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Texto digital de Las auroras de Sevilla

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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Las auroras de Sevilla. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/auroras-de-sevilla-las.

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LAS AURORAS DE SEVILLA

JORNADA PRIMERA

JORNADA PRIMERA , . fuera alguna victoria, Ciñe, o joven valiente; del sagrado laurel la heroica frente, pues a tu invicto aliento, la Corona Imperial debe su aumento y el Caudillo Cristiano, tanto escarmienta el tiesgo de tu ma . que al miedo del cuchillo muere la inmensidad, muere el Cabe de esta batalla sed este progreso, Porque tu aliento halla con la opinión, vencida la batalla, yantes de tanta gloria, sin pelear consigues la victoria. la fortuna mayor, mi brazo mueve solo tu invito aliento, una región es poco y encimiento. Toda la Europa fuera pequeña hazaña, la pesada Esfra conquistar todo el Cielo fuera gloria ya mi amor, y desuelo (el Cielo en tu nombre, aún no es mucho todo Viva, pues, Ciudadanos (nos Aurelio invicto honor de los Roma Viva. . Este honor reciba, viva Aurelio, soldados. Viva, viva. (no Aunque todo el suceso (dillo, y pudiera por ciencia contársela a Sabino de experiencia, puesto que se ha hallado en todo, sin hallarse mi cuidado los desinlos pretendo peretrar, porque solo esto no entien sin que de acciones pueda. (do discurrir entender, y que suceda, y para mis intentos importame saberlos pensamietos a noche de ese río hizo sepulcro undoso el centro frío Tebrandro, destinado acciden te de todos ignorado y yo en suforma tengo de imbestigar los daños que prevengo De tu invicta persona a Lamparon un poco de corona, pues que llego a tus plantas habiendo hecho en treinta milgar (gantas ta brava pepitoria. También a ti se debe, la victoria? Lamparon bienvenido. Yo solo la corona he merecido que agora se me quita. Pues cómo se te debe? Buena dita dime, Aurelio venciera, si este contagio en su favor, no fuera todo pobre Cristiano yo le mate, que mano sobre mano se estuvo Aurelio en tanto que duró la ruina, y el espanto. Cómo? saber quisiera. (nera Pues pregunta, y sabrás de esta ma métime en la batalla, refrégueme con todos. Necio calla. Yo tengo de decillo, pegue mi Lamparon hasta alcaudí (llo (atrevido, yastuto) murieron del que es Lamparon cubuto aunque no por mis manos, alamparones treinta mil Cristianos. Si ellos tu humor tuvieran, Laparon, no hayas miedo que mueriera Si yo tu flema hallara no hayas miedo sepor que los pegara Muy brava es tu arrogancia. Fue coyuntura haber guerras en que entonces cosa es clara, (Francio que pudo haber en Francia quien cuno aunque su Rey, no fuera. Tu relación, Laurello, nos refiena y acrédite tu labio, de la Gentilidad el desagravio, pues de aquesta victoria Roma atugran valor debela glorio Estame un puro atento. . Yo d Yate escucha. . Yala cuento (per Iba bostezando el Sol, y hallando la luz entonces en vez de trono en el día funebre lecho en la noche. Durmiose en fin en las ond cubriendo los Horizontes de amenazas, y prodigios de influencias, y temores. Dejando un golfo de sangre todo el estrellado móvil, viva imagen otro día de la vega, y de las flores, (pero al valor invencible de mis fuertes escuadrones todo presagio le alienta toda señal le dispone. Cuando llegaron, apenas, a la vista mis pendones de Gofredo, ese Cristiano, hasta aquí terror del Orbe, que aunque hablar del ene migo bien en todas ocasiones, hace mayores las dichas, y las victorias mayores. En esta tuvo tan poco que hacer el valor, ni el orden, que antes de envestir se vence, que antes de llegar serompe, pasaba la oscuridad, y la rebuja, o recoge la noche, el manto de humo, que en sus cabernas esconde. Al esperezarse el Alba, cuando algunos esplendores, brujulcando la luz, poco a poco la descogen. Cuando en prevención del día empiezan los ruiseñores acantar, como en suspiros, o a suspirar como en voces. Cuando el sueño se sacude de aquel embarazo torpe del ocio, y con el descanso pueden más las ambiciones. Montantes de sangre, y humo repetidos, se conocen, en el Cielo, que amenazan mágicas supresticiones. Neutralmente se murmuran en mi campo estos horrores, tanto, que temí al valor, achaques de miedo entonces. Pero acudiendo al remedio mi aliento, en exsortaciones; con religiosos efectos, sacro impulso de los Dioses. Con una breve oración, tanto animé corazones, que cada instante que el día se tardaba, para el choque, pareció un siglo de tiempo, tan largo, que mis legiones, porque huniera luz aprisa, para ejecutar sus golpes un bosque espeso poblado de alisos sances y robles, que a sequedades del Julio, Abril concedio verdores, con la recatada luz, que algur s esconden, por muchas partes quisieron hacer antorchas del bosque. La noche pasó en efeto, pero tan breve, que el nombre apenas a mis soldados; le pude enstimar, y el orden. Mas como es ofensa al Sol la de el Cristianismo joven, madrugó para el castigo, a tanto delito inorme. Trono erigió de cristal de una montaña en el tope tan más allá de la media región, que los aires corren, que si puede defenderse la nieve de los ardores del cuarto elemento, pienso, según al Cielo se opone, que es coluna de la Esfera, fundamento de los Orbes, promontorio de la Luna, o escalera de los Dioses. Como escriben que le agravan Majestades superiores, salió a registrar sin duda, sangrientas ejecuciones. Amanecer, y envestir, todo fue un tiempo, temores, y alientos toda una ación, vencer y morir un golpe. Militares instrumentos. velicos, los aires rompen, ya el metal clarín retumbe ya el parche tambor timbombe. Miedo, y valor en el campo Cristiano, el nuestro conoce, pues huyen, como que envisten, y esperan; como que corren. Ya no es mucho que se encuentre el que en el náúfrago escoge. leño, tierra, que le escape, golfo, sangre que le ahogue: que de confusión se atiende, que de turbación se oye, no hay planta, o flor que no avise valle, o selva que no informe, peña, o monte que no tiemble, fiera, o bruto que no imboque, pena y aloria que no éxclame, alma,o vida que no llore que aunque el rigor se ejecute, a los decretos conforme, nunca pierde la piedad quilates en pechos nobles: fuimos siguiendo el alcance de los pocos que se acogen, aún parentesís de vida, que una muralla socorre. En lliberia se entraron, y en otra aldeguela pobre, que en la orilla del Genil fábrica humilde componen. Poco a poco los Cristrianos, en memoria, o en renombre de esta Ciudad que instentan despoblar los moradores: por ser mejor el terreno para hacer sus invasiones. Por dos promontorios graves, en cuyos altos mogotes, dos fuerzas fabricar quieren, que hallen en sus torreones, ellos la defensa firme, nosotros la ofensa inmóvil. Como hacia la media tarde entre el muro, que se pone en vano contra mi ofensa, pues los pocos que recoge casi sin sangre, ni aliento, en las últimas acciones, como arrastrando las vidas, se entraron huyendo al monte. Péguele fuego, y también a la Ciudad, que en veloces llamas castigó mi enojo, porque desde estos rigores, pierda la arrogancia, el mármol pierda la ambición el bronce, pierda la memoria Iberia, y pierda Gofredo, el nombre. Ardegueria el monte arde, ya es incendio aquella torre, ya es volcán aquella quinta, ya es mongibelo aquel bosque, ya entre la llama, y el humo, esperáculo viforme, confusamente se mira, en duda se reconoce, que el cápitel se desgaja que el obelisco serompe: ya allí una estatua se quema, y aún parece que se corre, que él ser de mármol no baste a que el riesgo la perdone; pero decretos divivos no hay forma que los derogue, si hay virtud que los dilate, o valor que los mejore. Todo es llamas, todo es fuego, parece que corresponde al otro incendio de ondas este diluvio de ardores, esotro monte de nieve, que distante se le opone, nueve millas a la parte del Sur, de las prevenciones se valepara el cómbate, porque las llamas veloces de esta montana, impelidas de la soberbia del norte, tanto bulto de cristales, quieren volver en carbones, Tan de poder, a poder se envisten los Horizontes, y parece en cada uno, que las deidades discordes, que las Deidades discordes, aquí Flegetonte vibra, pero allí fulmina Jobe: Joven en peñascos la nieve, fuego en rayos Flegetonte. Pero tan boraz ofende la llama, tan veloz corre el viento, que todo el ampo de nieve, en inundaciones van despeñando al Génil, porque mi intento se logre; anegando la Aldeguela, que pocas vidas recoge: y los que van reduciendo hacia su ley, se acomoden en cualquiera de los tres baptismos que reconocen de agua, de fuego, y de sangre: delde sangre, en mis estoques; y de el de fuego