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Texto digital de Araspas y Plantea

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Atribución tradicional
Francisco Salgado
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Francisco Salgado Probable
Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Araspas y Plantea. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/araspas-y-plantea.

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ARASPAS Y PLANTEA

JORNADA PRIMERA

JORNADA PRIMERA Acometed, que en tropas desiguales huyendo van. Y ya de sus Realea devanpatar sangio, la guarda cuidadosa. . Viva Ciro. Soldados valerosos, no así ultrajéis los bríos auimosos con que a vencer os llama el sonoro clarín de vuestra fama. Volved, volved los pechos, hechos a la victoria, al triunfo hechos, tantas veces no errados, con esta infamia los dejéis manchados, mirad de vuestra Reina valerosa el brío con que burla cuidadosa el riesgo que la espera, acaben los Persianos, Ciro muera. Veis aquí una mujer que a vuestro lado, el femenil temor mira trocado en varonil aliento, para hacer más extraño el vencimiento: ea, soldados míos. . En vano, Gran señora, de tus bríos el aliento pretende encenderlos, si amor no los enciende. Todo llego turbado. Pues del copioso ejército asombrado de Ciro, el tuyo con villano miedo te va desampatando. . Y solo quedo yo, que Algodón me llamo, por si agora servir puedo, señora, de colchón, en que caiga esta tormenta, porque tu sentimiento no la sienta. Huye, si te parece. Viva Ciro. De mi paciencia admiro el rigor inhumano, que huiga me aconsejas será en vano, si mi esposo ya muerto su Reino me dejó, no es desconcierto el que le pierda en la ocasión primera? también de su valor soy heredera, a la batalla vuelve, que en esto se resueive mi valor invencible. que conlegui lo pueaa no pposapie, pues ya llegaron airados hasta tu misma tienda sus soldados. Y en el despojo atentos excusan al entrar los cumplimientos; Pues yo de aquesta suerte me pienso defender hasta la muerte. Invencible mujer, espera, espera, porque te arriesgas a la acción más fiera, que el furor ha intentado? Qué es esperar? por Dios que se ha arrojado a pelear, y junta con los pocos que seguirla han querido, intentos locos, como un tigre pelea. Muera Ciro, decid viva Pantea; Seguir su riesgo escojo, muera mi furia a manos de su enojo, Sufianos, arriesgada vuestra Reyca se ve, volved la espada contra el Persa otra vez, y de su gloria borrad con vuestra sangre la memoria. En vano ya los animas, date a prisión, y no esperes estrenar de nuestras iras el fuego que el odio enciende. Qué es aprisión, cuando miro que del ánimo valiente de nuestra Reina Pantea nuevos peligros aprende el valor, que más te miso resucita en lo que muere? Mira como valerosa rompiendo va de tu gente los escuadrones armados, que la victoria prometen. Y mira como se tira con los tuyos; pero advierte que aunque es mujer, y se tira con todos, con nadie pierde. Apartad. . Date a prisión, soldado infeliz, no intentes esa locura, imitando imitar también su muerte: a Ciro tienes delante, si la obediencia me ofreces como a tu Rey soberano, yo el perdónídime quien eres? Arudas soy, General infeliz, que muchas veces con mi Rey Abredatá supe triunfar de tus huestes; Infelices sus Estados le echan menos, aunque ardiente; en los bríos de Pantea su mujer, triunfos pretenden: vesla allí, que valerosa, bañada en sangre te vuelve a equino car la victoria, Viva Pantea. Que infelices voces son estas que escucho? Algún cobarde las mueve. a. Atalpas, mirad que es eso. A castigar voy rebeldes, que a vuestro heroico valor villanamente se atreven. . Qué ha de ser? es una viuda, que pelea, como tiene experiencias de matar. qué así el riesgo me impidiese! Y vos quién sois, me decid? Yo, señor, soy descendiente de una familla Real, y con vos tengo parientes. Cómo os llamáis? Algodón: ved si en ropas, y tapetes de mi nombre, y mi fasvilia harros testigos os tejen. No le escuchéis, que es un loco, g. Antes por eso me puede escuchar, que le diré verdades sin intereses. Victoria por Persia, viva Ciro. Estas voces me advierten de que ya quedan los míos vencedores. . Que crueles hados son los que nos siguen? Pero por Dios que parece que va de verás aquesto. En fin tu Reina valiente pensó borrar mi fortuna? ̱. Es muy hermosa, y no puede dejar de ser infelice. Hermosa? Y tanto, que suele aquestos me están diciendo, mejor que a Venus rendirla adoraciones la plebe. Ella es hermosa; mas hoy nos dice su mala suerte, que no es hermosa que mata, pues tienes viva tu gente. Pues siendo hermosa, me espanto cómo desenderse quiere? que una mujer cuando es bella dejándose vencer, vence. Agora vetemos eso, si es que a tu presencia viene. Ya, Gran señor, a tus planta en despojos diferentes de la Asitia valerosa el mejor Imperio tienes. Ya la Reina queda presa, que en resistencias te ofrece nuevas coronas al gusto de castigar un rebelde. Hasla visto? . No señor, Cuando yo llegué, tugente de ella apoderada estaba; no la he visto, que no debe un soldado en esas cosas ocupar el tiempo, alegres aplausos de la victoria solo a valor entretienen, ya con los demás despojos marchando va si tú quieres verla, haré que el campo vuelva No, Araspas, antes pretende imitando tu cordura mi valor, ennoblecerse con la extrañeza mayor que de Rey contarse puede, pues un despojo tan grande, que no le logra parece quien no lo ve, y yo pretendo lograrle más con no verle; que es en la hermosura Fénix, que es portento en la belleza, y como los ojos siempre son fáciles para el gusto, temo que el triunfo me trueque, y que lo que fue victoria, llegue en rencimiento a verse. Sí todos hicieran esto, no engordaran las mujeres. Prudentemente discurres, mas yo el no verla no pienses que fue con ese temor, que no cabe en pechos fuertes, fue olvido, fue menosprecio que hacer del despojo debe el que a su valor heroico nada, mucho le parece. Lo conseguido, señor, jamás desearse puede, solo a lo imposible anhela quien en lo invencible vence. Qué es amor? es más que un gusto que la recta razón tuerce a solo errar destinado? Pues como en el campo alegre la tierna florse sujeta al blando aire que la mueve, así el pecho enflaquecido. se sujeta a los baibenes del aura fresca del gusto, que le tronchan las más veces, mas por aqueso también. el erizado, el rebelde tronco, que en dureza suma ser obelisco pretende, no se estraga, no se humilla, ni a combares, ni abaibenes, aunque viéntos le maltraten, aunque céfitos le encuentren; así los pechos heroicos no desazonan, no pierden de su primera cordura el estado, aunque crueles: imaginaciones locas con impresiones los cieguen; Muy poco sabéis, Araspas, de las pasiones ardientes de la indignación, en donde sin querer perder, se pierde. Qué inclinación es? la vista no es la primera que emprende el conocimiento; y ella no decís que es la que mueve esta inclinación? pues como a un sentido le concede que mande todo un discurso si obrando están diferentes por el alma, y por el cuerpo, y aquella es señora de este? Por Dios que es brava lición para galanes en cierne! No has estado enamorado nunca? Así afrentarme quieres? yo enamorado? primero el pecho daré a una aleve flecha, que a una ingrata dama, que aquella hiere, si hiere, y aquesta sin matar, mata al que por ella se muere. Quién rinde el valor al gusto, de ser quien es se avergüenca pues dice, si le maltrata, que no merece tenerle. Alégrome de escucharte, pues con aqueso te puede encargar esa mujer mi cuidado, porque quede seguro su honor en ti. Segura está de que llegue a tener esos remores en mi poder. Ciertamente que este no parece hombre señores, que les parece? Yo en no verla me aseguro, Yo, señor, cuando la viera mas seguro vendré a estar, pues sin temer accidente nuevo, burlaré delloco desvarío e temerle. Ven estedes, pues aquestas suelen caer más blandamente. También de Arsidas te encargo el hospedaje decente, que aunque rendidos, es justo se les de lo que merecen. Tu esclavo soy, ha fortuna, que así sujetarme quieres! Y yo no entro en cuenta? Tú conmigo venirte puedes, que me he agradado de ti, De la Reina muchas veces mereel el gusto, y de ti también pienso merecerle, que al fin la plaza busona, ni con la guerra se pierde. Vamos, Araspas, y el campo con los despojos que adquiere, puede volverse a Aracosía, donde descansar pretende algún tiempo mi fortuna. Ya esta anisada la gente. Vamos fortuna, paciencia. Poco está perdida siente mi suerte, pues topo un Rey donde una Reina se pierde. Los temores de mi hermano hacen mi pena mayor. Conociendo su valor, son tus temores en vano; quien duda que victorioso vuelva el Rey con su asistencia? Más estimo su presencia, que su vencimiento honroso, Hoy en Aracosía esperan nuevas ciertas del suceso de Susia . El prolijo peso de las armas desesperan tan continuados instantes de peligros, y tormentas. No es mucho que tú lo sientas, @ Biblioteca que sois los dos tan amantes hermanos, que no parece que lo sois en los favores. En tan honestos amores premio la virtud merece, fuera de que él inclinado tan poco a mujeres fue, como yo a hombres, y sé que entre los dos desquitado queda este influjo cortes, pues he sabido galante ser, aunque hermana, su amante, cuando él conmigo lo es. Sin embargo me parece, que en ti este influjo no ha sido mas que un honrado partido, que tu razón ennoblece, mas en tu hermano es rigor, con que a hacerse odioso viene, que no es hombre el que no tiene a las mujeres amor. Yo te confieso que siento su entereza desigual con razón. . No