Texto digital de Las barracas del grao de Valencia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Las barracas del grao de Valencia. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/barracas-del-grao-de-valencia-las.

LAS BARRACAS DEL GRAO DE VALENCIA
JORNADA PRIMERA
i. Siempre tan de mañana te levantas, Deña Clara, divina, que parece que algo te opones y que al Alba espantas, cuando en tus be los brazos amanece. Don Rusino, el jardín con bellas plantas, cuya casta blancura le obedece, me alegra siempre, y con su luz me admira, cuando entre bellas flores rayos gira. Salta, de rama en rama el pajarillo, y alegre canta con sonoro acento, reventando el cristal por impedillo, de una fuente convida al manso viento el clavel rojo, y aleliamarillo, aumentan su color de sentimjiento, y Amáltea, que al cefero se iguala, amorosa los junta, y los regala. Tremolando las hojas, y la fruta, espantan la Oropéndola pintada; preside el Ruiseñor sobre una gruta, dando lición de canto al Alborada, el Canario se opone a su dispura, y todo el armonía conmcertada, sueltan las voces, y en el aire sueña brotando amor la casta Filomena. Enrédase el jazmín desvanecido al botón del rosal, ya desflocado, y viéndose en sus puntas ofendido, toma las ramas de un laurel sagrado, el lirio en piese pone, aunque encogido, de afable tierno, y de temor morado, y la yedra con rústica amenaza, a todos los abriga, y los abraza. Las culebras de plata entre las flores van buscando a quien darles su hermosura, perdidas siempre por hacer favores, por márgenes de hermosa compostura: ya con sus perlas publicando amores: ya con sus cintas amistad segura, y luego presas por nacer hermosas, paran en un estanque sonorosas. De esto, Rusino, gozo, desde cuando se arroja el Sol sobre ese mar inquieto, hasta que va sus sombras dilatando, descubriendo el Antipoda secreto Luego en esas barracas contemplando, su émvate miro, y su caudal respeto, viendo sus naves que suspiran fuego, buscando en su región mayor sosiego. La experiencia, señora, me declara el amor que a esos campos has tenido, conquiste tu beldad, divina; y rara; supuesto al daño me rindió tu olvido: mas ya has visto, divina Doña Clara, como nautral amor desvanecido, de Aldonza, de tu prima, de mi estrella, cenir hermoso a mi inmortal quererla. Don Gónzalo es mi amigo, aquí le veo solicitar tu casa desvelado, si la causa pregunto de su empleo, me dice que es injusto mi cuidado; hallole siempre igual con su deseo, a mi amistad también está obligado, que en este abismo tan confuso, y loco, ni medios hallo, ni evidencias toco Quiérele, Clara, tú, que al Cielo juro de servirte, solícito en su nombre, amigo soy, y amigo tan seguro, que mi desvelo siel tu dicha asombre, Nunca engañar a tu lealtad procuro, galán es Don Gonzalo, y Gentilhombre, pero jamás amor cifró en mis ojos, olo favores vanos, ni de amor despojos. Campos del Grao de Valencia, agradables a mi ojos, lucidas seguridades del mismo Cielo decoro. Traslado del Paraíso, adonde tienen reposo los doce meses del año, con apacible soborno. La Primavera gentil, d03 cuyos jardines hermosos escurecen los pensiles, dando a los de Cipte asombro. Adonde se ha visto, prados; adonde se ha visto, sotos, templanza que dure un año, y rigor que dure un soplo? Siempre conserváis la risa, que ni el carámbalo tosco, ni la encarrujada nieve torció en vuestro albergue copos con cintas de plata altiva, en campos conduce adorno, porque con la Primavera tengáis título de esposos, y el tiempo tan agradable, de su inclemencia remoto, ni os amenaza soberbio ni os descompone envidioso, hasta el mar os reverencia, pues rompe peñas, y escollos, y a vos os bela los pies limitado, y vergonzosoo jardín, huertas, sotos prados, mar inquiero, valle undoso, glorias mido, y cielos gozo. estoy en esta ecasión. Aldonza está divertida, P Don Gónzalo, yo conozco cuidado será, y me conoso im obeenide vuestro pecho hidalgo, de que no he llegado aquin planio Oyes, prima, escucha un poco. la amistad que me tenéis, Jesús, señor Don Rufino, perdonad Siempre perdozo . Esto es cierto, proseguí. a mas no poder pesares. Si yo los doy los ignoro, que de tan gran Caballeto la calidad reconozco. Eso por favor me sobra. Comedimiento forzoso, diréis, porque los favores parecen malcón rebozo. Ya de tenerlos estoy, señora, tan dedoso, que a pocos lances supiera si etan del alma despojos. Esta mujer es prudente, . No sé siestaréis remoto yo he de saber poco a poco si Don Gónzalo la sirve con un enredo ingenioso, y declararé esta duda, la quietud anima el gozo si a la inclinación se mide. Ya está el coche puesto, y todo prevenido en las barracas. Don, Gónzalo es cuidadoso. Siempre lo seré en serviros, que obligación reconozconirla a nuestra grande amistad, Y ha de ir allá Don Gonzas?, Yo de que vais muy gustoso. Ea, señores, que es tarde. Ya vamos, oídme solo cosuna palabra . Ya espero. Sin duda que de este modo sabré lo que está en su pecho. si esto sois, y en gos habito . Aunque; amigo, cuidadoso y vuestro noble decoro de mí conocéis lo propio. Amor es tan riguroso, cuando se imprime en el alma, que ya por lances forzosos, lo ya por la presunción de la calidad, que a todo quiere ser privilegiada, de en lance en lance curioso se suele hallar empeñado de tallsuerte; y de tal modo, que a mil peligros se ofrece. Proseguid, que ya dispongo con la razón los efectos. del cuidadoso respeto con que a Doña Aldonza adoro? No ha llegado a mi noticia, y de eso estaré quejoso, siendo tan grandes amigos. Si os lo digo, ya lo estorbo, Decir que guardéis secreto viendo su honrado decoro, será excusado. e Es verdad, A los principios echolo por alto haciendo desgaire, Detente fortuna un poco, que acuí mi muerte has cifrado, vamos, que el cochero es loco, Pero como el tiempo todo lo facilita inconstante variable, y presuroso ha dado en favorecerme con el cuidado, y decoro de su honesta castidad, que a esta duda me antepongo; pero recibe papeles, y respóndeme con otros, sale a la ventana alegre cuando a caballo me pongo, y el grado de mis dichas. le veo escrito en su rostro. Vive Dios que no es posible, que si fuera de este modo. a eso hubiera visto yo, y que este estilo es impropio para saber si la quiero desvelado, y cuidadoso; pues alto al remedio vamos, yo haré fineza el oprobio. Estando ya en este estado he presumido curioso que vos la solicitáis, y por excusar enojos os prevengo esta advertencia, porque no ignoréis el como solicita mi esperanza de su voluntad el gozo. Pudiera estar muy corrido de ver que teniendo en poco el fondo de mi caudal; dudéis que de Polo a Polo hay quien me pueda ofender, pues fuera notable oprobio desvelarme yo en quererla, y vivir de vos celoso. No Don Rusino, ella es cuerda, y en casos dificultosos no me quiero aventurar; antes he andado muy corto, que os he querido decir viéndoos tan galán, y airoso allado de Doña Clara tan liberal, y tan promto, si la servis, porque yo aunque de su gusto ignoro la voluntad, la deseo servir; pero escrupuloso de que a vos os quiere bien: quien duda por este estorbo he suspendido mi amor. No hiciera más el demonio, vive Dios que me ha entendido, y que por los filos propios al daño atajo el peligro. Ya empieza a temer dudoso. Yo estimo esa obligación, y a no quedas necio, y corto, con vos hiciera lo mismo. Ni lo penséis, que me corro, que cuando a mí me quisiera, con prosupuesto dudoso, sus favores despreciara. Ya menos dificultoso será el fador sile quiere, que de esta manera el fondo descubrirá de su amor. Hoy quedaré victorioso; que aunque no hay amor secreto, y yo guardarle propongo, veré si quedo engañado, o él corrido, y vergonzoso. Vuelvo a encargar el secreto, Yo os iba a decir lo propio. El cielo de a vuestro amor triunfo alegre, y victorioso. El vuestro gocéis milaños con apacible decoro, celosa la vista estuvo, pero no lleguén a celoso. Playa de Valencia. tu viento fresco, con guitarra, pandero, y sonajas tu amor celebro. Vino a la playa Lucinda, perdida de amor, y celos, a las olas les dice sus males, y sus quejas esparcea los vientos. ay lenguados, salmonetes, Viéndola tan divertida, por alentar sus deseos, con guirarra, y pandero, y se ñajas Ha de la barraca, hola,o Porola no respondemos, de las olas mentecato no busques el mar su dueño. 2. Bien el hombre tiene humor; echaos acá majadero. Bien echado estoy aquí endos colchones que tengo. 1. Salidacá mentecato. No saldré sino discreto, si descuelgo la escopeta. Bueno, bueno, bueno, bueno. 2 Tenéis algo que comor adrezado? . Eso quiero, aún por al llevarasnos; vienen borrachos? qué es esto? ha de faltar que comer? 