Texto digital

Texto digital de Amor y Filotea

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Juan Francisco Manuel
Atribución estilometría
Juan Francisco Manuel Segura
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de un impreso.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Amor y Filotea. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/amor-y-filotea.

Logo BICUVE

AMOR Y FILOTEA

JORNADA PRIMERA

Sonoro clarín, acento suave, no mi discurso alabe tu armonía sonota; mi afecto canta, y llora el más heroico empeño, canta finezas, si suspira el ceño. Si bien cuando resuenas, imita mi valor a las Sirenas; al rigor inclinada, el militar estruendo arrebatada, se lleva los sentidos, con gusto divididos en el métrico acento, con un pesar mezclando, hay un contento, Criome, Amor, hermosa en la gracia; se opone valerosa la culpa vigilante, favorece mi Amante el pecho que le adora: la malicia traidora audaz arma ocasiones, ar logradas su iciones. para go nto favorecida, lloro ser perseguida con altiva entereza, sin aguardar, hay triste! en mí fl un constante deseo, ausente el triunfo, lejos el trofeo. Repetida armonía, en mi espíritu cría heroica fortaleza, ausente el temor de mi flaqueza, salga, salga a campaña el que con luces baña aparentes la esfera, que mi valor en la palestra espera; Ya feroz instrumento, incitas de mi aliento el afecto inconstante, que sin centro el amor, siempre es errante, Ya sobre gloria tanta, mi lengua dulce canta la victoria, presea, que por vencer aguarda en la pelea Filotea gallarda: con las prendas de Amor como acobarda mi nativo despego? triunfaré de Luzvel a sangre, y fuego. Escucha, Filotea. Soberano Señor, justo es que sea vestigio de tus plantas. El vencimiento cantas antes de la victoria? Quién puede oscurecer, Señor, la gloria de tu Divino brazo? El oculto embarazo, o asimiento secreto. Siempre procuraré, lo más perfecto. Es arrojo profano. Corríjame, Señor, tú dulo emano. Ese belico instrumento, que tres veces hirió el aire, mas corrige, que asegura, mas pena, que satisface. Cayó, Luzvel, Filotea, presumido, o arrogante, en la trampa de su furia, olazo de su coraje. De más noble ser que tú fue, Filotea, este Ángel; la presunción derribo, a la vista inexpugnable roca, y de hermoso Lucero, e condujo a estrella errante. Soy Divino Amor, presumes que en las nobles propiedades ríncula forzoso empeño el que un beneficio hace? Gienerosa esclavitud, a no derogar infame; fiera ingratitud! la Ley de las liberalidades. Es cierto, Amor sabe hacer, Filotea, semejantes, cuando reciprocamente e amado, y el amante en lo felice, y lo adverso enlazan las voluntades. vendado, o ciego pintaron Amor las Antiguedades, acuyo poder tirano crindieron vasallaje, con la razón, las potencias; y el mundo breve, conarde, mas que valiente, abarido e adora divino Marte Si un amor profano puede, eello afrentoso, estamparse en el corazón humano, sejando gravado infame trofeo de su victoria; que efectos hará el que a un Padre Divino, y a un Hijo Eterno, desde las eternidades recrea, si en relación distinto, en substancia iguales, Dios como el Padre, y el Hijo, y en esto diferenciarse no es posible, aunque en Personas las diferencias se hallen? Te crió mi Omnipotencia, Filotea, hermosa, amable, casta, honesta, virtuosa, y con mi aliento renacen cogullos verdes, al modo que en la planta vejetable la templada primavera, floridos pomos esparce. Tu ignorancia en los recreos de este mundo, ameno Parque, a los pretexros segura, a las diversiones fácil, hallaste incauta, ay dolor! entre las flores un áspid. Curó, médico, mi auxilio, los destemplados achaques de hipocresía, y te dio, no arroyuelos, si raudales de luces, con que animosa toda la sed apagaste. Tu confiada, a desdenes me correspondes; yo afable en cambio te doy finezas; mira, mira si este ultraje puede tolerar amor, que no apropia inmensidades, Señor, Esposo, mi dueño, toda en confusiones arde mi duda, sin duda yo no he entendido tu lenguale. Cuando por favorecida con este rico diamante, prenda de la Fe, que adoro, me infundió aliento, embrazaste con el escudo la ley en mi débil brazo, parte esencial, en quien ferié a mi valor Majestades: como ahora desdeñoso tienes por incierto lance acometer mi firmeza heroicas facciones? grave pena! Señor mío, aflige mi corazón: perdonarme vuestra piedad, no lo extraño, cuando sabéis le desplace a vuestra misericordia el no ejercitar piedades. No aparta la cruz la dicha, como la intención no aparte la conformidad, sabiendo de vuestro gusto el realce. No quiero, Señor, no quiero apartarme de lo frágil, que es presunción atrevida en un pecho, asegurarse volar sin alas, pues vemos que con alas cayó un Ángel. Si a vuestra gloria conviene, quitadme, Señoe, quitadme esta gala. . Filorea, que de cedros rrastornarse en el Libano encumbrado, se han visto. . Señor, no hables contra mi aliento, soy tuya; Señor, no acaso empleaste tu amor en este sujeto: Señor supuesto me armaste con tu senal, y divisa, tremolaré el estandarte de tu Fe; todo el infierno no ha de poder contrastarme. Serás firme? . No te entien Señor: es fácil mudarse una voluntad rendida? Escucha, verás si es fácil. No has visto veloz cometa resplandeciente encresparse, o ya rácimo de luces, o ya monte de diamantes, y al mirarse ufana juzga pirata cruel del aire, robar la atención, y llega su carrera a terminarse (fatal oriente, infelice) al ocaso de un instante? Así tu luciente llama mírase lucir gigante, avasalla afectuosa, abrasa, rompe, y deshace, hasta que a un breve accidene pavesa pálida yace. Todo lo vence la gracia. Quiero sufrir como Padre la oculta presunción hasta que la experiencia declaro en su pecho la verdad; vamos Filotea. . Dadme perseverancia Dios mío. Como tu perseverares. V Después que tus recelos, o casto Esposo mío, dieron treguas al alma consolado te miro. Salieron a saltar nuestros Padres antiguos, por la vení la alegre del Verbo Divino. Saltó Adán, común! no fue derecho el brinco, pues manco quedó, y muy mal herido. Par el fatal destrozo, (ay Amor infinto!) para curarle envía el Padre su inmenso Hijo. Saltó Abrahan dichoso, y un tierno Corderito, por jaya de su esfuerzo, se entregó a su cuchillo. Premiaron