Texto digital de Los bandos de Luca y Pisa
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- Atribución tradicional
- Antonio Fajardo y Acevedo
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- Antonio Fajardo y Acevedo Segura
- Género
- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los bandos de Luca y Pisa. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/bandos-de-luca-y-pisa-los.

LOS BANDOS DE LUCA Y PISA
JORNADA PRIMERA
Más que Príncipe bandido. en esta ocasión pareces, Como no sabes la causa. te admira lo que no entiendes. Pues no he de extrañar que salga el que en Nápoles sucede con tan poca prevención sin saber lo que te mueve? No, que nunca los intentos, y motivos de los Reyes los pesquisa el inferior: obedecor le compete al subdito; pero ahora os diré, porque conviene, la causa. . Quedo advertido; y si el preguntar te ofende, el deseo de servirte me dio atrevimiento, y cree, señor, que el darte disgusto Ya estás disculpado, atiende: Camila, hermoso milagro de Italia, que dulcemente a lo ilustre de su sangre que Milán venera siempre, juntó tantas perfecciones, que la aplauden, y ennoblecen. Discreta como mil feas (que este epitecto les viene, porque contra la fortuna haya algo que las consuele) Hermosa como ella sola, pues ella sola merece archivo de perfecciones ser do la hermosura Fénix. Y en fin la Venus más bella, la Deidad más excelente que en el templo del amor colocó estatuas de nieve, coronadas de jazmines, y teñidas de claveles. Empleo de mis cuidados, pues la vi en retrato breve, y aunque pequeña la copia, fue mi vida, y es mi muerte. Pedilicencia a mi padre, y en unas fiestas solemnes que hizo Milan a sus años verla el amor me concede, Si te digo que la vi, ya me excusas que dijese que la amé, pues tantas prendas obligan a este accidente. Declarela mis afectos con rendimientos corteses? busqué medios, y el cariño entre amorosos papeles fue intérprete de mis ansias, representando fieles de bien sentidas pasiones las penas que el alma siente. Ella roca incontrastable se mostro esquiva, y rebelde, obligándome a ausentarme: gran desdicha! rigor fuerte! que a l ausente juzgo muerto, que muere porque no muere. Ofendido de esta injuria, que visos de injuria tiene. que de mi amor las finezas corresponda con desdenes. Y viendo que a la venganza hoy la ocasión se le ofrece, pues va a ser de Turriano (en dulce coyunda alegre) esposa, porque Himeneo sus desposorios celebre Convoqué treinta soldados que atrevidos, y valientes sabiendo que este es el paso, aguardando están que llegue, y lo que el amor no pudo la violencia lo concierte. No me toca el advertirte. Haces bien, vamos, no espere los demás. Plegue a los Cielos, si mi ruego lo merece, que salgas bien de esta empresa, que tanto de arrojo tiene. Te hablare con memoria No, Coleto, que no puede a lo altivo de mis bríos corto premio envanecerme; demás que en cualquier fortur has de ser mi amigo siempre, pues en tantas ocasiones te he hallado en males, y biene fino, y le al. Dios te guarde, y te dé lo que merece tu valor, porque tu fama el Orbe todo celebre, y del nombre de Astracano memoria a los siglos quede, que en los marmores, y bronco eternicen los cinceles, Micer Francisco Guinigo, sabio Capitán valiente, que en estas guerras de Italia mereció tantos laureles, Señor de Luca mi patria, adonde ignoradamente nací humilde, y pues lo sabes, el repetirlo te ofende. Al Vicecomite iinstre de Milan sirve, y defiende contra tantos enemigos por General de sus huestes, y inclinado a mi valor, bien que mi amor le merece tantas honras, en su ausencia me dejó, porque gobierne esta Ciudad, que es de Italia en estas guerras crueles llave entre los Florentines, Lombardos, y Milaneses, freno del Napolitano, y entre todos neutral siempre con las armas se conserva, se gobierna con las leyes, que en nombre de Señoria tan famosa la ennoblece, y agota. Socorro Cielos. Librarte en vano pretendes. Qué traición! Qué villania! (te Lograr podréis con mi muer- vuestro intento. Qué es aquesto? Unos soldados aleves, que con violencia sin duda ofenden unas mujeres. Mujeres? pues esa causa. llama a mi valor, dareles el socorro, aunque mi vida en esta ocasión arriesgue. . Señor si vas a reñir mira que matarte pueden si no llevas un Coleto, ya pretendo socorrerle. . dent R hayo de la cuarta Esfera es esta espada valiente. Retirémonos, señor, porque mucha gente viene en su favor. , Muerto soy. Pues no tefaltará un requiem: Astrácano valeroso dales, que ya nuestra gente viene en tu ayuda, Villanos, ya ha llegado vuestra muerte, Ven a tomar los caballos, que algún demonio parece que se ha desatado. El Cielo mis intentos desvanece: . Gracias a vuestro valor; pues consiguió vuestro esfuerzo nuestra libertad. Señora de vuestra atención me ofendo, que defender las mujeres toca a los hombres. Es cierto, mas el triunfo es desigual; y bizarro vuestro aliento, le consiguió siendo tantos. Como cobardes huyeron, más aguardaran un poco, y llevaran pan de perro. Por las honras que me hacéis debo ofrecerme de nuevo a servir con toda el alma aún en mayores empeños. No es el presente muy corto, No me honréis con tanto exceso pues sola mi voluntad dio muestras de su deseo, y porque la irbanidad. no falte al decoro vuestro, os suplico me digáis. la causa de este suceso; porque alcance mi atención no faltar a este respeto. Yo lo diré cuando sepa (pues obligadas nos vemos) quien sois, porque os agradezca tan grande favor de nuevo. Hijo soy de la fortuna, los peregrinos sucesos de mi vida son tan raros, que pudiera si los cuento dilatarme. . Por mi vida que favorezcáis mi ruego. Ya como podré excusarme, siendo tan grande el empeño. Qué te parece, Casandra? Que es valiente, y es discreto, y que de las voluntades ha sabido hacerse dueño. Decirlo puede la mía, que juzgo mayor empeño este que el de mi peligro: mas si la vida le debo, que mucho: nuestra atención se previene. Estadme atento. Los principios de mi vida, favorecidos del Cielo son tales, que han de admiraros, por obediencia los cuento. En esta ciudad famosa nací, más saber no puedo que padres me dio la suerte, si eran nobles, o plebeyos. Mas según mi natural, tanto a lo civil opuesto, y la ambición al honor no hay que dudar, nobles fueron, A imitación de Moysen en un cestillo pequeño me hallaron recien nacido, pidiendo el blanco alimento, Primera vida del hombre. que falto de este consuelo de un jardín entre las flores Ar tonio Astracano fue un Canonigo, a quien dieron sus leiras ilustre nombre, y sus méritos el puesto. (Muy conocido en Italla, téngale Dios en el Cielo, que en el gozará sin duda de sus virtudes el premio. Este tenía una hermana, que de las suyas ejemplo, viuda noble, de su casa, y su voluntad fue dueño. Tenia un jardín en ella, de los sentidos recreo, breva lámina de Chipre, rotrato de los Hibleos. Bajó pues una mañana, y entre las flores del huerto me halló, como he referido, y admirada del suceso, movida a la compasión, que en los mujeriles pechos llama a la mi serizordia, dio a su hermano cuenta de esto De la terneza inclinado se resolvio hacer se dueño de mi vida; buscó un ama, y me crió siempre atento, como si criara un hijo. Pusome por un avuelo suyo, llamado Castrucio, nombre, y su apellido mismo, que si antes fue conodido, hoy por los varios sucesos de mi vida se eterniza la casa, sabréis de nuevo. Diome las primeras letras, siendo motivo a su intento renunciar en mi persona, cuando faltase, su puesto. Yo que siguiendo mi influjo más inclinado me veo a las armas que a las letras me llevé de sus efectos. A este tiempo toda Italia de los rigores, y estruendos de las armas es retrato de los Troyanos, y Griegos. La causa han sido los bandos de Gevelinos, y Huelfos, que darán a las historias admiración, y pues esto no lo podéis ignorar vuelvo a seguir el intento. Siendo muy joven, mis fuerzas a los demás excedieron, por cuya causa entre todos me llaman brazo de hierro Entre los juegos pueriles, que también entre los juegos se ensayaban a las verás, por Caudillo me eligieron. Fueron tantas las proezas, que de la edad excedieron, y no cabiendo en mi patria fueron de Italia portento, A este tiempo un valeroso Capitán, valiente, y cuerdo, que Micer Francisco llaman, se hizo dueño de mi pueblo, Echaron de la Ciudad alos Huelfos, yendo entre ellos les padres contra los hijos, y contra los padres estos, No hay hermano para hermano, y los bandos interpuestos no hay amigo para amigo: quién vio prodigio tan nuevo! El rencor, y el odio juegan mas que el discurso, y de aquestos bandos los Príncipes todos, o son amigos, o opuestos, Hasta el Pontifice sacro, que la Nave de San Pedro rige, sigue una facción, y otra el que manda el Imperio. Todos los Reyes ayudan el uno, o el otro intento, y los Príncipes de Italia siguen las pisadas de