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Texto digital de La azucena de Etiopía

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Atribución tradicional
Francisco de la Torre y Sevil
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Francisco de la Torre y Sevil Segura
Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La azucena de Etiopía. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/azucena-de-etiopia-la.

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LA AZUCENA DE ETIOPÍA

JORNADA PRIMERA

Salve Soberano Rey, Salve Monarca supremo, De Apulia. De Italia, Y todo. cuanto incluie el universo. Salve invicto Polidetes. Salve Polidetes Regio, Gr Insigne. Cuio nombr poder significa inmenso. Salve Perseo invencibl Salve triunfante Per Prudente Sab Hijo heroico igual en tiempo al sin tiempo. Salve Espíritu divino. Salve Espíritu abeterno. Amor. Voluntad. Que de altas luces procedes incendio. Salve Dios, que así te aclama la adoración de tus pueblos, para esplicar dignamente tu amor, tu ciencia, tu imperio. Medusa soy, y la vida, porque con la tuia aliento. Fíneo soy, y el estado de la gracia que en ti adquiero. Salve otra vez dueñosumo. Salve otra vez dulce dueño, Escuchad, atended admirados, suspensos en sola una palabra, sin voz, muchos conceptos. El Rey más soberano, que saludáis atentos, sin mudar sitio viene, de la vida, y la gracia a los ruegos, aunque nada le falta estándose en sí mismo la fábrica del mundo, lugar le ofrece, mas nole da aumento, para hospedar la Esposa que aguarda con el tiempo Celestial Paraninfo, publicó sus decretos, y en la región del aire, alado Mercurio los revelo, de flores, y de estrellas ilumina la tierra, y el Cielo; atended, escuchad, admirados suspensos, en sola una palabra, sin voz, muchos concentos. Qué gloria! Qué majestad! Rendirme a sus plantas quiero, A sus pies quiero postrarme. Torpe voy. Turbado llego. Que a vista de sus grandezas tiemblan Coronas, y Cetros. Medusa que de la vida eres raío, eres bosquejo, porque solo la belleza, es alusión a lo eterno. Fíneo en quien de las gracias el noble estado contemplo, porque solo en la fe cabe tan alto merecimiento; Hijos, amigos, vasallos, que en los dilatados Reinos de mi inmensa Monarquía, con migo reináis aún tiempo, llegad, llegad a mis brazos, hallen acogida en ellos como en su primera causa vuestro amor el amor vuestro. cion guiado De tu inspiras. De tu impulso al movimien Favorecida. (to. Obligado. Llego a hablarte. A hablarte llego. Ya se lo que me queréis, y aunque nada ignorar puedo por el gusto de escucharlo, que lo repitáis consiento, hablad, decid, pronunciad las razones, que en mi pecho se forman, y en vuestros labios se repiten como en ecos. Da nos Reina a tus vasallos. Da Emperatriz a tu imperio. Qué respetemos humildes. Que obedientes veneremos, Y ya que ser como tú no es posible. Y ya que veo, que no te puedo igualar. pues Pues conozco. Pues confieso. Que unicamente. Que solo. Tanto es como tú, tú mismo, Mano tienes. Con poder. para todo te contemplo Forma, Fabrica, Dispón, Con tu saber, Tu consejo, Intacta, Pura, Sin mancha, Con aquel punto primero. En aquel primer instante, De su animado conceto. La que mirada a tu luz. La que vista a tus incendios, Merezca alcanzar de Dios, Lo más que hay que ser, sin serlo, Qué dulcemente le suenan estas voces a mi afecto: Que bien la vida, y la gracia explicaron mis intentos. Qué respondes? Que nos dices? Que lo que pedís concedo, y obra tan maravillosa a mi Hijo la reservo, Aunque me cueste la vida salir con la empresa ofrezco. En vuestras manos Señor el espíritu encomiendo. Así le diré a mi Padre, cuando te pierda en un leño. mas será sin caer yo, pues si preservar pretendo con morir, de una caída, a la que por Madre espero: librándola del peligro del pecado monstro feo, no solo ella, que es el fin, mas no ha de caer el medio. Con admiración te escucho. Con admiración te atiendo. Hijo! ya llego la hora de publicar el secreto, que en la mente reservamos. dile, pues eres mi Verbo, Dile pues eres la luz de soberanos reflejos, y la verdad, que desnuda, se adorna de esplendor bello. de clara luz. Esas glorias en ti miro, en ti contemplo. El gran Dios primera causa de las causas abeterno, luz de la luz, porque él es luz, que en sí mismo está ardiendo por comunicarse a todos, sin necesidad de hacerlo. Y también para que tenga la Reina que habéis propuesto, prevenido dignamente de tránsito el aposento. De la nada da principio al grande, al raro portento de la fábrica del mundo, en cuyo círculo bello son puntos las maravillas, y son líneas los portentos. Tu dispofición no alcanzo, Tus juicios no penetro. Su poder, saber, y amor veréis aquí, estad atentos, al asombro, que os convido, al prodigio, que os prevengo, al pasmo, que os aseguro, y al milagro, que os ofrezco. Y permita el estudioso por la piedad del misterio, que del histórico pase al alegórico intento, l a Atended, escuchad, admirados, suspensos, en sola una palabra sin voz muchos conceptos, Al poder, que mi voz mi impulso encierra, se forme el Cielo, criese la tierra. y de mi sacró Oriente, pase la luz del orbe al Occidente: ̱e eo ̱ , s r tr. , que a su Esposa previene Regio, antes de las caídas a hecho el Cielo? ollad . Parezca el Firmamento, divídanse las aguas de su asiento. y el mar, que con los vientos se acaudilla, olemarnos ilos límites no rompa de la orilla, Aunque del mar el nombre María incluya él está lleno de agua, y ella está pura. Descúbrase la tierra, y sus primores, d árboles, en plantas, hierbas, flores, ta uy sus amenos sitios dilatados; en montes, selvas, valles, y collados. Por natural la tiene toda, la tierra, solamente en la Mancha es forastera. A ti vozobediente la tiera! está presente, i libre de oscuridades, porque arguya, que allás tinieblas sigue la aleluya. Iluminen el Sol, Luna, y Estrellas Oiláase esas bovedas bellas oljas el teatró que en varios orizontes los remates fabrican de los montes. Delvestido la culpa será el origen, y como no la tiene dl S . Los mudos peces, y parleras aves saluden con suaves soñoras armonías, al que fue siempre luz, sin tener días. En escamas, y plumas no es blen la aplaudan, ni buitre; que es sin hierro, ni pez; que es blanca; Pueblen los animales, disintos en espece, y en señale, con estendido aseo los bosques, y los prados, que hermoseo; y porque más admire, más asombre hagamos en el sexto día al hombre a nuestra imagen propia, y semejanza, Ya de los dos se logra la esperanza. Delbarro Damásceno fabricado, y de su mismo espíritu animado, ser, y forma recibo, por ti soy, por ti aliento, por ti vivo, La vida en ti le doy, en ti la gracia. Tuya es mi obediencia, y mi eficacia. Llega Adán venturoso a mi perio mmoido. quelase Se so y el brat de polide La materia, que tienes preparada, La que en el hombre es ya forma animada, Después de formación tan milagrosa, Sirva Señor también para tu Esposa. Porque de barro limpio la fabricara, a su Dios con las mano; cogio en la masa, Suinfuudia, a contdeo lo me convida porque en fin es de gracia, y es de vida. Dormido se ha quedado, de una costilla del siniestro lado Eva se forme, Lindo sobre gueso. Despierta Adán. Si hará, no hay duda en eso, que en siendo uno casado, n De mi adorada Esposa la presencia; el cumplimimiento fue de tu clemnecía. Las demás cosas dejo, porque sin duda. comparadas con ella son cratiras, Nada falta que hacer. Todo es perfecto: pero más ha de ser aquel conceto, que en mi divina idea se compone, se adorna, y hermosea? y para disponer tan alta gloria, vuelvo a unir lo alegórico a la historia. Adán unico Rey de cuanto encierra la redondez florida de la tierra, que notada a las luces de que es copia le pertenece el nombre de Friopia. Este Adán es Sefeo extrañas cosas veo, que blanco queda, y en grandezas franco, temo no pare en negro, y quede en blaco. Dueño eres ya del uno, y otro Polo, con un precepto solo. Mi voluntad es tuya. Arbitrio tienes? para elegir los males, o los bienes: de la fruta de este árbol reservado no comas, que un bocado dap milo te costará la vida. nagaladaá al Hy qué frata será la prohibida? ya por comerla estoy con impaciencia, si será limoncillos de Valencia, espejuelos, perada, jalea, mermelada, cascas de cuatro suelas; o turrón