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Texto digital de La calumnia en los milagros

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Luis Álvarez
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Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La calumnia en los milagros. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/calumnia-en-los-milagros-la.

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LA CALUMNIA EN LOS MILAGROS

JORNADA PRIMERA

Dijo otra vez quies agüero tropezar en la ocasión. Y ya que agudezas son de ingenio tosco y grosero. Cuando aciertan los criados si aconsejan al señor? De los hombres de tu humor, son los consejos cansados. Quien no sabe discurrir, cómo sabrá aconsejar? Un necio sabe hablar, pero no sabrá advertir. Y aunque es bien hacer aprecio CIMERO de lo bien que me has servido, te juzgo poco advertido: y en mi opinión eres necio, Ya que aconsejar no sé, y preguntar no es errar: permíte me preguntar. Pregunta, y responderé. De entrarse en la Religión hizo voto Margarita. y aunque tu amor solicita, es ya Monja en mi opinión. Su padre es gran Caballero, el la honesta, y recogida, y de muchos pretendida por su sangre, y su dinero. Y habiendo más de dos años, que al cielo se dedicó, me admira como admitio tus amorosos engaños. Donde infiero, y no es rigor, si aquesta verdad te mides, que son mágicos ardides y no afectos de su amor. Porque en la Mágica ya toda Alemanio te aclama: y de sus ciencias la fama nombre y opinión te da. Y en mayor duda me pones, pues tal vez determinado de pecar, has enfrenado tus locas resoluciones. Pues cuando con vehemente impulso a la ejecución te arrojas, a la razón te ajustes cuerdo y prudente. Y lo más con que me espanto y mis dudas multiplicas ver, que devoto, te aplicas de Jesús al nombre santo. Con qué haces no son locuras si me permites que hable contraposición notable a tus muchas travesuras. Quién neciamente pregunta, necia respuesta merece, mas por divertir el tiempo procuro satisfacerte. Con claro ingenio Platón nos exhorta, y nos advierte; quel fin del bien, es vivir con la verdad, y que puede El que la sigue, alcanzar, cuando sus pasiones vence, conocimiento de Dios; de cuya razón se infiere, que solo quien le ama, es sabio, discreto, y prudente: y que es bruto irracional quien no llega a conocerle. Muchos gozan lo que aman, sibien es razón contemples. la miseria del pecado, y la pasión del deleite. Pues apenas se ejecuta, cuando miserablemente se sujetan al castigo, o en los daños se divierten. Solo es bienaventurado, dice David, el que quiere ser Filósofo, y ser sabio, si amar a su Dios pretende. Si esto es así, y militamos santas y divinas leyes, que en el dichoso Baptismo se admiten, y se defienden. Porque ha de ser bruto el hombre y pecar balbaramente, si la natura y razón le mitiga, y le detiene? Estás satisfecho? . Digo, que otras dudas se me ofrecen no en lo que me has advertido. Pues de qué es la duda? . Ad- tú dices que amar a Dios (vierte y es justo que lo confiese, es la mayor ciencia. . Sí! Pues como así te resuelves de entrar esta noche en casa de Margarita, y previenes hierros, que impresos en cera quebrantan los aranceles de la buena uibanidad: sin esto, es bien que te acuerdes que alzaste un día figura a este suceso, y siempre le hallaste dificultoso a tu deseo. . No inquietes mi gusto, yo estoy queriendo a Margarita de suerte, que ni los contrarios Astros, ni los temores me vencen, dificultades me obligan, ni rigores me detienen. Un siglo la he conquistado: y puesto que se resuelve a ser mi esposa, he de entrar esta noche en su retrete. Llevas con eso en el pecho tu lamínica pendiente? Cansado estás, importuno. Esta es la casa; bien puedes entrar, porque yo entretanto que a este mismo puesto vuelves dormité como un Cacique, temblando como un hereje. Jesús sea conmigo. . Bueno, hipócrita me pareces; entras a pecar, y invocas al mismo señor qué ofendes? La llave a la puerta aplico. Yo dormire hasta las trece, en ventura si me quitan la capa algunos pobretes. Turbada llega la mano a la ejecución valiente: flaqueza no, aliento ha sido; divino Jesus valedme. ir, Qué ilusión es la que he visto! que divino rayo es este, que hasta el corazón penetra la flama con que se enciende? Quién se arroja en los peligros que muera en ellos merece: ofendido tengo al cielo, mayor mal el alma teme. Retirarme es sabio acuerdo, ya que la entrada defiende deidad, que globos fulmina antes que al mundo naciese. Guillermo? . Señor, abriste? Pues seguramente puedes, (de. entrar. . Vamos, ques muy tar Déjame pues, no me inquie tes. Adiós Margarita hermosa. Y no me culpes, si vieres pagar tu amor con olvido, tus firmezas con desdenes. qué siempre he de perder? qué insausta estrella me sigue, y atropella; y en todas ocasiones parece que sujeta mis acciones; Ah, mal haya el primero infame autor de aque ste vicio fiero. Mil escudos perdy, yes de manera que hasta el alma perdiera, si en suerte tan avara hubiera un hombre allí que la jugara: aunque la considero tan rematada, como mi dinero; dilataré en pedazos por el viento; el villano instrumento, anotación de agravios, descrédito de nobles, y de sabios, Pero ques lo que advierto! (tan muerto durmiendo está aquí un hombre, o es como a estas horas se ha que dado a de Lupercio la puerta? bierta Entra Enrique, ya tardas: dime mi bien, que esperas, o que aguar- Entra, y en dulces lazos das? hará cadena amor denios brazos. Paetonseré de aque ste carro de oro ni agravios temo, ni pasiones llo- 1o. Jacobseré fingido, con piel de engaño, y de traición ves en buena ocasión llego, tido: esta ventura sola me dio el juego. ros Bueno está por mi vida, Caballe envainen los aceros, ques propio de cuitados mostrarse con pobretes, alentados; la capa, verdad trato, to. le sirvió de gualdrapa a Maurega Toda la casa alborotada he visto; cómo el pesar resisto! Mi suerte ha sido corta; (porta. buena ocasión perdy, pero no im Inesme está aguardando, parece que a la puerta van llegando. Qué voces? qué alboroto? qué ruido es este? Estoy perdido. Válgame Dios! la puerta por conde Enrique entró, se que dó abier ta. Quién está aquí? quién eres? Guillermo soy, señora, no te alteres Tu amo dónd está? . que dlo que pasa? Por el preguntas? pues no entro en y yo quedé dormido su casa, De mipadre Guillermo fue setido al instante say yo casi muerta, echando el golpe a la segunda puer con varonil aliento, ta, el valor iguale al atrevimiento, con que así mis temores huyeron de mi padre los rigores. Qué pretendes con eso? Enrique fue la causa de este exceso. Y puesto que lo ha sido, y ha de ser, como sabes, mi marido irme a su casa quiero, ques amante discreto, y Caballero, Mi padre, si resuelto y enojado, mas cuerdo y reportado, dejará lo violento, enviendo de los dos el casamiento, que respondes? . que vamos, (mos. que es el peligro mucho, si aguarda Las dos son, y no ha venido, Roberto, si le detiene, otro amor, lo que previene un engaño consentido. Hoy hace justos dos años que a las esperanzas mías, después de largas porfías dio amor principio a mis da- Mucho en efecto se tarda(ños. con mil pensamientos lucho, mas siempre se tarda mucho, si tiene amor quien aguarda. Que como es el amor fuego y viva aceleración, le inquieta la dilación, y crece el desasosiego. Y saco de su rigor, experimentando el daño, que cada instante es un año en los imperios de amor. Enrique mi hermano está con Margárita, y es cierto que si se tarda Roberto, esta ocasión perderá. Con católicos discursos, varias imaginaciones, ya con logrados deseos, ya con miedos y temores. Sin dar materia al acuerdo, ni estabilidad, conforme aquestos nuevos cuidados, ni a mis determinaciones. Al modo que fluctuando se ve la barquilla pobre, opuesta a las fuertes olas de los cristales veloces. Que tal vez garza del mar llega a los celestes orbes: y tal, Cometa del viento montañas de vidro rompe. Así yo, sin discurrir de otro espíritu llevado, he andado toda la noche. Sin que la razón Piloto de borrascas interiores pudiese llegar al puerto de sabias resoluciones. Voto hizo Margarita de ser Monía, y cuando rompe la fe que propuso al cielo, no permite que se logre su amor, Domingo lo inpide sin duda, que de su Orden prometió tomar el velo? En la calle he visto un hombre si es Roberte hablarle quiero Parece que en los balcones ay gente, será mi hermana. Todo amor es confusiones: un hombre llega al balcón. (nes Sois vos mi