Texto digital de Asombro de la Italia y vida de la venerable Clara de Agolancia
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- Antonio González de Garci-González
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Asombro de la Italia y vida de la venerable Clara de Agolancia. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/asombro-de-la-italia-y-vida-de-la-venerable-clara-de-agolancia.

ASOMBRO DE LA ITALIA Y VIDA DE LA VENERABLE CLARA DE AGOLANCIA
JORNADA PRIMERA
lan. 2. Matadlos, no quede se cuantos aquí se hallan niguno vivo. . Traidores, hora veréis que mi saña. es Leona, que la quitan los cachorros que la halagan. bien se ha logrado el intento. Estingase esta caballa. Seguidios, no que de vivo de esta familia, que ultraja, con tan aleves ofensas el claro honor de Agolancia, alguno de los Ballones. Regístrese la Campaña, y mata a mata ese Bosque, sus cabernas, sus estancias, para que vengadas queden mis ofensas, y mis ansias. Nadie pareces señora. Como cobardes abrazan a fuga, siendo el seg acción, sin duda, excusada. Qué es esperar? A eso tocan; al son de las rociadas, iban danzando solías por lo espeso de esas matas. Ah aleves, falsos, traidores! por el cristalino Alcázar, que de Planetas, y Estrellas su grande hermosura esmalta, que he de vengar esta injuria: padre, y hermano; qué ansia! rendidos a fatal golpe. (se me huyen las palabras) la airada parca ha cortado vidas de mí tan amadas. Cómo es posible que estén ociosas en mí estas armas, y no encontrando enemigos, no me atravieso esta daga? Señora, detén el brazo. Aay acción más temeraria! atiende, que es cobardía esa que parece hazaña, pues sin valor, a las penas rindes toda tu constancia. Matarte quería Jesús, y qué pesada ignorancia! qué sacabas de esta acción? Que con eso hicieran pausa estas penas que me cercan, y este no quedar vengada. Y que el diablo luego, luego, te llevase en cuerpo, y alma. Confieso que este dolor tanto me coge, y me alcanza, que estoy muy fuera de mí; loco estoy con lo que pasa: vamos, Clara, a la Ciudad, no estés al dolor postrada, que el aliento es para ahora: ocasión más adecuada ofrecerá el tiempo, en que se cumplan tus amenazas. Y yo de mi parte ofrezco, por dejarte algo aliviada, el sacrificar mi vida. en tu defensa: repara, que con estos sentimientos no se remedia ya nada, y a tu espíritu alentado, el débil temor le manda. Señora, no estés tan triste, que a mí me espantas las chanzas, estén vivos con los vivos, los muertos al Cielo vayan. Camilo, mi sentimiento, no es estar desamparada de padre, y hermano, como de que en sangrienta batalla no triunfe mi coraje de sus aleves gargantas. Vive Dios, que ese despejo, y ese valor con tal gracia, a que te dé mil abrazos me da motivo. . Ea, aparta, que haré muy fatal destrozo en esas locuras. . Guarda; no está el horno para roscas, ni para Molletes: ascuas. Vámonos a la Ciudad, que allá se verá en mi casa lo que debe ejecutar ardimi ve elijas otra morada, pues tu casa en estos días será confusión extraña; que constando a la justicia ser Familias encontradas Agaloncios, y Ballones, hasta que quede averiguada, se han de hacer las diligencias, sacando a luz esta infamia, con que han querido vengar aquellas muertes pasadas que hicieron los Agaloncios, de otra suerte ejecutadas. Una amiga verdadera, que tengo en lugar de hermana, ay, Camilo, en la Ciudad. Posemos estas borrascas. en ese Puerto, hasta que goces de quietud la calma, Pero pregunto, señora, si durase algunos días. esta pensión, esta carga, durara, que aquí nos den a los huéspedes vianda? Sus conveniencias son muchas. Que tengan igual balanza, voluntad, y, que comer, es lo que quiere mi gana; y como nos den gallinas, pabos, perdices tortadas, palóminos, y cabritos, de Mollete no habrá falta. Vamos, Clara, que anochece. Estoy de dolor privada. . Raro lance ha sido este: vamos siguiendo la marcha, que no ha sido poca dicha. salir bien de aquesta caza; quedando entero el Mollete, sin que le hiciesen migajas. . Buena ocasión era esta, Laura, habiendo ya salido Federico a pasearse, para que mi amor, festivo como otras veces. . Qué lindo? a Lotario recibiese, tienes, señora, un amor, ufr cie D pues quieres que a todas horas esté Lotario contigo. Hacle la seña cantando, por si llegase a su oído, supuesto que esta es la hora en que suele venir fino. Que llegará, no lo dudes; parece lechón perdido. De los ojos de Amarilis, hoy el vendado se vale, librando aciertos un ciego, con vista tan penetrante, que Carcaj, y Arpones, nútiles toca, y el favor invoca de las perfecciones, que con dulce hechizo causan bebedizo, y mortales ansias en los corazones. ̱. Parece que ya ha llegado; te presto aquel postigo. ̱. El Lotario no esta sordo; en si ya lo ha entendido. ̱ Bemosa Isabel, a quien sientales aras erijo, dando culto voluntario, Juindo adorarte es preciso; oolo con un ver yo tu Cielo, todo mi descanso libro. Ro diras pierdo ocasión, de darte luego el aviso, para que puedas lograr siverme en aqueste sitio, stropellando mi amor embarazos, y peligros. Ya conozco que te debo lo que nunca he merecido; a tuya grande fineza, mi corazón sacrifico. Si Clara oyera estas anfias, iviera que mis suspiros se dividen lisonjeros en otro objeto distinto, que fiera hircana igualara tafuror lo vengativo? ̱. Dia mucho que esperara Yo siempre espero mi alivio; pues Clicie, de tu explendor, solo mirándole vivo; y en la noche de la ausencia, mortales ansias respiro, esperando que amanezca con tu favor, el motivo de que mi crecida sed, ya sea en luces, ya en rocio, beba en fulgores del Sol, de Aurora los desperdicios. Qué bien explica la lengua los conceptos, no el cariño, que cuando este es verdadero, el idioma es no decirlo; pues aprisionado el lauro, con el afán del suspiro, y confusas las potencias, no aciertan con el estilo, motivando la alegría, cuando el amor no es fingido, se barajen las especies, y en abstración los sentidos, aunque estudiado lo tenga, encuentra solo el olvido; pero tu Lotario, bien explicas tu amor crecido. Ese argumento: Isabela, mas me acredita de sino, pues cuando estoy a tu vista, yo no se lo que me digo; y si prorrumpe la lengua en idioma algo florido, es efecto del amor, como ya te tengo dicho, de la alegría, que al verte, tengo con sol tan divino; pues ofuscada mi alma con lo oscuro del retiro, dice alegres consonancias cuando sale de un abismo, y ve, que raya a la vista luz, hermosura, y prodigios; así, como cuando el Alba desplega celajes, rizos, vertiendo entre los candores carmesies encendidos; y al ver hermosos matices el amante gilguerillo, saluda con quiebros dulces la autora de lo festivo. Tú lo pintas lindamente. Mis obras dicen lo mismo. Bastante habéis ya parlado: por cierto que está ladino . el Lotario en esta noche; esto durará mil siglos, si no dices que se vaya. No seas, Laura, cruel conmigo. Abre, Laura, presto aquí. Ay, señora, qué conflicto! 2. Lotario, mi hermano es, si lo hubiese prefumido, escóndete en esa sala. Qué haya tan presto venido? . Isabela? Hermano amado? hoy presto te has recogido: válgame Dios, qué pesar! pues trae el color perdido; parece que estás suspenso? Vengo algo desabrido. Esto es hecho: adiós Lotario; . enligose el gilguerillo. Quién te ha dado pesadumbre? ya dio mi amor en bagio. Tengo una pena, un cuidado, que me arrebata el sentido. No saliste muy contento? yo no sé que me imagino. . Un caso de honor me tiene sobradamente afligido. Ay Laura, que yo estoy muerta! . sin duda que lo ha sabido: no nos dirás lo que tienes? Que me dejes, te suplico. Señora, no le urges más porque viene hecho de vidrio; trata de ponerte en salvo, que donde fueres te sigo. Qué suceda este pesar, siendo tan en mi perjuicio? Federico, hermano, acaba, no nos des tanto martirio. Llegué a la Casa de Juego, y habiendo sido elegido a sentenciar una mano uno, no sé que me dijo, que dio motivo bastante para haber con él reñido: y aunque estoy en que ha quedado bastante airoso mi brío, no me deja satisfecho, pues la vida no ha perdido; y yo volviera a buscarle; a no habernos heego amigos. Aseguro que creí, que estaba preso, y cogido. Laura, ya es esto otra cosa. Señora, ya yo respiro. Que no hiciese mi venganza que le quedase en el sitio? Si quedará; va de cuento; como dos que habían salido a una parte solitaria a cumplir su desafío; que diciendo el uno de ellos, con funesto vaticinio, uno aquí se ha de quedar; luego que llegó a el oído del contrario la propuesta, respondió muy comedido; pues si uno ha de quedarse, haced cuenta que me he ido; sea vuesarced quien se quede; y él tomó luego el camino; quédese así tu contrario; que lo demás es delirios Válgame Dios, y qué susto! cierto que había consentido. Ya se estaba disponiendo cómo hacer lo fugitivo. Si ya estáis en amistad, deja eso, Federico. Entra una luz a esa pieza. No está bueno en este sitio? Hechó la fortuna el dado: si se empeña Federico en entrar, sabré morir honradamente, y con brío Haz Laura lo que te mando; Ay Laura, qué hemos de hacer? entrar dentro necesito, Huir al más leve ruido. Ah Laura, te has acostado? Mollete es, según percibo. Abre al instante, sepamos a que viene. e , , , Dios sea bendito, Clara amiga, qué es aquesto? . qué fortuna te ha traído? La más fatal, más adversa. ̱. Señora, qué ha sucedido? ̱. Buscar ansiosos tu casa, por lograr tu patrocinio. ̱. Qué quieres de mí, fortuna? no bastaba el precipicio. sel cuidado en que me pones se que me vea Federico, ino que a Clara también etraes, que sea testigo de lo mudable que soy? prieta bien el cuchillo. ̱ o se compone muy mál que salga el escondido. ̱.Que novedad ocasiona, de en el color perdido, eentes las palabras, salgún artificio, ques ahora en este traje? anenaza algún peligro? Merezca saber amiga, accidente, qué destino, para mi favorable, praver ahora querido dibrecer esta casa, ues contrario, y nocivo? ay lsabela, que tengo apena, y un mártirio, Pede no quedar vengada, de dar en un delirio. rabras dinos, qué es esto? Ne rigor tan desmedido dede, Clara, ocasionar tu corazón, y bríos de sesnjete a la pena, e esté del dolor vencido? na traición alevosa, e se queda sin castigo; acción infame, torpe, e hallenes atrevidos; pues estando hoy en mi Quinta, en la caza divertidos, al llegar a unos jarales, en que estaban escondidos, vengaron la enemistad, que en estos bandos se ha visto, que tienen con mi familia, matando (hah hados impíos!) mi padre, y hermano: Cielos, como puedo referirlo, sin que me ahogue la pena, sin que mi valor invicto no tome satisfacción con este brazo que rijo? De qué me sirve tener este ardimiento crecido, si como rayo no abraso vidas, honras, y edificios. Cierto que es fatal azar: ha sido enorme delito. Habrá caso más funesto! Y si yo lo hubiera visto en sangre de los Ballones, quedará mi acero tinto. Yo los seguí cuanto pude; la fuga los dio el abrigo para no quedar vengado, lance que tanto he sentido. Vive Dios, que si se se esperan, Ballón no queda enemigo, que al rigor de esta escopeta, diera el aliento rendido. Clara mía, ya no extraño sea tu dolor desmedido, pues