Texto digital

Texto digital de Los albores de la rosa

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Desconocido
Atribución estilometría
Sin resultados estilométricos disponibles
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de un impreso.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los albores de la rosa. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/albores-de-la-rosa-los.

Logo BICUVE

LOS ALBORES DE LA ROSA

JORNADA PRIMERA

Luego que sucedió la desgracia fue buscado Unid. y llamado a pregones: indignado el Vittey a prometido mil pesos al que le die- te vivo a Uind. y quinientos si muerto, Do- ña lusta se reuro al Convento de Santa Cla- ra; el Señor Don Juan su Padre de Umo mu- río, y se dice que de la pesadumbre. Dios le tenga en el celo, y guarde a Unid, y le de gracia, para guárdarse. Diego. Válgame Dios: qué desgracia! Qué asombro de los sentidos! que mortisero veneno viene en esta carta cícrito! M Padre murio? y depena? Oh pesar de mis delictos, que fueren injusio acero del pecho de más caiños. Oh bárbaro! Oh desdichado Leoncio! Oh inadvertido joven, adonde hallaran tus desórdenes castigo! lusta (laocanón de todo) presa en el Sacro retiro de un Convento, que al fin es, con nombre de Iglesia, grillos. El Virrey tan indignado? Pues si maté a mi enemigo en la campaña, y el fue quién me saco al desafío? que delito fue llegar mi punta a su pecho altivo, cuando estaba yo primero de su sin razón herido? No: aquí hay superior causa: aquí hay más grave principio, donde contra mí los cielos se declaran ofendidos. Ea: vengan rayos sangrientos, los Planetas, y los signos envien sus infortunas de aspecto cuadrado, o trino, que aquí estoy, no temo nada, pues ya todo lo he perdido; ya el resto de la paciencia me nego su vitimo alivio. Destenado, solo, pobre, sin Padre, Patria, ni amigos, sin Justa, para mi injusta, pues me expuso a estos peligros. Válgame el valor. Fac. Gran lance: desde que mi precipicio para mayores arrojos fue de mi estudio principio: desde que poner mi silla quise al lado de Dios mismo, y el monte del testamento hacer trono en mis delirios, confieso que a habido empeños arduos, honrrosos, altivos, pero ninguno se iguala al que aquí presente miro, donde nunca mi valor mus provocado le ha visto. Leoncio: Leoncio: Quin me llama? Un fiel amigo, que profeso el ser lo siempre, y tus bienes solicito. Saber espero admirado, quien eres, y a que has venido? F. Decute quien soy ahora será un asunpto prolijo. Baste saver que nací noble, que salí muy niño de mi Patria, y que rodando, este nuevo mundo ha sido años a mi habitación. Vivo en Lima, donde áspiro a subir más por las letras, y aunque no soy conocido, porque meimporta, he estudiado alguna cosa, y seguido con notable inclinación tus pasos, y tus designios. Don Fatundo de la Torre mellamo (porque quien hizo, . sino solo mi facundia, en la de Babel rejido de división, y soberbia el confuso labeurto?) Ayer, pues, que ertre los nobles que en Palacio concurrimos, la muerte que diste a Octavio se daba por hecho digno de tubrazo, y por honrrosa acción de un valor invicto, a un nuevo, y tumulvosso concurió degente, fuimos con intento desaber la causa, y al punto mismo, a la voz de un pregonero se oyo la de tus delictos, dándote por alcvoso, y ofreciendo de camino grande sunma al que te dier con su industria muerto, o vivo. Lastimó el caso a los más, y en mi el dolor fue tan fino que pudo darme el semblante de complice mil indicios. Fuy a tu casa, y halle en ella nuevo, y bullicioso ruido de gente, muy ocupada en cos en peros dssi elos, Leon, Grande golpe. Fac. Acompañado Ya he sabido Pues tienes ya aviso Descolgando la lusticia paños, sedas, cuadros, visos, contadores, y sacando cuanto