de Alicante sacamuelas, sacadientes, raigones, y colmillos, pues todos sus bocados son gatillos. Ya verás como acierto a obedecerte. Tuya será la suerte. Si observares mi aviso por Alcázar te doy el Paraiso, y en Andrómeda bella hija tuya, y del Cielo clara estrella: mi mayor eficacía el Erario, el tesoro de la gracia, y pues Mar ha de ser de la hermosura, este nombre de Mar nos asegura con alegre armonía, que Andrómeda es lo mismo que María, Indigno soy de tan supremos bienes, Vamos Hijo. Al descanso le previenes. Así lo dijo Dios. Ea criaturas aplaudid al Gran Rey de las alturas. Qué cabal queda el hombre! Adan. Gran Dios. El nombre no te mude un deseo, hermoso siempre sé, nunca se feo. Atended, escuchad, admirados, suspensos, en sola una palabra sin voz muchos conceptos Adán Príncipe de Etiopia sin la oscura perfección, porque no cabe borrón donde está de Dios la copia. De todo el orbe señor, a quien obedece atento del mar, tierra, fuego, y viento, la luz, pluma, escama, y flor. Padre que solo alcanzó, sin mil cuidados prolijos, tener todos estos hijos, bien haya quien los pario. Este es el Mundo. A besar me da señor de los dos solo un pie, Uno? Y por Dios, que tiene mucho que andar. Levanta. Yo he de besallo, Cómo aquí no has parecido Mundo? Porque ando perdido. Malicias tienes, aí callo. . Tu hija soy no me pierdas. Tu gracia soy no me dejes pues el peligro me acuerdas. Adán. Tu albedrío aquí ha de obrar. Adán, Esposa, a mis ojos más hermosa, que todo cuanto adquirí. A competir, o qué error! con deidades se aventura. Mi singular hermosura no consiente otro mayor. toma, y come. Amor tributa a tu beldad su albedrío, luego también puede el mío ser tuyo, prové la fruta. Qué has hecho hombre? No lo sé. mas ya lo dice este nombre, peque, porque en fin soy hombre. De mi propio huyendo iré, Sin mí estoy. Sin mí he quedado. (erte. de Vida me ha vuelto en mú de Gracia, la dura suerte, me ha convertido en pecado, seguírale mi furor, aunque ocultándose está, pues siempre el pecado va adonde va el pecador. Tu alcance mi brazo fuerte siga también indignado, porque es sombra del pecado la oscuridad de la muerte. Mundo. Diablo, que nombrar no quiero el otro enemigo, si bien hablando contigo es fácil de adivinar. qué hemos de hacer? que enojado Dios con nosotros se ye. La causa eres tú, Por qué? Por qué? por haber criado manzanas, higos, y brevas, para reclutar las listas de los médicos tropistas, que hacen al sepulcro levas. El que ha sido la ocasión de nuestro mal viene aquí. Fue la destemplanza? Sí. Pasó a gula, y ya es sigo. Mundillo, Tierra. Los dos de gusto estamos ajenos. Los duelos con pan son menos Figón mi sustento es Dios. En él mi regalo estriba. Sin faltar a sus consejos. pueden comer mis conejos, pues son de tejas arriba. Perdímonos en la infancia. Eso me da a mí la vida, pues de la gente perdida se compone mi ganancia. En el daño sucedido en granjería se encierra, pues darás pan como tierra, y vino como llovido. Mía desde hoy has de ser. En este mis dichas fundo. Ella no se ha dado al mundo? pues echárase a perder. Pero qué blanca azucena? Pero qué blanco jazmín? De los pensiles del Cielo. Del soberano jardín, Con bizarrías, Con traje, De cazadora gentil, Es la que a los dos, se acerca, Es la que se acerca aquí. Alto Numen, Padre eterno, en cuyo imperio adquirí, ser por Hija, Esposa, y Madre, tres veces Emperatriz. Todos los hijos de Adan pecan en él, es así; mas estos son los bastardos, y yo legítima fui. Hijo, que en mi animación para espejo me elegís, tan puro, tan limpio, y claro, como suele el Sol salir. Y pues soy yo vuestra madre mi Concepción aplaudís, porque siempre la palabra hace al concepto lucir. Custodia vuestra he de ser; pues quién ha de presumir? que siendo vos la reliquia, sea la culpa el viril. Espíritu Santo vos en mi defensa salid, mas ya lo hacéis, pues intacta para Esposa me admitís. Y si en el común tropiezo, que empieza con el vivir, me socorrió vuestra mano, claró está que no caí. Vos sois Sol indefectible, que con providente fin, porque no tuviese sombra fuiste a mi origen Cenid. Templo, y sagrario soy vuestro, luego es opinión civil, que salió en mi reparado, pudiendo nuevo salir, De vuestra espaciosa idea los alcázares viví, y en sagradas profecias que lo llegan a advertir, sin decender bajo al suelo para ilustrar su pensil, de flores con mi contacto, de luces con mi zafir. Y porque en sus tudos montes a mi vista el jabalí del pecado, no se atreva sus navajas a esgrimir. Del venablo de la Cruz me quisisteis prevenir, porque me acredite un árbol preservada de raiz. Qué belleza! Qué hermosura! Tres rústicos hay aquí. Yo estoy ciego. Yo estoy tuerta. Yo estoy hecho un matachín. Si alguno de los que veo será el pecado infeliz? pero no, que en mi presencia no se atreverá a salir. Tened Señora de mi alma. Oud, A Dios por si es generoso, mas no, el rayo despedid, porque como en vos no hay yer- será el acierto feliz. (ro quién sois que nadie os conoce? Quién sois vosotros decid? que mi ser aunque es humano no le podéis percibir. Humano tu ser, y dudas, que yo soy el Mundo? Sí. Y yo la tierra? También, Y yo un sigón de Madrid donde pierde su dinero, el que compra sin sentir, pues entrando a buscar vaca, lleva a su casa perdiz. De qué os admiráis? Espera, que yo lo diré por ti. Que mucho que desconozca, el tosco barro ruin, siendo el suyo de la Maya blanco, oloroso, y sutil, Guarda la fiera, el pecado original. Ay de mí. No te asustas? No villanos, groseramente sentís, como me puede asustar lo que en mi vida temí? Pues si nada temes, como la Cruz embrazaste? feto, en poder, en saber en hermosura, y de nada es capaz la criatura, por más alto que sea su conceto: elido Pecó Adán, fuele fácillo imperfeto, el mundo destruyó, tirana echura, de infinita la ofensa se asegura, y la satisfación fue a su respeto. Dios a Dios desenoja por el hombre, nacer de mis entrañas determina, tomando de mortal el traje, y nombre, Luego si a tanto grado me encamina, y de la Cruz me anticipó el renombre, para librarme fue de la ruina. A Sefeo el Rey tu padre la fiera enviste. s Ay de mí. Yré a socorrerle, pues a mi Concepción feliz, a mi alegre Nacimiento, el de Dios ha de seguir, para libertar al mundo! de tanta opresión civil. Mi fericordia Dios mío s. Aquí lloran. Aquí cantan, De Figón son los efetos. allí comen, y aquí pagan. Canten los pajarillos, canten, canten al alba, y en acordes acentos toquen al arma, arma, que para hacer la salva del Sol de Justicia, al Aurora de gracia, clarines son los picos, las plumas son las cajas. Mi sericordia Dios mío vuestras piedades me valgan, Guerra contra el hombre, guerra. Arma contra el mundo, arma. Arma, arma, arma, Esto es malo, Contra mí viene esta gente malvada, y trae talle de echar, el bodegón por la ventana, tierra en ti quiiero esconder Temblando estoy: (me, @d Yo turbada. y me he puesto tamañita, no obstante que soy tan larga. aj0 En la Etionia del mundo hagan alto mis escuadras Haced alto de la tierra en las profundas campañas. Sefeo tirano Rey. Sefeo indigno Monarca. Que caíste, Qué bajaste, oue no En breve, En edad temprana, Por soberbia de tu esposa, Por sus altiveces vanas, Al abismo del pecado. De la cumbre de la gracia. A cimenterio parece que me va oliendo esta Dama. Este tiene un olorcillo a pajuelas. o Y este pajas. un Tercera vez, y otras muchas vuelva a repetir el alma, mi sericordia Dios mío, pequé, tu piedad me valga. En mí te busca la muerte, En mí el pecado te asalta, Ya os conozco, mi dolor lo pública sin palabras, pues mal pudiera tenerle, si a conoceros faltara. En que distinta fortuna pisé otra vez esta estancia, En qué diferente estado ía puse aquí otra vez las plantas. Y pues tú tienes la culpa, Y pues tú mis daños causas, Guerra contra ti público, Contra ti muevo mis armas. Para que sea mi triunfo, la naturaleza humana. Para que el linaje, humano participe de mi mancha. monstro matitimo soy, los Reinos que dominabas salgo a destruir. Mi Dios pequé, tu piedad me valga. Todos por ti moriran. Mi yerro en todos se estampa, Pecado el asalto empieza, Muerte sigue la batalla, Guerra contra el hombre, guerra. Arma contra el hombre, arma. Todos? No todos, Adán Dios te defiende, y ampara; el mismo vendrá en persona con el socorro que