Texto digital de El caballero sastre
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Juan de la Flor
- Atribución estilometría
- No es posible No concluyente
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El caballero sastre. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/caballero-sastre-el.

EL CABALLERO SASTRE
JORNADA PRIMERA
edar, ora. En que he de decir que está vuesa merced ocupada? Oh que impertinencia, en nada. Pues quién la mete a ella acá? Méteme mirar que un viejo de mil años de experiencia, responda una impertinencia, pudiendo darnos consejo. R Paso señora Hernández, no se alborote, ni riña; porque por Dios que no es niña, ni yo júguete de Flandes. Buena desuengüenza a fe, viejo cada día me llama ante mi amo, y mi ama; y más, que no se porque. Ese más, vos lo añadís. Pues más os digo esta vez, que un viejo para más es que una vieja, si advertís. Que pues me hacéis hablar, aunque soy viejo, y enjuto, puedo dar al mundo fruto, mas vos no le podéis dar. Ay tal descomedimiento, delante de mi señora? Rodrígüez salios ahora. Cimenterio gargajento, Mirad quién ha de hacer casta? No os vais? . Ya me voy. Pues por vida de quien soy. Bueno está Hernández, basta. Vieja a mí, viejo ruin: hay tal maldad mi señora? hice a hora día de Sant Martín. aste ya, por quien yo so mirad quien os lo aconseja. Trabajos me tienen vieja, que en verdad yo no lo soy. Enjuga esas gotas frías, que por ese rostro van; que a penas se enjugaran, cuando revienten las mías. Atiende a mi mal, que es más; que si por un desvarío, llorando haces un río, oyéndome, un mar harás. Atenta a mis penas fieras estarás, que si no burlas, si viertes agua en las burlas, verteras sangre en las verás. Quiérote, amiga, decir lo que imagino, y enredo; porque sin ti, yo no puedo con esta traza salir. Y antes que a decir te acuda, el caso advierte primero; que tu consejo no quiero, sino me prestas tu ayuda. Si como yo te dispones, y a darme ayuda te atreves, cumples con lo que me debes, y en obligación me pones. La color se te ha mudado mi señora doña Elvira? Provocome el viejo a ira. Tú sin sangre me has dejado. Cuando por tu casamiento la casa está alborotada, la tapicería colgada, prevenido el ornamento. zos, y gastados tantos dineros, convidados Caballeros, tus parientes ya avisados. Máquinas, trazas, y enredas, mira te, señora, en ello, no sea cosa que hacerlo, ni yo pueda, ni tu puedas. En lo que me has de ayudar, aunque es de mucha importancia, puesto el blanco en la ganancia, me lo has de facilitar. Que el lauro de aquesta palma, según que siento de mí, ha de ser ganarme aquí, y darte por premio el alma. Que grandeza es emprender lo que parece imposible; que lo que es llano, y posible, eso fácil es de hacer. Tanto mi alma te adora, que este amor me ha de hacer que me pierda, y no es perder, si tú te ganas señora. Descubre tu pensamiento, haz que lo oiga; y lo vea, que ya Hernández desea morir, por darte contento. Ya sabes amiga mía, bien lo sabes, bien te acuerda, que por muerte de mi padre, mi persona, y mi hacienda Quedó en poder de mi tío, tan a su gusto sujeta, que de su hijo, y mi primo pretende que esposa sea. Muévele a esto el interes de mayorazgo que espera, al provecho de su hijo, la cudicia que en el reina. Y no mira que el esposo, a quien da su amarga deuda, es un infierno abreviado, go, y guerra. Qué es un necio, torpe, y feo mas que un bruto de una aldea; maldito talle de cuerpo, mal garbo pescuezo, y piernas. Que cómo es público, y sabes cuando pasea las fiestas, es asco de las hermosas, y consuelo de las feas. Que puede el mundo decir, cuando esta desdicha vea, sino que me han castigado, sobre quitarme la hacienda? Tómese mi mayorazgo, empeñelo, gaste, y venda, porque en las cosas de gusto amarga mucho la fuerza. Que ya estoy determinada a morir, antes que vea mi enfado, y su pretensión, a una cama, y a una mesa. Y así para concluir, y dar remedio a mi ofensa, quiero en secreto casarme: con quién amiga, si piensas? Con el donaire mayor, con la mejor gentileza que el mundo puso en los hombres, ni se ha visto en esta tierra. Este es, amiga, don Juan; este es quien me tiene muerta, y a quien dio el cielo tal gracia, que hasta el nombre gracia sueña. Quiera Dios que mi ventura la halle en él tan de verás, que yo merezca ser suya, y no de aquel que lo piensa. Ayer le embie un papel, que el honor me hizo fuerza que hoy me viese, y no escribí para el efeto que era. Si merezco que lo haga, entrar le ves por la rnández mi int que no podré de vergüenza. Y que si se determina a ser mi esposo, que venga entre las once, y las doce, porque sepa que es de verás. Que la que de verás ama, determinada de veras, el plazo más corto es largo para acabar lo que piensa. Señora en lo que has trazado, tienes mil veces razón, y a se que mi corazón tantas, y más lo ha llorado. Y a veces, juntas las dos, tratar de esto te pensaba; y luego atras me tornaba, por no hacer ofensa a Dios, Y mis ojos de agua llenos, sentían ver esa belleza en poder de la bruteza de ese monstruo, o poco menos. Y tu hermosura mirando, y tu suerte maldiciendo, justicia al cielo pidiendo, y este Rosario pasando: Pedía encarecidamente a diós, que te revelase cosas, con que te estorbase el daño que está presente. Y esto ahora a que te atreves, puedes creer mi señora, que aunque soy gran pecadora, que a Hernández tú se lo debes. No puedo yo presumir, sino que por ti el señor me ha hecho tan gran favor. Has señora de advertir, Si don Juan entrare aquí, muéstrate corta, y turbada, y tú no le digas nada, déjame con él a mí. Que los hombres por cordura un honesto proceder, y no una desenvoltura. Señora, el señor don Juan está aquí; y hablar te quiere: dírele que entre, o qué espere? Hernández que le diré? Que entre; pues hay coyuntura. Decilde que entre. . Señora, entrando está ahora mi deseo, y tu ventura. Pues qué he de hacer en entrando? La reverencia, y callar; y con un dulce mirar, clavalle el alma mirando. Muy serena, y sosegada, y si él te hablare grave, responderas muy suave, quédito, y algo turbada. Que las doncellas honradas, hasta en eso dan las muestras que piensan, si las ven diestras, que ya están examinadas. a. Señora aqueste papel, de la suerte que os le muestro, se me ha vendido por vuestro, y está vuestro nombre en él. No se si vuestra grandeza, a escribirme se abajara, o mi bajeza llegara a merecer tanta alteza. Que fuera poco estimaros, quereros de mi servir, y yo necio en presumir que acertara a contentaros. Nunca el comprar, y el vende lo tuve por de importancia; mas la mi el de esta ganancia, Qué es tan dichoso este empleo que hallo, mirando en él, que por comprar un papel, gano la gloria que veo. Veisme aquí, si me queréis; manda, comenza a mandarme, que podré en algo estimarme, luego que vos me mandéis. Es verdad que ese papel yo le escribí, y no hay negarlo; que quien me forzo a enviallo, me obliga a decir que es él. Y donde hay tanto valor, fuera don Juan mal mirado, mandar yo como a criado, quien ha de ser mi señor. Mi señora, y mi señor, no es tiempo de cumplimientos, sino a declarar intentos, y manos a la lavor. Que si como es ordinario, se habla de pasatiempo, faltara después el tiempo para lo más necesario. A casarse está dispuesta doña Elvira mi señora con vos, y no resta ahora sino oír vuestra respuesta. Si os está bien el hacerlo, luego la resolación; que pasada esta ocasión, no aura lugar para ello. Toda la dificultad que os puede aquí perturbar, doña Elvira ha de allanar con mucha facilidad. Y porque lo echéis de ver, y que su amor se entienda, yo se que os dará una prenda, que no la deje perder. Solo por asiguraros, que estará muy firme en ello, el honor que ha de entregaros. Cómo puede aquesto ser? que eso intenta? eso desea? no se por Dios si lo crea, o lo deje de creer. Qué es público en la ciudad, que con su primo se casa. Es verdad, mas esa brasa encendio esta novedad. Que por no casar con él, y téneros afición, nació la resolución de escribiros el papel. Juro señora por Dios; que entiendo, y siempre entendí que no hubo partes en mí para obligaros a vos. Y si os tienen obligada, es milagro del Señor, que haya en mis partes valor para obligaros en nada. Aunque alguna hallaréis, que merezca lauro, y palina, que es mi doña Elvira el alma, a donde siempre estaréis. Que ella, y mí se verdadera no os olvidaran jamás: y alma aura que valga más, pero no que más os quiera. Mucho os habéis humillado don Juan, pero sabe Dios, si las partes que hay en vos son las que me han obligado. Teneos en mucho en tenerlas, que no me parece mal, no hacer de ellas el caudal, ni es la menor parte de ellas. Estimaos como a mi vida, si se, mi esposo os agrada, que yo estoy determinada, y no estare arrepentida. Mirando la calidao que a tanto merecimiento me ha traido mi humildad. Adiós le es muy propia cosa los humildes ensalzar, y vos quereislo imitar en eso, porque sois diosa. Y aún en más le parecéis, pues entre grandes y chicos, pudiendo os servir de ricos, a los pobres escogéis. Tan conformados los dos, todo lo tengo por llano: don Juan dadme acá esa mano, haga os bien casados Dios. Dice el señor desposado que venga a verse con él, porque viene algo enfadado. Venga Bércebú con él. Ese le venga acabar a él, y a mi ingrato tío, pues su enfado con el mío procura desenfadar. Dile que venga don Juan esta noche a estar conmigo, y éntrale por el postigo que va a salir al zaguán. A quien no causan espanto tan temerarios efetos? Señor. . Por estos secretos estas privan siempre tanto. Como se arrime a la puerta, se abrita luego en entrando, y hallaréis me allí esperando. Que no aurá falta, estad cierta. Don Diego mal me pagáis la afición que os he tenido: pues pensáis que os he ofendido Culpáis me que ayer, y hoy salió don Juan de aquí; verdad es, mas si es por mí, yo inocente de ello estoy. Y a no pensar que nacía aqueso que imagináis, de lo mucho que me amáis, a se que me enojaría. Doña Juana no soy necio, ni aquesta imaginación fundo en tan poca razón, que cause en vos menosprecio. Que en vos mal se echa de ver que anda con vos liberal, y vos no le queréis mal, porque os basta ser mujer. Y de aquesto satisfecho, dame aquí cierto temor: más señora vuestro honor, que quiza no mi provecho. Mujer soy, y si es falta, de aquesa falta reniego, que no os amara don Diego, si me faltara esa falta. Muchos yerros hay en ellas, y yo confieso que erramos: que pocas nos escapamos, y yo más que todas ellas. Pero pregunto os yo a vos, por solo mi satisfecho: aura alguna que haya hecho un hierro solo, y no dos? Y muchas que no erraron. Pues yo don Diego si erre en entregaros mi fe, mis deseos me engañaron. Pensa señor si esto es, que ya que no os he ofendido, como alguna que ha habido que más que yo erró: pues Porque me hable don Juan, luego