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Texto digital de El apóstol de Salamanca

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Felipe Sicardo
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Felipe Sicardo Segura
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Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El apóstol de Salamanca. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/apostol-de-salamanca-el.

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EL APÓSTOL DE SALAMANCA

JORNADA PRIMERA

Siempre pareció al que espera, un siglo cada momento: oh propensión de la vida! no hay bien que lo sea, supuesto, que anhelando a poseerle, es la esperanza tormento, y la posesión cuidado en el contintio recelo de perderle. Si es el bien a que áspira el valor nuestro, solo la justa venganza de aquel heredado ceno, (incendio que se alimenta sin que apagar pueda el tiempo su llama) contra el linaje de los Monroyes soberbio, como dudas que tendrá seguridad en su efecto? pues conseguido una vez cómo faltar puede? Aurelio, no quiero argüir agora tu opinión, porque no quiero arguyas tú de la mía, otra pasión, otro fuego; si ya en quer, en ocultarle no le declaro. En tu pecho, cual podrá ser, que no sea para vivir siempre opuesto. a los deudos, y parciales de los Monroyes? de aquellos que con alevosa mano a un noble delito, dieron la más inorme venganza que se cuenta; pues reviendo, los Manzanos, y Monroyes, (aunque amigos yen el juego. de pelota una questión, fueron lueces los aceros. Y siendo más venturosos los Manzanos, nuestros deudos, dieron muerte a dos hermanos Monroyes, y aunque temiendo, el rigor de la Justicia, huyendo a Portugal fueron. Doña María su madre convocó en su seguimiento cuantos parientes tenía, y donde estaban, sabiendo una noche, con cautela, (que al rencor no faltan medios) cuando el uso a los sentidos tirano usurpaba el sueño, en sus indefensas vidas dio fin su rencor sangriento, y principio el nuestro; pues a Salamanca volviendo el delito blasonaron, llevando (qué fuerte empeño!) en las lanzas las cabezas. Pues si esto es así? si es esto? qué fuego habrá, como dije, ni qué pasión en tu aliento, que no sea de amenazas. contra este linaje fiero? y. . No prosigas, advierte, que en referirme el suceso me das a entender presumes que ya olvidado le tengo; porque supone el olvido. quien se vale del recuerdo. Y porque veas son vanas tus presunciones, intento decirte de mis cuidados. la nueva causa advirtiendo, que dos contrarias pasiones. pueden ocupar un centro. Ya espero me digas como puede ser: Escucha atento. Era la estación, que el Fénix, cuya Arabia es todo el Cielo, nido todo el mar (en que halla. su cuna, y su monumento) para encender los cristales. (aromas de sus incendios) las alas de luz batía con acelerado vuelo: cuando salí de la Vega al sitio, que siempre ameno a pesar del tiempo vive contra las leyes del tiempo, pues de Diciembre, y de Julio, escarcha, y calor venciendo, hace el estío templado, hace florido el ibierno. Huyendo, pues, de su estancia el concurso, que no es cuerdo, quien cuando debe sentir pesares, busca festejos. Vi una mujer bien quisiera pintártela; mas no creo, que retóricos colores formen el menor diseño, si tú no arguyes (sacando la causa por el efecto) del extremo de mi amor, de su beldad el extremo. Su riesgo, pues, conocían los ojos, pero sedientos de su hermosura, apuraban aquel tan dulce veneno; que muriendo de beberle por beberle están muriendo. Mi cuidado reparó, y por acudir de presto a echarse el manto en la cara, un guante cayó en el suelo: levantele, y tan turoado llegué a dársele, queriendo decirla que no encubriese la tejida nube el Cielo de sus dos soles hermosos, que variando ansias, y ruegos, solo acababa en suspiros lo que empezaba en acentos. Tómole, pues, y donaire de mi turbación haciendo, me respondió; mas no sé (sin sor encarecimiento de amante) como te diga lo sutil de su cancepto; solo sé decir, que dije, a su discreción suspenso: Amor, con ventaja vences en este prodigio bello, uniendo ingenio, y belleza, pues si belleza, o ingenio es bastante a que consiga tu imperio tantos trofeos, cuantos tu laurel componen, está demás en tu imperio, con lo discreto, o lo hermoso, o lo hermoso, o lo discreto. Usando de la licencia, que para hablar el suceso, y el campo conceden, fuimos la plática prosiguiendo, hasta que llegamos cerca de donde empieza el paseo: allí me pidió dejase de acompañarla; yo atento al dolor de mis ofensas, y de su recato al fuero, (pues tendría, si rompiese las leyes de su precepto, el castigo de su enojo; y la censura del Pueblo, si hablar me viese una dama cuando a venganzas anhelo) la obedecí, haciendo iguales mi pesar, y su respeto. Despédime, pues, quedando, si antes a sus ojos muerto, muerto también a su ausencia. Dime, amor, como tu fuego templado en la ausencia es llama, y activo en la vista es hielo? y si el verlos mata; como mata también el no verlos? Bien sé que oyendo mis penas entre tiestarás diciendo, que amor tan encarecido, mas que amor es debaneo. Mas qué importa que lo digas, si en aplauso de su dueño, es encarecerle, loco, modo de sentirle, cuerdo? Viendo, en fin, que se alejaba, la que con arte alagueño, para dejarme sin mí, me dejó con mi deseo. Llamé a un amigo, a quien pude siarle acción, y secreto; dijele que la siguiese, y que supiese de cierto su casa: y no solo supo a donde vivía, pero su calidad y su estado supo también, y que habiendo faltado su padre, queda en su voluntad su empleo. Con esta feliz noticia, cuan próspera a mis intentos, solicité; no quisiera ser a tu atención molesto con refetirte los lances que ocasiona un galunteo; baste decirte que hubo para finezas, desprecios; para desprecios, constancia; para la constancia, premio: sin que por esto presumas que algo a mi fortuna debo, porque fuera más dichoso en haberlo sido menos. O nunca hubiese logrado en el profundo silencio de la noche, que a una reja oy ese mis sentimientos! para que nunca pudiese llegar a ser desconsuelo, conociendo lo que gano, el no ignorar lo que pierdo, Oh cuántas veces el bien, nuevas sendas discurriendo, que a convertirse en mal viene, acredita en venir presto! Dígolo porque la dicha no pasó de hablarla, y siendo el favor primero este, llegó al último el primero. Porque (ahora sabrás como a dos acciones dispuesto de contrarias calidades cumplir con ambas pretendo) hasta que me vean vengado, no han de verme tratar medios que con delicias entibien las iras de mi ardimiento. Pues qué diría la fama de mi vengativo esfuerzo, que no se rindió a los días, al peligro, ni al consejo, si su resistencia fuese triunfo de amor aunque honesto? Y así, acudiendo a mi agravio, y a mi fineza acudiendo, ni enamorado delisto, ni ofendido desespero. Con que en la lid ya travada de dos contrarios afectos, siendo ninguno vencido, es de ambos el vencimiento. Tendrás por grande locura que vivan mis pensamientos a expensas de la esperanza: es verdad yo lo confieso, locura es; pero con ella vivo, aunque con ella muero; que es la esperanza un engaño del amor, tan lisonjero, que dándose como pena, se toma como consuelo: Con ella, pues, desconfío, y más, cuando considero, que no han podido los años borrar el furor violento, que en tantos pechos de bronce los rencores esculpieron; por más que añadió a su fuerza industria, el poder severo de la justicia, y por más que con Carólico celo a ablandarlos se dispuso Fray Juan, que de Sahagún dieron renombre, por ser su patria, ese, a quien llama portento de santidad Salamanca; desde el antiguo Colegio de San Bartólome, donde logró el apellido excelso de Apostol por vigilante celador del Evangelio, hasta que entró de Agustino en el sagrado Convento, donde continuó del nombre la obligación con tan nuevo espíritu, que fue examen de su Fenuestro despecho: pues no deja de ejortarnos a la paz, por más que necios, cuando evitar solicita nuestra ruina en los encuentros, para ejecutar el golpe le atropellamos groseros. No admires le de alabanzas aquí, y allá vituperios, que si la cólera es sombra de la razón, no fue hierro estar ciego a su decoro estando a la razón ciego. Su fama, en fin, es tan grande (si lo mismo te refiero que tú sabes, no lo notes; porque empeñado me veo en desquitar con aplausos, lo que de oprobios le cuesto? Su fama, en fin, otra vez, y otras mil a decir vuelvo, es tan grande, tan extraño de su doctrina el ejemplo, que no hay quien a sus sermones no concurra, conociendo su ciencia por los estudios, su virtud por los desvelos. Y sabiendo de un aviso, que en la Iglesia estaba el dueño de mi libertad, pues vino a oír su Apostólico acento: Hoy para verla, esperarla en esta parte prevengo, y a Fabio, que la conoce, a la otra puerta del Templo embié, para que me avise, si sale por ella; estos Aurelio son los cuidados, con que añado a mi sosiego dificultades, y tantas que apelando ya al remedio último de un desdichado, quejoso desagradezco ser tan cobardes mis peñas, o ser tan fuerte mi pecho. De tu confusión, Gutierte, no me admiro, porque advierto, que no vinieron los males solos, la vez que vinieron. Tantas desdichas por una se mueven que sucediendo unas a otras, parece que imán unas de otras fueron. Por esto presumo. . Aguarda, que haberse acabado infiero el sermón, pues mucha