Texto digital de Bernardo del Carpio en Francia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Bernardo del Carpio en Francia. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/bernardo-del-carpio-en-francia.

BERNARDO DEL CARPIO EN FRANCIA
JORNADA PRIMERA
Dos dichas, y dos penas ve hoy mi suerte de mi padre la muerte, vasallos, tan sentida, y tan llorada, y de mi esposa amada aquel último accento, dos penas grandes son para un tormento, un Imperio heredado, dos mundos reducidos a un cuidado, una segunda esposa, que es más con ser tan noble, y tan hermosa su claro entendimiento. dos dichas grandes son para un contento. Pero si considero que es Carlos Magno el muerto, y yo here dero de cuanto con valor su fama rige, el brazo teme, el corazón se afiige- de que en mi fenezcan hoy sus glorias, pues solo la virtud da las victorias; pues si falta del lecho el lazo estrecho, y está sin alma la mitad del pecho, y yalo a daba he dos voluntades u cuidado (costumbrado esta unión desunida este luchar la vida con la vida, este partirse el alma con violencia, este verla ausentar sin resistencia, y hallar aquel vacío siempre en mis ansias tan elado, y frío es pena de sentir con tanta pena, que no hay sentido que la juzgue ajona Vuestra Majestad, señor, se enternece? . Ludóvico, soy hombre, y dejé llevarme de la pasión al alivio. Ahora que ya llegando el más hermoso prodigio de belleza, que han hallado las circunstancias del siglo: Hoy que la Infanta, señor. vuestra esposa, y dueño mío, ,Y luce Aurora de estos balles, ereas de Sol amanece a estos riscos; no es bien dar al sentimiento tanta parte, pues confío que de los gustos que faltan, ha de llenar el vacío, Oye esta comparación: sin preguntar si la has visto, que se agravia la evidencia, cuando la buscan testigos, Saca del cristal que asiste en un transparente vidrio la mitad, torna a llenarle de otro cristal sucesivo, y verás que no hace falta el que fue con el que vino. Ludóvico, Dios os guarde; que así me habéis divertido: mas mirad con atención ese cristal que habéis dicho, como sacándole en partes del todo donde está unido, la mitad que sacan, deja la otra mitad sin aliño, descompuesta, y alterada, y al entrar hace lo mismo la que está con la que vienes que aunque no son enemigos, la unión sincomunicarse; suele tener los principios, en duda de si ha de ser memoria de lo que ha sido, que nunca tienen las aguas fuera de su centro alivio; que si es un alma sustancia, da el accidente motivos. Ya en tu Palacio se apea aquella que al Sol le dijo, que es un zurdo con los ojos, que es un negro con los rizos; y yo la vi esta mañana vencer en dos desafíos, a copos de nieve al Alpe, a lluvias de grana el Tiro. Y vi que al sacar las manos, que entre ambar había escondido, diez carámbanos de nieve se desgajaron de un risco: y vi, mas no soy curioso, para juzgar lo que he vistos ella viene, y de las gracias veréis un retrato al vivo. Llegaba muy cerca? . Ya, si el chapín no se ha torcido, subirá por la escalera. Sois su criado? . No he sido tan dichoso, pero vengo, con un Español mi primo, sobre ciertas pretensiones: hallámosla en el camino en una desdicha. . En qué? Las albricias no he pedido de su libertad, y aguardo, aunque pequeño servicio. Rey, o Conde, o cualquier cosa que le iguale al valor mío. Cómo os llamáis? . Yo me llamo un nombre, en quien han caído, como en tentación, los más que comunican el sigo. Y es el nombre? . Tropezón, y en la sangre tan antiguo, que Adán, sino con los pies, tropezó con los hocicos. Brava antiguedad! . Ya llegan C Salgamos a recebirlos. Sin premiarme ni saber lo que me ha sucedido, te ausentas. La Emperatriz lo dirá mejor. Capricho tiene de grande habladora; y el premio? . Al premio me obligo. r, . , - Vuestra Majestad, señor, me dé las plantas, . Qué veo! o es imagen del deseo, o es milagro del Amor: poco se debe al pincel, poco la fama os obliga. Como que soy vuestra diga, no quiero más de ella, y de él Aunque a beldad reducido, dueño hermoso, os esperaba, y en vos sin vos empleaba, ya los ojos, ya el oído: lo mismo me ha sucedido. que a ingenio humano en la Fe, pues por ella os adoré, y en toda causa Divina, mucho es lo que se imagina, pero más lo que se ve. De suerte, que mi deseo, que el alma os comunicó, se olvida de lo que amó, por adorar lo que veo: belleza os buscó mi empleo, Deidad mi dicha os alcanza; rosa fue mi confianza, Mayo os admira mi fe; con que mi dicha se ve mas allá de mi esperanza. Ierba frágil nací humana; tanto, que al verme decía, que en mi cesó la armonía de la beldad soberana: Sol nacéis en la mañana de mis dichas, daisme el ser, florezco, y al conocer lo que soy con lo que fui, lo que de vos tengo en mí, eso llego a merecer. Cómo Tórtolas están bebiéndose los alientos. Sentaos, mi bien; porque os llegue a besar la mano el Reino. Que un mirar aún no le deba a este Español, cuando es cierto, que a pocos cambios de dicha trocará mi sentimiento? Quién será aquel arrogante que así se encaja el sombrero? Quién será el que junto al Rey tan gallardo se ha cubierto Llegad, Infante. . Señor, con vuestra licencia, quiero suplícaros deis audiencia a un nuevo Ecipión, a un Hector, a un Alejandro, pues todo lo ha sido este Caballero en vestro servicio. . Llegue: quién es? No lo ha dicho, y debo mi libertad a su espada. Pues cómo, señora? . El cielo, Ludóvico Emperador, te guarde, y ponga a tus Reinos por términos los dos Polos. . Buen talle, Sentarme quiero para decirte quien soy, y después a lo que vengo te diré en pie. Qué arrogante! Ya quien es dijo su acero. Quédense todos, por dar menos fuerza al sentimiento: Emperador de Alemania, Rey de todo el Uraverso, Pio en paz, valiente en armas, que en ti, como en limpio espejo, serán dos cosas eternas en los Annales del tiempo: Eroaido, Rey de Danía, que desposeyó Gofredo, soy, que a tus plantas invictas me postro, señor: qué es estos Tome silla Vuestra Alteza. ( Soy tu vasallo, y prefiero a las grandezas del mundo, justa estimación de serlo. (der Lotario César invicto, y universal here de sus hazañas, partió a restituirme con número tan copioso, (Rein que del Septentrión los hielos duraron dos meses más, a de vergüenza o de miedo, sin que la lengua del Sol los redujese a preceptos, visto que el valle, la sierra, el monte, el llano en soberbios escuadrones se fatigan; tanto que afirman por cierto, que en breve espacio la tierra se enbebió una vara al centro. Mi contrario, que es brioso, buscó los humanos medios para vencer, y halló uno tan particular, tan nuevo, que no le han visto en su curso los celestes paralelos. Fue Irene, una hermana suya, rico admirable portento de hermosura; y tan briosa, que nada que goza es menos a lo demás, pues unidas las gracias para respeto, la admiración tan perfecta que hubo duda si nacieron, o a cuenta de muchas vidas, o a vidas de muchos cielos. Esta segunda Diana, tomó un venablo, y saliendo a los montes con cuidado, la vio Lotario, y resuelto a perderse por la vista, la siguió con tanto afecto, que ella logrando ocasiones a sus injustos intentos, le detubo más de un mes con esperanza, fingiendo sus demostraciones falsas, mal concebidos requiebros, La libertad con el ocio, hizo a tus Soldados menos el valor, y una mañana, descuidados del suceso, les envistio el enemigo con tal valor, que no fueron, ni en la confusión sagaces, ni en la prevención discretos, y divididos en tropas, los Imperiales volvieron las espaldas Grande afrenta! Santiago, España