Texto digital de El caballero bobo
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Guillén de Castro y Bellvís
- Atribución estilometría
- Guillén de Castro y Bellvís Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El caballero bobo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/caballero-bobo-el.

EL CABALLERO BOBO
JORNADA PRIMERA
PRIMERA Extraña cosa. . Notable. Es famosa. . Es sin segundo, con mil razones el mundo la tiene por admirable. Mirad bien, que os certifico ques milagro extraordinario, ver el rostro de Lotario en el retrato de Henrico. De la suerte quen la cara vuestro Príncipe y el mío se parecen en el brío, y en el talle. . Cosa rara. Y en la boz. . Váleme Dios. Para mostrar su grandeza, los formó naturaleza en una estampa a los dos. Por eso a pedir envía por su esposa a vuestra Infanta, porque en semejanza tanta haya ermandad. Y honre a Ungría. Hónrase Ingalaterra, su Rey, y sus gentes todas. Ruego al cielo, quen sus bodas se alegre el cielo, y la tierra. es bella? ca Y dime, la Infan es discreta sobre hermosa? Tú me preguntaste cosa que nadie puede saberla. Luego es verdad que lo ohí, y la fama ha pregonado, de que ninguno ha llegado a verle la cara? . Sí. Y escucha la causa de ello, que gustaras de saberla. Cuando la Infanta nacio tuvo mal parto la Reina: Y fue una noche tan triste que orror daban sus tinieblas: sus vientos, miedo, y asombro, y sus relámpagos pena. Arrojó rayos el cielo como unas grandes centellas, salió de límite el mar, estremeciose la tierra. Los aires desenfrenados llevaron casas enteras, echaron piedras los montes, las nuves granizo, y piedras. Y en efecto no faltó sino que el cielo se abriera, y esta máquina del mundo quedara rota y deshecha. La Reina que estaba entonces con el dolor casi muerta. sin valor para mostrarle, y sin fuerzas para hacerlas: Acudió a pedir remedio a la que pario sin ellas, siempre invocando a la virgen con pregarías, y promesas. Con un milagro patente mostró sus entranas tiernas, salió al mundo nuestra Infanta como un Sol, hermosa, y bella. Quedaron absortos todos, porque en pariendo la Reina amaneció al mismo instante; y como si nunca hubiera toruellinos, truenos, rayos, confusión, asombro, y penas, salió el sol alegre, y claro. Grande maravilla. . Inmensa. Pusiéronle nombre Aurora, viendo que fue mensajera de la venida del Sol, y desterró las tinieblas. Su padre maravillado de maravillas tan nuevas, mando juntar muchos sabios en la Judiciaria ciencia: Codicioso de saber en que Signo, o en que Planeta nace al mundo la que al mundo con causa admirado deja. Díjole entre todos uno de más opinión, y letras, que hasta que casase a Aurora importaba que estuviera sin que le viesen la cara hombre humano, que por bella renacerían al mundo calamidades eternas. Admirado de esto el Rey como el Sabio le aconseja, entre unos montes mandó fundar una fortaleza. Allí ha criado la Infanta sin que estuviesen con ella, sino sola una hija mía de su edad, y dos doncellas que acuden a su servicio en la cámara, y en la mesa. Tienen tasado un districto del monte, por la aspereza: guardado con muchas guardas, vedado con muchas penas. Salen a cazar por él: y aún la vez que salen, llevan para cubrirse las caras sendos volantes por ellas. Guárdase con tanto extremo la estrechura de esta regla que a ninguna de las dos, ni el Rey ha llegado a bellas. Mas si tu Príncipe Hénrico viene a casarse con ella, dará luz la nueva Aurora a Ungría, y a Ingalaterra. Cosa extraña, no crehía hasta aquí lo que has contado: sobrado crédito ha dado el Rey a la Astrología. Siendo en alguna opinión mentira, locura, y engaño. Los que previenen al daño cuerdos, y discretos son. Pues el supremo Juez tiene escritas con estrellas nuestras vidas. . Y leellas sabe alguno? . Alguna vez. Y al fin estas cosas son de suerte, si bien se apura, que el creellas es locura, y el temerlas discreción. Que pierde él Rey en tener su hija, sin que la vea ninguno, o que se granjea de ser vista una mujer? Pluguiera a Dios pues que dan tan grandes desasosisgos, que hubieran nacido ciegos los que a su causa lo están. Ahora dejemos lo a Dios ques la verdadera ciencia. Dejémoslo. . Vuesa Excelencia tiene más hijos de dos? Sin Sesao, y sin Teleo me ha dado el cielo el mayor por mi mal. . Cómo Señor no le sirvo, ni le veo? No está aquí, porque ha nacido tan rústico que a mirarle, verás un hombre en el talle, y un salvaje en el vestido. Su simple naturaleza de este niño le inclinó al monte, de quien tomó la condición, y aspereza. Es salvaje el triste de él, y quien es no considera, pedazos hace una fiera, y vístese de su piel. Y no hay ponerle en razón, que deje el rústico trato: es de Hércules un retrato, y en las fuerzas un Sansón. Y así vive en esta Aldea, y como a cosa perdida. le dejo hacer una vida que espantara a quien le vea. Por los montes, y los llanos es tan ligero, y gallardo, que alcanza por pies un pardo, y abre un león con las manos. Es en fuerza otro Sansón tan fuerte, valiente, y fiero, que arranca un árbol entero, y le sirve de bastón. Pero en lo que es policia, tan tosco, y grosero es, que ni sabe ser cortés, ni admite la cortesía. Es la mayor extrañeza que se puede imaginar. Mátame a mí de pesar su encogimiento y simpleza. De lo que permite Dios ninguno afligir se tiene. Aquí está mi padre? . Él viene, disimulemos los dos. Pudieran pues está aquí avisarme, llegar quiero a velle. . Espera. . Ya espero; está acompañado? . Sí. De quién? . Del Embajador. De dónde. . De Ingalaterra. Ya qué viene a nuestra tierra? Pide al Rey nuestro señor: A la Infanta por esposa. El Ingles? valiente me dicen que es, y se casa, gentil cosa. Y nuestro padre ha salido. a recibille en su Aldea, y ospedarle. . Por bien sea Gentil talle; y el vestido Le hace fiero. . Irme quisiera: a Dios. . Tente. . Qué porfías, no soy para cortesías, y cumplimientos. . Espera. Como antes no has llegado a verme? . Perdón te pido. Como una brasa encendido tiene el rostro. . Hase turbado, Y corrido: llega Anteo y haz aunque llegaste tarde lo que debes. . Dios te guarde. Ya tú te logre el cielo. Ahora Anteo querido que se ofrece gloria tanta, a las bodas de la Infanta podrás mudarte el vestido. Y honrraras a tu linaje con tu talle y compostura. Deshónrale porventura mi condición, y mi traje? No perfiero, pero quiero que mudes de parecer, y dándote yo mujer, que tú me des heredero. Que mi mayorazgo eres, y los que hasta aquí lo han sido siempre en mi casa han tenido hijas de Rey por mujeres. Y ya fueras tu casado con la Infanta mi señora, si, más dejemoso ahora y honra mi casa, y estado. Ven a la Corte, y si vienes darasme gusto, y honor, y mostraras el valor que tan escondido tienes. Y podré yo darte esposa hijo, como tu mereces. Para obligarme me ofreces cierto padre gentil cosa. Yo casarme, yo casarme, ese es tu gusto, y tu honor? con darme esposa señor quieres honrarte, y honrarme. Pues cómo, mi honor no es dar a mi estado heredero? Dime que es honor primero, respondérete después. Qué es honra? . Su condición me suspende. . Yo me aflijo: la honra en el mundo, hijo solamente es opinión. Y esa opión quién la da? El mundo la da también. Luego ese es hombre de bien que en buena opinión está? Con su buen trato se ofrece este precioso interes. Al fin para el mundo es honrado el que lo parece. Él tiene gracia infinita. Hasta aquí provado está esta opinión quien la da, respóndeme, quien la quita. Quien la tiene, y la desdora con algún trato villano, una lengua, o una mano si es atrevida, o traidora. Declárame esa razón. Que la honra pierde digo quien sufre de su enemigo un mentís, o un bofetón. Y este que remedio halla, para habelle de cobrar? Con morir, o con matar por ella, vuelve a cobrarla. Ese no es trance muy fuerte pues pende de su valor su honra, pero señor el casado, de que suerte. Puede ganar, o perder la honra que ha granjeado? Puede perderla el casado siendo mala su mujer. Teniendo culpa los dos? Aunque el culpado no sea. Y quién puede hacer que sea ella buena? . Solo Dios. Diga, y si Dios no es servido de permitir y querer que sea buena la mujer, queda afrentado el marido? Es ley de mundo. . Inhumano es el que la hizo, y entiende: es ley que a todos comprende? Desde el Rey hasta el villano. Pues sabiendo que obligó tan ínicua, e injusta ley desde el villano hasta el Rey, quiere que me case yo? De una mujer, de un abismo fiare yo la honra mía: no es honrado el que la fía de otro que de sí mismo. Y el que ha llegado a tenerla, y a casarse se dispone, no la tiene, pues se pone a peligro de perderla. No es muy bueno, que esté un hombre sirviendo al Rey en la guerra, adonde honrando su tierra, se haga eterno su nombre. Y porque volvió los ojos con antojo su mujer (que todas deben tener mas qué cabellos, antojos) Le tengan por afrentado, y con infamia y deshonra quede manchada una honra que tanta sangre ha