gente sale ya: porque no demos que decir hacia este lado te aparta de donde puedo conocer quien sale. , s. Deja de darme, Celia, consuelos; pues juzgando que me obligas me ofendes. . En que no entiendo. En que me acuerdas que sabes mi pasión. . Yo solo intento. Nada me digas. . Si acaso de eso te enfadas, hablemos de la amistad que introdujo contigo Leonor. Ni de eso gusto que me hables . Aquella que viene por aquí, Aurelio, es por quien padezco, mira si justamente padezco. En qué grave empeño, amor, a mi voluntad has puesto; . sin que tenga en sus errores poder el entendimiento: quién creyera? mas allí he visto a Gutierte; Cielos, para pasar sin hablarle dad a mi decoro alientos: tápate Celia. . No has visto a Gutierte? . Pues por eso. No te entiendo. . No te admires, que yo tampoco me entiendo. Qué intentas? Llegar a hablarla. Quién supo advertir el riesgo de la objeción en el campo, como no le advierte cuerdo tamb en en la calle? . Cómo si en hablarla me detengo, no más que cuanto parezca ser un cortés cumplimiento, no juzgará quien lo viere que es amor; y más sabiendo que tengo una hermana, es fácil juzgar, que el conocimiento es por su amistad. . Bien dices: llega, pues, que yo aquí espero. Si las ansias, y temores con que os adoro, y venero permiten, hermosa Laura. Señor? . Fabio? Escucha Necio estás en querer decirme que no hallaste a Laura, puesto que no podía ser otra con quien me ves. No es aqueso lo que me trae con tal prisa; y porque importa saberlo oye aparte. Qué será lo que contiene el secreto, que por atenderle deja. de hablarme? mas yo agradezco la ocasión, sea cual fuere, por huir este despeño que amenaza mi recato, sin que la razón sea freño, siendo en él vista, y vido los que sirven de tropiezos, No le aguardar? No, Quién puede entender tales extremos? Lo mismo a responder vuelva que antes respondí a lo mismo: no admires el no entenderme, que yo tampoco me entiendo. . Advierte, si fuera justo. No me digas más, pues quedo, no solo deseñojado, mas agradecido, siendo tan importante tu aviso, que hoy por él a lograr llego todas mis dichas. que . No extrañes te pregunte como; viendo que dejas ir una dama, a quien buscas, en que apruebo, que te ha de tener un gusto la costa de un sentimiento? Ya sabes que ha muchos días que a Federico no encuentro, por más que la diligencia apresuró mi deseo; no tanto porque descanse la ojeriza, que se ha hecho ya naturaleza, cuanto porque matando, o muriendo, proseguir sin nota pueda en mis amantes empeños, o dar fin a mi esperanza con la vida, en que resuelto, o mi tormento me acabe, o acabe con mi tormento. Pues ahora Fabio me avisa, que con su criado Arnesto en San Agustin quedaba; y pues no me obriga el duelo a que con armar iguales le busque, no reparemos la ventaja: considera, si ha sido en mi amor deefecto dejar una dama, cuando por ella misma la dejo: pues es a lin de que cesen los escándalos, que inquietos se oponen, que dos almas una el lazo de Himeneo. Pues para que no reparen los que en la Iglesia le vieron que aquí le aguardamos, y hagan estorbo al disignio nuestro, escúchame antes. Parece que vas disgustada? . Llevo un, no sé si pesar diga. Mas que yo lo que es acierto, y de qué procede? Nadie podrá saber, mas que veo! mi hermano (ay Dios) por si acaso no me ha visto, excusar quiero llegue a saber que de casa he salido; aunque el pretejto de venir a sermón sea. Tápate Inés. Pues no estemos más tiempo donde reparo hagan los que van saliendo. Demos a la calle vuelta, y Fabio, siempre a lo lejos, quede acechando si sale. Bien previenes. Ya se fueron, y ya, reparado el susto, volver, señora podemos al discurso. . En que quedamos? En que yo acertar ofrezco, que es lo que sin ti te trae, y que lo causa. . Yo pienso, que nadie podrá saber lo que me priva el contento; pues aunque de su violencia yo misma la causa inquiero, sé que la siento, y no sé la razón con que la siento. Ya querrás decirme ha sido tu triste desasosiego melancolía; porque yo no te diga es efecto de que siendo Federico el que vence tus despegos, enemigo de tu hermano sea. . No sé cómo (ay cielos!) o lo niegue, o lo conceda: notando, que si lo niego, ofendo tu confianza, sino, mi recato ofendo. Nada, señora, peligra tu recato en concederlo, a quien desde su principio sabe tu rendido afecto. Pues, Ines, por si se alivia mi pesar, en el hablemos, y sea, para que venga mas a ocasión, resiriendo tú, lo que dices que sabes. Si haré, si te sirvo en eso. Un día, que de los bandos llegó el trance tan estrecho, que de Federico, Todos mueran; a ellos, a ellos. Mas de qué son estas voces? No lo dice ya el estruendo de armas? . Y también mi pena. Padre Fray Juan, falga presto a poner en paz los bandos: y por vida de mi avuelo (que esté en gloria) que si no se apartan, que he de romperlos . Ya lo está, las cabezas . Gran desdicha! Vamos, Ines, que no tengo: hay infeliz! para verla, ni valor, ni sufrimiento. . Considera. . En vano estás persuadiendo mi rigor Oye. A mi ciego furor, consejos en vano das. Ya que la razón tan poco os ha podido mover, en medio me he de poner. Quita necio. . Aparta loco. No siento mi ultraje, amigos, sino vuestra indignación, que fuera en mi galardón de no veros enemigos. Mal porfías . Ya que tercos están en morir, mejor será dejar en su error, que se maten como puercos. ̱ . Que no os hace reprimir si quiera el peligro! . Es bajeza temerle . . Pues sabed que uno ha de morir en este trance . Graciosa, por cierto es tu boberia. Querrás con tu profecia darnos temor. . Si piadosa tu instancia por evitar la saña nuestra previene un fracaso; di en quien tiene de suceder? . . Como a estar llegue el enojo severo suspenso en todos, si haré. Pues será el que la espada mueva primero. Pues yo el primero has de ver, que de tu anuncio el amago desprecio. Fatal estrago! por no creerlo has de ser. Nada de tu aviso advierto, para que mí fin espere. Y si ahora no lo creyere, lo creerá después de muerto. Aparta hipocrita. Al suelo así me arrojas, tirano? Muera Federico. . En vano. lo emprendéis. Válgame el Cielo! Ya aprueba su infeliz suerte; llamar al Cielo fiel, que se acuerden pocos de él, hasta ver cerca su muerte. Que de Dios la providencia llamando esté con su aviso al hombre, y esté remiso para seguir su clemencia? Oh humano error! Porque huyendo no escapen de mi crueldad, todos las calles tomad. Qué nueva gente, siguiendo viene con nuevo rencor a Federico, y Arnesto? A ellos, mueran. Malo es esto. e. Huyamos. . Esto es mejor. Pues que tantos co contra nosotros tenemos, y sin socorro nos vemos de los deudos, y allados, retirarnos no es temor. Consigo el empeño traí la disculpa. Vamos hay lo que me debes Leonor! . Ataja. Por aquí van. Seguidlos. Rara invasión! Cese, Padre, su aflicción, que ya en el Convento están. Entraron? No se lo digo? y las puertas han cerrado. Antes que tome sagrado muera, muera mi enemigo. Antes que se libre huyendo, muera. . Si antes ha de ser, bien se pueden ya volver; y así lo hacen, conociendo ser inútil su esperanza al ver cerradas las puertas. Oh cielos! jamás abiertas hallen las de la venganza. Que tanto el odio dilaten con obstinada porfía! P Dios querrá se llegue día; en que ser amigos traten; que si al pecador consiente, pudiéndole castigar severo, es por aguardar piadoso, si se arrepiente, y no piedad pareciera si (lo futuro anteviendo lugar le diera, en que haciendo mayor su delito, fuera para castigo mayor: y así en su inmensa bondad fio de esta enemistad ver apagado el ardor. Padre Fray Juan, pues ya ve el tumulto sosegado, y no hay que le de cuidado, en casa entremos. . . A qué? A comer. . . Eso imagina! pues si acaso sin temerla No me llegue a reprender de que rabie por comer, porque tengo hambre canina. Que en eso continuamente porfíe su disparate? No se admire que de él trate, siendo ya estilo corriente en los Legos compañeros, que temo, si hablo verdad, peligre la novedad contra los graciosos fueros. Deje locuras. . Si haré porque vamos. . . Señor vea en lo que mi Fedesea, que os obligáis de mi Fé. Ya estás cansada. . No quieres, al ver tu pasión prolija, que la consuele? . No admiten consuelo las ansias mías: si saliendo a esa ventana, por si algo decir oía de la pendencia, escuché en voces, no bien distintas, a unos hombres, que pasaban hablando de ella, que había una muerte sucedido: habrá consuelo que admita? pues entre hermano, y amante se halla mi fe dividida, con tan iguales afectos, que de la manera misma que he de sentirla en mi hermano, . De Fray Juan la profecia. en mi amante, he de sentirla. Sabiéndola será justó, pero no antes de sabida. La violencia de este mal es tanta, que prevenirla en el dolor que anticipo es piedad, no tiranía; llegase a mí su noticia, no me valiera mi esfuerzo para no perder la vida. Y así juzga de su pena, que más que atormenta a livia, pues no temida matara, y solo aflije temida. Mi señor viene. Misusto no cesa con su venida: que cabal queda en la duda de que Federico viva! Disimula el llanto ahora. Mas mis enojos incita este suceso, y en vano sosegaré, hasta que ruina de mi brazo sea . No se oye lo que a Fabio comunica; mas de su triste semblante claro, señora, se indicia, que no es Federico el muerto, pues más alegre vendría si lo fuese su enemigo. Mal con tu razón se anima mi dolor, porque aún oyendo ser cierta, lo dudaria, que