su obediencia, quedó constituido Padre de los creyentes, y de la Fe Caudilo. Saltó Isaac valeroso, cuerdo, piadoso, y fino, quedándose en figura de un alto Sacrincio. Saltó Jacobvaliente, y aún luchador se hizo, y le costó su aliento quedar medio tullido. Por premio le señalan, su nombre quede escrito, fertaleza de Dios, elogio de su brío. Saltó David ligero, y si bien fue impedido, al corazón de Dios llegó su heroico brinco. Trocó (fortuna grande!) en púrpura de Tiro, la honda y el cayado, el palo, y el pellico. Por premio le coronan; mas viéndose vestido al uso de la Corte, quien duda es un prodigio en pompas, y riquezas, no mudar el estilo? Turbose en la carrerra, (desgracia, no me admiro) cantor de sus miserias, tomó por buen partido, hacerse, al son del arpa, Orpeo de sí mismo. Maestro de Capilla entonó arrepentido el Miserere meí, pensión de los nacidos. Saltó aquel Sabio Rey, de ciencias un abismo, poniendo en punto, y solfa los Cánticos Divinos. Mas aunque más brincó, vemos quedó indeciso el Santo de sus glorias, hallando, sí, erigido profano simulacro, de su maldad vestigio, juzgando, honor, y fama, sepultada los sigios. Brincó losías Santo, Ezequías contrito, Manases, penitente, y Josaphar benigno. Todos, todos saltaron con valor, gala, y brío, con virtudes heroicas, con varios ejercicios. Mas tú, loseph, tu fuiste el vencedor invicto, que se llevó la joya. de aqueste desafío. Tu brincaste tan alto, que en posesión te miro de un Niño, Dios, y hombre, hoy Padre putativo. No acierto con que elo obligado, y corrido, pueda pintar tus glorias, Señora; mas yo fío de mi afecto amoroso, y de tu amor benigno, que si no acierto a dar perfecto colorido, suplirá mis borrones ser tu dibujo limpio De Salomón el Templo, con primor guarnecido, lo exterior de alabastro, lo interior de oro fino: decir, es propia imagen, en todo parecido a tu fábrica hermosa, no es mucho arrojo mío. Aquel Propiciatorio, Custodia del más rico Tesoro del Mana, y de la Ley Archivo; en cuyas Sacras Aras, ardientes Sacrificios, en víctimas consagran los pechos más rendidos. No sé que a tu pureza íguale, pues te miro Erario de las glorias, Custodia del Pan vivo, que descendió del Padre, substancia de sí mismo. La Vara de Jesé, o pimpolló florido, fue sombra a tus candores, pues en blancura armiño, excedes a los Cielos, y tienes la flor Cristo, Eres de Jedeón el fresco bellocino, la fuente con el sello, el huerto sin portillo; el Libano encumbrado. Pero en vano repito tus atributos, cuando sirven los vaticinios, clarines a la fama; y en término sucinto, con decir, que eres Madre de Dios, todo lo digo. Vencísteme, Joseph. Señora, un siervo indigno seré, que de tus plantas adore sus vestigios. Para nuestro viaje, es justo, Joseph mio; (oh amorosa pobreza!) disponer lo preciso. Difícil será hallar, siquiera un jumentillo, Señora, para que pueda servir de alivio a tu Divino aliento. Si es aliento Divino, Joseph, el que me alienta, el áspero camino, la desazón del tiempo, más gloria es que peligro. Vamos, querida Esposa. Vamos, Joseph, querido. Valiente Celo de Dios, cortesano, o compasivo, a mi hermosura, o flaqueza, dime, dime, te suplico, si es la moción que te incita; el precepto, o el cariño? Filotea Amor me manda en esta empresa, mi auxilio te socorra, con que a un tiemo to piadoso quiso cumplir cariño, y precepto, obligado, y compasivo. El eco del bronce informa hoy tu corazón altivo adar la batalla, atiende el nublado más vecino al Sol de la gracia, es la apetencia de ti mismo. Amor hizo ya el decreto, Celo no me pongas grillos al valor, que es la prisión de un puede ser triste indicio. No hay condicional decreto? También eficaz auxilio. Suficiente te aseguro. Pues al suficiente aplico mi aliento, sueñe el clarín, acento belico, esgrimo li flecha, valiente, contra este común enemigo. ̱̱. Por ser guiada del Celo de Dios, en la ocasión fío lavicteria; mas repara en los movimientos primos, Filetea, porque son fectos del albedrío, y comunmente a su dueño vocasionan precipicios. Esta batalla del alma oforzosa? sí, y preciso sefenderme, luego, Celo, e desalentar mis bríos, ayudarme, cierto implica. Acertado filogismo, a no ocultarte mi pecho secretos de Amor Divino. Esta advertencia es forzosa. Agradézcote el aviso. Presente a la lid me oculto. Te vas, Celo? . Si te asisto, Filotea, el vencimiento no será tan peregrino. . Amor, y Celo se ausentan, quien duda será el arbitrio soberano, para hacer examen del valor mío. Sola me dejan al riesgo, o soy valiente, o lo finjo, pues por una parte temo, y por otra parte aspiro al invicto Laurel, más tristes me anegan suspiros; mis potencias arrebata el fiscal de los sentidos: si es pronóstico infelice, ya fácil será, imagino, caer del Cielo los Astros, errar sus casas los signos. Ven sueño apacible, ven, la condición que te pido; es soñar descansos, pues un corazón afligido, cuando sueña que descansa, solo el dormir le da alivio. Al arma, al arma potencias, al arma, al arma sentidos, despertad al alma presto, que os corre mucho peligro Desentonado y barbero instrumento hiere el rápido viento armonía que me causa, ay de mí! melancolía. La victoria primera de mi proterba obstinación severa, no es, Astucia, repara, esta, pues que me opuse cara a cara contra ese Dios injusto. Digo que alabo, mi Luzvel el gusto. Esaún tenga queja, pues compró con su dicha una lenteja, que valia dos pitos, y le dieron con guantes de cabritos fratricida gatazo, creyendo que era de ámbar el humazo. Mas tú, Luzvel brioso; te opusiste valiente al poderoso, con armas, peto, y gala, si bien le dieron a tu victor cola. Astucia, esa mudable fortuna, triste, adversa, mi serable, que mi ser encadena, he de vengar con dar eterna pena a su imagen hermosa. Lo que intentas Luzvel, dificultosa empresa me parece. . Astucia, cómo? Cómo está en sus trece, y dice tijeretas el tentar las beatas recoletas, (templa ese ceño, o cuño) no ha de ser proponerles como el puño el pecado, ignorante, porque esgrimen valientes el montante de la ley, con fineza, y te parten por medio la cabeza. Pásitos mesurados, los términos medidos, y adecuados al abstractivo modo, para dejarlo todo por el todo. Matizar con pinturas exto aparentes los T con