al amor satisface, a todas las que aquí están. Y cuando algún pensamiento nga a caso de servirme; me ha de obligar a estar firme mi honor, y el daros contento. Saben muy mal resistir mujeres a un porfiar, y mucho más mal obrar, lo que no saben decir. Y como ha poco que estáis obligada de su amor, será poquito el favor, doña Juana, que le dais. Aura más, vendrá de augmento, si le aflige su cuidado; y si hoy os diere enfado, mañana os dará contento. Múdanse de pensamientos, que ya de esto tengo indicios, y al peso de los servicios, crecen los merecimientos. Y no le mostréis aceros, porque no es razón por Dios, que si quebramos los dos, queda con que entreteneros. Si dais en eso, señor, romperé a voces los cielos, que a vuelta de aquesos celos hacéis agravio a mi honor. Digo que tenéis razón, que está de mi enamorado: mas por ventura yo he dado a don Juan esa ocasión? Que el cielo no me dotara de tal gracia, de manera que a todos no pareciera, con que a vos os contentara. Paso, porque viene aquí don Juan, a buscar su prenda, y no quiero que os entienda, Que con tan grande atención está hablando a don Diego, y amores no so, reniego (. del amor, si no lo son. A vuesa merced guarde Dios. . . Y así a vuesa merced. Si es secreto, volvere después por acá a la tarde. Secreto aquí, no señor, vuesa merced no se vuelva. Vuesa merced se resuelva, y diga en lo que paro. Murió en efeto mi padre, y estas casas que dejo, son las mismas que llevó en la dote de mi madre. Y dícenos un Letrado, que se nos han de volver, porque no podía vender lo que está a la dote obligado. Nosotras con la cudicia. comenzamos pleito luego: parece os señor don Diego qué alcanzaremos justicia? Señora bien podrá ser, si el Letrado lo asigura: mas otro aura, por ventura, de contrario parecer. Si es rico el competidor, suelen los pleitos, costar mas que se suele ganar de una sentencia en favor. No fuera mejor concierto? Señora mejor sería. De mi pártedo querría. Y es lo mejor, y más cierto, Y se tiene de contino por más cierto encual quier parte Señor es recia la parte, y no hay meterla en camino. Piensa que tiene justicia. Y acá lo mismo pensamos nlos nos alcanza esa malicia. Y si se aclara, confieso que se lleve lo mejor, y aún condenen al actor en las costas del proceso. u El cielo, señor, defienda la verdad con que pleiteo. Cómo esa no faltare, creo que aura Alcalde que lo entienda. Plegue a Dios que así lo haga, señora, y os de salud. Y ese mismo os dé quietud, mi señor, y os satisfaga. Adiós don Juan. . . Idcón Dios. Don Diego va apasionado, y don Juan queda turbado, celosos ambos a dos. Que no acabo de entender a mí mismo corazón, o me falta la razón, o me engaña esta mujer. Señor don Juan, que se ha hecho vuesa merced todo hoy? Según, doña Juana, estoy, no me hecho, mas deshecho. Que había, en que yo pudiera serviros de alguna cosa, que por muy dificultosa, don Diego no la hiciera? Pues que yo soy menos que él, y su ventura es más alta, y no pudiera haber falta donde no faltara el. De más de que es muy galán, y aún allá medio Letrado, y el pleito fue acomodado para cumplir con don Juan. No tenéis don Juan razón, que habéis visto vos aquí para hacerme ofensa a mí nfesáis me que me amay señora yo no os lo niego: mas si también a don Diego, de más que honrada pasáis. Yo soy muy necio en sentir que le queréis, y él os ama, en no agradarle la dama, y el déjaros de servir. Porque soy enamorado, sin fraude, engaño, ni dolo, muy bueno cuando soy solo, y mal para acompañado. Que ame a dos una mujer de vuestras prendas, y honra: si en una baja es deshonra, mira en vos que puede ser? Por Dios que de entretenerlos, yo no se que presumís, sino es que os apercebís por si hubiere falta de ellos. Si esto puede ser, barrunto que mucho daño os vendría, porque no es mercaduria, para tenerla por junto. Bien se le paga a mi fe, hablar con tanto rigor, y a la voluntad mayor, con que yo siempre os ame. Pues mis ojos os dirán si tengo sin vos sosiego, y si mirando a don Diego, no estaba el alma en don Juan. Y cuando os vi, de manera, señor, se alegró mi cara, que por poco la mostrara, si al deshonor no temiera. Bien os podéis sosegar. porque os hago juramento, que le hablo, y no es mi intento dalle en el alma lugar. Que llegue a tales extremos lo que puede una muj lla, y no a lo que vemos. Que tan grande mi amor sea, y lo que estoy padeciendo, que con ver que esta mintiendo, quiere el alma que la crea. Doña Juana mía, en quien esta alma cautiva adora, lo que yo os dije, señora, nació de quereros bien. Haced señora donaire de mis injustos recelos, que una alma que tiene celos, al Sol teme, y cela el aire. Confieso que os ofendí, perdonad señora mía, que pues la causa fue mía, yo la tomo sobre mí. Yo soy la que os he agraviado, pues que de mí os ofendistes, y ese enojo que tuvistes, fue enojo de enamorado. Por eso no me ofendí, que se guardar un decoro: y ofensas de quien adoro, son regalos para mí. Echado he menos un guante, si lo he por acá olvidado. No, que yo le hubiera alzado. Por este otro era importante. De eso me acontece a mí. Buen uso, pero importuno, pues en ausencia del uno, se echa el otro por hay, La vuelta di, con intento ( . de decirle a esta quien era; mas su honor es de manera que muda mi pensamiento. Cuando se sentenciara. este pleito, mi señora? Luego ya coneluso esta? Señor si. . . Muy bien decía, que gran justicia tenía, pues tan presto concluis. Don Diego va alborotado, y don Juan lo está también, no se como, ni con quien me escape de aqueste enfado. Quise os luego preguntar del pleito, porque entendiera que nuestra plática era de pleitos, y no de amor. Ruido siento. . . Qué miráis? Mi madre, adiós. Pues veámonos los dos esta noche, si gustáis. Aura lugar doña Juana, porque vendré? . . No lo sé, mas si hubiere os lo diré señor desde la ventana. . Que habiéndóseme ofrecido doña Elvira por mujer, me tiene esta de traer amartelado; y perdido. Que porque de ver he echado, que la entretiene don Diego, se acrecienta más mi fuego, y crece más mi cuidado. Que más gloria, y gentileza, que más gala, y hermosura, que más donaire, y belleza, que más linaje, y cordura Puedo hallar, que en mi esposa? es ciego amor, y ando ciego, y los celos de don Diego me pintan está una diosa. Pero vence la razón, a quien el discreto mira, gozar quiero a doña Elvira, y no perder la ocasión. aunque tengo el alm mas de doce mil de renta, y arrastrando la traera. Como sobrina te cuento, esta todo aderezado, que como me dio cuidado, tuve poco sufrimiento. Y para la velación, el padrino, y la madrina tome a tu gusto sobrina, cuanto a vuestra pretensión. Qué es don Bernardo mi primo, y su mujer doña Ines. Lo que puedo desear es, y tanta merced estimo. Ay don Juan si has de cumplir la palabra que me diste; que en cumplilla, o no, consiste ser yo tu esposa, o morir. Mira que está en la tardanza mi ventura, y mi deseo, y que el peligro que veo, hace temblar mi esperanza. Pues de mi parte no queda que hacer, y de la tuya harás como se concluya lo más presto que ser pueda. Y en lo que toca al vestir, no se repare en dinero, que en ninguna cosa quiero seas escasa en pedir. Llámense los brosadores, y bórdense los vestidos, con mucho oro enriquecidos, y de las muestras mejores. Y a los plateros haré que traigan joyas costosas; y de todas estas cosas, las mejores te daré. due ve en vuestro poder están, aquesos se gastaran en cuellos, y verdugados. Mira que terne a ventura, que se haga de este modo, que quiero que iguale todo con tu mucha hermosura. Vivas mil años señor, y guarde Dios a mi primo; que si por algo me estimo, es por ti, y por su valor. De hoy a delante dirás mi esposo, pues ya lo es. Cámaras ahora, y después le den, suplico a San Blas. Qué dices de este cuidado de mi tío; y de su cuenta? Todo aquello me contenta. Ya mí; mas no el desposado. Que viendo cual soy, y él es se me aflige el corazón, y hago yo como el pavón cuando se mira a los pies. Esto se ha de remediar, y estara bien remediado, sino es don Juan descuidado en ponerse en su lugar. También mi pasión es esa, y estoy algo recelosa, no tenga otra oculta cosa que le impida esta promesa. Que como es galán, y honrado y a las más altas convenga, será milagro que tenga el puesto desocupado. Y como me engaña amor, que otras tenga, no condeno que no hay gozar de lo bueno imper afrírelos, y querrelos: que provecho dan los celos, pues augmentan más la fe? En ellos pondré mi vida: menos mal es mi cuidado, los celos, que no el enfado de la cosa aborrecida. En efecto, estas dispuesta a lo que está concertado? Bien viene con mi cuidado cielos, la pregunta de esta. Lo que me va, no consiente que me arrepienta de nada, que mujer determinada pocas veces se arrepiente. Eso me dices amiga, no imagines si lo estás. Como a la que le va más, y tanto su bien le obliga. Mi vida se ha de perder por tu gusto fácilmente, si mujer no se arrepiente, señora yo soy mujer. En prueba de tu firmeza, te dije aquello señora. En eso conozco ahora tu lealtad, y tu nobleza. Y si de esa suerte acudes, mucho al cabo he de deberte. Señora hasta la muerte te he de ayudar, no lo dudes. Y para que estes más cierta de lo que yo hacer espero, la llave quité al portero, ves la aquí, que es de la puerta. El viejo la va a buscar, y es traza galana, y alta, que por no decir la falta, abierta la ha de dejar. Y don Juan fuera de aquí, tu contenta, y el contento, la arrojare en su aposento, Ay Hernandez de mi vida, tal lealtad cabe en tu pecho? Mira la que aquesto ha hecho, si ha de estar arrepentida. Con razón puedo decir que eres mi gloria, y descanso, y que si este bien alcanzo, soy tu esclava hasta morir. Y ya el principio dichoso de la llave, y tu concierto, me hacen tener por cierto un dulce fin con mi esposo. Que tanta gloria yo sueño, dulce llave de mi vida, que por haceros perdida, se ha de ganar vuestro dueño. Llave milagrosa, en quien veré tan grande ventura, que sin tocar cerradura, abrire puerta a mi bien. Quiero os guardar el decoro, pues sois de tan grande peso, y como a reliquia os beso, y a quien os hurtó adoro. No lo quiera Dios, ni mande, señora adorarme a mí. Ah, como saca de sí un gusto, cuando es muy grande. No te espantes, dulce amiga, de aqueste extremo que hago, que en adorarte no pagó lo que tu lealtad me obliga. Ya es hora de apercibir, señora lo que convenga, guarda para cuando venga tú don Juan que le decir. Con el alma que acertáis, ay celos cuanto podéis, pues por verás nos vende las burlas; con que asor Falsa condición de antojos, que puestos al punto ven a treinta leguas del bien, el mal cerca de los ojos. Enfermedad, rabia, y daño, pasión de tan grande enojo, que el mayor mal de un antojo es el menor desengaño. Si en todos los monimientos de doña Juana, y don Juan, conoce el blanco en que