Texto digital de Los ángeles encontrados
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los ángeles encontrados. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/angeles-encontrados-los.

LOS ÁNGELES ENCONTRADOS
a Esta novia se lleva la flor, que las otras no. sta novia con sus flores mata al mismo amor de amores, y sembrando resplandores, de Estrellas se coronó. Esta novia se lleva la flor, Así, así todo a la novia, y como si huera yo el barraco del Concejo, o el burro de Pedro Antón; no hay para mi un cantarcillo, no hay para mí una canción, no hay para mí un remoquete, un, que me llevó la fror. Pues no so bien cuelliergido? voto a las uñas del Sol, que no hay mozo que me iguale en todo este alrededor. Yo sé cantar, yo sé arar, yo so muy buen saltador, yo sé limpiar una parba, y pelar un ansaron: sé her lindas maneotas, toco bien un carácol, hago cayados labrados, a ̱̱. a y desnato un requison: Y últimamente, es mul cierto que soy el mejor Pastor, que en todo aquesta majada ha puesto mayor mojón, Pues si todo aquesto tengo, por qué con érguida voz no dirán los mosequillos en groria de mi aficción: Este novio se lleva la fror, que los otros no? Ah dicho muy bien Camorro El novio tiene razón. Pues cantemos como dace, Repitamos la canción. Este novio se lleva la flor, que los otros no. Así, así pese a mi sayo, esto allegra el corazón. Dios os haga bien casados; pues Lisis, qué decís vos, no estáis mui contenta . Sí, pero sabe el alto Dios, que con Cardema estuviera casada mucho mejor. Ay Pastor del alma mía! 1. Hay más infeliz Pastor, que viendo aquesto, no rompa las telas del corazón! Casada Lisis (ay Cielos! con un bárbato, a quien dio naturaleza riqueza, cómo a mi pena, y dolor! Perder el juicio es lo menos, y no cumplo con mi amor, si no me quito la vida. Dios os dé su bendición. Alegremos a la novia. Yo tengo cierto borrón de una décima que hice Qué decís, Cardenica vos? Que yo diré un romancillo; mas tan desgraciado soy que no sé si acertaré. Esa es propia condición de discretos, no pagarse de lo que hacen. . No, no, habren todos allo airoso, que ellalma se me retoza, mas no requiebren la moza, porque so muy cosquilloso. Ea, quitaos de ahí, no os queráis hacer mal quisto; sus versos diga Doristo Mi romance dice así: Humanado Serafín, con divinas perfecciones, si Aurora te aplaude el valle, Diana te clama el bosque. A tu coturno de nieve deben el alma las flores, a tu aliento el viento aromas, a tus ojos luz el Orbe Das luz, y ciegas a un tiempo (oh fuerza de tus primores! pues alumbras con un cielo, y deslumbras con dos soles. Ya en crencha, ya en lazo de oro tu cabello red compone, para prisionar las almas, dulca Ángel, dulces prisiones. Las fuentecillas del prado tinen, y tal vez dan voces sobre quien ha de gozar de tu imagen los honores, Gózate, pues, Lisis bella, gozate, pues, deidad noble; para oscurecer beldades, y dar luz a este orizonte Pardien el tomance ha sido tan bueno como un soneto, Es Doristo muy discreto. Yo le quedo agradecido, porque fue muy hien habrando p sin meterse a requebrar, que esto no puedo llevar de los que están copreando, Danteo, tú no te aprestas para dee Si haré, unas decimas saqué a Lisis, y son aquestas: Lisis, amor indignado, viéndote triunfar así te quiso flechar a ti, y quedó de ti flechado: rompiendo el arco, ha volado, diciendo: ya sois perdidos arpones, que aunque atrevidos; goza Lisis más despojos, porque un rayo de sus ojos flecha más que mil cupidos. Viéndole Venus volar tan triste, cuanto gallarda, le dice: Cupidos aguarda, seguirete en el penar: también yo puedo llorar, como tú, mi desventura; pues si esa Lisis apura tu desvelo, tu cuidado, también a mí me ha quitado ser Diosa de la hermosura. Cada décima es divin Es un oro cualquier pie. También tiene un no sé qué, que me huele a chilindrina. Puesto que todos han dicho, Cardenio ahora se sigue. Si yo prometí un romance, así mi romance dice: Lisis divina, en tu tez la leche, y la sangre, orgullos mal reprimen, combatiendo el albor con lo purpúreo. Bosque de Cupido oculta cendal, que de algún capullo fue, siendo Argel de un gusano, de prisión de almas anuncio. En un páramo de nieve, dulce honor de cuatro lustros, arcos corbos de azabache, gustos dan, y quitan gustos. Divide sus travesuras línea de color eburneo, a cuya respiración hurta algalia Abril fecundo. Almenas son de diamantes, al cerco de carmín puro, dos hileras, si no puntas de sonoro contrapunto. Pende de márfil luciente tan proporcionado bulto, que echando a la buena barba, ella pagará el tributo. En un campo de adacenas, de jazmines hay dos muros; alábelos el silencio, pues falta elocuencia a Tulio; Lo demás que no se goza, si no es por nobles discursos, que sea elevasión del alma, ni admito, ni dificulto. Recibe, pues, Lisis bella, tosco pincel, leve pulsos dirigido a tu retrato, por acreditar al vulgo. Y si ha sido atrevimiento, fulmine un rayo tracundo tu sol, porque mi soberbia pague vanidad en humo. Lindo ha estado en mi opinión, Valga el diabro estos Poctas, que no dirás sus chuscras sin dar algún repelón. También yo es bien que me meta en copras decir, y her; y aún par Dios, que habéis de ves mis versos, que só Poeta. Salgan de mi colla hajuera, sin contienda, ni porfía, y oíganlos, por vida mía, que dicen de esta manera: Lisis, aquesa