1Ea, pues toque esos huesos, que es moneda en lo corriente. Si pero de poco de precio. 2. Que hay qué domer? Ensalada de todas hierbas con buenos; y anchóditas consitadas, que tienen hecho concierto con Torrente con las pipas, y tengo lindo instrumento. 1. Bien, y qué peje pillamos? Pajeles ay, y tan frescos, que pueden servir de natas, y un róbalo reverendo, con naranjas, con pimienta. 2. También la tendrá en el precio. Y si les viene el antojo, habrá un codillo de puerco, que no le darán de codo, aunque se parezca a ellos: acel tunas, nueces, queso, y la buena voluntad. 1. Para llevarse el dinero: pónganos mantelas limpios. Como la nieve los tengo, eslos lo irán en la bolsa. 2. Haya trago, y baylaremos. Para cochero, detente, para más que nos trabuca. Ya paran, señor Machuca. Ohyete botracho. El miente. Ténganse, que picardía es esta? . Señor Faetón, ya llevarás trasquisón. Dejelo para otro día. 1. Amaina de proa abiza. 2. El remo a la banda arriza. 1. Da al timón. 2 Suelta la triza. 1. Echa el cabo, tira tira. Gracias a Dios, playa hermosa, que he tocado tus arenas. No tengo sangre en las venas: que gente tan enfadosa! Siempre son los Estudiantes de este inquieto proceder. Nanca los quisiera ver en sucesos semejantes. Este se ha desembarcado de algún navio que viene de Italia. . Buen garbo tiene. Bueno, y parece soldado. 1. Aquí es el Grao de Valencia, donde de Venus, y Marte le traduce alguna parte por su notable influencia, este es de todas sus damas el Ángelical recreo. Si son como las que veo, bien Ángelical las llamas. 2. No se vio más bizarría en donaire, y en belleza desde donde el Sol empiaza hasta donde acaba el día. Está bien; este doblón reciban, y haya cuidado con los bahules. . 1 tu agrado muestra el hidalgo blasón. El vendrá muy deseoso de engañar, y de fingir, y an si le habéis de decir que será cuento donoso, que nuestra ama es Inesilla: no fingirás tú? Muy bien. Pues, y nosotros? . También. El diablo puede sufrilla. si nos emvieza a mandar. Encájote un Señoria; Ea gocemos del día, pues nos salimos a holgar. Ponte de señora . Ya se me ha emvarado el pescuezo. Ea, la fábrica empiezo, a Caballero llegad, que siempre a los forasteros procuramos agradar. La merced quiero estimas de tan nobles Caballeros, que ansí tienen la opinión. g. No somos si no criados con humidad obligados a tan noble inclinación, de mi señora Condesa, quelo manda. . Y de las tres cual su Señoria es? de mi cortedad me pesa. Es de las tres la postrera. Hola Aldonza hola Aldoncilla, haced traes una silla. Tiene razón si la hubiera. Hemos de ir al Grao por ella? No la hay en estas barracas? Ea, no empecéis urracas, no pudierades traella? De dónde es Condesa? Es Cóndela de Villadiego. Debe ser Condado Griego: beso os señora los pies, perdonad mi inadvertencia si soygrosiero. Esta bien, yo haré que asiento le den cuando estemos en Valencia; que páis; monte el sombrero? monte por mi amor aprisa. No puedo tener la tisa. Rufinillo, a majadero A Don Rusino le hace esta vez desbautizar. Prevenid de merendar al momento. . Qué me place? al están diez empañadas, y cajas de confitura. Oh qué gallarda figura! no han de ser tan limitadas, bachillerejo. Yo voy. Qué bien finge la tacaña. Es su gravedad extraña. Oh qué divertida estoy! la ostentación me divierte, no le preguntaba agora de que Páis? . Si señora. Y responde? De esta suerte, Aragones, y nacido en Tarazona. Esfamosa Ciudad, con su buena prosa su patural me ha idvertido su nombre . Don Amador. Don Amador? Getarquía tendrá su Genealojia en el Tribunal de amor: y que apellido? . De Andrada. Pues porque dejó su tierra cuando se vino a la guerra? fue pendencia? . No fue nada, sucesos del tiempo varios, Que no diga le requiero que mató a otro Caballero, que es de hombres muy ordinarios, ayase por vida mía sálido por otra cosa, que esa es ya muy enfadosa; solia ser galantería. Yo no soinada valiente, fuera mentir. Eso digo, siempre estimarle me obligo: mucho tiene de prudente. Ya está en la barraca mesa, y metienda prevenida. Muy bien andáis por mi vida, buena diligencia es esa. La mayongracia ha tenido que se puede imaginar. Hola, qué os ponéis a hablar? Gran preguntadora ha sido. Delviaos allá. Quién, yo? Antes digo que os lleguéis. Merced, señora, me hacéis, quién tanta belleza vió? . la una de las criadas rlla del alba parece cuandó en su cumbre amanece dejando en perlas bañadas las plantas, y flores bellas. Todas las veces que mira, parece que rayos tira para escurecer Estrellas. Nunca habéis tenido abmor? Burlase Vueseñoria? No burlo por vida mía. Indigno de ese favor, digo, señora, que he sido de esa pasión desvelado. Y de verás, sois casado? Nunca serlo he merecido, Esta le hace algún engaño con su fingida cautela. Muy poco amor os desvela, seréis en el gusto extraño. De serlo agora me pesa; pero que le puede hacer? I. No fuera malo tener favores de una Condesa, que tampoco soy casada. Burláis vos del forastero? No, que si sois Caballero, vuestra persona me agrada: cómo no tenéis criados? No han salido del batel, que tengo mi ropa en él: o amor que necios cuidados! de la criada tomara de mejor gana el favor: que variable es amor! Os estoy aficionada, aquí cerca en un jardín todo el Verano he de estar, donde me podréis hablar con recato, porque en fin quiero estar bien informada de calidad, y hacienda. Paracuando es la merienda? Este pícaro me enfada. Sea ansí. Seguid el coche, para que el jardín sepáis, sed secreto, y si gustáis, quizá os hablaré esta noche. Mucho, señora; prometes. Vamos, estad advertido: . por lindo camino han sido mis amos mis alcahuetes, que es galán el forastero. Procurad que nos veamos. Yo lo haré. . Condesa, vamos. Ya voy, señor majadero. Qué es esto, amor? es ensayo de tu incendio prodigioso, o es de Medoro dichoso, o Ángelica en el Catayo? Este encantado suceso, una señora tan presto echó de un amor el resto, o fue burla, o pierdo el seso: o qué bella es la criada! amor, que me aconsejáis? mirad que no me mintáis con intención reservada. En sus ojos parecia, con ostentado decoro, que despreciaba el teloro de otra mayor Monarquía, No será brava fineza si una Condesa dejase, y a su criada estimase? pues no amor, que no es bajeza. La Condesa parecía señora en el preguntar, mas la criada en mirar señora del alma mía. Una vez que su belleza volvía mirar se rió, y al Alba me pareció cuando en los montes tropieza, Seguiré al coche en efecto, y entre Condesa, y criada de esta ventura encantada he de saber el secreto. Ansí me esperas? por Dios que ha sido ventura hallarte. Mayor ha sido esperarte: que linda tierra Los dos hemos de gastar aquí, pues esta tu tierra es, por lo menos más de un mes, Negociado está por mí; y quizá toda la vida. Toda la vida? eso no. Dinero, y joyas me dio la fortuna prevenida para este honrado suceso. Que suceso que quimera tenemos? ay borrachera que obligue a perder el seso? A la fortuna en las cumbres pusiera tu diligencia, si se comprata paciencia, y se vendieran costumbres. Viole más alegre día! Presto hallaste en que topar, señor . No me has llamar señor. . Pues qué? Señoria. A una señora Condesa le he parecido muy bien con extremo. Cónde. quién? linda necedad es esa, si ha un mes que estás embarcado cualquiera tendrás por Dea, aunque más espesa sea, que un menudo sancochado. Pues mira a lo que te ofreces, ten amigos, y prudencia, que al que anda libre en Valencia dan un pan como unas nueces, Ahora bien, busca posada en el Grao, que has de seguir el cache del Sol. . Huir de los peligros me agrada No hay peligro que te asombre. Siempre ánimo tus desvelos. Ay criada de los cielos, y quién supiera tu nombre! Ay, Aldonza, ys te entiendo, que presto con faisedades, y con engaños que presto, se ha publicado el amor que tu llamabas secreto: que presto la variedad. comúnica los deseos. mujer, mudanza, y mentira la llamaron los discretos, no lo fui, pues mis agravios de mi sirmeza nacieron, bien se que es todo mentira, mas en en duda, el privilegio de su fumeza es razón, que yo le guarde en el pecho. En esto había de parar de Don Rusino el conceto que tuve de su amistad. Don Gónzalo, no te entiendo, y advierte; no hay en el mundo desatino tan perfecto en las memorias que viven, ni en los discursos del tiempo, como una mujer que tiene la castidad que profeso, la calidad que conquisto, la quietud que reverencio, mostrarle aunque tenga amor lícito, como el que tengo, a ningún hombre jamás. que favorecidos luego, aquí ven allí conquistan; ya deslumbrados, ya inquietos, aquí les hacen favores, allí les cumplen deseos; y en sabiendo que los quieren andan como