dan, volvé a tierra pensamientos. Mirad que perdidos vais, pues con tan gran sinrazón a tan ingrata afición tanta firmeza mostráis? Quitad del alma este amor, porque os engañan, confieso, concluso será el proceso, y sentencia con rigor. Paso, a más humanidad, y con esta traza nueva, recibe esta causa a prueba, no os la alegue nulidad. De día estoy satisfecho que estos no tienen lugar para poderse hablar, y que denoche sospecho. Esta calle rondare, y quiera el cielo que venga, y ella le hable, y yo tenga desengañada mi fe. Con tan grande fuerza tira este amor la furia insana, que pensando en doña Juana, aborrezco a doña Elvira. Qué firmeza, y lealtad busco en un rapaz sin ojos, donde reinan los antojos, y manda la voluntad? y a doña Elvira aborrezco, y celoso doy, y ofrezco por la falsa al quimia el oro. Si me tienen hechizado? si a caso me traen loco? más harto hechizado, y loco es quien anda amartelado. Aa celos, como abrasáis: sois criados del amor, y podéis más que el señor, cuando en un alma reináis. Pues me tenéis de manera, que si duráis, rabiare por vosotros, y haré lo que por el no hiciera. Saltos me da el corazón, . de que es aqueste don Juan. Once, o poco más será: . y mientras las doce son, A doña Juana hablare, que como me dé lugar, podrá está otra perdonar, que otra noche acudire. Y si está no me socorre, volveré a esta otra luego, haremos del amor juego, pues es moneda que corre. Paréceme que a la puerta de doña Elvira ha llegado. Por Dios que tuvo cuidado la dueña, porque está abierta. Quiero adelante pasar, perdonadme puerta honrada, que otra que está aquí cerrada os ha de hacer esperar. No os dejo, porque os desecho: si esperáis, yo vendré a tiempo, que esotra es primera en tiempo, y obliga amor, y es derecho, Parece que se retira, y mi sospecha concierta: mejor estaré a la puerta, sta cerrada, er una seña pequeña, que es la más acostumbrada. Parece me que tiró una piedra a la ventana: eso falsa doña Juana, bien lo barruntaba yo. Quién es? . Ju que os adora. Es don Juan? . . Puede otro ser? Que viniese yo esto a ver. A quién si no yo señora? Mas pudiera ser don Diego, que ya se me había olvidado. Hasta ahora os ha durado? que no le nombréis os ruego. Señora tenéis razón, porque ya mi gloria daña. Que pocas veces se engaña, si es leal, un corazón. Z Mas pues que yo busque el modo, apelando de la vista, justo es que con la revista me den con costas, y todo. Que el engaño en la mujer ha sido toda la vida la verdad más conocida, y más mala de creer. Cruel, tengo por favor mirar que a don Juan engañas, y con él me desengañas a costa de mi dolor. Y como el mayor amigo, ya formo lástima de el, porque has de hacer en el lo mismo que haces conmigo. Dando fin a mi esperanza ire, que así lo público con lo que le dejo rico, canza. Que en efeto no podría, esperando, entrar? . . Sospecho que no. . . Mi desgracia lo aún No don Juan, si no la mía. (hecho Sin duda se ha descuidado el portero de esta puerta; que si no me engaño, abierta esta, si como hombre honrado. Grande olvido fue olvidarla; mas ya que la abrí entrare, y a un criado avisare, para que vuelva a cerralla. g jor don Juan, es ya hora. pues las doce, o más serán. Extraña cosa, don Juan, quiero callar. . Mi señora Está ya desesperada de veros tardar, señor. Doña Elvira tiene amor, y está ya medio casada? No se que esto puede ser, mas quiere el cielo que vea aquesto, para que crea que no hay fiar de mujer. Teméis de entrar por ventura? entrad, perded el temor, que otra vez no aura, señor, tan dichosa coyuntura. Gozad vuestra doña Elvira, que no sois poco dichoso, pues os quiere por esposo, y por vos llora, y suspira. Válgame Dios, qué haré? que no entrar es cobardía; y si esta ventura es mía, por no entrar la perdere. Que pierdo por atreverme, pues me dan la puerta franca? estim con ella pienso al fin verme. Que si en tal seguridad la gozo en esta ocasión, tomada la posesión, es cierta la proptiedad. No os cause eso dolor, que lugar aura más bueno, que es tarde, y temo el sereno no os haga ofensa señor. Pues de día lo ha de haber? Don Juan ahora es de día? Sí, con los rayos que envía tu sol, puede amanecer. De vos, como de crisol, de la luz me vendrá alguna, y seré, a lo menos, Luna, con los que le da ese sol. No me puedo detener, . a Dios don Juan. . . Qués aquesto mi Luna, que os vais tan presto? conjunción debe de ser. Sin duda en esta ocasión pierdo esta coyuntura, porque ayuda a mi ventura mi fortunada ocasión. Que si como deseaba asta puerta se abriera, esotra ocasión perdiera, que es ya la que me importaba. Ciego me trajo el amor, mas ya a fe de Caballero, que el linaje, y el dinero se han de llevar lo mejor. Adiós ventana, adiós puerta cerrada a mi gloria: adiós, que otra mejor que no vos tengo en esta calle abierta. Adiós amor, y esperanza, a Dios celoso cuidado, dar estado, justo es que halle mudanza. Adiós temor, y lealtad, favores, y disfavores, que hoy me caso, y tomo amores, sin tanta dificultad. Con todo, no voy gustoso con ver el bien que me viene, que no se que gusto tiene lo que es más dificultoso. Mucho pudiera decir puerta, pues que estando abierta; os deje por otra puerta que no me precio de abrir. Confieso que os ofendí, y os pido de mi pecado perdón; mas si se ha cerrado para vengarse de mí. Yo la dejé ahora abierta, que abierta debe de estar: es cansarme, y porfiar, si cerró el cielo esta puerta. Sin duda que el cielo ha sido, o ella propia se cerro, corrida, de que esperó quien en poco la tenido. Yo me debí de errar, sin falta; cuando pase, pues por abierta juzgue la que era imposible estar. Porque si no me engañara, cerrárala quien la abrio, hasta que viniera yo, o de las doce pasara. Que puede entenderse errada, mucho me admira puerta, haberte sentido abierta, y hallarte ahora cerrada. Si pienso que se burló tu dueño de ti, y de mí, que después que yo salí, otro viento la mudó. Todo se pued geres, creer de ella, sin primero saber lo que puede ser. Don Juan quise os obligar, porque entendáis si soy firme, pues os puse en tal lugar, que no tenéis que pedirme, ni yo os tengo más que dar. Y si fui tan atrevida en el fin de esta venida, es, porque no me deshonra, que le entregue yo la honra al que es dueño de mi vida. Que en esto ella misma muestra que sois vos su amparo, y guía, que vuestro valor la adiestra, no tanto por la honra mía, como por ser honra vuestra. Como a tanta obligación no respondéis, no es razón? que temo viendo os callado, que os hauran desagradado las prendas de esta ocasión. Y no podrá ser así, porque el cielo sabe, y Dios, que si ha habido falta aquí, es la que he hecho con vos, d que es sobra de amor en mí. Grande atrevimiento ha sido el que esta noche he tenido, a mucho riesgo me he puesto. Como no habláis, que es aquesto, habéis os arrepentido? Con las de mi calidad volverse atrás, no hay remedio: hay alguna novedad, pónese algún monte en medio, mi firmeza, y calidad? Sospecho que sois casado, an ay de mí, y ay de mi fama, pues huyendo de la llama, aure en las asquás saltado. En gran confusión me veo, que he de hablar, que haré? Hay cuitada, como creo que se ha engañado mi fe. Si quien soy digo, es de suerte, que con menos que la muerte no pago la osensa hecha. Tenéis alguna sospecha qué os ofende? A caso fuerte. Si tan de espacio se esta, cogéralo en casa el día. Ay de mí, que no es don Juan. Qué dices señora mía? Quién le metio acá galán? Vos me metistes señora. Oh falsa dueña envaidora, porque di, me has engañado; quién es este que me has dado por don Juan? . Hay pecadora, Que tengo de saber yo, señor quién le metió aquí? Ya digo que vos. . Yo, no: y si a caso le metí, el por don Juan me engañó. Tan afrentosa caida, bien la tengo merecida, bueno queda mi honor. Aquí el encubrir quien soy, no va menos que la vida. Aquesta fue tu lealtad? Cuál? . . Quién este hombre? De mí piensas tal maldad? señora el dirá su nombre, que no le se yo en verdad. Que no lo sabes cruel? pues pusisteme con él, iarte yo mis ll y niegas que no lo sabes, y confesando lo el? Si lo conozco, ni se quien es, el cielo me dé muerte con un rayo fiero. Decid quién sois, Caballero? Señora yo lo diré. Como es tan acostumbrada denoche la ronda cierta, devise una camarada, y arrímeme a vuestra puerta, por ahorrarme una espada. Y no hube llegado yo, cuando la puerta se abrio, y tras ella esta señora me dijo: Don Juan es hora? y por don Juan me metío. Ella me metio engañada, y yo no sabiendo nada, también con ella me entré: lo que me dieron, tomé; ni os force, ni sois forzada. Bien fue ofensa de enemigo en gozar vuestra afición, que yo lo conozco, y digo; mas en aquella ocasión yo no pude más conmigo. Perdonadme mi señora, que tanta innocencia mora en mí, que si dáis licencia, con esa misma innocencia con que entre, me saldre ahora. No es muy gracioso el señor? donaire tiene a fe mía. Paciencia es harta la mía, pues no rabio de dolor. Dime hombre, en quien se ve hoy enterrada mi honra: dime ladrón de la honra, que otro nombre no te se. Milano falso, cruel, y fiero neblí con él, que se entró a comer el fruto, que no estaba para él. Quien eres, di por tu fe, eres hidalgo, o villano? habla, acaba, aclarate; pues que tomaste la mano, sin haberte dado el pie. Que ese talle, y compostura, ser Caballero asigura: si lo fueres, aunque pobre, hecho has con que te sobre hacienda, como ventura. Aquí a mí no me conviene decir que soy Caballero, Acaba, qué te detiene? Ahora bien, decirle quiero que soy oficial, bien viene. Señora fiéntome tal, que por excusar un mal, me fuera sin lo decir. Sin decirlo no hay salir. Soy señora un oficial. Oficial, el miente a fe: ay tal desdicha, y desastre? y de qué oficio? . . De qué diré? soy un oficial de sastre: si aquesto basta, yr me he. Ya te habías de haber ido, que hartos hilos me has traido. Salen por aquí allá fuera? Sastre, y de aquesta manera, por mi fe que este ha mentido. Tenle Hernández. . Resiste. Pues ya no he dicho quién soy? Mira amigo que mentiste, no me hagas quedar hoy sobre deshonrada, triste. Mira amigo que sospecho que eres sastre contrahecho, y por lo que ya te quiero, por ser el hombre primero que llegó a mi casto lecho. ta y por lo que ya me debes, que no me podrás pagar, aunque apagarlo te pruebes, con cuanto oro hay en el mar. Que más no me desesperes, sino que digas quien eres, si eres hidalgo de casta; que si eres hidalgo, basta, basta, y sobra si lo eres. Para que a pesar de quien fue causa de mis antojos, trueque en favor mi desdén, con que le quiebre los ojos al que aguardana este bien. Yo holgara serlo a fe, más decir lo que no fue, es engaño, y villanía: y con cosa que no es mía, jamás señora me honré. Si soy así de provecho, serviré con alma, y vida; y si no sosiega el pecho, que en los días de mi vida no saldrá a plaza este hecho. Que