Texto digital de El asombro de Jerez, Juana la Rabicortona (Primera parte)
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- José de Cañizares
- Atribución estilometría
- José de Cañizares Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de una suelta (Madrid, Antonio Sanz, 1748).
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El asombro de Jerez, Juana la Rabicortona (Primera parte). BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/asombro-de-jerez-juana-la-rabicortona-el-primera-parte.

EL ASOMBRO DE JEREZ, JUANA LA RABICORTONA (PRIMERA PARTE)
JORNADA PRIMERA
Oel señor Corregidor O ha fenecido el Despacho de hoy, harame usted merced de decirle, seo Mastranzos, que Juana, la que en Jerez, (por su traje extraordinario) naman la Rabicortona, le quiere a solas un rato, y que está aquí con su hijo. Es un Señor temerario, siente mucho, que le quiten las horas de su descanso; mas no obstante, misa Juana, ya save usted, que yo ando por servirla. Estoy en eso. Le soy muy aficionado: qué carilla! los ojitos harán resvalar a un Santo! pero qué digo? a un Ministro revelión, y estelionato? O soy y o no soy Portero? Qué decís? Que voy volando: calla, humanidad, que yo te lo diré a pellizcazos. . Dígame usted, madre mía, aquí a qué somos llamados? Henrique, nadie te llama, que yo soy la que te traigo, a ver si a tus travesuras algún remedio las hallo. Con qué intentas mi castigo? Véngame a mí todo el daño, que te deseo, hijo mío, si en otra cosa he pensado, que en tu bien. Ya yo extrañaba, que en tu espíritu bizarro, y en el amor, que me tienes, cupiese ese doble trato. Ojalá, madre, pudiese ponerte en aquel estado, que merece la hidalguía de tu genio; pero cuando me acuerdo, de que en Jerez, desde tus primeros años, con los portentos que hacías, fuera del uso ordinario, por Maga te persiguieron, ̱ pero con tu natural de hechicera te infamaron es tal la pena, el horror, que concibo:- Sella el labio, que pues el Corregidor parece que está despacio, de lo que hasta aquí ignoraste, quiero dejarte informado. Yo, Henrique, nací, y al punto mi crianza la encargaron mis padres a una Gitana, que se avecindó en el barrio, llamada la Conejera, moza de chiste, y de garbo, y docta en la facultad de sus mañas, y sus tratos. Eran mis padres tan pobres, que no pudiendo el salario pagarle de mi crianza, en su poder me dejaron, hasta los doce años mis, yéndome ella doctrinando, y enseñándome Oraciones, cuyo sonido era santo, y bueno; pero debían de tener oculto el pacto, a que jamás asentí, luego que me declararon, no ser seguro usar de ellas, varones justos, y sabios. Es verdad, que obré, antes de esto, prodigios extraordinarios; mas luego que lo he sabido, tan del todo lo he dejado, que las deseo olvidar, aunque hasta aquí no lo alcanzo. Muertos mis padres, casé (por haberse enamorado de mí) con un Caballero, de los primeros Hidalgos de Jerez, que pretendiente de un ilustre Mayorazgo, murió acosado de pleitos, quedándome en ti un traslado (como yo sé) dé un objeto, . que amé, y serví, para cuando se gane el pleito, tener con que vivir descansados; tan atrevido, tan alto, tan generoso, a quien dan inotivo, haberte enseñado todas las habilidades, que en este siglo en que estamos, hacen un joven amable, que es galán, y es cortesano, después de tener noticia (pues en Italia has estado) de los usos, y costumbres extranjeros (que es del caso también) temo, Henrique mío, que introduciéndote tanto con todos, pueda la envidia lograr: , . Aquí está mi amo. El Corregidor, callemos. Señor, a tus pies estamos mi hijo, y yo. . Hola, Mastrancillos, tráeme aquel pliego cerrado, que está sobre mi bufete: qué ay, Juana, se ofrece algo? Yo vengo: . Es este su hijo? Sí, señor. . Bello muchacho! agradable frontispicio, buen bulto, mejores cabos! huélgome de verle, es como me le han caracterizado! Honráis, señor mi humildad. Talos juzgo; yo soy claro: y aún por eso este lugar me tenéis alborotado. Yo, señor? . Él; le parece, que no lo sé todo el trasto? Señor, por eso venimos, en lo que sucede, a hablaros. Juana, (qué mujer tan linda! . si hechicera la flamaron, lo habrá sido con los ojos, que por Dios que son un pasmo! aunque soy Juez interino, mientras el Rey (dilatados siglos nos le guarde el Cielo prove este Jerezano ilustre Corregimiento, pico un poco en Abogado; sé, que tengo dos oídos, y han de destinarse entrambos, uno, al Fiscal, y otros al Reo: el vuestro es aqueste; al caso. . Señor, yo nací:- Querido, si ahora quieres encajarnos desde tu natal tu informe, no acabarás en un año. El abreviará: ya, Henrique, ves el genio estrafalario de este hombre. Advertido estoy. . Vos veréis, como no os canso: señor, yo he vivido siempre con honor, y con recato; y habiendo nacido pobre, para vivir, he tomado el rumbo de ser Maestro de Guitarra, y enseñando a Damas, y Caballeros el nuevo estilo Italiano de cantar, y de tañer, como puedo; voy ganando mi vida. Es muy justa cosa; y aún yo en eso mismo trato, pues, como buen Juez, me toca poner en solfa unos Autos. Adelante. . Entre otras casas, donde me hacen agasajo, una es la de Margarita vuestra parienta. . Oiga el diablo. Dónde a ella, y a sus criadas doy lección. . Pero gastando con ella muchos gorjeos, con ellas pocos trinados. Yo, señor: . Seo Musiquillo, si andáis tan desalumbrado, que despreciando las notas, no conocéis los espacios, que hay de ella a vos; yo he dispuesto: Qué? . Que os enseñe la mano un Verdugo, y el compás, con que debéis gobernaros: yo os he hecho seguir de noche, yo os he hecho contar los pasos, y yo sé:- Aquí está el pliego ya. Dame. . Hele estado buscando. Quién te habla nada, estantigua. Lo seguro es enmendaros: . no quitaré a mi parienta su diversión; pero os hago esta advertencia: sabed, que a mi sobrino le trato boda con ella. . Ay de mí! Él es un poco atronado, y no lo podré evitar, si un día os rompe los cascos. No me harto de ver la moza! . más paciencia, que un Letrado, en llegando a empuñar vara, ya no puede ser humano. Son los émulos, señor, que tiene mi Henrique tantos, por sus naturales prendas, que eso lo habrán somentado, (largo, para perderle. En leyendo este pliego, que no es amiga Rabicortona, se unirán interrogatio, responsió. , . Habrase visto hombre más extraordinario! No ignora Henrique, señor, que es Margarita un milagro de virtud, y perfección, que es su linaje elevado, oio y que él, por ser hijo mío pierde cuanto granjearon los méritos de su padre; y así: C A buen tiempo ha llegado esta orden. . No discurráis: Nada discurro: a Mastranzos, haz que suban los Ministros, cierra esas puertas, volando. Hola, Corchetes? . Qué es esto, señor? Oh, picaronaza! esto es con nuevos delitos prenderos, para ahorcaros. Pues qué novedad tan presto os vuelve en ira el agrado? Qué he cometido de nuevo, para todo este aparato? Haz que Italia te responda, pues de allá te hacen el cargo. Ay, madre, que soy perdido! Hijo, pues qué es esto? Es tanto, que si me cogen, soy muerto. . Qué dices? Prendedle. Daos a prisión, . Antes mi acero: Henrique, suspende el brazo. Ya yo me perdí, señora, y es fuerza morir matando. En la casa no hay balcones, las puertas ya se cerraron, no hay más medio, que rendirse, no procedas temerario. Señor, piedad. . Juana mía, cuando no logra tu llanto vencerme (ella es una perla!) discurre (terrible asalto!) que remediarlo no puedo, porque es el cuento muy arduo. Que no hay senda? No la encuentro. Qué no hay camino? No le hallo. De que mi hijo: No hables de eso. Se libre? a Es cansarse en vano. Y en qué parará el prenderle? En ponerle en un Cadahalso. Eso no: hasta eso he podido resistirme; pero cuando la vida (ay de mí!) está en riesgo de un hijo, a quien idolatro, cuantas consideraciones debiera hacer, se acabaron: protestoos, que vos tenéis la culpa, de que hoy un daño con otro daño se enmiende; los dos a la Cárcel vamos. Él ha de ir asido. Asido? eso es para los Gitanos, y los ladrones. . Pues cómo:- Seo Corregidor, aspacio, que ya veréis cuán apriesa, gustosos, y voluntarios, él se va por esa ma, y yo por la ovena marcho. Usco Adiós. . Qué miedo! Qué asombro! Estatua viva de mármol he quedado (ay, pobre Juana, que ya has vuelto a tus encantos!) venid conmigo, venid, por si a la calle han pasado, y podemos dar con ellos. No son tan tontos los diablos, que nos los pongan a tiro. Que una vez aficionado a esta moza, sea preciso perseguirla por mi cargo! Mucho me temo, que no soy de piedra, ni de palo: Oh Ministros, libreos Dios de dos ojuelos bellacos! . Ay, Rabicortona mía! no se revuelve mal ajo contigo; y a ser yo Juez, yo os aprisionara a entrambos, al hijo, con las cadenas, ̱ Cy a la madre; con los brazos. No se enmendará jamás, de amaros mi corazón, que culpas de la razón, cada instante crecen más. Qué buen concepto! Clavela, quién te dio ese cuatro? Henrique. No hay copla en que no publique cierto afán, que le desvela, sin dejarlo penetrar a nadie. . Es un chulo, que es muy modesto, y muy cortés, sabe servir, y callar, que amante que mete bulla, no durará muchos días. Santas tardes, amas mías. . Buena entrada. Qué hay, Farfulla, y tu amo? Mi buen señor salió con su madre Juana, que fueron esta manana a hablar al Corregidor; presto vendrán, que entre tanto