carita, cuando yo con ella topo, no es más hermoso el guísopo dentro del agua bendita. con tus ojos de mochuelo, y eres cual higo en higuera, más lucia que una esperera, más sabrosa que un majuelo. Con corales enfenitos parece tan cuelliérguida, una cochina parida, cercada de cochinitos. Y tienes tanto primor, y sabes a mí también, como huevos en sarten, y cabrito en asador, Eres de beldad tan brava, que hasta mi hurto suspira por ti; y si acaso te mira, luego se le cae la baba. Y en fin, si te he de alabar, digo que es tu resplandor más lucio que un pisador, cuando sale deellagar. Muy bien alabada estoy, las coplas son como vuestras. Son, al fin, copras maestras, y a fe, que las hice hoy, y no es bien que me las gruñas, porque me costó cualquiera aranarme la mollera, y deshacerme las uñas: Qué os parece, Cura, a vos? Qué es justo que ellauro os den. Que este alabe así a mi bien rabiando estoy, vive Dios. Donde hay rabia vivo yo, porque siempre en rabia estrivo, en rabia, y en fuego vivo, pues la rabia me mordió, Guerra corra el hombre, guerra, y aún contra Dios la prevengo, que sol Lacifer, y vengo a talar toda la tierra. No aquesta hazana me estorbe el Cielo de luces lleno, dilátese mi veneno por las a rovincias del Orbe. Crezea mi tormento eterno, pues contra Dios mi enemigo, traigo al Infierno conmigo, para hacer la tierra Infierno. En este campo he de entrar, y entre uno, y otro Pastror, en traje de cazidor las almas he de cazar. Bien hallados, gente honrada, Y vos seáis bienvenido. En el campo me he perdido, y es mi suerte desgraciada: de bodas pienso que estáis. Y contentos a la he. Pues yo os descontentaré . para que en mi fuego ardáis. Quién sois, y qué nos queréis? que casi con miedo estoy. Si queréis saber quien soy, e escuchad, y lo sabréis. Yo sol aquel gran Privado de aquel Monarca invencible. aor oenerl mo que en su valeroso puno, Tierra, Mar, y Cielos ciñe. En su Casa me crié, tan hermoso, y apacible, que era objecto de la vista a los más lucientes linces. ̱a Servianme sus vasallos, que eran unos Serafines, y yo altivo, y arrogante, viendo al Sol, desvanecime. Supe que a un Rapaz a un Niño, en brazos de Madre Virgen había de adorar por fuerza; y sabiéndolo, cortrme de que esto el Rey intentase, y altivo, soberbio, y libre, enarbolando Vanderas, y tocando mis clarines, la tercera parte junto de los que en su Solio asisten, para formar guerra al Rey, que ardientes rayos esgerme. Unos contra mí se oponen, otros mis Banderas siguen: mi en- comiénzase la batalla con afectación de ardides. Mas un humilde vasallo que honra el Rey a los humildes tan alentado se muestra, que venciendo a mis Caciques, los pone en huida a todos, y sin poder resistirle, yo me valí de la fuga: o rabia! oh pena terrible! Perdonad, nobles Pastores, que no puedo reprimirme en llegando a aqueste punto, de mi resplandor eclipse. En fin, yo perdí la gracia de mi Rey, y arrepentirme de lo hecho ya no puedo, porque es caso en mi imposible. Pero lo que pude hacer, fue, con engaños sutiles, borrarle la bella imagen, que formó de barro humilde, Engañé a su femejanza con una fruta, que dicen, que ha sido la perdición de cuantos hoy muertos viven. De Príncipe le hice Esclavo, a mi obediencia rendirle, y hoy errando, suspirando en mis mazmortas reside. Dicen, que el Príncipe quiere rescatarle: y ay del triste, si yo le cojo en la tierra donde mis bravos asisten! A muchos lo ha prometido, y según los suyos dicen, ha de venir disfrazado de Belen a los Paises. Ya el término se ha cumplido, y he de andar por estas lindes. entraje de cazador, porque de mí no se libre. Yo le quitaré la vida, aunque bien sé qué consiste a su triunfo en morir; y así, si él muere, el esclavo vive. No os admiréis, o Pastores, si esta rabia en mí se imprime, y que en vuestro territorio persiga a quien me persige, haga guerra a quien me ofende, la esperanza le marchite, el esclavo se le niegue, los poderes le registre, mi ardiente espada le amague, su muerte le varicine, y que le quite la vida, aunque la vida me quite. Pardiez, señor comunero, que la desdicha le sigue: no se meta con el Rey, que los que contra él delinquen, la soga traen arrastrando. Señor Cura, qué latines ha estudiado? por ventura; quiere el idiota argüirme? Él me parece muy buen, Capitán de volatines. Par Dios, si yo juera Alcalde, que os había de dar gentiles azotazos, y ahorcaros; que quien con el Rey compites merece que le agañoten. Lo mismo Doristo dice. Y Danteo lo confirma. Y Cardenio se apercibe para defender al Rey. Oh villanos! oh civiles! morir a mis manos todos. Huyamos, por que es un tigre aqueste dimuno. . Huyamos. aunque envista el rigor, amor resiste , , , Sin vos fuera, Señora: (ra? No huyáis: y tú, fiera esfinge, quedará dividida en tal partida: qué intentas en este prado, donde ya los Serafines están inundando glorias, donde los Cielos escriben agregaciones de parques, inundación de pensiles. donde ofrecen a los campos azafates de alhelies, donde el Sol tendrá su Oriente? Y tú, qué intentas? rendirme otra vez? pues no podrás, aunque en tus fuerzas confíes. Huye, villano . Si haré, que es fuerza que has de rendirme. Venid conmigo, Pastores. Buen Garzón, todos te siguen. Divina Esposa mía, y ida del Alba, resplandor del día, criatura más bella, que vio la Luna, que envió la