pluma al viento, y la que ha puesto los ojos con firmeza en su conceto, aunque esté muy encerrada, ni la ha de tocar el viento, ni ha de descubrirse el manto, ni alzar los ojos del suelo, ni astomarse a la ventana, ni hablar a madie en secreto, ni la ha de tocar el Sol, y por cualquier pensamiento de imaginación dudosa, luego ayrabias, luego hay celos, aquí arrojando la capa, allí la espada, y sombrero, no más si meza, acabole, y luego enojos, y retos. Don Gónzalo vos sois hombre, de ninguno os diferencio; si sois celoso, yo honrada; si sois libre, nada os debo; si me inquietáis, no me habléis; si os enojáis, no os entiendo; fingid hablad, presumid deslumbrado, descompuesto, retiraos a ser mudable; que yo a mi quietud me vuelvo. No me oiréis una palabra? una no más? Decid presto. Si yo te diese un papel con tu letra, firma, y sello, que a Don Rúsino enviaste, que dirás? dirás que miento? De esta suerte le embie, el papel será el desprecio que has hecho de mi firmeza: adonde escribo el conceto villano, que me has tenido con desalumbrado acuerdo. La firma que con mi nombre afirma mi pensamiento, que no he de hablarte en mi vida, villano, viven los cielos, pues eres hombre, y mudable, que con esto he echado el sello. Aún no he dicho una palabra, oyeme. Cerrose el pliego, y ya del coche me llaman. Ícaro he sido en el vuelo, váyale el coche, y el Sol no me alumore, pues opuesto a la luz de mi ventura, en noche noturna quedo. Que os he perdido favores, esperanzas que ya os pierdo; trágueme el mar, pues sus olas conocen mi sentimiento. Que no la hablasejamas me dijo, y con juramento, buena quedará mi vida, buen fin tendrán mis deseos, desengañarela como hay testigos, hay acuerdo, ay Sala de ejecuciones donde se averiguan celos. Mal pleito es este amor mío, que en revista no hay remedio, digo yo que Don Rufino entra en el coche, y primero muy arrimado al estribo cortesano, y satisfecho, la mano le tomará; no puede ser, no lo creo, sentarase en un estribo, y dirá muy satisfecho a media vista de amente, Don Gonzalo que le ha hecho? la señora Daña Clara que sabe sus pensamientos, viendo a su prima enojada, saldrá con otro empeleco, voya alcanzarlos amor, ya hemee llegado a este extremo pues mi firmeza es Gigante, guardad no os derrible el Templo. Brava ventura he tenido, fui tras del coche corriendo como admitado de ver la casa, el jardín, asiento de un mediano paraíso, adonde árboles diversos, parras, frutos, fuentes, sances, con apacible concierto, en orden de procesión, se comunican atrechos, bajando al suelo las ramas, los árboles reverendos, y diciéndome: Deo gracias, y yo por siempre, cogiendo floridos melocorones a hurtadillas, pero luego lleguén a quitar el estribo, y un gentil hombre dispuesto, porque salir no las viese les sirvio de paramento. Al entrar en el caguan la que te ha rendido creo me dijo, que busca hermano? que hermano! qué rostro, y cuello! yo respondí bergonzoso: señora, soy forastero, y viendo estas maravillas, admirado me entretengo, dijo me: sois labrador? yo que vide el cielo abierto, dije: en eso me he criado, muy bien del jardín entiendo. Apocas razones dijo que hiciesemos concierto, y que no quedase en casa venturoso Caballero, dijete, voy por mi layo, y por otros instrumentos ca Nacional de Espa para el jardín: Volveréis? me dijo, con un denuedo de aquellos ojos asgados, y estrellados como huevos, tan bien fritos en su lumbre que dieran hambre a un jumento: es, manos a la labor, si allá voy tendrás tercero que no te costará blanca, sabrás todos sus secretos, entrarás cuando quisieres, y si quedares por dueño pagarálme a tasación, do, favores más, o menos. Grande ventura has tenido; pero dime majadero. Presto el nombre me acertaste. De la Condela el respeto que le tenían, no viste que de esa Quinta es el dueño? Ni sé si es quinta, ni octava, a esta cuyo rostro bello a todas señoreaba, iban hablando, y sirviendo. todos con gran reverencia. 1. Oh tacaño, buen provecho, y cuarenta yocho reales. Gente viene, aquí esperemos, que les quiero preguntar por la Condesa. . Sea presto. 2. El punto del ahorcado. no era mejor punto menos, y llegarlos a cincuenta? 1. Quien los pagó como necio habrá sido el ahorcado, ea, a la playa lleguemos si nos hemos de bañar. 2. Después de comer no es buer o Excelencia? . Bueno es eso Que no importa. A gentil hombre, 1. Mira que os llaman, grosero, 2. Qué manda vuesa merced? Escúcheme, yo deseo un favor de una Condesa para concluirun pleito: quien vive aquí en esta Quinta? 1. Eso es para mí muy nuevo: no sé tal. . Es su apellido Condesa de Villadiego. 1. No hay tal Condesa en Valen. que yo a veces me entretengo (cía, en ir a darles lición de danzar, y jurar puedo que en Valencia no hay tal nombre. Basta, pues, guárdeos el cielo, 1. El os guarde: ea, señores, haya sonaja, y pandero, y vamonos a la playa. 2. Lindo envate. 1. Fresco viento. . Lindamente me han burlado. Que mentecato, que tierno estabas ya suspirando, nunca admites mi consejo, Villadiego es en Castilla, y es un refran deshon esto, que se dice, a quien se lleva algo, y no parece luego. En efeto me han burlado? pues yo hago juramento que me han de pagar la burla; demás, Beltrán, que mi intento fue festejar la criada. Antes que es el ama pienso, y que has de correr peligro. Sea, ya es forzoso empaño, estoy metido a los fines, tú verás si soy discreto. Llamarete Señoria, (nos para quien está ahorcado? pues a la Condesa quiero hablar, si puedo esta noche. Todavía? . Que no quiero darme yo por entendido, hasta saber el secreto; vamos sabremos la casa, harás allá tu concierto, sin mirar en intereses, y luego en anocheciendo, me esperarás a la puerta. Vamos, señor, ya voy viendo, que paran estos amores, en quebrantarme los huesos, Calla, que se acordaran, si le cumple mi deseo, de las Barracas del Grao. Vueseñoria es discreto, y se pondrá en la razón, que le importa. Lindo cuento.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Ya labras lo que hay. Un poco, y ya quedó con certado, por avioluro criado: que damas hay? estoy loco, es un bello Parato, cala, jardín, y mujeres, allí cifró sus placeres el celebrado Narciso. La que te inquieta, y desvela ellaman, señor, Doña Clara, cuya belleza es tan rara, que amor pudiera en su escuela darle Carreda de prima, porque su bellaza es tanta, que a la del Solse adelanta, cuando a enojarle se anima. Doña Aldonza al parecer, es su prima, su traslado, que por primo celebrado del mundo lo podía ser. Y la Condesa? . Allí vi otra a quien no resperaban, y Condesa la llamaban. Debe de llamarse ansí. Sin duda la causa es esa, que a un arriero en mi Lugar, mil veces le ol llamar, Juan Duque, y Mati Condesa a otra mujer que vivía dos casas más adelante, y conocí a Juan Infante, que por línea le venía, y ansí, ni te han engañado, ni dejado de engañar. Yo pienso disimular, hasta ver en que he fundado, engañarme, y pretender, que la venga a hablar. Ya es hora, a esa reja, aquien señora le viene a corresponder una fuente, que por bella a sus verjas se aventaja, llegarás, que es la más baja, y desviándote de ella, está luego la espesura, donde puedes esconderte, y mira que pueden verte, y es peligrosa aventura, Retírate, y fingiré, que aquí me estoy paseando. Si hay pendencia, en acabando, llámame, que yo vendré. . Qué bien con quiero descanso, sin desvelados amores, gozo aquí de los favores del viento apacible, y manso. Y ansí ha de ser comparada la quietud a la igualdad, de la amada libertad. Ya está la reja ocupada, en ingenio, prevención. Gente hay, cuidadosa estoy. Es la Condesa? . Yo soy. No sé si es buena ocasión para recibir merced de Vueseñoria . Si es, este el forastero es. Que soy muy cortés creed, Y cuando se han de partir? y ansi he sido puntual. Basta, que Ines le advirtió de la casa, también yo fui en esa advertencia igual, no se burló la tacaña. pues dijo donde vivía, y que viviese. . Quertía, aunque pienso que me engaña Vueseñoria, saber en que la puedo servir, pues que me mandó venir? Que le podré responder para divertirme un rato, haciendo el papel de Ines? Ya el tiempo, y hora es de que venga, con recato he salido, que es temprano: un hombre en la reja veo, mal se cumplió mi deseo, ganado me han por la mano, quielo entrarme, y volveré cuando se aparte de allí, que pues el alma le di sabrá que no le engañe. . Pasé a Napoles, y he sido Coronel, tuve fortuna tan afable, y oportuna, que asombro de Italia he sido, di en jugar, y quedé ufano con las ganancias que hacía, que en cualquier tiempo tenía a la fortuna en la mano, Por industria que me dieron, navios encargué al mar, y en surgir, y