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Texto digital de El bandolero de Flandes

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Atribución tradicional
Álvaro Cubillo de Aragón
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Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El bandolero de Flandes. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/bandolero-de-flandes-el.

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EL BANDOLERO DE FLANDES

Volveos de aquí los dos, y decid al señor Don Juan, que por bizarro, y galán le guarde mil años Dios, Ya estoy en casa, y así desgracia no hay que temer que me pueda suceder, que nadie me agravia a mí. Cielos, qué habrá sucedido? no haber cerrado la puerta de mi casa, que está abierta; descuido, sin duda, ha sido. Válgame Dios! qué es aquesto? por este balcón cercano un hombre atrevido ufano B saltó a la calle de presto. De quién es quiero hacer prueba, aunque sin armas estoy; pues me basta ser quien soy, para que a mí no se atreva: quién es? no me encubra el nombre, que aunque viejo, en la ocasión sabré esgrimir el bastón, y haré, que de mí se asombre; y si pretende pasar sin que yo sepa quién es, verá, siendo descortés, como me ha de respetar. Ya ellás cansado. De aguardarte ya lo estoy. El declararte quien soy, por ahora es excusado; y advierte, que te está bien no ejecutar lo que intentas. Encubriéndote me afrentas, Negociando estoy tu bien. Antes negocias mi agravio. Déjame pasar. No quiero. Sed cortés, no seáis grosero, si algún tiempo fuisteis sabio. Si a mi casa, tan tirano, así agraviáis descortés, no puedo yo ser cortés, no siendo tu cortelano. Mira, que si a mí te opones, ofendes tus partes todas. A tu guiso lo acomodas, mas en tales ocaliones mi nobleza no permite, que haya silencio en tal caso. Ya de cólera me abraso, y me obriga a que me irrite; mas si tengo de decir mi nombre, será de suerte, que con él te dé la muerte. Quién ha de peder sufrir tan notable atrevimiento? diga quien es, el villano. Pregunteselo a estla mano, de su locura escarmiento. Aguarda mano atrevida, vengarase aqueste viejo. Agradece que te dejo, por ser viejo, con la vida. Ah Laura, Laura infame, quien creyera, que tan liviana así me ocasionaras, y mi honor con infamia le mancharas, siendo contra tu padre hircana fiera! quien de tu resolución creer pudiera lo que han visto mis ojos a las claras? mas como eres muchacha no reparas que del honor se manche la vidriera; bueno ha puesto mi rostro la locura. bien a Don Jayme un befetón conviene cuando juzgaba mi opinión segura, que asegurada su nobleza tiene; mas ya enfermó tu honor sin hallar cura: y que desdicha por mujer no viene? Qué voces son estas? Laura, ya de importancia no son, que no hay veces que aprovechen, después de muerto el honor. Con la cándela en la mano sales a buena ocasión, no para alumbrarme a mí, sino as henor que murió; pero si el honor es muerto, también estoy muerto yo; que quien tiene noble sangre, no vive con deshonor. Bien disimulas, aleve, cuando has sido la ocasión de la muerte que me has dado tan aleve, y tan atroz. Ya muchas veces le ha visto ser primero el matador que llega a mover el muerto, por encubrir su traición; y tú de la misma suerte, cuando sientes el rumor sales, por disimular la mancha de mi opinión, No te entiendo. No me entiendes? no me espanto de eso, no; que la culpa en el culpado suele causar turbación: sino lo entiendes, alumbra, y verás lo que escribió en mi rostro, quien tú sabes, en un confuso renglón. Resplandeciente papel era mi rostro, en que el Sol de mi nobleza escribia las líneas de su valor; pero ya papel de estraza le ha vuelto un falso traidor, que por ser mal Escribano, quiso encobrir su borrón. Dime Laura, quién ha sido el que atrevido se entro, de la troya de mi honra, siendo en ella otro Simón? no me encubras la verdad, porque te será peor pues en ti ejecutaré la fuerza del corazón. En el zaguán de mi casa de mi padre oigo la voz; y siendo tarde, no entiendo, qué le obligue a tal acción: si acaso me ha echado menos, y ha convertido el amor de padre en rigor de hijo? saber quiero la ocasión, escuchando desde aquí; Laura amansa su rigor sin duda: qué es esto Cielos! Si importa mi confesión para aplacarte el enojo; confieso, padre, y señor, que anoche Por mí lo dice. Tu ausencia lo ocasionó a que entrase en mi aposento, y estimulado de amor, en tanto que tu faltabas, quiso gozar la ocasión. No la Dije, qué callase? ha mujer! maldiga Dios quien de vosotras se fía. Dijome con tierna voz, esta noche he de tomar la esperada posesión, que mil disgustos me cuesta. Vedad es, así pasó; yo se lo dije: ay de mí! temiendo estoy su rigor, que es padre y terrible padre; mas si su hijo soy, qué temo? yo quiero llegar postrado, que pidiéndole perdón a mi error perdonará. . Nome suspendas acaba. Si es por mí la suspensión, todo conmigo ya cese, que humilde a tus pies estoy. Ah Pavio! que no eres tú la causa de mi pasión; la ventura, que después. Adónde está tu valor? Después que el honor me falta, en llanto se convirtió. Qué decís? Nada te digo, oye de Laura la voz. Saliste, padre de casa, y luego al instante entró, porque viéndote en la suya. imitando al libre Alcón, alas se puso en los pies; porque un alma con amor, no hay estorbor que la aparten a no lograr su intención. No pienses, que sangre humilde naturaleza le dio; en aquesto no te agravia, que es noble, si noble soy: para la disculpa, padre, no te digo otra razón; porque hay nobleza que abona, cuando se agravia el honor: mas el tuyo aunque sospeches, que su acción le deslustró, tan lustroso está, que el tiempo no ha de deslustrar mi flor. Palabra me dio de esposo, y aunque palabra me dio, no me agravió en un cabello, quizá fue, porque ocasión le faltó con tu venida; que a no venir, el amor en voluntades conformes, nunca el peligro temió. Dos añor ha que me obliga con voluntad superior, no intentando ser mi esposo; pero en vano le salió, que soy hija de tu sangre, y de sangre superior. Tiernos papeles me ha escrito, y aunque estos a veces son ganzuas de libertades, la mía no ganzuó; lascivamente me hablaba, mas desbaratelo yo, con lo casto de mi pecho, lo torpe de su afición. Violar quiso mi firmeza, pero diamante me halló, que el no querer las mujeres, es la firmeza mayor. Confieso, que le quería. mas no con tanta pasión, que a quebrantar me obligara los aranceles de honor. Viéndole resuelto entonces, el alma se resolvió, también el hablarle claro, y así el aliento formó lo que se sigue: ya es tiempo que hablemos claro los dos; y pues que tú te descubres, justo es descobrirme yo: con el lazo de mi esposo, rendida a tu gusto estoy, mas sin él, cansaste en vano, tomando resolución de borrar los caracteres, que en mí el amor escribió, sin admitir lo difícil de borrar una afición. Viéndose de mi apretado, con mucho gusto ofreció a mis ojos lo que pido; y para confirmación de la verdad de este caso, seguro sintardo no, esta cédula me hizo; y entonces la obligación de estimarnos, y querernos, con más fuerza comenzó, que imprime amor este lazo, en quien núnica tuvo amor. Hizo la cedula en, fin, y apenas la firma echó, cuando a la puerta llamaste: y como en toda ecasión, que vienes fuera de casa entras a verme, temió; y así, por disimular este disculpable error, hasta que te lo dijese, se arrojó por el balcón de mi ventana a la calle: Bien sé qué culpable estoy, después de tan largo tiempo, en no hacerte sabedor de aquesto; mas si supiste en tu mecedad de amor, no tengo que disculparme; solo por disculpa doy este papel, que es testigo, y es quien lo sabe mejor: Aguárdate. Laura, un noco, sino pretendes, que me vuelva loco Absorto, y elevado me deja el suceso que he escuchado Quién nunca imaginara, que una hija de esta suerte me afrenta sin duda fue su intento burla la con el dicho casamiento, que si burla no fuera, cuando yo le apreté, me lo dijera. Quién es el contenido? Hasta ahora no sé quién haya sido. Pues cese tu fatiga, y este papel sin lengua nos lo diga. Digo yo Don Cosme Brunfuic, que doy palabra de esposo a Laura Mada- ma, y se la cumpliré, pena de Caballero perjuro. Don Cosme Brunsuic. tu miedo se desangre, que Don Cosme nació con noble sangre; y aunque esté arrepentido, a Laura cumplirá lo prometido. Ay hijo amado! si tu supieras lo que aquí ha pasado, de esa suerte no hablaras, y diferente mante lo tomaras. Tú me aprietas la mano de esa suerte? Vive Dios, que si no fuera mi padre quien lo hizo, que le diera un boferon, que allí lo consumiera, Bien acertado fuera, porque ese befetón otro cubriera, que tocó el blanco espejo del rostro cristalino de este viejo. Qué dices? estás en ti Bien dices, que en mí no estoy, porque diferente soy, hijo, del que anoche fui; anoche noble me vi y ahora me veo afrantado; Cosme un bofeton me hadado., en mi rostro lo verás; que un padre no dice más a un hijo, que es hijo honrado. . Cosme un befeton me ha dado, en mi rostro lo verás. que un padre no dice más a un hijo, que es hijo honrado Su intención ha declarado; y pues que yo so hijo soy, en obligación estoy de vengar aquesta afrenta; porque sino, buena cuenta de mi persona no doy. Venid conmigo, papel, que aunque mudo habéis de hablar, y habéis de tenificar lo que pasa entre vos, y él; testigo habéis de ser fiel de todo lo que ha pasado: Cosme un boferon me ha dado, en mi rostro lo verás, que un padre no dice más. a un hijo, que es hizo honrado. . Avecillas lisonjeras, que al aire contrapuntáis, y gorjeando, envidia dais al que es amante de verás; crialinos arroyuelos, que entre guijas de márfil, con mevimiento sutil dais, a quien os mira, celos, dezd a Gila mi fe, y decid también que ha hecho etuna amoroso mi pecho, de spues que lavir, y amé. Válgate el diabro el ganado, y el padre que te parió; qué culpa te tengo yo, porque en andariego has dado? no estarás en tus riberas, sabiendo con alegría el junquillo que se cría en estas verdes praderas? Llorente, seas bienvenido. Tú, Lisardo, bien hallado. Acaso has visto el ganado? A quién tengo