Texto digital de Ayudar con los estorbos
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Jerónimo de Torres de las Cuevas
- Atribución estilometría
- No es posible No concluyente
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Ayudar con los estorbos. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/ayudar-con-los-estorbos.

AYUDAR CON LOS ESTORBOS
JORNADA PRIMERA
, , s. Si sabes mi pena Inés, no culparás este arrojo; quien no va a templar su enojo, si le ha de acabar después? Entre las desdichas es (ay Inésy la más crecida JORNADA ui estar una alma atenida l aos a tan extraño rigor, que ha de faltar al honor, por asistir a la vida. Don Carlos está achacoso, y yo lo tengo de ver, este favor le he de hacer, aunque parezca costoso. No es amor el que es medroso, y así yo he de procurarme los peligros, y empeñarme; pues yo siempre he de tenerme, porque no hay que agradecerme, en no llegando a arrestarme. A grande peligro voy, si el amor porfía en que entre, de que su padre me encuentre, y quiera saber quien soy: o me suceda, o no hoy cuanto puede suceder. que yo me allano a vencer el escándalo mayor: porque es rendirse al temor, saber poco de querer. Aquí Inés me has de aguardar, aquesto te he de deber. Bien te sabrá obedecer, quien te ha sabido obligar: triunfa vence, enseña a amar con fe firme, y verdadera, porque aunque el honor se altera, extrañando esta osadía, cúlpete en la bizarría, como tú seas la primera. No dirás Inés, que ahora n me engaño; pues en rigor cuando tu encubres su amor, lo pública tu señora. Si ama tierna, y firme adora, y ha merecido su amante Ayudar con los estorbos. una dama tan constante, con una fe tan crecida, por fuerza ha de andar unida el alma con el semblante. Mas querer tener doña Ana dos empeños, es flaqueza a costa de una bajeza, es descrédito el ser vana, si no es ya que se profana un principal proceder, y quiere doña Ana ser, aunque a costa de su fama, de muchos galanes dama, y de un marido mujer. y si abierto a discurrir (ay Inés) en mi pesar, a alguno habrá de agraviar, aunque a todos quiera oír. Porque no puede huir quien estos empeños hace, el escándalo a que nace, quien su pasión no resiste; porque si a muchos asiste, a ninguno satisface. Inés, otra pena nueva sobre el pesar que yo traigo, donde hay fuerzas en un pecho para resistir gallardo unos celos no previstos, unos males no pensados? un amante muy remiso, y un necio muy porfiado este hombre me ha seguido, y puede ser que fundado el hallarle a su desprecio algún alivio en mis pasos. pareciéndole que puede este arrojo examinado, solicitarme más dócil, que piensan muchos osados, si a una mujer principal no tan contra su recato, algún descuido en los ojos, Ayudar con los estorbos. que pueden sin estorbarlo, pretenderla con certeza, que lograrán su cuidado. mas pues yo vengo con celos, ya muriendo, ya rabiando, y salir es imposible, estando don Pedro al paso, Aquí de mi enojo todo, aquí de todo mi agravio; salgan en llamas violentas mongibelos complicados, y abrasen toda una injuria, y templen todo un enfado. Señor don Pedro no entiendo que intentos os arrojaron a ser de mis intenciones tan rígido, tan temprano registro, pues yo ereía, aún importándome tanto, que había madrugado mucho. Qué es esto señor? buscaros sin alivio los desdenes, sin arrimo los agravios, es querer a vuestro amor o disuadirlo, o templarlo: entre hielos de desvíos auerme una vez hablado, yo escuchando en cortesía, puede señor, motuaros, a que me sigáis, no sé si amoroso, si inurbano? Que pensáis con haber visto en un decoro tan alto, una fineza; que tiene los créditos tan dudados? Estáis ya muy presumido, de que podréis arrojado, desde hoy atreveros más: pues esto es, hablando claro, C que desde hoy podréis menos atrevidamente osaros. Porque si me resistia, por honorro por recato, ora obrando como honrada: mas Del Doctor Don Gerónimo Torres delas Cuevas. Mas ahora declarado mi amor con tantas finezas, obraré a pesar de agravios, como honrada, y como firme, Y con esto a Dios, que hago mucho en deciros aquesto, cuando pudiera oxcusarlo. Que quien es con una dama tan mal sufrido, y osado. que por vengar sus desdones, atropella sus recatos, será con él el aviso, o de balde, o desairado. Dejad, señora que pueda responderos, que he quedado bien al modo, bien al modo (con aquesto lo declaro) que el pequeño bajarillo músico alegre del prado, al ver coronar el tronco, donde olvidaba cantando lo forzoso del sustento, Águila, esfera de rayos, pájaro volcán de iras, vajel de sombras armado, vestido escollo de riesgos, negro de plumas ocuso; que a media canción se queda tan suspenso tan turbado, que contemplado de cerca, aunque cantar le escucharon, parece que es contrahecho, y que estar en aquel ramo aqueljilgüero de seda, obos fue para la Águila engaño. si son No seguí como pensáis ni amante, ni porfiado vuestras huellas, aunque vivo de ser mira sol gallardo de nuestros hermosos ojos. Vénsame retirando a mi casa, porque el día) entre luces, y entre agrados, no dijese que la noche Del Doctor Don Gerónimo Torres delas Cuevas. la paso solo llorando a vuestras paredes; siendo mi afecto tan cortesano que se contenta con piedras, que no perciben los llantos. pues soy tan contra mí mismo, y tan por vos, que me hallo mejor muriendo no oído. que viviendo de escuchado, si es él no oírme lisonja, fues el escucharme agravio. A mi casa pues volvía, y pase por la de Carlos, dueño vuestro, amigo mío, supe que estaba apretado ayer de una fiebre intensa, y quise de cortesano saber de su mejoría, por orden de algún criado. Llegome al alma que hubiese quien ya pudiera obligaros, atropellando decoros, a hacer excesos tan raros? que la turbación de Inés bastantemente ha informado a mis celos que venía disfrazada a acompañaros. Mas aunque de mis ofensas arde el incendio bastardo, y muero entre mis despechos tristemente agonizando, mirad si queréis que vuelva sirviendo, o acompañando, obos que aunque yo vuelva muriendo, si son no importa, no importa tanto ni amante, ni porfiado una vida, que una honra, un pundonor, que un enfado. Señor don Pedro el favor os estimo; y fío tanto de vuestra cordura, aunque celoso estáis, y agraviado; que ni os empeño el silencio, ni os acaricio el amparo: de modo que habéis de iros A 2 desd Ayudar con los Desde aquí por obligaros aún que a mi despecho sea, yo me iré determinado a morir de una desdicha, y a suspirar de un agravio. No es agravio el no serviros habiéndome ya empeñado a amar primero que os viese vuestro amigo, y mi Don Carlos. Decís bien, guardeos el cielo. Sois corrés. . soy desdichado Escúchame Inés mi daño, escúchame por tu vida, si de una ofensa advertida, ofendida de un engaño. y no creas que es menor o mi pena, o mi pesar, pues me concede lugar para contar mi dolor. Qué es esta injuria que toco, esta desdicha que peno nallor veneno, pero veneno que me mata poco a poco. A ver a Carlos subí escucha Inés) con certeza de que tan loca fineza era solo para mí. u onun y tan presto me engañó lo que pensé que inventaba, que otra ya lo ejecutaba, sira cuando lo pensaba yo. Estaba la quedrá oscura, nuiza diciendo mi pena, si para el delito buena, ajustada a mi ventura. Y yo del agravio incierta, con seguridad entré, y a pocos pasos me hallé muy poco menos que muerta. Vi una dama, vi un portento con Carlos, de quien Inés cualquier hipérbole es menor encarecimiento. estorbos. Tan bella me pareció, que envidia daba a los Cielos; sino es que debió a mis celos el hacerla hermosa yo. Aunque entre tantos enojos le lo oscuro, y mi pesar; para poderla mirar, sobro la luz de sus ojos. Que entre hermosos arreboles, a no ser atrevimiento, empezará el firmamento a pretenderlos por soles. No reparas dónde estamos? Ya reparo donde estoy, mas si quien era no soy, que importa que no nos vamos? Que eres principal repara. Qué necedad tan crecida; nunca una pena sentida. deja faición en la cara: si esta me ha reservado las que hasta aquí he tenido, podré decir al sentido, que no es pena de cuidado, Porque no es para creer, si bien se llega a apurar, que pase la alma un pesar, y que no lo dé a entender el rostro más soberano; ponlo! porque el más hermoso ha sido cuando está más advertido, como en el reloj la mano: que como con él se iguala, se ajusta, se mide, y tasa todo lo que adentro pasa acá fuera los señala. . Vamos, no hay si no sufrir, nmpinadantros penar, sentir, y callar. Ese consejo has de dar a quien no sabe morir, a quien teme un vulgo loco, y a quien tiene menos mal, no a quien está tan mortal, que tiene el vivir en poco. que n Del Doctor Don Gerónimo que cuando el daño es tan fuerte y la angustia tan crecida, ofrece el daño la vida, y da el remedio la muerte. . yo quiero imaginar lo que pretendo, y ni es imaginable, ni es decible, quiere mi amor hacerlo perceptible y es más mi confusión; menos lo entiendo Vame acabando el mal, voy padeciendo. y esto que el alma juzga apetecible, solo tiene, a mi ver, de ser posible. el mirar que es posible estar muriendo. De rendirme a este daño estoy ufana, y a mí misma me quedo agradecida, cuando me niego toda ami remedio, Porque es tal la dulzura de la herida, que tuviera mi suerte por tirana, si para minorarla hallara medio. vas Casandra? . Señor? . No divertirte? . Es en vano, mientras enfermo mi hermano no mejoraré. Esto más. . querer que aquesta tristeza, que en el pecho no me cabe, en un instante se acabe, cuando a un instante que empieza. Esto es querer que yo muera, pues cuando el achaque es tal que presume de mortal, el querer echarlo fuera, dando en breve la salud, mas es que acertada cura una aparente locura, o vana solicitud. Qué dices? . Señor decía que usaré de ese favor viendo a mi hermano mejor. Hay prenda del alma mía. . ay Carlos dueño tirano mucho mal al alma has hecho, pues lo galán te dio el pecho, y te lo quitó el hermano. Torres de las Cuevas. Ya que a Barcelona bella dejaste, y acá veniste no estes Casandra tan triste Crieme, señor, en ella, y en ella me hallaba bien; y de justicia merece, que por quien por mi entristece, me entristezca yo también, Ayer recibí de Flora cartas; en que me decía, que a Barcelona debía mucho, pues mi ausencia lloras tanto, que habiendo robado a violencia de nigores el aire al campo las flores, se dijo que había rogado Barcelona