te sobran ocasiones para sentir infinito. Señora, aquesta noticia tanto me priva el sentido, que estoy muy fuera de mí: de cólera estoy perdido, que un preceder tan villano, que haga gran eco es preciso, en quien de noble se precia. Y atendiendo ahora a serviros, celebro, que en tal borrasca tomes en mi casa afilo: cuanto fuere de mi parte, que se enderece a tu alivio, ontitú hallarás con pre smo. Ah cruel amor, que has dejado todo el corazon herido, y apiadándome de Clara, yo el remedio necesito. Todo el favor que me haces, a mucho tengo previsto; por cuya causa, he guaído, a que tu grande cariño, estando juntas, a un tiempo, enjugar tantos suspiros. Y también, porque no quiero, ni justicia, ni Ministros; pues mi casa en estos días, será toda un laberinto. Ay accidente cómo este! qué mal la pena reprimo! ya es preciso, que tropiecen en mi honor, y en mi peligro: yo estoy, Clara, muy gustosa de servir de algún alivio. Ya podían disponer jugasemos de colmillo. Ay Isabel, y qué presto su Arpón me tiró Cupido! Isabel, entremos dentro. Mala congoja resisto! deja, hermano, que entre Laura, que está todo sin aliño. Disculpará lo impensado los defectos, de lo indigno: toma, Laura, aquesa luz. Porfiado es el chiquillo; . yo la apagaré a su tiempo, haciendo que se ha caído. Qué es esto que me sucede? . esta noche pierdo el juicio. Entra, Clara, y desahoga tu pecho de este conflicto. Vamos, pues; pero se ofrece dar a Inés, y Luisa aviso, pues estarán con cuidado; y así, ahora solicito, que Móllete vaya luego, diga lo que ha sucedido. Mejor será que aquí vengan, estarán también contigo, que no es conveniente ahora se hallen en tanto ruido. Eso es lo más acertado? Vente, Mollete, conmigo. Vamos allá luego al punto, que por Inés me derrito. Camilo, ven con nosotros, por si hubiese en el camino algún embarazo, haremos lo que nos dictase el brío. . Esta noche los pesares parece que se han tejido unos con otros; Jesús, y qué hado tan esquivo! Con este, van dos; y aún a el Lotario no ha salido: no gastamos mala flema: Señora, y aquel navio, se ha de encallar en el Puerto? engolfese, y tome habío. Clara, no des al dolor la rienda de lo sentido; tienes sobrada razón; pero el exceso abomino. Yo te acompaño en la pena, siendo tu dolor muy mío: el día ha sido fatal, y a todos ha comprendido: otra pena tengo yo, que no es de menos martirio. otra pena? . Sí, querida. Que la digas te suplico. Solo a ti la revelara. Mi amistad ya has conocido Eso supuesto, se alienta recíproco mi cariño, al ver te vales de mí en lo que te ha sucedido, a buscar el desahogo; con revelarte un delito: si bien, en lances de amor, tiene esto tal sobre escrito, que se doran estos hierros, sin que merezcan castiga. Vive Dios que me descubre? habrá mayor laberinto? Toda mi atención merece; (haciéndole de esto digno, en fuerza de la palabra. que de esposo, y de mario me ha dado con gran fineza) un joven galán, y fino, discreto, atento, y cortés, al paso que bien nacido; y habiendo entrado esta noche, dándole a esto permiso, haber salido mi hermano, como otras ha sucedido; hoy le recogió temprano, terrándose así el camino, para echar fuera a mi amante; viendo sido preciso, esconderle en esa sala, luyendo tan gran peligro. ̱. Echó la fortuna el resto, ya todo lo he perdido. ̱. Y quisiera ahora lograr, puesto que todos le han ido, que salga fuera de casa. Isabela, yo te estimo, que manifiestes tu pecho, que es prueba de amor, he indicio, de más estrecha amistad; y en este punto te digo, do eraño que te enamores, vaeso que yo hago lo mismo: ay Lotario, si sabrás. ar que aquí me ha traído: o pierdas, pues, la ocasión. . e Sica laura del retiro otario. . Cómo es eso? a Lotario es quien he dicho; conoces? . Y muy bien; nes un gusto cumplido; ssimulemos ahora. raidor, y fementido, ligas así mi fineza, n alagos, y cariños? lo esperaré a mejor tiempo: yos contra ti fulmino. De turbado yo no acierto, . mucho más de corrido, andar, ni a manifestarme: a fatal, y cruel destino! dlote detengas, Lotario. la aleve! Qué es lo que miro? . pagarás a mis manos aleroso. . Ya se ha ido. Gracias a Dios, que del susto, parece que ya respiro. Escondite a todas horas, me parece desatino, pues nos vendrán a coger por sin duda en el garlito. Un Etna tengo en el pecho, . un áspid cruel, un abismo de confusión; y de iras; pero callar determino, que fuera espantar la caza, manifestar mi delirio. Te ha hecho esto novedad? parece te has suspendido? Ya te he dicho, no lo extraño, tengo yo acá el incentivo de mi pena: a cruel rigor, que este desengaño he visto, y he tenido sufrimiento! no tardará tu castigo. Clara, pasemos adentro, que ya parece que vivo. Yo muero de rabia, y celos: quisiera ser basilisco. No se ha compuesto muy mal, que volase el pajarillo: vamos, pues desocupado Lotario ha dejado el nido. . Oscura noche, silenciosa, y grave, a quien los ecos de agorera abe, mezclando con las sombras los gemidos, hace más temerosos los oídos; pues cuando con horror la vista dejas, se aumenta con las quejas, que se van alternando, oyendo a Nictimene estar llorando, y que Ascalofo triste, con los suspiros las cabernas viste. Tú, que en lúgubres males, aumentas la fatiga a los mortales, y con funesto ceño, excitas a Morfeo para el sueño, librando el desahogo de la vida en simulada muerte aperecida; y en bostezos fatales, y horrorosos, eres capa de incendios amorosos, de tragedias desdichas, y traiciones, arrones de o sfeisin Estiende el manto de tu sombra fría, aunque sea grave más mi fantasía; vuélvanse al primer caos las esferas, y del Cielo no luzcan las lumbreras. Ya no quiere la luz mi grave pena, pues tengo el alma de tristeza llena: oh fatal accidente! Oh suerte avara! qué me encontrase Clara; cuando a Isabel mis ansias sacrifico? qué impida que me vea Federico, y el sañudo rigor guarde de suerte, que sea el guardarle para mayor muerte? qué suceda este azar? qué de Isabel se venga ahora amparar? haciendo de este modo, que de una vez lo llegue a perder todo; pues estando en su casa, ni a Isabel puedo ver, que es quien me abrasa. Cuyo dolor me priva del sentido, sin que merezca olvido el denuedo de Clara, y el arrojo, y que sabe vengar cualquier enojo; pero guardarme de ella determino, seame una vez propicio mi destino. Yo vengo descoyuntado; habrá semejante afán! que esté hecho un ganapan, y sin haberlo probado? Después de tantas jornadas, aún no he logrado un zóquete, ni que metan al Mollete dos docenas de tajadas. Trabajar, y sin comer, yo no lo puedo esperar; lo primero era cenar, y lo segundo beber? Vaya al suelo aqueste lío; limpiémonos el sudor; yo me ahogo de calor, y el estomago esta frío. Pero qué casa, o caberna, sin luz, y sin gente es esta? no hay quien me dé una respuesta, que me voy a la Taberna? Ah Inés? Ah Laura? Ah Luisa? hay cosa más importuna, que de tres no salga un a? Parece cosa de ri nadie mis voces atiende; pues yo la casa no he errado: si acaso se habrán mudado, y querrán que yo la arriende? Mollete, dabas tu voces? Y qué haces así sentado? Quiero hallarme descansado, para daros cuatro coces. Él está fuera de tino. Tienes gana de juguete? pues aunque tengo Mollete, aún no he echado sopa en vino: Por qué estás desazonado? Porque me falta tu sal; y aunque mollete candial, sin ella estoy desalado. Oh qué gracia! . Y con viveza. Y dicha en buena ocasión. Tengo lindo migajón, y también buena corteza: es bueno, que sin cuidado solo me dejéis, sin ver, que yo no podía correr, aunque corrido he quedado; pues con grande disimulo, todas os habéis venido, dejándome a mi perdido, y cargado como mulo. Por calles, que más son cerros me dejáis con esta carga; y como pan, que os amarga, se lo arrojáis a los perros. Siendo mi Inés, Laura, y Luisa, los dueños de mi albedrío, y cargado con el lío, estoy en vuestra camisa. Si me quisieran robar, lo hicieran con gran placer? y en el Domingo, a mi ver, no tuvierais que mudar. Con la pena, y pesadumbre, se nos olvidó esperar. Pues acordaos de cenar, y deponerme una azumbre. Mollete, entremos adentro, que bastante has descansado. Aún estoy descoyuntado; es mi centro. mi e Fatal azar ha sido que aue a Clara hermosa, ta mia tan ansiosa, perodo en él perdido que adre, y un hermano muy amados, ela violencia de los crueles hados, Mucho siento su pena, aunque logro por ella, que su influjo, o Estrella, me alivie la cadena que arrastro, es clavo de tus perfecciones, apretando el desdén los eslabones, Las lenguas de mis ojos, con elocuencia muda la han hablado; y sañuda, no admite por despojos i voluntad unida a su memoria, como trofeos de su gran victoria. Feliz me considero, solo con ver su Oriente, pues logro ver patente su Sol, y su Emisferio. quiera mi fortuna, quiera el Cielo, que atienda más benigna a mi desvelo: luegarme el favor que en otro empleo egra mayor trofeo eeiproco su amor. la celos, que quitáis toda alegría, blo con amagar la fantasía! tanto mi amor venera su decir elocuente, su hermosura excelente, que estoy de tal manera, se víctima en sus aras no admitida, eito más esto, que perder la vida. Ausioso mi cuidado, mi cariño muy fino, no cesar determino, ni puedo enamorado. Canegaré a sus luces, y a su incendio, arposa, la vida con dispendio. Ocasión oportuna tengo en mi casa ahora, que para quien adoras no es pequeña fortuna. Nepitire mis ansias, y gemidos, por si alguno llegase a tus oídos, Despara alado ciego, otra flecha d or y de mi tapiada, haciendo brote fuego (ende aquella nieve hermosa, pues compre- un volcán que me abrasa, y que me enciendo, Deseando ver a Laura mi afecto, y amor constante, solícito por su medio la fortuna de explicarme, para que Isabel entienda, que venero sus altares; en cuyas aras sagradas, rinden feliz vasallaje, lo ardiente de mis suspiros, en humos que el aire esparce, pues desde aquella ocasión, infausto impensado lance, que a Clara le motivó, que pisase sus umbrales; yo quedé tan abrasado de sus ojos celestiales, que en cenizas de temores, este incendio sobrésale; y como erecto que es de aquel ardor, separarse, es violentar, que no goce de aquellas inmensidades, que como causa efectiva, hace en gozos paternales. Sepa Isabel mi pasión, mis finezas, mis verdades, que si ignora que me muero, cómo ha de ejercer piedades? Ah Laura, si en esta guerra tus esfuerzos auxiliares, disponen que de victorias, mi amor llegue a coronarse: cuanto tengo cuanto valgo, te ofrezco si haces mi parte. , y Mollete, contento estás. Yo estoy, gordo, y con amores; soy un pan como unas flores. Que te con a Barrabas. Estas aquí bien hallado? Yo entiendo que esoy perdido, rido; pues queriendo ser m nada bueno me ha topado. Linda flema! . Ay tal cosa! esta priesa me deguella; yo he de saber si es doncella, si es puerca, simple, o golosa; si tiene dengues, si es loca, si es inconstante su amor, si del verro tiene flor; y la huele mal la boca. Jesús, y cómo la pintas! También será gran trabajo, si se pone mucho ajo, y es aficionada a cintas. No ha de ser gorda, ni flaca, que si flaca, toda es huesos, piltrasillas, y repesos; si es gorda, parece