de haber visto? Al alba de este encinar, al sol de aqueste orizonte, al gusto de aqueste monte, y a la envidia del Lugar. Bien lla ha visto. Dónde queda? Donde queda no sé yo, que tan ligera corrió que no hay quien cogerla pueda. Dónde estaba? En lla motorra andando a caza de grillos, que entre matas y tomillos llegó la senora zorra, un cábrito se llevó, y cuando tras ella fui, por burlarse más de mí, en cuclillas se sentó. Yo pensé, que me aguardaba, para volverme el cabrito, más descansando un poquito, otra carrérita daba: corrí al fin como una vola, más poco me aprovechó, que el cábrito se llevó, y me aspergró con la cola, Animal, la zorra es Alba? Sí, porque cada mañana salee valle muy lozana, y hace al ganado lla salva. El Sol deshace nublados, esparciendo su arrebol; también lla zorra a el Sol, pues que deshace ganados: que es envidia del Llugar, a ti mismo lo remito, pues coge el mejor cabrito, y su dueño vocear. No has visto a Gila? Oh que zurra le pegó su tío Tirreno, porque se entró en el centeno! Quién? No a ella, sino a la burra en que ciballera vino, o! y que gusto era bella, porque respingó con ellla muchas veces el pollino. El burrillo bien se holgó, mas a mí de tal manera me pesa ver, que quisiera ser el borriquillo yo. No sé que fuera, a ser más Yo sé, que está en buena mano. Esto de escucharte gano. No pienso quedarme atrás. Tus necedades maldigo. No maldigas mi capricho, que por decir un buen dicho, puede perderse un amido. En efecto, a Gila viste. En efecto, a Gila vi. Estaba muy bella? Sí. Qué requiebro la dijiste? Riose luego que me vio, y yo con tal favor rico, un palo le di al borrico, y el requiebro se acabó. Haciacá viene su tío con ella, y podrás hablarla. La ocasión he de lograrla. Ya de mirarla me río. Es tiempo ya de casarte, y ando con cuidado de darte un buen desposado, y que sepa regalarte: tu padre, que esté en el Cielo, ni hermano, cuando murió, tu crianza me encargó: eres ya grande, y desvelo me da tu mucha hermosura, que es demaliada pobreza en la Aldea la balleza si no ayuda la ventura; porque una mujer hermosa, blanco es de todos los ojos, y suelen causar enojos, aún en la más virtuosa: porque apenas se encontró con este otro zagal, cuando dicen, que es por mal, si alguna palabra habló; y así, está mejor casada una moza en el Aldea, que aunque más honrada sea, en hablando no es honrada. No tengo que replicar, que mi libertad es vuestra, y la sujeción se muestra a obedecer y callar. Vuestro gusto se haga, tío; mas es cosa muy cruel, si yo he de vivir con él, que el nobio no sea del mío, Yo sé lo que te conviene: Llorente es mozo no necio, y aunque te parece recio, gran parte de cuerdo tiene. No pienses que bueno es uno por ser hablador, que el que parece mejor, sale más malo después. Este que yo digo es rico, y suplirá tu pobreza. De qué sirve la riqueza, si el que gobierna es borrico? Una mujer, qué interesa, teniendo de rica fama, si tiene un necio en la cama, y el mismo necio a la mesa? Guarde Dios lla gente honrada; pensé viendo tus dos soles, que era el Alba entre las coles, como te vi tan mirlada. Mi mala suerte maldigo: maldígate Dios amén, y a quien te quisiere bien, aunque se case contigo, Amor, tu arpón para qué es en quien te rindió su vida? que curar tan grande herida, sin tu amparo, no podré. Esto he pensado, Llorente, l . muy bien estará a los dos. Aqueso bien sabéis vos que no ha de ser de repente; porque como no es camisa, que se puede remudar, si no se mira al entrar, después es cosa de risa. Quién esto dice no es bobos quien ha de tomar esposa, la ha de tomar virtuosa. Guarda el llobo, guarda el llobo, Qué lobo, ni calabaza? Pues con pasos bien veloces la asía, y si no doy voces, con la borrega se abraza. Siempre un necio fue cansado, Mi desdicha lo permite: del pensamiento le quite el Cielo lo que ha tratado. Gila es bella, y sabe Dios como yo me la quijera; más temo, que en lla mollera me nazcan de dos en dos. Mi sobrina es muy honrada, y en ella no habrá tal cosa. Lla mojer, en siendo hermosa, siempre ha sido codiciada; en viendo llas ocasiones, este prueba, y aquel prueba; y ya sabéis, que la breva se madura con tentones. Este un poquito la abranda, mañana otro poco aquel, y aunque la hallan sin miel, la coge quien la halla branda. Vamos a ver el ganado, que después habrá lugar. Gila, Gila, no hay que habrar, Si nada me has preguntado, qué te tengo de decir? Pardiobre, que estás tan linda, que pareces una guinda; gana me da de reír de verte. A mí de llorar. Después que nací pastor, nunca te he vino mijor: Gría, quiéresme abrazar? Aún es ahora temprano. Voto a san, que me derrito; yo quiero darte un cabrito, por darte un belo en la mano, Vamos, tío. Ven, sobrina. Lisardo, adiós. Gila, adiós. Si yo me caso con vos Qué Buscarás a la madrina. Aquí, donde el silencio nos ayuda, Don Corme; hablarte quiero, no has de tener a mis preguntas muda la lengua, si eres noble Caballero, porque salir pretendo de una duda, y saber la raiz quiero primero; que después esta causa fulminada, contra el culpado juzgará la espada: conoces esta letra, y esta firma Letra, y firma conozco: qué es tu intento? Saber quien es el dueño que lo af Esta cédula di de casamiento a Laura mi esposa; y lo confir otra vez el alma. Soy contento: hasta ahora bien dice este testigo. Nunca me vuelvo atrás de lo que digo. No atribuyáis a loco debaneo lo que te preguntare, que convie sacarlo en limpio, pura cierto empleo; que aquesta inquisición misteri oírlo de tu beca es mi deseo, porque mejor información mán dime lo que con Laura te ha pasas y dime la verdad como cuñado Notorias están en Flandes las partes de mi persona, y las de mi sangre, y deudos, mas que ocultas son notorias, En cosas que son tan claras, no pretendo gastar horas, y en el que bien las conoce, telaciones son impropias, Ya te acuerda:; que las fiestas que hizo Buselas en honras del nacimiento de Carlos, que Quinto en España nombra, salí adornado de galas; obligaciones forzosas de mi padre, y de mi sangre, por noble, y por generosa. Diose fin a la carrera, y haciendo después cabriolas mi Caballo! por las calles, que la más ancha es angosta, llegué a tu calle, y en ella, entre las columnas dóricas, que adornaban un balcón con unas doradas bolas, como sale a las mañanas, después de sembrar aljófar el Alba en varios matices de junquillos, y amapolas el Sol, vi los soles dos, que la blanca frente adornan, y a Laura, tu hermana, vi, que adorarla me ocasiona. Tan fuera de mí quedé mirando las crespas ondas de su cabello, que apenas decir pude: ay, que me ahogan! Entre confusión tan grande sentí, que el alma se engolfa en pretenderla con ruegos, y conquistarla con obras. Busóseme el sol de Laura, entre confusiones locas, presagios de mis desdichas, y anuncios de mis congojas, Bien pensé, que a la mañana, como el Sol otra vez forma a dar nuevo lustre al mundo, desterrando pardas ondas, saliera el sol de tu hermana mas como el que no perdona a nadie desde el Real Cetro hasta las hazadas corvas, no disparó en mi favor ella una punta sola, que antes en mí para amarla las flechó, y apuntó todas. Hizo dentro de tu casa de pared lustrosa sombra, donde girarón los rayos sobre hechizada al fombra, Ya de asistencia vivía en tu calle mi memoria, y ya con Laura se hestaba en sus retretes, y alcobas; careniendo de remedio, quise con razones toscas decírselo en un papel, puse mi intento por obra: pero fue trabajo en vano, porque diamantina roca fue su pecho, en año, y medio, al mío, que la enamora. La asistencia de mi amor la obligo a que me respondas y si antes fue desabrida, comenzó a ser amorosa. Viéndome favorecido, quise en distancia más corta hablarla, y verla; que amor crece más, si cerca goza la cosa amada: y la noche, que mi primo tuvo cosas de importancia que tratar con tu padre, estando a solas, estimulado de amor, ayudándome la sombra de la noche, fui a tu casa, y llamando hice notoria mi intención; abriome luego, con condición, que no rompa los límites de cortesía, que es lo que a su honor importa, Acepté su petición, y con ansias amorosas, a la luz que dio una vela mis razones eslabonan a las suyas, de tal suerte, que el mucho amor me oceñora a que quiebre la palabra, y el fruto de amante coja: que como amor, y ocasión son del honor lima sorda, sin mirar obligaciones, obligan a que se rompa. Quise nozarla por fuerza; pero ella más valerosa, que Lucrecia con Tarquino, y la hermosa Elena en Troya, contra mi intento se opuso, diciéndome en voces roncas: Tente, Corme no pretendas, que se convierta en ponzoña el antidoto de amor, y lo que el alma te adorá: no has de llagar a mi mano, sino te la doy de esposa; que el amor sin casamiento, el más firme se malogra; y esto será, cuando sepa mi padre de nuestras bodas. Viendo yo tanto valor, pluma, y tinta le tranforman esta cédula de esposo, que has hecho que reconozca. Después de esto dio lugar, más mansa, a coger las rosas de sus mejillas, y el ámbar que respiraba su boca. Mas adelante pasara, sino que a la puerta tocan; y cnociendo a tu padre, turbada ya, y temerosa me dijo mucho le temo, Cosme mío, vete ahora, que es terrible, y vensara, que he desdorado su honre; después trataréis los dos el modo de nuestras bodas. Y yo, por hacerle gusto, antes que escucha, y nos oiga por la ventana salté a la calle, haciendo sordas las pisadas; mas tu padre, viéndome allí, se alborota. Saber intento quien era, yo con la voz cautelosa, le dije que me dejase: llego a atirme de larapa, empujele, y como viejo las columnas se desioncan de su cuer y en la tierra cayó la máquina toda. Quedose, y fuime, esto pasa: aquesta, Paulo, es la historia, el a la verdl del caso, esto cuento mira ahora en la información que haza si los testigos conforman. Sola una cosa has callado en este caso presente, mas como eres deliencuente, en silencio lo has dejado: todo lo que has confesado, en mozos es permitido, no estoy de aqueso ofendido, que amante he sido también: acciones son juveniles, querer bien, y enamorar, que no hay quien pueda escapas del