Texto digital de El arca de Noé
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Antonio Martínez de Meneses, Pedro Rosete Niño y Jerónimo de Cáncer
- Atribución estilometría
- Pedro Rosete Niño Probable
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El arca de Noé. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/arca-de-noe-el.

EL ARCA DE NOÉ
JORNADA PRIMERA
Sierpe, o luz, aunque presumas, si eres sierpe, en tus espumas esta flecha teñiré; y si luz, te apagaré con el aire de sus plumas. Monstro, al ardor que derramas, vuele este arpón menos ciego, escamado estás de llamas; más templarale tu fuego, si le embotan tus escamas. Hijos, visteis? Mi atención vio un fuego que se movía, Y a que fin los arcos son? Yo esta flecha despedía. Yo le tiraba este arpón. Al cielo, ingrato desvelo, en esas luces recelo, que algún aviso se encierra; estimáis las de la tierra, y os enojan las del cielo. Estas soberbias ansiosas, suben, y bajan aquellas eficaces misteriosas; y siendo cual veis en ellas las de la tierra ambiciosas, puesto que por alumbrar, todo su fin es subir, las del cielo habéis de honrar, pues no bajan por lucir, sino por aconsejar. Con estas armas, siguiendo la caza en el monte estaba. Y yo también tregua haciendo, mientras el Alba asomaba. Y oísteis allá el estruendo? Noe, mi padre, y mi dueño, yo presuroso venía a contaros el empeño, en que al discurso ponía la grave imagen de un sueño, cuando un rumor repetido, que estremeció el Horizonte, desde el aite hirió mi oído. Lo mismo vi, y dejo el monte de este asombro conducido. Pues ya que tales portentos se han confundido en los vientos, y alegre el día ha llegado: Jafer, di lo que has soñado. Padre, hermano, estadme ate- tos. . Viva Cam. Mas que accidente me ataja. No veis la gente, que sigue a Camnuestro hermano? Que natural tan profano, mal joven, hijo imprudente, con obediencia remisa, siempre me pierde el respeto, de todo hace escarmo; y risa. Ya en hombros el vulgo inquieto le tray, y su nombre avisa con acentos repetidos. Viva Can siglos ufanos. h , Peso mucho, Ciudadanos? pues no os deis por entendidos. Tus locuras manifiestas, necio, cansándome van. Si vos os cansáis, que harán los que me han traído acuestas. el La gente que ha conducido Seráfila, que gozosa a ser de Jafer esposa de la Ciudad ha venido. Alegre el banquete espera, que aquesta boda promete: yo dije, aunque haya banquete, es como si no le hubiera. Que esta edad, la carne toda nos veda, todo es legumbres, libre harase de ongos la boda. en la edad presente, es la de un galgo honrada plaza, pues se come lo que caza. O quien fuera galgo un mes! regalada prevención será el ver las mesas llenas de coles, y berenjenas. Si apelo a las frutas, son de contrarias condiciones; pues sin poder reprimillos, lo que estriñen los membrillos, lo relajan los melones. Pues si hay castañas, notorio es su beneficio, ya dentro de un hora no habrá quien pare en el desposorio. Los navos, aunque son buenos, por ventosos insufribles son pronósticos terribles, que siempre amenazan truenos. Carne, señor, de este afan nos librad, o solo a mí me haced galgo: llegue aquí, y dijeron, viva Cam, que es digno de aclamaciones. Cesen tus palabras vanas, la divina ley profanas con libres murmuraciones; mas ya, Seráfila bella, llega. Luego no es copiosa mi paréntela enfadosa. Bartena viene con ella mi madre, Adá mi mujer, y Celfora mi cuñada. Será mi suerte envidiada, pues que llego a merecer de vuestra hija el dichoso nombre, Los brazos me dad, y a lafer, mi hijo, hablad, que hoy ha de ser vuestro esposo. Vario ha estado el ciego Dios, puesto que asistió hasta aquí, como vencedor en mí, y como vencido en vos. Pero de hoy más, en los dos, uniendo en lazos dichosos, efectos tan poderosos, iguales son los partidos, los dos somos los vencidos, y los dos los victoriosos. Esa piedad, que a mi amor justamente satisface, con serlo vos tanto, os hace más hermosa, que el favor crece al deseo, y su ardor el fuego encender procura: el fuego, luciente, y pura la llama engendra en su esfera, la llama en vos reberbera, y aumenta vuestra hermosura. Esposa, el sumo poder nos premia. . Es de todo autor. De Sen, mi hijo el mayor, es Celfora su mujer; de Cam, en vínculo santo, también esposa, y mi nuera es Ada. Así no lo fuera. Qué os cansa? Que viváis tanto, pues aunque sois, dando señas, de que el demonio os atiza, para todos quebradiza, para mi duráis por penas. Solo estás bodas nos quedan. Y si no hay dificultad, celebrense en la Ciudad, porque hallarse en ellas puedan. mis deudos; aquesto ordeno, para que pierda Nacor . la esperanza de su amor, viéndome en poder ajeno. El daros gusto, es preciso; pero en tanto que partamos, a lo del monte volvamos, que Jafer contarnos quiso. Di la ocasión, que traerte pudo desde el monte aquí? Y agasajo para mi será. Pues fue de esta suerte. Salí ayer, antes que el Sol sus rayos trocara en sombras de estos albergues, que habita nuestra familia copiosa en los campos Damascenos, heredad de Dios, tan propia; que de sus manos labrada, dio con férriles lisonjas aquella primer cosecha, cuya sementera logra abundantes frutos, tanto, que ya el mundo es troj angosta en mil y seiscientos años; porque nuestras vidas todas son racionales espigas, que animados granos brotan. Pisé la falda, que al monte le sirve de verde alfombra, del arco, y la flecha armado, instrumentos, que nos consta que halló Lamecipero tarde, pues la envidia, y la discordia ya entonces habían hecho arma ofensiva; y traidora del gueso de un bruto; quien de verter sangre la forma pudo hallar, si no la envidia? pues vemos, que es tan mañosa, que en su mano una quijada con agudos silos corta. Llegué a la empinada cumbre, cuya cabeza frondosa, forma de palmas, y cedros. penachos que la coronan, Viendo desde su eminencia esa Ciudad populosa, primer población del mundo, que fundó Caín, y toma el nombre de Enoc, su hijo, no parecido en las obras al otro Enoc nuestro abuelo, que de una caliginosa nube arrebatado, vive donde los hombres le ignoran. Adelante paso, al tiempo que de una presa, que emboscan descubridoras las ramas, con breve estruendo me informan. Veo un corpulento bruto, de los que en sus puntas corbas con letras vegetativas los años que viven notan. Gamo veloz, huésped rudo de aquella maleza tosca, por lo feroz tan gallardo, que a ser del bosque lisonja bastó, y siendo todo junto una admiración vistosa, cada parte en él distinta, granjeaba por si sola mi atención; pues parecía su desmesurada forma un edificio animado, su carrera presurosa un soplo, que alienta el Austro; su piel de colores toda, un prado por el Abril; y en maranada, y ganchosa su testa por el Diciembre un monte desnudo de hojas. Prevengo el larco, la cuerda gime, y aunque el aire corta, para con su ligereza la flecha fue perezosa. Pruevo a seguille; y la noche o estorba con que al cansancio, y al sueño me rendí; atended agora un grande enigma en ideas, un raro prodigio en sombras: y no extrañéis, que dormido, tantas señas reconozca en sueños a nuestros padres, Dios sus secretos informa. Y así, no es la primer vez, que el cielo ha hecho notorias en las ideas del sueño sus grandezas misteriosas. Vi un río, que imitar pudo a ese, que ese Hidra espumosa, que cuando muere de rabia, muerde al mar con siete bocas. Negras las aguas, y santo, que juzgó el alma dudosa, que con ser deusa la noche, líquida corrió en sus ondas. Mucho concurso de gente su margen pisa arenosa, y a unos de otros distinguían los trajes, y las personas. Cual la grave frente ciñe de un cerco de oro, que adornar la luz encerrada en piedras el llanto cuajado en conchas. Cual con largas vestiduras, que a veneración provocan, en rigurosas hogueras quema sagrados aromas. Unos en las diestras manos doradas varas informan; otros, vestidos de acero, plumas al viento tremolan. Aquellos en vejez fría; canos ibiernos denotan; y estos en jovenes años, verdes primaveras logran. Por la tenida corriente iba pasando esta tropa, cada uno depor sí, saliendo tan a su costa a la otra orilla manchados de las aguas tenebrosas, sin reservarse ninguno, ley pareció, y ley forzosa, pues que no la dispensaban la majestad, ni la pompa. Vuelvo los ojos, y atento miro una mujer, que copia en lo blanco del ropaje las purezas de la Aurora. Su cándidísima frente de todo el Sol se corona, sin riesgo de su blancura, quién vio la luz tan ociosa: de cuando acá los ardores nevados copos perdonan las luces tan desatadas, que liquidamente undosas en forma de arroyos bajan, despeñadas de si propias; y los ampos tan enteros, que con los rayos se rozan. O fue el trocar los efectos demostración imperiosa, o las causas naturales so alteran unas con otras; pues que vi al Sol derretido, y a la nieve abrasadora. Su manto era un cielo breve, por la deidad que le apoya, no por ser azul, que allí solo es la fe quien lo nota, y en presencia de una ciega, todos los colores sobran. Cuando ha de serclaro el día; no bermejean, no asoman líneas de clavel, y nacar, rasgos de púrpura, y rosa. Así sus cabellos sueltos por el manto en hebras rojas, siendo dorados celajes, serenidades informan. A sus lados las estrellas son lucientes mariposas, que aquella sagrada llama incesablemente rondan. Un Joven con una pluma, o la describe, o la copia; ayudándole a beber los