sophístico manto, y verás dar al traste con lo santo, a breves diligencias, sin renir furibundo las pendencias. Viva el lóbrego haberno, contra el poder, si vengativo, eterno. Astucia he de oponerme. Yo buscaré, Luzbel, donde esconderme, pues mi temor admite andar con ese niño al escondite. Su esposa llore, y gima, cuando las armas mi valor esgrima cruel a sanpre, y fuego. A tu destreza sé qué caerá luego esa flor maravilla, si el eterno no te arma zancadilla. Ah de la hermosa palestra, ha del laureado circo, donde los hijos de Adan afrentosamente unidos a la deuda de su Padre llevan ese sobre escrito: quién a la defensa sale? El sujeto más indigno de los mortales; yo soy un alma en alto ejercicio de virtudes, socorida con el Soberano Auxilio; te presento la batalla, llevada a impulsos Divinos del celo de Dios, y empeño del Divino Dueño mío. Qué imaginativo sueño, que fantástico delirio te ha dado, vana mujer, ese atrevimiento altivo de oponerte a mi soberbia? La causa de Dios; no has visto ser admiración de tetís un humilde gusanillo, el cual esparce sus rayos lún inosos giro a giro? Así yo, gusano humilde, admiración del abismo, salgo con la luz de gracia contra ese nocturno brío. Me corro, pese a los Cielos! (tiemble el mundo a mis brami- dos,) sea oposictor brioso un feménil desaliño. Fanorecerla es forzoso; lo primero, porque asisto con soberano precepto; lo segundo, es dar castigo por su arrogancia atrevida a este blasfemo ministro. Esgrime el cobarde acero, estarás desvanecido, acordándote, a cruel! del lance del Paraiso: i el desenojo aguardo. Yo otro mísero cautivo. Yo esgrimo con las estrellas, porque al dar de colodrillo en sus casas, no cerraron con candados el postigo, por donde yo, y Luzbel caímos en los abismos. Fiero brazo! Brazo debíí! . Rindete. Donaire niño, militar falacia, aguarda de la flecha el golpe. Herido estoy; válgame el Infierno. A mí me valga un hechizo. Astucia, favor, favor. Lucifer, a buen esvirrio llamas. Ah traidor villano, cómo te miro caído? Cómo el estar levantados de traidores siempre ha sido, seor Soldado. . Con cautela de Filotea retiro el paso será dichosa si al ejecutar motivos virtuosos, señalase para su acierto el padrino. . Divídeme en piezas. Malo: si uno solo eres nocivo, qué hicieran contra los hombres tantos diablos de diablitos? Tú tienes la culpa. Bien, váyase por cuando fuimos por tu culpa, mil millones de Ángeles vueltos cuclillos, El cielo te ha castigado, fiero dragón. . Fementido el Cielo si el triunfo aclama Confiésate. Estoy precito. Aguarda lo confesión para cuando arrepentido, que será, según miramos, por los siglos de los siglos. Dale hospicio, duro centro, a tu Rey, que a tristes gritos llora de mayor ruina el más evidente indicio. Yo me voy; pero ha señora, por vida de los chiquitos, que para esa buena pesca se la he de armar con garlito No hay que creer en sueños, que mal la letra dijo, en el anuncio triste de los cinco sentidos. Amante Soberano, dulcísimo Cupido, cuando de mis acentos con amorosos silbos te cantaré Pastora, tu tierno Cordérito, endechas amorosas por tantos beneficios. Como son diferentes los sujetos, que admiro, lo mismo que me alienta me acobarda eso mismo. Si bien qu ado me y con el laurel ceñido, blasono de tu esposa, y honores solicito. Alístense escuadrones, conjúrense enemigos, que en la palestra aguardo buscando su castigo. Advierte, Filotea, que se trastorna un risco, y no es lo más difícil vencer a cuerpo visto. Si sabes que te adoro, de que sirven avisos, no tengo Ley que guardo, y fe en aqueste anillo? Advierte, Filotea, Deja música triste tu cántico melifluo, ya miro que soy frágil, no anuncies mi delito. No borres mi victoria, acento fugitivo: Señor, mi vida ofrezco, ya sabes que en ti fío, y que el Infierno es poco a mi valor invicto.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGU DA Es traza de Divino, que estos dos retratos ponga en este puesto; ya fijos están, no dudo que todas (si bien no a todos ingenios) las enigmas son dudosas Librea verde tenéis sagrada Misericordia; o cuantas dichas a un alma este color amontona, si viste perseverante su fiel esperanza de obras! La Culpa, o divino aviso! tiene colorada ropa, para que al mirar el traje la modestia vergonzosa, huya cuerda lo irrisible, tiemble discreta su loca significación, pues solo profanidades denota. Señor para que esta traza, cuando puede ser que rompa ingrata, con las finezas, si agradecida se arroja a los pies de tu blandura, no extraño, que le socorras? Mas si acaso. . Celo, advierte, si por imposible cosa cupiera en mi heroico pecho jactancia vanagloriosa en perdonar las injurias, es cierto, la vanagloria fuera adonde terminaran mis propiedades heroicas. No es justo el Celo, Señor, quien ha de mirar tu honras Justo es el Celo, mas ay mi Celo! que mira impropia la venganza, el que celoso tiernamente se enamora. Muera, Señor, el ingrato. l que ingrato se ignora. Vi Como a Elias favoreces, cuando con Hebreas tropas incendios abrasan carros, y la cristalina copa niega sus líquidas perlas a las miserables conchas de la común Madre? . Cómo no me acuerdas las memorias, Celo, cuando perdoné por la oración fervorosa, o cariñosa amenaza de Moises, la enorme copia de delitos, que a mi Pueblo tiranamente aprisiona? Señor, la justicia clama. Ruega la misericordia. A una ingratitud villana la medicina más propia es flagelar su osadía. Razón tiene el Celo, arroja de este pabellón azul en resplandecientes ondas, una flecha, que amenace, un rayo, que descomponga. Celo, la nave va a pique, si su fábrica zocobra: el esplendor de mi Amor parece en parte se postra. Quiero a Filotea, imagen de mi cariño, ya ociosa fuera la creación, si hallara la reparación discordia con la celosa justicia. Ya sé, Señor, se eslabonan. tus perfectos atributos con una unión predipiosa: efectos son de mis ansias los afectos que convoca la razón, juzgando culpa. el desprecio de tu gloria. Paciencia, Celo, Paciencia Debora, Señor, debora la malicia de un ingrato, caiga su máquina, corta la ignorante presunción. La experiencia hará notoria la flaqueza. . Él eco llega ya de la sonante tropa. Celo, Filotea viene a la palestra, le importa nuestra ausencia, pues su dich consiste