amor, y sus buriles; pero son acciones viles, por tan pequeña ocasión dar a un viejo un bofeton: y si a darle te atreviste, porqué esta cedula hiciste? engañote el corazón. A mi pedre se le has dado, y será cosa afrentosa, que sea su hija tu esposa, cuando está de ti afrentado. No pienses, que te he sacado al campo a casarte, no; saber sí, qué te movió, cuando el bofeton le diste, y porqué causa lo hiciste, de mi casa me sacó: Es verdad, que un bofetón diste a mi padre? . Es verdad. Es hombre de calidad? Bien lo dice su opinión, Diote ocasión? La ocasión confieso, que fue ligera. Siendo así, lícito fuera, que sus canas respetaras, y que es mi padre miraras, aunque mayor te la diera; pero pues eres villano, y él es cortés Caballero, romper la cédula quiero, que hiciste de ser mi hermano, porque pierdo más que gano, en que se case mi hermana con una sangre villana. Mientes. . Ahora verás quien es el que miente más. Y tú quién pierde, o quien ga y también verás, traidor, la nobleza de mi sangre. Será después que te sangra de la mancha de mi honor, A qué confiese mi error una punta me ha obligado, que el corazón me ha pasado Llévame, Paulo, a la Hermita, al Padre que en ella habita, pues vencedor has quedado? haz que tenga absolución de mis culpas; confesarme permite, ya que a matarme te obligó aquel bofetón: mi eterna condenación evita, no seas tirano. No te lo quiero negar, por lo que fuiste mi hermano; y también por ser Cristiano te quiero en esto ayudar. Arrímate, Cosme, a mí, este bien te quiero hacer, porque puede suceder aquesto mismo por mí: echarás de ver aquí, que el Cielo valor me ha dado? Aunque de ti fui agraviado con infamia, y con desdén, te quiero hacer este bien, por mucho que te he estimado. Relatad los procesos, que quiero despachar aquestos presos, Aqueste ha confesado todo o que el Fiscal le ha comprobado, Qué dicén los testigos? Que salieron al campo como amigos, y a jugar se asentaron, donde por cierta suerte se encontraron, mas esta diferencia acabó de un tercero la sentencia. Cartas a dar volvieron, y estando en paz el juego prosiguieron Uno de ellos ganaba, y como es de ordinario, vino una vez la suerte del contrario, y haciendo mesa franca el un tercero se quedó sin blanca, Luego se levantaron, que por no haber dinero lo dejaron, y estando de camino, el que perdió colérico, y sanguino, la mano sentenciada volvió a decir, que estaba mal juzgada, El juez, algo impaciente, le dijo: bien juzgué; y él dijo miente; y levantando el brazo, un bofetón le dio sin embarazo: Sacó el otro la espada, diole en el corazón una estocada, y en un instante hierto, a sus pies el herido quedó muerto. Todo lo ha confesado, como en la informacio se ha promulga- No perdona la parte? (do. Suplica tiene ya para rogarte. Llegar tengo a su planta, aunque después me corte la garganta. Qué elboroso es aquese? Hablarle tengo, aus que al portero pese. Yo soy, Virrey valeroso, (de verme así no te escantes un hombre, que partes tengo de ilusre y de noble sangre, No quiero contar ahora la nobreza del linaje, que será en tal ocasión cansarte a ti y yo cansarmes Solo diré para el caso. lo que más al caso vale, que del preito, la sentencia al Juez ha de relatarse. El Cielo un padre me dio, ya de canas venerables: no es mucho que canas tenga; tenido un hijo tan grande. otra hermana me dio el Cielo, de hermosura tan notable, que a no conocer su otigen, fuera tenida por Ángel. fuer endiosa un Caballero, piento que de iguales partes entonces; pero después hizo que se desluirrasen. Y como mujer al fin, por naturaleza frávil, trocó en amoroso, y dulce lo rigorose del Áspid. Diole entrada cierta noche, que estuvo ausente mi padre; que guarda mucho una hija las presencias paternales. Tuvieron entre los dos dulces coloquios de amantes: gran dicha, sa en acabear lo dulce, no se tornase, entre amores, y requiebros, conjunción de voluntades. La joya más estimada intentó que le entregase; pero resistió valiente, lo que prometió ignorante; que hace mucho una mujer, que libre de ocasión sale. Pidiole mano de esposo, y él uoa cédula hace: no es mucho, que más prometen, señor ocasión es tales, Vino mi padre a este tiempo, y porque en casa no le halle, por un balconcillo viejo se arrojó, para escaparse. Pero sintiendo ruido, al salto que dio en la calle, la que era ya sangre helada, se volvió juvenil sangre. intertoaber quien era, y el agresor a embozarse; que es muy callada la culpa, si está el paviente delante. Mi padre le aló la capa, diciendo: no has de escaparte; y entonces alzando el brazo, rompiendo con fuerza el aire, es su rostro dejó escrito de su agravio las señales; que el agravio en gente noblo le imprime como caracter, Supelo, saquele al campo, hícele que confesase, y ratifícose entonces; yo me dispuse a matarle: medimos los dos aceros, pero en limitados lances llegó a su pecho la punta del mío, que no es cobarde: cayó a mis pies, y pidiome, que le lleve a confesarse; hicelo murió en efecto, resolviéndose en cadaver. Ella es la mano alevosa, que hirió el rostro de mi padre; por ella sabrás quien es, y por mí quien te la trae. Qué es esto, Divinos Cielos? quién vio caso semejante! en este anillo conozco, que es de mi primo. Verdades son todas las que he contado; enterrado dueda: baste saber, que yo he muerto a Cosme, para no agraviar a nadie. Ah de mi guarda prendedle; a él, criados, matadle, disparadle una pistola. El que intentare agraviarme verá su muerte. Hola, gente. Poco importa que la llames, que han de llamarme desde hoy el Vandolero de Flandes. R JORNADA SEGUNDA Cuidadoso, Laura, estoy con la ausencia de tu hermano, que se precia de lozano, y de que su padre soy. Es honrado, y como honrado se ha de pretender vengar, y temo, que ha de alterar a Flandes si se ha vengado. La cédula le ha de hacer que su enojo se mitigue. No habrá cosa que le obligue a degenerar de ser mi hijo en esta ocasión; que como es noble, y es sabio, por suyo tomó el agravio, dándome a mí el bofetón. No sé, Laura, para qué te dio el Cielo tal belleza, ni a tu padre tal nobleza, si ahora en esto se ve. El amor tuvo la culpa. Mala disculpa es amor, cuando se agravia el honor, no es esa buena disculpa. Yerros que de amores son dignos son de perdonar. Y dignos de castigar, cuando se agravia el honor. de la sangre que heredé. Pues cómo? A Cosme mate, y ya el Virrey lo ha sabido: yo mismo se lo he contado, y ya tu difunto honor recibe. . No ves, traidor, que mi agravio has comenzado? pediré justicia al Cielo, ya que mi esposo perdí, para vengarme de ti. A su Tribunal apelo; culpado no vengo a ser, en lo que me hallas culpado; porque vida y ser he dado a quien me dio vida, y ser. Y porque mejor te cuadre. la ley natural permite, que vida a mi hermano quite para dársela a mi padre. Echad en tierra las puertas, y acabará su malicia. Voces son de la justicia; mis desdichas tengo ciertas: escóndete, hijo mío. Esconderme? no haré tal, Sí que temo mayor mal, por tus alientos y brío. Y qué dirán de mí en Flandes, si me vieran esconder? Que sabes obedecer. Basta que tú me lo mandes, que eres mi padre: tú solo puedes aquesto mandar; mas presto habrá que notar de mí, de un polo a otro polo. Quédense afuera las guardas, que para entrar basto yo; que quien tan noble nació, no ha menester alabardas. Señor Olorio, qué es esto? Ordén del señor Virrey, el obedecer es ley y así estoy en este puesto. Paciencia es bien el mostrar, cuando un Juez muestra violencia, porque el tiempo, y la paciencia lo vienen todo a acaltar. A qué venís? . A prenderos. A prenderme a mí? por qué? Esto manda, y esto haré. A los nobles Caballeros como yo, sin ocasión no se permite prender, como al de villano ser, que es agraviar su opinión; y a quien cargos ha tenido de nobleza, y calidad, es de poca urbanidad, que le prenda un mal nacido como vos. . Habladme bien, que más nobla soy que vos. Noble sois, mas vive Dios, que sois deudo de Moisén. Decid al Virrey, que ordene mejor aquesta prisión, que a un hombre de mi opinion prenderle vos, no convienes y así que por justa ley de lo noble que prefeso, nadie me ha de llevar preso, sino es el mismo Virrey. Ya es demasía sobrada contra un mandato Real, y muestra poco caudal lengua que es tan mal hablada: y así en aquesta ocasión, pues me tienes en tan poco, os llevare como a loco, a que os cure la prisión. Eso fuera a estar yo muerto. Favor aquí del Virrey. No temo al Virrey ni al Rey, que yo soy Rey de el desierto. Déjale, hijo querido. Sosiégate, noble hermano, Decid al Virrey villano, que es Don Jayme bien nacido, y que él aprenda a juzear, que me dio valor mi madre, para vengar a mi padre de quien le quiere agraviar. Vete hijo. . Yo me iré a donde el Virray entienda, que soy de Don Jayme prenda, y que su sangre herede: Padre, aquello no te aflija, Laura, nunca te engendrara, que sale a un padre a la cara la liviandad de una hija. Después que esto se ha tratado; no sé como he de decirlo, que el diestro Ballesterillo me tiene ya anquillotrado: cuando sale Gila al prado, más redonda que una bola, me parece una amapola, y me estoy embelesado. A lo que a mí me ofreció bien sabrá corresponder. Bien me debe de querer, que el otro día me dio un favor. . Qué fue, llorente Qué fue? un beso le pedí, y sin quitarme de allí me hizo escupir un diente; porque sin mostrar desdén con mis dientes arremete, y me da un lindo punete; mira si me quiere bien? Estoy tan enternecido. de este endiablado favor, que a puñetes el amor, como dicen, me ha metido Sirá tan agradecida, que la pese haber perdido el tiempo que libre ha sido. Como ella no sea perdida, que me deje a mí por otro, muchísimo la querré; mas si es bronca la daré coz de Galiciano potro; y ella brunca y bronco yo Juan garrote faltará, y no la conscerá la madre que la parió. Qué hacéis aquí los dos tan descuida si esta toda la Aldea (dos, puesta como frontera, y en pelea, con una grande tropa de soldados, que baja de la Sierra, mostrando bríos para hacernos guerra; De qué aprovecha de que a ti te nobren de aqueste Pueblo amparo, si en la ocasión