eres al fin oficial: si me caso con mi igual, harele ofensa, y ultraje; si con este, a mi linaje afrento, y muestro mi mal. Que haré si no decir que el menor mal es morir? hay desdicha, hay mayor daño? ay sastre, que de tu engaño me has cortado que vestir. Mas viéneme tan estrecho, por ser tú tan desigual, que me revienta en el pecho, mueras de rabia oficial, que tan mala obra me has hecho. Maldita sea tu venida, y pierdas al fin la vida a fuego, a sangre, y a yerro. que estuvó el hierro, que bien tomé la medida. Señora así es oficial de sastre, como yo bruja: no le hemos de creer tal, sino nos muestra él aguja, les tigeras, y el dedal. Porque de uno de estos tres anda el sastre apercibido. Es verdad, mas esta vez me las dejé en un vestido, que estoy volviendo al reves. Qué también es remendón? digo que miente el ladrón. A falta de cosa nueva. Qué diferente lo prueba el talle, ropa, y calzón. Denme licencia, y me ire; y sino, la tomare, como hice lo demás. Vete cruel, que te vas? Voyme, qué quieres? . . No sé. Muestra acá, esta es traición? las manos de blanca cera, más blancas que un algodon; pues callos de la tijera, ni aún por imaginación. Señora este es Caballero, y lo niega, hasta primero saber de tu calidad. Sabes quién soy? No en verdad. Pues espera un poco. Espero. Esta suerte venturosa con doña Elvira has tenido, noble, rica, y harto hermosa, que quisiera no haber sido nada de esto, y ser dichosa. Y dígote en gran verdad, que por la gran calidad de mi linaje famoso, se honraba de ser mi esposo el mejor Pretendió mi tío casarme con mi primo, y su heredero, (para más aventajarme) pero yo quise primero esta noche aventurarme, Con otro, a quien ayer di (aborrecida de mí) puerta abierta, y coyuntura; pero toda esta ventura se guardaba para ti. a Descúbreme tu valor, y engañarme no pretendas, con tan sobrado rigor, pues que en prenda de mis prendas, tienes allá la mejor. A decir estoy dispuesto quien soy; pero no, que es presto, y no me esta bien tener (aunque esta es noble) mujer que en otro su amor ha puesto. Señora cuando yo fuera algún hombre principal, por mi fe que os lo dijera, mas no tengo más caudal que un dedal, y una tijera. Si lo mucho que me quiere, tanta pobreza sufriere, serán grandes mis venturas; sino pagarlo he con hechuras de lo que se le ofreciere. Mira que paga tan buena? Buena quedo con mi engaño, toma amigo esta cadena, que quiero pagar mi daño, pues yo he de pagar la pena. Mira que en tener secreto, no va menos que la vida. Yo la doy por recibida. Toma, no eres más discreto? Muy presto en tomar lo más, y lerdo en tumar lo menos, toma, y no te vea jamás, pero aguarda, que te vas? Señora déjale ir. Quieres me amigo decir si eres Sastre, o Caballero? Lo que te dije primero siempre, señora, has de oír. Vete, y harás me placer de visitarme algún día. Si haré. . . Lo has de hacer. Con tan buena granjería, qué es lo que podré perder? Que vendré sin falta, digo. Pues no te detengas más, que aunque me has sido enemigo, me pesa porque te vas, y no te quedas conmigo. Adiós señora. . . Adiós, que os parece de esto a vos Hernandez? dáis en callar, en esto vino a parar el concierto de las dos? Plegue a Dios que no haya sido invención vuestra. . Ay cuira- tal señora has entendido? (da, muera de mala estocada, si culpa en ello he tenido. Quiérome entrar a llorar mi desdicha. . Y yo acerrar la puerta también ire, y después te ayudare con llanto, y con mi pesar.
JORNADA SEGUNDA
M. No hay que temer el mal de doña Elvira, pues solo melántolía le siento. d. Be. Por Dios señor Doctor que puso a todos los de esta casa advmiiración terrible, porque un desmayo se alcanzaba a orr con un temblar, echando mil suspiros, pense mil veces daba al cielo el alma. sed. Señor don Bernardino esos señales vienen del mal, que ya le tengo dicho; y esas bascas, desmayos, y temblores los causa el corazón, cuando los humos del requemado humor, las alas sienten. Vivas un siglo de años señor mío, Ter. que yo pense no fuese mal de madre, y un humaso le di de incienso macho, y de otros aceites le pegue un emplastro. No le puede dañar, mas lo que importa es, que después que coma la levanten, y la entretengan con algunas cosas de aquellas que acostumbra tener gusto, mostrándole ricas joyas, y aderezos curiosos de mujeres, y tocados: conviden las amigas más cercanas, con quien solía hablar, que la entretengan; y si gusta de música, la traigan: y si conversación de Caballeros, llámense los parientes más cercanos, y estos son los remedios más sujetos para este mal, que son al fin contrarios. Esto se haga, y téngase cuidado, para por la mañana de la horima. Vivas señor Doctor muy largos años. er. Be. Vama perdone. (Med.) Es afrentarme, que a aquesta casa debo yo más que esto. Si no lo toma, quedare corrido. Med. No quiero porfiar: de lo que he hecho ha se advertido bien: (Her.) Basta. Sabio es este Doctor, basta que acierta, que el mal que tiene es de tristeza, y pena. A muy mal tiempo se partió mi hijo. d. Y 1. Desgracia fuetambién, pues si estuviera el desposado aquí, él la alegrara: y aún sospecho señor, que aquesta pena de doña Elvira, la causo su ausencia. A Rodrigüers (Rod) Señor. d. . Corre al momento, y besadle las manos de mi parte a doña Estacia, aquí nuestra vecina, mujer que fue de don Alonso. (Ro.) Basta, ya se señor quien es, ud, y dad! que me haga tan gran merced, que venga aquí esta tardo su hija doña Juana, a visitarla. Así se hará. (d. Be) Y volved presto. Esta la entreterna por esta tarde, y demás de esto, avisare a los sastres, a los plateros, y a los brosladores, para que con las cosas más curiosas que se puedan hallar, también acudan. Aquesto, y lo demás que el Doctor manda se hará muy presto, y sin falta Hernandez, y encomandarlo a Dios. Ese es el medio, ser. donde su mal ha de hallar remedio. d. Di. Suelta, que ya se quien eres. Espera. (d. Di.) No hay que esperar, yo no tengo de escuchar, sino decirte quien eres. Sabiendo yo la verdad, y viéndola por los ojos, quieres ponerme tu antojos, tejidos de falsedads No me muestres que te afrentas, ni hagas que te apasionas, que conmigo no te abonas, antes mi cólera augmentas. Haz cuenta que no me viste, que yo lo propio haré, y en esto te pagaré la falsa se que me diste. Y aunque otra paga mayor merecían tus efetos; esta, los hombres discretos, tienen siempre por mejor: Don Diego yo te confieso Jú. que tienes mucha razón: mas tenme un poco atención, porque hay que adverrir en eso. Has pensado algún engaño? Di. Ju. Espera, aunque engaño sea. d. Di. Di falsa, que aunque crea, no has de reparar tu daño. Ante todas cosas digo, d. Jú. que si a don Juan quiero bien, nunca los cielos me den gracia, ni favor contigo, he me quiere, sirve, y adora; nace, porque en mí mora tu valor, gracia, y cordura. Y por no dalle a entender lo mucho que te he querido, le traigo así entretenido, fingiéndole algún querer. Porque si mostrar hubiese lo que te quiero señor, temo de su disfavor, que gran daño nos hiciese. Pues quitar inconvenientes, y hacer que no entre aquí, eso no consiste en mí, que es pariente de parientes. Y cuando le diese muestra de estar de ello disgustada, en quitándole la entrada, auran de quitar la vuestra. Y a fe que aunque no creáis, si le hablo, es sin mi gusto, por comprar con su disgusto la gloria que vos me dais. Decís bien, si yo tuviera por las visitas encuentro, que don Juan hace acá dentro, yo rabio por las de afuera. Ya tu engaño doña Juana, para mi es cosa cierta, que lo descubrio tu puerta, y aclárolo más tu ventana. No queda más que decir, queda a Dios. Espera un poco. Dire por Dios como un loco, lo que no querrás oir. No te has de ir tan presto. Haras que me descomida. Aunque me quites la vida, no te he de dejar. Qué es est Que no importa señor, templá don Diego el rigor, mientras dos hombres se van. Que si no lo detenéis, mataranse. Ya sosiego. Qué fue esto señor don Diego? Oh falsas cuanto sabéis. Dos hombres que aquí se entraron, y sin saber a que efecto, señor don Juan os prometo, que a matarse le obligaron. Y quién eran? . . Gente tosca. Qué nadie les conocío? Doña Juana, que les vio, podrá ser que les conozca. Tenga, que se va en verdad, Qué he de hacer yo más aquí? Señor por amor de mí, por un poco os esperad. Señor di. . . Tenga paciencia. Y terne bien que hacer. Dónde vas, qué es menester? No es ese el de la pendencia, Pase adelante hombre honrado. Yo entraba a muy buena hora. A quién busca? . A vos señora os vengo a dar un recaudo. Que esto do Juan no advertía? Mi señor don Bernardino dice que un mal repentino, le dio ayer a su sobrina. Y que le haga merced, de llegar vuesa merced a visitarla esta tarde. Dírelo a mi madre, aguarde. que al momento volveré. Santo Dios, este s cierto de doñ y que esté enferma me admira, preguntar la causa quiero. Que diré de los extremos que ha hecho esta mujer, sino que gusto de ver que yo, y don Juan nos perdemos. Decidme, que mal le ha dado a esa señora? . No sé, porque no se sabe a fe. Pues no hay un Doctor llamado? Ya la visitó, y halló que es su mal melancolía. Esto la causa sería. porque anoche no me abríó. Es una que vive hay, esa dama? . . Sí señor. Todo su mal es amor, el sastre anda por allí. A verla parto al momento, que me será conveniente, no pierda por negligente tan honroso casamiento. Que podré yo en esto hacer, porque pienso que he errado en no haberme declarado con tan principal mujer? Tan rira, tan noble, y bella, y no piense que hice mal en fingirme allí oficial, hasta saber que era ella. Decidme, para curarla que le recepto el Doctor? Ah dicho que es lo mejor dalle gusto, y alegralla. Y por aquesta ocasión se convida a esta señora, y no ha de quedar ahora ropa, joya, ni invención, Que todos los oficiales no le traigan a mostrar. lo de entrar, a dar remedio a mis males. Uno, así puedo decir quien soy, y dalle consuelo: otro, a matar de celos a doña Juana he de ir. Tómare venganza de ella de toda la ofensa hecha, con la rabiosa sospecha que terna de verme, y bella. Con doña Elvira, aclarado, conmigo verna a casarse, y doña Juana a quedarse con don Juan, y yo vengado. el melindre, y pasatiempo, el mal que le ha dado extraño, estas mocitas de hogaño no son de las de mi tiempo. O tienen melancolía, o les ahoga la madre, y es todo para que el padre concluya, y les dé un buen día. aste que se fueron luego, que haré triste de mí, que don Juan muere por mí, y me abraso por don Diego? Decidle a vuestro señor, que se hará lo que me manda: Este don Juan en que anda, mas si yo le muestro amor, No es mucho que sea importuno más doña Juana si vos mostráis afición a dos, vos que daréis con ninguño. Con razón don Diego estas agraviado de mi honor; porque el verdadero amor, no sufre burlas jamás. la razón que te sobra, e el amor, y fe en la obra ha de echar siempre de