a ellos, ̱e Vuestra Majestad perdone, que este bizarro ardimiento es natural, no fingido. Santiago, Santiago, a ellos, que va un Córito de Asturias más sidalgo que Don Bueso. Si van vencidos dejadlos, mientras que me escucha atento su Majestad, porque pueda decir que se van huyendo. Yo soy Bernardo del Carpio, sobrino de Alfonso, y nieto de los Godos, que la Scitia dio a España por herederos. Contarte, señor, no es justo los admirables sucesos de mi vida, pues la fama los calla por no ofenderlos. Ya sabes de quien soy hijo, y aquel desdichado yerro de mi padre por amores, que le perdonan discretos: en el Castillo de Luna le prendió el Rey, y encubierto a mis hazañas estuvo. por venganza, o por respeto, o por todo, que hay desdichas que se acomodan al tiempo. Supelo, al fin de mi madre, y enterneciome el exceso de una prisión, que veinte años dio sepulcro a un triste viejo, Vacilé con mis sentidos, anulé mis pensamientos, estorbe mis intenciones, aprisioné mis deseos, reducí a valor mi orgullo, rompí a la piedad los ecos; y valido de mí mismo, hice con sulta en mi pecho, en que venció la nobleza mas que no el atrevimiento. Serví al Rey, y en sus victorias fui el Caudillo; y tantas fueron, si por Dios, que las colunas, bronces, y mármoles tersos, láminas, jaspes, y Escudos, se humillaron con el peso; de suerte que disuadidos a no declarar mis hechos, por ser tantos, se juntaron, y unanimes redujeron a una estampa, que soy yo, que no cumplieran con menos. En Somosierra una tarde, con el Moro de Toledo, Almanzor, tuve batalla, y al valle de tantos muertos, que una fuente se hizo río con la sangre, y fue corriendo demanera, que el turbante que echó de un reves mi acero al raudal, desde la frente del Rey, que escapó ligero en un Andaluz tordillo, volando los dos a un tiempo, llevó a Toledo la nueva una hora antes que su dueño. Con el Moro de Carrión tuve otro lance en su cerco; era Gigante a la vista, dé ancha espalda, y fuertes pechos y abiertos entrambos brazos. para derribarme al suelo; me embistió, mas con mi espada dividí el gallardo cuerpo; y como quedó el espíritu algo vital en los miembros, las dos valerosas manos, que a la venganza se abrieron, por no faltar al valor. ni arrepentirse al intento, al ir buscando la tierra. los dos estribos me asieron. Estos servicios señor, y otros muchos, no tuvieron fuerza para que el Rey cumpla la palabra, y juramento de darme a mi padre vivo, pues me dio a mi padre muerto. Aquí, señor, de la vida se llegó el último accento; aquí, sí, fue menester aún más que el valor que tengo. Aquí di voces, y aquí impaciente el sufrimiento, pudiera aplacar sus llamas solo la sangre que heredo. Aquí, pues, temi matarme. y olvidando lo que temo, ni hallé puñal a mis dudas, ni hallé córdel a mi aliento. Besé el cadáver helado, junté su nieve a mi fuego, y al concibir tanto agravio; a la venganza me entrego: quise quejarme del Rey, y entonces se resolvieron entre el corazón, y el labio las palabras en respeto, Ocurrí presto a mis ansias para ponerlas remedio, que es la Majestad tan justa, que la ofenden pensamientos, y visto que mi fortuna había sellado el proceso a la más triste tragedia, agraviado de mí mismo, me desnatu de mi Patria, y de mis deudos, (raliz que el hurtarse a las desdichas suele aconsejarlo el Cielo. Docientos nobles sidalgos de mi casa me siguieron tan tristes, que de mis penas vincularon su alimento: partí de noche, y los ojos reconcentrados, hicieron confusión de las ideas, pues solo de algún bosquejo vio la luz imaginación, para concibir que llevo alguna vida tan fuera de lo apacible, y lo tierno, por los pesares que sigo. por el natural que pierdo, por el cariño que amo, por la educación que dejo: Qué perdida la memoria, hice segundo concepto de otra región, de otro clima, para volver en mi acuerdo, que nunca me hallara en mí a no buscarme tan lejos. Pasé de España a las Galias por los montes Pirineos; y caminando Aquisgran. Corte antigua del Imperio, en ese hermoso penacho, que por natural diseño es carámbano de nieve, es promontorio de hielo, tan bella altiva coluna, que su punta está bebiendo, primero que baje el día, las cándideces de Febo; de suerte, que al contemplarle, me pareció desde lejos cándida antorcha encendida por farol de los dos Reinos. Vi (fue curiosa advertencia que en sus grutas, y sus huecos, por tarjetas de arraijanes iba entretallando espejos de cristal, que condensado, alma dio al víril que hicieron delgado perfil los jaspes, en tablas de juncia, y trebol, y como estos eran muchos, ya rompidos, y ya enteros, y el sitio tan eminente. dando una vuelta a su cerco vi retratado en Provincias la mitad del mundo entero, que por Esfera dejaron escondido el otro medio margen de este Arlante un prado, era alfombra al mejor dueño, que dio colores al Mayo en los Abriles bosquejo. La Emperatriz mi señora, que al blando amoroso sueño se entregó dando a sus Damas la potestad de Luceros, cuando Seguivió, a quien tú privaste del Ducal Cetro de Gascuña, con su gente dio de improviso en el bello Escuadrón, que desarmado, fue arista al Noto, y al Euro, en ocasión, que llegando mis valientes Caballeros conmigo que esto bastaba, los desbaraté tan presto. que entre el vencer, y llegar ay duda cual fue primero, Besé a mi Reina la mano, sin dar lugar que un correo te viniese a dar la nueva, que no es acción de discreto dar sobresaltos de susto, cuando se espera un contento, y más si de la ocasión se ha conseguido el remedio, Ahora, pues, Ludovico, al caso que empecé vuelvo, ya me levanto, pues pido, ya me descubro; pues ruego. Tu vasallo soy, y en ti no he de buscar lo que pierdo, que he de buscar lo que gano, reverenciar lo que adquiero, estimar lo que procuro, y por decirlo más presto, soy leal vengo a servirte, manda tú, pues yo obedezco, Llega a mis brazos Bernardo, primo amigo, que no quiero PE LIARO este bien de la fortuna, que me regale con menos, Tantas dichas en un día! tanto gusto en un momento! Mi ya perdida esperaza se perdió mas Hoy prefiero a cuantas dichas falte, está que de vos merezco. Dios guarde a vuestra grandeza, que así premia. . Márcelo, señora a su Majestad quisiera. Yo lo agradezco, ernardo, porque os estimo al paso de lo que os debo. Tantas honras a un bastardo: Llegad, Ludóvico. . El Cielo, Infate, guarde tu vida lo que puede, y yo Bernardo, seáis bienvenido, (deseo y esta merced agradezco, como es justo. . Y yo quisiera de mis estados ser dueño, para darlos en albricias al gusto de conoceros. No han dado nada a mi amo; y así aparte me estoy quedo hasta repartir mercedes, aunque por cordura tengo darme a conocer a todos En el asalto sangriento que dimos junto a esa pira; línea, antorcha, cuadro, espejo; que todo estaba soñado, o dormido por lo menos; pues yo vi un monte con calva de hierba, y de nieve a trechos. un prado con pocas flores, y con agua un arroyuelo, Embesti con mi caballo, y el golpe fue tan a tiempo, que sin perder los estribos. de un choque maté al primero, de una estocada al segundo, y de un revés al tercero: y si los pusieran todos como los bolos de Oviedo, aunque su Rey fuera el ocho, ninguno dejara inhiesto: mas volviendo la cabeza; vi que venía siguiendo un hombre, y a rienda suelta, sin parar, vine corriendo a darte la nueva alegre, y estoy aguardando premio, Sois Castellano? . Y Coritos que es derivación de cueros, después que con Don Pelayo. mis pasados los vistieron. Yo me acordaré de vos. Y cuándo, señor? . Muy