rayos que le enamoran: Una Águila de hito en hito que aronita a tanta antorcha encoge amarillas garras, y eriza pardas garzotas. Esta divina mujer se acercó a la peligrosa corriente, y cuando arriesgaba tanto albor en tanta sombra: Un puente, que de las aguas la espalda cerúlea doma, abriendo un postigo breve, que a los demás no se otorga, la preservó de aquel riesgo, sin duda para ella sola se fábrico, y es preciso; que mujer tan prodigiosa, por el puente que la libra, tenga inmortales memorias, que un privilegio de piedra, no habrá envidia que le rompa, Una voz oí, que dijo, esa, que el indulto goza, y los demás, que del río las oscuras aguas cortan de un hijo de Noe, todos han de proceder, y agora el que ha de ser, determina el cielo que se conozca; pues el que vieren los otros; que de un laurel se corona, por soberano decreto de Prole tan venturosa, será feliz Parilarca, calla la voz que me informa, huye aquella fantasía, lláman me mis dudas propias, venzo el sueño que me impide, dejo el monte que me embosca, refiero aqueste suceso, la prueba aguardo dudosa; pues el ser progenitor de aquella mujer heroica, preciare más que el Imperio, de cuanto el Sol arrecola. Hasta que el cielo sentencia pronuncie tan singular, en los tres ha de dudar esta honrosa competencia, Yo de aplausos venideros. no puedo hacer mi cosecha; pues muerto, que me aprovecha el bien de mis herederos? la acción que yo tengo, doy al que la quisiere. Fiel, la verdad dirá el laurel. Que tan feliz padre soy, que en un hijo mío, el cielo tal sucesión fundar quiere! Y porque más triunfo espere, sea este cendal, o velo, si premio no, seña muda, del que elija el cielo santo, y Jater le guarde en tanto, que se declare esta duda. Aunque bien tan superior no me toque a mí esta prenda, lo que dure la contienda, me servirá de favor. Para no dudar mi muerte, que más desengaños quiero, en la prenda que le he dado hallan su examen mis celos. Jaser meexcede en acicha, y así en su brazo aquel velo, en fe del triunfo es bandera, que está tremolando al viento. Por lo oculto de este bosque a examinar mis recelos he venido, sin ser visto, y ya que los doy por ciertos, y que en mí no han reparado, que es nu principal intento, por no hacerme sospechoso, me vuelvo a trazar los medios de mi venganza, y su agravio; porque en su mismo desprecio sea estruendo escandaloso el que fue amante silencio; que a los fuertes decendientes de Caín, no es bien que opuestos los hijos de Ser, nos quiten las dichas que merecemos. . Si va en méritos, demás de que por mayor prefiero, no soy el que de mi padre, obedeciendo el precepto el tabernáculo santo labré, donde a Dios le hacemos adoración, retirados en los paramos desiertos, por huir de cuantos hoy viven; pues confunden ciegos la religión con los vicios sacrílegos, y soberbios. Para ese fin, yo no truje los incorruptibles cedros, de cuya inmortal nobleza es angosto archivo el tiempo. Yo de mujer tan divina, ser antecesor merezco! Yo soy digno de alcanzar tan honrosos privilegios. Después de mi padre ocupo el primer lugar. . Es cierto? mas no da la mayoria la edad, si no los efectos, y el que fuere el venturoso, habrá nacido el primero. Yo con humildad compito. Yo con vanidad pretendo. Pues porque veas, hermano, que no blasono soberbio, y que humilde desconfío, de mi parte yo te ofrezco el laurel. . Es cobardía. Es faltar merecimientos. Adónde vas? . A cortalle, por sí me le diere el cielo. Es ya excusado las ramas, o nunca visto portento, han bajado a coronarte. al tronco, al sumo decreto estendio los verdes brazos con racional movimiento. Que de señales me dais, Señor, de los juicios vuestros. Ya que con ese presagio se han explicado los cielos en tu favor, deja, hermano, que te adore mi respeto; op pues de aquella voz, en ti escuchando estoy los ecos. Qué haces lafer: Mientras nace aquel Sol, que vi en el sueño, anticipados celajes. en su oriente revetencio toma el cendal, pues venciste. Cómo de veros me alegro a los dos tan convenidos; y a ti, Jafer, tan sujeto al que es tu hermano mayor, no diera Chan este ejemplo. Es dañosa la soberbia. Ya os acordáis, que en el cielo se perdió tanto Ángel puro; eran bajeles, que al viento las libres velas tendían. Por eso Dios formó luego de maciza tierra al hombre, para lastrar con su peso aquestos segundos basos, que echaba al agua, y fue acuerdo sabio el hacerle de tierra, labrar un rostro; un modelo de un diamante, es vano impulso. Pues si un pedazo pequeño salta, no hay modo, en el barro mejor se enmiendan los hierros, mejor señala el buril, diamante; el Ángel soberbio era, que brillava hermoso, con soberanos reflejos saltó, malogró el disinio: mas del barro Damascono hecho el hombre, se asegura este peligro, que siendo blanda la materia, puede el artifice supremo labrarle de muchas veces, hasta dejarle perfecto N Partamos, adonde alegre se efetve el casamiento, y vaya Semadelante agora, a elegir el puesto mas decente al sacrificio, que abemos de hacer primero, que sin Dios no hay buen principio. Ya tu mandato obedezcoae oe Empezad a camina vosotras, que aunque me quedo arras, bien podré alcanzaros. El camino perderemos sin vos, pues vuestra presencia viene a ser el norte nuestro. Señor, subiro a la cumbre, adonde arcanos secretos me rebeláis a pediros por el mundo. . No es entero el placer, si tú nos faltas. Sus muchos delitos temo. Qué nos dices? Qué respondes? Porque señales de fuego, vuestro castigo amenazan: Vamos a lograr mi dicha. Queda en paz. El cielo os guíe: la persuasión de su ruego no la oí, que aunque den voces, y ya que del desvelo son los humanos afectos mudos, cuando está con Dios ocupado el pensamiento. enjuga el Mayo, lo que el Alba llora, por estar tan vecino a la Ciudad de Enoc Para el divino sacrificio elegí sitio decente, y ya la leña, en cuya hoguera ardiente que otro en mi oposición sea el dichoso para que nuestro celo signifique, voz la llama será, donde se explique el rico, en cuanto eprendoy solicito. religiosa elocuencia, Pues la encina, y el roble, siendo villanos, con impulso noble su verde pompa rinde por tributo: al fuego cada tronco se convida, en mi poder lo fundo, y para ser en Dios la preferida, porque llegue a cortalla presuroso, qui como el vieto las mueve, cada rama parece que es un brazo, que me llama. goz No llegaran tan presto mis hermanos, y así quiero gozar de estos ufanos pu verdores, pues el sitio lo consiente, al descanso provocan blandamente, la con los matices graves, la primavera alada de las aves con acordes olores, la fragrante armonía de las flores, y con el dulce estruendo que acrédito esos arroyos, que por el delito partid, que ya os voy siguiendo, de murmurar tal vez les pone el cie- lo Hoy tendrá tu amor el premio. grillos de plata en cárceles de hielo. Como ya media el día, los ardores del Sol cobrando van fuerzas má. yores, de la pasada noche al sueño apelo, contra su llama inmensa esto le sitva al rostro de defensa. En este verde prado, donde agora ha , Que me usurpe Jafet con firme empleo la dicha a que aspiraba mi deseo, no soy de esta Ciudad el poderoso, Ya sea vanidad, y ya apetito, prevenida la tiene mi obediencia, por más que la razón cierre la puerta, que empresa a mi poder le sale in- cierta, al hacedor supremoy absoluto, y en cuantas poblaciones tiene el se lo mundo que aunque todos se dan al precipicio, compitiendo en peligro tan dichoso, siendo el desorden ley, Monarca el no Quien vicio. so, quien como yo, confírmenlo expe a riencias, goza tan anchurosas preminen- rocías, pues como en vano a tanto bien as- piro, Jafer me impide a mí, pero que miro! No es el que allí está durmiendo, que lo dudo, el cendal mismo que mi enemiga le dio, me da bastantes indicios, y otra vez desde su brazo, como cruel basilisco; enviándome está a los ojos venenos arrojadizos; que haré, que dentro del pecho tengo un infernal abismo de celos a. , Dalle la muerte. Qué traidor impulso! ánimo. elo, Cómo piensa que es lafer, por la seña detérmino sro invisiole aconsejarle les, a tan sangriento homicidio, rzo que si muere Sem, agora le interrompo los disignios con a Lios; pues quiere que sea progenitor, y principio de aquella mujer que aguardan o, oso para mi agravio los siglos; pues de la naturaleza ito. soy el común enemigo. Muera, pero es gran traición, rta, estando un hombrerendido e ine al sueño, dalle la muerte. Quién ama, a cualquier delito se él se arroja, que amor es ciego, los celos vengativos. Razón mi discurso tiene, icio, que imprudencias, que delirios ca el no causó amor; mas que culpa tiene Jafer, no ha sabido mi amor, pues porque le mato, mi loco rigor corrijo. Muerto te desembaraza el lugar que ocupa vivo. Pues tanto me persuades, dime; pensamiento mío, que gano en esto? Una dicha. . Podré alcacarla? Es preciso . Seréfeliz. Si le matas. . Quién me apoya Su peligro. . Y lo atroza Disculpas tiene. . Cuáles so? Tus celos mismos. Bien me adviertes, pensamiento, muera Jafer, mi enemigo. Solo con esto lo estorbo. No es Jafer, cielos divinos, sino su hermano; que el aire casualmen te ha podido derribarle de la cara el embozo. . Así resisto tus fuerzas. Quién si no tú pudo competir conmigo? Este festivo alboroto me llama. Aquí me retiro, pues que despierto. Ya llegan, salilles quiero al camino. Su riesgo fue contingente solo por hacer mentido la