era tú la casa rico; esto que em largo le llama, y es su embargo del fisco. Por otra parte asistían al señor Don Juan, que el hilo rital le daba a la parca en últimos paralismos: donde, al fin, nindio la vida: fatel noche, honor preciso, de un sol en que tantas luces se eclipsaron a un deli quio. de ctro no menor, que al mismo tiempo falto Doña Justa de su casa. que a un Convento, temerosa, se fue? por aza; vamos al caso. Yo Leoncio soy tu amigo, aunque en aquestos paises forastero, como he dicho: no tengo casa, no ofrezco alguna quinta, o retiro propio, en que seguro puedas Puir el rostro al peligro: lo que te puedo ofrecer son dineros, que aunque vivo tan temoto de mi patria, mi crédito es conocido, y mi Padres me socorren mas de lo que necesito; Escóndete en esos montes, cuyo delicioso sirio es muro de desgraciados, como de ausentes castillo. Con ello; podrás guardarte, que de valor prevenido León. A tanto Fa. Pues mira Si eso es no más, lo prometo Y yo confío El cielo, amugo, te guade y de plata, en breve tiempo los gabarás por amigos. Estos son quimentos pesos por ahora, mientras visto las aras de la amilad de trofeos más crecido; Ánimo, no le Leoncio, que yo de Livia al camno me lreibo en ese Pegaso de Borcas, y Tetis hijo, desde donde haré tus partes, y te daré los avisos, buscándote muchas veces en la ticira, donde he sido, por muchos meses, y a un años. de esas sus selvas vecino. No dudes; servir te deja de mí en aquestos peligros, que saure sacarte de ellos con honrra, consuelo, alivio. Y en pago de mi deseo, sola una cosa te pido, concederasmesa? número debeneficios como ha de poder negarse quien tantas peces cauttivs se halla a tus pies? fácil es: y no tan mío, como tuyo el bien que intentos no te resuelvas activo a emprender cosa que importe sin con sultarla conmigo, que yo acudire frecuente al consejo, y al aviso. desde luego. de ti me harás este gusto, y el cielo te guarde, amigo. Dar de la ajena desgracia Maleta amigo. Ma. Sane Dios que me ha pesado, No me digas más, Mal, Pues que! ya lo saves? Sí para ejemplo nunca visto de pechos que liberales hacen su nombre divino. un pésame reverendo es el punto más horrendo que tiene la Aristocracia. Que por ajenos enfados ayan de llorar mis ojos cuando tan libres de enojos Y no estas más triste que eso? no lloran por sus pecados! Y que sobre hacer la buz aunque sea por Agosto dizque he de enfardar mi rostro enbayetas y capuz! Quién pudo este bando echar tan cruel, tan lamentable sino es algún miserable, que tiene don de llorar? Leon. Estos golpes de fortuna Pero pues ello ha de ser, y allí Leoncio me espera, válgame aquí la mollera llorona de una mujer. Leoncios he; he, he, o qué leyes de criado! ylo que yo lo he sentido. Murio. no hagas de tú se más trucha. que al fin como mala nueva el viento se dejo atras. que muño mi Padre se, que mi lusta es monja, y que me busca el Virrey a mí. Qué buena filosofía! No es Pues qué vendrá a ser? Necesidad. Ma. Es verdad, No tan grande, que pormodo Qué? doblones? No se más, piden sin dida ninguna valor, entereza, y peso. Pues si colérico el hado acomete, siempre es bueno que un pecho quieto, y sereno le reciba reportado. Fuera de que al corazón, si un grave dolor le oprime, todo lo que menos gime es de más reputacón: porque sufrido en efecto dentro del alma el rigor, no degenere el valor en la falta de secreto. Y siendo entre penas tales los asuntos tan subidos, no es razón a los sentidos hacer con el alma iguales. que pieso estas consolado! Miren si huuiera llorado yo deberás: a fe mía, que me alegro de saver que eres san prudente. puudenca aquesta que res en mí! y a mi entender, si no hierro, es ya en aqueste destierro grande tunecesidad. raro aquí hay: Aténgome a esas razones