costado. El corazón se me abrasa, y a las mujeres maldigo; yo casarme, mil veces digo; que es infame el que se casa. No digas tal. . Cómo no déjame, y no quieras ver que te afrente mi mujer cuando quiera honrarte yo. Sosiégate. . Extraños son en todo sus pensamientos. Pues a no haber casamientos no hauría generación. Hiciera el cielo que es padre de los hombres que se abriera una montaña, y pariera los hijos como a su madre. O nacieran pues son tantas las maravillas que hacen, de la tierra como nacen los árboles, y las plantas. Oh qué pudiera tener conforme su calidad alguna seguridad un hombre de su mujer. Mas pues no puede tenerla desde el villano hasta el Rey y hay en el mundo esta ley, no quiero pasar por ella. Déjame en este Horizonte con este traje villano correr desde el campo llano hasta la cumbre del monte. Aquí despierto contento, y entre el lustroso arrebol miro como nace el Sol, siento como corre el viento. Sírveme el campo de alfombra con su hierba, a quien bendigo, los montes me dan su abrigo, y los árboles su sombra. Al pardo que me obligó pasando a todo correr, le alcanzo, y gusto de ver que no es más suelto que yo. A leones doy la muerte con mi fudoso bastón, alegre de que un león no es más que mi brazo fuerte: Si a caza menos esquiva me aplico por mi descanso, mato al conejuelo manso, y a la liebre fugitiva. Al fin mato cuanto hallo cuando al monte voy por ello, y dame gusto el camello con la salsa del matarlo. Con esta vida, aunque es dura al parecer descuidado, paso lo que Dios me ha dado más alegre, y más figura. No me aflige el corazón un altivo pensamiento, ni fundo torres de viento en cimientos de ambición. Ni el deseo me atormenta, ni la esperanza me daña, ni el falso amigo me engaña, ni un enemigo me afrenta. No lloro agravios, ni duelos, ni me ofende un proceder, ni temo que mi mujer me afrente, o me pida celos. Si quieres nietos, ahí están presentes Ceslao, y Teleo, que logrando tu deseo herederos te darán. Deja que yo mi apetito siga en el lugar que estoy, donde si honor no te doy, almenos no te le quitó. A buena resolución a mi pesar te dispones. El dice algunas razones bien fundadas en razón, Es bárbaro su desdén: al fin casarte no quieres? Esta mal con las mujeres. A ninguna quiso bien. Nunca ha sido enamorado, por eso no las adora. El hombre que se enamora tiene muy poco de honrado. Bien has dicho, si estuviese dejarse de enamorar en tu mano. . No ha de estar? O si con amor te viese. No hayas miedo. . Si por dicha lo estuvieses algún día, como te preguntaria si es deshonralo si es desdicha. En mi vida amor tendré, que yo se que está en mi mano. Calla, y no digas hermano de esta agua no beveré. Que hay hombres que a una mujer como al cielo mismo adoran, y tiernas lágrimas lloran por su causa. . Puede ser. De que tiene el corazón (maldiga el cielo su nombre) de mujer, y no de hombre provaría mi bastón. Llora alguno de los dos? porque acabaré sus días. Que de hombres matarias por ello. No más. . Adiós. Que ya me offende este trato, ese mirlado lenguaje ese melindre, ese traje desde el sombrero al zapato. Pena me dan esos cuellos que os cansáis de empinarlos, como pudiera llevarlos si me congoja de bellos. Subirme quiero a la cumbre del más empinado monte, y morando este Horizonte perderá la pesadumbre. Adiós, padre: a Dios señor. Dios te guíe. Dios te guarde. Vamos nosotros, que es tarde: grande extremo. . Gran dolor Para el que es padre, y está mirando desdicha igual. La condición natural quien la quita, es quien la da. Tanto desea mi hermano verme la cara? . En extremo, Algún mal suceso temo de este deseo. . Está llano, Que es muy justo ese temor en que tu pecho repara, porque viéndote la cara te podrá cobrar amor. Y hacer, torciendo la ley que suceda enamorado lo que está pronosticado, y tan temido del Rey. Pidio a su padre licencia, y no se la quiso dar; y el dice, que a su pesar ha de verse en tu presencia. Porque es de soberbio, loco, y es su valor tan profundo, que al Rey tu padre; y al mundo amenaza, y tiene en poco. Muy cerca de aquíle dejo donde tu licencia espera para venir. . Bueno fuera amiga darme consejo. Que mi confusión es mucha. Solo un remedio te queda para estorbar que suceda algún daño. . Dile. . Escucha. Siendo el Príncipe arrogante, y de altivos pensamientos a estorbarle sus intentos ninguna cosa es bastante. Y de que llegase a ver en tu cara tu hermosura, todo un reino se aventura. Pues de qué suerte ha de ser? No hay remedio? . Cómo no? De qué suerte? . De esta suerte: digamos si viene a verte, que yo soy, y tú eres yo. Tendrás tú el rostro cubierto, y mostrarele yo el mío. Bien has dicho yo me río del engaño. . Bueno es cierto. Y así con siguridad del pronosticado daño, das gusto con un engaño a tu hermano. . Así es verdad. Pues que vayas solo resta por él. . Es el? ya ha venido, que aún paciencia no ha tenido para esperar la respuesta. Aquél es? . Señora sí. Lindo talle. . Es sin segundo. Cosa ha de ver en el mundo. imposible para mí? Vengo a matar a mi hermana, y he dicho que vengo a bella, que si la inclina su estrella de infelice a ser liviana: Y escondida, está sigura su persona con mi honor, donde lo estara mejor que muerta en la sepultura? Bien pudiera haber tomado mi padre caduco y viejo mas con tiempo este consejo, porque es mío, es más honrado. Que si muere la mujer porque fue a su honor ingrata, razón tiene, si la mata quien piensa que lo ha de ser. En buena razón me fundo, que bien la muerte se emplea en quien se teme que sea rima, y asombro del mundo. Divertido está, y elevado. Mucho tarda la doncella que envié, más es aquella mi hermana. . Hacia aquí ha mira- Aquí escondida estaré (do para quitar la ocasión del todo. . Tienes razón, escóndete bien. . Si haré. Ya se allega cobra brío para fingir. . Ya le tengo. Sin tu licencia yo vengo, perdóname. . Hermano mío: Aquí he salido a esperarte; y lograr tu buena suerte. Tú piensas que vengo a verte. A que vienes. . A matarte. Matarme? . Señora repara. Malaya tan mal engaño. Para no temer el daño que offrece al mundo tu cara. Burlaste que de eso tratas, pues mira bien lo que matas y quizá no mataras. Bien dices. . Ay desuentura, por límite a tus antojos. Mas ay Dios que bellos ojos, ay que divina hermosura. Qué luz hermosa y serena, que centro de la memoria, que pena que ofrece gloria, que gloria que ofrece pena. Qué extraña mudanza has hecho en mi alma y mi sentido, sin duda el daño temido de tu cara está en mi pecho. Buen suceso. . Loca estoy de contento de su engaño. Mas eres mi proprio daño, y la muerte no te di. Soy cobarde? Bien empleo el valor que me ofrecí; yo he de mostrarte, ay de mí, que no podré si te veo. Cegáreme, y de esta suerte a matarte seré parte, mas como podré matarte cuando me mata el no verte. Hermana (nunca lo fueras, porque yo fuera dichoso) con tu brazo valeroso dame la muerte, qué esperas? Esta merced has de hacerme, llega señora a matarme, y será cierto el ganarme por el gusto del perderme, Que pues no quiso la suerte de mi soberbia ofendida, que puedes darme la vida, tendré por vida la muerte. Castiga el atrevimiento de poner en ti la mano. No es hierro el que nacio hermano de un honrado pensamiento. Levanta, y cuando lo fuera que no consintiera igual, ha sido la emienda tal que perdonarle pudiera. Levántate. . Puede ser hacerme mercedes tantas, mas pienso que me levantas para dejarme caer. Eres mi hermano, y he sido siempre el alma que te adora. Cómo hermana, mi señora será el mejor apellido. Qué ruido de armas siento? si viene el Rey a buscarte? lo mejor será ausentarte aunque es contra mi contento. Espera. . Ay de mí, vete luego. . Hermana mía, mi descanso, mi alegría, cómo me hallare sin ti? Siento el dejarte, infinito. Después te daré lugar. Veré quien ha osado entrar en el vedado districto. Mas ay cielo, si estoy ciego, que otra cosa podré ver sino mi pena, hay mujer, fuego arrojo, y soy de fuego. Qué te parecece? . Una cosa que me causa admiración, aunque estuve, y con razón de tu daño temerosa. Que llego al principio airado, y ceso la furia suya con tu cara. . A ser la tuya, sin alma hubiera quedado. Que se queda de amor lleno por haber visto mi cara si te viera cual quedara por la tuya. . Burlas, bueno. Yo guste de velle tal por ti, y aún a ti también te haura parecido bien. No me ha parecido mal. Pase el engaño adelante que es gracioso, y de provecho para todos. . Y es tu pecho a tu valor semejante. Y con tu licencia voy a saber aquel ruido de que ocasión ha nacido. Pues aquí esperando estoy: Donde este arroyo que viene de aquel monte donde nace, con el ruido que hace me regala, y entretiene. Yo ire contigo señora. Soledad no conocida, tiempo alegre, dulce vida, tu sosiego me namora. Aquí divierto los ojos por el campo y su verdura donde descanso segura de libertades, y antojos. Aquí de mi padre el gusto sigo con el puesta en ti, que