mayor no eres reparo, dando ocasión, que nos asombren? No estés tan descuidado, cuando todos de ti se han amparado. Sacuense chuzos, espadas, y lanzones, el montante, la flecha, y la alabarda, y también la escopeta, que acobarda el estruendo que dan sus municiones; que si lícito fuera, yo fuera, entre mujeres, la primera. Tú, Llosente joven alentado, dejando el prado verde, mira repara, que el Lugar se pierde; muestra en esta ocasión ser alentado, que no es bien que tu brío en tan grande ocasión esté tan frío. Si gusta de que vaya, voy al punto, mas a lo mucho mucho, yo estoy en esta guerra poco ducho; que más quiero yo verte, que no verme peleando con la muerte. Que tan despacio estéis me maravilla, cuando abrasa la tierra un Vándolero, que nos hace guerra, con mucha gente de infernal cuadrilla, y dando mal ejemplo, desde las chozas roba hasta en el Teplo. De las demás A deas ya se sabe, que roba, y que destroza, y aún a las mujeres también goza, sin dejar a la humilde, ni a la grave. Todos al punto vamos, y la entrada del Pueblo defendamos. . Acertado consejo me parece. Salga, Lilardo amigo, todo el Concejo, vea el enemigo la sumpevosa entrada que le ofrece, quizá será posible, que sujetemos a este mostro horrible. Mejor será, mi Gila estarnos quedos, haciendo el matrimoño; que si este es como dicen, el dimoño, a percarnos vendrá con sus entedos. Vamos, no hay que temerle. Yo mejor te abrazara, que no verla, Don Jayme esto responde. No es posible, que más valor escondo en su nobleza, y pecho de la que tu descubres en tal hecho, y en Bruselas ha estado siempre por Cortesano respetado; y como no has osado responder lo que tienes publicado? y era bien que miraras, que lo mandaba yo, y lo ejecutaras, Señor, tu Real grandeza no imagine de mí tanta bajeza. A los sellos Reales, los Caballeros son muy puntuales; y si el Real sello viera, al momento contigo se viniera; mas que ignores me admira, que no reina conmigo la mentira, Si verdad no contara, de tu enojo, señor, no me admirara; llámele tu grandeza, y de él podrás saberlo con certeza, si profesa hidalguía, si he tenido valor, o cobardía, Hola. Señor. Ve y dirás a Don Jayme, que conmigo se vea, y que por ser de prisa, luego seas y advierte, que ya tarda. Para hablarte, señor, licencia aguarda A vuestros pies, gran señor: qué tan presto desconoces el valor de aquestas canar? Es posible, que el que fue temido en Flandes, ahora le tratéis con tal desdén? Quién sois? decidlo a priesa. Es posible, que esta vez me pregunte vuestra Alteza quién soy? no me conocéis? Don Jayme soy. Quién? . Don Jayme. Don Jayme? no puede ser, que prenderle mande ahora, y él ha sido tan cortés a los mándatos Reales siempre, que no he de creer, que sois vos el que decís, y que en la Cárcel no esté. Osorio me fue a prender, con orden de Vuexcelencia? pero como no está bien a los de mi calidad, que la sangre de otra ley, diferente de la nuestra, nos prenda, en obedecer remiso estuve; y así, no quise venir con él. No llévabas el Real sello? Si llevaba, verdad es, mas como era el portador descendiente de Moysén, era bajeza, que un hombre de mi porte, y de mi fe fuese preso por un Basta, y es razón que os levantéis, que como estaba enfadado al principio, me olvidé, y que cubráis vuestras canas es justo, y razón también; ea, cubríos. . Señor. Porque no es justo que esté descubierto un hombre noble, Si aquestas honras me hacéis, levantándome hasta el Cielo de vuestra gracia, diré, que a pesar de la fortuna, seguro estoy de caer. Desdoblad esos papeles. Ya, señor, los desdoblé, y hallo aquí. Qué halláis? El retrato de mi Rey, a quien por señor venero. Venerar al Rey es bien; pero qué veneración se debe a aqueste papel? La misma que a su persona. Reparad, que un naipe es, y es un naipe cosa baja. No se mira lo que es, sino lo que representa. Vos mismo habéis sido juez en la causa que alegáis. Vos decís, y es bien se dé veneración a este maipe, no por naipe de papel, sino porque representa la misma imagen del Rey: haced cuenta que es Osorio un naipe vilo y que en él mi retrato se estampó con el pincel del poder: para hacer este retrato tomé en la mano el pincel de la pluma, y con mi nombre se acabó cuando firmé. Yo confieso, que desciende de los Tribus de Israel; mas qué importa, si virtudes le suben dónde se ve? En el Tribunal de Dios noblezas no han de valer, que no hace Dios persona desapasionado Juez. Muy de noble blasonáis, no os vedo que blasonéis; pero ultrajar mis Ministros, aqueso si os vedaré. Cortad un poco los vuelos, Jayme de vuestra altivez, que volar desvanecido, dispone para caer. Llevadle preso y mirad como habláis otra vez a quien es mejor que vos, representando el Virrey. Ea, vamos. . Vamos luego que es razón obedecer de Vuexcelencia el mandato. Pase aquesta, que después . yo haré que de mí se acuerden los Cristianos, que han de ver puesto por ejecución, lo que en la leche mamé. La canalla villana, y fementida ha intentado privarme de la vida; pero vengarme espero de aqueste bravo monstruo horrible, y fiero, que montón de villanos es tigre, libia; mas aquestar manos a matar enseñadas, no temen sus espadas, sus chuzos, ni lanzones, que entre estos verdes olmos seré como entre gucios los leones, sin que sus tiros puedan hacer colmos, y quebrando palabras en el monte, Flandes me llamará su Laomedonte. Descansar quiero en este ameno prado; presto estará sangriento, y destrozado, con que alcanzaré gloria, dando a los siglos lume mi memoria; que hazañas por mi hechas, nunca del tiempo se verán deshechas; que he de ser fiero rayo, como lo fue Pelayo: y si el Virrey intenta contra Paulo de formar bandera, ha de venir a ser para su afrenta, que después de turbar valientes lides, Flandes me ha de llamar segundo Alcides. La novia gozad. Llorente, muchos años. Guardeos Dios. Y lleguéis a ver los dos el septimo descendiente Plegue a Dios, que yo no vea con él la noche que espero, sino que algún Vandolero venga a matarme a la Aldea; y plegue a Dios, que los dos esto que digo veáis. Gila, si tanto plegáis, buenas noches nos dé Dios. Pudieras la hacer reír, Llorente, si la abrazaras. Como puerca de dos varas, no ver, que ha dado en gruñir? Quién contento ha de mostrar, si sois bellia enalbardada? Aún bien, que seré domada, mas vos bestia por domar. No habéis de estar junto a mí, ya la amistad se acabó. Gila maldito sea yo, si no me muero por ti. Abrázala, aunque no quiera, No lo pienso consentir. Pordo tengo de sobir, que no topo la escalera? Aparta, bestia enfadosa. No me quiero yo apartar. Echarere yo a rodar. Por qué si estoy con mi espesa? Haz cuenta que se murió, que es para mí la doncella. Tirreno volved por ella, porque he mucho miedo yo. . No ha de sufrir la justicia tan grande bellaquería De toda esta villanía se acabará la malicia. Es su fuerza sobrehumana, el demonio que la aguarde. Yo juntaré un alarde. Vente conmigo, villana, que te he cobrado afición. No me la lleve a matar. El alma le pienso dar. Ah Gila del corazón. cómo pasaré sin ti? ya que por fuerza ha de ser, cuando me la ha de volver? En volviendo a ser quien fui. Gila. Gila de mis ojos: hay, borrega de mi vida. que he de hacer, que vas perdida entre espinas, y entre abrojos? Boda ha sido desgraciada esta boda de los dos: vuelvámela plegue aDios, aunque vuelva buracada. Para dar este pliego con presteza, los talares te calza de Mercurio; y advierte, que me importa que se haga esta jornada con valor, y brío, y de ti solo este negocio fío. La honra que me haces agradezco, y fía de este pecho, que en Bisborde y estaré antes que el Alba el campo borde. Buen negocio en el caso te prometo; pero advierte, que importa, que en su mano pongas la carta. Mas no lo encarezcas, que palabra te doy, que tenga efecto, antes que vuelva el mayoral de Admeto, El secreto te encargo. Es excusado, que siempre de secreto me he preciado. Demás de tus jornales, tendrás paga mejor de lo que piensas, si sucede tan felizmente como yo deseo. Pierde recelos de que mal suerda, que aunque arrogancia sea el alabarme, sabré diligenciar aqueste caso. como si propio fuera, que Bruselas sabe, que en mis negocios no soy tardo, Parte luego, y advierte que te aguardo. Dueño del alma mía, qué has hecho con mi alma, que la tienes en calma, con ser mi claro día? enciste mi osadía, y el rigor me has quitado; ya me siento trocado, convirtiendo en amores lo que antes fue rigores; y en tan dudoso estado, liendo yo el Salteador, soy el salteado. El Alba se avecina; mas qué mucho, que el Alba a tu sol haga salva, rompiendo la cortina, si eres toda divina? Y así, de este horizonte es justo se remonte la noche, y sus enojos, imitando a Faetonte, bordas el valle, dando lustre al monte. Bien dicen, que los hombres, lisonjeros pintores, saben fingir amores con amorosos nombres: de aquesto no te asombres, pues pintor te has mostrado perfecto, y acabado: mas con todo agradezco lo que me has ensalzado, siendo Apeles famoso en este prado hermoso. Nunca fui lisonjero, ni fingir supe amores. Tampoco los pastores, con su quejar grosero. Ya me he vuelto cordero, y es cosa que me espanta. Es mi afición amante, con vínculo tan fuerte, que en amar, y quererte he de ser tu Atlante. Cesen ya tus requiebros, porque un hombre canta. En los Estados de Flandes, en una Ciudad, que llaman Bruselas, la más hermosa, que su redondez abarca, habitaba un Caballero de ilustre, y noble presapia, compitiendo en hidalguía con las más ilustres casas. Tuvo un hijo, y una hija; él valiente por las armas, y ella por la belleza, más hermosa que Diana; y como la hermosura es anzuelo de las almas, a pocos lances prendió un mancebo que la iguala. Fuerte se mostró año y medio, mas el del arco, y la aljaba la rindió de tal manera, que le dio entrada en su casa. Aguarda entre esas sabinas, que es mi historia la que cantan, y quiero que no la cante, que cantándola me agravia. Mira, que negocies presto, que sin ti no se halla el alma. . Aquí no hay que detenerme, que con matarle se acaba. Llamó a la puerta su padre, y él saltó por la ventana. Qué