me mandó, que yo viniese, y que mi violín trajese, por si mientras llega el canto del Recitado, y la Arieta, ̱ queríáis repasars un Amable. C11101 Alto a danzar Qué siempre has de ser inquiera, y loca. Válganos Dios! Si tu padre gusta de esto, que es tu amante manifiesto, qué perderemos las dos en holgarnos? . Con que quieres un Amable repasar? Sin duda: empieza a rascar, Violín, sartén, o lo que eres) ese perol de madera, pues logras en bailar diestro, ser nuestro Sota Maestro. Ya voy, sota bachillera; pónganse juntas así, supla una por el galán. Mujer con mujer, es pan sin pringue; ya estoy aquí. Ten juicio si es que en ti cabe. Cortesía, medio cupé, mejorarse, y un burré: lindamente; paso grave, contratiempo, una pirveta, En cuerpo, y alma, Rey mío, el Corregidor mi tío Don Blas Melitón de Arrieta, me envía a ver a las dos, que para hacerle visita, diz que tiene Margarita, aún mejor cara, que vos. Señor Don Luis, yo le estimo (no he visto igual majadero en mi vida) tan entero . honor a Don Blas mi primo, que es vuestro padre; y así, no imagino inconveniente, que como amigo, y pariente, ayáis llegado hasta aquí. Qué haces, hija mía? aquella é es Margarita. . Pasar, divirtiéndome en danzar, el tiempo. . Vos sois tan bella; (qué soberana aprensión me ha ocurrido) que danzando, Ycuantas patadas vais dando, pegan en un corazón, que habiéndoos visto, tendré 1a siempre a esos golpes expuesto. Ay y padre mío! qué es esto? Escucha, te lo diré, Buenos estamos, Clavela. Oye, que algún mal arguyo. Don Luis, tercer primo tuyo: Sí señora, por mi abuela. De nuestro Corregidor es sobrino. . Cuaresmal, que un cenceño, no es carnal. Él es tonto. . Y hablador. Habiendo en Italia muerto a mi hijo un facineroso, un traidor, un alevoso, que hasta hoy no se ha descubierto, debo cuidar (ay de mí!) de darte estado, que ya corta mi vida será, y no hay quien cuide de ti: este es para quien destino tu mano. . Valiente empleo. Si mi amo sabe esto, creo, que ha de hacer un desatino. Solo tu obediencia espera mi amor, en ti confiado. Padre, pues en qué he pecado, para entregarme a una fiera? No veis, señor aquel talle; y apenas formó un acento: no distinguis su talento? Mejor, que así gobernarle puedes, y en todo mandar. Señor, no tu voz me aflija. Digo, sabe vuestra hija, qué hemos de matrimoñar? Aún no es tiempo: con un sí que me des, seguro voy. . Pues él sí, padre, que os doy, es, que le saquéis de aquí, que aún el verle me hace guerra. No te hubiera yo criado en música, y en estrado, nuevo estilo de esta tierra, y fueras más obediente a la dicha, que hoy te dan; querrás un pelafustán, que dance continuamente, y en su ocioso proceder, llena de hambre, querrás ir a brincar, y a digerir lo que no esperas comer? pues no será así: Sobrino, venid. . Yo, señora, voy, supuesto que desde hoy a haceros merced me inclino, a vencer hados siniestros, y adorándoos sin compás, a ser uno de los más humildes maridos vuestros; mas no ha de haber enterezas, que diestro en ambas espadas, sé dar muchas cuchilladas, y sé rebañar cabezas. Hágoos esta prevención, por si con esa carita bonita, y relamidita, gastáis mala condición; pues de esposo con el celo, si hay paz por manana, y tarde, he de ser yo quien os guarde, y si no, guardeos el Cielo. . Anda con todos los diablos. Habéis visto igual intento, al de mi padre? Es cruel. El busca hacienda, y no yerno. Pues en tanto, Henrique mío, que de la justicia huyendo, sales de Jerez, la casa de Don Cosme, y su respeto buscas por amparo tuyo, su hija está allí. Di, que el Cielo, cuyo sagrado, su imagen le hace mayor, que mi riesgo. Entra, que a ver que sucede voy. . Pues me dejas? Ya vuelvo. Supuesto que Henrique tarda, y hemos danzado, pasemos aquel cuatros, que con él estudiamos. . Es muy bueno; trae los papeles, Clavela. Si el Cisne canta muriendo, y yo de una triste ausencia a explicar la muerte vengo, buena ocasión se me ofrece de mostrar mi sentimiento. Quién entra primero? Todas, cuando acaba el retornelo. Qué ofrece Cupido? qué da el Niño ciego? Pesares, congojas, fatigas, tormentos. 4. Qué es esto? qué es esto? Pesares, congojas, fatigas, tormentos. 4. Qué es esto, qué es esto? Morir por hablar, y callar lo que muero. Henrique? Pues llegué a punto, proseguid, no nos paremos. 4. Oh aleve recato! o duro silencio! Si mientras más sufro, más bien enmudezco. , 4. Dos veces me matas callando, y sintiendo. Ciego Amor:- Tente, Clavela, y el recitado dejemos para después, que a tu ama tengo que hablar. Es misterio? No es si no desgracia mía. Tuya, Henrique? harto lo siento dejadme sola; y porque no se entre alguien acá dentro, dale a Henrique una guitarra, y podréis decir con eso, que estamos Clavela, y yo pasando con el Maestro alguna cantada nueva. Hétele aquí el instrumento, Cy ve aquí y que nos marchamos. Dónde? Yo a mi aposento, y tú a tu caballeriza. Ay, qué bruja! Ay, qué Camello! . Templa, Henrique, esa vihuela Milagro será, si acierto, que los destemples de un alma pasan, señora, muy presto al sentido, y el del tacto duda. Por qué? . Porque tiemblo. De quién? . De vos, y de mí de vos, porque llegó el tiempo de deciros, que el motivo de los dudosos conceptos de las letras, que os he dado, y en confusión os han puesto, es: . Decidlo, no os turbéis. Quién todos los rendimientos, las finezas, los cariños merece del Universo, y siendo vos esta sola, vos de vos podéis saberlo. Como ignoro ser yo aquella, que encarecéis, no os entiendo. Pluguiese Amor, que no hubiese p dado lugar en mi pecho a: Pero qué es lo que digo? proseguid, que aún no sabemos, por qué tembláis de vos mismo? Porque ya: más gente creo que llega. . Tocad; que yo cantar? Decid sin miedo. Nave velera, que en tu buque hermoso llevas mi bien, y llevas mi reposo, corre veloz, y aunque por rumbo incierto, halla el abrigo del amado Puerto: dismiente con tus alas la tardanza, no lleven Mar, y viento mi esperanza. . Bajel, no receles del Mar, y del viento, pues cada elemento te ayuda a nadar: felice navega la faz cristalina, que Amor predomina también en el Mar. Pasó ya quién era? Pues prosigue. Iba diciendo: tiemblo, porque ya, señora, el rigor experimento de una ausencia, en que es forzoso morir del mal de no veros. La causa es, que di la muerte cara a cara, y cuerpo a cuerpo a un Español en Milán, por diferiencias del juego, en que me ultrajó, y le herí, sin conocer el sujeto; y aún hoy le estoy ignorando, porque me ausenté tan presto de toda Italia, que puse montes, y mares enmedio del agresor, y la culpa; mas para los que nacieron sin dicha, ni Agua, ni Tierra saben guardar un secreto. Hoy ha llegado un Despacho al Corregidor, que ha hecho, que ni aún de estar en su casa me valiese el privilegio: mandó prenderme irritado; pero mi madre, ejerciendo sus Artes (harto, señora, decir que es mi madre siento) siendo mi padre en su estirpe tan desigual: (mas qué hierros no haces amor, que después pagan, los que culpa no tuvieron?) fugitivo: . Ruido sueña; a tañer vuelve. . Ya vuelvo. Qué soplos infieles, Y te hacen que vueles, Bajel, no receles ael mar, y del viento. Clavela, vino mi padre? No; mas puede venir luego, que es tarde ya. . Pues mejor será, que tú te entres dentro, que estarás con más cuidado, y avisa. . Estaré en acecho: plegue a Dios estas Arietas no paren en un dueto. . Fugitivo, pues, señora, buscar amparo resuelvo en vuestro padre, y en vos, para que estando encubierto unos días, después tome aquel rumbo, que los Cielos me deparen, y:- Detente, que no solo te prometo amparar, sino asistirte con el favor, y los medios, que pudiere. Sois mujer, y me olvidaréis muy presto. Tengo yo mucha memoria. Y yo poco entendimiento, pues no advierto, que nacisteis Deidad, en quien no cupieron (una vez que sus piedades se las merece un objeto) ni alteración, ni mudanza de la fortuna; y el tiempo. Oíd, que aún os quiero dar mucho más de lo que ofrezco. Y qué es, señora? La orden, (pasión mía, yo me pierdo de que hasta que yo lo mande, (como no llegue al extremo vuestro peligro) no habéis de ausentaros de este Pueble Teniendo el alma en Jerez, donde he de ir, si me la dejo? Señora? Dime, qué traes? Que la escalerá subiendo van, haciéndose mil muecas corteses, tu padre el viejo, el Corregidor antojos, y el grandísimo jumento de tu Novio en infusión. El Corregidor? los Cielos me valgan! . Escondete, Henrique, en ese aposento, que no es paso para nada. Ven. . Ay, Clavela, qué es ese de Novio? . Ya te asustaste? no tienes de qué; entra al dentro. De muchos modos mi vida es tuya, yo te la entrego, bellísima Margarita. Yo la guardaré. Acabemos. Si dan con esa mujer, traigánmela aquí al momento. El señor Don Melitón, noble Corregidor nuestro, hija mía, por honrarnos, hoy viene a favorecernos. Venga muy en hora buena. A fe que el mozo no es lerdo, bien echo el ojo. . Hola, Tío, tengo buen gusto? Y rebueno: Si la Margárita es joya, parienta, de tanto precio, que lágrima igual el Alba sobre nacarado lienzo no ha vuelto a verter llorando, ni el Mar cuajarla riyendo, no sin motivo en la Pila ese título os pusieron, que no es índice, es blasón; que no es nombre, es epitecto. Fantástica hablastes mente: el hombre es raro sujeto. Bien dijo mi padre, que venís a que disfrutemos favores no