aguardas, con la redenció que esperas; y porque sea su entrada en la tierra más plausible, a mí me elige por salva. Qué veo? Qué miro? a rayos de nuestra luz desusada, toda mi infernal fiereza rendida yace: que rabia. Su resplandor ciega a todos solo a mi vista la aclara. y es disposición divina, porque de mis corbas armas no la excuse el fatal golpe, desconociéndola humana. Luego mortal ha de ser? Mortal ha de ser; qué extrañas? Pero en el cielo, Señora, aunque en la tierra criada. Quién eres? que desconozco entre mis sombras luz, tanta. Presto me conocerás. Cuándo? biban Después, que Dios haya a tu primer barro unido la pureza de mi alma. Mi hija has de ser? Si Adan. Cómo siendo tú tan blanca? y yo borrón de la noche. Dudas? No te dudo intacta, pues si algo dudar pudiera, solo mortal te dudara. Andrómeda hija mía, que en profecias sagradas la libertad de mis Reinos me anticipas, me adelantas, Luna, Estrella, Aurora, Sol, Guerto, Laurel, Puerta; Casa, Fuente, Espejo, Cipres, Torre. Jardín, Lirio, Rosa, Palma, con tu favor es el medio por donde el debiós se alcanza no temo a mis enemigos, No temo este Paparabias. No temo este Parce miquis No temo este Miquis Parca, Cómo no? si al mismo Dios en cuanto pasible, alcanza mi ejecución. . Cómo no? Si todo a mí se avasalla. Muerte, no me excuso a ti, antes te estaré obligada pues el transito has de ser para llegar a mi patria. A ti si soberbio monstro; Qué privilegios te amparan, para que de mí te eximas? pura siempre, siempre intacta. El de ser Madre de Dios, Calla, no lo digas calla, que estoy rabiando de enojo, mas di no has de ser humana? Es cierto. No han de exponerte? por librar tu Padre, y patria, de mis estragos, a un duro peñasca de Yope atada, puerto del mar combatido, que el común llanto declara, donde todos fluctuaran. No calles la circunstancia, de que Yo pees en Judea, tierra por Dios destinada, para hacerla universa! Redención, que el mundo aguarda, en que ha de quedar vencida tu malicia, tu atrogancia. Pues cómo di has de librarte de la original borrasca? No es tiempo de publicarlo Por alusión lo declara, en tanto que llega el día, queres pasto a mis entrañas, Adan tú; que estás más cerca del barro que fabricada ha de ser, que a mí aún en sombras esta acción se me embaraca: y el monstro, que significo donde estás tú no hace falta. une, anticipa del tiempo la venidera distancia. Divino impulso me mueve. Divino impulso me manda. ya está Andromeda al peligro ya el monstro sale a capaña, ya le ha visto ya se mueve, ya la busca, ya la asalta, ya queda solo un instante para lograr la amenaza, ya se miñora, ya es, aún menos que instante. Aguarda, que al principio de ese instante, que de llegar le faltaba, es donde Dios interviene con su poder, y su gracia. Corrido estoy, Yo gozoso, Yo suspensa, Yo admirada. Andrómeda de esta suerte serás de mi preservada, y persuadidas las dudas; pues no fuera acción hidalga, que una eternidad te diera, y un instante te faltara. Tu esclava soy. in Di mi Esposa. Volveré a juntar mis armas para impedir a Perseo, triunfo tanto, gloria tanta. Muerte, contra Dios y el hombre. Pecado, mía es tu causa. Con tu asistencia me aliento. Esposa, vuelve al aleazar de mi soberana mente, en tanto, que al mundo baja, a ser luz de las estrellas, y del mejor Sol, el alba. Felice: yo que he de verlo. Señores míos de mi alma elijamos dueños antes, que entre la segunda estancia. Yo: elijo a Perseo. Yo; a su Esposa soberana. Y yo al pecado, que si es de gula, tendré ganancia. Ea espíritus impuros, Ea Gorgonas airadas, Contra Dios, y el hombre guerra, Contra Dios, y el hombre arma Despojo mío seréis. No te saldrá muy barata la victoria. ed a Hija mía; y mi esperanza, aunque yo soy todo sombras, eres tu paloma blanca. La Azucena de Etiopia por eso has de ser llamada. En ti libro mi consuelo; Presto le tendrá tus ansias. otra vez soldados míos, otra vez fatales parcas, Guerra contra el hombre, guerra. Contra Dios, y el hombre arma. Arma, arma, arma.

JORNADA SEGUNDA

segunda jornada Rea, qué es ese alboroto? Figón, qué voces son esas? Son de ese monstro que sabes, que por acomún inclemencia en la orilla del nacer el mar de la vida altera. Son de esa fiera que temes, Medusa, o muerte, tan fiera, tan vieja, que cansa, pudre, y muele sin tener muelas. Si sabéis ya que en mi Reino acostumbrada influencia es la de esos dos estragos, muerte, y pecado, que infestan, uno por postrer ruina, y otro por peste primera, que nuevo temor ahora os mueve? Es contemplar cerca de este Jardín, a Medusa, aquella fatal, aquella, que son escamas sus cascos, y son culebras sus trenzas: y ahora de este Palacio para batir las almenas, en forma de culebrinas apunta ya sus culebras. A infeliz, que de una sierpe han nacido todas esas. No llores padre, no llores, porque según nos enseña sacro Oráculo, vendrá fuerte Numen, Deidad nueva, que a todas: digo a esa sierpe multiplicada en diverlas, sin deslizar, con el pie quebrantara la cabeza. Clamo por ver, que vecino del mar tu jardín, expuesta está Andrómeda a la furia del vil monstro, y ya en mi idea forma el temor al vestiglo, ya parece que se acerca la ballena horrible, y ya a fuer de borrasca encrespa las olas, el bracán de sus alientos. Que adversa Oo deidad, o padre, produjo (ras? tal monstro en nuestras ribe- De tu madre, y de mi esposa fue un yerro, la causa fiera de esa ballena, espaciosa, común infeliz tormenta. Bien dices, pues que se hizo con ese yerro, y ballena, un guarda infante tan ancho, que cogió toda la tierra. pero al fin este es un monstruo, Medusa muchos. Qué verla pudiste tú? Sí. Pues dinos su forma. Su forma es esta. Ya dije que era de sierpes su cabello, y la primera mujer es, que se le ha puesto en la cabeza el ser fea. La cara toda es un hueso, por no decir calavera, y con el tal hueso, que al fin es la muerte misma, mas imperio que la carne tiene en la humana flaqueza, porque el gusto nos derriba, cuando la carne nos tienta. A toda edad se dilata, y a las viejas más eternas como amoza las consume, y a las mozas más traviesas como a vieja en el retrete. del sepulcro las encierra, que es vieja para las mozas, y es moza para las viejas. Dos hermanas, que Gorgonas la fabulosa elocuencia llama, tiene estáa tal Muerre, que son Miseria, y Dolencia. Un ojo; y un diente tiene cada una, y se les prestan, cuando dos han menester, y me admito en mi cociencia no que la dolencia preste, mas que preste la miseria: pero que le preste el diente lamiseria a la pobreza, ya no me admira, porque con este prestamo deja de comer el instrumento, y ya sin comer se queda: y así le presta, porque ahorra con lo que presta. A cuantos mira sin ojos, porque al fin la muerte es ciega, en piedras convierte, esto es, que del tiempo con la rueda a las olas del sepulcro tirana las acarrea, y como les pone en losas, por eso las vuelve en piedras. Pues cómo? Figón responde, si la has visto de tan cerca no te a vuelto en piedra a ti? Porque hizo la tal hembra a otros piedra, y a mi canto, que es cosa de voz, y lengua. Pues calla, y déjanos solos. Seré ya en el callar piedra. A esta puerta esperare por si llaman. n9 Porque pueda despedir mejor, se pone el Figona esta otra puerta. Ya sabes Hija querida, como el artífice inmenso Polidetes poderoso, dispuso sabio, y atento, con la extensión de su mano, la fábrica de mi imperio, Ya se que en solos seis días dio con liberal empeño, fin al caos, a la luz principio, esplendor al cielo, al agua líquida esfera, a la tierra fijo centro, noches, y días al año; a la Luna errante cuerpo, beldad luminosa al Sol, vivo ardor a los Luceros, aves al aire, al mar peces, brutos al terrestre suelo, y hombre a todo: al darte a ti alma, vida, ser, y aliento, porque de todo este mundo, porque para tanto imperio, fuiste de su propia mano antes criado, y señor luego. Hasta aquí llego mi dicha, pero mi esposa; que objeto fue de mi amor, y de mí la sacó el Sumo arquitecto, arrastrando su hermosura la luz de mi entendimiento me hizor (iemblo de decirlo) precipitar: porque el cielo la sacó de mí si en mí la puso con más imperio? porque la sacó del lado, si la mejoró en el pecho? No prosigas, que ya se, que quiso su debaneo, ignalarse, que locura! al Sol, al divino incendio, única hermosa deidad, que da luz al