en las llamas, a que aplican los fervores de su afecto los Cristianos; delde agua, en la que recoge todo el terreno, inundado de la publia de aquel monte, para acabar de morir, pues han hallado de un golpe estas mal nacidas gentes de tan distintas naciones; estos que juran por Dios tan divinamente, a un hombre que murió crucificado entre dos viles ladrones. Contra si los elementos, la tierra que los aborte, el aire que los ofenda, el fuego que los sufoque: y lo que es más, en la tierra, el agua que los ahogue. Y de toda esta ruina, solo te pido que notes, que en cambio de treinta mil, aún no he perdido cien hombres. Aurelio, cuelga la espada, y descanse el brazo fuerte, dale treguas a la muerte, que está de matar cansada. Todo tu invicto valor, contra el Cristiano enemigo, descanse de ser castigo, deje ya de ser rigor. Y conozcan los Cristianos de nuestro deboto celo, que hay corazón para el cielo, si para su ofensa manos. En Sevilla se publiquen graves fiestas, y oblaciones, la fe de los corazones la trompa, y clarín expliquen. Vean nuestro sacro celo, y nuestra lealtad sencilla, las criaturas en Sevilla, y los Dioses en el Cielo. Y pena de muerte mando, que con señal de alegría salgan todos este día, esto por último bando. Sin reservar a ninguno, enfermo, joven, y anciano, o mujer, que por mi mano tendrá el castigo oportuno. Como si Cristiano fuera el que en casa se quedará, saque hoy alegre la cara el que a los Dioses venera. Que estas fiestas detérmino continuar por nueve días, quizá con estas porfías podré prender a Sabino. Ese persido Cristiano, legislador, y hechicero, que imbestiga, loco, y fiera su intento atrebido, y vano. Tres talentos daré, a quien me prendiere a este tirano, y dos por cualquier Cristiano, su dicipuio también Mucho ha importado saber, lo que a Diogeniano hoy, porque pienso por aí mis discursos emprender. lo que intenta Diogeniano con cautela detérmino avisar luego a Sabino, no prendan este Cristiano, hasta que la vil ruina vea que mi cauto celo, aunque pese a todo el cielo, consigue en Justa, y Rufina; estas dos Cristianas siento no más; piérdanse estas dos, sino las libra su Dios, por aumentar mi tormento. Con grande inquietud pasáis, buen Tebrando, qué tenéis? Siento, Lamparon, que estéis sin premio, como lo estáis. Decid, en que bodegón habéis comido conmigo? Se vuestro valor amigo, y siento esta sinrazón. Luego vienes de esta empresa? Contigo. . Burlaextremada y he sido tu camarada. Bueno. . Decama, y mesa? Estás loco? . Si te digo tus hazanas lo creeras? Apártate un poco más y dilas. . Pues oye amigo: cuando amanecio envistio el campo . Y yo no enbesti? Con la bota amigo sí, mas con el Cristiano no, Por Baco, esas son tramoyas; y qué hice para enmienda? Te entraste luego en la tienda, y recogistes las joyas. Fuego: pero esos intentos? Fueron pelcarlas tu mano, por si venciera el Cristiano. Malo; hasta los pensamientos sabe, y los deseos malos; luego a un Cristiano gallina, que hizo la mortecina, no llegue? . Y te molio a palos. Él no se apartó de mí? Siempre te he seguido. No te he visto en la guerra yo. Es verdad. . Eres zahori? Deja eso para otro día; y dime si la oblación sigue Aurelio, en devoción que a Venus hacer solía. Con grande obediencia vemos en Aurelio ese cuidado. También esto me ha importado Oyes. . Después nos veremos. Ya postrada la ciudad hacen mil fiestas gloriosas. Vivan los Dioses, y Diosas de lagran Gentilidad; viva el Imperio Romano. Vamos, Aurelio a los vemplos. Vivan los sacros ejemplos, del culto más soberano. Al templo de Venus hoy el sacrificio ofrezcamos. Al templo de Venus vamos, Con cuanta obediencia voy, , , e Cómo, Señor, en tanta ompotencia a tanta perdición, tantaclemencia? Cómo, Señor, atanto desconcierto tan remiso el castigo, ota incierto? Cómo, Señor, a ofensatan inmesa, tan recatado el cargo de la ofensa? No es a vos el delito? El desato no es avos? No es contra vos lo ingrato? A qué esperáis, Señor? (liento Qué es el intento? Como oprimis vuestro divino a No sois dueño infalible de todo lo imposible, de Cielos, y elementos, de los incomprensibles pensamientos? como inmeso Dios, divino, y santo, parece que os coartáis el poder tanto? Un rebaño pequeño, al riesgo le dejéis, como sin dueño a la verdad desnuda, quesigue esa verdad ponéis en du ya, Señor tan delgada, (da, que aunque infalible, la temiquebrada pues cómo, Señor mío, parece que os coartáis el poderio Cuatro pobres Cristianos, cebo cruel de las sangrientas ma y esta pérsida gente (nos, han de vivir tan mal seguramente, que aunque el rostro eo puedan sacar a vuestra ley, sin que sucedan al riesgo, a la inclemencia, al martirio, aldolor, ya la violencia pues como, Dios piadoso, parece que os conartáis lo poderoso? En esta esfera humana, tan imperiosa la soberbia vana, de tanta idolatría? Que tanto hade poder la tiranía que al mismo Dios se atreba? que a tanta costa haya de ser prueba de esa profunda, y grave misericordía? Que aún quien os alabe no deje la malicia, y el brazo no esgrimis de la justicia. Que aún no queráis la glodia, de tener en que usar mayor victoria? pues no habrá quien la pida en la gentilidad desconocida, si sus crueles manos, vierten toda la sangre a los Cris- y sordo a loque os digo (nos, aún no esgrimis el brazo del casti- Que este pequeño punto (go? del Orbe de la tierra todo junto, queráis verle tirano, siendo de vuestra grave, y docta ma poca acción, leve hechura; (no pero en fin, gran Señor, vuestra cría y a tan perdido intento, (tura; el brazo no esgrimis del sentimien Mas cómo torpe labio, (to? quiere acertar mi juicio el desagra Mas cómo juicio vano, (uío? tanto te llevas del tormento vano? Mas como, dolor mío, discurres con tan loco desvarío? En Dios luce la esencia cuando ejecuta más la onipotencia. Siempre en Dios la concordia es mayor a mayor misericordía. En Dios mayor empeño es el más empeñado desempeño. Y su ciencia se afirma en el perdón mayor que le confirma Y su mayor victoria, en el perdón hace mayor la gloria Y su esencia infinita, el mayor desempeño la acredita. Vuestra es toda criatura. De vueltra docta mano grave he el universo ha sido. (chura Vos la memoria sois, y yo elvido Vos la sabiduria, yo la ignorancia aún en la luz del Vos el entendimiento (día. yo la rudeza, y torpe rendimiento vos sois la voluntad firme isegura yo la desatención y la locura. Y en fin en tal porfía, toda esta causa es vuestra que no es juzgadla vos piadoso, (mía; indignado, apacible, o riguroso, que a los Cristianos toca solo a esta confesión abrir la boca; sin hacer otro juicio, y a su defensa es poco sacrificio, que mil mundos acaben, que vos haréis Cristianos, que os ala- de piedras, y de plantas, (ben, decid que vivan, pues las luces santas del Evanje llo entanto. 3. Viva la luz del Euagelio Santo Bien es que esto nos cuadre. L 2. Viva la luz del Euagelio Santo Para agora son las iras, para agora son los rayos, venza una vez la traición, viva una vez el ongaño, pueda una vez la malicia, sirva una vez el contagio, que no siempre han de salirme. todas las suertes en vano. Vive el rigor que padezco, vive el incendio que paso,, vive el tormento que sufro, vive la envidia que guardo, que se han de rendir las dos, al hechizo, o al hálago, del más torpe vencimiento, y el más lascivo agasajo, pues mi maña consiguió sacarlos huyendo al campo de Sevilla, y de las fieltas, porque caigan en el lazo. Dijeles que el Presidente, dentro en Sevilla, ha mandado salir a las fieltas todos, prender todos los Cristianos, y huyendo de ambos peligros, con celo deboto, y santo los tres juntos se salieron hacia aqueste despoblado, donde he de lograr mi intento, dónde he de vengar mi agravio: pues a devoción de Aurelio, las fiestas, y el aparato viene ya al templo de Venus, cuando ellos están pensando que solo dentro en Sevilla han de ser los holocaniros; y mi cuidado se logra, cogiéndolos descuidados; llegar quiero: qué hay Sabino? Justa? Rufina? . Tebandro, amigo, que hay de las fiestas? Gran ruido, y sobresalto anda en la ciudad, y todos los ministros van entrando por las casas, y los templos, y prendiendo a todos cuantos duda de Cristianos tienen. Gran rigor! . Tormento raro! Inmenso Dios sois de todo. También en la vuestra entraron y como estaba desierta. las tazas, vidrios, y jarros, y cuanto por allí estaba lo rompieron, y quebraron; por la sospecha no más, y porque vieron un cuadro. de María (oh pesía a mí! que el nombre me ofende tanto con nombrarle solamente) de las paredes colgado. Rompiéronle? . No Sabino. Amigo, hicieron le daño? No, Rofina. . qué le hicieron? Llevaronie al Presidente. Eso sí, al cuerpo que es barro Amigas, que gran milagro, al alma no la ofendieron, que