prenda que vi en su brazo, enigma que no descifro; mas Jafet, que ufano viene, desde aquí mis celos miro. Qué importa, que de este dano estorbes lo ejecutivo, si en más seguros empeños ya mis amenazas libro: mi engaño reina en el mundo, y soberbio, y atrevido. de las culpas de los hombres torres contra Dios fábrico. Aunque te permite Dios, porque le tiene ofendido el hombre, que le despeñes de un abismo en otro abismo, Noe, y sus hijos son buenos. Tú verás, que los derribo. Voy a vencer ese riesgo, pues del celo persuadidos. has de ver, que a Dios invocan en humildes sacrificios. . De la permisión de el cielo me valdré, contra ellos mismos, y contra todos, y agora para lograr mis disignios tomaré forma aparente, por introducirme amigo de Nacor; que así le engaño, de verle tan divertido, Nacor no ignoró la causa. Como tan mal le resisto, no es mucho que mi cuidado se explique por los indicios; mas tú, que lo notas, dime quién eres? Soy de un vecino pueblo habitador; los ocios quuéniles me han traído a ver la Ciudad de Enoc, adonde después que asisto, supe tu amor: . Di mi pena. Yo he de procurar su alivio, disponiendo; que te premie Serásila. . Si ha elegido. por dueño a Jafer. No importa, de su agravio han de ser hijos traidores hartos de amor. Mi muerta esperanza animo: venid, venid al templo, donde a todos propicio dispensa la fortuna su oráculo divino: cómo te llamas? . Ángelio. No hay premio a tal beneficio. Y los demás? Ya el amor sin distinciones a los dos nos hizo iguales. Ya en vez de teas nuciales ardieron los corazones, y ya en vos mi dicha fundo, y por págaros ufano, daros quisiera en mi mano todo el Imperio del mundo. Si desde el purpúreo Oriente, lecho donde el Sol despierta mis desengaños, advierta . Nacor, pues está presente, al ocaso aljaba fría de tanto abrasado arpón, adonde las sombras son pardos límites del día: el cielo con poderosa mano, señora, me hiciera, por mayor suerte tuviera, Jafer, el ser vuestra esposa, pues dos causas hallo en vos, por vos mismo os di mi fe, y por hijo de Noe; el gran Privado de Dios. Ya sois mi absoluto dueño. Será el más feliz estado. Falsa esperanza me has dado, Yo saldré bien del empeño. Celebrense aquestas bodas con fiestas, y regocijos. Razón será, que invoquemos primero al cielo divino, y entran bien las alegrías, después de los sacricrificios. Dos linajes hoy habitan en el mundo, el de los hijos de Caín el uno, el otro tuvo origen, y principio a de Seth, su hermano menor; de este nosotros venimos, y siempre en él se ha observado en los concursos festivos el sacrificio, heredada costumbre de siglo en siglo. Los dichosos descendientes del gran Caín, no vivimos con tanta limitación. El deleite siempre ha sido nuestro Dios, pues le debemos más frecuentes beneficios. Si veis, que toda la gente de la Ciudad ha salido, y en alegres pasatiempos ocupa este verde sitio, porque queréis señalaros con religiosos indicios a vista de todo el pueblo? Preguntadselo a ellos mismos y veréis lo que os responden. Qué es lo que elegís, amigos, el sacrificio, o los juegos? No es tiempo del sacrificio. qué escogéis? e. Fiestas, y juegos Bien se ve, que los inspiro. El pueblo tiene buen gusto. Siempre sois con Dios remisos. . Ya le aguardamos. Ya la porfía es en vano. Si no puede hacer su oficio el efeto, en Dios tiene la intención su lugar mismo. Pues ha de haber juegos, vaya el que tengo prevenido: los músieos instrumentos lleguen, que aquí son precisos. Jubal, su inventor bien haya pues tuvo tan buen capricho. sentaos. . Ya su adoración esta vez a Dios le quito: y esos míseros mortales dados al ocio, y al vicio toda la campaña ocupan; pero si yo los asisto, más tropezarán: Nacor, después te veré. Confío de tu industria. Y con razón; que adios con el hombre irrito, para que sentencie al mundo al último parasismo. . Ya sabéis, que nuestro avuelo Enocinventó el estilo de escribir Nadie lo ingnora. Pues fundando este principio, no causará novedad a ninguno el ver, que escrito con fatal declaración, venga el juego en este libro, que un curioso Ciudadano fue inventor de su artificio, el juego tiene por nombre: el Oráculo divino de la fortuna, y también proberbios entretenidos, Pues todos atended, que ya le éxplico. Esta primera coluna, siete Planetas reparte, Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Venus, Mercurio, y Luna: pero aunque su efeto esconden, y en forma de tabla vienen todos sus números, tienen que a otras hojas corresponden. Cada uno persuadido del que más apeteciere, elegirá el que quisiere: y en habiéndose elegido, el número que está en frente del Planeta se verá, y con él se buscará la hoja correspondiente. Pues hallaremos así con duda breve, y sucinta, una pregunta distinta, en cada hoja de por sí. Y quedarán descifradas, que la música a ser viene. el oráculo, pues tiene las respuestas estudiazas. Si no es la forma importuna; el juego empezar pretendo, que llama con dulce estruendo el templo de la fortuna. Estos si que son juegos festinos, pasatiempos, y alegres regocijos Diga Nacor, . Yo elegí al Sol. . De su luz guiador, iró donde ha señalado, el numerondice así. Qué aguardo, males, o bienes, vuestra pregunta es aquesta; Oráculo, que respuesta para esta pregunta tienes? u. Poco debes a tu suerte, pues con crueles indicios te amenaza un elemento, que es tu mayor enemigo. Estos si que son juegos, Un elemento no niego, que es mi enemigo el mayor, pues elemento es amor, por lo que tiene de fuego: no salió el proberbio vano, aunque en burlas se interpreta. Sem, tú no escoges Planeta? Primero elija mi hermano. Sea Júpiter. . Ya informa el número, y fácilmente la plana correspondiente hallé, dice de esta forma. Seté Rey. Qué loco error! Porque más le celebréis, en el proberbio hallaréis otro imposible mayor. La tercer parte del mundo, te promete tu destino, y será un Leon coronado, decendiente de tus hijos. Estos si que son juegos festivos pasatiengos, y alegres regocijos. u , En mudezcan los acentos, y cesen a un tiempo mismo, aquí la música, y juego, allí el desorden, y el vicio; pues que toda esa campaña es con errores distintos, teatro en que representan la gula, y el apetito: torpes hijos de Caín, hay de vosotros! . Indicio de algún estrago es tu llanto, dinos señor, el motivo. Que pena te ocupa el pecho, pues no cabe en su distrito el corazón, y a la boca sale exhalado en suspiros. Porque viertes las centellas, que con veloz precipicio van a parar a esa nieve, dónde apagadas las miro? Noe, que nos trae de nuevo con sollozos, y gemidos? Alguna vejez cansada de su venida colijo. Mas que viene a reprendernos. Haga en ti la voz su oficio. Di la ocasión que te mueve. No lo dilates remiso. No afectes tanto silencio. Puedan mis ruegos contigo. Oíd; que para explicarme ya las lágrimas reprimo. Yo vi a Dios, dije mal, que aun- que retrata en las aguas el Sol su faz luciente, y allí se deja ver, mas se recata, si le examinan en su cerco ardiente; y así, que humano lince se dilata a esa profundidad resplandeciente, yo no vi a Dios, ni pude en mortal para que a vuestros oídos st velo; pero su luz reberbero en mi celo, deslumbrada mi vista se divierte de aqul inmenso piélago de ardores, . Para cuando es el castigo? salió una voz que dijo de esta suerte: . Esto sufro! . Dónde vais? Noe, ya llegó el plazo a mis rigores lo sufre un Dios infinito, ya mi piedad emira se convierte, humanos no tembláis pues yo vi atento. . Vaya al despoblado sitio, estremecerse el monte algrave acecto donde vive murmurado. toda la tierra (trance riguroso!) fábrica una arca, que salvar pretendo . Nosotros no. tu familia en su cóncabo espacioso, . Que remiso, y mientras llega el término, y suspendo pues mirad, si es Dios piadoso, de las aguas el ímpetu espumoso, en ti escuché del mundo la malicia formó este globo terrestre, el severo pregón de mi justicia: que será ver aquese azulsemblante a cada cosa fue echando con desufada novedad manchado, su bendición, dio principio, negro el aire, la tierra vacilante, de la naturaleza apoderado, el líquido elemento en breve instunto ondo sepulcro, marmol dilatado, de tanto cuerpo el piélago profundo adondeescriba Dios, aquí fueel mundo No envano como avisonos exorta el estruendo que asusta el horror ciego y aquella sierpe que las nubes corta culebreando en círculos de fuego: paró, aunque sea la distancia corta, tienen lugar el sacrificio, el ruego mul poderoso es Dios, para enemigo no aguardéis al rigor de su castigo. Con mentirosas patrañas ha interrumpir ha venido nuestros gustos Ciudadanos, no os reis de lo que ha dicho? En buena locura ha dado. Gentil despacho ha traído. En la Ciudad entraré, siempre porfíe mi voz. y en tanto que en sus visos, y colores Na no as de entrar. . Estos delirios efectos son de tus años. y queréis que yo me vengue? borraré al ombre en agua confundiendo . Que en fin no me habéis creído? Nosotros sí. . que prudentes crió a los Astros divinos, y con agrado distinto y ser al frío elemento del agua; mas no bendijo el día en que le formó callo, y como desabrido desdeño con el silencio la obra, que a su infinito incomprensible poder, como tenía previsto, que habían de ser las aguas instrumento ejecutivo, para castigar el mundo con enojosos indicios. No le parecieron bien, pues como siempre han valido tanto las misericordias con Dios, a sus ojos mismos aún siendo justos, no son agradables los castigos. Dejémosle, pues nos cansa. Yo vuestros pasos imito. Yo voy siguiendo a mi padre Los dos hacemos lo mismo. Rigores del cielo temo. Glorias de amor solicito. Qué ostinados en su daño. Que ciegos en su peligro. Cantad, pues prosigue el juego Llorad, pues llega el castigo. Estos si que son juegos festivos, pasatiempos, y alegres regocijos