que son el sanalo todo. Mas de dónde? de que por medios extraños San Blas: León. Cobarde: Estas son prudencias Leon. Lleverte por fuerza intento. Déjame hacer testamento, A de ser: no hay que impedilo. Ma. Pues si porfuerza ha de ser, Adónde Asér Ol. Esto a de ser, Rosa mía, hemos de huir los daños en ese monte. esa es otra, y no muy buena. Y en ese monte, empedrado de ladrones, o encantado, que es otra sierra morena? que tengo mil dependencias. Vivir quieres esos cerros llenos de tigres, y garos, que solo habran mulatos porque están dados aperros? vámonos. cartujos de peribilo ya eres grande, el tiempo core, y no será bien que borre tu tema nuestra alegría. No ves de tu Padre el ceñor? No le miras pobre y triste? Y que en ti solo consiste su bien, y su desempeño? A este singular empleo con especie de vitrud yo le llamo ingratitud que es el pecado más feo. Dios es quien dio a la mujer de su mano la hermosura, luego si aharla procura ingrata a Dios vendíá a ser? M. Todo está aquí acomodado. Este no es ningún pecado, No quiera mi Dios, pres eres Mira aqueste apretado? Propio nombre: Estos lazos. Rosa Considero, Holiv. De suerte, que vive errado No vive, Madre, bien creo No te corres de decirlo? Eso es fácil Mabre mía. Oliv. Reina es fácil de qué modo? Y aún toca en irreverencia: que es reformar en rigor obra que pinto el Autor con su pincel y su ciencia. Y así, no repliques nada, aquesto ha de ser, mi Rosa, yo quiero hija virtuosa, no ingrata, y desaliñada: llega acá aquesa bandeja. y así componerte deja. mi Madre, que en lo que es justo intente el darte disgusto, haz de mí lo que quisieres. que bien te esta? bien aprieta: no te asombre, que aprieta con gran rigor. que son tristes em barazos: pues dar puede entre estos lazos, quien se los pone, primero. quién se trata con aleo? que es lícito su cuidado: pero yo soy perezosa. Ponte ahora este behuquillo. Qué linda estas, y qué hermosa! Esta guirnalda a descr corona de tu hermosura. Dios te de tanta ventura, que Reina te llegue a ver. o. Dios lo puede hacer todo En todos los tribunales no es por justisima ley Reina la esposa del Rey, aunque sean muy desiguales? Pues yo con mejores leyes, aunque mi bajeza miro, hoy a ser esposa áspiro Dliv. Qué sanes tu ahora de eso? con su gran saviduria. de Dios, que es Rey de los Reyes. Deja esas bachillerias, que cuando entres en más días lo miraras con más peso Ahora, aunque lo padezcas mortificando tu gusto, por el precepto más justo manda Dios que me obedezcas. Porque queter dispones tu desde ahora tu estado, de verte libre cuidado, propiamente, viene a ser. A tus Padres cometida hoy está tu discreción, que tienes poca razen para sentenciar tu vida: que me obedezcas es antes, y así tómalo de verás, lazos, sortijas, pulseras, gargantillas, perlas, guantes as de usar continurmente, Mar. Extraña eres muchas veces, o. Mira Maríasa, sin ellas Ma. Mírate en aqueste espejo. Temo que disgusto sea Mar. Dios te guarde y te defienda, y en esto no a de aber salta, que esa es la virtud más alta, ser a tu Madre obedierte: hoy tienes Padres, y hermanos pobres, y si Dios lo quiere, y un buen marido te diere, no le atemos no las manos. Va. no se a qué mujer te igualas? di: que te han hecho las galas que tanto las aborreces? Dios a la mujer crío, pero luego que peco tomo ocasión de traellas. El vestido le disculpa, que es velo al fin del pecado, más será, si es muy preciado, hacer gala de la culpa. de otro que mejor me asea con el amor, y el consejo. Es Cristo mi Esplofiel, y pues esoy tan de gala retírate a aquella sala, que quiero mrarme en él. y llegue su Elposa a hacerte, en quien espero he de verte una milagrosa prenda. Divino sol, que entre elcuadas luces de sanso, poderoso, de inesable con