presto dad memorial. . Memorial? eso fuera a ser yo eterno, para aguardar la consulta, ya bajando, ya subiendo. Bernardo se parta a Dama con su Rey, y con los fieros Sajones, y sus fidalgos, adonde juntado el resto a este Ejército del otro, de General le concedo el bastón, y yo a Guzuña, porque se castigue a un tiempo, de aquella fuerte arrogancia, y de este el atrevimiento: Y vuestra Alteza conozca que tendrá siempre mi Imperio reducido a su mandando. y obediente a sus preceptos. Beso tus pies, gran señor. Esto sufro? esto consiento? a un extraño General! Vamos señora, . Los Cielos, Bernardo, os guarden dichoso. Con vuestra sombra he de serlo. Respetad mucho a Lotario, que es mi hijo, . Y renuncio su heroica persona en vos, Y en él, por qué no? . Respetos son respuesta en buena ley, dejarle el lugar primero, y esas son bachillerias, y arrogancia de mozuelos. Amigo vuestro he de sor, Y he de ser criado vuestro, Esto es quitarme el oficio. . Vamos Vamos. . Cumplimientos. Esto es justo. . Esto también. Lindo par de majaderos! Gran Princesa de Colonia, en juga el llanto. . No mandes, tío pues me has engañado, que se enjuguen los cristales de mis ojos, pues son siempre de algún alivio a los males. Cuando tú me prometiste, eternas felicidades, con cinco lustros de Auroras, en un joven que renace Fénix, para ser Alcides, Estrella, para ser Marte: de un Español tan valiente; que los últimos remates de los Godos le dio dichas, que han de ver siglos, y edades: cuando humana la hermosura, más alagüeña al semblante, al cariño más dispuesta, la extrañeza más el discurso más propicio; (afable la imaginación más grave, la memoria más activa, (engaño y toda yo más tratable, aguardaba de tú en las últimas señales ejecuciones precisas en crecidas Majestades me has traído? (que ri- a qué mitigue, y humane (gor!) un hombre, a quien aborrezco, a que risueña le alague, apacible le acaricié, y sin rebozo le trate y quieres que de mis peras dejen de salir raudales de lágrimas que me aneguen? de suspiros que me abrasen? no puede ser, cuando muero. Ah Irene, y qué poco sabes! qué es fingido cuanto has hecho. Eso es más irremediable. eso es más contra el honor: tiernas finezas de amante, fingidas en el de una mujer de mis partes, (decoro son rayos, que su altivez la deslustras, y deshacen; y es la opinión delicada, que hasta el viento la deshace, y así, no tuvo en su vida ese Príncipe, o Infante, de mi más que verme a mí, si eso pudo enamorarle. Irene, mucho me aprietas, justo es ya que te declare lo que los Astros influyen, si no mienten las señales. De los campos Africanos vino Clemesa a estos valles, antes que pasase a España, y Alcides le sepúltase en la cueva Clemesí, que a Tomres besa la margen, Dejó escritas de su ciencia muchas ecsas admirables que de un siglo en otro siglo quiso el Cielo que heredase; por ellas he visto, Irene, lo que el hado pudo darte en el joven que te he dicho, pero dejando esto aparte, Gofredo es hermano tuyo, hijo solo de tu padre, bastardo, aunque valeroso, pudo en Danía apoderarse del Reino, a cuya defensa, con Ejército arrogante, Lotario César llegó; ya todo, Irene, lo (sabes Y viendo que mis designios se estorbaban, si llegasen las cosas a nuevo estado, con tu belleza admirable, quise que le entretuvieses, y que tu hermano asaltase. con muerte, y prisión de muchos, los famosos Imperiales. Huyo treguas por dos meses, que se cumplen por instantes, la nueva fue a Ludovico, envió socorro bastante, C es General quien te he dicho, porque la ocasión se alcance, no la pierdas por descuido: ya se ven los Estandartes; estudia en este lo que te será importante, (papel dilo a tiempo que aproveche, finge caza, y llega a hablarle. Lotario te busca, Irene. vete, y el Cielo te guarde. Mas confusa quedo ahora: ha decreto incontrastable de mi suerte! mas si son ascendientes celestiales los que me animan, seguirlos hasta que la dicha alcances quisiera abrir el papel, y no me atrevo. En los sauces de este arroyo he visto a Irene. . Qué dicha, si la alcanzases! El Céfar Lotario viene, ya es forzoso el ausentarme: montes, mi vida os entrego. No la ves rompiendo el aire, ligero rayo a la vista, que entre nubes, y de las flores que aprisiona, (celajes ya es armiño, ya es granate? No ves del blanco jazmín la consulta en la fragrante? mas si su beldad permite, no es mucho que le consagres. y No la ves? . Ya, ya le he visto, y es una mujer de carne, y hueso como las otras, que huye porque no la alcances; sino te quiere, señor, deja tantos disparates que ofenden a tu grandeza. Su velocidad dilaten los archeros que la rosa tiene para qué la guarden: Alcatifas tiene el prado a sus platas celestiales, que lisonjean las flores lo que en si permite ultrajes, y a las alternadas huellas se rompieron los altares, dejando en hilos de nácar un flueco por cada margen. Milagro de aquestas selvas, adonde vas bello ultraje de cuanto con alma habita? vuelve el despojo de Marte, ligera flecha, al pendiente del hombro, al errado talle, carcaj; reprime el impulso, la blanca mano, los aires no sesguen pluma animada; con tanto riesgo, no mates ninguna caza, que dejas viento, y tierra inhabitable, pues se morirá de envidia lo que con vida quedare. . Qué caja es esta? . Señor, el General que tu padre envía. Abuen tiempo viene. Tropezón, vamos perdidos. Lo mismo dijera un Fraile, si a los dos nos confesara. Aquí está el César. . Los Reales pies le beso a Vuestra Alteza. Yo solo los carcañales. Cuando el Ejercito marcha al son del batido parche? General, esa es la gente, y a Dios, porque sigo a un Ángel. . Qué es eso señor Soldado? Amor, persona de partes, que engañó al fuerte David, a Holosernes, y al Gigante Sansón, y con quien mi amo se ha metido a ser Cofrade queréis más? Que os guarde Dios. Lindo par de negorlantes. en breve te han despachado, quiera Dios que de estos valles, que entantados me parecen, no salga una sierpe, un áspid, o mujer que te enamore. o algún enano, o salvaje, que a mí me dé cien puñadas. Volvamas al Real. . Aguarde vuesarced, porque ya suena el rumor de los Gigantes: qué porta que trae aquel más pesa de cien quintales. Rumor es de caza, espera. Temblando habré de esperarle. Ataja hacia la sierra. La caza es viva imagan de la guerra. El jabalí es gallardo. Sus nuellas sigo, y su braveza aguardo: qué ufano restituye al viento la mitad de lo que huye! porque en su mismo aliento, andando vuela, y agraviando el viento, para que dar vengado, la mitad del aliento le ha negado; seguirele atrevida porque antes que el furor, pierda la vida vivo traigo el temor, sin vida el brío, pero sigo el consejo de mi tío. . Qué helado! qué confuso, faltando a las potencias todo el uso, mi espíritu ha quedado! qué divina prisión de mi cuidado en el alma se enlaza! El Gigante le ha dado con la maza, este árbol me socorra, que hacia mí se encamina el dela porra. Esta es Irene, ya el peligro es cierto, si a Lotario venció, a mí me ha muerto quiero volver al Real, estoy rendido; quiero seguirla, asisto sin sentido; quiero llamarla la cordura mengua, redúzgase el valor solo a la lengua. Aguarda no presumas vestirte flechas, y calzarte plumas, Irene, espera Irene, si la razón el curioso te detiene: qué gallarda, y brinsa! por la Vega espaciosa, por la Vega Diana. tanto en la luz de su beldad se humana, que acredita temores el de nieve en las purpureas flores, cuando desvanecida la pompa ufana, que negó la vida del clavel más brioso, al repetir