merecidos. Yo soy quien dice todo esto, y aunque por boca de ganso, que es la de mi Tío mismo. Oculto de esta cortina, oír lo que hablan pretendo, por si sabe que aquí estoy, y me buscan. . Harto siento venir a una comisión de gozo, y pesar a un tiempo. Gusto, y pesar? Sí, pariente: el pesar es un recuerdo, y el gusto es una noticia. En qué parará este cuento? En Italia a vuestro hijo, y hermano un mozo soberbio dio la muerte. Sí señor. . Hable vertido mi pecho en mi llanto. Perdonad, si a haceros memoria vuelvo. Qué es lo que ha latidos quieres, corazón, decirme? Fueron, para hallar al agresor, inútiles cuantos medios se buscaron, hasta que continuando en el proceso la justicia, ha averiguado la verdad, y en este pliego viene probada haber sido: Quién? Henrique, ese mozuelo hijo de Juana, a quien llaman la Rabicortona. Cielos, ya han llegado mis desdi- (chas a su más fatal extremo! que hubiese de ser su hermano el que en Milán dejé muerto! Quién decís, señor, que ha sido? Henrique. Aquel que es tan diestro en la Música? otro Henrique en Jerez no conocemos. Ni otro dolor, ni otra angustia, que se iguale a mi tormento. De absorto (ay de mí) no sé, lo que me está sucediendo. Ni es preciso lo sepáis, que yo estoy en el empeño de buscarle, aunque la tierra le oculte en su último centro, Que no haya en aquesta cuadra balcón, por donde cayendo, huya de unos ojos, que amo, y ya ofendidos los temo! Entrad. . Qué es aquello? Fuera. Yo os suplico, Caballeros, no me atropelléis, siquiera por mujer. Aquí traemos a la Rabicortona; yo fui quien la asió primero, no obstante que iba tapada. Qué dices? cuánto me huelgo! Y es esta la amistad vuestra? Yo quisiera pasar esto por vos; pero soy Ministro. Quisierais? . Sí Pues lo acepto. Ay de mí! que de dos modos, si la atropellan, me pierdo, o si saben que aquí estoy! mas, y más crece el empeño. Infeliz Rabicortona! Entre varios sentimientos, solo de mi hermano lloro la falta. . No haga pucheros, que antes debe celebrar tener yo un cuñado menos. Qué brutazo tan cabal! No, mujer, si no Áspid fiero, que engendraste en tus entrañas, para matarme el veneno: qué es de tu hijo? No lo sé. Oh, madre, cuanto te debol Sosegaos, señor Don Cosme, que eso no es para celebros, que no hayan mandado vara, y hayan entrado en Concejo; lo que hoy no quiere rezar, lo hará cantar un tormento: ay, mi Juana, ni aún tocarte!) . Páseme un puñal el pecho, un dogal mi cuello oprima, que la obligación cumpliendo de madre, no sacaréis de mi más, que este silencio. Llama al Alguácil Mayor Mastranzos. Voy en un vuelo. Vosotros cercadla todos, y asidla, que vive el Cielo, que ha de ir presa. Ya esto aprieta. Yo en mujeres no me vengo. Señor, si Henrique es su hijo, que le defienda, no es yerro, esa mujer. . Dios nos libre de dar entre Fariseos. Tío, ahorcarla por ahora, y podéis soltarla luego. No me pidáis, que abandone lojinescrutable, y lo recto de la justicia; y pues tarda mi Alguácil Mayor, marchemos con ella. Señor, cuidado, no se os escape de un vuelo. Qué es esto? aquella no es Juana? Ella es. . Pues, y cómo es esto? y la que está aquí tapado? Yo soy, señor, que saliendo en busca de tu Alguácil. los diablos de los infiernos por el aire me encajaron en aqueste paramento, y en mujer me han convertido. Conmigo este menosprecio? venid siguiéndome todos. Bueno está con manto el viejo. Ay! si como por de fuera, me ha mudado por de dentro. Venid, Vejete, venid. Yo soy la maza del perro de mi Tío; adiós, Novita. Cortés hombre! . Es un Camello. Cerrado quedará todo; y a vista de tal portento, seguiré al Corregidor, por si averiguar podemos algo de lo que intentamos. Ya llegó (ay de mí!) el tremendo puntos, en que saña, y amor se den batalla en mi pecho: AClavela. . Qué? Llama a ese hombre. Llegando a su vista tiemblo. Ahora me he menester toda. Si puede tener aliento el que os ofendió ignorante, y está a vuestras plantas puesto, para pedir, no el perdón, porque ese no le merezco, sino es que mi pecho abráis mil veces con este acero; sed cruelmente piadosa, pues mi infiel destino adverso quiso, que una sangre que amo, que idólatro, que venero; fuese: . No adelante pases, pues si me haces ese acuerdo, no le dará a mi hidalguía lugar mi aborrecimiento: huye de mi vista, vete. Cómo, señora, si luego que aborrecer me dijisteis, con esa voz me habéis muerto? Vos con ternezas me habláis? ignoráis lo que habéis hecho? Lo sé; pero no lo supe, cuando era dicha el saberlo, porque la acción se trocase, matándome a mi primero. En fin, vertisteis mi sangre? Ya en cambio, señora, vierto la mía en mi triste llanto. Ay, pobre Henrique! oh guerrero que así que le vi tan pulcro, dije yo, que era tan tierno. Échale fuera, Clavela. Cómo, si tu padre el clueco cerró puertas, y ventanas de todos los aposentos? Pues la gran resolución se inventó para un gran riesgo, ven al jardín, y a saltar por sus tapias le ayudemos: no puedo hacer más por vos. Ni yo, señora, con menos pagar acción tan bizarra, qué con ser esclavo vuestro. Qué va que hace este Poeta a las Damas metemuertos? , h , - Ya que me perdéis, Henrique, no hay si no ganar el tiempo, llevad salva vuestra vida. No podré, que en vos la dejo. Aún proseguís en delirios? No son si no sentimientos, que jamás podré olvidarlos, y no servirá el tenerlos. Sirviéndoos de escala aquella hermosa Estatua de Venus, que frisa con la muralla, saltaréis. . A ella protesto, que la recibo por madre del amor con que os venero: ampararéis, Cipria Diosa; un tan bien nacido afecto? Sí, hijo mío. Ay, Dios, qué espanto! Habló la piedra? . Y bien recio. No estoy en mí de asombrada. Vámonos de aquí corriendo. Deidad, que en mi amparo animas, ayudame. . Toma asiento sobre el Trono de esmeralda, que por ti dicen les ecos: Si es hijo de Venus bella, el que es amor verdadero, no es mucho que preste su auxilio, y su amparo tan tierna Deidad a un amante lamento. Bellísima Margárita, adiós, Prodigio el que vemos será de Juana su madre. Claro es, que aqueste embeleco es, porque habiendo Tramoya, se exorne el divertimiento. Adiós, y guárdate, Henrique, de mi furia, de mi ceño, de mi enojo, y mi venganza. Tu enojo es solo el que temo. Ven, hijo Henrique, que ya te saco libre del riesgo. Nos vamos, señora? . Vamos, que aunque airada le aborrezco a ese hombre por tanto agravio, no me pesa el ir oyendo: , . Si es hijo de Venus bella, el que es amor verdadero, no es mucho que preste su auxilio, y su amparo tan tierna Deidad a un amante lamento.
JORNADA SEGUNDA
Con que noticia tampoco me habéis podido traer de esa endiablada mujer? Desde que me volvió loco, en bellera convertido, con este gesto bizarro, y estas barbas de zamarro, ando en su busca perdido por vengar tamaña afrenta. De Henrique se averiguó, que a una Iglesia se acogio, donde parece que intenta hacer fuga. Inusitados acasos, entretejidos, miscelaneos, pervertidos, intrinsicos, y enetrados, piden que un Correpidor eleve a la quinta esfera su pandéctica fesera, no soy para eso el peor; y pues quiero examinar ese primero testigo de criado de ese amigo, Mastranzos, bien puede entrar. V. Si haciéndole vais la causa Ll ese enemigo mortal sis demanda criminal, que en esto quise hacer pausa si no es de oficio, advertid, que yo ante vos no me quejo, pues a mi brazo le dejo toda la acción. . Pues oíd, que para ovviar tal quimera, soy, en teniendo razón, Don Blas Pedro Melitón. Y yo Don Cosme de Herrera. Vengarse por propia mano, si justicia ha intervenido, no es en la Ley permitido. Aqueso es para el villano, que el que es noble, como yo, su satisfacción alcanza. Su riesgo tiene esa danza. Pues ese a mí me tocó, y sé lo que debo hacer; quedaos con Dios, Él os guarde: entre ese hombre, que ya es tarde. Venid. Qué quieren hacer de mí? que yo no sé nada, pues aunque a Henrique he servido, estaba ya despedido. Buenas noches, camarada. Señor: . No sois vos aquel, que al Henríquillo servia, y para su dancería le tocabáis el Robel? . Si señor. Escribe ahl, Mastranzos. Diga él su nombre. . Farfulla. . Por la puerta, y muy despacio. Yo sé de un hombre, que puede llamarse así: semia a Henrique? . Servía. Andaba en fiestas? . Andaba. Tocaba en ellas? . Tocaba. Salia de noche? . Salia. Acompañábale en cuanto hacia? . Sí. . Acabad vos. Señor, por amor de Dios, que no puedo escribir tanto. Le seguisteis en Etruria, en el Lacio; o en la Umbría? No entiendo a Useñoria. Ve aquí lo que me da furia: que esté este siglo tan zorro, que no entiendan elevado estilo perifraseado! Si señor, yo soy un porra. Si pasó a Italia con vos Henrique? . No fui yo allá, que le entré a servir acá. . Demonio, ya te da tos? escribe, maldito seas. Señor, no me has de dejar, ni aún siquiera respirar? Gusta de Damas no feas tu Amo? A una tal Margarita, que él a cantar enseñaba, dime, no la galanteaba? No es aquesa señorita hermana del que mató? Sí, hijo mío. En esta Villa: Ya él se va como canilla. . Es la que más estimó, si hubo entre ellos algo, que fuese amor: . Di sin embozo. Eso no lo sabe el mozo, yo soy la que os lo diré. Jesucristo! . San Ignacio! Qué espanto! Ay Dios, qué terciana! Pues por dónde entrasteis, Juana? Y el hombre que estaba aquí? Por donde yo entré ha marchado. Sábeslo tú? . Si ha pasado, ni lo sé, ni sé de