en hallarse sola. A tus decretos, la duda es presunción se anteponga Al tiempo que el clarín llama mira la vista curiosa zozobrado el corazón; en la palestra dos copias. De colorado vestida la culpa? cosa dudosa! si es porque el rojo color lid sangrienta, pena ansiosa! dé muestra en lo rubicundo, y por ser la culpa toda fiero cuchillo del alma, color sanguíneo le apropian Otra exposición le aplico; color cármesi deneta la liviandad presumida, muy bien, la que en ella ponga la vista con atención, peligro tiene su honra. Ah robadora cruel! yo conoceré tu pompa. humo el tre frescos verdores, fruta ista engañosa, temo aquellas pomas verdes del estanque de Sodoma. Overde esperanzales cierto la librea misteriosa pública, que el que no espera, no alcanza misericordia. Bien estáis en la palestra, quien duda, mano piadosa es fijó, retratos míos! corazón, a lo que importa, sin oración, no hay acierto, consagra sela una hora al espíritu, de tantas que la indiferencia roba. Advierte, mira, atiende peregrina Belona, que más que vistas, puntas solapadas destrozan. ̱. Mi Esposo, mi dueño amante, no ignoras, Señor, no ignoras te correspondo constante, me defiendo valerosa. Que más, que vistas, puntas solapadas destrozan. ̱ Flecha arroje de su aljaba ese adalid de las sombras; porque a un pesho firme, antes de hacer la herida se embotan. Alma, si al puro cristal imitas para tu fín, deja el eco del clarín, escucha el claro metal. Quién impide mi quietud? Quien al mayor bien te incita. Quién ese bien facilita? La más perfecta virtud. Yo vengo del Cielo a darte aviso, que Lucifer a quien tu venciste ayer, urde traza de engañarte. El alma que amar desea adios con fincero amor, no ha de estar siempre al rigor de ejecutar la tarea. Ay si falté a la oración, ay si ayer me divertí, si el propósito cumplí, si estuve con atención. Para que puerilidades, sabiendo por cierta ciencia, que el todo está en la prudencia, y allí se hallan las verdades. Pasa por este tratado la vista, si en mí te fías. Dice el Profeta Isaias (ya Padre me has consolado) conoció el Buy su Criador. Pasa con cuidado atento. Y reconoció el jumento el pesebre del Señor: mucha es de Dios la piedad, pues al mundo ha de nacer. Ella no puede entender la engaño con la verdad. Mira, porque no te asombre, nacer Dios Hombre, es decir, que no puede a Dios servir el que no se entrega a otro hombre. En esta lid de intención (no en batalla materia!) está todo lo esencial de toda la perfección. Si Dios con ser Dios se hur mi n becerro, y asno potro; qué tú te humilles a otro será grande maravilla. No es fácil rendirse un alma totalmente a ojos cerrados. Los bajeles bien fundados pasan esa triste calma. Para que te persuadas, dijo el canto decoroso, esel golpe riguroso de las flechas solapadas. Que eres Ángel, no lo dudo; Paraninfo, ayudame. Ángel sí, mas no diré que soy el Ángel patudo. Lo primero, Filotea, quita extremado rigor, ten con prudencia el amor, que es la virtud que campea. Con esto al Señor alaba, si yo te quito el orar, vendrás sin duda a parar en una abatida esclava. Siempre el temor asegura cuando la materia es grave. No regirse por quien sabe, cierto es ramo de locura. Espejo del desengaño verás en esta figura. Me dotó Dios de hermosura. Este es apacible engaño: o que famosas señales de beara presunción, en causando estimación a los bienes naturales. Parece que me han mudado la luna de este cristal en movimiento carnal. Lo causa mudar de estado, Llegó el claro testimonio de ser el mundo guión, pues toma la posesión la carne con el demonio. En fin me puedo fiar de ti? Qué cansada eres; qué siempre sois las mujera amigas de porfiar? Dadme ese escudo. La Ley? Bárbaramente despides, constante estás en las lides mientras no es el vicio Rey Tómale: oculto trabajo es el que mi alma siente. La lechuga, el obediente planta las ojas abajo. Solo pido que me deje tu industria este anillo. Oguarda, no quiero seas bastarda sin la Fe, como el Herege. Dime Maestro, obré mal cuando el escudo te di? Quién deja la Ley así hace un pecado mortal. Adónde te has ido, ha cielo! dejándome en cruel guerra? me viene estrecha la tierra toda soy un mongibelo. Los efectos que hay en mí, es aborrecer el bien; ya dudo juntos estén el bien, y el mal, ay de mí! El Ángel que es verdrdero; siempre deja consolada al alma, yo estoy turbada, él fuen entiroso, y fi Aa de la palestra: como hallo en confusos horrores halegría de los campos? cómo nadie me responde? Filotea esta durmiendo, pues al eco de mis voces, ni agradecida se muestra, ni discreta corresponde. Sin duda, que el tiempo ha hecho mudanza en su pecho doble: como, como te retiras semiendo aparentes golpes de una fantástica sombra? pira, mira te socorre Celo de Dios, no temas, en a la palestra. . Este hombre está ciego; no soy yo Fllotea? . Cómo escondes en la ocasión tus alientos? donde están los blasones de leal, constante, y fina? Dios mío, que confusiones son estas? si este Hermitaño es Proteo de estos montes, y en aire me ha transformado. Aguarda el más fiero choque, si a la discreción tributan feudo tus justos temores. Celo, es disimulo, o prueba? Quién eres? . No me conoces? Sola miro una mujer triste, miserable, pobre, mas no veo a Filotea; informame, si se esconde en esta inculta maleza. Qué presto olvidan los hombres; así mi nobleza ultrajas? yo soy dichosa Consorte de Amor Divino. . Villana, deja el sophístico informe, que la Consorte de Amor Divino, es amante noble. Filotea en un instante noble, y villana, que tope más cruel a una fineza, que desdenes contra amores, Escándalo seré, cruel espanto de cuanto cría Dios. Pues mira cuanto criar puede, en un punto indivisible está, que es el volunto: y todo lo criado, el Non Plus Ultra digo está postrado a tu invicto gobierno. Vivas siglos. Astucia. En el Infierno. El Non Plus Ultra ignoro sus A tu docoro el alma racional, no pongas ceño, si eres del Non Plus Ultra invicto du Yo no soy el más noble. Barbarismo: no dices te criaste tú a ti mismo, sacra deidad, opuesta contra aquella Deidad que crió esta? vencela, acaba. Hoy has de ser a tu pesar mi esclava. Defiende mi osadía a tu atrevimiento fiero. Qué arrogancia fría! De coraje trasudo; tírale un golpe al brazo, que