contra el fruto que de los prados cobraba, solo porque le cansaba no ver los campos con luto, y aunque yo me satisfaga de que es lisonja: señor, la persona de valor hasta las lisonjas paga. Pluguiera a Dios fuera ansí, , mas ay que estoy tan mortal, que aún no puedo de mi mal darme yo cuentas a mí. o Diviértete por mi vida, ya me corre obligación de hacerlo: ya corazón abéis sentido la herida: ya su fondo no ignoráis, mirad bien lo que hacéis, que es locura si queréis, y es locura si olvidáis. Ve a tu hermano. Hay tierno amor que mal que se puede hacer ir uno su daño a ver, y poder volver mejor. La vida te debo Inés A3 desde Ayudar con los estorbos. desde ayer vivo por ti. Pues ya que vives por mí no mueras por ti después. Qué es su hermana! Qué es su hermana. Terribles celos me dior amo muy de verás yo para suerte tan tirana; quizá si a lo cortesana profesara divertida, dar desprecios a la vida, de la llama más voraz, fuera camino eficaz, para aprecios de querida. Acá estamos todos. Gómol. . No lo ve? Girón. . Señora. Qué dice Carlos. . qué dice si este papel con su nota de ello no te da noticia, volverd a saberlo. . es corta para el pesar que he tenido tan lucida vanagloria. Llegué a verme tan mortal del achaque de un desdén, que ha sido mi mal mi bien y mi bien mi mayor mal: tiéneme el discurso tal de este loco frenesí, después que el veros perdí, que de su rigor postrado, yo de mí mismo olvidado no he preguntado por mí. Y no es mi pena mayor el llegarme yo aignorar, que no sentir, del pesar es el más noble favor. Vero a dejar su rigor libré el alma de cuidado, no el corazón fatigado, con ser uno de los dos, Ayudar con los estorbos. antes que por mí, por vos hubiera yo preguntado. Estimo Carlos mis celos, mis del velos, mis congojas, mis pesares, mis fatigas porque quedo más gustosa cuando después de un recelo he logrado una lisonja. Si las sospechas desmayan, seguridades conortan: tanto más grata, el vajel mira de su Rey la flota. cuanto ya al distinguir vasos presumio entre miedo, y sobras. No un puerto en todas las naves, sino en cualquiera una voca: perdóname Carios mío; quieres Girón qué responda? Si tu envidas de respuesta, digo, que quiero, señora Voy a responder. . Discretr porque es cansada tramoya sacar a un teatro luego busete, sillas, y historia: ya estamos solos Inés y pues que estamos a solas, no estamos acompañados. Diga otra gracia. . Va otra. No la diga, si ha de ser como esa. . Señora hermosa, no estoy a la hora de esta para gracias . De qué forma? Escuche, y se lo diré, Fue doña Ana mi señora a ver a mi dueño enfermo, y sabiendo, que mi alcoba tiene la puerta al zaguán. Oyé. . Déjeme señora, no fue para dar un golpe. Quién se lo dijo? . una boca de unos ojos que la vieron hablar con cierta persona, que la callo, voto a Dios, por no obligar mi tizona a que Del Doctor Don Geronimo a que saque en la colada manchas que tocan en honras: la señora Inés no ha visto. Dios lo tenga de su concha, como de su mano, Amen. Inés. Girón. Punto en boca, y pregúnteme después lo que iba a decir ahora. Señor, ya es mucha fineza venir con salud tan poca a alegrar aquesta casa: mas ya sale mi señora. Supuesto que habéis venido, sobrado llegará a ser verme luego responder, habiendo de ir respondido. Y antes que de mis enojos os dé cuenta: como estáis, como Carlos os halláis al hálago de otros ojos? Si eso es lo que habéis sentido, si esa la pena mayor, si ese el más fuerte rigor, bien está el papel rompido. Pues mi amor dado por fiel, constándonos a los dos, que es mi hermana, diréis vos, lo que no diría el papel. Y si la disculpa mía la ignoraba vuestra fe, cuando lo rompió, ya fue castigarlo en profecia Ponte Inés a ese balcón no venga mi padre: escucha Carlos mi pena, que es mucha salte allá fuera Girón Discreta es para conmigo quien vive tan avisada, pegósela a la criada, Torres de las cuevas y en mi excusa un enemigo. No culpes querido Carlos este retiro forzoso, este silencio, este llanto, este recelo, este asombro, esta dedicha, esta pana, este pesar, este enojo, que cuando se viene el mal disponiendo poco a poco, ganando el alma de espacio; aún está hecho el destrozo y no lo siente el que pena: mas cuando se hace notorio ya el agravio, ya el tormento cuando le conocen todos, es imposible el remedio, como vano el desahogo. Pues como intentan que salga en un instante, en un soplo el achaque que había entrado con tanta pausa, es forzoso que venga a ser el remedio tormento más riguroso. Que no es cordura confieso excusarme en el arrojo, cuando río deeseos males cuando de estos bienes lloro; cuando vivo de estas penas, y cuando de estos enojos si inocentemente muero. cándidamente te informo Mas no creas que es cordura, si en este mal me reporto si en estas ansias me sufro si a mi cólera me opongo: porque que mayor dislate que estar sufriendo un bochorno, apaciguando unos celos, sosegando un alboroto cuando pudiera hablando dar alivio, dar reposo a mi cuidado, a mi pena; porque es vanidad sin modo, p0 Ayudar con los estorbos. por no dañar a un tercero, hacerse el mal a si propio. Que tengo celos confieso, y cuando más me apasiono no he dicho a hadíe mi pena, yo me sufro, yo me oigo, ya desdichas, y a pesares, por no estragar mi decoro, que una mujer principal contar su desdicha a todos es la bajeza más grande; pues viene a ser menos costo el sufrir una desdicha, que el publicar un desdoro. Fui a verte a tu misma casa, olvidando los enojos, hallere tan divertido, tan amante, tan gustoso, que al estruendo de mis celos, que no fue poco alboroto, no reparaste: de suerte, que Carlos o estabas sordo, o muy fuera de ti estabas, o tenías uno, y otro. Decirme que era tu hermana no lo he de creer tampoco; que o aquellas no eran finezas, o si lo eran; me asombro, si es verdad que era tu hermana, que galantees de un modo a tu hermana, y a tu dama, porque eso es hacer notorio, Carlos, o que no distingues, o que en lances amorosos, donde la dama es parienta, te ensayas por no andar corto. Cuando otro dueño pretendas; y si esto es ansi me corro de que hayas venido a verme, porque es lance riguroso, querer que venga a mi talle lo que se cortó por otro. Sentí y sufrí como noble, con ser el mal tan penoso, Ayudar con los estorbos. que cuando no lo sufriera, me sobraran los abonos. Callé Carlos, porque siento que se adviertan mis enojos, que se hable en mis pesares, entonces callé, ya arrojo del pecho lo que no cabe: No has visto arriscado toro despedido de la aljaba, aunque el túril tenebroso, más propriamente que arco trueno parezca sonoro, pues segun arroja fuego, según discurre furioso por toda la plaza el bruto, rayo le recelan todos, que habiendo a un hombre alcanzado; y siendo a sus pies despojo, me droso el hombre, advertido se bebe el aliento propio: porque el bruto no presuma, que fue su golpe tan corto, que aún no le quitó la vida; y prosiguiendo el destrozo, quiera repetir el daño entre sus iras, y el polvo, que ya el bruto satisfecho de que ha vengado su enojo, del aparente cadaver se aparta por intras de otro, que lo silba; que al instante se levanta más brioso aquel que entre las piedades del concurso humeroso, lástima fue voceada entre los cuernos del toro. Pues así yo Carlos fui, entré a verte hallé el estorbo, que pudo de confiada, atrevérseme al decoro, que era atreverse a la vida; bebime el agravio propio, repórteme en el desairé, hasta que hallándote solo, Del Doctor Don Gerónimo Torres de las Cuenas. yo libre de aquel peligro, de mi disgusto te informo, resta que me satisfagas, pues cuando a voces pregono en mi daño tus ofensas, y en mi ofensa tus oprobrios, de aquellos celos que tuve, a oír la excusa me opongo; y por darme a mí este alivio, te he feriado este soborno. Pudiera hermoso dueño, de un agravio tan preciso, de una culpa tan constante, de un dolor tan consentido tener lástima, y no puedo, que yo reservo ese alivio para cuando el dolor sea mas intenso, o más activo, A verme fuiste, y me hallaste, según tus celos me han dicho, tan embelesado amante; que con ser mucho el ruido, upaus de tus celos, y tus ropas, qla no pude ser yo testigo de la fineza que cuentas; brevemente lo repito; y escúchame más en breve mi verdad para tu alivio. rovcel De el estruendo de los celos con facilidad me libro, que si entonces, me olvidabas, como tu misma habías dicho, no reparé en el estruendo; porque estando persuadido a que era de aquellos celos: y tú, como he referido, no tenías amor entonces, fuera cuidado fingido volver el rostro, juzgando; que era tuyo aquel ruido. El segundo cargo tuyo, de que amando, no distinguo, no se de donde lo infieres; porque si está recibido, Del Doctor Don Gerónimo Torres de las Cuenas. que la intención haga el caso, y yo estaba reducido a no tener intención, no pudo ser uno mismo el afecto con mi hermana, y el amor con que te sirvo, que fue siempre, aquel de hermano, y este siempre de marido. De que haya venido a verte, me dices, que tehas corrido, porque serán mis finezas como prestado vestido, que por bien que ajuste al talle, como desde sus principios no se cortó para él, no ajusta núncara eso digo, que me quedas a deber un respeto, un beneficio en lo que a ti te parece, ya desairé, ya delito, sin ser ni uno, ni otro un respeto, en que te mido al disponerte finezas, o al disponerte vestidos por el talle de mi hermana, con quien cuando más la estimo he de andar con más cuidado, amenazados los bríos; porque cualquier desahogo es más allá de delito. Un beneficio, en que gozas los amores que te digo, sin que se usurpe el tomor lo que discurre el sentido. y como a aquel agradecen, que con valor, que con brío hace pagar al que intenta entrar la deuda a ruido. Si yo te doy los hálagos, de aquel susto redimidos, ya debes agradecerme lo que me has reprendido, y siempre a deberme quedas un respeto, un beneficio, Hver B Ayudar con los estorbos. Averiguar resta ahora, como si todo no ha sido, de suerte lo viste todo; como si fuera: no has visto un caminante, a quien faltan de aquel planeta benigno los siempre hermosos riyos? tiranamente escondidos, de el horror de unos nublados no dejando su retiro de aquel rumbo comenzado, ni aún menores los indicios, que ausente ya, que ya menos de aquella luz el aviso, entre turbado, y medroso, Gigautes juzgá los riscos, tropas de