ver. Mas yo desengañare a don Juan, si viene luego, para que entienda don Diego si tengo obras como fe. Cómo estas señora mía? No te lo sabre decir, con más ganas de morir, que de tener mejoría. Pues mejor es acabar una vez con esta carga, que no tener vida larga, si es corta para llorar. No estes señora afligida, que oculta está tu deshonra. No puedo más, que la honra se lleva tras si la vida. Y así pienso que es hechizo, amiga, este mal cruel, pues que rabio por aquel que tanto daño me hizo. Considera si es extraño, y si podrá tener medio, un mal que pide remedio, por el medio de su daño. Sabes que sospecho en mí? que ha causado este desmán, si por ventura don Juan hizo que viniera aquí. Y que es casado te digo, que él nos cause el mal presente, dando traza a algún pariente, para emparentar contigo. No se puede eso creer de un hidalgo tan honrado, Pues señora que ha causado no haber vuelto desde ayer? No se, o se arrepintió, os gr y no lo mientes Hernandez, pues tanto mal me causo. es lo aquí señora mía. Es mi enfado, y mi pasión. Como perdió la ocasión, no parece el que solía. Oh señora, o dulce amor, posible es que estáis aquí? según las nuevas que hoy te mi hallaros peor. Gloria mía cómo estáis? quién turbó vuestro reposo? es el cielo de invidioso, porque más que lumbre dais. y. No está como la dejó, hágase un poco allá, y mire bien cual está, porque anoche la burló. Muy galana burla ha sido, pues se ha querido morir. Eso no he de consentir, porque yo el burlado he sido, Qué indigno de tal ventura, vine, y lo halle cerrado. otro con mejor cuidado, . gozó de la coyuntura. No me habláis mi señora? tan melancólica estáis? que si quiera no miráis a esta alma que os adora? Volve acá, que ya sospecho señora de veros tal, que ya hacéis poco caudal del concierto que esta hecho. Si de mí estáis agraviada, porque anoche no acudí, a las doce estuve aquí, y halle la puerta cerrada. No le quiere responder, ni le habla, ni le mira: qu enecia an da doña e. noche no hubo lugar, es menester que se abone, vuestra merced perdone, que no esta para hablar. Qué tan gran mal le ha dado? Señor que es lástima bella: mire no hable con ella, que sepa que ha confesado: Y el Confesor le mandó se a vuesa merced no hablase, hasta que se desposase. 2. Luego por eso calló? Es una señora fiel, de puro escrupulosa, alzar los ojos no osa, y esta muriendo por él. Lo que en esto se ha de hacer, que al Gobernador se vaya, antes que otra cosa haya, diga que es su mujer. Y confesándolo ella, ve se la mande entregar, también depositar la dote, y estados de ella. ̱. Si ella lo dice, confieso que será demanda justa: estáis bien cierta que gusta mi doña Elvira de aqueso? Pues he le yo de engañar? vaya, y haga lo que ruego. Pues Hernandez yo voy luego. No tenéis más que esperar. Con esta traza asiguro que se me ha ofrecido ahora todo el bien de mi señora, pues que casalla procuro: Porque ella no negara la palabra que le dio, y el pues que se descuido, recíbala como va. Que la palabra le en pe ueno desastr haberse provado un sastre la ropa antes que su dueño. Fuese don Juan? . Sí señor fuese, y fue harto sentido, porque no le has respondido, al que cómo a sí te adora? Que no pude has de creer, que me robó el corazón Hernandez aquel ladrón, y no pude responder. Robote también la lengua? Esa había de llevar, porque pudiera callar su atrevimiento, y mi mengua. Ladrón atrevido era, y mucho de hurtar sabía, pues se quiso descubrir solamente con decir el oficio que tenía. Mas puede llevar la palma, al sastre que más hurto, pues de una vez me llevo toda la tela del alma. Muy diferente lo lleva su ventura, y tu desastre, pues pocas veces un sastre se lleva toda la tela. Y así sospecho que era mas que sastre principal, porque nunca un oficial se atreve a una pieza entera. l. Quién es esta? . Doña Juan que tu tío convido. Norabuena la vea yo, es ella la enferma, hermana? Pues no se me echa de ver? En la cara, poco, o nada, porque es más de desposada, que de enferma desde ayer. Hermana, que mal le ha da Melancolía. la ausencia del desposado. No pienso que nace de esto ni me causa eso desmán. Siempre estos males nos dan, porque nos casen más presto. Por mi fe que es maliciosa, eso pasara por ella. Bien parece en la doncella un poco de melindrosa. Pues por vida de las dos, dejando melindre a fuera, que por poquito estuviera, no ha un momento como vos. Fuego con aquestos hombres abrasen nuestros antojos, pues que nos quiebran los ojos, y nos alegran sus nombres. Sean los sastres los primeros Qué necia Hernandez estas, pues porque los sastres más qué esotros? . Son arteros. Que el que corta de vestir en casa, no ha más de ayer que echo un vestido a perder, y no esta para servir. Qué gran desgracia. . . ay de mí. Remediose? . . En conclusión se ha de quedar al rincón, pues tan desgraciada fui. Mi señora yo haré que te venga muy a gusto. Será ya de poco gusto. del dueño para quien fue. Y no des en acordarlo pues que por ti se erro. El mal después de pasado lo mejor es olvidarlo. Mal hago en tenerla en pie: siéntese hermana, y perdone. en la ciudad, yo lo sé: Las joyas son bien labradas. En mirarlas dan consuelo, De brocado y terciopelo traéis muestras? . Extremadas. Tan buena cosa ha venido a ver a su servidora? Doña Elvira es mi señora, y así siempre la he servido. Hernández esta mejor? Ya está un poco mejorita después que entro la visita. Luego bien dijo el Doctor? Es cosa de maravilla ver que se ha disfigurado? Ay señor, tal mal le ha dado, tal paso la pobrecilla. Siendo moza me dio a mí el mismo mal que le dio, y más de un mes se paso para que volviese en mí. Téngolo por mal cruel, y no piense que es conseja, que hasta ahora con ser vieja me quedan reliquias de él. Aquí os trae este señor sobrina estas joyas bellas, miraldas, y escoge de ellas las que estuvieren mejor. Muy rico es este collar comprese que no se excusa. Bueno es, mas no se usa, Mírelo? . . Que hay que mirar. Basta que no gusta de él. Ay de mí que bien gustara, y doblado lo pagara si me ahogarán con él, Esta es curiosa cadena, y cosa que se usa ahora: Parécele bien señora? Aquesta tiene por buena, mejor la he vi on, que es rica, curiosa, y buena. Si no hay falta en la cadena aila en mi disposición; Qué terrible estas? traéis otra cosa que enseñar? Dos brincos para colgar de las tocas. . . no saquéis, Que no las quiere. . . No, déjenlos no se los den. No esta con los brincos bien, des que una vez que cayó. Muéstrele alguna sortija, que de eso le tomaran. En aquesta caja van seis curiosas. . . Toma hija, Son aquestas finas? . Sí, No me contenta ninguna, que mi desgracia y fortuna las hara falsas en mí. Señora compre esta joya, Que no la contenta nada, porque no hay una comprada que venga con su congoja. Voyme pues. . . A mí me pesa que nada le da alegría, más volvera acá otro día que este con menos tristeza. Que algo auremos de comprar de eso que nos ha mostrado. Pues mi nombre es Juan Hurtado si me fueren a buscar. . Sobrina toma alegría; señora hablad vos con ella, No vi en mi vida doncella a tan triste y desabrida. Estoy por irme y dejarla, pues este sueño no quita, que pense con mi visita, dallé custo, y alegralla. Mostrad las muestras señor, Lo más rico, y más pulido. S. es esto que lo he escogido do lo mejor, Esta tela es muy galana, Y famoso el terciopelo. Esta a mí me ha contentado: no es buena, mire hermana? Este es de mala color: Y aqueste señora mía? Esta es mejor, pero es fría, Y este? . . De mala lavor. Pues si esto no le contenta, nada le contentara. Válgame Dios cual esta. Saben mal que me atormenta. Un sastre quiere señor ciertas cosas enseñar. A mal tiempo viene a entrar, aunque traiga lo mejor: Quién es? . un sastre señora Decid que entre, corred, presto, Hernández estas en esto? En esto pensaba ahora: Seáis maestro bienvenido: que nos traéis que enseñar? Lo mejor que en el lugar se ha cortado; ni vestido. Qué es esto? sastre don Diego, quién saca aquesta invención? Tienes amiga razón, que disimules te ruego. Buenas muestras hay aquí, miraldas bien doña Elvira. Este es sastre de mentira, o me lo parece a mí. La vieja me ha conocido: doña Juana se ha pasmado: Mucho se ha regocijado esta, después que lo vido, ha, como un rabioso fuego en el alma me atormenta. y hecho sastre a don Diego. Esta es linda. . Puede ser mejor que está, no lo crean: benditas las manos sean que tal supieron hacer. No se aquesto que ser pueda, ya me dan celos, y enojos, porque celebran los ojos, mas al sastre, que a la tela. A fe que me han agradado las muestras de este oficial, que tiene que esta mortal: hermana habemos trocado? Fue un desmayo que me dio. De qué? . . de una infernal hierba. Quiere una poca conserva? No hermana, que ya paro. Llegue acá señor honrado, diga por amor de mí, este sastre que está aquí, es sastre desaminado? No lo conozco por tal. Bien doña Elvira barrunta. Sin duda, que esta pregunta si soy al otro oficial. Ya le afloja el mal violento, que mira alegre, y contenta. Digo, que esta me contenta, mi terció tiene el contento. También la traigo yo aquí, la misma lavor que enseña, quiérole hablar a la dueña, para que hable por mí. Dígale en secreto, que aquella misma lavor, le traigo, y otra mejor, si quiere, le traere. Y que habiendo yo servido a esta casa todo el año, no es bien que por un extraño se me quite a mí el vestido. Tiene razón. . Yo daré Haga así, y no tenga pena. Esa me contenta a mí, conoce aqueste maestro? Aquí cerca ha de vivir. Y corta bien de vestir? Miente mucho, pero es diestro. Qué miente, hay cosa tal? Es muy en boz el mentir. Corta mucho de vestir, y por eso cumple mal. Pues no es eso lo peor, y entienda que soy agudo; y sin mentir punto, acudo donde, me pagan mejor. Pues yo muy bien le he pagado, porque no acabo el vestido? Porque en cuanto la he servido, he perdido, y no he ganado. Que como ha hecho traer otro sastre que trabaja, y hacemos a tema baja, y hechámonos a perder. Aquesa es maldad, y engaño, no hay tal, ni yo tal he hecho, maldito sea el provecho que le he dado en todo el año. Ropa aquí a cortar venía, aquí me harán placer, de no dalle que hacer, hasta que acabe la mía. Váyase al momento digo. Sosiegue vuesa merce. Oh que a cuento viene a fe, para que cortén conmigo. Nuestro intento es al reves, qué dices? . No se que diga, si corta con el tu amiga, que hay que dudar, sastre es. Hernandez no digas tal, tanta gracia, y compostura, tanto ser, tanta cordura le da el cielo a un oficial? la mayor parte son emás gracia, y perficción, e los Príncipes, señora. Y más te hago a saber, que cuando va por la calle, a estos les da el ser su talle, y a esotros su talle, y ser. Recibido he gran pesar con el sastre, doña Juana. ̱. No quisiera habelle, hermana, visto en vuestra casa entrar. Quiero decirle por vos, porque se muestra afligido; que si os acaba el vestido, me hará a mí luego dos. Por este solo veréis, lo que yo pase en el vuestro. Alléguese acá maestro. Mi señora que queréis? Que sois un grande tacaño; y que no sois sastre a fe; y si anoche me engañe, ahora ya no me engaño. A aqueso respondo luego, que tenéis mucha razón: no soy sastre, en conclusión, porque mi nombre es don Diego. Y si le tome por medio, más conveniente a mi engaño, ya el sastre que hizo el daño, vuelve al fin con el remedio. Vivas mil años señor de mi alma, y si pudiera darte un abrazo, lo hiciera, de albricias de este favor. Mucho me alborota aquesto, que en secreto se han hablado. Ya la palabra me has dado, que lo acabaras muy presto, y luego de tu valor me haré ropa, y saya entera. s Esa muestra la mía era Pues qué hay? . No es razón que habiendo tan bien servido, se me quite a mí el vestido, por dallo a un remendón. 