aunque es justo, es para mí más agradable que justo. Aquí miro como nace el Sol cuando mueve el paso, y del Oriente al Ocaso veo el discurso que hace. Aquí por feudo y tributo los árboles, y las plantas, con ser tantos, con ser tantas me dan sombra, flor, y fruto. Aquí su rayo me ofrece el monte, si al monte voy, que quiza por ser quien soy la insensible me obedece. Si alguna melancolía me da pena no es tan fiera, porque se que es mensajera de mi ordinaria alegría. Si por descansar llorando, cuando la tengo suspiro, cuanto toco, cuanto miro me da consuelo callando. Nada me ofende, o me enoja, porque emprendo sin temor, de que se ofenda mi honor cuanto al alma se le antoja. Sueño me da, y no pequeño, rendíreme a su poder, que no es poco una mujer rendirse no más de al sueño. Mas pagáronme el pesar que me dieron los villanos, guardas son, y de mis manos no se supieron guardar. Estorbarme el paso a mí yendo tras una corcilla herida, y dejo el seguilla por su causa, y la perdí. Mas que estoy mirando ahora como duerme sin cuidado, hermoso talle, extremado, si es la Infanta, si es Aurora: Que dicen que con un velo lleva cubierta la cara, yo he de bella, en que repara quien no teme si no el cielo? Pero que es que a mí me dio tanto deseo de ver la cara de una mujer, aborreciéndolas yo? Qué novedad, que ocasión me detiene a mi despecho, es posible, que en mi pecho se alborota el corazón. Mejor será que me vaya, mas no puedo, llegaré, que de gusto ofrece un pie mal cubierto con la saya. En que temor, en que calma me tiene el cobarde ensayo, siento en el pecho un desmayo con que se regala el alma. Si es lo que dicen amor, y lo que dijo mi hermano, que no estaba en propia mano, pero yo tengo valor. Pues en tan viles hazanas ahora ocupado estoy, montes cuyo hijo soy prestadme vuestras entrañas. Pues no venzo mis antojos, en qué dudo? yo he de ver la cara de esta mujer: o celestiales despojos. A los Ángeles te igualas en belleza, y aparato, pues para ser su retrato solo te faltan las alas. Y mi corazón te avisa por servirte, y obligarte, que las suyas quiere darte pues las bate tan aprisa. Sueltos llevas los cabellos que serán, ganando palmas como anzuelos de las almas de los que merecen bellos. Qué es esto? siéntome arder, quién me ha trocado el sentido? que una mujer me ha vencido: eres Ángel, o mujer? Pues tu hermosura obligó a un alma que ya no es mía, mas yo que hombre ser solía estoy sin mí, y no soy yo. Mas pues traté con desdén las mujeres, cierto eres venganza de las mujeres, y afrenta suya también. Llegar a tocarte puedo de mi deseo obligado, más cierto respeto honrado me acobarda, y pone miedo. Morire si no me ampara quien me ofende. . Quién ha sido tan loco, y tan atrevido que oso descubrir mi cara? Quién emprendió tal locura? quién me dio tales enojos? Alumbrado de sus ojos descubre más su hermosura. Si cuando estaban cerrados daban cuidados tan ciertos, ahora que están abiertos cuales serán los cuidados? Villano, salvaje, loco. Qué luz tan ardiente y pura. Has sido tu porventura el que me tuviste en poco? Bárbaro vil, en que ley, y de que monte naciste, que tan sin miedo rompiste el mandamiento del Rey. Como al districto vedado sin miedo llegar osaste? y no solo a el llegaste, sino a mi propia has llegado. Como engañaste las guardas para venir a enojarme? qué respuesta quieres darme? vas a hablar, y te acouardas. Qué miras bobo? eres hombre? o eres Satiro? . De hoy más tendré, pues tú me le das por mi blasón ese nombre. El bobo me he de llamar, y causando al mundo espanto, honrare este nombre tanto que te merecí alcanzar. Tú quieres tener blasones, y pretenderme? . Si quiero más es justo que primero me mates, o me perdones. A tus pies estoy, y ansí te suplico me los des, por ser los primeros pies a quien el pecho rendí. Es posible lo que veo? solo el vestido, y el traje es de villano, y salvaje, si es mi primo? si es Anteo? Que del noticia he tenido, de su traje y condicón. ̱. Con tu fuerte corazón tienes el mío rendido. Dame la muerte si quieres, pues al perdón no te obligo. ̱. Por darte el justo castigo me importa saber quien eres. Y si es él, resuelta estoy a engañarle si soy parte. ̱. Qué cosa podré negarte? Anteo, señora soy. Hijo del Duque tu tío. Tú piensas que soy Aurora siendo hermana. . Quién señora? Soy tu hermana, hermano mío. Qué ha turbado tu alegría? qué tienes? . Qué he de tener? si mía no puedes ser, porque eres hermana mía? Muerto soy. . Gracioso enredo. Como sin alma he quedado, que al fin soy tan desdichado, que aún desearte no puedo. O si el cielo soberano D segunda vez me criara, y con el ser que tomara déjara de ser tu hermano. Pero ya de suerte estoy que puedo en pena tan fiera decir que no soy quien era, y que tu hermano no soy. Mas en un punto nací tan desdichado, y terrible, que se ha puesto un imposible entre mi deseo, y mí Si le pudiera lograr emprendiendo sin recelo cualquier cosa bajo el cielo, o en la tierra, o en la mar: Venciera (solo ayudado de mi altivo corazón, con dos brazos, y un bastón) un ejército formado. Con las fuerzas, y el exceso de mis pies, y de mis brazos, un monte hiciera pedazos, o me le llevara en peso. Como a Europa a la que adoro por la mar, cuando importara, sobre mis hombros llevara sin ser Elías, ni toro. Con valor más que profundo con mi poderosamano como otro Alejandro magno me hiciera señor del mundo. Mas que haré, si el poder del cielo nunca ha podido, que lo que una vez ha sido haya dejado de ser. Moriré matáreme. . qué enojos tan agradables. . Ah hermana tu belleza soberana, el sol de tus bellos ojos. Me ha muerto. . Hermano desvía de ti esa pena, . Ah mujer, pero de nadie has de ser, ya que no puedes ser mía. Tu hermano en efecto soy, yo he de guardarte, y servirte, como sombra he de seguirte, pues de lo que fui yo soy. Veré en que entiendes y tratas, tendré celos de los cielos, y matárete con celos, pues tú con amor me matas. Ay hermana dulce y bella, que me has dado? qué me has hecho? Sosiega hermano tu pecho: pero qué gente es aquella? Las guardas del Rey serán que porque entré a su pesar, querrán venirme a matar, y a mis manos moriran. Vete pues. . Gentil antojo. Que sin duda son aquellos. Déjalos llegar, que en ellos ejecutare mi enojo. Retírate. . En que me tienes? Por tu vida, y por la mía. A este lado te desvía, y verás que hermano tienes. 1. Dade. a. daldle, y muera. 4 muera. Sois pocos para homicidas, ójala con vuestras vidas comprar mi gusto pudiera. 1. Muerto quedo. 2. Muerto estoy. 3. Ayudeme el cielo eterno. 4. Este es furia del infierno? Furia de mi pecho soy. Por cierto valientes brazos, y gallardo corazón, cuanto topa su bastón hace menudos pedazos. Gran braveza, y gran valor; ya le comienzo a querer: los hombres ansí han de ser para tenerles amor. Con toda el alma lo desea Hérico. Queda bueno? . Con salud le dejo, y de esperanza abundante y rico. A honrar, y a darle gusto me aparejo. Al Príncipe llamad, dárele parte, y de mis Grandes juntare Consejo. De más de ser quién es, debe obligarte imaginar señor que él solo es digno de la Infanta, pues puedo asegurarte que es su ser en el mundo peregrino en valor, en nobleza, en talle, y trato. Cómo tú me lo dices lo imagino. Es de tu hijo el Príncipe un retrato que la parte mejor sin duda es esta para obligarte. . De agradarle trato. Naturaleza entonces bien dispuesta hizo un milagro. El Príncipe ha venido. Y yo voy adonde espere la respuesta. (uenido Ah hermana. . Tan sin tiempo pre junta consejo el Rey? Así le importa Casar la quiere el Rey, yo soy perdido, mas no lo he de sufrir, quién me reporta? sino puedo por bien, movere guerras al mundo todo, pues mi espada corta seré asombro y espanto de la tierra. Por esposa me pide a via Infanta Hénrico sucesor de Ingalaterra; aunque parece cosa justa, y santa pido vuestro consejo para hacerla, porque es ansi razón. . Mi pena es tanta tomo es grande la causa de tenerla. Decid Príncipe vos. . Digo que es justo iber la inclinación, y gusto de ella. Decid Primo. Salvando su disgusto igo yo que las hijas de los Reyes mas para casarse tienen gusto; ue mires si conviene a entrambas greyes, siendo así, concluye el casamiento. ̱. En que leyes modernas, en que leyes ene esta ley su merecido asiento? caducas de viejo, y como loco ces locuras. . Digo lo que siento; a estas canas que temblando toco lebia más respeto vuestra Alteza, quien jamás ninguno tuvo en poco: ero con mi valor, y mi nobleza no ser tú mi Príncipe. ̱. Qué hicieras? oma, y baja callando la cabeza. Príncipe, Primo. . Duque bien pudieras sar menos ocasión. . Mi justo cielo olvera por mi honor. . Villano espera. Leal soy a mi Rey, respetarelo. Tente por preso. . Cuando estoy airado respeto a mi padre, ni aún al cielo. En presencia del Rey me han afrentado? io honor Duque amigo está ami cuenta. De esta vez que da el reino alborotado. Yo quedare sin vida, o sin afrenta.