no se persuade un triste tan fácilmente a la dicha. Qué se escapase de tantos! No es eso lo que me admira, y me suspende. . Pues qué es? Eso no me admira a mí; que acaso acertar sería. Llégale a hablar. Aunque temo que mi llanto no reprima el pesar, llegaré: hermano? Leonor, hermana, que hacías? A Inés estaba diciendo, que tu tristeza, premisas me daba de algún fracaso, y como yo le sentía, aún imaginado . Bien mis enojos lo publican; murió. . Quién? dímelo presto. No sé (y cielos!) como diga, que Federico. . Ay de mí! Dio muerte; pero que mira . mi atención? qué Federico mató a Aurelio a decir iba, cuando (qué ansía!) sin que hoy ese mas que el nombre (pena esquiva!) de Federico (ah tirana!) quedó al desmayor rendida. Mucho hay que pensar en esto; pero porque la malicia de esta criada no entienda. en mi semblante mis iras, y de mi recelo llegue a estar Leonor advertida, será bien disimularle. Allá dentro la retira, Inés, que suspenso estuve, al ver que a tanta desdicha di la causa, poco cuerdo, refiriéndola que había Federico dado muerte a Aurelio, sin qué precisa. juzgase su pena, siendo su primo. . Habrá sido dicha . para entrambas, si no es otra la suspensión. Oh enemiga fortuna, con cuantos medios mi tormento solicitas! Parece que el accidente de mi señora, te obliga a algún cuidado, que pasa de sentirle? . Mal haría, ay, Fabio! si le ocultase de lealtad, que ha tantos días experimentada tengo; y más cuando necesita forzosamente mi industria de su ingenio, y osadía, para inquietarle, y vengarle. Que de mí, señor, te sirvas con tal confianza, pone en obligación la mía. Un vil recelo de honor mi sentimiento motiva, en que examinarle tardo. Pues por qué no le examinas? Por pensar mejor el modo: y para que no colija, ines, que hablamos en él, de aquí salgamos. . Mi vida en cualquiera empeño es tuya. Cielos, si es lo que imaginan mis temores, ya prevengo la venganza más altiva! Saber la causa deseo de que aquí Fray Juan me llame, Porque salgas de cuidado, Santilla fue avisarle, que ya en su celda esperabas. Nada puede ser bastante para tenerle: ay Leonor! sino el temor incesable de perderte. . Ya extrañaba estuvieses un instante, sin hablar en él. . Que nunca réprima, el dolor no extrañes, quien para quejarse halla siempre razón de quejarse. Yo no ignoro la que tienes, mas bien pudieras. . Qué faci es dar el consejo; pero que difícil es tomarle. Si sabes que a Leonor bella debo la vida en un lance, que de su hermano, y sus deudos fue preciso retirarme, pues tomando por sagrado tu misma casa (ignorante de que fuese suya) tuvo conmigo atenciones tales, que me ocultó, desvelando a los que iban en mi alcance, la sospecha de que pude haber entrado: si labes, que sus piedades crueles la vida me dieron antes, para rendirla después a sus piadosas crueldades: y en fin, si sabes, ay triste! que mi esperanza constante a prueba de sentimientos amo su desdén afable, hasta conseguir su agrado, y que me impide lograrle ser de su hermano enemigo; cómo, di me persuades, que los pesares olvide; que si de las penas nacen la memoria de las penas puede olvidar los pesares? Pues sino, déjame, Arnesto, en mis ansias lamentarme: que males que hallar no esperan remedio, solo son males. Uno puede haber, mas ese yo le juzgo tan distante, que viendo cuanto es ocioso, fuera error que de él te hablase. Aunque distante le juzgues, di cuál es? Las amistades con su hermano, y: No prosigas. Deo gracias: ya nuestro padre tardará poco, paciencia tenga en esperar. . Qué hace? Rezando el Divino Oncio queda en el Coro . Es notable su virtud! . Todos los días, como el más humilde Fraile, sin atender a excepciones, al Coro baja a rezarle; y aunque hacer esto debiera, para que ninguno falte con su ejemplo, yo presumo le mueve causa más grande. Digámela, qué suspensa mi atención tendrá, escucharle prodigios suyos. . Si haré, como la objección me salve de hablar yo en estilo serío, cuando en sus elogios hable. En el antiguo Colegio de San Bartólome (baste con que le áclame de antiguo a que de ilustre le aclame) Renunciando la Prevenda de Burgos por entregarse, sin que los desvelos de otra ocupación le embaracen, del estudio a los desvelos, vistió la Veca estimable, que al oro de la nobleza sirve de precioso esmalte. Aquí, pues, todo entregado a su escuela, no hubo instante, que de los áfanes de ella, en ella no descansase. Que tan gloriosa fatiga, que tárea tan suave, insaciablemen te halla el descanso en los afanes. A estos cuidados rendido, aunque eran los principales (como de su obligación los del rezo, breve parte se le olvidó un día, y cuando poderoso el sueño, casi ya del sentido triunfava, la memoria vacilante instó en que al esfuerzo tibio de sus avisos leales, no bien vencido del sueño vuelva el sentido a cobrarse. Despertó, pues, y no hallando cuarto de los Colegiales con luz, al suyo se vuelve, ofreciendo en sus pesares al Cielo, fiel recompensa de su olvido; él, por premiarle, su desconsuelo socorre, enviándole, en forma de Ángel, un rayo de luz (hermosa iluminación del aire de cuya luciente espera es un cipres verde atlante, que inclinado el cuello altivo (haciendo que le agobiase mas el yugo del respeto, que el peso de los celajes) queda por feliz memoria a las suturas edades de este milagroso caso, digno de que se gravase, para timbre del Colegio, en láminas inmortales. No solo quedo admirado, oyendo los singulares favores con que le ilustran de Dios las altas piedades, sino corrido de ser quien con bárbaros ultrajes, desestimando su celo, su virtud abandonase. Y más si advierto que llega su perfección admirable a que de su vida el riesgo a Aurelio profetizase. No alabe tanto a Fr. Juan por sus milagros, repare que a mí también por los míos es preciso que me alabe. Qué milagros? . Direle uno, que por más de dos mil vale. qué locura! . Entre los pobres a que en casa se reparte limosna, viene un hidalgo, de tan mal distinto traje, que su casa, y su vestido apuestan antiguedades, en casquerado el sombrero en metafora de ave, por detras bajas las alas, alto el pico por delante; con medias, cuyas carreras no hay abuija que las pase, corriendo desde la cumbre de la liga, hasta la margen del zapato, que soberbio al pie de este monte yace; con una negra camisa, y tan bozal, que no sabe pedir un pande jabón para sus necesidades; con vueltas, a lo Ministros a lo Médico, con guantes; con capa a lo torcador, y con espada, a lo jaque: y en fin, con palillo en boca (ipocrita de la hambre con quien está mal, sin duda, pues entre dientes le trae; y para decirlo todo, con tan hidalgo lenguaje que no usa voz de que no, la etimologia saque. Este, pues, hablando siempre del blasón de su linaje, hasta la conversación también he de sustentarle. Vea pues a sufrir llego quien continamente trate de nobleza, si en milagros puede fray Juan igualarme. Pues en qué el milagro está? Es posible que no alcance, que sufrir a un majadero comel tema de que nadie le iguala en ser bien nacido, es el milagro más grande? Buen humor gasta; confieso que en decir tiene donaire. También los legos discurren, y de las Comunidades somos para los oficios los hombres más importantes: y hoy en el de limosnero se conoce que soy habil, porque contentar a muchos es diícil. Perdonadme, Federico, haber tardado; que os llamé sin que pensase fueráis tan pronto. En saber, lo que tenéis que mandarme, mal pudiera yo no serlo Con vos importa quedarme a solas. . Arnesto, en casa me espera. Ya mí me aguarde en la Porteria, hermano. Sin testigos quiere hablarle? sin duda es sermone asero. Temor me da su semblante: que ya son veneraciones las que eran injurias antes. Yo, Federico, pensando, como mejor llegue a darse fin al escándalo necio de antiguas enemistades, y conociendo cuan poco la pública instancia vale de insignuar su desengaño, ya en los Templos, ya en las calle os he llamado a mi celda, a consultar un dictamen, con cuyas disposiciones cesen sus dificultades. A Vos llame, y no a Gutierre, por hallar de vuestra parte ser de los que a la venganza dejaron los ejemplares: cuando no, porque de Aurelio la tragedia lamentable hubiera en Gurierte dado mas materia a su coraje. Esto supuesto, en razón de ser vos a quien llamase, paso al intento, en que os pido que vuestra voz no me ataje. De esta desdicha, no quiero decir la causa; que se hace molestia, si se repite lo que no se ignora; baste decir que un casual empeño fácilmente la causase; Pero cuando la desdicha no supo facilitarse un casual empeño, pues, tiene opuestos dos linajes, con tal ira, con tal sana, que incitando aún los parciales, se advierte por experiencia, como la amistad contrae parentesco, pues se advierte cuanto su furor se aplaque con sangre del que no hizo la ofensa contra su sangre. De esta suerte, dividida Salamanca hoy en dos partes, solo se escuchan las ansias de muertes, y atrocidades: y en vano exclaman, haciendo que obstinadamente se halle. vivo el enojo a la vista de tanto ejemplo cadáver. De su pecho la dureza, no hay piedra que la compare, pues con el arte, o el tiempo la más fuerte se cómbate, y la rebelde porfía de su rencor, no deshace el tiempo con la mudanza, ni con la razón el arte. Según leyes que introdujo la política ignorante, que a pesar de ser injustas tienen tantos que las guarden, Está Gutierre ofendido, siendo vos (como