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Seguidme todos. I Adóndo? de entre los ocios nos llamas de el sueño, en cuya quietud ningún sentido trabaja. Con obediente silencio sigo tus mudas pisadas. Para que, Ángelio, me quitas de dormir, a lo que llaman pierna tendida, y descoses con las tijeras de el habla de el vestido de los ojos las dos vivientes pestañas. Escuchadme. Qué nos quieres? Qué nos dices? Que nos mandas? maulero de ente once, y mona, que con esa luznos andas a deshoras escarbando los montones; que levantas el sueño, y de entre él a todos, como a unos trapos nos sacas. A grande acción os provocó con esta antorcha gallarda Nacor, que a los bellos ojos de Seráfila te abrasas, siendo tú mismo de ti el sacrificio, y el ara Fares, que la Ciudad al tumulto te aventajas. Escucha, y oíd todos, atendiendo a mis palabras. Ya veis aquel edificio, que ha tantos años que labra ese engañoso Noc con nombre de Patriarca. Ese que fijó en la tierra, los alientos embaraza de el aire, cuya labor nuestros oídos infama; pues de cada vano golpe ociosa dotrina saca. Nada de cuanto nos dice es posible, señas vanas lo acreditan; porque Dios la vez que se denotara vengativo a las ofensas de el mundo, no le acabara de una vez; porque alí propio se contradice, que haya hecho del nada este mundo, para reducirle a nada, lo que costó diligencia a su cuidado, no acaba. Eternos son esos cielos, en cuya móvil campaña tanto ejército de luces por su general aclaman al Sol, que incesablemente por tantas regiones marcha. Pues porque habéis de pensar, que a la tierra se aventaja el cielo; si tierra, y cielo constan con igual substancia de una misma diligencia, y de una misma palabra. Ni aún el hombre que crió para morir se desmaya, todo su ser, en la muerte, porque su individuo esmaltan: porción ponderosa, y leve en el cuerpo, y en el alma; esta vive, aquella muere, porque Dios, que al hombre ama en lo más vil le deshace, y en lo más noble le guarda. Supuesto, pues, que no son posibles sus amenazas, y solamente ocasionan la burla, que hacéis con tanta razón, y sobra el aviso, adonde el crédito falta. Esta noche solicito, que abrasemos esa rara providencia infructuosa, que solamente la labra la ostentación, sin provecho, y el poder, sin importancia, Cual de vosotros, amigos, intentara con esta acha Lánarle fuego a ese leño, DE pues con eso se en parazan los efectos de el asombro, desvaneciendo la causa. En el mismo campo estamos, donde silvestres moradas habitan Noe, y sus hijos, menos tú, que en tantas varias diversidades de gustos su hipócrita vida infamas. Cual de vosotros, repito, pues tan cerca se repara ese prodigio, se atreve, pues no sirve para nada, sino para horror, adarle principio a acción tan bizarra. Vuele en caducas pavesas aqueste Delfín de tabla, que ha tantos años que anuncia esta universal borrasca. Para que de nuestros ojos este asombro se deshaga, para que de nuestro oído cese el estruendo que causa, y para que de esta suerte, si puede tanto mi traza, no deje ningún recurso a ninguna vida humana. Dices bien, muera en incendios. Bien dices, acabe en llamas. Pues yo a quemalla me ofrezco, porque como soy de casa, le sé bien las coyunturas de el cañamo, y pez, que traba como vizma toda parte, que se hiende, o que se casca. Pues toma está antorcha. Venga. Que a lo ardiente de mi saña no es permitido matar; y aunque ese es cuerpo sin alma, ap es prenda de estimación en la idea soberana. Llega. . Qué aguardas? Qué esperas? Agora con sideraba, si por milagro de Dios, estuviera dentro Ada mi mujer, que era gran dicha. A eso solo te parabas? Fuera cosa para mí de grande gusto que malla. Anda. . Camina. . Ya voy que es esto, venga mi acha. Qué prodigio! Qué portento! Pese al cielo, que lo causa. No se hiciera esto con un canecillo de moatra. Qué asombro? . Que horror! Qué pena! Dicha pareció soñada, pues se fue de entre las manos. Flecha pareció vibrada, de quien es pluma la cera, de quien es arpón la llama. Y en el blanco azul de el cielo, astro, o saeta se clava, Aquesteraro suceso me ha dejado absorta el alma. Suspensas me tiene el caso las acciones, y las plantas. De qué os turbáis? y orio De este asombro. Parécete, Ángelio, chanza lo que nos sucede? . Acaso ignoráis, que Nochalla primera fuerza en los astros, virtud primera en las plantas, y que puede haber sabido por accidentales causas nuestro intento, y haber hecho a instrumentos de la majia el prodigio que os confunde, para que penséis, que es rara inobediencia de los cielos, que vuestros pasos ataja. A eso me atengo. Eso es cierto. Pues no ha de valerlenada, y ya que el día comienza en el regazo de el Alba a comunicar sus rayos. Ah credulidad humana! Y se malogró este intento: esta noche he de abrasarla por mi mano; agora entremos. a profanar esa Arca, que de nuestros pasos tanto ese caduco recata. Pues yo vuelvo a la Ciudad a traer juegos, y danzas, que os alegren. Pues entremos. Me conformo, camarada. Ningún prodigio os asombre, en- trad,pues. . Entremos. . Vaya. Ay de vosotros, mortales Este es mi padre, que anda gimiendo de flor en flor, llorando de rama en rama. Pues entrad, no le escuchéis. Que de deleites me aguardan. Pues yo voya la Ciudad. Ya nos parece que tardas. Ha, nunca atendáis, humanos, al riesgo que os amenaza. Hijos, esposa mía, Seráfila, segunda luz del día. Adá, Celfora hermosa, hijos de Dios, en cuya voz piadosa en ajena región cada clemento; venid, venid, que os llamo indiferente; y en la travada guerra A tus voces, esposo. A tus gemidos. Acudimos turbadas. Vénimos obenientes, y asustadas. a porfías de helarte, y de el trabajo? Que desconformes ecos, o que agravios resuenan en mi amor, que en accentos extraños, desde tus labios. Qué accentos destemplados. crece en tu pasión, y en mis cuidados hoy (escuchad) me dijo Alimán de tus voces he venido Noe, dichoso hijo de Lamer, arrebatado más, que conducido. nortesvocales de mismudas huellas llegó el último día, que con los Ciudadanos en sus deleites, y festines vanos acompaña su trato, sus costumbres, y vida. Qué accidente! Qué dolor tan profundo! Qué lágrimas! . Qué penas! desde el Rley generoso, Ay de el mundo! mientos. Dinos, padre, la causa. Oíd atentos. Si mi dolor consiente ya os acordáis, amadas prendas mías, de aquellos tristes días, que a Cometas el cielo perturbado toda la varia gran naturaleza. amenazaba al mundo el postrer ha. Tú luego, en quien se funda confundiose violento mejoráis vuestro nombre, (bre: y vimos en su equivoco accidente pues llama a los demás hijos del ho el fuego desatado, el aire ardiente, a lágrimas, y a voces igualmente. desas las aguas, líquida la tierra. (to Ya os acordáis también de aquel precep- de el inmenso concepto de Dios, Conduciedo los pasos los oídos ya obedecido de esa fábrica ilustre, que ha crecido al último destajo Aquella mismavoz, que ha tantos años atendieron cobardes mis oídos, advirtiendo del daño a mis sentidos. ya de el mundo, que obstinado Y por el viento han sido tus que rellas tus avisos tan ciego ha malogrado: Adónde Camse esconde? (de; o cuanta es la maldad, familia mía, Tan ciego a su apetito correspo cuando de Dios rebelde la criatura borra el cariño, y la piedad apura. Llega (prosigue) al colmo de ese empeño, que al aliento de el aire, Hay hijo ingrato. . qué pesar? leño a leño en su distante esfera esmordaza de cañamo, y madera (ea Ay última desdicha de la gente! Dios te manda, i te ordena, que en el Ar cuatosilvestrebrutoel mundo abarca al más plebeyo, y menos valeroso. Perturban tus medidos pensa. Cuanta habe la región del aire peina, desde la más vasalla, hasta su reina. De cada especie incluyas lo que basta, para propagación de aquella casta; que yo conduciré desde su clima juntar lo enternecido a lo eloquente, cada individuo, y racional que ani- ma su instinto; o su rudeza el ser primero de la edad segunda, encierra tu familia, y al precepto de Dios, no contravengas, ni al decreto permitiéndole al deudo, o al amí go, que por ti se reserve de el castigo, que solo libra de las ondas fieras; tú, y tu mujer, tus hijos, y tus nue ras; y advierte, que su brazo deter- mina dentro de breve tiempo la ruina. Dijo, y penetrando el aire el dueño de aquella voz, me dijo, temblando el eco; porque como mundo soy, dentro de mi resonaron todas las iras de Dios. Ya aqueste cuerpo terrestre, de quien es pecho su unión, de quien son brazos los montes, de quien aliento el vapor, de quien son venas los ríos, de quien es cabeca el Sol, yace mortal en sí mismo, hasta el cercano dolor, cuando levantado el pecho, no le quepa el corazón, cuando esperece los brazos, con uno, y otro temblor; cuando afloje en sus alientos su tarda respiración, cuando revienten sus venas, y se anegue de su humor, y cuando titubeando su cabeza, la atención le hagan perder las nubes, y las aguas el color. Padre, Noe, cuyo nombre no en vano significo descanso, puesto que en ti hace el