te está mal a ti, pues con ese intento, como a ninguna regala, festeja, ni galantea, es fuerza que de ti sea la estimación, y la gala. Pues no siendo de provecho a su vicio, ni a suedad, en su pecho la mitad tienes, sin que pagues pecho, y otras que a envidiarte vienen el amante desigual, sin que los tengan por mal, celos de tu dicha tienen. Ves esa dicha, pues antes son del juicio desatinos, que amantes que no son finos, nunca son finos amantes. Lo que el apetito enlaza otro gusto al alma deja, que es amor que se maneja, y esotro amor que embaraza. Fuera de que en el ejemplo, con que muestra sus pasiones, aún enlicitas acciones libres experiencias templo, Y aunque agora igual se logre su gusto con mi opinión, pudiera alguna ocasión hacer que el gusto malogre, y fuera ingrato desdén de pensamiento atrevido, que porque él bien no ha querido, no haya yo de querer bien. Así vendrá a ser tu hermano, de amor, si lo consideras, en experiencias tan fieras. el perro del Hortelano, que cuando a su tema debe el no arrojarse a probar de fruta tan singular, nadie quiere que la pruebe; pero que ruido será . el que escucho? . Repetido lisonjas hace al oído. Alguna nueva vendrá del Ejército . Sin duda. es eso; pero parece que más el tumulto crece, Sirena a saberlo acuda tu diligencia. Señora, vencedor el Rey ha entrado, y de tu hermano el cuidado a que te avisase agora me envió . De esta sorrija el valor es corta paga a tal nueva, satisfaga tu voluntad lo que elija. Solo servirte deseo, que te avise me ha mandado, que aposentes con cuidado la Reina, que por trofeo viene de su heroico braco; y en su poder ha de estar. Ese aviso singular mas que gusto da embarazo. Que en fin Pantea perdió el estado, y la fortuna? No hubo segura ninguna, ejemplo su valor dio, mas ya parece que ha entrado. A recibirla saldré. Con tal huéspeda tendré ya mí dote asegurado. Seáis, señora, a aquesta casa bienvenida, aúnque quisiera yo, que con más gusto fuera, En ira el pecho se abrasa. De Araspas hermana soy dichosa en poder serviros, pues que tengo de asistiros, que de él avisada estoy. De vuestro pelar me pesa, y creedme que trocara por vuestro gusto larara alegría de la empresa. Que sois hermosa dijera, yo antes que a ver llegara vuestro rostro por la avara fortuna con que os midiera. Mas ya el afecto amoroso viéndoos tan bella me dice, que no es mucho lo infelice, adonde es tanto lo hermoso. Piadosa, y bella Persiana, tan bella como piadosa, mas que mi desdicha hermosa, mas que mi hermosura ifana, prisionera me advertís, vuestra, ya no equivoquéis con el gusto que tenéis las razones que decís, que yo en mi dolor violenta, y en mi suerte avergonzada os estragaré callada, lo que no os escucho atenta. Que discreta se ha mostrado. Qué bella que es la Persiara! con que discreción, que humana su oculto fuego ha templado! Bella mujer, yo aseguro que de este rielgo amoroso si sabe triunfar lo hermoso, no está tu hermano seguro. Donde hace el conocimiento las partes de la razón, no es rendirse un corazón amor, sino entendimiento. Quién será el que con Pantea cómo prisionero viene? Gallarda presencia tiene. En vuestras plantas desea refugio hallar derrotado un naufrago, que despojo se miró ya del enojo cruel de infelice hado: mal dije! feliz atiendo mi suerte, que en sus despojos si gozo de vuestros ojos, que más libertad aguardo? Vuestra gallarda presencia señas bastantes me ha dado de noble, y de desdichado, y de mi hermapo la ausencia siento, porque embarazada con la cortedad, pudiera ser que cumplír no supiera con lo que estoy encargada, De la Reina mi señora el disgusto no aperece, cumpliros como merece. la correspondencia agora. Su Majestad en mi tiene una esdiaba. . Qué rigores exculad vanos honores, con quien a ser vuestra viene. Entrar tengo pese a tal, Qué ruido es este? No sé Algodon es. Luego fue compañero de mi mal? A mi Reina intentos fieros, me estorbáis? lindo cuidado. Entre pues. . Quien ha inventado en Persia también porteros? señora a tus pies está Algodón. . Rara figura! Levantate. . Tu hermosura mi lealtad siguiendo va; que en fin veniste a parar a esta casa? . Qué te altera? Que es de un hombre, no quisier por no conocer errar. Del noble Araspas hermana es la que ves. . Bien merece si a su hermano se parece ser más que su hermano vana. Pues dadme de vuestros pies a besar, a oler, la algalia, el coturno, la sandalía, el zapato, o lo que es, lo que en esta tierra usáis, que averiguarlo no quiero, y de cualquier suerte espero que por busón me tengáis. Alzad del suelo, y decid, porque a la hermosa Pantea extrañáis que albergue sea esta casa? . Permitid si a decirlo me acomodo, no extrañar el parecer, porque también sois mujer, y me alabaréis el modo; vos de hermana soberana beldad tenéis el renombre, viniendo a serlo de un hombre; que con ninguna se hermana. Y así, aunque hermana os contemplo. en hombre? ni tal temer . temer no os pienso enojada, que más que hermana cuñada serás con tan mal ejemplo, El prudente Ciro, habiendo oído con igualdad. de Pantea la beldad entró su beldad temiendo, y de si fiando poco dijo, que ver no quería lo que vencerle podía. Entonces tu hermano loco de Filósofo esperado, empezó a hacer filogismos, echando por los abismos del valor, y del cuidado; diciendo, que era cobarde quien de amor teme el ruido, razón de algún presumido que en sus altiveces arde. Viendo Ciro esta constancia, que la Reina guarde ordena; como dándole por pena su misma perseverancia, Mira tú si esta beidad, con perdón de tu hermosura, no estuviera más segura. en su misma Majestad? Y ya que a temer se llega, que algún riesgo pueda haber, porque le había de tener un hombre que el riesgo niega? De cualquier suerte agraviada queda su beldad lucida, si la quieren ofendida, y sino menospreciada. Por esto yo, no te asombre, verla aquítemo, que ya donde una mujer está segura, no lo está un hombre: Qué es lo que escucho? tan loca presunción pudo caber pudo un Rey? callar me toca. Mi hermano al rigor usado de Marte, a Venus ignora. Y aún por aqueso, señora, está tan acicalado. Hoy de entrambos la virtud hace mi pena menor, que al Rey le debo un favor, y a Araspas una quietud. Y así no culpes osado de uno el miedo, de otro el brío, pues me dan un albedrío; y me quitan un cuidado. Qué es no culpar? buenos van sus intentos a mí ver; es bueno, que quiera hacer gala de no ser galán? Mal disa mula el oído la inquietud que le ha causado, del uno lo descuidado, y del otro lo atrevido. Mal hace en negarle a amor el dulce imperio suave. Bien hace, si atento sabe lo que cuesta su rigor. Cierto es que yo con verdad no alabaré su quietud, que bien puede ser virtud, pero parece frialdad. Si el riesgo no experimenta con la vista el desengaño, mal califica su engaño. . El picaron me contenta, y si mal no lo he notado, en el gusto se me ha entrado, Digo, y ella no apetece cual que requiebro Persiano? fruta nueva en esta tierra? Pues como en tiempo de guerra quiere enamorar hermano? Pues que más guerra que amor? también soy preso, y soltarme quisiera si tú a ayudarme llegaras con tu favor. Es etror pensar que pudo . humana seguridad burlarse de una beldad, de cuya persuasión mudo acento; está convenciendo lo mismo que está alegando, pues con su luz va llegando al paso que se va viendo. Este loco, este atrevido, si me viera, si me hablara, quien duda que deseara . ser despojo de mi olvido? ea, que sí; puede dudarse? Suspensa, y triste parece que su sentimiento orece, y pues no puede templarse . con mi presencia, me voy sin inquietarla, que así a ella la sirvo, y a mí me escuso un riesgo en que estoy: ven Sirena El sentimiento tan en el alma ha mostrado, que suspensa se ha quedado, yo me voy. Rigor violento! quien le viera por saber. . Pues así te vas? Conmigo, ven Algodón. . Ya te sigo. Sin despedirte? . Volver podré después, que no quiero con mi memoria inquietarla. Nos hemos de ir sin hablarla? Sí, que después verla espero. Parece que en ti también la suspensión se ha pegado? que miras? No sé. . Cuidado si te ha parecido bien la Persiana. . Mal me templo, Porque en materia de amor ierá un rigre su rigor de tal hermano el ejemplo. Que yo; mas sola parece que me han dejado, que espero? pues salga allabio la queja, y a la voz el sentimiento. Valor, que me ha sucedido? fortuna ingrata, qué es esto? yo de Reina a ser esclava? yo sujeta al cno freno de un cautiverio enemigo? Yo que de laurel eterno frente augusta me cañía, vengo a ser triste trofeo de un engañado peligro? de un peligroso escarmiento? Yo en poder de mi enemigo? yo cautiva? y no solo eso, si no también despreciada? mas cómo de esto me acuerdo? más cómo de esto me olvido? diré mejor, pues primero que los afectos del mando son del alma los afectos? Mi hermosura, si, bien digo, mi hermosura, que al eterno alhago vivio de todos cuantos felices la vieron, olvidada, y ofendida, mas hasta agora no tengo de que quejarme, pues no le dio la experiencia al riesgo: mas por eso mismo pudo no blasonar el esfuerzo; vanidad, cómo te rindes? mas responderás; que puedo hacer si me huyen la cara hacer si me huyón la cara a la experiencia, y al riesgo: luego victoriosa quedas, que quien huye el vencimiento, deja en manos del que espera: es consuelo? no es consuelo, que irse la presa a las manos, o es cobardía, o es miedo. A ver a Lidaura hermosa solo de Palacio vengo, para volverme entre tanto que Ciro en los cumplimientos de los Persianos gallardos queda atesorando afectos: quien está aquí? . Una mujer infeliz. . Cielos, que veo! puede caber en humana vista tan divino