JORNADA SEGUNDA
JORNADAS os ̱. . Que bien asienta el calzón, la liga, media, y capato. 2. Nacido viene el jubón. Mudar quiero el traje, y trato, como mudo el corazón. 1. Es uso muy de soldados llevar sueltas las ropillas, y abiertas por ambos lados. a. Estante a mil maravillas los cuellos asquerolados. 1. Todas las cosas te están como si hubieras nacido con ellas. .̱. Bravo ademan. 1. Para de monte el vestido no puede ser más galán. Cíñete ahora esta espada. 2. Y es de España? . Es muy ligera, y por eso no me agrada: porque en mi brazo, más fiera será cuando más pesada. a. Tan grandes tus fuerzas son, que no la hallare que venga al justo con tu opinión. Búscame alguna que tenga el peso de mi bastón. Haure de mandar hacerla a tu gusto. . Y hazla hacer que haya tanto acero en ella, que haya un hombre menester ayuda para traella. Llevaré mientras la espero esta, y harela cortar aunque tiene poco acero. 2. Y gustaras de llevar con plumas este sombrero. Y pareceras soldado desde el pie hasta la cabeza. Pues me siento enamorado fundare en su ligereza el peso de mi cuidado. Sin duda es loco el amor pues por él el seso pierdo: pero yo tengo valor? que he dejado de ser cuerdo tan a costa de mi honor. A mi hermana (justos cielos) he de querer, soy Cristiano? pero con justos recelos bien puedo, aunque soy hermano, querella, y pedirle celos. No es mi padre, y mis hermanos? No es Anteo? o hijo querido. Oh señor, dame las manos. Que bien te luce el vestido: mas ay cielos soberanos: Si fuera en otra ocasión mas se alegraran mis ojos. Pues señor, porque razón no es buena? . Ciertos enojos me aprietan el corazón. Quién, señor te los ha dado? no me respondes señor? Ya hijo no soy honrado. Que la mano de un traidor a mí me dejó afrentado. La venganza no es honrosa? cortarésela al villano que la rige. . Es poderosa. No es de Dios, que es soberano y no hay otra más honrosa. Que no afrenta su poder: pues faltándole el divino, que humano le ha de tener? El Príncipe mi sobrino que nuestro Rey ha de ser: Movido de cierto antojo llamó una sangre a mi cara, que es suya. . Rabio de enojo, no lo hiziera; si pensara que yo la tengo en el ojo. Yo voy a matarle, muera pues que por su causa dejo afrentado un padre viejo: puna yo soy honrado. . Espera con más acuerdo, y consejo. Que en cosas tan importantes se toma resolución. Sosiégate hermano, que antes, en negocios semejantes (si se sigue mi opinión) No hay afrenta. . Cómo no? Que ni del duelo a la ley, ni su agravio le obligó, b pues un Príncipe le dio estando presente un Rey. También me parece a mí que un Rey no agravia, ni obliga. Qué dijiste? tal ohí? no hay agravio, si castiga, pero cuando afrenta, sí. La rabia me tiene ciego: o reniego de los dos, de vuestro hielo, y mi fuego. y si de Dios no reniego, es porque respeto a Dios. Tu hermano estás engañado. De qué suerte has de saber (si en los montes te has criado) si es bueno, o mal parecer el nuestro. . Mi pecho honrado Me pide a voces venganza, pues que no os pido favor para lograr su esperanza, decid en mi confianza lo que calláis de temor. Eres mi mayor hermano. Y no en la edad solamente. A no nacer más temprano, y estar mi padre presente. Qué hubieras hecho villano? Detente Anteo. . Señor mi parecer seguiras, y volvérete tu honor. Siempre se siguen los más. Siempre se sigue el mejor. Asidme de entrambas manos si vuestra fuerza me obliga a seguiros, luego hermanos vuestro parecer se siga. Tirad. . Cielos soberanos. Qué robre. . No tiráis? No te podemos mover. Pues obligados estáis a seguir mi parecer, pues hago que me sigáis. Hijo de mi corazón. Digaos la misma ocasión que una cosa. . Bravo estás. Cuando es buena, vale más que muchas, si no lo son. Siguiréis mis pareceres? Si hermano, suelta por Dios. Sí, suelta. . A medio mujeres: pues valgo más que los dos, respétame. . Qué hacer quieres? Porque de mi padre siento la boz, no os hago volar tantas leguas por el viento, que llegaráis al lugar donde tengo el pensamiento. A ti te guardo el decoro, y a tu venganza me obligo. Hay escondido tesoro, esa condición bendigo, esas bravezas adoro. Ponte en el lugar más fuerte señor de todo tu estado, y déjame a mí el cuidado de tu venganza, y la muerte de quien tu afrenta ha causado. Pues dame un abrazo estrecho. Y la bendición te pido, dejárete satisfecho, porque te llevo ofendido en el alma, y en el pecho. De su loco proceder alguna gran desuentura nos tiene de suceder. qué haremos? . qué hemos de hacer? seguir también su locura? Tuviste gracia extremada en engañarle, una cosa fue que parece soñada. Y por ser maravillosa, me parece imaginada. Que eras su hermana creyó. Y queda desesperado. A ti que te parecío de su talle? . Mi cuidado lo sabe mejor que yo. Muy buenas sus partes son pues con tu gusto las mides. Pareciose (y con razón) con la quijada Sansón, y con el bastón Alcides. Al fin que te satisfacen sus partes: . Y lo merecen, que con mucha causa aplacen los hombres, que lo parecen en los efectos que hacen. Y del Príncipe mi hermano qué dices? . Quiérole bien por decírtelo más llano, No le trates con desdén. Ni tampoco está en mi mano. Pero sus él es que viene. Pues tan a tiempo ha llegado, aquí esconderme conviene. No tiene talle extremado? Mejor tu hermano le tiene. Turbado, confuso, y ciego voy siguiendo mis antojos, y morire si no allego a verme en aquellos ojos que dan luz, y arrojan fuego. Hermano, mi buena suerte te trae. . Señora mía mira tú si es pena fuerte, pues vengo sin alegría, sabiendo que vengo a verte. Qué te aflige? . Mis recelos? Quién los causa? . Mi desdicha. Quién los permite? . Los cielos. Qué has tenido? . Poca dicha. Qué tienes? . Amor, y celos. De quie. . De un hombre dichoso. Y quién es? . Será tu esposo. Ya sabes que lo ha de ser? Eres mi hermana, y mujer, y es Príncipe, y poderoso. El Rey lo quiere, y lo deja en las manos de un traidor que a mi pesar le aconsejas que es el Duque. . Quién señor? Un león en piel de oveja. Este esforzó la razón de mi padre a pesar mío, y yo le di un bofetón. A quién? . Al Duque mi tío. Hay padre del corazón. Oh hermana libre, y exenta. Extrañas mudanzas veo en tu rostro. . Si es Anteo? que galán viene. . Qué afrenta, con dos contrarios peleo. Al Príncipe tengo amor, y con toda el alma siento de un padre el perdido honor. Ah infame. . Qué pensamiento te trata con tal rigor. El semblante trae airado, si imagina que soy yo? el traje le haura engañado. Ah sol para mi eclipsado, quieres responderme? . No. Tente. . No puedo. . Señora que no quieres esperarte? Escucha. . No puedo ahora Ire villano a matarte, y a matar esa traidora. La que piensas que lo es viene a excusar ese daño. Señora dame los pies, si me disculpa un engaño te suplico me los des. Mejor los brazos merece tu razón. . Puedo saber quien es aquella mujer que en el traje te parece, pero no en el proceder. Es la infanta? . Ya no más es justo engañarte Anteo, con la Infanta misma estás. Y las manos no me das? Darte mil gustos deseo. Con tan divino favor quedara el alma contenta, a no afligirla el dolor de ver en mi padre afrenta, y en mi hermana poco honor. Que no siendo tú, es aquella que vi Aurora. . Disculparla puede la justa quererla que la obliga. . Ire a buscarla, y a tomar venganza de ella. Pues el Príncipe es aquel que la hablaba, y la siguio. El que ami padre afrentó? pues moriran ella, y él, si a caso no muero yo. Quién obligarte pudiera? detente. . Cielos divinos, como no queréis que muera el que por tantos caminos me quita la honra. . Espera. Mira que te tengo amor. Para merecerte, quiero cobrar señora mi honor. muero de rabia. . Y yo muero a manos de tu rigor. Del camino me volví por no dalle más disgusto. Qué presto me arrepentí de dejarle amor injusto. Pero no es aquella? sí. Qué veo? si son antojos? Déjame. . Terrible estás, no te duelen mis enojos? Mucho puedes con los ojos, pero mi honor puede más. Mírame . El gusto de bellos aplaca mi pena fuerte. Quién pudiera. . So muy bellos Con los ojos detenerte, y atarte con mis cabellos. Qué fuerza te dan los cielos que a detenerme es bastante. Esto miro? matarelos, como hermano, y como amante tengo invidia, y tengo celos. Por el vestido imagina que soy yo. . Muera el villano. Ya como cosa divina te respeto. . Tente hermano. Hay cosa más peregrina? Reporta tanto rigor. Perdóname; pudo ser que he dudado en tu valor? quien es aquella mujer que tiene tan poco honor? Será nuestra prima? . Sí, y aquel su hermano. . El salvaje? que ya por buscarme a mí mudó el hábito, y el traje? matarele, porque aquí. Entro contra el mandamiento del Rey, Anteo. . Detente. Perdida soy. . Boces siento: pero téngote presente, y no te mato, o reviento. Pues excusar me has querido el trabajo de buscarte. Y sabes a qué he venido? A qué veniste? . A matarte. Para matarte he venido. Dame primero la muerte. Pásame primero el pecho; para obligarte, el quererte es de tan poco provecho? Que no puedo detenerte. Hare lo que tú quisieres de tu hermosura sujeto. Anteo. . Haré lo que quieres; que deben este respeto los hombres a las mujeres. En otro lugar Anteo puedes venirme a buscar. Por este monte rodeo por buscarte, y por lograr mi venganza, y mi deseo. Muerta quedo. . Muerta estoy. Corre Estrella. . De alcanzarte mi fe, y palabra te doy. Ve tú por aquella parte mientras yo por esta voy. Es posible que al príncipe no hallo: si se ha subido al cielo, o le ha tragado la tierra indigna de su real persona: cansado de buscarle ando perdido por estos valles, y por estos cerros. Lo intricado del monte, y su maleza me tienen de perdido casi loco: Anteo, Anteo, Anteo, o si me oyese, no piense que he dejado de cobarde de provar mi persona con la suya. (de. No es el Príncipe aquel? señor. . Oh Con Vine de la ciudad, y ocupe el puesto que tú me señalaste; esperé tanto, que te busco ha dos horas con mil penas que me daba el cuidado de no hallarte. Y pues amigo Conde, que hay de nuevo en la ciudad? . El Rey tiene ofrecida tu hermana a Hénrico. . Ay cielo, yo soy muerto. Y entrara en la ciudad hoy, o mañana, porque estuvo escondido en una Aldea hasta tener el si del Rey tu padre. (go válgame Dios, hay Conde, ay Conde a mí pues eres mi regalo, y me privanza dame consuelo. . De las venas mías daré