saltasa, o que viniese, fuese alta, o fuese baja, qué se te da a ti, villano? vive Dios, que si me cantas esto que cantando vienes, que te dé mil puñaladas. Señor, en qué te he ofendido? No me repliques palabra, que me enojas más con eso qué llevas? Llevo unas cartas. Para quién? Ellas lo digan, que sin tener lengua hablan. No lo puedo yo saber Dijéronme, qué importaba el dallas en propia mano; y así, por su buena cara, que me deje que las lleve, que voy muy de priesa. Aguarda veré lo que en ellas viene; y luego, si es de importancia sino es acaso que sacas en parte perder la vida. Buena fuera la ganancia. Ruega a Dios por buen suceso, porque más pretto te vayas. Este, sin duda ninguna, es aquel de quien se cantan tantas muertes tantos robos. Dios me libre de sus garras, y me dé buena ventura. Vete y dile, que la carta, que la diste en propia mano, que yo haré lo que me manda. Señor, si no es para él, esta burla no me haga. Si un momento te detienes, te escribirá aquesta daga la respuesta en las narices. Socorredme, Virgen Santa. Ah pobre Virrey de Flander si supieras lo que trata tu Sacretario, no hicieras de Osorio tal confianza. Mal haya el hombre que fía de gente de mala casta sus secretos: olmos verdes, altas, y empinadas hayas, dadme atención, y veréis una cosa la más mala, que vio Flandes, y después veréis por mi ejecutada. Para conservar la gracia del Vir he buscado algunos remedios; mas conveniente me ha parecido usar de la Májica: es necesario qui aunándose todos mis deudos, pues no les alcanzara pequeña parte, me busquen una Hostíia Consagrada, cues te lo que costare, que para cosas que tanto importan, no se ha de repara en el precio. La respuesta aguardo sea con secreto. Osorio, Secretario Ay invención cómo aquesta? hay acción más temeraría? al Virrey quiero llevar las nuevas de aquesta carta, para que conozca y vea a quien secretos encarga. Pero yo he de ser mal fin? no esta bien, que mi hidalga sangre haga esta bajeza; mejor es, pues ya me llaman el Vandolero de Flandes, cobrar más nombre, y más fama, no en Flandes, si no en el mundo, entrando en la Iglelia Santa, y de ella, siendo otro Judas, pues ya tan poco me falta, sacaré el Sacro Agnus Deí, haré eternas mis hazañas, con aquesta hazaña solo no será grande la paga; pero será grande el hurto, por ser la cosa más alta que tiene el Cielo, y la tierra. Vamos, Panio; pero aguarda, tan atrevido has de ser, que la Hostia Consagrada has de robar, y venderla? Que le ofendes no reparas, en tantas ofensas hechas contra su Majestad Sacra? No he de reparar en esto, ya tengo obstinada el alma, y así no hay que replicarme. Solo este insulto me falta, y robando al Sacramento, no me queda más que haga: nadie se admire de verme resolver aquesta hazaña, que pierde a Dios el respeto, el que la conciencia estraga. Por ser noble Don jayme, me lástima verle en prisión, y despacharle quiero: tomad la consesión aquesta noche de Laura, a quien presenta por testigo; y con lo que dijese acabaremos, fulminando el proceso a este negocio. Vuexcelencia verá lo que conviene a mi opinión, y a la de Vuexcelencia. Yo mismo he de escribir lo que declaro, que en los casos de honor importa mucho, que haya secreto, y esto se me ofrece, que es el modo mejor que me parece. Siempre ha lucido en Vuexcelencia la prudencia, y valor, y le prometo, que el efecto también será prudente. Guardad la calle, por si viene gente. Muy poco favorable eres, fortuna, en el caso intentado con mis deudos: qué la carta tuviese tal desgracia. qué al Correo un Villano la quitase! temiendo estoy ahora, que con ella venga al Virrey, y su maldad abone, y que mi mal intento se piegone. Siepre el que vive mal busca la sombra de la noche, que ampara a mal hechores; que como lo soy tanto, la he buscado, para buscar a Osorio, y entregarle la Hostía que pedía a sus parientes, que para cobrar fama en todo el mundo, para entregarla solo a mi contrario, la hurré del Sagrado Relicario. Aquí vive mi padre; bien quisiera hablarle, por saber de mis negocios: y pues buena ocasión la noche ofrece, lo quiero hacer: mas en aquella esquina, si no me engaño, se aparece un bulto: volverme quiero atrás, no me suceda, si acaso es la justicia, alguna cosa; ya que no de peligro, de enfadosa; mas yo he de retirarme, que soy hombre arrellado de el todo? no he temido quitar el Sacramento de Custodia: qué me impide, pues? y vive el Cielo, que he de saber quien es. Un hombre viene, y que no me conozca me conviene. Quién es? quién va no se me encubra, si no pretende aventurar la vida. Si no pretendes el perder la tuya, sal de esta calle luego, que me importa. Acaso ignoras, que mi espada corta? Que corte que no corte, esto conviene. Yo lo mismo te digo, que soy dueño de una de aquestas casas y así veté, antes que se convierta aquesta espada un rayo rigoroso que te acabe; y si hacer lo que digo no pretendes, sospecharé, villano, que me ofendes. Ya me es forzoso usar de la potencia: . mirad que soy Ministro de justicia. La justicia qué tiene en esta casa? Hace el Virrey aquí una diligencia con secreto, y importa que te vayas. Eso no pienso hacer, si no me dices tu nombre, y el Virrey también qué hace. Está preso Don Jayme; y en su abono aquella diligencia se está haciendo; yo soy Osorio, todo lo he contado. Jayme preso? es suceso peregrino: y porqué causa esta prisión se ha hecho? Unas palabras tuvo con la Ronda sobre cierto reencuentro, enfadose el Virrey, riñole mucho; y como su hijo es un foragido tan cruel, tan perverso, y desalmado, que a su primo Don Cosme dio la muerte; ha querido vengarse de esta suerte. Sabes quién soy? No te he conocido. Bien lo creo, que de otra suerte hablaras, si que soy de Jayme hijo no ignoraras. Señor Don Paulo. . Ahora cortesías? sosiega, pues el pecho, que a buscarte venía desde el monte: a Bisborde escribias una carta, que a mis manos llegó; y allá pedías, Consagrada una Hostia a tus amigos. Aquí la traigo, dame treinta reales, como a Judas le dieron tus parientes, que no quiero más paga, y vete luego, que yo guardaré el puesto que tu guardas. Ay suceso como este. este bolsillo tiene los treinta reales que me pider Vete ahora, y procura, que a mi padre le despache el Virrey. Irme no puedo porque aquí le aguardo, Aunque le aguardes. Eso dices? Voto a Dios, que te quite las narices, El suceso se ha trocado, pues en aquelta ocasión vine a tomar consesión, y soy el que ha confesado. Vamos, Osorio. Qué has hecho? quiero fingir lo que soy. Vine Juez, y Juez no voy. Por qué causa? Porque el pecho entró a ver el diamante y mirando su belleza, posponiendo su grandeza, se ha convertido en amante. No imaginé, que tan bella era era Laura; pero ya confesando el alma está, que es de Bruselas estrella. Quise hacer información de su agravio, siendo Juen; pero declareme, en vez de su ofensa, mi pasión. Que voy rendido confieso, sin dejarse Laura amar; mas ella vendrá a rogar, pues tengo a su padre presos Vamos, que os he menester, Primero tengo de hacer otra diligencia yo. Pues qué? Que quien Juez llegó, aquí lo deje de ser: la vida te he de quitar. Pues por qué quieres matarme? Porque aqueso es agraviarme, y yo no lo he de aguantar, Qué te importa a ti? Si importa, que si a mí no me importara, como a mal Juez te déjara. Qué es esto, Osorio? reporta tu locura, y delvario, mira que soy el Virrey. A un mal Juez, aunque sea el Rey, no respeta el valor mío. Cómo intentas ser traidor, si has presumido de sabio? No hay traición, en quien su agravio deshace, si no valor: Saca la espada, si quieres tu partido defender. Es fuerza? Fuerza ha de ser. Eres Osorio, o quién eres? Rayo del sol de mi honor, centella, que ha de abrasarte; y así, empieza a recobrarte, sin que me llames traidor, pues defiendo cara a cara el agravio que me han hecho. No imaginé, que tu pecho esta deslealtad mostrara. No pienso estar con reposo, hasta sacarte el amor, que a Laura tienes. Favor, que me mata este alevoso: Ah traidor, que me has herido. Bien te quisiera acabar, mar quiero me reportar, porque rumor he santido; y si la vida no pierdes de aquesa pequeña herida, yo haré, que toda tu vida de aquesta noche te acuerdes. . Favor, tened a un villano, que ha sido traidor notorio, Qué es esto? Quién es? Osorio tu Secretario. Harto gano de la merced que te he hecho; esta traición te faltaba: Bien dijo, que me fiaba Jayme de un infame pecho. Repare bien Vuexcelencia, que no fui yo. Cómo no, si a esta puerta te dejó, cuando aquí entró mi potencia? También debes advertir, seguirse luego a la entrada, llegar Paulo con su espada, y hacerme por fuerza huir, Qué dices? Aquesto digo. Es verdad? Esto es verdad. Vamos, pues, con brevedad siguiendo aqueste enemigo, Por aquí va. Disparadle una preciosa hombarda, llegue un bote de alabarda a su cabeza, matadle. Gracias a mi buena suerte, que en tan apretado trance, huyendo de lance en lance me he escapado de la muerte. Esta Hermita ha de ser fuerte, y muralla singular a donde me he escapar de la justicia, y su pompa, y hasta que el Oriente rompa el Sol, quiero descansar. En esta Hermita enterré a Cosmes ls ahora fuera tanta piedad no tuviera, como en su muerte mostré, No sé cómo me humané en llevarle a confesar, cuando me salí a vengar: diera un ojo de la cara, porque aquí resucitara, para volverle a matar. Dime porqué me persigues? Qué voz es aquesta, Cielos. quién viene a darme desvelos? Tu enojo es bien que mitigues. Voz horenda, no me obligues, sin ver tu dueño feroz, a que diga, que tu voz viene de trilles cabernas, Dame señales eternas de quien eres, y verás el ánimo que hallarás en mí: cesen las internas. Si tienes ánimo, advierte. Quién eres fanta ma horrible? Cosme soy. Es imposible, que representas la muerte. Ella pone de esta suerte a la juventud más bella, y sin sentirle su huella, por ser infalible ley, sujeta al Pastor, y al Rey, que nadie se escapa de ella. Vuelve en ti mira por ti, si te pretendes salvar, que en esto te lle de pagar el bien que me hiciste a mí. Galán otro tiempo fui, pero no hay gala segura, que hace la