en acertar linces de mi gusto fueron: cargué hasta el tope dos naves con que a España correspondo, que ya en Denía han dado fondo tan lucidas como graves. Partítenme brevemente, como no haya inconveniente que me lo pueda impedir. Pues no basta una Condesa con calidad, y hermosura, y qué agradarle procura? Bastante ocasión es esa. Suspende amor el desprecio, que es el hombre muy galán, unos cuidados me dan. ea pensamiento necio, que ni imaginaros quiero, ya me pesa de escucharle, que el dinero en un buen talle es dos veces hechicero. Cosas hace la ocasión que no las puede entender o la más constante mujer. Ya va obrando la intención. Y un hombre tan principal, y de tan buen parecer; no sabrá corresponder a su calidad igual? De qué modo? . La asistencia en una Ciudad hiciera, que más estimado fuera. Siempre me incliné a Valencia; pero no ser conocido me importa por cierto enfado, que tuve con un soldado Valenciano, y bien nacido. Fue agravio? No si no herida, Fácil es de remediar; si tuvierades lugar, holgárame por mi vida de entretenerme con vos algunas veces parlando. ̱. Para que la esté adorando la guarde mil siglos Dios, que cuidadoso estaré asistiendo en suservicio. Si es con disfras, será indicio de que por mi causa fue. ̱. Eso es fuerza la licencia. me dad, que yo se muy cierto que podrá estar encubierto. ̱. Dónde ha de ser en Valencia? n En esas barracas, donde a cualquier hora veréis como un esclavo tenéis, que a serviros corresponde. No soy la Condesa yo, mirad que estáis engañado. ̱. Ya el alma me lo ha avisado, que a vuestro amor me inclinó que sois Doña Clara luego lo adivinó mi cuidado, vos sois quien me ha desvelado: gente viene, yo estoy ciego. Vigilante se previene con Aldonza Don Rufino, bien mi desdicha previno, buen fin mi esperanza tiene. ̱ Si se ofreciere disgusto, perdonadme. . No os le den, haced como hombre de bien, y haced lo que os diere gusto. a Es Don Rúfino? . Si soy. Un poco os tengo que hablar. No tengo agora lugar. A no estar adonde estoy: . queréis que os aguarde. No, que me importa estar aquí. Que esto ha de pasar por mí, y en este puesto? pues yo lo he de saber remediar; mas sin duda está ocupado con Doña Clara; este enfado yo lo pudiera excusar, mucho Don Rusino sabe: oís? a las diez mañana os veré . De buena gana: sin duda que es hombre grave. En aquel llano del Real me aguardaréis, o os aguardo? Basta, que el hombre es gallardo, seré a vuestro gusto igual, id con Dios, que allíos espero. A Dios. . Don Gonzalo es, basta, que el Aragones es gallardo Caballero. El lugar ha respetado. con curiosa cortesía. Por una criada mía anda inquieto, y desvelado: oís? estad advertido, que al puesto que os ha nombrado no vais, que no os ha obligado, pues que no os ha conocido: a Dios disfrazado; digo me vendréis mañana a ver? Vuestra belleza ha de ser el norte que adoro, y sigo. Y estad también advertido siempre de solicitar, que es por Ines demudar de traje. Ya os entiendo, a Dios. . Amor, podo a poco, que si tomáis posesión del centro del corazón, quizá os perderéis por loco. . Que a tal ocasión viniese, que Clara con su beldad de su honesta claridad aviso al alma le diese, Condesa le había fingido, y de su engaño me pesa, que no es bien que sea Condesa quien Reina del alma ha sido, Sin duda gozar espero en su memoria lugar, y en duda no han de olvidar la burla del forastero. Que mala noche he pasado, diome el sueño un estropiezo, y debajo de un cerezo ruve colchón regalado, hasta que me llamó el Alba con carcajadas de risa poniéndole al Sol camisa, y haciéndole al mundo salva. Peinadas sus clines bellas, hoy sale alegre Faetón, tan ancho en su corazón; que escurece las Estrellas: que el Alba se va escondiendo, y pienso que se ha enojado, pues las perlas que ha cuajado se las va el Sol de haciendo, y han soltado una doncella con melindre tan sabroso, que no ha manester su esposo peregil para comella: a señora. . Mentecato, que norámala queréis? Que para vos me dejéis las flores, que de aquí a untato yo os las llevaré cogidas en un tabaque a la mesa, de que las miréis me pesa, que las dejaréis corridas, y se podrán marchitar; y aunque con su olor consuelen; no lucirán como suelen. También vos sabéis hablar? La Condesa mi señora como no sale al jardín: pero como es sera fin estará en su cielo agora. Basta, que sois atrevido, quien esa noticia os dio? El diablo. Bien pienso yo. que él a cala os ha traído. Qué haces Ines? . Espero unas flores que coge el jardinero. Ines es muy curiosa. Quién? la Condesa? fábrica ingeniosa, hará una burla a un Santo. Su disimulo, y gracia causa espante, Fue la burla escogida. Condesa será ya toda su vida. No fue lance discreto, pues que me pierden todos el respeto. Mi amo fue el burlado, que le duró dos horas el Condado; la Doña Clara es bella, dejara diez Condados yo por ella, mil Cóndelas dezara, pues no es tan claro el Sol, como ella Clara. Divierte dulcemente en soledad el campo al que prudente. s enncita, y estima; el gusto alegra, y la quietud anima. Loado sea Cristo . Bueno, el nombre alabo, y la inquietud condeno: par Dios lindos primores; ni respetáis las gentes, ni las flores? Tanto en vellas me admiro, que ni a las flores, ni alas gentes miro. Debéis de venir ciego? No soy Águila yo si al Sol me llego. Qué buscáis gentil hombre? Lisdano el pescador, ese buen hombre, que en las barracas vive, como siempre de pesca se apercibe, a que sepa me envía. Gallardo es el disfraz por vida mía! Si es menester en casa. Por verme viene, que en mi amor se abrasarap si, señor, siempre viene con la pesca mejor. . Cuidado tiene, que bien que le ha tenido con el disfraz gallardo: es ya atrevido. . Yo agradezco el cuidado. Esgran regalador. Y muy honrado. Yo les diré de que modo, que a noche echando las redes puesto en el inquieto barco, pluma de las aguas débil, y cortando los penachos de enroscados martinetes, que los zafiros deshacen, porque envidiosos se ofenden, me dijo dándome un cabo de la reditirad Llorente, que a mí señor Don Florencio este lance he de ofrecerle. Yo le dije, es algún Santo para que en él me encomiende? que Santelmo es mi Abogado, pues en el mar se aparece. Riose de mi desgaire, y díjome: no, más puede su nobleza, y calidad a la de un Rey atreverse. Oh quién fuera buzo, dije! y en escamados cuarteles haciendo ganchos los brazos, contrastrando el mar rebelde, tanta abundancia sacaron diez a diez, y veinte a veinte, que fuera sin Redenpror el milagro de los peces. Lo bueno es bueno me dijo, y el encarecer, se quede para Virgillo, y Omero, que agradan con lo que mienten. Al fin con la redrendida, y los plomos en elleme, fuimos titando el estrobo, pardiez en su nombre siempre. Pero cuando rompe el Alba a la noche que le ofende, pues la envía hecho pedazos el manto, al Indiano albergue. Y cuando brejuleando, cumbres Faeron se aparece: para ganar doce tantos, que de tinieblas se pierden. Estaba en la arena el copo, que bien nos hizo el copete, si en nombre de tal señor fueron las aguas corteses: Yo que ha poco que le sirvo, le dije, que me dijese cala de tanto valor, él me envía, y luego viene. Vos lo habéis dicho tan bien, que cuando verdad no fuese, por la relación gustoia, la voluntad se agradece. Pescador tan presto vos? viven los Cielos que miente, porque el pescado que él busca, no puede comerse en Viernes. Gracia tiene, muy bien habla, y su cuidado merece cuidadosa estimación: que haya podido vencerme la inelinación un extraño! . ya mi amor se desvanece, ya acabaron mis blasones, pues me he iendido a quererle. El Pescador Caballero, bien muestra lo que me quiere, que airoso, y que gentilnombre, quien fuera Condesa siempre, para hacerle mil favores, y gozar su vista alegre. A ti digo, Pescador. di a tu amo, que bien puede venir luego, que deseo estimarle, y conocerle. Beso a su merced las manos. Mas vale que se las bese a su hija, que por Dios, que están diciendo, comeme. Óyeme, Clara, una cosa muy graciosa se me ofrece, el hidalgo que bullamos en las Barracas, es este, que de Ines enamorado a conquistar su amor viene, teniéndola por Condesa. Ay cuento más excelente, que le quise conocer. Pues para que el necio quede de todo punto burlado, y muy corrido, conviene, que la llamemos Condela, si él esta delante siempre. Graciosa cosa será, él por criadas nos tiene. No quita de ella los ojos. Y ansí por desvanecerle, dejadme a solas con él. Decís moy discretamente. Que si por ella pregunta; que es Condesa, y le divierten, diciendo, que no es ansí, yo daré traza, que piense, con mi industria, que es verdad, Que no harán las mujeres. Ea, llevaos a mi padre, y haced, que