el escudo le trocó a un Hermitaro por un dorado engaño, y pues sin ley esgrime entra el montante. . Ya rendida gime su fortuna infelice; varia estrela! Favor, Divino Amor, que me atropella tu mayor enemigo. . Bello aseo, melindroso donaire; del trofeo la señal victoriosa será, Astucia, gravar en esta hermosa esclava, clavo, y ese. Vuélvame esa cárita, aunque le pese; primor no es mucho; la presteza alabo. Señora, el Hermitaño echó de clavo, en el trato, y concierto, un escudo de ley, y dejó muerto en esa conveniencia un corazón con muy mala conciencia. Dios injusto, si dueño de tu esclava soy, di que te costaba, mirando mi grandeza, partir conmigo el trono de tu Alteza? Mas supuesto, cruel, o vengativo me despeñaste, mi valor astivo fija el triunfal acero en la palestra, por señal del fiero coraje, con que has sido contra los Cielos de Luzvel vencido, Señora, tiene pena? atienda, que le aguarda una cadena, la cual pleitos ahorra, y una fresca mazmorta, aderezado cuarto, para que labre con primor esparto? camine su merced, no esté llorosa. Infelice tragedia! . Lastimosas siéntese, oye, en el suelo. A tanto desconsuelo, Cielos piadosos! romped esos candado frosos, que la justicia cierra. Acabemos ent a perra. ̱̱. Rendido me trae de amor esta mi engañada oveja, que el cuidado no le deja soslegar a un buen pastor. Solo en esto el diablo ha dado: ustase de primavera la Culpa, y la compañera rístase de colorado: porque el ingenio se venga de Filotea, en error, ela culpa cause amor, oy la confesión vergüenza. Tu malicia, que ha trazado! Señor, para entre los dos cumplo con la ley de Dios, pues restituyo lo hurtado, Yo le quité a Filotea el temor para pecar, y ya se le vuelvo a dar, para que libre no sea. Quítate de mi presencia. Vengo en ello más pensar puedes, que en el confesar cumplo bien con mi conciencia. Favorecer ofendí solo es de un Divino Amor: ha Filotea. . Ay dolor! hay corazón afligido! Ojos, llorad a porfía, si a mi sentir ayudáis; no lloréis, que si lloráis se alivia la pena mía. Por frágil es bien que pierdas, memoria, la confianza, pues una loca esperanza no canta con falsas cuerdas: quién me llama? estoy sin vida! Quién ofendido, y galante busca a su consorte amante, por estos montes perdida. Hombre, o sombra, que sé yo, no he mirado tal figura; dime, eres tú por ventura el Monje que me engañó? Por qué? Le quiero tan mal. Llora su infelice suerte. Que le tengo de dar mí con este fiero puñal. Fue poca perseverancia, la que se dejó vencer. No se puede conocer sin luz de Dios la ignorancia. Con auxilio suficiente, luz bastante, prometiste la victoria. . Ay de mí triste! todo aliento humano miente. Has visto mi tierna esposa? Yo estoy sin gracia perdida. Mas te quiero arrepentida, . alma, que vanagloriosa. El traidor es, no lo dudo; que señas tu esposa tiene? Es hermosa, y siempre viene guardada con un escudo. Cómo apuras mi paciere Monje disfrazado? Advierte. Mi brazo te ha de dar mus Perdiste luz, gracia, y cien Con un fingido cristal me engañas, cruel traídor Feneció todo favor con un pecado mortal. En parte muerte me has dale no me hieras más. . Fingid cuerpo fantástico, has sido, pues no te miro postrado. Estoy tan desesperada, con tal pena, que imagino, que aún al propio Amor Dia fuera, le despedazara. El primero será Amor que muera, por hacer bien pues el pecador es, quien le despedaza traidor. Cómo ultrajado mi hona como rompido el decreto infame esclava, de dar tus oídos alahueños a las lisonjeras voces de sacrílegos acentos? Y tu atrevido embozado, al desperdicio sangriento de mi furor miserable quieres ser despojo? el sello sagrado romper pretendes, consagrando a tu despecho tíctima infame; pues ya lo más noble estimas menos. Respondedme agradeced, que mi generoso pecho almite descargos, cuando de Dios mismo no los quiero. Yo turbada? Y yo turbado? aligero al vientre el peso, porque este embozado es purga para todos los infiernos. la Turbados los agresores, temblando Astucia, sospecho es complice, la venganza tomará el sangriento acero. Superior impulso impide hejecución: ay preceptos que opriman a Luzvel? . Sí. Me abrasan fieros incendios. Quién eres, dime, y que buscas embozado Sacramento, que al mirarte me conturbas? ̱. Son legitimos efectos de un sacramentado en culpa. Importa ahora el secreto de quier, soy, y mi venida es a librar con empeño de tu poder a esta esclava. ̱. Si se opusiera el inmenso, que dicen, si de esa esfera el Padre común, primero Planeta, arrojara rayos, cuantos átomos pequeños a la vista de su luz eramina el elemento sutil, fueran de un amago escaseados bostezos. Celo, corrige a este loco. A su castigo está el Celo. Bajen del Celeste globo, de ese cristalino Imperio, para librarte de mí, los escuadrones, que fueron opuestos, cuando arrogante quise conquistar el Cielo. Más bajo; el Alto, atrevido, yo solo, torpe blasfemo, pondré en prisión, valeroso, ese fantástico esfuerzo. Mide el acero, cobarde. . Grande valor, brazo fiero! Si al escapar llaman victoria los cuerdos; yo en esta guerra campal alcanzo victoria huyendo, . Date a prisión. Me venciste, torpe prosigue el afecto; mañoso, mas que valiente, atrevido, mas que diestro. Tarde confiesa ventajas, el que por vano, y protervo, a la desventura paga audaz tributos eternos. Despeña por esa gruta a ese infelice. . A tu centro te arroja segunda vez, Lucifer, de Dios el Celo. Ocultadme, senos tristes; tragadme, oscuros infiernos. Ya, esclava eres mía. Dime o prodig que temo, hombr cuando circunstancias miro, si eres deidad, o a lo menos Paraninfo en forma humana? qué quieres de mí? no acierto a explicar con tristes voces, mi justo agradecimiento. Agradecer en lo justo, es deuda; mas si otro empleo ocupa tu corazón lo heroico de un noble pecho, mas se ofende, que acaticia, igualarle a otro sujeto. El que obliga con finezas, (dado tuviera otro dueño) por la presente justicia, es el amante más cierto. El querer sin interese, es más nativo, y más tierno. Es verdad, mas no es durable, porque el que obliga, echa un censo perpetuo para el cariño; y aunque comienza imperfecto, como nuestro afecto humano se mueve ligero al premio, cuando preceden finezas, ama, y goza todo a un tiempo. Y si a tu primero amant, esclava, con