gracioso segundo aliento en alternadas huellas; por celajes de nieve miro Estrellas, y negando a lremorelo suspendido. a la luz de otro Sal quedo advertido. Flecha no se acredite, pues cuando solicite dar muerte al jabalí con tierna herida, llegaras tu primo a darle vida: escarecos du plata la guarnición del fa deellín dilara, y el talle he moso en la luciente pompa, escollo es de zafir, para que toapa, de todas cuatio partes combarido, cristal desvanecido que del viento ayudado que la pajita defensa: estamos en la antesala de repetídas ondas lo anegado parece en breve suma, que nace, como Venus de la espuma. Escúha aguarda, espera, porque trionses de un alma antes que muera no llegué, pelé, y vencí. ya vuelve . Tro quien me llama ̱ Tu fama sola . Quieto ver mi fama Oh peregrina hermosura! Oligentileza admirable. Sin vida estoy! . Muerta vivo! Quiero llegar. . Quiero hablarle, Qué dudo? . Qué me detengo? Si eres Irene . Si traes. de General el bastón. No lo niegues. . No me engañes. Yo soy Gineral! Ir Yo Irene Qué quieres? Qué te persuades? Yo con temor? . Yo con miedo? Yo quererte? . Yo adorarse? Qué ciere? Qué me respondes! Solo Irene, que guar- de mi furia: al arma al arma, Ya el tambor me persuade; guárdate, joven, de mí. Has de petirme? . Has de matarme? Puede ser. No te aseguro, Yo amorosamente afable. Yo amorosamente tierna, has vanda de este volante Haz de aquesta banda seña. Para verte. . Para hablarte, No me busques. . No me denentres. , Al arma . Al arma. Te partes? De mi noble amor vencido. Yo de mi valor constante.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA A Irene he dellevar yo (. No se alargur Vuestra Alteza a lo que no es justo, y mire a que las razo es revientan compelidas, y son rayos que desbaratan, y quemán mas presto el dorado Al azar, del Emperador, y hierra, quien llevado, de ese orgullo, pretende hacer resistencia a la verdad que levanta su derecho a las estrellas. y por despojo en la guerra, y otros tantos en cadenas. la qué a Irene, y no es razón que deje de entrar con ella. a dar principio a una dicha. por llegarme a una obediencia. (dos Dos Reinos dejé, Lotario. dos lauteles mi cabeza, al valor solo ofrecí que me rige, y me gobierna; y así aún en cosas más justas. un hombre no se atropella, que da Reinos por in espada, y por su lealtad los deja, Esa obligación confieso, mas a Irene es cosa cierta que primero la vencí, pues a igual correspón dencia jueramos dos volantades, que una vida las gobierna. Al alma que nacio (librea. no la prisionan violencias, volvntades si mirad si es poca la diserencia ne llevar cautivo un cuerpo, o tener una alma presa, y aií es justo lo que pido! Tocarme a mí la respuesta, aquí detres accidentes la dificultad empieza el uno ofende al honor, después de treinta mil muertos otro ofende a la venganza, y el otro ofende a los dos, declarémonor más peras. En cuanto prenderme el alma, y en cuanto a que el cuerpo venga con Bernardo, estadme atentos: de alma, y cuerpo se alimentan, la majestad de sentidos, y al imperio potencias este sin alma no y está sin cuerpo, no engendía su semejante, que es cifra que se debe a las ideas. Amor es causa que a la voluntad concuerda como acto suyo, y efecto, pero tiene dependencia de la vista, que errajo las esperie delaidea con que la unión se apadrina; y es tan natural la prueba. que el alma está londe anima en cuanto al lugar, y reina, en cuanto a la operación, en lo amado; de manera, que no importa que Beernardo lleve el cuerpo, si se queda el al na con liber ni que tu digas que llevas (tad, al alma, o queda vnida alcuerpo por asiiencia Estaba esta peña altiva, siempre libra, y siempre esenta de que la contraste el Mar. e de que el Alba la humedezca, A las repetidas ondas C se vio con alma de piedra, sin responder a sus ansias, sin responder a sus quejas; y al candor que el Alba llora; tejió encrespada madeja de las flores que la asisten, parque sus lágrimas beban, Que libre se vio a los golpes a S de tanta vibrad a lleeha! qué ofana se vio al combate de tanta lluvia de perlas! ta Mas antes que cuatto lustros en tantas dichas cumplieran, por precepio de fortuna, la coronó la cabeza, copo de nieve animado parto feliz de otra tierra. Este sí que la ha reudidó. este es bien que la enternezca, este si que busca el alma sin contradicción secreta Este si que los sentados redure a una conveniencia, y hecho humor, lo que ena nieve, se comunida, y le mezcia al corazón por cariño, al bien por harralez, a la vida por derecho, y al gusto por preemiencia. Este si es dueño absoluto, pero la ocasión no aprueba, harto lo siento, que diga quién es este, y quién es esta. Respondió como quien sabe. Si empre la he visto discreta. Esto es perderme el respeto, pero podrá la violencia lo que el amor no ha podido, que soy Lotario, y soy César? aunque si pierde el deroro al Emperador, se arriesga en público la corona, pero la industria no reina con el poder? pues conozca, sin declararse la fuerza, el mundo, que de un bastardo no he de admitir competencia, Ay. Español! Dios te guarde, porqué ya la envidia en pieza con él poder, y lon juntos monstruo de siete canezas; Esta es consulta en mi agravio, y tan sin razón que diera, a vive el Ciem mas qué es esto? ̱o afie la Majestad se respeta como a Dios, más Dios es justo. y obra con justicia, y ella: Soy vasallo, y no me tora mas de guardar la obediencia, examen no haga el valor, que es perderse la advertencia, ponga candado a la espada, y freno ponga en la lengua, que es la muyor valentía e vencer a sí mismo, y hierra quien llevado de su orgullo, del honor no se aconseja, que imita a Dios que consulta en el valor la prudencia. Quién dirá que no están todos tres jugando a la primeta? qué bien encubren las cartas! como los dos se cautelan! y qué breve da los naipes! no puede salirse afuera. Gozarela, vive el Cielo. Cincuenta y cinco? Con ella, que es mi igual, he de casarme. A fluj, pero son quimeras saber que la ha de ganar, que ha a en la carta postrera algún azar, que será la paz de aquesta pendencia. Plaza, plaza. Caballeros, que sale el Emperado: Hermano, de tu valor. . Bernardo, de tus aceros tego tan feliz victoria Seáis, Bernardo, bien venido, Señora, de haber vencido, a vos le os debe la gloria. que como vuestra presencia. e dio alientos de vencer, desde entonces pude hacer inútil la competencia. Conozca tu Magd, a Irene. . Es suerte dichosa, La fama de ser tan hermosa se retrató en su beldad, el corazón satisfeccho está de lo que en vos gano. Itene, dadme. la mano para quelleguéis al pecho. Siempre a mi lado estaréis mucho vuestra sangre estimo. Soy hi ha de vuestro primo, estimáis como debéis, Lotario como no habláis? Estando en vuestra presencia, es el respeto obediencia. Dios os guarde. . Tanto hen ais, gran señora, el nuevo estado que de mi humildad colijo. que la gloria de ser hijo merecerá por criado dadme la mano a besar por criado . Eso os prefiero, el alma sí, donde os quiero como a hijo aposentar. Qué ensadadas cortesías para mi pecho abrasado! (do Amor, no bastó un cuidado, lince de las ansias mías sino otro tan advertía (do que hasta el corazón me altera? ay hermosa forastera que de celos me has traí- Quedó de Danía en su estado pacifico. Si señor . De que manera Be el valor del Príncipe. . El defensado del General, La pindencia. Cesarea. . El acometer El esperar. . El vencer Be Las armas La resisencia. . Con que Lotario emprendió Con qué Bernardo valiente; Tan bizarro. . Tan