sepultura, logrando el mortal trofeo, de un Narciso un horror feo, sin respetar la hermosura. En ti hallo confundido el nombre que recibiste; de Pauso fue el que ruviste, y en Saulo lo convertiste. Vuel ve en ti, cobra el sentido; mi eterna condenación me quitó la confesión. Cese ya el nombre de Saulo, y vuelva Sauso a ser Paulo, pidiéndole a Dios perdón. Notable favor me hiciste, en llevarme a confesar, no te lo puedo negar, piadoso conmigo fuiste; pero advierte, que consiste gozar de Dios Soberano, en que me vuelvas la mano, que con rigor me quitaste, cuando al campo me sacaste; y advierte, que eres Cristiano, que aunque es verdad que pudiera llevarme a su Gloria Dios sin ella, importa a los dos, que se haga de esta manera. Paulo, advierte, y considera, que por reducirte a ti; esto ordena Dios así; y si el sencitido se encalma, no es para que una alma se aleje de Dios así. Cómo te la puedo dar, si yo al Virrey se la di? Que el Virrey te la dé a ti, es lo que has de negociar. Si me pretendo elcapar del Virrey, como lo haré? Aquí tu piedad veré. Mucho el miedo lo resiste. Si tú al Virrey se la diste, que a ti te la dé el Virrey. Qué es esto, Cielos! esoy en los Montes de Farsalia? son encantos de Tesalia? soy Paulo formal? quién soy? como a Bruselas no voy, miedo? mas no te desmandes, y con hazañas tan grandes, que sepa el mundo, es forzoso, este caso prodigioso del bandolero de Flandes. C JORNADA TERCERA ( Sálido de enfermedad, Audiencia hacer tu grandeza. puede dañar la cabeza; mejor es que la Ciudad aguarde a que estes mejor. Advierte, que la quietud es aumento de salud, y así hacerla no es error, porque vivo con cuidado, de que habrá que rrmediar agravios, y castigar al que estuviere culpado; y después de haberla hecho, dejando aquesta inquietud, se aumentará la salud con el sosiego del pecho. También suele suceder, que haya cosas de pesar, que te obliguen a intentar lo que no piensas hacer; y fuera más acertado tomar señor, otro medio, que diera a tu mal remedio. Replicarme es excusado, divertirme quiero así; yo estimo tu buen deseo, entra a lograr de mi empleo. Un villano aguarda aquí. Entre; pures. Entrad, que os aguarda su Excelencia, y tardáis ya. Mas tarde se acabará, si la gente más se tarda. Señor Virrey, a quien ha dado el Cielo Flandes potestad en sus Estados, y ha procedido con tan grande celo, en corregir, y castigar culpados; a los pobres no quite este consuelo, que están sin su favor desamparados. Mire, que no es razón, que sufra, y calle tantos agravios el vecino Valle; posible es, que no llegue a sus oídos los insultos que hace en las Aldeas la canalla infernal de foragidos, robando chozas, casas, y preseas? y sin tener vergüenza de maridos, a las hermosas fuerzan, y a las feas. Vuelve señor por esta causa ahora; muévate lo que el Vallé gime, y llora. Y porque a más compasión te mueva, de la Custodia el Relicario quita, y con poca vergüenza se lo lleva, sin mirar que la prata está bendita. Cuanto más imagina, tanto prueba aquesta gente bárbara, y maldira; y si solo la plata se llevara, no fuera tanto mal, que al fin pasaras mas llevarse también aquel Cordero, que por nosotros fue Crucificado en la Ara preciosa del Madero, siendo entre dos Ladones enclavado, aquel Pan que se parte, y queda entero, y aquel Dios, que en la Hostía esta ecerrado! Repare Vuexcelencia aquella afrenta: qué entre Cristianos esto se consienta! Vuestro celo, Serrano, me ha movido de manera, que salga mi Persona contra aquese sacrílego atrevido, que agravia mi Persona, y los Pastores baldona: armas ha de tomar todo el Exido, y haciendo, pues, de gente una corona, no se podrá escapar de preso, o muerto, aunque tenga el Infierno en el desierto. Decid a los Pastores lo que pasa, y ates que el Alba hermosa el campo borde, una persona esté de cada casa en el estrecho paso de Bisborde; que al que arrevido la montaña abrasa, ha de prender un Escuadrón acorde. Vuexcelencia, señor, viva mil años, para que en paz nos saque de estos daños. . Bie me daba temor en esta Audiencia, que en ella Vuexcelencia ha de cansarse. No ves, que importa mucho la pretencia de un Juez en estos casos? . Alargarse pudiera halla que el mal hiciera ausencia. Es menester aquesto remediarse, y que más se dilate no conviene. otro te quiere hablar. Licencia tiene. Guarde Dios la gante honrada: soy vos el ajosticiado? Cómo tan necio heis hablado? Su lengua estará turbada; justicia quiso decir. Ajusticia, o la ajusticia. yo no llo habré con malicia, mejor no lo sé decir. Qué queréis? Saber quería, si acaso sois el Virrey Sí yo soy. Pues vos, y el Rey sois una gente baldía: perdonad mis necedades, que con mi lenguaje tosco, aunque sea a tu por osco, salgo allá con mis verdades, Si vos presentando estáis josticia, y en ella a Dios; como, me decid los dos, a tan poquitos ahorcáis? La Joslicia es derechera; más paréceme, que ya tan como cayado está, sin su obligación mirar, Decid, qué queréis? Yo quiero deciros con brevedad, que dejando la Ciudad, matéis este Vandolero, y si vos no ponéis casa, lo pedira Dios a vos. Los ojos hacéis canmales? Si fuera yo pedernal, canales no los hiciera; pero estás señales doy, después de enjugar los ojos, la causa de mis enojos, empezarosla a contar. Sabed, señor, que nací, cuando me parió mi madre, y según soy desdichado, debí de nacer en Martes; por no me quedar redeojo siete años mamé cabales, que importa mucho la teta, para crecer un infante. Destetáronme, y quedé, por las faltas de mis padres, que murieron, como todos han de morir, los que nacer que anda de media ladera; porque todos los que mandan, quieren tan alto mandar, que mandando se desmandan, porque es un juicio de Dios los males que el Valle pasa; Qué te ha sucedido? . Un mal, que es el mayor de los males. . porque como un hongo soy por dedentro, y por defueras mas quiero, por no cansar, Quedé después de su muerte, como digo, Zagal grande, que en toda la Serrania era el Rey de los Zagales. El tío que me criaba era hermano de mi madre, que así llaman en mi tierra a los que una madre pare. Muriose también mi tío, sin dejar quien le heredase, que fue su mujer machorra. Yo junté hacienda bastante para pasar en la Aldea: llegó el tiempo de casarme, y aunque no soy muy sabido, hubo quien me codiciase. Careme, sin más arengas, que no es menester contalle, contando como pasó, que también ellos lo saben. Era el diabro de la Novía bonitilla como un Ángel, bastante para querella, sus gracias: y sus donaires. Bobo tras ella me andaba, ninguno de esto se espante, que hace entontecer amor al más discreto, y más ájil. Viendo que también me amaba, la dije, que me belase, y diome por beso un golpe, que me hizo escupir la sangre, Llegó el día de la boda, que lo que he dicho fue antes, habiendo ya hecho el Cura lo que en la Iglesia se hace: después de comer la holía, a las cuatro de la tarde, deseando que llegara la noche, para acostarme; llegó (ay, Dios!) y en hora buena, a donde estaba en el Valle la mi borrega, y cogiola aquel Vandolero infame; y porque yo le decía, que a mi esposa no llegase, a puros golpes me hizo resolgar por los hijares. Con ella se fue, y dejome recién esposado al aire; y aunque mil voces le di, no eran voces importantes: pensé que me la volviera el ladrón después de hartarse, mas debe de estar hambriento, pues que nunca me la trae. Ya perdí las esperanzas, y por eso vengo a habrarle, para que me haga josticia; y si hacer josticia sabe de ese Ladrón, saque gente, que le prenda, o que le mate; A aquesto solo he venido, deshacer un agravio trate, sino quiere, que otro tanto de él se diga en estos Valles, Quédese con Dios, y mire lo que he dicho, y lo que hace; que es peligroso el oficio, si de él se tuercen las llaves. Has vasto el Serrano honrado, qué de cosas nos ha dicho? Con su serrano capricho su intención ha declarado. Deja, señor, esta Audiencia; que convaleciente estás, y en élla cosas verás, que te acaben la paciencia. Lotario, no has de ser parte para dejarlo de hacer. Ya entra, pues, una mujer, que aquí aguarda para hablarte. Si una mujer puede algo con los hombres, mi Rey valeroso, escucha mis voces: Mujer he nacido con obligaciones, y estas mismas hacen, que a tus pies me postre, Para no cansarte, hija soy de un hombre, que sin darte cansa tienes ena prisiones; y si alguna ha dado, en quien nació noble, no es tan gran delito, que un Virrey se enoje, y que tro me ascuche, Cesen ya pasiones, que bien no parecen El que a Dios imita, es bien, que no ignore, que justicia hace sin aceptaciones; y cual monte mido en los sacros Orbes a buenos, y malos, aunque más le enojen, Adiós representa, y es bien te conformes con él en el suelo, porque el Cielo goces, Si no tiene culpa de que se malogre en mi casto pecho tus intentos torpes, Si yo soy culpada, a mí me aprisionen tus Ministros fieros. Dígase en los montes, que por no quererte en prisión me pones; que aunque no es justicia, es venganza de hombres, Muevante sus canas, ya que no mis voces, Repara, y advierte, que son canas nobles. Y si de mi hermano delante me pones los insultos grandes que hace en esos montes, salgan de Bruselas fuertes Elcuadrones, que acaben su vida; y mi agravio borren. No pienses que vengo a decirte amores, ocasión te mando de estas ocasiones. A mi padre pido; y si no me oyes, y me haces justicia, me partiré al bosque, y mudando el traje de mujer en hombre, trocaré montera, ceñiré capote, juntaré cuadrilla de infienes varones, que a mi padra libren sin que se lo estorbes; Pues cómo así te alborota como estás tan imprude en mi presencia? Hola. er Si así de verme te no negociaremos y si temes las pisto y la daga, no la te que todo a tus pies se Conocesme? y después de aquedo, de tus sinrazones, para el Juez apelo, que gobierna el orbe. Oye hermosa Laura, vuelve, porque logres todo lo que pides en tus peticiones. Ve tras ella, y dila, que se deseñoje, y que vuelva en cera su pecho de bronce. Quítenle a su padre todas las prisiones, váyase a su casa libre, de ellas goce; dígala, que vuelva, antes que la noche con sus