1. Remendón, ni aún de los buenos seréis vos; y aún juro a Dios, que apueste a coser con vos, y aún con mucha seda menos. En esto me he de perder, en eso repara y mira, da más gusto a doña Elvira, que yo te daré que hacer. Que he menester yo tercero, para que tengáis razón? l. Y más puede una pasión de unos celos verdaderos. Un poco os quiero decir, maestro escucha en secreto. Digo que anda discreto, pero hay mucho que advertir. Como la que esta presente, corta vestidos con él, sino es sastre? entre ella, y el temo que hay cuenta pendiente. No me contenta el desmayo que le dio, viéndole entrar. No he comenzado a mirar, cuando ya en celos me enciendo. Y que celos son aquestos, que ya no puedo sufrillos? renouóseme el sentido, porque me guardabas esto. Con tu engaño, y tu bondad conmigo, y lo que hiciste, y con lo que me argüiste, te prometo tu falsedad. Y es, haber entrado aquí) con esa falsa invención, y harto con más razón, que me lo provaste a mí. Si está verdad no conoces, S. nganza pido a los o no con tantas voces. Ay Dios, como estas airada, ste sastre te atormenta. Señora es sobre una cuenta que dice que estaba errada. Vuesa merced me dio ciento, y otra vez ciento y cincuenta, sin los que ya a buena cuenta me ha pagado a mi contento. Y así en fe de mi querer, y de su mucha afición, ahora en esta ocasión, lo mismo debe de hacer. Hare el vestido acabar, y remataremos cuentas dando fin a mis tormentos: y busque con quien cortar. No me haga Dios más mal: faltárame a mi official? Y a mí dónde haga obra? Este modo de hablar me alborota mucho el pecho. Aqueste sastre sospecho que va denoche a cortar. Ella le adora, ay de mí. quiérelo como a la vida, si le tómara la mida cómo te la tómo a ti? Tracemos entre las dos la guarnición de mi saya, hecha por aquí una raya. Eso es falso. . . Mas lo sois vos Qué dices? . . No vuelvo atrás, dejarasme con mi engaño, pues que con el desengaño me has engañado más. Yo te engaño. . . Sí, pues te trajo más la gana de ver a tu doña Juana, que el desengañarme a mí. También yo sabre votar en eso de guarnición, Señora en esa invención, ese parecer se asienta desa manera, la ropa y la saya entera lo echamos todo a perder: Si supieras lo que yo, vieras el yerro en que das: como yo he dicho se hará. Pues que a mí me hacéis creer que es mejor lo que pensáis, hágase, mas si erráis, echaisme mucho a perder: Don Diego si por pagarte de algo que te ofendí: estas burlando de mí. baste, quédese el burlarte. Qué pesadas burlas son las que valen tanto a verás, y vete de aquí no quieras que descubra tu intención. Bien te has sabido pagar avariento mercader, que cobra y queda a deber, y al fin paga con cobrar. En ponderar tus desmanes, tus celos, y tu afición, sobrándome a mi razón como a ti dama galanes. Baste, no, a contentaros, que más que uno muchos son, y cree que esta invención es más para amartelaros. Y pues que os sobra el amor, haced de ello calidad, dando a la necesidad de limosna lo peor. Errose otra cuenta, digo, Prolija es extrañamente: señora no me atormente, o no corte más conmigo Miren en que se entremeten, porque medre mucho yo de lo que a ella le sobra e igo en esto mala obra, que se fatiga y salta, de a ello no ha de hacer falta pedazo que le sobra? Sabéis lo que he imaginado, que ha de ir mi guarnición muy falsa con la invención, tras esto que habéis trazado. Señora vivid segura, y creed que si os engaño, que os he de pagar el daño, y he de perder la hechura. Pues si lo acierta a hacer que este muy bien, y pulido, le remendara un vest que le echaron a perder. obe. Si esa señora cumple su palabra, y dice la verdad con juramento, no ponga duda aunque se junte el mundo, con todo su favor para estorbarlo. Señor Gobernador que es lo que mauda vem en mi casa? d. ie. Santo cielo a que viene don Juan con la justicias on. Señor dón Bernardino a su sobrina se le viene a tomar un juramento, sobre cierto negocio de importancia, y si vuesa merced me da licencia que lo diga, será dentro en su casa: porque con los señores de su termino este se tiene, y es razón tenerle. d. . Y podré saber sobre quecasos Gob. Por luego no, más doile mi palabra de no salir de aquí sin darle cuenta de lo que del negocio se pretende. e. Pues esta tomo, y me sosiego en tanto que se toma señor el juramento. Die. Oh santo Dios, que confusión tan grande, si es d, Juan el don Juan que aquella noche me metí en su lugar tan diligente: Juan A extraño tiempo vine a este negocio, que quiere aquí d Diego, y doña Juana, nder que no le ado y llévalo tras si a cualquier visita. Qués esto cielos, aclaradme aquesto, hicistesme venir aquesta noche paraque viese tantas novedades, o estoy sonando dentro de mi casa. Según anda de necia doña Elvira plegue a Dios no me niegue la palabra aficionada de este pobre sastre: no se quede corrida, y aún perdida, ya yo le aconsejo lo que le importa, y con esto descargo mi cosciencia. Señor don Diego mire una palabra. Diga vam. (d. Juan.) Porque imagino que anda vuesa merced, ha muchos días con sospechas de mí, y de doña Juana, le he de desengañar pues viene a tiempo que yo puedo provar el dicho engaño, no soy tan necio, ni tan poco valgo, que pongo mi afición donde otro tiene primero que no yo puesto estandarte. Si visite su casa sirviéndola, tuve alguna afición, a quien confieso. luego que conocí que vos la amabais inude de voluntad y pensamiento, siguiendo otra afición que esta presente: Y así para descargo de esa dama, y porque mi ocasión en vos no pierda, hago os saber don Diego que hoy me caso con doña Elvira, que le tengo dada palabra, mano, y fe, como a mi esposa, la prueba de ello vos veréis muy presto, paraque bien quedéis desengañado, trocando el odio que me habéis tenido en la amistad que nos túvimos siempre y aún os prometo más como a hidalgo de seros con su madre buen tercero, si como pretendéis pensáis casaros, y doña Elvira y yo seros padrinos. Esto me viene bien, pero ya es tarde. Que de Diego. y d. Juan secretos hablan, Válame Dios, que confusión es esta, no puedo imaginar con cuanto piens que puede aquesto ser. Que quiso el cielo que otra vez d. Juan y yo nos encontrasemos: que le respondere, porque aquel termo conque a hablado, me ha obligadon quiero disimular por ver si viene con lo que ha dicho la provanza se de no paso tal, ya esta esto hecho: y porque a vuesa merced le di palabra de decille a que vine, esteme atento, direlo en breve, sin nombrar la parte: Un Caballero puso una demanda, diciendo, que se dio palabra y mano de esposa la señora doña Elvira, y hizome venir sobre este caso, porque ella ante mí lo declarara, y declarado, le hiciera entriego de su persona, casa, y mayorazgo: pero ella aquí en lugar de confesarlo, lo niega todo, y dice, que en su vida de esposa dio palabra a ningún hombre. d. Juan. Extraño caso, luego de ese modo burla, y donaire su palabra ha sido: Dira don Juan con gran razón, que es burla lo que paso ante todos ese día; y más de mí se ha de quejar, que de ella. Di. Esto va bueno, diferente prueba Be don Juan su casamiento, (que me dijo) quiero le responder que viene a cuento, haciendo la razón misma, pensada, con la misma merced que me ha ofrecido. Ju. Turbado está don Juan, blanco se ha puesto, si por ventura es el el que la pide, quien se podrá fiar de ningún hombre: Quién se podrá fiar de las imgeres, pues esta me ha negado la palabras d Gon. Señor don Bernardino es excusado, no he de decir quién es. (He.) que mal has hecho d. El Déjame necia, y calla, yo me entiendo. d Di Señor don Juan pesado me ha en elma, de que aquesta palabra suya niegue, mas ella pierde más, pues pierde un hombre de vuestras prendas, muy hidalgo, yrico. Porque a mí me parece que es mal termino en responder a la merced tan grande, que ahora en este punto me ofrecistes, así respondo, pagando os con lo propio. Yo os confieso que quise a dona Juana cuanto pudo quererse, y con aquesta me prometistecasar, y conociendo el mucho amor que os he tenido siempre, correspondiendo a vuestro gusto todo, aguardando os denoche a su ventana, y dando os por su puerta entrada franca, y otros muchos favores, que pudieran a cualquier amador hacerle rico. la deje de enfadar, y de cansarme, tomando otra amistad con la que pienso Y pues que doña Elvira la fe niega, y doña Juaña es de tantas prendas, que no merece que le deis mal pago, casaos con ella, que yo hablare a la madre, concertando también las vuestras bodas, y mi esposa, y yo seremos los padrinos. 2. Agradesco señor tantas mercedes, pero ya elijo por mejor que todo, no fiar de mujer, aunque la vea que tiene fama de hacer milagros. Adiós señor don Diego. (d. Di) El rielo os Vuesa merced perdone, que estás cosas suelen acontecernos por momentos. e. No le pudo sacar si era el hidalgo, que estaba aquí con él, quien lo impidias brava maldad, y desvergüenza grunde, señores maestros digo por ahora se podrán ir, y vuélvanse otro día: y doña Elvira vos entraos a dentro, que quiero allá con vos hablar de espacio: y doña Juana vos dadme licencia de acompañaros hasta vuestra casa. Yo no he de recibir merced tan grande, que mi escudero, y gente está a la puerta, vuesa merced se quede por mi vida. No quiero porfiar, porque me importa quedarme, por hablar a doña Elvira. Di. En mucha confusión me pone el caso, Sastre. Diga señor maestro donde se usa, sin llamarle, venir a meter muestras, sabiendo que yo corto en esta casa: d. Di. Si lo supiera yo, fuera mal hecho: y porque parecéis vos hombre honrado, y que tendréis secreto, especialmente importando os a vos, como os importa, os quiero descubrir que no soy sastre: quien soy, no lo sepáis, que importa poco: todas las ropas que a hacer me dieren, las habéis de hacer, haciendo en esto a mi placer, y a vos provecho mucho. Sastre. En confusión extraña me habéis puesto, del secreto fiad; que yo soy hombre, de quien pueden fiar cualquier secreto. Di. Eso os ha de importar, os lo prometo.