bien? . que traicio son estás? ah ingratahermana bien a tu honor correspondes. Sois Roberto? . llegar quien Tus locas resoluciones, (ro. darán materia al castigo, y ocasión a mis rigores. Y con tu muerte a mi honor, honrosas satisfacciones: fingiré que soy Roberto, puesto que no me conoce. Cómo habéis tardado tanto? mal pagáis obligaciones. Yo confieso Ines hermosa, la deuda en que amor me pone: Llagaré a reconocerle, que mis celosas pasiones Griego caballo se fingen, Troyanas murallas rompen. la atención del alma innoble, . Yo voy a abrirte la puerta. Aquí no sirven las voces, que en pleito de honor es bien remitirlo a otras acciones. Guillermo que te parece? llegaré más, no te acortes, Enrique soy, ya que has visto esta acción tan fea y torpo, (da Mi hermana a Roberto aguar que aunque es, como sabes noble, a su mucha calidad sus delitos antepone. Pero, si costante, y firme por dueño a Roberto escoge: fuego seré, que la tierra para incendio, suyo aborte. Seré Rayó que la abrase ciego, furor, que la asombre; centella que la desaga, lazo cruel, que la ahogue. Muralla, seré a sus ruegos, a sus quejas seré monte, roca incontrastable y firme, serpiente que la congoje. Si luego no determina, si al instante no propone si no se resuelve al punto, si al momento no dispone, retirarse en un Convento. Entra mi bie, entra amores. Entrare a darte la muerte. Qué notables confusiones? Determinado va Enrique; yo quiero entrar, porque estor- sus locos atrevimientos, ve y villanas sinrazones. Abierta dejó la puerta, a mi intento corresponde, que a no la dejar mis brazos puertas y murallas rompen: Enria desatada soy en mis determinaciones, todo soy temeridades, todo soy admiraciones. El rayo soy de Suenia escándalo de los orbes, conspiración de crueldades, y el portento de los hombres. Enrique, hermano, señor. No te turbes, oye, espera, y el castigo considera, mientras enfreno el rigor, ques la venganza mayor. Si me has visto reportado en delito averiguado, dará pausas el tormento, porque exceda a lo violento el castigo dilatado. No soy Roberto, si piensas que hablando estabas con él, que soy un testigo fiel, de tu infamia y mis ofensas, recíprocas recompensas, Solicitas, cuando creo de ti más honroso empleo: pero dio mi confianza créditos a tu mudanza, y atrevimiento al deseo. Principio es la libertad, siempre de la perdición, como la aceleración de la altivez y crueldad, usar de la voluntad. Ni es cordura, ni es prudencia, que tiene en cualquier ausencia ya que a decillo me allano, la educación de un hermano, los fueros de la obediencia. Confieso que hice elección, sin haberte dado parte, pero que pudo importarte esta determinación. La voluntad es pasión muy difícil de estorbar, y puesto que llegué a amar, te quiero hermano advertir, que solo con el morir podrá la causa cosar Si esto es así, no te espante mi pensamiento atrevido, que siempre el amor lo ha sido, y sabes que soy amante. Suerte tuve no encontrar en casa mingún criado hasta la cuadra he llegado, quiero desde aquí escuchar En la repuesta que diste; si adviertes mi suspensión, he sacado en conclusión, que la vergüenza perdiste. Y así es bien que a ponsar venga en tus discursos dudoso; que no hay hombre el más famoso que algún trabojo no tenga. A Roberto, que ha jugado te su hacienda un hombre imprude mas de atrevido y valiente, que de hombre cortés preciado A este, pues, que sus delitos, sus traiciones, y malicia, es blanco en que la justicia fulmina infames escritos. Licenciosa, y atrevida, sin ver que tu honor infamas, dueño y esposo le llamas, eres tú la recogida? La prudente, la que daba con exteriores virtudes, consejo a mis inquietudes, y en esta opinión estaba en Suenia, mas ya he visto en villandipio cerer. Quiero bien y soy iper- Cómo el enojo resisto; Mas porque tu atrevimiento no me cause más pesar, por la mañana has de entrar vive el Cielo, en un Convento Esto importa a mi opinión: y de no lo hacer advierte, que he de arajar con tu muerte tan loca resolución. No repliques, que sospecho que a tu vida es importante, que ya he visto en el semblate la dureza de tu pecho. Yo confieso que a Roberto, aunque tanto le desprecias, quiero bien, eleccion fue de mi amor, lo de mi estralla. Con bellas flores el Mayo ha dado tres primaveras a los mansos arroyuelos, a los prados; y a las solvas. Y tres veces doró el Sol las imagines tremendas que en los celestes zafiros nuestros sucesos dispensan. Y todo este tiempo he sido objeto de sus finezas, desuelo de su cuidado, atención de sus ideas.cio Pues como en tan corto espa aquestas correspondencias pueden olvidarse Enrique? quien sabe de amor lo advierta Como puede ser que aldos voluntades tan resueltas, humanos medios las borren, ni que los Astros las tuerzan. No, Enrique, no, no presumas que ha de haber industria, o fuer ni conveniencias de honor, (za, queste firme intento venzan. Yo estoy casada con él, tú lo permite o condena; que no examino precetos en fraternal obediencia. Ni se, que haya imperio alguno en la sangre; que se estienda a sujetar voluntades; si Dios, aún no las sujeta. Solo se, queste accidente, este amor, esta violencia, oprime el discurso al alma; roba el uso a las potencias. Y si estoy sin libertad, qué pides? qué me aconsejas? viéndome incapaz del acto que el ser humano gobierna. Vete de ay, que es malicia; con religiosa apariencia sepultarme en un Convento, y señorear mi hacienda, Si heredarme determinas porque Margarita venga sin estorbos de cuñada, ni atrevimientos de suegra. A ser Sol, como tu dices, que la llaman en Suenía, para que alumbren sus rayos a tus confusas tinieblas. (ten No es bien que eclipsarme inten Enrique sus luces benllas, que soy tan bien Sol, y puedo oponerme a su grandeza. Ahora quieres que estudie, rigurosas asperezas, de un prolijo noviciado y una reciusión eterna. Comprar quieres a mi costa el gusto, bárbara empresa, Jesús, que loco argumento; que necedad, que aspereza. Tiempla el rigor, ques injusto, y no cruel te resuelvas a castigos dilatados, ni a ejecuciones violentas. Roberto, es buen Caballero de tanta, y mayor nobleza que tú, y me honra ser no su mujer, su manceba. Bárbara, vil insolente, de esa suerte menosprecias. la sangre, que ha dado envidia a toda Alemania, y llega a colocarse en las nuves, donde superior se muestra a algún laurel imperial y a muchas familias Regias. Vive Dios, mujer infame, que ha de arrancarte la lengua este acero, porque pague tan atrevida blasfemia. Tente. Enrique, o vive el cielo que primero que la ofendas, te arroje al pecho dos balas el cañón de esta escopeta. Ay,. Dios, Roberto está aquí. Que ha llegado tu insolencia a profanar los umbrales de esta casa, y puesto en ella tus viles plantas villano. Si entre tus maldades piensas fiado en ese alcabuz, lograr tu intento y mi ofensa repara bien como apuntas, que si el plomo no me acierta has de bajar al infierno, donde penes esta afrenta. Una gran desdicha aguardo: ya aquí la sangre se altera; aquí me llama el amor, allí obligación me esfuerza, hermano, esposo, señores. Quita Ines, no me detengas Pagarás tu atrevimiento. Tú respeto Ines refrena el fuego de esta pistola; Ah, cobarde, tira, prueba a disparar. Los criados se alborotan, ya despiertan, llamarelos, daré voces, Alberto, Carlos, ya llegan, Rodulfo presto, ay de mí. Ya caso mi hermano en tierra Jesús mil veces, Jesús, ra muerto soy . Rodulfo cier- esas puertas, porque ha muerto a mi señor. Anda, que está es la casa, más advierte que hay gran alboroto en ella. Turbada estoy, que será; pero gente sale fuera. jos? Hombre; que has hecho, a mis o- en mi casa? en mi presencia? con crueldad tan inhumana me has muerto la mejor pren No pude hacer otra cosa (da. No, pero almenos debieras vencer con iguales armas, Pues, quién resistin pudiera tan arrojado valor, ni ejecución tan violenta? Ya está hecho. . Y yo perdí- sin honra, seso, ni hacienda. (da, Guillermó, aquesta es Ines y de algún gran mal se queja. Oh mal haya la mujer que en ciegas inad vertencias desenfrenando apetitos tanto respeto atropella de inobediencias tan grandes, de obstinaciones tan fieras. De consejos no admitidos, de resolución tan presta, de esperanzas desiguales, de tan culpables firmezas. De hoñor tan menospreciado, y presunciones soberbias, que otro fin; que otro suceso Roberto aguardar pudiera. Yo mujer, mujer al fin, con varonil fortaleza resisti un hermano airado, con armas, y con ofensas. Por ti solo, y tu cruel con la