Texto digital de El ayo de su hijo
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Guillén de Castro y Bellvís
- Atribución estilometría
- Guillén de Castro y Bellvís Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la edición de Henri Mérimée.
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Cita sugerida
Mérimée, Henri, Álvaro Cuéllar y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El ayo de su hijo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/ayo-de-su-hijo-el.

EL AYO DE SU HIJO
JORNADA PRIMERA
Como entre cristales veo tu alegría. A mi deseo mi fortuna corresponde: no ves como a darme aspira lo que a santo que me niega? Pues hoy, porque el Duque llega, su padre de Doña Elvira, ella deja la clausura de un convento, y yo mejor alumbrar podré mi amor con más luz en su hermosura. Con san gran seguridad lo esperas? Sí, que he tenido cuanto caber a podido en su honesta voluntad, pues con la justa ocasión de ver mi hermana en aquel monassorio, pude en él dalle abierto el corazón y morecer confianzas, que agora siendo mayores, para alcanzar sus savores den paso a mis es peranzas. Y no sabes que, señor, su padre el Duque en bondad y en sangre su calidad extrema con su valor, y que los suyos, (mancilla fuera el habello ignorado,) hijas suyas han casado con infantes de Castilla? Ya lo se, y aún Doña Elvira no ignora lo que ellos son, pues con esa prevención a favorecerme aspira; pero yo, aunque inconvenientes advierto, no en sus amores con venidores temores mal logro gustos presentes. Pues, a que amante no ciega lo que le alumbra? Y no halla vuestra Alteza? Agora calla. Ya el Duque a palacio llega, dignamente acompañado. Isol. 1v.) No le recibes? Sí, haré; asta esa puerta saldré, y de aquí huuiera pasado a ser solamente infante, más represento a mi hermano en Castilla. Es soberano en favor. Soy tierno amante; y es cosa muy justa honrrar quien dio ser a tal belleza. TESCERA 1J s, a l soldudo, Deme los pies vuestra Alteza. Solo el pecho os he de dar. Señor, que haces? mas eso me deber, pues merecí tantas honrras que ya en mí ningún favor será excesso. Tres reyes tubo Castilla que en una y otra jornada conflaron de mi espada el gobernarla y blandilla; y la postrera y mayor honrra, hechura de tal pecho, es la que ahora me ha hecho tu hermano el Rey, mi señor, pues fue a ser con bizarría, digna de su heroico hacero, en su ejército heredero del bastón que yo tenía. Y fue consejo acertado: bien haya quien se le dio) bien ayal pues, aunque yo soy tan plático soldado, puesta en su espada su ley y su corona en su frente, ninguno tan propiamente es general como el Rey. Que viniese me a mandado a servir de consejero, donde a tus pies solo quiero ser vaca de tu cuidado, S6 porque en estos pocos días de mi hedad ya sin enmienda el Marqués, mi hijo, aprenda a imitar acciones mías. Puesto que pueda enseñar, el Marqués solo aprender podrá de dos. Responder? p. más cuerdo será el callar. Al señor, generalmente enseñado aprendera que el ser cuballero ya se aprende difícilmente. Venid, que vendréis cansado, y sentaos. En tu presencia! Duq. Ya vuestra hedad du licencia para que me habléis sentado. Tan viejo estoy: tal no mande vuestra alteza. No estaréis; más venid y hos sentaréis sino por viejo, por grande. No tengo del todo fría uq. mi sangre, pues que tal vez la soldadesca vegez es ejemplar bizarría. Su valiente imitación me obliga a mucho. Ya siento encio. que es grande mi atrevimiento, pero es ciega mi pasión. Insante, pues en Castilla la persona representas de su Rey, administrando su justicia, mira, espera, oye. Vergonzosa estoy, pero, porque no parezca que fue nuve de mi engaño el velo de mi vergüenza, le quitare conflada en que no hay aquí quien pueda conocerme, sino solo el que animando mis quejas a tal libertad me obliga, con tal enojo me ciega, tanta ingratitud apura y tanto honor atropella. Hlija soy de un caballero que puede hacer competencia en calidad, trato, honor, virtud, ingenio y nobleza a cuantos del cielo abajo en la dilatada tierra BuLEETI mSPaRiuy ánima con franco estilo la humana naturaleza. Solo tubo, propia falta de generosa grandeza, el causar prodigamente desperdicios de su hacienda; esto le obligo, después de haber visto con terneza a su esposa y madre mía pisar en el cielo estrellas, a retirarse conmigo, de hedad entonces tan tierna que en la leche de mi labio daba tropiezos mi lengua; llévome, ansí reduciendo las que, habiendo sido prendas de un rico, en un pobre son oprobios de su miseria, a una su casa que tiene entre un monte y una vega. más deleites de jardín que amagos de fortaleza. Allí me críe viviendo deloitosas asperezas, ignorando sabiamento presunciones altañeras. A las liebres fugitivas aplicaba ligerezas y a los mansos conejuelos en los montes y en las vegas los pajarillos con liga engañaba; quien digera que en mí con el mismo estilo vengaran tan leve ofensa? Así vivía aplicando, aunque descuidada, atenta, a las canas de mi padre mis regaladas ternezas, cuando un día, y que infelice! habiendo dado licencia que mi sueño murmurase con su corriente pequeña un arroyuelo, que daba manso combate a unas peñas, a cuyo pie yo templaba el libre sol, de una siesta me dormí y al recordar vi, ay, tristel nunca la viera! un caballero, en la forma que en las fábulas nos muestran bien piniudos cazadores con sutiles diserencias, ya desuelando las aves, ya persiguiendo las fieras, ya examinando los montes, ya penetrando las selvas. Hallele admirando en mí, según el dijo, bellezas, más desmintieron sus obras después sus palabras mismás; quise huille, y me detubo diciéndome:A quién respeta como deidad tu hermosura, no des ocasión de queja. Páreme y deje de ser, para ser cortes, ligera: mal haya la cortecía, tal vez puente de la afrenta! Disculpo su atrevimiento con acciones tan compuessas, que media con los ojos los decoros de la lengua. Respondile yo, y después que entre respeto y vergüenza dimos a honestos recatos encontradas diferencias, suese entonces, y otras veces volvió a verme y, como engendran las rústicas libertades amantes correspondencias, de lance en lance en dos años, haciendo yo con llaneza en fingidas confianzas peligrosas experiencias, fue esforzando su traición, y poco a poco con ella me llevo el alma a pedazos, asta que la tubo entera! Después sin haliento estoy. Mira, señor, con que fuerzas pudiera escusar savores quien rendimientos confiesa; ninguno pude negarlo, que de mentiras discresas, aire hoy, fuego mañana, no hay honor que se defienda. No hay tampoco amor que dure, cuando con la misma fuerza que se logran los deseos, los olvidos se violentan: en el dueño de mi agravio, bien a costa de mi pena, pude hacer en breves días tan rigurosa experiencia, pues vi luego su mudanza de su semblante en las señías, en la nieve de su pecho y en el plomo de su lengua, en el dar cuando me habla a la obligación la fuerza, en el discurrir sin alma y en el suspirar sin queja, en el descubrir enfados, en el apurar sos pechas y en el mudar sus estilos, haciendo que en sus ausencias fues en horas, fues en días los que antes minutos eran, y en sin descubriendo enrredos y averiguando sos pechas que dieron a olvidos libres conocidas evidencias. Cuando me vi tan burlada, tan afligida, tan ciega, viendo en su desprecio ingrato examinada mi ofensa, bebí los aires, crecí las aguas y, en las esseras penetrando densas nubes, puse lastimosas quejas y, viendo que no bastaron en su obstinación resuelta mis recados, mis papeles, mi cordura y mi paciencia y que no solo me olvida, Sino que también me niega la palabra que me dio de esposo, asta el alma muerta vine a tus pies, advirtiendo cuanto tienen menor fuerza quejas en papel escritas que entre lágrimas envueltas; y viendo también que hablarte en lugar secreto fuera, Siendo tu juez tan mozo, sos pechosa diligencia, quise en tan pública parte pedirte justicia, cierta de que nadie me conoce sino la viva centella que abraso mi honor. Infante, mi enemigo en tu presencia de mi agravio se convence y de mi venganza tiembla. Por este papel sabras quién es, y yo cuando sepa que prendiendo su persona mi desconfianza halientas, haré que sepas quien soy, a quien honrras o a quien venigas. Agora, señor, perdona, pues sin esperar respuesta, volviendo al rostro y al alma esta nube que me ciega, se vuelvo la espalda y voy donde mis desdichas puedan, si es que me saltase en ti la justicia de la tierra, desafiando los aires, enterneciendo las peñas, hacer que arrojen los cielos con horror de las estrellas, para escarmentar agravios, rayos que venganzas sean. ESCENA V. Espera, Perdona. Estraño estilo! Notable. En ella compitieron a mis ojos la lástima y la belleza. Señor, hacelda justicia, aunque el delincuente sea mi hijo, el Marqués. Terrible resolución! no quisiera descubrir en el semblante que soy yo la causa de ella. Conoceisla? Criado. No, por Dios. Crio . Ni yo. Ni yo Bueno fuera decir que sí, siendo indicio de agravialla el conocerla. Hare lo que debo hacer. Mírelo bien vuestra Alteza: Isol. 1. en mi hijo turbaciones, Siendo indicios, dan sospechas. Mucho la miro el Insante. Dura ley, vana estrañeza de amor, pues asta la vista de lo que aborrece, cela! TESCERA V1. , , , uno umigo, . Una perpetua clausura de la paciencia es crisol, pues tiene en ella asta el sol paso incierto y luz escura. Con todo en ella vivía contenta, que la quietud me daba gusto y salud, Siendo alma aún más que mía de la Infanta mi señora. A. Fino es. No, cierto. Mejor S10 (Al oído.) te estara de mi señor el Infante serlo ahora. Calla, en eso no a de avor mas ni menos. Cruel estas, pero quizá lo dirás porque más no puede sor. TESCEVA VII.) Mil años como un instante vivira quien de ser deja pájaro en jaula o en reja prisionero mendicante, Señora. Vos decís mal de monjas, Lain. No cierto, pero poco me divierto en su gusto general. Mujeres que no se extrañan de hablar cuanto lo apetecen, a mí no me desuanecen, ni me gustan, ni me engañan. Liebres las oí llamar corridas. S6o Por no alcanzadas. Antes por ejercitadas, Sino en correr, en