firmamento, la lo has dicho, desde entonces perdí estos tres nobles regios Laureles, sumas coronas, que a mi arbitrio obedeciendo, daban fieras, peces, aves, en tierra, en agua, y en viento. y esas pieles nos vestimos tu madre; y yo, que del cetro a la rudeza bájamos; y en ese árbol, instrumento, o ya de nuestra desdicha, o ya del triste azar nuestro, pendientes como les miras les deje, para recuerdo unos de aquella grandeza; y otros de este abatimiento. No gimas, que yo diré lo que falta; por el yerro de mi madre, se mudó el feliz estado nuevo de la gracia, en el pecado; y la vida en muerte, siendo esta muerte, esta Medea, parto de aquel debrneo; y esotro común vestigio, marino, disformeceto, también mi serablemente de aquella en aquel despeño, primera copia de culpas, es original horrendo. Oh con qué dolor lo escucho! con qué pena! Pues por eso, que dolor tienes, volviste por la gracia, fuerte medio con Polidetes, a ser Rey pacifico en ti mismo, bien que a pasiones rendido, bien, que a miserias sujeto. Adán soy, que al reves dice, nada; pues cuando soberbio pienso serlo todo, soy al reves de lo que pienso. Ceseo eres, cuyo nombre dice el dividido imperio (ma, del cuerpo, y alma en tu for- pues se juzga en alma y cuer luz y sobra, paz y guerra, (po pena y gloria, tierra y cielo, fiera y deidad, astro y humo: porque en Ceseo te dieron la parte Celeste el Ce, y la parte humana el feo. Tu Reino fue el Paraiso, ya es la Etiopia tu Reivo, donde todos tus vasallos, tus decendientes, son negros: en cuyo color oscuro allá en el nido materno, les amanece la muerte, aún antes del nacimiento: y antes que galas de vivos, arrastran lutos de muertos. Solo yo en mi Concepción blanca he nacido, excediendo con la diferencia a todos mis hermanos, y no es esto, porque a ellos el Sol de cerca, y a mí me mire de lejos: sino por ser preferida con tan raro privilegio, que en mí tez pura, en mi rostro dando todo el Sol de lleno, se estiende para lucirlo, y no para escurecerlo. Ya pues que de mis desdichas tengo en ti el mejor consuelo, y pues refirio tu labio, lo que lamenta mi pecho, después de gemir el daño, justo es buscar el remedio: el oráculo de Jove nos le ha de dar, respondiendo a los sacrificios, que voy a ofrecerle, su excelso saber, quiera declararnos que emos de hacer; porque el fiero afán del marino monstro cese entretanto tu ingenio discurra también, pues puede por soberano, por bello, ser otro oráculo, que remedie los malas nuestros. Solo al Sumo Polidetes se dirigiran mis ruegos. Queda en paz. Padre no llores, Cómo no llorar? si veo de la muerte a cada paso, inveltable el imperio en la tierra; y en el mar, (to, del monstro, estrago sangrien- junto al puerto la tormenta. Mientras no venga el remedio otro monstro soy del agua, en las lágrimas que vierto. Polídetes soberano, si una palabra, o exceso, mal entendida en mi madre el daño fue, respondiendo tu oráculo, y enviando un impulso de tu asiento, un eco, un sonido, sea otra palabra el remedio. Escucha desde tu trono, en el triste, el turbulento limbo de sus confusiones, de mi padre los lamentos. Calla, cesa, no gimas, que verás pronta, solo en una palabra, la mejor obra, pues vendrá luego contra el monstro del agua, lluvia del Cielo. Aliento armonioso, que das a mi temor aliento, vuelve, repite; qué dices? Que vendrá luego contra el monstro del agua, lluvia del cielo. A ganar alto renombre de invicto gustoso voy. quién eres? La Tierra soy, y Rea por otro nombre. Rea, y Tierra en doble horror te llamas? Sí, y tu mancebo, dime quién etes? qué es nuevo a tu vista mi esplendor. Soy, o Rea, o Tierra fea, uno, que en pronto cuidado, de Juez a ser Abogado baja, porque tú eres Rea. En la dichosa mansión de Andromeda, mis poderes se han de introducir, quién eres? No me conoces? Figón. Buena voz. Por qué te adula? Porque no es la primer, no, vez, que me introduzgo yo en un jardín por la guía. Cómo veré su beldad? De otro traje te disfraza, Bien me contenta esa traza, pero yo la voluntad antes quisiera saber, de quien tanta luz esconde. Divino. Señor, responde, alientenos tu poder. Oye, mira, contempla, que viene pronta esa esfera de luces razgando sombras: y verás luego, contra el monstro del agua lluvia del cielo. Que armonía puede ser esta que al alma me toca? Ya este acento me provoca al disfraz que he de emprender. Atiende luz pura, belleza intacta, que el hombre y el Ángel, y el mismo Dios te hace la salva, Dios te salve Señora llena de Gracia, Quién eres soven? que así, en turbación tus palabras, me hielan con ser ardientes, me confunden siendo claras. Virgen de cuyo Oriente saldrá el Sol que rebusca, y sin romper el Alba, rompera vencedor, la noche oscura. Fiel vara de estas sierpes, flor de esta vara augusta, abe de cuyas alas pende todo el volumende mis plumas. Que gracia te corona, que esplendor te circunda, porque el Criador aplauda, y digan admiradas las criaturas, atiende luz pura, belleza intacta, que el hombre y el Ángel, y el mismo Dios te hace la salva, Dios te salve Señora llena de gracia. No te turbes, no temas, porque en la Deidad suma, al primer paso encuentras la justicia, y la gracia, que te ilustran. Yo soy Mercurio, alada Deidad, que el aire surca, Embajador del Cielo, por cuya voz decienden sus consultas. A declararte vengo, que en tu mansión fecunda, para que nazca al mundo, un Sol ha de hospedarse nueve lunas. Un Joven, cuyos hechos le aclamaran sin duda, Hijo del alto Padre, que al mar del cielo mide las alturas. Esta espada, este espejo, poder, y luz te anuncian, las señas de que harán sombra, el poder, y el amor a tu hermosura, Esto Minerva, y Palas, a su brazo vinculan, porque en tu favor venza, de la muerte, y pecado las dos furias, Por tu mano estás armas llegaran a la suya, que a ti por sabia y fuerte, también Minerva, y Palas te promulgan. Atiende luz pura, belleza intacta, que el hombre y el Ángel, y el mismo Dios te hace la salva, Dios te salve Señora, llena de gracia. Cómo ha de ser esto? que hóspede en puramorada Varón; quien al sacro Numen su virginidad consagra. No hay cosa a Dios imposible, oye de su amor la causa. Porque tú eres Señora, llena de gracia, y el Señor es contigo, llena de gracia, y bendita entre todas, llena de gracia. Hága se su voluntad, que yo solo soy su esclava. De esa humildad el aliento, hasta el Cielo te levanta. Y a mí al centro me derriba. Y a mí a ser hombre me allana. Ya el Figón bodas espera, Ya la tierra lluvia alcanza. Queda en paz, que con tal nueva, dirán celestes escuadras: Dios te salve Señora, llena de gracia. que verás luego, contra el monstro del agua lluvia del Cielo. Qué nueva Divinidad en mi alma se conjetura! Qué soberana hermosura! mi prisión es su beldad. la luz viene a comprender de todo el Cielo en su velo, lo que no cabe en el Cielo cabe dentro esta mujer: para saltear su favor a este árbol me he de arrimar, nueve meses he de estar escondido en una flor. En fiel seno recostado estaré: mas ya nací a nueva luz, como así nueve meses se han pasado? así fue el tiempo adelante? será porque en altas creces de gustoso, nueve meses me han parecido un instante. Hombre ya, de humana guerra nacido he a las penas duras. Gloria Dios en las alturas, y paz al hombre en la tierra. Nuevo lustre mi beldad tiene ya en esta ocasión. Ahora tendrá el Figón capones de Navidad. Qe nueva luz adornando está de mi orbe el velo? Al huir bulla en el Cielo, el mundo vino rodando. Qué nuevo susto previerte mi indignación denegrida? Al entrar uno en la vida, acude luego la muerte. Mas ay (oh fieros enojos) los ojos cierro, porque es Medusa. Y la murte pues, que te hacecerrar los ojos. Tablas topo en tierra baja Eso es pesebre, y es suelo, Frío padezco, Eso es hielo. Ojas encuentro, Eso es paja. Fuerte el yugo de otra ley, con mi jornada se anula. Jornada? aquí está la mula. Yugo? también habrá buey. erio (yes Cual Señor de humanas gre bajan a rendirme honores dos pellicos? Los pastores. Y tres Coronas? Los Reyes. Tres presentes diferentes me descubre esa luz bella. Eso es tener buena Estrella los que llegan con presentes. Mirra, Incienso, y oro sumo me ofrecen por fiel tesoro. Mirra amarga, el Mundo, El oro es Andromeda. (cierra, Y yo el humo. Ya en tierra el Cielo se en- y en sombra las luces puras. Gloria