no llegue gente a estorbarnos. . Bien decís. Qué bien pensó entretenerme. Vamos, señor. . Luego vuelvo, Prima, aguarda en esa fuente, . Lo que la mona se quiere, Usa me perdone. Sasta, yo as haré mercedes. Pescador, una palabra. oye, señor Pescador, poco a poco no lo pesquen? Cómo diré a estas plantas, y a estas fuentes, divina Doña Clara, tu belleza? como ses contaré dulces amores, si el Sol envidia tu suprema alteza? como, si hurtando del clavel colores, y del jazmín la cándida pureza, te piutaré mi amor desvanecido, si flores, Alba, y Sol le te han rendido? No canta el abe con sonoro acento, cuando al cogollo del laurel se empina, ni aliento el fresco; y apacible viento, organizando de quietud divina, no precipitan libre movimiento, las aguas de esta fuente cristalina, sin darte gracias libres, y sonoras, que a todas las igualas, y enamoras. Despídase con canto Filomena, y el Alba con sus perlas se retire, la Primavera de guirnaldas llena; ni aliente hermosa, ni su olor respire; recoja el Sol hermoso la melena de rayos bellos, que a los montes tira, al Sollas aves, plantas, fuentes, flores, teman tu vista, y gocen tus favores. Es posible, que pueden esas rosas, que vierten sangre entre alelis morados, y esas de salumbradas mariposas, que la mosqueta arroja en esos Prados, ni de las azucenas amorosas, los candores por castos reservados, ni cuantas plantas son del gusto antojos, tener quietud adónde están tus ojos? Deja de amor los vanos argumentos, que al deseo amoroso precipitan, que no son obras justas los intentos, que imposibies agrados solicitan, es lícito pintar comedimientos, que la quietud del gusto solicitan, es el justo decoro en los efectos, conforme a la igualdad de los sujetos. Cuando del barco te arrojó a la arena, la resaca del mar, desvanecido, gallardo, si el decirlo me condena, a mis ojos vidriera del sentido, me pareció, que al alma siempre ajena, del desvelado aviso que he tenido, golpes dio al corazón, que sosegado, quieto vivía en apacible estado. Al fin te quiero, con el justo celo que debo a mi opiniónacreditado, con casto amor, y con igual desvelo, tan firme en asistir, como obligada, si ayer te conocí, temo, y recelo, que esto, y más de lo justo desvelada, mas el tiempo al agrado reducido, es dueño del amor, y del olvido. Eso aún no mereció mi pensamiento, eso aún no imaginó mi fantasía. Del habito prosigue el fingimiento, porque el descuido aliente la osadía; pero siempre dirás, que el fundamento, que si alentar tu presunción porfía, es por esta Condela, esta criada, que por burlarte, quedará burlada. A mi Barraca vuelvo, donde agora no envidio de Palacio la armonía, que como el alma tu memoria adora, todo me sabe a Cielo. . El alma mía, Jesús, qué iba a decir! . Decid, señora. A Dios. A Dios. Así os vais? . Qué alegre día! Don Amador, cuidado con el nombre. Haré, que su firmeza al mundo asombre. Negociose la partida? Con mucha seguridad, ya no habrá dificultad, que su pensamiento impida; pero está medio corrido, en sunecedad fundado, de que estando disfrazado, diga que le he conocido. Yo le he prometido ser su vigilante tercera, y el premio que darme espera no se sabré encarecer, muy presumido, y muy grave. quiere el Condado gozar. Cómo se ha de celebrar el cuento cuando se acabe. Voy a buscarla, y hacer, que esté compuesta, y rocada, que en fiesta tan celebrada, mi parte me ha de caber. Porque siempre la opinión, que suele quedar dudosa, ataje de maliciosa. la coscosa presunción. A Don Rusino he enviado a llamar, vos escondido, y en esa sala metido, de esta reja asegurado, oéndonos quedaréis, digo en la parte de adentro, por excusar un encuentro, y porque os desengañéis, yo le obligaré a llegar cerca, y enque se trate verís vuestro disparate. También me queréis negar; que os estuvo anoche hablando. en la reja? . Cómo, qué? Digo, que le vi, y le hablé, y que le he estado esperando, enfadado en esos pinos, cerca del Real, ofendido. de que al plazo no he salido. Bueno, nuevos desatinos; vos hacérs burla de mí? Son palabras conocidas, yo quiero perder mil vidas, cuando esto no fuere ansí. Yo salí de mi aposento? yo vi reja? vive el Cielo, Don Gónzalo, que recelo, que no es otro vuestro intento, si no para que me pierda, alentar una ocasión, sin advertir mi opinión. Yo no lo vi, y vos sois cuerda; quértisme agora decir, que yo os escuche encerrado de Don Rúsino el Estado? que bestia no ha de advertir, si le tenéis afición, que le tendréis advertido, para que diga que ha sido engañosa presunción? Pues yo le diré razonen, conque advertido quedéis, y vuestro engaño culpéis. Amor es todo invenciones. Hacedlo por mí, que es hora que venga ya. . Qué rigor! mal suspenderá su amor quien con el alma la adora. . Aquí está ya Don Rusino, Y Don Gonzalo? Se ha entrado en la sala. . Ten cuidado. Algún enredo imagino. Ve a cerrar tu por de fuera la puerta. . Con mucho gusto, con tu voluntad me ajusto, yo no digo, que es quimera. Dyes, Ines, con la llave. Claro está. Qué me mandas? Muy bien venido seáis. Ya Aldonza mi engaño sabe. Yo, señor, he deseado seruiros como esrazón, porque vuestra inclinación, y vuestro felice estado, tiene tan noble conceto, que no lo sé encarecer, y el modo de proceder, como de hombre tan discreto, quisiera que unos papeles, que os he enviado estos días, con injustas boberias. Nas con malicias crueles. Me los dejasedes ver, porque si han sido estimados, sin duda estarán guardados. Ya la acabé de entender: bueno es esto, Don Gónzalo anda por aquí, y sospecho, que nos excusa; esto es hecho, no ha sido el embuste malo; que invención dijo, señora, advirtiendo a esa opinión, que fuera injusta razón, que cuando el alma os adora, no estimara los favores, y mercedes que me hicisteis, cuando me los escribisteis, pues no pueden ser mayores. Qué me queda que esperar? que me queda que vivir? vive Dios que he de salir, y de una vez acabar con mi desdicha. Es muy justo, pues traedlos al momento, que yo os hago juramento; mirad a lo que me ajusto, de daros palabra luego de ser vuestra esposa Bien, es ese mucho desden para ser mi esposa. . Fuego en tan injusto rigor. Desenojaos, que yo iré, y al momento os le traeré, que trace este enredo amor? en la sala quiero entrar, y ver si está así escondido Don Gónzalo; que advertido me quiero desengañar. Escuchad . Que hede escechar, si vos habéis confesado, que papeles me habéis dado? Cómo le puedo niegar? porque si sois bien nacidó, y os alabáis que os los di, que era más justo advertí, que no haberos desmentido. Que quien con fallos intentos, se alaba de ajeno amor, conoce que a su valor le faltan merecimientos. Si un hombre alcanzar se ofrece una mujer de opinión, y de ello hace blasón, intame nombre merece. Pues quien no llegó a alcanzar los fines que deseaba, y de gozarlos se halaba, qué nombre le pueden dar? Y en esto echaréis de ver, pues el ameros despeña; que una mujer os enseña como habéis de proceder. Con que atención Don Gonzalo estará a la relación. pues mi industria; y mi opinión de nuevo a mi gusto igualo. En lo que habréis advertido la calidad de mi amor, es, en que a tanto rigor no me doy por el tencido. Pues con castas advertencias, que una mujer con desvelos, de presunciones, o celos goce de esas excelencias, ya por los papeles voy. Matad no vengáis sin ellos. Cuando yo vuelva a traelles, echaréis de ver quien soy. . Que este villano no advierta, que es de mi vida un veneno. A deñora Alconza, es bueno que esté cerrada la puerta? falsa, bien imaginaste lo que había de inceder, en tu injusto proceder, pues que las puertas cerraste, téngolas de derribar, ingrata . Que está cerrado? Hh enemigal tu cuidado dio a mis ofensas lugar; como no dices agora aquello del arrojar la capa, y el limitar los pasos que un hombre adora? Acuérdate, que demás, mi firme amor lea ecreto, que en esto estriba el conceto de las pretensiones mías? ea bien puedes abrir, ya mi enojo se acabó. Eres loco? . Loco yo, en no mirar, y advertir tus engaños. Mi señor d viene, señora. Ay de mí . Aldonza, que estés tu aquí, me ha alegrado . Qué rigor? Que de hallarte sola gusto, cuando me encargó tu padre, por su muerte, y de tu madre, acuerdo a mi intento justo, fue para darte marido, conforme a tu calidad, y de esta seguridad. siempre cuidadoso he sido. Y a tenemos la ocasión en la mano prevenida; de que elijas advertida, esposo. . Tienes razón Aquí acabo de perder el juicio que me ha quedado: Don Rúsino es muy honrado, tiene hidalgo proceder, y tras esto, me parece, que te tiene voluntad, con esta seguridad. a ser tu esposo se ofrece. Aquí me paga los celos Don Gonzalo, la ocasión sé