Es- trella; ya sabéis el decreto a que todo el Imperio está sujeto. Fuerza es, querida, Esposa, blanca Azucena, encarnada Rosa, que a Belen nos partamos, y que para el camino prevengamos, . Pues, Esposa del alma, mi bien, lo que conviene, aunque el Cielo de vos cuidado tiene. Tierna sois, Virgen pura, poco el abrigo, y mucha la her- mosura, aunque de Dios armada, no dudo que partáis muy alentada: . En Dios, mi bien espero. que don de Dios asiste, mas como irá sin vos quien os ado. que siendo vos mi vida, y vida que en vos vive, mal andará sin lo que en vos recibe, Alentaos, pues, Señora, toda Sol, toda Cielo, toda Aurora, y aligerad las plantas, divina inundación de flores tantas, porque en su pura nieve, el Ángel pasme, el Serafín se eleve. Esposo regalado, purísimo Joseph, de luz bañado, Lirio cándido, y puro, por quien vive mi honor siempre seguro, Custodia reluciente del Sol, que reberbera ya e mi Oriente; no ignoro, Esposo amado, el decreto que el César ha intimado, y que es fuerza partiros, alentaros la ley, y yo seguiros: y así, pues es tan justo, disponedlo, señor, a vuestro gusto. Partiros es forzoso, dulce bien mío, y regalado Esposo, ir yo con vos es fuerza, que un impulso Divino ya me es- fuerza, dándome nuevo aliento, para las glorias que en el alma siento; ma, Ciprés compuesto, y elevada Pal- prevengamos, bien mío, algún reparo de la escarcha, y frío, porque el tiempo contrario, de Dios no ofenda al Celestial Sa- grario. Vos sois mi Norte. Y vos sois mi Lucero Vos mi Custodia, y templo. Vos de pureza celestial ejemplo Yos sois sin mancha alguna. Y vos preceptos sois del Sol, y Luna, , . Vive aquí el Señor Susepe? Dios vive en aquesta casa. y la Señora Muesama viva sobecientos años, que pardiez que es como Ellalva, como Estrellas, Luna, y Sol, y as todo un Cielo su cara. Dios os pagué el buen decir, y os dé su Divina Gracia. Qué se ofrece en qué serviros? Dírelo en breves palabras, En muesas cabañas tiene (que son muy buenas cabañas) de famoso Carpintero el Señor Susepe faa. Yo que ahora me he casado, quisiera de buenas tabras o escaño muy polido con sus rayas coloradas, y que tuviera almenillas, de suerte que las Setranas diga El diabro es Camorro, a fe que sirve, y regala a su Lisis, lindamente, y que el escaño es de chapa, y puede tener sobre él de su buen vagar la panta: no se atrevieran a hacerle de esta suerte, y de esta traza? Muy bien me atreviera, amigo, pero por cierta jorvada que se ha de hacer, no es posible. No? . No, amigo, Gran desgracia! voto al soto que mi Lisis se queda desescañada; y no hay otro que haga escaños? Muchos ay, y buenos . Vaya, no tan malo; en fin, tenemos escaños para las Pulcuas? Manases hace muy bien cualquier cosa, y también labra muy bien Eliaquín, adiós. Viva muy en hora buena, a . Él os guarde. . Esposa amada venid. . Ya os voy siguiendo. Pardiez que roban el alma el Susepe, y la María; no he visto gente más santa, quiero ir a los Carpinteros, que dijo, que si ellos llabran como dice el buen husepe, será una cosa extremada el escaño, y será donde cuelgue todas las mañanas mi Lisis como unas frores mi capote, y la su saya. Parécete bien, villano, lo que has hecho? Hago mi gusto, que es dar al hombre disgusto, y ser de la paz tirano. Déjame entre estos Pastores Míguel, hacer mis hazañas, deja sembrar mis cizañas, deja verter mis furores, deja que mis redes tienda, deja que ordene mis lazos, deja que esgrima mis brazos, deja que fuegos encienda, deja herir a quien hitió con mi veneno iracundo. deja que se abrase el Mundo, puesto que me abrazo yo. Deja. . Qué te he de dejar, villano, loco, sin ley, comunero contra el Rey, que subes para hajar? No sabes que Dios se apresta para hacer vida del bien, y que siendo de Belén es selva sagrada esta? No sabes, que aqueste prado, con plumas de dos en dos el cribe? Aquí nace Dios para dar muerte al pecado. No sabes que profecias cantasen voz entonada, que en esta Tierra sagrada ha de nacer Mesias? No sabes, que haciendo guer. el amor a tu delirio, calza espuelas el Empireo para bajar a esta tierra? No sabes, precipitado, que es con luz, y resplandor una Estrella cada flor del Cielo de aqueste prado? Pues por qué entre sus Pastores, dando a las almas desvelos, con celos, y con recelos estás falminando ardores? A un Pastor traes engañado a que mate a otro Pastor, por un incendio de amor, que has en su pecho sembrado. Pues no, infame, no concedo el mal que en tu ardid se ve, porque estoy yo aquí, y podré deshacer todo tu enredo. A Cardenio traes en pena, y quiere en aqueste prado matar al recién casado, por gozar de la serena beldad de Lisis, ingrata a la fe que ha prometido a su agraviado marido, cuando el santo honor le mata. Pues pon redes, y añagazas, por donde quiera que fueres, y traza lo que quisieres, que yo desharé tus trazas. Pues sin que nos vea a los dos dale tu impulsos aquí, y déxame hacer a mí. y Villano, quién cómo Dios? s otra vez me lo dijiste, y venciste, no se ignora, mas no vencerás ahora, aunque entonces me venciste, Pues yo te dor libertad para que impulsos les des. Pues ya mío el Pastor es. Vencerate mi verdad. El Pastor sale, yo incito de sus celos los extremos. La batalla comencemos. A las obras me remito. Deidades de aquestas selvas, si mis agravios os duelen, dadme favor, y secreto; y sino, dadme