parlar. Bueno esta, no abléis en esto. Llego mi padre? Señora, L. S6b de palacio salio ahora y vendrá a su casa presto. Entro bien acompañado? Que más no pudiera ser: asta el sol se paro a ver un grande tan gran soldado; autoridad tan valiente en sus canas disponía que asta la calba lucia, por Dios, admirablemente. No quedo en la corte un hombre 3 ol. AVa que a recibille no suese, que al señor caballero dieso presunpción cuanto más nombre. En algunos ubo galas tan vistosas y caballos tan bellos que dio el mirarlos a las sus pensiones alas; entre ellos jvan rocines a quien sus dueños siguras aplicaron herraduras que parecieron chapines en estos juan señores airosamente severos, y en esotros caballeros como enjertos en dolores. S90 Y así a trechos desfroncados ubo entre tropas distantes huérsanos acompañantes, que les cerraron los lados; ubo conteses vencidos 3u3 de inportunos enbarazos, mequetreses, y trompazos de compañeros corridos; con todo de la estrañeza se adorno la autoridad, porque es la desigualdad hermosura en la grandeza. Hubo en las calles pinturas, toldos, arcos, invenciones, y en las rejas y balcones las mayores hermosuras del mundo. Pero callad, lengua, porque viene a ser a la balle una mujer a otra mujer necedad. Oye. Ya su casa pisan el Duque y el Marqués. Si harán, que los ecos de un zaguán con lingua de piedra avisan; y más si un coche porfía en illas alborotando. Parece que estas temblando. Sobresalta el alegría: no me acuerdo de haber visto a mi padre, y con el gozo de ir a belle el alborozo con la terneza resisto. Pues verás un Abraham Soldado, cuyo despejo vonce la vejez. Un viejo, cuando es galante, es galán. Dile a mi hermano el Marqués que aquí espero. Entiendo ya. o. Yo voy; consulta sera en las dos común de tres. Quiero que las dos tratemos Isol. Sr . cierta cosa, pero espera, que ya suben la escalera: tiempo abra. Después podremos. Toma este lienzo y ataja cuidado en ti semejante. Alma tiene. Es del Infante. Pues mal viene con mortaja. Lee ese papel. Agora no es posible. O quien pudiera leelle? Tu padre espera: ve a recibille, señora. Padre y Señor. Hija, hija! Duq en un punto guardeos Dios! Hija, lo que veo en vos, me aflige y me regocija, porque en vos miro un retrato de vuestra madre y mi esposa, que en dichosa paz reposa! A pesar del tiempo ingrato tierno estoy; en vano riño al valor con el despejo, mas ya es ordinario un viejo volverse a la hedad de un niño. Ablandara tu terneza a una peña. No, hija mía, Duq. no lloróis, pues mi alegría a vencido mi tristeza, desmintiendo mis enojos, pues si fue aquella memoria A6o nube suya, ya esta gloria vuestra es sol para mis ojos. Vamos, que de espacio quiero vuestro consuelo teñor. No me atrevo a encarecer 46S el que de tu mano espero. ( .) Perdonad mi inadvertencia Duq disculpada en mi pasión. No es culpa, sino razón, señor, en vuestra Excelencia: siyo el Marqués serviros puede. BuELETA mISPARqví Pienso que a ti te cayó este pañuelo. A mí, no. que. Vuisiñoria se quede. Pienso que lleva un papel. Isol. Svel . Quede, señor, Señores. Bueno sería. Vere lo que viene en él. , o Quién? Duq. Don Henrrique Ladrón. o. Entre; es mi mayor amigo. Andad, hija, que ya os sigo, que esta es precisa ocasión. Al sacar el un pañuelo el otro se te cayó. Y a tu hermano se le dio Lain. Qué desdicha! Ay, cielo! Sea Uje bienvenido, deme su mano. Llegue, llegue al pecho Duq Um, que amigos emos sido y somos. Claro esta: mal satisfecho estoy, (asientos, hola)) de que honrrado no me haya hoy. Señor, bien disculpado me tiene mi fortuna, pues, asida a mi vergüenza, es cárcel de mi vida: Tan del todo me falta lucimiento! Y de verme entre tantos me afrentara con tal desigualdad. Oh cuanto siento Duq. que un Ladrón cuando menos de Guevaro de, y con tanta razón, esa disculpa! Y el Rey nuestro Señor. No tiene culpa: que mal me puede dar, pues encogido entre miserias mías no le pido. Tendrán la sus ministros, sus privados, Duq. pues buscando no van por los rincones los que por encogidos desdichados claman con muda voz y son varones que en varias sacultades eminentes pudieran ser ejemplos de las gentes, no siendo indicio en ellos poco grave de que merece quien pedir no sabe. Volver quise a tratar los ejercicios militares, haciondo más honrrosa la pasada opinión de mis servicios. Mas una sola hija que en mi esposa tube y, de tierna edad faltando ella, dio bastantes indicios de ser bella, grillos puso a mis pies con el cuidado de que es el pobre peligroso estado. Retíreme con ella y mi pobreza a una casa de campo, de esta corte poco distante; allí fue su belleza sol de su hedad y de mis ojos norte, creciendo para ser, como es agora, Cintia en los montes y en los campos Flora; haciendo sus virtudes soberanas reflejos en la nieve de mis canas, esta de mis pesares me divierte, Duque, tal vez me causa desconsuelo, viendo me ya tan cerca de la muerte y ella quedar sin mí! Válgame el cielo! Duq (Aparte.) Y con pobreza tal. Si fuese aquella, Duq. (p.) que hoy propuso al Infante su querella! Pues vuestro amigo soy, nada os aflija, segundo padre siene vuestra hija, Beso tus pies, señor. Todo lo acaba Duq el tiempo, don Henrrique, y que brioso estabais vos! y yo sambién lo estaba! y aún no advierto quien es menos dichoso, vos que en la adversidad de vuestra suerte quizá afligido descáis la muerte, o yo que, contrapuesto al otro estremo, en la prosperidad la muerte temo! Con que diversidades inportuna la humana caduquez! y así, cansado de luchar con el tiempo y la fortuna, yo, amigo, casi estoy determinado a cierta cosa que por ser tan gravo consultare con vos, como quien sabe de vuestras experiencias y consejos que sin lisonjas me daréis consejos. Yo para descansar de estos cuidados que tanto el alma me divierten, quiero renunciar en mi hijo mis estados, pues sin la pompa mundanal espero ver entre retiradas soledades a los rayos del sol puras verdades, que son gradas del cielo, y a el por ellas podré subir asta pisar estrellas. No es este, Don Henrrique, buen acuerdo? Con llaneza hablad. Providamente tratáis lo porvenir, pero el más cuerdo parecer con algún inconveniento sopa: es mozo el Marques y, aunque con brío san propio vuestro rige su albedrío, al pecho de su madre y sin el norte de vuestra educación crecio en la corte. Y si lo veis con alma prevenida, más serviréis al cielo con su enmienda que no olvidando en solitaria vida casa, reputación, honor y hacienda; que bien podréis sálvaros si os ayuda la espada al sol en su savor desnuda, y el cuanto es más señor, sus es peranzas an menester mayores enseñanzas. Cuanto en pocas palabras he sabido Duq. de vuestra bocal Vuestro estilo alabo. Que bien que sois! que bien se ha parecido amigo de aquel tiempo! Y vuestro esclavo. Vamos ahora, que mi hijo viene, Duq. y antes de hablarle en esto, me conviene trataros de una cosa donde veo unirse esa opinión y este deseo. Y mientras viva yo, perde el cuidado que os da vuestra pobreza; a vuestra hija que ya deseo ver alborozado, le daréis de mi parte esta sortija en se que desde hoy su estado aumenta, (sol. o vay pues corren cosas suyas por mi cuenta. De puro agradecido quedo en calma. Oiste lo que dijo? Estoy sin alma. Esto con lo que hoy paso en palacio, causa da de temer. Importara Lo. Sabello el Duque. Pues no. El saber, recién llegado, mis faltas! Antes conviene, pues sabra que un hijo tiene habil para ser casado. Deja burlas; que sería, si lo sabe, no lo ves? el impedirme después que goce a doña Mencia. No oiste que por su cuenta corría desde hoy más? Y si olvidándola estas, eso porque te aformenta? Porque hoy, viéndolo despojos de mi apasionada amante, y viendo más que el Infante la miro con tiernos ojos, volví a enamorarme, ay cielos! pues con el mismo rigor que celos nacen de amor, el amor reñace en celos. Mira que estraño camino busco el tiempo para dar a mi descuido pesar y a mi pasión desatino, porque parece inposible que una mujer que en su trato tiene encogido el recato y la vergüenza invencible, se determínase essenta, se resolviese incitada a decir tan arrojada, tan en público, su afrenta. Fiose en que no sería Lo. conocida. Así es verdad. Y quiso con la piedad justificar la porfía; demás de esto en la que olvido siente de su amante amado, dame amor desesperado, darete seso perdido. Confuso estoy. El papel que hoy te di en aquel pañuelo, leistele? Leérelo, pues tal letra viene en éel que prove a leelle en vano. Isol.1. De señor! es que en rigor ya es prueva de gran señor el ser maldito escribano, y así no es mucho que den confusión a escrito igual un señor que escribe mal y otro que no lee bien. Leérele poco a poco, cuando este despacio yo. Venía con firma? No. Ni sobre escrito? Tampoco. Cuerpo de Dios! a mujer venía. Será a mi hermana? A doña Ines o a doña Ana se le debio de caer. Advierte que disimules con tu padre, pues los dos quedáis solos. Vive Dios! que es un conde Peranzules. Marqués. Duq. Señor. Que alegría Duq. tan tierna me dais! pues vos, después de hechura de Dios, sois imagen propia mía en vos, hijo, veo el modo que yo sube en vuestra hedad; En AYo De Su myo pues sois tan mío, imitad también mi costumbre y todo. Bizarro y travieso fui, que es la mocedad violencia; sol. VJ Duq más tube por excelencia, Marqués, que jamás mentí. Decid verdad: conocéis, escuchad. Consuso estoy. Duq. aquella mujer que hoy se querello? No dudéis, pues indicios de dudar al mentir promete efeto. Es dudar con el respeto prevenir para acertar, demás de que si se mira lo que es rigor, con piedad, disimular la verdad, cuando importa, no es mentira. Eso se debe entender Duq según la causa. Es ansí, pero yo no conocí, ni conozco esa mujer. Yo lo creo, y de un cuidado no poco grande he salido. Hijo, Marqués, yo he venido ya de vivir tan cansado que, aunque la humana codicia me obliga a vivir muriendo, mis años están pidiendo mi descanso por justicia. Aila en Dios, y a su clemencia remitir culpas pasadas querría; dame aldabadas en el alma la conciencia, y estas canas donde advierte que se hiela el corazón, a muchos tiempos que son mensajeras