dije antes) de aquellos en quien el odio. aún fue al mundo tan culpable, que con vengarse, dejaron disculpa en él de vengarse. Ofendido, pues, Gutierte, vos ofensor, en las paces. que hoy concierto, habéis de ser quien a partidos se hallane: perdón habéis de pedirle, Federico, y no os espante mi proposición, temiendo, que de la malicia el áspid su cruel ponzoña vierta en opiniones vulgares; que si en valor competís, en que más puede mostrarse el vuestro (cuando no fuera porque Dios así lo mande) que en la cordura, ostentando de si el triunfo más loable; que solo sabe vencer, el que vencerse a si sabe. Y pues a tantas congojas, tantos sustos, tantos males, con una acción se previene remedio, no se dilate su ejecución, porque sea a Dios, y al mundo agradable, mas que en Gutierre el perdón; el ruego en vos, que es constante, que hace más quien pone el ruego que quien pone el perdón hace. Y así no en valde os advierta de Dios, y del mundo iguales premios, y aplausos, en este digno consejo, y no en balde para intimar sus razones. estas lágrimas exale; que siendo lenguas del alma los ojos, es bien declaren. con llanto afectos tan suyos; que mal pueden explicarse verdades que no se digan con la voz de las verdados. No sé qué responda, oyendo deseos tan eficaces, sin que falte a su decoro, ya que a su precepto falte: porque no encuentro razón con que poder excusarme a esa persuasión, y así, pues solo es mío el desaire de negarme a la obediencia sin razón, con que negarme de aquesta suerte os responda. Oíd, Federico, escuchadme, volved, pero a qué le llamo, siendo imposible que apague mi continuo llanto el fuego de sus iras pertinaces, que cuanto más oprimido, tanto más violento arde? Cesen mis fatigas cesen, pues no es posible que alcanzen lo que emprenden. Si es posible; del Cielo consía tus ruegos am- pare, que felicidades que el Cielo dilata son para que aumenten las feli- cidades: Mas bien esta voz divina, inspirándome suave; aca en el alma me dice, que nunca el bien llega tarde. , . Que felicidades que el Cielo dilata, son para que aumenten las feli- cidados. Y yo de su parte vengo a decir que no desmayen las luces de tu doctrina, aunque las oscuridades del error se opongan ciegas; que día llegará en que hallen mas feliz logro que esperan tus afectos vigilantes. , . Que felicidades Si así de Dios los favores alientan mis humildades, nada habrá que me perturbe, nada habrá que me acobarde, por más que a mis confianzas sean las adversidades fiel examen, conociendo siemprefirme en el examen, , . Que felicidades,

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA Qué te respondió? mas antes que me lo digas, quisiera salvar contigo un reparo: Referite la sospecha de aquel accidente, haciendo discursos, como pudiera entrar mejor en su examen. Con que singiendo una ausencia aunque tan comun) hallamos la disposición más cierta: a cuyo efecto prevengo, con una carta supuesta de Doi Fadrique mi tío, la ocasión, para emprenderla. Volveremos, pues, a casa, pues teniendo ilave maestra, a deshora entrar podemos, quedándonos en aquella cuadra, de que traigo siempre yo la llave por tenerla con papeles, y con libros ocupada, donde espera averiguar mi cuidado, si es cierto lo que recela; pues no dudo que Leonor, juzgándo me ausente, emprenda tales acciones, que llegue con confirmar de evidencia mi presunción; pensaras, que el reparo, que desea salvar mi atención, ha sido el fiar esta materia de ti; pues no, no lo pienses, sabiendo que fue prudencia siempre eligir de dos daños el menor, y que lo sea el fiarla de ti, cuando de tan arduas diligencias la ejecución, por mí solo dudo que la consiguiera: y si ocultara el motivo con que llego a disponerla, a aquel de quien me valiese, sería posible dijera mis ficciones, y quedaran inútiles a saberlas mi hermana; y así fue justo, vir tud hacer de la fuerza, puesto que a mis confianzas obligado, no hay que tema de mi cautela el secreto: y es menor daño que sepas escrúpulos de mi honor, que estar a la contingencia, ignorando lo que importe, de publicar mi cautela. Dispuesto, pues, ausentarme, diaviso a Laura, aqui entra el reparo, que contigo, salvar quiero, que finezas de amor, parecen indignas, en quien para su honor piensa industrias que le aseguren de temores que le cercan. A Laura di aviso pues, porque con acción atenta, no faltando de mi fama a la obligación primera, la de mi amor cumpliese, satisfaciendo la queja que tendrá, que desde el día, que saliendo de la Iglesia llegué a hablarla, no he asistido a estar de noche a su reja (que no pasó los umbrales de su casa la decencia de mi solicito empeño.) Y pues ya salvado queda el reparo, habiendo dicho no me impide la asistencia de mi honor este respeto dime ahora la respuesta. Dijela que te ausentabas, disculpando que no fueras a despedirte (no quiero encarecer la tristeza, que disimular no pudo, aunque lo intentó modesta. Preguntome con tal prisa a donde tu ausencia era, y la causa que tuviste; respondí, que de tu ausencia, el donde, y porque ignoraba, (como advertiste) su pena que antes reprimió el decoro, brotó en llanto, de manera, que no cesara, si entonces no la consolase Celia, diciéndola, cuanto aquí Gutierte ingrato te niega, saber puedes visitando a su hermana, que pues ella a tu amistad se ofreció con encarecidas muestras, cuando concurristeis juntas el otro día en la fiesta en que predicó Fray Juan, estimara que la veas, y es medio tan decoroso para inquirir lo que intentas, que bien puedes admitirle; respondió: Bien me aconsejas, mañana iré a visitarla, porque mis pesares tengan ese alivio. . Qué desdicha! Pero qué voces son estas? Acudid, acudid presto, por si podéis socorrerla. En esa casa, vecina a la tuya, el ruido suena, y tus criados acuden a saber de que proceda. Criados míos! Lleguemos, Fabio, y lo que fuere sea. . Qué lástima! . . De que son, me decid, las ansias vuestras, que pasando por la calle las escuché acaso? sepa (ño la causa, pues. . 2 Cayo un ni en ese pozo? . Qué pena! (ces 2. Yo lo vi, y aunque a mis vo- acudieron con presteza, en vano fue, porque siendo su profundidad inmensa, quién había de atreverse a bajar, cuando creyera, que sino muriese al golpe, en su raudal no se anega? Demás, que cuerda no veo, cuando quien bajase hubiera; y si dicen que lo propio es cordelejo, que cuerda, mucho es no haya cordelejo, para un caído. A ti apelan, señor, nuestras aflicciones; en tan infeliz tragedia nuestra petición admite, revóquese la sentencia de tu castigo, atendiendo, con quien humilde te ruega, a que eres Dios, y que serlo, mas en la piedad se ostenta. Juan, llega al pozo, y el agua verás subir lisonjera, trayendo el niño, hasta donde le asegure tu correa, ella le sacará libre, cuyos favores granjeas anticipados, en premio de que has de ser por quien tenga Salamanca, la más firme paz, de la más civil guerra. 1. Qué suspenso se ha quedado Fray Juan! . Oh suma gradeza de Dios! quién te ofende, siendo los favores con que premias, tan liberales, que vienen aún antes que la obediencia! 2 Cón quién hablará? . No saben con quien habla? pues adviertan, Qué? Que no lo sé tampoco. Amigos, que os desconsuela? con la correa veréis sacar el niño, aunque sea profundo el centro. . 3. No dudo que lo haga como lo ofrezca; que yo con su virtud tengo mucha fe, y así la opuesta indignación de mi amo siento saber. 1. Ya está fuera. Famoso pez saca. . 1. Cielos; quién vio admiración como esta! Padre F. Juan, Dios le pague esta caridad, y sepa que si no fuera por él a esta vida no volviera. 1. Santo es . Juan de Saagún. Grande ignorancia es la vuestra, pues de milagros del Cielo dais las gracias a la tierra. 2. Despreciando la ignorancia, mas la adquieres, que no hay prueba de merecerla, como es confesar no merecerla: decid, que Fray Juan es Santo. Oh aprensión del mundo ciega! advertid 1. Santo es FJuan. Por qué su aplauso desecha? santifíquese con estos, que es de grande conveniencia el ser santo en este mundo. (tienda, Qué dice hermano? . Que en que si por santo le tienen; no habrá menester más renta. Loco está; pero que veo! mucha gente al ruido llega, huir antes detérmino, que a error tan grave se mueva, como seguir el dictamen de aquestos. 2. En vano intentas huir, si todos te siguen diciendo en voces diversas: Al Santo, al Santo. , . Qué es esto? dónde vais? qué causa os lleva tan presurosos? . 2. El caso más feliz que el mundo cuenta; cayó un nino en ese pozo, y Fray Juan con la correa le saco, cuyo milagro vamos publicando. Cesa, villano, que persuadido a la hipocresia necia de sus engaños, le aplaudes. 