la muerte. Aquí traigo este puñal, veisle aquí, selvas alegres, un triste la muerte os pide, dádsela, no seáis crueles. No quiero la vida, selvas, si ya Lisis no me quiere, si ya sus jazmines huyen, si ya vuelan sus claveles. Pero Lisis es quién es, y aunque es mujer, muy bien puede ser firme; no, no lo creo, sola es culpada mi suerte. Solo en mis ardientes celos me quejo de sus parientes, que méritos despidiendo, abrazaron intereses, Ay, discretos Pastores! ay, pensamientos aleves! haré extremos, daré voces: justicia, montes valientes. Por no casarme con Lisis, la casaron (trance fuerte! con un bruto, con un simple, con un bárbaro indecente de sus dulces resplandor es, de sus bellos rosicleres, de sus donaires divinos, y de sus prendas celestes. Mas poco la dozará, que aqueste puñal, aqueste buido acero le hará gustar filos de la muerte. A Nazareth ha venido, y entre estas encinas verdes he de darle sepultura, para que mis penas cesen. No he de dejarle con vida, matarele, matarele, porque de Lisis divina los viles abrazos vengue. No ves que se ofende Dios? Mas ay! si el Cielo se ofende, y la justicia de Dios, como a otro Caín me prende. Quiero mirarlo mejor. Cómo quieres, como quieres vivir, si vive este simple, que en tu Lisis se divierte? Tu culpa será encubierta. Pero quién podrá valerme en este infierno que paso, cuando en otro dueño tiene librados Lisis hermosa, sus gustos, y sus placeres? Muera el rústico villano, que posee indignamente la mayor beldad del Orbe; y luego entre estos cipreses, estos enebros, y sauces, su cuerpo enterrado quede. Y si después de enterrado Lisis, di, te aborreciese, y se pusiese en Consejo, y castigasen la muerte, cual quedará tu opinión? Pero demos que mi suerte tan desgraciada sea en todo, y que Lisis no quisiese después servirse de mí, y que supiese la gente, que yo había muerto a su esposo con muerte, en fin, tan aleve, qué se diría de mí? Mátale acaba, qué temes? Teme el castigo del Cielo. No es hombre el que no se atreve. Todo lo está viendo Dios. Ea sangre a ese bruto bebe- Vuelve en ti, que vas perdido No se pierde que uien bien quiere Mira bien que te despeñas. No importa que te despeñes. Repara. . Muera. lo, Qué haces? Él ha de morir. . Detente. Divinos Cielos, qué es esto? Deidades, quién me detiene? qué fuego es este, qué hiela? qué hielo es este, que enciende? mas el Pastor viene aquí, ánimo, corazón fuerte. Ya, en fin, tenemos escaño, aunque no del buen Susepe. Por detrás le voy a dar; por aquí no podrá verme. Deja, Miguel, que le mate. Eso quisieras tú, aleve. Válgame el Cielo! el acero se me cayó de repente y el brazo en el airefrío temeroso se suspende: es sin duda que hago máls disimular me con viene Quién me hace cosquillas? quién por detrás me hace jugueres? Yo, buen caparto, quería espantarte, y pardiez que eres hombre de buen corazón. ̱. Malano, aunque jueran siete. no me hicieran tener miedo, que mi padre Bras Llorente decía, que había de ser de los Pastores más juertes que hubiese en la Serrania; y se ve bien craramente, pues de un envión me como dos quesos, y diez molletes: y si riñen los Pastores, porque yo herido no quede, huyo el primero de todos; mera si só bien valiente. Esa es la mayor hazaña, que el más brioso hacer puede. Pues por eso lo hago yo, y le va bien a mí vientre con ella, que hay esperon de aquestos de mata siete, que se entra por la asadura, y hasta el corazón se mete. . Ves como los tengo en paz? No tan en paz, que aún no puede desechar a Lisis, no, Cardenio: pero qué tiene este Pastor, que en mirarle parece que a mí me ofende? Una virtud trae consigo, contra mí tan dura, y fuerte, que quedo mudo en oírle, y me deja ciego en verle. Fue a Pazareth, y no sé qué misterio en si contiene, que parece que le temó, cuando él pudiera temerme. No sabes que entró en la casa de Joseph, y del luciente Espejo de Dios, en quien su peidad se mira siempre? Aquella, que siendo Aurora, luciente Sol resplandece, de cuyos divinos rayos cobarde tu Imperio teme. Aquella, Escudo del Mundo, pues aunque tu más le fleches, en virtud de su defensa, las flechas a ti se vuelven. Aquella, que en corazones tan dulces llamas enciende, que a los conjelados hielos cambia en yolcanes ardientes, Aquella, que te quebró en su Concepción la frente, y que la suya divina, cine Estrellas por laureles. Aquella del Cielo Escala, aquella Ester, Reina siempre, que de las leyes de Asuero libró a su Pueblo innocente. Aquella Raquel bizarra, aquella Judith celeste, aquella Ruth espigante, y la Abigail prudente. Basta, no me digas más, que esa es MARÍA, el más fuerte enemigo que yo tengo, y basta a ese infame, a ese bárbaro, haber en su casa entrado, para no verle, y así me voy sin mirarle. Seguiré adonde fueres. No me sigas . Soy Miguel, y voy a romper tus redes Pardiobre, ardenio, amigo, que es un escaño valiente: ya le dejo concertado. Pues ya le alabas sin verle? Pienso yo que me le harán como tengo en el calletre; y si me le hacen así, pienso que han de ir a tenderse en él todo el Regimiento Ay Pastor más innocento que a este quería yo matar, . cuando la innocencia vuelve por su vida! qué demonio o me incitaba? el alma siente el haberlo imaginado: perdóneme Luis, que este atrevido pensamiento es causa de que la deje en paz con su esposo, y ya de lo hecho se arrepiente el