adiós en las alturas y paz al hombre en la tierra. Muerte, este viviente asomo nos pierde, Que ha de ir advierte contra esa vida, esta Muerte. Rea di, Andrómeda, como sin sentir este rumor, muda, y absorta se ve? Porque no siente, la que ha parido sin dolor. Qué será esta nueva guerra? Cielo, que es esto en que apuras? Gloria a Dios en las alturas, y paz al hombre en la tierra. Calla voz, que en inhumanos impulsos de mis desvelos, Y drá en infinitos cuellos multiplicaré mis manos. En Herodes sus serpientes se revisten resolutas. Y es que como son astutas van contra los Inocentes: de niños hará escabeche. A ellos voy en fatal riña. Vieja cruel, eres niña; que así te mamas la leche? Yo también es bien convo que este corte en queira encierro aunque no le toque el hierro, haré que el yerro le toque. Este es, en la legal tremenda, si he de decirlo, circuncisión, el cuchillo contra el yerro original, (bre Herido estoy, de hombre el no siento en sangrientos estilos. Esto es entrar por los filos de la espadilla, a ser hombre. Desmayo me rinde. Ven contra él Medusa amiga. Quiere está en la ley antiga ser la sierpe de Moisén. Guarda Perseo la fiera, Riguarda Andromeda el pecado su nombre me ha acobardado, Su nombre me desespera. Cielos, qué es esto? el retiro, la sombra me ha de valer de este, mas que llego a ver? que nuevo cuidado miro? pero mal digo cuidado, descuido si tenebroso, pues miro Joven hermoso, u dormido, u desmayado. Este es aquel Sol luciente, que a mi casa luminoso; huésped le predijo hermoso el Embajador ardiente. Hijo del alto esplendor, tierno y fuerte le escudriño, quien duerme así será Niño, y quien no ve será amor: mas cómo entró? el discurrir, aquí le da de amor palma, que para que sienta el alma, se entra el amor sin sentir, Despierta: mas no, que vario, huir puedes con tus alas si eres el amor. Qué exhalas Andromeda en mi contrario? Qué talle! rayo es de luz. Yo a ese talle, enfurecida, le tomaré la medida con la vara de la Cruz. Aún dormidos, de esplendor sus ojos son fiel contienda. Yo pondré a sus ojos benda pues dijiste que es amor. Qué cabellos! hojas finas de palma en rriunfantes hebras, Con estos que son culebras haré los suyos espinas. Qué mejilla! arrebolada luz es al amanecer. Pues yo la haré anochecer dándole una bofetada. Dulce labio, suclavel, aún no marchita el letargo. Me si es dulceyo le haré amargo dándole a provar la hiel. Qué manos! aciertos son, Si aciertos son soberanos, yo hierros pondré en las ma- Y yo, hasta en el corazón. Despierta, ilumina, vuela, las luces cierras? o enojos, Serán linternas sus ojos, pero su corazón vela. más aí! que un desmaio encierra su aliento: Rea. Señora, Socorre con agua ahora, este desmayo: La Tierra te da ya raudales bellos así, en estendidos lazos. qué es esto? yo he visto en brazos fuentes, pero no en cabellos. Ya recuerdo, ya se espacia mi cuidado en nuevo empeño La lei antigua fue el sueño. Ya es vida la ley de gracia. Eso sí, dé fuego ciego de tus sierpes el abismo. Con el agua del Bautismo se ha de apagar ese fuego: Oh tierra! en mí te coronas? ya tristes me da desmayos en tres cristalinos rayos, el nombre de tres Personas. Quién eres tú, que acomodas nuevo aliento a mi fortuna. mas ya se; como ninguna eres, por ser más que todas. Túleres el fecundo riego, tú la cristalina fragua; que has encendido con agua, de mi corazón el fuego. tú eres el puro arrebol. que sin nubes riegos das de gracia, quien vio jamás, que sin nuves llueva el Sol? tú en fin, la que en fiel regazo me has hospedado, y prevista después de admirar mi vista, te ha de defender mi brazo. Soy o Joven singular, la que ha de corresponder, a tu luz con otro arder, a tu amor con otro amar, pues aunantes que te vi ya por tuya me juzgue. Bien dices, supuesto, que Luz y Amor eres aquí, pues substituta de Juan con espíritu fincero eres del Sol el lucero la Paloma del Jordan. Ya en esto el Bautismo vi, Cómo si quien bautizo fue Juan, y María no? Dime, Juan no es gracia? Sí, Pues si gracia he de llamar a Juan con nombre previsto, y porque vautice a Cristo, quien es gracia he de buscar, y María es grande pía, en cuantos en gracia están, porque he de buscar a Juan, adónde tengo a María? Como el cielo en el bautis- tanto poder incluyó? (mo con el agua que esparció, anegó todo el abismo. Rabio, pues hacia aquel seño aún mihorror no puede ir, en estos he de esparcir de mis sierpes el veneno. piedras sean. Ay, tu acción, me endurece como muro, no es nuevo en gazapo duro ser como piedra el Figón, Ya soy mármol. No te engañas, que a Dios desagradecidas serán piedra endurecidas de la tierra las entrañas. Cuajada en hielo profundo mi sangre hallo entorpecida. En la puente de la vida, es bola de piedra el mundo. Vuelve a los dos. No haré cosa nueva, porque el inmortal es piedra fundamental y es ella piedra preciosa, y tú en piedras no hagas lid. Porque, cómo lo concuerdas? Porque en Goliar no te acuer de la piedra de David? (das Pues ya se tanto misterio, dime quién eres felice? Oye, que quien soy lo dice mi Padre desde su Imperio. Este es mi Hijo, que librando a la hermosa vence al vestigio, este es Perseo, que Per se, por sí mismo, logra trofeos. Hijo soy de Dios, del gran Polideres, con poderes altos. Si Hijo de Dios eres, vuelve estas piedras en pan. Piedra soy vestiglo horrendo, y algún día, contra ti, Sacro pan será mi Cuerpo; Antídoto a mis vasallos. Qué quieres conmigo Cielo? ya para tantos presagios me faltan los sufrimientos. tú al Hijo del mismo Dios, al blasonador Perseo has de acometer, y yo, que con nombre de Fineo, soy fin, pues el fin de todo he inventado, introduciendo la muerte por el pecado en el mundo, herir pretendo, a Andromeda; y a sus claras luces dar mis humos negros. Bien dices, acometamos: Hijo del ardor eterno. Hija de la luz humana. qué intentas vestigio fiero? qué quieres ignoto susto? No temas, que te defiendo, y está espada, Generoso Joven, también este espejo será escudo a mi defensa, De la muerte ni aún el mismo Hijo de Dios está libre. Del pecado no esta exento ningún hijo de Adán Yo de la muerte no pretendo librarme, mas del pecado librar quiero, a la que quiero, de este modo; mas ay que muerto estoy! todo el aliento junto a este árbol perdí; en tablas he nacido, en tronco muero. A cielos! que así a sus plantas, Muerte soy, y muerta quedo, Cielos lla luz de los ojos me falta, mas del espejo no faltará la pureza, Con mis alientos groseros, he de empañarle, mas cómo? conque aliento, conque esfuerzo, empañarle puedo? Sí no tengo a su vista aliento. Ya el oráculo Divino respondió; pero que nuevo susto me hiela? tú, o hija sola, y llorosa; Fíneo a tus pies, Medusa a esotros, de este Joven, que suspenso fruto es de ese árbol, y tres Coronas, con timbre regió, en tres lenguas le intítulan Rey, y de esas dos en medio; pieles; que según discurro, en diferentes sujetos, de arrepentido, y precito, de diestra, y siniestra efetos, es la una pielde tigre, y la otra piel de cordero; turbulento el mar, oscuras las luces del firmamento, mancha la Luna, el Sol tinta, la tierra temblando, ciego el mundo, presente el Caos, y con general estruendo unas con otras las piedras que son de la tierra huesos, dándose en temblor confuso: triste afán, raro suceso, o el Dios de todo padece, o perece el Universo, A. como así le desamparas a tu Hijo, Padre Eterno! No le desamparo, que seguro de sus trofeos, para que logre los triunfos le permití los tormentos. y para que vea el mundo, que en previsto privilegio, del original pecado te hago exenta, con el riego de su sangre; pues al paso, que del pecado soberbio, aquí quedas tu triunfando, él está allí redimiendo. Con las glorias de mi amada resúcito a nuestro aliento. A nueva vida renazco, con la vida de Perseo. Retirome a tanto un pulso. Huío de tanto lucero. Vuelvo a mi florido ser. A mi alegre curso vuelvo. Felice yo, que he logrado una hija de tanto aprecio. Este es el modo con que redimido ha en el madero, Cristo a María, por esta circunstancia, el gran suceso de librarla de la Fiera, con su generoso esfuerzo: dirá la tercer estancia, la fábula resumiendo; mientras de Andrómeda digo, y de Perseo refiero: Esta es mi hija, con quien todas son sombra, y ella luz viva. Este es Perseo, que Per se, por sí mismo, logra trofeos.

