Texto digital de Ángel, lego y pastor, San Pascual Bailón
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Ángel, lego y pastor, San Pascual Bailón. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/angel-lego-y-pastor-san-pascual-bailon.

ÁNGEL, LEGO Y PASTOR, SAN PASCUAL BAILÓN
JORNADA PRIMERA
YIva el Rey, viva la Patria, mueran los traidores fieros. No se escape con la vida enemigo, tan violento. No será fácil, que anima un rayo mi noble acero: huye, Isabel, a lo oculto de mi enmarañado centro, que tu defensa es mi vida. Ay infeliz! donde, Cielos, podré entre tantos naufragios, como me cercan a un tiempo, encontrar playa segura? Señora, vamos corriendo, que la sarracina huele a eslabón, y yesca; presto: Montes, que en vuestras oscuras funestas bocas dais puerto a irracionales asombros, y a racionales portentos, uno más viene a buscaros con amorosos despechos; y así, por aquesta senda en vuestro auxilio me entrego. Montes, que tantas Cotorras criáis en nidos diversos, una más os ha venido a haceros cotos, y gestos. Por aquí huyó. En tu defensa estamos todos, a ellos. Aquí se acerca la bulla; talones, para qué os quiero? y más, que me entra ya el frío, con que me zangoloteo. . Daos a prisión, cobardes. En dándoos muerte primero. . Rinde la espada, alevoso. No es muy fácil ese efecto, viviendo jayme Sorella. Aún mucho más, que tu esfuerzo, es tu loca vanidad; pero yo solo me atrevo (mientras los míos destruyen tus infames compañeros) a abatir de esa soberbia los más remontados vuelos. Ya he dicho, que no es muy fácil; y sírvate de desprecio, que para acabar tu vida te dúplico sentimientos, provocando esa jactancia, y estimulando esos fieros: Tu hija Isabel, Sol que adoro, hoy en mi poder la tengo; no tienes, no, que admirarte, que no hay difícil empeño a este valor, a esta furia desatada del Haberno. Por comisión que te han dado estos comárcanos Pueblos de Valencia, a perseguirme vienes osado, y resuelto con esa chusma villana, porque de los Comuneros cabeza soy, que apellido (contra el tirano derecho) la libertad de la Patria, y nuestros antiguos fueros. En tu mente soy traidor por dos iguales efectos; cualquiera de ellos te sobra para aplauso de tu aliento, y así disponte tus honras, que es la señal de estar muerto. No en balde monstruo te llaman de este aterido desierto, y aún hay quien dice, que estás inficionado (qué yerro!) con la vil, infame, torpe fecta del cruel Lutero; mas quien le niega a su Rey propio natural derecho (como que a Dios representa) consiguiente es, que protervo niegue a Dios sus atributos, pues falta a Dios en su ejemplo. No el tiempo en ociosidades, que te acusen de indiscreto, cobarde, o poco celoso, gastes así; cuerpo a cuerpo estamos los dos, repara como cumples con tu empleo, ya de Padre, o ya de Juez. De esta manera. Me huelgo de que aunque viejo te muestras, no tienes pulso de viejo. El valor renace en mí con la lealtad que mantengo. Esa es aprensión caduca, o ente de razón con celo. Mi hija en tu poder hoy tienes? Y de ella he de ser el dueño. Eso no, que ha de estorbarlo la cólera de mi pecho. Yo la cortare bien breve. Cómo? . Así. Valedme, Cielos! que herido estoy! Ya cumplí con la obligación de yerno. Espera, aguarda, traidor, que un acaso tan pequeño no desdora mi nobleza. Ea, hasta, inútil seco tronco de la selva humana, vida te queda, y aliento para poder publicar le mi altivo ser el fuego; este instrumento, que es mío por la justa ley del duelo, desde esa empinada cima a su sepulcro le entrego. Esto, pues, que hago con él, también contigo hacer puedo, mira si te sirvo en poco, cuando con vida te dejo. Quítamela, y no me dejes fin el timbre puro, y terso, que a esta escarcha somentó en honrados mongibelos. Un hijo tienes, que puede vengarte altivo, y soberbio, dile que venga, que yo en estos montes me quedo acaudillando como antes mis honrados Comuneros; y hasta que vea a mis plantas a quien usurpó el derecho de nuestros fueros antiguos, a nadie he de guardar fuero; tomen el ejemplo en ti (si van a tomar ejemplo) esos leales, que aclaman la adulación por respeto. Cielos, como permitís tan ejecrables excesos! o Valencia, cuanta ruina la libertad de tus Pueblos te ha conducido! ay, honor, y cuán perdido te veo! Oh hija aleve, mis suspiros infesten tus movimientos! y antes que vea mancha la púrpura de mi pecho sufocada en tu destino, él sea tu monumento. Pardos rústicos abortos del monte, que sois funestos testigos de mi tragedia, silencio os pido, silencio, hasta que de mi venganza resuenen los nobles ecos. ̱. Hola, jaú! toma manchada; al va ese mendrugo seco. Mas ya bajan los Pastores con las reses; no me atrevo a que ninguno me vea, según la vergüenza tengo. . Ah Pascual, ha Pascualillo, toma por ese repecho, que el dimuño de la oveja se va por los pericuetos. . No la tires, déjala, que ella bajará a su puesto. Bajada esté en llos profundos de los abismos Infiernos, que así me hace despear: por Cristo, que si la pesco, la he de dar una sotana de Sancristan Palomero. Déjala, Zurrón, amigo, que ya viene por el cerro de la Cruz, a la caricia de las demás. Por san peco, que es el mismo Satanas este ganado lanero. Ah Pascual? . Qué es lo que quieres Por dónde bajaré presto? Por la senda de aquel lado. Ah Bascual? . Qué? Y está lejos? Hacia la mano derecha. Ah Pascual, y no hay rodeo? Un poco. . Pus al atajo, por estotro llado me echo. No, Zurrón, que se despeña. Pascual, no tiene remedio: Aí va lo que es; (ay de mí!) que todo reboloteo. Amparadle, Virgen Madre. Pascual, Pascual, que me he muerto, el Cura, la Sacristia, el Organo, y el Barbero. Calle, Zurrón, que no es nada. Ay! que el Zurrón me he desecho. de está libre. e, No puedo. . Por qué? Cojeo. Dele a Dios gracias, que pudo, según de alto es el despeño, llegar sin vida a este Valle. Oh mal haya el refranzuelo, no hay atajo sin trabajo, que en mi cumprido lle veo! Ea, calle, y no se aflija; y mientras por este ameno pensil, que plantó el mejor sutil noble jardinero, nuestros ganados reciben preciso libre alimento, al Sunmo Hacedor de todo lo que es suyo tributemos. Pascual, poquítito a poco. Por qué? . Porque yo cojeo; y si quieres que te siga, estrena en mi algún protento de los que sabes hacer, y quítame este renqueo. Calle, Zurrón, no sea simple. Él es el simple, tontuelo; piensa que no lo sé todo, y que ha dicho el Astruelango del Cura, que será un santo molondro? . Calle. . No quiero: que nació en lla Pascua de el Espritu Santo Supremo, por llo cual en el Bautismo Pascualillo le pusieron. Hay sencillez más notable! Que Torre hermosa es su Puebro, Lugar, que de entre Castilla, y Aragón se pone enmedio: que sus padres se llamaron (todo de decillo tengo) Martín Bailón, y Isabel Jubera, que ya murieron. Por Dios que calle, Zurrón. Por Dios, Pascual, que no quiero: que a Valencia hemos venido a servir de Zagalejos, y en aquestas cercanías hasta hoy nos mantenemos, yo por vos, y vos por mije con ovojas, y corderos. Mire que el tiempo se pierde, En esto no pierdo tiempo, yo todo llo he de pariar, y así prosigo mi cuento. Que el otro día a llas doce, quince horas más, o menos, porque tenma yo sed, no habiendo agua, ni por pienso en todo aqueste contorno, cabándito con sus dedos una fuente soberana con un agua de los Cielos hizo manar, y después de haber bebido (es un necio) la cerró por más milagro; solo dejando en su puesto aquella Cruz, que se ve arrimadita a un romero. No hay que hacerme encogidillas, señas, guiñadas, ni gestos, yo la vi, yo la bebí, y echaré mil juramentos sobre el caso, si es precisos y así, callar, y callemos. Válgale Dios, y lo que habla! Zurrón, calle ya. . No quiero, si la pata no me cura. . Qué tal diga! Pues no es menos sanar una pata coja, que hacer una llaga a un cerro? Vaya, sanadme lla pata, o deszurrono otro cuento. Ay! Qué es eso de hay? ayes en montes tenemos. Ay! . Y de mí hay! Pascual, Pascual, qué es aquesto? que aunque está lla coja pata, tamborílea de miedo. Sin duda alguna mujer perdió la senda, y el tiento al camino, que es fragoso, poco cursado, y espeso; y así, queda en este lado por si llegare a este puesto, que yo por esta ladera voy a conducirla, efecto de caridad, porque no se despeñe. Quedo, quedo. . Ay de mí! Mojer es esta de Alguácil, que el mío es hueco. Zagal, si acaso piadoso:: otro demonio tenemos. Queréis mostraros, allí una ama, tras de quien vengo, se ha perdido. . Cómo vos os perdáis por mí, yo quiero perderme por vos, y a ella mas que lla masquen llos cuervos: qué bonita que es la niña! juro a fíos que no cojeo. Vamos, pues, a socorrerla. Tu socorro es mi consuelo. Entremos por esas matas. Ay, hija mía, no entremos, que entre llas matas se crían. El qué? . Liebres, y conejos. Infeliz mujer, advierte, que esa senda es tu despeño, invoca a la Virgen Madre, pide perdón de tus hierros. Misericordia, Dios mío, María, a Vos me encomiendo. Ay, qué es mi ama, y se ha estrellado! No han sido más que llos sesos. Ay ama de mis entrañas! No lloréis, dolce pochero de la cocina de Amor. Zurrón, dónde: mas qué veo? o qué notable desgracia! Vaya, Pascual, ahora es tiempo de hacer una de las tuyas, que el Poeta es un camueso, pues a la Dama ha dejado muerta por aquestos cerros. Dios, y su Madre Divina te haya asistido. . Qué ha muerto? Sí. . Non domine mecorderís; pues a desnudarla empiezo. Para qué? . Para enterrarla, que esto hace el sepulturero. Ay infeliz, donde iré sin abrigo! . A mi pellejo, o mi zurrón. . Qué es lo que habla? Yo por caridad lo he hecho; si pide abrigo, y la doy mi lana, no la contento? Deje esas ociosidades, y al ato los dos lleguemos, porque vos podáis tomar algún rústico sustento con que os conduzca hasta Elche, que es ese vecino Pueblo. Ay Zagal, que en él el padre de aquese infelice dueño asiste, pesquisidor contra tanto Comunero bándido de estas montañas; y por uno, (qué despecho!) que es el Capitán aleve, cruel vengativo, y fiero de todos, mi ama se vino; y hoy más que nunca soberbios a la otra parte del monte con los leales reencuentro han tenido: con que yo, de ningún modo me atrevo a volverme sin mi ama en tan evidente riesgo. Habla como una Cotorra: Mire, Pascual, mejor medio es, el que ella aquí se quede de los dos Zagala siendo; y con eso, y con llo otro llogramos nuestro remedio, de llas miguitas compuestas, de espolgarnos con aseo, y al fin, al cabo, y al postres con ella enmaridaremos. Ea calle, y ella venga antes, que quizás el Cielo contra nosotros aborte rayos, centellas, y::: Truenos iba a decir, y por Cristo, que vinieron en un vuelo! Santa Bárbola bendita, y qué horrible zapateo! Qué improvisa tempestad! sin duda de mis defectos la causa nace. Ay de mí! Hija, no me tengas miedo, que aunque cojo para huir, te daré dos pies de verso. Todos