medir con mi intención. Eueron sus padres, y avuelos, mis amigos, noble gente, de quien se hizo caudal. Señor, si es tan principal. Ea fortuna, detente. Digo, que. . Está vergonzosa, y en la ocasión, es muy justo, que dices? . Que ese es tu gusto, digo. . Qué? Seré su esposa. Muy grande gusto me has dado. No aceptarlo es delatino, que es muy galán Don Rusino. Acabose, y yo encerrado? Yo le enviaré a llamar, y aranse las escrituras, que an sí tú dote aseguras. Primero te quiero hablar, porque no entienda que he sido fácil en determinarme, deseosa de casarme. Muy discreta has advertido. Querpo de Dios con la puerta, tengo yo más de una vida, pues si la tengo perdida, porque no ha de estar abierta? Qué es esto? pues en mi casa? Si en vuestra casa me encierran, que paciencia he de tener? No tiene llaves la puerta? Halé dado un frenesí, que suele darle, y fue fuerza echarle en tu misma cama. Y pienso; que aún no le deja, según las muestras ha dabo. Es rigor, cuando comienza, hará cien hombres pedazos. Brava enfermedad es esa, aquí nos ha de matar, llamen gente que le tenga, que ese es grande frenesí. Que gente, ni que quimero han de llamar, que si saco la espada, jardín, y huerta lo he de hacer cien mil pedazos? Qué es esto? qué desvergüenza es esta dentro en mi casa? Nadie el respeto me pierda, que vive Dios. Ha Beltrán, trae una espada, corre, vuela. Que no has menester espada, pendencia venial es esta. Digo a todos reportado que si es furor, aún no llega a necia descompostura, aunque en la ocasión lo sea. Que yo ha seis años que adoro a Doña Aldonza discreta, con seis porencias del alma, porque tres muy pocas fueran. Salvando su honestidad, las palabras, las finezas que han pasado entre los dos, fue empeño en las almas nuestras. El galánteo en España, sin maliciosa sospecha, jamás el padre le estorba, ni los parientes le celan. Porque sabiendo a que fin se hace esta diligencia, en Palacio se permite, y aún los Reyes lo aconsejan, Uno he sido de estos yo, con el recato en las verás, que se debe a una señora, que esonándola era fuerza, Yo loco, yo deslumbrado? que amor engendra quimeras de una presunción del aire, cuando se ama con firmeza. Por un engaño que ha avido, y que en silencio le queda, que pues no toca al honor, no es número de esta cuenta. Por una engañosa burla; perdonad Aldonza bella, me ha mandado entrar aquí, no quedo bían satisfecha. Enójeme, entró Florencio, a cuyas canas respetan mi persona, espada, y brazo, cual si de mi padre fueran, a decir que la casaban con Don Rusino: en mi ofensa respondió luego que sí, te mi mi muerte, escusela, pues yo viendo este imposible, ú en duda de que lo fuera, que fue por darme en los ojos, di en el suelo con la puerta. Diga Aldonza, si es verdad, y pues sabe mi firmeza, o se acabe aquí mi vida, o mis engaños suspenda. Vuestra cordura mostráis, mas de la inquietud me pesa, De no respetar mi casa, Don Gonzaso, tengo queja Ahora dejemos enfados, yo daré un medio que sea a todos muy conveniente. Dios ponga tiento en su lengua Don Pusino ha muchos días que trato con grandes verás el pedirme a Doña Clara, no quise que lo supiera, por no hallar disposición, yo lo trataré con ella, pues de su cordura tengo tan prevenida advertencia, y Aldonza mire más bien lo que en este caso intenta. Si hacia acá llega este tiro, será muy buena la pesca. Señor, yo responderé, que a tu voluntad sujeta tengo siempre la intención Y yo te daré respuesta a tu propósito luego. Al te queda la Condesa, que a mal decir no es muy mala, Que te arreboces con ella: ya queréis matarme, celos? apenas mi amor se empieza, y ya me dais el asalto? Vamos, hijas, esto queda en buen estado. . Ay amor! o Amador, como me pesa que recibas este enfado! Oye, adovenos la puerta. Qué graciosa libertad! Cuando Don Rusino vuelva me dará satisfacción. No haya mado que lavea. Cómo? No ve qué es mi esposo? Cuando yo la vida pierda. .
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Que tanta revolución, ay, Beltrán, en el jardín? Es un portentoso fin de amorosa ostentación, esto de los casamientos está ya muy adelante, tú en tu barraca ignorante quizá bebiendo los vientos vínete agora a avisas, después de venirte a ver, que hoy se vienen a comer a estas barracas . A dar con mi ventura al traves, me puedes decir, Beltraa. Muy largos tus pleitos van, tu amor como pleito es de la Corte, ay Cofradia, y Bula de pretendientes, este amor con accidentes es vana filosofía: llaman al que galantea, galán, porque señala sacando una, y otra gala, donde su dama le vea; mas tú con ese capore que a poco brujulcar pienso que te le han de dar, y después en el cogote: que has de alcánzar? . Majadero dejo yo de ser quien soy? De ese parecer estoy, y que te sobra dinero, pero fáltate ventura sobrándote la ocasión: estos que aquí vienen son, abreviar tu amor procura. Quiero esta el mar, y apacible, y con émbate sonoro mueve sus arenas de oro. Aldonza, fuera imposible si ese enojo recibiera hablarle más en mi vida. Nunca fui desvanecida. Ni yo tampoco lo fuera. Digo, que vengo, Taustino, y Don Gonzalo de ver que he llegado a merecer, aunque de este nombre indigno, habellos, puesto en razón, muy alegre la cordura siempre buen fin asegura en cualquiera pretensión se los hombres principales. Alto Beltran, esto es cierto, Cuerdamente has advertido, ya estará hecho el concierto, aquí mis ansias mortales se acaban de confirmar. Calla, y pues es la Condesa, para para la traviesa, sirvela. Quieres callar? Oye, señor Pescador, traiga si la ala Condesa De que no hay dosel me pesa, y desvanece, desuerte, Tiene el hombre lindo humor. No es este el del otro día? Y el que ya en mi corazón ha tomado posesión por dueño del alma mía. Este, señor, es criado de Lisdano. . Ya lo sé. Su calidad te diré, que es un sujeto extremado. Pardiez que no la hay mejor, Señor Don Florencio, sea perdone su Señoria. Buen humor, por vida mía. Es gracioso el pescador. Todos le hemos engañado, y ha creído que es Ines Condesa. . Buen gusto es. Y está de ella enamorado? Aldonza, por vida mía, que al descuido entres a ver la Barraca, que saber por curio sidad querría si duerme aquí el pescador dentro, que cama, que aseo tiene, que tengo deseo de saber su pundonor. Se curiosa, y ten cuidado de ver la ropa que tiene, que disposición previene, porque si no es hombre honrado, luego se echará de ver. a pescador. . Divertido su amor debe de tener. A vos digo, Pescador. Qué manda? Venid, que quiero ver la mesa. Aúnque grolero, he sido yo el comprador, y soy hombre prevenido. Doña Clarale divierte, que el hombes tiene creído, que es verdad. Hola criados, que aguamanil, y que fuente trujisteis? . Cuando se siente a comer. . Sois descuidado. Lo verá Vueseñoria. Si trujisteis la salvilla, será muy gran maravilla. Traerse ho. Qué picardía! vuesarced muy bien venido. Guarde os Dios LEstoy corrido, que tan de rebato sea; dando nos vienen a honrar, que si anoche lo supiera, cuatro barcos previniera, y entrara por ese mar, para hacer una emboscada, a saltearle alentado el más sabroso pescado, la pesca más regalada. Yo me vengo a entretener, no es menester cumplimientos, Alo menos los intentos su merced puede creer, que están bien acreditados. Aquí tengo un moceton, que me sirve, es compasión, dos mil enfados, el dice, que ha prevenido lo que ya en la mesa está, su merced perdonará, si no fuere muy cumplido. Ea vengan por su vida, que de tras de esas cabañas hay hecho un jardín de cañas, y la mesa prevenida, buena sombra, y cantimploras, con nieve para enfriar. Muy bien sabéis regalar. Ea, pues, vamos señoras. Siéntese allí, que un criado es fuerza, que ha de venir, y falta que prevenir. (. Yo voy luego. No ha quedado prima cosa que no vea. Ha sido gracioso lance. No hay memoria que lo alcance, ni voluntad que lo crea. Es prima el lugar estrecho en que este hidalgo se alberga, donde un bufete, y dos camas, todo junto cabe apenas. Esto en cuanto a la distancia; pero hay una sala puesta, que malaño para un Duque, que tan lucida la tenga. Tiene puerta con tu llave, porque los que salen, y entran no se paren a mirarle, y es cuidadosa advortencia. Tiene un pabellón Indiano, que toda la Primavera está retratada en él, aves, flores, fuentes, hierbas. Por curiosidad colgado en la misma cabecera un cuadro de San Francisco, cuya distancia pequeña es de un espejo mediano, el cerco de plata tersa, el dibujo Ángelical, como su dueño lo era. La distancia de la cama, dos tafetanes rodean, que del pabellón corridos, que son de nácar enseñan. Las almohadas de pluma, y dibujadas en ellas las aves, que las tenían con admirable