objecto? A hablarla me determino; pero no, que ya el deseo parece que se ha cenado de la novedad, y menos importa que yo me extrañe al gusto, que no que el ciego discurso me facilite la duda al entendimiento. De qué se habrá suspendido? pues a mi respuesta advierto, que temeroso, o cobarde batallando está en sí mismo, y si su presencia apoya su discurso, me prometo consuelo feliz de quien lisonja a la vista ha hecho. El parecerme a mi hermosa, no es confesarme en el riesgo, ni el saber quien es, arguye blandura, pues no es lo mismo . ser curioso, que ser fácil, y es cobardía: yo llego, pero a que efecto? no es la curiosidad sin tiempo? pues si la Reina ha venido a mi casa, será cierto que alguna dama será que con ella: mas por eso, por eso mesmo pudiera para informarme; que necio estoy! de que he de informarme? de que con tristes lamentos a su prisión dura añade, . cuando no cadenas, hierros? yo me voy, pues no está aquí Lidaura. . Qué es lo que veo? cómo sin hablar se vuelve? . deteneos, deteneos. Me llamáis? Sí. . Qué queréis? Pregúntaros a que efecto habiendo entrado hasta aquí, y en mi reparado, oyendo A de una infeliz el renombre dudoso más que discreto, volvéis la espalda al examen sin apurar el intento? conoceisme? Queos importa saber, cuando no os ofendo si os conozco, o no? pues firme os da a entender mi silencio, que lo quito al cuidado vengo a añadir al respeto: No os conozco, auque os admiro de beldad milagro nuevo, Agora con más razón por mi vanidad me empeño, pues si el respeto no os pudo dar luz al conocimiento, cuando el objecto os ofrece tan digna atención, no apruebo el huirla, que es negarla, y lleva mal lo severo de un poder que se le excuse, ni aún cortés el rendimiento. Fue porque didina tanto os juzgó el entendimiento, que presumí, que de humana, voz no igualaran los ecos. (ráis; Pues vieraisme, no me habla. que retórico el silencio sabe atreverse a lo oculto, sin desdecir de lo atento. Cielos, que novedad es la que reconoce el pecho, que el corazón en latidos avisa al alma algún riesgo! Pero apartaros, arguye mar que mod estia desprecio. Pues ya que me hacéis volver; decidme quién sois? . En eso un gusto pienso que os hago, pues es fuerza que en sabiendo quien soy, mudemos de estilo, y aseguréis vuestro miedo: Pántea soy. . Ay de mí! con nuevas dudas peleo. . La infeliz Reina de Susia. Mal advertido el deseo, sin la rienda del discurso corrió al peligro ligero. De qué os turbáis? ya podéis cuando tal señal os muestro de humana, como vencida hablarme; pero primero me habéis de decir quien sois. Araspas soy, y me huelgo de que no me conozcáis. Por qué? . Porque con aqueso disculparéis en mi error esde ito de venceros. Vanidad, esta ocasión buscaba mi sentimiento; este es Araspas, y es el que blasóno soberbio no peligrar a mis ojos; presteles amor incendio, que arrificioso fulmine venganzas, y menosprecios. Que esta es Pantearrigores, o nunca curioso afecto buscara en su hermosa vista . peligrosos vencimientos! que será? qué será, penas, esta inquietud que padezco? Será amor? mas que es amor; burlas serán de mi necio discurso, que poco sabio teme lo que siente menos. Agora me admira más, cuando a conoceros llego, al contrario de lo que antes me admiró el ver que pudieron señas de agrado mis ojos haber hallado en los vuestros, Cómo agrado? . No alabáis mi hermosura? . No lo niego, mas en mí el decirlo, no es agrado, es conocimiento. Luego si mi autoridad. torcer pudiera el senero dictamen con que rebelde se niega a humanos desvelos; y a vos os diera licencia, si en vos afectuoso el pecho, sentimientos publicara de templar sus sentimientos: no estimaráis? . Si señora, no señora. . Qué es aquesto? pues como a un tiempo torcéis desmentidos los afectos? Es que la atención responde por la verdad, y el respeto: el respeto no permite que desestime ese premio; pero la verdad avisa, que no desen tenerlo. que decis? luego mía si fuera posible el serlo, en vos no fuera estimado? No solo estimado, pero huido fuera. . Qué escucho? eso decís? . Digo aqueso, porque en vos, como advertís, no tiene el olvido riesgo De nuevo mi pecho inquieta, pues idos. . Ya os obedezco. Que esto sufra mi altivez! bomed, volved. . Eso quiero, que me decís? Que si os vais de buena gana. . No es cierto que tendrá mi cortesía el gusto de obedeceros? Válgate el cielo por hombre: luego no os deben atentos mas en las leyes del gusto mis ojos, que mis preceptos? En ellos, aunque agradables nada me fuerza, mas miento, que pues me obligan a huir, . con causa alguna los temo. Pues si ellos no os fuerzan, yo tampoco forzaros quiero; quedaos vos, y yo me iré, que juzgo por más acierto déjaros yo, que dejarme vos a mí, cuando del necio vano desaire queréis autorizar el respeto: libreme el cielo de ti; Aralpas. Líbreme el cielo Pantea de tu hermosura, y de mi desasosiego. .

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Dejadme todos, dejadme, nopa Si aquesto no ha sido amor, matan me cielos, matadme. Ya tu mandato abedecen todos huyendo de ti; te enfadas también de mí? No, Algodón. . No lo merecen mis leales cumplimientos: luego yo no me he de ir? Aquí puedes asistir para templar mis tormentos. Buen lenitivo has hallado, pero si de fuego es tu mal, la frialdad que ves en mí te habrá consolado. Y aunque a ver la Reina vengo, de ti tan fanorecido estoy, que me ha parecido crueldad, si no te entretengo. Dime, pues todos se van, y tanto favor te debo, que no es en Príncipe nuevo hacer caso de un truan, mejor que de un hombre honrado; qué es lo que te ha sucedido? que andas, señor, aturdido, pensativo, embesesado, triste, que es verte contento; de siguarcón el amigo, mas leal; y hasta contigo muestras tu dosabrimiento? que tienes? no eres señor de Pueblos, y de vasallos, que tú solo sujetarlos pudieras con tu valor? De Persia, y de Asiria tienes el mando, pues Ciro atento te ofrece su valimiento, con que su igual a ser vienes, Pues qué te falta? dinero? no me faltara a mi más; en ser Filósofo das, otro mal, poderte hallar en mis discursos errado: haste acaso enamorado? esto no puede faltar. Yo enamorado? estás loco? eso se puede juzgar de mí? . Y aún adivinar. qué dices? Ve poco a poco, y vamos juntando partes, que si mal no lo he notado, o tú estás enamorado, o yo digo disparates, De ambición esa tristeza no nace, pues ya te dije que todo el Imperio rige del gran Ciro tu grandeza. De envidia que suele haber aún en los más soberanos de los bienes sobre humanos, que otros gozan tu saber. Tu discurrir, tu alcanzar, a ninguno reconoce. ventajas, para que goce de premio más singular: El aplauso, el regocijo del pueblo, y la Corte toda a tu afecto se acomoda, y en tu semblante está fijo. Pues dimo, a un hombre galán, discreto, y nunca igualado, bien vestido; y regalado; en quien las dichas están vertiendo a colmos finezas, si lo discurres mejor, sino nacón del amor; de que nacen sus tristezas? Como hombre bajo te hace tu inclinación discurrir, en quien comes, y vestir: solo al guto sansfaces: siendo así que de la unión que el alma en el cuerpo tie lo que aqueste le conviene. causa en esotra pasión. La tristeza ocasionada es del discurso, y en él solo el alma obra fiel de sus ideas guiada. Pues como intentas que pueda lo que solo al cuerpo agrada, ayudar al alma en nada, ni que al discurso suceda? Yo no sé Filosofías, mas sé que allá colocáis. en el alma a la que amáis; y así, señor, bien podías sin salir del argumento; cuando el afecto está en calma, sentir el malen el alma, y ser de amor el tormento: Mas dime, acaso el querer a una mujeres delito? Culpa es cualquier apetito, Pues yo ganas de comer tengo siempre, de tal modo, que apetito no le he avido menester, y así he comido. sin apetito de todo. Mas ya que al gusto prefieres, la inclinación, dime en tanto, eres hipocrita? o Santo? has hecho votoso lo ores? pero hablemos de otro modo, viste a Pantea? . Ay de mí! Suspiras? pues ves aí me lo has confesado todo. Mira conmigo no imporia el publicar tu pasión, yo sé que tienes razón; y aunque tu silencio acorta para roiplar tus enojos, las palabras al sentir yo selsoigo decir ansejos, Pues dime cuando esto fuera, la elección no acreditara el arrojo, y disculpara el error? . Darte quisiera mil abrazos por aqueso que a dar muestras has llegado de amante. Te has engañado, que yo amarla no confieso; cuando que ella lo merece conozco pues no es cordura, que al que alabe su hermosura le digan que la apetece. Yo confieso que si hubiera de enamorarme de alguna, estragando mi fortuna su costumbre, de esta fuera; mas esa ingrata obediencia de inquietud bárbara, y loca, que a solo riesgos provoca el honor, con su asistencia no es para hombres de valor. Raro eres, pues que con ella, como si fueras doncella, has reparado en tu honor: mas ya con tu hermana sale. Mi inquietud su vista aumenta Si la vista te contenta, a buen ojo bien lo vale. Cese tu tristeza hermosa, Pantea, cese el rigor que equivocas mi fortuna, cuando muestras tu pasión: Lidaura hermosa, no puedo mas, disculpame el error, tú, que libre de la pena sabrás darte a la razón. Ansias, aquesto es morir! con su presencia mayor es mi pena; mas que mucho si la miro? yo me voy, . que no viéndola, podré callar, mas viéndola no. Mi hermano está aquí. Qué penal mucho temo mi pasión, . que aunque por la vanidad me empeña, puede el dolor equivocarse, y juzgar alago, lo que es rigor. A traición los dos se miran, y aún se quieren a traición, . pues con la vista acometen a espaldas vueltas los dos. Mas qué temores son estos? venza mi resolución, . que no ha de