JORNADA TERCERA

tercera jornada el F A del origen d A del centro de la tierra. Dónde el pecado le asalta. Donde la muerte le hóspeda. Fiero Capitán de tantas bándidas tropas soberbias. Fiero caudillo de toda la parcialidad sangrienta. Cuántos vicios te acompañan? Cuántas congojas te cercan? Qué tiranizas, Qué oprimes, Con estragos, Con violencias, Todo el ámbito del orbe, Todo cuanto el orbe encierra. Al llano. A la cumbre, Al valle, Al monte, Al prado, A la sierra, pero no, segunda vez baje yo de las esferas precipitado al abismo. En mí tu peligro cesa. Mas no me libras del daño, pues no es virtud, si no fuerza, que en las manos de la muerte el pecado se detenga. Qué me quieres? Qué me buscas? Oye atento. Escucha atenta: Ya que Perseo valiente en el monte de sudea. Ya que Perseo invencible del Calvario en la palestra. Con anuncios, Con señales, De Sibilas, De Profetas, Triunfó Del pecado en mí. En mí de la muerte fiera. Y al original me ciñe. Y a la natural me estrecha. Embarazando mis odios. Impidiendo mis tragedias, En las Provincias del Mayo, En las estancias amenas, Que como Virrey domina, Que como Virrey gobierna. Y ya, que en el por Divino no se logren mis cautelas. Y ya que en él no me vengue, por ser exento de pena. Pues solo de Dios da indicio. Pues solo a Dios representa, El que la paz establece, El que rencores destierra. En la que por Madre aguarda, En la que por Madre espera, Ede ejecutar mis iras, E de lograr mis tragedias. De su concepción al paso. En la indivisible senda de su ser. En el instante primero, que aliento tenga. Bien has dicho. Bien propones. Una causa nos alienta. Un mismo impulso nos mue- Pues al intento. (ve. A la empresa. Vaya de regocijo, vaya de fiesta, y las flores aplaudan a la azucena. Qué novedades serán las que este pueblo celebra? Cómo he de saberlo yo, sintiendo solo de penas? Este rústico lo diga, veneno el alma revienta! Vaya de regocijo, l vaya de fiesta, nuoq y las flores aplaudan SHb a la azucena. oloos Villano. Ay Dios de mi vida, denia y que figuras tan feas! este tiene menos cara, y más cara tiene aquella? Dinos, de que se motiva el alborozo que muestras? Vandoleros son. Responde. Hoy Figón pierdes tu haciendas los cien años de perdón sin duda ganar intentan. De esta pistola, despojo será tu vida. Ved tenga, que su grande cortesía me ha obligado de manera, que faltara a ser quien soy a no obedecerle. Empieza. Ceseo, o Adán, que haciendo de su fortuna experiencia, con la baraja del mundo perdió el resto a la primera. Aquel primitivo Rey, hombre por si tan sin prendas, que levantado a persona fue, del polvo de la tierra. Aquel, de cuya costilla proceden todas las hembras, y por ser del lado izquierdo jamás andan a derechas. Aquel en fin que obligado de la golosina de Eva, por un como que le dieron, dio a todos una culebra. Sujeto yace a desdichas, a dolor, llanto, y miserias, hambre, frío, y desnudez, aunque de sastres le cercan. Porque después que su Esposa compitió con las Nereidas, cansada de haber andado compitiendo con las selvas. Todos sus Reinos destruye una marítima fiera, horrible aún en nombre, pues del linaje humano es dueña. Y como humano remedio no puede hallar a sus penas, le busca en Dios, que las suertes hace felices de adversas. Del gran Júpiter Amón al herorco Templo llega, y demás de sacrificios, que para templarle ordena. Con orientales aromas el viento debaña en ebras, aunque el dar humo a narices, encoleriza, y no templa. La lealtad de sus vasallos por divertir su tristeza acompañando le viene con bailes, música, y fiestas, Y a su hermosísima Hija, que de todo mal exenta, como la Zarza en el fuego siempre intacta se conserva. Y pues la tropa está aquí vuelvo a intro ducirme en ella, diciendo con los demás, que en celebrarla se emplean. Vaya de regocijo, Vaya de fiesta, y las flores aplaudan a la azucena. Con máscara de virtud, pues en mí no es cosa nueva, que encubra la hipocresía lo que el corazón reserva. Con apariencias de vida, Pues ya es usado en la tierra, que la muerte se introduzga con disfraz de conveniencia. Quiero con ella mesclarme. Me introduciré en la fiesta, Para verter mi ponzoña. Para lograr mi violencia. Hija no sientes mis males? Remedio de tus tragedias quisiera yo ser, Aparta vil monstro. Detente fiera. Vencido otra vez estoy. Burlada mi industria queda. Yo te asisto. Yo te guardo. Y para evidente prueba de tu pura Concepción, Y para más claras señas de tu animación intacta, Mi inmenso poder intenta Mi inmensó saber dispone, Y mi voluntad oídena; Pero este acento lo diga. Pero esta voz lo refiera. En tanto yo ecupsaré su luz con mayores nieblas. Y en tanto yo con mis sombras confundiré su evidencia. Que alegría. Qué contento. Todo es gloria. Nada es pena. Perseo, Rey soberano, hoy aplaude a la azucena, y en un torneo mantiene ser de todas las flores la más be- Ella. Las galerias del cielo de raso de oro se cuelgan, y aún mismo tiempo ilustradas se ve del Sol, la Luna, y las estre Los Jueces del torneó Illas. son tres en sola una esencia; y por primer premio el Hijo a su Madre la ofrece la pureza. Este es el cartel fijadle en las cumbres de la tierra, para que a noticia llegue de valles, jardines, prados, y sel. Y tu Andrómeda divina (vas. en duraciones eternas goza de tu dulce amante al punto primero lucidas fine. Queda en paz. (zas. Con Dios me quedo, Él a de ser tu defensa. En el pongo mi esperanza. Y todos en ti la nuestra. Y pues hice mi embajada, otra vez a decir vuelva. Perseo, Rey soberano hoy aplaude a la acucena, y en un torneo mantiene Illa. ser de todas las flores la más be- Andrómeda ya el clarín principio al torneo da, al balcón sube, que ya será de tu flor jardín. Perseo ha de entrar por mí? con el contrario en batalla, y no he de estar yo en la valla, mas quiero dejarle aquí. Mundo. Rea, qué tenemos? La valla toca a los dos. No lo haremos mal por Dios, pues bien de guerras sabemos. Y Figón? Que estará infiero por esas malezas rudas ensayándose de Judas, Cómo? Siendo vivandero. Ya llega el mantenedor, que airoso arroja los pies! Los arroja, o los despide? No, que le sirven muy bien. Es su empresa en campo azul una Azucena, y al pie con rasgos de oro estas letras en breve mote se ven. Aunque entre sombras de Adan nacio, de la luz es copia, la Azucena de Etiopia. n. Un competidor se acerca. Y la empresa que se ve es una higuera, o manzano, y dice la letra. Qué? Del árbol que yo defiendo, tanto la grandeza asombra, que a todo el mundo hace sombra, Que bre le quebró esta lar Pero le dio en que entender. otro aventurero llega, y me parece mujer. Qué es la empresa? En campo negro es un funesto cipres. Y la letra? Horror da el verla, Aparta yo la leere. Nada de mí se reserva, pues ha de alcanzar mi altura al hacedor, y a la hechura. Mundo esta lanza le ha dado mucho a Perseo que hacer. Es la muerte, y en cuanto ho- se dejó de ella vencer. (bre. otro penitente asoma. En torneando vendrá a ser diciplinente; la empresa es, si no estoy como él, una lonja de tocino, y un jarro de moscatel. Este sin duda es Tigón. Las señas lo dicen bien. Adiós se atreve este loco? Quién se le atreve lo es; que dirá en el mote? Dice, si mal no acierto a leer: Sin andarme por las ramas, yo solo sustento aquí lo que me sustenta a mí. baratose el sigón. Con hambre a tentarle fue, y en ella la gente honrada tiene poco que vencer. En hora buena Perseo venzas la fiera altivez, Y uno solo sin igual rindas los contrarios tres. Alientos me da tu vista, y en un leno, que este es, aseguro mi victoria, y tu pureza también, Todo a tu poder es fácil. Muerte, las iras preven. Pecado, el empeño es tuyo. Y el suceso lo ha de ser. Rendido estoy. Yo postrada. Yo co has de comer. Fabricaré nuevos odios. Nuevas trazas dispondré, Para vengar este ultraje. Para ostentar mi poder. La gloria fue de Perseo, A ún mayor aura de ser, con el triunfo que me espera, y guardo para después Andrómeda al Templo vamos A la puerta estamos de él. Todos le cantad la gala a Perseo. oag Va pardiez. sa anbiba Vitorioso Perseo quedó en la v del pecado; y dos buenas Alto Numen: Deidad sacra: Jove soberano Rey, cuyo nombre inmenso es luz, Amón, cuyo nombre es sirio de menuda arena, B Porque entre rayos. Porque, entre átomos, que coronan del mar la soberbia tez, las grandezas de tu brazo, a Las glorias de tu poder, Pór lus arenas se cuentan. Y en las estrellas se ven. Amón, que amo del criado mundo, vienes hoy a ser. Amón, que amor, con mudar la última letra diré. Amón, anagrama mona, al derecho, y al reves. Remedia nuestras desdichas. Responde propicio a quien tu auxilio implora. Confuso dijo tu Oráculo ayer, que para librarnos de ese marino vestiglo, que ardientes rayos envaina, en fría escamada piel. En esta misma ribera plante yo, junto al vaiben de las ondas, la Azucena de Etiopia, y con hacer este nuevo, este florido obsequio vendrá a tener de ese pestilente asombro, fin la común marchítez. Quién