excelencia. Cuatro colchones, tan blancos, que con la nieve tuvieran declarada enemistad, si a estorbar su competencia las sabanas no llegaran, con su cándida limpieza. De damasco carmesí una colcha, con la vuelta de raso de dos colores, que en blanco, y azul se mecclan lunto a la cama un busete de evano, cuya madera, con labores de marfil, ingeniosos lazos muestra. Y de plata allí al desgarte dos bujias, cual si fueran de poco precio arrojadas, una al canto, y otra cerca. A su lado muy dorada una alabarda Flamenca, dos espadas como el oro, y cerca cuatro escopetas. Dos baules tachonados, que si yo se las pusiera, llevándolos a mi casa, no me tacharan de necia. Róguele que abriese el uno, pareciole impertinencia, porfié, que soy mujer, y hubo de abrirle por fuerza. Aquí fue Troya, aquí fue miadniración; no creyera que hombre que se estima en poco, tuviera tanta riqueza. Sacó tres cintillos, uno tan lucido, que sus piedras de diamante daban luz, para que los dos se vieran. De amatistas, y esmeraldas, que por el nombre de hembras es tan galán el diamante, que sus colores respeta. Diez sortijas de lo mismo en diferentes gauetas, que opuestas a esotraluz, las cerraban por traviesas. Cuatro cadenas famosas, que con la menor pudieran teneratado un lebrel, ojalá que yo lo fuera. Una joya de zafitos, de quien colgaba una perla, que por atreverse al dueño, le dieron esta sentencia. Estaba un escritorillo, de estos de llave secreta, a una parte; y yo llegué con demasiada agudeza, y asiéndole de una aldaba, hice al levantarle fuerza, pero el oro que tenín me hizo tal resistencia, que a su demasiado peso no le igualaban mis fuerzas. Estobome el pescador que volviese a hacer la prueba, que si yo se la pescara, yo pasara diez Cuaresmas. Las medias de seda, y ligas pasaban de más de treinta, almillas bordadas de oro, ricos jubones de tela. Pasamos al otro cofre, y con la vista risueña dijo: vuesa merced perdone, porque aquí hay cosas secretas, y dándome esta lortija, se volvió a cerrar su puerta, y a mí a darme confusión su deslumbrada inocencia. El hombre al fin es curioso, bien en el talle lo muestra, rico, noble, principal, sin enfado, sin arenga; cortés, comedido, airoso, rico en galas, noble en muestras, no récele, viva, gaste, y ilévese a la Condesa, que ella alegre, el engañado, yo quiero quedar por necia, si ella le quiere burlar, si él no se burlare de ella. Ha visto el mundo tal hombre? prima, espantada me dejas en una barracares loco? Esa, prima, es la fineza. Y es justo que entre unas pajas haya tan injusta mezcla? ay Amador de mi vida; que nunca el alma se inquieta sin ocasión tan forzosa. Ven, prima, que nos esperan. Vete tú, Aldonza, que yo estoy un poco indispuesta: discúlpame por tu vida. Voy. . . El alma tengopresa en las Barracas del Grao, que como a su vista llegan los cosarios del amor, ya me han cautivado en ella. Cómo sula te has quedado? como no vas a la mesa? quieres dar qué sospechar? No amigo; que la sospecha ya la tenemos librada en la señora Condesa. Falta has de hacer. A tus ojos temo, yo mi bien de hacerla; pues adorándote el alma, sino los mira no alienta: válgame Dios quien pensara. válgame Dios quien creyera que amores de allende el mar, y de costas extranjeras, en la nave de la dicha tendidas las anchas velas tomarán puerto en el Grao, y en las costas de Valencia hicieran tocar rebato, para que yo les rindiera un alma que tengo sola, ojala que muchas fueran. Hay mi bien lcomo me atajas los pasos con tu belleza, que como lo tienes todo por la discreción empiezas, y hanse de quedar en blanco de mis celos la quererla? los asaltos, los temores, los recelos, la esquiveza con que a tu padre dijiste, como Don Rusino quiera yo me veré padre en ello, yo volveré la respuesta? este desdén las congojas los desvelos las sospechas, la inquievad, el sentimiento: o qué de cosas me quedan! que desentimientos dejo! que de pasiones me inquietan! todo lo olvido con verfe, que como las plantas tiernas, del Invierno castigadas se alegranla Primavera. Ansí, primavera hermosa; luz, espejo, Sol, Estrella, aunque celos me castigan, quedo alegre en tu presencia. Aunque aquí la ingratitud algo de virtud tuviera, esta noche, no sé (ay triste!) te quiere hablar en la reja. No podré entrar . Hay mi bien? no sé qué diga, quisiera. Di, que si aunque sea fingido, Fingido digo, que vengas que yo te espero mi bien, y plega a Dios que lo sea. Qué fingido? . Ve mis ojos, ruego al cielo que amanezca a mi gusto desposada. Y que yo mi bien lo vea, y qué mañana ha de ser? La que más bien te parezca. Mira que espera tu prima, y hay régalos en la mesa, que un señor puede estimallos. Cómo, qué vayar es quien quiera lo que estamos negociando? Está ya la boda hecha? Ya está todo concertado, las dos partes muy contentas. Que les haga buen prevecho. A fe que cuando lo vea, que se ha de holgar. . Es de Clara tan notable la agudeza, que en todo tiene elección. s eno es eso, si lo viera cual estuvo de celoso. Extremada gracia es esa. Mas yo le he desengañado, y con certidumbre queda todo puesto en buen estado, yo voy, que he de hablar con ella; nadie el fingimiento impida. . Con qué gracia los enreda. Si bien me acuerdo este enredo, le he visto en una Comedia. Cómo ha estado la comida? Por cierto, Lisdano, buena, la voluntad se ha mostrado en el cuidado, y limpieza. En eso nadie me gana. Id luego a casa, que fuera de lo que aquí habéis gastado, que vos llevaréis la cuenta, os quiero dar un regalo. Solo servirte me alegra. Vamos, Faustino, esta noche, tratatemos la certeza de lo que habemos hacer; también Don Gonzalo queda con justa satisfacción Todo a tu elección se deja. A Dios, Lisdano . El os guarde Dos bodas hoy se conciertan. Cómo dos? no si no tres, que otra Doña Clara ordena con Ines, y ese galán. Entonces será la fiesta. Ya la noche va cerrando, mi amo está en el jardín ya procurando su fin, aquí estoy, y estoy temblando, aunque hacer su gusto espero, y el temor me tiene en duda; acosta de su dinero, con Lisdano lo he tratado, y está el remedio en su mano, quiero llamar a Lisdano, plegue a Dios no esté acostado. Quién llama? qué me queréis Eso en su silla, y estrado, dando voces a tal hora? No me conocéis? . Si agora os vais de aquí, no queréis que os conozca? . Bien está: de aquello que os encargué, que decís? . Qué lcharé. Sí, más menester será, pues también os lo advertí, que algún dinero toquemos, pues buena ocasión tenemos, pnst mil reales hay para mí, y otros mi tomaréis vos, que esto no puede faltar. Pues no hay más de madrugar, que será cierto, y a Dios. . Sin duda que no me engaña, porque el hombre es animoso; suceso tan ingenioso no se habrá visto en España. . Toda la noche esperando en el jardín, y la puerta en una esperanza incierta siempre el alma contemplando, y este galán pescados, que de almas lo podía ser, mp queriendo la amanecer, no le despierta mi amor. Perdóneme Dios que entiendo que Doña Clara le quiere, y que a mi amor le prefieres esta puerta están abriendo, ya es tarde, quien puede ser. Quoche la más dichosa que ha enojado el Alba hermosa! quedo, aquí está una mujer. Es Don Amador? . Si soy, que desenvoltura es esa? a estas horas la Condesa? g6 Jesús, muy corrido estoy. No ves mi bien que te espero, como quedó concertado: que soy noble Caballero: pues esa desenvoltura ha de hacer una señora en tal sitio, y a tal hora, y donde no está segura de un lacayo, un cocinero, que aquí la pueda encontrar? Y salís vos arezar, Pescador, o Caballero? Voy por sala, y corredor advirtiendo, contemolando resquicios brujuicando, para un pequeño favor, hasta que ha llegado el día, y en esta publicidad con poca seguridad inquieta Vueseñoria? Quítele allá, que ese amor, no es dedamas celebradas. sino de humildes criadas. . Cómo te entiendo: ah traidor! por Doña Clara atrevida ha hecho este desatino; pero sabralo Faustino, aunque me cueste la vida. Las aves cantán, y el alegre día opor varios horizontes señalando el claro Sol los montes va esmaltando con rayos de oro que apacible envía Bañase el verde prado de alegría, pace el ganado, y el pastor cantando mira la fuentecilla, que trepando la excelsa cumbre al valle se la envía. Alegre gozo amores regalados, por todo el mundo el Sol esparce, y vierte, doblando gustos, y excusando enfados. Mas el que ofensa de su honor divierte, si en noble pecho habitan sus cuidados, no puede el Sol, pero podrá la muerte. Como el jardín es hermoso ya estáis gozando favores 1V1 de e las plantas, y las flores. El apacible reposo me entretiene. . Los cuidados divierte aquí el pensamiento, con el sonoroso acento de los cantos