estos. El gran Duque de Milan, Vicecomite, a quien dieron eter no nombre las letras, y las armas nombre eterno, sigue de aquesta Ciudad la parcialidad, opuesto a Nápoles, y Florencia, que son los contrarios nuestros, Conocido mi valor aún en los años primeros, de aquel Capitán que dije que de Luca se hizo nueño, cariñoso a su servicio me trajo, y en los encuentros que se ofrecieron mostre ya los bríos, ya el ingenio, Puedo decir que Italia, donde hay tantos, y tan buenos, Capitanes, Astracano no ocupa el lugar postrero. Este soy yo, y por ausencia del Capitán que obedezco (que a Milan fue con un hijo, a quien como hermano quiero, agasajo como amigo; como señor obedezco) gobierno aquesta Ciudad? y estando en aqueste ameno espacio con un criado, previsto el peligro vuestro hice este corto agasajo, y hoy a servirte me ofrezco, hasta morir: grande dicha si se logra mi deseo. Tan peregrinas fortunas darán que decir al tiempo, a la admiración oídos, y a la emulación silencio: días ha llego a los míos la fama del valor vuestro. Sepa, si no os hago ofensa, a quien sirvió mi denuedo, pues vuestras prendas publican de su grandeza lo Regio, Del gran Duque de Milan Estephano, que en el Cielo goza el eterno descanso del mortal peligro ajeno, soy hija, de Galeazo hermana, pluguiera al Cielo, pues soy tan poco dichosa, fuera humilde el nacimiento, Como si naciera hermosa, a peligrosos sucesos expuesta, quieren los hados participe los progresos. Por amor; o conveniencia mi persona pretendieron muchos Príncipes de Italia, y el menos bien visto entre ellos, eligieron mis hermanos, que es Turiano, a quien dieron el si sin mi voluntad, llevándome a un cautiverio, solo razones de estado de ajustar estos conciertos. de la ira de los bandos los atrasados empeños a Vércelí, donde asisten Caudillo del bando Huelfo. Yo que con más voluntad diera mi vida a un Convento, que rendir el albedrío sin gusto a tirano dueño a quien le tengo habersión, qué mucho, si el odio nuestro, heredado de rencores es brasa de tanto incendio? Le representé a mi hermano mi razón, y airado, y ciego, usando para rendirme ya las iras, ya los ruegos, logró con el amenaza, si bien con poder violento, el sí, y poco prevenido, porque fuese más secreto, el viaje me remite a Vercelí; mas los Cielos por librarme de esta injurla este acaso previnieron, para que os deba la vida, siendo a mi vista el primero a quien con algún cariño han hablado mis afectos. Y para que se conozca cuan poca dicha me dieron los Cielos, hizo ignorado este favor a mis ruegos. más creed que esta fineza eterna será en mi pecho, para otra ocasión quedando daros agradecimientos. La Duquesa de Saboya, que es Princesa de Salerno, mi tía, dentro de Pisa asiste en estos encuentros, donde el Capitán Hugucio la ampara entre tantos riesgos de su honor, y su prudencia hoy ampararme pretendo, porque al lado de mi tía quiero darle tiempo al tiempo. Resolución acertada me parece por extremo; y tengo de acompañaros. Lo que toca por lo atento no lo perderá. . Yo estimo el cortés, ofrecimiento: cuidado de los criados que temesoros del riesgo se ausentaron me fatiga, Ya vienen algunos de ellos, y traen, según me parece, mamarado triste, y preso auno de nuestros contrarios. En el peligroso encuentro de los bandidos, aqueste que de ese monte en lo espeso se escondió habemos cogido. Pobre Berruga, aquí espero que llegó el fin de tus días, Haced que de un árbol de esos lesuspendan. . Señor mío, yo en un árbol? yo suspenso? por amor de Dios. . Ladrones aunca mejor fin tuvieron. Señora, vuestra piedad se enternezca de mi ruego. No hay piedad, venga el vergante; yo a ser verdugo me ofrezco, y solo por Huelfo muera hecho espantajo del viento: venga el iadrón. ̱. Yo laerón? mirad que padecéis yerro, que muero por ser criado. Muchos de ese mal murieron. ̱. Criado, de quién? De Carlos, heredero de Roberto, Rey de Napoles. De Carlos? pues qué motivo, o intento fue el suyo? . Querer robarte, que sabiendo que en secreto te llevaban a Pistoya, lastigado de su afecto quiso salir al camino. Cobarde, y mal Caballero, quién pretende con violencias? vive Dios que tengo celos. Un Príncipe tal infamia! Motivole tu desprecio. Desatad a este criado. Deja que lleve primero si quiera un perovicente. Guarden tu vida los Cielos? Dile a Carlos, que Astracano dice que anduvo grosero. que el amor no se conquista cuando se arriesga el respeto. Y que aunque es guerra el amor, y en ella el ardid es bueno, de la culpa de arrojarla yo le observo, y le condeno, que el amarla le disculpa: más conociendo el sujeto, que como noble debía obrar, no como plebeyo. Me he ofenddo del engaño, y castigarle prometo, solitando ocasiones de decirle cuerpo a cuerpo que ha procedido villano, cobarde, y mal Caballero. Y que yo le buscaré, y en cualquier lugar, o puesto que le encuentre he de vengar de la traición el intento. Y diga de más a más, que es grandísimo embustero, y agradezca que mi amo me obliga con su precepto a no tocarle un canario, que ballara todo el cuerpo, que había de sonarle al vivo, porque en esto no soy lerdo: que si es hijo del demonio, pues es su padre Roberto, que si mi amo le encuentra le encaminará al infierno: Bueno está. Qué es bueno está? que no está ni medio bueno, y váyase noramala, que ya me enfado, y si empiezo voto a Dios que le despache a Vasílea. , Coleto basta, válgale el indulto de enviarle por mensajero. Vete con Dios. Él te guarde, algún día nos veremos. Hh pícaro, pues te atreves a irritar mi sufrimiento? Mirad que os lo suplicamos todas, . Digo que obedezco, porque en servir a las damas ninguno ha de ser primero. Estimamos el favor. Hh pícaro, con Coleto? tu llevarás; pero callo. En qué ha de parar aquesto? Ya se acabó, no fue nada. En Carlos tal fingimiento, Casandra! admirada estoy; Son del amor los efectos tales, que de la razón suelen privar al más cuerdo: y estos causaron que Carlos obrase este desacierto. Mas del valor de Astracano qué dices? Que en un sujeto están mérito, y estrella, Astrácano. Qué es aquesto? Federico, que te busca, Llámale pues, A este puesto llega ya. Amigo del alma, halle en vuestros brazos puerto mi fatiga. . Vos con luto? algún grave mal espero. Murió mi padre en Milan, Téngale Dios en el Cielo, El testamento cerrado que hizo es este, y como veo que os deja por albácea, cumplido con el entierro, y con las demonstraciones del paternal sentimiento, vine a traerle en persona en alas de mi deseo. Si pudiera, Federico. explicar mi sentimiento no fuera grande: faltó de las armas el espejo; tendrá que llorar Italia esta perdida, . Qué cierto es contar las alabanzas en sabiendo que uno es muerto Veré con vuestra licencia. Procedéis en todo atento, Astrácano, yo me parto a pagar el común feudo, a Federico te encargo como amigo verdadero. Lo que toca a nuestra patria cuida tú de su gobierno: no leo más, porque a los ojos se ha asomado el sentimiento; Con esta acción acredita mi padre (a quien obedezco) su cordura, que Astracano merece regir un Reino. Dadme los brazos. Y el alma. Que me lástima os prometo vuestra pena. . Gran señora; el favor os agradezco. Y creed que los pesares que os fatigan con sidero que los siento como míos, por lo que tienen de vuestros. Para que pueda serviros les pido vida a los Cielo:. Todo el pueblo alborotado esta, y hay voz de que dentro de la Ciudad los parciales de los Huelfos causa dieron para tan grande alboroto, importa que acudas luego; Este suceso ocasiona para sosegar el pueblo, que contra mi voluntad no pueda iros asisiendo hasta Pisa, Federico me sacará del empeño procurando cuidadoso en todo el servicio vuestro, Coleto, a mi Capitán Felisardo llama luego, porque con su compañía vaya a Camila asistiendo, que en estando sosegado yo mi palabra os empeño de cumplir mi obligación, y de ir en persona a veros. Pagaréis la voluntad que debéis a mis deseos: quien creerá que aunque es preciso, dejarle, y partirme siento? Quien creerá que toda el alma víctimo de amor la ofrezco? Vamos señoras, . Amigo ir a prevenirme quiero, pues en mi es obligación la que toca a vuestro empeño. Guar deos Dios. El os dé vida. En Luca el alma me dejo. Del suceso voy sin mí. Sin mí voy, por que me ausento. Válgate Dios, Astracano, en que confusión me has puesto, Estoy agradecido al honor; o Pisanos, recibido, y págaros espera la fineza primera mi amor, que es bien estime viendo la sedicción que a Italia oprime, y en mi tendréis seguro para vuestra defensa amparo, y muro pero calle la boca (ca. lo que con la experiencia hacer me to Ninguno se arrepiente, si te admira soldado; si prudente, tema el Huelfo Caudillo, que el valeroso Hugucio es su cuchillo Qué me querrá este día mi padre? si es reñirme la osadía con que mis inquietudes ofenden celebradas sus virtudes, miraré en un espejo, que fue travieso mozo, y cuerdo