mí. Yo no le he visto. . Ni yo, siendo así que soy visojo, con seis nubes en un ojo. Ya que mi fe os encontró con tanto proceso escrito, para inquirir una vida de hijo, y madre perseguida, yo os quiero solo. . Solito? sin testigos? . Señor, sí. Yo con mujer, que es tan bella quedarme a solas con ella, . Cielos, qué será de mí? vete, Mastranzos. . Volando, que aún ahora voy temiendo. De estarme reconcomiendo todo me estoy reventando. . Segura en vuestra hidalguía, y en vuestro alto nacimiento, fiarme de vos intento. Bien puedes, Juanica mía; mía dije? a perra boca! . Señor, si en sus Artes piensa, mi estudio es en la defensa de una prenda, que me toca; este no es mucho delito. Si lo es, o no, en la ocasión se verá (ay qué perfección!) . Una verdad solicito, que sepáis, y que se aplique al proceso, y su quimera: No fue a Don Sancho de Herrera aquel a quien mató Henrique. Cómo no, si está probado? Cómo la prueba ha mentido. Y eso de qué se ha sabido? Quedando aquí declarado, se quitará la ocasión de dudar, y presumir; y así dejadme escribir, y por mi declaración, que firmaré de mi mano, constará lo que ella dice, pues para que se autorice, suple el Juez por Escribano; mi deposición, que es cierta, hago ante vos? . La recibo por tal. . Pues mientras la escribo, id, y cerrad esa puerta, que no es razón, que se note, que siendo Juez, ni esperanza me das de esta confianza. Si no damos de cogote de esta vez, corazón mío, habéis logrado el vencer. Señor, ya podéis volver. Juana? . No soy Juana, Tío; un Sobrino, que se adoba para la Margaritilla soy, que sentado en mi silla me desnudaba en mi alcoba; no llaméis hembra al que es macho, Y el proceso (qué es aquesto?) que estaba en la mesa puesto, le has tomado tú, muchacho? Yo, señor? Dónde se fue Juana? Al Infierno se iría. Hay más fuerte hechicería! el juicio me volveré. En igual le vais perdiendo. De cólera estoy rabiando. Yo de frío tiritando. La causa que estaba haciendo, llevársela esta hechicera con tan no vista invención! iré a buscarla. . Alondón, que ya vuelto en tembladera, te sigue aquel, que esperó boda, que no se acomoda: O, maldita sea la boda, y el perro que la inventó! . La duda en un mal fatal moti va el mayor vaivén, pues ya es empezar el bien, saber la causa del mal. No cantéis más, que aún me ofende la Música. En eso has dicho, a cuanto puede llegar de tu tristeza el delirio. Yo lo confieso, Clavela: como Atandra no ha venido con vosotras? No sabemos por qué. Yo diré el motivo; pero antes haz, que me ajusten del tiempo, que ha que te sirvo, la cuenta. . Por qué, Clavela? Porque habrá un año, que vino Doña Atandra mi señora a servirte, y te ha cogido de forma, que ella se mama los guantes, los abánicos, casacas, excusalíes, encajes, cintas, vestidos, y aún toda tu confianza, siempre andando en secreticos con ella; y así, señora, yo esto no puedo sufrirlo, y para romper mis huesos, en cualquier parte es lo mismo, y con mujer como yo, no se hace esto: y tengo un tío, que va delante del Rey, en una mula subido, y vive Dios: . No des voces, Clávela, que no es estilo ese con tu ama. Es que a todas esa queja ha comprendido. Si supieras lo que es ella: Yo ya lo sé; pero dilo: Ay, memoria, aparta a Henrique un punto de mis sentidos! Lo que te voy a decir, es verdad, y los testigos aquí están, que yo, señora, no levanto caramillos. Acaba con tus misterios. No soy costal, ya lo digo: la dicha Atandra lo más del día anda en escondrijos, murmullando entre los dientes, hace oestos infinitos cuando a rezar la llamamos, y como duerme conmigo, la noche que he despertado. he hallado el lugar vacio: o ella es bruja, o no soy yo Cristiana. Qué desatino! a cuanto llega la envidia! Margarita? Padre mío. Ya vino el último lance, en que pueda dar indicio de la obediencia a tu padre tu prudencia, y tu cariño: C Hoy las capitulaciones entre ti, y entre el sobrinbo del Corregidor Don Luis, se vendrán a hacer. Qué he oído! hay pasión oculta mía! pues, señor, tan de improviso? Sí, hija, que al Corregidor sé, que de este modo obligo a que se avive la causa, que contra el bárbaro, impío Henrique se está siguiendo, pues sin que muera, no vivo. Ni yo viviré, si él muere: . Es posible, que en mi arbitrio venga a estar, que se adelante con mi muerte su peligro! No me respondes? . El viejo sabe apretar, que es un juicio. Señor, yo os responderé. Que no hay tiempo, te apercibo, para pensarlo. . Pues yo sin tiempo no determino. Vive Dios, si no obedeces, que has de acabar a los filos de este acero. . Señor, tente. Es padre o es basilisco? Oh hacer lo que yo te mando, o morir, sin dar indicios de que esté tu resistencia de parte de mi enemigo. . Infeliz de quién tal oye! . , . Señora:- Idos todas, idos, dejadme sola. . Voló: ella va a parar de un brinco al Hospital de los locos. Qué es esto, Cielos Divinos? de cuando acá una influencia mandar pudo un albedrío? no vertió Henrique mi sangre? sí; pero también es fijo, que no supo que era mía; con qué es reo sin delito? pero no he de aborrecer al instrumento preciso de mi ofensa? No, me dicen mis afectos que benignos abogan en su favor, porque templado el motivo, me acuerdan su rendimiento, su gentileza, y su brío, sus prendas, y:- Margarita. Atandra, mucho te estimo llegues a tiempo, que templa mi dolor haberte visto. Pues cuáles, señora mía? Temo, si de ti le fío, me riñas el padecerlo, y no me atrevo a decirlo. Ya sabes lo que en un año mi humildad te ha merecido de amor, y de confianza, y será el último signo de uno, y otro, el que confíes de mi lealtad tus designios. Todo esto es averiguar, si aún está su amor tan fino con Henrique, que es el ansia que él tiene, y quien me ha inducido a estar transformada, en donde cuanto le importa averiguo. A decir, que a Henrique adoro, no me resuelvo, yo finjo: . ese Henrique, ese cruel, engañoso, fementido, que fue mi Maestro: Espera, que ya de ti no confío. Cómo? . Cómo? si yo sé, que le quisiste, y te quiso no son esos epitectos propios. . Pues qué son? Fingidos, que mujer que amó de veras, nunca olvido de improvise Pues como debo llamarle. ni quien que le amé te dijo? No faltó en casa. . Lo creo: o criados, o enemigos, quien os fía su secreto, ciega está, o está sin juicio! Si le llamaras, señora, el obsequioso, el rendido, el amante, el desgraciado, que sin culpa ha delinquido, dijeras mejor. . No, Atandra, no dijera, que en el mismo instante, que de mi hermano se averiguó el homicidio, vuelto el cariño en rencor, hizo la sangre su oficio, y a embarazar sus disculpas sale al paso su delito; yo le aborrezco de muerte. Y eso es verdad? Aún me írrito de que lo dudes Señora, perdón, si te ofendo, pido: A fe, que lo que me niegas, . prontamente ha de decirlo una experiencia: Ama mía, me alegro de haberte oído. Por qué? . Porque no era justo te debiese un hombre indigno, ni una memoria, sabiendo que anda:- Qué? . Bien divertido. Dónde? . No lejos de aquí, Pues qué importa? ay dolor mío, . disimulemos! . Aún no da lumbre este primer tiro, pero dárala el segundo, si del Arte que practico válida, hago que sus celos, que en las noticias le pinto, con su incendio se apoderan de su vista, y de su oído, ̱, . . Bello objeto, que amante Ae nuevo sirvo, hoy será mi remedio mi sacrificio, puesto que aspiro a que de una mudanza se haga un olvido. Qué escucho! están voz, Atandra, no es de Henrique? Habrá venido, aventurándose al riesgo de cogerle los Ministros hasta esa casa vecina, donde, como ahora te he dicho, tiene nueva diversión. Pues cómo (estoy sin sentido) no embarazan las paredes lo claro que distinguimos su voz? . Serán los tabiques delgados. . A gran peligro está allí. . Y qué te se da de eso a ti? . Dar el aviso a mi padre, y que le prendan. Yo he de hacerte ese servicio. No lo permitan los Cielos. Querrás, señora, admitirlo, viendo cuanto él está haciendo, sin salir de aqueste sitio? Cómo, ni quien eres tú para eso? . Quién ha aprendido en la Mágica de Porta, que la contiene este libro, . a hacer mayores portentos, que Juana el nuevo prodigio de Jerez. . Ahora creo lo que en este instante mismo me informaron mis criadas de ti. . Pues verdad te han dicho. Dejando para después de tan nuevo, y exquisito caso la averiguación, Cielos, yo me determino a apurar este dolor. . Qué dices? A Que tengo bríos, que tengo valor de ver, como aquese fementido amante, traidor: Oe Ya empieza a confesar. Ah podido olvidar tantas finezas. Mira, si este es buen indicio. Si antes no te he adorado, o dueño mío, no es la culpa del alma, lo es del destino; que errante quiso, diese por entre luces con el Sol mismo. Ah infame! . Son celos esos No es si no afecto, nacido de mi vanidad. . Ya es ir poniéndose en el camino. 1. Pasad, señor Don Henrique, adelante. . No le he escrito mas coplas a esta tonada. Lástima es. . Es un perdido; pudiera ya con los ciegos haber ganado infinito a Jácaras, que las pagan a ocho reales y cuartillo, y no quiere. 2. Sois Poeta vos también? Oh! si me pico con una azumbre la vena, chorrea versos, que es un juicio, Farfulla es Petrus in cunctis, gran Poeta en desatinos. Clávela está allí también. Por la vecindad del sitio, sabiendo que había función, divertirse habrá querido; no es si no fantasma, que la abulta allí mi artificio. 