regalados, y de las fuentes sonoras. Desvelado pensamiento adonde hallaréis contento, que no os límite la horas? Bueno; púntuales son estos galanes. . Señoras, con dos tan bellas Auroras afrentarase Faetón. Aún no acabo de creer noche la ventura mía, que noche, que alegre día, no noche, fue amanecer. Acá está ya el pescador, asé que tiene cuidado. No en valde se ha desvelado, que es cortesano su amor. D . Este es; este gentil hombre, Vuesas mercedes me den licencia asidle muy bien. Hazaña h sido de nombre. Qué es esto? trte de mí! Porque le prendéis? . Señor, aquí es forzoso el rigor, advertid, que traigo aquí orden del señor Virtey para poderle llevar. A mí me quería afrentar, ni vos, ni aún el mismo Rey, Qué ha sucedido, Lisdano? Que este mancebo es criado, de un señor que está embarcado; encargáronle al villano. Hablad, Lisdano mejor. Unos caules, y a mí que estoy por matarle aquí, vino a decirme el señor, que eran suyos, y otras cosas, que yo me quiero callar. Señores, dejenme hablar. En causas tan maliciosas, que podéis decir? . Que quiero que aquí sepáis la verdad, si están con seguridad, y me debe a mí el dineros mas de ducientos ducados mi amo, y yo los tomé por preada, que engaño fue? Esos cuentos excusados con que queréis engañar no han de averiguarse aquí. Muerta soy! triste de mí! Galán quería pescar; hasta el vestido del amo, cuando le desembarcó para engañar se vistió. Yo la dichosa me llamo, plega a Dios que Doña Clara no tenga bien que llorar;su quien le vido a noche hablar tan satisfecho, pensara que era algún graí. Caballero! A todos nos ha agañado. Necio, y corrido he quedado. Ea, llevenle. . Qué espero? Yo volveré acreditado, como lo verán después. Y qué es lo que dice, Ines? Ines, pues el desposado . seva? Que le puedo hacer? aquel talle, aquella cara, a qué mujer no engañara? Si aquí mi muerte he de ver, yo lo quiero remediar, moderando el desvarío a solas: hay padre mío! que es forzoso, os quiero hablar. Qué quieres, que estás turbada? Padre mío, no os asombre, haced tener aquel hombre, que una joya: ay desdichada! se lleva, que suvalor no se puede comparar. Faustino, haced aguardar aquella gente. . Señor, no digan más de que aguarde. Don Gonzalo, avisad luego vayan, todos: ten sosiego. Ánimo, temor cobarde. Padre, y señor de mi vida, que decir padre es bastante, pues tan dulce nombre goza de atríbulos agradables: hay padre! el temor me rinde, el corazón me cómbate, las palabras se entorpecen, muda estoy, no puedo hablarte, Qué confusiones son estas? porque con razones tales me delvelas? Ay, señor, teñor, y vergüenza salen a atajarme las razones, cuando procuro alentarme! Al fin señor, pues has visto ya en historias, ya en la imagen del discurso de tu vida, que el cielo mil años guarde, sucesos dificultosos, inquietas te me ridades, que amor, engaños, fortuna con necias mujeres hacen, aunque aquí me desla muerte, no te asombres, no te espantes, que soy mujer, padre mío, a quien desdichas combaten. Este que me llevan preso; este que quieren culparle; quizá con injusto nombre, y mal prevenido ultraje se me entró, señor, sin verle por las vidrieras cobardes, adonde el alma se asoma cuando quiere despeñarso. Rompiolas con inquietud porque a mor se aposentase en los Palacios que habita el corazón arrogante. Empezo a rendir mis fuerzas, a torcer mis voluntades, puso en prisión los sentidos, que amor tiene estrecha cárcel, Mándo me quebrarlos ojos, justo fue que los quebrasen, pues ellos el daño engendran cuando los delitos nacen. Ya ciega, ya perivadida, al fin vine a decrararme, y el corazón Presidente mandó que que sententiasen. Dijo el cruel, si lo es, que el alma no quiere darme licencla de que lo crea por surostro, y por su talle, que en Denía, señor, tenía por su cuenta ricos naves. que ya cobalas de afrenta mis inquietudes combalen. Creilo, que cuando un hombre corresponde en el lenguaje, a la agradable persona hace lo que dice fácil. Estando a noche, que a noche fue el principio de mis males, que dichas de amor, u engaños se cifran en un instante. En este jardín a solas se atrevio a determinarse; ya como dueño, arendirme; ya como a esposo, a obligarme, Ea, pdre, no es posible, que quien tuvo libertades con mi valor, con mi aviso, noble opinión noble sangre, sin duda que es bien nacido, porque atrevimientos nacen de bríos, que da el honor, no de injustas humildades. Después de desvanecerme con cedenas, con diamantes, que joya por joya a veces suelen la opinión llevarse. Después que de él me aparté, con quietud a retirarme en mi secreto aposento, ya libra de sus combates, fue tras mí, siguiome, y dijo, que la mano quería darme de esposo, de esclavo; ay triste, que presto dificultades las allana la ocasión, y las facilita instable el deslumbrado albedrío, sin que la razón lo araje! Finalmente, él es mi esposo, pobre, humilde, rico, o grave, que sus partos me han rendido, ya padre el ierto está hecho, y el delito de él no es grande, ni puede impedir su honor, dadme remedio, o matadme, que cuando está hecho el yetro en delitos semejantes, nadie más bien lo remedia, que los hombres principales. Vos lo sois, y señor mío, y la obligación bastante, para que a piedad os mueva, que más bien es que se atajen inconvenientes dudosos, y que su humildad me engañe en la riqueza dudosa que en la opinión agradable. Este, padre, es mi dolor, estos mis fieros combates, esta mi airada desdicha, esta mi estrella inconstante, vos sois señor de mi vida, vos quien puede remediarme: no me amparéis como a hija, como a mujer amparadme: Esfinge cruel, ansí fácil, inquieta, mudable, mi honrado nombre desdoras? tu honrada opinión abares? Ponzoña arrojo del pecho, fuego en mis venas se esparce, yo soy Don Blorencio? yo? mentira quien me lo llame. Qué os he hecho, injustos cielos? estas eran las señales de casta, y de virtuosa? vive Dios que he de matarte. Dice, señor, esta gente, que como nada les falte a los cofres, que le suelten, que el dueño debió engañarse, penlando que estaba amente. Noble Fiotencio, escuchadme, Don Gónzale, y Don Rusino, y todos los circuislantes, que aquí se hallaron presentes cuando hurlarme ir tentasteis. Don Antonio Belbis soy, Valencianos son mis padres, y yo en Milan Coronel, obras, y papeles hablen. El Rey me ha hecho merced (como se verá al instante de la Croz de Calatraba con que el pecho quiete honrarme, que lo restante del cuerpo ya le hizo mi linaje. Naves dije que tenía; pero si no tengo naves tengo hacienda, y posesiones, con que pudieran comprarse, De catorce años salí de Valencia, fue mi padre Don Gerónimo Belbís, que ya sus casas se saben, por ciertos incenvenientes que no pueden declararse. No he entrado más en Valencia, compusiéronse (esto baste) desembarque me aquel día, que con regocijos grandes saludándoos muy corrés con gran risa me burlasteis. Soy Valenciano, corrime, y determiné vengarme, haciendo otra burla a todos, a la vuestra semejante. De Doña Clara el disgusto he sentido, que fue grande, pero yo haré que el contento al disgusto se aventaje. Yo tengo en Milan de renta dos il escudos, que valen en Plpaña cuatro mil, sin casas, muebles, y gajes que tengo de Coronel. Y porque ya las verdades solamente han de valer, perdóneme a quien tocare, es Doña Clara mi esposa a quien doraté al instante en toda la hacienda mía; y agora en arras, pues sabe lo que la estima mi amor, en oro, joyas, diamantes, diez mil escudos, y a Aldonza, de este secreto la llave, por la amistad de su prima tendrá otros mil para guantes. Pesada ha sido la burla, lindamente os esquitasteis, mas sin o fueráis quien sois, no hubiera sido tan fácii. Al Alguácil, y a Lisdano, que en la burla fueron parte, partan docientos escudos. Ines, que quiso burlarme, tendrá quinientos seguros el día que se casare. Todo se entiende supuesto lo que Florencio mandare, que humilde estoy a sus pies. Ay desdicha semejante! Alzaos, señor Don Antonio, bien conocí a vuestros padres, y tengo de vos noticia, dale la mano al instante tu sobrina, a Don Gonzalo, pues ha sido firme amante, y Don Rúfino perdone, que ya los deseos sabe que de servirle he tenido, de aquel cuidadoso lance de los papeles de Aldonza, Don Gónzalo, perdonadme, que fue ficción amorosa. Y aunque he venido a quedarme dos veces burlado, quiero que Don Antonio me mande, y me nombre su padrino. Ese desvelo agradable estimo como es razón. Bien vuestro valor mostrasteis. Ya mi señor pescador, no será bien que me abrace? El puso muy bien las redes, pues ha hecho tan buen lance, Y la. Barrencas del Grao, si no fueren agradables, tendrá la culpa el Poeta, que el Autor pudo engañarse.