Dios la libró del daño. Veis aquí la consecuencia evidente en el estrago, bien cifrada en el destrozo, si de lo visible hablando la reparáis, pues allí despedazaron los vasos que fue imitación del cuerpo frágil, pero no tocaron al alma, no, que es María el alma de los Cristianos, y Madre también de Cristo, y así su divina mano la defendió del peligro, y la reservó del daño. En la ocasión más precisa, siendo lo más arriesgado, ya se ve; y lo más forzoso por donde el fiero tirano fulmina el mayor delito, y nos hace el mayor cargo. Tánta fe, tormento mío, tanto fervor, cielo airado; aquí del fuego en que ardo; mas ya llega mi venganza. de Venus. . Hijas, huyamos. Ay padre, ya no hay remedio. Hay maestro, huye volando. Si hoy quedáis en el peligro. No importa, él traje profano de géntiles, nos defiende. Nadie nos conoce, anciano padre, que hulgamos importa. Eso si al cuerpo que es tierra . No te prendan, padre amado. Si os obligan. . No es posible Si os prenden . Pierde escuidado. Vete, vete . Ya no puedo huir, y por el campo ya cama me amenaza el río. Échate Sabino a nado, No se nadar, mas no importa, a Dios hijas. . Entraos en el templo. . Padre a Dios. Cristo es único sagrado. El te libre. . Cristo es Dios absoluto. . A ese reparo. A esa defensa. z Dos vidas es poco, pierde el cuidado. Contento voy, pues las dos con la confusión entreos en el templo con la gente, y a Dios quedad. Yo he logrado mis intentos lindamente, porque Sabino ahogado, no escapará de las ondas, y Justa, y Rusina en manos de géntiles, negarán la Feque me ofende tanto. . aquí del ansia en que peno, , Más que escucho, cielo santo! , , Mas que miro, Dios piadoso! , ; Mas qué espero, Dios sagrado! , - Las fiestas vienen al templo , , . Con alegre suavidad y cantiones sonoras Vivan los Dioses, y Diosas. de la gran Gentilidad. (na, Y entre las Deidadas la que más vi es de los amores, Venus la lasciva , s Parad. . Tened. Qué hermosura! qué belleza! Nunca vi mayor prodigio. Ay de mí! no sé que locura siento, ole La mayor ventura veo en tan dulces enojos. Qué bellísimos despojos! La Diosa a darnos empieza: Venus me honra en su belleza. Venus me premia en sus ojos. Todo adorar, y vivir. Todo sentir, y adorar. Todo sentir, y dudar. Todo dudar, y sentir. No se como discurrir. No se como resolver. Di bellísima mujer. Di bellísima criatura. Dasle a Venus la hermosura? Dasle, a Venus el poder? Hás visto mi adoración? Has visto mi rendimiento? Todo es ficción otro intento. Todo otro intento es ficción. Esta hermosura es razón. Esta belleza es sobrada. Esa hermosura es copiada. Esa es belleza inferior. Esa es rasgo del amor, Esa es humo, sombra, o nada. Pues cada uno con su amor prosiga. . Dices muy bien, y pues es la Diosa quien nos ofrece este favor, de agradecido fervor honrosas muestras le demos. Pues Diogeniano empecemos holocaustos, y oblaciones, y a las divinas mansiones adoremos. . Adoremos. . Esto sufro, cielo santo! Cristo mío; esto consiento! De Fe, sin duda, me falta lo que me sobra de miedo, No es estar constante en Dios atender a otro respeto. Pero ya muestras parece . que en el oráculo vemos, de penetrar coracones, y de saber pensamientos. Ya acreditando el milagro, . con más que divino acuerdo, muestras hace la Deidad. de agradecer nuestro celo. No cumpli mal mi designio, no ejecute mal mi intento, sino se hubiera librado Sabino, ese infame viejo, de tanto riesgo del río, pues mire que el raudal mismo, para hallar puerto seguro, sirvio a su vida de leño: ya responderá el ofáculo apropósitó, mas temo de laconstancia, y valor de estas Cristianas, que intento derribar, que a mis cuidados han de frustrar los deseos. Ya mi intento es adorar. Ya es solo adorar mi intento. Ya me abrasa esta hermosura. Ya me consume este incendio. Si esto te obliga, ya adoro. Si esto merece, ya peno. Mi resolución me valga. Válgame mi atrevimiento. Fuerza, fuerza, que aún no vences, rinde, rinde, que aún no es tiempo. Ojos bellos? . Apartaos. Dulce hermosura? . Teneos Aquí, aquí de mis enojos. Torpes. Arrebidos. Ciegos. . Vanos. Presúmidos Locos. Engañados. . Viles Ju, Necios Aquí es menester el alma. Aquí importan los alientos. Aquí la obediencia sirve. Aquí hace la Fesu efecto. Aquí el Bautismo aprovecha. Aquí hace la Ley su empleo. Espera hermana, escuchad. Calla hermana; estadme atento. Ese oráculo vil, que a vuestro intento responde, es una vana fantasía, Cristo, Hijo de Dios, y de María, es constante verdad de entendimiento Esa sombra fantástica del viento es engaño de falsa idolatría, Cristo solo es verdad, única, y pía, absoluntó Señor del firmamento. Pues aquí de mi Dios. Para aquí os quiero. (duda De esta suerte saldréis de vuestra De esta suerte saldréis de vuestro engaño. , s Ya advertiréis la gloria que refiero Ya temeréis una verdad desnuda. Ya sentiréis de vuestra vida eldaño Prendedlas, matadlas. Mueran los Cristianos hechiceros. Reniego de mi poder. No las maten, Diogeniano. Mas prendedlas al momento. Prendan las viles Cristianas, muerto voy De amor voy muerto.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA El gozar de esta ocasión toca a tu discurso sabio. También el hacerle, agravio quiebra en mi reputación soy presidente, y en mí es propio el ejemplo. Yo puedo aborrecerte? No. . Y me das credito? Sí Pues escucha. . Ya te entiendo En el tribunal de amor cualquiera acierto, es error. Nite excuso, ni te entiendo, tripularme del recato le llamas acierto? Sí . A un en mí? Pues aun en ti, ese silencio es ingrato; no están presas? . No lo ignoro. Pues en la cárcel bien puedes consultar con las paredes. la modestia, y el decoro; darás cuenta del ultraje, si acaso le conociste, al horror funesto, y triste del oscuro carcelaje. Si no la puedes vencer con modesta cortesía, el gozar no es tiranía la ocasión con el poder; perdona, que mi afición se roza con mi desvelo; que me abraso de amor cielo. Aquí entra bien Lamparon. Que cansado. . Dices bien, que a ser diablos, los mirones de solo ver lamparones, huyeran, como de quien matan de solo mirados, pues causan de solo oídos. Si no son pasos perdidos de fe, y de paciencia armados; decidme que he de emprender, Señor, pues que me inspiráis; por quien yo soy no lo hagáis, por quien vos sois se ha de hacer. En la cárcel quiero entrar con pie incierto, y inconstante, como bágel naufragante. en las tormentas del mar. Sin noticia, y sin farol, para el rumbo, y el bajio, perdiose en un mi habíó a vista del Español puerto de Justa, y Rufina: si me ha visto el Presidente, yo me vuelvo atras. . Detente Qué impulso, o fuerza divina, prende la cobarde planta con tan poca resistencia, quién me ayuda? . Tu paciencia. Quién me esfuerza? . Tu fe santa Pues qué hede hacer? . Detenerte en lo que Dios te encargó. Y quién me acompaña? Yo. . Hasta cuando? Hasta tu muerte. Rémora debes de ser, que de ese mar de los cielos, por no errar en mis desvelos me saliste a detener. Si a muerte me predestinas divinamente fatal, deten desde ese cristal esas plantas peregrinas. Esto ha de ser. . Espera. En qué reparas Oh Laparon, siequivocos dejases (le? y a mi amor ayudases. No es vana diligencia el preguntar Aquí de mi paciencia; aquí de aquel impulso peregrino intrépidode amor, de Dios Sabino mueve el ardiente labio Yo apostaré, que sin hacerle agra- (nio el viejo es algún tío. No será desvarío. Oh algún compadre. Ocomo te atropellas neciamente Oh casadas, o doncelías si van ya con intero de ensancharse. ya tienen prevenido el compadrarse que esto de compadrazgos en Sevilla, es bendición de Dios, es maravilla es gremiode por sí, es estiloaparte Delito es escucharte, pregúntale, yabrebia en las razones o ciego amor en que temor me pones Quiéeres? quéleiguardas? quepretendes Yo lo diré, sicon piedad me atiendes quien soy me ha preguntado, que ley guardas, también. Él se ha turbado, Y que defiendo, añade a su pregunta Dudas al temor, junta. Sigo la voz de Cristo, defenderle, ya es visto, pues que soy su soldado; y lo cofieso Qué te embarazas hombre. Según eso. . Te turbas. . No se turba el fiel Cristiano Oh traidor. . Oh tirano, (iras Si no tratas verdad, preben mis Entre estas canas ha de haber menti (ras yo me llamo Sabino, guardo, y defiendo Dios único, y Trino soy padre, y digo bien, que Dios eterno me encarga como padre su gobierno padre digo, de aquellas dos flores, posas dos, virgines bellas, que la vergüenza abotonó flamante de candidez constante, que expuso al riesgo del arado acerbo vuestro rigor proterno: que al imperio tirano de un presidente hadado el furor vano de la lisonja ciega, que por rumbos navega, no del vidro espumoso, del mundo proceloso; si por el bonancible donde alcanza el galeón que llaman la esperanza. La