viejo? no riña mi destrozo, déjeme obrar ahora como mozo. Yo tengo que hablaros a solas, hijo: vosotros déjadme, Ya obedecemos. Sin duda quiere ahora predicarme. Márcelo, aquesta ocasión deseaba para darte documentos que te enfrenen tan inquietas mocedades. En fe de que eres mi hijo te arrojas a mil desaires, con que el pueblo te aborrece, siéntolo en fin, soy tu padre. Los bizarros Caballeros que tienen tu ilustre sangre son espejo en quien el pueblo mira, y compone el semblante. De tantos atrevimientos; violencias, y atrocidades está ofendido, y tal vez irritado del coraje no le detiene el respeto con deseo de vengarse. El consejo que te diere recibele, aunque te amargue como pildora, en que asisten medicina en mis verdades. La virtud es la más rica de nuestras felicidades, y es entre todas las cosas la más preciosa, y amable. La hermosura corporal padece expuesta al desaire, pues se gasta con el tiempo, o se postra a los achaques. Las riquezas son motivo de vicios, y libertades, de descuido, y negligencia, y de otros deleites graves, La fortaleza en el cuerpo, si con prudencia constante se ejecuta, es provechosa, mas las más veces infame, Mas la virtud acrisola los méritos con realce, y sola puede la muerte deslabonar este engarce. A los heroes más famosos que hubo en todas las edades. la virtud los eterniza celebres en sus anales. Pues a la virtud te exorto, para que de aquí adelante obres con estos consejos, como prudente, y amable. El amigo verdadero antepón siempre a tu sangre, que el lazo de la amistad mas que el parentesco vale. Invoca el nombre de Dios solo para venerarle, porque es el mejor indicio para acreditar bondades. Observa después de Dios la obediencia con tus padres con el respeto que tú querrás cuando a serlo pases. No te creas de ligero, y lo que torpe juzgares de hacer, no creas que pueda decirse con rostro afable. Ser jovial, y ser risible, en el hombre es buena parte: no iracundo, ni soberbio con un ceño impenetrable. Se comedido, y modesto, que aquel que sabe templarse cariñoso con el pueblo, todos le estiman, y aplauden. Huye de cualquier torpeza, ni que el secreto la guarde, porque a tu propia conciencia es forzoso revelarse. Huye la murmuración, y si el tiempo te sobrare ocúpale con los libros, que ellos sabrán educarte. Muestrate a todos benigno, amoroso, cuerdo, y fácil, con que de los enemigos ganarás las voluntades. Ejercítate en trabajos, que son ellos el examen de paciencia, porque puedan los forzosos tolerarse. No descubras el secreto que alguno te encomendare; y aquel que te importa, nunca tú le descubras a nadie. Haciendo aquesta experiencia del amigo que buscares ve si lo ha sido con otro, si de él pretendes fiarte. Nunca prueves al amigo, y más si puede agraviarse, que es la adversidad crisol para el más seguro examen. No esperes a ser rogado si pudieres ampararle, y por excusar ventajas procura tu adelantarte. Mas que las grandes riquezas de que otros gozar no saben ama un medio moderado, que esto te podrá hacer grande. Al que vieres afligido no vituperes, ni ultrajes, puesto que estamos expuestos de la fortuna al desaire. Loque no has de excusar nunca, es el hacer bien a nadie, y en cualquier conversación ser benigno, no arrogante. Entre las cosas de verás nunca meceles los donaires, ni en las que son de placer trates de negocios graves, Huye siempre la embriaguez, y si en ocasión te hallares, antes que pueda vencerte procura al riesgo escaparte, En lo que has de resolver es bien que cuerdo repares; pero en lo deliberado luego conviene arrojarse. El que Dios te dio fortuna, dichas, y felicidades celebralo con prudencia, haciendo tú de tu parte. Si algo has de comunicar, como si a otro le tocase se lo propón a tu amigo, por conocer su dictamen, Si un consejo solicitas, es bien primero repares, si él en los negocios propios ha sabido gobernarse, Siempre obedece las leyes como costumbre inviolable con toda veneración, y verás lo que te ensalce, Si tuvieres algún puesto es necesario repares el ministro en quien te fías, pues te han de cargar sus males, Huye de acrecentamientos, porque la estimación vale mas que todas las riquezas, que te dará nombre grande. Nunca defiendas lo injusto, porque podrán achacarte, si los delitos apruebas, que haces otros semejantes. Con el que por malos medios enriqueció no te cases, que siendo bienes violentos no son bienes, sino males. No digas ninguna cosa que no la examines antes, que es grave deefecto aqueste, y más en un hombre grave. Mas debes huir la afrenta, que el peligro que amenace: los malos temen la muerte, los buenos la acción infame. Y si cuerdo estos consejos como prudente abrázares, cuanto tengo, y cuanto valgo es tuyo, que eres mi imagen. Pero si no, vive el Cielo, que aunque me imaginas padre sabré Juez riguroso, enemigo, castigarte. Señor, si mal informado han querido malquistarme ontigo, advierte. Está bien. . Que yo. No hay que disculparte; Márcelo, esto es advertirte. Más juzgo que es irritarme, pues me falta la paciencia, y será bien que repares. que es villano mal nacido el que pretende cobarde para vivir en tu gracia valerse de congraciarse. Yo sé bien que no es engaño, réprime tus mocedades, hijo. Señor, si te ofendo, . Que? Puedes meterme Fraile: mas yo me holgara saber el chismoso; que su sangre pusiera paz en tu enojo, y mis pasiones; En balde juzgo que es el advertencia; pero quiero agasarle, porque no se precipite: de Dios es retrato un padre, que siendo grandes los hierros son mayores sus piedades. Hijo. . Que lindo requiebro, No te digo yo que nadie te culpa, mas yo pretendo al natural indomable tuyo reducir; que sé tu condición. O qué afable! Ven conmigo Ya te sigo, a mi pesar, Dios te guarde,
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Astrácano por vegarse nos ha vendido. Villanos de esta suerte mis desprecios: en vosotros satisfa No ha de quedar nombreHJueo a la fuerza de mi brazo. , Ya la Ciudad desamparan con riesgo de mayor daño. Hh despensero Bermejo de otro que lo fue retrato, vas a buscar el sahuco del temor desesperado? Viva el Capitán Hugucio. Vivid vosotros soldados, y los Gevelinos vivan Oh valeroso Astracano a vuestro esfuerzo se debe- que temeroso el contrario desampare la Ciudad. Ya todos se han retirado, y pues tan ingratos fueron entren la Ciudad a saco tus soldados. . Eso no, que en dándoles tanta mano no se reservan los Templos; antes a todos os mando, que tenga seguridad cuanto se hallare en sagrado. La piedad con el valor en tu cordura han logrado un lugar, y al Cielo juro ser siempre leal vasallo, obediente a tus preceptos. La oferta estimo, Astracabo, y te prometo ser fino, tan buena atención pagando, y si faltare a esta fe, de que doy palabra, y mano, te concedo permisión de que quedes disculpado, aunque te mires mi opuesto, siendo el tribunal el campo. Y porque los Florentines, hoy mis may intrarios, grueso ejército previenen, de Nápoles ayudados, siendo el Infante Pedro del de Nápoles hermabo, General, que a socorrerlos a esta ocasión ha llegado, y el valeroso Pilipo, su sobrino, a todos mando, que como a mí te obedezcan por General de mi campo: porque a tan grande poder solo el valor de tu brazo, ayudado del ingenio es quien puede contrastarlo; que yo es fuerza que a visa ya del movimiento obligado acuda, porque mi vista ataje mayores daños. Todos como a mi persona le obedeced. . Es honrado el viejo. . Esta obligación me deja tan empeñado, que al tiempo doy por testigo: decid que viva, soldados, Hugucio , Hugucio viva Decid que viva Astracano. Viva nuestro Genetal. A Dios, y dadme los brazos, Quisiera señor en ellos, pues eres otro Alexandro, ofrecerte todo el Orbe, confesándome tu esclavo. en , Astrácano General, y de mí no se ha acordado mi padre, viven los Cielos que han de pagármelo entramnbos. Excesos son de fortuna, Hay más infeliz suceso! Quién puede de una traición asegurarse? el ejemplo lo publicó, a la Princesa la entregó (qué fiero intento!) cauteloso el enemigo hoy al Infante Don Pedro prisionera, Hugucio falta, que en este desasosiego con su valor, y experiencia fuera amparo de los nuestros, La Ciudad alborotada faltando el Caudillo, es cierto que amenaza mil peligros. Federico, yo deseo, puesto que falta mí tía, y puede haber tanto riesgo en que me prendan, volver a Luca, donde el esfuerzo de Astracano será el cudo de mi desdicha, y el tiempo dirá lo que hacer conviene. El parecer es discreto, Sí, pero muy peligroso. porque el en migo creo tendrá cogidor los pasos. Aunque es grande atrevimiento, qué hemos de hacer, la ocasión pide que en el resolvernos no haya dilación: no fuera más acertado pretejto buscar algunos leales que sigan el vando nuestro hasta ver si este motín se suspende? . Considero también mucho inconveniente en descubrirnos, que es cierto que para lisonjear