prudente. Direlo, pues, lo vi yo: De crespos, de erizadas peñas, que tejió la elmetalda de sus greñas por lucientes ambajes. aquí en cenefas, los que allí plumajes, un muro se delita con marco de oro la esmarchada plata, que en línea de zafir sus ondas mide; el Albís le divide del Imperio Germano y en fosos de cristal el Occeano, donde los Cimbros su renombre vieron; Dinamarca, después que se perdieron, contra Eroaldo: aquí llegó mi hermano con poderosa mano, la batalla se dieron, las causas no diré que les movieron; y también lo dispuso qué reidó por valor, mas que por uso, si bien en lo acertado, mas qué violento, pareció heredado: Pacifico se vio, quien lo creyera mas es la novedad tan bachillera, que por tener aplausos para un día, da por gusto al valor la tiranía, El Reino, estaba quieto, toda la voluntad era precepto, yo a su lado asistía, toda la Majestad pareció mía. el acero colgado, el gusto divulgado. al valor divertido, el tiempo entretenido, el placer tan de asiento, que firme pareció lo que es violento mas en breve mudanza, lo que fué posesión, no fue esperanza, que la Provincia quieta; los ecos escucha de la trompeta, el rumor escuchó del parche ronco, un hombre se juzgaba en cada tronco, un caballo veloz en cada peña, un fuerte acometer en cada seña, una lanza, señor, en cada rama, un Ejército más en cada fama, un Escuadrón volante en cada aliso, una muerte fatal en cada aviso, y del rumor del Céfiro llevadas, las hojas de los árboles espadas. Al fin llegó Lotario, tú le enviaste, basta decir que tú, para que baste: llevó lucida gente, quien lo ignora? llegó a la vista al despertar la Aurora; salió Gofredo a resistir la ofensa. juntó gente, y valor a la defeusa, pusiéronse los campos frente, a frente. Ya en aquesta ocasión me hallé presente Al eco de las trompetas, al revatir de los parches, al mover de los caballos, y al marchar de los Infates, en un Andaluz tordillo, que agonizaba en sollajes de cresposos laberintos, ne vadas severidades Las armas de un limpio espejo, de escarchas de oro la vanda, el escudo do un diamante, y los penachos de sangre. puesta la lanza en la cuja, salí a conocer los Reales, la victoria en mi esperanza. y en mi valor el combare: cuando una Deidad oculta e me traveso delante, parto feliz de la Aurora y aunque retraté su imajen con el pincel de la vista, no quiere contas sus partes. basta decir que la vi, y la pasión puede hurtarse a los afectos del alma; de atrevida, si de cobarde, Mi ome, y quedé sin vida; seguila, y volo al instante. y en su seguimiento hermoso el brute tan feroz parte que las colbas herraduras, arcos de flechas Alarbes, del carcaj de su dureza clavos tiran, que en los aires, por átomo se acredita cuanto pudo por Gigante. Taladramos por el monte cinco leguas, y en un valle se detuvo, y me detuve, mi o tierna, y sentí afable. que nacen correspondidos ascendentes celestiales. Negose a mis persuasiones, busqueme, y no pude hallarme, si fue encanto, no lo sé; que fue engaño, bien se sabe, solo de mi fantasía, a que puede asegurarme que en ella solo hallé medio, porque la razón se engañe, Volví al Real, y hallé deshechos los famosos Imperiales, hice treguas por dos meses, seguí la luz de aquel Ángel. concedime a lo amoroso, resolvime a lo inconstante, fueron nieblas los álagos. las aparierlas celajes humo todo lo apatente que se desmiente, y deshace, y halleme en mis devaneos menos conocido que antes, a Llegó en aquesta ocasión ̱a, el General que enviaste, dile la gente y dispuso lmas esondido lante es brioso; dio la batalla El como s bien que declare, Freute a frente los camtos, frente a frento las vivas esperarzar de su gloria, en cada co azón un rayo al diente y en cada persuadirse una victoria: el árgullo temelado a lo valiente. reducido el valor a la memoria, aguardaron la luz que les dio el Alba, y del parche, el clarín la primer salva. Las valientes vanguardias se envistieron y al lucide tesón de su vnrfía, tantos despojos a los aires dieron, que volvió a oscurererse el claro día: y algunas rotas astas, que luueron a la cuarta Regrún su valentía duplicaron en tímidos desmayos, subienda lanzas, y bajando rayos. El Ganetal bizarro, y orgulloso conmigo se arcontió que me buscaba; de tú bole al mirarme, tan brioso, que me detube a ver lo que aguardaba, era espejo su asnudo tan lustroso, que los dos Escuadtones retrataba? mirele, y no me vi que si me viera, de mi mismo valor temor tuviera, Empascile, en biscome, y los aceros hechos pedazos con igual fortuna, los ase taron blaza de Luceros en el Oros primero de la Juna. si bien con mi valor los echo eeros estudo, y hombre a la postrera cuna, que cono él, y el retrata elan trasuntos pensando que eran dos los maté jantos. En un tordillo remendado a trechos, con guedeja encrespada en híos de oto la altiva frenta, y los sornidos pechos de luciante, aunque bárbaro resoro, del pordado jez brillando a trerhor la esme alda, y amana que al sonoro resolver del caballo en ambajes, las colores hicieron matidajes: Irene, la Princesa discurría, y Belona en las huestes se mostraba. cuando el gallando bruto se escondia en la nevada nube que exhalalía: y tan apriesa el pedernal hería con la veloz carrera que llevaba. que subiendo a las nubes las centellas, Signo pareció lleno de estrellas. o fue poro a sus armas disvadirme, CARPIC DEI según ara el furor con que peleaba; no fue poco a sus ojos resistirme. según eco la hermosura que atraba: un revés me traó no pudo herirme, y disvadida la va ser te espada, a abrazarla llegué por sus aceros, con qué los dos quedamos prisioneros, Presa Irene celó la resistencia; y he nombre de tu invicta, y Real persona dando a Eroaldo el Cerro en su presencia al vuigo me negue, y a la Corona: no fue aquesto, señor vana apariencia. mi sangre sí, que en mi lealtad se abona conque un mundo he de darte traigo a Irene enco afreta, que un Cielo en ella viene, Yo llegué en esta ocasión. Así, Tropezón lo trea; Bernardo solo el deseo puede dar satisfacción a lo que os debe, tomad del Imperio poro digo. cuanto quisiereis, amigo, B buscadlo en mi voluntad, que lo hallaréis muy seguro. Belo vuestros Reales nies. Un Condado que me des, ni pasado, ni fururo, si ne presente será aunque Condados no esti mo. paga, pues que con mi prino peleé, como él dirá . Dene mil escudos Viva tu boca para que des, un sigio. Vedme después, Bernardo La dicha estriba an que os declaréis, . Harelo, señora, para serviros . Qué me cuesta de suspiros! Mucho tenemos que hablar. La sospecha es conocida. Viva nuestro gusto. Diva pues nadie lo ha de alcanzar Que este pecio ha de alcanzar du mil escudos! yo estoy loco, o mi ciencia alcanza poco, a o se los he de quitar. Oiga ve e, seor Tropezón. Voy a cobrar mi dineto. Él es Monrañés, yo quiero darle por la tentación. Esa es miseria no sabes lo que tú (quiero callar) has de llegar a alcanzar, pero son negocios graves, a Diós, Secreto conmigo? dímelo por vida mía Ea que la Quiromancia re señala, Soy tu amigo, dilo Mg. Excusarme no puedo, tuyo es cuanto puedo, y valgo Tropezón, eres hidalpo? Cómo hidalgo? y Caballero mas qué el Rey, qué tndo modo! Según eso no hay que hablar, que esa raya viene a dar. si fueras haijo de un Godo, Cómo de une? de cuatenta hijo soy, Oh que bren pica, está al ser hidalgo aplica cien mil escudos de tenta, y al Godo estotra un Reinado; que gran dicha, Tropezón! Siempre fui de esa opinión. que mil veces lo he soñado, y será presto El Faciel, un libro del