fe, Piloto, Caridad, la aguja, (ja, Cristo Jesus el Norte, estarle, o cru el Cielo quicio aquicio, opóngase el infierno, amporle el vicio de los deleites, la lasciva espuma esgrima, escama, y pluma a pluma la crespa cola, y verdinegras a las le batan, o reviente, o ponga escalas al claro firmamento, y por una que corten brotenciento, que mientras la bandera, o estandarte que en el árbol mayor trémola, y parte los cefiros asiste hermosa, y pia; la soberana Emperatriz María; que lleva los cuidados. dulcemente amurados, hacia Jesús, como a su estrella, o Norte no hay cosa que, o les dañe, oles importe Di, bárbaro, en qué piensas? Cómo tan despeñado a las ofensas? como a la autoridad del Presidente? Cómo a la Majestad Romana? Tente, le daré otros tres comos, como no temes verte en cuatro to que entre tumbos, y temas (mos, de cuatro brutos te hagan hechas como hipocritaguías (flemas, a tu error tantas tías, suegras, suegros, cuñadas, y doncellas, si no es que con tus canas se hallen ellas? si apensarlo te pones, mucho mejor, que con mis Lamparones como con comos te detienes tanto? Tú pones donde está Júpiter santo ese que llamas Dios único, y Trino? donde Apolo divino donde Mercurio alado, donde Marte furioso, y enojado, donde aquella hermosura soberana en las selvas Diana, Proserpina, en las sombras, Luna sobre las cándidas alfombras, donde la madre del rapaz Cúpido con quien caduca el de mejor sentido, S. Dejadme defender mi sentimiento Di pues has de morir Escucha atento En tu misma opinión te contradiices aunque más la autorices, Júpiter fue ladrón, Saturno un fíe. un sofítico Apolo, un embustero (ro Mercurio, un homicida Marte, una cazadora mal nacida, Diana, una ramera la madre del rapaz que el mudo altera y porque más te asombres (bres esos que llamas dioses, fueron hom de otros hombres; idolatras nacidos, ciegamente perdidos. Como puede tener divina esencia, quien fue un tiempo, y trae sudecendencia de hombre mortal y este nombre agusto de Dios, es consecuencia a que me ajusto dársele, sin que un punto desperdicies al que mueve esas once superficies concabas, y conuejas todas como que justamente la acomodas su deidad: bueno el mundo se estuvie en Dios hasta que Júpiter naciera. (ra Mi Dios, es Dios detodoindependiete y del proceden inefablemente todo ese jaspe azul, esa basquiña que la noche se aliña, tomando las frequentes punzaduras, con prendederos de centellas puras o con grumos de Estrellas, en cuyo centro brillen las centellas. Quien antesde esa tropa impertinen detus dioses, dispuso esa decente (te nu merosa armonía, donde las horas que se aplicó el día, un luminar preside, que la eclíptica mide, hasta que en urnas de cristal dormido, del anhelo que el sueñole ha encendido rayo a rayo la Luna se acomoda? Quien en porciones, y prebendas, toda esa celeste máquina reparte, donde sin ambición, malicia, ni arte sin locas pretensiones, un eje son del mundo los triones, y en punto indivisible, y verdadero, otro ejees el antipodo crucero, para que en proporción tan excelente ande voluble el Cielo eternamente, y los Astros, las líncas, las coronas los aspectos, las Zonas, los trópicos, coluros, y Planetas, las Estrellas errantes, y las quietas el Zodiaco en casas repartido, cuide del hombre ingrato, y fementido Quien don menos escrúpulos, ni tasa tatos géntiles hombres dio a su casa como en diez Gerarquías hoy confesamos las acciones pías, y de una en otra a todas se deribe, aquel concepto que de Dios recibe, el Sera fin más sabio, el más hermoso el de amor más profundo, y numero sin que de este concierto (so salga el menos capaz, ni más dispier quien en cuatro vacios dilatados (to cuatro elementos puso lisonjeados de varios atributos, en la tierra los frutos interpolados en el año a veces, en el cristal los peces, en el viento las aves, en el fuego la transparente actividad, y luego bajando desde allá por acidente en el mismo elemento transparente, tanta impresión de trágicos cometas para plumas discretas? en el viento la nube, que de los senos de la tierra sube para volverle a dar lo que le debe, tal vez desmelenada en parda nieve y tal vez en córico legranizo, que el Boreas congeló, y el Sol deshizo Que de jurisdicciones diferentes en la tierra, de perlas en las fuentes, de flores en los prados, de confusión distincta variados, aquien el galán clavel, la dama rosa, de su naturaleza generosa, el Rey, y Reina ella, de la provincia bella. Allí con cuerdo aviso el cándido escarmiento del Narciso la pureza fragante del jazmín penetrante la tibia sencillez de la mosqueta, la celosa violeta, con otras mil que dejo, o por propia ignorancia, opor consejo. Y no toco en el centro de la tierra, donde mi Dios encierra, de varias oficinas, labradas tantas minas, que la cudicia adelantó al recato, donde esplatero el Sol, cuyo conato siendo su luz buril siendo los montes obradores, en varios Horizontes labra; para traidores, y leales, en venas desiguales Allí el polvo luciente, el argentado aquí, y el aparente, bueno para alquimistas: allí veneras de groseras listas, u de hierro, oi de cobre: dejo ese mar salobre, entre cuyo retiro, sulcado giro agiro; se ha metido el imperio del deseo. De este, pues, casiimperceptible arreo de esta, pues, nunca ponderada hechura, de esta siempre armónica hermosura desde la Corte en que mi Dios sustenta con querer solamente, por su cuenta tanto sequito inmenso de Ministros que alista en protócolos, y registros, el tiempo, a las provincias del Infierno puede tener el cetro, y el gobierno. Un hombre que fue ayer, y inteyer no era Dios puede serl, a embriaguezsevera deidad se puede dar a la perfidia? Una mujer celosa, y con envidia puede imperar los Cielos? Gentil Dio una mujerco celos, y envidiosa (sa Este epilogo, esta república ajustada, en quese apuesta la tierra con el Cielo, de aderezarse en fe, forma, y desuelo el oficio en que Dios todo lo impuso el Cielo con el uso de su aspecto, o ceñudo sea, o sereno la tierra de enterrársele en el seno, para patirlo en truecos temporales de hombres, de fieras, plantas, y crista es efecto de Dios único, y Trino (les que predican los labios de Sabino. Una víbora es el alma Un áspid sordo es el pecho, Ciegas confusiones crío. Altas iras alimento. Para cuando es la fiereza? para cuando es el desprecio? Piérdase mi amor cobarde. Piérdase mi dulce afecto. Muera de Cristo el renombre, Muera de Cristo el empleo. Aurelio? . Diogeniano? Yo me abraso. Yo me enciendo Yo me ánimo, y me acobardo, Yo me estimo, y me desdeño. Yo me esfuerzo, y yo me rindo. Yo me humillo, y yo me elevo, que dónde amor obstinación se havuelto nihay Júpiter ni hay Marte, ni hay impe Oye aparte. . Ya te escucho. (rio Dos palabras en secreto os quiere hablar Lamparon. Bien podéis, que ya os atiendo. Altamente encarecistes las grandezas del Dios vuestro. Lamparon, lo que dices que ha sido encarecimiento, para con tanta grandeza; si advertís es mucho menos que decirle al Sol, que tiene luz para alumbrar, . yaentiendo pero en cuanto me dijistes. aunque más lo desenvuelvo, no hallo aquello, que llama el curioso, emolumento particular. . Qué villano. que material, que grosero repartid los Horizontes luz a luz, y trecho a trecho, que todos son lenguas vivas, que a voces están diciendo. que para vos se criaron Todo esoes bienes mostrencos o gracia común de todos. Llega el Rey al campo, y luego se le antoja un ramillete de claveles, y al momento: llega Lamparon, que es cuanto puedo decir, y le pesco otro ramillete al prado, con que al Rey me igualo en ello no es esto lo que yo os pido. Pues qué queréis? . Lo que quiero, es una cosa, aquien diga tú eres mía, de derecho; aunque antes hubieses sido de cuantas suegras, y suegros el Calendario de dotes alegue en los casamientos. Júpiter, si es cosa llana que ha de imitarse el ejemplo de la cabeza, que hurte me aconseja, y el hacerlo él, es la palabra viva, que habla con el silencio, Aconséjame el Dios Baco que me emborrache el Dios fiero que ande siempre de puntillas en todos los miramientos: Venus, que se imponga al gusto juros, y censo perpetuo. Y que tenga cien mujeres cada mes, ya este respeto los más del año: Mercurio, Dios que anda entre los comercios y que finja de oreja a oreja setenta mil embelecos, y que se lo lleve el diablo todo el año más, o menos. Vuestro Dios, si no me engaña, o la carne, o el deseo, querrá un alma con candores, querrá unos ojos modestos, una nartiz reportada, querrá un paladar muy sesgo. un tacto muy penitente, unos oídos muy cuerdos. Yo tengo un alma de gato, unos ojos muy traviesos, que a un en viejas desmoladas solicitan su provecho. Una nariz perdiguera, muy goloso un tragadero un tacto pellizcador, una oreja