verdad, con amor te deferminas, que tus obrás reduces solo a tu voluntad siempre admirable, y todo a tedo ordenas, y encan inas! Por sendas peregrinas llevas? esta obciuela lastimada de dos sivos a un tiempo vozcada. Aquí mi Madre a que me vistá acude, tú me mandas, mi Dios, que me desnude: ella adorna mi cuerpo, y mi cabeza: tu despieciar me mandas la riqueza: y cuando tú de espinas, y rigores, ella me manda coronar de flores. Neutralidad notable! Oh golfo innanegable! Que es aquesto mi Dios que me dispones, tengo en un pecho yo dos corazones? Del mundo, de sue gustos, y cuidados, que aborrezco con todos mis sentidos, me veo combatir (ay de mí triste) viniendo autorizados, cuardo a mis Padres en mi amor unidos de obedecerlos una ley me diste. En que señor consiste tan grande consusión? tan grave calma? No me olvides esposo de mi alma: aunque nunca mudar tu gusto intento, solamente te pido rendimiento: y si es tu voluntad, hágase en todo que a cuanto dispusieres me acomodo. Venga la oscuridad, la noche oprima, retírese la luz, el pecho gima. Y (pase mi ignorancia por extremo) que como no te ofenda, no te temo. Venturosa navecilla que a Dios entriegas tu aliento, de esperanza, y de cuidados,) poca tierra, y mucho Cielo. Por aquesos golfos sola te parece que vas lejos, pero nunca más segura, ni más metida en el puerto. Las velas que te gobiernan de amor, y de entendimiento como quieras bien unirlas, mar bonanza, lindos vientos. Rosa, a quien Dios a escogido para prueba de su amor, a ti me envía el Señor, que tus suspiros ha oído Dale gracias, que has hallado en su Divina presencia una oculta Providencia de su empeño, y de suagrado, Quien para comunicarse por fineza mas divina, hoy contigo determina, casta Rosa, desposarse. Yo soy Ángel de tu guarda Ro. Cierta de mi cortedad, nombrado para asistirte. Esto me mandadecirte: qué respondes? porque aguarda. que a mi Dios decir podré? su esclava soy, hágase en todo su voluntad. Canta la Mu. A la vista esta tu dicha, deja ya el penoso miedo, que por esos riesgos mismos viene a coronarte el premio. Llamado de mi amor, querida Rosa, í - antes que de tus voces, y tu llanto, he bajado a la tierra a tu presencia, por darte como a Esposa fe, y palabra, que mía te haga, en cuanto vive en luz immortal mi Omnipotencia: cese la diferencia de tus discursos varios, al parecer, y a tu sentir contrarios: obedece a tus Padres, que es muy justo, que esa es mi voluntad, ese es mi gusto: sin temor de otro fin a que te llamen, que yo pondré en sus leyes mi dictamen. Y ahora sube al tálamo dichoso, a donde como Rey, y como Esposo, S. Yo, Rosa, a quien mi hijo a lebantado con las mejores galas de mi Imperio te llamo a otro hemisferio. Entre los dos aqueste anillo sea de nuestro casto amor noble presea. A ser viene mi Madie tu Madrina: y para tu Maestra, Caalina: y del cielo tan bien las luces todas he mandado bajer a nuestras bodas. al trono más divino de sa agrado para ser de la gracia hermosa planta, el parabién te doy de dicha tanta. Y juntamente el ampararte intento, para que en un piadoso rendimiento, (pe Custodio, da a mi Rosa Aquesta Cruz que es fálamo, y es lecho En tal dicha mi Dios, que me dispones, mientras el tiempo de tu vida dura, te goces casta, te conserves pura, Yo he de ser(manda Dios) espejo, y muestra de tus acciones, como tu maestra, que por orden divino has de seguir mi singular camino. Este vestido, y hábito sagrado has de traer, esfuerza tu cuidado, con el cual vivirás mejor esfera por regla de Domingo la tercera. esas arma, en arras de mi Esposa. del Salomón pacífico, a tu pecho la arrima: y esta Palma será en tu castidad blasón del alma. solo falta (y te pido me perdones) que en servirte, y amarte tú me des el caudal con