que luces veo por el resquicio? por Dios que ellas arden, y yo tiemblo, mal haya la vanidad, quien me metió a Caballero: otra vez llaman, parece . que la puerta está abriendo, que se duerma entre fantasmas, vive Dios que no es bien hecho: si le recuerdo le enojo, mas si de temor me muero, qué aguardo? señor, señor levántate. Re Calla necio. Qué lindaflema, no sientes (ron? el rumor? Que puerta abrie- que luz es esta? y quién sale? Vive el cielo que es un muerto, perdone el Rey, que esta casa debe de ser el infierno. . Rey Don Pedro. Sombra hel ada. Don Pedro. . Cadaber hierto, ya de espírltu desnudo, fantástico inútil cuerpo, que me quieres, o que intentas, que los Reyes no tememos? El Alcalde soy, que tú, y por lo que tú habías hecho mandaste ahorcar. . Eso no, tú estas justamente muerto; yo entre en casa de Don Juan, di muerte a su compañero, viéndolo tú, y siendo Juez me dejaste irlibre, y suelto: sin conocerme no admita gobierno, vara, ni cetro, el que no tiene valor para los casos adversos. En Fortugal, en Castilla, y Aragón a un mismo tiempo, y con una inclinación concurris tres Reyes Pedros, sino tiranos, crueles. Crueles no, Justicieros. Oye lo que de tu vida le el fatal decreto, dilp No me lo digas, que yo buenos, ni malos sucesos nunca los quise saber, hasta que se digan ellos, demás de que dudo yo revele Dios sus secretos, habiendo Ángeles de luz con las sombras del Leteo. En esta cuadra que miras mi purgatorio padezco. Dichoso tú que tus males pueden esperar remedio; Dios te condenó, y es justo Juez, sumamente recto, y yo me ajusto a su sentencia, porque de serlo me precio, purga tus culpas. . Escucha, haz que los Cristos del suelo me digan Misas, que son sufragios de estos tormentos. Quién le dio muerte a Doñana, dime, que furor sangriento le quitó su cielo al mundo, y a mí tan hermoso dueño? No puedo Rey, ni es posible decirte lo que hay en eso. Ni yo quiero hacer decir las Misas que estás pidiendo. Impía resolución. Padece, que yo no quiero aliviar penas tan justas, con sacrificios, ni ruegos. . Fiero ya desengaño! qué sospechas temió el honor a tu rigor atento? si he de callar, porque me dan tormento con duras vueltas en el alma estrechas? dudas que a ser llegáis nubes derechas, dejadme hablar en el dolor que siento, que apuran la paciencia, y sufrimiento, estas a mi pesar, tristes endechas. En vano prueba el alma aventurarse, si el infernal desdén vencer pretenden la calidad del mal, y mis agravios. Que en el infierno al sin pueden quejarse, y en mi pasión los propios que me ofenden? mátanme el alma, y cierranme los labios. Pues yo que no lo comí, ni lo bebi, ni gasté, lo jugue, ni lo fíe, ni lo presente, ni di, porque razón he de andar siendo un pobre labrador, haciendo alarde de honor? mejor me fuera cabar: uno, ni otro me contenta, todo es vivir con afan. Vengo su injuria Don Juan, y desespero mi afrenta. Que engaños te persuaden; y así ofenderte procuran? Los que de todo murmuran, Esos con todos añaden, porque el Rey pretenda, es ley que hoy imposibles allana. No hay dificultad humana en la pretensión del Rey, Ortuño, infame el tercero. Cómo le vieron criado del Rey, y que había pasado de lacayo a Caballero: Diéronle el título, y galas, sabios de vidas ajenas, que ignoran costumbres buenas, pero avergüencan las malas; de que estás embelesado? Aún viendo el Sol todabía sospecho que no es de día, y que he salido encantado; visiones dejadme aratos: si murió el Rey mi señor, y es purgatorio de amor, oh infierno de mentecatos? No es este el infame? Eterno Dios, y