a todos vientos. chismosa que eternamente ande llevando, y trayendo. Pues hijo. . Pues padre mío. Habéis de moriros. . De mos que haya de morir. . Entonces Qué padre? . Os hará recuerdo Quién? . Los demonios. . Zaraza Y tendrán en cada objecto No me hable culto. Sab Un castigo. . Los sentidos? Ellos mismos. . Verán los ojos Fierezas, . La nariz? Holor intenso. . El tacto? Llamas. . El guito? Hambre, y sed. . Qué tiempo Eterno. . La oreja? Eterno estaámpido. Y de los diez Mandamientos, que dizque enseñáis a voces santo mío dejaremos uno, y no más, a la banda: ya me entendéis? . Yaos entiendo la malicia; o la ignorancia. A este infame jumento que he de hacerle? . Castigarle Pues que sin razón me ha hecho? La penitencia, es la entrada. que logra infínito el premio, y en cosechas celestiales por uno se cogen ciento . Este ignorante pretendo, conseguir grandes empeños, y ha de quedar con ganancia si no le salgo al encuentro, Su esperanza en flor le abrasos. Presidente que hacemos, sin advertir inquietudes. de este Scuillano pueblo. Que a devoción de los Dioses te avisan, y yo lo advierto, ser este Sabino, aquel que con ocultos desprecio los Dioses desautoriza. No puedo más; esto es hecho Bien dices, la religión, al amor anticipemos, ya es obligación prenderle cumplamos con el decreto del Emperador. Hay honra! Hay amor! Ay ley! . Ay fueros, entra esa cárcel villano, y en su claususa, veremos si de ese Dios, que acreditas logras el discurso necio: entra, pues, que, te embarazas, en tu mismo encogimiento Engañado estás: yo mismo esa clausura aperezco, Cristo Jesús dos palomas que hacia el palomar del Cielo, los señuelos celestiales, van llamando, y traduciendo, como a quien sois os encargo. Entra engañador. . Ya entro. traidor! ya reconozco. Caduco, tu ardid penetro. Yo obro en Dios. Yo obro en mí mismo. Esta prisión es mi cielo. Yo marchitare estas flores. No harás. Después lo veremos. Amor, poder, y violencia hoy serán mis desempeños. . Violencia poder, y amor, acreditaran mi afecto. (vuelto que donde amor obstinación se ha no hay Júpiter, no hay Marte, ni hayim Necio ignorante, pues como (perio con principios tan inciertos, a un sofístico preguntas cosas que a un el mismo ingenio de Apolo tiene guardadas en los archinos del templo de su alteza sacrosanta? Lo que yo mismo reservo, de las pláticas comunes, donde se acredita el riesgo, traes tú a tales consecuenciass de estos sacrílegos, de estos que son plato del ocioso, y pinceles del discreto? la credulidad te arrastra, y predomina el imperio. de lo que no es evuidencia, no cientifico concepto, si no sueño imaginario, de coronistas supuestos. Haces reparo? en cenizas, en silicios, en desprecios, en pobrezas violentadas, que ocasiono el vitupetio, de ese que llaman Jesús puede haber honra, y provecho, como en las cosas del mundo, que se tocan, y las vemos? Por Dios que tenéis razón, o hidepura, perverso viejo, hoy que de trazas, cien coces por el consejo, le he de dar, pobre de ti Lamparon, que de embelecos iba tragando. . Famosos para que cayeses. . Venus me tenga muy de su mano. Vete en paz. . Temblado vuelvo Gracias os den mi amor. Mi dulce esposo. Del nevado rubidel Alba fría. Hastaelo trocrepuscolo espumoso Principio de la noche, y fin del día. Desde el rubio Aleman, (cría al Indio undoso. Cuanto ánima veldad, y entidad Que a príncipe que admite amor profundo, (do logran los cuatro epilogos del mún Cómo te va de amor? Como la plata, que al abrirse el botón del rojo oriente por las hojas, se éxplica, y se levanta, bebiéndole los rayos de la frente: o que grosera estoy, mas no estoy santa que a estarlo yo, estudiosa, y deligente otra respuesta a tu pregunta hallara que el concepto ami crédito ajustara con Cristo puesto en Cruz, por mi delito, como amor me le pinta, y yo le creo ni alsentimiento, nial dolor meincito ni cárcel lloro, ni prisiones veo; mi descanso en las penas solicito, ser carbunco de amor, es mi deseo, de esta cifra, o compendio en que me oíste, (tendiste; aunque no es muy galán, bien me en y a ti cómo te va? La helada Aurora comunicarse en cándido rocío no viste ya la flor que la enamora, beberle beso a beso el labio fríos (ran Yo ansi mentida flor, que a su Dios llo desde la escarcha de este horror sombrío le expongo mi dolor, y el dulcemente si aljófar no, me inunda amor valiente Quién vio encenderse entre (frío? el rigor del hielo? Quien se vio helar entre el incendio yo que en las sombras ardo amor del Cielo, yo que en las llamas hielo, ardo lascivo, numeros son de mi amoroso celo, morir en sombras, lo que en sombras vivo pero que mucho si es lesús mi esposo ser mi afecto en las sombras numeroso ya el Sol en los cristales Andaluces, la rienda corra, el freno recatado va recogiendo el prólogo de luces; de que bañó ese círculo dorado. , . (duces sgo te con D de mi fe se acompañe tu cuidado, si va contigo el César de los Cielos, tanque tiemblas sombras, ni estremeces velos e - Recatémonos, pues. Bien dices. . Pisa planta caduca esta distancia corta osque el corazón en claviulasme avisa loque este paso trémulo me importa, deslíceme atrevido de la prisa, (ta de muchos presos, que el delito abor fue gran merced de Dios, que entre la gente, nadieme mire a fuer de delicuente. Ea, señor, yo he hecho cuanto alcán mi talento; por ver dosrosas bellas (za ya sé que sois mi Norte, y mi esperanza y que muero de amor de vos por ellas: acréditaos a vos vuestra alebanza, os dure en mi voz apar de las Estrellas, o donde están vuestras cándidas esposas que , - b lot9 Miralas sobre, túmulos de rosas. Guardándolas está el sueño oados flores un clauel, S, alegres de competirse sobre su amor, y sufe, Murmurador el viento, las aguas envidiosas, al clavel piden celos de las rosas. Sabino, que te parece, ndel empeño en qué me has visto? no hago buen enamorado? Si lo hacéis, es vuestro oficio, eso le pregunta a un viejo tan hermoso y tierno Niño, a un decrépito ignorante pregunta el que es infinito? Porque si las fuentes corren, desde su centro nativo, de lo que el mar les concede por grutas, y por abismos: y vos sois piélago inmenso, de quien se alimenta el mío, que me preguntáis de vos lo que me habéis parecido? parecisme de los Cielos hermoso, y galán Narciso, de las Ninfas Celestiales solicitado; y querido: Ay, señor, que he de perderme, que esta fuente se va al río, te nedla, Señor, porque no pierda el propio camino, y como dais los favores preseruad el precipicio. Con tu humildad me agradaste, no harás, que yo estoy contigo, vuestro Redentor os llama, despertad, soles dormidos: queda en paz . No me dejéis. No haré que siempre te asisto. Padre. Maestro . Mis queridas alzad los rostros divinos, que parecen mal dos cielos a los pies de un quebradizo túmulo, de barro informe, dos flores de quien ha sido diligente guarda damas, el manso Cordero Cristo. Hijas, el tiempo es muy corto, mas que probable el peligro, la torpeza esta en el campo sus brazos ejecutivos. Fuerte el dragón que la enciende, el enconerarla preciso, vuestras bellezas, el blanco, los logros el apetito, sus premios, seca esperanza, aparencias sus carinos, brebe duración sus gozos, todo engaño sus disignios. La vida más larga un soplo, llanto eterno su castigo, siempre llamando a la puerta un delito a otro delito; de una consecuencia en otra, un abismo a otros abismos: con esto os brinda este mundo, y aunque cifrado os le pinto, él es de tal calidad, que con menos requisitos, conoceréis el señuelo, y excusaréis el delirso: como pared afeitada, que entre lo blanco, y lo lindo descubre su intercadencia a los ojos advertidos. Vistes en la letra Griega, que llaman, y, los Latinos, dos brazos, y el uno angosto, ancho el otro, en el sucinto que por trabajos camina? veis el modesto principio de la virtud, el rémate, es ancho, luciente, y limpio. Es cristal, es Cielo, es Sol, es gloria, es extasí, es Cristo, esotro remato infierno, lágrimas, lloros, martirios. Casadas estáis, esposo tenéis, que siendo Caudilio, y pisando penas, quiere de sus esposas lo mismo. Dios, y el infierno en el campo, harto he dicho en lo que he dicho el concepto es evidente quedaos a Dios, y elegildo. . Aguarda, espera. Detente, cisne celestia! . Arminio humano, que en tus purezas. En tu razonar sencillo. En tu elocuencia Cristiana, absortos, y entretenidos tienes dos entendimientos, como al margen cristalino, junta animados gorjeos el ruiseñor con el vidro, o en los trastes de las hojas los favonios fugitivos. Justa, las voces suspende, que si de este albergue frío no me confunden las sombras, o la vista, o los sentidos, luces, y estruendos parecen, y el corazón adivino, las atenciones previene. Ánimo, pues arde el brío, despega el