Budo tu mansión. Jafer, cuyo nombre heroico se interpreta dilación, en fe de aquellas Provincias. que ha de propagar tu amor Sem, en cuya gran prosapia por tanta demostración infalible se asegura mucha humana redención. Supuesto, que nuestro hermano con su mala inclinación sigue las desatinadas huellas de Ángelio, y Nacor, nosotros a tu obediencia trabalemos desde hoy, en darle fin a esa obra, que ha tanto que comenzó, dándote Dios el modelo, tu mano, en cuya labor han crecido los avisos, que ningún mortal creyó Yo misma, esposo, yo misma he de acompañarte. Y yo bendiciendo vuestros años, asistiré vuestro amor. Logremos, pues, el aviso, puesto que somos de Dios escogidos. . Ea, hijos, a trabajar, que yo os doy a todos en nombre suyo su gracia, y mi bendición. Tomemos los instrumentos y rematemos, señor, la obra. s. Vamos. . Tened, que descompuesto rumor dentro de el ara se escucha. Los Ciudadanos de Enoc con tal desacato hacen más bárbara su irrisión. No creamos a Noc, que es un caduco, y su voz dice lo que no le pasa por el pensamiento a Dios: creamos huestro apetito, gocemos de su favor, que esta es vida, y esta es flor, que las otras no. No le creáis, que es un loco. Tienes, Ángelio, razón. Holguémonos, y vivamos. Esta es vida, y esta flor, que las otras no. . Salid sucesión maldita de el primer parto feroz de nuestra primera madre de aquel Caín, que estrenó los dos aleves delitos de el homicidio, y rencor. Salid de ese puro alcázar, que la gran preservación de el mundo ha de contener vagando el líquido horror de las aguas, que han de ser contra vuestra ostinación fieles ejecutores de la justicia de Dios. No machéis con vuestro aliento de ese leño el resplandor. Bárbaros. . Ciegos. Viciosos. Pues quién os dice, que no, lisonjead los oídos. con esa dulce canción. Esta es vida, s Cesad, pues ves que a mi llanto llevo el contrapunto yo, y tu mayorazgo infame de el fratricida traidor, pues le hereda las malicias tu bárbara ime linación. Ya comienza mi buen padre el ordinario fermón. Escúchame. Qué me quieres? Ponte a la puerta desde hoy de el arca, que de las fieras has de ser registrador. De qué fieras? De infinitas, que para propagación a ella han de concurrir por misterio de el Señor. Yo registrador de fieras, harto tengo que hacer yo con mi mujer. Qué decís? yo fiera? No si no no. Pues tu obediente, Jaser, tanta varia diversión de animales acomoda a quien infunde razón el cielo, y desde sus climas los conduce a esta región. Ya te obedezco. En los ojos de Seráfila mi ardor tantas veces se repite cuantas con distinta acción ella mira sin cuidado y yo atiendo con pasión. Presto, Nacor, de sus brazos gozarás con mi favor. Triunfa luego de mi pecho. Del tuyo ya triunfo yo, an si pudiera de todos los que por divino amor . se han de librar de el castigo. Que tardáis a la labor, hijos, que el plazo se llega. Qué plazo? La inundación de el mundo. Linda locura. Qué desatino! Qué error! Vamos, Celfora. Ya os sigo? . Ven, Serafila. Ya voy. No vienes, Can? Ve tú, Ada, mientras que tendido yo sobre la hierba descanso. Y dime, hijo, es razón, que duerma el marido, mientras la mujer trabaja? no; haz algo bueno algún día ve a acompañarlos. Ya voy. Hasta tus hijos te mosan. El malo, los buenos no. Qué ilusión, Noe, es la tuya? Tú verás, si es ilusión. Yo bien sé que no lo es. Ya en el confuso rumor con atinado tropol sueñan los golpes, que son ociosos ecos de el yerro, a quien el martillo hirio. Pues que aguardan vuestros pechos, con tan grave ostinación, si de los labios de el cielo es cada golpe una voz? No es posible que la escuchen, que le suena al pecador el vicio, como armonía, y el aviso, como horror. No me dejaran dormir pese a los golpes, que estoy de ballar hecho pedazos. Ha bárbara acusación, que a la condición de el malo no le ha de bastar su herror, y hasta la virtud ajena le ha de hacer oposición. No créemos tus locuras. Ay de vosotros. . Mejor puedes decir, ay de ti! No es posible, que tu voz nos persuada. . No puede errar la idea de Dios, y fuera yerro pensar, que fue del mundo criador, para serrvina de el mundo. Si ingrato, a quien le crió, corresponde, porque causa habéis de pensar, que no; puesto que para arruinarlo, le basta menos acción: cuanto ya de haber faltado materia en su creación, a haberla agora, que aunque la potencia superior de su brazo es una sierpe, es más creible, que hoy le destruira de algo, quien de nada le formó. Y esa es piedad. Es justicia. . No por mi casa. Eso no, que a ti por familia mía, quiere preservarte Dios con providencia, porque entre los justos; que son tus hermanos, que ha de ser. cada cual progeniton de justos hijos, tu seas de malos antecesor; porque luzga la virtud de el vicio en la oposición. Y esa es providencia? Y de tan rato primor, que permite, que haya malos de piedad, no de rigor; porque a no haberlos, no hubiera materia para el perdón. Par Dios, mi padre lo dice, como que tiene razón. No os persuadís? No queremos. Pues vosotros, ya que sois. obedientes, hijos míos, pedid por todos, al son de esos roncos instrumentos: misericordia, que yo haré lo mismo con todos. Misericordia, Señor. Vosotros, embarazad. aquella funesta voz. n Amor, deleitos, y gustos. misericordia, Señor. Misericordia, Señor. Solicitamos. Pedimos. Al mundo. A tu indignación. Vamos a nuestro ejércicio, Esperad, cuerpo de Dios, que me dejáis olvidado, no arrepintiéndome yo. Ven, Cam. Que ño me creéis. Qué facilidad! Qué error! Dejadle para un caduco. Repetid esa canción. Repetid, hijos, también esa digna petición. Solicitamos al mundo deleites, gustos, y amor. A tu indignación pedimos c , - Misericordia, Gran Señor, te pido; por todo el ser humano, que olvidado en sus obstinaciones, se ha cebado, y solo se le acuerda de el olvido. Mas como ya tu omnipotencia mido, obre, Señor, tu brazo ya irritado; que al mundo perdonó lo que ha esperado, y hasta agora sin mérito ha vivido. Conozcante en las últimas señales. los que te han ignorado en su malicia, ingratos siempre a beneficios tales. Ha, si en los siglos, que tu amor codicia de este común ejemplo, los mortales. aprendieran el miedo a tu justicia. las ondas de el aire puras. Ya queda, Grande Noc, Padre de la edad segunda, perfeta esa ilustre obra, esa vaga arquitectura, que hoy fijamente navega Ya ese artificial Gigante, que a varios seños le usurpa el cuerpo, y en tierra, y viento, a cuenta de ellos abulta. cuantas heridas forzosas para más firmeza suya le abrió el martillo, y el clavo el dócil cañamo cura. Ya queda ajustada en todo en esa máquina culta de quince codos de alto la misteriosa mensura: sobre si propia se afirma esa dilatada uina, que en dos angostos extremos por la planta se asegura, y va creciendo a la idea de Dios, lograda en la tuya, espaciosa por el medio, piramidad por la punta. Ya la tarea, Señor, de que ha tanto que se burlan los humanos, y que ha tanto, que en nuestros afanes dura, y con la postrera mano, perficionada se ilustra: no le queda ya al trabajo más discursos que le ocurran, ni al ingenio no le queda más trabajos que discurra. Tú, que el primero has hallado las inteligencias sumas de los astros: tú, que esperas veneraciones futuras, y de vifronte deidad, la posteridad te jura, en fe, de que a dos semblantes, todos los siglos consultas; con uno, los que se anegan; con otro, los que resultan, infiere de las estrellas, a que rumbo se víncula este móvil edificio, que sobre la arena rubia, después ha erigido el arte, y antes diseño la industria. Ya porque de nuevo alabes los decretos absolutos de Dios, cuyo intenso saber los campos huellan los brutos, los vientos crucan las aves. Su vuelo, y paso, el desvelo de el cielo conduce al caso; pues con providencia el cielo guía con discurso el paso, y con elección el vuelo. Tres con soberano indicio, de cada ilustre facción, concurren al beneficio, dos para la creación, y uno para el sacrificio. Ya con precedencia bruta al Arca las ha traído la omnipotencia absoluta; las aves, como a su nido; las fieras, como a su gruta. En amigables partidos logran paces oportunas, sin extranar sus oídos, los graznidos en las unas, ni en las otras los bramidos. Dios, de razón a sus nombres, que en sus rebeldes quimeras trueca, porque más te asombres al instinto de las fieras el discurso de los hombres. Y hoy en hombre, y fiera nace un prodigio que suspende, ella por él satisface, que el no hace lo que entiende, y ella entiende lo que hace. Y con dócil sumisión el ruido sin orden crece, tanta irracional razón llega a oírlo, que parece que piden tu bendición. A ti, Señor soberano, es justo que te agradezca las vidas de todos esos, que tu gran piedad reserva. Hijos, ya no tardará su castigo, que son estas. contra todos los humanos de Dios las últimas señas. Siete días antes, que el mundo de todo punto perezca, hemos de entrar en el Arca, porque así el cielo lo ordena, Ve, Jafet, y mientras yo esa República inmensa de aves, y fieras bendigo, llama a tus hermanos. Vengan Ada, y Célfora con ellos, y con tu madre Bartena, Seráfila, en este puesto a todos juntos espera, porque todos juntos luego nos recojamos a esa móvil fábrica, que presto a la discreción diversa de las aguas, y los vientos se le esconderá a la tierra Voy a obedecerte. Y yo quedo esperando suspensa de tanto vario accidente. Acaba, no te detengas. A