alma. . Cierta pescuda (aunque sea siempremente) os quijera pescudar, que me ha venido al calletre; y es, que si se hace el escaño, digo, será inconveniente, que no tenga cuatro pies; porque si con tres se tiene, es mayor habilidad del escaño, y me parece, que así quedará mejor. Hacedle como quisiereis, que sin duda qu bueno de cualquiera suerte. Par Dios linea fema es esa, cuando todo el Pueblo viene a elegir Alcalde nuevo. Pues hagan a quien quijeren, que a todos le dol mi voto. Vamos, pues, porque no esperen Vamos amigo Danteo, dadme muchos parabienes de un escaño, que quedaron en Nazareth de hacerme, porque es el mejor escano, que hay desde Oriente a Poniente Cristalinas aguas puras de este argentado arroyuelo, que de verme a mi llorando; parece que estáis riendo. Yo sol la mal casadilla, tan celebrada de el Pueblo; que ofendida de fortuna malogré mis pensamientos, Maldiciones de Pastores me han traído a tal extremo, que regalo a quien me ofende y a quien me quiere aborrezco Vengada estará la selva de mis locos menosprecios, pues para escarmiento suyo me han castigado los Cielos, Casadilla, y niña tierna, paso tan grandes tormentos, que dol venganza a las almas, y a los montes enternezco. De mi misma vivo ausente, pues cuando de mí me acuerdo buscando pasadas glorias, todos los sentidos pierdo, Ay infeliz de mil aledme, Cielos, que no hay valor para tan Perdí la vida en casarme, el alma perdí en Cardenio: o mal haya la riqueza, que tanto daño me ha hecho! Dejé el Pastor más galán, dejé el Pastor más discreto por un bruto, por un tonto, mi merecido me tengo. Qué he de hacer? triste de mí! que me acabo, que me muero, y es mi mal tan grande, que de puro sentir no siento. Yo sin Cardenio vivir, y yo estar sujeta a un seño, que me diga al halagarme necedades por requiebros? Antes perderé mil vidas: mas ay! no puede ser menos, sujéteme a las porfías, y rendí mi vida al miedo. Ay infeliz de mi! valedme, Cielos, que no hay valor para tan gran tormento. Selvas, condo leos de mí, altos pinos, verdes fresnos, dad a mis suspiros sombras, y albergue a mis pensamientos. Miradla muerte que paso, ved el tormento que tengo, pues en mi pecho se ha entrado la confusión del Infierno. Yo he de mostrarme halagüeña? yo decir amores tiernos a la dureza de un tronco, a quién me sujetó el Cielo? Como puede ser (ay, Dios!) cómo puede ser aquesto? haré extremos, daré voces, hasta convertirme en eco. Ay infeliz de mi! valedme, Cielos que no hay valor para tan gran tormento. Pero Cardenio me adora, y aunque otro goce del cuerpo, él ha triunfado del alma, él la tiene, y en él tengo libradas mis esperanzas, por él vivo, por él muero, mátame cuando le miro, y muero, si no lo veo. Mas si no me engaña el alma, por entre aquellos enebros viene a mirarse en mis ojos, más volando; que corriendo, Albricias, Lisis hermosa. De qué las pides? es muerto, por ventura, mi enemigo, ese bruto, ese grosero, que te ofende, que mamata? que si es así, luego quiero pagártelas de contado Aparta. . Pues cómo es esto? tú te retiras de mí? No ves que se ofende el Cielo, Lisis? tú estás ya casada, marido tienes muy bueno, no quiera Dios que le ofendan mis nocivos pensamientos. Y en fe de que es tan honrado, hoy, Lisis, le habemos hecho Alcalde, y estamos todos de la elección muy contentos. De esto albricias te pedía; en lo demás, yo te ruego, que no trates de ofenderle, que yo desde aquí prometo de no ofenderle contigo, antes de ser verdadero amigo suyo. . Esto escucho! dadme favor, Santos Cielos. Pues, vil Pastor, pues, infame, pues, desleal, pues, infierno, para mí, piensas, villano, que no alcanzo tus intentos? Tú has puesto en otra los ojos, y quieres muy a lo cuerdo fingir ahora lealtades? pues no, infame, bien te entiendo. Ten cordura por tu vida. No hay cordura habiendo celos. Mira que no quiero a nadie. Ya miro mi menosprecio. Conoce mi voluntad. Bien conozco tus entedos. Escucha. . No hay escuchar. Mira. . Miro en ti un ejemplo de la misma ingratitud. Mal reconoces mi pecho; mas pues en aquesto das. quédate. . Detente, fiero. med No me toques, No has de irte, o vive Dios: . Ya no puedo escucharte . Daré voces: celos, que me abrazo, velos. En fin, amigo Camorro, ya entre todos sois Alcalde. Pues no lo he de ser de balde, que con ninguno me ahorro: todos me pueden temblar, y crean, que si en perjuicio, y el Rey no hace bien su oficio, que le tengo de ahorcar. Mas quién está aquí escondido? Yo sor vuestro amigo estrecho, que de Alcalde haberos hecho a Lisis albricias pido. O ya se las quería dar. Pues ya yo se las perdono. Pues yo ese perdón no abono; a nadie he de perdonar, siempre en justicia me fundo, y pues paga mi mojer, lo mismo han todos de her, viva alerta todo el Mundo. Hay más confuso penar, como la pena que paso! en un infierno me abraso, pienso que me he de matar. Por muchos años, y buenos, el señor Alcalde goce la vara. . Quién sos? que yo no os he visto en este monte. No se acuerda vuesarced de aquel Caballero noble, que en desgracia de su Rey andaba por esos bosques? Ya me acuerdo: aquel sos vos? El mismo: ya estoy tan pobre, que en hábito de Pastor consulto encinas, y robles. Este ha de hacer de las suyas, y para que no alborote aquesta selva sagrada, he de extinguir sus furores. Qué hasta aquí Miguel me siga! Por muchos años se goce el señor