JORNADA TERCERA
Don Diego mi desuentura no me canso de alabar, pues que por yerro acertar, es milagro, y no ventura. Mas celos de doña Juana hacen no estimar mi gloria; porque no es vencer, victoria, si el vencedor no se gana. De que me sirve vencer contra amistad mi pasión, sino gano el corazón que habéis dado a una mujer? Por oficial te vendiste, cuando compraste mi honor, en descubrirte señor, mayor mal me descubriste. Que con valer lo que vale, mas te quisiera oficial, con un corazón leal, que con un falso hidalgo. Vete señor norabuena, y no aflijas más mi vida, que no nacio tu venida sino de augmentar mi pena. Pues ya no me engañaras, que tu engaño me hace diestra, y como diste la muestra, diste todo lo demás. A mucho enojo me obligas, quieres señora escucharme? No, porque has de engañarme, aunque más verdad me digas. Que yo te he engañado a fe? Y como si se tu estado, pues que tú me has engañado, y mejor que tú lo sé. atien escucha, y entenderas. Señor si casado estás, qué es lo que de mi pretendes? Yo casado, como, o cuando Ya se que sabes negar. (char Escucha. . . No he de escur Por Dios que estoy reventando, Escúchame santo cielo lo que te quiero decir, no me niegues el oír, pues que conoces mi celo. No sabes tú que don Juan a quien ama esta señora, tanto a doña Juana adora, que ya casados están. Y si casado quería con doña Elvira, que es más forzada de interes, que de amor que le tenía. Que me trae con pensamiento de satisfacer en algo la obligación de un hidalgo, forzada de un buen intento. Cielo pues tienes poder, y sabes que esto es verdad, responde por mi lealtad, y dáselo a entender. Que aunque en mis obras la y a tu deidad la consagro, porque crea por milagro, lo que no cree por fe. Cielo santo pues lo sabes, haz un milagro por mí, y si no envía de hay un rayo, con que me acabes. Que será un martirio santo, si muero por la verdad, que afrentada mi lealtad, muerte infame ha de ser tanto. Y pues que no me responde y me das muerte de veras, yo buscare, aunque no quier a justo castigo encierra, les que no tengo consuelo e que me responda el cielo, ni que me escuche la tierra. Don Diego no sabéis vos que ese cielo no responde, y es porque poco responde, sino a los Santos de Dios. Tan gran de santo os hallastes, pues no me lo parecéis en las obras que hacéis, y el oficio que tomastes. Sed más humil de señor, que el soberbio al cielo enfada, y así del no alcanza nada por fieros un pecador. No os matéis, ni os agáis guer por tan poco como os va, (ra dejemos al cielo allá, escucha, y habla a la tierra. Podéis vos averiguar que doña Juana, y don Juan son casados? . . Y lo están, hay en eso que dudar? Puede más provanza haber qué decillo vos señor? Hay muchas, y la mejor hoy creo que habéis de ver. Pues sois amigas las dos, antes que se haga tarde, la avisad que aquesta tarde se venga a holgar con vos. Y por los ojos veréis señora bastante prueba. No sea alguna traza nueva, con que más me amarteléis. No os admiren mis recelos, porque no hay mayor dolor, que ver su competidor un alma que tiene celos. Haced cuenta que os engaño, que dejando os engañar, esta vez el desengaño. Sea así, quede a mi cargo a doña Juana traer. Y al mío, que habéis de ver lo que hago en mi descargo Adiós don Diego, que entiendo que vendrá presto mi tío. . De vuestro gusto confío, que veré lo que pretendo. A mucho quedo obligado, pero serún imagino, este es el mejor camino para lo que he imaginado. Es don Juan si que más quieres, a punto viene du Juan. Con justa causa nos dan tan mal pago las mujeres: Que esta pena ha de acabarme, que me engañe una mujer y que no eche yo de ver, que fin tuvo el engañarme. Y pienso que se afrento porque yo la demande, esto yo no lo ordene, que ella misma lo ordeno. Pues la dueña no podía sin orden suya ordenar, sino fue para estorbar su pretensión, y la mía. Señor don Juan donde bueno No lo se por Dios señor, se que me lleva un dolor, como a caballo sin freno. Pues vistes lo que paso don Diego no echáis de ver, la burla de una mujer con un hombre como yo? Di. Yo estoy admirado de ello, pero decidme señor, este contrato, y amor que hubo entre vos, Ella a mí me dio la mano, haciendo el caso tan llano, como pense que lo era. Y callo más por su honor, en prueba de la verdad. Esa es otra novedad, y a se que no es la peor. Por la ley de Caballero que según esta razón, que aqueste en otra ocasión, debió de ser el primero. Mas no quiero alborotarme hasta saber la verdad, con mucha facilidad hiciera yo por vengarme. De este afrentoso accidente. Qué venganza puede hacer un hombre en una mujer, sin que al hombre no le afrente? Haz una cosa, y no más, n y será venganza y prueba, de saber que cosa nueva le ha hecho volver atrás. Saber cuando doña Juana se va a ver con dona Elvira, y decidle una mentira para que se os muestre humana. Porque en engañarla vos, y ella empensar de gozaros, ha de venir a hablaros, estando juntas las dos. Si doña Elvira al momento no cela viendo os hablar, bien podéis imaginar que su amor fue burla, y viento. nos quiere bien, tendrá celos; si os cela, tomáis venganza, dando fin vuestra esperanza, y rematando recelos. Con esta traza y ayuda, a estas dos cosas tiráis: si os quieren, bien os ve Por Dios que me ha contentad don Diego vuestra intención. Pues yo me halle en la ocasión, que ahora se me ha acordado. Porque no me preguntáis, pues me visteis aquel día dentro en casa, qué quería? Como apasionado andáis, Por doña Juana entendí, que era por ella la entrada. Entendistes poco, o nada, que a otro fin estuve allí. Para con aquella gente soy sastre, y por sastre entre, y la causa os la diré como amigo fácilmente. Sabed que estoy concertado de casar con una dama, muy pariente, según fama de aquesa que os ha burlado. Y el ser parienta cercana, me hizo aquel día pensar que la fuera a visitar, como lo fue, a doña Juana. Y para bella, tome por ocasión aquel día, que era sastre, y que traya ciertas muestras que mostre. Lo que de esto resulto es largo, y callar lo quiero, solo el sastre verdadero, os digo, que se afrento. Porque mis muestras, y traza dieron gusto a doña. Elvira: no es bue cuento? . . que admira, don Diego que aquesto pasa? Qué hacía doña Juana cuando os vio en esta quererla? Pensaba que era por ella (lana la invención. . . Por Dios ga Y así os queréis vengar de vuestro enojo, y desastr e treto isprometo en vos la se, de otro parecer: no me sabra engañar, que sabe amar, le ama conocer. que me determino vuestro consejo: Dios don Dievo que os dejo, por dar traza a ese camino. Si fortuna no es cruel, con la traza que he escogido, cumplo lo que he prometido dona Elvira, y a él. Tuve en poco los celos de dón Diego, el tiempo que no supe que eran celos, mas ya tocada de ellos de un recelo, la yesca hago con que entiendo el fuego. Si lo quiero negar, a mí me niego; si lo condeno a olvido, luego apello, y si venganza de esto pido al cielo, yo misma al cielo por mi daño ruego. De esos dos imposibles combatida, rabiosa salgo cual herida cierva por beber de la fuente del olvido, Pero que sirve, que es perder la vida, pues donde pienso el gusto se conserva, que alquier remedio quedara vencido. Doña Juana en que pensáis, sola; y aquí reclinada? En una burla pesada, don Juan, pues lo preguntáis. Pluviera al cielo que ayer de mi casa no saliera, porque yo misina no viera lo que vais a pretender. Si andáis con tanto cuidado de casaros, a que entra ado? staré que ventáis celarme de don Diego de no os acordéis, os ruego, de mí, ni de cosas mías. d o irme he de aquí: a pido a los cielos, que aquel pedirme vos celos, a hacer burla de mí. señora por Dios, que ese engaño a mí me toca, y eso que echáis por la boca os venga a decir a vos. En vos formo yo ese engaño, porque si no le tuviera, sin duda que no viniera a que remediéis mi daño. No es bueno que andéis así, el tras vos, y vos tras él: y no os pido celos de él, y me los pedís a mí? Teneisme señora en poco pero yo quiero, aunque pierdo, callar, por parecer cuerdo, que no hablar como loco. Qué enojo, y desasosiego mis esperanzas me dan, que he de engañar a don Juan, por vengarme de don Diego. Este enojo, y grande ira, pienso que le ha de hacer: que esta tarde vuelva a ver otra vez a doña Elvira. Don Juan a entender me dais, que a mí sola el alma dáis, y veo por esas razones, que tenéis dos corazones, uno acá, y otro aculla. De quien cela, y quien suspira, por mí puedese creer, demande por mujer, al G juzgáis de mí tal error? Luego no os queréis casar? No? pues por veros entre, y con sospechas entraba, don Diego con vos estaba, pues que con vos le halle. Y porque tengo paciencia, me echáis a mí vuestra culpa, que quien no tiene disculpa, todo lo hace pendencia. Celad imaginaciones, pues no celo yo verdades, quiza mis adversidades, servirán de obligaciones. Pues para os satisfacer don Juan, y satisfacerme, he de hacer por volverme esta tarde, donde ayer. Y allá os tengo de llevar, y delante de esa dama, aunque aventure mi fama, mil muestras hemos de dar de que os amo, y vos me amáis, y vos lo mismo haréis, y en esto veré, y veréis si os engaño, o me engañáis. Con que si don Diego hablare, vos lo habéis de hacer así, el concierto quede aquí. Y en esto no se repare. Harelo como mandáis, que yo por eso lo hago, porque si me satisfago, bien es que os satisfagáis. Con eso quedo contento. Y con eso yo contenta. Todo aquesto que esta intenta, es lo que me viene a cuento. Hoy me vengo de don Diego, y lo provoco a gran ira, hoy en viendo a doña Elvira, Ya porque es tarde, mirad no os descuidéis. Adiós gloria, que hoy veréis si en serviros soy cobarde. V go, Ese