1. Que su enojo no temieras sabiendo que le aborrece con inclinación adversa? (chos. Al loco, al loco, mucha. No me está bien ir tan cerca de quien gusta en lo quecerse con artificioso tema; no la maldición me caiga, de entre muchachos te veas. Pero que contrario estruendo es el que se oye? . En afrenta sin duda se ha convertido su aplauso, pues una cesta lleva en la cabeza, y todos los muchachos que le encuentran le tratan de loco. . Ahora conoced en quien se emplean vuestras alabanzas, viendo que de loco le motejan. (co. . Muchachos, al loco al lo 2. Que es humildad considera, ese oprobio, siendo él mismo (como ves) quien los alienta. Calla, calla, que no sé si bastará mi paciencia para oír que tu acredites a quien mi al rivez desprecia: Ven, Fabio, porque al instante lo que te dije prevengas, para mi fingido intento: O si la dicha tuviera de conseguir mis designios, para vengarme de aquella herman a infiel, que la causa de mis rencores aumenta. (Quién 1. Vamos con él. . Vamos. vio jamás tanta soberbia! Yo temo que los muchachos le tomen tan por sucuenta, que lo que empezó él de burlas lo acaben ellos de verás. Al loco, al loco. . que el mundo en un instante convierta el honor en vituperio! Mas no es bien que me detenga a formar moralidades, que serán por mías molestas; y más al ver, que escapando de todos cuantos le cercan hacia el Convento camina; veloz mi paso se apresta a seguirle, que por loco a Fray Juan le persiguieran, y me dejaran a mí que lo soy. Quién tal concierta? la fortuna que las cosas a fuer de frenos las trueca, porque se despeñen todos en esta infausta carrera de los sigios. . . Cuanto debo a tu divina influencia! Oh Inmenso Dios, pues ha sido Norte a mi confusa idea! Gracias a Dios que nos vemos en casa, cierro la puerta, por si hay algunos que acaso, en su seguimiento vengan. Ya del piélago, que nadie de invaliones alahueñas, sin la tormenta le sulca, escapé de la tormenta. La ilusión de aquel encanto rendí ya, cuya apariencia. el precipicio a que induce disfraza con la diadema de a quel acento engañoso con que el riesgo lisonjea la Sirena, huyendo supe librarme de su violencia; mas que mucho, si tú auxilio me asiste, Señor, que venza tormenta, ilusión; y acento; con industria ánimo, y ciencia, triunfando del mundo, que es piélago, encanto, y sirena. Deo gracias mi Padre, como le ha ido a su reverencia entre muchachos? . . Muy bien De su trato no se queja? No, que antes debo estimarles el baldón, al ver que dejan cuantos me aclaman (qué error! de darle gracias excelsas a Dios por sus beneficios, y las que por mí le niegan, quiero yo irle a darle por ellos; si ser puede; recompensa. Yo quiero esperar aquí, pues ya es hora de que vengan los pobres más dicho, y hecho, ellos son, según la seña, Habrá Hermano Santillana, que ya son las doce, y media. Cielos, quien puede sufrir de pobres la turba hambrienta, que está siempre dando voces mas que niño de la escuela! Quién me metió a limosnero para per der la paciencia, tratando con un valiente, un gorrón, y una Irlandesa, que por ser los principales de la sopal asistencia, es bien sean los primeros, de que yo debo hacer cuenta, abro, pues, la portería: el tren ya. Deo gracias, era tiempo, hermano, que le viese? Si solo verme desea, ya me vio vayase luego, Sin la coridiana ofrenda, que es del hambre sacrificio, me envía? . Su labia es buena; pues quiere hacer cumplimiento lo que es de su conveniencia? apártese aquí, si quiere que le dé la porción. . Etíam, Hoy, hermaní, mas que ayer divir linarme la horteira, quitinir muchis chiquillis. Buscar sus madres pudieran, que serán más. Dios sea loado, y la gente honrada tenga la salud, que ha menester, y también el Gorrón. . Etiam. Ya espero, hermano, el socorro, con que mantiene las fuerzas, de este racional castillo, que tantas veces le cerca la muerte, cuantas el ambre le descubre sus flaquezas. Mucho, para ser tan pobre, sabe, . Al contrario lo entienda; fuerza es saber mucho, si es la necesidad maestra. Ea seor soldado acabe, no gaste ya más arengas, que soy más valiente, que él. Risa me da en mi concencia: mire si de cuantos hombres, del mundo el ámbito encierra, se hiciera uno, que de todos su valor se compusiera, fuera corto vencimiento, de mi brazo. . Pues atienda, para darse por vencido; que yo mato es cosa cierta, al hambre, que es quien le mata, saque ahora la consecuencia, si yo a quien le mata mato, mas valiente soy que él. Etía Ea démonos por buenos. Cesen, pues, las controvesías Reniegue del pataratí, del Soldar, echarmí a priesa, mucho caldo, muchi carní, muchi pan, y mucha berza. Váyanse poniendo en orden. Ceu, cen, Más quién me cecea? En son. . Es el Portugues? pues, como ahora, sin que advierta su hidalguísima persona, en que los pobres le vean, se viene dónde están? . Cómo a fambre, que naómme deija, meu herman, me ubriga a vir, a esperar, que tempuseía, Pues entre a la Porteria, E por facer la deseita, como que algún frade espero, darey paseus en ela. Saque su ortera el Valiento, No; primero son las letras. y así dé al seor Licenciado, Lliví il Diabli cumplimienta, A pare, y no gaste sorna. Tan claro el caldo se muestra, que mejor que en el cristal, en el Narciso se viera. Val de pálilú, que es ben facer de la mea cautela. Y aquí disarmi il postrer! darmi mas. . Calle, o no venga otro día. . Caritati per amor di Deus mi niega? Hh Caballero, es voace servido que aunque de muestra, con el palillo en la boca, haber ya comido, es deuda, sin hacer ese reparo, que así el Soldado lo ofrezca, Eu comidú, que si naón la sua merce recibeita. Esta es cortés ceremonia; que bien se ve no admitiera ofrecimiento de un pobre, Eu estimo la prumesa: mas estimara aceptarla, a deisarme la vergüenza. Hasta ahora estaba en ayunas? pero como me su ceda todos los días lo que hoy, sin comer, la vida entera podré pasar. . Qué fue? Nada. . Dígalo, Fue una pendencia. Y para qué selevanta? Por pintarla de manera; que con el gusto de oírla no eche menos el de verla: lléguese usted. . Eu ben oigo mentras conta sua pelea sua porcoún le he de quitar. Ello fue; pero indecencia: ha sido siempre en el hombre, aliente se precia, contarlo: y así mejor me parece callarlo. . Etiam Bien ha quedado, y así vaya a comer. . Si hay que; ha pesía el Estudiante gorrón, conmigo esta desvergüenza? El pan me ha quitado. . Yo? Sí, que él estaba más cerca, pero yo haré que apatadas le vomite. Voce se osteña, naon riña por pan, quegente honrada naón es paniega, Santi Dio, quí si matan, Castigaré su vileza, Téngase usted. aunque el ambre mas que todos me sujeta, para darle muerte ahora saqué fuercas de flaqueza, Naón basta que en esté quia Piedad. mut. Qué voces son estas? Son unas muy malas voces por unas patadas buenas. Quitole el pan al Soldado, quiso que se le volviera: pero viendo que tardaba, porque tuviese descuenta la vuelta que el pan no tuvo, empezó a darle una vuelta. Que por esto se alborote la casa, y que la prudencia de Santillana nos escuese tal enfado? Adarle vuelva pan al Soldado, y le pido que amigos como antes sean Pues señor hidalgo, ya no espere, porque no queda más porción; que está que manda dar Fray Juan es la prostera. Ben lo tiene merecido el nidalgo que se empeña alnda cosas de comer en furtar La mano venga: y para confirmación no iremos a echarla? Etram. Hollivi el diablí li rini, quiper darlí con presteiza el Soldatí, mi ha vertido tútil il caldí di la orteira. . Voy haber si algo hay que darle al Portugues; que me pesa de que sin comer se vaya. Oh vil fortuna indiscreta! eres villana, pues eres a los hidalgos opuesta, Que mal descansa el discurso, que cuidados le desvelan; y más tan dignos cuidados, que al favor de Dios le alientan! No cese, no, mi deseo; confiando en sus inmensas piedades, pues le aseguran el fin dichoso a que hanela, sin que haya dificultades de que mi temor proceda; que tal vez de clemencia usa, dilatando su clemencia. Pero cuantas veces, cuantas, ignorante el hombre piensa que llega su piedad tarde, cuando dilatada llega. Sin que atenta considere la humilde ignorancia nuestra, que pues en Dios no hay acasos, no hay mal que no nos convenga. Y así prosiga contento, dando ya por mí la empresa, que si esta Dios de mi narte, qué puede haber que no venza? Y si Federico, en quien debe ser la resistencia menos, el justo consejo de mi pesvasión desprecia, a hablar a Gutierre iré, sin que mi ánimo suspenda juzgar que hay más que vencer, en quien recibió la ofensa; que a razones naturales no ha de atender el que lleva a Dios de su parte, pues de lo que a honor suyo espera cuanto en la natural funda, le quita a su providencia. No de mi vida los riesgos me acobardan; que perderla, Señor, en vuestro servicio dichosa mi muerte hiciera. Yo os la sacrifico, y solo siento Señor, que una sea, porque a vuestras aras, muchas, pobre sacrificio fueran. De qué tus suspiros nacen? Mucho extraño mucho admiro que sabiéndoso, preguntes, de qué nacen mis suspiros. Yo lo sé? . Sí, tú lo sabes, pues sabes que a Federico adoro, y que es imposible lograr el fin a que áspiro. Cuando a gurdaban mis dudas oír que tu llanto ha sido de imaginar que tu hermano, cuerdamente con arbitrios, en cubriese su sospecha, desvelado en tu castigo, lloras de amor imposibles? no a sentimientos prolijos des lagrimas dando fuerza con ellas a tu peligro, y más, cuando de culpada son tan claros los indicios. Por mucho que has ponderado de su recelo el motivo, no me convences, porque en venganzas discursivo, pudo no entenderlo; tanto suspende la ira el sentido. Y también Fabio, Señora, en discursos vengativos venía suspenso: . Estás necia? pues que criado atrevido (aunque lo entendiese ) había contra mi honor de advertirlo a mi hermono? . Yo supongo sucediese, como has dicho, que nada entendió tu hermano, ni Fabio; di, no es delirio (perdona que te aconseje) sujetar el albedrío a un vano amor, tan a costa de la vida, que a inquirirlo tu hermano, creo te diera la muerte, a fuer de marido? Ines, no me des consajos, puesto que no he de admitirlos; mayormente, cuando solo por hablar en Federico, huyendo