opinión que te eleva, sobre esas hubes de bravo, no pudiste en igual guerra. Resistir un hombre solo sin perderme, y sin perderla, que disculpa tendrá ahora una mujer de mis prendas, que se empeñó necía, en quien no supo mirar por ella. Qué he de hacer triste de mí, que ni aún discurso me deja, mi perdimiento. . Repara en que la pasión te ciega. De suerte, que has olvidado, Que soy hombre, de quien tiembla toda Alemanía, y que soy quien ya toma por su cuenta el procurar tus aumentos. que aunque he jugado mi hacienda para poder regalarte algunas villas me quedan. Y caso que esto mo falte con el valor, y las fuerzas haré caudal el rigor, y crédito la violencia: sígueme, y deja pasiones. que no importan, ni aprovechan A seguirte me resuelvo. El peligro considera, en que estamos, muerto Enrique. Ya estoy a todo dispuesta. A Enrique han muerto, Guiller asegure mis sospechas (mo Por aquí fueron los dos. Fuera muy poca advertencia matar a Eurique, y quedarse en casa con esa flema. Conviene que le sigamos. La más sabia diligencia es avisar la justicia. Quién está aquí? tonte, llega Rodulfo, aqueste es Roberto. Qué Roberto, o que Roberta? Alberto, no me conoces? advierte Rodulfo, espera, que soy Guillermo tu amigo. Tú te libraste de buena. que haces aquí, si está muerto mi señor? . qué dices? piensas que te engaño? . Si lo pienso. Entra en la cuadra primera, y lo verás. . Ay de mí. Quién le mato? . La sober de Roberto, este tirano. (uia Aquí Guillermo te queda, entretanto que volvemos. Quieres que a casa te vuelva? No he de volver a mi casa Guillermo con esta afrenta, sujeta a mayor desdicha, y a mayor daño sujeta. Ya quel cielo me ha quitado a Enrique no es bien que tenga más vida, gusto, ni honor, yo tam bién como si fuera Ese traidor homicida acreditando finezas, menospreciando peligros, previniendo rusistencias. Desuaneciendo temores, confesando inadvertencias, multiplicando suspiros, y negando consecuencias. Medrea esos montes, adonde imitaré de las fieras, sino el natural instinto, la forma de su aspereza Puesto que resuelta estás, ya sí te vas y me dejas, yo me tengo de ir contigo, que puede ser que allá sea Importante a tu servicio, porque si quedo en Suensa, temo apretón de cordel, y envaramiento de cuerdas, Yo, sujeto a que un verdugo me aplique con mucha flema, hecho sirena del mar, en un burro sin cernejas. Y que el fallo de una pluma, si un desdichado confiesa, o le amortigue el gaznate, no le apiique a las galeras. Eso no? quien pide al fin, pudiendo medir las leguas un rato a pie, y otro audando es unzurdo, y tiene suegra: salto de mata me fecit. Para que tastigo seas de mis desdichas te admito. Adiós casas, a Dios rejas: a Dios amigos lacayos, que me voy por esta puerta al monte con una dama cansada de ser doncella. Ayo del Sol voya ser si fui en inferionespuera rascador de cofres vivos, como lo dijo un Poeta. Señor, a tantos delitos, señor a tantás ofensas tanta piedad, tanto amor? misericordias son vuestras. Al pecho llegó la bala, pero a esta lámina apenas llegó, cuando suspendió del fiero golpe la fuerza. Piadosos advertimientos son estos, el cielo ordena que de la vida pasada proponga firme la enmienda. Metido estuve en los vicios del mundo; en cuyas escuelas gasté el tiempo, y ocupen el tiempo, que he de dar cuenta. Artojeme en los peligros, diláteme en las ofensas. desvanecime en las honras, divertime en la riqueza. Faltome en fin el discurso, el con sejo, la prudencia, que donde vive el engaño son esclavas las potencias. De Margarita esta noche quise anticipar finezas, pero inpidiolo Domingo, y callando me aconseja. Y cuando por mis delitos digno soy de muerte eterna, examino estos milagros, causa segítima es esta. No más mundo, no más honra, dificultades se venzan lógrense agradecimientos con divinas experiencias. En sus entrañas parece que lo sepultó la tierra. añor Qué habemos de hacer? se qué transformación es esta? no que daste muerto. E amigos esta lámina que muestra de Jesús el dulce nombre, de la muerte me reserva. Raro y notable prodigio! Mi Dios, aunque son las deudas tan grandes, vuestros favores conozco, y mi inadvertencia sirva la arrojada bala de penetrante saeta del amor vuestro, que atraviese mi corazón, con que tenga Católicas prevenciones, y ejércite penitencias tan justamente debidas, sirva la ocasión despuelas. La oveja perdida he sido, amparad aquesta oveja, que a vuestro rebaño vuelve, sola, afligida, y enferma. Domingo le dio esta noche principio a mi suerte buena, de su Religión admito religiosas asperezas. A Costancia voy, y allí con Cristianas diligencias, pediré el hábito santo. Adiós casa, donde queda ACTO paliada la malicia, admitida la soberbia, conspitada la traición, despreciada la inocencia, firme la desenvoltura, y costante la torpeza: el rigor acreditado, castigada la prudencia. Adios amigos; que voy a militar la bandera del Español, que por armas tiene en la frente una estrella. EGUNDO.

JORNADA SEGUNDA

que un hombre me inquiete así pues de mi caberna opaca, sin luz, a la luz me saca, que soy sombra, si luz fui. No soy el querub. valiente que al mismo Dios se atrevió y ser su igual pretendio, más soberbio que prudente? No soy quien de solo un trago se sorbe la mar, y luego entre volcanes de fuego mis atrevimientos pago? No soy quien el aire abarca, y en un diluvio segundo pretendí anegar el mundo, a pesar del arco, y arca? No soy serpiente en la vara que hizo sangre el cristal frío y ese cielo, que fue mío no tiembla en verme la cara? No soy quien le dio a Sodoma torpes y lascivas leyes, y quien de opulentos Reyes las duras cervices doma? Murallas no derribén, como en los hijos de sob, yo no perseguí a Jacob? a Josef no cautivé? No negué por Faraón de Dios el preceto justo, y opuesto a su propio gusto, fui la misma obstinación? or Nembrot no procurén surcando el viento sus huellas eclipsar las luces bellas del Sol que paró sosue? David con ciegas porfías no se rindió a mi poder? quitándole su mujer, y dándole muerte a Urías. Si esto es así, como el pombre de Enrique me da cuidado, y por seguille me he entrado en el cuerpo de este hombre? No fue un pecador ayer, torpe, lascivo, inquieto? pues como en este sujeto tal mudanza pudo haber? Mas dispónelo de modo Dios, por causarme pesar, que solo con perdonar, se ha de levantar con todo. Perdone, pues, que yo solo con mis cautelas, y engaños, solicitaré sus daños desde el uno, al otro polo. Este hombre fue su criado, y así para perseguille, inquietarle, y persuadille, le he traido, aunque forzado. Para que el hábito pida con fingida devoción, para hacer contradicción a su prodigiosa vida. Ya pastor soberano en tu divino aprisco me aposento, pues con poderosa mano alumbraste señor mi entendimiento; y porque más se note, aunque indigno, soy ya tu sacerdote. Dilátese, Dios mío, como es rayón, deluno al otro polo del concabó más frío, a tando cuanto alumbra el rubio Apo tu nombre sacrosanto lo gloria del cielo, y del infierno es- En ti miro cifrado panto. el precio del rescate milagroso, donde se vio humanado, tu ser divino en un supuesto excel dando al mundo alegría, so, por la culpa, señor que espropia mía, Con fuego de amor puro mi corazón abrasa, porque sea en la sufuerte muro, contra la orrible bestia torpe y fea, y en lágrimas deshecho, cho. a sercustodia de tu nombre el pe- Deme vuestra reverencia para que le bese el pie, ya que al sagrado llegué, y al cielo de su presencia. Llegue, y deme mil abrazos, Guillermo. No, no esté así. Si sus pies no merecí, como llegaré a sus brazos? Dígame en que se ha ocupado o que ejercicio ha tenido todo el tiempo que he vivido en Costancia, y retirado. De su tierra. . Mi padre lue- que durmiendo me dejó g0 aquella noche, que dio sin a su amoroso fuego. Cuandó entró en la casa digo de aquel serafín excelso, y Lupercio liguroso, fue de su afrenta testigo. En la calle me quedé, y Margarita afligida, dudosa, y no arrepentida de su amor, me dijo que. Con Enrique la llevase, que era su esposo y señor, y de su padre el rigor de aquesta suerte estorbase. Yo que el riesgo conocí, y temiendo algún fracaso, alargue entonces el paso, y con ella a casa fui. ta Llegamos cuando me inquie- otra desdicha mayor, oyendo en el corredor disparar una escopeta. Y apenas se disparó, y entre mis dudas me aflijo cuando Roberto le dijo a Ines, que Enrique murió. Fnéronse los dos, no digo el sentimiento, y dolor de Margarida, señor, que soy parte, y soy testigo. Dejé a