ser mas lo afable en mí, que lo vencedor. . Se fue Araspas? . Si señora, Si señora, y vive Dios que no entiendo a aqueste loco, pues no ha nada que él, y yo hablamos de ti, y de ti huyendo agora escapó. Huyendo mí? porque? un rendido nunca dió ocasión de avergonzar, ni de temer ocasión: todo un incendio en el alma ha forjado aquesta acción. Sin duda que te engañaste. Qué es engañarme? las dos con ser mujeres trujisteis rabia, peste, y comezón, pues le hizo saltar, huir, y amorderos os dejó. De cósera estoy sin mí, que así ultraje mi opinión? que así se megue al despojo? dos veces me irrita, dos; esta porque no me ve; y esotra, porque me vio. Cierto que esto ya parece tema, mas que no pasión. Si yo lo hiciera contigo, sufriéraslo acaso? . No; pero enti, si bien lo miro. Qué? . Antes fuera favor? Por qué? Porque me excusabas de que de ti huyera yo. Parece que del descuido a Pantea le pesó? Sentirá la grosería, que ninguna mujer vio alegre el rostro en desaire, ni el rostro triste un favor. Miren como se ha quedados si fuera traza, por Dies que famola le salía, yo no lo hiciera; mas vo . no fuer amilagro, siendo blando como un Algodón. Señores, cuidado, y sepan castigar la presunción de las mujeres, porque encontrado su rigor, del que tiene amor se tien, pero lloran del que no. Que así ultraje mi decoro una ciega inel nación, que en mí no llegaa ser riesgo, ni en él llega a ser razón! de un engaño? si, un engaño, que engaños sin duda son de su loca fantasía. los que forja un corazón. Rebelde ingrato, cobarde, pues no pudiera ser, no, contra la naturaleza, influjo de la razón. de no haberme visto en tanto tiemporaún disculpas halló el discurso, que un olvido le sufre un desdén mejor. Mas viéndome, no atenderme? ya es desaire; en que pecó . lo cortés? pues lo pública en la desestimación; vengarme tengo, aunque altiva protane de él sacro honor que mantengo en circunstancia, la escrupulizada unión. No ha de bastar su entereza a conservarle; que no es lo mismo ser soldado, que ser amante, pues son los encuentros diferentes del uno, y otro valor: Lidaara. Qué es lo que ordenas? Que quedes sola: A godo, vete fuera . Y vete tú Sirena, también Los dos, señora, te obedecemos. Vamos, pues hay ocasión a decirnos algo, que no noslo silve el miron. Ya estamos solas, que mandas? Que pues tanto te debió mi afecto, como has mostrado con la pena, y con la acción en tanto tiempo come ha que tu compañera soy, hagas por mí una fineza, que puede ser que mi amor te la sepa agradecera En mi el mayor galardón será servirte: qué mandas? A mí me es fuerza hablar hoy al Rey, por darle un aviso; que a entrambos nos importó, a fiarle de tu hermano. no me atrevo, porque son amigos suyos los que contra i confedero una desgracia; y qué cierto! pues en su resolución armándose está el desprecio, y la desestimación, a migos que contra mí en el alma aposentó. Sin tu ayuda yo no puedo salir, y con ella doy remedio a una sinjusticia, y venganza a una traición. Duélete de mis pasiones, de mi pena, y mi dolor, y de una mujer te duele, que supiera en la ocasión por ayudarte, y servirte arriesgar vida, y honor. Aunque es verdad que no puedo sin gran riesgo el hacer hoy lo que me pides, te estimo de suerte, y de suerte estoy lastimada de tu mal, que aunque arrieigue en mi opinión el crediro, y el seguro que mi hermano me fio, saré lo que tu gustares. Disfrazaté lo mejor que pudieres, porque nadie te conozca, que la voz en ti no corre peligro, ya un fiel criado que yo tengo, haré sin que él entienda que eres tú, pues importó que te guíe, y te acompañe hasta palacio, y los dos después os podéis volver a casa sin dilación, porque si mi hermano viene, y por ti pregunta, error será, en que nos perderemos sin hallar satisfacción. El cielo aumente tu vida, hoy castigaré un traidor, Más aguarda, que entre tantos riesgos cómo te hallanó mi cariño, u no me queda, que no ha de ser el menor. Y que fue? . Si haver al Rey tú misma vas, no arriesgó la confianza el secreto, pues si a mi hermano mandó que te guardase; y te ve tan libre de la prisión, no es fuerza que contra él se irrite, y que luego yo venga a pagar de su enojo la justa resolución? Si ese es el mayor peligro, tiene el remedio mayor; porque si el Rey no me ha visto otra vez, por la ocasión que sabes, necia por cierto, no diciéndole quien soy, y hablándole por alguna interesada, quedó el secreto más seguro, y tú con menos temor. Confiésote sin embargo que te temo, mas mi amor atropella inconvenientes por servirte. Yo me voy a disfrazar; mas si Arsidas viene, procura que no me vea, no me embarace, porque importa . Tuya soy: si ella mi pecho mirara, cuando su honor acrisola, si no me déjara sola, ui más sola me dejara. Lealtad anente tu afecto la máquina en que se emplea, sepa mi industria Pantea, porque acompañe a su efecto. Si de los confeverados no se tuerce algún cobarde, presto libertad aguarde; Pero Lidaura? cuidados, torced la senda a mi mal, que no es menos noble aquel de lealtad afecto fiel, que de amor desvelo igual: señora. . Ársidas gallardo, seáis bien venido. Que ciego mariposa de su fuego en sus mismas luces ardo! siempre que encuentre tan bella Aurora, amanecerá para mi alegre, y será menos infeliz mi estrella: La lisonja os agradezco, y aquese agravio os perdono, pues mi crédito no abono con lo que ser no merezco. Confieso que en mi alegría es tan seguro el ejemplo, que el día que no os contemplo, no amanece claro el día. Quién de Pantea merece la vista, su engaño dora, que en mi anochece el Aurora, cuando en su Solamanece; y así; pues a ver entráis su luz. . De qué lo sabéis? De que venir no podéis a otra cosa. . Os engañáis, que mejor pudiera aquí; aunque sin licencia fuera, veros a vos, y tuviera. mas noble disculpa? A mí? pues decid, porque razón? Si no os causaren enojos, oslo parlarán mis ojos, si os lo calló el corazón. Testigos son sospechosos los que traéis por ahora. Siempre los ojos, señoras son testigos amorosos. Amáis? . Adoro constanta? Ya quién? . Avos. Qué locura! Disculpalo la hermosura. Y esa es disculpa bastante? Sí, pues siempre se apetece lo que por digno se halla. Sí, pero siempre se calla lo que imposible parece. Ya conozco que es en vano pretender vuestro favor, pretender vuestro favor, mas las dudas de mi amor mal con callar las allano. Yo creo que es tan fingido lo que decís, que me hallano a escucharoslo, aunque en vano será, si verdad ha sido. Y pues galante mostráis, que a verme también venís, pues que ya lo consegúís, os suplico que os volváis, porque no es bien que conmigo, aunque sin peligrosea, os vean: el que a Pantea . no embarace así consigo. Ver a la Reina quisiera también . En vano juzgáis, Arsidar, que me engañáis, pues en la ocasión primera que se ofrece, deslvéis la obediencia que ofrecéis, Señora, si vos queréis, porque no me lo decís más claro? pues yo creja, que aunque a verla no viniera, en verla, cuando estuviera aquí, en nada os ofendía; Mas pues vuestro gusto sé, aunque llegara a mirarla, yo me fuera sin hablarla, como sin verla me iré. Gusto grande me habéis hecho. Mayor le llevo en serviros. No sabéis lo que con iros habéis dejado en mi pecho. Obedecerla es preciso. que si el mandato causado ha sido de algún recelo, así le aseguro: el cielo os guarde. . De mi cuidado bien puede, y a vos os dé mucha dicha. Pues no tarda en mí el aviso que aguarda Pantea, viva mi fe. que así con sus memorias me atormenta, Poned esos papeles a parte, y proseguid. Hados crueles, que vuestro influjo intenta, Aquí de la Gedrosia se propone la antiguedad en que sugente pone el gobierno eminente, y que teme el desprecio de tu gente, que para asegurarle la lealtad, mande tu piedad quitarle. esta opresión, y sea de los suyos, señor, quien la posea: vivirá tan constante como yo, que infeliz, y triste amante, arrebatado del cruel destino de un sujeto divino. Qué decís? . olvidado de quien soy; y de amor arrebatado no sé lo que me digo, que mejor se sujeta al enemigo con piedad, que injusticia; que podéis conceder lo que es justicia. Id a otra cosa. . De Dargiana aquella deliciosa Provincia, hermosa, y bella un presente os envían los soldados, y en sus fueros antiguos confiados una Colonia piden, que a todos mis cuidados les impiden el feliz cumplimiento de su amoroso, y triste pensamiento, Parece que turbado estáis. Avergenzado quedo; rigor cruel, infiel tormento, . dejad siquiera libre el pensamiento: Dadme esos memoriales. Hoy con mi vida han de acabar mis males. Y escribid una carra mientras leo, o . para Lidoro a Grecia. . Mi deseo bien empleado miro en su hermosura; no es Reina, no procura saber mi mal? pues como porfiado . negar intento el logro a su cuidado? ea, amor, no os retiréis, que es cobardía, y poco fía quien de si no fía. No escribis? Sí, señor, qué desatino! loco me tiene aquel mirar divino, que como soy tan nuevo en este afecto; tanto en él me cebo, que arrebatado todo, ni hallo remedio, ni apercibo modo. . Quiero escribin Hermosa. Pantea; mas que he hecho? hay más penosa . memoria de mi mal: Dueño querido, . ya le he errado. Porque le habéis rompido? Porque el estilo erre. Muy de cuidado estabáis, pues de dos la habéis errado, Una mujer tapada a solas quiere hablarte; y porfiada, aunque la dije estabas ocupado, agora hasta que entren no me ha dejado, Entre, porque no fuera justo que a nadie el paso le impidiera quien en su poder tiene la justicia, y la gracia; y si ella viene, por una de las dos injusto fuera que sin gozar de alguna se volviera; porque yo esté ocupado, y contra mí a ser viene, pues he