vaca; ni hermosa ha de ser, ni fea; que si hermosea, es gran quimera. el temer que otro la quiera; si es fea, no hay quien la vea: y todo esto no equívale, ni dará tanto disgusto, como sin quebrar su gusto, con cuanto quiere se sale: y para estos desengaños. y huir de tan grande yerro, y no me den pan de perro, son menester muchos años. Tú te estarás sin casar. Podré vivir de ese modo? Sin que te pongan apodo. Pues váyanse a pasear. Eso echarás mucho menos, por estar aquí encerrado. Si no comiera bocado, sintiera más estos frenos: yo me hallo muy regalado, sin tener nada que hacer, mas que comer, y beber, y volverme de otro lado. Dos meses ha que aquí estamos. Y eso cuidado te cuesta? no comes a mesa puesta, y ninguno lo pagamos? y qué hay de nuevo? Qué pasa? Yo tengo ya muy creído, que esta noche os habíáis ido a dormir a vuestra casa; pues todas las desazones, se han compuesto, en la verda quedando con amistad Agaloncios, y Ballones. Pues, si está ya se ha acaba también se acabó el placer, que Clara me hara correr, y gastar lo que he tragados y pues llega el finíquito, compóngase de cenar, que esta noche he de tragar seis conejos, y un cabrito. Ya, Clara, estarás cansada de ver tus fogosidades, reducidas a clausura, sin poder manifestarse; que pasados ya dos meses, serán muy largas hedades, a quien fuera de su casa. todo le sirve de afanes; pero compuesto ya todo, también se acabó la cárcel. Yo estoy, Isabel, también, que no acertaré el lenguaje, que explique así lo festivo, como las gracias que hace. a tu amistad verdadera, y a lo heroico de tu sangre, mi cariño, y voluntad; pues en lance tan notable, y en tempestad tan crecida, en que perdí hermano, y padre, solo el puerto de tu casa pudo esta vez ampararme. Y te aseguro, que siento lo preciso de dejarte, celebrando hayan compuesto, que tengamos amistades Agaloncios, y Ballones; que aunque estaban de mi parte las más ilustres familias, que pudieran empeñarse en proseguir estos bandos; y yo bastará a vengarme, interpuestos los Carrafas, y el Gobernador: que calle, es forzoso a mi altivez, para que pa hacier mi orgullo, no poca fuerza, que aún estamos dominantes en muertes de los contrarios; pero hechas sin ruindades, que solo la alevosía excita más mi coraje. Ya se acabó esa cuestión; olvida parcialidades. Esta noche determino dormir en casa. . Rogarte, que no por eso me olvides, ni que dejes de mandarme es lo que queda que bacer. Aunque estoy algo distante, mi voluntad con la tuya, siempre tiene vecindades. Ya presto verás Lotario los rayos que mi ira esparce, y tu fementida fe acabará de engañarme: aDiós, adiós Isabel, que se va haciendo muy tarde. Yo te he de ir acompañando. Eso, Isabel, es en balde; Con Mollete, y las muchachas, billantes hay que acompañen. ̱. in juicio estoy l Yo estoy loco! venid congojas, pesares, y acabadme de una vez: qué Clara, sin dar señales, de que atiende a mis finezas, llegue tan presto a ausentarse? Que en el tiempo, que en mi casa la he tenido, no lograse mi rendimiento, y fineza, alguna atención notable? Vive Dios, que estoy conmigo por hacer mil necedades: sin duda tiene otro amor que ha llegado a entregarse, que su despejo, y soltura, no es para estar; pero calle lo atrevido de mi lengua, mi santasía se pare, que si muero a su desdén de celos, no quiero ultrajes y me sobra aquella muerte, sin que el veneno, y el áspid, de los celos, ocasio iras, despechos más graves. Yo he de apurar este enigma, hasta hacer severo examen de esta aprensión, que me hiere con dolores tan fatales. Además, que su desvío, enciende más los volcanes, que en la hoguera de mi pecho, os fuego de sus altares. Yo la adoro con exceso, sin que lleguen a apagarme sus desprecios, sus rigores, aunque poderosos Alpes. Y hasta que rinda la vida, o se canse de impiedades, ha de adorar su hermosura mi incontrastable dictamen. Señora, aún no ha cuatro días, que con muy feliz fortuna llegamos a nuestra casa, cuando tu labio pronuncia hemos de salir de ronda: hay más linda travesura? Pareces a Don Quíjote; pues en noche tan oscura, llena de bocas de fuego vas a buscar aventuras? quieres suceda otro cuento, que obligue a hacer otra fuga? Moliere, sígueme, y calla, hasta lograr coyuntura: ya con estas cuatro noches . que he suspendido mi furia, quito el recelo a Isabel, y a Lotario se asegura. Señores, esta es mujer? diré que no; si me apuran. Yo digo que es marimacho, sin que en esto tenga duda; ella se calza las las bragas, con facilidad tan suma, que la voz, si dice Clara, espesa se halla, y confusa; pues se ve espada, y pistolas, por almoadilla, y aguja. Solo te encargo el silencio, si vieres que algo ejecuta. mi valor en esta noche. Tendré la lengua tan muda, que de miedo no respire, aunque me echen una ayuda: Qué querrá hacer, Cielo Santo? los sentidos se me turban. No ignorará, no, Lotario, . que está la casa por suya, y que Isábela ha quedado sin mi compañía: o nunca hubiera visto a mis ojos mis afrentas, y mi injuria! él ha de venir a verla, buscando halagos, blanduras, y ha de encontrar quien castigue lo alevoso de su culpa: arrímate aquí Mollete. Esto parece locura: galantes a Isabel? pues habiendo estado juntas. dos meses, vienes ahora a ver si su voz se escuche, arrimándote a la reja? el discurso se me apura: ella es hombre, esto está claro, que son las premisas muchas. , Luego que supe que Clara, compuesta ya su desgracia, había dejado a Isabel, para volverse a su casa, alegres mis pensamientos, y alborozada mi alma, logran el ver a mi dueño; con cuya vista, descansa. la fatiga que he tenido en una ausencia, tan larga; quiero acercarme a su reja, por si acaso Laura canta, haciéndome en esto seña, y a mi amor festiva salva; pero a su reja dos hombres, si la vista no me engaña, estoy viendo; quién serán? Un bulto lleno de armas se va acercando, señora. No hables, Mollete, palabra, o haré un estrago en tu vida. Fuego de Dios en la Clara Si su hermano Federico será, que con otro habla? Lotario es sin duda; Cielos, lógrense mis esperanzas. Yo he de salir de esta duda; ha celos, poco me falta! Que le acerca, vive Dios, y el miedo me sobresalta. Qué gente? . Quién lo pregunt Quién quiere desocupada esta calle, cuanto antes. Tú quedarás a guardarla: aleve, falso, traidor, juzgabas que me olvidaba dar castigo a tus traiciones, y a mis ofensas tan claras? Clara, mi bien, oye, advierte. No escucho, no, tus palabras, tus falsedades, y engaños: con esto quedo vengada. Muerto soy! Valedme Cielos! Válgame Dios, qué desgracia: Ingratos, falsos amantes, bien merecen esta paga: vamos a casa, Mollete, y punto en boca . Eso guarda: qué mujer es esta, Cielos! solo verla me acobarda; habrá arrojo más tremendo! aprended señores mandrias, que toda la vida estáis echando pestes, y plantas, y en llegando la ocasión, pregúntaselo a las bragas.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA ̱. De la hermosura de Venus, se ve enamorado Adonis; siempre ha tenido lo bello imperio en los corazones: que su dulce imán, florido veleño, oculta halagüeño. un fuego ale que abrasa, y regala, al paso que tala- potencias, sentidos, con grosero afán: que su dulce imán, ̱. Eel espadín . Aquí está. ̱. Qué me trate de esta suerte. la naturaleza escala? eo a mi orgullo le enciende, pes al paso que le impiden, so puede, no, contenerse; omo exhalación, que opresa. dure vapores terrestres, de mientras más apretada, u rayo el lucir convierte. (e me niegue por el sejo. o qué mejor me parece? fara qué alientos me da laróniles, si entorpece on el negarme las armas, si con, qué prompta me ofrece? Po yo enmendaré el yerro: sombrero. . Aquí le tienes. ̱. Clerto, señora, que estás hn lin, que se suspende dedo, cuando te mira: eri glona de mujeres; la Cenabia es embeleco; pantaslea padece, desmayos de corrida, guedos de que te teme: o tomitis; eso es chanza: odas, señora, excedes, que Semira mis venga iellida de yaliente. l alegran los ejemplares; nque sin ellos pretende i natural, mi osadía, que el mundo a conocerme. almas no son sustancias orporeas? Qué se encierre du este vaso, o en otro, le que sean de otra especie? ea si en el alma no hay sejo, les ella, quien fortalece sa quebradizo del barro, sor que a la mujer ofende, ien la nmega, lo que Dios ande en su alma? Oh pese mi coraje, que e me irrita más, y enfurece, pues quieren que a la substancia varie los accidentes. No sobran los ejemplares, de que en letras; y armas pueden competir, y aún exceder a quien ellas obedecen? Pues como contra experiencia obran los hombres tan crueles, que inhabilitan que luzca, quién pudiera oscurecerlas? Pero ya lo he dicho todo; por este motivo crece el cuidado, y el temor de vernos sobre salientes. Señora, ya yo no extraño, viéndote armada dos veces, se sujeten a tu imperio elevadas altiveces, que a los que no tu hermosura, los rendirán los arneses. Solo le falta a mi ama mostachos a lo valiente; pero tiene buenas barbas; a mí muy bien me parece. Señores, esta arrogancia, este hollar que me estremece, no es para dar confusión? el ser mujer desvanece. Pon luego el mejor caballo, de esos que ha criado el Betis, cuya ligereza, dice, que en sí el Fabonio contiene, como engendrado a sus soplos. Voy a servir diligente. . Señora, estás tan bizarra, que absorto el juicio, enmudece, parándose a ver tu garbo esas Esferas Celestes. Qué bien te dicen las plumas! no es mucho tu fama vuele, y en muy apartados climas, deseen todos conocerte. No admiro que Federico diga a voces que te quiere, y por verte cada instante, esté loco de impaciente, si embeleso de la vista, arrastras muy En cuantos han ofrecido, a mis aras reverentes, los suspiros por aromas, los obsequios por pevetes. Ninguno ha estado más fino, ni más constante en quererme, pues pasan ya de dos años sus atenciones corteses, sin haberlas estimado, llevada de otras corrientes, que en el golfo de mi amor, han sido sirtes que ofenden. Pero ya desengañada, todo mi favor merece, hoy me acompaña a la fiesta de la sortija, y previene para este efecto este traje; tu mereces mi ardimiento. El aplauso, y la victoria, que en el primor de jaeces, y en el manejar caballos, a todos, señora, excedes. Ya he puesto el caballo negro, cuyo furor, me parece llama encendida en las sombras; tizón, que a soplos se enciende, despidiendo por narices, globos de humo aparentes, cuando por los ojos ascuás, ceniza en espumas vierte. Ese orgullo me da gusto, y mucho me desvanece montar un bruto Español, que hecho exhalación viviente, al trueno de su relincho, relámpago es lo luciente. Del acero de sus manos, cuando su furia impaciente, agitados los hijares, en rayó el correr convierte. Y en medio de este furor, cuando los vientos se bebe al impulso de la espuela, del pulso al freno obedece; solo espero a Federico. Pues ya a tu vista le tienes, Clara hermosa, en quien Adonis, al vor tu gran vizarría, de corrido se ocultaras y Marte con su cuchilla, le acompañara sañudo, al ver que solo tu cifras, en un compuesto admirable, hermosura, y valentía: qué, es hora ya de salir? Yo quiero estar prevenida. Aún es temprano, mi