1. Maestro mío, aquesas coplas me habéis de dar. . Bello hechizo del corazón, como puedo, cuando a vos os las dedico, negaroslas? . 1. De verdad? Yo con quien amo, y estimo, no miento. . 1. No seréis hombre No porque en amar soy risco. Vive el Cielo: Qué te inquieta? Ver que esté con tal descuido un delincuente. . De Amor? No si no es de su delito; celo es este. . Pon una ese, y serán lo que imagino. 1. Amigo Henrique, supuesto que desde vuestro retiro venís, porque os lo permite de la justicia lo tibio, a darnos tan buenos ratos de noche, yo hallo preciso no perder esta. . Por mi vamos, Alto a divertirnos. 1. Puesto que siempre tenemos instrumentos prevenidos, Henrique, hemos de danzar? No, que ya mi pecho hizo la mudanza que quería, y hacer otra no imagino. Oyes aquello? Ya falta sufrimiento a mi martirio. 2. Pues Discípula, y Maestro aquel paso, que es tan lindo; nos cantará de la Arcadia. Bien dice, y pues le ha sabido Clávela, en él cantará el papel del Pastorcillo: yo el paso acompañaré. Mejor fuera un fandánguillo de aquellos, que hacen chillar. 1. Yo por mí no me resisto. Ni yo. Mira que hablará por mí . en él. . 1. Y yo contigo. Sentémonos. . Toma asiento tú también. . Cielos Divinos, qué es lo que pasa por mí! Lo has de confesar, y a gritos. Montes de Tesalia: 1. Hondas del Cefiso: Si escucháis mis quejas: 1. Si oís mis suspiros: 2. Dad paso a mi dolor: pero qué! . Seré firme no lo dudes. 1. Extranjero Pastor, que hoy a este Valle venistes, a quién buscas? A quién halle algún alivio a mi cruel dolencia. 1. Y qué mal sientes? Una larga ausencia. 1. De quién? . De lo que amé, . Siento un volcán, que me abrasa, 1. Pú que un cuidado remedia otro cuida- (do. Es terrible tal cura. Pues durará, si la memoria dura, ese accidente fiero. Ay Pastores, sabed, que ausente muero a manos de un dolor un parasismo, con que yo mismo acabo con mí mismo; dentro (ay de mí!) de mi confusa idéa veo, que me ha olvidado mi autiguo amor, a quien le dan estado, que ya es forzoso, que a su gusto sea. 1. Y hay quién dure leal, y eso lo crea? Rómpase allá en tu pecho, quiébrese la cadena, en que tu amor se ha hecho cómplice de tu pena, llora para triunfar, que esa continua muerte conseguirá moverte a inclinación ajena, que del Amor Sirena presto te hará olvidar. Oh Atandra, qué batalla sufre mi corazón! . Espera, y calla. Ya sé yo, dulce objeto soberano, que el trocab almas tienes en tu mano, y así resuelto estoy, y auxilio pido. 1. Por piedad solo quedará admitido tu obsequio en mi desdén, que en fin ya es a otra beldad robarle una victoria, (gloria Pues ya toda mi terneza es blasón de tu belleza:- 1. Y ya todo mi albedrío será tuyo, siendo mío:- Alma no, no hay que dudar. Pecho, sí, si que has de amar. Que hay dolor, que da alegría: Que hay pesar, que en su porfía: (miro!! 2. No hay vivir, sin adorar. 1. Mira bien, que no te mudes, para hacerme escarmentar. No, mi dueño, no eso digas: 2. Que acabaron las fatigas, cuando Amor sabe durar. No puedo sufrir mis celos. Qué has dicho? aleve Henrique, tú:- , , . Divino amado imposible, , - la una, la otra material: Señora, dónde vas? si cuanto mirando estabas, se ha desvanecido ya. Y Henrique? Firme te adora, que esto fue ilusión no más, porque tu amor confesases? Y ya sabido? . Verás, como yo le hago feliz, pues obediencia me dan O todos los cuatro elementos, por lo que acordes dirán:- batalla se dan, en donde se fingen con dulce lidiar, la fuente el Clarín, y el aire el Timbal. az Y cuánto he visto? Era realidad, a no confesar tus celos; más confesados, no es tal. Oye, aguarda, escucha, espera, pasmo, o mujer, me dirás si es cierto, que fue ilusión, Lo es, lo ha sido, y lo será, bellísima Margarita, lo que no fuese mi mal, pues siendo el verte mi bien, aún juzgo, que no es verdad. Hombre, quimera, o fantasma, no acabas ahora de estar en esa casa vecina, adulando a otra beldad en mi ofensa? . Jesús, qué tentación de Satanas! de nuestro retraimiento no salimos, ni a orinar, porque cuando va a salir, de miedo se vuelve atrás. en dos cárceles se está mi corazón, discursiva perdona, si tu precepto de que no te vea jamás, rompo, porque tantos siglos, (como es un año cabal de ausencia, son tanto morir, que excede a mi tolerar; io mirar otra hermosura, señora, dónde tú estás? Ves imposible. Ah cruel, que abusas de mi piedad! Cómo abuso? todo el día se le va en Margaritear. En qué estado está tu causa? Tú, señora, lo sabrás. , . Que voces, y sombras . Yo? . Sí señora, pues aunque me quisiesen sentenciar a muerte, morir no puedo, si licencia no me das. Ay qué tarde sería eso! . más fuerza es disimular: Henrique, mi padre trata con suma celeridad darme estado con Don Luis. Pues sentenciado estoy ya. A bien que si a mí me ahorcan, mi misma cara dirá mi nombre, porque mi lengua un guante es de Franchipan. Con que siendo esto preciso, no tenéis a que aspirar: vete. . Es posible:- Qué dices? Qué es mi estrella tan fatal! No es más dichosa la mía. Dime: . No te he de escuchar. Mi bien:- . No te quiero oír. No puedes: . Cansado estás. Pues si es fuerza morir: Qué? . Quiero dejarme matar: de esta casa habitadores, . venid, venid, que aquí está Hentique vuestro enemigo. Calla, maldito animal, que si quieres horca, yo ni olerla. . Mira, que estás loco. Quién ya te ha perdido, como en su juicio ha de estar? cuantos pretendéis su muerte, Henrique está aquí llegad. (voces Qué es esto? quién da está V . Esto es, al tiempo que en el portal mi amo, y el Corregidor entran, trayendo al Bausan de tu novio, y los Ministros del Vicario, que a tomarte vienen el dicho? . Ay Cielos! esos hombres lo dirán, que ves embozados, puesto que mi turbación es tal, que solo para esconderme, lugar, y aliento me da. . Clávela, nosotros somos. Jesús, qué temeridad! ve presto, presto, esta alacena, que está aquí, os ocultará, que os han oído. , , . Demonio es esta mujer: C. De Henrique Jué aquel acento: tomad las puertas. . La voz fue suya; a mí no me engañará. Tío, vámonos despacio, no nos dé un tantarantán, que novio, y descalabrado será un mal sobre otro mal. Al ruido venimos todas. Posible es, que os persuadáis, que si él estuviera aquí, lo había de publicar? Por sí, o por no, cuanto huviese en la casa registrad, que yo oí su voz; y en tanto que todo lo examináis, suspensa, la diligencia a que venís, estará: venirse a la casa misma del ofendido, es tan gran osadía, que a mi honor le da muchó en qué pensar: qué esperáis? Señor, ya vamos. Canalla, dejadme entrar. Téngase. . Qué es eso? A señor en angustia igual pues está Henrique aquí dentr y no se puede escapar, venir a que useis con él de clemencia, y deis lugar a que su inocencia pruebe, que con más tiempo lo hará. En igual es libertarle mi intención, y escarmentar . quien tanto nos persigue. Y tú también presa irás, hasta volverme la causa, que me veniste a robar contra Henrique. Si señor, yo me vengo a presentar, y a padecer con mi hijo. Miren allí, qué humildad! cómo que está aquí sabrá? Primero, que nada, el hueco de esa alacena mirad: abre, Clavela. . Ay señor! no me riñas por San Blas, que ha tres días, que perdí la llave. . Qué recelar me da tu temor, no seas cómplice en una maldad. No es la fámula primera que es de su dueño imparcial: romped su puerta. . Ah señor Don Cosme, como intentáis, que aquí perezcamos todos? pues sabéis lo que aí está encerrado? Anda, embustera, que no nos has de engañar, ni libertar a un traidor. Señor, porque no acabáis la causa contra mi hijo, Don Cosme os quiere matar. Pues qué he hecho yo contra él? Habrá desvergüenza igual! señor, que no hay nada aquí. Ahora veréis si lo hay. Qué horror! . Qué asombro! Hay mis bragas, que se llenan de humedad! No hay nada, y tenéis dos fieras en casa? . No las temáis, que será ilusión. . Seralo; pero se hace respetar. La Leona del Retiro es la novia que me dan? Tío mío. . ̱. A la Azotea. . A la escalera. Al portal. Ea, venidme a prender; pero no, no volverán tan aprisa. . Donde, Cielos, mi temor me ocultará? Dónde las ansias de Henrique, señora, esperando están, y mi gratitud también, pues sé cuán fina le amáis, a despedirnos de vos. Juana, pues cómo aquí estáis? Cuando no he estado yo aquí? Ya ha mucho tiempo. No le ha, pues siendo Atandra, logré servirte en aquel disfraz, porque tu fe con mi Henrique fue mi empeño averiguar. No en vano la portentosa te llama Jerez, ya habrás inquirido, Juana mía, cuan fina mi voluntad, a desprecio de mi agravio, de mi dolor a pesar, le adora, aunque tan distinto sea. . No es si no igual. En qué? . En todo. Cómo en todo? Con el tiempo lo sabrás, Quiéralo Amor. No hay que hacer, porque lo ha querido ya. Tú lo puedes consideras; pero mejor será verlo: sígueme. Adónde me vas guiando? Al hermoso Patio de tu casa, al que bajar le hice huyendo, y en la fuente, que lo adorna, le verás por los cauces de sus ojos crecer cristal a cristal. Bastante le quiero yo, no me le encarezcas más; pero, ay Juana, que amanece, y temo que nos verán en este sitio! . A la Aurora, que es la que empieza a rayar, yo la embozaré entre nieblas: seguros los dos estáis. Esta es de la puerta falsa la llave, tómala, y sal con él por ella. Ah señor, fortuna es, que haya Hospital de locos en Zaragoza. Por qué necio? . Porque estás tan mudo mirando al agua, y suspirando a compás, hacer gestos a tu sombra, ya es locura; cuanto va, que sales diciendo un día, que eres Tamás Rovliltan? Si a Margárita he perdido, si ya con su voluntad se casa: Henrique, te engañas, eso no lo probarás. Qué alégrito volvió en sí, al punto que oyó arrullar su paloma! Ay dulce dueño del alma! con que si das tu mano, será violenta? Sí, Henrique, y por desear ̱z que lo sepas, vuelvo a verte. Ya es más cruel, y eficaz mi dolor, pues en mi pecho tu pena resultará, que a estar gustosa: Qué hicieras? Sufrir, morir, y callar. Hazte, Farsulla, acía aquí? Hágome, Juana, acía allá. Quieres estar divertido, supuesto que has de esperar a tu amor? . Quiero, y requiero. Pues llégate a aquel Rosal, que está junto a aquella reja; y a ella una Dama saldrá con quien hables. Si es bonita, la reja es la que hay de más. Ya la refulgente Aurora mide la faja Solar, y en su oposición las nubes obedeciéndome van. Céfiros, corred. 