gente los chopos, llegando a ser tan activo el miedo entre los horrores, que con estar tan vecino de sí mismo, aún no es amparo de si propio, aún no es alivio, pues de si propio se teme, y se espanta de sí mismo, que medrosamente etento espera entre los peligros a que repita el halago la luz, que se le ha escondido, norte, que se le ha usurpado, que apenas lo más altivo empieza adorar el Alba del monte más engreído con luces tan limitadas, con rayos recién nacidos, cuando menos los horrores, ve las sendas, ve el camino, ve los campos, ve los chopos, ve los montes, ve los riscos sin ser gigantes aquestos, y aquellos con menor brío, de lo que les dio su espanto! pues ansí, mi bien, han sido tus recelos, tus temores, tus penas, y tus suspiros, Ayudar con los estorbos. lo que has llorado, sin ser como si ya hubiera sido: iuas a verme, a animarme sin estorbo los sentidos, ienno sin embarazo los ojos. Llegaron ejecucivas b los nublados de los celos, no pudiste resistirlos, y embargándote la vista, te ha sucedido lo mismo que al caminanse: pues luego mi hermana, y yo parecimos amantes de muchos años, cuando fueron tan precisos mis favores, mis halagos, que haber sido más remiso, y a saber que tú me amabas, pudiera haber advertido mi hermana, que andaba corto, porque pude haberte visto. ad Con esto, sé que estarán tus quejas con otros visos, aún el pecho con menos daño, la vida con más alivio, menos fogosa la pena, y tu cuidado más tibio, lirviéndote de luz noble las verdades que público, las finezas que te enseño. Mas no, no juzgues que ha sido paratí sola el soborno, y que a ti sola te libre de la pena en que acababas, y que a ti sola te aplico el remedio de que gozas, y que a ti sola te he dicho mi disculpa, o mi defensa, que yo también ofendido, de que de mi asegurases, tan groseros los desvíos, cuando a ti te satisfago, me lisonjeo a mí mismo. Carlos, dueño, baste, sobra, disculpado estás conmigo, y ye Del Doctor Don Gerónimo Torres de las cuevas. y yo más enamorada después, Carlos, que te he oído. Don Pedro, señora, ha entrado, y sube ya. . Que me ponga este hombre en este aprieto! . Carlos mi bien (qué zozobras!) retírate aquella sala. que a ti, y a mí nos importa, que hagas esto por mí, aunque sean a mi costa las suspechas que tuvieres, mientras mi verdad me abona. No vale más, o tirana. Carlos, no son para ahora las quejas, ni los agravios tú los vence, o los reporta, y apriesa por vida tuya, y que me va en esto la honras Inés, esconde a Girón. y suba don Pedro ahora. i Advierte. . Calla. . Señora. Que lleganya, . Qué congojal Antes que me deis razón, si la tiene quien se arroja al sagrado de esta casa, de una osadía tan loca: informad a mi decoro, que hay en mí, que os enamora; que hay en mí, que así os despulsa, que veis en mí que así os postra, que os empeño mi palabra; y no pase por lisonja, de borrarlo, de encubrirlo, que a mí mucho más importa el ser mujer principal, que él ser dama muy hermosa. on Y luego, si habéis tenido de mi descuido, aunque corta alguna esperanza, alguna ocasión, porque me toca examinaros osado para deberme a mí sola el salir de una desdicha, Del Doctor Don Gerónimo Torres de las cuevas. ganando una vanagloria. Y si menos lo que he dicho, que por poco que es, ya sobra para ser uno atrevido, conmigo lo sois; es poca la más furiosa venganza, la más pública deshonra, la más sangrienta estocada, la más aguda ponzoña, que es bramar el aire! que es que las nubes tronadoras rayos fulminen! qué es abrirse en la tierra bocas, por donde si sorbio plantas, voleanos de azufre arroja! Si os enoja esta osadía, hablad más bajo, señora, que los nobles al vengarse, todas las voces ahorran. Niega lo bien entendida, mas no niegues lo hermosa, cuando eres tan desgraciada; tu padre, y tu primo asoman por la esquina de la calle. No te alborotes, qué importa? Responded señerdón Pedro. Advierte. . Calla. . Señora. que suben ya. . Qué desdicha Que lleganya, . Qué congojal esconde, Inés, a don Pedro, vengan hoy penas, zozobras, desdichas, rabias, angustias, que quiero vencerlas todas. Señor, primo. . Abajo aguarda un coche, sin hacer otra diligencia, con Inés te entra en él. . Qué rigurosa, que fuerte ha sido esta pena. . García, esta llave toma para cerraresas puertas. Es esto ilusión, es sombra, B2 es n Ayudar con los estorbos. es esto verdad, o engaño; la hazaña más heroica será reportarme, cuando pretenden volverme loca los aprietos de mis penas: pero yo estoy tan medrosa, que no he de ser para mí, y me he de perder yo propia. No tienes de que alterarte cuando lo que ves te informa de algún agravio preciso, que el cielo tal vez se entolda de pardas nubes; y el ceño que le retira y enoja, sirve para una amenaza, y en un instante se borran los escrúpulos, las dudas, y la borrasca furiosa de aquel horror prometida, vino a ser cosechas toda. Esto importa a mi sociego, y no te digo a mi honra, porque eres mujer doña Ana, y no quiero que lo oigas. Estar firme para el rayo. estar para el trueno sorda, sino es desesperación, o violencia rigurosa n Ayudar con los estorbos. de una pena, de un agravio, es locura en quien lo logra: aunque solo se amenaza C lo que las nubes pregonan, lo que los aires intiman; cuando más briosos soplan; pues falta a una obligación, yacude a una va nagloría. Ya queda dispuesto todo. Inés óyeme. . Señora. Vio a Carlos mi primo? habla? Digo que no. . Qué dichosal has visto tantos peligros en menos tiempo? estoy loca de dejar a Carlos. . Vamos. Y no traes a la memoria aquel pobre de don Pedro? De eso estás escrupulosa, como no peligre Carlos que es mi esperanza; y mi gloria, que peligre, o no don Pedro, ni me alegra, ni me postra, que él se buscó su peligro: solo Carlos me apasiona; el cielo libre tu vida, pues sabe lo que me importa. ln fiando de mis afectos,
JORNADA SEGUNDA
JORNADA segunda A quién debo este favor, si ya no fuera su dueño, le diera en cambio doña Ana toda la alma; y sea el primero favor que de vos reciba, que la verdad que refiero no le desdeñéis, juzgando que nacio encarecimiento, El favor ha sido mío, si para el desempeño lo que soy os importare, todo lo que soy ofrezco, creyendo de mis verdades, fiando de mis afectos, que ellas firmes; y estos nobles harán más, y dirán menos. Emos de ser muy amigas. La fianza os agradezco, n no ha sido muy fuerte el daño, no fue el pesar tan molesto como dijo la amenaza; ay Carlos que pena tengo, si fuera el llorar tus males, disponerles yo el remedio, fueran mis ojos dos ríos, que a tu desahogo atentos, ni atras volvieran, y nunca JORNADA Si Del Doctor Don Gerónimo se fatigarán corriendo, Supuesto que emos de ser tan amigas, y supuesto que el dolor comunicado, dicen doña Ana que es menos Esto es saber mi fatiga, . pues yo adelantarme quiero a hacerle este agasajo, a costa de mi secreto. Casandra, cuando los nobles quiebran del honor los fueros: mas no hablemos del honor, de mi amor solo hablemos, porque en estando ofendido repetir el desafuero el que le hizo: es perderle segunda vez el respeto. Gustaban mis pocos años de ser vistos; mas no quiero hacer de una liviandad el capítulo primero a la historia de mi amor, supuesto que ya la ordene de el delito de mis ojos. Si es delito amar a aquello, que se tarda para amarlo o que se dilata el verlo; decir quiero la disculpa, pero no excusarle el yerro. Amé a don Carlos tu hermano, mira que resguardo tengo, que presentarle a mi honor cuando me culpé el empeño; esmeráronse mis ojos en dar a Carlos su imperio, teniendo por más lisonja que ser libres, estar presos de su talle, y de su agrado: mas si la verdad te cuento lo que más me llenó el alma, lo que más rindio mi afecto, mas que el agrado, y el talle, fue, Casandra, lo discreto; que como obligaba la alma, Torres de las Cuevas. fuera empeño poco cuerdo dejarme rendir de quien no tuviera entendimiento. Amaba entonces mis ojos, bien a mi costa don Pedro de Torres, cuando llegó a estar Carlos tan enfermo. Violento pues el achaque, y mi dolor más violento me vino a sacar de casa, y no fue mucho este exceso, que si ya me había sacado de mí, cuando llegué a esto, el sacarme de mi casa ya viene a parecer menos. Entré a verle una mañana con recato, y con secreto, estabas con el Casandra, yo ignorando el parentesco, y muy constante mi amor, no fue mucho el tener celos. Mas no fue solo este daño, porque los males en viendo que sale venciendo alguno, quieren ir todos venciendo. No fue, como digo, solo, que al salir, hallé a don Pedro, que con Inés me esperaba. más amante, y menos cuerdo. Sentí este golpe, sentilo, mas repórteme en el riesgo, por reñirle aquel arrojo, y encubrirle yo mi miedo. Reñile pues, el cuidado, y el sentido de el desprecio, por aquel breve pesar, llegó a perder el respeto a mi casa; en ocasión, que estaba don Carlos dentro. Vi a mi amor en un peligro y a mi honor, en muchos riesgos, y por vencerlos a todos, por poco me vencen ellos, Retiré a Carlos, en fin ao Ayudar con los estorbos, D con mi llanto, y con mi ruego, acordán dole mi honor, y que le iba mucho en ello, habiendo de ser mi esposo: y escondido entró don Pedro. No te resiero mi enojo por no embarazar el tiempo, o porque no es propiedad referirte sin afecto lo que tanto afecto tuvo: en fin le estaba riñendo, cuando sin color mi padre con recato, con recelo con mi primo don García subió hasta mi aposento: con todo tuve lugar que fue ventura tenerlo de esconder a mi enemigo, no por evitarle el riesgo; aunque fuera vanidad después del agravio hecho: sino que con celos Carlos, y aún no satisfecho de ellos, pudiera ser que mi padre, y mi primo; manifiesto el deshonor, le vengasen; quedando don Pedro muerto; por disculpar yo mi fe, yo le dispuse el remedio. Diole a mi primo mi padre una llave, y mientras tengo lugar de ponerme un manto, cierro los dos aposentos, en que ocultaba mi amor, su pesar, y su consuelo. Estaba un coche a la puerta aguardando, éntreme dentro solamente con Inés, paró a tu puerta el cochero alboroteme, Casandra, alboroteme creyendo, que el delito me acordaban para castigarme luego. Reservome la fortuna, Ayudar con los estorbos, y de suerte lo ha dispuesto, que estando en casa don Carlos, cuando yo de mi sosiego, o de mi gusto creía, que me ausentaba, estoy viendo ayudar con los estorbos, y avenir desaviniendo. Este es el mal que