los montes se mueven, aquí sin duda hay misterio. Ay cómo danzan los troncos! mas que bailan paloteo. Ira de Dios, que se tronchan de dos en dos! San Tadeo! yo me escapo de esta suerte. Pascual, cojeando me entro. . Sacra, Divina, Preexcelsa Aurora del Sol Eterno, a nadie ofenda este golpe, sienta yo solo su efecto. Logrose ya mi ardid, mi fiera saña en uno, y otro empeño; y pues permite el Cielo a mi zizaña, (de este cadaver frío siendo dueño) que yo la siembre aquí, sintiendo España el halago mortal de mi veleño, el ámbito publique de la tierra en mortal parasismo aquesta guerra. De hermosura fingida mis desvelos hoy se visten en nueva torpe idea; tiemblenme ya los Cielos; pues ninguno hay que sea, entre finos anhelos, de vista tan sutil, que cuerdo vea lo que encubre Luzbel para un estrago de una hermosura en el mentido halago. Y así para este asombro, ya que señor me nombro (te, de todo este Horizonte, rasgue su centro oscuro aquese mon- y adulen mis oídos de mi Imperio infeliz los alaridos, siendo en cláusulas broncas compases de sus voces, pausas roncas. Ol tú, Panteón de espanto, de la muerte mansión, cuna del llanto, catre del parasismo, y en fin, o Reino de Luzbel Abismo: a 4. Qué quiere, qué manda Luzbel a su Esfera, pues a su precepto es fuerza obedezcan la Ira, la Gula, Lascivia, y Pereza? Para que prontos estéis, delitos, a una alta empresa, que hoy mis astucias previenen, y que hoy antevé mi ciencia, (porque aunque un todo perdí, no esta parte se me niega) os llamo; pues ya sabéis, que está el circundar la tierra a mi cargo, por si encuentro a quien deborar en ella, y de cuanto penetrare preciso es el daros cuenta; para lo cual atención os pido, aunque no uses de ella. Supongo ser yo el hechizo, que vio el Águila suprema brindando estragos al mundo sobre aquesa verdinegra torpe monstruosa Nave, cuyas flámulas soberbias siete bocas son de Abismos por donde un Infierno alienta: Supongo estar toda España entre angustias, entre penas, de muertes, asedios, robos, ultrajes, iras violencias, aunque un Carlos Quinto vive, y sus Dominios gobierna: Supongo estar la heregía, catedra de mis empresas, en sus aumentos mayores, y en sus invencibles fuerzas: Supongo estar estos Reinos de Cataluña, y Valencia sublevados a mi impulso con la civil cruda guerra de Comuneros, que buscan la libertad que desean: Supongo ser el Caudillo, que suple toda mi ausencia, un hombre, monstruo en lo humano, pues aún a mí me supera: Supongo habitar el cuerpo por disposición secreta, que ni comprendo, ni alcanzo) de esta Mujer, que a mis presas quitó la que siempre tuvo su pie sobre mi cabeza: (hasta cuando (pese a mí!) Madre habéis de ser tan tierna?) Y supongo en fin (no siendo suposición más pequeña) haber una nueva planta, que Reforma se interpreta de ese equivocado hombre, (aún a nombrarle no acierta mi furor, por ser él quien dicen, que mi silla estrena) de ese Pobre remendado, bien conocido en sus señas, tomado ya tanto vuelo, que no hay parte, que no hay senda donde de la Descalcez no esté estampada la huella. Mas todos estos supuestos no me anuncian, ni somentan víboras, que el corazón taladra en celos la idéa. Un Pastor solo (ay de mí!) es quien me aflige, y desvela: Oh qué antigua, Infiernos, es metaphora siempre opuesta de Pastor, Cordero, y Lobo en mí, en el Cielo, y la Tierra! Un Pastor, (vuelvo a decir) que con sus abarcas sella la alcatifa de estos prados, las alfombras de estas bresas, es quien me da más tormento, y es quien sencillo me inquieta. Y porque nunca penséis, que Luzbel puede sin señas, motivos, o circunstancias, dar al temor rienda suelta, oíd, que en esto se funda mi metaphísica pena. David, Pastor portentoso, según las Divinas Letras, en la cumbre del Sion formó una Torre tan bella, eminente, y deliciosa, que su punta siempre excelsa, si a los Cielos no tocaba, confinaba a las Estrellas. En esta, pues; un fanal partecipaba la tersa clara refulgente lumbre, que siempre a la noche era Norte de los caminantes en sus confusas tinieblas. En Torre hermosa (oh qué rabia!) Lugar que el derecho feuda al término de Aragón, crió la Deidad Suprema la Antorcha de este Zagal, contra mi noche, y mi niebla. Pascual (atendedme aquí) Pascual en la fuente (oh pena!) del Bautismo le pusieron, por la rara contingencia de haber nacido la Pascua, en que abrasada la tierra, diluvios de llamas bebe, haciéndose toda lenguas: ved si tendrá poca luz quien nace entre tanta hoguera, Esta circunstancia sola bastante motivo era para causar más recelos, que tiene el insierno penas. Mas o delitos, que a más se estiende ya la grandeza de este Pastor, pues su empleo es por aquesas veredas de Ángel (terrible dolor!) que en sus compañeros reina, con dominio al enseñarlos, y al sufrirlos con paciencia. Milagros ha ejecutado en la bárbara corteza de su traje, pues herida a su contacto la tierra, líquido aljófar desata, brindando en fuente de perlas a la sed del afligido, donde hay una Cruz por muestra. De la que es Madre de todos, y Madre tan alagüeña, que al más despreciado ampara, y al más abatido eleva, es Galán, con tanto amor, que siempre el retrato lleva, ya en el cayado por timbre, ya en el pecho por fineza: ved quién será contra él, siendo su Dama esta Reina. Pero lo que es más que todo, porque todo en él se encierra, es ser (decirlo no puedo sin que la rodilla en tierra hinquemos todos, porque así Pablo lo aconseja) es ser (o si hallase modo de pronunciarlo mi lengua sin decirlo, porque no multiplicase mis penas!) es ser de aquel Mare magnúna de el Amor, de las finezas, del pasmo, de la dulzura, del favor, de la clemencia, donde todos los sentidos naufragan, o titubean, quedando el oído solo por dueño de las potencias, Nave tan arrebatada, que sin timón, que sin velas, corriendo en ondas de Amor, brasas surca, y llamas vuela, hasta que encontrando el Puerto del Caliz, cándida Oblea, bandera de Paz le adula, porque su Armiño le eleva. Oh Oblea! oh Caliz! o Summa fineza de las finezas si Pan de los Hombres eres, por qué de Ángeles te muestran Mas ya lo sé, que en Pascual ha unido la Providencia Hombre en lo aparente, y Ángel enrealidad de este emblema. Mirad si con justa causa, entre tantas contingencias, esta sola dar terror puede a mi augusta grandeza, Por lo cual a la campaña os convoca mi soberbia, por si conseguimos ver aniquilada, y deshecha (siendo huella de mis plantas) a España, que yace envuelta en latrocinios, venganzas, parcialidades, y ofensas; y a la Iglesia Militante combatida de las fectas de Arrio, Lutero, y Calvino, fracasando en vagas nieblas, por más que Dios haya puesto en otra Torre suprema un Ángel, Pastor, o Antorcha, que guíe, alumbre, y defienda. Para obedecerte solo nos destinó la violencia, que siendo Astros del Empireo, del Haberno somos etnas. Eso complacerme puede, (si puede haber complacencia en Luzbel) y así juntando vuestras respectivas fuerzas, cuando os haya meñester, cuidado que estéis alerta. Y pues yo en aqueste traje a empezar voy mis cautelas, repetid para mi aplauso en roncas voces funestas: , . Alerta, Delitos, Pecados, alerta, viva Luzbel, viva, que triunfe, que venza, gimiendo a sus plantas, temiendo su diesti spaña, y el Mundo en duras cadenas. Déjame, Beatriz hermosa, no intentes, no, compasiva detener a un infelice, cuyo honor casi peligra. Mi hermana llevarla un hombre tan vil, que la tierra misma se avergüenza de sufrirle; o pese a mi cobardía! Qué encontrase yo a este hermano! las piernas se me reilan. No de ese modo, Vicente, des al dolor suelta brida, que en los pechos como el tuyo siempre la razón milita. Beatriz de Agramont ilustre soy, tan dueño de mí misma, que a mi altivez sobra todo con noble soberanía. De Torre hermosa mi Patria vine a esta bella Alquería, por gozar de mis ganados, y mi hacienda las delicias, que siendo sola me ofrece la libertad comedida. Quisimonos antes que la Parca con fatal ruina de mi padre destroncase la vital hebra; mas vista tu fineza, y tu lealtad por inmutable caricia, con pundonorosas muestras sigue nuestra fe rendida los pasos, que a un dulce estrecho suave nudo se encaminan. Veniste, como otras veces, hoy a verme, y en su misma turbación, miedo, o asombro, esa criada, perdida llegó a pedirme favor; yo es preciso que la asista, por mujer, y por tu hermana, a quien quise como amiga. Deja, en fin, que ella refiera, entre tantas tropelías, todos cuanto hubiere visto, que así cauta medicina podrás aplicar prudente a tan penetrante herida; porque a nadie más que a mí le está mejor ver, que brillan las centellas de tu fama donde ha de verse la mía. Nada que replicar tengo a fineza tan no vista: informa tú lo que sabes, para que tu juicio sirva (oh hechizo de mis potencias!) de luz en tanta fatiga. Yo qué tengo que decir? (no siento las pantorrillas) mas de que Isabel tu hermana, y yo, las dos divertidas estabamos poco ha en esta estancia florida aguardándote a ti solo para venir a esta Quinta a gozar de Beatriz las amigables delicias, cuando el Bárbaro cruel Jayme Sorella, que habita, foragido de estos montes, monte de saña, y de ira, nos pesca como a dos truchas, con toda su comitiva. Que mi Ama le quiso antes; me atraganta la saliva. Prosigue, y temor no tengas. Que tu hermana hasta la cima de ese monte se subió; que yo por la falda iba; que encontré con dos Pastores; que el uno con peregrina atención a libertarla del precipicio se anima; que en fin rodando chichones cayó Isabel tan rendida, que muriéndose en el aire, no dijo esta boca es mía; que al pie de aquel monte queda como una rana tendida; que se levantó un nublado, que arrancando las encinas, jugaron al salta tú montes, guijarros, y chinas; que huimos todos, que llego, que te encuentro, que me obligas a decirte lo que sé, que lo digo, que rechinan aún las voces en mi oído, como que otra vez decían::: Por este lado subió, seguidla todos, seguidla. Pues dentro de este recinto está mi dulce enemiga, en átomos leves sea de todo mi ardor ceniza. No lo dije yo por tanto; mas que hay segunda paliza. Qué es lo que escuchan mis ansias! Esperad, o gente indigna, que de este modo sabré cumplir con dos hidalguías. Aguarda, que no has de ir solo, pues canalla foragida no entiende de pundonores, pero si de villanías. Bien mis árdides se logran ( - en todos; pues ya mi huida Jayme la viene siguiendo; con que guiándole a esta Quinta, a él le aumento sus delitos, y a los demás precipita del furor la dura saña con esta astucia fingida. Hermano, Beatriz hermosa, a vuestras plantas rendida, llega pidiendo favor. Ay de mí! que se destrizan los huesos de miedo: Ama, yo te ofrezco diez mil Misas. No os asustéis, porque el Cielo piadoso me dio la vida, para que de aquese monstruo se frustren las tiranías: culpa