hallado, que si en obrar cabal el ser Rey fío, no es solo su interés, también lo es mío: salte, Araspas, a fuera, y tú la avisa de que ya puede entrar. En tan precisa dilación, mi tormento treguas dará a mi tiiste pensamiento. Hoy intenta mi crueldad, por castigar un soberbio engañar un poderoso; . y vendré a lograr a un tiempo dos venganzas, de este olvido la una, y de aquel desprecio: dame, Gran señor, tus plantas. Divina mujer, del suelo te levanta: su hermosura apoyo será a su ruego. . Por otra vengo a pedirte. justicia, a quien el adverso infortunio presa tiene. Y quién es? Pantea. . Luego por Pantea eres venida? Si señor. . Pensé que el cielo te enbiana, y la embajada mis altiveces temieron: pues qué pretende Pantea? Escucha sabrás su intento. Rey poderoso, a quien rinde. lo más soberano feudo, cuyo valor, cuyo brío está la envidia temiendo, tristes infelices hados decretaron por misterio soberano su por arbitrio de arcanos juicios supremos. que tu desde Grecia vengas Rey de los Persas soberbios, conquistando de la Asiria los dilatados extremos. Y plegue al cielo que toquee: los últimos aposentos, donde de la noche triste se oculta el lóbrego velo. Llegaste a Sasia, y en ella, después de varios encuentros; de su Reino conquistaste la Corona, prisioneros, haciendo en ella a su Reina, y a su Genetal: mas esto no lo tendrás olvidado, pues te costó tantos riesgos. Dijeronte que era hermosa Pantea, demó de serlo, que la dicha, y la hermosura pocas veces se midieron. Creistelo? aquesto fue mas, si bien lo considero, que cuando en el mundo ajenas alabanzas se creyeron? Prevenido del aviso, o de medroso su de atento mandaste, que no viviera a tu presencia; no apruebo el intento, ni le culpo. pues lo que en ti fue pretejto, de asegurarla a peligros fue con ella andar grosero, pues hiciste parecer a la constancia; desprecio. A Araspas se la entregaste, ese cruel, ese necio burlador de la fortuna, y despreciador del tiempo, porque en tu presencia dijo, que era villano desvelo el de el amor, y que en él jamás tuvo cabimiendo. Este fue bastante abono para contigo, bien veo, que así lo juzgaste, más por eso señor, por eso debieras atento ver, que el que se dispone aun riesgo, si le conoce, ya sabie a lo que llega su esfuerzo, y cuánto valor habrá menester para vencerlo, con que aquello que prometo lo lleva ya casi hecho. Mas el que ciego no duda arrojarse, no teniendo tomado el pulso al peligro, quien duda que pierda ciego, si el acierto en la experiencia, ui la gloria en el acierto? Esto ha sucedido agora con Araspas, pues soberbio, pensando triunfar, vencido pública su rendimiento, así mintiendo su culpa todo mi dolor desmiento. De Pantea enamorado, desde que la vio al eterno contraste de su hermosura, posa sus atrevimientos, no solo se ha declarado, si no loco, y desatento, intentado profanar de su honestidad el templo. Note alterés, no te espantes, que de amor el duro yerro cal bona los peligros por ensazar los afectos. Pantea, en fin, que llorando está sus tristes sucesos, sin tener para la queja, ni aún en la quietud remedio, A ti me envía, que soy de quien fía sus secretos a que te pida justicia, no con rigor, con secreto pues hace el castigo más público siempre lo menos, que sino determinada dice que está de un acero, a probar los duros filos blandos más, cuanto sangriento si de un veneno la furia a ejecutar en su pecho, primero que a sus caricias dar entrada infame intento, que basta que pierda el mandos sin que pierda el lucimiento: Ya como vasalla tuya debes ampararla, puesto que antes como a tu enemiga debiste ultrajar su esfuerzo. Duélete de una mujer, que combatida a los ruegos del poder libre, las iras teme de un ingrato dueño, Esto por ella te pido, esto por ella te ruego, si mi autoridad no vale, valga tu prudencia al menos; para que lo auctorizado suplas con lo justiciero. De tus afectos guiado, y a tus razones atento, en mi grandeza has causado enojo, y piedad a un tiempo, Ya se vio, que en un delito por abogado trujeron a la hermosura, y agora aquí por Fiscal la veo; prometo de castigar el infame atrevimiento de Araspas, de su poder sacando a Pantea. . Eso es lo que puede pedir, mas crueldades, no es solo eso castigos de un atrevido, quisiera que si me ausento de su vista, mas seguro queda al triunfo el menosprecio. Y vos, bellísima dama, en que la asistis? . Atentos. mis cuidados, no se excusan de asistirla en todo, y esto aunque mi cariño lo hace, a sus cariños lo debo: toda yo soy ella misma. En la hermosura alomenos no podéis tener igual, que sois de amor noble incendio. Mal castigaréis delitos amantes, si sois tan tierno. Pues quién dudar ha podido; que yo castigarno puedo. afectos castigaré; no publicar los afectos, porque encubierto, es traición; lo que influjo descubierto. qué bien me sueña este aplauso: feudarario de mi Imperio; venganza de aquel desprecio, y castigo juntamente . de la cobardía de un miedo. Casi pudiera decir; que me ha inquietado su bello rostro: que fácil el gusto . quiere triunfar del respeto. Ya yo el aviso os ha dado, dadme licencia. . No acierto tomadla vos, que sería. contra mi darosla hierro, Pues el cielo os guarde, Ya os vais? Os parece presto? Tan presto que nunca ha sido para mi más breve el tiempo: no s veremos otra vez? No sé, mucho me detengo, un mereciendo el divino perdonadme que no traigo licencia más que para esto. Fuese, y suspenso me deja; mas a su intento volviendo, que bien Aruspas valiente cumplió con su ofrecimiento! si será verdad? pues no? y como que será cierto, que no hay quien a amor resista: con una industria pretendo saberlo mejor: Araspas. A tu obediencia está atento Aralpas, que por juzgar que ocupado. . Ya se fueron los pretendientes. . Y ya escrita la carra tengo que me mandaste. . Dejad, Aralpas, agora aqueso, y tratemos de otra cosa, que importa más, ya resuelto estoy en que pues la Susia ha menester un gobierno que sea seguro, y propio case la Reina con él: de qué os turbáis? Yo? no acierto a responder? Qué tencir porque todo hoy desatento os he visto? Yo, señor? puede ser que con el peso del gobierno que lía? en tan flacos fundamentos, tirplee el edificio. Bien está, qué decís de esto? Yo, señor, que he de decir? si es vuestro gusto, mas temo, Qué te méis? Isimo algun daño, y que intente algún soberbio, nilagre el siompre supremo hermoso hechizo en que fragua sus delicias: yo me pierdo, yo señor mal te podré, Araspas, ya yo os entiendo, miradlo mejor despacio, daréis la respuesta luego . Qué es esto que por mi pasa? valedme, valedme cielos, que ya a mí no me conozco; si ha sido castigo, bueno está ya, templad las iras, yo mi locura confieso. Es Rey sin duda sospecha mi traición, y a mí me ha hecho tercero para mi daño; que haré en tan notable riesgo? si callo, muero de amor; si me descubro, me pierdo; si su casamiento elijo, muerte me han de dar los celos; si no le elijo, descubro mi flaqueza en el silencio; que puedo hacer? qué? morir, morir, que es mejor acuerdo, que confesarme rendido: Si, más no es seguro medio de eternizar mi valor, pues si nadiesabe aquesto, quien podrá darme en la muerte la gloria del vencimiento? Es verdad, vivircallando hasta vencerme a mí mismo: como es posible, si solo porque resistir pretendo la vistade su hermosura, huyendo me están los ecos de la memoria, al cuidado sus imágenes trayendo, con que en el silencio mismo se hace mayor el estruendo. Yo no he de decir que sea ajena, propia no apruebo la elección, cuando constante público su menosprecio. Quien le puso al Rey ahora tan extraño pensamiento? mi desdicha, mi desdicha fue sin duda, no lo niego; pues suframosia, pesares, aguarhlemos el encuentro, resistamos este daño, suframor este tormento hasta que la muerte venga, que aunque sea fin el premio esperado, y pretendido de coronar mis esfuerzos, adonde todos me faltan, es el último remedio: valedme, cielos, (miento. que para tanto mal no hay sufrig

JORNADA TERCERA

jornada tercera Noble silencio mío, eligaño lisonjero de mi pena; pues solo al pecho fío pasión que propia siento, como ajena, infunde atrevimiento al bergonzoso afan de mi tormento, Noche trute importuna, solo esta vez con el desvelo amiga, in de tus victorias una te pido, que mi errado paso siga, no desmaye mi empeño con la tarda carrera de tu ceño. Ay divina Pantea! bien juzgarás a atrevimiento el mío; pero ya aunque lo sea, . pues que su vanidad a tu amor fío, como trofeo ingrato admitirle podrá tu pecho grato. Ay Araspas cobarde! que mal con mi intención tu impulsó vino, ya atrevido no aguarde desaire, o voluntad, mejor camino de lograr desatento, ni eloculto, ni el claro pensamiento. El Rey mañana espera resuelto darte esposo, y a su intento he de ayudar, primera elección con que avivo mi tormento; pero antes que lo intente, lo que presente erre, enmendaré ausente, Ya manana presumo que de Ársidas el logro deseado se verá, y que cual humo desvanecido el mío, y tu cuidado quedará en un instante: mas qué importa si fuiste ingrato amante? En su retrete agora sola la miro, sola, y divertida una luz enamora mariposa en su amor mal encendida, que tristemente ciega de si le olvida, cuando así se entrega. En este puesto firme he de esperar, por sí mi suerte quiso ya que en mi queja oírme, no burlar mi experiencia en el aviso, correspondiendo atento todo el logro feliz con el intento, Yo llego, pero en vano. me ánimo, porque altiva, y arrogante, si me ve tan humeno, querrá aféctar triunfante de su desdén la gloria, borrando una victoria otra victoria. Aunque Ársidas me advierte que ya Lisarco a mi