Suenia, y he andado por Alemania perdido. y en este tiempo he sabido que en Costancia ha profesado. Causome el suceso espanto, de noche en Suenta entré, donde en suma averiguen que era vivo, y que era un Santo. Y que ya sus oraciones, y sus penitencias son mas dignas de admiración, que de falsas opiniones. Yo viendo que le seguy en los pasos de inquietud, también en los de virtud pretendo seguille aquí. Guillermo engañado viene, que soy un gran pecador. Pídale al padre Prior, que a mi salvación conviene el hábito, que he de ser donado en este Convento. A tan Católico intento no tengo que responder, puesto que se determina. En la guerra serviré, aunque mejor estaré en la bodega, o cocina: donde me aplico mejor, aunque el trabajo sea mucho, Sus inocencias escucho: ya viene el padre Prior. Aquí a fray Enrique hevisto. Ahora hablarle quiero. Juan Deo gracias . Enfermero Mi furia y crueldad resisto. Nuestro padre Provincial nos escribe, aquesto pasa, que ha de hacerse en esta casa Capítulo general. Y aunque en él ha de asistir fray. Enrique, se le ordena que en la feria de Güiena la limosna ha de pedir. me Aquesto inporta. . El partir breve respuesta ha de ser, porque en mí el obedecer es ley inviolable y firme. Aqueste hermano ha pedido el habito de donado, en mi casa se ha criado, y a mis padres ha servido, Dios por aqueste camino procura su salvación, A tan justa y santa acción ayudarle determino; desde hoy recebido queda, porque con vuesencia vaya, y la limosna le traya, y en todo ayudarle pueda. Deme su Paternidad para que los bese juntos los dos veces trece puntos, Qué sencillez y bondad. Voy a firmar la patente para que se partan luego. Señor aumentad el fuego de amor, que mi pecho siente como no llega a mis brazos, hermano fray Juñnafe. . Seré yedra que en ellos ate tiernos, y amorosos lazos. Y supuesto que me obliga la amistad y la ocasión, permite Enrique Susón, que mi pensamiento diga. Una cosa te he de pedir. A servirte me prefiero. que al que muriere primero dos Misas le ha de decir el que vivo de los dos quedaré. . Yo lo prometo; y de mi parte lo acepto. Dele buen viaje Dios, grande contento me ha dado Los brazos me vuelva a dar. Mire que no ha de olvidar esto que anemos tratado. Gram bodad. . En conclusión los dos vamos a Guiena. Sí, la obediencia lo ordena. Dígame Padre, es razón cuando el heredero es tan grande y que en el Convento ya, en reputación está de santo, que así le mande el Perlado caminar: pudiendo en esta ocasión enviar un motilón; mas diestro en el trabajar? Y no un Religioso grave, Sacerdote, y bien nacido; acuerdo imprudente ha sido. Poco de obediencia sabe. Dice bien, que por no ser obediente, fui algún día de lacayos jerarchía. Vamos porque he de volver al Capítulo. Y primero el hábito le han de dar. Si fue virtud el callar, calsar, y obedecer quiero. Aunque el gusto, y la ocasión vayan el gusto estorbando en mi propia aprensión, como aguja voy mirando al norte de tu afición. La hacienda y honor perdí, siguiendo este desconcierto: a mi hermano muerto vi, mas viviendo tu Roberto, la misma he de ser que fui. Pues yo a tu gusto sujeto Inés en esta espesura, ya que en mis obras inquieto con vida alegre y segura mil regalos te prometo. Aquí verás que desata el Sol en el Julio ardiente, en tapetes descarlata desperdicios desa gente, que corte en sierpes de plata? De cuyas lisonjas cría, para tan alegre ensayo, en recíproca porfía, flores, y frutas el Mayo, a las auroras del día. No habrá flor reberberada, ni fuente de cristal sello, que no admire aprisionada una en lazos tu cabello, y otra en tu boca animada. Divertitante las aves con músicas no aprendidas: y en tonos, y letras graves darán a un alma; y dos vidas las alboradas suaves. Entre espinas, y entre abrojos llegará a besar tus plantas la rosa, en celajes rojos la azucena a tu garganta rendira castos despojos. El laurel sin escaseza, contra el rayo del temor aplaudirá tu belleza, y tejera el Dios de amor guirnaldas a tu cabeza. Gente parece que viene, y así no te satisfago, aunque el alma lo previene. Mis inadvertencias pago: estos logros mi amor tiene. Dónde vas mujer, detente, vienes sola? . Sola vengo, y en tus rigores prevengo una venganza valiente. Esta es Margarita . Ya, Ines la conozco, y veo. Yo de sus razones creo sin duda, que loca está. Mujer, sabes como has dado en manos de salteadores? Mis cuidados son mayores No es pequeño este cuidado Qué hacienda o joyas poseo para causarme temor, cuando corre tu rigor parejas con mi deseo. Dispara en espeso aliento, vengativa ejecución, porque en tu resolución consiste mi sufrimiento. Muera yo, porque es mejor pues mi desdicha es tan fiera, que desesperada muera a manos de tu rigor. Repárate, y no te alteres, ni te inquietes, ni te asombres que no soy yo de los hombres atrevidos con mujeres Antes es bien que confieses puesto que la causa ignores, que también hay salteadores comedidos y corteses. Di, pues, como de esta suerte sola por el campo vas? Oye, y mi historia sabrás. Ya te escucho. . Pues advier Nací en Suenia, y soy hija(te de ricos y nobles padres, mas en desdichas comunes, no hay defensiones que basten. Apenas tuve quince anos, cuando prometí constante dejar el mundo, y también a un Convento dedicarme. Crecio el propósito en mí, sin que pudiese estorbarle, ni amorosas diligencias, ni presurosos combates. Un Caballero, no sé si Caballero se llame, pues goza pisando estrellas eternas posteridades. Me vio un día en unas fiestas, imagino que fue un Martes, si bien son en mis desdichas, todos los días iguales. Parecile bien, hablome, venciome con humildades, con caricias, con promesas, que mal hacen, que mal hacen Las retiradas doncellas, las viudas venerables, las casadas en su esfera, si hay alguna con quien hable. En dar crediro a los hombres, pues a los primeros lances se arrepienten, o se mudan, que son los hombres mudables No digo que lo fue Enrique, que así se llamó mi amante, que no hay regla que carezca, de excepción; el cielo sabe. Qué resistia los principios, de su amor las humildades, más vencieron sus promesas, que no hay cosa que no halle. A las mujeres dispuestas para cualquier disparate cuando entrapor casamiento al principio los amantes. Quísele bien; mas en fin; por no cansaros, mi padre una noche que amor quiso en los dos revalidarse; Sintio de Enrique los pasos salí después a la calle, fuia su casa, hallele muerto, que la mano de un cobarde Despidio en leguas de fuego dos átomos penetrantes, que aún tiempo ropiendo el pecho se vio difunto cadaver. Llore su muerte; y furiosa, sin quel discurso llegase a estorbar mis desacientos, ni impedir mis liviandudes. Con un criado de Enrique, que se ofreció acompañarme me fui al monto; y en el monte entresocultas soledades! El villano compañeto viéndome mujer, y frágil licencioso se ocasiona; resuelto me perfuade. Pedi favora los cielos, volviendo a revalidarles el voto que tenía hecho de castidad, y al instante Acudidrón a mis voces fres pastores, que en el margen de un apacible arroynolo usurpañan sus cristaleno Atrevidos me defienden. y después de estos combaros a su cabaña me llevan hecha de fresnos y sauces. Solícitos me consuelan, piadosos me satisfacen, comedidos me obedecen corteses me persuaden. A gradecí sus favores, que a correspondencias tal es tan Cristianos beneficios merecieron estimarse. Pero mi infeliz estrella no dio lugar que durase en mí el agradecimiento, ni en ellos tantas piedades. Pues el mayoral de todos, con diligencias notables torpo y lascivo procura la paga del hospedaje. Fuy roca firme d sus ruegos, fuerte muro encontrastable, Leon de Hircania a sus voces, y a sus pasiones un áspid. Mas sus ciegas diligencias dieron ocasión bastante para dilatar suspiros lastimosos por los aires. A estanflición pueste susto, a este nesgosrremediable, en un pensamiento Gisne condos extremos de jalpe. Veloz hollando los vientos venía (caso notable) un caballero Aleman que entre mirtos y arrayanes, Goza una famosa quinta, donde retirado vace o en los gastos prevenido o en los gustos variable. Llegó a tiempo, que el traidor temerario, y arrogante, iua perdiendo el decoro y el respeto a los altares. Con razones comedidas, si bien furioso el semblante, ruega y manda con que pudo debe peligro librarme. Llevome a su quinta, adonde estuve en decente traje, todo el tiempo que sus ojos se excusaron de mirarme. Pues parecía, que todos conlicenciosos combates contra mí se