sangre si fuere de provecho. Dame por muerto, si se casa Aurora quiéro la como loco, y como al alma, su sombra adoro, y mis desdichas sigo: A tu hermana señor? . Conde a mí hermana, que es hereje el amor, no está en mi mano no tengo amigos ya, no soy yo Príncipe, y el que ha d suceder a un padre viejo; (do piérdase el reiuo, y el Rey, y el mundo to y siga yo este mundo que me abrasa. Eres Cristiano, y quedaría el mundo asombado, que Scita, o que hombre humano tuvo tal pensamiento. . qué haré Conde? que me siento morir. . Morir primero que hacer cosa tan fea. . En este punto una cosa he pensadodo, si me vale, pues tu Príncipe soy, seré tu esclavo, restauraras mi vida, y de mi alma serás todo el remedio. . Di que mandas, que yo aunque como amigo te aconsejo, te serviré como leal vasallo. (manos. Dame los brazos Conde. . Y tú las Ya sabes como Hérico es un trasado mío, y yo lo soy suyo en cara, en talle, y aún dicen que en la boz, y en las acciones. Y se que es una cosa, que la fama en ella admira el mundo. . Pues escucha ve dónde está; y de parte de la Infanta le di que ella desea verle antes que mi padre dé él sí, y que de otra suerte no le dará, porque es razón que sea quien su esposo ha de ser, de gusto suyo; y llevándote tú un vestido mío, dile que sele ponga, y podrá verla, diciendo que soy yo alas guardas; y esto has de hacer por mi gusto. . Y que resulta de eso en provecho tuyo? . Mi remedio traeras con mi vestido a Hénrico al puesto que entre los dos quedare señalado; y advierte, que te quedes el vestido (go? de Hérico en tu poder. . Y que harás lue- Con su mismo vestido, y con su nombre después d haberle muerto entre los suyos entrare en la ciudad acompañado adonde me desposen con mi hermana creyendo que soy él. . Terrible enredo: mira señor. . No más consejos Conde, esto has de hacer, dare razón al mundo con este engaño, y lograre el deseo que me tiene abrasada toda el alma Por fuerza he de servirte. Vamos luego, que es Dios clemente, y dicen que el pecado es escondido, es medio perdonado. qu Que no parece el cobarde, la tierra, si le ha tragado? y no es mucho que le guarde de mi brazo que está airado. Llegare si tardo, tarde. Pero no es aquel Anteo? Si es mi hermana, y mi enemiga, o es la Infanta la que veo. No se cierto que le diga, que me ha conocido creo. Dírele que soy la infanta, que ella dijo que era yo, y diferencia no hay tanta, que Anteo se lo creyó: pues, la Infanta soy. . Levanta. O mal nacida villana, tú mereces ese nombre? Tu hermana soy. . Tú mi hermana? haré un castigo que asombre a la región soberana. Mi mano te ha de matar pues infamemente tratas, pero aquí te quiero atar, matárete pues me matas con afrenta, y con pesar: Con pesar, y con afrenta trayendo muerto a tus ojos al villano que acrecienta con mi afrenta, y mis enojos el dolor que me atormenta. Al Príncipe, infame loca traere delante de ti, y he de matarle. . Ay de mí, hermano. . Cierra la boca, no hables más: no callas? . Sí. Buscare ahora el villano por matarte con su muerte, y como hijo, y hermano dos afrentas. . Triste suerte. Vengare. . Dios soberano. Valedme Virgen sagrada, muerta soy, favor os pido, es mi desdicha sobrada. De haber tratado, y corrido estoy corrida, y cansada. Señora. . Qué miro? . El cielo te ha traido por aquí adarme vida y consuelo, Anteo me puso ansí, de quien la furia recelo. Desátame, que es cruel. Mi buena suerte bendigo, pero quiero amiga fiel por lo que puedes conmigo, ver lo que puedo con él. Aquí mismo me has de atar para que esto efeto tenga, y gustare de escuchar lo que dirá cuando venga hallándome en tu lugar. Dírele que se ha engañado; y que por atarte a ti, a mi atada me ha dejado, y será un cuento extremado: qué dices? . Digo que sí. Que aún responderte no puedo del miedo que me ha dejado. Mucho te sujeta el miedo. Mucho: adiós. . Buena he quedado de rendida atada quedo. Verá cuando venga Anteo, quel adorarle es tan justo, que contenta de mi empleo estoy atada a su gusto, y rendida a mi deseo. No es posible parecer, es en efeto cobarde, y se ha sabido esconder, mas mi sangre he de verter por la que en mis venas arde. Saldrá de un pecho villano. Detén el golpe feroz, mira. . Cielo soberano que llegó tarde la boz para detener la mano. Jesus mío. . Cielo santo, si es penetrante la herida? no es posible, mas de espanto haura quedado sin vida; cómo no me acaba el llanto? Con agua volverá en sí, llorad ojos, más os vale, que aunque tan fuerte nací, como de una peña sale, bien puede salir de mí. Mas de mi suerte reniego, y que dispárate os niego, no lloréis mis ojos, no, porque cuando llore yo serán mis lágrimas fuego. Que haré ahora, si el pesar me quita todo el sentido, mas convenible lugar buscare, cielo ofendido acabadme de acabar. Ay Aurora, hay prenda amada que carga, que pena fiera por hermosa, y desdichada, para los brazos ligera, y para el alma pesada. Esperante señor con tanto gusto el Rey, y sus vasallos, que le traigo escrito yo en el alma, solo el Príncipe no está en gracia del Rey, ausente anda. El agravio del Duque será causa de esa ausencia. . No es mucho, qué es el Duque Primo hermano del Rey, y su persona no menos estimada que la suya. Y qué dicén de mí? . Tienente Hénrico como en las voces, pienso que en el alma. Que de ver a mi Aurora, y de gozalla he de ser digno? . Quiéres la mucho? Es Ydolo del alma donde asiste, muero por ella. . Cómo? qué es posible que sin habella visto, ni tenido noticia de sus partes (porque es cierto que ninguno las sabe) tú la adoras? Pues de eso mismo estoy enamorado: y no he de enamorarme, y estar loco por mujer que ninguno la ha mirado? Ay valor como el suyo? las mujeres en mi opinión amigo valen menos cuanto las miran más; y los honrados no se han de enamorar para casarse, d un rostro hermoso, d unos bellos ojos sino tan solamente de la fama que tiene la que toman por esposa: porque al fin tanto hermosa, como fea, d bueno, o d mal talle, un mismo gusto (cuando es mujer) ofrece a su marido. Tienes mucha razón. El Conde Octavio pide licencia. . Dásela, que es el Conde de los mayores Grandes de su reino, y te es apasionado. . Dile que entre: que querrá el Cónde? . Qué? tratar contigo del puesto donde quieres esperarte para que salga el Rey a recibirte; y piensa que te tiene apercibida una entrada famosa, y vi hechos muchos Arcos triunfales milagrosos, y pintados al olio en muchos lienzos, de los Ingleses Reyes las historias sacadas de la boca de la fama, y otras cosas insignes: ya entra el Conde. Deme sus Reales manos via Alteza. El Conde se levante, y de mis brazos reciba estos favores. . Tus pies beso, y tras tanta merced, dame licencia que a parte pueda hablarte. . Ya la tienes. Embajada en secreto? no carece de misterio si el Príncipe la envía, No sobra que la Infanta guste deso para servilla yo? . Y escucha el como Muy alegre semblante tiene Hénrico no será de pesar lo que se escucha; con todo me da pena este cuidado. Muy buena traza diste, vamos luego. Hasta perderle no tendre sosiego. Como digo la deje, y es cierto, pues no han llegado, que Anteo se la ha llevado con su gusto. . Ay Dios qué haré? Que a prevenilla venía que apercibida estuviese para cuando el Rey viniese por ella. . Desdicha mía. Qué haremos? que muerta estoy de pensar donde estará: y Hénrico cuando entrara en la Ciudad? Cuándo? hoy. Por este monte desierto tan ciego voy de pesar que de no hallar que matar estoy loco, y estoy muerto. Afligido, y afrentado, de qué suerte vivir puedo? Mi hermano es aquel, de miedo casi sin alma he quedado. Escondámonos aquí, que aún ánimo yo no tengo para huir. . Sin alma vengo, y por eso estoy sin mí. Allá la dejo ofendida con mi Aurora. . Bien estas, Aunque en ella ha sido más el espanto, que la herida. Pero no estara contenta hasta que se halle por dicha la ocasión de su desdicha, y la causa de mi afrenta. Adónde se haurá escondido? la tierra lo haurá tragado? si al infierno se ha bajado? si a los cielos se ha subido? Mas no importa, en mi linaje no ha de haber afrenta, y duelos, aunque se suba a los cielos, o a los abismos se abaje. Hasta las celestes salas volare tras mi ofensor, que en los hombres de valor los agravios tienen alas. Furioso está. . El rostro ha puesto sobre el brazo, divertido está ahora. Hemos venido por el aire, este es el puerto. Aquí podrás esperarte Aquí espero. . Muerta estoy. Que yo por Lotario voy para que venga a matarte. Cómo a la pena resisto? Que bien mis intentos van, si se ven, se mataran. Mas ay cielo, ya se han visto. Quién será? . No es mi contrario? qué espero? tienesme en poco? Qué pretendes? vienes lo co? No me conoces Lotario? De cobarde, y de espantado la memoria haurás perdido. Tú el seso. . De ofendido: mete mano. . Cielo airado. Valedme. . Algún loco este es: tente. . Cielos soberanos. Quién afrenta con las manos se retira, y sacapies. Muerto soy, válgame el cielo Pasole de una estocada. Por ser yo tan desdichada: traidor. . Fuese. . Buscarelo. Mas no puedo que el dolor me tiene rendida, y muerta, pero en desdicha tan cierta matarme será mejor. Tente, tanto amor tenías al Príncipe mi señor? Cuando es tan justo el amor no se mide con los días. Por tu padre considera que tu hermano le mató. Cuando a mi padre afrentó no sabia que lo era. Y yo fui la causa. . Ansí. Que si el a mí no me amara, nunca a mi padre afrentara: pues lo que hizo por mí Aunque contra mí haya sido mitigara mi cuidado, no adviertes que me ha obligado lo mismo que me ha ofendido. Ay mi bien, quieres dejarme echar este lazo al cuello, aunque me quites aquello que es bueno para matarme? Será otra Dorsia. . Qué ciego dolor, de límite pasas. Aunque me faltan las brasas, yo se que no falta el fuego. Y no me podrás quitar que me mate. . Ya me incitas a enojo. . Si no me quitas la desdicha, y el pesar. Que se mucho, y siento mucho. Yo mismo lo matare Ya no está aquí. . Si se fue? Ay mi Lotasio. Qué escucho? Ay mi bien. . Ya he conocido la boz. . Ay príncipe amado, de mí tan presto adorado para tan presto perdido. Qué veo? . Querida Infanta ya procuro no perderte. Es su sombra. . Estoy de suerte que aún su sombra no me espanta. Si fue pequeña la herida? Ni estoy herido, ni muerto: no soy sombra. . Cierto. . Cierto cuerpo