que pagarte: hiere, consuela, resucita, mata: 9p mitas, mi Dios, que te sea ingrata. Rosa de mi corazón, Qué es esto? qué boda es esta! ya es mi empeño ese cuidado. No a defaltarte mi agrado, que tus causas mías son. Que todo lo bueno es don solo de Dios, te concedo, mas modera en mí tu miedo, que en mi amor alegurada, no pudiendo tu hacer nada, yo veté en ti lo que puedo. Oh pesar de mi silencio! Que otra vez se viene abajo contra mi furor el cielo. Una florecilla triste que marchita al menor hielo, por el más sutil contacto aún no la conoce el viento. Quién apenas nacio ayer, débil, y flaco sujeto, y hoy quiere medir conmigo sus aceros cuerpo a cuerpo! Y Dios para confundirme por castigos más severos, de una tan humilde Rosa forma azotes, y instrumentos! Rosa de mi corazón le dice: y yo en los incendios que eternamente me abrasan soy la mira de su ceño! Cuando por naturaleza soy planta noble, que excedo a la humana todolo, que va de un isopo a un cedro! Cómo podrá reportarse en mi pena el sentimiento, mientras Dios que me lo dio no me quita el ser que tengo? Pues no he devencerme: aguarde esta Rosa, que por eso, si ella en sus dichas se goza, yo me gozo en miardimiento; ya esa empezada la tela de lazos, en cuyo empeño no ha de valerle a esta Rosa todo el rocio del Cielo. Veremos desafiados en la campaña del tiempo, como ella juega sus ojas, como yo mis almas juego. Salga Justa, que ha de ser Esto no a de ser por fuerza: de esta lid noble sujeto. que no es bien que un monasterio se llame prisión, quebrando de la libertad los fueros. Hay semejante rigor Los disgustos, y los pleitos que me ha costado el salir de aqueste Sancto Convento! Mas ya que en la calle estoy: dónde caminar pretendo? A mi casa? Es imposible: que me han de matar mis deudos. Leoncio anda desterrado, y aun sentido, a lo que pienso, porque de mi lealtad no vive muy satisfecho. Aquí me ayude el valor. Yo quero al hombre primero, que encontrare de buen arte, pedir que me ampare: puesto, Fa. No, no lebantad prmero, Una mujer noble soy, o. Y en que gustáis de que os sirva, ula. Que en vuestra casa; o adónde Que a propósito se ordena que aleguraros prometo Téngase allá, Fa. El cuiado de Leoncio que asegurada mi vida entre tanto hado adverso, hará después el discurso su oflicio mejor: y creo, que el hombre que allí descubro viene probio a mis deseos. Caballero: una mujer. Señora, y luego daréis desahogo a vuestro pecho. sin ventura por lo mismo, que en vuestro amparo pretende seguro de muchos riesgos. suponiendo que he de hacerlo? os parezca mejor puesto, me escondáis ahora, mientras acude piadoso el Cielo. con esta mujer mi intento! Perded el miedo, Señora, con toda aquella atención debida al decoro vuestro. Que aunque mi casa no os sea todo el igual apolento que merecéis, lo decente sabra suplir lo secreto: seguidme. hombre, o diablo: viene ciego? es este, y viene a buen tiempo. Soy un odioso, Y que haces aquí? Traia, Parece que enfermo estás? Es verdad: no ando muy bueno. Fa. Achaque! De qué? Mal. De curas, Fae. Bien segura va de aqueso, un ingrato, un trasto viejo, un hombre mal recibido, porque soy pobre, y enfermo, y a otro encontrón como este aborraramos de médicos para buscar mi remedio, entre estas Señoras monjas de este vecino Convento, estampas, coplas, cartillas, y algunos librillos nuevos con que en saliendo del choro tengan algún refrigerio. Y este parche, entiende usted, es acha que a lo que pienso. de médicos, debarberos, que han dado en que han de matarme a pagar de mi dinero, y me ha salido a la cara el escapar el pellejo. Ma, si he de decir verdad, como soy un poco feo, que digamos, con un parche espanto la mitad menos. Ma, si usted no va depriesa, quiere comprarme un discreto librillo, que