suspiro, ves aquí el dolor que tengo, la pena que me fatiga, la desdicha que recelo. lo que lloro, lo que paso, lo que sufro, lo que siento: y así no culpes mis ojos, sino los vieres contentos, que se hallaron a este daño, y faltan hoy al remedio. No me digas más doña Ana: con lo que has dicho me has muértto. . Qué dices amiga? . Digo que de mi hermano el aprieto, el corazón me ha apretado: siida id os más a espacio celos, . para una mujer dichosa guardar un morir tan presto, porque es suyo este favor, o porque es obrar más cuerdo granjear con mi pesar aquel agradecimiento. Yo estoy resuelta a vengarme, esto ha de ser: brote el pecho los Etnas que ha concibido, abreviense sus incendios, como jamás se presuma, que es en mi disponer medios a mi desdicha, querer salir de ella, cuando entiendo que los remedios que hago: lástimas son que me tengo. Carlos, doña Ana; es mi hermano; mas no ha de poder por eso mas un hermano que agravia mas un hermano que agravia, v que una amistad que comien z Carlos, Del Doctor Don Jeronimo Carlos. no lo se decir, que como la voz se ha hecho a pronunciar lo que pasa y ve que obligarla quiero a que cuente lo que finjo, me falta para el concepto Carlos pues, doña Ana amiga, tiene una dama, un empleo hermoso triunfo de cuanto, o por airoso, o por bello, incentivo es a los ojos del que lo admira más cuerdo, y con esto es principal, porque el talle, el aderezo, (aunque el más rico es común, los primores de traerlo, no me parecen vulgares: aunque lo parece el hecho: y si a ti también te engaña, solo una cosa te ruego, que dende ahora, tu agravio sea mi agravio, y que tus celos sean mi ofensa, y que yo esté a la venganza, creyendo que me va en esto la vida, si a ti te va el gusto en esto. Mucho te debo Casandra. Guarda aquese rendimiento para cuando contra Carlos fulmine rayos mi ceño. Fomeré amor tus designios. Oh, cuiden de mí los cielos. . De aquel afán que fue grave, a no disponerlo Dios, que nos valiera a los dos hallarme yo con la llave maestra, pudiera ser imposible la salida y hallar un riesgo tu vida bien difícil de vencer. Pues que pudo suceder cuando no llevaras llave? Eso selo Dios lo sabe, Torres delas Cuebas. S yo lo puedo saber, pudo suceder entrar su padre, y su primo? . Sí. Pero halláranme a mí, y no pudo sospechar, que yo de suerte estuviera, cuando alguno me buscara, que no dijese mi cara, que me dejase, y se fuera, que aunque el reñir con razón da doblada valentía, para mí no hay osadía, donde no hay resolución. Bien es que ayamos salido sin costarnos un pesar. Cómo yo lo entendí dar, no te quedo agradecido. Pues no lo agradezcas no, que pues lo hecho hasta aquí, solo lo he hecho por mí, me lo agradecere yo. Libraste a Don Pedro? . S y cuando don Pedro vio que lo libertaba yo, estuvo fuera de sí. y yo sin darle lugar a que hallase la razón, libré de la turbación le dije: quien sabe dar a su enemigo la vida en ocasión que ha podido quitársela: es prevenir, que es el dejarlo vivir, esperar lo agradecido. y si ingrato con el bien se atreviere a porfiar; quien le sabe perdonar lo sabrá matar también. Mas costárame, señor a no ser ventura mía muy cara la bobería de hacerme redentor: pues furioso, y enojado por poco me da a entender, que Ayudar con los estorbos. que nadie se ha de meter en andar adelantado. Díjome la acción que toco, amatarte me ha incitado, pero mi enojo ha templado el mirar que sois tan poco. y yo que tal cosa escucho; de ser poco me alegré, pues por ser poco libré, y no librara por mucho. Ay Girón, ya cualquier pena vence a un alma si porfía, no se minora la mía, con ver aumentar la ajena. Mas bien me estuviera a mí que la llave no viniera, pues allí mismo muriera, si empezó mi mal allí. Pues es más fiero rigor, lance más terrible y fuerte, por excusar una muerte, @n hacer eterno un dolor, y si tuviera poder para llegar a eligir, solicitara un morir. No culpo tanto tu pena, como asistía tu congoja. No es pena Inés la que paso pues tiene fuerzas tan cortas, que me deja con la vida. Mas dame albricias señora, Carlos, y Girón. . qué dices? no lo creo. . A ti te importa, Mas si lo creo que viene: como oyó que estaba absorta mi pena, a darme la muerte, que no las desdichas solas, pueden con un desdichado; porque ya penas, y glorias contra una vida se aunan, y quitan la vida todas: unas por lo que fatigan, por lo que festejan otras? Ayudar con los estorbos. y así nunca he distinguido los gustos de las congojas. Si llegare a hablarle? no, que entre turbada, y medrosa la verdad que he de decirle, la he de echar a perder toda con aquesta turbación: quiero reportarme ahora, y vencer mi sobresalto, porque así a mi honor le importa. Doña Ana, y Inés profesan ser de nuestros cuerpos sombras; paso ha sido de comedia, deshecha ya la tramoya. Si es evitar el alivio, n seguir a quien no os importa, si mi vida no estimáis, para que tan cuidadosa le solicitáis los daños; pues en quien dichas los logra, no los recela pesares, ap ámalos por vanaglorias. No tenga celos don Pedro, si os merece; que os importa por darme a mí este pesar, darle a él esta congoja: y sin ganar la fineza, adelantar la deshonra. Si es aféctar disimulos, estoy, Carlos, tan rabiosa, que extraño no haberme muerto del aire leve que toca mi rostro. Carlos ingrato, tú te quejas, tu pregonas finezas cuando me agravias? los desahogos que importan, si está el daño tonocido: y así. . Si a Don Pedro adoras, que importa el desahogarte. Miente Carlos quien te informa, y si te informa un sentido, miente el sentido: y si es toda el alma con las potencias, mienten las potencias todas con Del Doctor Don Gerónimo Torres de las Cuevas. con la alma, si han creído el delito de que informas. De ti me ha dicho tu hermana, que galanteas, que adoras una dama ha muchos días, no la envidio, aunque es dichosa, si corren todos sus gustos por tu cuidado: y que gozas sus favores, sus halagos Carlos bien a poca costa, pues viene a verte bizarra, ya acompañada, ya sola. Sufrir esto era bajeza, aún no siendo mi persona de las prendas que tú sabes; si bien las mujeres todas a vista de un menosprecio, no somos más unas que otras. Solo pues te pido Carlos, solo te suplico ahora, que aunque tan cerca te asisto, como es en tu casa propia, ni me veas, ni me trates, pues supuesto que se arroja a venir aquí esa dama, podrá ser que de celosa me quiera hacer un desaire por su gusto, y a mi costa, y no estoy para sufrirlo ni de su merced, ni de otra. Dices bien; tienes razón, a lindo tiempo te quejas, que con eso a mí me dejas quejarme de imitación: advertida prevención, y de ser tan advertida ya te tengo convencida, pues señas son de culpada el quejarte anticipada, mas que de estar ofendida. En un discurso derecho de cualquiera buen capricho es menor mucho que dicho cualquier desacierto hecho. Del Doctor Don Gerónimo Torres de las Cuevas. No puede ser, no, despecho, pues bien puedes conocer, que si te llega a ofender mi desaire, o mi delito, la inmunidad de distrito que hay del decir al hacer. y así bien puedes culparme con cólera del disgusto, que yo te escucho con gusto para aprender a quejarmer págame con escucharme, en ponderar mis enojos, depuestos vanos antojos. porque en un dueloceñido menor mal es el oído que aquel que vieron los ojos. No es esto querer salir de este encuentro vencedor, que en las refriegas de amor rendirse es saber rendir, querer si es por servir este modo que estoy viendo, cuando tus quejas entiendo, pues siendo yo el agraviado con enojo anticipado as entrado tu riñendo. y nunca tan lindo modo me puede parecer mal, que cuando la causa es tal, bien se disímula todo. A sufrir no me acomodo, que pretendas con recelos, con penas, con desconsuelos pasar por cosa asentado, que el estar tan enojada, no es estudio, si no celos. Mil años os guarde Dios, para que lo discurráis. Qué rigurosa que estáis? Como ocasionado vos. Parecémonos los dos. No es posible. . Si es Si mi amor es infalible? Si es evidente mi amor? C posible. C Ayudar con los estorbos. Menos mucho. . . Ese es error. Confiado estáis. Vos terrible. Zapatazo: has visto Inés, lo que aquí ha pasado ahora? vaya por vida de entrambos a aquel modo una parola, o soliloquio, que pierdo el juicio, el alma toda por soliloquiar. . Bien dices. Pues empiezo. . A mí me toca, mil años os guarde Dios, porque me bufonizáis. Qué relamida que andáis Cómo, lameplatos, vos. Parecémonos los dos. Fuera mucha vanagloria. Una mano es pepitoria. Un boferon es desgracia Ya yo he encontrado tu gracia, aquí paz, y después gloria. t Hay más bravo desahogo, rabiando estoy: se enamora de esa suerte en esta casa? Girón? . Inés, o que poca ventura de soliloquio, no saliera cuando . Sobra el saber que estás, Inés, en mi casa, estar a solas, no lo permito, esta vez pase, porque ha de ser sola, que a otro desacierto. Amiga. Ah de andar muy rigurosa? Salios los dos allá fuera. Si no entras. . Nos azota. . Vengo gustosa. . De quién? De que le dije a don Carlos el desaire que me hace, más extrañó tanto el caso, que a no tener de tu dicho Ayudar con los estorbos. el crédito tan sobrado, creyera más de su fe, dudara más de su agravio. Pues hay más de que le veas. Eso solo es lo que aguardo. Pues eso es ya tan posible, que esta noche has de mirarlo, que así a Carlos se lo ha escrito: y yo lo tengo trazado de suerte, que ha de ser fuerza que la veas muy de espacio. Yo he de ir a ver una amiga, tú has de quedar en mi cuarto, que es adonde hace tiempo, mientras que yo aviso a Carlos, y allí podrás saber todo cuanto te he dicho, y contado, ya sé que sabe a desdoro. . fingirme yo otra, cuando por darle a Carlos un susto, me puedo hacer un agravio, costoso para mi honor: ya lo advierto, y lo reparo; mas hay penas demanera, y hay pesares tan extraños, que no se adquiere el remedio, sino se aventura el daño: ánimo esperanzas mías, mucho aliento, que si he amado costosos los imposibles, yo he de resistir los daños. Mucho debo a tu afición. Mas debo yo a mi cuidado, yo te daré tantos celos, . yo haré que te cueste tanto, lo que a mí tanto me cuesta, que aunque te haya dado el hado la posesión de este bien, yo podré contra los hados: voy a disponerlo todo. Guárdete el cielo mil años, Que amor es el que puede sufrir celos, sin extrañar el ver los desengaños, haciendo tanto aprecio delos daños, que Del