ninguna hay en mí, (porque soy la culpa misma) y así vuestro auxilio imploro, o hermano del alma mía! Echad las puertas al suelo, todo sea horror, todo iras. Qué poca falta le hacen a este hombre mis tiranías! Nada temáis, que mi pecho será antemural, que os firva de defensa, hasta que logre lavar con su sangre impía tantas ofensas tiranas, tanta bárbara osadía. Eso es lo que yo deseo. Oye, espera, hay ansias mías! Gil, Bártolo, chazos, ondas, que hay Vándidos en la Quinta. A ellos palo, y pedrada. Ya está junta mi familia, a resistirlos; y así retiradas, por la umbría espesura de este bosque, que con mi casa confina, podremos huir del riesgo. Ira de Dios, qué volinal Vamos; así he de perderla. . Qué otra vez, Ama, estás viva? Sigue, Isabel, por aquí. Mi norte eres; na mía, ya entroncada estás en todos, cuidado al Pastor lascivia. Todos se escapan, y yo tomo también las de Holías. A ellos. Ninguno quede. Eso será si rendida vieres primero esta espada. Poco costará el rendirla, sino es que tu padre te haya dado la suya perdida. Bárbaro, de mi coraje es esta centella hija. Verémoslo; y entre tanto, el valor es bien lo diga. Palo, y pedrada, y a ellos. No hay diablos que los resista huyamos. . confites, o peladillas. Espera, Zurrón, detente. Cómo qué? la bandolina, y tan cerca del ganado? aqueso no, vive cribas, afuera, que cojo, cojo setecientas longanizas. No, no mates a ninguno. En el arcón de las tripas no ha de quedarles mondongo por la leche de mi tía. Mira: Tengo de curarlos a todos con esta vizma. No ofendas, Zurrón, a nadie. Pascual, no andemos en gritas, yo he de guisar, juro a fos, con este puerro de encina un potaje de cabezas, con una sarten de migas; y así aparta, que allá voy a sacudir la polilla; fuera dellantre, que envaino a todo el mundo en morcillas. . Esto es mundo, aquesto es tierra, esto gusto, esto delicia? aquí estragos, allí asombros, aquí sustos, y allí iras! Y tú, Pascual, buscas esto? pues qué será de tu vida, necio Pastor miserable, expuesta entre tantas ruinas? A que aguardamos, o alma, que en lágrimas sumergida, los halagos no desechas con que este caos te brinda. Mas quién me dará el consuelo? quién me servirá de guía? Quién? la que es Madre de todos, esta dulce, peregrina, fragrante, cándida Rosa, pura, intacta, Virgen limpia; entre todas las que han sido, son, y serán, el Vos habéis sido, o mi bien! o mi hechizo! o mi caricia! mi Norte entre aquestos rudos troncos, peñascos, y guijas, sedlo también porque alcance mi corazón paz tranquila. De aquel grande Tesorero de la Providencia invicta quisiera ser un esclavo de su Casa, y su Familia. Ya sé, que digno no soy de tan alta jerarquía, siendo un simple, un idiota, vil gusano, necia hormiga. Mas para esto es el favor; y así, mi humildad rendida ante Vos, Madre de mi Alma, una, y otra vez suplica, que mi oración amparéis, logrando sea admitida: O si mereciera yo tanto honor, tanta delicia! Pastorcillo inocente, cierta es tu dicha, pues tu súplica el Cielo tiene admitida. 3 . Ay Pastor, Pastorcillo, tu celo diga, que viva la Zagala más pura, y limpia. 1. . De Francisco, y de Clara la luz divina lograrás, que ilumine tu fe sencilla. Ay Pastor, . De una Reforma nueva, pobre, y bien rica, cogeras en virtudes dulces primicias. 3. Ay Pastor, Pastorcillo, Viva a pesar del Infierno, viva a pesar de la envidia, pues ansioso perderé, no una, si no mil vidas en su honor, y en su defensa. Pascual, de tu enardecida devoción el premio logras; tu Custodio te lo avisa, que soy yo. Qué es lo que miro! yo tal favor! Alma indigna, como en raudales no viertes el ser que te vivifica? Mayores serán tus glorias, pues por Ángel te destina la Ompotencia en el mundo, ya en la muerte, o ya en la vida, de los que devotos fueren de tus grandes maravillas. Y así, pues resulta todo también en mi gloria misma, atiende, que de ese modo tu felicidad principia. Hoy a España, y su centro el Cielo envía Astro, que en los horrores de Antorcha sirva: Ay Pastor, Pastorcillo, Pascual, Francisco tu Padre soy, que a darte la noticia vengo, de que en mi Reforma te he admitido; la Provincia del Pastor inmaculado, amante, y fino Bautista, (que es circunstancia preciosa, que un Pastor de otro sea guía) te dará abrigo, y amparo. Y Clara tu Madre misma; que soy yo, te lo demuestra, dándote el Sayal, insignia del favor que has merecido; y así te doy las albricias de lo fiel devoto que eres, y serás toda tu vida de el Augusto Soberano compendio de maravillas. Alma con tantos favores, corazón con tantas dichas, como el gozo no mostráis en acciones desmedidas? Madre, Padre. Ea, Pascual, a trabajar en la Viña del Señor, que así se logra la corona prevenida. Sírvate de claro espejo admirar tan estendida en todas las cuatro partes del Orbe, y sus vastas líneas, mi Pobreza, y Religión por tan diversas Provincias como a mi Cordón se ciñen, y a mi fandalía se humillan. Vete en fin a Elche, adonde Pedro Alcántara, Luz viva del Evángelio, ha enviado Obreros, que fructifican del Señor la míes, que allí su complemento tus dichas tienen. Qué mayor favor, que estas luces peregrinas! Y para llevar gustoso los trabajos, las fatigas, que el mundo te guarda, siempre sean tu Áncora divina Sacramento, y Concepción, de tu fe columnas fijas. Y como que lo serán. Mas que dolor, pena esquiva, siento al ver que os ausentáis. Tuyas son nuestras delicias; queda en paz, Pascual amado. Una, y mil veces repita, deshecho mi corazón, con la sonora armonía: Concepción, Sacramento sean mi guía, porque a Infierno, y a Mundo los dos humillan. Ay Pastor, Pastorcillo, tu celo diga, que viva la Zagala más pura, y limpia.
JORNADA SEGUNDA
ORNADA SEGUNDA Pues la fortuna tirana el que no matases quiso a un cuñado, que medió, por habérmelo impedido la justicia, y ya cansado de Isabel, y sus cariños, es solo Beatriz esquiva el imán de mi albedrío; hoy, si el Infierno se opone, he de lograr mis designios, siendo Júpiter tonante de la Europa de su Armiño. Y así, mientras los demás le ponen a ese castillo, (que es concha de su belleza) troyano volcán no visto, centinela de su incendio, estemos aquí al abrigo de esta falda, hasta que avise el estrago, en cuyo abismo, para robar su hermosura darán las llamas asilo. 1. . Mira lo que haces, señor, pues de cierto se ha sabido, que es el padre de Isabel, por merced de Carlos Quinto, Gobernador absoluto. contra estos bandos movido? en Loreto, Villa Real, Elche, y todos sus Dominios. Mayor gloria a mi valor le añades con ese aviso; pues si yo logro matarle, como lo espero, confío, que ejemplo a Gobernadores he de dar con su castigo. 1. . Mucho el baldón que le hiciste sintió en el monte, y es fijo, que ha hecho varias diligencias buscando solo a tu brío segunda vez, y jamás dice que lo ha conseguido. Excusas de viejo al fin. Por mi Padre San Francisco, que nos dejen, o si no, los encajo estos morrillos. Al Fraile, al Fraile. Qué es esto? 1. . Que dos de nuestros Vándidos vienen siguiendo a dos Frailes, que a este Reino han remitido de Castilla, donde está la Reforma en sus principios, de quien varias Fundaciones han tomado aquí el destino. Nuevo modo de holgazanes es aquese. Padre, chito, y aparte a un lado. Qué hace? Repartir los panecillos. Dale. Tened, qué es aquesto? Esto es, o señor mío, dos Religiosos Descalzos, que pasamos:::: Lindo, lindo, el Padre tiene más miedo, que un gracioso fugitivo. Apártese Vlencia a un lado, que yo entiendo aquese estilo de hublar con los camaradas, pan por pan, vino por vino. Esto es, seo compadre jayme, que después de haber corrido aquella grande zuriza de palos, y de porcinos en el monte, donde todos fuisteis conejos perdidos, mi Pastor Pascual cargó con este saco bendito; esto es, que yo le seguí; esto es, que hace mil prodigios en Loreto, adonde ahora los dos vamos de camino; esto es, que el Padre se llama Fray Juan Jiménez, condigno Guardíán del dicho Convento; esto es; (si acaso me irrito, tíreme Diencia la manga, porque yo me encollorizo) esto es, (agarreme, Padre,) que soy Fray Zurrón invicto, cojo, porque así los pasos de mi paso lo han pedido; esto es, que cojo, o no cojo, si este cordón me desciño, no tengo de dejar cara a la tropa de chorizos; no hay que mirarme, que yo in faciem vestram lo digo, chorizorumvultus tui, ego zampabit incillos. Hermano. Déjeme, Padre, que estoy hecho un basilisco; si no fuera porque alguno no diga, que el paso quito al Diablo Predicador, todos aquí convertidos os había de dejar en monos, caras de micos. Vive Dios: Claro es que vive por los siglos de los siglos seculorum secularum, de vobís non datur higúm. No hagáis caso, que es un simple; yo por mi parte os suplico, señor Jayme, de quien ya, por las noticias que he oído, vengo en quien sois, que miréis si en algo puedo serviros, pues seré muy vuestro siempre. Padre, el cortejo le estimo, ya sea de grado, u de miedo. Los Frailes de San Francisco como yo, pobres descalzos, solo a Dios hemos temido. Qué es temer? tímebum gentes será este brazo escondido, si de este modo::: . Qué hace? Nada, pegarle un codillo. Y así, Jayme, no creáis, que en mi puede haber motivo de temor; antes quisiera, ya que sois tan advertido, que a Dios volvieseis el rostro, y en esto puedo, aunque indigno Sacerdote, servir de algo. No lo dudo, más confío, que ni a vos, ni a otro ninguno le he de cansar. Ah buen hijo; dice bien, Padre, el Infierno tiene harriero conocido. Lástima es, que un hombre docto como vos, haya caído en tanto error! ya sabéis, que el Espíritu Divino dice, que perece aquel, que amó su propio peligro. A mí con textos se viene? Padre, vaya a su destino, y déjeme. Sé que sois a muy versado, y muy leido, y aún por eso (qué dolor!) en los errores nocivos de Lutero fracasáis, sin fe, su luz, y sin tino. Váyaso sin que me irrite, Padre; no quiera que altivo el poco respeto pierda, que a ese sayal hertenido. El predicar en desierto siempre fue sermón perdido. Valiente Jayme, a qué esperas, (apartemos, furor mío, la triaca del veneno, no se pierda lo adquirido) que no dispones tu gente, pues desde aquel monte he visto armadas tropas, que bajan con aparotoso ruido a destruirnos, qué aguardas? Aqueste matón lampiño no es la mujer, que rodando se echó por aquellos riscos? Ella es; ya las mujeres empataron el oficio a los gatos. La venganza vuelva a su primer dominio. Dices bien, y ya el estruendo de las cajas da el indicio; pero mi rabia, y mi enojo les previenen su castigo. Mi padre viene con ellos Gobernador, y Caudillo; pero primero eres tú, (así más le precipito) por lo cual nada receles, que este brazo siempre altivo a tu lado, será aborto, ira, y furia del Cocito. El diablo tiene en el cuerpo la mujer! Al valor mío nada le altera; y así, pues tus finezas estimo, retírate, que yo