bien; yo quise, mientras te avisan, estar contigo este rato. Con tu atención más me obligas. También tengo que decirte; lo que es fuerza que me oprima, pues al paso del deseo, crece mi melancolía. Acaba, di, qué te aflige? No quiero nadie a la mira. Entrad todos allá dentro. Vámonos, ques nos envían. Qué secreto será este? Yo no sé lo que me diga. . Qué tienes, di, que decirme? Lo que oyes todos los días; que ni vivo ni descanso, ni gozaré de alegría, mientras que mi fe constante no consigue persuasiva el lograrte por esposa. Muy causada es tu porfía; no soy tuya? Qué me quieres? Confiésote que eres mía, aunque no en la propiedad; y en esto solo se cifra mi quietud, mi desahogo, que con tan sagrada lima, se desbaratan los hierros, que tanto se multiplican Tú has de hater que yo merido en vida tan licenciosa. no obstante, la oposición que tengo, a verme cautiva. Yo he de ser esclavo tuyo, no te muestres más esquiva; no has visto ya mi constancia en esta propuesta misma? Confiésote, Federico, que me deja esta noticia la, y suspensa, tan admir que al ver, que tu voz afirma, quieres casarte conmigo, extraño que tal me digas. Pues no ignoro, que conoces, que mi licenciosa vida, atropellando al decoro, lutiente Sol, que ilumina en este pequeño mundo la esfera de bien nacida, sin atender a preceptos, levada mi fantasía de aquel ardor juvenil, tuya hermosa lozanía, bruto desbocado corre al precipicio, a la ruina. se estado tan sin reparo, n sin freno, y sin medida, entregada a mi pasión, Ya su loca tiranía; que vanidad tengo, sepan en este, y en otro clima, nis arrojos temerarios, ni inimitable osadía. Mas supuesto que deseas, ue viestras almas unidas lio cenyugal? gocen de Hinenco las delicias, iendiendo a tu fineza, egrande afecto divisa, e después de ser tu dama, n tu mano solemnizas, ue la posesión en ti, disminuye, ni quita: quel radicado amor, le de querer se origina. unque he tenido adversión, caiga tan conocida, desde luego la cerviz la coyunda se anclina. porque después no tengas guna idea, vestida escrupulosos antojos, de ignorancia fingida, on que desabrido quieras ar al pesar las líneas. has de saber desde ahora is excesos, y mi vida. qe confesados por mí, acaso en lo que imaginas está constante tu amor contra opinión de duelistas, no podrás en algún tiempo dejarme redárguida. Que nací con grande lustre, y de sangre esclarecida, en Arimino, Ciudad de Italia muy conocida, siendo Clarelo Agolancia, y Gaudiana, su querida esposa; mis nobles padres, es cosa notoria, y fija. Que mis conveniencias son en extremo muy crecidas; tú que las has desfrutado, dirás si aquesto es mentira. Y dejando esto supuesto, y que mis padres, prevista en lo desenvuelta que era, su deshonra, y mi malicia, procuraron cautelosos cortar el cuello a esta hidra, casándome muy temprano; pues apenas me habilita el punto crítico, cuando a los doce años (qué niña!) me vi con esposo al lado, mucho más muerta, que viva. Pero llegando a tres lustros, siendo la parca propicia, me hallé desaprisionada, dejando de ser cautiva. Y dando rienda a mi antojo, y a sus locas demasías, vestí por fúnebres ropas galas costosas, y ricas, gustando en mi casa de esto; qué licencia tan nociva! Ah padres, que celebráis con imprudente caricia, desahogos, y vivezas, porque son en la puericia, sin atender, a que escándalos, para después pronostican! En este tiempo, quedaron, como sabes (qué desdicha!) mi padre, y hermanos muertos, a alevosa tiranía, dando fin con este a tan Ilustre Familia. Y estando sin embarazos, juventud, hermosa, y rica, desenvuelta, y festejada, discurre tú allá, qué haría? Corrí del todo al recato aquella hermosa cortina, que entre temor, y vergüenza, hermosos falgores brilla; y con vanidad notable, hacia que la rodilla doblasen, los que llevados de su ciega idolatria, a mis aras tributaban los suspiros que gemían. Confieso, que de Belona, es mi condición altiva; y que lo marcial, sangriento, horror fatal que fulmina, en cada amago una muerte, y a cada paso una herida, me lisonjea, me agrada, pues en mi pecho militan los estragos, como en centro, las tragedias, como risa. Y mal hallado mi aliento, con peso de las basquiñas, he arrojado muchas veces briales, adornos, cintas, vistiendo el traje bizarro, que varónil me acredita. Que los caballos más fieros, mi altivez lo supedita, que en las justas, y torneos, estafermos, y sortija, me he llevado el mejor premio, y guiado las cuadrillas, ya lo has visto muchas veces. Que de la espada en la esgrima, con destreza singular, juego la negra, y la limpia; es público en la Ciudad. Y cuanto alcanza, y registra mi escopeta en esa vaga Región clara, y cristalina, siendo Pirata de plomo, corta plumas que lo escriban. con ser este ardimiento, dido, que entre marciales bostezos, de Marte todas las iras. Conozco que su influenciia, no es sola la que domina, pues en mi Horóscopo estuvo en conjunción muy vecina, unido Marte con Venus, haciendo está que gima, cuando me halagan las armas, regalos de las lalcivia. Si bien en aqueste punto, nunca he hecho mercancia del torpe grosero bruto, apetito que nos priva de la luz de la razón, y también de la Divina; que pudo ser inhonesta, libre, pero no rendida. Un cuidado era tan solo mi embelaso, y mi fatiga, gastando prodigamente mis conveniencias ópimas en caballos, y vestidos, y criados que le sirvan; que esta arrogancia, y denuedo, loca presunción, y altiva vanidad siempre ha mirado, a que en gala, y bizarría, sobresaliese mi amante, como rosa peregrina, que entre valgo de amapolas es de todos atendida. Pero ingratos a finezas, y a expresiones mauditas, otro Ídolo adoraban siempre con fe fementida; cuyos celos, y desaire, no he buscado quien los riña. Yo he dado el castigo a dieves ingratas ofensas mías: yo por mi mano he vengado desatentas villanías; y contigo, si supiera que en este punto ofendías, hiciera monstruondades: yo te quitara la vida. que siendo mi pecho leal. mi fe singular, he invicta, sigualdlad ni lo tólera mi ira. Esta he sido, y esta soy; atiende, repara, y mira, si con estas condiciones que eres ya lo que decías. En cuanto a guardarte fe lnviolable, siempre fina; no tienes, no, que dudar, teniendo tales premisas. Pero deja que otra vez, lo que ya he dicho, repita, pues quiero que no lo ignores: que si mi orgullo, mi ira, registra, alguna traición, de estas que mi amor te pinta, seré León acosado, Tigre, Basilisco, Hidra. Seré rayo, que abortado de nube que causa grima, abrase, disipe, y tale, cuanto se ponga a la vista. Seré una furia infernal; y por más, seré yo misma, que con vengativo aliento, el corazón te divida, y abrasándole mi fuego, le convertiré en cenizas; Pero si fino a mis ansias, fi ese yo correspondida. si reciproco tu amor con el mío, fuese enignia, que estando entre dos sujetos, suese substancia indivisa, tomo amante, como dueño, como señor, may benigna, encontrarás en tu Clara na esclava que te sirva. Cierto, Clara, que te he oído su elegancia, tu energía, con tanto gusto, que a ser dueño de una Monarquía, la sujetará a tu imperio mi voluntad may festiva; y aunque no dudaba nada, de lo que tu voz anima, mucho he gustado de oírte; pues con verdades tan limpias, conozco que el desengaño solo en mi fe solicitas; y más te estimo por clara, que si con cosas fingidas quisieras alucenar mi voluntad ya rendida. Y aunque a alguno pareciera que ha sido poco entendida, y desenvuelta, en decir lo que más callar debías, lo has dicho en tal ocasión; que más así multiplicas los quilates de tu ingenio, siendo acción muy advertida el prevenir los reparos a cualquiera obra que dicta el antojo o voluntad; que siendo ciega, sin guía de la luz de la razón, tropieza como sin vista, y es necesario preceda, para evitar esta ruina, el entendimiento, antorcha, cuyo fulgor ilumina. Yo me doy mil parabienes, de que feliz, y tranquila, la barquilla de mi amor llegue feliz a la orilla, después de haber naufragado, entre Caribdis, y Scila; en cuyo Puerto Sagrado, y coyunda tan benigna, las cadenas de mis hyerros, rotas con fuerza Divina, colgaré, como en memoria de que eres tú quien me libra. Yo tengo grande experiencia, de ser tu fe siempre fina, cuya constancia en amar es lo que más me motiva a solicitarte esposa, que quien dama nunca vicia lo fiel, es grande argumento, de que cuando más la obliga, sabrá conservar los fueros del honor; y aunque ta vida está con tantos excesos, no han sido en ofensa mía. Te aseguro Federico, que es la mayor valentía la que mi afecto, obligado de tu fineza crecida hace, en sujetarse a ser lo que siempre aborrecía; que el yugo del matrimonio, mi libertad le imagina, como estorbo que embaraza, y que aprisiona la vida. Tú has sujetado una fuerza, que imposible parecía a tu elección; desde luego dejo las cosas precisas. que conducen a la boda. Lo más preciso es la prisa, que a quien como yo desea, se le hacen siglos los días: hoy pública ha de quedar mi selicidad, mi dicha. Señora, todos esperan si has de guiar las cuadrillas; y dicen, que está la Plaza, que es verla una maravilla; todo damas, y galanes, que en verte, solo fabrican la máquina de su gusto, y sin ti, se pronostica, que será turbia la fiesta, si no la aclara tu vista. Vamos, presto, Federico. Vamos, mujer peregrina. . Vamos, señores galanes a ver correr la sortija, que si hay corre por los dedos, queda la mano corrida, y nunca está más airosa que corriendo por la pica. . Señora, no ha de cesar esa amorosa, quererla? y pasados ya dos años de aquella infausta tragedia, te estás como el primer día con tus sollozos, y quejas? tu pretendes que a tu vida algún azar le suceda. Ay Laura, si se acabara este aliento, que somenta en cada respiración un recuerdo de mi ofensa! Ay Lotario, qué rigor, qué suerte fatal, y adversa esgrimió contra tu vida lo severo! Y qué estrella, con tan nocivos influjos, a tu vivir fue sangrienta. Señora, deja ya el llanto, nada con eso remedias; solo sirve de aumentarse las fatigas, y las penas; que aunque el llorar desahoga, es de una grande tristeza si sucede a todas horas, ahogarse será con ella. Camilo te quiere mucho; bien merece tu fineza substituir a Lotario, haciendo luego, que lea en catedra de tu gusto, el párrafo de su idea: o si supiera mi ama con el ardid, y cautela, que he dispuesto que Camilo esté mañana con ella. Señores, nadie se espante, dadivas, quebrantan peñas. No tienes, no, que cansarte, que para mí eso es quimera. Pues, señora, no es buen mozo, y tiene crecida hacienda? ya ha dos años que constante te enamora tu fineza? Aunque es verdad, que Camilo, es galán; y que pudiera ser objeto de mis ansias, y quien mi amor mereciera, están frescos en mi alma los caracteres, y letras, que estampó con sus cariños tan larga correspondencia. Después de dos años sales con esa llaga tan fresca? El amor siempre es constante en mujeres de mis prendas. Deja, señora, a Camilo, que te llegue a hacer dos fiestas, y verás como se borran, y te ablandas como cera, estampando nuevamente, como en materia primera, la forma de tu cariño, y de su querer la esencia. Entre él