el ejército soberbio del infante han de entregarnos; salgamos de Pisa luego Federico, solo pudo a vuestro valor el Cielo confiar aquesta empresa, es, y será de serviros. La atención os agradezco. Huyamos, señoras, antes que nos descubran. Mi intento se ha de lograr. Quiera Dios. Ay Astracano, que presto que me hacen falta tus bríos, Volvamos a Luca, pero si nos pesca el enemigo buena hacienda habremos hecho, Berruga, que fue Astracano quién me privó de la dicha? Si señor, él te sacó de las manos a Camila; fuego de Dios en las suyas, rayo de la esfera quinta, que iba abrasando la tierra a los golpes de sus iras. El soberbio atrevimiento se verá a las planias mías muy presto, cuando mi tío, que mis disignios motiva viene a convertir a Italia en pavesas, y en cenizas. Veinte y cuatro mil Infantes trae, sin la Caballeria, que son más de cinco mil, en que la opinión estriba de Nápoles, y Florencia, y lo que más le acredita son los hombres de armas, Bueno; pero sabrás que rendida mi persona, libartad me dio para que te diga que te buscará en el campo para vengar la ignominia de la traición que intentaste, Vive el Cielo que mi irritas? buscarme a mí? Si señor. Casi me provoca a risa: de qué nace la soberbia de este atrevido? mis iras para lograr dos venganzas, ya la ocasión solicitan. La temeridad bien presto hallará por su desdicha que es instable la fortuna, y que no es la rueda fija, pues el nombre Huelfo, ya tomó posesión de Pila, y todos los Gevelinos tan oprimidos se miran; que la Ciudad desamparan, y las campañas habitan. La Princesa de Salerno en Arezo está cautiva, y Hugucio su General está ausente: llegó el día en que la fama publique, que alber las fuerzas unidas de Nápoles, y Florencia no puede la Lombardía resistirse, de esta vez verá Italia que en tranquila paz la deja tanta sangre por nuestras manos vertida, Un hombre que quiere hablar pide licencia, y espía parece del enemigo, porque el traje le acredita que no es plebeyo. . Que lleg di, que no es bien que conciba el que tenemos recelo, ni mi valor imagina de un hombre solo cautela. Ya en tu presencia se mira. Guarde el Cielo a V. Alteza. El dilate vuestra vida. Hablaros pretendo a solas, y no os parezca malicia. (cuando buscó vuestra gloria) la causa de mi venida. Berruga di a los soldados que nos dejen, que no habita temor en mí, pues mi esfuerzo me está haciendo compañía. Mira que parece zaino, y es la prevención precisa. Calla necio, y obedece, Cuidado no te la fría. Márcelo de Fagivola soy, a quien tiene ofendida la severidad de un padre, y de un villano la dicha. Aunque tengo muchas causas dos son las que me motivan, de un tirano los desprecios, que deja su sangre misma sin prevenir que mi enojo puede ocasionar su ruina. Y el mirar que un mal nacido la Ciudad, y el campo rija: de ambas cosas irritado es mi venganza precisa. Yo tengo dentro de Luea mil parciales que me asistan, y otros muchos malcontentos de tan ciega tiranía. Si me dais vuestro socorro mi prevención imagina entregaros la Ciudad, que es fácil que se consiga. Y no os parezca cautela una acción tan inandita, que por el Cielo divino que no la hay en mi noticia. Aunque para acciones tales; es la cordura precisa, porque no logre el engaño los triunfos de una malicia, Yo valeroso Márcelo conozco de vuestras iras el rencor, y os agradezco queráis lograrme esta dicha Cómo ha ser? De la noche caminando a la sordina el ejército se valga, vendrá conmigo un espía; que enseñará por que parre le entraré en la Ciudad misma, Vamos, porque se disponga, y si se logra esta dicha, siendo vos dueño de todo será más vuestra que mía. Yo pues que sin circunloquio aguardo que el rubio coche sepulte el Sol en la noche, hacer quiero un soliloquio. Venme aquí que con denuedo para servir a Astracano voy pie tras pie, y mano a mano hecho correo del miedo. Mi amo que con buena guisa quedó muy enamorado, me envía a Pisa, y mi recado está temiendo otra pisa. Válgate Dios por señora, que nos causas tanto afan, quien te trajo de Milan para mi riesgo en mal hora? Si he de decir mi sentir, el andar con tal fermor es ser esclavo de amor: esto quiero discurrir. Siendo amor contrariedad, como afirman los discretos, al ver los varios efectos apuremos la verdad. El ser Dios, es testimonio, no siendo el amor divino por más seguro imagino poder llamarle demonio. Habita en el corazón, siendo un fuego que le abrasa, y como ladrón de casa es padre de la traición. De pasiones es abismo, yendo de mal en peor, y es un fuego, cuyo ardor se esta cebando en sí mismo. En sus efectos se advierte que usa de muymalas tretas, y han trocado las saetas por engaño, él, y la muerte. Si es verdadero el cuidado del amante, no recibe la vida de lo que vive, sino del sujeto amado. Pero disculpo su llama, puesto que en esta conquista se enamoró de la vista sin pagarse de la fama. Mas quien me mete a discreto, si soy humilde criado? la soledad ha causado explicar este concepto. Con que a enmudecer me obligo y a esconderme, porque veo que malogra mi deseo la vida del enemigo, Este es Carlos, mis cuidados peligran, quiero esconderme donde no lleguen a verme escón Haz que docientos soldados vengan en mi seguimiento, queles la prevención precisa, hasta que asegure en Pisa con su prisión lo que intiento. , Tu deseo sea logrado, pues has hecho prisionera a Camila, con que espera tu rencor ver se vengado. Pero si Pisa, señor, no tiene ya a la Princesa, que a Arezo la llevó presa. tu tío, no era mejor llevarla con ella? . No, que pues Pisa es nuestra ya mejor en ella estará, donde podré lograr yo a la violencia, o al ruego el conseguir su hermosura; aquesta gente procura, y ven a seguirme luego. e Quién escucha su maloye, dice un antiguo refran, y el ser cierto en este afan este suceso lo apoye, Pisa por el enemigo, en Arezo la Princesa Camila, y su gente presa, pues a volverme me obligo. Darele de todo cuenta a mí señor, triste día tendrá con la nueva mía, viendo una acción tan violenta Las honras que Federico me ha hecho, son tan excelsas, que su Cesares persona ha dado a su fama lenguas. A tomar la posesión después de tantas contiendas con su opuesto, Federico. vino a Italia de Babiera, y en Milan el primer triunfo. se coronó la primera vez la corona de hierro, trayendo esma l asu esposa Margarita, que es de la Holandia heredera, Detúvose muchos días en Milan, y la violencia de los suyos obligaron que se pusiese en defensa el pueblo, siendo la saña de entrambas partes sangrienta, be aquesta acción irritado quiso castigar el César su atrevimiento, prendiendo sus celebradas cabezas, acio, Galeazo, y Marco, hermanos de la más bella Deidad que el templo de amor entre sus aras venera, de Camila, a quien el alma por dueño suyo confiesa con tanta veneración como se debe a sus prendas. Queriendo pasar a Roma quiso honrar con su presencia a Luca mi patria, y yo le recibí con grandeza, Debile particulates atenciones, y finezas de amistad, y su agasajo me dio aliento a que me atreva a pedir su libertad, sy no me costó la pena el si de la dilación, pues sus piadosas orejas obligadas de mi ruego concedieron mi propuesta, jurándole el homenaje, y de estar siempre en defensa de la facción Gevelina: quien de mi humildad creyera merecer tantos honores, A Milan dieron la vuelta contentos, y agradecidos, Ya Roma el viaje apresta el César, a quien dedico de la gente de más cuenta mil y quinientos soldados, y asistir cuando se ofrezca yo en persona a su servicio en Nápoles, o Florencia. Bien el César reconoce los méritos que te alientan, de que todos tus soldados nos damos la enhorabuena; pero aquí viene Coleto. Cómo vuelve con tal priesa? sin duda que hay novedad. Deme los pies Vuecelencia, Coleto, que ha sucedido? Sabe el Cielo que quisiera venir antes sin la vida, que no darte tales nuevas. Los acasos de fortuna, instables como su rueda, ya se miran en la cumbre, ya se abaten a la tierra. Valor tengo para todo, di presto, no te detengas. Pisa se perdió. Qué importa, que el esfuerzo que me alienta la volvera a recobrar. Prendiero. a la Princesa de Salerno tus contrarios, y al Infante se la entregan, y con muchos Gevelinos en Arezo queda presa. Yo la pondré en libertad, o moriré en su defensa. A Camila, y Federico, y Casandra. Fuerte pena! porque en nombrando a Camila. parecé que el alma tiembla, en su poder tiene Carlos. Quién lo ha dicho? C. Su voz misma, y con docientos solados a toda priesa las lleva, y dice que ha de lograrla por amor, o por violencia. Calla villano, a los Cielos juro, sin que nada pueda embarázar mi deseo, que he de hacer la acción más fiera que en el templo del amor las memorias encarezcan, Quinientos soldados míos en mi seguimiento vengan, que con ellos, y mi esfuerzo será Pisa Troya nueva. Camila presa, y yo vivo, nunca los Cielos lo quieran? aguarda Carlos cobarde, y