Alcalde. . Y vos, Garzón, Sol entre mil Soles, viváis los siglos que vive el más érguido alcornoque, No sé qué os tenéis a fe que cuanto este lanzarote me enfada, vos me agradáis: que tenéis cara de nobre. Basta que sea vuestro amigo, y que también de los hombres lo sea. . ParDios? vos sois un Cielo de resplandores. Vengo a avisaros como ese Pastor, padre de la noche (por lo que tiene de oscuro) contra el mismo Dios se opone, porque Dios viene a dar paz, y él anda armando rencores con infemales impulsos. Pues luego al punto le ahorquen: ea, Danteo, Doristo, Cardenio, de aqueste roble me le colgad luego al punto. Aunque seáis todos leones, no me ofenderá ninguno. Haré que todos se postren. Dejádmele solo a mí, que yo le haré al muy guillote, que respete aquesta vara. Oh pese al Dios de los Dioses! Par Dios que ha caído en tierra, y que ha dado de cogote, echadle luego el cordel mas de quién son estas voces? Caminad, Señora, si queréis caminar, que los Ángeles cantan, cerca está el Lugar. Caminad, Aurora, Palma, caminad, Cedro, oliva Nardo, y de gracias Mar. Caminad al Puerto, y desembarcad la sunna Riqueza, que es vida de Adán. Caminad Señora, si queréis caminar, que los Ángeles cantan, cerca está el Lugar. No os espante la armonía, que en esos bellos jardines, en selva de Serafines, que hacen la salva a MARÍA, Por aquí pasa a Belen con pureza Celestial, la que desterrando el mal, os conduce todo el bien. Bien podéis ir abuscarla, que va inundando esplendores salid a verla, Pastores, mientras yo voy a adorarla. Pues yo de aquesa luz clara desde aquí me quiero huir, sc a rapiespeaa merm rnranen porque no puedo fuiria el resplandor de su cara. . Pues mando con vara alzada que algo se apareje ya, porque sin dú la vendrá del camino fatigada. Vámosla luego a buscar; llevando algo que comer, que quiero que eche de ver, que só Alcalde del Lugar. Por allí pienso que viene, Y un viejo viene con ella. Si ella no es Sol, es Estrella. Oh, qué linda cara tiene! Por non de íos que es MaR y que es Susepe el buen viejo. Él es de pureza espejo. Ella es retrato del día La bien venida les den todos. . Qué luz tan serena! vecinos de Nazareth. Pisen vuestras plantas bellas las selvas, que en noblecéis, pues con solo que paséis, cambiáis flores en Estrellas. Mucho la humildad honráis. Dios os guarde los favores, y os deje gozar, Pastores, la gloria que deseáis. Ay qué divino cuidado! . ay qué dulte suspender! qué tiene aquesta Mujer, que el corazón me ha trocado? A mí misma ya me ignoro, tan dulce hechizo me abone; ya Cardenio me perdone, que solo esta luz adoro. s Ya salgo del desatino, que fue del alma tirano, pues de un amor tan humano, paso a un amor tan divino. Señor buen Susepe el cuerdo, no se viene a recordar de cuando le di a labrar un escaño? . Ya me acuerdo. Pues yo so aquel del escano, hoy só Alcalde, y so mandón, y só Rey en concrusión, mas a ninguno hago daño; y pues, en fin, mando así, y entre todos tanto valgo, mando que os vayan por algo, para que comáis aquí. Vuestra cortena ha dado muestras de su charidad; pero no hay necesidad, por ir con algún cuidado. Vuestro amor se considera, no os partáis; el Cielo os guarde, que va creciendo la tarde, y al Lugar llegar quisiera. si yo os viere en Nazaretia, os pagaré estos favores. Todos aquestos Pastores, Susepe, os quieren mul bien, bien conocen vuestro celo, y la bondad que en vos mora, más guarda de tal Aurora qué puede ser si no Cielo? No puede más aguardar, gocéis lauros soberanos. Todos aquestos Serranos os tienen de acompañar. Eso no es justo querer. No seáis, Solepe, importunos no me reprique ninguno; que só Alcalde, y se ha de her, Acompañándoles vamos. En ello el alma interesa. Adiós, yo, y Ellalca desa. por la gravedad quedamos. Solitos quedamos, Lisis. Pues Camorro, qué tenemos! Cómo qué tenemos? mucho? Ya sabéis que todo el Pueblo me eligió Alcade. . Si sé. En fin, lo sabéis de cierto? Bien lo sé. . Pues lo sabéis, llegadme ese banco luego, porque os quiero sentenciar. Ya me habéis dado el tormento Y podrá ser que os ahorque, Par Dios vos os andáis bueno, ahorcando a todo el Mundo: pensáis que por eso seño, que tenéis, habéis de ahorcas a los vivos, y a los muertos? Ay que se me descomide: a la vara del Rey leño? A quí de Dios: no hay justicia la Alcaldesa sin respento se las apuesta al Alcalde en hablar. . Hablad más quedo No quiero si no habrar alto, que todo Alcalde habra recio. Quiero seguirle el humor, . porque ofendido le tengo: veis al el banco. Esta bien. Ya que sentado me veo: Mas si le habrán diche algo . de mi amor, y el de Cardenio? Hincaos aquí de rodillas. Él lo sabe, aquesto es cierto: . veisme aquí hincada, marido, como mandáis, . Eso quiero, que obedezcáis, noramala; Para vos se hizo primero el mandar, y para el Rey. Craro está, y los ganaderos lo saben bien: y pues todos dicen, que só por entero Alcade tan espetado, Alcade tan gordo, y tieso, tan justo, tan remirado, tan sesudo, y tan severo, decidme por vuesa vida, qué es aqueso? qué es aqueso, que mermuran las encianas, y malician los enebros? Ya ha llegado a mis orejas, que andáis vos, cual tras los perros anda una perra salida, yo lo sé; no hay hacer gestos. Decidme ahora, decidme, qué es aquesto de Cardenio, que diz que no es todo santo, que diz que no es todo bueno? Marido mío, mi