remedio acude, es tan corta mi suerte, que infiel me obliga a que su efecto dudes y aunque más pretendido es del honor, es del rigor temido, Aquella luz que enciende mi vergüenza, y avisa lisonjera su beldad, pues pretende descubrir mi atrevido afecto, muera. De Ársidas el cuidado no duda mi temor. Ya lo he logrado. Ay de mí! que atrevimiento así ultraja mi decoro? quien en mi cuarto se ha entrado; y traidoramente loco la noble quietud altera en que vivo, y en que lloro? quién es? Quién pudiera ser sino un ciegó el que a tus ojos en sombras trueque las luces, que ignoran los suyos propios? pues ninguno puede dar lo que no tiene a los otros. Mas esas confusas señas, que cobardemente oigo, me hacen dodar, y dos veces me quitas la luz, pues toco, que si a la vista el engaño negaba experiencias solo, faltando la luz, agora que falta el discurso, y todo, la luz del entendimiento también me usurpa el arrojo: quién eres? Que más quisieras, que saber tú de mi propio quien soy, porque se encendiera esas dos luces de un soplo: yo no puedo responder a esta duda, pues de modo, me tienes ya, que yo mismo soy de mí quien más ignoro. Si mal la voz no distingue el eco, de Araspas torno . confusamente al oído de aquel antiguo enfadoso tema, que inquieto el discurso así me tiene, si el sordo silencio con que la noche apadrina tus costosos atrevimientos te ha dado licencia, preñado monstro de enigmas para intentar algún indecente aborto, mal seguro te aventuras, porque a voces. No medroso tu pundonor, por vencer un riesgo, se encuentre en otro; de noble pasión guiado, corrés rendimiento escojo: no temas, pues el delito es del respeto soborno. Pocas señas de seguro trae nunca lo cauteloso. Sí, pero lo recatado cuando de amor no fue abono? Cuando en la ignorancia se hace eprecato sospechoso: Pues porque del argumento salga agora victorioso, me has de responder, señora, a una duda: de este modo intento decir mi pena. Habla, que ya que a los ojos quitas la jurisdicción, o tu recaro, o tú arrojo, substituros los oídos han de ser en mis enojos, por si disculparse puede lo que miro en lo que oigo. Aa quien a ti te dijera su pasión, y amante, y loco cara a cara pretendiera. con tus favores su logro! No castigara seveto tu menosprecio furioso, culpando el atrevimiento, cuando no el intento, el modo. Esto no puedes negarlo, pues era tenerte en noco presumir, que el casto dido no se ofendiese del tosdo lengnaje con que el amor aún de emparaza a si propio; y es que de tu hermola vista ver mereció el imperioso agrado con que enamoras, cautivas, ariastras, solo con callar no oscuracia todo ese divino hermoso hechizo, que de las almas es prisión, es vida es coro. Esto, nos más que lo intentes, no puedes negar tampoco, pues fuera ser de ti misma enemiga, cuando noto, que atí te quitaba un triunfo quien te negaba un apoyo: grosera elección, que al gusto aún lo cortes hace estorbo. Luego si hablar arrojado, luego si callar medroso, si es prevención en lo atento, aún es delito en lo hermoso; Buen medio eligió mi pena para que amante a tus ojos, excusándote lo airado, te logre lo victorioso. Él es, mi duda se aclara, disimular es forzoso hasta acabar de apurar su recato misterioso. Yo confieso que atrevido amante vitraja el desoro de una deidad, quien humana la provoca a sus sollozos. Y también confieso que huyendo vanaglotioso, ulurpa el mérito al triunfo el que se niega al despojo. Mas en un noble cuidado, con presunciones de heroico, publicas finezas hacen Corresano el desahogo. Quien ama mientras reprimo ceguedades imperioso, cuanto más público siente, deja el desdén más airoso, Martir de su sentimiento en sacrificio costoso, más mérito alcanza aquel que se sacrifica todo. Que el que recatar intenta el emblante vergonzoso, o su mala elección siente, o fía de in amor poco, si solo decir su pena es de su cariño logro; porque su pasión desmiente huyendo al decirla, el rostro? fuera de que no se libra su recato del enojo, y le hace más merecido cuanto le hizo más dudoso, si vos cobarde intentáis; mas yo a que efecto respondo? bien se ve cuan ciega arguyo, pues discurro en lo que ignoro, Señora . No prosigáis, y si excusáis a los ojos un embarazo, excusad también a los oídos otro, que no es menos noble aquel sentido, que lo fue esotro, y entrambos a dos ofenden al alma, dueña de todos. Pues porque mi atrevimiento salga de su afecto airoso, de dos luces que decís os ha usurpado el arrojo, en una que os vuelve el labio, entrambas a dos os torno, con que se queda lo oscuro para mi vergüenza solo, siendo yo mismo el que alumbre lo que yo mismo os escondo. Habla quedo, y pisa quedo. Aquesto será forzoso, que como son de falgodón mis pies, en blando los pongo. Yo soy Araspas, yo soy. No me fue el eco engañoso. Detente, que ruido siento, y si mal de él no me informo, lo que buscaba encuentro, es hablar a Araspas eigo. Pobre de mí, pues que intentas! miren lo que hace el demonio. Yo soy Araspas, el hombre mas desdichado, y dichoso que la enigma del silencio pudo fabricar de asombros. Bien he mevester valerme de los discursos que formo a la corta luz guiados de tu aviso licencioso para creca que eres tú. Pues por qué? . Porque si tece por una parte, que amante dices que vienes, y acoto por otra, que muchas veces huyende vanaglorioso de mí; de mí te olvidabas, es fuerza que ignore como puede ser Atalpas este amante, y ingrato el orro. Porque a vista de la luz, cuando me miro, me estorbo yo a mí mismo; y cuando en soma mi facilidad escondo, (bras engaña la fantasía la verdad, y aunque conozco que yo mismo lo confieso, me parece que soy otro. Conoces tú con quien habla? Y como que la conozco, que aunque criado, no niego en mi vida el panque como, y más cuando con el nombre de Pantea el de panoigo. Pantea es? Aunque está ascuras. De su engaño cauteloso vislumbres da la disculpa que en Araspas reconozco. Desde que te vi te amé, esta es verdad. . Y tu tonto, pues llegas a confesarla. De ese afecto mentiroso, no sé si le niegue al eco experiencias que malogro. Ya desmentirle no puedo. Calla hombre de los demonios, que te pierdes . No hagas ruido. Es por hacer lo que esotros. Bien sé yo que pera amarte me da disculpas le hermoso; pero para confesarlo, mi vanidad me hacia estorbo. Mi conocimiento entonces fue en mi suspensión notorio, mas después medroso el pecho le recato cauteloso. Huyeron de ti mis ansias, creyendo que de ese modo no viéndote, olvidarian la cauta de sus sellozos. Desde que veniste sufro, desde que veniste lloro, sin que pueda atropellar con el destino el decoro. Nunca te venciera yo para ser yo tu despora, o ya que vencida fuiste, no lo supieran mis ojos. Ya veo que me dirás que mal tus finezas compro acosta de publicar mis te sistencias medroso. Y yo digo, que antes eso es de tu vitoria abono, pues se hace el triunfo más noble cuanto se hizo más costoso. Ya sé que amarte no el culpa, sino del respeto solo, pues deja el común aplauso el gusto vanaglorioso. Solo siento el que a mi Rey prometí soberbio, y loco no hacer calo del peligro, baldonándole imperioso. A ti no te ofendí en esto, pues sin verte, juzgué solo triunfar de un despojo humano, no de un divino despojo. Quién pudiera imaginar ese prodigio, ese asombro de belleza, pues no cabe en juicio humano su apoyo? Esta, señora, es la causa de que huyendo valeroso de ti, me niegue a mí mesmo, y agora por la que rompo mi silencio, es porque el Rey quiere casarte. Qué oigo? Casarte quiere, y me manda que contra mi amor yo propio le proponga; que pesares! el que podrá ser tu esposo. Mira tú como es posible, cuando rendido te adoro, cuando obediente le sirvo cumplir con uno, y con otro? A decírtelo venía, no porque me des el modo dezamediarlo, que no espero remedio solo. Porque sepas que te quise, que venciste un duro escollo, que ablandaste un pedernal, que rompiste un promontorio de dudas, y en fin triunfaste de un pecho que lo era todo, pues no es bien que porque calle yo, cuando a morir me arrojo, se quede aquesta victoría de tu hermosura sin logro. Desde aquí pienso partirme desesperado, y celoso, donde los campos me den brutal alberga en sus troncos, oscuro entierro en sus cuevas antes que a ver llegue en otros brazos lo que más estimo, gozando lo que no gozo. Ni al Rey, ni a ti servir puedo como debo, y así compro con el coste de una duda dos lealtades en mi abono. No sepa el Rey que atrevido mi amor a su gusto opongo, no mires tú que adorando tu luz, de tu luz me escondo. Por eso a escuras hablarte quise porque en lo horroroso de la oscuridad sepalte ros atrevimientos todos, del que callando le engaño, de ti que hablando te enojo. agura, porque no quieras castigar mi desahogo con tu desprecio, vengando un sentimiento con otro, me voy sin que me respondas, el cielo te guarde, y como tus ojos de mi triunfaron, triunfen del poder tus ojos. . Espera, Araspas, escucha, sin duda se fue, y absorto el pensamiento, dudando queda lo mesmo que toco. Mucho puede un rendimiento, pues en mi afecto conozco trocado en blando lo duro, y lo cruel en piadoso. Yo que ofendida de Araspas sus despegos sentí solo, llego a sentir las caricias, que trueca amor cuidadoso. Para no dar nada a tiempo, del Rey el temor impropio ha ocasionado este engaño, con razón justa meeroso puede estáncielos valedme! y si influjo misterioso aqueste afucto ocasiana, diponed Astros demodo, que Ataspas, y yo el influjo sigamos sin tanto estorbo. No hay cosa como escueñar para saber gran atajo de discurrar sin trabajo, porque no se puede errar, Afecto de amor extraño. Cómo del Altar aquí me