juramento empeñaste la palabra? Tenga paciencia el primero, porque a una ley natural, los contratos fenecieron. Galán en bozado, tuya soy ya, de impulso secreto es flechado el corazón; profético Amor, ha hecho elección: dame tus brazos. Aguarda, aguarde, primero es mirar en mi retrato, como tus culpas me han peuesto on Válgame el cielo qué miro dale, corazón, aliento para que informe, en tal caso la vida a mi vida; Cielos piadosos, mares profundos, así como tanto estruendo de arenas, luces, cristales, al natural movimiento los ejes celestes crujen, los espumosos bostezos cerúleos, bramando suben a competir con el viento: así mis rristes suspiros, encontrados elementos, unos mueven la esperanza, otros el rigor sangriento. Ah ignorancia! a ciego erra a vil culpa! si bien vuelvo a decir, o feliz culpa! así, dulcísimo dueño, mis delitos te han tratado? Y tú, paciente Cordero, amante, galán, ansioso a costa de tu desvelo, en tal de darme la muerte, me sacas del cautiverio: Oh quién pudiera entregarte en sacrificio cruento el corazón! baste Esposo ofendido, que no puedo, alentadme la esperanza: retratos míos, que veo? todo contra un delincuente, todo sirve de tropiezo a un pecador: la piedad contra mí, el fatal acero en lo rubicundo muestra, causando horrores, y miedos. Misericordia Divina, to estabas de verde? es cierto; pues como ahora me anuncias con color sanguinolento, (cuando al dolor entregada) mi destrozo, o mi despeño? Como a la culpa le das tu apacible traje, creo, si no me engaña la idea, es justo castigo, puesto la culpa anima a la culpa, y pone vergüenza, o ceño a la confesión, dejando dudoso arrepentimiento. Valedme, Señor, valedme, que el mísero navichuelo se va a pique, intercadente el aliento sin aliento. Rompe de esas efigies el carteloso enredo, fitando con fiancas en desnudos afectos. En desprecio del que os puso pronta al Divino precepto, es desharé entre mis manos, y vuestros viles fragmentos serán del Divino Amor, hoy soberano tropeo. Señora, vienes cansada? Antes, mi Joseph, me alienta tumplir del Omnipotente tu voluntad, y obediencia. Des devotos caminantes vienen, en esta maleza ocultar me quiero, ya las criaturas me molestan. Apacibles son los montes, Y la soledad recrea al alma, cuando en si sola de solo Dios se alimenta. Las hierbas como fiorecen, las aves como gorjean, y en alternativos tiples, en su idioma bachilleras, cantan motetes al Alba, cual, y cual con más destreza. Oh qué negadas al ansia! pues solo a la providencia Divina pagan tributo con sus vocecillas tiernas, Sola el alma racional, ingrata, altiva, proterba, a la escuela del error, y de su albedrío escuela, su capacidad cautiva, llorando en tristes endechas. La dicha perdida, la fortuna adversa. Trocó ignorante, engañada, el candor de su belleza, reduciendo a torpe esclava, la majestad de Princesa. Perdiendo Coronas, y cobrando afrentas. Desconoció el alma frágil el objeto que desea, sintiendo naturalmente, mas el dolor, que la ofensa. Arrojando luces, amando tinieblas. Hermosa Deidad, a quien el discurso en competencias rendir quiere adoraciones; cuando ribia la defensa de la razón se univoca, y confusamente media al dar culto, contemplando distintas naturalezas. Yo soy la oveja perdida, yo soy el alma proterva, yo soy la ingrata alevosa; tú, según mi luz, penetra el instrumento, por donde todas las dichas se aciertan. Favoréceme, Señora, no se pierda, no se pierda esta oveja sola, cuando por cobrar una ovejuela el Divino Amor, Pastor piadoso, deja noventa. Llega a mis brazos, amiga, perseguida, Filotea, templa el llanto, larga vida es dilatada pelea. De la palestra del alma, esta campaña desierta, es metafora, te importa pelear, no desfallezca tu valor, mira que al fin del vencimiento se premia. Belén te aguarda dichosa, allí verás la palestra de Amor, y como venció, dando con el Verbo en tierra. Filotea, en mí tendrás favor contra los que celan fieros tu mayor ruina, piratas de tus riquezas. Sola, y mujer me dejáis entregada a la aspereza de esta fragosa montaña: si los ministros me cercan de la justiciad vosotros seréis mi Iglesia, hasta que se hagan las paces entre Amor, y Filotea,

JORNADA TERCERA

Mientras que bulle el gan y maman llos corderillos, podemos dar un repaso a lla sarten. Bien has dicho. Zagal, toma el cucharon, y come gazpacho. . Amigo es mi vientre Ángelical. Y qué es Anglical? Lo mismo es, que un nuncio de Pastor como un soberano aviso. De habernuncio, Dios mos llo es algún llobo castizo? Y tu habernuncio, qué busca Amigos, vengo a deciros, que anoche, por los planetas colocados en los signos, según su influencia, viene sobre esta región, vecino, un cometa, a cuyos rayos los necios, por peregrino asombro tendrán, siguiendo su voz; pero mi cariño os avisa, que él intenta daros palo en el ocico. Qué plantenas, o que sastres Qué dimuños de porciños perreñas a los Pastores? Mosotros, amigo mío, no hay más que las migas llanas. Y agua lluvia del barquino. La simple constancia es firme, no puedo en un pelo asirlos. M. Andar por camiño llano. ̱. Si, porque especulativo, la experiencia, dice se hallan innumerables peligros. Vigilantes Pastores, el Verbo Divino en humano traje, en Belén ha nacido. Dos humildes brutos le sirven de abrigo, siendo un pobre pesebre su tálamo rico. Caminad, Pastores, a ver el prodigio, que un amante pecho no idólatra alivios. Pascual, todos llos gazpachos se me han hecho mantequillos de allegría. Antón, párdicas que de pracer doy mil blincos: ao dimuño de zagal, este es? Avernuncio. . Digo que es el cometa cieado. Qué corneta, ni que aliño? tu pareces embustero. Pues no era un llindo Ángelico? Era ilusión. . Invención? yo ya no puedo sofrirle ell argomento, y el palo ha de hacer los sellogismos: dalle Pascual. . Antón, dalle en medio de llos cuadrillos. Mala consecuencia es esta, yo me doy por concluido. No argomentes con Pastores. Dimuño, allá con sopidos. Muera. . Viva. Es una ingrata. Por eso fue arrepentida. No merece tener vida. La contrición la hace gr ata De Dios soy el Celo. . Y soy el Ángel de su guarda. Sabes al bien acobarda? Sabes que se arrepintió? Este acero he de fijar, porque a la justicia atienda. Yo la paz para que entienda que Dios gusta