tengo, y tengo vida. Pues no vi matarte a Anteo? Sin duda a Hénrico mató, creyéndose que era yo. El logró nuestro deseo. Mi Príncipe. . Infanta amada no he sido yo el desdichado. Cómo señor? . Traza he dado, aunque en el es extremada Para ser. . No te mató? Huyó. . Anteo? . Espera. . Ya veo que allí el cuerpo está del que piensas que soy yo. Quién es señor aquel hombre? Él de Ingalaterra fue, pues queda muerto yo ire con su gente, y con su nombre A desposarme contigo pues tanto nos parecemos, que semejantes extremos hace el amor, si te obligo. Con el favorece ahora a mi alma, y a mi engaño, porque si no será el daño más notable. . Quién te adora No podrá negarte cosa, lograre ansí mi esperanza. Pues voyme, que la tardanza podrá sernos muy dañosa. Adiós; y a ti en el camino te diré lo que has de hacer. ̱. Qué es posible suceder suceso tan peregrino. Qué es aquesto? . Claudía mía pues la Infanta no parece, y tanto gusto merece alma que de ti se fía: Digamos que soy la Infanta, pues nadie la conocío; y siendo tu Reina yo haz cuenta que te levanta Tu buena suerte por mí mi Claudía hasta el mismo cielo. Pues tú lo quieres, harelo que eso y más te debo a ti. Si preguntan por Estrella que dirás, y que diré? Que con su hermano se fue, y vino el mismo por ella. Dichosa Reina he de ser. Quién vio enredos semejantes? Fortuna no me levantes para dejarme caer. Ya se partió? . Señor sí. Yua el Marqués advertido? De que no mude el vestido, ni descubra el rostro. Ansí. Conviene que hasta que sea casada, no la han de ver el rostro. . Cosa ha de ser de gran gusto a quien lo vea. Pues me disculpa la edad, salió mi Gobernador a Hénrico? . Con lo mejor de tu Reino, y tu ciudad. Que hay del Duque? . que ha escogido para estarse retirado lo más fuerte de su estado. Con razón esta afligido. Y corre mi sentimiento parejas con su razón, con parte del corazón comprara yo su contento. Pero un hijo que nacido por mi mal, lo tuve en poco. porque es de soberbio loco como de loco atrevido. Qué se dice de esto? . Mal se ha murmurado después, que como es tu sangre, y es en virtudes general: Lo sienten, y agradecerlo puedes a él, que si fuera menos leal, se perdiera todo tu reino por ello. De los votos, los mejores de su parte a tener viene y más, que el Príncipe tiene amigos, y valedores. Alborotárase el mundo a no ser el Duque fiel, Sus hijos están con el? El tercero, y el segundo. El primero mudó el traje que como salvaje andaba. Qué sintiolo? . Cosa brava, es valiente, aunque salvaje. Está ausente, y querra ver de su padre la venganza. Contra tan loca esperanza algún freno es menester. La Infanta debe llegar. Sí, que ya en la sala sueña la música. . En hora buena venga a quitarme el pesar. Si mi engaño sale bien mas que dichosa seré, vuestra Majestad me dé las manos. . Hija, también Los brazos, la bendición os daré por mi consuelo, y muchas gracias al cielo de que con tal ocasión: De un destierro tan forzoso os ha sacado. . Y tan justo, que siguiendo en él tu gusto fue apacible, y fue dichoso. En siendo de Hénrico esposa se me cumplira un deseo de ver cara que no veo. Quisiera tenerla hermosa Para agradarte con ella. Tu gracia me tiene loco, y no será Infanta poco siendo discreta, ser bella. Por eso a dudarlo vengo. Pues mi palabra te doy, que el ser necia como soy es lo que de hermosa tengo. Pero ya el Príncipe viene a mostrar vuestra hermosura. Y a que yo tenga ventura si mi engaño fuerza tiene. Qué posible hace el amor una imposible esperanza. Viose mayor semejanza? Dame las manos señor. Con los brazos te las doy que no se te certifico si eres mi hijo, o Henrico. Las dos cosas señor soy. Porque para ser dichoso todo ha sido menester. Las dos cosas puede ser quien es de mi hija esposo. Qué ruido es aquel? Alborotada está ya la Ciudad, y el Reino todo a pique de perderse. . Cómo? . A cielo cómo comenzare? . Acaba. . Hhn traido del Príncipe tu hijo el cuerpo muerto las guardas del districto donde estaba la Infanta mi señora. . Aúranle hallado por descuido del Conde. . Ay dsdichada mis recelos me afligen. . Cielo santo como no muero yo, y quien mató a mí hi tras el grande tumulto, y alboroto (jo? cien hombres han llegado de acaballo bien puestos todos, y entre todos viene una mujer vestida con el traje que esta ahora la Infanta mi señora. (da. Esta es Aurora, ay Dios yo soy perdí Y dice el uno de ellos, que le otorgues a dalle sola una hora de siguro, y el dirá quien mató con mano airada al Príncipe tu hijo. . Mil figuros le daré por saber la verdad cierta del suceso infelice y desdichado: tomare una venganza con que asombre el mundo todo, y ardérase el mundo, sin que quede persona que no mate, (do. por no errar el traidor que me ha ofendí Hay padre de mi alma lo que siente mi muerte, bueno estoy para servirte. Temblando estoy de miedo que no salga ano mi pensamiento. . Cielo airado odo lo he de abrasar, perezca todo, que tengo en las entrañas harto fuego. Guárdete el cielo mil años porque todos ellos vivas dando al mundo claro ejemplo de nobleza, y de justicia. Yo señor tuve en los montes el gusto como la vida, adonde hallaron las fieras en mi fuerza su desdicha. Fueron de mí las mujeres sumamente aborrecidas, hasta que quiso mi suerte que descuidada, y dormida vi una mujer, y vi en ella descubiertas unas Indias del oro de sus cabellos, del nácar de sus mejillas, de las perlas de sus dientes, y el coral de sus encias: de los rubios de sus labios, y otras mil cosas que cría este minero del cielo para que con el compita: déjome el sentido loco, déjome el alma rendida. Y estándola contemplando como a otra maravilla, despertó, y viéndome ansí me dijo: Bobo, qué miras? Y yo aprovando este nombre que de su boca salía, juré de llamarme el Bobo, y de emplearme en servilla, hasta poder merecerla, dando a todos justa invidia. y cumplille la palabra como lo dirán las firmas de las cartas que hasta ahora (aunque pocas) tengo escritas. Y un día; por cierto engaño (para mi infelice día) le di yo sin conocella aunque pequeña una herida. Porque aunque su boz no pudo detener la mano mía; pude en llegando a su pecho sino detenerla, abrilla, perdiendo el hierro su fuerza, y no le quite la vida. Pero con el mucho espanto, y la sangre que perdía, en mis brazos desmayada, a la más cercana Villa la llevé, curela, y vive, infinitos años viva. La que está presente es la que digo yo tu hija, y será a pesar del mundo mi Esposa, y Reina de Ungría. Este, señor, es mi padre, cuya honra vi perdida, y la cobré con la muerte del Príncipe; y el que diga que ha sido mal hecho miente. Oh villano. . Oh mal nacida. Si el siguro no me vale, solo de mi espada fía mi valor, mis cosas. . Mueran: de nosotros defendida será esta puerta. . Parientes aquesta es la Infanta misma. Vete padre, vete hermano. No faltara quien los siga. Mueran los traidores, mueran. Grande injuria. . Gran desdicha.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Que está mi Reino a pique de perderse? Sí señor, por los tantos pareceres que hay entre tus caballeros, unos dicen que es la Infanta tu hija, y tu escudera la que el Duque tu primo favorece: y otros, que es la que tiene tan guardada que ni la mira el Sol, ni toca el viento. Tiene el Duque un ejército famoso dela gente que ha hecho, en sus estados, y de vasallos suyos, los que siguen su opinión, y su boz, y tiene un hijo que el Bobo Caballero hace llamarse, y es un rayo en la furia Hénrico espera de sus Ingleses un lucido ejército (rico. por servirte con él. . Dios guarde a Hen- Al fin señor, el reino se alborota si tú no das remedio. . Y hay alguno? Tu gusto señor falta solamente para ver lo que tengo concertado, y es esto: Pues mi Príncipe no ha visto de aquellas pretensoras aún las caras, ni aún a penas los talles descubiertos, y con otros vestidos diferentes se las presentaran para que escoja él la que fuere más del gusto suyo: esta recibiras por escudera. Y después, porque algunos de los tuyos no quieren por su Rey un extranjero, y al Caballero bobo han senalado: del, al Príncipe Ingles escoja ella el que más le agradare, y este quede por tu dichoso hierno, y te suceda después de haber vivido largos años. Con esto apagaras señor un fuego con que podría abrasarse el mundo todo. Y mi Príncipe Hénrico te suplica que vengas bien en esto; y te asigura. buen suceso. . No más, con eso solo me detérmino: y viene bien Anteo, o el Caballero bobo, en el concierto? Sí, siendo la elección. . Dónde? En el campo. puesto entre tu ejército, y el suyo. Quede el concierto ansí, y permita el cielo. sacarme de entre tantas confusiones. Y que sabes del Conde, aquel infame que culpado en la muerte de mi hijo (do anda ausente? Ah traidor. . Pues ha salí- tanta gente a buscarle, es imposible que se pueda escapar: pero si gusta tu Majestad Real, salgamos luego a lo ya concertado, que podría dañar la dilación. . Vamos al punto. Hay hijo de mi alma, hay mi consuelo: pero paciencia pues lo quiere el cielo. Presto te has determinado, y que lo yerras sospecho. Advierte bien lo que has hecho. De tu belleza he fiado. Faltábate porventura gente, y valor? . No señor: pero más que mi valor su belleza me asigura. Y fuera tenerla en poco desconfiar, y temer: que otra alguna ha de escoger el Príncipe, si no es loco? Y aunque este cuando la vea de loco desatinado, quien haurá puesta a su lado que no le parezca fea? Porque su bello arrebol del cielo puros despojos, puesto a la luz de sus ojos escurece la del sol. Pues si el escogerla es cierto el príncipe, y yo después soy escogido, no es en mi favor el concierto? ̱. Hablas como a enamorado. Mi Reina será, y mi esposa. Jamás tanto el ser hermosa, como ahora he deseado. Y cuando con mi disgusto quiera el cielo justo y santo que un hombre pueda tanto, un mal pecho, y un mal gusto: Su reino solo aventuro, pero su personano, pues quedara donde yo le sirva alegre y seguro. Y siendo lo dicho así, quedare muy satisfecho de que quien reina en mi pecho, solamente reina en mí. Razones justas propones. En solo adorarla estrivo. Mientras yo en el alma escribo lo dulce de esas razones. El Rey, y el de Ingalaterra vienen marchando. . Ellos son. Y con su belico son quieren que tiemble la tierra. Y tu señor llevar puedes pues solo de ti