verás, si a verme llegas, en el rayo de esta espada de mis celos la violencia, Seguidme. , Ya te obedezco. El ladrón que tal hiciera siendo tan cierto el peligro siendo la fortuna incierta: más qué digo, y el valor? para ocasión como aquesta es menester. La Coleto; y si muero en la refriega se acaban mis esperanzas, y la fama es una necia. Supongamos que sucede, aunque no es fácil suceda que mi amo consiga el tiunfo, mi honra quedará buena. Pero que digo mi honra, el peligro que me espera remo yo más, y es sin duda me rompera la cabeza, porque para conseguirlo nada habrá que le detenga. Pues si tengo de morir como infame, él miedo sea quien en la necesidad la que fuerzas de flaqueza. Ea Astracano, a tu lado, y a morir en tu defensa va Coleto, y la badana le zurrará al que te ofenda. . Ya estamos en Pisa, y ya, aunque tu rencor me ofenda el Palacio de tu tía es prisión de tu belleza, donde tendrá mi cuidado en guardarte tanta cuenta, como mis obligaciones en esta atención me empeñan. Fuerza fue de la desdicha obligarme a que viniera a tus manos. . Prima mía, no se aflija vuestra Alteza, que el Cielo sabrá trocar en regocijo las penas, Ya previne este suceso: quién vio desgracia más nueva! cuando lo sepa Astracano culpará mi inadvertencia. Señoras las mis señoras, entre damas, y entre dueñas un medio, ya se logró de mi amo la cautela. Y vced disculpa la acción de atrevida, y de grosera? Yo no me meto en discursos pero si me sucediera, habiéndolas a mis manos después de tan grande ofensa de desprecios, y de agravios, yo sé muy bien lo que hiciera Lo que quiero suplicaros es que prestéis a mis quejas los oídos, y veréis cuanto esta acción os afea, cuanto agravia la atención, cuanto ofende la nobleza, y cuanto a un Príncipe noble edesluce una violencia. Si es injuria me decid, el que no pagué vuestras prendas, no culpéis mi voluntad dao la culpa a vuestra estrella lijo es amor de la vista ella especies representa al alma, de que el cariño forma la correspondencia. Maestro de música a amor llama Platón en su idea, porque nacen de las voces amantes correspondencias. otros hijo del destino, y la fortuna: la vuestra en lugar de randimiento un odio implacable engendra. Si la violencia del hado me obliga a que os aborrezca, será justo que al destino Laya de hacerle violencia? Por los ojos entra amor, el recato me los ciega, que viven sin voluntad las que nacen con mis prendas, Tomar suele posesión del alma por las orejas, que es grande orador un ruego, si persuade cuando ruega. orfos que nace del alma, que es palacio en que se hóspeda, silla en que goza su imperio y províne la donde rema, Hijo de la voluntad llaman a amor, y la fuerza engendra aborrecimientos, que no produce finezas. Por natural simpatia los afectos se concuerdan, y no sé que horror al alma vuestra vista la amedrenta. Finalmente, hijo del Cielo, y efecto de sus estrellas es amor: yo os aborrezco, al Cielo le dad las quejas. Añádese la ojeriza que en nuestra sangre se hereda, y no hará buen maridaje mi sangre, y la sangre Huelfa. Luego que mi voluntad resignada en mi obediencia él si les dio a mis hermanos, que en darme duejto se emplean Pues si todas estas causas para el desprecio me empeñan, en que razones fundáis la locura de que os quiera? Al amparo de mí tía vine a Pisa, y la violencia de los Huelfos, que ignominia! la tienen ausente, y presa. Triunfar podréis de mi vida, puesto que la suerte ordena que no sujetando el alma. tengáis la vida sujeta. Pero querer obligarme a que os corresponda a tenta, será alcanzar con la mano de los Cielos las estrellas, Aunque pudiera irritarme cuando mi atención desprecian vuestras razones, pretendo que os den las mías respuesta, Hermosísimo prodigio de la Iralia, a quien venera en obsequioso holocausto un alma, que es toda vuestra Yo os adoro, y no ignoráis mi voluntad que está presa en vuestros divinos ojos, qué dulcísima cadena! Culpar el hado, y destino en mi fuera inadvertencia, si es la libre voluntad la causa de tantas penas. Ella, nace de elección, porque culparse pudiera no ser libre el albedrío a estar al hado sujeta. Luego no corresponder lo atento de una fineza no es motivo de los Astros, que es de la ojeriza fuerza. Que es intrépido el amor el nombre Griego lo muestra de Eros, pues rinde a su imperio la más altiva soberbia. Ejemplo son los Asirios, Macedones, Medos, Persas, y Romanos, que en su carro su rendimiento confiesan. Qué razón hay que en mi pecho vibre la dorada flecha. e; y en el vuestro la de plomo se muestre con tal violencia? Luego estará disculpada mi acción para aquel que sepa que cuando no vale el ruego será precisa la fuerza. Usar de una tiranía no es de un Príncipe grandeza. Tenéis razón, y yo quiero remitir a la experiencia, que la fuerza de las armas han de acabar la propuesta: Quitarle quiero de en medio, porque embarázar no pueda . mis intentos, y ha de ser usando de una cautela. Daros qu para que podáis con ella ir a decir a Astracano como está Camila presa. Que si pretende librarla al trance de una refriega, que salga al campo, y no en u se retire, y que le espera mi valor, porque se acaben de una vez con tantas quejas Yo iré a decirlo, y es cierto que vendrá con tanta priesa, que cause horror a tu gente. Si de valiente se precia, como está en el gallinero? Hay tan rara desvergüenza! él vendrá, y tengo por cierto que tu vanidad desmienta, pues libra el Cielo en su brazo el castigar tu soberbia. A Dios Camila, Casandra a Dios, suspended la pena, que irrita más el enojo ver vuestras lágrimas tiernas. Vete con Dios, Federico. Él a mis ojos te vuelva. Pues te tengo en mi poder, y mi cariño desprecias, lo que no ha podido el ruego consegura la violencia. ̱ Prevenidos los soldados junto a la muralla quedan, escondidos en su caba, por desmentir la sospecha, Y ya tengo apercibido quien tiene de darles puerta en avisando, por eso te traigo, porque si llega la ocasión des el aviso. Señor, advierte que es fuerza que tienen de conocerte, y es temeridad muy fiera el haberte entrado en Pisa, donde logren la cautela del hacerte prisionero: (no me dirás lo que intentas? Si puedo ver a Camila es lo que el alma desea. Cómo quién no dice nada? pue señor cómo has de verla? y demos que la hayas visto, qué has de hacer, cuando eso sea? Procurar su libertad, aunque mi vida se pierdas Jesús, y que disparate no daté dos verenjenas por las vidas de los dos; hay locura como aquesta! volvámonos, señor mío. Qué dices villano? espera, tienes miedo? No señor, y esta es verdad manifiesta, que el miedo me tiene a mí de los pies a la cabeza. Pues vuélvete, que yo solo lo he de emprender. Oye, espera, que me ha ocurrido una industria con que entremos. Pues qué esperas? dila ya. Advierte, que estamos ya del Palacio a las puertas, y he sentido los soldados que están de escolta: cautela, válgame ahora tu industria. 1. Fue Fadrique por la cena? 2 Si . Y Leopoldo? 2. Con Carlos a buscar fueron madera para cerrar las ventanas, que aseguren esta fuerza, Qué escucho? Vente conmigo, y disimula. . 1. Quién llega? El Maestro Carpintero soy, y me mandó su Alteza, que con un oficial mío a hacer una obra venga, y me ha hecho harto disgusto, pues he abreviado la cena cuando era de Carpinteros, 1, Ya vendrán. Pues mientras llegan veremos lo que hay que hacer si nos dais esa licencia. Allá dentro está Berruga, que lo dirá. . Norabuena. Entra Pandulfo. . Ya voy. Lleven los diablos tu flema: acaba. . Ya te obedezco. . 1. Mientras que Fadrique llega jugaremos a los dados. 