ahora trajo la armada de Porto Belo, flamante, que se intitula remedio contra los celos? Dígoso por esa dama. mas si no es asunto largo, pagártelo bien prometo, si no; dices de palabra tan importante remedio. Fac. Qué dices? Qué es la rotal Este no es Maleta? A ver? Válgame Dios! Dónde está Leoncio? Queda Tan presto las supo? Mal. Son Cómo? Ma. Como son los lisonjeros, l. Siempre uste obraja bizaro. Pues mire: contra los celos más furiosos, más tiranos, de más iras, más sangrientos, aquellos a donde el guazan los pleguetes, y los ternos, y donde tal vez las varas entran en el parlamento; Dice aqueste grave autor, que es empírico remedio salirse al campo, y adrede sentarse en un hormguero. conclusión de peloteros, bastante a que se reporte el más celoslo estremeño. hay más ratos embeleco, Maleta! Justa! Cómo! Estamos buenos! Con su galán! Oigan, miren la monía, y el Beaterio! en el monte hecho un beneno, que como ve tus mudanzas ha echado por esos cerros. cosa que vuela los celos: son grulla; que mucho antes reconocen el mal tiempo: mira, los celos son. que antes de llamar despiertan a los Señores tosiendo: celos hay que gargajcan antes dos años, y medio, Que os andáis hay recclando Oiga el diablo! Posible es: Ma. Tenga uste: y quién se lo dijo? Fac. Descubre grandes secretos Voto asan: Fa. Tente, no jures. Ma. Qué es esto? No es bueno jurar sin causa, Cómo que no? Jurar tengo Aperro. Ya Juar vuelvo Fac. Salgamos de la ciudad, Sin mí voy de espanto, Yo no: Dónde, o cómo? En estos dedos. y por más que un hombre duerr le meten el sueño a pleito. de mí, cuando ya os penetro a los dos, y se quien sois, y cuales vuestros intentos? y porque no nos cansemos, aquí dos papeles traes, De este es Doña Justa dueño que esta presente, y estotro es para mí, cuando menos, que nos escribe Leoncio, por este fingido medio. la ciencia a Dios, a Cristo, y a aquesta Sanctísima Cruz. agradece que me importa sufrirte, por esta Cruz, que Merlín fue contigo un majadero. y los papeles leeremos, porque en asombros como estos, tengo aquí la mejor contra. Aparte;

JORNADA SEGUNDA

Viva niestro Capitán: Vivid, amigos, y el Cielo Muy pondetativo estás, me de en agradaros dicha. Estas voces, Justa hermosa, que en mil tar armonía a falta de otro instrumento da esta gente agradecida Mas: esta risa del campo, donde no tiene la envidia Jurisdicción, y por eso es otra tanta su risa: estos arroyos, que al monte con sus aguas cristalinas le van besando las plantas estas olorosas flores tan curiosas, tan unidas, su hermosa Belona viva. por deuda, o por cortesía: que univocamente a todas llama el prado marabillas: con su música estas aves, que en la más diestra capilla sin saber lo que se cantan es todo su canto zifras. Estas: pero que me causo, si cuanto goza la vista, bosques, selvas, prados, montes, habes, aguas, fuentes, ninfas, y todo el Imperio alegre de Flora, cuando lo miras, o ha mejorado pais donde más vida le anima, o se a subido a otra esfera a poblar región más rica. UN Prindo, miege dgo. que suelen andar las voces, y las verdades reñidas. Dos meses a que a estos campos me sacó tu amor, de Lima: donde no te hago cargo de haber quemado a tu vista cuanto en las aras de amor un noble honor sacrifica de una mujer, que nació con la obligación precisa de noble, de emparentada; donde la sangre se mira trocando prodigamente por bien costosas delicias, en el bellón de este traje el oro de más estima. Pero ya una vez resuelta, no puedo negarla dicha del medio de Don Facundo, cuya amistad conocida me trajo al fin a tus ojos aquel venturoso día. Recebísteme cortes, halle tu piedad benigua, discúlpeme con verdad, como era una prima mía por quien frecuentaba Octavio en mi casa sus vistar: satisfecho de mi