Doctor Don Jeronimo que solo lo sosiegan los desvelos. No havisto esta afición jamaslos cielos amar con gusto solos los engaños, cuando se solicita en muchos años un desengaño para mil recelos. Yo pues soy quien celosa, y ofendida, tengo este amor a fuerza de mi suerte, y adoro lo que llega a tormentarme. Pero si con los celos tengo vida, y el desengaño me ha de dar lamuerte, que mucho que no estime el remediarme Señora? . Inés? estoy muerta. Qué ha Qué hay de nuevo? . de haber, esperar para saber, si esta ingratitud es cierta, quien ha llegado a intentar con seguir un desengaño, mucho le ha postrado el daño. Y que vendrás a sacar cuando estés desengañada. Ser de mí misma homicida, porque, que vale una vida cuando la trae tan postrada una duda que porfía, un tan intenso dolor debérele este favor a la diligencia mía, y moriré tan dichosa, como vivo desgraciada. Has dado en ser porfiada. Es diligencia forzosa para acabar con mi mal. Tú misma te haces el daño. Querer salir de este engaño es mi intento principal, si olvidara lo que hoy, sino quisiera saber quien es aquesta mujer, cupiera dentro de mí, mas no culpes este intento, que es generosa prudencia hacer una diligencia, por excusar un tormento; Torres de las cuevas. pues sin visos de arrogancia solícito mi interes y vendrás a quedar después con aplauso, y con ganancia En vano es el persuadirte, ya no intento aconsejarte, de este punto no tratarte, sería, señora servirte. Tan desgraciada, Inés, soy, que habiendo de venir hoy, pordarme a mí que sentir, dilatará su venida, porque dispone la suerte, que porque estimo la muerte de emporfiarme la vida. Ya el amor ha vencido, lo que mi honor constante ha resistido, perdóneme el honor esta violencia, que falta la prudencia al valor más constante, si hermana soy, hermana soy, y amante. junto culpa, y disculpa por defender mi culpa, Casandra: a que imposibles me reduces amor! . Saca unas luces, Inés: seáis señora bien venida, que de su parte os pida, . Casandra me ha mandado, que pues a aquestegusto os ha faltado no tengáis a disgusto ueyo asista por ella a aquestegulto, que pues me lo ha fiado, capaz debo de ser de este cuidado, que buen talle que tiene, para dar celos viene, sentaos por vida mía. No he vistotan señora bizarría, Inés salte allá fuera, a don Carlos espera. Pues antes que se salga, C lo Ayudar con los estorbos. el ser noble, me valga para ser recatada, esa loz ha de estar más retirada. Pues qué os importa? Si por vida mía. Pon al fin de esa sala esa bujía. El favor os estimo. bien el engaño animo, quisiera agradeceros; y estimaros el llegar a empeñaros, por quien aún no ha podido. Por vida delas dos, que está creído todo cuento diréis agradecida, perdonad si juré tan linda vida: Queréisa Carlos mucho: aespacio ojos que aunoso estos todos los enojos. Si Carlos es mi esposo, no es amarlo forzoso. Y muy forzoso, pues Carlos es casado. Esto sí; que de verás me ha postrado. Carlos? sí, ya ha dos años. Ya van saliendo poco a poco daños vengarme fuera ahora acción más arrojada, que señora mas triunfede un dolor; cuando más fiero mi advertencia primero, porque quien por vengarse, o por deshogarse, licencia le da a el alivio para decir su agravio, porque el furor le llama, acude a su dolor, falta a su fama. Pues más hazaña fuera, porque no padeciera el honor detrimento tolerar muchos siglos de tormento. y si Carlos os ama como a mujerdo a dama, (curiosidad es esta, perdonadme esta vez el ser molesta) diceos muchos amores, multíplica favores; porque esto de gozarse, esto de verse Ayudar con los estorbos. tal vez suele atreverse al amor, al hálago más constante, y de fuego ser nieve en un instan te, y al paso que el amor constete ha sido ser constante el olvido, de suerte que es preciso, mirando lo que olvida, y lo que quiso decir, que lo que estuvo enamorado, fue para aquel olvido noviciado. Carlos es caballero, tiernamente me ama, si le quiero, y como el fuego, amiga, sus llamas no mitiga, cuando materia sobra, antes alientos cobra para lucir hermoso así en Carlos mi esposo la llama de su amor experimenta, mi posesión contenta, mi libertad rendida, pues queriéndole siempre tiene vida, apenas a mis ojos, Carlos, llega, cuando cortés me ruega, cuando me pide ufano, le dé libre una mano de la cárcel de un guante, porque lisonjeando como amante, me dice, que sida su nieve vida. no puedo yo tenerla recogida: si le réplico, dice, que concluya, que la mano no es mía, sino suya. Y en fin cuando mi amor se lo confiente, que junto a mí se siente a halagarme el oído, oyéndolo entendido sin el azar de averiguar agravios, de tal suerte los labios imprime en la blancura que encarece, que sin ser mucho, sueño me parece, que los labios de muy enamorados, se quedan en mi mano retratados, y yo rendida al trato para ausencias reservo su retrato. n Del Doctor Don Gerónimo Terres de las Cuevas Esto es verdad, ya lo ves, bien tiene de que quejarse, mi señora. . Dices bien ccasión tiene bastante, pero no es la culpa mía. Señoras, el cielo os guarde, perdonad si os fuere estorbo, y primero perdonadme si sin pediros licencia entré aquí menos galante, que de un daño prevenido, conocidos ya los lances no estorbarlos, es temor toletarlos, es ultraje, yo soy, y antes que comienco a quejarme, o disculparme perdonad mi inadvertencia, que esto había de ser antes: sentaos, porque yo me siente. A poder yo reportarme en mi pena, a ser posible el sosiego, a ser iguales con mis celos mis deseos de atenderte, y perdonarte, hiciera lo que me pides: mas estoy en mis pesares, tan mía para sentirlos, tan otra para escucharte, que a mí misma me parezco dos sujetos desiguales, las satisfacciones cortas hacen la ofensa más grande, y aumenta más el delito, quien menos le sarisface. Y supuesto que de el fuego, que en mi pecho dura y arde, guardo la llama, y la encubro, sin que el ardor al semblante desconponga, sin que vean en mis ojos los pesares, en mis afectos los celos pues que llegan a ocultarse, Del Doctor Don Gerónimo Terres de las Cuevas No, Carlos, no los incites. porque mal podrán templarse agravios de tanto peso con disculpas tan vulgares. Esta dama (ay pena mía cuando a su honor a su sangre, cuando a sus prendas le debes obligaciones tan grandes. (con que fatiga lo cuento de que sirve el disculparte, que importa satisfacerme, para que será el cansarte, si a cualquiera excusa tuya, si a cualquier disculpa sabes, que no puedo estar atenta, porque está de el infamarse muy cerca la que ofendida, el descargo escucha asable, en secreto eres marido, en público eres amante. ya no hay remedio posible, ya no hay traza que sea fácil para enmendar mi desdicha descubiertos los desaires. Ninguna lo discurriera, ni también, ni tan amante, como tú lo has discurrido; resta ahora, que yo saque de entre mudas confusiones en limpio algunas verdades, y ha de ser de esta manera yo juzgué, que era el casarse una acción sola del gusto, que la sabe el que la hace aún antes de ejecutarla: hallo ahora novedades difíciles de creerse, imposibles de asentarse contra el crédito, y el gusto y las leyes naturales, ni las divinas no tuercen el albedrío, y hallarme casado sin gusto mío, es sujetarme a un desaire Ayudar con los estorbos. sin ser fineza el tenerle, ni lisonja el tolerarle. Demás que yo no percibo, como he podido casarme oyendo a otro amor finezas, creyendo a otra se verdades. doña Ana ha de ser mi esposa, aunque la tierra, los aires, el cielo, y los astros todos lo impidan, o lo amenacen: y yo no he de permitir, declarado por su amante, que desconsuelos la venzan, y que desdichas la acaben. De forma que estoy resuelto a su defensa, a empeñarme por evitarle un disgusto en los peligros más graves. Y así decidme quien sois, por indicios, por señales, y fiad de mí, señora, el secreto en esta parte, que vuestro honor, vuestra vida bien pueden asegurarse, asegurándome vos del peligro a que me traen unos celos, que creídos, veneno tienen bastante, para que un pecho se rinda. para que un amor se infame, y de no hacerlo, por Dios que ni mire, ni repare el escándalo, la ofensa, el peligro, o el desaire, y que atropelle con todo en orden a asegurarme. Qué he de hacer! pues si le encubro, la verdad, ha de arrojarse poderoso, y ofendido a descubrirme, rogarle a mi hermano que me deje, no es cordura: sujetarme a que los dos me conozcan, as la desdicha más grave, Ayudar con los estorbos. cielos, para una afligida ocultáis vuestras piedades; para cuando; mas dejemos para otro tiempo el quejarme. En fin, yo me determino a resistir, yo ha ré alarde de lo que es una mujer, desválida, y con pesares. Señor don Carlos, no estoy enseñada a questos lances, mi valor, vuestra osadía, ni la venza, ni la estrague: sobra lo que me habéis dicho, lo que aquí ha pasado baste, sin que vuestra condición, o se arreste, o se adelante. Pues yo haré lo que he dicho. Deténgase, no profane; pero si no se detiene, sense que sabré matarle, por ahorrarle de ser ya descortés, ya mudable. Qué alboroto es este. Carlos? Mayor desdicha! mi padre, di ahora ahora infortunios, ahora ahora pesares. Qué mujer? qué confusión es esta? . Yo he de ganarles por la mano, y procurar salir libre; sin que nadie me lo estorbe, y me lo impida; y lo que aquí ha de ampararme, es apagar esta luz. Qué has hecho mujer? no valen diligencias? p. Sacad luces? puesto Del Doctor Don Jeronimo puesto estoy en los umbrales, para quitarle la vida al que quisiere empeñarse en salir por esta puerta. No hay en esta casa un paje qué traiga luz? . Lance suerte, válgame el cielo, a esta parte no cae de otro camarín, la puerta? Oh familia infame todos vais en el delito. Esta es la puerta: aquí salen vencidos cuantos peligros han querido atropellarme. abierta está grande dicha, ara desdicha tan grande. Que viendo el cielo esta ofensa, no permita que desande toda su carrera el sol, o que las estrellas bajen a ser lucientes antorchas, para que no se ocultase de un agravio tan patente a venganza más constante, Padre, y señor, no des voces, pues si tus sospechas hacen delito lo que no es culpa, de que sirve publicarle, de que convocar testigos, para que, que luces saquen los criados, y que vean, sin resguardos de que callen? A traidor, y como temes Carlos, no hay que aconsejarme, pero ya vienen con luz. Señor, que puede obligarte a