de mi muerte. Veinte años a que salí de mi casa ultimamente; serví valerosamente a mis reyes, eso sí, mas quien gobierna, aunque bien, cosas de tanta importancia, tal vez yerra en la ignorancia y en la malicia también; y así los que han gobernado en la guerra o en la paz, no han de dejar en agraz dudas que les den cuidado. Para eso an menester tiempo y quietud, que no impida con luz ciega a corta vida; ese quiero yo tener, y para eso querría daros mi hacienda y mi estado, porque quédase el cuidado Solo en mi del alma mía, y también porque me advierte esto un gusto en pocos llano, que es el daros con la mano lo que os debo con la muerte. No hallo que me reporte para esto otra piedad que el ver vuestra mocedad ejercitada en la corte con la mujeril crianza de mi esposa y sin el brío que pudiera, siendo mío, lograr en vos mi esperanza; y así, Marqués, yo deseo que un concierto entre los dos médiase mediante Dios en mi duda mi deseo, y es que en vos renunciación haré de todo mi estado, conque quedéis obligado a una leve condición; esta en el concierto nuestro a de ser, no es muy esquiva, que un año, ojalá le viva! me tengáis por ayo vuestro. Y esto, oíd, porque disgusto no os cueste, se a de entender oyendo mi parecer y siguiendo vuestro gusto, pues os doy palabra mía de que no os advierta cosa con industría melindrosa, ni con severa porsía. Pues mi intento, porque vais con él y no le ignoréis, es solo que, cuando erréis, sepáis al menos que erráis, porque a los grandes que son como vos, justo o injusto todos les hablan al gusto y ninguno a la razón, y así en muchas ocasiones debiendo servir de espejos, EL AYO De Su myo fiados en los consejos, yerran las ejecuciones. Esta así bien? que os parece? Hijo, decid. Sí, señor. pues me anima tu valor, y tu piedad me enternece. Eal mis últimos días Duq. dichosos así an de ser. Qué casa pensáis tener? La misma que tu tenías. No, hijo; gracias a Dios Duq. ya os saque de esos cuidados. En su tanto mis criados estan más ricos que vos; Sirviéronme bien, y así, por no dejallos pendientes Sin mi de mis decendientes, rentas y oficios les di, pues vilmente es descuidado el señor o el caballero que sía de su heredero el premio de su criado. Prudentemente, Marqués, de los que os estan sirviendo escoged, y recibiendo los que os pidieren después deudos y amigos, pesada cosa es cierto, no hay dudar, mas no se puede excusar por piadosa y por usada, podréis formar una casa en que gastéis a mi cuenta la mitad de vuestra renta, que a cien mil ducados pasa, y estos libres, más pensar que si queréis como es justo en ostentación o en gusto gastar más de otra mitad, será bien que reduzcáis su pompa, viendo que aquella renta que le dais a ella, no es vuestra aunque la tengáis; pues debe la que a un señor autoriza y alimenta no ser suya, pues sustenta la fábrica de su honor. Esto supuesto, id nombrando criados, que saber quiero quien son. Nombrare el primero BuLEETIN mISPANOVE a don Francisco de Cuando, que a sido mi ayo y sabe mi trato y mi condición, Esa es propia obligación, y él es persona muy grave. Parece que adivine que esa merced recibia, y entre a tiempo que Us- me honrro. Cosa justa fue. Decid más. Duq. Pedro Lain, que es un hombre entretenido, donairoso y atrevido cuerdamente, y es en fin para mi gusto extremado. Y os sirve? Duq. De gentilhombre. Despedilde, o dadle nombre de gracioso declarado. Es bien nacido y valiente, es honrrado y principal, tanto que en el natural la gracia no es accidente, y es una persona a quien le doy yo el lugar primero. 1 Llamadle, que belle quiero y examinalle también. El Duquel Ya Vx- me tiene a sus pies. Cubrios. Duq Sí me despides, señor, tendré bastantes motivos de cubrirme y ausentarme (tol. S1 mas siño, en cuanto te han dicho de mis partes, juro a Dios y a esta cruz que te han mentido, porque si yo alguna vez a caso donaires digo, nunca es por ajeno gusto, sino por el propio mío. Soy de condición alegre, y como en la corte miro tantas cosas que me incitan, las más de ellas satirizo. No dicen que la mitad del mundo con vario estilo ríe de la otra mitad? pues yo con los unos río de los otros, mas si junto a esto esta el ser bien nacido, cuerdo, secreto, al marques mi señor doy por testigo, y añado más en mi abono que, aunque gracejo no pido, mal piensa quien me acomoda en el gremio busonismo. Bien decíis, y así pues yo los criados examino (sol. V del marques, haceros quiero mi fiscal. El cargo admito. Habéis de decir verdades. Duq Por decirlas ejército mis donaires. Proseguid. Duq Don Juan Mendez a leido y estudiado humanidad. Y con el propio antecristo porfiara, si hizo mal el Cid que engaño al judío. Es considerable salta, porque el criado, o amigo, en pasando a bachiller, no llega a bien entendido. Don Juan Ordoñez; en este se junta el ser atrevido y valiente al ser honrrado. Cuatrocientos desafíos tiene cada año de renta. Es mozo, yo le acredito; fiadle a su hedad la enmienda, que quien travesuras hizo por sí, por vos hará hazañas, cuando el tiempo prevenido le tenga; sufridle ahora, porque después esos bríos (sol. ior.) emplee en serviros bien. Decid más. Don Diego Pinto es criado diligente. Tan tahur que aún no a salido el sol cuando sus cabellos, como dicen, de oro fino le pide para jugar. Y Invialdo o despedildo que la honrra de un tahur tiene en la mano el peligro, y es bien que en vuestros criados sea un mármol, sea un risco. Don Mateo de Vidaure es principal. Y un Narciso piensa ser, pues siempre trata de enamorados caprichos; un hermitaño enamora con las barbas al tonillo. Esa es falta natural. pero también os aviso que no le fleis mujeres, que en criados presumidos de galanes correr suelen estas materias peligro. Tenéis más? Algunos pajes. Y los más son carilindos aninfados: grave falta! No es, si son bien nacidos. Elvira espera, después trataremos de esto mismo. po . Y son públicos papeles? Hare yo lo que os he dicho y seremos con los años conformando los estilos. Yo el esclavo de mi padre, Y yo, el ayo de mi hijo. Duq.
JORNADA SEGUNDA
Ataste bien los caballos? Y el benir con poca gonte fue acertado, pues pudieron Sin ser vistos escondorse todos a la corta espalda de este montecillo breve, que ya de servirte usano vmilla a tus pies su frente. Ves aquella casa, aquella que por partes diferentes da esfuerzos a la vejez y a la amenidad deleites? Es de don llenrrique, padre de la que (abrasando nique) del marques se querello, cuyo nombre sácilmente me alumbro en aquel papel, para que presto supiese la historia amorosa suya; pues los amores que tiene un gran señor, su descuido los pública aunque él los niegue, de más de que, como en mí hizo tanta fuerza el verte curioso o enamorado, encamine diligente con curiosidad desec de servirte, hasta traerte donde estas. Devote, Conde. un gran bien, pues como viese la lastima y la hermosura juntarse divinamente en Doña Mencia entonces, agora diera por verme en sus ojos toda el alma. Sin que del amor te acuerdes de Doña Elvira Eso no, que anima en mi pecho suertes raíces y así me obliga aquel a firmeza, y este a un gusto que hiela brasas; puesto que hielos enciende, ozS. . oxcutión. cómo lo podré lograr? piénsalo, Conde, o pondreme, (donde es justo reportarme, a peligro de perderme. Un notable pensamiento se me ha ofrecido. Pondrele en ejecutión Finjamos que corriendo belozmente tras un benado caiste. Cómo? En la mano pondrete las riendas hechas pedazos, y haré que el caballo vuele por estos montes y valles. Bien has dicho. Pues prevente. s rotos de voces. Jesús, Jesús! gran caída Muerto soy, Jesus! mil beces. Ya vuela el caballo. Toma, dejate caer Que acierte a finjir, sera extrañeza; pues la sangre de los reyes, Si bien en las pompas nace, mal en las causelas hierbe. Señor, Señor. Él insante a caído. Esto sucede. No es un rey buen cazador, Si no cae o no se pierde. Llamad a esa casa; entrad. Don Henrrique y Doño Mencio, a cdo, y ellos como gente principal en aldeo El Infantel triste suerte! tObo . Salgamos todos. Mencia, ven, que ahora no se pierden de con vos. Soñor. Señor. Cosa cierta es conocerme, (Ap.) pero sora inoscusable. Hen Llega, hija, ayuda, tonle, tenle. Oh antigua bondad! (p.) Quién te engaña, que merece? Qué pudo ser? desde aquí tras estas rotas paredes vere lo que a sido. Ay cielos! Ya vuelve en sí. Que merecen esto mis dichas? Señor. Siendo posible, se esfuerce vuestra Alteza. Oh vilos celos! Y aquí le sirvamos. Entre en esta su casa, donde 15 v.l Isol. aunque entre antiguos paveses Sino selas y brocados en tápices y en doceles hallará mil voluntados, que harto más quilates tienen que el oro de Arabia. Admito lo que me ofrecéis. Ya debe de conocerme, ay de mí! Y vuestra Alteza se deje servir de mí y de mi hija. Oh engaño, que fuerza tienes! Señor. Oh antigua bondad! Conde Quien te engaña, que merece Sino me alumbra este sol, que cierto será volverme a que sus rayos me abrasen! Oh morirme, o atreverme es fuerza. Sí, le dira mi desdicha, Ay, Dios! quien puede resistir? Pero que veo? 1.Y Oye, escucha o A que te atreves? Ingrato, que haces? mira. Oye, aunque me maten, tente, Mor oye mis celos Tú, celos de una mujer que aborreces! y aunque no me aborrecieras, mujer soy yo de quien pueden tener celos? a traidor a cruel! pues tantas veces quieres ser afrenta mía, para que de ti me queje En mi bien nacida sangre, en mi valor eminente, en mi amor, en mi oscarmiento, en mi trato y en mi suerto puede aber desconfianzas, para que celos engendren? Déjame. Escucha por Dios, Señora, pues no proceden de ti, sino del agravio que el Infante intenta hacerme procurando tu hermosura Qué dices? y tú le sientes? Sí, mi bien, porque te quiere como el sol a los laureles, EL. Ajo De Su mijo a la luz el día, al agua la tierra. No ves que vence tu belleza a mi crueldad, y mi olvido se arrepiente dónde reñace mi amor? Cómo es posible que mientes y te creo? Aunque quisiera apurarte y responderte, no puedo, porque ya, ay triste! ya salen. Adios. Vereto esta noche. Vete. Espera: Si este bien no me prometes, no he de irme. Caéreme muerto Quieres verme a donde