2. Quién espera desespera. Cómo tan sorda a mis quejas a quien dan Ecos los montes? mas es de cristal tu pecho, y tus entrañas de bronce. Quien pudiera, pues me olvidas, borrar del alma tu nombre, sujeta solo a tu gusto, hierro de tan bello norte. No cantéis más. Pensamiento no me fatigues injusto, que haces crecer el disgusto firme a rigor tan violento: cuando valerosa intento en la constancia victoria, quitas el triunfo a mi gloria, y solo entre tanta pena el sentido me enajena la fuerza de una memoria, Ay Astrácano! pluviera al Cielo que su cuidado viera el Príncipe logrado, y Camila no te viera: porque entonces resistiera constante su tiranía; pero no me afligiria. de agradecida el trofeo, que aumentando mi deseo por acabarme porfía. Dicha ha sido haber llegado. aquí sin habernos visto. Qué mal el miedo resisto! confuso estoy, y turbado; pero señor ya has hallado tu dueño, brava ocasión. Mostrando está el corazón para aumentar mis enojos. las lágrimas en sus ojos, testigos del corazón. Pues la he merecido ver- volver puedes a avisar que la tengo de librar, o la vida he de perder. Solo con obedecer te sirvo. , Di, que alentados al empaño mis soldados . se arrojén; que en conclusión entre tanta confusión yo lograré mis cuidados. Batallando con rigor me deshacen con despecho dos contrarios, que en mi pecho habitan, odio, y amor. Y en el penoso rigor dudando está mi sentido cual privilegiado ha sido aumentando mi cuidado, Astracano deseado, o Carlos aborrecido. Qué dicha! . Mas la razón dice que es amor primero, como causa; y así infiero que es esta mayor pasión, que es segura mi opinión se muertra con evidencia: qué penosa es él ausencia! quien te viera dueño amado. Ya has conseguido el cuidado pues estoy en tu presencia. , Válgame el Cielo! es verda el que mis ojos te ven? quién aquí te puso? quién a riesgos de una crueldad? Que deseaba es verdad con muchas ansias el verte, mas hay infelice suerte, que si en verte estaba asida la esperanza de mi vida, temo el riesgo de tu muerte. , Ansioso de nueva fama librarte, o morir pretendo, si con el nombre te ofendo el deseo es quien me inflama, Quien puede ocultar la llama de amor, y aunque no merezco correspondencia, te ofrezco esta voluntad rendida: Dísculpe si es atrevida esta acción lo que padezco. Rendida estoy al temor que tu peligro amenaza: vuélvete. Hoy saldrán a plaza el cariño, y el valor. , Hazme este gusto, . Mi amor alienta mi confianza; no has de hallar en mi mudano pues he de ver conseguida poner en cobro tu vida o morir en la venganza. Yo estimo. Traición, traición, que está en Pisa el enemigo. Qué es esto? . Yo que te obligo ya ha llegado la ocasión, Prima, aquesta confusión! qué será? . Que mis soldados a los riesgos arrojados han entrado en la Ciudad, y así licencia me dad. conseguiré mis cuidados. . Señora grande alboroto. Socorro Cielo divino. Viva el nombre Gevelino, Vivan los Huelfos. Ya noto de una parte, y otra rotó el furor. . Hugucio viva. Viva Astracano, y reciba en su amparo la Ciudad, Cielos, es esto verdad? , La fama su nombre escriba, Ya el infante se retira, y los tuyos con desmayo de la Ciudad. . Es un rayo hoy de Astracano la ira. El puebio todo a la mira asiste de suviolencia, ya no tiene resmencia, Victoria el Cielo le ha dado, De todos acompañado ha llegado a tu presencia. Dame tus pies. Es exceso el parabién os daré de tan gran triunfo, que fue prodigioso este suceso, que os agradezco confieso la libertad. . Fue notoria siendo por vos la victoria que hoy tan dichoso me aclama. Vuestro nombre de a la fama voces, plumas a la historia. A Federico no he visto. A Luca partió a buscarte, Con él mi afecto reparte cualquier triunfo que conzuisto. Valiente por JesuCristo he andado. , Alabarse es mengua. Si mi espada le deimengua al contrario, que me aclame deja pues es un infame el que pierde por su lengua. En quierando la Ciudad pretendo mayor hazaña, pues me espera la campaña, y así licencia me dad, que de vuestra libertad cuidaré. . Ya sé que gano por vos esta dicha, es llano. Fue mi obligación precisa. , Gevelinos viva Pisa, y su Caucillo Astracano.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Llega Márcelo a mis brazos; qué novedad a Pistoya te ha traído? que sin duda ha sido ocasión forzosa. Ya abrió puerta a mi venganza el sembrar esta discordia, señor, si atento me escuchas te diré en palabras pocas como Astracano te ofende. Advierte, fuerte congoja! lo que dices, porque ha sido su lealtad siempre notoria. Con decir que soy tu hijo, y solicito tus glorias te respondo, y la verdad jamás faltó de mi boca. Y aunque con desabrimiento siempre te ofenden mis cosas, en ocasión semejante es esto lo que me toca, y cumpliré en prevenirte, porque tu engaño conozcas? ganó el enemigo a Pisa; y con cien hombres de escolta envió a Arezo a la Princesa. Eso aumenta mis zozobras; mas no pierdo la esperanza de recobrarla. . No pongas. suspensión a mis palabras. Gozoso de la victoria salió a campaña el Infanté para incorporar sus tropas con Carlos, que le esperaba, pues pretenden de esta forma. ilustrar el nombre Huelfo, y borrar nuestra memoria. Camila, a quien con cautelas, llevaban a ser esposa de Turriano, buscaba en su tía su custodia. Viendo el pueblo al borotado a buscar el favor torna de Astrácano, y la fortuna aqueste intento malogra, pues la hicieron prisionera, llevan la a Piia, que goza vanidad en ser del Huelfo, de su fortuna quejosa, Supo Astracano el suceso y ambicioso de esta gloria jura que ha de libertarla, y con ligereza promta tuvo en la Ciudad entrada, introduciendo sus tropas; Halló favor en los nuestros, que en medio de sus congojas imitando su valor consiguieron la victoria. Pero aquí señor invoco tu pasión, porque conozcas que la causa que le mueve es ceñirse la Corona. Por su Capitán le aclaman con obedi a f y él faltando a la lealtad) ofrece ser su custodia. Ya no conocen a Hugucio, solo a Astrácano pregona entre sus voces la fama, que le aplaudan las historias. En Luea sin duda alguna temo mudanza forzosa, pues le aman, y le veneran mas que merecen sus obras. Pues si Luca te negase la obediencia, no se ignora que incrporando las fuerzas ha de quitarte a Pistoya. Yo te he dicho lo que es cierto Astracano se remonta; resuelve con tu prudencia. un Brevedad lo que importa Si no le corto los vuelos a su fortuna ambiciosa, corren riesgo estado, y vida, pues el rigor lo disponga. Márcelo, hasta aqueste día estuvo mi fe dudosa de tu amor, ya le confieso obligaciones forzosas. De esta Ciudad los empeños me embarazan que en persona vaya a atajar el incendio que amenaza a Italia toda. Yo para mis Capitanes orden te darés tu ahora procura volver a Luca, si no hay causa que lo estorba. Y procura su prisión, que si mi intento se logra he de dar un escarmiento al mundo con su persona. Pártete al punto Marcelo. Obedecerte me toca. (ra En fin hijo. . Soy tu hechu- Vamos, te daré la forma. Del venturoso suceso llegaron a mis oídos las nuevas estando en Capua; con que dejé mi designio. Y viendo que mi asistencía, pudiera servir de alivio a las dos obligaciones de voluntad, y cariño. Vine al punto, y Astracano manda que os asista fino, y será feliz mi suerte como merezca serviros. Solo puede en esta ausencia, vuestra amistad, Federico, dar treguas a la esperanza: confieso que vuestro amigo me tiene muy obligada. Yo vuestra atención estimo, Y yo os doy la bienvenida, que si la verdad repito, me costó mucho cuidado vuestra ausencia. Muchos siglos os guarde el Cielo, señora, y no parezca atrevido en decir que mis deseos no fueron jamás omisos. Señora nuestro suceso que le sabrán imagino tus hermanos, con que es fuerza que vengan a Pisa. . Es fijo, que han de procurar llevarnos a ejecutar el designio del tratado casamiento; Ya sujeté el albedrío, y el Cielo me redimió: en volviendo a esos principios Coleto viene. . Yo pido a vuestra Alteza permita toquen mis labios indignos tierra en que pone las plantas, aunque dudo inadvertido el término, pues es cielo. Coleto seas bienvenido, y Astrácano donde queda? A vista del enemigo queda formando su campo, por mejorarse en el sitio: y aunque con pocos soldados de su prudencia regidos bastan pocos, si son buenos. Bien la experiencia lo ha dicho en el suceso de Pisa; pero cuidado concibo, porque dicen que los Huelfos traen ejército lucido. Todas aquesas campañas cubren, y a uno que le dijo que pudieran con las flechas quitar al Sol lo lucido, respondió. Somos dichosos, porque siendo en el Estío pelearemos a la sombra, En fin su valor invicto no vio la cara al temor; yo puedo ser buen testigo, pues llegando temeroso tan arrojado le miro que le temí. . Tanto esfuerzo dará memoria a los siglos. Enviome a que te avisase que en dejando apercebido su campo vendrá a cumplir atenciones del cariño. El Cielo le dé victoria; como yo se lo suplico: quizás hará su fortuna retroceder el destino. no ha de faltarme un Convento. . Las fuerzas de sus contrarios son grandes, mas examino que en treinta y cuatro batallas siempre el triunfo ha conseguido, y espero no ha de ser menos en tan penoso conflicto. El es admirable en todo, si cortesano le miro es atento, y si soldado, Alejandro le imagino. Carlos de aqueste suceso irritado, y ofendido, es fuerza que a la venganza esté alentando los bríos: ya es hora de recogernos, yo estimara que advertido no viniera aquesta noche, porque temo su peligro. Ya segulmos tus pisadas, El Cielo compadecido te traiga libre a mis ojos, amoroso dueño mío: perdóname mi recato, que habla el amor como niño. Yo vengo bien informado, y sé tiene prevenido el ir esta noche a Pisa llevado de su apetito. Por aquí es fuerza que pase, y pues están escondidos mis soldados, a su muerte le lleva su precipicio. Si le prendo, será Luca de su esperanza castigo, porque conozca la pleve el engaño en que ha vivido. Será su muerte escarmiento al mirar en el suplicio castigada su soberbia. El orden tuyo seguimos. Retiraos, porque a esta parte pasos de hombres he sentido, y si es Astrácano es dicha, pues se logra mi designio, Señor, yo vine obediente por darte de todo aviso, y si no mienten las señas