fe, en cuyo ejemplar no mira el sol con más puros rayos cuanto influye y vivifica, pasaste a nuevos empeños, usando con bizarría del favor, de la caricia. Y hallándote hecho caudillo de esa gente, que escondida por esta sierras de Canta huye el rostro a la Justicia, me hiciste luego aclamar contodas señas festinas de luchas, desaltos, pescas, de cazas, de cetrerias, y de cuanto en estos campos pudo dejarme aplaudida. Confieso la obligación, y que sobre las antiguas pudo aquesta haberme dado nuevos fueros de cautiva. Pero ahora en distuucto metro, o en explicación distincta mi sentir en mi cuidado, amende, como se es paca. Con su agualme hace unemblo una fuente en el monte retirada, donde en perlas, cristal, plata labrada le da que lleve cuanto tiene a un Río. Mas parece que el mar con un desvío extraño, en su márea acostubrada ya le acerca, ya se huye, o desagrada unas veces helado, y muchas frío. No es desdén este no, dice sentida la ley del mar, cuando tu fe me engaña (oh Río) si no trato que me enseñas: que a mí llegan tus aguas de avenida; lo clajo, y terfo diste a la montaña, y el cistal escondiste entre las peñas, Eso no, que me has dejado Suéltame Leoncio, mira. Ya miro que estas cruel: por vida, Y de tus bellos ojos. Qué me inquietas! qué me iritas! Si se. Saves la summa infinita la reputación herida: que he escondido yo de ti? Y que puedo has de decirlo. mía, No saves quien soy? que a puesto mi parte al trato de esta nuestra compañía? Saves que tu correspondes solo con palabras tibias? Y en estos montes no puedes Y que debes, no a mi amor, Puedo, dándote de esposa cuanto a mi honor, más activa demonstración! hacer? no ves impedid: seguida de mis desdichas? mi fe! más con menos prisa, Muy obligada me dejas. mi persona en esos montes qu , . borrar la desdicha mía? que a Don Facundo; primero, quisiera darle noticia Pues mira Leoncio: mira: en viviendo Don Facundo, le dirás de parte mía, No te has deste no has de ausentarte. que consulte los letrados, que Doña Justa le avisa, que es igual para tu esposa, y es mucho para tu amiga. Pues qué? nobasta? Secifra Sí. Cómo? Con una firma. todo en que te de la mano L. Soldado: recado luego deesposo? si en eso estriba, Voy, señor, Y si otra cosa vesa aquí: puedo hacermás? No ejecutiba Estoy tanlejos de escrebir: papel, y tinta gustares. A qu, señor General, De a midicha me culpes. de culpar tus justas iras, Rinde, ataja, al valle, arriba. que a poder subir mi amo de este tu duelo a la vista, en hombros de tal empeño 2 Sold. Valeroso Genetal hoy solo crecer podría. esta todo. mi pluma Justas firmezas, Amigos, el valor viva. armarte conviene aprisa, que vienen sobre nosotros todas las fuerzas de Lima. Ya te han muerto diez soldados. Retirad los dos ahora a mi justa, que peligra, a lo iculto de ese monte, mientras yo en tantas desdichas hago a la fortuna rostro No se, cielos, a que fin rrnidada, y cfimi add tanto rigor me encamina. Pues que el mundo se ha acabado, pido ayuda a san Antonio! el Abad, el muy tentado, porque bien averiguado anda por aquí el demonio. Si sueño? si hay en mis ojos otro parche o cataplasmas? si esta luz son trampamojos: pues no sin peras, y enojos cuantas veo son fautasmas? Tira, corta, rinde; escucho, miro todo el horzome, que el miedo descul te mucho, y siquiera un abechucho no he visto, sn todo ese monte. Por allí van: no los veis? Murieron su confesión: muy mal sacristan hacéis, cantad un ne recordéis, y luego un Ruiele, son. Mi tizona sin colquisas, muy sin miedo, y muy ofana? sin bartuntos de tencillas? pues si ella cliera morcillas, no había de acudir de gana? Allí miro dos conejos, aquí un encino, que bronco, por no tomar los consejos de aquellos álamos viejos, se ha quedado hecho un tronco. No oyen del cuquillo allí el grto? y no hay quien le casque. Azar: Pero siendo así, como no cante por mí, mas que cante, o llore, o masque. Pero al fin: ello dira, y también lo temo yo: S aqu Don Facundo esta, Que no los vistís? Fac. No vi. Tome: si estaba muy lejos: Qué? Los tiesos. Que no habéis vistó las tropas? Fac. No las he visto por cierto. Y todo el poder de Lima Yo entiendo Pueden los tiros mentir, Ma. Mintieron con agudeza, Qué confusiones! qué asombros! Mal Mas de cuatrocientos eran, 1. Ya, valeroso Leoncio, Y adorde? 