estoy. palabra esta noche? La me has de dar. Volvere a verte? quieres? Sí; que aura que yo No quiera, si tú lo quieres? Ven por donde. Mas que digo? Ójala no lo supieses tambiénl Adios. Presto, presto. Voyme, voyme. Vete, vete. Tus promesas me acompañen! Tus enmiendas me consuelen! Tan presto deja el sosiego tu Alteza? Ya bueno estoy. Sin el que buscando voy, todo para mi era fuego. Besa la mano, Moncia, al Infante Estoy sin mí. Pienso que otra bez la vi. No, Señor. Desdicha mía. ̱. Porque es nuve la pobreza, Isol. ibv. y que a ella y a mí nos esconde. Engáñeme. Corresponde a su agrado su belleza. Que bello color perdido a cobradol cosa es rara Don Henrique de Guevar: su padre soy yo, o lo he sido porque en mí no es lo que fue. Es muy linda. Fue, Señor, su madre Doña Leonor de Cordona. Ya lo se. Creí que no. Su decoro no ves? y su prudencia Estoy ciego? pensad pues que esa calidad no ignoro, pero con todo es más bella que noble. No puede ser. otra beze de volver a veros a vos y a ella. Sí, haréis, que estáis obligado a honrrar el albergue nuestro, pues un bisaguelo vuestro fue con mi águela casado. Vos no me habláis? Ay honor en pobre. Tanto callar! por dicha el dejar de hablar es ser muda No, Señor. No decís más? cosa rara. No, Señor mío, que yo para Solo decir no le di licencia que hablara; pues demás de ser criada en esta campaña ruda, la pobreza casi mude a de ser, cuando es honrrada. Vos sois un gran caballero. Corresponde a su linaje Y assí honrrar vuestro os pedaje con esta cadena quiero, Señora. una codena e s Advertid más bien que eso a mi honor contrádice, E1. Ayo De su myo pues no siempre un pobre dice que es pobre, porque le den, y yo lo dije, Señor, porque ahora vuestra Alteza, aunque viese la pobreza, no atropellase el valor. Demás de esto, aunque quiera ley tan justa en mi prenda cara que esos diamantes tomara como dadiva de un Rey, empresa es ya malsegura precodiendo con se ajena para dalle la cadena alaballe la hermosura, pues dudosas confianzas en su pundonor percibo la que es honrrada y recibe cadenas tras alabanzas. Y assí ahora esta estrañeza no es en mi doscortessía, pues de limosna otro día se la dara vuestra Alteza Alzad. Del todo es honrrado. Sangre es de rey. Os prometo, Conde, que ejenplar respeto con su proceder me ha dado ya en mí es más suerte el valor del padre que la hermosura de la hija. Pues procura vencerte a ti Por su honor esforzare la querella, que me dio contra el Marqués, que ya es duque Si la ves no podrás Voyme sin bella. Hija, peligroso honor tiene un pobre, el tiempo es vario, y al poderoso contrario huirle el rostro es mejor. Y assí cuando no suviera demás de mi esfuerzo mismo sino una cueva, un abismo que a los dos nos escondiera me arrojara en el contigo Pero el irnos es mejor al Duque, mi gran señor, al Duque, mi grande amigo. pues quiere que en compañía de su hija y suya estes, donde yo vea después que es su casa más que mía; luego he de partirme, luego e de verme donde es clajo que a su sombra y con su amparo me dará tu honor sosiego pues para guardar el fuerte de una aunque noble mujer barbacaña e menester, Sino más propia, más suerte. Ven al punto y vamos, hija Ay, varia suerte! que haré? Vamos volando No sé Si me alegre o sí me aflija. Doña a . Mucho debo a tu amistad. Soy muy tuya. Y assi dejo en manos de tu consejo la fuerza de mi berdad: dire le, aunque torpe el labio. el alma de aquel papol a mi hermano, porque en él no haga criminal mi agravio, si piensa que entre el Insante y mi hay más que amor oneslo en su decoro compuesto, y en mi voluntad constante. Bien haces hablale agora y hablale claro, que al fin luce la verdad. Lain! Tú en este cuarto, Señora! Con bien diserentes sallos pisar suelen sus ladrillos, pues tú vienes a lucillos y otras vienen a llevallos Qué hace el Duqué? Buen despejo. Mi hermano. unporio, Señora. la seña, porque hay ahora duque mozo y duque viejo, mayor menor como cosa de aquende y de allende el mar, que en esto vino a parar una necedad piadosa Cuya? En tu padre se advierte, sin razón favorecida, porque el dar su hacienda en vida fue ser cómplice en su muerte. Dice muy bien Que razón de estado pudo tener el aber querido ser ayo de un hijo barbón? Eso a sido encaminado a no más de que tuviera su consejo Mejor fuera que se le colgara al lado. Eso deja y di Esporad. Qué es de mi hermano? Durmiendo Esta Agora. Esto es mintiendo pero diciendo verdad es que en casa no a dormido y a su padre, traza es cuerda le dire yo que recuerda cuando sepa que ha venido, y él su diligencia hara porque mi mentira crea. Sino quieres que te vea, vete, porque viene ya. Vamos presto, y no le digas que estuve aquí. Ansí lo haré. Duque, viejo, yo no como soldudo. Cuando usano escapare Poje. de estas piadosas satigas? Llego? Sí. Estaba temblando. Llega a punto ve corriendo, di que se salga vistiendo brevemente. Voy volando. Mi hijo que hace? Engaña Durmiendo al día A estas oras! De los señores ignoras la costumbre? Es muy extraña, y desdice de la mía Pésame de que trasnoche. Es su siesta a media noche y su aurora a mediodía. ua er o . E de hablar al Duque Aquí fue Troya Estraño furor! Este es el Duque mayor. Yo soy perdida. Él es, sí. Dejalda, esperad, oíd desuiad del rostro el manto EL. AYo De su mijo Qué diré? No os turbéis tanto. Sosegaos, hablad, decid. Aflijida estáis, Señora? Qué tenéis? Que desconcierto! En las saldas se le a muerto cierto perrillo y le llora; esto fue en cierto convite donde se hallo la presencia del Duque, y de su excelencia querra que le resucite. Por mílagro aura de sor: donosa bellaquería! Harto milagro sería, porque no lo suele hacer. La verdad es que me ha dado esta libranza: el dinero de ella pedí al tesorero, que Alosonzo es descuidado, y no he de poder con él, Si este no se rovalida. Como el perrillo sin vida, le dio sin alma el papel. Yo hablare a mi hijo, y vos cobraréis, porque él se abone. Vueceloncia me pordone por quien es. Andad con Dios. Vose la mujer. Lindas cosas! Gontilezas son de un mozo: no te ensades. las mocedados No han de ser contrarias de las grandezas. ESCERAY. vs qes o . Finjire que no le veo por disimular mejor? La travesura, Señor, es salsa para el deseo. Por ser obediente soy engañoso. Alza este cuello. Esta herido? que es aquello, hijo? Señor, no lo estoy. A estarlo la herida fuera de oreja a oreja. Aunque enfada, esta es cosa agora usada. Y la llaman bígotera porque apoyo viene a ser de todo hígote alado, y así el habella aplicado este nombre de mujer a Sido hacer desafuero al del hombre, pues no sé, Siendo obra suya, porque no la llaman bígotero. Jesús! a rrisa provoca. Es con estilo bellaco freño a la nariz de brazo y de rocín a la boca. Que usen hombres que lo son esto! Cierta bachillera presento una bigolera esotro día a un capón, diciendo que cubriría, aplicándosela al labio, Siquiera su medio agravio por dos oras cada día. O bien haya en el soldado por lo suerte y por lo airoso el descuido cuidadoso y el donaire descuidado! Hijo, pues ya del traella un rato el uso aprobáis, al menos no recibáis los que os visiten, con ella Nunca yo lo suelo hacer. Decid pues, por vida mía, Si a estas oras vois el día, a cuales pensas comer? Oblígame a que trasnoche el uso Válgame Dios! En fin, hijo, para vos casi todo el día es noche; domas de provaricar ley que pudo untroducir Duq. la noche para dormir, el día para velar. Lo. no se yo a que desuenturas se condena o se convida el que una tan corta vida bive siempre casi ascuras; Isol. as r.. Ya lo esta poro pase aunque compás no tenga, pues en rigor para un hombre es lo mejor aquello en que gusta más. Tu gusto en todo he de hacer Y ahora en mi confianza rubricad esta libranza que distes a una mujer. Corrido estoy. Y dejad que el ser travieso prevenga de este modo quien no tonga vuestra sangre y calidad De la burla regocijo solamente quise hacer. Supo más la tal mujer Vose Yo lo creo, pero, hijo las mujeres un señor que a sus deleites se da, no tratallas, claro esta, por mil causas es mejor, mas si las trata, no es bien que burlas suyas apruebe Siendo sin duda que debe enrriquecellas tambión, y mitando el mismo modo del sol bello que acostumbra pasar y no solo alumbra pero sertiliza y todo. Luin con recudo de escrevir. Rubríquese esto, que al fin a toda mujer me inclino. Por buen camino hurte el oficio a Lain. Señor, alcahuete soy con mucha honrra Assí a de sor. Dale este a esa mujer. En saliendo se le doy. Señor, escucha. Decid, hijo. Padre. Salios fuera. Que le des lisencia, espora un descendiente del Cid. Qué dices? Un hombre calbo es el que te quiere hablar, y pues el Cid de Bivar tuvo origen de Lain Calbo, sundado estara en razón, Si ya tú no la desmientes, que serán sus decendientos todos los que calbos son. Ese, aún más que calbo, os ya inportún: dile pues esto, si es deuda. Si es promesa, si claro esta y de crédito más llano y cierto cuanto es mayor la palabra de un señor que la se de un escribano. Este es un pobre soldado pienso yo que bien nacido; un socorro me a pedido y de habérsele mandado nace el buscar me una, dos y tres veces cada día. Su necesidad porsía con el y el Duque con vos. Hy por dicha más enteros ni más ciertos pundonores que el dar los grandes señores a los pobres caballeros. El que promete, cumplir piensa, pero no previene tal vez que otras cosas tiene sol. a . que hacer o a que acudir Poqe. Por eso, por eso es bueno a un tiempo decir y hacer, Duq porque dar y prometer sean como rayo y trueno. Dalde un socorro, enviad ese hidalgo, que lo espera, contento, pues aunque fuera sin obligación, piedad justa en el huuiera sido a saber con que estrañeza en un hombre bien nacido. Ansí lo haré. Mi Señora te avisa que espera ya Don Henrrique y Bien esta. a. Aprés ce vers, le ms insero le passaje suivant, qui est biste: y a cuantos diciendo es tan que su profeción acetan; o al menos no los premetan, supuesto que no les dan; estas menguas no se yo como pudiendo no un piden. Un señor, cuando lo piden, so corre de dar un no. Y no queda más corrido y más veces cuando aquí y aculla esta bien un Sí