infinitas examino, hijas de su voluntad. Ay Coleto, que averiguo que no puedo merecerla, cuando amante me dedico de sus prendas, porque el Cielo no ha querido hacerme digno de las prendas que la ilustran, Temprano es, y aqueste sitio está llamando al descanso, y puesto que no hay peligro, junto a esta clara fuente el descanso detérmino, pues faltan solo dos leguas para el bien que solicito. Yo señor te lo pidiera, que por Dios que estoy rendido, No me avasalla el cansancio, el cuidado es mi enemigo: en aqueste verde prado; que es alfombra que ha tejido para su grandeza Flora, descansemos, . Yo imagino, que los faunos, y silvanos habitan en este sitio. Ellos son, porque la voz de Astraca no he conocido. Y yo conozco al criado. Solos están, prevenidos habemos de dar sobre ellos: avisa; porque el peligro no los disponga a la fuga, a los nuestros. Ya te sirvo. Pues hablaste con Camila no me dirás que te dijo? Que se holgaba tanto de ello de ver los buenos principios de tu ejército, y que teme la fuerza del enemigo. Oh quién pudiera agradarla! Daos a prisión. . Cielo impío, quién vio traición como aquesta! Señores, por JesuCristo que nos dejen. . No le sueltes, Con un lazo escurridizo tiene cogidos los brazos. Hh cobardes, mal nacidos, Vamos a Luca con ellos, Qué hay camarada? imagino que ha llegado mi venganza previniendo su castigo. Solo pudiera un engaño rendir mi valor altivo, Mire usted que no soy yo. Ya le conozco, eso es lindo; mañana hará mi fineza que cene con JesuCristo, ahorcándole. . No quiero, que convidado no he sido. Ponedle un lienzo en los ojos, Ya, Mércelo, he conocido quién eres . Andad a priesa a que paguen sus delitos. No sé qué desasosiego fatigando mis sentidos no permitió que el descanso hiciese treguas conmigo. Qué larga ha sido la noche! Un corazón afligido los instantes juzga edades, y las horas halla siglos. Mucho es habiendo avisado que Astracano no ha venido: qué será Laura? . Señora; como perder de su arbitrio tantos cuidados, sin duda de embarazo habrán servido. Salió el Sol para mirarse en espejos cristalinos; pero aún no ha llegado el día que aumente mi regocijo. Apresurando los pasos viene a verte Federico, Señora, grave pesar! el Cielo solo es testigo de la pena con que llego a daros tan triste aviso. Astracano queda en Luca preso, ignorando el motivo, y Márcelo fue instrumento, Quien la novedad me dijo afirma como es traidor, y como pretende indigno de la sangre que le ilustra dar la plaza al enemigo, Dice que tiene deseo de dar la vida al cuchillo de Astrácano, y así importa ver en riesgo tan preciso qué dispone vuestra Alteza. Profeta corazón mío, no en valde estabas medroso: que desdicha! ya es preciso el que vaya yo en persona sin recelar mi peligro a Luca, por si pudiese embarázar sus designios; y pues le debo la vida cuando el riesgo solicito, veré si puedo pagarle, librándole el beneficio. Señora, lo que me toca es obediente, asistiros, y para cualquier suceso morir en vuestro servicio. . Plantaba mi esperanza en feliz día en el jardín de amor (dulce trofeo) una flor, que sembrada en el deseo se libraba la dicha en la porfía. Llegó segur de fiera tiranía a embarázar el presumido empleo, que atajó la esperanza; y así veo que fue su duración solo de un día: La fortuna mostrando su semblante para añadir grandeza al sentimiento, la gloria trocó en pena en un instante; Nada igualar no puede mi tormento, pues aunque me acrédite de constante, siembro el mar, aro el fuego, y mido el viento. Por los dos puede decirse al vernos sin libertad, quien como vos la ha tenido, quien como vos la tendrá. Señores, pudo el demonio tan gran desdicha fraguar, como vernos prisioneros dentro de nuestra Ciudad? Yo temo que mi garganta necesite de San Blas. que garrotillo de esparto amenazándome está. Calla cobarde. . No quiero; es cosa para callar el ver la muerte a los ojos? Lo que a mí me admira más es qué causa le ha movido a Hugucio a aquesta crueldad: qué puede haberle ofendido? algún traidor desleal ha querido malquistarme; Si te digo la verdad, juzgo que solo la envidia es quien te puede culpar: él ha sido celebrado de valiente Capitán, y viendo que a tanta gloria tu nombre ha llegado ya, te aborrece. . Yo sospecho que eso ocasion mi mal; pero lo que más me aflije es solo el considerar, cuando lo sepa Camila si acaso lo sentirá Señores, hay tal locura, déjala con Barrabás; pues eso te da cuidado? hay cosa tan desigual como ver cierto el peligro, cuando amenazado estás, y tan cerca de la muerte, y ponerte a enamorar? Considera que mañana dicen que nos colgarán por quitarnos la polilla, y luego de más a más, que los Cofrades debotos salen por todo el Lugar, y que al son de campanirlas van pidiendo a buen compás: Para hacer bien por dos hombres que sacán a ajusticiar. Calla necio, o vive el Cielo que te mate, Excusarás que haga en el aire mudanzas; pero ruido escucho ya, sin duda nos notifican la postrera voluntad. Ay que es Márcelo, que viene con jurisdicción Real de ministros, y hasta aquí se llega, ay Dios! qué será? vive el Cielo que le temo, que está no es buena señal. Ninguno llegue conmigo, que solo le quiero hablar. Esto es hecho. . Tu Coleto retirate. . Qué querrá? con el oído tan largo le procuraré escuchar. Astracano, aunque mi padre orden expresa me da de que te quite la vida, debes a mi voluntad más afecto, y ofendido al ver su riguridad te confieso que le temo, y que procuro excusar tu peligro con el mío, que amenazándome está el riesgo, y su ingratitud me ha llegado a ocasionar a un despecho, y si tú quieres, parte en la dicha tendrás. Inferiores nuestras fuerzas nos tienen de ocasionar a rendirbos, que el Infante muy vanaglorioso está de ejército tan lucido: pues si la necesidad ha de humillarnos, mejor es que la comodidad gozar nos deje el sosiego que trae consigo la paz, El pide que le entreguemos a Luca, y que dejará los motivos de esta guerra; y el valor quiere premiar tuyo, dejando que rijas la que hoy niegas pertinaz. Y así resuélvete a hacerle este gusto, y si leal lo niegas, será tu muerte el medio más eficaz. Advirtiéndote que el tiempo no da a pensarlo lugar, y pues ves lo que te importa no quiero decirte más. Hay tal traición! vive el Cielo, Pudo el demonio pensar tan grande bellaquería! mas si la necesidad nos obliga de esta suerte, vida, y libertad tendrás. Escuchaste su designio? Si señor. . Pues le dirás, que no quiero por tal medio, ni vida, ni libertad, porque en la vida, y la muerte es constante mi lealtad. . La diligencia, señora, es hija de la fortuna, y me doy la enhorabuena de ver que has llegado a Luca;. y los nuestros favorecen tus designios, pues su ayuda te ofrecen contra Márcelo; y libertar aseguran a Astracano. . Su lealtad estimo, pues se víncula en atalar un peligro: y así, Federico, acuda tu cuidado a prevenir que se disponga la turba a las armas y entre tanto yo cautelosa, y astuta con la sumisión del ruego fabricaré mi ventura. Ya sabes que mi obediencia se precia siempre de tuya. . No juzgo acción acertada que tú decoro desluzgas con Márcelo. Ay prima mía! estás ceremonias usa amor, cuando es verdadero no hay dificultad alguna que no atropelle, qué mucho cuando la deuda es tan suma. La torre de aqueste Alcázar dicen que es prisión injusta de Astracano, bien la guarda de soidados lo asegura; pero aquí sale Márcelo. De verle el alma se turbas yo sola pretendo hablarle, retiraos, porque la duda de vernos juntos no engendro sospecha. Su muerte es justa; pero ha de ser con secreto, pues el partido repugna que le ofrecí; y de esta suerte queda mi dicha segura, A vuestros pies. Qué es aquesto? señora pues vos en Luca? sepa que os mueve. . Pediros que la cóleta sañuda suspendáis contra Astracano me ha traído. . Causas justas a mi padre han obligado, Yo solo soy instrumento, que he de obrar con orden suya, sin faltar a mi obediencia. Pues en qué razón se funda Yo no lo sé, pero es cierto, pues arriesga su cordura resolución tan san grienta, que será la causa mucha. Yo bien quisiera librarle; pero mi piedad repugna con no admitir los partidos, que mi afecto le pronuncia, Su soberbia le castiga, que a la Majestad Augusta sin conocer sus principios altivas mueve las plumas. Pues yo estoy bien informad que de Hugucio en la coyunda siempre procuró a su patria el aplauso que la ilustra. Pisa ser a buen testigo, que en su nombre se víncula glorias, laego su ambición áspira a mejor fortuna? Soldados viva Astracano, gloria de su patria, Luca. , Hugucio, y Márcelo mueras y los que su ruina buscan. Si salvar quieres la, vida seguir mis pasos procura; que alborotada la plebe ha roto las cerraduras de la prisión, y a Astracano ya por su dueño le juran. Mal haya mi negligencia: huyamos, que la fortuna amenaza mayor riesgo si aguardamos a la turba: ya conozco tu cautela, tu ingrata tienes