tocas largas los montes corone, a verse conmigo. Con pasos veloces va rompiendo el aire, Y a mí el pecho romp Voy a lo que mandas; y si los rigores de mujer olvida, yo le haré que torne. Quién vio libertades con tantas sazones? qué dulces palabras en pecho de bronce! el alma me llevan sus hermosos soles, y temiendo quedo ser otro Faetonte. Determínome a llegar, que en caso que tanto impor importa arriesgar la vida si esta perdida la honra; huélgome que solo estés Si conozco. Huélgome que me conozcas, por no cansarte, y cansarme, en relatarte mi historia. Ya sabes, que Pavió soy, y ya sabes, que mía obras malas son yo lo confieso, que en Flandes están notorias, También sabes, que maté, sobre cierto caso de honra, saliendo al campo, a tu primo; llevele Dios a su Gloria, como a otros muchos que he muerto, Bien ré también, que no ignoras, que cumpliendo mi apetito, he sido Tarquino en Roma. Muchas veces robos hice, mas que hizo el Turco en Roma, pues robé desde Ciudades, hasta las pagisas chozas. Todo ha sido por huir de la Juticia, que asombra este nombre a quien mal hace, y a quien libertades goza. Mas cuando un noble se atreve, quizá es que le ocasionan a deslustrar su grandeza, dando al traste con su pompa, Sin temer a la justicia, montes tala casas roba, maridos quita a casadas, y a las doncellas deshonra, Rigor no le atemoriza, porque como todo topa en mayor, y el que tal haze trae arrastrando la loga: mil imposibles intenta, sin temor de negras bocas, atreviéndose a Dios mismo, hasta entre adoradas Hostias; pero con todo acobarda la muerte, que con su corva guadaña, nunca respeta a Traras, ni a Coronas. Así quien su vida estraga, busca las funebre sombras de la noche que le ampara de quien le sigue y le acosa. Las grutas de los peñascos altos le sirven de alcobas, a donde en brazos del sueño, sobresaltado reposa. La más regalada cama es de retamas, y el cobas; la almehada es la alforjuela, la capa sirve de colcha. De aquesta suerte he vivido, sin temor de que me cojan Ministros de la justicia, ni de Alabarderos tropa. Nunca temí, si no fue cuando a ti en la calle angosta de las casas de mi padre, esta espada cortadora, según dijiste, te hizo sola una pequeña boca; que pequeña fue, sin duda, pues aquí la vida gozas. Mucho entonces me apretaron, y me fue ocasión forzosa poner en mis pies talares, porque más vuelen, que corran. Huyendo entonces de ti, y es harto, que reconozca mi fuga, llegué a la Hermita, a donde yo hice honras funerales a tu primo, y entre confusiones locas, dos mil discursos hacía, de mi agravio, y mi deshonra, aunque armado de valor, escuché unas voces roncas, que en gualdas me convirtieron las mejillas de amapolas. Una figura delante se me puso temerosa, que en un instante, sin armas, me postró las fuerzas todas. Díjome, Don Cosme soy, y tus entrañas piadosas, por llevarme a confesar, me han de dar eterna Gloria: Solo falta, en este caso, para pisar las alfombras de los matizados Cielos, a quien Sol, y Luna adornan, restituirme la mano: Sácame de estas congojas; y advierte, si no lo haces, que gozar de Dios me estorbas; que aunque es verdad, que sin ella pudiera entrar en la Gloria, sin duda; mas Dios ordena esto así, porque te importa. Virrey, por la mano vengo, si acrso tú me la tornas, podré hacer aqueste bien a Cosme, qué gime, y llora. Bien sé, que por culpa mía, según sospecho, aprisionas a mi padre: yo confieso, que es acción dificultosa el entregarme yo mismo; pero viendo, que ya sobran tantas culpas, que en mi causa para mi mal se amontonan, por dar fin a aquesta vida, y por darla al que malogra la suya en tristes prisiones, si lo que pido me otorgas, doy palabra de volver dentro de muy breves horas, después que le lleve a Cosme la mano: misericordia no pienso pedir después, sino que el Mundo conozca el rigor de la justicia, y escarmiento en mi persona. Quién vio más notable caso desde el Olimpo al Ocaso! Quien nunca imaginara, que un mal hechor a muerte se entregará Confusa el alma se alborota, de ver el pensamiento en batalla. Lo que he prometido, en breve tiempo lo verás cumplido; y si no lo cumpliere, quien de mi sangre más amigo fuere, siguiendo mis pisadas, al descuido me mate a puñaladas. Temo quedar burlado. Mi pensamiento tengo declarado, y tan claro no hablara, si burlarte quisiera o lo intentara. Quiero darte la mano, pues en tal caso más que pierdo gano, que cuando sea mentira, es hacer contra ti montes de ira. Laura con Jayme viene. Hablarlos de esta suerte me conviene: Vamos donde haya asiento, mudo, y cor fuso voy de este portento: Vamos. Cosas más grandes. de aqueste bandolero verá Flandes. A fe, que si yo le cojo al infame Vandolero, que sin ser buen Ballestero ha de quedar paticojo. Es tan honrado el Virrey, que la diligencia hará tan bien, que no faltará un instante de la ley. Llorente, cómo le hablaste? Cómo Lisardo le habló, Cómo fue? Qué sé yo. Y qué hiciste cuando entraste? Quiteme la caperuza, he hinqueme de rodillas, y luego puesto en cuclillas, como si fuera Lechuza, y con habra bien compuesta toda mi historia conté, y a la Aldea me torné, sin aguardar la respuesta. Eres tan bestia, que harías todo lo que aquí has contado, Mira, yo no só Lletrado, ni estidiado Teologías, más apostaré, Tirreno, que a mi mijor me entendió, que no a Lisardo. Eso no, que está de sentencias lleno, y puede hablar con el Rey, como el que más canas peina. También yo con la Virreina, pues habré con el Virrey. Disputas queden aparte, y vamos a ver la gente. Aquí se queda Llorente, en tanto que se reparte. Solo tengo de quedar? Qué importa que solo quedea? que sintiendo alguno, puedes con sola una voz llamar, y entonces acudirá el Escuadrón altanero, y el infame bandolero con su vida acabará. Bien está, mas no quería, que llegue aquel bellacón, y con solo un mojicón me deje la lengua fría. El miedo piede, Llorente, cerca estaremos los dos. Miedo, encomiéndate a Dios, adiós, y a la buena gente: quien me metió en ser Soldado con aqueste Vandolero? porque soy mal Ballestero, aunque vengo tan armado, Por aquí no ha de pasar, este paso está seguro; pero si viene, yo juro, que una voz sola he de dar, Desarmarme quiero en tanto, que se arma la procesión, que hacen a este Ladrón, sin conocello por Santo. Paulo mucho se ha tardado, aguardar será mejor; que ya se acerca el albor en la margen de este prado. Esta noche no ha venido, aunque alumbraba la Luna, a verme; sin duda alguna, que alguna presa ha tenido de importancia. Gente sueña: señor Llorente, chitón, que pienso que es el lladrón, que se viene a la melena. El mundo me ha de temer: o, quien cogiera a Llorente al pie de esta clara fuente, para enseñarle a beber Llorente dijo, a fe mía, en muy gran peligro estamos, Boquita, si no callamos, sospecho que habrá crujía. Un bulto allí se ha movido, hacia él quiero acercarme. Ni puedo, ni oso menearme, porque ya todo me in, Quién eres? Callar, an. Quién eres? Hola, tan. A quién das voces? quitarete el alma a coces. Por qué tan recio me hieres, si yo no te he hecho nada? Porque no dices tu nombre. Es posible esto te asombre? el alma tengo turbada; que yo soy: quiero acercarme, y llamar a mi cuadrilla. Sin duda, que haces gavilla para venir a buscarme; mas poco importa, que soy fiero rayo de Faetonte, para abrasar este monte. Hola, aú; turbado estoy. Qué importa que llames gente? que asombro soy de esta tierra, y basto para hacer guerra desde Levante a Poniente, Adónde estás? Aquí, aquí, que le tengo: ay, que me mata! Todo el Valle se desata, puesto en armas contra mi; ya no me puedo esconder, no escaparé de sus manos, que son muchos los villanos; no me podré defender, y ha de ser fuerza entregarme. Este en el lazo cayó. Lladroncillo fementido, ahora pienso vengarme. Tu Capitán dónde está? habla. Es mudo? lindo cuento! Pondrémosle en el tormento y en el potro hablará. Dime, pobre Vandolero, quién te metió a ser Ladrón? Vamos hacia el Escuadrón, que de esta prisión infiero, que empezará nuestro bien. Vandolerillo insolente, quien os metió con Lloren te? Bien merezco este desdén. No puede el Virrey tardar, salgamos a recibillo. Yo os voto al Sol, Ladroncillo, que me la habéis de pagar. Mucha amistad el Virrey con Don Jayme tiene ya, mas presto la perdera, de los hechizos la ley. Después que de la prisión saco a Don Jayme; me trata con desdén, y me maltrata, desdorando mi opinión. El amor de Laura ha hecho, que le estime, y me aborezca, mas haré antes que anochezca, que le aborrezca su pecho. Para hacer mi intento llano, solo me falta picar la Hostia, que en el Altar tanto venera el Cristiano: Y acabándose el hechizo, logrando mi pensamiento, hará este encantamento, todo lo que amor deshizo. Ea, brazo, que ya es hora de deshacer en el suelo al que es Rey de Tierra, y Cielo, y al que este Pan atesora: echará el mundo de ver, viendo aquí partirle en dos, que en este Pan está Dios, pues que se deja ofender. Gusto mis deodos tuvieron en darle penas dobladas. y aquí han de ser puñaladas, los que allá azotes fueron. Mis brazos esgrimirán contra esta Hostía la ira, que es embeleco, y mentira, decir que es Dios, lo que es Pan. Qué es esto? quieres ya ser mi declarado enemigo, manifellando conmigo las furias de tu Poder? De qué, di, te aprovechó el ser tan grande hechicero, si al fin puesto en un madero toda tu ciencia acabó? Suspenso tengo el juacio: partir no puedo este pan. Detén el brazo, Abrahán, que bueno está el Sacrificio. Yo, cuando, pero, señor. , o Quién esta sangre te ha hecho quien se ha atrevido a tu pecho quién ha sido el agresor? turbado, y ensangrentado estás; tanta turbación ostenta en ella ocasión: quién es, Osorio el culpado? no bastó, que el Pubio injusto dijo con mil regocijos, sobre nos, y nuestros hijos caiga la sangre del justo? Pretendías tú, villano, con aqueste atrevimiento dar la muerte al Sacramento, que as la vida del Cristiano? Flandes, qué dirá al Virrey, cuando conozca, que ha hecho caudal de un aleve pecho, sin Fe, sin Dios, y sin Ley? De mí mismo estoy corrido; bien Jayme me lo decía: yo el castigo