mal logrado y mal cumplido. S49 Esta no se escusa ahgora; después me hablaréis. Que indicia Esto? Ven. Duq. Notable viejo, mas no da al uso el consejo; perecera su justicia. No se que piense o que arguya de lo que en mis dudas pasa. Don Henrrique esta en mi casa, deje al Infante en la suya, leí también del Insante el sos pechoso papel, y supe también por él que de mi hermana es amante. Qué haré? estoy sin alma, ay cielos! pues a un tiempo mis cuidados tienen recelos honrrados y sufren rabiosos celos; mas dando al consejo sabio de mi padre igual valor, podre suspender mi amor para redemir mi agravio. , El, doña Mencio y don Isenrique. Favorece Vuiscoria sus criados. Me ha obligado Vues a Merced. Se a criado entre las peñas Mencia, pero suple la piedad saltas de la rustiqueza. Ya que no con agudeza, te servire con vordad. Una alma habemos de ser en dos vidas. Ya las dos son tuyas. Válame Dios! No es esta aquella mujer? Mucho siendo el ver en ella un abonado testigo de que le toca a mi amigo su desdicha y su querella, Solo salta averiguar que tal fuera, que es mi hijo su osensor tanto me aflijo que doy al alma el pesar. Lo. Isol. asve . El Duque! Ay cielo! Señor, dame la mano Merece mas nuestra amistad Parece que te han robado el color. Que tienes: Nada, me enoja ya la vida, aquí comienza mi muerte, pues mi verguonza precipita mi congoja. Llega, Mencia, a los pios del Duque Yo e de llogar. Que hacéis, Señora Es perar a que la mano me dos Mis abrazos os prometo, que a este se puede atrever mi edad. (Al oído, cuando lo obrezo. Señor, ya sonor mi dosdicha en su secreto Pose a tal. Como vos bella, Soy yo cuerdo. S61 Esto aquí esta; magna conjunción sera, en eslando mi amo en ella. Hija, por hacerme gusto procurarais desde agora rogalar a la señora Doña Mencia Es muy justo, pues de su padre el cuidado mucho a que me toca a mí. Soy tu hechura Y yo por ti tengo ya dichoso estado ya es pero gozar contenta de todo felices días supuesto que cosas mías corren, Señor, por tu cuenta; esta sortija es señal de esta verdad Señora, Sí, y revalidad ahora, que es mi palabra unmortal. Temo que ansí me previene de que es causa de su daño mi hijo suceso estraño sería, muerto me tiene pero no se fiaría de mi contra mí, aunque sabe que empresa en ella tan grave fuera incierta a no ser mía. Confuso estoy. qs Acabados son cuentos. Agora unidos, aura colores perdidos, aura semblantes turbados. Válgame Dios! Sueño acaso en tan extraño sucoso llevo por el aire el seso y doy a la tiorra el paso. Ay, que en baño ahora pido disimulos al cuidado Quien sin ojos me a mirado, con quejas me aura ofendido Señor pues tan tuyo soy, morezca besar tu mano. (sol. No como suele, mi hermano me mira temblando estoy. A este exceso en Vues acod es justo que yo replique. Duque, al señor Don llenrrique a su hija conoced, y que a esta casa reconoce gran deudo y grande amistad. Yo la estimo Ansí es verdad. Ya, señor, ya nos conozo su Excoloncia, pues cansado del campo en mi casa a sido de los dos sino servido con grandeza, con cuidado Y me ve con mis antojos. Vuélvese o bellos. Ya ve mis desdichas llanas. Lindo es el viejo las canas hace longuas de los ojos. Pues porque el Duque no dado, gupuesto que os conocía, 166O. M. conced. más gusto a la cortesía y al semblante más agrado? Porque sio que el señor Don Ilenrrique sabe que es el serle amigo cortes en mí la deuda mayor y en su hija se asegura mas la disculpa que intento, pues pareco atrevimiento dar agrado a la hermosura, y assí advierto aunque me admira, que en esta conformidad disimular la vordad cuando inporla, no es mentira. Eso se debe entendor Sogún la causa. En mí a sido favor Mi amigo ofendido de mi hijo! Qué he de hacer? La coromonia escusada en superior calidad más obliga Tu bondad tanto aflije cuanto agrada. Para descansar aquí estáis mal. Quien a la boca diera el alma? A vos os toca este cuidado. Es ansí. Pondre en mi corazón, aunque sin el voy muriendo. En mi padre estoy temiendo la piedad y la razón. Sin poder hablarle en calma estare al temor rendida. Por hablarla sin la vida pienso que déjara el alma. Cómo se miran! que antojos veo en su ciega pasión! Gatos en tinieblas son que dan rayos a los ojos. Vete, Lain. Ya colijo la causa de este acidente: aquí encaja bravamente el ser ayo de su hijo. Duque, escuchadme, volved a mirarme, pues señala que presupone la enmienda quien reconoce la falta. No quiero apurar agora Si quien disimula engaña, pues decís que no es mentira la verdad disimulada. Pero harto miente y desmiento su lealtad, su confianza el que es ladrón de las honrras, Siendo afrenta de las casas del pariente, del amigo, en quien tiene sangre hidalga, quien debe se piadosa, a que es divinidad umana. Si no ignorabades vos estas partes que a ser pasan en don llenrrique tan mías con ser tales, con ser tantas, como, en lugar de valor su pobreza, su desgracia causastes tan afrentosa, hicistes tan desdichada? Señor, no apassiones tanto 1OSS ESo . el enojo, y si no bastan mis disculpas, tus piedados alienten mis confianzas. A ver a doña Mencia me llevo la suerse varia, vi su conpostura onesta, vi su hermosura bizarra, fie le mis ponsamientos, después en mis esperanzas (mucho amor y pocos años a que honor no aspopellaran?) erre amando; que perdón más justo? Disculpa es flaca, porque el amor no perdona los yerros que son infamias. Qué haremos? consusso estoy; no se como satissaga competencias que en mi pecho, aunque justas, son contrarias. Es mi amigo don Ienrrique vos mi hijo, y assí clama con igual respeto en vos grandezas y en el desgracias. Todas las cosas consienten medios, Señor, que acompañan la razón. Esa piedad tiene mucho de arrogancia. Sabéis bien, sabéis quien es Don Ilenrrique de Guevara? no tiene más limpia sangre todo lo mejor de España. Doslúcele su pobreza. Mal haya el tiempo, mal haya! pues solo en lucidas pompas edifica torres altas; pero el pobre, si es honrrado, del oro suple la falta remitiendo su fineza al acero de su espada. y es tal la de Don Henrrique, sin embargo de sus canas que la sácara con vos, y con ella en la campaña os obligara a cumplir la promesa, la palabra que le debéis a su hija. Ninguna cosa unportara menos que esa. Bien decid, pues la juventud lozan: es mía en vos, más sabed que la razón es ventaja que da al valor muchos bríos y a la vida muchas almas Demás desto, si el Insante de doña Mencia ampara la justicia y se dispone a favorecor su causa. que será por culpa vuestra ver la corte alborotada, dudos a vuestra opinión, y consussa mi esperanza! A Señor! pluguiera a Dios que en mí el Insante intentara riguroso la justicia, y no atrevido la unsamía! Sabe, señor que el Insante mis querellas y mis causas ya no como justiciero como enamorado trata; pretende a doña Mencia tan sin acuerdo que amagan afrentosos procederes sus diligencias bicatras Yo, padre mío, perdona, se mi amigo, alumbra, amansa las pasiones que me ciegan y las penas que me matan. Quise y quiero esta mujer tanto que celos me abrasan del Infante, y vive Dios! que de entranbos las espadas emos de medir Qué dices? Duq Repórtate, sufre, calla. Assí al Insante te atreves Pues, cuando no gobernara a Castilla por el Rey Siendo sangre san cercan: y tan suya, en tu lealtad deviera temblarte el alma, y más mirando su osensa Isol. S1v. en quien hasta aquí tu dama es solamente. Si fuera esposa tuya o tu hermana, aún parece que tuviera más razón tu enojo Aguarda. Mor Veras mi mayor desdicha. Si en este papel reparas: palabra de ser su esposo da el Infante. Indigna hazaña! Duq. A mi hermana, y lo asegura esa promesa firmada de su mano y de su nombre. Mira si piden venganzas mis pundonores en quien honor y gusto me agravia Repórtate, que esta suerte, Duq por ser mía, tan contraria, dando esfuerzos a las dudas, da a las osensas tenplanzas, hasta saber si le debo esta cédula otorgada (sol. Sar. del Insante honor a Elvira. Resolución temeraría sora cualquiera en los dos. Doño Elviro y Doño Ines. De mí me dices que hablaban con un papel en las manos. Sí, Señora Ay desdichada! a mi verdad me encomiendo. Opiniones encontradas tiene el honor y conviene, para entenderlas, dudallas. Elvira. Ay tristel Señor Cómo venís tan turbada? Respesos tuyos, no más, mis turbaciones señalan. Supe que hablabais de mí y como el huir la cara culpas breves hace grandes delitos, vengo a tus plantas Qué papel es este? Es del Infante Cosa es clara. Y con que sin estas letras os dan estas esperanzas? que os cuestan? a que os obligan o que os premian? Solo tratan con onestas prevenciones de unpedir sos pechas salsas. Decid me verdad. Señor, si decirla no pensara, no a vuestros ojos pusiera ignociencia y confianza. Como el Infante al convento venía donde yo estava a visitar muchas beces a mi señora la Insanta, tuvo allí ocassión de verme y, como en tales jornadas ayudan tan sácilmente los ojos a las palabras, onesto amor dispusieron en los dos, de cuya causa resulto de lance en lance el recebir yo (culpada me siento en esto, no más) papeles suyos que daban ocasión a mis respuestas y peligros a mi sama. Cuando supo que venías, y que por ello dejaba yo la clausura, le vi con tanto alborozo el alma que temí sus libertades, y para que no pasaran a ser contra mí, le dije Duque que de no darme palabra de esposo, siendo testigo una cédula firmada de su mano, que no había de dejar la salva guarda del monesterio, poniendo grande riesgo en mi casa que amenazase mi honor. El entonces, apurada mi razón, me prometio ese papel; su tardanza me aflijia y llego a tiempo. Pluguiera a Dios no llegara! que el alborozo de verte de contenta tan turbada me tuvo que le perdí, porque de ello resultara lo succedido. Pues ves mi culpa y disculpa, acaba con mi vida tus enojos o con tu piedad mis ansias. Vete, Mencia; a estas cosas muchas dudas acompañan, y assí para resoluerlas inporta mucho el pensarlas. u . Poje Verte quisiera el conde. Hijo, disimula y cuerdo aguarda de mis maduros consejos resoluciones honrradas. Tú, padre, de mi espera valor para ejecutarlas, Sino me quitan el seso estos celos que me abrasan.