conjuraban, y en suma por excusarme. Y guardar mi castidad, sin dar de mi ausencia parte al crepúsculo primero, partí del modo que sale, Expelido de los vientos el rayo en negros celajes sujeta a ciegos discursos, y a locas tumeridades Pues como me vi perdida por los montes y los valles me persuadía el demonio, que con un lazo acabase Miltriste vida, si bien en estas adversidades di lugar que larazón cuerdos efetos lograse Aunque de tal suerte vengo, que pienso que han de acabarme precisas apransiones, con que he de llegara darle a mi desdicha más pena, más confusión a mis males, más agravios a mi ofensa, y a mi dolor más quilates. Mucho siento vuestra pena, y vuestra desdicha siento, ques propio este sentimiento aunque la causa es ajena. Mas en tan adversa suerte es ventaja conocida, el resistir con la vida los anuncios de la muerte. Con nosotros os quedad, daréis fin a vuestros males, que todos somos iguales señora en la calidad. Dejad los intentos vanos, aunque así resuelta estéis, que aquí segura estaréis de atrevimientos villanos. Todo delito y maldad me prefiero cometer, olmas no llegar a perder mi honor y mi castidad. Con esto acepto el favor de los dos agradecida, porque perderé la vida puirmo perder el honor. Pues que de los dos tejales, descúbrete el rostro Ines, verá que somos los tres en las desgracias iguales. s Válgame Dios. . No te asón Margarita ni te alteres (bres que es condición de mujeres ser fáciles con los hombres. Y puesto que de unurror proceden estos extremos, bien es que juntos pasemos de nuestra estrella el rigor , ,y ; . (mos 1. Este hombre, solo encontra- que a Costancia caminaba, y solamente llevaba dos libros que le quitamos. Quién eres? . Un hombre soy que letras profesa, y tanto, que doy a Alemania espanto. Y en fin a Costancia voy; porque Capítulo hace la Religión, cuyo Sol es el Guzman Español, que en solio de Estrella nace. A cuyo efeto escribí esos libros, porque intento sustentar cierto argumento. Tú los escribiste? . Sí. Muestra, que los quiero ver. Son de mucha erudición. Si es ciencia la presunción, muy docto debes de ser. Reformatio Ecclesía Cómo, di villano, te atreviste con depravados intentos, con atrevimientos viles a escrebir contra los santos Concilios, adonde asiste el Santo Espíritu, como a verdades infalibles. A créditos tan valientes, que los sustenta y escribe la eterna sabiduria, sin principio y sin origen. Con hereticas razones pretendes sangrienta es finge oponerte al mismo Sol, y causar nuevos eclipses. Reformación de la Iglesia no sé como te permite mi cólera, vive Dios, la vida; villano dime, cuando esto se ejecutase, y fueses como tu dices a Costancia, donde están angélicos serafhines. Que opuestos a la heregia, han dado gloriosos timbres a la Militante Iglesia, ya su Religión insigne. Como ha de prevalecer este error, sin que te quiten unos el crédito, y otros el aliento con que vives. Contra los hijos te opones de Domingo, y no advertiste que exala rayos de fuego, desde sus años pueriles. Si la verdad del examen a la espada se remite, de que situen los estudios, de que las Catredas sirven. Quién propone satisface, y aunque pudiera argüirte por la ventaja que tienes, la misma razón se oprime. La opinión sola me lleva, que tiene en estos Paises, un fray Enrique Susón. Aguarda, fray quién dijiste? Enríque Suson. . Ay, cielos! No mataro ese Enriq (che dentro en su casa. . Una no- un Roberto hombre terrible, cruel y sacinoroso, aunque de ilustrosa estirpe. Le disparó una pistola, cuya fuerza, según dicen, de la bala, se detuvo: no examino estos arfiles, en una lamina, que guardaba el pecho invencible. Admirado del portento, si a esto puede atribuirse, se resujo y fue a Costancia, donde religioso vive Cuatro años ha, y es asombro de penitencias! . Cofirmen esta verdad mis recelos. Ah, ingrato, no me dijiste primero verás los cielos a otra forma reducirse, y aseguraste estos miedos con otros mil imposibles. Pues cómo así te mudaste? Pues cómo así tovesdices? Pues como así me engañaste mas eres hombre, y mentiste. Margarita no te inquieres, que no puedo persuadirme; que este hombre dice verdad. Puesto que engañado vives, y vas contra lo dispuesto, por la Iglesia; y escribiste libros en desprecio suyo. Hoy, si decirle permite, la juridición del Papa tomaré, y si no en el Tiber, en una encina he de darte la pena que mereciste. En el infierno podrás, porque más bien te acredites escribir falsas dotrinas, llevalde los dos, asilde. y poned en una encina su cabeza. . No me aflige el morir por la verdad. Presto verás que mentiste. la mascarilla y pistola dada esta mujer, que asiste desdroy con nosotros a Vamos Nuevas memorias me afligen. Cuidadoso me ha dejado de este hombre la relación. Yo tan bien, el corazón siento en el pecho alterado. Vile en el suelo de suerte a Enrique cuando cayó, que imagino que llegó antes quel golpe la muerte: Y así no he de persuadirme a creer lo que no veo Yo que los siento lo creo: si procuras reducirme. Esto se puede quedar para otra ocasión más buena; que a la ferin de Guiena gente comienza a pasar Guillermo tenga paciencia. De la que tengo me espanto, soy pecador, no soy santo como vuestra reverencia, Observar la Religión; ayunar y obedecer, pase, mas porque he de ser. Mi hermana y Roberto son, y Margarita Ro Esperad: este no es Entique cielos, y Guillermós Mutarelos, en mí no ha de haber piedad. Mi prodiga confianza tuvo vis lumbres de fe; ha ingrato amante hoy veré con tu muerte mi venganza. Si ya porrevelación permitid señor divino, que los conozca, el camino abrid a su salvación. Estás satisfecha. Digo, que ya satisfecha estoy. Dondevas? . A Giuiena voy. Dio en manos de su enemí: Este es el criado infame (go. que en el monte me ofendíó: y puesto que se atrevió, su sangre es bien que derrame. Qué aguardas? mueralos dos: así vengaré mi afrenta. Lo que una mujer intenta, perdiendo el respeto a Dios. Que muera Enrí que conviene. La envidia me da inquietud Yo estoy mal con la virtud. Yo aborrezco aquien la tiene Si acaso te persuades a mis razones Roberto, como tu amigo te advierto, con católicas verdades. Mira que la edad lozana es rosa que el Mayo dio, que hoy en su verdor se vio, y es seca arista mañana. Teme que en breve caída, como a Baltasar tirano, no te sénale otran mano en el reloj de la vida. Los rostros habéis tapado, y es delito en mi opinión, porque esas máscaras son circunstancias del pecado. Que así me haya conocido. el es santo. . Pesia mí, sino lo remedio aquí, el negocio va perdido. En esta ciencia no sabes la fama que Enrique tiene; y que con ella previene Roberto cosas más graves. No te impidan sus razones, ni el conocerte primero, que es mágico y hechicero. Quién alienta mis pasiones? Guárdate de sus engaños. hijos de su hipocresía. En tan confusa porfía solicitare sus daños. Veamos si con su ciencia pudo llegar alcanzar la muerte que le he de dar. Alabo la ciligencia. a quien no causará espanto tan prodigioso suceso. Yo apostaré que con eso tenéis a Enrique por Santo. Cosa parece increible. Es mágico, y como vio que la escopeta apunto, se hizo a todos invisible. Mágico. . Yo lo sé todo, y es razón que lo publique. Que en fin la virtud de Eniíque es por diabólico modo, como Alemania le aclama, y le respeta por Santo. Esta ciencia, o este encanto dilata al mundo su fama. 1. Ya los dos ejecutamos lo que mandaste. . Echad luego estos libros en el fuego. 2. De ese parecer estamos. A Enrique pienso seguir. Yo su sangre he de verter. Lo mismo pienso hacer. Yo quiero el modo advertir con que el honor le quitéis. Y yo por ser su homicida, te dejo ahora la vida. Con esos libros iréis al Capítulo, y allí diréis que los escribió Enrique, y cuando pasó a Güiena por aquí los quitastes, que después yo acreditare el delito, diciendo que los ha escrito. te A ejecutarlo los tres nos partamos. . De esta suer de Enrique me he de vengar, muera quien sabe engañar (te. Mi quietud está en su muer otra vez quiero abrazarte. Cómo vienes? . Con cuida de verte Laura hermosa.do De verás? . De verás hablo Cómo te fue en la jornada? Ausente de ti no alabo los favorables sucesos. Bien mereces otro abrazo; notablemente me obligas. Acomodaste a mis amos? El aposento mejor de esta casa les he dado. Ay algunas novedades por esos paises bajos? Una sola, que nos pone a todos en gran cuidado. Que me la digas espero. Que en las aguas van echando ciertos polvos venenosos los Judios conjurados de Alemania, con que están afligidos los Cristianos. Eso ya lo sabia yo; porque a Güiena han llegado. 