mañana en la noche, y dígala dos ternezas que ella mudará dictamen, haciéndose una jalea. Es el amor como un clavo, que se agarra en la madera, que si le quieren sacar con tenazas, y violencia, obstinado se resiste, y por fin se descabeza; pero metiendo otro clavo, sale con muy poca fuerza; pero tu hermano está aquí. ̱. Querida hermana, Isabela, in gran rato te has perdido en no querer ver la fiesta. Yo estoy tan desazonada, que nada, hermano, me alegra. No me dirás que te astige? No es fácil que yo lo sepa; engo acá una hipocondría, que mucho me desalienta. sipiera Federico elple que mi ama cogea. Jienes bueno, y sin azar? a sido siesta completa. Que de mi ama en manias, de a mi tan caro me cuestan, Pes siento más esta tarde de un grande dolor de muelas? Y solo por ver a Clara, su donaire, y su belleza, suan bien se pone a caballo, dejara ver la Comedia. ̱ Qué tanto concurso ha havido? ̱. la sido fiesta tan buena, que siento la hayas perdido; y porque no te parezca ipérbole mi alabanza, estame este rato atenta. la la Plara adornada ricamente, con tafetan, damascos, y brocados, a golfo de flores, que el ambiente, ablandos remolinos ondeados, Ausaba tempestad con la corriente, e colores pagizos, y encarnados, ufragando la vista más ligera, en el occeano de esta primabera. Los balcones con damas muy hermosas, tan bizarras, honestas, y tan bellas, hacían otro occeano de rosas, o firmamento de Astros, y de Estrellas; en cuyas luces, ciegas mariposas, los galanes ardían sin quererlas, absortos por instantes, y por horas, de ver amanecer tantas auroras. Todo el circo, por fin, tan adornado estaba con el genio que le llena. que el silencio hará aquí más adecuado; el pavimento, de menuda arena estaba muy vistoso plateado; todo daba alegría, cuando sueña el eco del clarín, sonoro, y blando, y que ya las cuadrillas van entrando. Aquí vieras hermosa gentileza en galas, en jaeces, y en las plumas, en caballos, que rige la Nobleza, que en los dorados frenos, las espumas argentan, esmaltando su riqueza; gastando en este adorno grandes sumas; siendo su emulación solo trofeo, y despojo de Clara en el torneo. Clara, en fin, guiando una cuadrilla, era brillante Sol, Astro, o Lucero; solo verla causaba maravilla, siendo un bruto Andaluz, negro, y ligero el trono regió de su hermosa silla, cuyo negro matiz causara agüero, a no montarle Clara, que amenace lo que el bruto Español les anochece. Puesta a la brida en un soberbio monte, que en humo denso su color conserva, en verdades convierte lo Faetonte, abrasando sus soles sin reserva, cuando a quimeras es, Belerofhonte, y en el aspecto Palas, o Minerva; y cuando el asta esgrime rotilante, es afrenta de Júpiter tonante. Tanto a todos en todo aventajaba, que era el único objeto del cuidado, que en el mar de sus gracias se colmaba, quedando en suspensión aprisionado, cuando en fama, y caballo más volab hecho el bruto, bajel viviente alado; y en el golfo de espumas que dispa velas las clines son, el aire es ( Corrieron la sortija muy ufanos, cediendo a Clara acierto en la destreza, haciéndolos sus hierros cortesanos; o ya fuese, que viendo su belleza, se entraba la sortija por sus manos, al ver que son diamantes en fineza: de la fiesta son estos los bosquejos, pintadas solo sombras, y los lejos. Federico, lo has pintado con pinceladas tan bellas, que entiendo el original a aquesta copia no llega. Yo te he oído muy gustosa, pues acá se representa, con lo que me has referido, como sería la fiesta. Pero a Clara en especial, tus aplausos se enderezan; te cuesta algunos cuidados? que según muestran las señas, me das para preguntarlo con el motivo licencia. Qué se pierdan estas tardes! Dios me llene de paciencia. Ay Isabela, que estoy tan enamorado de ella, que cuando un suspiro acaba, otro escadenado empieza! Yo no vivo sin su vista, y ciego, en todo tropieza mi afecto, si no me guía su sol, su luz, y su estrella. Tan enamorado estás? Solo Clara me gobierna. Yo te alabo tan buen gusto, que declara la belleza. el chiste, la bizarría, en obras, y en agudeza, arrastrará a cuantos vienen, que siendo hermosa, es discreta. Tan enajenado vivo, y embelesado en su esfera, que ya no estimo la vida; si no me caso con ella. No es imposible, bien puedes vivir logrando tu empresa. o te ha puesto! . bre, yo aunque yo no la merezca. Casado estás, y suspiras? Ahora es cuando se aprietan . los sollozos, y los ayes, porque se ven en cadenas. Casado no estoy, si bien dispongo que presto sea; y mientras no lo consigo, es tal mi dolor, mi pena, que son los instantes siglos. Es cierto rara fineza. Solo te pido Isabel, que asistas con tu presencia. Qué mi hermano guste de esto? y siendo tan desenvuelto, quiera casarse con Clara? pronta será mi obediencia. Vaya con Dios la sortija, y véngase en hora buena esta boda, que aseguro, soltar al baile las riendas. Tan presto te has de casar? Dentro de ocho días espera mi afecto lograr la dicha. Clara es mi amiga, e interesa mi amor en esta ventura, y el gusto mil conveniencias. Celebro, Isabel, que tengas tan buena correspondencia. Si supieras como estoy, tan fuera de mí, tan ciega, que toda me necesito para sufrir esta afrenta; pero fingir es preciso, siempre es buena la prudencia. Entremos a descansar. Ya está compuesta la cena. Ya con esto cierro el pico, y mi confusión se acaba, que al verla con buen ocico, en que fuese hombre, dudaba, y es más hombre Federico, Mollete, qué dices de esto? Que Clara bien se acomoda y que me alegro sea presto, que en el juego de esta boda, yo también envido el resto. También te quieres casar? eso parece locura. Mucho puede un ejemplar bebiendo vuestra hermosura me he llegado a emborrachar. Y los reparos que hacía, muy presto se han olvidado? Son tantas vuestras porfías que las dejo de cansado, y no quiero estéis baldias. . ̱. Porfías, dices, bufonazo, con un gesto de Alcahuete? Ay, pobre de mi espinazo! que mucho siendo Mollete. se os antoje algún pedazo, ̱. Eres hablador sin tasa. Vosotras sois Panaderas, pues hacéis con lo que pasa vuestras manos cernederas, su dejar pelo en la masa. hayan pelos a la mar, y tengamos amistad; lo estoy resuelto a casar, y hablando con seriedad, ves me quieren a la par. a siendo tal mi fortuna. aquella elegir señalo, que fuese más importuna en darme mucho regalo; y de tres ha de ser una. Tus ha dicho? que sospeche laura me ha ocasionado. do hay razón que la deseche, lesi el Laurel se ha librado riyo, no de escabeche. Déjate de boberías, urmuremos de la boda. ll Esas son bachillerias, ilo, es hablar a la moda. el Pues murmurad hijas mías. ̱ e cansan las chanzonetas. ̱. engo muy poca afición dar a otros boltetas. fues dispón de diversión. ̱. Vamos por las castaneras. ̱ Cumpliendo con lo ofrecido Camilo en el concierto; primero abro la puerta, y en este recibimiento lejo esta luz, como se de que puede entrar sin riesgo a que explique su pasión los incendios de su pecho, La ocasión es adecuada, dándose para esto tiempo, hallarse ahora Federico con su Clara, y con su dueño. Yo he de cumplir mi palabra ejecutando este enredo, porque sortija, y cadena me hacen tan notable peso, que no puedo menearme en la senda del respecto, y atención, que en esta casa a mis amos guardar debo; y servir no fuera al uso, si a los que sirvo no vendo: Voy a estar con el cuidado, Dios me saque de este empeño. . Cuidadoso me tenía, y con sobrado recelo dé que: Laura, efectuose lo que tratado tenemos; pero la puerta, y la luz satisfacen mi deseo; y pues ahora a Federico con Clara le considero, logre mi amor la ocasión de ver a Isabel, que en esto se funda todo mi alivio, aunque su rigor, sangriento con desprecio a mis finezas ningún favor, la merezco. Sean mis ansias esta noche de más poderoso efecto, hiriendo con mis suspiros el velamen de su pecho, para que corra feliz al influjo de mis ruegos, engolfado en tanto mar, mi amor, mi fe, mi deseo; ay amor! si esto consigo, nuevas aras te prometo; no calmes con el desvío, con lo azaroso, y funesto, el bajel de mi esperanza, déjale que tome puerto; y pues para ser felia no importa el merecimiento, ayuda a este desválido, y dame esta noche acierto; más gente siento a la puerta, apagar la luz intento. . La puerta he topado abierta, y todo a oscuras; yo temo deshacerme las narices; ha Laura, te cogió el sueño? Mollete es, y ya del susto estar aliviado puedo con semejante embarazo; volverme es el mejor medio, pues ya no puedo esta noche hablar a Isabel (a Cielos!) cuando propicios seréis sin azares, sin tropiezos. Qué gente? Quién está aquí? Habrá semejante aprieto! Hable quién es, o verá que la lengua de este acero, . para que déspida el alma, abre bocas a su cuerpo. La puerta he encontrado ya, huyamos aqueste empeño. . Ah Laura, Isabel, no hay quién saqué luz al momento? Ya tienes aquí la luz? Pues Mollete, qué es aquesto? vive Dios, que a no ser tú; de cólera estoy muy ciego. Pues yo de risa, de oírte destelarañar el techo, estaba que no cabia en este oscuro aposento. Y qué hacías, que no hablabas? Me tenía tan suspenso oír espada en tu mano, que siendo Mollete tierno, creí me hicieras pedazos por considerarte hambriento. Mal se ha compuesto este lance, . es se han trocado los frenos. he te ha traído a estas horas? quieto? para Isabel; y yo viendo estar sin luz esta sala, iba andando por el tiento; y apenas había llegaho, cuando tu lleno de miedo entraste en ella bufando; y tú pabor conociendo, quise callar, hasta ver como te iba sucediendo. Agradece que has tenido un favorable suceso. Pues qué querías llevase el Mollete pan de perro? Entra, verás a Isabel. Entremos Laura, y Laus Deo Felicidad fue notable no me viese Federico; habrá lance más atroz! me hace perder el sentido: cuantas veces se propone, que pudo haber sucedido, quedando Isabel con esto, con no muy buen sobrescripto, después de estar ignorante de mi audacia, y mi delito: o amor, y como haces fácil lo que sin él no lo ha sido? vendados tienes los ojos, y por eso no me admiro te arrojes, sin reparar a lo arduó, al precipicio: mucho siento, que a Isabel, por quien muero, y por quien viso no la viesen mis deseos; pero en caso tan preciso, es mucho mayor mi gusto, por salir bien del peligro, por lo que mira a sus prendas; que quien al dueño querido, no antepone siempre a todo, no tiene amor, si apetito; además, que es villama, grosero obrar, y sin juicio; no venerar la Deidad, cuando la hace sacrificio. Y es implicación muy necia, rendirla obsequios muy finos, cuando prefiere su gusto alblanco de sus suspiros. Dos años ha que la adoro, y sin haber merecido un leve favor siquiera, todo ceños, y desvíos; y no por esto mi amor se muestra en servirla tibio, que al soplo de su desdén, se ve mi ardor más crecido. ha Laura, tú eres mi norte, y a quien tengo por asilo, pues todas mis esperanzas en tu favor deposito, siga Isabel mil sollozos, nis ansias, y gemidos l laque no, mis finezas muerala lo compasivo. ̱. Cierto, mi bien, que si antes que me casase contigo, dan los días muy largos, an los instantes siglos; la tocotar, al contrario estiempo lo succesivo, que