JORNADA TERCERA
Reconociste esa esquina? por la espalda desierta de tu casa, solo abierta campaña a cilencio inclina. Viose mayor desvarío de mi fortuna? pues pasa a que yo en mi propia casa tenga mi bien sin ser mío Tan del todo escrupuloso guarda mi padre a Mencia, que lo más claro del día es nuve a su sol hermoso; y assí mi deseo alcanza cassi ascuras de mi estrella esta es peranza de bella, y aún es dudosa esperanza, si sabe ya que la espero y tarda, cuando mi vida parece que esta corrida de que me mata y no muero. Lain, mi desasosiego a voces dice el rigor, con que en mi pecho mi amor sol. Sonv.) arde nieve, hiela fuego. Creyeras tú que en la fría sombra de mi olvido hallara rayos con que me abrasara la belleza de Mencia? La razón tengo perdida. Adoraste la? Es verdad. Y mayor ensermedad Suele ser la recaida; pero, pues tú no supiste estimar la se valiente de su amor y fácilmente la olvidaste y la perdiste, que es tu castigo notorio esto de aquello pondera; Sufre, abrasate y espera como alma de purgatorio. Loco estoy: divierte en mí esta esperanza, que obligo a ser larga siendo mía. Mal haya mi poco aviso! En la corte que se dice? que hay de nuevo? Que yo escribo una comedia. O qué bien preciaraste de atrevido! Por mar donde tantos hombres vagando ungenios divinos en estrechos o en escollos recelan tantos peligros, quieres navegar, Lain? Sí, Señor, porque umagino que es ya más dicha que ingenio: a las obras me remito, pues vi muchas parecer mal y ser buenas, y he visto en infinitas muy malas andar como un rayo el vitor; pienso que es según le viene al auditorio el capricho de bueno u de mal umor, o estar bien quisto o mal quisto el poeta, pues si esta Sin mosqueteros amigos o sin damas obligadas, llueve a su comedia silvos. S99 Salga al fin como saliera, yo, Señor, me desermino a escribir la tal comedia. Tienes buen sujeto? Lindo. Di. o. Ya digo. Untitulasla? , y es porque quiso savores sin dar dineros; notable mentecatismo! Estas de que has de acortarla Satisfecho. Y presumido. Todo poeta novato tiene ardor luciserino. Yo pienso que si a las veras les érrase el punso fijo, me ha de valer de las burlas el ordinario camino. Diré que un sastre es poeta, con que es seguro y preciso ver abriendo tantas bocas arrojar la rissa a gritos; diré que es loco un poeta, y sucedera lo mismo. Ese es grande desacuerdo, pues no se con que juicios oprobios a la poessía hagan los poesas mismos, Siendo una cosa tan alta, y más en tiempo que han sido señores tan eminentes adornos de sus estilos. Bueno es eso, mal lo entiendes, hay poeta pantomimio que, porque ría la gente, pondrá un ojo en un espino, y advierte que en algún puso tan grave que sea preciso. Me he dentrar la lierra a dentro, aunque le pese al juicio, y hacer un soneto, el cual les diga a los entendidos: este que escribio chacotas, pudo verás y no quiso. Ay! Mencia. Pienso hacer mi comedia. He, he, que has dicho? He, que has de hacer? Yr me al rollo. Hable un hombre del poetismo a vena rofa y he, he, o señores divertidos, quien sufre vuestras preguntas, sufrira por Jesu Cristo en un remiche surquesco, en revenque berberisco. Quién viene? Dos hombres son. Ya con celos me retiro. Auremos tardado, Cónde? A tiempo, Señor, venimos. Oiste la misma seña que tú haces? Y el sentido se ha rendido al sentimiento: Sin mi estoy, sin alma bivo. Mencio. Es el Infante. Si es. Traspón la esquina. Perdido es soy. A osotro balcón llega. otro cielo conquisto. Qué haces, Señor? Ay de mí! Dos hombres son. Ymagino que es su ermano; tratar puedes deslumbrando los caminos de disimular con él. Ansí lo haré, bien as dicho. A quién puede suceder eslo sino a mí? Ya ho visto tu maldad: espera, escucha. Después te hablare, pues sigo otro norte con que escuso su desdicha y su peligro. Trol. Sov. I. Después te hablaren: es Mencia. O que demonio a finjido su sombra y su boz! a cielos! a Después te hablaren; bien dijo: después que haya muerto yo al Insante. Base: listos son mis ojos, cuando fuera lo que en mi acero, vidro. Señor, no ves que te pierdes? mira. Mis ofensas miro. No dirán que fue en tu casa más criminal el delito, si debajo sus balcones haces tales desatinos. Repórtato. Ya lo hago: bien as dicho, bien as dicho. Pero que haré cuando muero? que he de hacer cuando resisto en la consussión ramosa de untricados laverintos tan descomedidos celos, tan desatinados bríos. No hay respeto, no hay lealtad. Biven los cielos divinos, que un insante y mil unsantes he de matar. Ya se han ido. Abonare su razón; pues escuse su peligro. Ea, muera todo el mundo. Para que veas cumplidos deseos tuyos, Mencia, si a manos de mi enemigo no muero ahora, después a tus ojos me remito: bravamente reñire, Si a los vientos, a cuchillo. Pusiste esa cantidad de plata donde mejor la vea el Duque? Es, Señor, el bella temeridad, porque veinte mil ducados en plata un monte parecen de lo mismo. Desvanecen ya mi edad estos cuidados; con todo el lograllos bien fue cierto, que a no haber sido viera en mi casa perdido el ser de ella. Dices bien. Fue unportante mi consejo en mi hijo? No hay dudar. Cómo le va de gastar? Gasta con gentil despejo. En un señor linda cosa es esa. Que es mucha advierto. El prodigo desconcierto siempre es virtud generosa. Hacienda de gran valor debe ya. No haura unportado, que es un señor no empeñado mas mercader que señor; tiene buenas elecciones? emplea bien lo que da? Señor. Dudas? Sí, tendrá. Duda en la respuesta ponos? no debe equivocamento un buen criado responder. Eso es, si lo quiere ser, para un día solamente, pues en tratando verdad con quien lisonja esperaba, le amarga al gusto, y se acaba la privanza y la amistad. Medrosas civilidades pone en nobles confianzas quien teme que las privanzas se pierden por las verdades. Vete, que entendido estas. Qué hay, Lain? El gusto es vario. Lo avil en lo ordinario cada día un día más. Y sobre los muchos mil es uno. Mas, eso a parte, que hay del Duque? Que reparte al tiempo en flores su abril, puesto que algunos cuidados le congojan. Celos ya. Trata bien su casa? Esta liberal con sus criados? A veces. No los socorre? Sí, Señor, según el viento da en la veleta. Eso siento. Y ahora que viento corre? Malo. Di verdad. Pues no? Buenos disparates sueran, pues mis tripas la dijeran aunque la negara yo. Qué dices? Esso se sunda en que anda desterrada la ración. por desdichada, ya que no por vagamunda; dos meses a que la espera desde el caballo al rocín. Es eso verdad, Lain? Ójala que yo mintiera! Puede ser? Y en este plazo tanto la hambre satiga (sol. r.Y que hay dueña que la barriga comunica al espinazo. Quién este dinero os dio? para que aquí le pusistes? Es, Duque, el que vos perdistes, que quiero pagalle yo. Supe que jugado habéis, hijo, veinte mil ducados, y como en bellos pagados os va el ser que me debéis, de los que guardado había para en estas ocassiones, dar quise a las dilaciones menos término que al día; y demás deesto he querido, para si otra vez jugáis, que, antes que paguéis, veáis, Duque, lo que habéis perdido, pues ansi el mirar os toca cuanto más acreditados estan veinte mil ducados en la lista que en la boca. La traza a sido sutil, mas mi amo es singular y diera, por no pagar un ducado, veinte mil. Y si os es posible, os ruego que no juguéis, pues pendientes de otros mil inconvuenientes que son viles, en el juego hay dos, el uno más grave es la unsame abilidad del tahur, siendo verdad que pierde el que no la sabe, o el que la sabe y la ve, aunque diga que la escusa, tal vez picado la usa. Sí, juro a Dios, yo lo sé El otro es con la passión Duq picarse, perder, saltar su palabra y ocavar su crédito y su opinión. de forma que el tal tirano de su albedrío divierte en las manos de la suerte Isol. SS1. el honor que esta en su mano, Sin ver que haciendo ninguna su razón el mismo alienta el dalle para su afrenta dos ruedas a su fortuna. Y aún de molino, por Dios, o. pues porque más desconsuelen en un desdichado muelen con agua de ciento dos. Vencere esa inclinación como es jusso Solo quiero Duq. que aventuréis el dinero, mas no la reputación. Jugad siempre de consado, pues es más sácil buscar lo que quisierois jugar que no lo que ayáis jugado. Sora ansí. Duq. Hy más cierta cosa, pordonad, que he de decirla, que me ofende y maravilla, Isol. SSv.Y cruel en vos, en mi piadosa: o visto por esas salas aparadores, y ostan con tanta plasa que dan a las ambiciones alas; e visto por los rinconos, alacenas o aguieros, porderse los candeleros y olvidarse los blandones, Duque, y tras esto ho sabido que salta a vuestros criados la ración. Varios cuidados me han turbado y me han perdido. Debe ser este el mayor. Duq Es sumiller de