bien, mi Camorro, mi lucero, mi regalo, mi querido. Estos si que son requiebros! Confieso, esposo del alma, esposo mío, confieso mis descuidos, y mis culpas, mis delitos, y mi sierros. Antes que con vos casase, quise, no hay duda) a Cardenio después que con vos casé: No lo queréis? Ni por pienso; antes, esposo del alma, me enfada con tanto extremo, que cada vez que le miro se me retrata un infierno: ya no soy quien ser solía, más casta soy que el almendro. No es la castidad muy buena, pues lleva la fror un cierzo. Antes que yo os conociera, idolatraba su cuerpo: mas qué cuerpo cómo vos? Pensé que decías puerco Vos sois galán, sois bizarro, vos airoso, vos discreto, vos alentado: . Callad, que me aturdís el cerebro. En fin, mi Lisis, yo os amo, en fin, mi Lisis, yo os celos y en fin, mi Lisis, yo estoy como gato por Enero; pero habéis de prometerme, para que yo esté contento. muchas cosas, que imagino, que anda el diabro de por medio Prometeré cuanto a vos os diere gusto. . Eso quiero, Prometéis de no mirar (aunque los tengáis tan buenos! con buenos ojos? . Aquién? A Cardenio. Si prometo. Prometéis de no andar más berrionda, y ser ejemplo de cuantas casadas hay con calvos, cojos, y tuertos? Si prometo. Y de no hacerme toro, chivato, ni ciervo; y pues que sos Alcaldesa tener juicio, tener leso, me prometéis? amorro. Prometéis no darme celos, ni pedirmelos tampoco, sino antes que salga a vernos el Sol, darme de almozar? Camorro, yo lo prometo. Promatéis de no decir, tijeretas, y de hecho prometéis de no andar más tras brancos, pardos, y negros? prometo. Y no gruñirme en lo que estuviere hendo, ni decir, que yo só tonto, cuando sé, qué so discreto? Si prometo. Pues ahora alzad, mi Lisis, del suelo, y dadme luego esos brazos, más sabrosos que un borrego. Estás ya contento, esposo? Estó loco de contento. Y yo loca de alegría: el Cielo sabe que miento. . Señor Alcalde, no ha oído, que han llamado ya a Concejo? Qué lindo! pues como a mí no me han llamado el primero? o so Alcalde, o só pollino: juro a nos, que a todo el Puebro le he de mandar ahorcar. Yo so acaso algún pandero? La primera monición ha de ser a mí, esto es cierto; y . y lo demás, voto al soto, será perderme el respeto. Lisis, apartaus allá; venid conmigo, Danteo, que he de le, porque me teman, mus espetado, y mur tieso. Bolén. Belés, oye atento: por qué de mi así te alejas? escucha mis tristes quejas, repara mi sentimiento. Mira que aunque honores goces, no es bien, cuando ha verte acudo, que estés a mis ansias mudo, que seas sordo a mis voces. Muestra tu prudencia aquí, mi sentimiento reporta; sal, Belén, porque te importa, aunque más me importa a mí, Quién me ofende en voccar? quién tiene poco juicio? quien trae tanto bullicio, que a solas me quiere hablar? Yo, Belén, llamo a deshoras; y no pienses que es malicia, que te vengo a dar noticia del daño grande que ignoras, Qué daños tan inhumanos me pueden ofender hoy, cuando Metrópolí soy, y Corte de los Romanos? Ya que en ese honor estriyas? mira. Belén que imagino, que llega a ti un Peregrino, y no es bien que le recibas. No admitas a un Carpintero, ni a una humilde Mujer, que te ha de desvanecer sin valerte lo severo. A reirme de ti vengo, que hablando estás desatinos, no admito yo Peregrinos, cuando mil Príncipes tengo. Ninguno pobre me hallará, todo sol pompa, y grandeza, que no se admite pobreza donde la riqueza está. Mas sor cortós, y no quiero tratará ninguno mal; y así, le daré un Portal a ese pobre pasajero. Aguarda, Belén, aguarda, no te partas de esa suerte, si no quieres que te quite la Corona de tu frente. Mas ay! que de aquí colijo como ya a tus muros fuertes llega aquel prodigio hermoso de MARlA, y pide albergue, y abrigo para el rigor de la escarcha, y de la nieve, y negándosela tú, ninguno se la concede. Ya veo como a los dos, que divinos rayos vierten, los niegan el agasajo los amigos, y parientes. De puerta en puerta pidiendo miro al que es Rey de los Reyes, yo vengaré mis agravios con que todos hoy le nieguen: Mas de qué nrbe, rabia, pena, o muerte, si siendo Dios el Niño ha de ven cerme? Ya miro como se llegan a un Portal, y en un pesebre reclinan un bello Jnfante, que nace para ofenderme. Ya miro como la noche cambia horror por rolcieres, y los troncos más caducos en las selvas reverdecen, Ya miro nuncios alados, que con citara celestes, por esas vagas regiones van alternando motetes. Gloria a Dios le van cantando, paz a los hombres prometen; y entre la paz, y la gloria mas mis deshonores crecen. Haré pedazos el Sol, el Mar tengo de beberme, y he de quitarle la vida a ese Cordero innocente: Mas de qué sirve, rabia pena, o muerte, si siendo Dios el Niño ha de ven cerme? A Ya los a aores se aprestan para venir a ofrecerle rústicos dones festivos al son de musi a alegre Ya vienen cruzando el valle, y de los verdes laureles, coronados de guirnaldas, unos Abriles parecen. a templan los caramillos, ya refinan los rábelas, ya los psalterios entonan, y ya los aduses hieren. Todos los valles se alegran, cuando Lucifer padece en viva encendida llama. hoy mi furia ha de valerme. Quiero talar las Esferas, quiero romperle los ejes de su carroza a ese Dios, Ídolo de los vivientes. Mas de qué sirve rabia, pena, o muerto, si siendo Dios el Niño ha de ven cerme? Qué quieres aquí, perdido? Y tú, ganado, qué