que mal tan notorio! huyendo del Purgatorio vive a dar en el infierno? Villano. . Señor, primero que borrar quieras mi vida, y en sangre a tus piesrendida manchares el limpio acero, óyeme. . Nada aventuras en oírle. . A mí señora, que estrellas pisa, y que dora esferas en paz segura muerte le dio su inocencia, porque si el Rey pretendió, y conquistó, siempre halló mas que inmortal resistencia. Y viéndose él apretado contra el valor peregrino, quiso ser otro Tarquino, pero hallose bien burlado. Porque al entrar fue sentido, huyó, y pereció suengaño; y aunque yo culpa deldaño, confieso que la he tenido. Por mí la razón responde, y solo un rato siquiera, lacabo te considera, no Don Mantique, ni Conde. Y que hacerte manda el Rey, sea lo que fuere, has de hacello, y si no tender el cuello, porque su obediencia esley. Pues si Estados te promete, y hacerte igual con los buenos; vive Dios que lo de menos será servir de alcahuete. Después que te obedecimos, dándole casa a su Alteza, conforme con su grandeza, toda la noche corrimos buscándote como ves. No es Don Mantique el tirano, que con la espada en la mano está con Ortuño? . Él es. Hh vil, infame, villano! Valedme pies. . Tente, tente, Don Manrique. Injustamente obedezco a un Rey tirano. Mueves la traidora espada contra mí? . Si la saque, fue porque juzgues mi fen tan leal como agraviada; ella, y yo a tus pies estamos. Diste muerte a la Condesa inocente? Culpa es esa que su padre, y yo intentamos, y como él es más dichoso pudo redimir su afrenta. No des lugar a que mienta, ni fies de un cauteloso. Ea, llega, aprisionadle, que hoy firmaré de mi mano su muerte, muera el villano, id con él todos, llevadle. Mandar que muerte me den, es premio a quien soy igual, que se ha de pagar más mal a los que sirven más bien. Andad, quisiera Ángel bello, si en tu venganza me fundo, cortar los de todo el mundo en este enemigo cuello. Yo, señor, que cometí? labrador soy de Aragón. Vaya también en prisión. Para ahorcado nací. Pues ya llegas a Palacio, señor, descansa, y reposa. El alma de un Rey quejosa no admite al vivir espacio, llamen al Embajador extraordinario, en presencia vuestra le he de daraudiencia. Caballero es de primor, aunque como Portugues, envanecido no poco. El Portugues, que no es loco, Castellano dicen que es. Gente es de gran bizarría, Deme vuestra Majestad la mano. . Asiento tomad. Por quién soy se me debía, Don Pedro mi señor, Rey Lusitano, fiado en la amistad, deudo, y grandeza de tu invencible, y justiciera mano, por mí te pide. . Conoció su Alteza la voluntad con que a la suya allano mis Reinos todos. ̱. Con igual llaneza hallará en Portugal siempre tu gusto, amistad inmortal. . Servirle es justo. Pide mi Rey por no mover aceros en tan humilde acción. . Brava arrogancia? Le mandes entregar tres Caballeros vasallos suyos, hombres de importancia, que temerarios, atrevidos, fieros, hicieron con su padre eterna instancia, que diesen muerte a Doña Ines de Castro, alma deidad en cuerpo de alabastro. Huyeron a Aragón, y forajidos tu Corte les ampara, y los defiende, mi Re, señor, del hecho convencidos, hacer justicia, y castigar pretende. Bárbaros, envidiosos, mal nacidos, dénsele luego, que el delito ofende imaginado, en justa recompensa, castigue con rigor, vengue su ofensa, Parece más justa ley que su esperanza mejores. No debe amparar traidores, la seguridad del Rey; cuando vengo a castigar los que a Doña Ana, en mi suerte dieron tan injusta muerte, como he de querer librar, los que en Doña Ines tuvieron la propia culpa? . No es