Dios, Serafila mía Presto a mis brazos te vuelva. Agora verás Nacor, si te cumplo la promesa, de que a Serafila goces. Nunca dudé, que me hicieras tan dichoso . Sola esta llega a enamorarla, llega, y si acaso se resiste, violentamente la lleva a la Ciudad, porque yo, para que nadie te vea, ni la escuche que la robas, al arbitrio de mi ciencia, que hasta agora has ignorado, haré que a truenos la tierra se estremezca, y que las nubes empañen con sombras negras toda esa media región, que el Sol, centella a centella se desate; y que los rayos bermejas viboras sean, que con ardiente ponzoña en los elementos muerdan; que las aguas, contra el mundo, como líquidas saetas las eche el arco de el cielo, y a su inundación parezca, o que se estienden los mares, o que los montes se estrechan. Mas todo será aparente, todo sin verdad, no creas en cuanto vieres, y en cuanto todos los mortales vean, mas de lo que yo te digo; porque tú amistad me fuerza a ajustar todos los hombres con tan raras apariencias. Que en fin no será verdad. No te aflijas, ni entristezcas de nada, que yo lo causo: Pues yo llego. . Mis cautelas se encaminan; a que nadie crea las fatales señas de el fin del mundo; pues ya su total ruina se acerca. Bellísimo dueño mío. Qué estrajera voz. . Espera, y no te pague mi voz, lo que mi pasión me ciega. Qué quieres? Qué mis deseos. . Ay de mí! Que mis finezas. . Qué pesar! Te persundan. Qué daré, cielos, A qué tengas lástima de un corazón, que en tus desdenes se quema. Calla, calla, no prosigas. Qué beldad. . que mi entereza. Qué crueldad! que mi valor escarmentará tu lengua. Ya me parece, que Ángelio quiere con su diligencia. alentar mi confianza. Qué horron! Ya el cielo comienza. a hacerse temer en truenos. , A que mis ansias esperan, si ya su ciencia me avisa con estas mentidas señas. Válgame el Dios de Noc, si estás señales estrenan sus iras! Ya por los aires oscuras sombras navegan, agora es buena ocasión. Ha, si mi esposo viniera. Agora verás, ingrata. , s. Noe, Jafet. . No pretendas dar voces, que no te oyen. Sern, esposo. . Ya se llegan a profanarte mis brazos: pero aquel rayo me ciega. Llega, no temas. . No temo . Artificial providencia ya vuelvo; mas que violencia! Ada, Celfora. Las plantas inmóviles se me hielan. Pues no te quejes de mí, que no te ayude en la empresa. Ya creo, que es obra tuya. Pues eso quiero que creas. Sal de entre el vicio, villano. Que me quieres, hay tal fuerza llueve a cribas, y me traes al campo con tanta priesa. Hijos. . Serafila. Esposa. . Jafet. Pues nada aprovecha, Ángelio, escampa las aguas, los elementos enfrena. Esto importa por agora, si el cielo me lisonjea, con acabar con los hombres, con que he de poblar mi inmesa Monarquía; como había de evitarlo, aunque pudiera. Entrad vosotras primero, porque ya con más violencia de el cielo; en tanto prodigio, las cataratas se quiebran. Entremos. . Vamos. Ampare el Arca nuestra inociencia. Lob Hh desdichados, mortales! Él lo ha tomado de verás. Agora, incrédulos hombres, veréis, como fueron ciertas mis amenazas; entrad, hijos, que se nos acercan las aguas. . Entra, Jafer. de el cielo, de esta borrasca, a quien te creyó, preserva. . Primer vagel de los mares, mi vida se te encomienda. Allá voy, que este negocio. parece que va de verás . Dios, que el módelo me dio de el Arca, que nos reserva a su elección, la encamine con su poderosa diestra. Agora os dejo a vosotros, Qué dices? . que soy aquella y en tanto abismo, serpiente, que contra Dios vibró la cola sangrienta. Hh Ángelio, que me engañaste se conoce que vive, y que respira: A buen tiempo te lamentas. Entrémonos en el Arca. , ya se queja entre sí, como cansada, Tened las plantas soberbias, humanos. . Ningún remedio airado el cielo nos deja. , ya del soberbio mar, cuando seimilla De este monte he de valerme. Son ociosas diligencias. Esta montaña me ampare. Este monte me defienda. Este collado me guarde. Ningún recurso os reserva, pues han de subir las aguas sobre las altas cabezas de los montes quince codos. Ya con vaga preeminencia las aguas se sorben todo el ámbito de la tierra, y ya el Arca de Noc, sin rumbo, y norte navega. En este castigo, Dios le da fin a la Primera Edad de el mundo, hasta que por fuego a juzgarle venga; y tú, bastardo Lucero, baja al centro que te espera. Y tú sube, a mi pesar, a las regiones eternas.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Ya el mundo vuelve en sí, la que muerte creyó, fue parasismo; ya al espejo del Sol, que ardiente gira, y en estas hierbas, que silvestres toco, va cobrando los pulsos poco a poco: la tierra de una carga tan pesada, y en varios Horizontes se espereza en los brazos de los montes. Todo vuelve a vivir, pesia mi suerte no encontrara su vida con mi muerte, es todo el Orbe accidental orilla; ya se sujeta a ley, y ya sereno no se desabre con el blando freno, y otra vez, sin que airado se defienda, asirse consintió la fácil rienda, que a Dios, con el enojo soberano, se le cayó de la piadosa mano: ya el Arca peregrina, por ignorados rumbos se destina, siendo Dios quién laguia, en tanta guerra hacia el abrigo de la amada tierra. O quien en tanto agravio le pudiera romper el astro labio; (ta, mas no importaque llegue, nada inpor que mal mi ciega rabia se reporta; descompóndrele a Dios el sacrificio, haré menor el grande beneficio de librar esta gente, dejaré de Nocindiferente el crédito, y su justa reverencia pondré con su familia en contingencia: todos confusos, todos deslubrados andará con mi engaño equivocados. , Noe no les ha dicho, que ellos solos en cuanto abrazan los distintos Polos se han librado no más; pues yo mi engaño he de fundar en esto, tes por su daño fingiré voz humana. y en montida apariencia y sombra vana les he de hacer creer, que llega al puerto otra familia desde el golfo incierto. Llega, Noe, con tu familia a tierra, que en ella te prevengo dura guerra, y más cuando advertido, que está blanca paloma te ha traído a tu justo reclamo, (mo, desde el pecho de Dios el verde ra- y es ella sola quien mi orgullo doma. siempre, entre Dios, o candida paloma, y el hombre, que en sus culpas persevera. has de ser amigable medianera; y me voy por no verte en pena tanta, que tiembla mi cerbiz tu limpia planta. Nuncio veloz, a quien el cielo fía. el secreto feliz del claro día, mensajero fiel, que al mundo ciego trujiste de la paz el primer pliego, Paloma, que me ofreces alaguena. de la risa de Dios la verde sena, segunda vez al Arca te destino, presto el indulto gozarás divino: hijos, ya el cielo santo se dolió del dolor de nuestro llanto. Señor, piedad, que en golfo tanincierto como vos lo queráis, cualquiera es puerto. Señor, pues noslibrasteis piadoso no se pase el favora riguroso (cierra. A tantas aguas como el mundo en si os parece, Señor, échese tierra; sacadme ya del Arca en que me enbebo porque el Arca me pone como nuevo Ya la noche se ausenta, ya el iris dio la mano a la tormenta, ya el desbocado mar sujeta el brío, ya se ha vuelto a vivir sin albedrío, y por quietarle más, cuando se altera le hálaga con la mano la ribera. De Dios cesó la ira, ya va vagando al mar, ya se retira de tan consusa guerra con los despojos que ganó a la tierra; ya calmaron los vientos, ya juran amistad los elementos; surgió el bajel en la desierta tierra; a Señor, quien os sigue, nunca yerra. Hijos, ya en tierra estamos. (mos. Pues que aguarda, Señor, la luzvea Quién vio tan grande gozo. Sé Sácanos de este oscuro calabozo. Permítenos salir. Salgamos presto. Danos lugar, señor: Hijos, qué es esto? ya os doy de salir licencia; salgamos, pero advertidos, que no os turbe la atención la inquietud del regocijo. Voy yo? No, Cam, porque Sem por mayor es preferido. Padre, de estar en el Arca. sospecho que me apolillo. Señor, Santo, grande Dios, vuestra grandeza bendigo, pues tanta lluvia enojosa convertistis en rocío. Llegó mi vez? . No, Jafer te prefiere. . Sea bendito mil veces el padre, que tan a deshora me hizo, cae fuera del lugar mi nacimiento. . Bendito sea tu sagrado nombre, . piadoso padre, benigno; pues guardaste entre tus iras el gusano más indigno. . Saldré? . Sí, y a Dios da gracias Y luego daré mil brincos, y le daré treinta besos a la tierra, que ha mil siglos, que no la beso las manos. Hijo, sosiégate. . Digo, que con la tierra me entierren, saltaré de regocijo, y es muy justo, que no es barro toda esta tierra que piso; y pregunto, en todo el mundo los ocho solos vivimos? A los ocho solamente libró Dios de este conflito. Solos. . Solos. Bravo cuarto de casa quedó vacio, y adonde iremos por lumbre por las mañanas? . Delirios deja, y da gracias a Dios. Yo a la tierra se las rindo, que es la que agora me agrada. Oh como es común estilo de los malos, cuando llegan a lograr un beneficio, dalle gracias a la tierra del bien que el cielo les hizo. Hijas, salid entoñando al cielo piadosos Himnos (cido, Sea Dios en la tierra engrande. pues que mira el perdón desde el castigo Agora los animales, pues de Dios han conseguido mandamiento de la altura, libertarlos detérmino; salgan, pues. . Noe, detente. Detente, no seas impío con tu mísera familia, por andar con Dios tan fino. Todas cuatro, como a padre, una merced te pedimos. Decidme lo que queréis. Yo por todas lo repito. No ves desierta la tierra, no ves para más vacios las amigas