basto a escarmentar al Sol mismo; vamos, y no quede tronco, que no aniquile mi brío. Tuyos somos. Nunca yo de tu lado me retiro: así empeñarle pretendo. . . Zurrón, véngase conmigo. Usencia se vaya, Padre, que yo me que Qué ha dicho? un Religioso ha de andar entre genios tan malignos expuesto a su perdición? No se canse, Fray Juanito, aquí ha de haber sarracina, y yo el quedarme es preciso para despenar a los que cayeren. Está en su juicio? No tiene remedio, Padre, yo quiero probar oficio en los muertos, apretando las arcas así al descuido. Ea, vamos, no sea loco. Espérese otro ratito por si la función se acerca, a ver como andan los chirlos. Quiere que le maten? Padre, ese es miedo, o es cariño? pero aguárdese, Fray Juan, que hacia aquí, si mal no miro, nuestro Fray Pascual camina. Dice bien, y divertido llega a nosotros. Señor, una, y mil veces rendido, no sé como daros gracias por favores tan no vistos. Yo con tal gala, mi Dios! Pascual con tan gran vestido! cada dia está mi Alma somentando regocijos. Yo hijo de Francisco, yo? yo su humilde jumentillo? O, cuanta es vuestra piedad! o, cuanto es vuestro dominio! Fray Pascual. Padre Guardían? . los pies humilde le pido. Levántese, no esté así; que Varón tan peregrino! Lévate, y a Fray Zurrón cojo, porque él ha querido abrace de popa a proa. Bien sabe lo que le estimo. Pues cúreme aquesta pata. Calle, no diga delirios; pídale a Dios que la sane, que todo cede a su arbitrio. Para que son pataratas, si sabe que siempre ha dicho aún no es tiempo, y con no es tiempo me trae a mi entretenido, haciendo más reverencias, que un pretendiente Novicio? cúreme la pata, hermano. No se burle. Bueno, capricho, el hermano es quien se burla. A qué, Pascual, ha venido de ese modo? A recoger la limosna es mi destino: y por alta providencia que hasta aquí me ha compelido. Mire lo que hace el hermano, que andan por aquestos sitios cuadrillas de Comuneros, con que pueden atrevidos perder el respeto, y::: Nunca espero darles motivo para que al Hábito santo se atrevan descomedidos; porque yo, Padre, (y es cierto) como soy un torpe asnillo, lo que pueden hacer es sacudirme con buen brío cuatro, o seis golpes en donde me avisen del mal camino; y esto debo agradecerlo, pues me dan mi merecido. Venga, venga con nosotros. Y qué he de volver tan frío sin llevar al Refectorio siquiera algún desperdicio? no, Padre, déjeme a mí, que yo no corro peligro. Qué sencillez! qué humildad quede con Dios; mucho fío, que algún día este Pastor ha de ser de Dios valido. En descuidándose el Padre, vuelvo acá, Fray Pascualirlo. . Ya que me he quedado solo en el dulce laberinto de esta selva, donde es ese arroyo cristalino hilo de plata, que da senda contra el precipicios corramos, o fiel memoria, las líneas, porque al olvido no queden tantas mercedes como habemos merecido. De pobre humilde Pastor, hasta el encumbrado oficio de Limósnero, he llegado, en la Casa de Francisco mi gran Padre, que no hay más que apetecer en el siglo. Y qué cuenta, dime, Alma, has de dar ante el Divino Tribunal, de tanto cargo como estará en aquel libro? Oh pese a mí! cuál se engolfa en la confusión del juicio este aleve, este tirano motor de mis desvaríos! pero así le han de ofuscar mis diabólicos designios. Arma, arma, guerra, guerra; Mueran todos a los filos de la lealtad. Viva el Rey, mueran estos forajidos. Qué es aquesto? al contemplas los intrincados abismos dé mi residencia, el Cielo, con tal acaso, da aviso a mis pecados; cuan cierto es lo que Job dejó escrito, guerra es la vida del hombre! Mas por si fiel, si benigno Dios por instrumento toma la pequeñez de mi arbitrio, en aquella confusión, que ya trabada allí miro, mis pasos a ella se acerquen. . En vano será (oh impío es ya considero e Jayme el último indigno liento, dándole muerte, usticiero, y vengativo, el Gobernador Don Pedro, con que lograr es preciso tu Alma, que ya la esperan impacientes los Abismos. De esta manera, alevoso, bárbaro, sangriento, impío, sabe castigar mi brazo acciones de un atrevido. Aunque el acero truncado no me sirva, yo me sirvo, pues colérico, y brioso:: Alienta, que yo te animo. Tengo de beber tu sangre. Mátale, con que has cumplido con tu sangre, y con el Rey. ( . No te valdrá, yo lo fío, en esta ocasión los necios baldones de tu capricho, y así muere, muere, injusto. No matéis, por Jesucristo, al que redimió su Sangre. Mátame, pese a mi brío! Oh pena! oh furor! oh rabia! cuan cierto es mi vaticinio! Seguid todos el alcance, mientras por este recinto a mi padre voy buscando, que fue siguiendo al caudillo. A la colina, a la falda. Todos huyen al castillo. Acaba, dale la muerte ( . antes que venga tu hijo, y quizás logre vengarse, sin quedar tu honor bien visto, Ea, acaba de lograr tu intento. mirad a Dios, que es piadoso, con verse más ofendido. Muera el que a mi padre ofende. No le mates, pues admiro en Pascual para templarme::: Qué envidia! Grande motivo; ya he postrado su altivez, su orgullo, y sus desvaríos, y así como Juez ahora, usando de mi dominio, castigaré lo ejecrable de sus bárbaros delitos. Primero mi corazón abortará en encendidos volcanes él::: Fuego, fuego. Eso sí, rencores míos, auméntense vuestras iras, que ya temí ser vencido. Ay de mí! no hay quien ampare mi vida en tanto conflicto? Que me abraso! que me quemo! Un vesubio es el castillo de. Beatriz, a remediarlo acuda mi empleo. Impío, cruel elemento, aguarda, que otro Éneas seré altivo, que saque de entre tus furias Anchiles de mi cariño. Mucho a los Cielos les debo, miento, que esto acaso ha sido, pues ese vesubio es de mi corazón motivo; y así, pues libre me hallo, y se logró mi designio, busque a Beatriz, que es ahora todo el fin de mi apetito. Yo avivaré aquesa llama, que es el fuego más activo. . Qué me quemo! que me abraso! Oh qué dolor! qué martirio! vuestro amparo, Madre mía, tengan estos pobrecitos, pues sois Reina::: Acuda, hermano, adonde está el fueguicidio. Dónde de esa suerte va? A ver si hay algún tocino, u otra cosa que se tueste, y yo la lardee conmigo. Eso ha de decir quién es siervo fiel de San Francisco. Pues si otros lo han de pillar, no es mejor si yo los pillo? Cómo viene de ese modo? Despojo es este vestido de mi valor, y así vengo al fuego, simple hermanito, porque en la refriega yo también meneaba los cinco. Jesús! Qué me Jesusea? yo no puedo más conmigo, en oyendo chifichafe, aunque cojo, no reílo. En la batalla engolfado me hallaba, como ya he dicho, y a un Jaquetón le quité este desgarrado giro, pusémele, y al instante empezaron a dar gritos, repitiendo::: Fuego. Chilpas; vamos allá por si pringo. Detened vuestro rigor, amado Señor benigno. Ea valor, ea cubos, al asalto. Padrecito, socorra por caridad a una infeliz. Tiruriru: ay Cotorra, que en tu fuego, si no me abraso, me chispo. Hermano, qué dice? Nada, exi foras maledicto. No me ampara? Mujer, vete, porque estoy::: Qué? Tiruritu. Tan poca caridad tiene con los pobres afligidos? Cielos, si lloras, qué haré, al ver sus dos tiruriru? Lléveme donde segura de la justicia, hijo mío, esté, porque en este traje, si me encuentran, es preciso, que cante en arpa de potro con desentonados trinos. Yo te llevaré; (qué chula está!) el diablo me ha embestido con vestidos a dos haces; si fue Sastre el que me hizo? pero temo que nos pillen. Hasta que queden rendidos seguid todos el alcance, que ya sujeto a mi arbitrio va su Capitán. Villanos, muerto he de ser, no rendido. Ya engancharon al seo Jayme. A ellos. Somos perdidos. Milagro, que ya del fuego el furor embravecido, al contacto del sayal va cediendo. Milágrito del hábito, y de Pascual: agur, hija, que las lío. Por donde me escaparé de tanta araña de atisbo cómo anda en aqueste monte? Recobra el albor nativo, que usurpó de tus mejillas tirano susto atrevido. Ay Vicente, que aún ahora con miedo casi respiro: O, quiera el Cielo, que pueda pagarte mi fiel cariño decentes adoraciones tantas como te he debido. Solo que no las olvides te pide mi afecto fino. Nunca el noble puede dar de mano a los beneficios que recibe. Eso me basta; y por tus soles divinos juro, que hasta que postrado vea a esos pies al impío traidor, que de tu belleza profanar el templo quiso, no he de aspirar a los rayos, por más que sin ellos vivo. No, Vicente, que primero es tu vida; y así elijo volver a mi casa a Elche, en donde tengan debido logro nuestras dos finezas. No le está bien a mi brío, porque qué dirían de mí, al mirar, que hubo atrevido, que a una Deidad que adoraba destruyó el Ara, y remiso, la ofensa reconociendo, la dejé sin el castigo? Bien cierto es, que si no fuera por el amparo divino de Fray Pascual, ese Ángel humano, al ardiente filo del voraz intenso fuego, el ser hubiera perdido; pero apenas de sus plantas sintió el incendio el aviso, cuando con respeto sumo, se fue embebiendo en sí mismo, de modo, que la que fue Troya, se volvió en Eliseo; con que si libre me veo por tan patente prodigio, y al agresor, y secuaces, tu Padre, Juez advertido, presos ya los ha llevado a expensas de su delito, y yo, en fin, con sumo gozo mi vida en la tuya libro, qué tienes que andar dudando en amorosos caprichos, cuando la principal parte justifica los metivos? Con todo, yo he de dejar mi honor en su ser nativo, y así vamos a tu casa, y el tiempo sera testigo::: De qué? De que soy amante tan valiente, como fino. Y yo, que constante adoro a quien la vida he debido. . Furias, desesperaciones, iras, cóleras, y rabias, en cada paso que doy produce mi envidia airada; pero vengativo el Cielo, procura tanto frustrarlas, cuanto yo más las avivo con infernales zizañas. Oh qué bien temió mi ciencia, Infiernos, la imaginada lid, que en aqueste Pastor las señales demostraban! Solo temo: mas no temo, que es bajeza, que es infamia temer Luzbel, cuando es él de la soberbia la causa. A la cárcel conducido Jayme va, con tan extraña desesperación, que juzgo, que aún la mía no la iguala. Beatriz a Elche se ha vuelto; Vicente conserva, y guarda ira, y rencor contra Jayme; los Cómuneros no calman; esta mujer en que habito ocultan mis asechanzas; Pascual en el mundo alienta entre miserias humanas, sin que el Cielo le haya dado (por motivo, o circunstancias, que no debo averiguar) señas de la envenenada lid, que mis astucias tienen de esta suerte preparada. Pues Luzbel, qué hay que temer, estando tú en la campaña? así para proseguir el Noto de estas borrascas, vamos a la cárcel, copia del Infierno, y sus moradas, pues para mí, ya se sabe, que no hay tiempo, ni distancia. Aquí sí, que está mi centro entre blasfemias, infamias, delitos, atrocidades, lobreguez, injuria, y saña. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, allá va un matón. Que vaya. Lindo día de patentes, que hay pájaros nuevos. Manta. Por la Colindres, que es moza de tomo, lomo, y de chapa, está el Zurdillo en la trena cantando la nininana. Aí va un capón, caballeros, con su gallina a las ancas. Mentís, cobardes, villanos, que el valor nunca en mi falta. Ea, Cotorra, ya estamos de patitas en la jaula; solo lo que falta es, que nos templen la guitarra: voto al suelo de tristo! Cotorra, el secreto calla, ya que por criado mío con ese disfraz te hallas. Mal haya el vestido amén, que así me pegó las mañas. 4. . Buenos días, caballeros. 3. Compadres, buenas mañanas. 2. Bendiga, nueso Señor tantísima gente honrada. 1. Ucé me conozca a mí por el mayor camarada que encontrara, ni ha encontrado en tórtica la España. Yo soy zurdo, entiende ucé? y le aseguro, no es chanza, si no fuera, entiende ucé, porque el diablo combalacha a los probes, y sigún, entiende ucé, los atrapa, hasta dar, entiende ucé, en cas de tía, no para. En fin, señor mío, esto se reduce en dos palabras, entiende ucé, a decirle, que mi montera, y mi capa, aunque está de los ratones a dos haces ojalada, para empeñarla la tiene, si vale para empeñarla, a su servicio, a su orden, a su obedencia, a sus plantas, porque pague la patente sin haber aquí mandragula. Estimo como es razón la fineza; y si es que bastan estos dinerillos:: 1. Sobran, que aquí a nadie se le saca más alma, que la que tiene; lo de menos es el alma. Si pudiera haber en mí gusto, y complacencia; o cuanta en semejantes parajes tuviera yo! 1. Camarada, y uce es también compañero del amigo? Y si no maza. 1. Parece que es ucé hombre medio nene. Y de calaña, que sé llevar el humor también de las entruchadas. 1. Me gusta su jonjabeo. Y a mí su chirla, y su charl 1. Con efleuto? Con efleuto. 1. Gasta ucé cigarro? En rama. 1. Y lo toma? Con lla boca. 1. Pues arnanía. Pues arnanía. L. Salga la bolsa de) y zurra a los trapos. Casca al pedernal, y fumemos. Que así se vea arrestada mi soberbia! Ahora es preciso, pues invisible se halla mi rencor, que el suyo aliente, No desmayes en tu rabia, que presto hallarás camino para huir de aquí. Tirana imaginación, no quieras (pues ya perdí la esperanza de que sea Beatriz mía) dar más tormento a mis ansias. La paz de Cristo sea aquí, y la chiquita sin mancha concibida en todo instante, siempre pura, siempre intacta, sea con mis hermanitos. Oh, pese a mi furia osada! hasta aquí, Pascual, persigues mis huellas, y mis pisadas! Padre Pascual, bienvenido. 1. Nos trae alguna pitanza? El hermano compañero viene con el cargo. Y carga. con buena carga por cierto para semejantes maulas. Fray Zurrón. Zurrón hermano. Un abrazo. Alá, ala, es a la alforja, o a mí? la gente aprieta que rabia: que bravo hato de guitones para envainar una hornada! Vaya repartiendo, hermano de Dios, aquesas migajas entre nuestros hermanitos. El caso es, que no hay hermanas; mas qué veo! tirurirú. Zurrón, el secreto calla. Como el Zurrón no reviente, yo no hablaré una palabra; mas temo::: Qué es lo que hace? Me pico donde me rasca: tome un zóquete, lampiño, que lo merecen sus barbas. Mucho siento, señor Jayme, el golpe de esta desgracia, pero la resignación en vos, hara minorarla. Astucias, alerta aquí, que trae malicia esta entrada. No hay resignación en mí, ni puede haberla en mi alma. Quién dice tal? Yo lo digo. Ved, que esa es desconfianza en Dios, y nunca se debe (aún en la cosa más ardua) tenerla, por ser quien es, en su Deidad soberana, Absoluto, Poderoso, que todo lo ha hecho de nada. Quedose ya la talega como el que en Semana Santa desembucha sus alforjas; ahora a escuchar dos palabras a Fray Pascual, que aunque es Lego; como un Ángelito garla. Ya digo que me dejéis, pues con un Lego, excusada, y aún ociosa, fuera ahora cuestión, que solo se trata con quien de la Teología tiene fondos. Es un mandria; qué es eso de con un Lego? fondos tienen, y substancia los Legos de San Francisco en la capilla, y las mangas, y lo que a ellos les chorrea tómara el gran papanatas, capite de giroporum, zampabimini tajadas. Quite, hermano. Con un Lego? es Pascual Lego de cha y sabe más Teología, que yo, vigotes de rana. Con un Lego? vive Cristo, que si a un Lego le amostaza, le deshará la mollera a textos de sus puñadas; nuncuan cum Legorum vestris cachetorumeriñam habeas. Qué sabiondo es Fray Zurrón! Ea, hermanitos, ya basta. Le tocaron al cogote. Con un Lego? linda chanza. Se ha portado Fray Zurrón. Con un Lego? ay que no es nada. Jayme, no podéis negar, que Dios, con su ciencia alta, suele esconder muchas cosas a los sabios, y mostrarlas a los pequeños. No hay duda, Cristo mismo lo declara. Ay de mí! por qué camino, con qué astucia, y con qué maña este Idiota pretende vencerle! (pena tirana!) Luego de la Providencia negar erectos, y causas no podéis? Duda no tiene: pero en cuanto a que en mi haya, ni en otro alguno, albedrío para libertar el Alma del destino, que ya tiene dado por la Soberana Mano del Supremo Autor, es necedad mal fundada; porque yo por mis efectos conozco, que es reprobada la mía, pues la Fe huye, la Caridad no se halla en mis obras, ni tampoco se encuentra en mí la Esperanza, columnas sobre que estriba de el electo la constancia: luego Dios quiere mi ruina, pues estos medios me aparta; y esto que pasa por mí en todos los demás pasa, para el bien, o para el mal. Ea, callad, que es infamia, que es blasfemia cuanto alienta vuestra lengua, gobernada sin duda por el Demonio, que os precipita, y arrastra. Oh pese a toda mi ciencia! Atención, que ya se enfada Fray Pascual; ahora verán si es Lego de buena cata. Es verdad, que de Dios pende. cuanto en Mundo, y Cielo nada, vuela, alienta, vive, y goza de Tierra, Aire, Fuego, y Agua, desde la pequeña hormiga hasta el Águila elevada. Verdad es, que como hizo toda, esta redonda masa, dándola el ser, que hoy mantiene, con un Fiar, de palabra puede también destruirla, ya en diluvios, o ya en llamas. Verdad es, que sobre el hombre, hecho por su semejanza, tiene el dominio absoluto, mas es con tan ajustada Providencia, que en sus manos (como David lo declara) su Alma le dejó, por quien la libertad se señala, pues lo que en mi mano tengo, claro esta, que es libre alhaja. Si el hombre no fuera libre, consecuencias bien extrañas se seguirían, y fueran las que mi acento declara. Si no gira libre el hombre, el Predestinado a causa de la misma precisión, que al bien obrar le hace instancia, o fuerza, tiempo ninguno tiene para repugnarla: y al contrario, el ya precito, ligado a culpa tirana, necesidad de seguirla tiene por la misma causa, y uno impecable, otro, injusto, los dos serán dos estatuas, a mérito, acción, o parte, al pocado; ni a la gracia, aquesta es la falsedad e la fecta Luterana, a que con estos ejemplos, le vos pienso desterrarla. David, y Pablo, elegidos en el Libro de oro estaban: adúltero amó David, y homicida, a la Ley falta; Pablo persigue la Ley, la Fe de Cristo profana; mas luego con libertad, de las penitentes armas uno, y otro asegurados, consiguen su confianza. Al contrario Caín, y Judas, por precitos se señalan; peca Caín, y conoce su culpa aleve, y tirana; peca Judas, y confiesa la maldad más inhumana, ambos conocen su culpa, ambos su culpa declaran, mas uno, y otro arrastrados de su gran desconfianza, lloran en el precipicio las consecuencias infaustas. De todo lo cual se infiere, que Dios medicina grata, que Dios Labrador benigno, con infinita, increada cognición, permite que obren por si las segundas causas, y arrancando de las unas hierba seca, inútil planta, y a otras aplicando a un tiempo saludables, y adaptadas medicinas, de ninguno aparta jamás la cara, antes, que todos se salven, con el mismo Pablo clama, y obrando siempre en justicia según el mérito halla, al que peca, y se arrepiente, Padre, y Pastor le regala, y al que necio desconfía, Juez, y Señor desampara, dejándole de su mano, sin quien, pues todo le talta, iras, engaños, traiciones, alevosías, infamias, blasfemias, injurias, robos, muertes, sustos, amenazas, disturbios, y lo que es más, la perdición de su Alma, cara a cara la ha de ver en hora más impensada, cuando al formar leve un ay, la muerte sea su palabra. No más, Varón admirable, pues saeta disparada, cada razón, cada acento el corazón me taladran de un fuego::: Pesar de mí! Que con estar infestada mi imaginación de tantos errores, como la halagan, patentemente conozco la verdad que así me abrasa, pues mi runa he de mirar en hora más impensada, cuando al formar leve un ay, la muerte sea mi palabra! Viva Fray Pascual. Reviva. El caso, y sus circunstancias es cierto; en el donde, puede haber algo de mudanza; más bien sabe el docto, que es licencia necesaria, Pintor! bus, Poetarum mentirorum zarandajas. Aún a respirar no acierto de corrido (pena airada!) Infiernos, a disponer contra este Lego, y su fama, (ya que tan fuerte se mira) la más horrible batalla. Pues confianza, mi Jayme, que de todas sus borrascas saldrá al Puerto, yo lo fío; y porque es hora que vaya a cumplir mi obligación, dadme licencia, y mañana, día de aquel Increado Espíritu, dulce, mansa Paloma, que en tantas luces dejó al mundo Antorchas claras, volveré a veros; a Dios, que llene a todos de gracia. . Cuán mi hí, vobís dinerís, dirá alguno, que le falta: a la incunvencia, hermanitos; Cotorra, a Dios, perla humana, que por ti voy::: Cómo, hermano? Haciendo la derrengada. . Qué Varón tan portentoso! o qué ciego, qué engañada mi razón, y mi discurso han estado! Todos salgan a la visita. El Alcaide a la visita nos llama. 1. Visitado esté de un tiro de artilleria, y sus balas. 2. Yo no quiero visitarme. 