justo entregarlos. . Es mi gusto, mueran si culpados fueron; de delitos semejantes, queréis que tenga piedad? Obliga la autoridad ampararlos, no te espantes que yo replique. . Hacéis mal, juzgad en esta ocasión por mi propia obligación, la del Rey de Portugal. . Al fin os tienen por muerta? Y tienen bien, que en efeto el alma de este secreto con mi muerte se concierta. Escondiome la cabaña de unos pastores, y allí supe si tu contra mí, que el Rey contra si se engaña. Qué repudiarte pretende, y anular el casamiento sin más causa, y fundamento, que el que la verdad defiende. Que ya fuera de Palacio esta ocasión te tenía, y como la suerte mía camina aprisa, y de espacio, En cubierta, y disfrazada vine por acompañarte, servirte, y asegurarte de una sospecha engañada. Del Rey, que seguridad pude yo entonces tener, si ciego le veis romper la ley de su autoridad? Del pleito que contra mí litiga, bien sabe Dios, que la causa fuistes vos, luego con razón te mí? Y que vos Doña Ana estáis sin culpa, también lo creo, pues en los lances que veo, recelos aseguráis. Con el disfraz del aldea, si bien no encubre hermosura, podéis aguardar ventura, que no será de la fea. No saldré de tu consejo, de tu lado, y tu licencia. Para que en vuestra presencia tenga mi vida un espejo, que sabed que Don Mantique, preso está, y tengo temor, que el Rey cuchillo, y rigor al cuello inocente aplique. En mi pasión desigual, no muda fortuna intento, que si del mal me sustento el bien puede hacerme mal. Con que tormenta vencida podrá mi honor arribar. si anda por el cielo el mar, y entre sus ondas mi vida? Venid Doña Ana, algún medio busquemos las dos asolas. Brama el mar, crecen las olas, mi mal no tiene te medio. Ciudadanos de Aragón, que se rompen nuestros fueros, no lo sufráis Caballeros, que no es justicia, y razón. Enfrenaré la furia de este tumulto desbocado, y loco, castigando esta injuria; y si el incendio del furor provoco, soberbias torres se verán resueltas, cayendo en humo, y en ceniza envueltas: a mi rigor se atreve esta canalla vil? . No lo consientas, que así alborotos mueve la Ciudad desleal, y armas violentas. Yo sabré destemplar estos aceros, quitando vidas, y rompiendo fueros, Ni otro Juez aguardes, firma tú la sentencia de tu mano, y mueran los cobardes. Llamen al Secretario. . Este villlano se pretende vengar con mano ajena. La presencia del Rey el mar enfrena; la Ciudad ha temido. Es más le al, aunque tan libre, y fiera: si está va convencido Don Mantique del hecho, el juicio espera de tu Consejo. . Mi venganza espero. Deseo tu quietud. . Yo no la quiero. Con el Secretario vienen Jurados, y Diputados, los que mandan la Ciudad. Pues yo les quitaré el mando. Harás muy bien, que por Dios. señor, que es terrible caso, que manden más en tu Reino que tu propio. . Secretario, escribiose la sentencia? Como ordenaste la traigo. Dádmela. . . Señor. 2. Señor. . Qué es lo que queréis? 1. Humano, y Rey te hicieron los cielos. Lo que pretendéis aguardo, Que no rompas ley, y fueros por ti propio confirmados: Cuando fue Inigo Arista electo por los Navarros, después de aquella vacante de cuatro confusos años, en Aragón, que del río que baña, y riega sus campos, tomó el nombre, y ya tenía el título de Condado, el Conde ximen Garcia fue electo por los vasallos con los fueros de Sobrarbe, que una nimes trasladaron, que el Reino entonces humilde tuvo pensamientos altos, y no diera el Señorio menos que con este cargo estas leyes, estos fueros, y privilegios rodados; guardaron Condes, y Reyes, loaron, y confirmaron, que