dar en mi cuarto voces? Válgame el cielo, quitarme puede el discurso la vida lo que miro ha sido imagen, Torres delas Cuevas. que la dio al sentido el sueño, breve Idea, sombra fácil lo que ha pasado por mí. No estaba antes de apagarse la luz, aquí una mujer? Sí señor. . Confusión grande pues dónde Carlos, se ha ido? Si tu señor, lo ignoraste, que Cherubín de esa puerta intrépido, y arrogante, le preveniste imposible la salida: como darte puedo yo razón, si tú confiesas que no lo sabes? Aumentemos el asombro, porque esto vaya adelante. alguna desdicha temo: Carlos, señor, dueño, padre vuestros asombros me han dicho lo que no es justo me calle vuestra cordura, creyendo divertirme, asegurarme. Ya sé que aquí una mujer (tú lo has dicho jahora hallaste con don Carlos, y doña Ana poco antes que se apagasen los rayos de esa bujía, y que después de eclipsarse, lo que fue mujer, es sueño, lo que fue cuerpo, ya es aire, lo que fue verdad, mentira; sirvete pues que no pase esta ilusión sin registro, este temor sin examen. Pues supusto que ha podido suspenderte, y alterarte, con saber más de osadías, no ha de ser culpa notable. que en mi valor de este miedo un paso más adelante. Dices Casandra muy bien; pero mira, antes que pases adelante, si esa puerta está abierta. . Nunca se abre, porque Ayudar con los porque cae a mi aposento Hacedme favor de darme el cargo de esta bujia; pues si entre los dos se parte el sosiego de este asembro, vos habréis de confesarme, que vengo a ser de las dos la que más parte le cabe. Decís bien. . Quedaos los dos. Doña Ana quiere alumbrarte, porque se acabe su miedo, cuando el ver la casa acabe, A buen tiempo habré llegado como a todos los lugares, donde hay que comer, o ver, que siempre los años antes hubo, era, estaba, y nunca llegué a tiempo que gozase de nada: qué ha sido aquesto? Duende Girón. Y quedaste con vida? ten la bujia. . Dónde vas Mi miedo es grande, más bien me atrevo a esperar que un niño padre me llame sin haberlo sido; y más que me goce una comadre por marido, que es ponerme a que de casa la saque el que quisiere, con solo decir, que su mujer pare, sin que yo estorbarlo pueda: y más ver un guardainfente en una vieja de ochenta: sufrirle pedir a un sastre las he churas de un vestido, que no sirve para nadie; y más, que pagar dos puertas de un corral, cuando no valen estorbos. ni el autor, ni las comedias un bledo; y más que; y masque plomo por un esmeril; que a un duende, que en fin es Ángel de los arrastrados; y no quiero que a mí me arrastre, Todos recelan el daño, y yo me los busco todos; todos los peligros temen, yo los peligros adoro. Yo quise, que entre doña Ana, y don Carlos ponzoñoso veneno se derrámase, estorbómelo el asombro de ver a mi padre en casa: de suerte que fue forzoso faltar a su pesadumbre, por volver por mi decoro. Doña Ana va a examinar sus celos, y mi alboroto. no ha de encontrar la ocasión, creerá sin duda en su abono la excusa que diere Carlos, que entre dos amantes, poco es menester si lo son, para acabarse un enojo; y de más a más los dos, cuando mis intentos todos se ordenan a dividirlos, juntos van, cuando no solos. y así ya de aquestos celos más aparentes que propios, nacerán en mi desprecio en la sustancia, en el modo, más seguras las fianzas, los hálagos más briosos. De forma, que bien mirado todo cuanto intento, y todo cuanto discurro, es sin duda (como lo siento, y lo lloro, avenir desaviniendo, y ayudar con los estorbos. JOR Del Doctor Don Jerónimo Torres de las Cuebas.
JORNADA TERCERA
JORNADA tercera JORNADA Muerto estoy; dime, no calla? hermana, no me lo digas, que en repetir las fatigas, no sé quién remedio halla; que si no trae el contarlas más alivio que decirlas, en mi opinión repetirlas, es volver a renovarlas. Carlos, óyeme. . ya escucho, sé breve en tu relación, que no tengo el corazón para estar atento mucho. Un mes tasado habrá, si no me olvido (ay hermano querido, que merecí mirarme en tu despejo, agradéceme el gusto del espejo, (do Vete a espacio: qué dices? ese esmo de reserir mi pena? Importa todo para el suceso, La alma me enajena, . eso es contar tus penas, o mi penas deja Carlos, permite que concluya, que escuchas en mi pena? Qué? La tuya (tiento Di (notable mujer) Dios ponga en tu lengua: reviento de cólera, y disgusto rabiando estoy: no dices? grave susto. Sabiendo que eras mi hermano, (cuento mi loco furor arrestada os tuve amor, eso es ser amor tirano, resístime, mas fue en vano, que como la alma que vio en vos lo que idolatró, lo mismo miró que via cuando yo me resistia, resistir no me dejó. Desuerte, que en mí el vivir era solo un padecer ina mi gusto a querer, y mi honor a resistir. yo no me podía sufrir (esto bien lo sabe Dios para los dos era dos, (mirad que notable cosa! para mí muy rigurosa; muy afable para vos. A ti pues con mis recelos, mal que bien yo me avenía, pagada de mi osadía, contenta con mis desuelos; añadieronseme celos, llegó el mal a estar en filo; fue el cuchillo más sutil, y si antes era yo dos, con los celos, para vos solamente he sido mil. No has visto primorosa, y eminente de jaspe, o de alabastro rica fuente, cuyos claros cristales encañados de bien distantes prados, a ver viene su hermosa archietectura, si bien tal es su hechura, que si atañores no les dispusieran, ellos mismos por verla se vinieran, que mansamente salen a la copa, a donde cuando topa aljófares, risueña, multíplica el agua que salpica, no por encarecerla sino por guarnecerla: si bien es en los mármoles tan bella, que de aljófar parece toda ella, que intentando una mano con imperio tirano, grosera, o envidiosa impedir a su plata bulliciosa, su curso, o su lisonja repetida, que en viéndose oprimida, sale precipitada, animosa, alentada. y si antes de oprimirla, Ayudar con los estorbos. antes de deslucirlas. desde la copa al suelo casa,, ahora al cielo sube tan alentada, que si líquida llega, vuelve helada; pues a si ha sido mal, que así mi amor ha sido elemento, que oprimido, voló flecha de cristal, si herido el pedernal, tanta breve exhalación da a golpes de un eslabón, que incendios no nacerán de mi pecho, cuando están quebrándome el corazón? En sin señor, dueño mío, yo no os quisiera enojar, no estuvo en mi mano amar, no extrañéis el desvarío: tal vez quiere el albedrío ser dueño de sí, y no acierta porque le cierran la puerta al modo de discurrir, y le dejan al vivir amor vivo, y razón muerta. Con esto os hago saber, que yo aquella mujer fui que tantos celos os di llégueme luego a valer, para poderme esconder, de una puerta: ahora queda, para que yo amaros pueda con amor seguro, y fiel, que leáis este papel. Pues cuando a los dos nos veda el deudo una inclinación, que ha pasado a voluntad, el quita con claridad toda nuestra confusión; bien breve es la relación, perdonadme lo que he hecho quedéis, o no satisfecho, halleos dócil, o terrible, Ayudar con los estorbos. que en mí no ha de ser posible sacarme el amor del pecho. . Espera mujer escucha, aguarda mujer, reporta hay violencia más notable, así te vas, cuando arrojas tal veneno de tu pecho. Oh vívora ponzoñosa, que huye hecho el estragos o cocodrilo, que llora, cuando el daño solicita: si para el daño sobornas con las lágrimas que viertes, ese venenoso aljófar por peligro lo recelo, no lo adoro por lisonja; que lágrimas de mujer, lloradas en causa propria, aunque nascan verdaderas, las tengo por sospechosas. Dirasme, cuando sentida puedo quejarme agraviada, que no está tú se culpada, ni mi firmeza ofendida. y será poco eficaz el descargo más valido, pues ya par a ti el sentido siempre ha de estar incapaz: y así excusa la disculpa pues no la tengo de oír, y déjame a mi morir, aunque te parezca culpa. Verdad es, que suele ser tan aparente un rigor, que el sujetarse al temor no está en manos del poder. Mas no tarda el desengaño, si viene a lograrse alivio, cuando de un descargo tibio no cobra fuerzas el daño. Confieso que tus enojos habrán sido con razón, y que dando la ocasión Del Doctor Don Geronimo nunca aseguré tus ojos: pues yo disculpo mi fe porque conozcas mi amor; aunque después tu rigor nuevo castigo me de divídase entre los dos el daño de este pesar, y a mí me toque informar pero el escucharme a vos: y todo aquello que va, señora, a satisfacer, ese papel ha de ser quien mejor os lo dirá. Que yo, porque me debáis esta fineza; he cuidado de reservarlo cerrado, solo porque vos le abráis: y agradeced que os prefiero en el abrir el papel, pues viene el remedio en él, y os dejo curar primero. Casandra es hija del Conde de Barcelo- na, téngola a mi cuidado, hasta que su Al teza, o la persona a quien diere su Alteza orden, y señas que me ha comunicado, me la pidiere. Don Antonio de Torres. Qué es esto Carlos? Mi hermana, que me quiere a costa mía? Quién este papel tenía? dime quien a esta tirana se le dio? perdida estoy hoy mi amor peligra aquí, flores aprended de mí a ser desdichada hoy. yo no me acierto a vencer, que mal puede sosegar quien nunca ha sabido amar y empieza mucho a querer: mi hermano, mi dueño Carlos con doña Anaro hado infiel Torres de las Cuevas. y en sus manos el papel, a los cielos obligarlos, quien podrá, o sabrá quien con advertencia cabal disponer de suerte el mal, que lo llegue a gozar bien. De mi padre es esa letra, la firme resolución de Casandra ya la sabes, yo a amarte, resuelta estoy, que a mí me agradan tus ojos? pero majestades no. Esta arrestada es mujer, hallo salida a su amor, puede ser esto verdad, y ser el riesgo mayor, siendo los empeños más, porque crece una afición al doble con los estorbos: y así el remedio mejor en peligro tan patente, es apartarnos los dos de esta mujer, oye como en retirándose el Sol, que ocupe la noche el aire en aqueste corredor, has de esperarme? . Sea así. Pues, mi bien, a Diós. . Adiós Ame dejado esta pena tan lastimada, y sin mí, que este loco frenesí, que me roba, y enajena, quisiera que fuera tal, ay Dios, que mortal me siento, que no acabará el tormento! tanto aperezco mi mal. Esta noche (ay pena mía se va Carlos con su dama, aquí una pena me llama, una llama me porfía, vengareme? claro está y si se mancha mi honor, más estórbeme un dolor, Da Ayudar con los estorbos. que después se labrará: mas aquí su padre viene, cielos mi intento ayudad. Después que a la urbanidad que en esta casa