raciones. Esotras ostentaciones son muy propias de un señor. Con harta más propiedad, con harta más gentileza, debe ostentar la grandeza, es parciendo la piedad; esa que en los ojos pasa Solo al adorno el empeño, suele llamarla su dueño obras muertas de su caza, pero sus criados son bivos edificios de ella cuya divisa: querella, es alma de su opinión; y assí no tanta le dan sus aparadores, siendo unos montes que vertiendo cristales y plata estan, como le quita de sama a su ejemplo y a su estado la hambre que en un criado, cuando persevera, clama; y así el gran señor que trata bien la pompa que desen, cuando empeñado se vea, coma en barro y pague en plata. Eso sí, y vera quien son criados, que bien los pagan cuando por servillo hagan de las tripas corazón. Yo estimo tus documentos, pero siento, aunque perdones, el ver sin ejecuciones, señor, otros pensamientos: a de salirte el Insante con empleos en tu casa? su atrevimiento que pasa tan por puntos adelante, que es ya? Como cada día nos da el Rey cierta es peranza de que vendrá, su tardanza es disculpa de la mía, pues en mi lealtad fundada no llega en mí a ser delito. Esto en mí, pues no remito esa prudencia de esta espada. Loco estoy. Con todo espero que nuevas resoluciones abrevien las dilaciones del Rey; escrebille quiero. Di tú a mi hermana que yo la espero. Voy. Do Mencio. Ya perdida quiero aventurar mi vida, pero mi crédito, no. Oye, para que siga con valor descompuesto mi desdicha. Qué es esto? tú osas verme, enemiga; como en si se an juntado al peso de la osenssa el desensado? Cómo, si mi esperanza mi ignociencia pública, no previene, no aplica mi amor, tu confianza mi poca culpa? Es mucha tu engañosa crueldad. Déjame. Escucha anoche. Te perjura. Anoche. Exceso extrañio! Si fue para mi daño tan clara y tan oscura que hizo rayos las sombras, para que, pues la lemo, me la nombras? Por dalles luz bastanto a tus ciegos antojos. Lo que vieron mis ojos, me niegas? el Iinsante no te hablo? No te hiciste mudar puesto y dejándome se suisle? Sí, más oye. Esa duda de tu engaño es efeto. Fiaron me un secreto, tiene mi lengua muda; más oye, pues arguyo que debió a mi decoro más que al suyo tu hermana. Acaba. Espera. Me mando que esperara y al Insante enviara donde hablarle pudiera; puse lo yo en efeto mezclando el amistad con el respeto, pues comó el amor suyo ser tan casto ymagino, con lo cual me previno no ser agravio suyo, creí que virtud fuera en mi favor serville de tercera. Si esto. Cierra los labios, cuyas salsas razones de las satissaciones hacen sambién agravios, quiriendo en todo esenta por entranbos caminos ser mi afrenta. Quítate de mis ojos, vete de mis cuidados, en mi fuego abrasados, ciegos en mis enojos, pero con tantos bríos que no serán de hoy más agravios míos. Señor, escucha. Deja. No me dejes muriendo, mas esto ya te entiendo; no es en ti propia queja, si no achaque sinjido, que previene disculpas a tu olvido. Ay Dios! qué cruel eres! Oye. q. Qué miro? Ay cielo! Si todo tu desuelo es que dejarme quieres, Sigue tus desatinos, mas no pierdas mi honor por dos caminos. Cómo santo te atreves que santo me lastimas, con finjir que me estimas paga lo que me debes, pues en esto. Qué escucho! Quien tanto te fío, no pide mucho; cuando en mis soledades entre soles y vientos vencia pensamientos, lograba ociocidades, y ejercia virtudes, dando a mis es peranzas mis quietudes, tú a pesar de mis años sus incendios no fuiste, ahaqa. . no suis. aS1S. . catela. y para serlo hiciste medios de tus engaños y de tu amor centellas de día al sol, de noche a las estrellas. Cómo ahora, ay! cuitado, no conserbas mi vida, ya que no entretenida, al menos engañado obliga a graves daños quien si quiera por premios pide engaños; mas tú no solo intentas con bárbaros rigores descomponer omores, Sino aumentar afrentas; pero saldrán te vanas, pues tengo un padre yo. Un selices canas! Que a cosla de tu vida, si mi agravio le fío, por ver en favor mío tu palabra cumplida y su honrra quieta, hará de cada cana una saeta. Que en esto haya cautela! Cómo a mí me resisto! Qué es esto? Ya me han visto. Que bravamente vuela mira, señor. Qué ha sido? De puro avergonzado voy corrido, pero vera mi suerto quien soy yo. Ay desdichada! Voy tan ciega y turbada que me alcanza la muerte. Oh ciegos desvaríos de amor, cuanto lo sois en siendo míos! ve a verlo que sucede. Tu hermana viene. Estrella infeliz. Solo ella gozar ahora puede lo que a mi enojo debo. Trae de escrebir recado. Plumas llevo. Qué mandas, señor? Querría tratarte con más crueldad, pero anoche de verdad Sirviote en algo Mencia? Sí, señor, pero. Y has hecho lo que debes? Ay, hermano! Luin recodo de escrevir. Pon en la pluma la mano, o espera la daga al pecho. Escribe lo que bien sabes, que esta noche venga a verte el Insante. Triste suerte! Tú, Lain. Soy muchas llaves. Mira, hermano. Acaba. Mira. Di ahí que tu camarera para guiarle lo espera. Eso es gran rigor. Elvira, calla, escribe, si ya agora no quieres. Fuerza será, ya esta escrito. Bien esta. Vete paso y quedo llora. Que haré, ay Dios? Cosa unportante es esta. (sol. ̱r . Sí. El llanto me ciega. Obligárasme si llega esto a manos del Infante. Haz, pues eres bien nacido, coscal tal. As lo pensado? Pues queda descuidado, aunque yo vuya perdido. Ya al Rey escrebí. Sin el pienso quedar satisfecho. Qué habéis hecho? Ya esta hecho. Elvira escribio un papel al Insante, que le haga venir esta noche donde veremos, según responde, lo que debe y lo que paga. Qué mocedad tan violenta! Di la honrrada mocedad. Cuando pasa a deslealtad, todo valor es afrenta. En fin yo erre? Es más que cierto, pero una cosa he pensado que haga ese yerro acertado y sabio ese desconcierto. Vamos, y os ire diciendo lo que ahora y magine. Pues tú lo mandas, ire callando y obedeciendo. Que me sucede? En que calma flutuo mares en fuego? Que pensamiento tan ciego me tiene sin vida el alma? Que no supe resistir aquella fuerza en mi hermano! Para escrebir tuve mano y no amor para morir! Al acero penetrante debiera dar pecho suerte por no aventurar la muerte de mi vida que es mi amante. Poco valor e mostrado: ya culpo con mengua mía tanto más mi cobardía cuanto es mayor mi cuidado. Qué haré? pues yo soy perdida. Cómo le podré avisar? pues solo para llorar tengo con alma la vida. Ay! Insante, quien te adora te destruye. I. Ines, que tienes, que tan sin aliento vienes? Gran desdicha. Di. Señora, dando el ruego a la amenaza tu padre quiere en tu daño que yo disponga el engaño que contra el Infante traza. A que yo por esa puerta lo entre en tu cuarto, me obliga, donde recelo. Ay! amiga, si le matan, yo soy muerta. Común sera de los dos una muerte en vuestras vidas, porque e visto prevenidas cautelas y armas. Ay, Dios! En desdicha semejante que haré? Trance es riguroso el de la muerte. Y piadoso es mi amor. Oye. Ay, Infante! Si es tu padre, ve, recela. Bate en tan triste ocassión mil alas mi corazón, pero con ninguna vuela. Todo es obediencia el miedo. Qué e de hacer? no puedo más. Ya, Ines, prevenida estas. Ya te sirvo en cuanto puedo: más cerca de la ventana, pues ya es ora, esperare; voy, Señor. Bien haces, ve. El honor montes allana. Ya hice la diligencia y a lo demás os obligo advertir. En todo sigo tu consejo y tu obediencia, Mirad que el perseto onor, la severa valentía, si de la pasión se fía, hace undiscreto el valor, irritando las lealtades malquista las intenciones, y da a las murmuraciones lo que debe a las piedades. Si salgo deste cuidado como es pero que si haré, veréis, veréis cuanto fue mi parecer acertado; y que habéis de ver colijo tan bien en mi providencia cuanto inporta la exsperiencia de un buen padre en un buen hijo. Mil veces he conocido lo que debo a tu cuidado. 