1. En grandiempeño se pone. 2. Siempre negocios tanarduos. suelen ser dificultosos so; los principios. . Hablad pa porque las paredes oyen. 2. El advertimiento alabo: y este mozo es malicioso. En guiena encontré a Enrique, que como vino volando me llevó aquesa ventaja. En una cosa reparo, que le quiero amablemente, supuesto que me ha criado. Y otras veces cuando veo su virtud, notable caso, quisiera beber su sangre, envidioso y temerario. Sin duda es la causa oculta. 1 Deo gracias. Por siempre hermano. nia. 1. De adónde es? . Soy de Sue 2. Sabe si ha comenzado el Capítulo? . Yo pienso que no se hará hasta que vamos yo y un compañero mío. Donaire tiene el vigardo. 1. Muy docto debe de ser. A mí me llaman el Sato, que en Griego dice portento; arismético en Arabigo, gtan Philosofo en Hebreo. s Y gran loco en Castellano. 2. Está seguro el camino? El camino, no esta malo: aunque hay muchos bandoleros. A un hereje a quien hallaron ciertos libros, de una encina en el pinpollo más alto le, pusieron al sereno como bárril Zamorano. 2. Este es Nestorio sin duda de la Religión amparo. No sin causa el corazón anunciaba este presagio. 2. Veneraremos su cuerpo cuando a Costancia volvamos por martir y por maestro. Pienso que les da cuidado. Si trae polvos este fraile? Qué dice, que polvos traigo? Advierta hermano que soy pobre, lego, mentecato, y bien se me ve en la cara que de mí no hace caso La Orden, mi compañero, oigan que de verás hablo, trae los polvos, y los echa en las aguas. . 1 Ah, villano. Aquí ha de venir ahora. az. Oh traidor fraile. . Partamos y a la justicia avisemos. Muera pues me ofende tanto. Ya he pedido la limosna. Entre si viene hablando (ta. el fraile. . Su muerte impor No le mires, nosea el diablo y nos arrojé los polvos. Dices bien, aquí me aparto. Deo gracias fray Guillermo. Por siempre si aguarda un rato Hoy volvemos a Costancia. 1. Muera el fraile. . Cielo vuestros favores invoco (sato 2. Seguilde, alargad el paso, Vamos mi Laura veremos si prenden al fraile. . Vamos. Hoy se ha de lograr Enrique la calunnia en los milagros. El pueblo todo me sigue, mirad señor soberano que la materia es muy débil, y ha menester vuestro anparo Mas sin duda me olvidáis, que mis delitos son tantos, que vuestro olvido merezco. Para mí son los trabajos. Fraile hermoso dónde vais? A coger por estos campos flores para una guirnalda. Cansado estáis. . No me ca Sin duda os habéis perdido (so No hay duda, perdime cuando satisfice ciertas dudas. Qué gracia en tan pocos años! Sois vos a quien sigue el pues Venismesiguiendo acaso (blo vos también? . Siguiendo os ven- que soy vuestro aficionado (go Conoceisme? . Si os conoz co. Si nunca en Güiena he estado, decid, cómo puede ser? Porque tengo en esta mano todo el mundo. . Señor mío Ya conozco bien tan alto. Enrique no te alborotes, Ni te precipites, cuando constantemente en la fe has de aguardar al contrario. Si yo alguna Cruz te diere, ACTO de suerte le he aborrecido, no estés Enrique aguardando cuando se te ha de acabar, antes con pecho gallardo, Para otra te apercibe, que quien rosas coge, es llano que mientras corta la una, está a las demás mirando. Vuelve a Costancia, que importa donde te aguardan presagios persecuciones, y afrentas. Siendo por vos, son regalos: aguardad Niño divino; los celestes cortesanos alegres versos repiten, y el Sol eclipsó sus rayos. A Costancia vuelvo, adonde con el sufrimiento aguardo, perseguido de los hombres el perdón de hierros tantos. ERCERO.

JORNADA TERCERA

Logrose la dilación. En buena ocasión llegamos Con esto a Enriquéquitamos el crédito y opinión. (go Bien lo hizo Guillermo. . Di que dio cierto testimonio de que en el habló el demonio. Esa misma opinión sigo. Gran ruido habemos hecho en el Capítulo. . Fue delito contra la fe, a que habemos satisfecho los cuatro con bizarría. No habrá quien ya no publique que es hereje fray Enrique. Aunque tiene sangre mía, de suerte le he aborrecido, que me atormenta su vida. Yo que estoy de él ofendida, su muerte a los cielos pido. Yo a pesar de su paciencia, a seguirle me prefiero. Enrique viene, no quiero parecer en su presencia. Con esto se concluyó el Capítulo; y también porque el castigo le den, su causa se remitió a cuatro sujetos; que examinen su delito, puesto que libros ha escrito ERCERO. contra la Iglesia y la fe. Solo el Breviario tendrá, lo demás se le proiué: y no escriba, porque escribe, muy mal recluso estará en su celda, hasta tanto que se concluya, y acabe causa tan pesada y grave. Él es el humilde, el santo, que en un afío no bebio agua, y con celo ardiente hiva a ver correr la fuente? Y el que en el pecho labró el caracter soberano que obro nuestra redención, sirviendo en esta ocasión de buril su propia mano? De agudas puntas no vi el lechó en que se acostaba, cuya penitencia alaba la Orden: Pues como así opuesto a la verdad pura, con licencioso desuelo, perdiendo el respeto al cielo contra la Iglesia procura cismático y atrevido sustentar nuevos errores. Para coger estas flores, señor vuestro auxilio pido. Conozca su desatino. Soy un grande pecador. Bien finge el lego. Al Prior darlé cuenta determino. Los herejes, padre nuestro he sabido con certeza que adoran una cabeza de un hereje su maestro. A quien cierto bandolero muerte en ese monte dio, y en una encina dejó su cabeza. . Hablaros quiero, y su bárbara opinión desvanecer y acabar, A un solo Dios se ha de dar la debida adoración. La ley de Cristo profeso, y por ella he de morir, y no se ha de consentir en Costancia aqueste exceso. Fray Enrique irá conmigo. Vamos Roberto los dos. A la honta importa de Dios El mismo parecer sigo. Este es el hereje, que do. mande ahorcar. . Ya lo entien Ver la resulta pretendo. Hijo obediente seré. Yo también a pesar mío la resulta voy a ver: ángel soy en mi poder, y en mis diligencias fío. 1. Corred la roja cortina, donde en imperios de nieve yace un Sol, que alientos bebe de la esfera cristalina. , . no 2. O tu que en paz el premio sobera gozas debido a tus éroicas obras, goza la palma celestial, y el fruto, libre del mundo perfido y tirano. Goza con Dios el sumo bienque cobras Mientras que damos con funesto luto, de tristelanto y lágrimas tributo; y a tu memoria, o religioso Numa santos; ya con fúnebres cantos cantamos versos graves y Himnos porque el ligero tiempo no consuma, o Nestorio tu fama, antes la baga y voladora fama, a pesar de la envidia y del olvido haga tu nombre al mundo conocido. 1. Deseo sumamente que mis lamentaciones, mis lágrimas, mis quejas, y mi llan- to imiten igualmente a las justas razones que tengo de sentir tu muerte tanto, Martir, maestro y Santo, que en transito dichoso, ya del rigor del suelo a la gloria del cielo trisitando fuiste alegre i vitorioso y en solio transparente glorioso has de vivir eternamente. Que así Alemania permita tan desatinados hierros, tan villanas sinrazones, tan locos atrevimientos! Bien haya España, bien haya su católico gobierno, donde tal vez se castiga el más culto pensamiento. No advertís, o ciega gente la ofensa que hacéis al cielo, y que vivís engañados? 1. El engaño solo es vuestro. Quien no acierta en los princi tabien etrarán los medios; (pios porque el buen Príncipe es Norte de los mayores aciertos. A sus Discípulos Cristo mandó, oidme, estad atentos, que fuesen por todo el mundo a predicar su Evangelio. luntáronse en fin los doce, y con soberano acuerdo por dar forma a su dotrina, hicieron todos el Credo. Donde se contiene en suma los admirables misterios de la Católica Fe, sumo bien, sumo consuelo, Y como aplicó Sausón a las raposas el fuego para abrasar los sembrados de todos los Filisteos. Así Cristo nuestro bien para estirpar tantos hierros, sus Discípulos envía, y por San Lucas leemos, Que el Santo Espíritu dice, poner por el mundo quiero fuego, para que se encienda en mi lanto amor. Y luego adornados de virtudes, de riquezas de Dios llenos, por revelación divina, nos dice por San Mateo. Eligieron sus Provincias, donde con divino aliento, con milagrosos principios la fe santa establecieron. Y como los alfos muros de Hiericó se cayeron, llevando los sacerdotes el Arca del Testamento. Al rumor de las trompetas, a la voz del Evangelio las naciones más remoras a Cristo reconocieron. No sabéis que dijo Cristo a su dicípulo Pedro tú eres piedra fuerte, en ti fundo mi Iglesia, y es cierto, que no dijo, iglesías, no, porque de fe lo creemos ques una individual, y ques Esposa del Verbo. No juráis en el Baptismo. que guardaréis sus precetos, y ampararla y defenderla? si son estos argumentos. Ciertos, decid como ahora a estas verdades opuestos por entregaros al vicio contra la Iglesia habéis hecho Diabólica oposición, y tenéis por más desprecio abiertas así las puertas para inficionar al pueblo? Y tu Nestorio, no fuiste Legislador y maestro, tú no escribiste los libros que a mí se me atribuyeron. Por cuyo grave delito en el monte un bandolero te dio el castigo, y quito la vil cabeza del cuello. Pues ya que por parte mía, Nestorio, no he satisfocho; de parte de Dios ahora te pido, mando y requiero Digas si fuiste el autor, para questé satisfecho el mundo de mi inocencia: y el justo arrepentimiento veamos de aquesta gente que te sigue. Yo confieso, que los libros escribí. De enojo y pesar reviento, queste fraile pueda tanto. Gran prodigio, gran portento! 