4 Corred. . Pájaros, cantad. Cantad. . Que ya mi esplendor empieza a brillar, 4. Que ya mi esplendor, Ce, quédito, ce, ta, silencio, ta. 1. Que si es impedir: 2. Si es embarazar: 2. Venturas de amor, la niebla, y su horror os hace callar. 4. Y luces, y sombras batalla se dan, en donde se fingen con dulce lidiar, la fuente el Clarín, el aire el Timbal. Y al combate de los tuyos, Dando, antes que logren uitarme la libertad, el cuello, y el corazón un cuchillo, o a un dogal. Si quien tanto (ay dueño hermoso!) i te debe, pudiera hablar en su favor: . Di, no temas, Mucho se tarda en verdad esta Dama prometida. Quién me atisva? Mas ya está en campaña; y es Clavela: yo soy flamante beldad. Farsulla, a qué estás aquí? A ver, que con madrugar, sacas, mi bien, un color de revés de cordoban. No se perderán dos casas si quieres matrimoniar. Acoto, dándome en prendas un abrazo. Estorbará la reja. Por entre hierros bien se puede. . No te irás sin él, Ay Henrique mío! como tu fueses mi igual, no fuera el primer arrojo; que hiciera una ceguedad. Todos los pasos me cierra mi adversa Estrella fatal! Ya el Sol, que la falda pisándome va pretende en mi huella la suya estampar: Céfiros, corred, Pájaros, cantad. Ce, quédito, ce, ta, silencio, ta. Qué infeliz es un amor, que no se puede lograr! Venga tu sangre en mi vida, y así te libertarás. Consolareme con verte, pues otro medio no le hay. Y de qué le sirve el ver, a quién no puede gozar? deja que huya de Jerez. Cómo huir? cuando me has dado palabra, de que no has de dejar la Ciudad, si yo no lo mando? Digo, venga ese abrazo. Ya irá. De luces nocturnas, que puede apagar, no queda en los Cielos brillante señal: Céfiros, corred, Pájaros, cantad. Ce, quedito, ce, ta, silencio, ta. Embebecidos amantes, ya la Aurora va a acabar su carrera, y del Sol baña al mundo la claridad, ya es hora de despediros. Qué tormento! . Qué pesar Cuanto me cuesta un a Dios! Y cuanto a mí un vete en paz! Que se van, presto el abrazo. Aparale. Aprieta más, hija mía, que la reja se ha abierto, y te saco acá: Ay, qué chula! . Arre, maldito, me quieres despachurrar? bujarrón de los demonios. Tú eres, Vejete Caifas? quién te trujo aquí? Algún diablo. A patadas morirás. Ay, que me hunde! Ven, Farfulla. Hechicerota infernal, si estas son tus diversiones, seguro estoy de pecar. Vamos, hijo. Ay, madre mía, que va el corazón mortal! Anda, Henrique, no seas necio, que todo se compondrá, en tanto que sabe el mundo, quien es en empeño tal Juana la Rabicortona. Bien se empieza a demostrar, Vamos por la puerta falsa, que ya amaneció, pues ya: , . Las luces, y sombras batalla se dan, en donde se fingen con dulce lidiar la Fuente el Clarín, y el laire el Timbal.
JORNADA TERCERA
Ea, infelice mujer, pues pretendes ser la afrenta de tu familia, según todo Jerez lo sospecha, hoy quiere hacer la honra mía la última diligencia. Señor, si es darme la muerte, según las presentes señas del acero, que me amaga, y el ceñor, que me amedrenta, no harás más que anticipar un triste alivio a mi pena, que a quien tantas veces matas, consuelo es, que de una muera; Primero que con tu ruina castigue tu inobediencia, he de acabar de saber lo que mi pecho recela; pues si lo que énola Ciudad le dice es verdad, no creas, que has de morir sola tú, sino es cuantos parte tengan en tu infamia. A mí me miras, señor? pues maldito sea el fruto de mis entrañas el día que estoy repleta, si yo se nada del madie. Quién te habla de eso, Clavela? trata de callar, y pon esa luz en esa mesa. Lleven los diablos mi cuerpo, como mi alma no se pierda, si yo: . No quieres callar? Callaré, y me iré allá fuera. Eso no, que de los cargos, que pronunciar no quisiera de tu ama, has de ser testigo. Señor, ya en mí no hay paciencia, acaba de hacerlos, basten misterios, que no aprovechan. Ven acá, infiel, con que no es causa de tu resistencia a la boda con Don Luis, (que es en suma sangre nuestra) su necedad, que confieso, su tosca, y mala presencia, y en fin, tu adversión con él? sino es el que loca, y ciega, de Henríquillo enamorada, (el hijo de la hechicera) de que te mató a un hermano, ni te ofendes, ni te acuerdas? en qué espíritu de bruto, en qué corazón de fiera cabe, que se ame, lo que es tan justo que se aborrezca? Como una mano, que aún dura facinerosa, y sangrienta contra ti, y contra tu padre, pues un hijo, cuyas prendas pudieran ser de mi casa explendor:; No te enternezcas, . corazón, que de agua ahora no has de ser, si no es de piedra; un traidor, un mal nacido, un villano: . Ten la lengua, te daré con dos palabras satisfacción, y respuesta: Yo quiero ser Religiosa. Yo no, ni aún demandadera. Hija del alma, qué has dicho? Señor, mi intención es esta; no sé que a las falsedades, que en esta Ciudad me inventan pueda dejar desmentidas, sino es viendo, que se truecan públicamente mis galas en las tocas, y la gerga. Dame, hija, los brazos, y perdona mi inadvertencia, que ya sé que Pueblo corto lleno está de malas lenguas; desengañaré a Don Luis, hablando en esta materia al Corregidor su tío, que hoy está con harta pena. Pues qué es, señor, la que tiene? ya puedo de esta manera . engañarle, y tomar tiempo. Hoy le ha venido la nueva, de que un hijo, que dejó criándose en Talavera; habrá veinte años, y más, y estaba en la inteligencia, de que aún vivía, al cuidado de un tío, a quien le encomienda, mientras él de una a otra parte iba de cataribera, murió en su primera infancia, sin que hasta ahora se sepa, pues el tal tío por ansia de pillar sus asistencias, solo a la hora de la muerte lo declaró. . Historia es esa bien rara. i. Pues ea, hija, en ti confiarme es deuda, mas no tanto, que quizás me salgan burlas las verás; quien ha de ser Religiosa, no debe hacer extrañeza de estar encerrada, porque lo que es la Clausura entienda. Malo como mil demonios. Tú estarás en esta pieza desde hoy, yo tendré su llave, y será aquí tu asistencia Clávela no más. No tengo de contradecirle, . sea lo que mandares. Ay, qué ansia! noche que pasa la Reina por Jerez, y la Ciudad se arde en júbilos, y fiestas, hemos de estar encerradas? Quien a la muy bachillera la mete en eso? . Ya callo. Cuando mi padre lo ordena V muy bien hecho está. . Señor, aí te busca una Extranjera a con un niño de la mano, y otros dos chicos acuestas. Qué quiere? . Dice que es cosa de una importancia tremenda. Di que entre; pero de noche ser cosa que importa, es fuerza. , s Oh sinoris de mía vita, ostí tenguí nochís buenas, diga voste, voste es el señor Don Cosmí de Herrera? Sí, yo soy, buena mujer. Fillo, fa la riverenza. Deme usted la mano abuelo. Yo abuelo? hay gracia tan bella de muchacho! . Este es petardo. . Pues qué quieres tú que sea? Sinorí, yo son istata en Flandria, in Ingaleterra, in Perpiñan, in Turín, in Alemaña, in Ginebra, y por la gracia de Dio soy di Nación Irlandesa; istando en Milán de asientí, tuví algunis chanzonetas con un Don Herrera Sanchí. Quién? Un Don Sanchí di Herrera, y de elles mi resultó tener un machí, y dos hembras. Mujer, estás en tu juicio? mi hijo dar en tal flaqueza, siendo un Santo? . O si sinorí; di nostra correspondencia aquistís son los papeles, qui non dejarán qui mienta, y las Fes de Bautismo de los hijos quí mi quedan, son estis. . Jesús mil veces! yo con tanta parentela de golpe? . Buenos estamos, toda una familia entera se entra en casa. . Avuelo mío, deme uste chochos, y almendras, Este es un cuento terrible, porque de mi hijo es la letra, en que se afirma su esposo; a habrá confusión más fiera! Quiere usted qué baile, abuelo? porque yo sé dar boltetas; mire usté. . Es muy donósito el muchacho. . Es como una perla. Si será esto verdad, Cielos? . el juicio se me trastrueca; de Juana no será entedo, porque contra la evidencia de estos papeles no hay duda, que no cabe en la sospecha: mujer, esperate un rato, que quiero cotejar estas firmas con las que yo tengo. . Haga voste lu qui quiera, menos el negar sus netis, que si hace tal, se condena; pero quieri estar presentí. No es fácil que tal consienta; mujer, sin saber primero: Qué hay Margarita? que sepas si soy Juana, que a tu padre le vengo a ambrollar la testa con quimeras semejantes, porque mientras piense en ellas no tratará de afligirte. Como no, si nos encierra noche de tanta