es obligación del Rey justo, piadoso, Cristiano guardar leyes. . Lo que dicen fueros, o leyes sepamos. . No puede el Rey castigar suyos, ni ajenos agravios, sin manifestar primero las culpas, y los culpados. Y presos en nuestra cárcel, deben ser, la ley guardando, por el Justicia mayor, avsueltos, o castigados: y dice más? . No, no digas más libertades, que rabio de cólera. . Es ley del Reino. Un basilisco es airado. Duraley! viven los cielos, que no es Rey, sino su esclavo quien de vasallos consiente un yugo que es tan pesado. En nombre de todo el Reino, humildes te suplicamos, que no rompas nuestros fueros, En ira, y furor me abraso, de no rompellos os doy palabra. . Qué Rey tan santo! Dádmelos, que quiero verlos, Estos son. Querrá quemarlos. Pues no los puedo romper, serán el nudo Gordiano a vuestro infame despecho, pues tanto monta cortallos, y las cabezas aleves, que pretenden lo contrario. 1. Injusto hecho! 2. Terrible! 1. Notable rigor! . Extraño! por cortarlos privilegios, se hirió en la mano. No en vano sale esta sangre con ella, que no ha sucedido acaso; firmada ira la sentencia, todo será de mi mano, porque no me cueste poco lo que tanto he descade. Secretario, id luego vos, y ejecutad, entre tanto que esos celosos de leyes cogen aquellos pedazos. Hazaña bárbara, y fiera! Airoso hecho! . Bizarro, Solo tú, señor, pudieras ser tan resuelto, y gallardo, tema el mundo tu poder. Temblanno van los Jurados. Ha lisonjeros cobarde sl mira, señor. . Que cansado. El Rey, señor, que da muerte a semejantes vasallos, enflaqueciendo su Reino, a si se corta las manos. No fue acaso esa herida, para que no hablen tanto, no es acaso cortar lenguas de atrevidos, y villanos. Señor, no quieres curarte? No es la herida de cuidado, En la antecámara veo un largo luto arrastrando, que trae una dama. Entre luego, que ha tenido acuerdo sabio venir a pedir justicia cuando conmigo la guardo; decid que queréis? alzad. Hoy Príncipe soberano, a tus Reales pies espero mi remedio. . Cielo Santo, que voz es estaien mi dicha puede caber tal milagro? alza del suelo, señora, y aparta del cielo el manto. Vive Dios, que es la Condesa. Ricardo, vuela, Ricardo, denle garrote en la torre, si no le hubieren sacado, mira lo que importa. Voy corriendo. . Parte volando; en que Región peregrina hasta agora habéis estado? Divina luz, Sol hermoso, ya vuestra muerte lloramos, para que venza el contento las ocasiones del llanto. A Don Mantique, señor, vengo a pedirte, postrando a tus Reales pies mi vida, tu deuda, y el desengaño, mi muerte le condenó. Es verdad. . Injusto caso! pues yo soy viva, señor; dame a mi marido. En vano le pedís, que los Ministros la sentencia ejecutaron; murió Don Mantique? . Ah fiero injusto Rey Ha Rey tirano! monstruo hambriento de injusticias no Español, Cita bastardo de humana sangre inocente, ni de mis desdichas harto, Bárbaro, cruel Caribe del Froglodita inhumano, contra la crueldad sencilla, cuchillo vil, vil retrato, Hircana fiera; perdona, perdóname Rey, que hablo ciega en la pasión, que corre parejas con el agravio. Imagen eres de Dios, que en el Rey se están mirando, entre piedad, y justicia de Divinidad los actos; dame a mi esposo. Imposibles pedis, mas podré pajaros, dándoos la mano de un Rey por la de un pobre vasallo; vuestro esposo soy, Doña Ana Sangrienta ofreces la mano, presagio de otras desdichas, y de mi muerte presagio? Pues segunda vez te casas contra el Sacramento Santo? la Reina está viva, aleve, común enemigo falso, ingrato al cielo, y al mundo, a Dios, y a tu suerte