4. Ni yo tampoco. Y yo pajas; mire usted, qué culpa es darle a uno tres mojadas, a otro dos chirlos, y a otra quitarle un tercio de cara, después de catorce robos cómo de seis mil patacas? todo esto quiere decir confites, y contradanzas. Todos los presos arriba. Abajo tu vida vaya. . Voyme hasta ver donde, o como aquesta Cotorra canta. Ea necia, delirante, torpe, cruel, fuerza ingrata de el destino, si en mi mano ha puesto la siempre sabia Providencia mi albedrío, usemos de él, con tan rara disposición, que con Dios vuelva a hacer justa alianza, pues es cierto, que mi ruina tengo de ver cara a cara, cuando al formar leve un ay, la muerte sea mi palabra. Que aqueso le ha pasado? Padre Guardían, yo vengo atolondrado, un Teólogo es, no hay que argüillo, el hermano Pascual. De su sencillo entendimiento, el mío no se excusa de afirmar, que ha adquirido ciencia infusa, pues yo le he visto en varias ocasiones darme la solución a unas cuestiones, en que naufraga con contrario viento la ciencia, la razón, y aún el talento. En fin, ya concluido queda el pobre Don Jayme, aquel Vándido, que hallamos en las breñas rumiando montes, y zampando peñas; mas también tuve en ello mi trabajo. Pues como f Entrándome a destajo con el ergo, el si quis demón suadente in calabernis coquis de repente. Calle, que loco está. Linda bambolla, argumentun est mihí primumo olla. Mas la señal han hecho, a vísperas me voy. Muy buen provecho, que yo en el Refectorio con la escoba me quedo a que me nazca una joroba, barriendo apriesa el uno, y otro lado, hasta que Fray Pascual me venga a dar recado para esta noche, pues es Refitolero, Sacristan, Hortelano, y aún Portero; que por esto sin duda se habrá dicho el refrán de las viejas de capricho, que en lances apretados somos pocos, y andamos ocupados. p Sacra Luz, claro Lucero, cuyos rayos, cuyo ardor al más pertinaz viviente taladrán el corazón, ven siempre en hora feliz, logre tus impulsos yo. Ya, Fray Pascual, ha venido; mas qué miro! adiós, adiós, él se va por esos aires, según demuestra, el color; Fray Pascual, deme recado para que hagan colación los Padres. Divina Fuente, dulcísima profusión, que las mentes más humildes elevastes al Sion, ven siempre en hora feliz, logre tus impulsos yo. Fray Pascual; a esotro lado, él está como un lirón, empapado en el misterio, no estorbarle es lo mejor; cierto es, que si este no es Santo, mi virtud las Que alegría, que contento, qué consuelo, que favor los Apostoles tendrían con tan suave resplandor inflamados! quien llegara a lograr tan alto Don! Vení Creator Spíritus, mentes tuorum visita, imple superna gratia, qua tu creasti pectora. Mas ya que en el Coro están dando gracias al Señor por la gloria de tal día, vaya allá mi confusión, porque el influjo de tantos me sirva a mí de favor. No te vayas, Pascual, fiel compañero, espera lograrás de aquel Lucero, Espíritu Increado Omnipotente, la gloria más sublime, y eminente. En su Pascua nacistes, y su anhelo por eso te concede este consuelo. De sus Dones serás siempre adornado, tendrás Sabiduria, Entendimiento, Ciencia, Piedad, Consejo asegurado, Fortaleza, y Temor por fundamento de tu felice vida, y así alienta, dichosa Alma escogida. Ronda la hoguera, Fiel mariposa, porque en su fuego llega a la llama, placentera que deliciosa e el sosiego, así te inflama que da su Amor. su resplandor. Dadme vos, Custodio mío, allento, porque si no, cómo he de poder lograrlo? De esta suerte. Qué fulgor! ay, que la vista del cuerpo a tanto incendio cegó! Fuego, fuego, Almas dichosas, fuego, fuego, que el Señor hoy en llamas se deshace para daros tanto Don: recibid en vuestras Almas fuego, fuego, que es de Dios. Pascual, Pascual, no dirás, que no te quiero. Ay Amor! ay delicia semejante? Señora, mi sumisón responda por mí, pues falta todo el aliento a la voz. 3. . Llega, llega a la llama de aquesta Aurora, porque en élla tus dichas su dicha logran. Llega, y no temas, que en deliquios se exala la sacra hoguera. Dame un abrazo, y contempla, en tan bella suspensión, el gozo que los Amados Discípulos del Señor, y yo más que todos juntos, tendríamos en la acción de tan singular fineza. Asombrado a tal favor, no sé que pueda anhelar, sino solo a ver a Vos en la Eterna Beatitud gozando a mi Redentor. Aún no es tiempo, pues importa a la Espáñola Región tu vida, Pascual; y así, quédate, hijo mío, adiós hasta otra vez, que contigo siempre, mi querido, estoy; y prevente a nueva lid, que será tu galardón, queriendo el Cielo, que oculta este, porque así mayor sea el vencimiento. Todo. se habrá de rendir a vos. Ay de mí! que ahora fallezco con más terrible dolor. Mas pues forzoso es cumplir vuestro precepto, favor, o Custodio siempre amado, Ángeles míos, favor. 3. . Nuestro compañero eres, y así nada temas. . Oh! quien pudiera inflamar a todos con dulce voz::: Fuego, fuego, Almas dichosas, fuego, fuego que el Señor hoy en llamas se desnace para daros tanto Don: recibid en vuestras Almas fuego, fuego, que es de Dios.
JORNADA TERCERA
El Invicto Carlos Quinto viva, triunfe, reine, y mande. Amor es un dulce hechizo, de condición tan variable, que al que más quiere fatiga con sustos, y con pesares: guárdese, guarde del travieso Dios niño cualquier amante. Callad, no me cantéis más, si no queréis que os arranque la lengua con estas manos. Qué malditas uñas! zape. Que a esto me obligue el despecho . de mi furioso coraje, acreditando de loca estas exterioridades! Es posible, Isabel mía, que cuando tu noble padre (después de fatigas tantas, sustos, y calamidades) a mi casa te ha traído a Villa. Real, porque alcances algún alivio en la nueva pena, que ahora te combate, te entregues al sentimiento de ese modo, sin que baste a reprimirle el cariño, con que cuerdo te persuade, que Jayme vive ya quieto, y libre de las maldades, que abrazó precipitado? De eso mis furores nacen: ha Pascual, lo que Y que en breve se persuade darle libertad, supuesto que el Invicto, Augusto, y Grande. Emperador Carlos Quinto (que el Cielo por siglos guarde) hoy por Villa. Real transita a los Paises de Flandes, dando libertad a cuantos arrepentidos se hallaren de los pasados absurdos de Comuneros; y es fácil, que compuestas estas cosas, tu quietud logres con Jayme, la que yo también deseo, pues no tengo menos parte en la de tu hermano; aunque colérico, y arrogante dice ha de vengar tu ofensa, y la mía, con matarle, después que le vea libre. Y así cumple con su sangre, pues yo casarme no puedo con hombre que es tan infame; y mi honor no queda bien sin que mi hermano le mate; mi sa Beatriz, esto es cierto, y no andemos en refranes, porque si él no le deguella, (finjan así mis volcanes) en echándole la garra por detrás de los gaznates, como quien aprieta un pollo, tengo el alma de arrancarle: (o si en mi mano la viera!) Ella es loca de remate; pero en todo caso ya estoy libre de la cárcel, pues conociéndome mi Amo antes que al potro cantase, a casa me trujo, donde me dio reprensión muy grave. Sosiégate. No hay sosiego, que estoy hecha un Jerifalte, y rabiando como un lobo, no muerdo, por más que ladre. Que lástima! Ella no para, dando vueltas sin compases: quiero llegar a señora? Qué ay, Cotorra, que me traes? Yo te traigo de la plaza:: Qué? Pepinos, y tomates, que te darán los muchachos de la Manzana, si sales con aquesos geribeques. Sí, porque yo tengo un viaje que hacer ahora, y espero mil y quinientos quintales de caballos, para ir con ostentación muy grande. Quiero llevarla el humor: dónde ha de ser? Ignorante, a un Palacio que yo tengo de Negros muy admirables, lleno de tapicerías, piedras de mármol, de jaspe, rejas de hierro labradas, con fuego alquitrán de engaste. Y cuándo hemos de u? Al punto que una posta se dispare, que está montada a caballo esperando que la manden. Entonces sí, que habrá fiesta de toros por esas calles; verás como corro yo como un cobete en el aire, haciendo tun tun tun tum. Vuelve en ti, Isabel, ya baste. Qué es bastar? ahora empezamos; Cotorra, corre, que sale el Emperador, aprieta, que no es bien, que aquí nos halle; corre, o si no, te daré un mogicón. Arre, arre, (un loco hace ciento) mira si aprieto bien. Al abance, que nos corta el enemigo; mas yo espero machacarle las liendres. Ay tal locura! Isabel? Fuera delante: ya viene el Emperador (huyamos de aquí, pesares) con toda la comitiva de trompetas, y timbales, tum tun tunturun tan tún. Habrá sus tantarantanes, si Dios no les pone tiento a los muchachos. Qué arrastre tanto una pasión violenta! Mas ya, según las señales del rumor avisan, llega a aqueste breve hospedaje el Emperador: Oh Amor! pues has visto, que a tu imagen rindo continuo holocausto, tu patrocinio me ampare. El Invicto Carlos Quinto viva, triunfe reine, y mande. En hora siempre felice le dé a la esfera radiante nueva luz el Sol, que llega desterrando oscuridades, repitiendo en salvas canoras las Aves, que viva, que triunfe, que reine, y que mande. Mucho ha no esta acción; y pues no es fácil detenerme, por llegar breve a la vista de Flandes, todo cuanto de mi gracia penda, tendrá de su partes Y porque ya sosegadas están las Comunidades con mi vista, desde ahora por libres se les declare en todos aquestos Reinos a los que presos se hallaren, mostrando de su lealtad todas aquellas señales, que a vos, Conde de Almenara, como Virrey, que hoy os hace de Valencia mi poder, os parezcan adaptables. Siempre en vos fue la piedad el timbre de más realce. Señor, por tantos favores beso vuestras plantas Reales. A vos, Don Pedro Torrellas, por lo bien que os empleasteis en celar de mi Real nombre los nunca ollados esmaltes, de Villa. Real, y su tierra os entrego el homenaje, con Título de Castilla. Por gracias tan singulares mis labios sean las huellas de vuestros pies. A vos, Padre Fray Juan Jiménez, encargo el que llevéis adelante de la Santa Descalcez la fundación admirable, que yo en mi Real Patronato la admito, para que halle el somento que se debe. Si de un Águila tan grande como vos, las alas logra, no es mucho que se dilate su vuelo en entrambos Mundos. Y más, gran Señor, si trae vuez Majestad consigo un Gabilán de mi talle. Quién sois Yo Fray Zurrón, compañero utroque a latere de Fray Pascual el Bailón, no porque dance, ni baile, como muchos han creído, sino porque así se llame de sécula in seculorum la familia de su Padre. Nobles cosas me han contado de su vida. Es un gran sastre, lo mismo hilbana milagros, que yo zampo chocolate. Tantos ejecuta? Tantos, que aún a mí ya se me caen cuando por la calle voy. Virtud es muy admirable. Él otro día dos mancos pidieron con ademanes, que los brazos les pusiese, estaba ocupado el Ángel de Fray Pascual; y yo viendo necesidad tan notable, hice el milagro por él. Y qué a los dos los curasteis? No señor, que no se pueden hacer milagros a pares. Quítele al uno el un brazo, y cosle con bramante al otro, con que a lo menos a los dos los deje iguales, a uno mocho, y a otro entero, jugando la de almocafre. El arbitrió fue bien raro. Mi entendimiento es un sacre, Solo tiene un embarazo ahora el que los brazos trae. Y cuál es? Que son entrambos zurdos a nativítate, con que el pobre queda zurdo por lo zurcido a dos haces. Señor, no le escuchéis más, que dirá mil necedades, ple. por ser fin Y más cierto es, que si tan tarde no fuera, y tan corto el tiempo, que es preciso aprovecharle, visitara a Fray Pascual por conocerle, y hablarle; pero en mejor ocasión mi afecto habré de mostrarle. Y ahora, por fin, lo que encargo, Arimoispo, es, que se trate, de que los Moros, que ocultos están en estos parajes de Valencia, a nuestra Fe se sujeten, según mande la Suprema de Madrid, que de ello pesquisas grandes queda haciendo, y a vos solo habrán de comunicarse. En la obediencia, señor, se aseguran mis lealtades. Y supuesto que de el Sol la actividad ya se abate, camino de Barcelona voy prosiguiendo mi viaje. El Cielo con bien, señor, os vuelva. Porque deis zape a todos los Herejotes, que son ato