quitan el ciisme a mí. Yo he de apurar este engaño, y pues a sacar venía a Pantea, cuidadoso . del nesgo que temeroso su aviso me proponía, sin darme por entendido del uno, y otro cuidado, de Araspas aficionado, y de Pantea ofendido, con rigor, y con piedad se estrenatán premio, y ira, de Pantea en la mentira, de Araspas en lalealtad. Esta suspensión es mala, y yo la culpa he tenido, pues hasta aquí le hetraído: yo apuesto que los empala. Algodón, a Araspas sigue, y dile, que yo esperando quedo en Palacio. Dudando voy la razón que le obligue; tan adeshora? . Esto importa! Y tú, señor, como aquí has de quedarte, y sin mí volver? . Discursos acorta Ya en obedecerte tardo. Guarda secreto, que estoy en ti fiado. . Yo soy liberal, y nada guardo; pero vuélveme a decir, si a aquestas horas alguno te ve? . Ya estás importuno. Pues no es bueno el prevenir con tiempo lo que has de hacer? No es de Pántea este cuarto? Con eso me has dicho harto, ya no lo quiero saber, sin duda que arrepentido de tu primer remisión, quieres lograr la ocasión que esotro tonto ha perdido, Vete ya, que ruido siento, y hacia nosotros señalo una luz . Aqueso es malo, mas no te estorbe a tu intento cuando deslumbra su llama del uno, y otro la Estrella, soplale a luz a ella, pues a él le soplas la dama? Y yo me voy, que a fe mía, que me holgara aquesta vez ver vencida la altive, de ella, y de él la hipocresía. . Y porqué temple mejor mi enojo en lo que desea, no es la que viene Pantea con la luz, sino mi amor. Vuelve a vivir, Astro humano, artificiosa centella, vuelve a arder, y de tu llama no desmaye la luz nueva. Vuelve a ser de mi decoro cuidadosa centinela, y a impulsos de un agasajo no caduque tu firmeza; aquí esperemos de Arsidas la deseada promesa; mas que miro? . No os turbéis, que con más razón pudiera turbarme yo, y animoso acrédito mi firmeza. Vuestra Majestad? qué dudo? cómo al? . Bien os pudiera responder, que por vos vengo aunque el riesgo de Pantea a estas horas me conduce, pues no me hizo menos fuerza la persuasión de esos ojos, que de su aviso la queja. Desdichas! no me faltaba otro riesgo, si viniera en esta ocasión Arsidas, mas según lo que me ordena aún es temprano, rigores dejadme ya; pues que intenta vuestro valor? . Que conozca cuanto su honor me desvela. Pues tan tarde? . qué os espanta? cuando halla en vos la experiencio desvelos que desmintieron de las horas la carrera? podré hablarla? Fuera injusto estragar vuestra grandeza, y su decoro, señor, pues siendo la vez primera que la veis, mal se llevara, que sin el adorno fuera con que acredita su estado; y siendo tan tarde, es fuerza que el descuido, y soledad den a su alivio licencia, indigna de vuestros ojos, y extraña de su modestia. Quien con dos intentos vino, y el uno cumple no queda mal premiado; en su fortuna vos discurris tan atenta, que es fuerza el obedeceros, y pues de vuestra belleza llego a merecer la vista. No prosigáis, que aún en esa lisonja vana peligra mi oído, y vuestra grandeza. Confesar una verdad, no es culpable Si lo fuera. No la creéis? No la busco. Pres yo no intento que sea deseada, sino oída. Ni aún eso es bien que pretenda, porque no habiendo de ser. admitida, fuera necia curiosidad, que por darle. al oído una licencia, desairado a un mismo tiempo quedéis vos, y yo grosera. Pues amor? . No le conozco. Pues la ocasión? No hace fuerza. El silencio? Ese os avisa. La noche? . Es mala tercera, y no creáis que en el gusto puede haber si no se empeña medios que le faciliten, ni ocasiones que le tuerzan. Poco os debe mi atención. Menos leal me debiera vuestro respeto, si humana le estragara mi fiaqueza, ved si tenéis que dejarle algún aviso a la Beina que al que vo os doy de mí misma, nada que decibre queda. Extraña mujerl respeto . me ha causado su entereza, pues decidle que yo vine atento a su aviso a verla, y a decirla que añana tendrá esposo, que defienda del desacierto de Araspas su quietud, y su modestia, si porque él mesmo será quien su hermosura merezca. Cielos, qué es esto que escucho Que antes que el Sol la madeja rubia, prodigo descoja, dorado tizo a la tierra, en mi Palacio estará. Pues, señor, justo no fuera; que antes de elegirla esposo, vuestra Majestad supiera su gusto . Ya le he sabido. Cómo sabido? si hubiera el Rey escuchado, cielos, a Aralpas, mi duda aumenta vos su gusto. . Si hay razón, habrá gusto que Pantea es Reina, en quien predomina tan noble, tan altaidea por su estado concibida, que en vano a humanas tareas perezosos riesgos puede temer encontrada seña, fuera de que siendo yo quien elige, mal pudiera a humilde afecto tendir desacertada licencia, esto es lo que sé, y así s su gusto en su grandeza. Bien decís, que pesares! yo? . Pues a vos, que os alteras Soy tan suya, que escuchando de erminación, que es fuerza turbe su quietud, viendo que embargada de la ausencia, ella no puede turbarse, yo me he turbado por ella. Si en vos, Pantea, acredita lo que es, bien me aconseja mi cobardía el huir tal peligro, por tal seña: eso le decid; y el cielo os guarde. Muerta me deja, qué es esto que por mi pasa? es ilusión de la idea, o es verdad? mal lo averiguo. El Rey castigado qued, de mi altivez, pues lo mismo que huyó triunfante, le empeña a que humilde solicite. Araspas ya se confiesa, rendido del desengaño, y yo neutral, aunque atenta, lo que permito al afecto, le niego a la competencia. Si me declaro me pierdo, pues amante el Rey pudiera, o castigar el engaño, o lograr la conveniencia. Disimular no es posible, si a verme mañana llega, y esta noche no consigo lo que mi ambición esper- Casarme yo sin mi gusto modo también es penosa tema y aunque obligarme no p trae la razón tanta fuerza que viene a hacerla precisa, si no el mando la modestia. Publicar que soy de Araspas, es desmentirme a mí misma, y hacer con él un desdoro, en lugar de una fineza. Onunca de sus despegos el disimulo creyera, pues por vengarme en su agravio me he castigado en mi queja! Si fuera yo tan dichosa, cielos, que Arsidas cumpliera la promesa que me hizo; si mis vasallos pudieran volver el brazo a la ira; ya las sienes la diadema! esta noche prevenida estoy, y ya con aquesa intención, sin el sosiego me tiene la siligencia. Según me dio la señal, ya la ejecución se acerca, pues aquel Lucero avisa que ya la Aurora le avienta. Cielos, de cuántos baibenes mi inquietud segura alteran sereno el semblante, nunca le turbe con más violencia: pero a esta puerta, parece que ruido siento, y es esta de adonde tiene la llave que Lidaura le franquea, sino amante, compasiva: por estos jardines se entra a mi cuarto, verdad dije, . dichosa fui en que pudiera persuadir al Rey se fuese, y el cortés en que lo hiciera. Solo tu hidalguía pudo cumplir tan noble promesa. Mejor dijeras mi amor, si mi corazón supieras. Hoy con nuestra falsedad, dos veces falsa es la puerta. El cielo escuchó mis ansias, Lidaura, Arsidas, Sirena, todos venís, bien hacéis, porque está dicha no fuera tan cumplida, si faltara a mi logro su presencia, Ya, señora, con tu gente Lisarco ocupa esa Sierta, esperando, que nosotros contigo, antes que amanezca animemos el seguro, que sus armas nos franquean. ia yo, Pante, afectuosa, y resuelta seguirte también intento, creyendo, que con mi ausencia tendrá disculpa en la tuya mi hermano, y porque él la tenga de latraición, sufrirá la aculación mi fineza. Fuera de que tu cariño cautiva trassí me lleva: . mejor dijera un tirano que dulcemente me ciega. Como adula la bellaca, quien no se las entendiera. Con mis brazos solamente. podré pagar esa deuda. Yo, señora, con mi ama- te acompaño; y aunque es cierta la lealtad, juzgo que el miedo es más cierto en mi conciencia. . Aunque en servir a mi ama Si el cielo me da victoria, mi dicha de todos sea. Vamos presto. Adonde tu locura. Ya se cumple el refran de esta manera, puesto que a echarnos de casa estos vinieron de fuera, solo siento que Algodón para torcidas se queda. Araspos, Ciro, pesares, hoy en vuestro triunfo espera un desengaño valiente, lograr una conveniencia. Amor, si para tus dichas, así el acaso se empeña, no sueltes el arco nunca del engaño, y la cautela. . Cielos, si mi atrevimiento alguna disculpa deja, no descubra el desengaño, lo que el disimulo cela. leal, la ocasión me mienta, no me creáis, pues también es porque a mi amo vendan. intenta conducir mi desventura, si no me desafía a que al campo me sata antes del día. Algodón, prosigamos nuestro viaje. . Pues adónde vamos? mira que el Rey te aguarda, y yo me pierdo si volver no me dejas; te haces lerdo? no basta que trasnoche. por ti, sino callar a troche, y moche, sin querer responder a lo que digo? No me dirás a que efecto te sigo, cuando tú a pasearte muy serero al campo vienes? tomas el acero? de estas sierras lo inculto de qué pueden servir? de hacerte culto? buscas en ellas cual que hierba verde, que de melancollas te preserve? y más si nacen a lo que se alcanza, de no poder vivir con esperanza? Te ha dicho alguna vieja (y lo sospecho, que has de encontrar aquí el grano de alecho? Que mal le compadece tu gracejo, Algodón, con quien padece mi desconsuelo, deseando agora solo imitar el llanto del Aurora, Qué llanto? no te entiendo, no la ves que de ti se va riendo volvámonos, señor. . Aquel camino nos de senda mejor. . Qué desatino; a Ciro no has de ver? Es excusado. . Y a Pantea? Porque me la has nombrado, haciendo que atrevida vuelva a ser su memoria mi homicida? Allí le duele: Qué pesar! . Pues dime, no eras tu el valentón? en vano esgrime espada negra, quien aunque alentado los filos dee la blanca no ha