se tiene, con un pesar repetido de una prenda que os he dado, el tiempo no me ha dejado parecer agradecido, cómo, Casandra, os halláis? Suplicoos que me escuchéis, que después, señor, sabréis, de mi salud. . . Ya os tardáis. Digo en breve porque imporia: vino doña Ana, nija vuestra por señora a aquesta casa. y como de una edad misma, de una condición, de un gusto, cuando no de una belleza, a pocas horas, que juntas tratamos cosas diversas; yo curiosa con hálagos, orfiada con ofertas, le pedí, que de sus ansias, le rogué, que de sus penas, aunque sintiese el contarlas, me diese sucinta cuenta. Hízolo así y no fue mucho; pues cuando no mereciera mi hálago, aqueste sabor doña Ana me las dijera, pues siendo alivio en los males, comunicar las ofensas, por tener este descanso me seriara esta fineza. Díjome, en fin (porque importa la brevedad, y la priesa en este csso) que amaba Antes os agradecía a mi hermano; y que resuelta a no olvidarlo, venía, aunque el cielo, aunque la tierra produjera monstros, solo para borrar de su idea Ayudar con los estorbos. de mi hermano los primores: esto sabido quisiera, que de lo que resta ahora con honrosas diligencias, con prevenido recato, con resolución secreta estorbaráis un agravio; pues esta noche se ariesga el honor de aquesta casa, el vuestro, el mío; y se aumentan los escándalos de modo, los desaires de manera; que aquí ejusta propiamente de un engañe tres ofensas, Vase doña con Carlos por aquesta parte misma, a donde estamos los dos; porque como aquesta puerta está más ocasionada, por vecina a esta escalera, que sale a este primer pario se ha escogido, y será fuerza, como fácil, estorbarlo, pues viniendo a la hora misma, que tiene dispuesta Carlos, que es cuándola noche empieza a dilatarse en horrores, y a escurecerse en tinieblas, disimulando la voz, cuando el hablarla se ofrezca, y deteniendo yo a Carlos, se irá doña Ana contenta con vos, creyendo que va con mi hermano; y así queda segura vuestra opinión, excusada una violencia oculto al vulgo un desdoro, barajada una tragedia, vos con gusto, yo sin ansias, vos obligado, yo vuestra. Antes os agradecía cosa de menos velor, igora os debe mi honor tuuicho más, que corcesía, solo Del Doctor Don Gerónimo solo en aquesto podía tener como honrado un miedo, cuando a vuestro aviso quedo, porque llegado a apurar, antes os podía pagar, mas ya págaros no puedo, porque bien considerado, ado de tanto agravio el aviso, cuanto en mi afrenta preciso, tanto más para pagado. Luego aún no está ponderado con decir, que no me siento para el agradecimiento con poder, pues fuera más, sino llegar jamás a estar en el pensamiento. Para mi jamás ha sido en un favor confesado, para dejarlo pagado, darlo a entender discurrido, aún no vale al desvalido. cuando el beneficio es tal, el tener corto caudal; porque si confiesa el bien, aunque no pueda, haura quien diga que lo hace mal, El aviso ha sido en mí afición, y obligación; luego no tenéis razón, de ponderármelo así, i dos, y volved aquí. con toda aquella presreza, que requiere la certeza de el escándalo que cuido no me melogre un descuido, lo que cuida mi fineza. Bien decís, no habrá poder que estorbe ya mi venganza. Oh si diera a mi esperanza el punto que ha menester, si esto ha de venir ha ser, solo me oprime un pesar, que he de venira gozar del bien, ha suerte tirana, n Torres de las cuevas. usurpándola a doña Ana, ventura, tiempo, y lugar. Yo tenía deseado, que os soy aficionado veros, y consultaros, y como para hablaros la ocasión al deseo se le ha huido, más presto no ha podido, si bien en el linaje de cuidado, yo entiendo que nos hemos encontrado. Imposible sería a lo que yo venía aberlo prevenido, pues yo creo que aun no lo he discurrido, porque son los desdoros de una ofensa, menores mucho en el que no los piensa. ya sabréis que a mi prima, prenda que tanto estimo, mirio por su padre, yo por primo, el Sol por su belleza. Llegó el vulgo a tratarla con fiereza, hablando ponzoñoso, torpe, y here contra su honroso esmero, sin admitir disculpa, haciéndoos agresor en esta culpa, en este desaseo; pues dueño os aclamó del galanteo, con que no ches y días con amantes porfías, con públicos cuidados dejabáis muchos créditos postrados, no lo creyó mi tío, mas, o consejo mío; o el escrúpulo fuese, que en el caso tuviese, de casa la sacó con modo honroso, porque estaba el honor escrupuloso esperando a mi tío lo que hacía; para hacerle al vulgo compañía, pues si falta al remedio la cordura, él es el que primero lo murmura. mi tío pues fio de mi cuidado, como cuerdo, y henrado, Ayudar con el decir lo que importa al honor mío, al de todos, y en fin al de mi tío. Redimid a mi prima del agravio, haced cnmo hombre sabio, su puesto que es decente: y no siento, don Pedro, inconveniente, cuando el Sol, cuando el cielo, y sus lu- no exceden a Don Ava de Biveros. (ceros Esto es lo que tenía deseado deciros sin enfado la verdad del enojo redimida, quede mi prima honrada, no ofendida, amortiguado el fuego. mi tío con sosiego, el vulgo desmentido, y mi ruego logrado, y admitido. Débame esto doña Ana, . yo callaré el hallarla de mañana contra su honor galante visitando a su amante, gocela yo, aunque se yerre el modo, que es querer bien si no pasar portodo? Amigo, oíd en breve (dado, lo mucho que me debe vuestro honor, vuestra pena, y mi cui de aquí salgo arrestado a casarme gustoso con doña Ana, con tal, que esto ha de ser para mañana, sacándola esta noche con secreto en un coche de casa de don Carlos: pues supuesto que el vulgo ha echado el resto, más mal intencionado, que informado, y solo mis afectos ha notado, votengo de oponerme a sus desvelos, que yo sabré entenderme con mis celos Aquí no es ocasión de ponderaros el modo de empeñaros la ejecución importa apresurada, y pues la luz va ya tan desmayada, que deldía no queda un hora apenas, ahorremos de penas, como de dilaciones, porque empiece a pagarobligaciones los estorbos. y vamos desde aquí los dos por ella, que es mucha dilación para traella el ruido de un coche, el de mi tío: este es mi parecer. Yo dejo el mío en el vuestro fiado, y obraréis por los dos más acertado, Esta es la hora, ya el día entre horrores se sepulta, y agonizando sus rayos, por no fenecerse luchan, temblando está mi cuidado, cuando cuerdamente duda, un acierto que desea, un remedio que procura, una honra que defiende, una afrenta que trípula, un escándalo que estorba, y una venganza que actua. Mi hija (ay cielo) mi hija, ofende, mancha, aventura, atropella, rinde, acaba, borra, rasga, olvida, oculta los recatos de un honor las leyes de una hermosura, los fueros de un hospedaje, y tantos agravios junta, que entre la acción, y la ofensa, entre la obra, y la culpa no hay distancia; porque andan tan parecidas, tan juntas, que sin poder estorbarlo, cada acción es una injuria. Quién con poca estrella nace, todo lo teme, y lo duda, todo le miente, o le falta, nada jamás se asegura, ese hermoso planera lisonja de luces puras, liberalidad lustrosa, que calienta, dora, alumbra de vapor, que condensado, tosco Del Doctor Don Geronimo tosco es cendal, que procura ser al madrugar sus rayos, cuando más vivos madrugan, vistoso arrebol, se vale para negar su hermosura a un desdichado; pues le es tan opuesta la fortuna, que por darle que padezca, le hará al Sol que no luzga: y si esto es así, que espero y si así es esto, ninguna esperanza me ha quedado para el bien que me aseguran de Carlos las prevenciones, del caso las conjecturas, de mi valor los empeños, y de mi amor las locuras, porque aún todo esto dispuesto, porque aún tantas cosas juntas, para borrarlas son pocas, para acaudalarlas muchas, para perderlas muy luego, para gozar de ellas nunca, para propias, desdichadas, para ajenas, con fortuna: mas un hombre me está oyendo, si es Carlos el que me escucha, quiero acercarme a sus brazos, Carlos mío, estoy confusa, que silencio, di, que embozo es ese? Mira que es mucha la publicidad, y es llano, que mi esperanza aventuras, sino hablas, bajo. Si haré. . . Sígueme. Ya voy ventura no te canses de ampararme. Honor la ganancia es tuya Amor tuvo es el empeño. Morirás de tu locura. Vivirá de mis afectos. Yo castigaré tu culpa, Torres de las Cuevas. Yo ampararé mi decoro pues es la mejor disculpa aquella que se da antes. que el delito se descubra. Oh tengo el peligro cierto, o está mi esperanza en duda, o mi honor expuesto al riesgo, se despeña, o se aventura, porque no puede no puede (ay cielos) ser tan segura una dicha, en quien ya sabe una gloria, en quien ya juzga, imposibles los aciertos, sospechosas las venturas: y así no es en mi recelo, que sin mucha ocasión dura el que sufro, el que padesco, pues tantas dichas se juntan, sabiendo que las deseo, en doña Ana se ejecuta lo que discurrí celosa, y ella contenta apresura, aliento, gustos, y pasos, cuando lleva a su hermosura en el amparo, que siempre en el peligro, que nunca a Carlos lo he detenido, porque a este puesto no acuda a la hora señalada: yo he llegado: ahora injuria mi suerte tantos aciertos: ahora que ella me ayuda, ahora que ella me enseña un puerto sin sirte oculta, con mucha vela una nave, una flor con beldad mucha; un Sol con flamantes rayos, sin triste eclipse una Luna, para que mi muerte sea con más pena, y man angustia, con el dolor más intenso, hará (ay de mí) que no luzga, que no llegue a colmo todo, o que Ayudar con los que todo se reduzga, en opuestos modos, siendo todo el puerto sirtes muchas, sen irrisión de las aguas; la nave cuando fluctua, lástima del prado todo, la rosa muerta, o caduca, de el Sol lo que oriente claro, noche sea; o sombra oscura, y lo que en la luna adorno de la claridad más pura, en su oprobio sea un nublado, que sus luces sustituya. Esta es la casa, y habemos hasta el pesmer patio entrado, sin que haya habido criado a quien los dos preguntemos por el señor don Antonio, y en una casado están dos damas, que ellas se yan por la posta al matrimonio; es un descuido que enfada, porque suele suceder atreverse una mujer, solo de poco guardada; y así vemos mil honradas indignamente perdidas, por la ocasión atrevidas, de la permisión tentadas. Buen modo de asegurarme, . de balde quise perderme, que mal procura tenerme quien no advierte en enojarme, yo no soy de esa opinión porque si es la hermosura