de otras criadas, contigo sola, a quien fío la causa de mis pesares, a esta sala me retiro. Yo presumo que las ansias, que tanto has encarecido, cesarán con verle, y yo, que a verte venga me obligo, si tú. . Calla, no prosigas, que aunque, seas solicito lisonjera a mis cuidados, no tanto, que hayas querido alentar en mi deseo, empeño tan esquisito, como dar, para que venga mi amante a casa, permiso. Dime, no es más en la calle, fiada en lo tapad illo del manto, que a hablarte llegue tal vez hayas permitido? pues como, cobarde ahora, con ánimo tan remiso, ausente mi señor, haces de la ocasión desperdicio? Eso dudas! cuando acabas de oír, que huyendo he venido de las criadas, a este recibimiento contigo, a hablar en mis penas, donde temo, que aún lleguen a oírnos? Si ese solo es el reparo, faltará algún artificio, con que te asegures de ellas? Y le habrá . Ya le imagino; pero a la puerta han llamado, veré quién es. . No has oído llamar a la puerta? . Sí. (cio Deja entre abierto un resquí por si algo notar podemos, pues aquí a Leonor he visto, (mi A verte viene. . Ay de Laura, con quien estuviste en San Agustin. . Oíste cómo es Laura? , que entre, di; que a este tiempo haya venido Laura, me huelgo, porque mi pasión divertiré, que ya iba a darse a partido, , s Leonor, amiga, con bien llegue a veros, quien desea serviros. . Para que sea cumplido el favor, de quien en su casa os merece hoy, a tiempo, Laura, llegáis, que de un pesar me aliviáis, Mil veces dichosa soy, cuando vengo a visitaros, de haber llegado a lograr, no solo yo en mi pesar, si no en el vuestro aliviaros: mal encubró lo que siento. Pues no os detengáis aquí, al estrado entrad. . No así, me tratéis con cumplimiento. Pues si aquí gustáis quedar, Inés, las almehadas llega; mal mi cuidado sosiega! . Mal puedo disimular. . Haber se ausentó mi hermano, esta en fin mi pena era: pluguiese al Cielo no fuera mi tormento más tirano. . Consuelo será, si fue no lejos. . En Alba está. No se lo que tardará, ni que causa tuvo sé, solo sé que un pliego, hay triste! de mi tío le ha obligado a esta ausencia . Su cuidado es saber adonde fuiste. Si con oculta intención, . me niega Leonor la causa de su usencia, mucho temo, que se declaren mis ansias, En fin habéis ignorado la ocasión de su jornada? Que le importaba, que luego fuese, decía en su carta mi tío; mas no decía porque razón le importaba, Yo recelo (perdonadme forme tal desconfianza de vos) que importando al logro de sus públicas venganzas negarla, aún a mí también habéis querido negarla. Declarose ya su intento. También yo recelo, Laura (perdonadme, de vos forme mi malicia, que esa instancia nace de. No lo digáis; porque quiero, que obligada a la confianza mía, quede vuestra confianza; sabed. . Oye atento. . Hablad advertida, que hay criadas, de quien me guardo yo, cuando hablo en cosas de importancia, porque sola Inés ha sido. con quien mi pecho descansa. Huélgome saber, que usted tiene ya de secretaría la gracia. . Porque se huelga Porque también en mi esgracia? En fin, cuanto decir puedo, es, que Gutierre me ama, aunque el ver su olvido, solo pudo decir que me amaba. Quién vio tales confusiones? quitiendo Laura contar la de nuestro amor los sucesos, con tan gran recato habla? no sé, que infiera, ay de mí! Aunque acción de amistad tata como haberme declarado, de mi hermano la inconstancia, Ly de vos el sentimiento, debo estimar estimara, maás que saberlo, ignorarlo. Por qué? . Porque si es la paga haber de diciros yo el motivo de ir a Alba; no sabiéndole en la deuda fuerza es quedar empeñada, Pero con otra noticia espero que satisfaga en parte mi obligación; y aunque lo mísno no valga con vos en mí es más costosa: sabed. . Confusión estaña! Cual será la causa, Cielos, de qué hablen tan recatadas? Que tengo amor ya os he dicho en esto, que no callara nada de cuanto quisierais que os declarase, pues nada es tanto en mujeres, como confesarse enamoradas. Federico de Monroy es quien debe a mi esperanza esta inclinación, y quien lo que me debe me paga. Mas hay, que amor fue dichoso teniendo contra si airada la fortuna, que compone de su triunfo su alabanza! Bien se considera, pues, solo un alivio que hallara, no permite que le tenga, que era hablarle hoy en mi casas la ocasión aprovechando; porque tan desconfiada de las criadas estoy, que aún pensarlo me acobarda, Pues tan amigas os veo, que veo a las dos declaradas en su amor, yo me atrevía a disponer que te hablara sin ese temor. . Qué dices? Que poniéndome de guarda yo a esa puerta, para hacer, si acaso a verle llegaran, una seña que no fuese de Federico ignorada, porque con Laura al instante fingiese que hablando estaba, y tú del atrevimiento de haber entrado aquí hablarla, loco porfiado amante. el ciego arrojo culparás, sería engañarlas fácil, y me holgaré de engañarlas; para ver en este caso (pues no hay caso donde no haya cautela contra cautelas) (na criada contra criadas. Buena es la industria. . no bue que si quedo asegurada yo con ella, vos no. . Cómo? Pues no esta claro, si pasa lo que es de mi fama riesgo a serlo de vuestra fama? Si en esto he de aconsejaros, digo que no aventuraba nada mi crédito cuando supiera lo que se trata fingido, pues no supiera mas de que solicitaba su enemigo mis favores, siendo sus finezas vanas, de que no debía ofenderse, pues no es culpa ser amada. Y así yo no te embarace No parece que mi ama, como Ines, en esto tiene su abilidad, gratis data. Luego ir abuscarle puedo? Sí, más donde? . De mi maña eso dudas? Aunque fuera Babilonia, Salamaca, le hallara. . Ponte aquí el manto, para que sin verte salgas. Hh sido reparo justo. Con cuanta violencia, cuanta, de amor el tirano imperio a la razón avasalla. . Voy. Amor re guíe. . Si es ciego será guiarme a que caiga. Qué miro! Ines salefuera; O si acaso averiguara algo en las acciones, pues no es posible en las palabras? O, si quisiera mi dicha que a Federico encontrara Inés, pues en mi deseo ya me parece que tarda. Dicha fue hallarle tan presto, Qué dices! . Ya está lograda mi diligencia señora, porque sabiendo que falta mi señor de la Ciudad, la calle pascando estaba, por si te viese al balcón; y advertido de la traza que dispúsimos, ya viene: voy al puesto en que de guarda me toca estar. Que Inés vuelva, nada a mis dudas declara. De la fortuna quejoso ningún favor esperaba, mas ya mi queja la obliga, pues me trae a vuestras plantas. Qué veo, Cielos! cuando tengo para martarle dos causas, qué me suspende? . Y así diré, que ser, vida, y alma a su piedad rendir debo. Mejor dirás que a mi saña; y aunque para darte muerte solo mi brazo bastaba, permito que me acompañe Fabio, porque si mi hermana de tu parte está en mi ofensa, no será en mi brío infamia, que con ventaja me vengue, pues me ofendes con ventaja. Su ausencia ha sido fingida. . Cielos, favor! . Qué desgracia! Demos voces. . Nada temas. Dicha fue que yo llegara, cuando a buscar a Gutierre vine, a tiempo de estorbarlas. Reportense. . . Federico, detente; Gutierre, aparta. El incendio de mis iras, mas enciendes que le apagas. Federico. . A vuestra vista se templará mi arrogancia, yo que no en obeceros, en respetaros. . Mi rabia he de ejecutar. . . Advierte. Pues vive Dios que las armas que me impides en la sangre de mi enemigo mancharlas, en la tuya manche. . Sepa trae consigo a Santillana, que la ley del duelo sabe dispurar bien apuñadas. Por más que ultrajes mi celo, en mí segura constancia verás la Feque me alienta, Y tú verás castigadas tus hipócritas porfías; pues no habrá, quien de mi espada librarte pueda. Si habrá, que su vida el Cielo ampara. Ay de mí! que en su defensa, una espada ardiente baja, y el fuego que me deslumbra, es hielo, con que me pasma. Ay de mí! que entumecido el brazo, inmóvil la planta, estatua soy. . Que portento tu imaginación arrastra con tan súbita violencia, que al brazó el impulso, embarga? No veis, no veis contra mí blándida al aire una llama, que a un mismo tiempo me hiela el brazo, la vista abrasa? Nada vemos. Ya conozco, ser de Dios piedad sagrada este asombro, que mi culpa me avisa para en mendarla. Pues ya su culpa conoce; suspended vuestra amenaza. Si haré, porque vea el mundo, que a tu Apostólica instancia, se deben de aquestos bandos, las paces tan deseadas . Mi error publicaré a voces, y ahora mi humildad postrada a vuestros pies os suplica perdonéis injurias tantas. Lo mismo, que miro, dudo. Qué prodigio! De admirada apenas animo. . Y vos dejad, que os bese las plantas, donde, si mi rendimiento, no templare vnestra sana no resistiré mi muerte. Qué decís? mirad, que agravia mi valor, vuestra humildad, no dejando, que yo haga en esta acción, pues vencido de vuestra cordura sabia, mayor venganza tomáis, desistiendo en la venganza. Que feliz acaso! cuanto, vuestra piedad soberana, o inmenso Dios, al peligro los remidios adelanta! Venid, para que se vea, pública nuestra allanza, donde parciales, y deudos si antes siguieron la infausta oposición nuestra, sigan, desde hoy nuestra unión ufana. Vamos, quien creyera Cielos, que mi suerte se trocara? O si pudiera la voz decir lo que siente el alma! De esta fortuna no dudo, . ser la más interesada. O, si esta paz fuera medio de lograr mis esperanzas! O, sí, como suelen otras, esta pendencia acabara; que es, no matarse por cosas, que todo el mundo se mata!

JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA Tan extreana es la ocasión. de esta fortuna, que al verla me ánimo en vano a creerlas, suspensa en la admiración, y ni quien caso tan dichoso creera? de que ha procedido verse Fray Juan aplaudido, tú en paz, y yo con esposo. Pues más debes admirarte cuando a saber llegues, que hoy de tan grande dicha soy a quien le toca más parte, porque no solo el cuidado me quita de la venganza, pero me da la esperanza de lograr feliz estado. Antes no debo admirar lo que su efecto me dice, pues no dudo es el felice estado que has de lograr, (porque ella misma me dio noticias de tu deseo) ser en glorioso himeneo de Laura: o es así? . No. Y ya que en Laura has juzgado hiciese digna elección; obligado a su opinión, yaún a mi amor obligado, te quiero satisfacer antes de hablar en mi intento; que no falto desatento a mi noble proceder. Vi su divina beldad, y ofrecila por despojos, de los sentidos os ojos; del alma la voluntad. Mas no presumas quedé tan ciego, y sin albedrío, que no atendí al honor mío, y a su decoro falté: A mi honor, que la ven ganza de mi sangre entoncesera, porque mi saña severa, no halló en su álago templanza. Y a su decoro, porqué en su memoria, o su olvido, la serví tan advertido, tan recatado la amé, que ni el indicio menor obligar puede a su queja, pues solamente a su reja de noche la hablé en mi amor, divirtiendo así el fiel trato de su favor siempre honesto, hasta vengarme; y supuesto que no quedo a su recato deudor, pues no habrá quien diga (si a saber se alcanza) que porque a una reja la hable a ser su esposo me obliga, (que un galánteo admitido con el estilo decente, de su fama inconveniente en una dama no ha sido:) ahora la intención mía te quiero comunicar, pues nada que reparar me queda desde aquel día que Fray Juan hizo que cese nuestro error. Laura, señora, viene a visitarte. Ahora no quisiera que me viese, ni que la vieses tú a ella; hasta que sepas de mí lo que iba diciendo; aquí puedes, Inés, detenella con cortesana disculpa. Ven Leonor el mundo vea, (. que mi penitencia sea recompensa de mi culpa, Avisaste que quería besar su mano a Leonor? Estando en el tocador, inadvertencia sería, pues por no hacerte esperar, que a él entrases te dijera, o a recibirte saliera, y siendo a medio tocar no fuera bien que la breses en bosquejo su hermosura, o que tú de su pintura los colores aprendieses; pues para ser celebrada la más linda, se compone, siendo el matiz que se pone porque digan que es pintada. Que tardará poco es llano, en retocar su belleza; porque en ella es gentileza darse de presto una mano: mas ya sale. Aquí esperáis, amiga Laura? . Es venir de mi amistad a cumplir la obligación: como estáis? Señas mis lágrimas den de los pesares que tengo. Cuando a veros, Leonor, vengo y a daros un parabién, con lágrimas en los ojos que ver serenos juzgaba, osveo? donde pensaba, hallar gustos hallo enojos? Mas presunción importuna es la que a admirar me obliga, que la fortuna castiga a quien fía en la fortuna. Y así, a quien llega a ofrecerle un bien, es al aceptarle mejor modo de estimarle el recelo de perderle; que pues con la confianza, su traidor alhago hiere, ver su mudanza no espere quién espera su mudanza. No presumáis, Laura bella, que del parabién que a darme venís, hoy pueda quitarme la razón (cruel estrella!) y porque la pena mía veáis que de otro motivo nace, el parabién recibo de vuestra cortesanía. Que en las dichas que hoy consigo mudanza no tema alguna, aunque sé que a la fortuna tiene amor por enemigo; que nada un amor perfecto ha tenido. . Sois dichosa, pues llegáis a ser esposa del que os ama y en efecto, si saberle he merecido, vuestro mal no me diréis? Temo. . Decid qué teméis? Que vuestro también ha sido. Siendo así, en oíros muestro placer, pues su mal impío sé que cuanto fuere mío, ha de dejar de ser vuestro. No useis de cortesanías, que no he de poder pagar, y si puedo desquitar algo de sus bizarrías, será con decirle presto, pues en cualquiera un cuidado, mas que sabido, dudado, fué Laura, siempre molesto. Gutierre, de la divina elemencia que el Cielo vsó, agradecido quedó, tanto, que ser de termina Religioso, y a Fray Juan el Hábito fue a pedir. Cielos, que he llegado a oír! (. Pero mejor lo dirán mis suspiros. . Esto esucho! ( Si acaso esto es fingimiento, por dar lugar a otro intento? Sufra aunque es mi dolor mucho. Corrida me habéis dejado; de imaginar que pudiera haber, porque yo sintiera, la nueva que me habéis dado: que si Gutierre me amó, debéis, Leonor, prevenir, sería con el respeto que a si se debió, y a mí. Empeños que se dirigen a tan soberano fin, permitirlos no es desdoro; pero llegar a sentir que faltasen, ya sería liviandad si discurris que de amor naciera: luego será ofensa presumir que lo sienta pues será dar amor en mí? . No así a mi amistad arguyáis de maliciosa, advertid, que decir fue también vuestro mi pesar, no fue decir, que para serlo en vos haya razón, pues no la hay en mí; porque si atendiera a cuanto su intento ha sido feliz, se trocaran en contentos mis penas, y persuadir la razón no puede al llanto; con que natural creí sentir vos, lo que conozco, que yo no debo sentir. Ni aún por natural afecto de mí se puede inferir, que soy quien soy Le Nolodalo Y porque no es bien que aquí se vean contrariedades en las dos, como afligir avos, lo que yo no siento, licencia me daréis . Id con Dios, y sabed amiga, que siempre os he de servir, Ay Celia! rabiando voy. No será mucho, si en ti hay amor, que de zarazas te sirva el olvido vil. Por más que Laura, Señora, quiso su amor encubrir, no supo. . De que te admiras, si es fuego, y quien oprimiro su llama intenta, le da más fuerza para lucir? Como se engaña quien juzga, que con ingenio sutil baste a encubrirle, porque si la voz puede fingir, no el semblante, que lo dice, aún con más parlero ardid, claro se advierte pues cuando recatarle quiso, vi, cuanto su voz me ocultaba, declarármelo el carmín de sus mejillas, que como pasión del alma, salir se vio a la cara, que nunca el alma sabe mentir! Oh amor, todo eres extremos! Bien de esta acción lo árgul, pues en ella perdió esposo Laura, y yo le conseguí; feliz yo, pues ya es mi dueño Federico. Y más feliz, bella Leonor, quien su nombre en tus labios llegó a oír. Que cabal fuera esta dicha, a no traer contra si de una novedad extraña el disgusto; sabe. Di. (dijo. Qué hallé a mi hermano, y me No tienes que proseguir, que también de sus intentos me dio antes aviso, en fin, de la virtud de Fray Juan supo el ejemplo seguir. Y porque fuese más presto, sin duda, que reducir el plazo de nuestras bodas quiso al más breve; para ir a asistirle te suplico me des licencia, que así de amigo, y deudo, procuro con la obligación cumplir; Mas negármela no puedes. Clayo está pues de acudir a er sino con mi hermano, reulta la dicha en mí. No es por eso. Pues por qué? Porque si me quedo en ti, no me voy aunque me ausento Qué fino estás! Soy feliz. No puedo ser cuando esposo menos amante que fui. Quien cuando novio, no está mas amador que Amadis. , s, Tu enojada, tu furiosa? Necia en apurarme estás. Qué es esto, no me dirás? Ser mujer, y estar quejosa, De qué no llego a entender Ni yo, que la razón dudo. Pues sin razón haber pudo queja? Sí, en quien es mujer. De mi ocultas lo que obliga tu enojo? Que aunque lo infiero que me lo digas tu espero. No se como te lo diga, sin recelo de que hierre el estilo despechada; tengo amor, y estoy burlada. Bien temí ser de Gutierre, aunque injustamente llamas burla su nueva elección, que tú sola tu opinión con ese vil nombre infamas. No tenga no por error, (aunque lo sea) ese nombre, que no hay error que le asombre quien oye decir amor. Amor, en fin, que hoy alcanza contra la razón victoria; sin que borre la memoria lo lejos de la esperanza, es el que ciego a despecho de mi fama, y de mi honor un vengativo furor ha introducido en mi pecho: y tanto en él me confundo, que llegando hasta su extremo mi desesperación, temo sea escándalo del mundo. En aquel instante, Celia, que la determinación supe de Gutierte (ingrato a mi amante fe) pasó a ser odio la fineza, el agrado a ser rencor. Discurre de cuantos medios puede la imaginación hallar para la ve figanza el más extraño, y ese hoy hallarás en mí; un papel le escribo, con el rigor de un veneno, que pasando de la vista al corazón, los alientos desminuye. Ya diras, que como yo tuve para desponerle ingenio, y disposición? Pues atiende, que a tu duda quiero dar satisfacción. A Astolfo, un criado antiguo de mi padre, a quien dejó en su muerte encomendada de mi estado la elección, comuniqué del desaire de Gutierre mi dolor, y con su consejo sabio templarle cuerdo intentó. Mas viendo que no podía, y que mi resolución, incapaz ya de consejo, atropellaba mi honor, dando quejas de su olvido; a vengarme se ofreció con menos público intento. Dejo si fue error, o no, que viendo preciso daño en mi ciega obstinación, se hiciese cómplice en ella para que fuese menor, por interés, o lealtad de antiguo criado, y voy a que ya empeñado en darme secreta industria, me dio en un papel, que yo misma de noté, una confección, que introduce por los ojos su cruel mortal horror, cuya rara virtud obra con intercadente acción. Y así tu ahora no trates de hacer con la persuasión mayor mi enojo, si puede ser ya mi enojo mayor, si no de obedecer: llega, y de parte de Leonor, su hermana, dale al Portero. , h Promta en tu obediencia estoy Deo gracias. Por siempre. . Hermano. Qué busca? rara ocasión! pero aquí de mi modestia. Yo le suplico. . Por Dios . que temo que me enamore: diga. . Que me haga un favor. Bien temí, un favor me pide; quien tal desenfado vio! No espere favor de mí sin un mes de pretensión. No lo entiendo. . Bueno asé; no me pide un favor? . Yo? digo que favor me haga de darle sin dilación este que su hermana envía a Gutierte. Esto es peor, que con el nombre de hermana será alguna devoción. Que introducir una Monja con Fr.Gutierre quiera hoy siendo usted demandadera? Si es esto, mucho primor traerá el dicho papelillo de lo de Padre, y señor, ay envío una cestica con unos dulces, y con unos vizcochos redondos; siguiéndose el sinsabor de un equivoco pidiendo: o reniego del lector, mucho