246ó so . El sosiego o el estado alguna uuierais perdido a no ser yo. Mas qué escucho? pasos parece que son. Retiraos. Con la ocasión y con la obediencia lucho A mi intención, que es buena, me encomiendo. El honor de mi casa acrédito y defiendo. Mi constante lealtad sornida basa es del intento sabio con que procuro tolerar mi agravio. Asigura las plantas. Soy de pluma. Temblando voy: recelo que mi engaño presuma. Como si fuera al cielo, aliento el gusto y fácilito el vuelo. (sol. ̱r . Entra por esa puerta Dichoso amante soy. Yo quedo muerta. Qué es esto? Estraño caso! No me turba el valor ni para el paso el ver lucir su acero, pero en su lengua muda considero que por su aspecto grave respetadas cada cana es mil flechas, mil espadas; geroglifico es con que me dice que a tu honor contrádice en mí esta empresa; es cuerdo, es valeroso, más corrido me envío que medroso; notable ejemplo su balor me ha dado; Saldreme declarando que deseo satisfacerle. Ay, Dios! Pero que veo? Esto ya obliga a enojo y a cuidado. Sus instruciones sigo. Infante, lee, mira este papel. Qué advierto? en este obligo yo palabra de esposo a doña Elvira? Esto queda ontendido, y, supuesto que ha sido honrra, pretención, valor discreto, pasa, pues fue perdiendo me el respeto, a ser traición pensada; pero, pues tengo bríos en la espada, Saldré haciendo pedazos cuanto fuere encontrando con los brazos. Repórtate, Señor, tente y escucha hasta ver que te venco mi razón, si por mucha recelando no estas que te avergüuence. Infante, aunque es verdad que representa tu persona en Castilla la de su Rey, entiéndese en la silla de su trono sentada, mas no esenta en mi casa y a costa de mi afrenta, y supuesto que entrara el mismo Rey en ella y me obligara a lo que tú me obligas, bien pudiera defenderle mi honor, y así lo hiciera: que un vasallo leal su hacienda y vida debe dar a su rey, mas si atrevida mano pone en su honrra, y se previene mayor juridición de la que tiene, con se segura y sin lealtad manchada defendérsela puedo con la espada. Esto hice y contigo esta querella en mi casa essorce cuando querías entrar, Insante. yo cuando salías, quise saber lo que llevabas de ella. Demás de esto también quise alumbrarte a que bieras, señor, pues eres sabio, que esa promesa en quien fundo mi agravio tú libre paso a mi venganza parte pudiera ser, y solo me contento con poder castigar tu atrevimiento y dejallo de hacer, pues cuando deja la venganza el valor haciendo alarde de que es justo el respeto y no cobarde, mas la alabanza obliga que la queja. Ágora que yo hice, Infante mío, lo que en mi honor tocaba al albedrío de mi espada y mi boca, tu hacer podrás también lo que te toca, pues yo de tu valor fío y entiendo que sabras si te obligo o si te osendo. Y ahora ven, señor, y de esla suerte de mi casa saldrás con buena estrella, más alumbrado que veniste a ella. No quiero responderos, porque quiero daros buena respuesta y considero, Duque, advirtiendo bien lo que me pasa, que no lo puede ser en vuestra casa. Quedaos, quedaos, con menos luces veo más bien mi obligación. Causa forzosa será el obedecerto. Extraña cosa sucediendo me esta, y aún no la creo. aSóo Je hor.) . Hijo, bien se a logrado nuestro intento. Que esperas de lo que a sucedido? Hver tratado ocassión tan estraña con tanta bizarría es corta hazaña, cuanto más que confío, porque conozco del Infante el brío, que he de lograr en él mis esperanzas, viendo satisfaciones sin venganzas. Idos a descansar, que yo querría, pues ya da el sol crepúsculos al día, a cierta diligencia aplicar el cuidado. En cierta cosa me unpórtara primero tu exsperiencia, porque en mí esta dudosa la obligación. Este papel me han dado: duda me ofrece, pero no cuidado. A la entrada del parque espero a Va Eje, donde repartira entre los dos las armas sol. lo vil que fuere servido, y vera que mi calidad no es indigna de esta acción, supuesto que el callar mi nombre tiene por cierta causa justo impedimento. Nunca estas cosas tratéis con los hombres hechos tierra, demás de que ya las yerra quien las duda, no lo veis? aS70 Que consejo os asegura, que bizarría os previene para este efeto quien tiene ya el un pie en la sepultura? Por carta demás no hay quien pierda en esto, pero ay, Dios! yo saliera, pero a vos no os lo aconsejo Esta bien. Dame la mano. Cobardo se hace el dudoso brío Ya te entiendo, padre mío. Pues, mi hijo, Dios os guarde. O mundo, quién no se aleja de ti, en peligro se pono! Mencio. Pues tu piedad me propone mas el savor que la queja, Duque Señor. Que habéis, hija? Prevenir tú se constante a que sea otro diamante más fino que entre sortija; ya, pues corren por tu cuenta mis cosas, por ellas vuelve, pues tu hijo se resuelve a mi olvido y a mi afrenta, y diciendo le mi agravio con mis quejas las oyo mi padre, que pregunto la causa y la vio en mi labio. Quiso matarme, hice llanas mis disculpas, y al oíllos, repartiendo a sus mejillas Pont lo pálido de sus canas, se fue y me dijo. Su brío conozco; sin duda es él el que emplazo en un papel con el Duque un desafío. Vamos que a todo e de dar remedio para cumplir lo que os prometí, o morir. A los dos haré buscar y siendo vuestro abogado esforzare la querella contra mi hijo y con ella, viendo mi ejemplar cuidado, le daré un ejemplo fiel al Infante en mi favor. El mundo tu gran valor mire Y Dios me saque de él! A de venir por aquí el Insante? Y viene agora. Es sin duda? Sí, señora. Ay mil veces! ay de mí! Ay, hermana! que atrevida fue mi acción! morir me siento. Cuanto más atrevimiento fuera aventurar tu vida en tu casa, tan reciento el enojo y tal la ira. El peligro en Doña Elvira siento, Conde, solamente. Estoy por mostrarle estraño amor el silencio roto. Eso con el alboroto fuera anticipar el daño. El Duque es cuerdo, y no debes pensar del que con la muerte de su hija de a su suerte lo que a tu palabra debes. Mucho a quien es corresponde: tanto valor me a mostrado que estoy más enamorado del que de su hija, Conde. Llega, pues solos estan. Con cuanta vergüenza llego. Dos mujeres embozadas! que puede ser? Mas, ay cielo! bien adivinaba el alma con los impulsos del pecho que este nublado escondía, Señora, dos soles vuestros. Y no adevinas también mi desdicha; si es que puedo decirla, escúchame, dando a la lástima el silencio. Forzada escribí el papel con que te llame, y temiendo mas tu muerte que la mía, esforce mi atrevimiento, y con tu amor que es más grande, avisarte quise, y viendo difíciles los caminos rompí al decoro el respeto: de mi casa me salí y con Doña Ana a quien debo confianza, amor, cuidado, amistad y parentesco, yo mismo me resolví de venir a verte, y viendo que fue tarde, pues saltavas ya de tu cuarto, que extremos hice temiendo tu ofensa! y assí me volví con ellos a casa Doña Ana, donde las mis mas estrellas vieron esta noche mis congojas, pero no mis sufrimientos; pues apenas vi del día el enlutado lucero cuando me vine, Señor, a donde tu veas, pues veo por tu causa mis desdichas, por mi desdicha mis miedos. Que quieres hacer de mí, pues yo cuanto quieras quiero. Si como obligado amante no quieres tratarme, al menos como príncipe me trata generoso y justiciero. Enmienda mi desuentura, que en el mismo monesterio donde comenzo mi daño, esforzare mi remedio. Señora, san tiernamente lloran sus hermosos cielos cuando te merecen rayos las causas de sus excesos. El capitán de la guarda trae a tu precencia presos a Don Henrique y al Duque, que ha sido con orden, creo, de su viejo padre. Ay triste! Ten ánimo, ten sosiego. otro criado salel. El Duque con mucho priesa quiere entrar a verte. Muerto tengo el corazón. Señora, quítate ese manto presto, y siéntate en esta silla. Qué notable pensamiento! Entren. Insante, no ves. Duq. Duq. Sosiégate, que ya veo lo que me obliga su amor, jamás en mis ojos ciego. ique, e Morques y el Copitún l . Vuececensía me perdone, porque su padre me ha hecho mano suya. Él sabe bien la ocassión, y yo la entiendo. A pobreza mal nacida! corrido en tus brazos vengo. Mi padre es aquel. No temas, pues yo tus cuidados llevo. Jegús! en que han de parar tan extraños embelecos! Que he visto? Qué veo? Ay triste! Si aquí el juicio no pierdo! Si aquí no acabo la vida! Ya estoy loco. Ya estoy muerto. A mi hija estoy mirando. A mi padre estoy temiendo. Para que veas, Insante, bien lo que soy, antes quiero que tratar de mis agravios salissacer los ajenos. A doña Mencia debe palabra de casamiento mi hijo el Duque, y yo por ella a tu justicia querello, Si la tienes, o si no, mezclando con el acero de esla espada que acredito de estos canas que enternezo la nieve, le desafío, y que debe un caballero cumplir su palabra o ser unsame en el campo abierto le provare, bive Dios! mano a mano y cuerpo a cuerpo. Deso tratare después, pero agora ya no puedo a pesar de mi paciencia esforzar mi sufrimiento, cuando mis afrentas miro, cuando mis agravios siento, hecho un abismo de enojos, y un caos de pesares hecho, y así digo. Duque! Duque, vuestro padre soy: que es esto? y al Infante se le deben más soberanos respetos. Oh lealtad, que fuerza tienes! El decoro os agradezco, Duque, y por satisfacer vuestra petición primero quiero dalle a vuestro hijo este acreditado ejemplo: ya es mi esposa vuestra hija. Tu esclava soy. Tus pies beso. Yo, Señor, arepontido de mi enojo, como puedo no seguir ejemplos tuyos? y así, a la razón sujeto, de Doña Mencia soy es pono. Dichoso estremo! Hable mi piedad por mí. Sois honrrado caballero, Don Henrrique. Soy tu hechura. Los dos quedamos mostrencos. Más bien que todos libramos. Y con esto fin podemos dar al Ayo de su hijo. Perdón merezcan sus hierros!