función? No te quedarás sin verla, yo volveré; lo que ahora pido; señora, es licencia de venirte a ver Henrique, y el callar, ya es concederla: a Dios, y dile a tu padre, que quedando hecha una perra, viendo que de mi dudaba, no hubo quien me detuviera. Oye uste, deme uste el cuarto, que me ofreció, porque venga con uste, y llamase abuelo a cualquier señor que viera. Ven, te le daré, mi vida. Dónde tanta estratagema ira a parar? Ya está Juana empeñada en la defensa de Henrique, y de vuestro amor. Pocos ha de haber, que crean ser esto verdad. Las firmas, mujer, son esas por ellas; mas dónde está? . Fuese, y dijo, que luego daría la vuelta. En igual desconfiada, y en sus lágrimas envueltas no se quiso detener. Cómo no entiende la langua la pobrecita; creyó, que nos burlabamos de ella: andaré todo el lugar para buscarla, y traerla, que yo noshe de ver mi sangre a pedir limosna expuesta: (sin duda mi Sancho, antes de suceder su tragedia, hizo aquesta travesura: mas mozo, y en tierra ajena, no hay que espantar) a Dios, hija, que es forzosa mi asistencia con la Ciudad esta noche, que a recibirle de vuelta de Portugal, a la raya va la Divina Isabela, al Tercer Pelipe el Grande, y de paso su presencia nos honra; no tardaré. . Fuese, y cerronos la puerta. A tiempo que en la del patio repetidos! golpes sueñan. Por aquí quién llamar puede? Quién en fe de tu clemencia, soberana Margarita, habiendo rusado de aquella llave de la puerta falsa, que antes a mi madre entriegas, subí a esta pieza interior del patio por la escalera, y despechado a morir en tu favor, por las nuevas que me han dado. . Cuáles son? que si son malas, son ciertas) prosigue. Ay, mi bien, me han dichoy que nuestra correspondiencia sabe tu padre. . Es verdad. Hoy alnas nos deguella. Y, quién pudo defenderos? Alonso miente, y Juan niega: Y qué hubo? . Decirle yo, para que desvaneciera la impresión con qué venía, que la boda medio hecha con Don Luis, la conmutase, ebucediéndome licencia spara entrarme Religiosa. Claro está, de dos en Celda. Ay de mí! y con qué intención? Esa a nadie se revela. Nos queremos dar a Dios. No se dan hoy las doncellas adiós, sino a mil demonios, de ver que boda no encuentran. Sabes una novedad, Farfulla? . Dila, y sabrela. Atandra aquella criada de casa, viva, ni muerta no parece. . Y qué tenemos, que cargue el diablo con ella? Hacer mención, no le pongan esa tacha a la Comedia. Con qué en ese estado está? Sí señora, hizose nueva causa, y está en rebeldía para darse la sentencia. De qué? . De muerte. Ay de mí! Y eso es lo que me consuela, que habiendo de ser preciso A verte imposible o ajena, vida que no ha de ser tuya, qué perderé yo en perderla? Clávela, abre. Aquesta es Juana; aprisa ha dado la vuelta. Por la parte que entró Henrique, vengo a cumplir mi promesa, instimulada, de que cuando tu padre te estrecha, y aflije, no es razón, que él a aumentar tus ansias venga; cierto es que sentenciar quiere su causa, a quien atropella el Corregidor; mas si logro una noticia cierta, que estoy aguardando, y tarda, puede ser que se arrepienta, y tenga más que sentir, que no Henrique en su tragedia, y así ánimo, amiga mía. Pasada aquella primera idea de mi venganza, (pues fue casual la ofensa, A y sin saber qué se hacía) yo te confieso, que diera por libertar a tu hijo:- Qué has de dar? las experiencias de que le amas? son ya tantas, que ya sobran las que restan; y así mientras otro enredo urdo, que dilatar pueda este cuento, divertida te quiero, ufana, y contenta. Viva el tercero Pilipo, viva Isabel nuestra Reina. Co. Ay Dios mío de mi alma, Rque ya la función comienza, y no la vemos! . Yo tengo la culpa de que padezcas fu, y tu ama. Siente el motivo, y lo demás no lo sientas. A Dice Margarita bien, pues sin que de aquí se mueva, ha de verlo todo, con que no hay que sentir. Considera:- ̱ . De esta vez cargan los diablos Con nosotros. . Haya holgueta, y venga lo que viniere. Pues la Plaza iluminada yeréis dentro de esta pieza, (con todas las circunstancias, A que en una función tan Regia hace Jerez a la entrada de su Rey, y de su Reina. Qué miedo! Qué admiración! Viva la Augusta Isabela. Viva Jerez, viva España. Quién habrá, que esto lo crea? Ya iluminada la Plaza se ve de antorchas de cera, que a incendios burla el brillante resplandor de las Estrellas. Al son de Cajas, y Trompas los instrumentos alternan la marcha de las dos Guardías, la Española, y la Tudesca. De Jerez el Regimiento con plumas, y con libreas va a su Reina demostrando su lealtad, y su nobleza. Todo alegría el vulgacho, a gritos la manifiesta, que en noche de tanto gozo, es gala la borrachera. De la Reina el Coche pasa. Con los de la Camarera, y las Damas. . Todo va vertiendo magnificencia. Ea, divertios, que el aire también con dulces cadencias haré que os adule, cuando diga en mi aplauso la letra:- Viva Jerez, viva España, viva la Augusta Isabela. 2. . En dos Emisferios a Juana obedezcan brillantes matices, floridos Planetas: 1. Y Trompa mi lengua propone que triunfa de Circe, y Medea: 3. Supuesto que impera en Viento, y en Agua, en Fuego, y en Tierra. L , . Como no hay aquí una luz, muchachos? . Tu padre entra en casa; a la calle, Henrique. Adiós, mi bien. El defienda con mi vida tu esperanza. Alón, Madama. . Alón, bestia. Vamos, que aún aquí no paran las exquisitas ideas, que al asombro de Jerez le habrán de dar fama eterna, ella se saldrá con todo, pues ha de lograr su Ciencia: Que en dos Emisferios a Juana obedezcan brillantes matices, floridos Planetas en Viento, y en Aire, en Fuego, y en Tierra. ̱ . Trátate de conformar, pues es forzoso, sobrino. Tío, aunque soy un ppllino, sé como he de rebuznar; salir con la friolera, cuando rabio por esposa, de querer ser Religiosa una pícara embustera, es jácara, vive Dios, en que mi amor se atropella: yo me he de casar con ella, o si no, pego con vos. Buen gusto. Y de qué manera? Enviando, señor mío, un papel de desafío a la Dama la primera, a su padre vejancón, a vos que lo habéis tratado, al vecino y si me enfado, al Gallo de la Pasión. Mastranzos, echa de ahí ese loco, y quédate tú. Tiazo, yo me iré; pero guárdate de mí, que has de pagarme al contrarlo el hacerme enquillotrar, para haberme de dejar al piste como el Canario, Voy a ti, infame, atrevido? Venga luste; mas dígame: como se hallara usaste, si hubiera ya consentido? Mudó intención, y su padre ahora me lo declara. Pues la he de cruzar la cara por la leche de mi madre. Ah villano! A tal se arresta tu imprudencia! huye, que hoy te acogota. . Ya me voy; más Tiazo, para esta: . Un gran bruto es mi Sobrino, Es cosa desbaratada. Llégame esa silla, y puesto que cuando se llevó Juana los papeles de mi mesa, reservar pude la causa; ue por compulsa a mi mano que remitida de Italia, solos robó un principio, sen donde yo continuaba, Y estando ya fenecida, y en punto de sentenciarla, he de instruirme despacio, pues deseo que recaiga contra el malvado Henríquillo la pena capital: llaman, Mastranzos? . Si señor. . Mira quién es; si ahora me embarazan, una mala obra me hacen, que ya jurisconsultaba como hacerle al cantórcito, aún más, sunVle garganta: Oyes, quién o? . El señor Don Ginés Martinez. Qué hablas? el que fue Alcalde Mayor mío, cuando yo en Berlanga fui Corregidor? . El mismo. No es sno su semejanza, para el fin que solicito. Hay fortuna más extraña! a recibiros mis brazos saldrán. . Oh amigo del alma Don Blás Melitón de Arrieta! Qué es esto, vos en mi casa? Jesús, qué dicha! . La mía no me harto de exagerarla; vengo con la Comitiva de la Reina, y no pasara por Jerez, sin que os hiciese mi antiguo afecto esta salva por cuanto hay. La amistad nuestra merece fineza tanta. Os da este Corregimiento mucho que hacer? . Se trabaja no poco, ahora estaba viendo muy por menor cierta causa, que a no venir tan de prisa, sin duda la consultara con vos, porque es ardua cosa. Diciéndome vos, que es ardua, y no teniendo que hacer, amigo, de aquí a mañana, os he de cumplir el gusto, si es que queréis consultarla conmigo. . Y como que quiero; no si no es desperdiciara un tan venturoso acaso: muchacho, esa silla arrastra; sentaos, que la causa es esta: hola, que prevengan cama, y cena para mi amigo. Yo estoy con mis camaradas, no puedo. . Conformareme, pues eso menos se gasta. . No es este el proceso? Este es. Don Henrique de Gueyara Reo; Juez, Pietro Rapuchí; Secretario, Andria Piñata, criminal sobre una muerte: Válgame Dios! . Qué os espanta? Ser aquesta causa misma, cuando yo en Milán estaba, la que en ausencia del Reo, el Juez Rapuchí me encarga, defendiendo: . A quién? A Henrique. Pues vos pasasteis a Italia? Ahora salís con eso? no sabéis que era la Patria de mi madre y fui a cobrar mi hacienda? . No me acordaba. Ah mucho que no nos vemos, y siempre tuvisteis flaca memoria. . Yo os lo confieso. A vos esta patarata se os remitió, en que no hay Auto, ni probanza con probanza? Cómo no? . Cómo lo digo, y el que yo lo diga basta: quien viese hacer el delito, en el proceso no se halla, y en defensión treinta y tres dice el Guacino en substancia al capítulo catorce, que no estando en la plenaria ratificado el testigo, la vez que de oídas habla, sin que haya alguno de vista, su deposición no valga: Aquí no le