tentado. Dices bien, no resisto, mas quién resistirá habiéndola visto? por eso me he fiado. de ti, y acompañado solo de tu le altad, y a mi despecho no me acobarda descubierte el pecho, que como de su parte te imagino, en ti templo la pena, que reprimo. Que gloria tan sencilla quieres enemorarla por tablilla? En ti mi amor divierto. Agora digo, que el adagio es cierto de Beltrán, y su can, aunque en mi ha sido aqueste amor como de can mordido, pues de ver que muy sabio a mí me llevas, y la dejas rabio, Porque cuenta no dieses atrevido al Rey de mi partida, te he traído conmigo. . Mal has hecho. pues no puede ser nunca de provecho, que porque yo no diese cuenta alguna de ti, con importuna prevención desatenta, des tu cuenta de mí, y a buena cuenta, adónde habemos de ir de aquesta, suerte? Huyendo de mi vida, y de mi muerte. Pues permita tu queja prevenida, que huiga de ti que eres mi muerte, y vida mi muerte, pues me llevas arrastrado; y mi vida, pues me has enamorado, que no será razón que muerte, y vida tenga en mi entrada, cuando es ti salida. Por esta inculta maleza, que la luz va descubriendo, podrá caminar seguía vuestra Majestad. Qué es esto? ̱ Alguna tropa de locos, que como tú, van huyendo. Si no distingue la vista mal, entre aquellos espesos lazos de empinados troncos armas, y caballos veo. ̱. Si será selva encantada aquesta? válgame el cielo! sin duda, que porque a Araspas del Rey le calle el secreto, cosa que no usan criados. viene a castigarme el miedo. que el cielo que es verdad, señor, decirte prometo todo lo que sé, y no sé que es que debo, y no debo, Qué intentas? Que para el unto en que estoy, que no reseca 22101B ana sque un secreto, que agora te descubrire. . Qué nuevo accidente es el que tienes? Qué quieres que tenga? tengo presunción de que he pecado, y de que son diablos estos. Acaba de declararte. Sabras que el Rey cuando menos esta noche te escucho hablar con Pantea, ciego en tu amor, y como tú le dijiste, que resuelto te ausentabas de sus ojos, a buscarte me embió luego, y él en su cuarto quedo. Yo te lo dije, y a tiempo que sin dejarme volver me has fraído tras ti huyendo, donde, o fantásticos sean esos que ves, o sean ciertos, o a mí me buscan fingidos, o a ti buscan verdaderos; o a mí, porque lo callé o a ti, porque no te has vuelto; La culpa de que te oyese el Rey, señor, no la tengo, que él me dijo le guiase al cuarto, donde era dueño Pántea solo. y en l sin saber como te encuentro, si él fue avisado, yono: esta es la verdad, con esto ya descargué mi conciencia; averíguate con ellos. Más miedo me dan tus voces, Algodón, que sus aceros; que el Rey escuchó mis ansias? que ya sabe mi ligero, mi fácil, mi loco gusto? solo. faltaba aquesto para acabar de perderme! Que yo fuese el instrumento matando la luz, de que él pudiese escuchar sin riesgo! y con lo que yo ocultarme, mas pensé, me he descubierto! que haré, que sin duda alguna contra mi airado, y resueito viene? . Señor, que se acercan. Algodón, huigamos presto de aquí. . Vamos en buenhora, he sido en vario sucesos que ahora ya lo deseo, hacia allí están tus caballos. Pues a su fuego apelemos. Sí, que tú llevas el aire, y avivaremos con esto. H , Ninguno de la fatiga deje obligar el esfuerzo. Por todas partes seguid sus pasos, que no están lejos. Cielos, qué es esto que escucho? a todas partes los ecos, embarazan de los aires los disatados extremos, Cogiéronnos entre puertas; con estar encampo abierto. Alerta noble Caudillo, que ya en nuestro seguimiento gente se ve. No descanse Cuempre invencible pecho. A todas partes diviso armas, y gente, y advierto, que son para un delincuento muchos; pero de qué temo si he de morir? . Qué es morir? yo voy a entregarmenuego. Detente. . Qué es detenerme! no es peor que sin comerlo, ni beberlo, porque estaba junto a ti, y como primero de tu Beltrán eracan, cual can me denpan de perro? No señor, yo soy neutral, libre el Poeta me ha hecho: de ti, del Rey, y la Reina (porque ha importado a la traza) y agora ser mío quiero, a aquesta parte me inclino, que me parecen los menos; y si mi mal han de ser, digo yo del mal el menos. Hasta este inserne me deja: ha vil condición del tiempo! que haré? porque ya escaparme será imposible: al primero riesgo que vi he de arrojarme, y pues he de nrir, quiero, porque más airisa sea, de los más probar el riesgo. Aquí estoy, no me busquéis; que es inuti vencimiento tan corra vida, que a tanta punta mida sugalientos, h , s Adónde infeliz soldado solo? mas que es lo que veo? Juvenil deidad, de adónde? mas que es lo que miro cielos? no eres Pantea? . Yo soy, no eres Araspas? . El mismo. Pues cómo ti contra mí? Pues tu contra mí, a que efecto? Mas que pregunto, si miro que siempre ingrato, y soberbio, por crecer tu vanidad, has ultrajado mi esfuerzo? Más que pregunto, si sé que por vengarte del ciego error con que presumido negué tu amor tanto tiempo, castigas el descubrirlo cuando a confesarlo llego? Eso en sombras me dijiste, y ajora que aquí te veo dudo si el duelo te trae, o te conduce el afecto? Que duelo cuando por ti mi perria, y quietud huyendo, de extranjero errorguiado abrigo busco extranjero? Luego esa gente que ahora a la luz se ha descubierto del día, no la acaudilla tú siempre invencible pecho? Luego en la tropa que miro del Sol al rubio reflejo, no es compañera la luz de esos hermosos luceros? Aquesa gente que ves, que van mis pasos siguiendo, Susianos son valerosos que en mi amparo el duro acero vempuñan contra los tuvos, Qué dices? Aquesto es cier. Pues yo, Pantra, antes sey perseguido de los mesmos de quien me vi obedecido, pues de tu hermosura huyendo; el Rey a buscar me envía; y viendo que no obedezco, como a rebede pretende castigar mi atrevimiento, Pues vente conmigo, y sea tu delito su escarmiento: Eso no, porque una cosa es, si bien lo con sidero, en la verdad de mi honra, errar yo, o que hierten erlos. Ya de traidor no te notar? Sí, más esa nota advierto, que a mí no pasa, y no importa que juzgue su desacierto que pude errar pai errar, pues los que miran atentos el suceso, trocaran la nota por el suceso. No dices tú que me quieres? Ya aquesa verdad no niego, Pues aquí tienes mi mano, sígueme, que con aqueso, defendiendo lo que es tuyo, no haces ofensa a tu dueño. Si tú la prisión huiste, dueño rebelde te has hecho, no legítimo, y así aunque yo fuera tu dueño, me quedaba su vasallo, con que eta forcoso al serlo, ol o obedecer, o manchar mi sangre no obedeciendo. Que siempre has de escurecer tiran amente el incendio, que haviva llama tu labio presta mentidos alientos, o temiéndote al cariño, o negándote al afecto: pues para que no biasones Arsidas, soldados. . Cielos, qué querrá aquesta mujer? A tu obediencia están prestos, que los mandas? . A prisión te da infelice. . Primero atrueque de un desengaño . feriaré la vida al tiesgo. Señora. Nada te inquiete. A esta parte los aceros se escuchan, de aquesos olmos romped el cerrado estrecho. Aquí está Araspas. Señor. Teneos todos, teneos, y tu Ársidas en mi nombre, sin señalarme, habla al Griego. Aralpas, no tu temor eche a perder mi respeto, tu culpa amor la ha causado, premiar tu leartad espero: está aquí la Reina? . Sí, gran señor, mas os advierto, que ya en el campo otra vez libre de su cautiverio vuelve a presentar batalla a vuestro brazo soberbio. Araspas notiene culpa de su libertad; el cielo, Lidaura que está presente, y yo, señor, la tenemos. Resueltos a pelear están ocho mil soberbios Susianos, que arrepentidos de su primer desacierto, ofrecen perder la vida antes que perder el Cetro, y agora en nombre de todos yo la batalla os presento. Cese vuestro arrojo, cese, no malogre en el soberbio díctamen de su lo cura mi noble primer intentos Yo a Pántea restituyo con la condición su Reino de que case con Ataspas, esto intenté siempre, y esto su mensajera pudiera haber logrado primero, si como agraviada, amante mejor descubriera el pecho; Por ella enviaba, cuando de su huida me dijeron, y salgo a impedir sus pasos con el castigo, o el premio. No pongo ahora en dispura si vencer puedo, o no puedo segunda vez esos bríos, para cuyo freno quiero que esta merced se víncule sobre señalado feudo, que habéis de rendirme siempre que no es bien que desatentos, lo que la piedad ha obrado digáis que lo ha obrado el miedo; Si os está bien de esta suerte, y sino al campo me vuelvo, que para aqueso el resguardo traigo de cuatro mil Griegos, Admite, Ársidas el trato. Ya tu mandato ebedezco, obedientes a tu arbitrio, gran Ciro te agradecemos el favor, y del contrato queda a tu orden el medio. Pues Araspas, da la mano a la Reina. . Aumente el cielo turandeza, y tu hermosura permita lograr mi ruego, Esta es mi mano. Qué haces? Qué he de hacer? Su engaño temo. . A la Reina no te digo? Esta es la Reina. . Mi mismo temor castigó, mi duda cuando con engaña nuevo Embajadora de sí quiso encender mis deseos, de no haberla conocido disculpa bastante tengo. Noblemente disirbula! avuestras plantas ofrezco segunda vez esta esclava. Vuestra Majestad del suelo se levante, que mal hice! mas ya no tiene remedio, y quién es estotra dama? Mi hermana. Y a los pies vuestros humilde viene a pedir perdón de su atrevimiento. Y yo, señor, que en su mano favorezcáis mis deseos. Araspas, qué respondéis? Siempre vos, señor, sois dueñe, Pues lograd dicha tan alta. Guarden tu vida los cielos. Sirena, qué te parece? quieres tú que nos comos? No amigo, que para novio sois muy blando, y seréis lerdo. De Algodón bien temer puedes que será un Juan Lanas luego; pero la Comedia acabe, pues ha llegado su tiempo.