manto has de tener, y estar con el a la mira, y en saliendo, a doña Elvira ayudárselo alponer. Y dar con ella al momento dentro en casa. . Si haré. Porque más oculta este, meterasla en mi aposento, No es este don Diego? sí, mira que importa esta tarde Ricardo no ser cobarde. Descuidate, y fía de mí. Don Diego? . . Juan que ha aú Brava ventura por Dios, (do? que han de estar juntas las dos, y todo bien prevenido. El consejo que pedistes, importa que le guardéis, por eso no descuydéis hecho sastre cual dijistes. Eso lo asiguro aquí, que no puedo allá faltar. Mira que habéis de hablar a doña Elvira por mí, Para que echemos de ver si me burla, o si me quiere. Si con doña Juana os viere, lo ha de dar luego a entender. Si haré, porque yo se que me adora, y si aquel día nego al Juez lo que había, de miedo del tío fue, Ah habido entre vos, y ella mas de la mano que os dio? No, pero basta digo Lo mismo digo yo hermano, mas si ella vuelve atrás, alguno con punto más se llevo el resto de mano. Puede ser más, no lo creo. Vamos, pueda, o no pueda; plegue al cielo que suceda don Juan como lo deseo. Sobrina viéndote así con tanta pena, y tristeza, no se que sienta de ti: mas si agravio a tu nobleza, es hacerme agravio a mí. De que pudo proceder tal tristeza, que a la muerte temo que te ha de traer, siendo discreta mujer: escucha sobrina, advirte. Que estimo tanto tu gusto, que si aqueste casamiento no te viene muy a gusto, no se haga; que mi intento es, no darte a ti disgusto. Que aunque parte interesada, si mi hijo no te agrada, a otro has dado la mano: con que no sea villano lo confirmo, y es bien dada. Porque sobrina el casar es de por vida, y en vida que se puede trastornar: bien vivida, o mal vivida, para siempre ha de durar. Y esto de las amistades, y donde no hay voluntad, no hay amor, ni hay amistad, aunque ocurran igualdades. Pues piensa que mi dolor nace de eso, siendo sabio: or por un cabo gran favor, y por otro grande agravio. No ves señor que te engañas, que con el alma, y entrañas adoro tanto a mi esposo, que yo no tengo reposo, por que está en tierras extrañas. Yo haré por alegrarme, pues te doy disgusto a ti en llorar, y fatigarme. Sobrina, si esto es así, no tengo que recelarme. Si es ese tu descontento, yo escribo luego al moiento que se venga por la posta, y deje allá a nuestra costa quien consiga nuestro intento. Para acabar de matarme será hoy cielo mi venida, que no para consolarme. Qué dices? . . Que me das vida, pues con eso has de curarme. La vergüenza, y el temor no me dejaban señor suplicarte esas mercedes. Pues de hoy sobrina puedes ir dando vado al dolor. Y cree que no pudiera venir a mi corazón nueva que más gusto diera, que saber que esta pasión por tu esposo, y mi hijo era. Qué engañado está mi tío? Basta Hernández que su pena nace de un contento mío. Sea mucho en hora buena, contádmelo señor mío. Bien lo debes de saber. Que es una mala mujer: no me han dicho señor tal. Por su esposa era su mal. Juráralo desde hay le dio un sus pudiera en la Corte bien tratar con menos desdén, por quien dije el suspirillo. Quien no se las entendiera, a malas lanzadas muera quien mal te quiere señora. Quédate con ella ahora. que yo Hernández voyme fuera. Si a caso el sastre viniere, de todo lo que quisiere, di que tome la medida. Ya se que ella no lo impida, que por verse en ello muere. Triste, cuando considero quien soy, y a lo que he venido, hallo, que ni desespero, con el amor he cumplido, d y que excuso el mal que espero. Fuérzame mi calidad, y estórbame la amistad, y de mí don Diego el ver que manda mi voluntad. Soy yo triste la que ayer tan a su salvo gozaba de libertad, honra, y ser: y hoy sin honra, y ser esclava de quien no lo pense ser? Soy la que ayer sin temor de los celos, y de amor miraba alegre los cielos, y hoy rabio de amor, y celos, que en mi prueban su rigor? En gran confusión, y afán me pone tu desvarío, teme, y mira que dirán, porque engañas a tu tío, y haces burla de don Juan. Y por un oficial mueres, y porque sabe quien eres, se te finge Caballero. Por un oficial me muero, que más mal Hernández quieres? llero has de llamarlo. Si te da gusto sea así, que no subiera a caballo, sino abriera cuando abrí. Tanto crece cada día tu afición, señora mía, que es tu mal nuevo sin falta, de puntos de aguja salta a puntos de hidalguía. Mi don Juan de que os turbáis, que esta cerca doña Elvira? Qué me he de turbar pensáis? Señora repara, y mira. von Decid ojos, qué miráis? No es don Juan, y doña Juana? Si son, Hernández hermana: vengan mucho en hora buena; porque en mirarlos, mi pena se alivia, y mi mal se fana. Provanza es esta bastanto de lo que dijo don Diego. En verme que entre pelante, la encendí en color y fuego: bravo ardid, como de amante. Con que ha de ser restaurada tanta merced? . . Con hallaros más alegre, y aliviada, hermana quedo pagada. Yo estoy buena con miraros: Pon silla al señor don Juan. Beso a vuesa merced las manos. Ah Rodríguez? presto. . Ya van Son los dos primos hermanos? Algún parentesco se han. No es si no cierta afición, que va buscando ocasión para cierto refrigerio. Por Dios que tiene misterio; misterio, no de pasión. Señora si te casaras con este, buen lance echaras. doña Juana, si el amor llega, y habla; en qué reparas? Pues no está en casa mi tío, ni nadie que ver os pueda. Pues que de ti me confío; mi honrra a tu cargo queda. Pasemos que es desvarío, Doña Juana se retira, algo ha dicho a doña Elvira con los celos que ha tomado. Don Juan mal habéis provado? Qué os turbáis, y ella me mira. No tenéis gloria razón, entrara con vos tan presto si le tuviera afición; si don Diego viera aquesto, si entrara en esta ocasión. Porqué consientes que estén hablándose aquí señora? no les comportaria ahora aunque vieja este desdén. Luego yo lo consintiera que durmiendo me soñara, a la señorita afiera: y a él las barbas le pelara, y diera con ambos fuera. Tal suffres, tal les mantienes? De no entender te vienes a culparme de flemática, y no miras que su plática es el nuncio de mis bienes? Toda mi melancolía era Hernandez de pensar que está a don Diego quería; y ahora en verlos hablar se convierte en alegría. Con todo te dara pena ver señora lo que pasa. Hablen mucho en hora buena: mas sabe el necio en su casa que no el cuerdo en la ajena: Mira si suspira y llora surara yo que te amaba. A muy buen tiempo llegara si don Diego entrara ahora. Oh si don Diego viniera, y así con don Juan me viera para vengar mi pasión. Oh si tan buena ocasión mi don Diego la supiera. Cómo lo trace esta, y acá los dos a la mira. Este es don Diego, él sabra lo que dice doña Elvira de verme con esta acá. Por mi vida que es don Diego, hoy en celos, rabia, y fuego se enciende, en viendo a los dos, Mi don Diego guardeos Dios, Qué os parece hay ya sosiego? Por milagro cumplio el cielo la palabra que me distes, perdona mi enojo y celo. Parece que enmudecistes, si es por don Diego, direlo. Decildo, mas diréis mal, no veis el poco caudal que hice cuando le vi? Ahora habla por mí don Diego como leal. Mi ardid no fue de provecho, pues que hablando se están, y el ningún caudal ha hecho de verme hablar con don Juan. Si vos ya estáis satisfecha. Esto es lo que nos conviene, mi paje a la puerta tiene un manto conque salgáis. don Diego lo que tratáis me esta acuento, bien me viene. Cuándo os parece que sea? Luego me parece a mí porque vuestro tío no os vea. mí que ya el alma lo desea. Con harto miedo señor, de que hoy arriesgo mi honor de vuestra verdad fiada. Mi gleria no temas nada que no me falta valor. Creo que lo que digo valgo, y si con aquesto salgo es porque al mundo público que había hidalgo más rico, más ninguno más hidalgo. Mal encubro los enojos que tengo, en verlos hablar: yo saco buenos despojos, pense quebrarle los ojos, y a mí los vengo a quebrar. Don Diego mucho me obliga: como es bueno un buen amigo? Que sufra yo tal satiga, por hablar con mi enemigo, que este en gloria mi enemiga. Tenedlo mi bien por llano, pues que doy palabra y maño: Su plática he de romper, pues más no puedo he de ser el perro del horrelano. Seáis maestro bienvenido: Vos señora bien hallada: Veamos que habéis traido? Señora no traigo nada, que a cortar entre un vestido. Que le cortaréis bien digo deso puedo ser testigo: pero si se ha de acabar, sospecho que habéis de usar con ella lo que conmigo. Aquesa fama he cobrado, porque tiene esa señora dos officiales al lado, y en faltando el uno una hora viene el otro con cuidado? Y así me quiero eximir una descalza verdad, que la engaña en la metad, quien le corto de vestir. Si me engaña el niño ciego, si es el sastre ese don Diego buena honrra cobro, y fama, pues que de official le llama, y el de cortar trata luego. Quiero a don Diego llamar. Quiero hablar a doña Elvira, y aquese entedo aclarar. Señora piénsalo, y mira que hay bien que ver y pensar. Don Diego rabiando he estado por saber como ha tomado doña Elvira el verme aquí. Digo que muere por ti. Digo que lo he pensado. Que por miedo de su tío la palabra me nego. Que te adora; yo lo fío. por lo que en ella veo yo. No creello es desvarío. La traza anduvo muy buena, mejorada esta, y serena con los celos que ha tomado: pésame de habelle dado a mi esposa aquesta pena. Doña Elvira escucha, di, sabes bien si es sastre hermana este galán que está aquí? Que sea sastre es cosa llana, pues que te ha vestido a ti. Quiero amigo declararte, porque quiza no sea parte a hacerse sastre don Diego, y no suceda algo luego que sea causa de infamarte. Que es hidalgo bien nacido, y en su trato caballero, y por tal siempre tenido: y no official, ni vil pechero,