se me pasan las horas, san eltes en sus giros, qe solo en mi permanece ils, y albor matutino. ̱. Yo celebro tus finezas, sus favores estimo; l sina correspondo odo tu amor el motivo, Jepado en mi ocasionar suebrasen los desvíos, iempre tuve a este estado. le tienes Clara cautivo. estoy tan hecha a tu gusto, sea dártele solo aspiro, do mi gloria este asunpto. empre el tuyo será el mío; se haya domesticado Pel furor, aquel brío! dejase los caballos, n el varonil vestido! Cielo le doy las gracias i semejantes prodigios? quemos con el paseo esta la orilla del río. lamos a ver sus cristales, bulliciosos fugitivos. Señora ya estás alegre ya se acabó lo funesto, de eso me alegro yo mu no te lo estaba diciendo, que si llegara Camilo, a ser de tu amor trof olvidarias al instante las atenciones del Cierto; Laura, la ocasión del ca que ha hecho m no hubiera mu que esto dequ facilito mucho para que en é este nuevan Más bien pues al sono hice que m un tono de mucho pu repetidas: ? y este todo! como lo dice ese caumplo. Dos años ha estado firme con sus sollozos gimiendo, y ya se van enjugando al calórcito del ruego. Has estado muy cansada, en que tome nuevo empleo: mucho te debe Camilo. No es mucho, paga primero . las peticiones que hago en este amoroso pleito. Qué quieres que haga, señora, si en Lotario no hay remedio, y es Camilo muy galán, y bizarro Caballero, mereciendo su fineza que hiciese en tu pecho eco? Mucho estimo su constancia. Es firme en el argumento: vamos, señora al balcón, que según lo que yo entiendo, pasara quinientas veces arrastrado de tu imperio. Vamos adonde quisieres. cho: reo, muerto? que a no ser asamiento, si hermano con Claras uidado intento; edarme sola, o el pecho, el deposite mente incendio. lo compuse yo, . dde mi instrumento, si ama cantase, e amor muy tierno: veden las instancias a buen tiempo, lo madura, este evémolo, Oh qué albricias me prometo! Qué te trae en esta tarde a visitar el Convento de San Francisco? Que yo extraño tan grande exceso; sin duda que el matrimonio ha amolado tu denuedo; quieres llamar a algún Fraile que te confiese? . No cierto, que aunque ha muchísimos años que no he confesado. . Bueno. No me acuerdo de tal cosa: tiempo habrá para hacer eso. No tendrás mala talega de sapos, y de culebros. La curiosidad me trae a ver de espacio este Templo. Yo te juzgaba devota en fuerza del casamiento; que como dice el adagio, que vuelve lo afuera adentro, y que todo lo trabuca, meterte, o boda, que es lo mismo, creía que te inclinabas a ser Santa, cuando menos. Esta tarde tuve gusto de hacer por aquí el paseo. Pues yo, mientras te diviertes, al Pórtico salgo atento a hablar con las gorroncillas, que es bello divertimiento. . Todo está muy aseado, y con grande lucimiento: la Capilla es un prodigio, las Pinturas, su Ornamento. Clara, Clara, hasta cuando me has de perder el respeto? Válgame Dios, y qué susto! quién me ha nombrado? Qué es esto! pues aquí a nadie registro; cuando un impulso violento toda me hace estremecer? perdido tengo el aliento: o puedo mover los pasos: a me ha cubierto uu hielo: estr go el alien o mover los pa oda me ha cubierto vn trémula la lengua está pues las palabras no acierto. Qué es esto que me sucede? este es influjo del Cielo: sin duda es impulso suyo, para que busque mi centro; mas aquí la vista encuentra Divino Amante, Esposo, Padre, y Due el Autor del Universo. Concepto sin segundo, y Abeterno, Libro ajado y sellado su Cuader diestrísimo Piloto, que en el Leno de ese bajel Sagrado, fue el empes? triunfar de las borrascas del infierno y en providencia oculta de gobierno, diste muerte a la muerte, con tuste Pues tu inmensa piedad así me la logre mi ingratitud ser elegida, que de tu amor me abrasa ya la llo y como cierva del arpón herida, el raudal de tus fuentes busca, y ama ansiosa por hallar en ti la vida. Ya rendida a tu influjo soberano la loca obstinación de mi porfía, de tu piedad escucha la armonía, que el apetito despreció tirano. No ahoguen mis espinas este grao ni la cizaña cause carestia; si al becerro atendió mi idolatria, Cordero adoro ya vivo, y humano? Tu vina disipe también mi lerenda tus vasos profanó mi sana empresa: yo naufragué con vil inobediencia; pero de estos delitos ya me pesa: dadme, Señor, lugar de penitendo para gustar el nectar de tu mesado Hasta aquí pudo llegar mi locura, mi despecho, mi ceguedad, mis antojos, y poco conocimiento. Ea, adornos viles, tomad en castigo mi desprecio: y si hasta aquí habéis estado con estimación, y aprecio, hollados ahora seréis, señales de mi escarmiento. Aa de durar todo el dia tu curiosidad? Qué es esto? e mal te ha dado? Solo un gran bien aperezco, y lloro por conseguirle. Que ha perdido el juicio temo: te ha dado algún accidente? Un dolor de que me muero. Pues confiésate al instante. En eso fundo el remedio. Mi ama se ha vuelto loca; vamos a casa corriendo, que si huelen los muchachos que tienes tan poco seso, nos aturdirán a voces. Atended a mis lamentos, que yo empeño mi palabra de obedecer tus preceptos: Dios mundo, a diós halagos, Dios dorados venenos . Qué es esto que me sucede? ile Dios que esto va bueno; pues yo también me despido: Dios damas de mal gesto, que con Bóticas, y afeites, nos pegáis muy lindos perros.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Lala e lo obseuro, tencbraso abemo, n donde horror habita sempiterno; Varernados sollozos, y gemidos, Cos son de tormentos mal sufridos. Aa de aquellas legiones, ue en esos calabozos sois tizones, scurecida en humo la belleza, eos dio la Ángelical naturaleza. ade la turba que habitáis sin cuento, ala dera, y el agua, fuego, y viento: Ploselios, y Sangos venid luego, Clénopos, y Gemos a mi ruego. can todos los Monstruos Infernales, limianto, y origen de mis males, ̱ ̱. Cenuros Panos, y Cuimeras, minedes, Corgonas, siempre fieras: na mujer provoca asurores que salen de mi boca. estoy habergonzado, estoy corrido, de ver se haya atrevido provocarme guerra, ando tengo el dominio de la tierra. o tributan incienso a mis Altares, o circundan unos, y otros mares, humeando perennes sacrificios en los ciegos errores, y en los vicios? No soy aquel Lucero tan brillante, que en el primer instante, adornado de gloria, y lucimiento, le pude disputar a Dios su asiento? No soy aquel guerrero, que contra la Deidad fui Comunero, y hecho Campeón de Ejércitos de luces, al Sol quise poner negros capuces? Siguiendo mis pisadas, y mis huellas, el Tercio Batallón de las Estrellas? Pues como esta atrevida, necia Clara, a quienes tanto le destruye el ara, y después de ser mía, en que no lo ha de ser mucho porfía? Dios hace injusticia, pues a los que hizo míos su malicia, los quita con violencia, sin guardar igualdad su residencia, Si por un pensamiento, el infierno me ha dado por tormento: si temiendo, del Arca la caída, Oza alargó la mano con la vida; y a Saul porque hace Sacrificio, lo pronto le castiga como vicio. Como a muchos que abundan en delitos, los saca del estado de precitos? Cómo, si Clara oscura en sus amores, ha de brillar con nuevos resplandores? Aquí de mi furor, y mi coraje, pues esto me ocasiona más ultraje: Yo buscaré camino, haré fendero, por donde vuelva al bomito primero. No logré con astucia, y con falacía, borrar del primer siglo tanta gracia? No derribé dos montes eminentes, Salomón, y David incontinentes? Pues que me aflige, cuando al impulso mi ciencia le una flaca mujer vencerme ha de poder? Esto es locura; y pues está constante su hermosura, y las pasiones viven en su alma con aparente calma, yo soplaré bracanes tan violentos, que quede su deseo hecho fragmentos: no son los afectos naturales, sobrados minerales, para forjar con una propensión en un abismo la condenación? No está Clara tan hecha a los pecados, que repetidos actos consumados, la mueven con violencia, por hallarse con débil resistencia? Pues como da cuidado esta conquista, si ella se ha de rendir sin que la insista? Vuelva esta presumida, loca, y vana, a ser de mis ardides capitana. . Rásguese ya mi pecho, y el cauce de mi pena, con, creciente de llanto ahogue mi soberbia, que al precipicio me lleva. Qué locura es la mía? pues que tanto se aleja, de inaccesible luz, buscando las tinieblas, al paso que respiro más ofensas. Es posible, que he estado tantos años risueña? sin conocer el peso de hierros, y cadenas, que aerrojada me tiene su violencia. Sin cuidado he vivido en crecida tormenta, durmiendo descuidada mi vil inobediencia, sin temer el abismo que me cerca. Qué haya estado mi alma por tantos años muerta, en sepulcro de culpas siempre horrorosa, y fea, trocando la hermosura por la afrenta? Esclava de la culpa he sido una miseria, afeando la imagen de aquella omnipotencia, con vengazas lascibias muy groseras. Mi ingratitud ha sido tan ruin, tan desatenta, que ha crecidos favores he estado más oscena, de la tierra a a de él de t sírvame esta memoria para hacer penitencia. apelando de Dios a la clemencia. Pardonadme, Dios mío, aunque no lo merezca; y si el arrepentimiento es bastante materia, ya de dolor el pecho revienta. Mi obstinada malicia ultrajó tu inocencia. merezco tus rigores, mi pena lo confiesa, pero tu bondad es más inmensa. A tu piedad me acojo, prometiendo la enmienda, y al desbocado bruto haciendo que a tus leyes obedezca. sujetara la rienda, Muevante mis suspiros. ablandente mis quejas, que en líquidos randales, y en continuas tareas, mis ojos te hablarán porque me atien Los Cielos sean testigos, la Luna, y las Estrellas, las aves, y los brutos, las fuentes, y las selvas, de que será constante mi fineza. Señora, llorando estás? cuando te he de ver riyendo? nunca será, pues entiendo, que tu dolor crece a más. En cada ojo tienes hecho un río, que desenvoca, entrándose por la boca al occeano del pecho. Y haciendo la fulleria de volver a recoger las lágrimas. a mi ver. siempre habrá melancolía. No te causa gran contento, que siguiendo tu ejemplar, me han de ver Canonizar hecho Santo en un momento? Aunque soy de tierra, y ludo, después que murió tu espuso, más; en Sírvase el señor con todo: Dios se sirvió de llevar en mi esposo mi recreo, porque libre mi deseo, al Cielo llegue a volar. Echa a los ojos candados, que ya sobran los gemidos a cuatrocientos maridos. Ahora lloro mis pecados: tienes cocida la holla de los pobres? . Sí, hermana, porque tengo buena gana, y eche para mí una polla. ̱. Qué dice, hermano Mollete? lesús, y qué liviandad! ̱. De hambre tengo enfermedad, y yo también soy probete. El ayuno es lo que importa, y sujetar la pasión. Me hace mal la colación, y de dos libras es corta. El ayuno, y disciplina sujetan el apetito. Yo le quiero con cabrito, n camero; y con gallina, sue habiendo mucho que hacer, por quedarte sin criadas, ego a fuerza de rajadas todo lo que es menester. Tofriego, soy cocinero, y aún doncella de lavor; y lo que es mucho peor, sletengo poco dinero. Todo lo del mando es cieno, ei embeleso, es encanto. Pon fuerza me ha de hacer Santo, y solo falta ser bueno. e Jero qué ruido ha sonado? ̱ on los pobres mendicantes, Me arguyen como Estudiantes, por ver el ergo prosado. De liga que entren aquí luego. ̱. utren, y quiten cuidado. ea Dios bendito, y loado. Con esta vista sosiego: sáis hijos bienvenidos: treed de mi compasión. de se quiebra el corazón oyendo vuestros gemidos. 