temor, recata los impulsos divertidos, que acuden al corazón, como tributando alivios para el desmayo. . Pues ea, trémola ese labio invicto, y sea en vez de tafetanes desplegados, y tendidos los alientos, de tu boca. de granates, y jacintos. Teniente de General, el ancia no Paraninfo, al clavigero valiente, sobre cuyo primitivo fervor, constante, la Iglesia se van tosus edificios; y por General de todos el Cordero peregrino, que vio en sus revelaciones el Ave, cuyos divinos ojos, fueron de los rayos del Sol firme pasadizo, y por insignia de aquellos o canblantes sean; o visos la Virgen, Rosa ceñida de azucenas, y de lirios Arma pues, querida hermana. Viva nuestro esposo Cristo. Vuestros desaciertos lloro, vuestra quietud solicito, de un decrépito hacéis caso, cuyos soñados delirios, cuyo Dios imaginario, fueron bastante motivo, para que entre dos ladrones fuese escándalo del siglo? Ea, señoras, más prudencia, mas recato, más aviso, no acrediteis vuestro riesgo, preso queda ese Sabino, ese imprudente, ese loco. De que doyfe. . Tú lo has visto Para las fes que yo doy de vista no necesito, aunque Tebrando me ha dado a ver unos dobloncillos, y con ellos, y este brazo, en la mano he de haber visto, no solo presos, empero milagros, y basiliscos. Si nuestro Atlante esta preso, Si nuestro Alcides rendido. A la impiedad . A las iras. Al escándalo. . Al martirio. No lo estará a la ignorancia. No al señuelo antojadizo. Si a la constancia invencible, Si a los decretos precisos. De mi esposo. . De mi amor. Quién es el que dices? . Cristo Enfrena el injusto labio, espuela de mi rigor. Esto es verdad. . Esto amor. Esto es furia. . Esto es agravio Aquí del discurso sabio, de este será fin violento. Qué les daré? . Casamiento, que en la mujer más hermosa pasar de doncella a esposa asegura el vencimiento. Óyeme Justa . Qué quieres? Rufina? . Pasa adelante. No pretendo como amante. No como de amante esperes. Que el casarse las mujeres las haga salir de quicio? esto de casarse es vicio. Su intento es aventurarse. Luego comen de casarse, como el sastre de su oficio Sois casada? Tengo esposo. No importa. . Poco aprovecha Que es tu vista hermosa flecha. Qué es rayo tu rostro hermoso, No aguardes pecho piadoso. No aguardes rendido entrego. Ya el incendio en que me anego me culpa de aguardar tanto. Ya viene mi propio llanto a ser materia del fuego. Ya es mala filosofía no valerse del rigor. Ya es quiebra de mi valor, y es sobra de cortesía? Esta es Romana hidalguía, Esto te enseña el laurel? Esto el alto capité, de Roma en triunfos te aclama? Esto es buscar gloria, y fama, en la pluma, y el pincel? Rompe, desoja, atropella. este clavel infeliz, y de su triste matiz, tus lascivos labios! ella, que cuando a región más bella, traslade al alma el dolor, ay Jesús, ay dulce amor, entre mis propias congojas, puedes avollar las hojas, mas no tocarme en la flor. Triunfa, pues, la pompa hermosa. de estas flores fugitivas, y en tus acciones lascivas, arriesgue el carmín la rosa; que de su fragancia undosa, cuando más cerca del labio (ay mi esposo, hay mi amor sabio) sentiras en tu ruina, una afrenta en cada espina, y en cada hoja un agravio. Mi modesta cortesía, y mi trato generoso le han dado a esta vil Cristiana. mas altivez, estoy loco. Ya te dije a los principios. que para un mar proceloso. era grosera ignorancia aplicar impulsos cortos? Y si levantar deseas de Júpiter los elogios, cuando más bien que burlando con desprecios y con odio, con violentas tiranías, y sazonados antojos, estos Cristianos claveles, tan celebrados de todos, triunfaras de Cristo en ellos, pues si dicen que es su esposo, afrentándolos saluras de intento más heroico: ocasiónese el desmayo de estos carmines hermosos, flor a flor queden sus ojas ahajadas por el tronco. Bien dices Mueran. Jesús. Cristo. ̱ Mi señor. . Mi esposo. En vano el retiro apiicas En vano el luciente lloro, de tus perlas, biertes, cuando en el mar en que me engolfo ciego de tu amor fluctua. Bien estas firmezas rompo. Este ardor a que me incito. Este fuego a que me expongo. Solicito a mis desuelos. Solenizo a mis antojos. Llamad a ese Dios que os busca. Bebed de ese pobre arroyo. El poder de mi Dios llamo. La luz de mi Cristo imploro. De Hálpese a los mismos Cielos. para mi daño ingeniosos. Halv irena descreida, mentida en humano aborto. Ha, mal nacidas ternezas, de este corazón brioso. Yo tan galán . Yo tan necio Yo tan infeliz yo todo, Tebrando. . Diogeniano, Aurelio. . El empeño. El logro. en solos los tres consiste. Muera este vulgo alevoso de los Cristianos tumultos, terrémoto a terremoto de mis iras han de verse brillados, como en el golfo de llamas la fuerte encina, desvanece el rayo undoso. D Vamos pues. . Pues prosigamos? Para un breve soliloquio te ha negado Lamparon triste pensativo, y solo. ojo abizor, no te pesquen el coleto, estos raposos hipócritas, que anda el tiempo de embustes muy peligroso. Y con título de Auroras de Sevilla, estos demonios, seas su pelora de viento, y en un instante, y de un soplo den contigo en los infiernos insecula seculorum.

JORNADA TERCERA

JORNADA TI. Tanto es mi sentimiento (to que no hay monte seguro de mi alién Tanta esla pena que mi ardor provo que no hay de mi dolor segura roca (ca De un monte la arrogancia, sí mil no puede ser de su constancia. De una roca lo ingrato, de su inmovilidad aún no es retrato Tal vez monte súblime (gime gime, cuando en su cumbre el viento Tal vez roca eminente (siente. siente, cuando en su peña el aire- Pues siun monte de un soplo maltra como Rúsina ingrata, no sientes del tormento, los rigores, o te ablanda el cariño, y los amores aSabino el tirano, Pues si un soplo ofendió rocaro como o ingrata Justa, (busta, del tormento blasonan tus delitos y no te mueve el mar de mis suspí Amor sin recompensa (ros libranzas vengativo dio en la ofensa Carito mal logrado; crueldades instimula en el cuidado. Pues si mi amor se ofende, y mi desuelo, caiga este monte desunido al suelo Pues si amife va mifuror provoca baje al suelo deshecha aquesta ro Y caiga de su asiento; (ca el monte, leve flor que corta el vien Y quede destroncada (to la rosa, flor marchita, y desojada: muera Justa. Rufina muera, es llano. Aurelio noble. Héroico Diogeniano. (nido Tú en la prisión, Aurelio? aque has ve Con allarte yo aquí tehe respondido que si de amor te trujo la disculpa, busca en tu pecho, y hallaras mí y en ella podrás sabio, (culpa, saber lo sin que lo pronuncie el labio del amor la porfía. Leyendo estoy en tu pasión la mía mas pues ingrata ha sido, a la amorosa flecha de Cupido, las leyes del imperio, castigando este loco vituperio, llevará sus dos vidas por despojos. Leyendo estoy en tu páis o mi eno aquesta es laprisión, este el racio (jo calabozo sombrío, donde están las Cristianas, (ta, alevosas Auroras Sevillanas; mas dime Diogeniano, qué muerte, qué martirio dispusiste? Como Aurelio sitú no le prendiste, Yo a Sabido no hallé aquesto advi Pues cómo las prendiste? (erte De esta suerte. Neptuno proceloso a penas le previno al luminoso coche en la prenda bruma (ma, lecho de vidrio, y traspontín de espu cuando amante, indignado, al sitio señalado, camine presuroso, y arrogante, mas no tan indignado como amante. Llegue a su casa, y del amor la guerra desperdicio la puerta por la tierra, que desencuadernada de suquicio, quedó en la arena humilde desperdí los umbrales piso, que ya en corales (cio estaban matizados los umbrales, y en el lugar sucinto, del lóbrego, y oscuro laberinto, con la luz que llebaba, por los hilos de sangre las buscaba. Hallé bellezas dos, rosas sangrientas, (pero no es bien que sientas corazón compasivo, piedades en lo ingrato yen loesquivo mas lleven sus beldades agora de su parte, las piedades. por lisonja, o barato, que para despicar queda lo ingrator Dos luminosos Soles, ciegos en los Cristianos arrevoles hallé, que allí la noche. equivocara al lumuroso coche, si en las Auroras dos bellas, y ufanas. no estuviera la nube de Cristianas. No sienten de prenderlas el agravio, nigimio rubilabio, ni el acaso turbó mejilla rosa, antes vanagloriosa, una, y otra en el fin de su Occidente, acreditaban su primero Oriente tanto, que en mi pesar, y en sus blasones, las dos examinaron las prisiones. Busque asabino, cuya vozola, y estando entre nosotros no se veia, entre todos hablaba, yel que menos lo veia, lo escuchaba (ble, este fue el imposible. mayor que ha visto el mundo, e infali- tuve por más que cierto que tú le habías preso. (cia Vivo, o muerto le he mandado buscar, en mi presen examinara el golpe la inclemencia, pues que tan falso su designio ajusta. Ha. Rúfina cruel! Hh ingrata Justa! (carosa R. En vano, Aurelio, aquesta blan que