la culpa. que es quien su muerte procura. . Bien se consignió mi intento hay amor si te vinculas: Dios pues sabes mis afectos, el logro les asegura- sl Viva Astracano, soldados. muera Hugucio, que procura con su muerte aquesta plaza rendir a ajena corunda. i, Viva Astracano: Yo estimo aclamaciones tan sumas; pero decid con mi afecto, viva la Palas segunda, viva la mejor Camila, que es dio sa de la hermosura. os, Camila viva. . Eso sí, y esa voz hará que juntas dos victorias en un día hagan que la fama esculpa en los siglos vuestros nombres. Al mirar vuestra hermosura confiesa el alma la deuda de mi libertad; quien duda que os ha traido este intento? las sumisiones se excusan adonde hablan los afectos; hazme dichoso fortuna. Hoy he de dar la batalla, y pues a la vista tuya ha de ser, ya la victoria me promete la fortuna, que a los ojos de una dama aún el más cobarde triunfa. al arma soldados míos. . ̱ Ya las armas, y las plumas del Huelfo en esa campaña de nuevas flores la ilustran. El Cielo te dé victoria, En su valor se asegura. . Ea soldados valientes. hoy tiene de ver Italia de tan sangrientos rencores la dicha más deseada. El ejército enemigo hoy sin cabezas se halla, pues Hugucio está en Pistoya, y Astrácano en Luca se halla preso, y me han asegurado que el cuchillo a la garganta. No llegan a seis mil hombres todas las fuerzas contrarias, cuando el ejército nuestro puede conquistar el Asia. De Nápoles, y Florencia unidas, y eslabonadas las fuerzas, como es posible qué resistencia les hagas? Acabemos de una vez; mas que ocasión embaraza mi designio. . Dos soldados llegar quieren a tus plantas, y uno de ellos es Márcelo. Grande fortuna me aguarda, porque es Hugucio su padre el otro que le acompaña. Danos tus pies. En mis brazos tendrán lugar vuestras canas: grande novedadad sin duda a este motivo dio causa. Para sácaros de dudas lo diré en breves palabras. No contento con la dicha en que fortuna le enfalza a Astracano, ser pretende tirano en su misma patria. Ya sabéis lo que hizo en Pisa, temí que en Lluca fraguaba lo mismo, y mande prenderle, y el orden ejecurada, la plebe violento monstruo tomó en su favor las armas. Quise acudir con presteza luego que supe esta causa, y apenas dejé a Pistoya. cuando se ve convocada de Federico, y me niegan la obediencia que le exalta. Yo viendo de estos principios que si el daño no se ataja ha de encender mucho fuego la que aún es pequeña llama. Depuestos nuestros rencores vengo a servirte en campaña, como uno de tus soldados, solo por tomar venganza. Invicto Príncipe, muera este tirano, que trata de humilde hacerse señor, y de señor ser Monarca. No dilates el castigo, que podrá si lo dilatas a fuerza de sus cautelas hacer menores tus armas. Hugucio, yo te agradezco el consejo, y porque nada dudes de mi voluntad, toma el bastón, rige, manda mi ejército. . No señor, No me repliques. Las gracias te doy por tan gran favor. Pues supuesto que me encargas esta acción, en este día he de darle la batalla. Con tu valor me prometo que he de ser señor de Italia, Ya no dudo la victoria si a vuestro lado mi espada entra en aquesta ocasión. Siempre he visto que se igualan tus honras a mis deseos con tan relevante paga. Mi libertad, y mi vida, la gloria que me aclama señor de Pisa, y Pistoya bien nuestra amistad declarar Y el socorro, de los nuestros, que para una acción tan ardus han sido en mi estimación el logro de mi esperanza. Muchos son los enemigos, la presteza es necesaría: la gloria, o abatimiento están en esta batalla. No hay si no apretar los puños, y morir con buena fama, que hace la muerte gloriosa la resolución honrada. Hugucio me da cuidado, que enemigo se declara, y es valeroso, y prudente, y aspirará a la venganza. Hoy tiene de ser el Arno restigo de mis hazañas, y ha de mezclar estos bandos con tanta sangre en sus aguas Ea ilustres Gevelinos, vivid con firme esperanza del triunfo, que con vosotros va César en esta espada. Florencia, y Nápoles mueran, esta soberbia humilladla: muchos son nuestros contrario pocos si son buenos, bastan. El ejército de Jerges, asombro, y terror del Asia, fue despojo de Leonidas, que inmmortal hace su fama. De ser muchos el desor den se ocasiona en la campaña, y el tener muchas cabezas fiereza, y horror se llama. Los pocos bien ordenados al acierto se consagran. y si algunos que recelen este suceso, a sus calas se vuelvan con mi licencia, no haya voluntad forzada en los míos, que las vidas la ofrecemos resignadas por el nombre Gevelino, y libertad de la patria. os, Todos a morir contigo van gustosos. . Pues al arma. ̱ . Señor, sepa Vuecelencia. una novedad bien rara. s, llugucio por General se presenta en la campaña con Márcelo, gobernando las enemigas escuadras: seis mil hombres de socorro le han llegado. Temeraria resolución. . Nada importa, por que obrando tal infamia, si es soldado, ni valiente: hoy tiene de ver Italia eltriunfo mayor que cuentan en sus añales la fama. ̱. Señora, con vuestra Alteza. descubrimos la campaña; pero el riesgo me asegura que es acción determinada, ̱. Tu no sabes que es amor, l y así no me admiro Laura que me culpes, no es cobarde: nunca quien de verás ama. Digo que tienes razón, y que a no ser temeraria acción, a su lado mismo diera triunfos a mi espada. ̱. Yo retirada en el día que el estruendo de las armas me diera en cada estallido una muerte dilatada. Ver quiero el encuentro, y ver si el Cielo al mirar mis ansias dando a los nuestros victoria quiere premiar mi esperanza. Mas que miro; ya los campos se encuentran, y en la vanguardia Astrácano es el primero que se arroja a las excuadras. Allí el Infante Don Pedro con el grueso de sus armas le acomete, Dios te ayude: válgame Dios, que desgracia! Parece que cayó al suelo Astracano, suerte airada; pero entre el humo, y el polvo, como un rayo se levanta, Al Infante ha dado muerte, y ya su gente desmaya, mas Philigo su sobrino acude por su venganza: y llegan aquí. . Soldados, para agora son las armas: muera Astracano, venguemos en él toda nuestra saña. Viva Luca, , Luca muera? ro, Nápoles viva. . Canalla, muera Nápoles, y viva la libertad de la patria. Qué sangrienta escara muza! los de Nápoles se apartan, y por en medio de todos al grueso de la batalla se arroja, buscando a Carlos, Federico le acompaña; el Sol oculta sus luces cobierto de nubes tantas del polvo, el humo, y el fuego. De entrambas partes travada ya no se escucha otra cosa que el estruendo de las armas: mas ya roto el enemigo se retira con infamia. , Soldados, a retirar, que prisionero se halla Carlos. . Vivan Luca; y Pisa. Hh fortona! que contraria te has mostrado a mis intentos! En sus anales la fama hará eterno aqueste día. Camila está en la muralla, Ya biéndote victorioso viene a verte con sus damas. Hugucio no ha parecido, Conotiendo la inconstancia del suceso se retira, volviendo al riesgo la espalda. Murió el Infanta Don Pedro, Qué desdicha! Y le acomiaña Don Philipo tu sobrino. Qué dolor! Rayo su espada sue de los nuestros: matole su valor, y su arrogancia. Retirándose Márcelo atajó sus esperanzas sangriento rayo de plomo, que áspid mordió sus entrañas. Para aquesto me dais vida Cielos? . Faltaron las armas de Florencia al mejor tiempo, abergonzando su patria, Cara ha sido la victoria, porque de mi gente falta la más lucida, que un triunfo con tanto precio se alcanza, Al valor de los difuntos, pues no llevan otra paga, se harán honrosas exequias, y el despojo se reparta entre tonos mis soldados, sin que se reserve nada para mí, mas que la gloria de tan prodigiosa hazaña. Tu nombre celebre el mundo. Condolido de mis ansias te dio el Cielo esta victoria. Porque la ponga a esas planta y para usar este día dos acciones celebradas doy libertad al Infante, pidiéndole por su talla tan solo que a la Frincesa ponga en la suya, y que vaya a asistir a vuestra Alteza a Pisa con soberana grandoza, y tenga en mi afecto un esclavo; que consagra. sus deseos por humides incigno de dicha tanta al templo del desengaño, para que puedan llevarla sus hermanos a que logre la grandeza que la aguarda. Yo estimo tantas fuezas de atenciones corresanas, y otro no ha de ser mi esposo que el que en ocasiones tantas me ha dado vida, y honor. Eso es premiar mi esperangza Es cumplir mi obligación Fortuna tu rueda para. Luego haré que a la Prince a vuestra vista la traigan, y a Nápoles me retiro, admirado de que haya quien sepa vencer pasiones, como vence las batallas. Por Gobernador de Fisa Federico quede, y vaya mi ejército hacia Florencia, siguiendo al que con infamia se retira. . Pues es justo, dale la mano Casandra a Federino. . Qué dicha! Esta es mi mano, y el alma. Habrá nobia para todos? Con dos mil escudos, Laura; y esta historia verdadera hoy ofrece a vuestras plantas, quien solo os pide por premio el que perdonéis sus faltas.