esta azucena sea ignoro; segunda vez, por eso tu acento busco: Nuestra piedad, nuestra fe, no en tus voces se confunda, clara tu luz hable, pues la luz es para alumbrar; y no para oscurecer, Tu voz será obedecida. Sacrificio será fiel de tu voz nuestra obediencia, Ahora se ha de valer de mi astucia mi ojetiza, yo el Oráculo seré, que en vez de Jove responda, y en voz dulce esparciré armonioso mi veneno, que no es la primera vez, que música de Mercurio silbo de sus sierpes es, y que con cara de Dios engañe al mundo Luzbel. Numen soberano, como tarda tu aliento? Porque (gos? mudo, y sordo a nuestros rue- Mas hay que ya da a entender la armonía tu respuesta, La prevención tu poder. Dinos alta de luz copia, quien puede de tanta pena ser remedio? La Azucena. De qué jardín: De Etiopia. Di más, di, que viene a ser lo que a esta Azucena aunas? di, que han de hacer mis fortuns? que al monstro la han de ofrecer. Bien: yo junto al mar profundo expondré a la indignación a quien dijeres, Figón. A mí? No concedo. El Mundo. SO0O A mí? soy torpe, soy feo, no soy azueena, yerra. Prosigue Señor. La tierra. Ay disparate? Ceseo. Eso sí, muera yo, pues de borrasca tan prolija causa es mi mujer. Tu hija. Yo he de ser? Qué es mi hija? Es. Señor ignoro los modos de tu respuesta severa. Que despojo de la fiera dices hemos de ser todos? De Etiopia azucena yo? al monstrohe de ir? voz impropia; que en mí se halla la Etiopia, pero la azucena no. Vaya yo, que en mí no hyerra, De nieve me paso a hielo. Yo soy mundo, no soy cielo. Yo no soy flor, si no tierra. Clara tu respuesta apoye, y divida nuestra lucha, quién ha de morir? Escucha. d Quién ha de perecer? Oye, Temeroso escucho. Di Ya respondí a la pregunta. No entiendo. Las voces junta. Cómo? De qué modo? Asídolomos La Azucena de Etiopia, que al monstruo la han de ofrecer, Figón, la Tierra, y el Mundo; Ceseo, tu hija es, nuva Qué dices sumo poder, Andromeda? Tu hija propia, la Azucena de Etiopia al monstro la has de exponer. Oráculo soberano, qué dices? Jove divino, qué respondes? yo a la luz de mis ojos? yo al echizo de mi pecho? he de entregar a la vil sombra, al indigno monstruo, que pasando a dientes de sus yerros los cuchillos, deshaga por orden tuyo pedacos del pecho mío? Si Andrómeda a nuestras penas es el consuelo propicio, como quitando el consuelo intentas dar el alivio? Si el castigo de ese monstruo se quita, con que a su arbitrio quede Andrómeda, sucede a un castigo más castigo. Remedio de todos es Andrómeda, cielo impío, dar al peligro el remedio es dar remedio al peligro? Yo he de entregar a mi hija? quede el monstruo vengativo, que es pena, y fuera tirano delito, entregar yo mismo mi propia sangre a la fiera; como soberano asilo para quitar una pena me mandáis que obre un delito? Vaya su madre, yo vaya, vayan todos, porque digno el vil furor en su madre, en mí, y en todos le miro, No en ella, porque ella; sola ha de quedar, es preciso, si libre de las ofensas esenta de los castigos. Señor, si en mí está el remedio, gustosa; pero qué digo? aunque obedecerte es fuerza, aunque el oráculo ha dicho está tu vida en mi muerte, siempre el pecho entristecido, siempre temerosa el alma, ha de rehusar el camino de entregar en el oscuro infeliz triste vestigio, de la impuridad al lobo, de la pureza el armiño. Si todos quedamos libres con que ella muera, yo digo que vaya, que soy Figón, y a esa paloma con visos de payón, para que entre en la boca del impío voraz horno de la fiera, junto a ese escollo matino, con lazos de buena masa he de empañarla yo mismo. Qué dices? En mí la guía te entregará a los colmillos. Señor si la tierra libras, con que ella muera, es preciso entregarla, Tú también contra mí vas? Ya está visto Andromeda, que la tierra siempre contra el cielo ha ido, Señor, el Mundo no vaya a rodar, deja el carino, muera tu hija por todos, Tu contra mí? No me admiro que enemigo tuyo el Mundo sea, pues del Reino mío tú eres el alma, y el Mundo es del alma un enemigo. Muera señor, que los tres la entregaremos, Divinos S cielos, que he de hacer? Del saero Oráculo lo que ha dicho has de seguir. Gran castigo teme si no le obedeces Porque fuera desvarío buscarlo, y no obedecerlo, consultarlo, y no seguirlo. Bien decís, yo he consultado, Júpiter ha respondido, sus palabras son preceptos, no se quedan en avisos. Hacer lo que manda es obediencia, y sacrificio, cese el común daño, y muera esta infeliz; mas qué digo? Yo he de entregar a las furias, yo, yo a los sangrientos filos de una fiera, la hermosura pureza, y candor qué estimo? mueran todos, y ella viva. Eso es ser injusto. Impío. Y por padre de una hija, padrastro de tantos hijos. Ah cielos! que cosa es ser Rey, que el común beneficio he de anteponer al propio daño, y de mi pecho mismo con la gran razón de todos justicia haciendo el cariño, la corona ha de ser rayo, el cetro ha de ser cuchillo. Vaya Andromeda; ay dolor! vaya; mas cómo? ese Empíreo poder sumo, brazo ardiente, no despide un rayo vivo al pecho que lo consiente, al labio que lo ha exprimido; cómo Jove? mas ay! que él lo consiente, pues lo ha dicho? Él lo ha mandado, Cefeo, el explicolo que has visto. Y aunque te cueste los ojos ha de ser obedecido. Bien dices, cuésteme el alma, y los ojos en que miro. Ea, ya obedezco a Jove, ar está el mar, aí el risco, allá la fiera, aquí el alma, sed vosotros los ministros, Bella Andromeda. Infiel padre. Hija dulce. Padre indigno. El bien común. Es mal propio. El Oráculo. Es impío. Júpiter. a No es love, es furia. La razón. Es desatino, Obliga. l Libre es tu imperio. Fuerza. Esento es tu albedrío. A entregar. u Oh voz injusta! A la fiera. snao Oh fiero arbitrio! La Azucena. Golpe fuerte! Bello lirio. ma Vil delirio! Que eres tú. Ya lo discurro. Hija. Ya el serlo no estimo, Queda, Constante al ahogo. Que yo. Causa del suplicio. Me voy. id Por no ver crueldades. A llorar. Horror preciso, Ya no hay vista: Fuiste ciego. Ya no hay voz. Ni en mi hay oído, Vida ahogos, Pecho, alientos, Ojos, llanto, Alma, suspiros. Pues Jove impío, por quitarnos un daño nos da un castigo. Ya estás en nuestro poder, vamos Andrómeda al risco. Vamos al mar. A la fiera. Que así queráis ser indignos, artífices de un estrago injusto? Jove divino lo manda. Su simulacro lo ha dicho. Y lo dicho, dicho. Vamos, vamos. Oh tirano precepto! impropios ministros, El ser hermosa es tu daño, que el mar por propia ha querido de tu tez la blanca espuma. El mar de la perla es nido. Y de tu labio el coral aquí es concepto ceñido. Ea con los hierros fuertes, que los errores antiguos previnieron, la ciñamos. Tened, no así dirigidos contra mí vuestros intentos, gusto hagan del duro oficio. Tierra amiga, Mundo hermano, Tigón, que amparado has sido de mi casa, como así vosotros, vosotros mismos que debierais con valor en los más graves peligros, finos, hurtarme del riesgo, crueles me atáis al suplicio? Qué culpa tengo yo, en que mi madre infiel contra el Trino esplendor de tres Nereidas, errase, el cielo divino no me apartó de su sombra con rostro sereno, y limpio? Y en el papel de mi tez, sin tinta, ni oscuro indicio, solo con rasgos de luz, con firmas de bellos visos, sus agravios, no ha borrado, mis privilegios, no ha escrito? Yo al tirano monstruo expuesta? no veis que el común juicio, dirá que con culpa ha muerto la que sin culpa ha nacido? Si el Oráculo lo dice, será su aliento fingido, que no es la primera vez, que en voz sacra, el basilisco blandos miente sus venenos, dulces estiende sus silbos. Como tu Mundo así olvidas lo que mi esplendor benigno te ha dado? esos Astros bellos, esos Planetas, y Signos que tu redondez constante, ciñendo en eternos giros, de tu fábrica famosa son luciente frontispicio, no les debes a mis ojos primero que a tus principios? Como tu tierra así agravias a quien generosa hizo, cielo tu rústico espacio, Tempe tu espacioso sitio? Di, la la nieve de tus cumbres. de mis plantas no ha nacido? mi risa no son tus fuentes? mi cristal no son tus ríos? y tus pensiles fragantes no son mis pasos floridos? Como tu Figón, que encierras, todo el regalo, el preciso sustento de los mortales me condenas? no has debido restaurado en mi dulzura de un bocado el agrio esquivo? Y con la sal de la gracia la desazón del delito? No acredito tus manjares? pues si a más luz me imagino, para la mesa de leve, en postre, medio, y principio, no soy la nave del pan, y la habé del Pararso? Ea Figón, Tierra, Mundo, no con duros precipicios manchéis esas manos, que tanto bien han recibido de mis generosas manos, mirad que es empleo indigno se desaten en gravios, las que ataron beneficios. Atended a mi inocencia, mis lágrimas, mis gemidos, fieles! piado sos atentobcio lastimados compastivos, No hay remedio, tú has de ser muriendo el remedio, Oimos coramíao la o Yagia en vano. Yo el monstruo quiero, que te coma, y muera ahito, porque pueda hacer después, ejercitando mi oficio, un pastel de la