en la llama de Cristo es mariposa ajar pretendes, para vil despojo. (jo. Cuando más te resistes más me eno En vano ciego, a la constancia mía que es víctima en las aras de María. cruel te opones falso te acreditas. Cuanto más te resistes, mas meinci No os vencéis del tormento? (tas. No ofende al alma humano sentimiento. La sed que padecéis, no os deja en calma? El rocío del Cielo bebe el alma. No os reduce la falta del sultento La esperaza esdel alma el alimento No teméis del martitio el ultraje? Es del amor hermoso maridaje. y es gloria conocida que triunfe el alma acosta de la vida. No maltrata eldolor bra memoria No es pena eldolor, que alcanza gloria y ese dolor que falso has referino, todo dichas han sido, y las dichas jamás han alcanzado vivir en los anales del cuidado, las penas sí, han podido ocupar el volumen del olvido, supuesto que yo siento, (mento vida en la pena, y gloria en el tor Si olvidas el martirio, y las fatigas óyeme las que son Ten, no prosigas, que si laberlas quisieres, estas algunas son. Raras mujeres. Al movimiento ufano del paso la cadena que Bulcano forjó al yunque, y martillo, rémora tal vez fue, y tal fue grillo con cuyo impedimento, y embarazo retrocedia antes de dar el paso Si olvidas el dolor, oye tu historia. Yo la haré presente a tu memoria porque a tu sentimiento, desengeñe mi amor. Raro protento. Aquestos copos de vivos, de estas manos, jazmines sencitivos cuya blancura enegrecer se atreve los armiños del ampo de la nieve, tan oprimidos fueron, cuando de las esposas se oprimiero, que roja la azucena, se equivocó por la cortada vena, tanto, que aquí el cuidado nose atreve adifinir si fue roja la nieve, o si fue aquí forzosa de armiño, y rosicler, compuesta rosa Mas falta a tu dolor. A mis laureles, el repetido golpe de cordeles. Mas falta a mi crueldad, Al triunfo ufano, el llevarme hasta el monte Mariano que son de aquí cinquen tay una milla, Yo falto a las Auroras de Sevilla Posible es que no te advierte el rigor, que maltrata si en los umbrales, de ingrata vas pisando el de la muerte? Hás visto escollo eminente que al curo que se desboca se resiste inmóvil roca, se afirma monte valiente, a donde el fiero bramido (si intenta llegar osado) se lástima, ya mostrado su dolor con su gemido? Pues así tu falso ardor, aunque a tu crueldad aflija halla en mí una roca sija, un firme escollo en mi amor. Puesto que de aqueste centro vuelve resuelto en gemido, lo cruel de tu bramido, y furioso de tu encuentro. Qué prodigios tan extraños, mas su pecho endurecio. Aguarda que explique yo la lengua de siete engaños: sabéis que ya vengativo, de la hambre el sentimiento, a una consume el aliento, ya la otra lo sencitivo? este estrago no le advierte, ultrajes a esa consrancia. Puesta en Dios la vigilancia, nos ha de hallar la muerte A qué aguarda esa porfía, si vuestro ocaso esta visto? tú aquien adoras? . A Cristo, Tú aquién amas? . A María Oh pesí aquien en el Cielo me crio en solo un instante, pues allí no fui constante y estás lo son en suelo! de mirionfante aycem que aneia demí las dos nanme ser reefeo de la gloria que perdí que viviendo más me ofendo, puedan la gloria triunfar, y no la puedo alcanzar yo viviendo, ni muriendo. Oh pesia a mi desconsuelo! pues es forzoso que asombre, ver que hay Cielo para un hombre, y no hay para un Ángel Cielo. Rabiando, por varios modos, me tiene aquesta dureza; porque solo en mi es tristeza; lo que es alegría en todos. Quedad Auroras constantes, con designio tan cruel, porque está demás Luzbel a donde están dos Amantes. . s. No hay quien encuentre a Sabino. Este es el mayor incendio, que en el centro de mi llama. arde actino mongivelo: Buscándole por Sevilla, se oyó un ruido, un estruendo, que de su voz natural representaba los ecos. Y estás palabras decía, en vano escuadrón soberbio; solicitas reducir a las Vírgenes, que es cierto que solo esposas de Cristo han de ser, y todos viendo, que a las orejas llegaban de estas voces con acentos, decían muera Sabino. por falso, y por embustero porque quiere derogar las leyes de nuestro Imperio, luan buscando a Sabino, y emi arrajemasque no elos. dejo las de vidacerle, tomo las de villadiego: Porque no le aprisionaron? Poreue era de pies tan suelto, que el mejor salto de mata puede hacerle su maestro. Qué manifiesta señor es vuestra piedad, pues siendo aquestos que están presentes los mismos que me prendieron, no advierten que soy Sabino. Oh inhumanos, o proterbos que en la ceguedad del alma acreditáis la del cuerpo. Oye la última amenaza. Sin que la expliques la entiendo. Oye el último cuidado. Sin que lo digas lo advierto: Engañada mueres. Muera . Motiras. Vivire al Cielo Temblando estás. Yo gustoso, . Esta es mi fe. Este mi afecto: Pues acabe lo amoroso, y empiece lo justiciero. Aquí dio fin el cariño, y principio lo sangriento. Aquí empezará mi gloria, y acabarán tus deseos. Renacera la victoria, del triunfo de habernos muerto, Antelio. . Diogeniano. Su castigo consultemos, porque apenas saldrá el Sol, por el cuarto parlaelo, cuando se examinen flores marchitas, al duro encuentro de un cuchillo, que las tronque, transformando en seniciento lo más puro del clanel, y del jazmín lo más terso. Ocupa el solio imperial, y lo amoroso depuesto pronuncia fatalsentencia, árbitro, juez, y recto No sé qué dudillas traigo, que ya creo, y ya no creo, y es imposible que aquí deje de haber gran misterio, yo digo que Cristo es Dios, y con un milagro pruebo que lo sea, cuando tantos no estuvieran manifiestos. Para darle aún hombre vista lodo puso por unguento en los ojos, soy un macho, al punto vio, soy un puerco porque aclarar unos ojos con lodo, quien pudo hacerlo si no Dios, luego si Cristo lo hizo, Cristo es Dios mismo, pero no me detérmino. Este hombre, alo que entiendo, soy coronista, y mi empeño, entre Gentil, y Cristiano, tiene neutral pensamiento, sois Cristiano, o sois Gentil? Mi duda no es más de aqueso perece. . Yo lo agradezco entiendo, que soy Crstiano. Qué pena! . Qué desconsuelo! sepáis todos los sucesos, Entiendo que soy Gentil. Pues como puede en un tiempo ser Gentil y ser Cristiano un hombre? . ese es el en, porque soy común de dos. No puede ser. . Pues soinentro, Dadme alimentos al alma no pasemos adelante, que despacio nos veremos, yo ando también discursivo como hombre de entendimiento. Rufina, Justa. . Señor. Padre a mado. . Lirios bellos, rosas que el Cielo cultiva, en las florestas del suelo, vedque la muerte os espera. Mil vidas al justiciero cuchillo, ofresco, Sabino, antes que profane el pecho de virginal azucena; caiga este árbol, bañe luego por la tierra a sojado todo el rosicler del cuerpo. Oh justa Jufina, justa es tu constancia. Qué es esto? Admiraciones de ver, que tan delicados pechos, tan heroicamente animen, tan juvéniles alientos. Y quien sois vos, que advertido sin descuido y con desuelo, como al girasol el Sol, siempre junto a mí os advierto? Aquí lo pesca. . Del siglo, es de los tiempos presentes, dar noticia al venidero. Escapose, o que marrajo y así porque más constantes, atended. De la hambre, y la sed muero. Entra Rúfina, y ocupa, de la cueba oscura el lecho. Señor, y perezca el cuerpo. El fallo difinitivo es, con que a los dos condeno: supuesto que ya la noche paverosa va vistiendo los azules pabellones de Estrellas, y de Luceros, cuando el Sol salga abeber. el llanto del Alba, ordeno, que de la prisión saquéis a las dos, y de los riesgos de un león, hagan alarde, estando en sitios, y puestos de balcones, y ventanas los nobles, y los pleneyos. El cadaber de Rufina despeñaréis en el centro de un abominable pozo, porque su cristal sunesto de la fealdad del cadaber, sea un símil del Leteo; a Justa, ingrata, darás la voraz llama de un fuego, cuyas cenizas serán de vil materia del viento. Ya toda su ejecución asista en persona Aurelio; para que Roma publique, por mil modos sus trofeos. Qué rigor! . Fuego de Dios en el juez, y el proceso. Nadie replique, Respondo. que las leyes obedezco. Pues a ejecutar su muerte. Pues a vengar mis desuelos. Pues a mirar, y callar. Pues a vivir en lo eterno. Esto es castigo, y venganza. Esto es pena a su desprecio. Esto es morir, no se más. Esto es renacer al Cielo. Justa amada; l adre amado, Cristo. Oh milagroso objecto! Es solo. Oh querido amante! Tu esposo. Oh dulce señuelo! . Mariar Oh paloma blanca! . Es. Oh clarísimo espejo! Limpia, y pura. Oh Sol hermoso! Casta, y bella. Oh dulce empeño! Su amor sigues. Es mi blanco. Su fe tienes. Es mi centro. Pues ánimo a la batalla. Pues valor al vencimiento. Pene el cuerpo, y triunfe, el alma, Triunfe el alma, y pene el cuerpo ea corazón; ya esta solo el oscuro silencio de la noche, por estorbo de la batalla, ya