de vinagre. El atajar su veneno da motivo a apresurarme. Repetid la aclamación, diciendo en voces leales::: El Invicto Carlos Quinto, En hora siempre felice, h - Ya le he dicho, Fray Pascual, que se vaya, y que me deje desde aquí. También yo he dicho que no quiero, Don Vicente. Extraño modo de hablar en vos. Yo soy sin dobleces vuestro amigo: este es más claro, con que es preciso usar de este, porque mejor lo entendáis. Yo tengo precisamente, que hablar a cierta señora (así es fuerza que se ausente) a las tapias de la huerta de vuestro Convento. Ese inconveniente no es, pues puede ser, que yo medie en la plática, y así despacharéis brevemente. Fray Pascual, estas materias de galanteos, no vienen al Hábito, y sencillez, que profesáis. De oponerse, ni a lo uno, ni a lo otro no encuentro razón más leve, cuando con buen fin se hace; y así, no tenéis que hacerme el desaire, que yo tengo de ir con vos adande fueseis. Ya es eso mucho apurar, y vive Dios::: No se altere, que más a Dios la paciencia apurarle así pretende. Hablemos claro, señor, piensa que no sé, que viene a esperar (desafiando a Don Jayme, que ya adquiere el indulto deseado por Carlos Quinto el Prudente) a estas tapias, que a mi huerta les son murados canceles? Piensa, que no sé también, que por un papel aleve le llama, queriendo darle con ira, sangrienta muerte, para apagar el interno furibundo áspid ardiente, que en su corazón abriga el Demonio, que le vence? Pues piensa mal, que de todo tengo noticia patente: mas ya jayme aquí se llega, dejadme a mí, que gobierne este lance; que aunque a un Lego, y a un Pastor no le convienen estas cosas, sin embargo puede ser que no lo yerre. Sin duda Santo es Pascual; yo no sé que responderle, a vista de tal asombro. Mucho extraño, Don Vicente, que cuando solo os juzgaba, acompañado os encuentre, con quien::: Cualquiera que juzgue, que yo pretendí valerme::: Alto aquí, señores míos, ustedes no se me alteren, que yo califico a entrambos por osados, y valientes, si en esto estriba el honor de mundanos pareceres. Yo, a lo que he venido, es, (sin que ninguno me estreche, para que el como refiera) a que entre los dos se quede todo compuesto. Yo, en dando a quien me agravió la muerte, podré ceder. Yo lo mismo, que para eso mantienen las iras de mi valor sus afectos. Bellamente quedaría Fray Pascual en un lance como este, si viniendo por Padrino u no de los dos muriese! Vamos primero por partes, a vos, que es lo que así os mueve para aqueste desaño? Ver, que ese ingrato, ese ale después de haber ultrajado los candores refulgentes de mi hermana, con desvíos la pague tan neciamente, causa, quizás, porque es hoy la mosa, escarnio, y juguete de Villa. Real, pues el juicio ha perdido, y aquí embebe otro agravio mi rencor, que no ignora. Y a vos? Ese mismo motivo, esa causa es la que incitarme puede a negar lo que ofrecí, pues nunca a mi honor conviene el casarme con mujer, que tan necia, e imprudente cedió al Amor su nobleza. Supuesto, que ya comprende mi juicio vuestras razones, mi amistad solo ahora quiere, que me concedáis un plazo, y a fe que ha de ser bien breve. Y estará bien a mi honor? Como ha de ser de otra suerte. Por mí ya está concedido. Pues mañana, antes que llegue ese radiante Planeta al medio día su ardiente luz, a entrambos os espero en mi Portería alegres, porque de los dos las paces, como es razón, se celebren. Fray Pascual, el pundonor es tan delicado siempre, que un leve soplo tal vez, si no le mata, le ofende. A vista del enemigo quizá alguno habrá que piense, que pudo mostrar temor Jayme Sorella, y no debe mi valor dar de sospecha, ni aún el indicio más débil. Ni el mío; y así mi espada:: si acero, y cólera ardiente:: Ea, tened, qué es aquesto? Tan poca fe darse puede, cuando no a mí, a este sayal, que el respeto se le pierde con ímpetu tan osado? qué plazo no se concede a cualquier hombre de bien en un lance como este? Padre::: Volved a la vaina el acero, y no desprecien otra vez a este sayal vuestras locas altiveces, que el Cielo tomará entonces el duelo que le compete. Aún bien, que breve es el plazo, . y si bien no me estuviere, valor, y acero me sobran. Si veo, no me conviene lo que me propone, iras brotarán mis altiveces. Andad, que ni uno, ni otro es necesario. Os advierte mi valor, Padre Pascual::: Y el mío también os previene::: Que si el medio::: Que si el modo::: No es a mi honor concerniente:: No es debido a mi valor:: Que a su ser mis iras vuelven. Que este acero volverá a exhalar rayos ardientes. Yo os concedo esa licencia, si lo que yo os propusiere no os agradare; en Dios fío, que mi fin se logre. Abrevie su curso el día, porque mi dicha vea, o su muerte. Apresure el Sol sus luces, porque mis glorias se aumenten. . Dios os guarde, Fray Pascual. Y el mismo en su gracia os lleve. Guarda la loca, a ella, a ella. Sin duda, que a la inocente Isabel vienen siguiendo esas voces. Cascabeles, dulzainas, y tamboriles, que voy con el zarambeque. Aquí llegan, y así voyme a la huerta, donde tiene mi cuidado su desvelo, su delicia, y su deleite, en tantas voces fragrantes, como a mi Dios agradecen el ser que les dio benigno, ya en rosas, y ya en claveles. Toquen esos instrumentos, todos dancen. Tente, tente, señora, que de este modo haces que yo me despierne. Ea, Furias del Haverno, asistidme todas fieles a la empresa, que ahora voy contra ese Lego imprudente, villano, atrevido, y loco, que así burla nuestras huestes; a fe, que no ha de escaparse del lazo, que hoy le previenen mis asechanzas, si el Cielo suspende su auxilio. Eres Poeta? pues ya por loca, quitado el mujer, te viene la vena a chorro tendido. Estoy rumiando entre diente; un villáncico de a ocho, el cual, si yo llego a hacerle, verás que golpe que da, reclinándole los ejes, al mundo, y su pobre bola haré al punto que se quiebre. Y la letra como dice? Escucha; de aquesta suerte: Que te pillo, que te pesco, pobrecillo mata fiete, guarda el Jobo, que te tira un bocado, que te muerde. Está bueno el villáncico, en un cándil arder puede. Pues en otra parte está ardiendo más, que parece. Y ahora, qué quieres que haga? Que me traigas prontamente un tintero, porque no se me borren las especies: así pretendo ausentarla. Voy al punto a obedecerte; daré aviso de que queda aquí junto a las paredes de los Descalzos. Astuto, engañoso Áspid viviente de el corazón, alagüeño cocodrilo, en quien se advierten lágrimas para el estrago de envenenadas especies, dulce sirena del hombre, encanto de las mujeres, y en fin lascivia, que en esto están todos tus pinceles; prestame de tus matices los más vivos, los más fuertes colores, con que disfrace las sombras que me oscurecen, para que pueda arruinar esta torre, que eminente, ya Pastor, Ángel, o Lego, hoy contra mi prevalece. Per divinam providentíam asnus sum sine presentes; mas hola, hermana Isabel. Aquí mi astucia se empiece. . Como está de aqueste modo, diga hermanita, sin dengue, a la puerta del Convento tan sola? Ay de mí! Qué siente? desembúchese conmigo, que yo soy un buen pobrete: jurár a que esta mujer huele ha caldo de escabeche. Ay hermano! No, no llore, porque todo me enternece. Sin duda, que de este modo, con el cruel accidente, que padezco, de mi casa he salido, (triste suerte!) y ya que fuera estoy de ella::: (ay de mí una, y mil veces!) Vaya, hija, no tenga miedo, vomite todo el aceite. Quisiera (al ir a nombrarle el aliento me estremece!) me llamase a Fray Pascual, pues confío, que remedie él solo tanta aflicción. Si eso solo es lo que quiere, atienda, verá cual sale más pronto que un reguilete; por dar remedio a un peligro irá el otro hasta el Poniente. Quién es quién llama? Deo gra- Benedicite pro semper. Fray Zurrón? Etiam hermanus. Temblando estoy solo al verle. Sea bienvenido. Quo que. Qué es lo que trae? Perendenguem. Quiere entrar adentro? Volo. No sea más simple. Tácete, habeo manducandí ganam; despache esa penitente. Isabel, qué ha sucedido? vos en traje cómo aqueste? a estas horas? qué lloráis? ea, no, no os desconsuele de las varias aflicciones (por más, y más que os moleste) el trocel, que yo confío en Dios Padre Omipotente, y en su Soberana Madre, pura, e intacta, que a la Sierpe infernal, de un puntillazo quebró los ojos rebeldes, que habéis de hallar el alivio, que vuestro anhelo apetece. Ay de mí! oh Fray Parcual! (todo mi furor reviente!) que en vos solo (qué, rigor!) está mi consuelo, (o pese a la pena que me afige!) vos sois mi amparo (ahora especies lascivas) por vos padezco tan extraños accidentes. Por mí? Cielos, qué será un ardor, que me acomete con inquietud, al oír a esta mujer! No desprecies, oh Pascual, hechizo mío, afectos de mis desdenes. Desde el día que llegastes en el monte a socorrerme, el Alma te dio por prendas de lo mucho que te quiere mi hermosura; mirala, que para ti es solamente. Ea, mi dulce adorado imán, a buscarte viene esta rendida belleza; o qué hermosos ojos tienes! mírame, mi bien, que muero por tu vista; o, lo que puede una amorosa pasión, cuando de verás se siente! Solos estamos, mi gloria, ea, pues, qué te detienes, habla y di de corazón, que me amas dulcemente. Qué te tapas los oídos? por tus ojos entrareme, que muero por ellos yo, y en ellos quiero ser Pénix. Mujer, vete de mi vista; o qué angustias tan crueles! todo soy de confusiones un caos, un etna ardiente! con las palabras no encuentro, el aliento descaece. Mira este aseo, esta gala, que es razón, que en ti se emplee; todo el juicio me has costado, o qué bien he hecho en perderle! que galán que eres, mi bien, mi consuelo, mi deleite, mi imán, mi norte, mi hechizo, que todo aquesto mereces: dame, dame aquesos brazos, cadenas, que en ti me estrechen. Aparta (dolor terrible!) No huyas, no, que han de vencerte mis lágrimas, y suspiros, aunque la vida me cueste: dame aquestos dulces brazos. No te acerques, no te acerques. Si quiero, que de ti está mi gozo, y gusto pendiente. Huiré de una vez. Aguarda, que así tengo de tenerte. Joseph dejó allá la capa, mas yo no; que así valiente, de Vos, Pan Sacramentado, de Vos, Reina pura siempre protegido, en tal batalla he de pelear de esta suerte. Ay de mí! que así ha vencido este torpe idiota aleve, motivo de mis estragos, porque más me desespere. Infiernos, vencido quedo, vuestra cólera se vengue contra mí, de vuestra rabia todo el golpe en mi reviente, reniego de mis astucias, reniego de mis afeites, y de mí mismo reniego, no una, si no mil veces. Hermano, qué prisa es esta? Hermano, qué es lo que tiene, que de ese modo azorado hasta la huerta se viene? Fray Zurrón, estoy seguro? De quién? él es un pobrete; mas si la loca le dio algún pan como unas nueces. De nadie: Madre de mi Alma, o cuanto mi amor os debe! y a vos, deliciosa copia de finezas, dulce fuente