Paraiso. da de los tiemnos aviso sin falta. Vamos, por e . Esta empeñado que necio! oís? Señor . acobrar los míl, y desempeñar Si Don Alteza. Mas teolo el Alreza. Obedecer es justo. . Alteza, me agrada: oía? Mal señor. . Esta espadaola? señor B- De comer. , . Celos de la hermosa liene tengo, y dar celos procuro, porque no viva seguro como en mí. el amor que tiene. , Yo amor? yo desasí siego cuando en mi apenas cabia mi furos, mi vaentia? pero bien le pintan ciego qu que si e una vez me viera, cuando el arco oíspararar ni la flecha me tirara, ni abn los ojos me volviera. . Señor Bernardo? . Rosaura. . Mucho tengo que escuchar, Parabienes ven yo a dar de lo que el César testaura, y amor en vuestros trofeos, Mal para bien te dé Dios: Y aquí, para entre los dos, bien se logran mis deseos. a aunque sois tan fino amante, una merced os suplico. Decid, que en nada réplico. que esa vanla, a este diamante me feriéis Be De buena gana, tomad, que por vos loaceto Esto es perderme el respeto. Mucha gloria con vos gana lr Bernardo Señora? . Aquí? Celos, dejad, reportarme, más mejor, será matarme, pues tan sin dicha nací estáis bien entretenido que as Rosauta muy hermesa, a a Por vuestra esclava dichosa. Cómo no pierdo el sentido? A Beruardo quiero hablar, Irene está aquí, yo espero: Que en tantas penas no muero. La Reina, no hay aque aguardar, . No habéis de pesar que iguoro lo ilnstre con que nací, ni habéis de pensar que en mí pudo menguaria el decoro, y no penséis que es adoro: si acaso lo habéis pensado, que estimación, nos es cuidado; el carimo, no es pasión, porque no hay inclinación en mujeres de mi estado Si una vanda os di, Español, m. claro está, fue bizarría. o fue pensar que por mía se la neparáis al Sol si entre uno, y otro arrebol a visteis mi luz más serena, claro está que no fue ajena de intento aquesa ventura; mas vuestra desenvoltura, la misma atención condena. Y así, Español, el vidad aquel orimer me vimiento. que si una banda es del viento; de un desaire es la crueldad Pues mi muerte escuchad. Y advertid que no ha sentido suceso tan mal nacido lo ilustre de mi grandeza. pues quedarme en la entereza, no es agravio, que es partido. Este aviso os quiero dar. culpando mi atrevimiento; y es, que mudéis pensamiento, si en Palacio habéis de amar: el favor se ha de estimar, el dueño se ha de encubrir. el premio se ha de adquirir, el cuidado agradecer, y no dejar que temer por no dejar que sentir. En las montañas, señora, (valor no estudian leyes de amor, cifras si para el desde su primer Aurora; y así lo que el trato ignora, no ha de ofenderle advertido, si culpable modo ha sido dar la banda a vuestros ojos, fue negarme a los despojos, por confesarme rendido. Vos misma habéis declarado la fuerza de mi razón, a no trocar la intención de dar lo que me habéis dado; a si bien el haber trocado, fue hacer mi amor más constante, porque si vuestro oolante prenda de los vientos fue, quise acrisolar mi fe en lo firme de un diamante. Tomadle, y de lo ofendido serenad las luces bellas, que no ha de ofender con ellas, Sol que tan claro ha nacido: ación y si os parece partido proseguir con la inten no ofendiendo la razón vuestro lustre, y mi nobleza, quedaos en un estra eutereza, pues me quedlo en mi opinión Hasta en el enamorar tiena Espáñola braveza Forzar su natdraleza, ser á obligarle a olvidar. Quién los pudiera matar! Ahora es buen tiempo, Irene Mi muerte con ella viene, pues no puedo responder, señora. Bernardo. . Haber otro discura conviene. Bien entretenida estás Irene . Viniendo acaso. Qué importa? no os disculpéis, mucho merece Bernardo. Vuestra Majestad Césarea me dé licencia, el recato me suspende, muerta voy. Los dos soles eclipsados lleva, quien pudiera darle satisfacción de su engaño! Bernardo, a mi prima Irene casamientos le han tratado con los mejores de Europa, causas tiene de estorbarlos, decretas pienso que son, merece mucho agasajo que es noble, es hermosa, es tica, y estará bien empleado cualquiera Príncipe en ella. No pudo hablarle más claro: han cruel! al fin madrastra. Mucho se ha declarado la Emperatriz. . Yo os estimo (case por valiente, por bizarro. por Español, por discreto, y por conocere que hace de vos Ludo vico. Vive el Cielo que ha llegado a mayor atrevimiento. Y espero que vuestro agrado se sabrá coresponder con prudencia, con recato. Aquí no hay más que aguardo, bastante ocasión he hallado para lo que el alma intenta. Y así, vengo a declararos, que quiere el Emperador dar parte de sus Estados a sus hijos, que es gran peso tantos Reinos a un cuidado. Con vos se ha de aconsejar, hijo aunque tan niño, es Carlos, pueden mudarse los tiempos, y hallarme sin el amparo de su padre, y como el tenga Reino donde asegurarnos, (te, no hay que temer la fortuna. Es arrogante Lotario, es Ludovico impacien y no son hijos tratadlo con vos mismo; pues sois noble, y a los sucesos pasados poned otra obligación, pues yo de quien soy me valgo. Vuestra Majestad, señora, esté segura, que en cuanto D se ofrezca os he de servir: Bien pudiera asegurarlo quien vuestro valor conoce. El mío es ser vuesto esclavo. Yo lo estimo, guardeos Dios. Para que hallen un sagrado vuestras causas es mi acero. Siempre en los sucesos arduos la consulta es necesaria, Consejo tengo de Estado, mas hay varios pareceres; y aunque salen acertados, muchas veces la pasión suele aconsejar, y largo discurso para estas cosas fue siempre muy necesario. Justo es que tengan los Reyes donde humanar lo sagrado con llaneza, si el peligro del concederse a un vasallo, lo vence la Majestad con prudencia, y con recato; discretos hay que aconsejan sin valerse de embarazos en sus mismas pretensiones. El Emperador hablando está a solas, qué será? . Yo me aventuro, Bernardo? sobrino? qué hacéis aquí. Solo, Señor aguardando que me mandéis en que os sirva, Llegad que solos estamos, o tomad asiento, y cubríos. Hechura de vuestra mano soy, no puedo replicar; pero mirad. (o Ya he mirado, llegad más cerca, yo inte disuadirme a los cuidados que causan tanto gobierno; (mo y así, a Cortes he llamado para diferir el co ya sabéis que tengo cuatro hijos, que me ha dado el Cielo, aunque el Penjamín es Carlos, quisiera darlos Provincias. A qué buen tiempo he llegado! Ya aconsejarme con vos primero, porque en llegando las Cortes, solo proponga lo que llevare asen dadme vuestro parecer. (tado Aunque pudiera excusarlo la poca experiencia mía, obediente a los mandatos de vuestra Real Majestad, digo, señor, que a lotario, pues es César, deis a italia. que por muerte de Bernardo, primo suyo, está sin Rey, y a Ludóvicoga hacedle Rey de Baviera: (llardo el niño Príncipe, el claro espejo de vuestros ojos, en quien se esmeró el retrato, en la Superior Panonia podéis dejarle heredado, a con que el Imperio, y las Galías, que fueron dulce regalo de vuestra infancia, se os quedan. ap Que le aconseje un extraño, y él lo admita! vive el Cielo. Dadme, sobrino, los brazos, que solo vuestra prudencia (seo; hoy me hubiera aconsejado a medida del de desde hoy tomaréis el cargo de gobernar mi Corona. Siempre estaré gobernando (do en vuestro guieo, señor, lo preceptos decría Dónde hallaré a ludovico Donde encontra e a Lotario Que esto permitan los Cielos! Tanto favor, Cielos santos! Infante? . Lotario . Aquí a la Reina. . No has mirado. No has visto el grande favor que el Rey hace a este Bernardo? Con tanta desenvoltura. Con cariño, y con álago. Pretende. . Le da el gobierno: Quitarme el gusto? . A un bastardo? mas si son ellos, por qué he de encubrir su de Esto es cierto? . Esto es verdad; de envidia muero. . Esto es claro. Pues, Tudóvico, a las armas. Junta todos tus vanarlos. Junta tu Infante, los tuyos. Mueran, mueran los contrarios.