hay: . Cómo no? uno con quien se trataba de pariente el muerto, vio el homicidio. . otra tacha, si es dentro del cuarto grado, textus in lege primaria, si vero quis dicat. Y si el tal Henrique dio causa a esta enemistad? . No importa, porque es tan grande esa falta, que no remueve lo inhábil, y enerva, cuanto declara: mucho es, qué siendo Letrado, ignoréis, que esto lo trata allá nuestro Antonio Gómez de resoluciones varias, tomo stercero, capítulo doce. No obstante, probada está, no solo la muerte, sino es también las palabras, que precedieron de injuria. Esas fueron pronunciadas por el Don Sancho de Herrera, que fue el muerto; y eso basta. para no imponerle al Reys la pena determinada, textus Jacobus Neobellia in tráctatu (a la larga)! a de defensione Reorúm, que empieza; si no se engaña- mi memoria, provocatus verbís injuriosís: . Ya anda: Excusatur homicidis. Vacilante, y trabucad! mipidea: viven los Cielos que mi intención sale vana Y esto lo dice la Ley, porque una injuria Aa le saca a un hombre de sí, e salva. Confiesoos, que os debo mucha Don Gnés, porque yo estaba en hacer un atentado. Jesús, amigo, y el alma? Con pagarle había cumplido. Eso es, si justificada la causa estuviese; pero noses nada lo que le falta: consta de aqueste proceso, que al tiempo de esa desgracia, no había más Español en Milán, que se llamara Don Henrique, y que tuviese apellido de Guevara? No hay tal justificación. Pues aunque no hubiese tachas en los testigos, aunque delincuente le acusaran los más vehementes indicios, todo en presunción paraba, con la cual no se le puede imponer pena ordinaria, y procediendo de oficio, sin que parte interesada pida, muchísimo menos: El Farinacio os acaba (en su Prajís criminalís) con la Doctrina Cristiana, de afirmar, que en condenarle, vos a vos os condenabáis. Forzoso es verlo mejor. Eso quiero. Que se escapa, seguidle. . Tenedle. Muera. Señor ahora esta carta me ha dado para ti un hombre de malditísima cara, y una gran nueva te traigo. Cuáles? . De prender acaban a Henriquillo los Ministros. Ay de mí! mas como vaya . yo a ampararle nada temo. Fortuna ha sido, le hallaran fuera del Sagrado: pues os vais con prisa tanta? No es posible detenerme. . y un loco de cualquier p . . Corred, que ha entrado en la de Don Cosme. (casa Qué es aquello? quédese ahora reservada esta carta, y ven Mastranzos, que si ha entrado donde claman esas voces, ya seguro está; perdóneme Juana, que es antes mi obligación. Cayó el ratón en la trampa. z Donde tan apresurado vas, Henrique? Adonde infausta mi estrella me trae; mas miento, mi acento, cuando la infama, que antes feliz me conduce a dar la vida a tus plantas. Y yo también, que del Pisy, de mi amo soy la maza. Seguidle. . Malo va esto. M8 Qué es lo que tu voz turbadla pronuncia? qué ha sucedido? a es Que viniendo con el ansia de volverte a ver me siguen los Ministros qué siempre andan V en acecho de mis pasos, y en el camino me alcanzan; pude desafirme de ellos, y estando a mucha distancia la Iglesia en que estoy, fue fuerza, que apresurado me entrara hasta aquí. Esta casa es donde entró. Amigos, cercadla por todas partes, en tanto que detérmino allanarla. A no haberme anticipado a venir, no hubiera entrada para mí; mas ya la ha habido. Ay, que nos sucede, Juana, la última desdicha! Estando en el mundo yo, desmayas? . No faltará hechicería con que esta maldita Maga nos libre. . Escondeos los dos en esta pieza, y no salga ninguno, sin que yo avise. Ojalá que me pegara invisible contra el techo, convertido en telarana! Señor Don Blás, qué alboroto es este? vos con vara alta en mi casa, y con Ministros? Mas os sirve, que os agravia esta heción; aquí está Henrique. ̱. Qué decís? . Interesada Jois en que le halle, señora, aopermitid, que las estancias más escondidas registre. No haréis tal, cuando se ampara de la casa de mi padre. Si esa fuese acción hidalga de tu sangre, ayudaría tu intención; pero ha villana, que es hija de tu pasión! Por él debe la borracha de querer dejarme a mí. Nadie pase de esta raya, si no quiere escarmentar para siempre. . Ah buena alhaja! (cariño, disimulemos) qué es esto? tú me amenazas? la primera has de ir. Si pillo al Farfulla, por las barbas del Cid, que me ha de pagar el abrácico de martas. . Entrad. . Advertid, señor: No obedecéis a mi instancia? pues Espíritus impuros, en quien domina mi Magia, a la voz de mi conjuro la Tierra sus senos abra, el Aire brame a silvidos, Rayos de las nubes caigan. No podemos, que el permiso del Cielo ha llegado, Juana, hasta aquí de obedecerte. Qué horror! ( . No haréis lo que os manda mi voz? No, que Inteligencia superior nos los embaraza. No oís, que una voz tremenda la responde? , . Y aún mezclada con el furioso estampido del trueno. . Sulfúreas llamas cruzan el aire. . Qué asombro! qué espanto! . Ay desventurada de mí! que ha venido el día, en que mis Artes se acaban, en que mi poder fallece! Caso raro! . Cosa extraña! Hombres, brutos, peces, fieras, saves, flores, vientos, plantas, y cuanto el Orbe visible en sus ámbitos abraza, este es castigo del Cielo, que el que en las cosas contrarias a la Cristiana Doctrina ha puesto su confianza, al mejor tiempo le falten, para que los ojos abra: ̱̱ Yo confieso mis delitos, señor, y a tus pies postrada, pido que me los castigues, que una pasión fue la causa de volver a ejercitar las Artes do mi olvidadas; Qmuera yo, y perezca el cuerpo, porque ganándose el alma, mí mi congoja, mi pesar, mi desaliento, mi ansia, mi confusión: Mas ay Cielos, que ya el corazón desmaya, el espíritu flaquea! y no es mucho (ay desdichada mujer!) que le falte todo a quien Cielo, y Tierra faltan. C. Desmayose. Hay madre mía! V el amor tuyo me saca A a entregarme a mis contrarios, pues yo de tu mal soy causa. Todo se ha perdido, Cielos. Ah perro infame, aquí estabas? ven a la horca. Qué más horca, que ver tus barbillas canas? Marchad con Henrique en tanto que esa infeliz recobrada vuelve en sí. . Señora, adiós. El corazón se me arranca. Esto remató en tragedia. Yo conseguí mi venganza. Vamos, Hidalgos decidme, y si aúnono ha salido de casa el señor Don Cosme de Herrera. . Qué se le manda por usted? que yo soy ese. Bésar, señor, vuestras plantas. Quién sois? Don Sancho de Herrera hijo vuestro (si ya el alma no os lo ha dicho) el más feliz, (o padre de mis entrañas!) pues os vuelve a ver, después de navegación tan larga. Qué escucho! suspendeos en la llevada de ese hombre. . Rara novedad! Si no eres sombra, ilusión, o fantasma, que después que de Milán vino tu muerte probada, te me apareces en hora feliz vengas. . Yo pasaba a Philipinas, según te escribí, dejé mis galas, y caballos en Milán a un esclavo, que llevaba de muy malas propiedades, el cual, no olvidando usarlas, tomó mi nombre y fue el que mataron, que a mi llegada, de vuelta a Milán, lo supe; no has recibido mis cartas? Ninguna; hijo, abrázame. Señor, mi vida restauras. Sancho mío, qué te veo? Dame los brazos, hermana. Y a vuestro cuñado en cierne. Margárita, estás casada? No, hijo mío. No lo está, mas se me anda y se la anda. Ea, Henrique, ya estás libre. Ahora infame te ahorrara yo a ti. . Qué gana te tuve! Quién vio fortuna más alta, que la mía? . Cielos santos, dónde estoy? Ya volvió Juana en sí. Y yo, pues que la prisa se acabó ver esta carta deseo: Muy señor mío, porque yo estoy deshauciada de la vida, y en la hora en que la verdad se trata, os aviso que el mancebo Don Henrique de Guevara es vuestro hijo; yo le hurté, cuando en Talavera estaba en cas de vuestro pariente, el que todo esto lo calla, y a Juana se le entregué, que aceptando su crianza, le hizo pasar por su hijo, con ánimo que heredara el Mayorazgo del pleito en que su marido andaba: Sus señas son un lunar, que tiene en la misma entrada (del brazo izquierdo; a ver, hijo de mi vida, y de mi alma, Padre, aquí está. Es una Estrella. Si señor, y la más fausta. Juana, qué dices tú de esto? Que es verdad, cuanto mi ama la Conejera te escribe, y que quiso esa Gitana salvarse; yo crié a Henrique, (ya, señor, se sabe cuanta pasión engendra el criar por eso tuve callada esta historia, y su defensa me ha costado hacer tan raras maravillas. Los prodigios se amontonan. Ya está hallada la forma, señor Don Cosme, con que a la Ciudad se acalle su murmuración, supuesto, que lo mismo en dicha tanta es un hijo, que un sobrino. Qué oigo, dichas! Esperanzas, hoy os lográis. Margarita, a Henrique tu mano blanca le da. . Y a mí, señor mío, que me den treinta patadas? Eso es lo que tu mereces. Llegó la hora deseada. im Volviose egloria mi pena. Dulce sin del ausencia amarga. Cobré mi prenda perdida, Ya hay heredero en mi casa. Sancho, y no tuvisteis hijos en Milán en cierrandama? Yo, señor? . Fue una de mis invenciones, que yal acaban con las Artés que estudié, pue desde hoy he de olvidarlas, que teniendo la piedad de que adelante no vayan en castigarmel, un Convento será de mi vida extraña asilo desde hoy, en donde, trocándola en buena, y santa, tantos errores enmiende. Clavela mía, me alargas la pesuña? . Allá va, hijo, toma. . No envidio la muula: Y aquí, Senado, da fin, sea verdadera, o sea falsa, del asombro de Jerez la Historia, aunque mal hilada. Dadle a la Rabicorrona un vitor, o dos palmadas.