es cierto el término de la vida, antes que en rayos envuelto, sin ser hijo de la espuma, de Doris renazca Febo; ya me aguarda el duro estoque, de aquel, aborto ligero, quecine rubia corona, aquien se rinden, sujetos todos cuantos ciudadanos del monte bisten remiendos. Sais horas a penas faltan para que salga barriendo, el Sol, esos luminosos sucesores de su imperio, para ejecutar mi estrago; y esas seis, tarda mi incendio para apagarse en las ondas, de los arroyos sangrientos que en señal de firme esposa, le estoy a Cristo ofreciendo aras de mi desposorio son, amantísimo dueño, lo fino de estos corales, que irán constantes corriendo, a ser nuncios de que llega, Justa; al tálamo supremo, Pasó ya el Caos perezoso que los tálamos suspensos, tiene, de una esposa amante, que al soberano Himineo, cuando amanezca, ha de estar unida a sus brazos bellos: nocturno embozo del día corre el nublado a tu aspecto, hermosa crencha del Sol peina el dorado cabello Diogeniano cruel, haz lisonjas al imperio. fiero ministro matiza el (acrílego instrumento. Esposo amado, ya están de mis bodas los conciertos firmados, víctima el alma en holocaustos de afectos, os sacrifico, sin pompas de tiro, hible, y elemo; salga el Alba coronada, de flores, y galanteos; que flor a flor, culta Flora, cuadro a cuadro haya dispuesto, para celebrar mis bodas: y se a instante pequeño aqueste lóbrego espacio de la noche, pues ya veo que cuanto más se dilata, tanto de gozaros pierdo, . Ya de encendida escarlata el Sol, casi se divisa; y va del Alba la risa volando con pies de plata. Vera en los primeros rayos, que declara al Sol ardiente, Rúfina, el mustio Occidente, Justa, los negros desmayos. Dos venganzas aún instante me ocasionó el vituperio, la una por ley del Imperio, y la otra, por ley de amante. Mas no ha sido en las hermanas el rigor ejecatado, por el amor despreciado tanto, como por Cristianas. Amante pude esta vez, perdonar su fe constante, mas hizo fuerza en lo amante la entereza del juez, Y en mi es primero, en rigor, (aunque sea ingratitud de juez, la rectitud, que la ternura de amor. Muera Justa. Guarda fuera no entremos todos a escote Qué traes Lamparon? . Cerote solo de oír. Muera, muera. Pues porque has huido así, si atimo te han de ofender? Dicen muera, y podrá ser, que alguien lo entienda por mí? fuera de que mis calzones verán a lo que imagino, que el cérote es mal vecino; y malo los Lamparones, y podrá ser, si por Dios, y siendo vecino deljuez, que me curen de unabez o que me peguen de dos. Vuelve, y mira. . No quisiera, ir, porque dudo el venir. Puede ser más que merir? Y eso es cosa padadera? El que no me obedeciere. Basta, voy. . Seguro vas. Guarda el león. . Barrabas, que lleve a quien allá fuere. No vas? . Yo soy un lebrón. De tu cobardía me espanto. Valiente soy, mas no tanto que pueda ver un león; o que ruido que sueña, atiende, señor, escuchra Será la sangrienta lucha; ea anda ve. . En el teatro, esta jugando un león, y no quiere Lamparon, sacar nada de barato, y si no mira el anhelo del concurso peregrino. A Dios amado Sabino. . A Dios Aurora del Cielo. Ya parece que las voces que está en la fatal arena, sueñan con funesto acento. y lleno de horror el viento vuelve los ecos veloces; detenerme aquí es en vano. Pues dóndes vas? . Voy haber lo que yo tardo en saber. Aguarda Diogeniano. Quedaron ya en la estacada marchitas las primaneras, esas dos Cristianas fieras? Oye, y no preguntes nada: Estaba corriendo el Sol al mundo la capa oscura, peinando en el Oriente la hermosa melena rubia, cuya salva sonorosa hacer a un tiempo procuran Abril guilguero en la rama, Progue arroyuelo en la juncia. Siendo lisonja a sus rayos en premio que los alumbra el uno Ansión de plata, y el otro Orfeo de pluma. Cuando el armado concurso facilitó las clausuras de la prisión, donde fue caliginosa espelunca. Cuyo cóncabo espantoso, paborosamente oculta un Sol, que perdió su Oriente, y otro, que su Ocaso busca. Los ministros ambiciosos, puesto que la ley augusta solo ejecutiva tarda, el tiempo que se ejecuta, Llegaron a las dos rosas, mas destroncada la una, en la desierta floresta cadaber sedescoyunta: Hambre, y sed, cortó el estambre de su vida, y en la tumba de un peñasco, que en el seno se mediaba de la gruta. Estaba helado cadaver Rúfina, azucena mustia, cirio, sin ser de animado, organo, sin ser de hechura, Rojo clavel sin aliento, sin alma rosa purpúrea que del tronco se deshoja, que del color se desnuda, que del Abril se desata, que de la voz se deslustra. Siendo así que en los horrores que trocaron su hermosura se blasono tan ufana, entre la mortal angustia, que siendo cadaver quiso el Cielo, que le concurra lo arrevolado del Sol, y lo casto de la Luna: dejó el cadaber la gente, y quebradiza chalupa en las ondas de la muerte salio fluctuando Justa: Encendiose el Mongiuelo de las provocadas furias, donde previniendo amagos, ejecuciones se ofuscan. Apenas vio de Sevilla contra si la opuesta turba, cuando asustando los vientos, estas palabras pronuncia: Una Esencia, y tres Personas hay en Dios, y la segunda encarnó, y se llamó Cristo, este es Dios. Venus, es burla, lo que no es Cristo; es engaño, día torpe, noche oscura vive; el que a los falsos Dioses, adoraciones tributa. Dijo, y allí los rigores. tan copiosos se consultan, tan sangrientos se declaran; tan declarados se aunan, que los tropeles pudieron levantar torres confusas de polvo; que tan copioso fue, que esa altiva mensura; de aquese moble primero pienso que hizo conjetura, si acaso el Orbe terrestre subio a la región segunda. Llegó al horrible teatro, y a la cuartanaria bruta espera; que entre sus brazos teja, sangrienta coyunda, Salió el bruto coronado, salio de la cueba oscura el fiero aborto de aquí es fuerza me contanda, aquí el cabello se eriza, aquí el horror se espeluza, pues cariñoso el León (qué prodigio! qué ventura! no sacude la melena, no esgrime la garra adunca, no ruje el márfil soberbio, el fatal campo no inunda, no mueve ligero paso; voraz seño no encarruja, antes carinoso llega, antes humilde la busca, lisonjas la representa; brama amante dulce arrulla, y en uno, y otro agasajo besa su planta menuda, con que al mundo dio aentender, en tan prodigiosa duda; que a Justa se le humillaba, o por tirana, o por justa. En este confuso estruendo un piélago se articula de voces; en cuyo golfo, el mortal vuelto fluctua; pues viendo al León volverse; y que de la sangre injusta, ni se profanó la arena; ni mancho la garra curba; porque cozobre naufragio, y porque naufrague angustia. Muera, muera dicen todos, y en el mar de sus calumnías, los piratas de su vida, los aceros instimulan: Alas voces, que se acercan, a los gritos, que se escuchan; decía Sevilla aun tiempo, ved que es hechicera Justa, partidle luego el celebro, yabrid con hachas agudas, bocas tantas, que al salir el alma neutral discurra, si se ha de salir por todas, o siha de salir por una. Llegó un sangriento ministro, y con una hacha aguda partió el nevado celebro, derramando, fuerte angustia, desperdiciados corales, que esta vez la arena chupa, que esta vez el suelo bebe, que esta vez la tierra enjuga, quizá porque con claveles que recibio aquí por lluvia, para engendrar nuevas rosas haga hermosa agricultura: murió al fin, y al mismo instante quedó el Sol con luz más pura, todo el Cielo luminoso, parece que las alumbra: todo el Abril de Pancaya parece que las perfuma: todo el prado las festeja, el cristal ríe en las murtas, el cefiro sopla amante, dulces las aves susurran, las fuentes diamantes rien, y las perlas que se inundan, entre las flores del prado, dulces lazos arrebujan. Este ha sido el fin violento, de la tragedia que escuchas, este el ocaso marchito, de las dos bellas criaturas, este el caso este el horror, agora es bien que discurras. si el castigo que les diste fue conforme con su culpa bien esta lo ejecutado. Las dos Primaveras juntas, en humilde monumento, parecen, siendo difuntas; que al mismo Cielo enamoran, sin vida, y con almas muchas. Auroras de Scvilla, recibid la corona, pórgala de este triunfo, por laurel de esta gloria. Epitalamios dulces, por ser de Cristo esposas, son aquestos aplausos, son aquestas lisonjas. Subid, subid, subid, bellísimas criaturas, apisar de los Cielos la luz pura. 1. Este laurel victorioso, por las nubes te conduzga, hasta el tálamo divino, donde tu Esposo se encumbra. 2. Esta victoriosa palma, el desposorio te anuncia, donde serás tan eterna, que venza la edad futura . Buscad agora a Sabino, porque al golpe de mi furia caiga nieve desmayada entre su nieve caduca. Y aquí den fin las Auroras de Sevilla, heroica junta, suplicandos sus Autores que disimuléis sus culpas,