ingrato. La Infanta Doña María, segunda del Rey Don Sancho de Navarra, no es la Reida, vos lo sois. Ya están firmando la sentencia del divorcio, que es lo que tú has deseado. Decidlo vos. . Yo dos cosa tan graves? . Que es Secretario Determinaron el pleito los Obispos, y Prelados, el divorcio no ha lugar, porque el matrimonio Sacro no cae sobre condiciones; esto al fin determinaron, lo capitulado, el Rey con armas debe obligarlo. Seré yo Juez de mi causa sin majaderos Letrados; murió Manrique? . Señor, decirlo puede Ricardo. Qué decís? . Que vive Dios, que estoy temblando, y turbado; sacábanle de la torre, cuando llegué apresurando. la ejecución del castigo, mas a este tiempo llegaron los que alborotan el pueblo, falsos a su Rey ingratos, y con violencia, y con armas. Qué fue? . Que nos le quitaron. Que siempre os quiten a vos los presos? . Soy desdichado. Pues vive Dios que he de ver si hay quien os quite, villano; llevadle y denle un garrote. Señor Andad. Justo pago de sus injustos consejos. Este negocio anda mayo. Rey Pondre fuego a la Ciodad, que no el incendio Troyano abrasó como en mi pecho enciende un vil desacato. Si cesa, viviendo yo, la causa de tantos daño? dame al Conde, pues el cielo tiene la vida a su cargo. Señor, que cajas son estas? qué temor! qué sobresalto! Hasta las propias murallas o de Zaragoza han llegado Don Juan de Aragón tu primo, y tu suegro el Rey Don Sancho para vengar sus afrentas, fieros, y determinados, con carorce mil Infantes, y con cuatro mil caballos. Con embajada del Rey está Don Juan en Palacio, y quiere verte. . Entrar puede, que en tiempo tan apretado disimular me conviene, y dar gracias por agravios. Gracias a Dios, que halló freno tan desbocado caballo. Taparme quiero. Perdona, Rey, que no beso tu mano, que vengo en nombre del Rey mi señor, y tu contrario; que al muro de esta Ciudad hoy pone sitio, jurando hasta quitarte la vida de nolevantar es campo, o le has de satisfacer en su afrenta, y mis agravios, que corren por cuenta suya después que soy su vasano. De qué se ofende su Alreza? De qué? de haber repudiado a la Reina. . Engaño ha sido. Está fuera de Palacio en casa particular, y es engaño? Ese es engaño, porque yo en Palacio estoy, y el Rey mi señor honrando mis propias obligaciones. Tu padre ha sido engañado. Cómo tú en creer mi muerte, y quiebra de mi honor santo, mas guardada en mi valor, que claros del Sol los rayos. Yo he ed fingir, esto importa. El dar traza es necesario, que el Rey convierta estás armas contra el furor Castellano. Sabiendo para esta guerra que han de importarte mis brazos, vengo a ofrecerlos, si viera otra vez el cadahalso, el cuchillo a la garganta, y la muerte a cada paso. Llegad a honrarme con ellos; siempre me habéis obligado, mas esta es notable hazaña. Soy vuestro humilde criado. Advertid, señor, que es justo perdonar los Ciudadanos, que defendieron sus fueros, y de este Reino el amparo en Don Mantique. . Señora, yo los perdono. . Qué airado lo dice e. Yo he de sufrir por el tiempo en que me hallo, Antes que llegase aquí supe lo que había pasado, y quien dejé de ser Reina, no busque otro desengaño, Señor, si lo merecemos, dejanos besar tu mano. Merecido habéis Doña Ana brazos del laurel honrados; de Condestable en Navarra para Don Mantique traigo la merced del Rey. . Deseos premia su Alteza. . Escapamos de Egipto, y al sin seremos vasa los de un Rey humano vuestro propión aural. Qué bien se va negociando, Vamos al Real, señor, veréis a mi padre. Vamos. Y de los fueros, y celos pedimos perdón, nado.