JORNADA TERCERA
JORNADA TER CERA al arma, al arma Soldados, que ya nuestra es la Ciudad. En tanta temeridad, el Cielo vive. Excusados son Bernardo, los aceros, cuando en la paciencia estriba. Viva Ludóvico viva. Cómo a sus claros luceros el Orbe no los desata, a ver tan grande insolencia? Cómo la altiva existencia de estos montes, no los mata? Un rayo falta a la Esfera. Un bramido falta al Mar. Falta al Etna un respirar. que una traición os altera. Bernardo, Irene, Rosaura, Emperatriz, cómo vivo? como tiene el alma aliento, como el corazón invicto se reduce a una congoja, se conforma a un desatino? Callarelo? no es posible, con que pesares lo digo, con qué dolores lo siento, con qué lástima lo afirmo. Nas si de Dios, por mis culpas, estos son justos castigos, a su obediencia me allano, a su elemencia me abrigo. r mis ansias, Mas en declara porque tanto me reprimo todos escuchad, a todos he menester advertidos: Lotario (cómo le nombro?) (sitos Ludóvico (qué repito?) Contra mí (qué de vergüenza) tomar armas (qué prodigio) cercar la Ciudad ( qué agravio) preceptos me dan (qué indignos pensamientos de Cristianos, que se confiesan por hijos) Bernardo, dicen que vos, (oficios sin prudencia, y sin aviso, Se vernáis todos mis Reinos, y repartís los sin excepción de personas, , . , y que os habéis divertido dando pesar a los ojos la Reina, que tiene bríos de soberbia, y arrogancia, que siempre faltó al cariño de los dos; por no ser madre, y que en sus consejos hizo que yo faltase a su amor, y otros probables indicios, que no los dicen, por ser tan ajenos de ser míos A mí me culpan, que en vos estoy siompre entretenido, (rimos sin atender a otras cosas; y que los dos confe de dar el Imperio a Carlos, que es el Benjamín querido de mis ojos; y en la sé que falto a lo prometí que todos salgan del Reino, o que me exponga al peligro de tanta muerte sin causa, de tanto incendio sin tino, (yo dicen resueltos, los veo, el cobarde el vengati y así la ocasión es fuerte, y el resolver se preciso, o el dar armas al va lor pero soy Cristiano, y Pio y he de posponer a tantos el gusto de que me privo, La mitad del alma es Carlos, (nardo con la Re una está partido el corazón, y Ber es mi sangre, y es mi amigo. Pues si de todos me aparto, con poca razón me aflijo, pues el alma, sin el alma, no me quedarán sentidos para sentir, entre sin retorno los cariños? (designios. gado al último parasismo, Ea, no me llore nadie, que soy tierno, y compasivo, y no es bien discurso humano contra decretos dijinos. Esto es justo, vuelvo en mí, doy mejor luz a mi arbitrio, que se niega a la experiencia, quien se entrega al precipicio, y no hay hazaña, que iguale, como el vencerse a sí mismo, Bernardo? Señor? . A Dania os partid Si sois servado, morir quiero a vuestros ojos: mas quien en vuestro servicio ha sujetado la Ungría. ha puesto ley a los Zambríos, idado le ya la Fretaña, ya la Gascuña castigo y en cuarenta y dos batallas más banderas he ofrecido a vuestras plantas, que tiene hojas este bosque umbrío, no ha de tener. . Ya os entiendo: dos muchachos, sin aviso, sin razón, sin ley, sin Dios, llevados de su adbedrío: más Bernardo, esto conviene. hasta que esté más benigno el Cielo en sus amenazas, todas por pecados míos. La Reina (como no acaba tan grande pesar conmigo?) a un Monasterio en Colonia la llevaréis decamino, sino la mata el dolor Quién tanta desdicha ha visto? (tronca Aquí si que de repente cayó el soberbio edificio aquí la flor se des- (hilos aquí se mancha el armiño, aquí del nudo más fuerte se ha desatado los . Yo me voy. . Yo me declaro. y aquí del más firme lazo los estambres se han rompido, aquí el llanto, y la congoja me ha de anegar, si no envío desde el corazo al labio algún piado suspiro . Válgarle al velor sus orios. y el corazón dividido, sin amigo el amistad la mitad del lecho frío? las palabras sin resa sin espejo en los cuidados sin prevención los (roso? sin esperanza lo ausente? sin recopensa lo activo? sin advertir lo amo sin agradar lo afligido? no puede ser sinmo (rira pero si muerta me admito, como sin vida lo siento? como sin voz lore Vamos, Bernardo, no quiero (pito? volver los ojos al sitio donde está el Rey, por no darle mas penas con mis gemidos. Pedazo del corazón, también os quedáis Yo sigo la voluntad de mi padre. Todos los males recibo. Si yo tuviera una espada. Pues para qué, espejo mío? Para qué? para matar todos vuestros enemilros. Del gran Carlos, vuestro abuelo, son estos valientes bríos. Si me dais la bendición. Elevad, señor, este niñor: la de Dios os venga, Carlos; que corazón no ha salido destilado por los ojos dadme, señor, vuestro auxilio, para que con mi paciencia recupere lo perdido Vamos Rosaura. En tus males siepre he de asistir contigo Yo a acompañarte en Colonia. Yo a asistir en tu servicio. Dios os guarde; si voy muerta. solo una mortaja admito. . Ya se acabó mi esperanza. Ya mi gloria se deshizo. Ahora es tiempo; pesares: Ahora es tiempo; disignios. No se pierda la ocasión No se desmienta el motivo? Yo me parto. . Yo me inclino. No puedo, que vence amor. Pues cómo al amor me rindo? Depóngase la grandeza. Bernardo? . Irene? . Ya asisto en mayor desasosiego, pues al recato me e y sin rebozo conquisto; ego, ya el papel de Gronte he visto, Bernardo, y pues declarado tu nacimiento ha quedado, y pues ya sabes quien soy, sigue a la Reina, que oyhe de asistir a tu lado Escucha, aguarda, detente, (g Irene; mas reportarme importa, pues si la sí será forzoso el quedarme en sus ojos, y no con el precepto inviolable (cumplo del Emperador mi dueño, amor las dudas allane, para que siendo leal, sacrifique en sus altares, que aunque son Reinos soñados los que pinta, muy mal hace quien no reina en su hermosura, pues más que dos mundos vale. Dónde he de estar detenido? En aqueste Real Convento. Deme el Cielo sufrimiento, porque no pierda el sentido: ya como padre piadoso, de mi gusto me he privado, va con Carlos ha faltado tío del corazón lo amoroso sentimiento desmedido: ya Bernardo se par ya el alma se conveció y se aseguró el sentí (do ya la espada está colgada, ya están templados los bríos, que en tantos vasallos míos no quise manchar la espada. be, Mirad que os he dado el ser y que un delito tan grave castigar el cielo sa y contra Dios no hay poder. Vuestra Majestad, señor, se reporte, y cosidere que esta diligencia adquiere mucha cordura, y valor; ya los Padres se han juntado; los Prelados se han unido, por todos se ha conferido, y por todos se ha votado, RPIO EN FRANCIA que es justo se ponga medio a tan grande perdicio, que vos estéis he prisió mientras se consigue el medio. Yo soy César, y procuro de estos Reinos la quietud, que amenos solicitud, no estaba nada seguro, Gobernar los Extranjeros, nunca se vio permitido, y más adonde han nacido tan ilustres Caballeros, que pueden con su prudencia ser Licurgos en las leyes, vasallos en quien los Reyes han hecho grande experiencia; y no es bien que en casos tales, buscando al Reino los daños, avorezcas los extraños, y dejes los natura (les La Emperatriz, y su intento sigues con poca prudencia, hallando en nuestra obediencia recursos su atrevimiento, y otras cosas que no digo, porque el recato las calla. Solo la