más cruel que pio, que pasa de aquel rengión que dice envío, que allí acaba la discreción, y empieza la necedad de pedir, que es la mayor. Deje discursos, y vamos a lo que importa. . Es razón, venga el papel, que ver quiero si tan diligente soy que sé hacer los dos oficios de portero, y portador, No era limesnero antes? Sí, más después que Prior hicieron a Fray Juan, tengo esta lega ocupación. Tome, y désele en su mano. Venga pues, corriendo voy. Dónde? A llevar este, cuando, si. . . De qué es la turbación? pero qué papél es ese? Cual? . . El que se le cayó. Fuerza es llegar ya: quien pudo prevenir esta ocasión? Aquese papel es mío, que ahora se le diyo para Gutierre. . . Señora, ya infiero vuestra intención, y en tan vano empeño admiro que os olvidéis de quien sois, Váyase allá dentro Hermano, Ya ninguno es mi temor, pues con la reprensión de ella cesará mi reprensión. . Yo, señora. . Esto faltaba a mi desesperación. He sabido que Gutierre vuestro agrado pretandió con fin honesto, no dando de su deseo el menor indicio, que hacer pudierais cargo en vuestra obligación. Yo lo sé bien, porque cuando el Hábito me pidió, el escrúpulo más leve conmigo comúnicó. Y siendo así que no había de mentirme, ajeno herror de su virtud, y nobleza, qué intentáis? No veis que vos turbáis así fácilmente el siempre claro explendor de vuestra opinión, que aún de el nombre a entender os dio lo fácil de deslucirse, pues solo está en la opinión: cuando supongo que engaño fuera lo que me informó Fray Gutierre, y vos tuvierais contra él alguna razón, no la dijeráis, usando de industrias, pues siempre hallé cualquiera, al justificarla, a todos en su favor. Corríjase, pues, señora, esa aprensiva ilusión, esa vana fantasía, esa, en fin, ciega pasión, que del demonio es astucia. Y lo dirías mejor si un nuevo espíritu que inflama mi corazón supieras, pues contra ti se convierte mi furor. Yo informaros no pretendo la causa que me obligó a mi queja, y en tal caso a vos, como Superior, no toca más de ver antes el papel, por si de amor trae álagos engañosos, para que deis permisión de darle a Gutierre. qué haces? . No sabré decirlo yo, que aunque soy quien lo ejecuta, quien lo dispone no soy. Y qué remediáis con darle? aún más que os diga mi voz él os dirá. . . Pues yo leo. Vamos, que ya la traición ejecuté de mi saña; y aunque no es en mi ofensor, quedo contenta, si advierto sería quien le movió con sus consejos; demás que aqueste ignorado ardor que me inspira, no permite, discursos. Qué confusión! nada he entendido que importe; mas ya de aquí se ausento. Válgame Dios, que congoja me atormenta, que aflicción me oprime, que apenas puedo respirar! . Si del Sermón habrá siquiera acabado Fray Juan la salutación? A leerle vuelva, mas, cielos, qué intento? qué mi dolor crece cuanto más le miro. Pues de aquí Laura faltó mientras yo leyendo estaba, sin duda que tiene (ay Dios!) mortal veneno. . Si ha sido porque no la convirtió su llanto? . . Qué pena! qué ansia! y llegó la otra diciendo Ya soberano Señor conozco que de mi vida el término se cumplió. Deuda es morir, y pagarla aún el más justo sintió; qué mucho, si aún a vos no hizo del sentimiento exención, Y pues al Eterno Padre pedisteis en la oración por los enemigos, siendo. ejemplo que siga yo. Si algo tiene merecido. de mi deseo el fervor, por Laura el mérito sea, tenga Laura el galardón. Si os obligáis de el afecto con que mi fe deseo serviros consiga Laura el premio en vuestro perdóne alumbrad las ceguedades de su culpa. Mi atención, por más que lo ha procurado, nada que dijo entendió; aquí del entendimiento. Vaya pues que solo estoy, de solilo quio: Dos damas traían un papel hoy para Gutierre, y si ahora hago recuerdo, estas son las que vi en su casa, cuando Fray Juan en ella encontró riñendo a él, y Federico. Diciendo la una llegó, que de parte de su hermana le llevase, yo veloz iba ya, cuando Fray Juan al encuentro me salió. Cayóseme de turbado, de quien era preguntó; que suyo? y en conclusión, empezando a predicarla, irme de allí me mandó, y obedecí, este es el caso; ahora entra el discurrir yo: qué sería? Santillana, como aquí está? . Ya no doy Qué bien hay tan seguro por mi soliloquio un cuarto. Cuando en común asicción nos ha puesto un accidente que a nuestro Padre Prior ha dado? . Voy a asistirle; Cielos, quién soliloquió jamás con tan mala Estrella! mas no me admiro, que no es primor para los Legos del soliloquio el primor. que contra el tiempo firme se presuma, pues la dicha más suma, menor exenta está de sus rigores? Y como el Cierzo suele de las flores postrar la pompa ufana, el candor puro, sutil borrando con aliento aleve, a la rosa, y jazmín, púrpura, y nieve, que dibujó la Aurora, y pintó el día; porque su tiranía descortés apresura con la que ostentar vio más hermosura, Así el hade enemigo (presuroso contra quien se imagina más dichoso) usar suele de injustas crueldades, que en la fortuna no hay seguridades. Desperté de la culpa, en que dormidos tenía mis sentidos, de un engaño el beleño, cuyo encanto alagueño deshizo Sahagún, en que declara con providendia Dios, su virtud rara, Y cuando imaginaba de su ejemplo seguir la luz rendido, le contemplo a un tirano accidente, que procura en su vida quitarme esta ventura, si antes que con la suya; con la mía no acaba de mi pena la porfía. Propio placer humano, si temprano nació, muere tempranos pues quien feliz se nombra, si el mal siguió al bien siempre cómo sombra? No cese, no, mi llanto, tanta perdida explique dolor tanto: Más justo no será mi desconsuelo, que si por su virtud grande se espera, que al Cielo viva, cuando al mundo mueras no es bien que con desvelo el mundo sienta, lo que aplauda el cielo; no prosigan con lágrimas mis ojos, cesen, pues, de rendir tristes despojos. Pero aunque ya quisiera proseguir en mi llanto, no pudiera combatido de un sueño, que en desigual empeño resisto en vano su violencia fuerte: que mucho si es imagen de la muerte! 1. Dignos parabienes. los Ángeles piden; del huésped que el Cielo espera hoy felice. Si el Cielo, y la tierra opuestos compiten, nada más su aplauso. que su pena dice. Afecto su ausencia el Orbe suspire, si es el mejor canto su lamento triste. Venga en hora buena, donde Serafines, festivos aplaudan su virtud insigne. Venga en hora buena, donde se acredite con sublime premio, mérito sublime. Venga donde asiento glorioso se erige, tan supremo, cuanto su celo fue humilde. Y repitiendo a un tiempo Ángeles, y hombres, cuando a la tierra falta, al Cielo asiste, alegres himnos, lágrimas confusas, parabienes, y pésames publiquen. Qué asombro! ya llega al cielo, ya en su esfera le reciben, y ya; mas qué digo! cómo lo que vago el sueño finge, a la idea persuadiendo. las especies que repite, así mi sentido arrastra, así mi discurso rinde? Ilusión que forma el sueño es lo que vi, no imagine que revelación ser pueda; pues no debo persuadirme a que haya mérito en mí, para que Dios me anticipe tales prodigios. Hermano, a la noticia infelice, (que pública en Salamanca, no hay corazón que no aflije) de que un accidente grave a Fray Juan ha dado, vine, por si el pesar de que muera; el verle hace que se alivie. Ningún Fisico la causa conoce, con que imposibles son los remedios; tu ahora como está mi hermana dime? Buena está, y también viniera a verte, si hoy no recibe de Laura un recado. Hay pena en el mundo tan terrible! Qué hay Hermano Santillana? ya perdón arrepentida. No se como signifique mi desconsuelo; con tanta violencia a Fray Juan oprime la enfermedad, que una hora a su vida no permite. Entremos a verle. . Entremos Mas no escucháis, que a las ansias Señor, mi señora dice bajes a la portería, que la importa referirte una novedad bien grande. Vamos pues. . Vamos. Oidme un feliz caso, en que ha sido una gran desdicha origen. Laura de que fuese a verla un recado (ya lo viste) me envió fui juzgando hallarla, con quejas que no corrije la razón (que mal juzgué) pues dando lágrimas tristes trocaba quejas en ansias de su delito, que horrible cuanto en la venganza cupo, es preciso que os admire, porque un tirano veneno, que le ha dado a Fray Juan dice! Y confesando su culpa, tan arrepentida vive, que para hacer penitencia desde allí un Convento elige. Vamos a ver si hay remedio que su vida facilite. e Mi Jesús, dueño, y Señor, en este trance me asiste, que de tu piedad inmensa bien confio que me auxilies, mayormente, cuando Laura, me rebelas que consigue Quién al dolor se resiste, al ver que débil su aliento tan cerca está de sus fines? de nuestro llanto se siguen unas voces, que sonoras, los aires pueblan sutiles? Qué admiración! Escuchemos si la letra se percibe, y si hará, que en la Capilla del Cielo todos son tiples. Feliz día el que la tierra; para que el Cielo no envidie, logra que Dios, y su Madre, dejando su esfera de luz la ilumi- 2. Con favor tan soberano (nen. Juan tu confianza anime; que alguna vez los temores, aún más que merecen, tiranos impiden 2. Aliente tu afecto. 2. Y tu fe confíe. Que si el temor es mérito, no queda a vista de tantos favor a que aspire. Averte vengo, obligado. del amor con que me sirves, Y yo obligada también a tu amor, vengo a asistirte. Para que aliente tu afecto, Para que tu fe confíe. Que si el temor es mérito, no queda a vista de tantos favor a que aspire. Dudo como responderos, Oh amado Jesús! o Virgen soberana, que a favores tan divinos, no es posible hallar el discurso humano estilo con que se explique; solo diré cuando entrego en vuestras manos humilde mi espíritu, que logrando de vuestra fineza el timbre, el blasón de vuestro premio, no habrá que a temer me obligue. Que si el temor es mérito, no queda a vista de tantos favor a que áspire. s. Parece ostentan a rayos esos azules viriles, que sube a la feliz patria de sus dorados confines. Ya no queda circunstancia, o Juan! con que califiques tus virtudes, pues de Martyr también la corona ciñes. Mejor lo dirá eso el tiempo Cuando? Cuando le apellide por su Patrón Salamanca, siendo el segundo Felipe de España, quien sus virtudes, que a luz salgan facilite; para que, como en el premio, en la fama se eternicen. Y dando fin a la Historia, el que la comedia escribe para alentarse a serviros, no el aplauso, el perdón pide.