poblaelones, que prevención, que retiro tenéis en vuestra defenía, que así con errado arbitrio solicitáis vuestros riesgos en tantas fieras preciso: cuarto hombres sois solamente, y el número es infinito de brutos, que cuando salgan, serán vuestros enemigos. Mataranos sin defensa, y de sus dientes impíos seréis inútil despojo; pues como así inadvertidos queréis, pudiendo cvitarlo, crecer vuestro daño mismo, si podemos poseer este hermoso paraiso del mundo, sin sobresaltos, será razón añadirnos en su semblante un asombro, y en su fiereza un peligro: falten a la naturaleza de raiz tantos vestigios, con quien ha tanto que vive nuestro humano ser malquisto: mueran todos encerrados, yo como amante lo miro, yo como esposa lo advierto, yo como mujer lo elijo, que siempre está previniendo el riesgo de su marido. Señor, haced lo que os ruego. Ved de Jafer el peligro. Señor, sed padre piadoso. Callad, callad, que me irrito de ver, que así os opongáis a los decretos divinos: esos simples animales, que Dios entregarmos quiso también tan bruta familia, con quien reparto el cariño. Dios por cuenta me los dio, pues como podré encubrillos, cuando le de la reseña, si le he de volver los mismos, y tiene escritas sus plazas en los eternos registros; y cuando fuera el traellos. solo, acción de nuestro advitrio, y no precepto del cielo, era el librarlos preciso; porque no es de pechos nobles, si llegan a dar principio. a un beneficio, dejar mal formado el beneficio, Bien mi padre lo miró, que quizá en enojos tales, Dios por esos animales. el mundo no destruyó; quizá el cielo nos libró por ellos compadecido, que aún que incapaces han sido. . No doy por mi vida un pito, de habelle desenojado, ya que no le han obligado, al fin no le han ofendido: que aunque con sabia advertencia. . Nada recela mi brío. al hombre el alma le cuadre, somos partos de una madre, y concetos de una ciencia. La divina providencia. los tiene reconocidos. por hijos agradecidos, que aunque sin razón estén; son hijos de Dios también, aunque no tan parecidos. Gocen, pues, la luz del cielo, . A mí se llega conmigo, que estos terrestres alibios, por la parte de su madre son tan suyos, como míos: pueblen las aves el viento, y hagan de ellos dulces picos instrumentos, con que alaven al grande Autor que los hizo. Las fieras, vivan los montes, y que lalgan las permito, de la manera que entraron, que así el horror os evitó, que os ha de dar su fiereza; que como siel Ministro, le quiero volver al cielo porcuenta lo que ellos mismos, que debajo del seguro de Dios conmigo han venido. Salid todos, que en el nombre de Dios, a todos os libro, y a las fieras, sin que puedan asombraros han salido; seguros estáis. . No mucho, porque un Leon se ha venido. tras de ti. . Padre. . Señor, Adá, tómale la mano, si acaso viene moino. Nada asombra mi valor. Que se acerca. . Sosegaos, que antes con piadoso instinto, como Rey de tantos brutos, en nombre de todos vino a agradecerme la vida; y es noble, y era preciso, que aún naciendo irracional, fuera un noble agradecido, Dios bendiga vuestra especie. no tiene que hablar busted. A todos el beneficio agradece A mí también, no vi Leon tan cumplido, aunque le cueste arañallo, regala a quien bien le hizo: oyes, Adá, algunas tardes puedes, que yo lo permito, pasarte con tu labor en casa de este vecino. Oyes, que haces, que no vas, pues eres tan compasivo a mirarle entre las uñas, si tiene algún panadizo. Hijos, ya que en estos brutos de Dios el mandato hicimos, ofrezcámosle debotos el holocausto debido a tan gran misericordia. Y advertid, que los notifico, que ninguno entre en el Arca, que así Dios me lo previno, o hallará quien no lo hiciere en su osadía el castigo; porque es figura de aquella Arca mejor, en que el mismo Verbo ha de librar el mundo de el diluvio del delito. Solos, gran misericordia, entre un número infinito de vivientes, nos libró, que holocausto! aunque encendido vaya en puras intenciones, no será pequeño indicio de nuestro agradecimiento; en esta peña fábrico el Altar, y pongo el Ara. Gran favor. . Gran beneficio. Dé mosle infinitas gracias. Cantémosle santos Himnos. Pues a nosotros no más. Mil veces sea bendito el que así nos ha librado de tanto diluvio impío. Pero esta voz es humana. Qué Dios los libraba, dijo, del diluvio. . A tierra, a tierra, hagámosle sacrificio a Dios por tantos favores. Sin duda, que el cielo quiso sacar libre otra familia. Tu padre, no nos has dicho. Tú, señor, no nos dijiste. Que solos nosotros. . Hijos, ved que quiere equivocar nuestro común enemigo, vuestra fe con este engaño. Ya no es tanto el beneficio, ya no es tan grande el favor. Esta novedad seguimos. Vamos todos. . Deteneos. Sigamos este prodigio, Tu padre, nos engañaste. No eres de Dios tan valido. Reportaos. . Es en vano. Dad crédito al vejecito. . Más panes hay en el arca. Pues decid, inadvertidos, cuando Dios librado hubiera esos hombres, compasivo haría el favor ajeno, menos vuestro beneficio. Seráfila. . Sem. . Jafer. Todos discurren perdidos, hijos, volved al Altar, que ya con el Ara os sigo. . Mi engañoso artificio asuste su adoración Sin duda, que fue ilusión, (cio pues no encuentro un breve indi- de prodigio tan extraño, ni aún huellas humanas vi. Esta es Serafila, aquí intento otro nuevo engaño. Atenta la vista llevo, sin objeto que la impida; mas si no es sombra fingida, miro un gallardo mancebo hacia allí, y álgame el cielo! quién será yo llego a hablarle, si Dios quiso reservarle de este común desconsuelo. Si acaso, desembarcó, de aquelertante bajel; cobarde me acerco a él. Ya mi vista la turbó, padezca dudas extrañas. Joven, que en tan ciego abismo, con tu vista aún tiempo mismo me turbas, y me acompañas, pues cuando en mentidas sombras. el discurso me desvelas, si te miro, me consuelas; si te averiguo, me asombras: quién eres, que en esta parte tan sin susto llego a verte, que ni me atrevo a creerte, ni me resuelvo a dudarte: librote el cielo divino. de diluvio tan severo. Mal informado extranjero, de esta tierra soy vecino: nací en aquesta región, que por la Armenia atraviesa: finalmente, vivo en esa más vecina población, yo sé toda aquesta tierra, yo os podré muy bien guiar, que si buscáis el lugar, está en pasando esa sierra. Luego la recta justicia. con el diluvio a vosotros. Qué diluvio, que nosotros no tenemos de él noticia. Luego el mar no se sorbió todo el Orbe. . Qué quimera, aquí todo es primavera. Luego Noe nos mintió, y por fingirse valido, de Dios, por rubos no hallados, naufragos, y sepultados a todos nos ha traído: su engaño ha sido forzoso, su injusto estilo condeno. Beviose todo el veneno. Jafer, . Seráfila. . Esposo. Ya no me queda que hacer, descuídese aquí mi ira, pues he puesto mi mentira en boca de una mujer. Mentira el diluvio fue. Mal mis engaños conoces. Esposo. . De qué das voces? Qué es esto? . Mintió Noe. Qué es lo que dices? . Recelo que el discurso te ha faltado. Voyme, pues dejo sembrado mi engaño. . Válgame el cielo! un Joven habló conmigo, y ya el no velle me asombra. Luego esa mentida sombra hubo de encontrar contigo? Divome, que aquí arrogante el diluvio, no llegó; y que el cielo no mudó el apacible semblante, que el año, aquí persevera en concertado gobierno, y que no se alzó el invierno con la afable primavera: que del campo la templanza en su floreciente edad, siempre tuvo variedad, y jamás tuvo mudanza: que no alistaron los vientos las aguas contra la tierra, y se hicieron buena guerra los contrarios elementos: que el Alba que el Sol avisa, que esparza su trenza rubia, porque no parezca lluvia: tal vez mesura la risa, y que nunca el curso fiel erro el ardiente topacio. Válgame Dios! qué de espacio . Sin duda como las voces te pusiste a hablar con él. Y esto es, sin duda verdad, que después de la evidencia de hablarle yo, su presencia, su hermosura, su beldad, su agradable regocijo, su gallardo parecer. Eso que tiene que ver con lo que el hombre te dijo? Me obligan, a que le de crédito, quiero buscarle, conoceréis en su talle? No le busques, para qué Para quitar los desvelos en que está duda a los dos os tiene. . Válgame Dios! que no hay mundo, y haya celos! Hombre, aquí nuevo fingir. En vano engaño le nombras. Yo he de buscar esas sombras, que a Dios quieren encubrir: vamos todos. . Necio afán, pero ya tus pasos sigo. Serásila, ven conmigo. Válgame mi avuelo Adán. Qué me mata! Ay que chichón. qué es esto, Ca, quién te hadado? contigo mi habitación Un hombre que se ha quedado . Dispárate más de marca, en el mundo por raigón, de enojo, y de rabia lleno, a Ada, y a mí con un palo nos pegó lo que fue malo, nos quebró lo que fue bueno. Mis ojos no se engañaron. Vamos a buscarle. . Cielos! mía, que es el arca sombra que tienen bueno los celos, que del diluvio escaparó. . No te apartes de mí, Ada, pues ya mí miedo conoces. esta sombra fue soñada, no sé más, estate queda. En eso mí miedo fundo, de verme solo en el mundo, procede todo mi miedo: solo, y en tantas regiones vacias, no he de temblar? Al menos puedes estar muy seguro de ladrones. Yo los tómara, afe mía; porque aunque en nada reparan, el rato que me robaran, ya me hicieran compañía: tiemblo por cualquiera parte, cuando llego a discurrir, que el mundo se ha de partir ya mí la tercera parte. Con tantos reinos enteros, que me darás para galas? Dárete las