con nobleza, no aventura amas su reputación. y así, don García, dalde ese discurso a otro trato, que viene a estar el recato con las honradas de balde, orque ya la más gallarda, como el valor se lo acuerde; n estorbos. porque la guardan, se pierde, porque la dejan, se guarda, esto me importa apoyar, aunque entienda que es error, pues vuelvo por el honor; y a mí me excuso un pesar, esto es quererme casar: pues cuando mi arrojo culpa, lo que nace con disculpa; estoy tan otro, que soy el primero ya que voy a favorecer la culpa. Dos embozados están en el patio; Carlos es, gracias a Dios; que esta vez ̱l mis penas se acabarán. Si el deseo, si la gana de acertar no me ha mentido, aunque tan costoso ha sido, en fin gozaré a doña Ana. Si no se llega a gozar, o que le importa a mi honor, aún bien que tengo valor, . y aún hay vidas que quitar. Si yo reviento de cuerda, y no llego a preguntar, después no me he de quejar, de que la ocasión se pierda, resuélvome; ce, es don Carlos. Dejadme hablar a mí, quién puede esperar aquí? Los arrojos estorbarlos, quién podrá? pues si sois vos, esperáis a que yo os llame, pues no basta que yo os ame? pero cómo venís dos? mas no importa: suerte atroz venciste; esta vez se gana mi arrojo: Si no es doña Ana me habrá engañado la voz, que aunque este patio está a escuras, y no puedo examinar facciones, en el hablar ya Del Doctor Don Jerónimo Torres de las Cuevas hay sobradas conjeturas, pues si está aquí con doña Ana Casandra: evidencia es fuerte, que no hablara de esta suerte, si aquesta fuera su hermana. Decís bien, no hay que esperar. Vamos mi bien esto es hecho Penas buscad otro pecho, a que ya no os puedo hospedar. Según lo que yo he mirado entre borracho, y dormido, dos mádamas se han salido con tres hombres, que han entrado. Mas no quiero murmurar, ayudeles la fortuna, que una gala en cada una, es cualquier particular, y en aquesta triste Era de naguas, y guardainfantes, si buscan galas, sea antes que en su casa, en las de fueras pues esto bien ponderado, sin que haya fueros ceñidos, se lo ahorran los maridos, cuando ellas lo han costeado. Quién vive sujeto, miente, si dice que vive; pues si obedece, nunca es el quien obra, habla, o siente, es ilación evidente de este discurso inferida, pues si la primer partida, del vivir, es el obrar, si esta le llega a faltar luego ya no tiene vida: pero quién me está escuchando? Yo, señor, te estaba oyendo De tu humor. Giron, me ofendo. yo estoy de miedo temblando. Que me haya estado contando mi padre, por detenerme, por cansarme, por perderme, Del Doctor Don Jerónimo Torres de las Cuevas por rendirme, por matarme, nada, que pueda importarme, mucho, que pueda ofenderme, Y en el interín, adiós secreto, que te hablaba, por acá no se holgaba, que lo que es de dos en dos por esta puerta que vas, no son muchas, más podrían salirse, damas salían, llevándolas hombres tres. Estás borracho? . Ojalá. Estás dormido? . Pudiera. Dos salieron? . Allá fuera Dios sabe quien las verá. ya no culparé a mi pecho, que entre vivas llamas arde, que me abrase, y me consuma, cuando: más ahora es tarde, bebida ya la ponzaña, pisado en el campo el áspid, abierta en bocas la mina, deshecha en piezas la nave, reventada la pistola, atravesado el alfango para consolarme, viendo que quiere el mal acabarme: vamos Girón. . Oye, advierte. Anda, necio, no me canses. Señores, ya ven cual va, díganle un hora fratres. Aunque es la luz tan escasa, que da a este cuarto la luna, según rueda mi fortuna, dijera yo que es mi casa, Mientras que sé lo que pasa, quedaos aquí; que yo voy a saberlo. A penas doy n a mis congojas salida, cuando se encuentra la vida con mayores riesgos hoy. Crez. Ayudar con los estorbos. Crezcan crezcan los dolores, porque crezca el merecer, que yo he de dar en tener poco miedo a los rigores. Estos son los contadores de mi padre, y la pintura, las sillas, la colgadura: ca que en este pesar solo me llega aquietar, que acabo con mi ventura. Mas aquí suele tener mi padre (suceso grave! de aqueste cuarto una llave, si la encuentro (podrá ser) he de tomar a poder contra el bien que me retardas: fortuna, para que guardas el bien: la llave hallé, solo ahora falta que se rompan dentro las guardas; felizmente ha sucedido, buenos andamos los dos, fortuna, empeñadme vos, que yo como os he vencido tantas veces he aprendido, solo a saberos vencer. Ya no puede suceder lo que deseamos mal. Gente siento en el portal, ay de mí; quien podrá ser. Oscuridad favorable. Conserve el cielo mi honor, cada inttante estoy peor, ya pasaron, que notable hado de mujer; culpible es en mi cualquier arrojo; Ayudar con los estorbos. C a tu sagrado me acojo, quietud, pues sabe mi susto, que hay pocos para mi gusto, y hay muchos para mi enojo. Ahora queda seguro totalmente mi decoro. Ahora tendrá lugar para excusar un oprobro: quién va? quién es? l . Don García. Tío, y señor, un negocio me importa comunícaros, Y yo tengo con vos otro, en que me va honor, y vida. Mas quién está aquí? no importo señor don Juan; pues yo soy interesado de modo en este caso, que entiendo que esto a mí me toca solo. Obediente a vuestro gusto, le dije a don Pedro todo cuanto el suceso pedía de nuestro honor, y de modo cortés, galán, y resuelto, se ha empeñado por nosotros, que a las dudas, y a las sombras, cerrando amante los ojos, quiere a mi prima, diciendo, que ha de ser luego su esposo, que después para sus celos el buscará desahogos: y en orden a esto fui, cuando huyéndose a este Polo el Sol, entre blanca espuma sepulta sus rayos rojos, por mi prima, y la he traído, Bueno es esto, escucha como que tú has traído a tu prima? Sí señor. . . Pues es notorio tu engaño. . Como es posible, si dentro en tu cuarto propio la dejé. . Mira, Gurcía, Del Doctor Don Gerónimo qué quieres volverme loco? Pues abre el cuarto, y sabremos la verdad, pues cuesta pocó. Mas qué es esto? mis desdichas, que andan tranzándolo todo de suerte, que cuanto busco, de forma, que cuanto topo, es para mi aliento muerte, y llanto para mis ojos. Pero qué ruido es este? Se viene la traza a plomo, y así salen todos juntos a casarse, que es forzoso. A buena ocasión llegamos. Antes que la ira, el odio con sus violencias anegue la razón, y antes que el rostro, la cólera lo demude en pálido, o cenizoso, y en fin, antes que se vean ansias, lágrimas, destrozos, me importa a mí el informaros, y el escucharme a vosotros; porque aunque estoicasi muerta, con los celos a los ojos, como amo, aunque a Carlos pierdo, por librar su vida informo. Este es en fin el suceso, yo soy sola la que pongo al peligro tantas vidas, al riesgo tantos decoros, por ser esposa de Carlos, y que Carlos sea mi esposo, porque yo no soy su hermana, más Real, más sacro solio me dispuso la fortuna, cuando el ser me dio que gozó Esto llegué a saber, cuando entrelazos amorosos de doña Ana, estada Carlas Torres de las cueb- tan preso, como dichoso, díjele que me quisiese, manifestándole el como podía amarme sin peligro, y fue mostrarle el escollo, darle noticia del áspid, que duerme entre blancos copos de jalmín; o fue decirle que se me négase todo, si primero a mis fatigas, si primero a mis ahogos, era aliento como hermano, como hermano era reposo: ofendime del retiro, y yo agraviada del modo a las ofensas me incito, a las iras me dispongo; finjome por darle celos en daño de mi decoro, una dama que le busco, una mujer que le lloro, una sombra que le sigo, y cuando yo me acomodo a tanta bajeza, cuanto discurro en su daño, estorbo busco en mi amparo remedio, y en su afición, celos topo, era en su afecto, finezas, era en sus pesares gozo, en sus celos, nuevas paces, y en su amistad más abono. Dispuse pues, porque Cados por navegar tanto golfo de una vez, huyendo ascuto tanta sirte, y tanto escollo, irse quiso con doña Ava, que su padre venga solo a la hora, que mi hermano. auía le venir, y pongo en ocunación a Carlos, que le fue el faltar forzoso. Llevósela, en fin, su padre, y yo cubriéndome el rostro, hice el papel de doña Ana, EE2 ir Ayudar con los estorbos. raba el patio todo oscuro, que pensando (mirando dos bultos solos que eran Girón, y don Carlos me vine a salir con otros, y bien se ve que es verdad esto que a voces pregono; pues vienen doña Ana, y Carlos tan ignorantes de todo. Y yo en su casa me hallo en lance tan riguroso, que está pasando por mí, y estoy ignorando el como, siendo todas estas trazas como lo están viendo todos, avenir desaviniendo, y ayudar con los estorbos. Aquí no hay bodas a pares, del casamiento me ahorro, porque me hizo el Poeta el lacayo más dichoso. n La verdad es cuanto dice Casandra, y ya que mi esposo ha de ser Carlos, mipadre se templará en sus enojos, el como yo estoy con Carlos, a decirte me dispongo. La verdad es, que me trajo mi padre, que cauteloso, pudo engañarme ofendido, más apenas reconozco que era el cuarto de mi padre, cuando al remenio me pongo. Acuerdome de una llave que está sobre un escritorio hallola, válgome de ella, salgo fuera, huyó el asombro, que me tuvo casi muerta y al sadia tres bultos topó, ampárame este portal póngome en la calle, y oigo a pocos pasos a Carlos, que con voces, y alboroto me viene buscando amante Ayudar con los estorbos. agradescole el arrojo, consultamos el suceso, y por acabar con todo venimos a que mi padre nos ampare; pues él solo, como dueño de mi ofensa, puede perdonar su oprobrio. Hay muchos interesados. Señor don Pedro, yo tonio a mi cargo, agradeceros el favor que reconosco, porque a casarse doña Ana, por mi gusto, por mi voto, vos fueráis el preferido; mas el señor don Antonio. A qué buena ocasión llega. Inesilla le dio el soplo. Tuve noticia, que estaba aquí Casandra, y el gozo de las nuevas que le traigo, me hace olvidar enojos de salir sin mi licencia. Murió el señor Conde Astolfo, y deja por heredera de Barcelona, y de todo su estado a Casandra, que es su hija. . Démesle todos el pláceme a su Excelencia. El trono majestuoso os goce selices siglos. Alto pues, si va de tronos para darle el parabién 2. Vueselencia, yo acoto los tronos de los presacios, y digo que sea contronis. Vamos con vuestra licencia, Y aquí de este entredo corto, se acabó el hilo, y su Autor por limpieza, y por adorno, con dos títulos la llama, ayudar con los estorbos, avenir desaviniendo; el perdón pide a lo docto, FTN