perdonar. No es muy justo que se asombre, Ángel, de haberle ofendido? Celo, pues de qué ha servido el haberse hecho Dios hombre? Aquí verás el castigo, a no ser agradecida. Por este hallarás la vida, y a un Dios Hombre por amigo, y. Aprended, flores de mí, lo que va de ayer a hoy, que hoy aún la sombra no soy, de lo que algún día fui. Mas ya, flores, me consuelo que os parecéis a mí, al amanecer luz fui, al anochecer soy hielo. A compasión me movió vuestra lozanía hermosa, no me admiro, que al fin rosa, y en breve se marchitó. Mirad, que buscando voy mi Esposo, quiero saber; mas no, que la flor de ayer no lo puede decir hoy. Si sois flores, como horrores me causa vuestra alegría, pues vengo a hallar este día el áspid entre las flores. Misericordia, y justicia hallo en vuestra soledad, a mi bien obrar piedad, y rigor a mi malicia. Cuando de mi deseadas, sois flores, vengo a tener un arco para vencer, y para morir espadas. La victoria será incierta; esclava resuélvete, o has de acudir a mi fe, o has de quedar aquí muerta. Fiero dragón, si el vencerte consiste en solo morir, acaba, acaba de herir mi pecho, dame la muerte. Que viene a ser menos mal en un alma arrepentida, por dar mil veces la vida, que hacer pecado mortal. Tu contrición me ha quitado el Imperio; hado cruel! pues va corrido Luzvel de una mujer ultrajada. El Iris, que a paz pro es superfiuo para ti. Válgame Dios! cómo así? Porque a ti un cordel teto Que mujer de buena ley, siendo de su Rey querida, hubiera tan atrevida, que hiciera traición a un Rey más rompiste los contratos que hiciste con juramento. Mas que le diste tormento en romperle los retratos: mas que no hiciera un buey me contra favores de un Rey, pues despreciando su ley, arrojaste el Santo escudo. Mas esta acción es muy fuero que arriesgada a todo mal, con un sangriento puñal procuraste darle muerte. Hasta cuando, Dueño mío templa, Señor mío, templa tu enojo, mira que apuras la miserable flaqueza, y ya no puede con tanto. Templa, Filotea, templa tu aflicción; Amor, socorre la acrisolada flaqueza humana; que solo a un fiel corazón doy mi asistencia. Aquí la segunda parte de los Pastores se acerca. Señor, como a este villano no le cónsume la tierra, no le atormentan las llamas, no le deshacen las peñas; para cuando es la justicia? ̱. Para el día de la cuenta final, porque allí es forzoso el ajuste de las cuentas: mas que aquí también me miden las costillas. . Celo, en pena de su delito, a ese tronco le atarás. A la cadena, perro esclavo, va- No hay plazo que no se llega, (mos. y deuda que no se cumple; así até yo a Filotea: con tiento señor corchete, mire que se están muy frescas las heridas de los palos. Crueldad es en ti clemencia. Afligida esposa mía, ya llegó la primavera, ya pasó el invierno triste; mas el que en lágrimas siembra, coge en festejos alegres: sobre toda cumbre excelsa pasan mis misericordias. Geremías se lamenta, que sobran las medicinas, y pocos heridos llegan a curarse; si esto escuchas, cómo, cómo desesperas? Ya sé que me has ofendido, advierte que a mi nobleza es delicto más indigno, es culpa más torpe, y fea desesperar del remedio, que llegar a cometerla. Señor, no sé que te diga, porque me embarga la lengua el tropel de beneficios, mis pensamientos penetras, Aquí me tienes postrada, no huyo el golpe a la fiera mano de un cruel verdugo, ni a la voraz llama ambrienta; solo porque tu justicia quede, Señor, satisfecha. Saca el vengativo acero, escóndese el arco, muera una ingrata infiel, porque tu atributo resplandezca. Te acuerdas oír cantar? mira, mira Filotea, que hasta un riscó se trastorna. Ay Celo, que me atormentas, ya tengo experiencia, ya conozco, ignorante hyerra el que atiende a los fervores. Ven querida Filetea, verás el término, adonde han llegado mis finezas. Contigo voy confiada, si conmigo voy incierta. . Astucia ya se embotaron de la justicia severa los filos; ahora puedes ver de espacio las estrellas. . Desdichado Astucia, como te han cogido las vueltas a palos, llorando ayunque de garrotes tu tragedia: que has de hacer Astucia? que a cocar de mona apela mi industria, por si algún pobre carga con la buena pesca. e eli Alba, Antón, Alba. Paseval, y Ya Belén está cerca; que solida mañana. Han florido las hierbas con la pulida escarcha. Nanguna noche ha hecho, Antón, más frío. . Abrasa, parecen tamboriles llas pieles de la abarca. Es mona aquel dimuño? Parece mona atada, Pascual. . Pues voto al Sol. Par Dios que coca marta. Mal año, que dar quiere milenta dentaradas. No coques mona, o mono que has de ir a dar llas Pascua a Belén a Dios Niño. Soltar se quiere. . Maula, Si aquestos me conocen me molerán la sarta: desdichado Astucia, que a manos villanas has venido a parar. Castigo de tu infamia; dará el Niño de risa soventa carcajadas. Vallente suerte hallamos, Vamos. Fiera desgracia. Hermosa F todo tiene su fin, Amor desea mostrarte su cariño con finezas de Niño; que ternura! admiración engendra la pintura. Llora el Niño temblando, y las perlas que arroja sollozando, bebérselas pretende, sin duda el fuego enciende; que fineza! para que inflame al alma su flaqueza. Suspira cariñoso, porque no puede el pecho de f detener inflamado el impulso robado; que ardor fino! indicios del Amor más peregrino Humilla su grandeza a la mayor pobreza, con pobrez amamente estre subiendo entronizada; qué victoria! a la mayor bajeza en suma gloria. Por esta humilde puerta, Filotea, has de entrar, si quieres cierta la perfección unida justamente a la vida; qué trofeo! de este Niño que pinto a tu deseo. Y ese Niño gigante, corona de mi Amor, Divino Amante, dechado peregrino, si es forzoso camino; qué luz pura! miren mis ojos su Divina Hechura. Cuánto el mérito alcanza! no demos dilación a tu esperanza; mi asistencia invisible le hace al Amor visible. Qué tormento! Así verás de Amor el sentimiento. Este Amor, Cuerpo de Cristo, más parece Sacramente, en un pequéñito cuerpo. Sacramentado Amor mío; mas ay de mí, que me auego en un piélago de luces! ya en estático embeleso las Divinas locuciones se remiten al silencio. Este pequeñito Niño, Florea, es el excelso Gigante, a cuyo valor tembló el mundo, temió e Y ahora le ves tan pobre, tan humilde, tan sujeto, que ha menester