le fío este cielo tuyo, y mío. De quién espero mercedes. Al puesto que han señalado para juntarse los dos. Ve señora. . Adiós. . Adiós. No pase ningún soldado. Échese bando. . Echarase. Que nadie la boca abra. Hagan alto, la palabra pase que hagan alto. . Pase. Lucida gente, aunque, poca, bien concertado escuadrón han formado, el corazón se me sale por la boca. Ah quien pudiera llegar pues tengo, a mi parecer, esfuerzo para vencer y enojo para matar. Levántame los cabellos una trompa, o una caja, pero el consejo me ataja en matarlos, o el vencerlos. Su soberbia, maravilla; no me saludas a mí? Delante de mi Rey, si hincare yo las rodillas. Pero a tu persona, no le haré yo más cortesía de la que hiciste a la mía. Quién eres tú? . Yo soy, yo. Porque de suerte nací, que a mí para levantarme, nadie puede compararme a otro cosa, sino a mí. Estoy por hacer. . No más. Ojala que te atrevieras, que muy presto no estuvieras de la manera que estás. Pero fía de tus brazos esta empresa, y quien yo soy provaras. . Contento soy, entre ellos te haré pedazos. Dame licencia señor, y de mi valor te fía, muy sin recelo podría fiarme de tu valor. Pero está lo concertado con otros mil pareceres, y no puedo yo. . No quieres, soy en todo desdichado. Yo se quién fuera dichoso si el Rey licencia te diera; perdona, yo se quien fuera. No Príncipe valeroso. Que no venimos ahora a pelear. . Ya me incita a enojo, y ya me le quita ver los ojos de mi Aurora. s. Oh celestiales despojos, o centro de mi deseo, mil años ha que no veo el sol de tus bellos ojos. El alma traigo medrosa, de esta traidora ofendida. Si es cierto el ser escogida, será cierto el ser dichosa. Tome a su cargo mis cosas quien sabe mi corazón, que es el cielo. Las dos son extremadamente hermosas. Padre. . Padre. . Quiere Dios que esta confusión me aflija. Tu hija soy. . Soy tu hija. No lo podéis ser las dos, Dame las manos. . Las manos me da. . A quién las daré? A mí. . A mí. . Qué haré cielos justos soberanos? Qué confusiones, que enojos, aquí el valor que aprovecha? la de la mano derecha se llevan tras si mis ojos. Cuando la miro parece que me siento enternecer: otra prueba quiero hacer si es que alguna se me ofrece. Mucho tarda. . Mucho duda. Si no ha de ser la elección, qué espera el Rey? . Sin razón se detiene, y se demuda. Ay padre. . Un abrazo estrecho quiero dar a cada una. No me derribes fortuna. Sosegado tengo el pecho. Élgate al pecho. . Querría meterme en él si pudiera. Poco mi sangre se altera, poca sangre tienes mía. Qué te escucho? siempre soy de mi desdicha adivina. Llégate tú a quien se inclina mi alma, el pecho te doy. Llégate, llégate más que sin duda me regalas, de mi corazón las alas me dicen que en él estas. Salir quiere a recibir parte de su sangre hidalga, llégate más, que no salga, que revienta por salir. Llégate. . Gusto infinito. Con esas manos le toca, dale aliento de tu boca reciba el que yo le quito. Lo que han pisado tus plantas como es justo besare, Levántate. . No caere pues tu señor me levantas. Cosa extraña. . Cosa rara. Notable gusto he tenido En el alma lo he sentido. Si como a ti me tocara Henrico a mí la elección, yo hiciera lo que conviene en la que sin duda tiene más parte en mi corazón. Pero no he de deshacer lo que una vez he firmado de mi mano, tu cuidado tiene a cargo el escoger. Escoge tú, que así es justo. Señor en esta ocasión más fuerzas que tu opinión tiene en mi hecho mi gusto. Y así el que tocaste elijo. Yo me admiro. . Yo me espanto. ̱. Yo rabio, ha cielo santo. Yo me ofendo. . Yo me aflijo. Y yo doy gracias al cielo. y. Pero yo qué puedo hacer? ya te toca el escoger esposo a ti. . Escogerelo. e. A quién escoges? . A Anteo. Esto más faltaba ahora? hay enemiga. . Ay traidora, mal lograste mi deseo. ̱. Pues cómo, siendo mi hermana me escoges por tu marido? ̱. A quién dices que he escogido? Salió mi esperanza vana. ̱. Qué dices? . Nadie se asombre que yo al Príncipe escogí de Ingalaterra. . Eso sí. ̱. El hierro estuvo en el nombre. Como el Bobo se llamaba creí lo que ya no creo, que era el Príncipe el Anteo, dando la culpa a la fama. Pues por ella aún no sabia su propio nombre. . Ah traidora. ̱. Que muchas cosas ignora quien en los montes se cría. No ha sido malo el picón, pero ahora. . Buen suceso. Le elijo a él. . Yo confieso que estuve sin corazón. Porqué eres mía señora ngo a mí Y yo lo muero por ser tuya. . Falta ahora Que os deis de esposo las manos. Asilde, tenelde; dalde, seguilde, herilde, matadle. Muera. . Ah cielos soberanos. Ah traidor. . No quiero vida Señor por plazo más largo de cuanto digo un descargo del alma que vaperdida. Que nunca he sido traidor. Con mil recelos me aflijo. Qué es del Príncipe mi hijo? Escucha, escucha señor. El que está presente es tu hijo. . Infelice suerte. Pues yo no le di la muerte? Tú se la diste al Ingles. Válame Dios. . Qué marañas son estas? . Tened sosiego Tu prosigue. . En vivo fuego se me abrasan las entrañas. Que Lotario enamorado digo señor. . Poco a poco. De su hermana ciego, y loco de su pena, y su cuidado: Cómo era semejanza a Hénrico quiso matar para venir a lograr en su nombre, su esperanza. Llévele engañado yo, y para matarle fue, y en un puesto le dejé donde Anteo lo mató. Sucedio después hallar las guardas su cuerpo allí, y trayéndolo sin mí, fueme forzoso ausentar. Porque de un Rey los rigores estimarlos, es temerlos: pero allegado a tenerlos en mi desdicha mejores: Siguiéronme sus soldados, mi desdicha me alcanzó, y en mi muerte quise yo dar remedio a tus cuidados. Y hacerte patente y llana la verdad. . Extraña cosa. Mira que des por esposa de mi Príncipe a su hermana. Y el de trance tan forzoso me perdonara el efecto, que en la muerte no hay secreto si es para el alma dañoso. Que mi agravio no he vengado? Que al Príncipe no maté? Mi querido Hénrico fue el muerto. . Soy desdichado. No fueras una serrana nacida bajo de un roble; aunque perdieras de noble lo que tienes de mi hermana? Tan extrañas confusiones como loco me han dejado. Mucho ánimo me han dado el oírte esas razones. Yo Príncipe, soy Estrella hija del Duque; y Aurora, es la Infanta mi señora, y es sin duda, que es aquella. Esta es la misma verdad. Viose tan extraña cosa? Estrella será mi esposa si gusta tu Majestad. Ingalaterra ofendida hoy mostrara su valor. Y yo cobraré mi honor. O yo perderé la vida. Por las treguas que se han hecho no es ya tu afrenta vengada. Rompelas, y con mi espada podre yo romperte el pecho. Pues mientras el plazo pasa algún concierto ha de haber. Qué concierto ha de querer alma que sin él se abrasa? Venga mi hija. . Es ya mía? Estoy ya casi difunta. Pero la gente se junta de los campos, y podría No volverse, procuremos recogerla, y retirarla: vamos luego. . Calla. Calla. . Ya nos veremos. Con el pesar quedo loca. Y yo lo estoy de placer. Toca, toca a recoger. A recoger toca, toca. Que mi Príncipe murió? Y su muerte has de vengar en quien le quiso matar, pero no en quien le mató: Pues poco agravio te hizo quien le mató, si pensaba que a mi contrario mataba. Tu razón me satisfizo. Y mi cólera se augmenta llena de justos extremos: vamos de aquí, y vengaremos yo su muerte, y tú tu afrenta. La gente de Ingalaterra juntaremos con la tuya. Que haurá que yo no destruya del cielo abajo en la tierra? Son lágrimas? son desmayos de mi pecho temeroso? No llueve tu cielo hermoso cuando es bien que arroje rayos. Qué se descubrío el engaño? Y el Conde la causa ha sido, que aquí viene mal herido. El Cónde? dolor extraño. Que siempre le tengo amor aunque estoy del ofendida, mas debérame la vida como me debe el honor. Al Príncipe acompañaba cuando al districto venía, y haciéndole compañía cuando al Príncipe esperaba: Lugar tuvo con mi gusto para lograr su esperanza; olvídome, y su mudanza castigó el cielo, que es justo. Yo misma le curare, hallara salud en mí, para que descubra ansí los quilates de mi fe. Ya llega. rmid Quiérole ver esperad. . Claudia querida. No es penetrante la herida? Castigo debió de ser. De ser ingrato contigo, pero tu esposo seré si gustas. . Y yo daré mil gracias al cielo, amigo. De la sangre que has perdido, y el cansació que has tomado, te sientes debilitado? Tuyo soy. . Dichosa he sido. Ah mi Claudía. . No hables mu- ques la herida en la cabeza, (cho y harate mal. . Tu belleza me sanara. . Tal escucho? Si como el alma te doy, la salud que te conviene te diese: el Príncipe viene con su esposa. . Yo me voy. Ya te he dicho la oración de sucesos tan extraños. Excusarasme los daños que para mí no lo son. Que puesto en tus ojos bellos el gusto de contemplarlos, ni el tiempo puede entibiarlos, ni mi corazón temerlos. Es posible que te veo? que tus manos beso, y toco? estoy de contento loco mil veces dichoso empleo. Señora felice hombre, sino muero de alegría: de hermana del alma mía quiero que te quede el nombre. Porque gran seguridad ofrecen los cielos antes, cuando tienen los amantes en los gustos la hermandad. Que son los gustos hermanos cuando nacen de un deseo: es posible que me veo en tus ojos, y en tus manos? Señora no acierto a hablarte con el contento de verte, Ni yo sabre responderte con el gusto de escucharte. Quisiera entre los despojos de la merced que me has hecho, que te vieras en mi pecho como te ves en mis ojos. O pues me obligan así esas razones, quisiera que mi corazón saliera a responderte por mí. Con gusto trasordinario se hablan, no quiero hablarles, porque es lástima estorballes. Ay mi Estrella. . Ay mi Lotario. Que me ha dado el cielo justo (Estrella del alma mía) una Estrella que me guía a las cosas de mi gusto. Y Estrella cuyo arrebol tanta luz al mundo ofrece, que al mismo sol escurece cuando es afrenta del sol. Estrella que Estrellas cría, pues que sus ojos lo son; y hace ver al corazón estrellas a medio día. Estrella que por ser bella. es en la tierra divina, y en mi alma predomina, porque nunca sale de ella. Aunque tan felice ha sido la Estrella en que yo nací, pues que nací para ti, no diré que en ti he nacido. No digas más mi consuelo, que ya imaginando estoy, que porque tu Estrella soy he nacido de tu cielo. Y aunque en el cielo me ponés con infinitas Estrellas, para que cuente con ellas tan grandes obligaciones: No podré hacerlo