prudencia halla comodidades conmigo mas no lo puede llevar, que se parte el corazón: vamos En esta prisión, señor; habéis de quedar. sea la guarda el homenoje de la torre, y cien Soldados. Mas desdichas? mas cuidados. nuevo rigor? nuevo ultraje! esto es ya tentar al Cielo. Muerto voy, quiero dejarlo: ay amigo, esposa, Carlos, que os llevasteis mi consuelo Tierno va, fuerte ocasión! A mí más duro me deja, que si escuchara su queja, faltara a su pretensión. pr aqusao e quas Cómo se ha justificado, y es padre. Qué importa, di si un Imperio conseguí, que me reserve a un cuidado? no hay dicha como Reinar Dura poco lo violento: Reina un Águila en el viento; y se quiere eternizar, y yo del mundo aclamado, he de temer mi ruina? Quién más de espacio camina, a vive más asegurado. La priesa hasta coronarse se ha de seguir, y después tener pesados los pies, para poder conservarse, Ya lo intenté, arrepentido estoy con volver atrás, que suele perderse más por remediar lo perdido. Pensarán que soy gallina, pues no he seguido a mi dueño, y el ser Montañés me basta, señal es para no serlo. El mandó que me quedara a avisarle con secreto si al Emperador sus hijos hicieron agravio, y creo que de este que ha recibido le habrá alcanzado el Correo en el camino, y que vuelve, oste puto, como un viento; porque es, si no le conocen, hijo natural de un trueno, Málgesí? . Señor? Rondando toda la noche estaremos esta casa de oración, por ver si los dos mancebos, que prendieron a su padre, quieren hacerle algún tuerto. Qué altas son estas paredes! c San Pantaleón. Qué es eso? Vla Se me zambulló una pieraa aquí por vil siguiero. Te lastimaste. E No sé, Ya la llego, aguarda: Fuerza es que aguarde, pues que menearme no puedo, Media losa está aquí escrita, Pues qué importa, majadero? Qué importa? puede importar, y así lo que dice leo: Por aquí Selín. San Jorge? Calla, que ha querido el Cielo que salgamos de miseria. De miseria. Chito, quedo: nos escucha alguno Nadie. Selín fue un Moro soberbio, que aquí enterró cien millones. Luego hubieron de ser ciento Aquí mi ciencia no engaña. Yo tomaré muchos menos. Cómo menos? ni un cuatrín, Y es eso cierto Muy cierto, S calla. No hablaré palabra. mas si fuese como un Reino, no he de hablar. Piensas que burlo Casi, casis que lo creo. Aguarda aquí, y no te bullas, mientras que voy como el viento por espuerta, y azadón. mil carros por lo menos serán meneste: Después qu de los carros trataremos. ̱a Ve buscando. Punto en boca, que importa mucho el secreto Válgate el diablo el Selín, en qué cuidado me has puesto! cien millones enterraste con su la minita puestos, y una trampa en que caen; cubierta de polvo, y cieno, y una pierna me has quebrado? pues yo haré con tus dineros una vida Archirey si a las montañas los llevo, Saco de aquí los millones, y voyme al punto con ellos, veisme aquí Fapa pues todos me comen los pies a besos. dadme para la comida panos, gallinas, conejos, y un pernil para apetito cada día, son trecientos y sesenta y cinco días, que vienen a hacer de puercos ciento y ochenta, y dos, sí, y medio: qué hubiese medio para estar la cuenta errada! mas un lechón partiremos yo, y el vecno más pobre: y si es año de Vifiesto? válgate el diablo por cuenta! entonces comprarle entero, y el vecino coma arena de la gorda: vino añejo erecientas y treinta son arrobas, que me contento con dos solas cada día, estas, me traeran en cueros de a cinco arrobas, que son Jetenta, y cinco pellejos; como yo solo lo beba, ten con ten nos portaremos. De pescado, qué es pescado si están los ricos enfermos, y comen pescado en Paseua, y gallina en los preceptos? Dulces, y fruta abremincio, que están los brindis a riesgo y es la yesca de su luz las aceitunas, y el queso. aaré en la Iglesia Major m PELiO un muy suntuoso entierro: mas para qué? que los ricos tienen locura de eternos, Haré. Ya está aquí el recado. Librado me has de un aprieto, pues ya para murmurar no me faltaban dos dedos. Ta pasado alguno? Nadie. Pues es, Tropezón, cabermes, que esta es noche de ventura. Ya no habrá de que temernos, como es el sirio en el campo, Quedito. Qué hallastes? Pienso que la otra losa que falta. Cuerpo de Cristo, no quiero y treinta millones de parte; esta media, que aquí tengo, con letras muy claras dice: por aquí Selín. Juntemos esotra media, y verás lo que dicen juntas. Presto. no se nos pase la noche: Ya juntas están. Pues leo,: Por aquí se limpian siempre las letrinas del Convento; por, lleve el diablo tu vida. Tengo yo la culpa de eso? No puede engañar mi ciencia; o maldito sea el primero que creyó vuestros embustes, pues todos paran en esto. Cajas suenan, y el Sol sale, huye, Tropezón. Acierto me parece que será del enemigo el consejo tomar en esta ocasión. Al arma, fuertes guerreros. Al arma, fuertes Soldados, muera el Español. El Cielo me guarda para el castigo de tan loco atrevimiento; y si le acercas, Lotario, un buen partido te ofrezco- y es reservar los vasallos, y que los dos litiguemos cual tiene mayor justicia; ya sabes que soy tan bueno como tú, con que no hay duda en la batalla que intento. A qué aguardas, Español? Francés, júzgate por muerto. yo aguardaba que los Reales se juntasen al entierro. Valor tienes, mas no importa, No ves Frances, que no quiero matarte, si no rendirte por conservar el precepto de tu padre. Bien lo dices, mas no lo harás. Caballeros, favor que prenden a Irene. Irene dicen que han preso? voy a gozar de esta dicha, y volveré Español luego Un César da las espaldas? Francia aprovecha los tiempos yo volveré a darte muerte Pernardo Español, qué es esto? cuando queda presa Irene? Ya son los discursos menos, porque el honor me aconseja, amor, y honor, puede menos el amor, porque yo ahora CARPIO EN ERANCIA siga más honrado intento: . Al arma, al arma, Soldados; lotario es César supremo. No lo será mientras vivo: Ni mientras yo espada tengo. Ni mientras yo soy Corito, A pesar del mundo entero lo he de ser. Yo lo confumo. Ya que estás libre, mi acero no ha de dejar hombre vivo, que es centella, es rayo, es fuego. Bernardo, Lotario gente, como no os metéis por medio? que es mi hijo, aunque me agravia; que es mi amigo, y es mi deudo, Viva Ludóvico Pio. Cómo vava si yo reino? Vuestra Majestad Cesarea nos dé la mano y primero me escuche Lotario. Di. F La nueva de tus intentos llegó a Danma, y me partí con cien mil Soldados diestros en defensa de mi Rey; a Bernardo encontré, y pienso se le han juntado otros tantos de los más nobles, el riesgo está clamando en tu vida. La valientes Caballeros, enváinense las espadas por ahora, que el supremo Vive Dios está cercado de inhumanos Agarenos, vamos a librarle, pues favor pide en este pliego. Justo es lo que manda el César, BERNARDO DE Justo, o injusto, no vengo mas que en dejarle, y partir A Los demás te obedecemos, Hijo esposa? Padre. Rey? Bernardo, amigo, no creo que son tantas dichas mías, Marcha hacia Roma a Primero, señor, Vuestra Majestad me dé licencia, que intento, en socorriendo la Iglesia, irme a buscar otro Reino por vuestra quietud; y ahora si he merecido algún premio, PIO EN FRANCIA so pídome deis a Irene Si ella gusta yo os lo ofrezco. Soy vuestra hechura, y estimo la gloria que me concedo, Rosaura se ira conmigo, para darla en casamiento un Príncipe de mi sangre. Por vuestra esclava lo acepto. Y yo perdono a mis hijos por vos. Guardente los Cielos. En el valor la prudencia aquí acaba, y yo pretendo pedir, antes que me casen, perdón de sus muchos hierros