de la gracia! Él se embelesa por no trabajar, no tiene mal modo de atar la burra. Calle, Zurrón, no se altere, que ya voy a trabajar, diciendo con mi fe ardiente::: Eso sí, cante un poquito de aquellas coplas que suele, y con eso verá como trabajamos lindamente. El Ave, Pez, y Fiera, pues eres la primera sin mancha original, bendigan tu pureza, María, y tu belleza con gloria singular. Cierto, que al son sonecillo ya se puede trabajar. Pascual? Oh Custodio mío! Trabaja, que a confortar tu espíritu de la lid venimos los tres. Qué hará, quien tan buen Custodio tiene, en vencer, y en pelear? Complaciéndomo en mí mismo estuve a la vista. Alá; parece que se empelesa: hermano, no canta más? Ya prosigo. Con mi pata le llevaré yo el compás. La fuente transparente en líquida corriente con ecos de cristal: 4. Bendigan tu pureza, 1. . La Rosa deliciosa, fragrante, y olorosa con púrpura boreal: 4. Fendigan tu pureza, Cuántas voces tiene, hermano? Por qué? Porque si a tomar me llegaran juramento, dijera que había más que la suya, sí. Las Aves puede ser que sean. Serán; y pues que estoy fatigado de tanto dingolondam, patam meam refectoriúm ad manducandum se va. 2. . El Sol, Luna, y Estrellas, del Cielo claras huellas, con su diafanidad: 4. Bendigan tu pureza, Pascual, para tu consuelo llegas tal dicha a lograr. Redentor enamorado, Reina de ese Celestial Empireo, a esas Reales plantas este gusanillo está. . Hijo mío, mucho gozo me ha dado tu virginal resisteno Gran Señora, Vos sois la que peleáis. Ea, Pascual, ya llegó de que me puedas gozar cara a cara, el descado tiempo. Qué felicidad! Allí de mi Eucharistia todo el Arcano verás; y por premio a tus devotos la virtud te he de franquear de que puedas avisarlos de su bien, u de su mal hasta que el mundo se acabe, según la necesidad, con los golpes repetidos, que a tu impulso sonarán en cualesquiera aflicción; y en todo tiempo, y lugar. Ol bendita, y alabada sea vuestra gran bondad. Pascual mío, a prevenirte, que yo te voy a esperar. Llegue cuanto antes la dicha, que no merecí jamás; y entre tanto que la logro, diga mi humilde ademán: Los Hombres, y las Aves en cláusulas suaves, y en eco racional, bendigan la Grandeza de Dios, y la Pureza de su Maternidad. Solo, Padre, a tal pesar he llegado a comprender, que puede remedio haber en la virtud singular de ese Varón portentoso, Pascual, en quien Dios ha puesto de las virtudes el resto on efecto milagroso. A la más fiera dolencia, y a la enfermedad más grave áplica el remedio suave su compasión: evidencia ay tanta de estos aciertos, sin los cojos, y baldados, que son patentes traslados los moribundos, y aún muertos, Mi hija, pues, como sabéis, tan raros extremos toca, ya de fatua, o ya de loca, que es escarnio::: No lloréis, que yo, Don Pedro, os prometo, que Fray Pascual la salud la ha de dar por la virtud de Dios, principal objero. Cierto es, que llego a creer, por su constancia, y paciencia, su oración, y penitencia, que algún día le ha de ver la Iglesia entre sus Altares adorado, y aplaudido, siendo de Dios escogido por sus prendas singulares. Sabiendo que en este sitio estabáis, señor Don Pedro, vengo sin más dilación a daros parte del nuevo accidente, que en mi amiga Isabel se ha descubierto. otra penal otro martirio! Pues habiendo vos dispuesto, que conmigo se quedase, para lograr del recreo de mi casa, contra el raro accidente, que algún tiempo ser pasmo, o falta de juicio tuvimos todos por cierto; hoy más que nunca furiosa, haciendo raros extremos de rabia, prorrumpió en ira contra el Divino Madero de una Cruz, efecto claro de que es del Demonio efecto. Mal año para su ocico, y las que tiene este perro! Cotorra, yo con tal Ama? ser Monja desde aquí pienso. Y así, pues en Fray Pascual están todos los remedios prevenidos, por la alta sabia dirección del Cielo, no perdáis tal ocasión, alcancen de Dios sus ruegos el alivio de Isabel. Padre Fray Juan, si de un viejo afligido tantas penas merecen con vos::: Teneos, que yo se lo mandaré, cuando se excusare a hacerlo. Pues cerca miro la hora, que Fray Pascual::: mas qué veo, mi Padre, y Beatriz aquí! su venida no comprendo, pero a la vista estaré. Con los más vivos anhelos del valor, a la violencia de Fray Pascual no me puedo contener, y a obedecerle de aquesta manera llego. Padre mío de mi alma. Fry Zurrón, por qué hace extremos? Ay, Padre! qué queréis que haga, si se va mi Compañero Fray Pascual, (ay de mí triste!) que cojo, y sin él me quedo! Adónde, Hermano, se va? Yo discurro que a los Cielos, sin detenerse en posada. Cómo? No será comiendo: Esta mañana, después (estenme todos atentos) que en la huerta unas acelgas hizo producir de nuevo, porque necesarias eran para un pobrécito enfermo, le vi como embelesado, dos mil locuras haciendo. Díjome, que con el fuese a la Iglesia, y al momento (por no alargar más la historia) recibió aquel Pan Eterno, tras de quien anda hecho un bobo; o volatín de los vientos. Pusose bastante malo, dice que se ve muriendo, aunque anda en pie, y que antes que se eleve a Dios Supremo en la Misa Conventual de hoy, ha de quedar muerto. Mas él sale. Qué prodigio! Padre Fray Juan, si de un necios loco, atrevido, incapaz quiere perdonar los hyerros, . ya a sus pies le ve rendido, por Dios que le absuelva de ellos. Fray Pascual del alma mía, qué hacéis? Yo soy el que debo estar de aquesa manera. Ay, y qué paso tan tierno! . Dadme vuestra bendición, que es solo lo que apetezco. La de Dios, que os ha alcanzado, logremos todos. Gaudemus. Ea, mi Padre Fray Juan, s pues ser mortales es feudo de nuestra naturaleza, fuerza es pagar el derecho: yo me muero. Qué dolor! Mas antes a cumplir vengo una palabra que he dado, y es este el forzoso tiempo. Padre Fray Pascual, mirad, que yo de vos::: Ya os comprendo; fiad de Dios, que de una vez ha de dar muchos consuelos: Jayme, Vicente, salid, que a cumplir voy lo que debo. Avuclros pies::: , . . Raro caso! (. Dios merece aquese extremo. .̱- Guarda lo loca, que huye; al Convento va, al Convento. Isabel es, qué martirio! No os desconsoléis, que presto saldréis de un engaño. Inmenso Soberano Autor de toda la nada del Univerio, ya que sin mérito alguno tanto favor os merezco, revelándome la astucia de aqueste Dragón soberbio, vuestro Poder avasalle su altivez, y furia::: Necio, bárbaro, hipócrita, loco, ya estoy aquí. . Cómo es eso? mas que lo loca, fue burla, y andan los Demonios sueltos. Por si acaso van mal dadas, voy por un recado. El necio, bárbaro, atrevido, y loco eres tú, y así pretendo, abominable Dragón, postrar tu furia::: Oh Infiernos, que de una vez nos perdimos! A los pies de aquese Siervo, Sacerdote del Señor. A este sí, que a ti no quiero. Bien se, que no soy yo digno de tal favor. Miento, miento, que tú, Pascual, me has postrado con tu virtud. Vade retro, exi foras, pies de cabra. Oh rabia! oh furia! o despecho! venciste, Pascual venciste. Qué asombro! Yo toda tiemblo! Fugite partes camuesas, correorun braguerun. Déjame, Pascual, ya basta, no aumentes más mis tormentos, al Infierno quiero irme. Dice bien, fuge ad Infernum. Primero has de declarar tus engañosos enredos. Yo los diré brevemente. Luzbel soy, que aqueste cuerpo sin alma, porque del monte cayó despeñado, y hierto, ocupo; creyendo así, que condujese a mi centro a ese hombre, que me han quitado los vigilantes acechos de Pascual, sin quien (no hay duda) ardiera ya en los Havernos. Por uno, y otro he formado sutiles varios aspectos, ya de mujer, ya de loca, con que he engañado a estos Pueblos, y aún a Pascual, por si daba en el dulce amable cebo de la lascivia, (ay de mí, que a mi pesar lo confieso!) del cual, con armas de Ángel triunfo, por salir huyendo. Y pues los Cielos no quieren, que dure más mi veneno, reviente de esta manera el volcán en que me anego. Qué horror! qué asombro! que espan Cuál huelo a escarpines secos! Un diablo, y una mujer solo harán tales enredos. Fa, Jayme, ea, Vicente, mi palabra cumplí al tiempo señalado, el desengaño sea panta al escarmiento. De este modo:: De esta suerte::: Público lo que os venero. Vos, Don Pedro, consolaos, pues por evidente tengo, que el alma de vuestra hija está en la Gloria; a ese cuerpo dadle tierra, y a Dios gracias, que detenerme no puedo: venga aquí, Hermano Zurrón, me ayudará. Mete muertos no soy, mas soy mete vivos; que van a morir. Preexcelso Soberano Augusto Pan, mi refugio, mi consuelo, ya que la hora se acerca, en vuestras manos me entrego. Padre Fray Pascual. Oh, cuanta envidia a su muerte tengo! y, o cuanto a España, a la Iglesia, y aún a todo el Mundo entero, han de asombrar de su vida los prodigiosos sucesos! Beatriz, pues mi Padre está presente, y en mi respeto la veneración es propia, de este modo cuanto debo satisfago, si es tu gusto. Lo es tanto, que en mi deseo solamente este podía adularme. Yo me alegro, como tan interesado; y desde aquí cuanto puedo al arbitrio de los tres rindo gustoso. Laus Deo, boda me fecit, y yo tocas. Yo te las ofrezco donde las quisieres. Sí; pues aprenderé el gangueo. Quién si no tú, Beatriz, pudiera ser de consuelo en tanto tropel de males? Por mi Padre ya os respeto; y así, por! Levantad. Pero qué es esto? Murió Fray Pascual el Santo: murió el Santo Limosnero, entremos adentro todos. Éntrense todos adentro, pues junto a la Portería está su Celda hecha un Cielo: Ay Pascual de mis entrañas! Murió? Y por falta de resuello: Miren si tengo razón, tanta luz es de los Cielos! Adiós admirable en todos sus Siervos, le aplaudan unidos la Iglesia, y los Reinos, que gozan, que tienen Tesoro tan cierto. Pascual, es posible que cojo me dejes, habiendo hecho tanta maravillas con todos? Mas ya lo entiendo; ahora, que estas sin menearte, por fuerza ha de haber remedio. Este tu Rosario es, está mi pierna in aternum, per intercesionem tuam, Pascualem, jam non cojeúm. Y vive Dios, que es verdad, milagro, que no cojeo; milagro, que salto, y brinco; milagro, que me meneo: viva San Pascual, señores, que es un Santo como un Lego. Qué maravilla! qué gozo! Este milagro es tan cierto, como que a esta misma hora sucedió, que yo lo cuento. Esperad, que al punto mismo que con la campaña han hecho señal de alzar, ambos ojos, por tres veces, los ha abierto, en reverencia de aquel volcán, que abrasó su pecho. Esto es tan cierto también, como que en Carro de fuego después de muerto, se vio. otro Elías en su celo viene a ser de aquestos Siglos. Qué milagro! qué portento! Digan portentos a miles, y los milagros a cuentos; y pues esto solo es un breve rasgo, un diseño de San Pascual, y su Gloria, humilde pide el Ingenio perdón, y también nosotros con gozo, y gusto diciendo: Adiós admirable en todos sus Siervos, aplaudan unidos la Iglesia, y los Reinos, que gozan, que tienen Tespro tan cierto.