terrestre limpia, y el bruto marino, Pues villanos, crueles, duros, torpes, desagradecidos, traidores, ea entregadme, que no quiero, no permito recompensa de vosotros, no del Mundo, que en el cisco de su rueda todo es hierro, es desliz, y precipicio. No de Figón, que es la guía, basto, grosero apetito, que ya de los humos suyos huyen los candores míos! No de Rea, que soy libre, de la tierra, que ha aprendido la crueldad de sus espinas, la dureza de sus riscos. Ea ceñidme, y dejadme, que el dejarme será alivio, idos vosetros, y venga la indignación del vestigio, que el solamente es un riesgo, y vosotros tres peligros, tres Furias, tres Parcas, tres Cerveros. Y veinticinco diablos, de qué te quejas? de nosotros es delirio, al quéjate, Señora, de la madre que te ha parido, Arémosla. Yo el primero, pues soy gula, al parasismo con lazos de apoplejía he de atarle los sentidos. Ten, ateme otro, y no tú, Por qué? hay tema? soy manco, o tizno? Di; tú no eres guía? Sí, Pues apártate de aquí, que en el manjar que atríbula los vínculos de la gula no me comprenden a mí. No importa, que ahí está el loco Mundo, él te podrá cenir. Temeroso me provoco. Ni el Mundo me ate tampoco Porque? Porque ha de venir tienpo, en que pio, y leal todo el mundo en general a voces. Reina escogida, diga que soy concebida sin el lazo original. Yo que soy la tierra bella en polvo ataré a la estrella No puedo tierra negarte el rigor Porque el atarte le permites, solo a ella? Porque en la tierra se advierte palida la muerte fuerte, y puede huir mi cuidado de los lazos del pecado, mas no de los de la muerte, La tierra en nudos te encierra, y en eso ahora no hyerra, que estos en la alegoría no son hierros de María, sino hierros de la tierra. Vámonos, y antes que el día se esconda en la sombra fría, a ver en que para esto volvamos. Bien has propuesto. Bien dices. Ah tiranía! Gime. Llora. Lamenta. Que la desdicha tuya no es culpa nuestra. . Dejadme brutos, fieras, que no es desdicha mía, traición es vuestra. Jove soberano, si tu hechura soy, como me deshace el que es mi hacedor? Al monstruo me entregas? quieres que en mí hoy quien infamó el fruto se lleve la flor? Espumas me aneguen, y será alusión quien nació en pureza, que muera en candor. Despida tu mano un rayo veloz, muera de la luz, y no del horror, y digan los incendios que Fénix soy. A si aquí estuviera el joven que dio luces a mi pecho, rayos a mi amor. El huésped, por quien el cielo libró palma en cada amago, triunfo en cada acción. Si a él le viera, así no me viera yo; pero ya le miro, pues que miro el Sol. Mas ay! que el Sol huye de ampararme, y no la que es pronta fuga puede ser valor, y en Perseo sus triunfos son su esplendor. Ya me falta todo, pues él me faltó. Venga el monstruo, que antes que a su diente atroz, a manos moriré de mi dolor. No morirás, no, que aunque eclipses le aflijan, no muere el Sol, Luminoso joven, el que antes, y hoy te miro consuelo, te vi embajador, vienes a librarmeo, piadoso, y veloz? A alentarte sí, a librarte no, que ese triunfo es de brazo más superior, Aquel gran Perseo, joven, que vistio en humano traje, disfraz de alto amor. ampa Del inmortal Padre única atención; SNBN mtavo muchas veces grande, y siempre mayor; y Cio Ese ha de librarte del monstruo feroz, y fiel defendiendo glorias de tu honor, son sus palmas los triunfos de tu opinión. Ya quisiera ver su gran corazón. on Primero has de oír trinnfos de su ardor. Viva el gran Perseo, Viva. tomn Ay dulce voz! Muere dura Atlante. acuoliaa Muera. Muerta soy. Este es un trofeo que a sus pies postró, y entre todos los suyos es el menor. De África el Atlante, gigante feroz, que a la media Luna del cielo teo, y de su cabza perseo velo, estrellas deslizo, Lunas derriba; y ese entre sus trofeos es el menoro Quién derriba Lunas puedo esperar yo, que sugete noches en el nonstruo atroz. Si y nuevos trofeos oigau atención. troliva el gran Perseo. Iya. . Ay dulce voz! Muere infiel Medusa. Mera. Merta soy. ese es otro triunfo de fuosa acción, y ca el que se espera nos el menor. Mensa es aquella, quese coronó de sierpo, crinito numeron horror. Ya el nole Perseo, con sumoralor, las sierpesleshizo, las iras quió, cortó su cueza valiente, y tejó la tierra toda en paz superier; y este triunfo en los suyos no es el mayor, No morirás no, . Espera joven, aguarda, no así entre tantas congojas me dejes, y mientras que espero al que tu pregonas, sea alivio a mi esperanza tu presencia luminosa. Mas ay! si vendrá Perseo? ya tarda, defensa heroica, su nombre sea en tan grave peligro, Perseo. Todas mis furias han de valerme, transformado en luz de gloria, veré si puedo engañarla. Perseo, Perseo. Hermosa Andromeda, ya en tu amparo está Perseo, no ignoras de mi brío, de mi aliento, que yo soy aquel que ahora te ha de librar, si primero me das la mano de esposa. Qué dices, luz impensada? que hablas centella pronta? tu Perseo? . Yo Perseo. No puede ser, engañosa es tu voz. . Por qué? Porque la imagen, la dulce forma, que conserva substituta de la vista la memoria, aunque la pintan tus luces, me la despurtan tus sombras. Qué sotras? Las de tus voces, que groseras m conforman con el valor de Perseo. Por qué causa? Porque ahora tu primer voz fue pedirme la mano, cuando esa propia mano me dejas atada, que no es acención heroica pedirla antes de librarla, y con torpe vil lisonja en mi olvidar la cadena, y pedir en mí la esposa. Yo te libraré después. Ese después te pregona villano, pues quieres antes que el trofeo, la victoria. Escapárete del monstruo. Divino rayo me informa, que eres tú ese monstruo. Ya soy conocido, tu boca lo dijo, y pues de mi mano no quieres presuntuosa la libertad, en mis iras ya tas prisiones se forjan, destrozo, alimento, ofrenda, sacrificio de la hoca marina, luego has de ser, en ella mis poderosas lucias van a infundirse, saguas al fuego escondan, s vientos al rayo hnóspeden, sea en rabia espumosa, oda la orilla mi labio y todo el mar mi ponzoña. Cielos en grave peligro me miro, crespis las olas parece que ya señal la tempestad que te asombra, que presurosas, sumueven si será el ser presirosas porque viene el minstruo, y huyen de su fiera horrble forma, hacia el puerto, y con liprisa tropiizan unas con oiras, Qué haré yo en tanto peigro, cuando así tiemblan la handas? ellas libres, y yo atad, ellas muchas, y yo sol, Ay Dios, ya parece ve bulto que el golfo albolta, la vista tremulamente, más infelice cozobra, que del llanto, que la ovine, del objeto que la asomía Donde estás, Perseo incto, como tarda tu luz pron a forjar para la fama de mi libertad tu gloria Mas ay, que ya el cielo aada peregrina impresión oma; que ya de tanto inforbalo constelación luminos, las hondas del mar siena, las plumas del aire orta, Ven Andromedano temas, que hoy mi atencio vencedora busca en tu mano a palma, y en tus brazos, licorona, Joven preciosa es tu vida, no sea tan a tucosta, mi libertad, que te ariesgues en la fiera. dinSisa Venenosas estas sierpas de Medusa, triunfos de mi mano heroica, publican, que ellas son muchas, y la fiera es una sola. ̱. Ya la sombra de Perseo da en el aguas rigurosa la fiera a la sombra enviste, que hará en el cuerpo! traidora se terira; Joven bello no acerques más tu persona, no aventures más tu luz, pues ya vences con tu sombra. Quién vence, Andrómeda bella es tu presencia imperiosa, ella me da aliento; muere monstruo vil. Na queda rota su ojeriza al primer golpe. En vano mi valerosa ndignación huir quieres. Diluvios de sangre arroja. A cielos, no exhalen humo, que al brazo que le provoca se urijan, y envenenen el peho que el alma adora. Y queda muerta a tus plantas la vilvera portentosa, y túlibe como siempre, Tú mino Perseo ahora de unos azos me irdime, y en más hzos me aprisiona; obligada, itenta, fina. aeeeo. Di Junto a elta orilla arenosa la ataron; nuera con ella mi aliento. De entreestas rocas acechemos, si la fiera se la comió. De tu hermosa mano solo el premio espero. A tus admirables obras se debe, tuya es mi mano. El cielo aplauda esta historia: Victoria, victoria, el cielo la canta, Perseo la logra, que a Andrómeda libra, y al monstruo destroza. Ay cielos, qué es lo que miro? voces escucho sonoras, libres Perseo, y mi hija. Vitoria, victoria, La tierra se vuelve cielo, todo trocado se nota. Ya es el Mundo Paraiso. Y el Figón se vuelve boda. Esto es, que Andro meda bella hoy conmigo se desposa. Feliz yo, que hija tan noble vuelve en dichas las congojas. Victoria, victoria, Venga a mis brazos la insigne mujer sin mancha, y sin nota, que es figura, que es retrato, y sin original copia de una que no tiene igual, y de otra siempre sin otra. Acuyo aplauso Heroe insigne saeras, nobles, fiestas vota, mandando que dos ingenios, que en sus alas plumas logran, en alegórico asunto, ciñan pios las memorias, de la que es olivo, Cedro, Palma, Cipres, Laurel, Rosa, y en campos del Paraiso, la Azucena de Etiopia. Victoria, victoria,