jamás, porque es imposible cosa, Cuéntalas, Estrella hermosa con los gustos que me das, Porque su número está infinito en mi cuidado: el Palacio alborotado, y viene el Rey, que será? Saldre luego. . Yo me voy adonde mi padre está. No entre nadie. No entrara. Qué es del Príncipe? . Aquí estoy. Y fuera más justa cosa asistir en otra parte; que aunque es justo regalarte en los brazos de tu esposa: No ha de ser cuando tu tierra con pena, y desasosiego teme la sangre, y el fuego del incendio, y de la guerra. Cuando trémolan banderas con divisas diferentes: cuando se cubren de gentes naturales; y extranjeras Los campos, y los oteros, y hasta en los montes se encumbran: cuando con el sol desumbran sus relucientes aceros. Cuando su rigor señalan los que temerosos huyen: cuando tus pueblos destruyen; y cuando tus campos talan. Cuando de enemigas balas aún aquí no estáis siguros, y para escalar los muros hay prevenidas escalas. cuando con furia, y braveza arrogante, y temerario tu valeroso contrario amenaza tu cabeza. Cuando a su furia ha juntado la de toda Ingalaterra; y a fuego, y a sangre guerra contra ti se ha pregonado. Cuando añadiendo a este mal para mí el más enojoso de este ejército famoso a tu hermana General: Con ternezas, y regalos con tu esposa te dispones, tan buenos en ocasiones, como en socasiones malos. Deja el lacivo contento, deja a Cupido, y a Marte, haz que venga a gobernarte el brazo, y el pensamiento. El pecho gallardo, y fiero cubre de aceradas piezas, si enseñado a estas ternezas puede sufrirte el acero. Al campo sal, y defiende tu gusto, vida, y honor, deja el amor, que el amor si te regala te ofende. Que un hombre no ha de querer de suerte a la mujer bella, que el recelo de perderla cobarde le pueda hacer. Ea hijo. . Padre baste, que tan sobrado anduviste, que en lo que aquí me dijiste es cierto que me afrentaste. Yo saldré donde esas gentes puedan provar mi rigor: quien hace sino el amor a los cobardes valientes? Al amor la culpa has dado, que mil palmas me asigura: quien ha visto por ventura un cobarde enamorado? Y esa mi enemiga hermana de esa gente General, hoy pagara por su mal con su muerte el ser liviana. Y haz que tu gusto permita (porque el Rey y señor mío vea como ofrece brío el amor, y no le quita.) Que salga contigo yo, porque se venga a entender, que agravios de una mujer otra mujer los vengó. Que para que no te afrente abir salir con empresa tal, yo saldre por General de tu campo, y de tu gente. Gobernarela, y de hecho el orgullo pienso dar. Que no sabra gobernar la que me gobierna el pecho? Vamos, muera Ingalaterra. Salgamos al campo luego. Guerra, guerra, a sangre y fuego, guerra, guerra, guerra, guerra. La gente de Ingalaterra gobierna el Embajador; lanuestra que es la mejor, y lleva en peso la guerra: De mis hijos he fiado. Pueden Sesao, y Teleo gobernalla bien. . No creo que queda mal concertado. Y será cierto el vencer con tan fuerte General. Para mostrar mi caudal he dejado el ser mujer. Las lágrimas, y el dolor por la braveza he trocado, que yo quiero esposo honrado, y tú lo has de ser, señor. Y así es bien con sangre mía comprar tu honor, y mi gusto. Y que yo te adore es justo, loco, y muerto de alegría. Y aún no será por ser tanta bastante indicio la muerte, mujer bella, mujer fuerte, mujer linda, mujer santa: Cuál es razón que te llame de los renombres que adquieres? quien dice mal de mujeres, es villano y es infame. Y si un tiempo aborrecía hasta el nombre de mujer, sin duda debio de ser porque no las conocía. Sumo bien, suma belleza por mi gusto, he interese, deja que los pies te bese, pondré en ellos la cabeza. Levántate. . Deja pues con tantas razones fundo, que para serlo del mundo es bien ponerla a tus pies. Mas pondré con mi consuelo si a dar la batalla empiezas, a tus pies tantas cabezas que llegue la tuya al cielo. Por este bien recibido seré asombro de la gente, que es sin duda el ser valiente la paga del ser querido. Llevare aquesta jornada pues las dos tan fuertes son, en la una mano el bastón, y en la otra mano la espada. Y así con sus golpes fuertes verás matar, y vencer, porque te huelgues de ver muchos géneros de muertes. Y así en mis hombros pujantes en tu trono he de subirte, y seré para servirte mil Alcides, mil Atblantes. No tiene el mundo tu igual. Ya señor marchando viene tu misma hermana, que tiene el cargo de General. Darétela por esclava, pero matarla es mejor. Es tan grande tu valor que te ofende quien te alaba. Yo castigare una loca. Todo el mundo se aperciba. Toca al arma, Aurora viva: toca al arma. . Al arma toca. Viva Aurora fuerte, y bella. Porque la enemiga mía muera. Ingalaterra. . Ungría. Viva Aurora. . Viva Estrella. Ninguno se escapara hoy de mi mortal estrago. Seguírele, y poco hago es tanto lugar me da. No escapara de mis manos ning Querido esposo. yo te sigo, hazte famoso con tus hechos soberanos. A mucho un amor obliga. A mucho obliga un deseo. mi enemiga veo. Al si enemiga. Allí veo a ve me detengo tanto? ahora es tiempo traidora. ̱. Villana tiempo es ahora: que estoy viendo? cielo santo. Déjame darle el castigo pues contra ti se atrevió. ̱. Qué estoy viendo? podré yo defendértela? y bendigo Mi buena suerte, y adiós. No lograras tu esperanza, que podré tomar venganza con un golpe de los dos. 4. Mueran hijo. . Matarelos. Hijo querido aquí estoy. Y yo tu vasallo soy; tente Anteo. . Tente. . Ah cielos Como a mi Rey te respeto. Yo te quedo agradecido. Tente Príncipe querido dilata tan fiero efecto. Por ti dejo de matarlo, buscarasme en la batalla. Muera la demás canalla, morire si no te hallo. Ea Ingleses valerosos dad alcance a tanta gloria, Ingalaterra victoria: ya los Ungaros medrosos Se retiran, alto a ellos, mueran, mueran. Tu valor de tus golpes el temor me lleva de los cabellos. Porqué huyes? . El recelo de tus golpes me hace huir. Al monte quieres subir? alcanzárete, aunque al cielo Tu recelo te remonte Ah cielo mis pasos tardos, esforzad. Ligeros Pardos alcanzo yo por el monte. No huyas. . Huire de ti porque eres cruel. . Espera no te vale el ser ligera para escaparte de mí. Y porque liviana fuiste mis manos te mataran. Ay hermano, y que dirán de que tu sangre vertiste? Merece la tierra fría llevar entre sus arenas una sangre de mis venas ques tan tuya cómo mía? No es hidalga? no es leal? mi razón ha de obligarte. De otra suerte he de matarte, espera, no dices mal. Tu sangre no vertere porque es mía, y por hacerlo echarete un lazo al cuello, y con él te matare. Para que el mundo no diga que la vierto. Amarga suerte , Instrumento de su muerte será un lazo destaliga. Que así quieres parecer para mi verdugo airado? El hombre que fuere honrado muchas veces lo ha de ser. Lo que hay desde el monte al llano me dirás. . Cielo divino valedme ahora. Imagino (mano. que eres Tigre. hermano. . Her Amigo. . Esposo. . Qué veo? Qué miro? . Anteo. . Lotario. Mi enemigo. . Mi contrario. Vil Lotario. . Infame Anteo. Qué emprende tu mano ahora? Qué hace tu mano inhumana? Mato una hermana liviana, Y yo una hermana traidora. Sabes que le di en despojos de mi corazón las llaves? Y tu villano no sabes que yo me miro en sus ojos? Eres tu cielo que llueves los bellos Ángeles del? o sin falta eres Luzbel que al mismo cielo te atreves. Deja ese Ángel que en el suelo es mi Estrella, y mi señora. Deja tú la que es mi Aurora, y es mi senora, y mi cielo. Pero aquesta matare, y esa bájare a quitarte. Esta matare, y a darte el castigo subire. Tente. . Tente. . Espera. . Esp no arrojes el cielo al suelo. No subas el suelo al cielo tan sin tiempo. . Muera. . Muera. Paraque se haga pedazos los brazos abrir podré. Y yo el lazo apretare en abriendo tú los brazos. Qué haré ahora? . qué he de hacer? Estoy loco? . Loco estoy. Mira que tu esposa soy. Mira que yo lo he de ser. Ablanda el pecho insensible. ̱. Mueve el duro corazón, que terrible confusión. Y que desdicha terrible. Mas no osaras de temor poner en ella la mano. Y tú de miedo villano pondrás límite al rigor. Tu moriras. . Cielo santo. ̱. Matárete. . Dios clemente. Hijo. . Hijo. Tente. . Tente, de tus rigores me espanto. Suelta señor. . No podré. Arrojarela. . Ay de mí: advierte que el ser le di. Advierte que la engendre. A mí me quitas la vida. No es la tuya la de Estrella? ̱. Aure de caer tras ella pues la tengo al alma asida. Quita el rigor, pierde el brío, ponme ese lazo, o cordel ahogarasme con él, que al fin ese cuello es mío. Cuando mi hijo no fueras a mis canas respetaras. Si mis lágrimas miraras lo que te suplico hicieras. No soy yo tan inhumano. Ni vo tan mal hijo he sido. , s A no estar tan mal herido yo llegara más temprano. Yo vengo muerta tras ti Conde de mi corazón. A cumplir mi obligación para buscarte salí. Tu gente se ha retirado menguada, rota, y perdida; mi libertad, y tu vida en gran peligro ha quedado. Cercado estás de enemigos, es imposible escaparte. Aquí están, por esta parte. Son del cielo estos castigos? Dárase el Rey a prisión. y el Príncipe morira. Ahora el mundo vera que es noble mi corazón. Cuando te miro cercado de contrarios escuadrones, cuando en tantas opiniones tanto crédito he ganado. Cuando lograr mi esperanza pudiera de toda Ungría, y cuando tomar podría sin peligro la venganza: Me detérmino a dejarla, porque es en algún lugar el dejarla de tomar mayor valor que tomalla. Así a mi honor satisfice pues podrán en cualquier parte decir que pude matarte, y que matarte no quise. Pues saben que mi valor en diferente lugar Príncipes sabe matar para restaurar mi honor. Y eres hijo de mi Rey, y eres de mi Aurora hermano: es su valor soberano, tiene honor, y guarda ley. No consiente Ingalaterra en eso. . Si no consiente que importa. . Pues tengo gente proseguire yo la guerra. Prosigue. . Puede firmar treguas de un mes. . Si haré, y a mi Rey avisare: rabiando voy de pesar. El cielo tiene mil modos de valer a la razón. Si merecemos perdón tu señor dañose a todos. Y a mi Claudía por esposa. De gusto hablaros no puedo, cuanto pedís os concedo. Dichoso soy. . Yo dichosa. Tu Anteo toma una mano tan tuya. . Felice hombre, perderé del Bono el nombre. Y yo ganaré un hermano. Sumo bien. . Inmensa gloria. También abrázaros quiero. Y del Bobo Caballero tenga fin aquí la historia