1. Todo el Señor lo dispone. 2. El pague su caridad. Pedidle con gran verdad, que mis pecados perdone. Ese plato de amargura a los que están convidados, u darles treinta ducados, y una holla de grosura. Ya habías de haberla traído. 3. Hay mujer más limosnera! no es esta Clara que era. En verdad que bien ha herbido; siéntense, y vamos comiendo Señor, mi fervor adiestra, y no vea tu siniestra en aquel día tremendo. Partan pan, y sea sin miedo, 1. Parta usted lo que le cuadre. Soy yo su padre, o su madre? yo con Mollete me quedo: partan como compañeros, y nadie me llegue a el ave, porque los cascaré un cabe, haciéndolos Alfareros. Señor, piadoso a mi ruego, borra todos mis pecados. De qué estáis así vardados? 1. Yo me caí en el fuego. 3 Estos fueron dos balazos, por servir al Rey los dos. Su vieran ellos a dios, y estuvieran con sus brazos. Esta mujer me atormenta, hallándola cada iustante con constancia de diamante, y que su fervor se aumenta: me irrita tanta humidad, y esto a mi furor le enciende, al paso que le suspende ser monsteno en la caridad. No coman con tanta prisa, que comer hay para todos; y él levante bien los codos, que esta sucia la camisa 1. Écheme usted más manjar. Qué es lo que dice? Está loco? te poco. le ha echado 2. A Quieren comer hasta hartar? 3. Usted a lo motilón, come mejores tajadas. Qué llevan dos gaznatadas, o con este cucharon? No me ha de quedar ardid, que no ejecute mi rabia, y con mi cautela sabia la he de vencer en la lid. Como un Obispo he comido. 2. Mas que nunca le aproveche. . Era la polla de leches. solo falta haber bebido; echemos mano a la cota, que viste mi penitencia, sin que Clara de licencia. Sin duda se ha vuelto bota: es milagro peregrino, y de grande plenitud: oh fuerza de la virtud! probemos, si es bueno el vino. En este, simple inocente he de empezar a vengarme. Quién ha llegado a agarrarme? él lo ha hecho. 1. Usted miente. Pues este otro habrá sido. 2. Yo la bota más no he visto. Él la tiene vive Cristo. Mollete, qué ha sucedido? tú que lo has de gobernar, y dar las gracias por todos, los enseñas esos modos, para que sepan jurar? teme de Dios el furor, y que castiga su acero al ladrón, torpe, usurero, y también al jurador. No extrañes, no, que me quejo, que un grande araño me han dado, dejándome desollado, pues me han quitado el pellejo. Hermanos, vayan con Dios: tomad para hacer vestidos: sed a Dios agradecidos. El quede, Clara, con vos. . Oh pese a mi sufrimiento, que en vivas llamas me quemo, ad un extremo, a otro estrem pasa por darme tormento, Si prosigues en abrir las manos, dando ducados, nos veremos precisados a ir nosotros a pedir. No seas, Mollete, importuno, que teniendo caridad, hallarás ser gran verdad; que da Dios ciento por uno. Son los pobres un retrato del Divino Original, y quien los da su caudal, comercia con santo trato. De cincuenta mil ducados pasa la cuenta que toco. Todo me parece poco, y todos están bien dados: no atiende con grande amor el soberanos cuidado, de vestir hierbas el prado, de dar ropaje, a la flor? Las aves tienen carencia, de alimento, u de vestido? no se le hallan tejido con Divina providencia? Los brutos, peces, y fieras, vejetable, y sensitivo; no permanece, está vivo, sin tener estas quimeras? Pues si el Soberano Dueño se muestra tan desvelado por una flor, por un prado, por un ave, bruto, o leño, con cuanta mayor pujanza obstentará su desvelo con el hombre, que es un Cielo, y en todo su semejanza? Quien en el Señor espera con fe, y amor singular, muy bien podrá trasplantar los montes, hasta otra esfera. Son muy buenas teologias; más guardar es acertado. Pues Dios no se lo ha enviado a un San Pablo, y a un Elías? O pese a mi vanidad como el bajel undiré: si se ancora con la fe, a,y esp Mollete, déjame sola. Quieres darte disciplina? yo me voy a la cocina. La anegaré en otra hoía; y pues en su fantasía, no hace mella mi impresión, la pasara el corazón de celos la artilleria. Que mi furor vengativo, con ilusión aparente, la he de proponer patente a Lotario, como vivo- Anegue su entendimiento, siendo sus ojos su daño, que para hacer este engaño, yo le formaré del viento. Y juntamente a Isabel, que si írrito su furor de los celos el ardor, vuelva a probar esta hiel. es , Divino amado dueño, a quien inobediente ingratitud ha estado, contenta con la muerte. Pues tu piedad inmensa. así me favorece, haciendo mi letargo igilia, y que despierte. No cierres tus oídos, a quien tan tiernamente, como paloma viuda. arrulla, gime, y siente. Si cual rocio del Cielo tu inmensidad desciende, secúndese mi alma, no dejes que se seque- su que siendo del padre concepto de su mente, amoroso bajaste a turar los dolientes, no te causen mis llagas horror que las desprecie, que en líquidos cristales, mi corazón se vierte anegados mis ojos en su dulco creciente. mí! Dios mío, que toda me estremece ver horribles maldades que hasta el Sol oscurecen. Apelo a tu clemencia, siendo cierto que puedes perdonar mis delitos, como de ellos me pese. Me pesa, tú lo sabes, que al coaazón atiendes; logre yo tus auxilios para observar tus leyes. Irritada mi venganza se vale del artificio, si los celos no me vengan, temo darme por vencido. Solo querida Isabel tengo gusto, tengo alivio, cuando entregado en tus brazos haciéndote halagos vivo. Yo Lotario te aseguro, que ningún bien imagino, que pueda llegar (que cierto) al considerarte mío. Abrase su corazón este ardor, este incentivo. Válgame Dios, y qué susto! qué es lo que miro, y percibo! Lotario con Isabela? Oh qué dolor tan crecido! pero ya no es tiempo de esto. Solo vos sois dueño mío: si será ilusión, y engaño? en tus aras sacrifico mi constancia; no permitas, supuesto que eres mi asilo, que estas sirtes engañosas den con mi amor en bajio. Dicha fue fanar la herida, que te dio aquel basilisco, busquémosle con presteza, pues a eso hemos venido. Dios quiso que yo sanase, porque veas te he querido, y porque la aleve pague, con el Talión por castigo, pues la he de quitar la vida. Qué bien harás amor mío; muera al rigor de tus manos la que a ti matarte quiso. Omnipotente Señor, sacadme de este peligro, no atiendas a mis maldades, si solo a que en ti confío. Pero ya hemos encontrado la embustera en su retiro. Pues? que espera tu ira, logre la ocasión el brío. Juzgabas, falsa traidora, que sepultada en olvido estaba tu villana tu rigor, y tu delito? Amiga, falsa, y aleve, tu ensangrentar el cuchillo en mi amante, y en mi dueño? eres falso Cocodrilo. Señor, tu favor invoco. Qué haces Lotario remiso? Muere a mis manos traidora. Jesús, Jesús sea conmigo! Ya del Celeleste soberano Alcázar. se abren puertas gravadas de zafiros, a los golpes sonoros de tu llanto, a tus ansias, congojas, y suspiros. Alienta no desmaye en el tormento tu fatigado aliento; siendo escudo, a ardides tan fatales el objeto de aquellas Teologales Virtudes; que en el alma ocasionan laureles, y la palma. Que al Dios de los Dioses, Adonis más bello, con solo un cabello le tienes prendado, y puesto a tu lado, quiere que reposes. Del solio excelso, del sagrado Olimpo, exento siempre de volubles giros, nuncio me envía la Deidad suprema, movido a compasió de tus gemidos. Esfuerza con valor la resistencia, que el influjo, y auxilio de la esencia Divina, no se aparta cuando perlas, y aljófares ensarta la contrición, en ayes doloridos, música la más grata a tus oídos, y Pastor Divino, sin redil no deja perdida la oveja, que va sin camino, sonando en su oreja su silvo muy fino del can rabioso del tartareo centro; no temas amenazas, ni ladridos, siendo Alcides tu fe con las victoras, que coronen trabajos ya vencidos, y el Júpiter supremo tus afanes premiara venciendo los Titanes, que asaltan tu fe viva con una, y otra sujestión altiva; causando sus auxilios alegría a quien constante en su favor confía. Qué Cupido amante esta vigilante no causen enojo al alma querida, cautiva su vida al Argel de un ojo. Gracias te doy dueño mío; Señor de Cielo, y de Tierra, alabe toda criatura tu bondad, y tu clemencia. Los Espíritus Celestes en la Celestial esfera, y los cristales que puso sobre los Cielos tu ciencia, las Virtudes que los mueven, todos te den reverencia; el Sol, la Luna, los Astros, Constelaciones, Estrellas, en tus aspectos te adoren con todas sus influencias. Alabad al señor de Cielo, y Tierra, la lluvia vida del Campo, y el blando rozlo que en persas, esmaltando la esmeralda, es riqueza de las hierbas: los césiros, y favonios, que con blanduras alegran. el Boreas, Noto, y Lerante, que agustan todas las selvas, la esfera pura del fuego, y el que aquí nos lisonjea. Alabad, Como Invierno coronado. de nevadas azucenas, como el Estío de frutos, ardores, y espigas bellas. También el rocio cuajado en escarcha, que da pena el transparente cristal. que el hielo nos representa formado a golpes del frío, que a sopios el aire engendra. Alabad, Cándido hermoso granizo, fatal segur de cosechas; Nieve, que en ligeros copos las riegas, y las aumentas; noches silenciosas graves; días, que haus entan tinieblas; luz, hermosura del mundo; oscuridad, que le afea; rayos que despide airado; Japor, que el aire condena. , . Alabad Paves, que en pluvias suaves fertilizáis alagüenas; sierra, elemento constante, y pendiente de ti misma. Montes gigantes monstruosos; Collados, cuya grandeza. esta alfombrada de flores, Futos de todas maneras; Fuentes que en pies de cristal audáis por torcidas sendas. Alabad Nos, que en mo múreo ronco lois alivio de las penas; Mares, cuyas crespas olas panca pasan las arenas. Balienas, Dolfines Peces, cuantos enformas diversas en las campañas de Tetis tendéis las alas por velas. Nes, que en vuestras canciones, y muy naturales letras, a la Aurora despertáis al ver que esta sombolienta. Alabad oretos, que habitáis las Grutas con toda especie de fieras; también las domesticadas, los rebaños, las ovejas; todos alabad a Dios, Alabad su providencia; pero entre todos los hijos de los hombres, esta deuda deben pagar obedientes; y más, que todos mi lengua, pues de un abismo de culpas me ha sacado con su diestra, librándome de la astucia, del dragón, de la soberbia. Alabad, Mientras mi ama retirada, como una muy santa viuda, esta puesta en oración llorando mucho sus culpas; yo quiero hacer otro tanto, pues con esto se asegura, que después de buena vida no tenga el salvarme duda. Yo he tragado lindamente, y el sueño mucho me turba; el vientre lleno no es bueno para aquestas travesuras. No obstante me he de poner, y ha de ser con esta industria, Veremos si ahora me duermo; me duelen las coyunturas. Si encontraremos a Clara, que solo verla me anuncia tal regocijo en el alma, que no siento pena alguna. Señora: allí esta Mollete con tal visaje, y figura, que hecho embustero a lo Santo, es ridícula aventura. Mollete, muy Santo estás. No oye lo que