1. Cofuso estoy. 2. Yo turbado. 1. Seguir la verdad pretendo. Pues no es bien que a hombre tan malo. que está ardiendo en el infierno se le consagren altares; la estatua caya en el suelo: la piedra del monte soy, , qu contra Nabuco soberbio. Fuego arroja. . Pues no sa- que ste fraile es hechicero? (bes Santo es Enrique sin duda, Dios por su inocencia ha vuel 2. Con tan santos desengaños (to. la justa enmienda prometo. Ya que he hallado ocasión Marganta para hablarte será bien comunicarte lo que siente el corazón. No culpes mi atrevimiento por hijo de tu hermosura, aunque parezca locura amar sin merecimiento. Y pues el pecho se abrala; quiero confesarte aquí que no fue Enrique, yo fui el que fue y entro en tu casa. Como siempre Ines ha estado presente, no da lugar para poderte hablar, ni decirte mi cuidado. Si me haces tan venturoso, y acaso en tu gracia estoy, o desde luego aquí te doy palabra de ser tu esposo. Que Roberto fue el que entró con el sueño me engañe. Que Enrique Susón no fue quien mi perdición causó. De estos lascinos amores voya darle cuenta a Ines, con que pienso de los tres ver las discordias mejores. No será razón que inquietes Roberto mi voluntad; aunque en esta adversidad ser mi esposo me prometes. Ay Enrique, desde aquí me aflije un nuevo cuidado, si engañada te he olvidado, hoy naco tu amor en mí. Cómo sombra he de seguirte. Yo como a sobra dejarte. Solo pretendo obligarte. Yo procuro persuadirte. Desesperada y furiosa voy siguiendo mis desuelos, que son veneno los celos y soy mujer, y celosa. Que estaban juntos los dos, dijo Guillermo, y aquí. Ines es esta. . Perdí el sufrimiento, por Dios. Ines parece que vienes algo mudado el color. Con tus mudanzas traidor esta mudanza previenes: y tú, si llego a rogarte Margatita, este cruel, que haces a solas con él. Satisfacción quiero darte. No quiero satisfacción, si te piensas resistir, como así llegaste a asir del copete la ocasión. Mujer que su favor niega, al primer atrevimiento no tiene liviano intento. Qué satisfacción tan ciega. No te quiero responder, que estás muy necia; y cansada. Justamente va enojada. Ha llegado a merecer, no me espanto que la abones. También te quiero dejar. Haces bien, por no escuchar tus ingratas sinrazones. Solo de mi gusto trato, ni te olvido, ni te quiero. Ah, falso, mal caballero, cruel, atrevido, ingrato, Solo trato de mi gusto, pues tus pasos seguiré, y ese gusto estórbate tan villano; y tan injusto. Aunque ya está satisfecho nuestro padre, me ha mandado que en mi celda retirado asista? . Muy mal ha hecho. Y es crueldad muy conocida, si de su inocencia ya, tan cierto el Prior está. No lo estará de mi vida. Mucho de fray Juan sentí la muerte, mi amigo fue: de decirle me olvide las misas que prometí. Fray Juan fue, como es notorio un santo; y será excusado (do Por qué? . Porque no haura entra su alma en el Purgatorio. Modérese por su vida fray Guillermo en el hablar. Yo me quiero retirar, En mi pasión divertida dentro del Convento, ay cielos, estoy. . Atrevida estás, Margarita adónde vas? A dar fin a mis desuelos. Qué intentas? Escuchar quiero: Esta es Margarita. . Darte de mis pensamientos parte, y de mi amor verdadero. Cuantas esperanzas diste Enrique a mi casto amor, en tiempo que fue mayor la resistencia que viste. Pues estando dedicada a Dios; por quererte a ti, la palabra no cumplí en mi fe revalidada. Pues como así me dejaste, causando me tus engaños tantas, penas, tantos daños, y de este amor te olvidaste. Mas ya que por sacerdote no puedes ser mi marido, solo que me quieras pido, que no importa que se note mi ciega resolución, pues solo te adoro a tir Mira, que buscas así otra vez tu perdición Y pues de aquesas tormentas sacaste al puerto tu honor, no es bien que ese ciego etror ocasione tus afrentas. Dios te libró por el celo? con que en tanta adversidad guardaste la castidad con que has obligado al cielo. Y así, pues Dios te ha librado no seas desconocida, vete en paz. . Estoy corrida. Vete, y llora tu pecado. Por las razones que oí he conocido su intento. Ya me cansas, que tormento. Tú me ofendes, ay de mí Aquí me dicen que entró Margarta . Este es mi hermano, encubrirme será en vano, supuesto que ya nos vio. Si el verme te causa espanto, y vergonzoso temor: que será a tu Criador a quien ofendiste tanto. Tu Roberto, cómo tardas? que te detienes? qué esperas? las penas no consideras, que por tus culpas aguardas. Temed el rigor de Dios, que si permite la ofensa, llegara la recompensa, y el castigo de los dos. Que a pedirle me refiero el perdón que os puede dar, Qué perdón puede alcanzar un hipócrita hechicero. Si tienes tantos pecados con Dios, que has de merecer Pues aquí os hago saber que estáis los dos condenados. Señor, para que esta fiera sea testigo de sus males, mostrad algunas señales del rigor que les espera. Pues mi verdad no creéis, y así resueltos estáis: Dios permite que veáis las penas que padecéis. Ay de mí, que ahora temo la pena de mi locura. De que sirve la hermosura, si ha de llegar a este extremo. Ya conozco señor mío justamente mi malicia. Precito estoy de justicia, mas en vos mi Dios confío. Confieso que he merecido la muerte por el pecado, la culpa me ha derribado, pues como bruto he vivido. Pero si sois el ollero que nos dice la escritura, vuestro vaso soy y hechura, volver a esas manos quiero. Mas como tendré esperanza cuando de vos me destierro y añadiendo hyerro a hierro, írrite vuestra venganza. Con justa causa recelo Ines nuestra salvación. Santo es Enrique Susón. Solo tengo ese consuelo. Con vos mi dulce Jesús vengo a cumplir mi destierro si puede estarlo quien goza señor los favores vuestros. Aquí me retiro un rato, que ando alcanzado de sueño rezare para dormir, sibien potas veces rezo. Mil veces he reparado. en estos divertimientos, y no se a que lo atribuya sin duda alguna que tengo. Algún cirro en la barriga. y este cirro es tan discreto que prohibe devociones. Libros yo en bio desprecio? esto es llegarme a la honra. No os acordáis que diciendo que le adoraséis Luzbel, con valor, y con aliento. Le dijistes que se fuese, porque en sus locos intentos y articuladas malicias conocistes los efetos. Ya osa, porque llegó al Arca del Testamento, no se vio cadaver frío si atrevido a un mismo tiempo. No replicastes a Malco cuando en ese rostro bello sacrílega mano puso. Mas para que traigo ejemplos si vivís dentro en mi alma, y estáis Jesus en mi pecho. A procurar mi descanso, por voluntad de Dios vengo al mundo otra vez Enrique se ha olvidado del conciorto, y no ha dicho las dos Misas. Dígame hermano, qué es esto? para que mató la luz? Si entiende que estoy durmiendo y para mortificarme toma esa ocasión; no pienso responder? . Vaya a encender. Hábleme, que voy a tiento ay. . De qué se queja? Puse todos los diez Mandamientos en un pedazo de nieve, Mire que aguardo. Ya vuelvo. Oh es cirro, o es zaratan, volamatriz, o conjelo. Fray Enrique. Quién me llama? Un amigo. . Santo cielo! Eres mi amigo fray Juan? El mismo soy, que padezco en el Purgarorio Enrique con excesivos tormentos, por tu omisión y descuido. Mi inadvertencia confieso. otras dos veces la vela en el camino se ha muerto. Yo cumpliré la palabra que te he dado. . qué es aquello? Yo cumplire la palabra. Gran delito, ya lo entiendo Margarita está en la celda, y por darme perro muerto los dos mataron la luz. A dar cuenta al Prior vuelvo. Conténtome hoy Enrique, de parte de Dios te advierto, que en breves días tendrán tus muchos trabajos premio Yo amigo