alcabalas de estos dos años primeros. Deja locuras, y ve a hacer en que recogernos. No faltará en que meternos, que yo ya he buscado en qué Pues no habiendo población, eso cómo puede ser? Yo en el arca pienso hacer teme a Dios. . Mira, mujer, yo soy poco menester, y voyme al suelo de un arca. El precepto no te asombra de Dios, que manda, que en ella no se estampe humana huella de otra más divina barca, y así, guárdate de entrar. Si me tengo de guardar, donde mejor que en el arca? Que es de Dios figura pura, te vuelvo a notificar. Pues dónde puedo yo estar que no haya alguna figura: oyes, Ada, yo me campo, y entro con el pie derecho, que me agarran, que me matan, Ada, socorreme presto. Paga tu culpa, que yo, favorecerte no puedo. Que me chupa. Dios te valga. Que me machaca los huesos, Ada, que soy tu marido. Por eso matarte dejo. No morirá, porque yo para mío le defiendo. Ada, que me despachurran; defiéndeme. . Ten sosiego, que ya el León te ha dejado. Quién es este Caballero, que me hace tanta merced, que haya llegado a tal tiempo; que tiemblo de verme solo, y si me acompañan, tiemblo: quién eres, pico del mundo, veniste acaso encubierto entre los panes del arca? bien pudo ser, porque fueron veinte uno, y un quemado, y según lo que yo huelo; a ti el quemado te cabe. Ignorante forastero, en un bajel, en que Dios. de ese diluvio soberbio quiso librarme, he venido tanta inundación venciendo. Pues como Noe nos dijo, que nosotros? . Es un viejo Noe, que en otro bajel llegó derrotado al puerto. El mismo. No hay que hacer caso de ese caduco embustero, que solo atiende a embriagarse. Antes que de aquí pasemos, que es embriagarse? . Embriagarse es, perder de todo el seso con la fuerza de un licor; pero referirte quiero la causa, y con más razón. Conoceréis el efeto, como ese viejo vicioso; solo está a su gusto atento, antes de hacer sacrificio a Dios, que a mi costa miento; pues sé, que sacrificó, de cada especie los bellos animales; que en su fe, mas que en el altar ardieron: y le mandó, que partiese entre sus hijos el bello mayorazgo de la tierra, a su población atento: pero quiero disfamarle, ya que rendille no puedo, fue examinando las plantas, que con el grande deseo de producir liberal la tierra, brotó sin tiempo, No buscó para sus hijos el providente alimento, a que obligado nació, como padre, y como dueño. sino para si no más, y fue permisión del cielo, que hallase una extraña fruta, que pende en rácimos bellos, y esprimiéndola el humor, pensando hallar alimento, halló en su fuerte bebida el letargo más violento. Rendido yace, y postrado, tan desmido, y descompuesto, que sé, que aunque sea tu padre, has de hacer burla de verlo: cerca está, llega, y verasle en su embriaguez tan envuelto, que te ha de dar mucha risa: imagina, si un sujeto que caduca de este modo, merece crédito cierto Brava figura, por Dios, tener la risa no puedo, hay más extraña vejez; parece que me hace gestos! quiero llamar mis hermanos, graciosísimo está el viejo! hermanos, vení los tres, grandísima burla haremos de mi padre. Sem, lafer, vení, y os reiréis. . Qué es esto! s. Para que, hermano, nos llamas? Para que os degran contento de ver nuestro loco padre, embriagado, y descubierto; mirade. . Yo no oso verle; mas con mi ropa lo quiero abrigar su desnudez Y yo hago, hermano lo mismo; que a cubrir su desabrigo, me ha arrebatado el afecto. Hijo malo, injusto hijo, monstruo vil de ti, compuesto, indigno del ser que tienes, que el paternal privilegio romnisto cuando le saben guardar los brutos más fieross ingrato, cruel, más como a reprenderte me atrevo en presencia de mi hermano, que es el que tiene el Imperio: como mayor sobre ti perdona, si desatento te usurpé tu dignidad, a ti el dominio te vuelvo, castiga en mí la ignorancia, y en el el poco respeto. Como la tierra te sufre, y como un rayo violento, en venganza de tu culpa, despedazando sin tiempo las entrañas de la nube no baja a romperte el pecho tan de repente, que nazca sin los gemidos del trueno: vive el Dios de nuestro padre, que estaba. . Válgame el cielo! Mas ya mi padre volvió, y reprenderte no puedo, que como hermano mayor, solo en ti dominio tengo. Mientras mi padre faltare, que para enfrenar los hierros de un mal hijo, sostituye Dios en un padre el Iaperio: un padre a un hijo le pasa siempre el mayor; prefiriendo al menor, y así mi hermano por tocarme de derecho, tu castigo me en tregó: yo a mi padre se le vuelvo: y ay de ti, si de este modo volviere a manos de el cielo. Grave, y pesado accidente este licor que he inventado, es imagen del pecado, pues destruye dulcemente, nte sin duda estuno muedo con la ignorante embriaguez mi inadvertida vejez; pues en su efeto prolijo, no sé cual piadoso hijo abrigó mi desnudez. Si fue Camasi; en mi favor revoco su ingratitud. quien pusiera esta virtud en el libro de su error: mi gusto será mayor, si son aquestos despojos de Cam, que en tales enojos, no fuera de Dios retrato un padre, si un hijo ingrato no le llevara los ojos. Pudo ser, pero no pudo; porque Adán en su maldad, con que cubrir su fealdad anduvo a buscar desnudo. En Chamla culpa no dudo, al pecado llega a unirse; pues como puede arguirse, que aquí me cubriese blando, quien para si anda buscando, como Adán, con qué cubrirse? Dos ropas, con oportuno amor, ha piadoso Dios, me cubrían, ya dodos es más fácil ser el uno: más, o discurso importuno, ya he visto, que Camcruel, no fue conmigo fiel, que pues vestido le vi, no pueden estar en mí sus vestiduras, y en él. Esta, en el amor prefiero, que más cerca me abrigaba, y con esto me enseñaba, que me la echaron primero el santo Dios verdadero. Bendiga al dueño, conmigo, de tan cariñoso abrigo, cuyo este despojo es. La mi hermano? De Semi Pues a Sem, primero bendigo, y el grande Dios infinito. Jafer, pues de ti se obliga, después de Sente bendiga. Después, pues no ta bendito. Mas porque con Camírrito el enojo riguroso, quizá mi achaque penoso. no acudió ignorante de él; y no se llama cruel, quien no pudo ser piadoso. Tú, Cam; sin duda ninguna, después de todos llegaste, y no tuviste lugar de cubrirme, y de abrigarme, no me viste, y no te culpo. Qué llamas, que llegué tarde el primero que te vio fui yo, y no he visto tan grande y ridicula figura: solo agora de acordarme, no puedo tener la risa, haciendo estaba visajes. Llegásteme a conocer, cuando de mí te burlaste, que era tu padre sabias. Muy bien vi, que eras mi padre. Tu generación, maldita sea de Dios, de donde nace todo el bien, y de su luz jamás los rayos alcancen a tu hijo Canaan. Y cuando a enmendar bajare la culpa del primer hombre, vestido de humana carne, sea su generación la que el vestido le rasgue, condenele su venida, no le aproveche su sangre, pierda la vida rabiando; y las fieras . Tente, padre, que aunque contra un hijo malo esas maldiciones salen, es un rayo cadaiuna; y así, aunque tú las desates para castigo de uno, es su violencia tan grande, que el trueno de tus palabras, a todos temblar nos hace. Pues el tiempo se ha llegado, en que es preciso apartarme de vosotros, porque el cielo quiere, que por varias partes. los vais a poblar el mundo, y el pesar que me dejare la ausencia de hijos tan buenos, con la de un malo se aplaque; no hay que mostrar sentimiento. A no ser ley inviolable de Dios, quien si no es muriendo pudiera de ti apartarme. Llamadme avuestras mujeres Ninguno a la mía llame. Ya el cielo las ha traído. Ya tu obediencia nos trae. Hijos, ya os tengo presentes, ya mi familia agradable es preciso que divida del alma tantas mitades: el mayorazgo del mundo quiero partes iguales dividir entre los tres; pero aunque Dios me lo mande, en el modo de partirle estoy indeterminable, Pues; señor, ya que de Dios es decreto, a su dictamen inmenso sedo dejemos, y con afectos bastantes pidámosle, que piadoso su voluntad nos declare. En vuestras manos, Señor, pongo nuestras voluntades. Dios inmenso . Dios piadoso, Mas ya en vistosos celajes una misteriosa nube nuestras dudas satisface. Amibares brota la tierra. Música sonora el alte. 1. Noe, al Dios omnipotente fue tu oración agradable, y con su eterno juicio, de esta suerte el mundo parte, a Sem, de cuya progenie, vestido de humano traje ha de venir el Mesías, hecha la palabra carne: todo el Levante le toca, y el gran Dios inescrutable me manda, que yo le guíe en Provincias tan distantes. 2. A Jafer, de cuyos hijos España verá poblarse, coronada eternamente de tantos triunfos Marciales, le pertenece el Poniente; y Dios en sus causas grande me manda, que yo le guíe, por tan ignoradas partes. 1. A. Chan toca el medio día, cuya decendencia errante, si viere la juz del Sol, cegará a sus claridades. No habrá un Ángel para mí? Yo, que no puedo faltarre, y con esta an torcha muerta guiare tus ceguedad Ven conmigo. . Ya te sigo, 1. Música pueblen los aires. 2. buenen velicos tambores. Sueñe destemplados parches 1. Al que es de Dios, padre justo 2. Al que es de Españoles padre Al que es hijo de mi furia, y el infierno ha de poblarme. Padre, a Dios. Señor, a Dios. Mi bendición os alcance, creced, y multiplicad mas que de los anchos mares las arenas, y jamás de Dios el rocío os falte. Siempre gocéis de sus luces, y aquí, Senado, se acabe la Segunda Edad del Mundo, y el Ingenio muy constante; si os parece bien, promete serviros muchas edades.