quieres? Lo qué quiero es castigarte. Qué no te canses de hacermo en todo contradición! pues yo te haré que me sueñes, A dormir yo, bien dijeras; pero estoy velando siempre, para quebrarte las flechas, para romperte las redes; a ahora tienes de ver, enemigo, aunque te pese, cumplida aquella palabra, que dio el Padre Ommipotente a todo el género humano: Ya el Verbo es carné, y ya viene a habitar entre los hombres, y aquel que era León fuerte de Juda, ya es Corderillo, que por dar vida a las gentes, Divino Fénix de amor, a los rigores se ofrece. Ya los Pastores del valle, a verle bajan alegres, que como es Pastor, desea que los Pastores se alegren: desde aquí puedes mirarle. Yo, Miguel, no quiero verle. Pues has de verle por fuerza, para que más te atormente. Cordérico de Sion, humanad vuestra belleza, pues rendisteis la fiereza, olvidando el ser León: Con esos tiernos bálidos, manso Cordero innocente, robad almas dulcemente, y aprisionad los sentidos. Mas en tan dulce prisión, dejad, mi bien, la aspereza, pues rendisteis la fiereza. olvidando el ser León. Qué esto tengo de sufrir! oh rabia! oh congoja fiera! Que quiera Miguel que muera S tan tas veces sin morir! ya pudieras contentarte con tan crueles rigores. Aguarda, que los Pastores salen para atormentarte. Al Pastor, Pasto reillo, Flor de las flores, pues amor le ha flechado, cantadle amores. Al Divino Infante, que a la media noche, como Sol Divino, vierte resplandores. Al que siendo Dios, se quiere hacer Hombre, y con flechas de oro roba corazones. Al que con sus rayos ilumina el Orbe, y de culpas feas vence los horrores. Al Pastor, Pastorcillo; Flor de las flores, pues amor le ha flechado, cantadle amores. Sin duda es este el Portal, lleguemos de dos en dos a ofrecer al Niño Dios nuestro pequeño caudal. Ay tal! qué sea MARÍA la Madre de Dios, y sea Susepe el que aquí posea tanta gloria, y allegría! No en balde el lalma llevaban tras sí, y no en balde con rayos, dando al mismo Sol desmayos, los sentidos elevaban. Ay qué divina Muje! ay qué Niño tan hermoso. dichoso el Pastor, dichoso, que le ha merecido ver! Qué Niño es este que vi, que en mirarle me desvelo? sin duda estoren el Cielo, porque estoy fuera de mí. Ay qué Divino Garzón! hay que suave flechero! hoy por sus ojos me muero, que roban el corazón. De verle he quedado ciego. Deslumbran sus resplandores. Ea, gallardos Pastores, a adorarle vamos luego. . Esto he de mirar? . Sí, fiero enemigo, esto has de ver he siepte me has de ofender! déjame Miguel. . No quiero. Virgan soberana, y pura, la de los ojuelos craros, par Dios, que en solo miraros me retoza esasadura. Ya sabemos como es Dios ese Nino que tenéis, y también vos lo sabéis, y el buen susepe con vos: y pues roba el corazón, a adorarle me prevengo, y con todo el Puebro vengo a ofrecerle adoración. Yo só Alcalde del Lugar, y lo só por varios modos; y así, Señora, entre todos, llego primero a adorar. Llegad, Pastores, llegad, veréis un Dios tan humano, que con gaban Aldeano encubre su majestad. Llegad a las píanas bellas del que con sabio desvelo pinta de flores el Cielo, y borda el suelo de estrellas. Niño Dios, Zagal amado, más luciente que el Cristal, yo os ofrerco un recental el mejor de mi ganado, y con él al buen Camorro, que es Alcalde en el Lugar, y por justicia guardar, anda con todos al morro. Mas ya todo con vos cesa; yo, Niño, os quiero de balde; y pues ofreció el Alcalde, llegue ahora el Alcaldesa. Lo ermoso, y Divino Niño, arus mrqpo uta diadlo en emernemo en cuyo dulce arrebol a prender rayos el Sol, y purezas el armiño; pues sois risa de las risas, y a conoceros comienzo yo os ofrezco aquese lienzo, para que os hagan camisas. También para regalaros os traigo un panal sabroso, y perdonad, Niño hermoso, que no tengo más que daros. Yo os ofrezco. Niño mío, ya que estáis desabrigado, este pellico manchado, para resistir el frío: Y entre aqueste toronjil, de este cestillo de flores, dos quesos os traigo Amores, que se hicieron por Abril. Él don pobreza pública, su cortedad estimad, y con él mi voluniad, está de deseos rica. Recibid, mi Niño Dios, con mi amor sencillo, oscas este cestillo, de se hicieron para vos. Y este cayado, labrado con arrificio, y primor, que pues que sois buen Pasor, dien es que tengáis cayaro. También mi celo profuido podéis, mi Niño estime, que os quisiera presenar todos los bienes del Mundo. ̱. Gloria mía, aundie es tan leve tal don para tal Dedad, aquesta ollica tenad de manteca ceno nieve. Y estos dos snajeritos, que ya ifuen miráis, para que osnrretengáis, cuanuo aicieres pucheritos. También en tan dulce calma, Sol que estáis temblando al frío, os consagro, Dueño mío, el corazón, vida, y alma. Bien entre tantas delicias, Pastores, os explicáis. Oh cuán dichosos gozáis ya de la gloria primicias! Creed, dichosos Pastores, que este Infante Niño tierno es Hijo del Padre Eterno, y os colmará de favores. Confiesas qué es este Dios? Está por averiguar. Aquesto has de confesar. Ya me atormentáis los dos: Confieso que el Niño tierno no sé si es Dios de la luz, hasta que le vea en la Cruz, y hasta que tompa el Infierno. Pues la gloria aquí se encierra, y cada cual dio su don, volvamos a la canción, Pastorcillos de la Sierra. Al Pastor, Pastorcillos, Flor de las flores, pues amor le ha flechado, cantadle amores.