le pediré que te dé eterno sosiego. Mujer en la celda. Sí. que lo mire bien le advierto. Si lo que digo no es cierto, diré que no estoy en mí: Con ella Enrique habló. Deo gracias, dígame donde aquí una mujer se esconde. Mujer en mi celda? . Yo la vi. . Buscarla quiero Aguárdenme aquí los dos. Divino Jesús, en vos, y en vuestra clemencia espero. Hermano; en que le ofendí que trazando estos engaños, ha causado tantos daños conjurado contra mí. En Guiena públicó, persuadido del demonio, puesto que sueltestimonio con que al pueblo ocasiono. Que los atroyos y fuentes, inficionaba, y los ríos, causando estos desvaríos, peligrosos acidentes. Cuando a Costancia llegué por hereje me acredita y ahora que a Margarira dice, que en mi celda hablé. Si acaso enojado está por algún justo interes, besándole yo los pies, mis hierros perdonará. Ea, mi amigo ha de ser, y pídale a Dios perdón de su mucha obstinación. No hallo aquesta mujer. Pedirme arrepentimiento, es pedir que los tinieblas den luz al mundo, eclipsando la suya el mayor planeta. Pedir que en los elementos cese su continua guerra, seguridad al peligro, y crédito a la sospecha. Porque yo Enrique Susón, soy de otra naturaleza, no de materia tan vil como el hombre, pues pudiera A no haber dicho Migue quien como Dios, a la diestra sentarme del mismo Dios, para igualarme a su Esencia. Mas halleme en un instante tan otro ya, que pudiera desmentirse la verdad, a no tener tanta fuerza. Quedó fea la hermosura; pertinaz la continencia, la ingratitud abatida, y humillada la soberbia. Vengose de mí, y crio a su semejanza misma, del polvo alhombre, infudiendo su anhelito en tal bajeza. Alma racional, a quien, a espada y lanza hago guerra, yo te he desacreditado; y cuando todos confiesan que eres santo; te quitén la opinión que te sustenta. Hasta ahora, que permiten Dios, que mis engaños sepas. y pues no me conociste, es justa razón que adviertas, que pides mil imposibles en pedir que me arrepienta. Ya que no te he conodido; por secreta providencia, de Dios, no es bien que atormentes este hombre. . Linda flema, eso no te toca a ti, acexcusa esa diligencia. No permitáis señor mío, que aqueste hombre padezca. Mirad señor que os costó bajar del cielo a la tierra, y padecistes por el muerte, tormentos, y afrentas. De este cuerpo has de salir dragón fiero, horrible bestia. Saldré a pesar del infierno. Siempre al infierno le pesa de los aumentos del hombre vencio la palabra vuestra. Santo es Enrique, no hay duda, bien lo ha dicho la esperiencia, de los milagros que he visto. Pues conoce mis flaquezas, padre ruegue a Dios por mí, que mi poca continencia, y mis continuas malicias estos abortos engendran. Pídale perdón a Dios. Si pedire muy de verás. Avilare al Provincial verdades tan manifiestas de fray Enrique aseguran la santidad que profesa. De mi salvación incierto llego ya a considerar, que ha de venirme a faltar tierra donde caiga muerto. Pues de mi vida perdida; me causa tormento el yer como ha de satisfacer tantas culpas una vida. A Enrique busco, a quien ya conozco porsanto, y veo que se ha engañado el deseo, pues en la Iglesia no está. Mas ay de mí, que ya he visto la causa de mi temor: y estoy siendo pecador en la presencia de Cristo. Aunque advierto en los cuida que atormentan mi memoria (dos que es más su miscricordia, que mis culpas y pecados. Y así pues esta presente, a voces publicare mi delito, y llegaré como el sediento a la fuente. Ya llego a tus santos pies Cristo Dios crucificado para salud de los hombres sierpe levantada en alto. Obediente Isacherido, que sin transferir el acto, fuiste Isac, fuiste Cordero. figura, y lo figurado. Tú que al árbol de la vida pudiste medir los brazos: y siendo inocente y justo ser de un pecado retrato. Satisfecho, aunque rendido admiración y milagro de tu piedad traigo apenas sano el pecho, linpias manos. Ruben soy, que con el agua que de mis ojos derramo intento lavar tus pies Joseph justo entronizado. Yo cuyo voto atrevido te pudo hacer esclavo de la cisterna en que entonces te tuvieron mis pecados. La polimita me cupo, después que suertes echamos con ella al padre le ofrezco tu sangre y mi desengaño. De la prisión de mi vida ya como el copero ingrato, los grillos casien los pies, marreconocido salgo. La común misericordia pido a tus plantas bramando voces de David rendido, del brazo de Dios postrado. No te detengas Roberto; sala prisa, alarga el paso. Eferos son de la culpa; justamente has castigado Enrique mi atrevimiento, sibien el rigor extraño, como de la Iglesia quieres echarme, aunque soy tan malo. Déjame, que busque en ella, y en Dios es perdón que aguardo; pero si precito estoy como dices, no me espanto que ese rigor ejecutes. Mira el riesgo enque has estado Dios por tu arrepentimiento tus culpas ha perdonado. y por la fe que tuviste, y Cristiano celo; cuando diste a Nestorio la muerte. Y mandó que de este daño te librase, y te dijese, que tus dudas se acabaron; sirve a Dios, y con Ines tercasarás. Ro El milagro publicaré por el mundo. Quédate a Dios; que me hallo de un acidente afligido. Dame primero tus brazos: mal dije, los pies re pido. Dios te haga Robiún santo. Qué ruido es este Ines? Lo mismo voy preguntando. La Capilla se cayó. A estar un hombre debajo, no fuera la burla mala. No es Robertiel que miramos? Qués esto Roberti? . Ahora estaba con Dios hablando, y fray Enrique llegó con acelerado paso, y me echó de la Capilla. Y apenas aquí llegamos cuando cayó el edificio. Caso portentoso y rarol ̱ Yo, tuve una hipocondría desde la nuca hasta el bazo, que paso plaza de cirro, y se resolvió en un diablo. Tan necio y tan enfadoso, descortes, y porfiado, que me daba mil pesares: más fray Enrique le ha dado libertad por muchos meses. Qué sería ver, caso extraño el dicho diablo en mi cuerpo y con sus patas de gallo. Ya en figura de dragón: ya de sierpe, ya de sapo; ya de sastre, ya de mona: ya de suegro, ya de gato. Ya que se van sus virtudes y santidad publicando con diabólicos intentos, y del demonio incitados, Los dos heréricos libros propusimos todos cuatro en el Capítulo, que eran suyos; aunque los hallamos, A Nestorio aquel hereje que dimos la muerte cuando al Capítulo venía. Padre, yo estoy relebado de pena; que el enemigo de todo el género humano gobernaba mis acciones. Yo me desdigo, y declaro, que no supelo que dije; y hablé por boca de ganso. Noticia tengo de todo. A fray Enrique buscamos, padre, y a su celda fuimos confusos y avergonzados de nuestros pasados hierros. Y de suerte le hallamos que pongo en duda su vida; aunque animoso y gallardo. nos ha exhortado en la fe. 2.. Sin duea estará acabando, porque es fuerte el acidente Vamos a su celda . Vamos El riesgo está en la tardanza. Para tan piadoso acto venid, que yo doy licencia. Gracias a Dios que me hallo libre de huésped tan ruin, tan asqueroso y tan malo. Dulce Jesús de mi vida consoladme y defendedme: no permitáis que el demonio mis sentidos atormente. Ahora es tiempo, señor, que el favor no se me niegue. Mas qué música es, aquesta que al mismo cielo suspende. Enrique . Señor. . En mí amparo y defensa tienes? llega al Sunno Sacerdote, que por Víático viene a darte su mismo cuerpo. Tan gran favor como aqueste quién, Señor, le ha merecido? Quién me sirve le merece. Señor, vuestro esclavo soy. Recivir Enrique puedes el pan que adoran, los cielos. Con esto, Señor, no teme el alma al dragón soberbio. Hoy verás Enrique, advierte a la Jerusalé triunfante, donde está el Rey de los Reyes. Angélicas voces se oyen. Cielo la celda parece. (lo. 1. Todo es gloria, todo es cie Gracias a Dios, que mi huésped me dejó el conocimiento, que me usurpó tantos meses. Pedirle quiero perdón. Nuevos temores previene la aprensió de mis culpas. Vuestra reverencia llegue; porque sin duda está muerto. Padre es razón que nos deje solos y desconsolados? Margarita y Ines vienen, mi Padre, a que las perdone. Roberto amigo bien puedes desposarte con mi hermana: con ella a Suenia vuelve, sirve a Dios, y Margarita en hábito penitente se servira en un Convento. Mi pensamiento es aquese, y humilde beso esas plantas. Bien es que a Guillermo deje algún rincón en Costancia, porque después de su muerte huéspedes no se le atrevan. No es tiempo de gracias esté Ea, mi dulce Jesús, en vuestras manos se ofreco mi espíritu . Ya espiró. Porque Lisardo confiese Señado ilustre sus hierros, de que pide humildementeo perdón, que con pechos nobles mucho la humildad merece.