merecía, por haberte engran decido. Dime tu intento alevoso, habla. Cómo puedo hablar, si la lengua al paladar está pegada y no oso, aunque quiero? solo digo, que la codicia lo hizo, intentando, que un hechizo te hiciese siempre mi amigo. Hola, gente, encended luego una hoguera, que ha granjeado conmigo morir quemado en un rigoroso fuego. entrad todos, sepa Flandes de Osorio el atrevimiento, y del Santo Sacramento esta maravilla grande. Qué es esto? Qué puede ser, sino una aleve bajeza de Osorio, y una Grandeza de Dios, y de su Poder? Llevadle; y en una hoguera acabe su alevosía, que también yo merecía muerte cruel, y más fiera. Qué ha hecho El Cielo maldiga hombre de tan rmala fe; decirlo yo no sabré, mas esta Hostía lo diga. Aquí veréis el pecho abierto, y roto por un Longinos nuevo, de Pelicano Sacro, que da cebo a sus hijuelos desde el alto Noto; pero no le ha imitado, que más ciego que estaba se ha quedado. La falta de Sacros Corporales supla aqueste pañuelo; llevemos a este Dios de Tierra, y Cielo a su Custodia, donde este adorado, lo que de este fue aquí menospreciado, No me dirá ahora Vuexcelencia, viéndolo por sus ojos, que pretendo, sin razón, el darle enojos, cuando llega a mirar esta insolencia. Ya, Jayme, he conocido, que siempre fue villano un mal nacido: Vamos, porque en pensarlo el juicio pierdo, y es razo, que esta afrenta se castigue, y que yo no lo consienta. El Cielo lo ha querido, que es lo que tiene premetido. Por aquí va, matadle. Deténgale Tirreno, que es Alcalde. Vamos, vamos apriesa. Diera un novillo por hacer la presa. Con esta vida pago; y así, si alguno intenta ser valiente, verá la muerte en pago, de quererse mostrar tan diligente. porque no hay cobardía en el que con certeza a morir guía. Detén el paso, Paulo, que aunque te sigue Escuadra tan vi llana, ya dejes de ser Saulo. Yo seré tu muro, y barbacana, que no es mucho defienda. a quien me dará el Cielo con mi preda. Esta, Cosme, es tu mano, acción valiente, y arrogante ha sido, siendo yo tan tirano, pedírsela al que está de mi afrentado: Mi palabra he empeñado, y tengo de cumplirla, como honrado. Yo agradezco, y estimo este cuidado. Paulo, y diligencia. Vuelve a donde mi primo de tu muerte determine la sentencia; mas lleva por con suelo, que si te confiesas, tendrás por premio el Cielo: y yo con aquesta mano me voy al Impireo Soberano. El Escuadrón villano temor me da en verle tan cercano. Vete, pues, pierde el miedo, que en esta parte a defenderte quedo. Queda con Dios, amigo, y pídele también, que me perdone. Yo pienso estar contigo, cuando en el Cielo sacro te corones. Adiós, Cosme. Adiós, Paulo. Ya me pesa del tiempo que fui Saulo. No tiene de escaparse, aunque baje a las grutas de los infiernos, Tiempo es de sosegarse. Esta figura me hace el vientre tierno: quien diabros me ha metido en seguir este infame foragido? Sin duda, que es la muerte, aqueste nos espanta, y aníquila. Diera algo por no verle. Mas quisiera yo ver mi esposa Gila, Libres podéis volveros, que solo sirvo aquí de defenderos, Ya llegará Paulo; no tenéis que buscarle; caminad ya despacio, no os cansáis en seguirle, que es constante; que con seguro vuelo lleva pasos seguros para el Cielo. Qué es esto, Cielo santo? sin duda aqueste es algún encanto. No estoy en mí de espanto. Sin fentido me ha dejado este porteto. Aunque no le alcancemos, vamos tras él! Aí nos andaremos. La palabra he dado, de que yo mismo a la prisión me vega. Con Cosme he negociado, haga él ahora lo que más convenga, que en estando en sus manos, mas que me maten luego los villanos. A tu Palacio vino, que por la puerta falsa se ha escapado. El caso es peregrino, y caso prodigioso el que ha pasado. Mi persona, y espada a tus pies, gran señor, está polirada: mi palabra he cumplido, ahora de mí haga tu grandeza lo que fuere servido; córteme, si quisiere, la cabeza, y publique a voces mis delitos, y culpas tan atrocer. Lícito ahora fuera, mi grandeza mostrar en este caso, y que perdón le diera, si todo Flandes no saliera al paso; más consultarlo quiero con el bárbaro vulgo novelero, Llévenle a las prisiones, Botario, luego al punto. A fe, que ahora pagarás estos negocios, antes que vuelva la dorada Aurora. Por merecer la muerte, yo me vengo a entregar de aquesta suertes Vamos, Lotario; amigo. Bien sabe el Cielo como no quisiera ser de aquesto testigo. Si aquesta muerte yo no mereciera, procurara escaparme; mas hago aquesta acción para salvarme. Deme albricias su Insolencia. . De qué? De que ya el Lladrón le tenemos en lla trena, Quién vio mayor inocencia. el premio que has deseado, primaro otro lo ha ganado. Mal haya quien me parió, pues que tan tarde he llegado: mas huélgome de haber visto puesto en aquel hogueril aquel hombrecillo vil, que de estocadas dio a Cristos que de buena gana ardía; porque más no os atreváis a la Hostia, así pagáis, desde aparte le decía: Y él, como yo me alegraba de verle estar calentando, miraba de cuando en cuando, hacia mi derrenegaba. Bien está, y qué decír vosotros de Paulo? Digo, que muera aqueste enemigo. Yo digo, que si advertís bien en los males que ha hecho, que merece muerte fiera. Yo digo, que en otra hoguera le puedes costar el pecito. Sentencias serán bien dadas, acabar así los dos, pues el uno vendió a Dios, y otro le dio de estocadas, Salid fuera. Está muy bien. Yo haré lo que convín lere. Y en fin, y si no lo hiciere, que le lleve el Diabro. Amen. Puesto queda a buen recado, y con seguras prisiones. Qué es esto? Dos peticiones, una Don Jayme me ha dado, y otra Laura. Pedirán, que le perdone. No sé; mas si gustas las leeré, y ellas callando hablarán. Leed lo que pide Jayme. La piedad de padre me obliga suplicar a Vuexcelencia la tenga con mi hijo; confieso que ha sido malo, y que tiene bien merecida la muerte; mas quien se entrega de su voluntad a que se ejecute, da muestras de arrepenti- do. Suplico a Vuexcelencia, y pido justicia, Don Jaime. De Laura la petición lo mismo vendrá a pedir. De ella lo podrás oír, si quieres darme atención. Lee lajetición de Laura. Rigor parecerá pedir justicia contra mi hermano; mas quién fue tan cruel con mi esposo, no es mucho, que yo lo sea, en pedir justicia que merece, por haber dado muerte a Cosme; recto Juez soys y yo mujer viuda; el mú vuestro primo; por muchas caus rece, que a Pauso se castigue justicia que pido. Laura Execútese es rigor de la Jupacia esta vez, desapasionado Juez, sentenciese a mi favor, porque es hacer injusticia, en tal caso, ama amor. Yo pido Misericordia. Yo, señor, pido justicia, Ya ahora el alma codicia un tercero de discordia. justicia, señor, os pido, y para que me la deis, no es menester que miréis mas, de que estoy sin marido. . Es muchacha, y como tal, no sabe lo que se pide, pues tan indiscreta impido. mi petición paternal. En Dios la Misericordia. luce más, y más campea, aunque a la justicia sea mas igual esta discordia. Confieso estoy esta vez, Jayme, confuso, y turbado, y así os elijo por Juez, sentencie vuestra inocencia. Esos papeles tomad, admítase mi disculpa, y fulminada la culpa, el que os parezca firmad. Mirad si os quiero, y estimo, mas es justo que advirtáis, que vos, padre, y Juez quedáis, y yo me voy, Juez, y primo. Qué he de hacer en este caso? quién vio confusión más grande? yo Juez, y primo me voy, y vos quedáis, Juez, y padre. La conciencia me ha encargado, y es bien que yo la descargue, que es valiente la conciencia, cuando es enferma la carne. Conciencia, y sangre pelean; qué he de hacer en casos tales? si la conciencia me aprieta, me aprieta también la sangro, Que viva, clemencia dice; la justicia, que descargue el golpe de su rigor: quién vio más terrible lance! endarme quiero los ojos, y ser jugador de naipes, barajando estos papeles, y a quien la suerte tocare, puedaperdonar, que amor, y conciencia aquesto hacen. Pluma, y tinta tomar quiero, y luego firmar. ya está hecho el mal, o el bien; ahora quiero ausentarme, y el Virrey luego ejecute lo que de mi firma hallare. Con una banda en los ojos, dando suspiros al aire, salió, señor, de esta sala. Llaga, y mira esos memoriales, Aquí firmó. Qué con tiene? Este pide que le mates, y confirma lo que pide. Yo no puedo revocarlo, que pues lo firma su padre, justicia es ejecutarlo; y así pronuncio, que acaba atenaceado: Lotario, ve luego a notificarle la sentencia que al momento, sin falta ha de ejecutarse. Si la vida no le quitas, no has de poder escaparte del vulgo, que a voces dice, que una vez con él acabes. El vulgo puede aquietarse, porque luego ha de morir. El Cielo, señor, te guarde. A besar los pies Reales, si los merece, ha venido, quien sus ojos hechos mares trae del sentimiento de un hijo, que por sus delitos graves, yace, señor, al suplicio; esto la justicia ha hecho, que siempre más que amor hace. Aunque con lágrimas vengo de la muerte miserable de mi hermano, Vuexcelencia nombre de Trajano alcance. Levantad. Aqueste hombre, señor, estaba preso en la Cárcel, y dice, que hablarte quiere. Aunque estoy en este traje, no soy hombre, mujer soy, y sobrina del Alcalde, desposada con Llorente. Todo el mundo se me aparte, que es Gila, mi desposada, y es tiempo ya que me abrace. Cómo estás de esta manera? La vida haciendo en el Valle, la robó aquel Bandolero, y fue una dicha notable, prenderla sin conocerla. Ea, vamos porque se acaba la boda. Yo también quiero, remediando tantos males, pues Laura está sin marido, y yo la he amado constante, quedar casado con ella, si gusta de ello Don Jayme. Yo soy quien en ello gano; Vuexcelencia me dé antes a besar sus pies por tantos favores como me hace. Gran señor, habemos visto con ánimo muy constante morir a Paulo pidiendo a los pequeños, y grandes, le perdonen sus agravios; y después de confesarse quedó de aquesta manera. Cubrid aquese cadáver, que mis ojos se enternecen: Ay, hijo, quiero abrazarle. Detente, Jayme, yo haré le hagan honras funerales, como su sangre merece; y después que esto se pase cumpliré lo prometido Porque con ello le acabe, después del perdón de faltas, el Vándolero de Flandes.