de los brutos para su abrigo el aliento. Esta escuela, Filotea, atienda bien con desvelo tu espíritu, es la que Amor te enseñó en breves conceptos, La humildad en sumo grado te muestra pues del paterno seno, Rey suyo, baja a tomar humano velo. La pobreza (aquí Señor compasiva me enternezco) tan en sumo grado, que entre parientes, y deuidos un corto hospicio le niegan, llimitado sustento, no lo busca Joseph, no hay recurso a otro remedio. Si vuestra Madre piadosa llora, como puede un pecho menos capaz, resistir tanto golpe de tormentos? No siento, Señor, que yo sienta lo mucho que siento, si el sentir, sintiendo más minora mi sentimiento. No entiendo, Señor, que entienda mi entender, a lo que entiendo, porque todo lo entendido es pequeño entendimiento. Voy a remediar mi Amor, y remediar no remedio; porque los remedios hallan mal remedio en los remedios. Niño Dios, y Dios llorando, deja pasión tus afectos, entregando el corazón en fino agradecimiento, que ni podéis pedir más, ni yo, Señor, daros menos. Este es el portal, Antón. Par diobre, que es el portal; yo esto tonto mi Pascual. Yo estoy eleto, o simplón. Tente, que en un desaliño de pajas, y de animales se mijó en pobres pañales, que está sospirando el Niño. Niño entre pajas llorando, N no entre pajas riyendo; Parece que me estás vien Pienso que me estás miran Allas pajas, Niño bajas, a pagar. Señor, por mí. Pues no se dirá por ti, el mal pagador en pajas. Chiquitos paños, amores, cobijan tu desnudez. Amor te dejó esta vez solo con paños menores. No sey si atrevido te hablo no hay fineza que me cuadre. Bueno, y llo envía su Padre a dormir en un establo. Dos cordéritos perdona, te traemos de guen grado. Y por habérmosla hallado te traemos esta mona. Ea, Antón, acercala. Adiós te has de resistir? diabro. . Pues si da en groñio no pienses que llegará. Pastores, hijos, es justo que la fiesta celebréis. Señora, y Señor, veréis como al Nino lle doy gusto. Dama la de las guirnaldas, quiere ayudarnos a un juego? Da la traza, Pastor, luego, que yo haré lo que me manda Llos personajes están juntos, pus que semos tres. Di Paster, qué juego es? Mi señor, el del batán. Qué me hace servir a mí? Yo, y Pascual, sin embarazos, habemos de hacer llos mazos, aquí tú lla rueda; pasa ni con entendimiento ha de andar en la tahona: míreme bien, huye mona, que es día del Nacimiento. la doncella han que se ensancha, y pienso que no me engaño) servirá de humano paño, al cual le cayó una mancha. as herido el corazón, til paño manchado he sido. Aquí quedará ensortido anque llo trabaje Antón. Oh mal haya la importuna simpleza de este atrevido, pues para ser me ha traído si rueda de la fortuna! Tape so merced llos ojos con esta venda de esparto. Podrán ver lla mona a cuarto. Castigo de mis antojos. ̱ Acorbe el cuerpo un poquito, y en pescusándole yo, quien fue el postrero que dio, hacertare, acabósito. Astucia, tu mal se encona, pues de cuanto has enredado, selamente te ha quedado, el estar hecho una mona. Suelta la presa al barán, abre el ojo al desengaño de aquella mancha de Adán, tin tan, tin ta , señora Deña Sancha, si quies librarte del mal, quién te ha dado? Quién? Pascual. No quiere salir lla mancha. Después que Amor fue galán, se introdujo a batanero, porque le ha rompido el fuero esta vizniera de Adán, tin tan, tin tan. Haz buen ante de razón; quién te ha dado, Pilorea? Ruego a Dios que por bien sea, digo que me ha dado Antón. Yo he llegado a pergeñar, mi mano puesta en lla frente, que aunque estás tan penitente, tienes mucho que limpiar. Philotea es muy prudente, con mansedumbre se porta. Sabe Joseph cuanto importa para gozar, ser paciente. Si la túnica manché de la inocencia, Señor, saque la mancha tu Amor, bien haces, castigame. Limpia con rigor severo, mi desmedida locura, y quedaré con blancura, siendo Amor el batanero. Suelta la presa al batán, pronto llega el desengaño, y quedará limpio el paño del desacierto de Adán, tin tan, tin tan Antes de limpiar se ensucia, sino acierta quien le ha dado; quién te dio? Amor me ha ilustrado sin duda me ha dado Astucia. Cuándo saldré de este remo? no acertaste la primera. Si entonces te conociera, no llegara a tal extremo. Pente, ponte en el batán, an que entiendo que tu mancha viene a ser tan llarga, y ancha, que no te lla sacarán. Limpiarse no ha de poder, an que no dio en lla de Adán. Cantaréosle el tin tan, pues dio él lla de Locifer. Suelta la presa al batán para moler al engaño, pues tiene una mancha el paño, que no se la quitarán, tin tan, tintan. Oh mal incurable eterno! dejadme que voy corrido. . Del Niño recién nacido. lleva la nueva al Infierno. Pastores, nueva invención. Hijos, misteriosa idea, enseñar a Filotea como se llega a la unión. Oh especulativo error, poco humilde, mucho altivo, que solo especulativo no hace perfecto al Amor, Manchas ocultas están en desconncida breda, yo las sacaré con greda, Señor, en este batán. No tiene mal que teme? quien bien sabe pelear. Más perfecto sabe amar quien se llega a conocer. Ven al tálamo, que Amos en la unión te ha prometido pues acrisola el sentido, el golpear del rigor. Quién no espera, quien no quien no ama, quien no ado quien no gime, quien no llo quien tan descuidado vive quien sin dolor apercibe los agravios de su Rey, verá por justicia, y ley su perdición cara a cara, pues negaron su Amor, para decir miscrete meí. Tú sola fuiste, Señora, de Filotea el amparo, y por ti es ejemplo raro para aquel que tibio llora; tú sola fuiste el Aurora del Sol, Niño de Judea, y es justo excusado sea (pues te le dieron de gratis decir, Señora, in peccatís, concepitme, Mater mea. Sola yo puedo llorar con más verdad, dulce Ame que mi culpa fue mayor cuanto se puede pensar. Y pues gustas perdonar mis culpas, bien es que seas hoy mis ojos los que vean tal dicha para vivir: y porque pueda decir, dele in iniquitatem mean victoria, victoria humanos, hicalla, batalla cielos, mirad que ha robado Amor de Amor un Divino Verbo. Ao, Pascual. s Antón, qué hay? Nada entre dos platos puesto que lla Señora, y el Na con Filotea se fueron. Yo, Antón, me quedo pasmado, Yo, Pascual, me quedo eleto, De mirar el fin dichoso. De ver el prodipio nuevo, Dando Amor, y Filotea. Su fin con su Nacimiento,