le preguntan? Él hace de lo arrobado, de estas siempre tiene muchas Clara, esta recogida? Parece que no lo escucha. Presto veré yo si tiene la lengua del todo muda; todo este alfiler de a ocha se le he de clavar con furia. Ay, que me ha clavado el alma! Dios te perdone la injuria; que no han de dejar a un hombre que sea Santo? pues le turban con fatales distracciones, cuando me hallaba en la altura. Y Clara, la podré ver? Ahí dentro está, tan sañuda, y enojada con su cuerpo, que nunca se desayuna; solo azotes, y gemidos a todas horas se escuchan. Milagros son, que hace Dios; a mí me tiene confusa. Embustero, hipocritón, con más boca que una espuerta, te dejas la puerta abierta por ponerte en oración? Mi virtud te desagrada luciendo como un farol! si ella es la Puerta del Sol, no será Puerta Cerrada. Qué brujón aquí se empina? Es un humor tabernero, que tengo entre cuero, y cuero. No es muy mala disciplina! Algo tendrá más que el vino. He llegado yo a espirar, qué me queréis despojar? Este es muñón de tocino. Este Mollete muy tierno. Demonios, queréis dejarme? esto parece robarme; es tentación, o es Infierno? Hay más atroz penitencia! Te se conoce el ayuno. No he hecho hasta ahora ninguno. Lo dice tu providencia. Yo camino de otro modo hecho reverendo Abad, y para esta cuantidad llevo abundancia de todo. Tu virtud conozco y Es la mental oración. Y en que estaba tu intención? En las Bodas de Cana. En eso está tu cuidado? Jesús, y qué desatino! Yo contemplo en aquel vino, y también en ser casado. Qué en eso Mollete dés? Y lo que suspiro, y lloro, es que Dios no me ha hecho Moro por casarme con las tres. Sin duda se ha emborrachado: y la virtud, y el fervor? Pues dirá algún Confesor qué es el casarse pecado? Vaya a casar con Mahoma, y a buscar la flor del berro. Echáis el Móllete al perro? no faltará quien le coma. Estaos este rato quietas, Mormuremos de tu ama. . A Camilo mucho ama. Habréis dado en alcahuetas, Cómo tú en desvergonzado: Habrá mayor motilón. Quedo con el repelón, que ya me tenéis pelado. Qué suframos tal dolor? Pues es muy buen desconsuelde después de no dejar pelo. Yo si que soy sufridor; y si no os quisiera tanto, no hiciera todos los días a Dios cuatro mil porfías, porque os caséis con un Santo: después que os fuisteis de casa doy por todos mil suspiros; y siempre estoy por serviros con las manos en la masa. Vaya a su oración hermanos y no esté tan destraído. Pues hermanas, si he caído, ya me habéis dado la mano. Ya cesará mi oración, pues estas sabandijillas son demonios con patillas, ve causan la tentación. hoy a decir mi pecado quejándome mucho de ellas; ero no, que son muy bellas, ( me tienen hechizado. ̱ . Que me deje así corrido ina mujerl a qué aguardo, que no hago cecina el mundo (con la cólera que exalo? de una torpe vengativa mi poder haga escarnio sivorecida del Cielo? mi cólera me abraso. de redunden en mi afrenta, mi dolor, en mi agravio, ardides que dispongo, máquinas que amenazo? O si me déjara libre Criador, el Soberano, sise presto que Clara viera da objeto de mi estrago. ldita sea mi soberbia, nes que con ella obstinado o logro que la huelle n varonil desenfado, astruo en todos caminos, itud, en pecado. Quedesde su tierna edad esle sa hermosura el blanco se los tiros sensuales, udo en toda Italia espanto! Re vengativa, profana, despegase los labios quiera para decir a qué fuese sagrado? mpre olvidada de Dios. sola se acuerde tanto? Petemo, y como hacéis rencores más airados! Celos celos no hagan mella, endo estos los villanos, seal corazón más heroico ederan aprisionado! de ni el temor de la muerte si causase sobresalto? Ve aviendo quedado viuda, a, hermosa, y pocos años, la hagan armonía ya pasados halagos? Ccolvidada de las galas, de festines, de caballos, un saco grosero sea su mortaja, y su cuidado? Qué se niegue el alimento siendo al vivir necesario, pues continuamente ayuna, con agua, y pan muy escaso, dando su hacienda a los pobres? Oh virtud, que puedas tanto! Qué martirice su cuerpo dejándole tan cargado de yerro, que en dos argollas, a que los muslos ha atado, trae treinta libras de peso; sin otras que en cuello, y brazos, con una malla que coge desde los hombros abajo, la acreditan varonil, excediendo aún a lo humano! Y lo que más me enfurece, que el sueño que toma escaso sea arrimada a una pared asida de algo las manos! Aquí, pues, de mis furores, que más se irritan al paso, que con estas prevenciones quiere dejarme burlado. Repitiré mis ardides, mis cautelas, mis engaños, haciendo que desespere viendo sus grandes pecados: Y supuesto que ellos son, el motivo de su llanto, no ignora su gravedad; yo la avivaré, y tanto, que anegada en su memoria se pierda lo que ha ganado. . Isabel, qué suspensión te ha robado la alegría? tienes pena de ser mía, y tuyo mi corazón? Es Camilo compasión, que Clara me ha ocasionado, que como mucho la he amado temo su cercana muerte, al ver se trata de suerte, que es su rigor obstinado. Rara mudanza de vida. Es impulso soberano, después que murió mi hermano, desprecia sueño, y comida, siendo su cuerpó una herida, que atemoriza, y espanta. Una soga a la garganta ha añadido a su martirio. Eso parece delirio. A mí me parece Santa, pues con paso acelerado camina por la virtud; y aunque fue su juventud toda gastada en pecado, la sirve lo escarmentado de luz, con que llega a ver cuan fácil pudo perder del alma la salvación, sirviendo este tropezón de no volver a caer. Sosíégate dueño amado, dando las gracias al Cielo; no ocasione tu desvelo, a mi amor otro cuidado; y pues tu favor me ha dado toda la dicha en un sí; no estés Isabel así; oblíguete mi fineza, para que tu gran belleza a sí se atienda, y a mí. Y pues cada instante creo es un siglo, que atormenta la esperanza, que alimenta las ansias de mi deseo; corone luego Himineo lo fino de mis amores, con amaranto, con flores, en amable lazo estrecho, haciendo que sea mi pecho archivo de tus favores. Camilo, pues mi favor. ya le logras con verdad, tu elección, o voluntad, es la mía, y es mi amor. Deja que selle el fervor, el papel de aquesta mano, por amante, y cortesano; pasando luego al momento a que me dé nuevo aliento influjo tan soberano. 1. Vaya la embustera vaya; y el vergantón muy caduco. 2. No ven, y la mogiganga con que se nos viene al mundo. 3. Al va la loca. 1. Aparta. 2. Tirarla piedras. . Qué susto! Qué des señora en ser loca? todos dicen bien, y juzgo, que viendo que vas atada confirmarán su discurso, Y que a mí, me hagas venir, como si trajera un burro? Parece que el carnabal celebras con este asunto. Haz Mollete lo que mando; llévame al mayor concurso: allí donde tuye aplauso, quiero sujetar, mi orgullo. Quieres ponerte en la feria, y que te venda cual bruto? pues arre, vamos andando. De eso si que gusto mucho. Qué se aumente se hupio al ver concitado el bulgo, y que en oprobrios, y afrentas a s la vituperan los suyos? 1. Tiradla cuanto encontraseis Demonios, no erréis el palso, haced bien la puntería, mirad que tiráis a bulto. 2. Dad también al Motilón. Fuego de Dios lo que escacho? Cracias a Dios, que he ligade a casa; ya no más burro. Señora, vete tú sola; yo no quiero estos tumultos, pues entrando en este juego me matan con los triunsos? baldado estoy de dos palos; y aunque todos los renuncio, nunca falta una malilla, isos que hace perder mano, y aunque un hombre sea muy hombre, le tratan todos de rudo, pegándola de codillo; como si jugara un zurdo. Vengan, Señor, más afrentas, que con tu favor no dudo el llevarlas con paciencia; vengan Señor infortunios. l. Qué haya quién pida desdichas! aseguro que es mal gusto. En buena ocasión estás . para salir de este mundo, acábense con tu muerte tus pecados, tus insultos; aprovecha ese dogal, pues es acertado impulso, el acabar con la vida dando a la muerte el tributo. Es posible que he ofendido por tantas sendas, y rumbos al Autor del Universo, a un bien excelente, y sumo? Tus pecados son enormes, tan feos, y tan oscuros, qe no merecen perdón; les en Dios este atributo respecto de tus ofensas, huy corto, nada difuso. Junumerables pecados: toda me estremezco, y turbo! Que hablas Señora a tu solas con gesto funesto, y mustio? tu haces coplas, o estás loca; que para mí todo es uno. Vámonos a la oración, peesto que en ella descubro el consuielo en mis fatigas, y los remedios que busco. Yo soy, Señora, al contario, fues me envisten luego juntos ves Enemigos del Alma, Carne, Demonio, y Mundo. Opese a mi vanidad, y a mi rencor muy sañado! que vencerla no es posible omando tan fuerte escudo. Leve el antendimiento susta llegar al bien sumo. como él es de tanto peso se me queda an lo profundo. Señora, no sé a qué huele; esto se ha quedado oscuro; y un tusillo de alquiribite, o de otro menjunje impuro, me ha dejado las narices todas muy llenas de humo. Es tentación del demonio. Válgame Dios, y qué susto María Madre del Verbo; en cuyo Vientre fecundo, se cuajó la mejor perla, se sazonó el mejor fruto; pues Madre de pecadores es tu blasón, y atributo, atiende a mi desconsuelo, hazte en mi defensa muro, ilustra mi entendimiento, para que yo acierte el rumbo, que en servicio de tu Hijo debo abrázar con mi estudio. 1. Destierra las sombra, 2. Desprecia sutiles. 1. Vapores que ofuscan, 2. Horrores que oprimen. Que la Aurora del Sol más L brillando en su oriente con nuevo eiplendor, ilumina, y ilustra el camino rayando en tu mente consagrado ardor. 1. Ya reciproco tu amor con el Divino le uniste; pues en lo amado ti ansformas los privilegios de libre. Ya el laud de tu fineza sonoro con lo que gime, hace hermosa consonancia al instrumento sublime. Que de amor el fuego es lira templada, que a Dios más le agrada, sonándole el ruego canción elevada, pues la atiende luego. Prosigue Clara constante en tan sang atendiendo a que mi auxilio siempre contigo se halla; tus penitencias han sido tus sollozos, y tus ansias, muy aceptas a mi hijo; y porque crezca la llama de tu amor, luego al instante el Ábito de otra Clara tomarás en el Convento, que Damianitas le llaman, Santa María de los Ángeles por otro nombre, morada que fue del Menor Francisco, que ahora es grande de mi Casa, aquí en puerto más seguro te libraras de borrascas. Y tu mortal enemigo, borrón que todo lo manchas, a que espera tu malicia, y tu rabiosa venganza; esta ha de hollar tu cabeza on favores de la gracia. z. Sepúltenme los abismos con mis rencores, y ansias; o volveré a perseguirla, de viviendo hay esperanza ebe entre dulzuras humanas. Destierra las sombras, ̱s Gracias te doy dueño mío por tanto como a esta nada favoreces con excesos, a que te ofrece mi alma estar siempre agradecida, al paso que esta obligada. Y empezando ahora a servirte, voy de tu auxilio ayudada a encerrarme en el Convento Sin duda la hace cerrada: pues Clara va a ser Monja, Isabel a ser casada, no nos queda aquí que hacer: a Inés se la tengo armada, y casándonos los dos, serviremos a la Santa de fieles Demandaderos, con sotana, y barba larga, mientras prosigue la vida, sus milagros, y sus palmas el Autor en otra parte; erdonad ahora sus fal