1. Fueron tales los extremos Es una casla de Canta! o su tiencia desde allá este enredo nos armo. por poco si usted le tarda solo hallara. que viene en mi seguimiento? Soldados: donde se habido los de la nueva? que se anido a desollar, el gran zomo que cogieron. que aquí llegaron sus ecos? porque en el aire mintieron. y los diez soldado; muertos? según la lista del miedo. dejamos libre de riesgos a Doña Justa. de su temor, que la úbimos desacar del monte presto, y en ese pueblo de Canta, metiéndonos con aliento, la aseguramos en una casa honrada, a lo que entiendo. 1. No se el nombre: solo se Convento! aquí hay aventura: Ba. Casas de españoles son Leon Retraos todos. Y yo Facl. Con razón puedo quejarme u hoy faltiuas a esta fe, Yo faltar a mi palabra! espú cuando, o cómo? no te entiendo. patudido con el caso Eac. No diste la mano a Justa? debíe tu firma, resuelto? Leom Es verdad: pero quien pudo Fac. Eso no es del caso ahoja: Quién es de esa casa dueño? que es gente de Lima, y puedo decir que me pareció en la familia un Comiento. mas que vuelvo a ser librero? Ya que al señor Don Facundo le pese de verme enfermo? contadas en Cantas y piensio, según las señas, que puedes Leoncio, estar satisfecho. Mas ahora te quisiera Y aste ruido, que he? hablar un poco en secreto. me voy a buscar mi ceslo, mis coplas, y mis librillos, mis cartilas, y mis dedos. de t, Leoncio, que habiendo pronetido darme aviso de quanquier lamge de empeño, a no puer provido el cielo de ellos raros movimientos. Este no es empeño nuevo? Y sobre todo, querías date ati noticia de ello? que ubo un testigo encubierto, que viviendo yo de Lima pudo decímelo luego. Paco No sabré bien responderte Así es; pero mi amor? Ejecutan, confieso: que así estorbo mis intentos? a esa duda: mas no es nuevo que en los lugares de minas cómo este, por burla, o juego, causen estos alborotos espíritus hazañeros. Tú, al fin, le diste la mano, mas no firmaste el concierto: con que quedas todabía, si bien: se repara, dueño de tu voluntad, fundando en tu gusto tu detecho? Mi fe? mas en hombre de tus partes la razón es lo primero Oh rocisamiento noble mi amistad te ha descubierto, y es de aquestas condiciones, Nobleza: no con exceso, pero tiene la que basta a dar lustre en todo tiempo? que si save la majer de su nobleza el extremo, todo un Cóndele es muy poco, y lo más honroso es menos? el dote será, el que tú quisieres, y esto supuesto, y que yo sabre enterar por millares tus deseos, y también, que en la hermosura a la vista me refiero. Tú libertad es lo más pues te he ganado decreto del Vitrey para que se hable en algún indulto honesto. Aquesta dicha te ofrece por mi diligencia el tiempo; mira ahora tus peligros tus pasos, pena, destierros, y mira las cicunstancias Y quién es esa mujer? Fa. Ya juzgo te la he pintado, Leon. Válgame aquí la prudencia Apar. Fac. Pues vamos (aarmarle a Rosa Saiga yo libre, que entonces, . El mozo es de todas prendas, La verdad es, que no veo Es, el mismo también de este casamiento, que con él se allaba todo, y sin el crecen tus riesgos. no me lo dirás primero? lo de más sabraso luego. en tan extraño suceso, que es maestra deforlunas en las escuelas del tiempo. Pues que puedo yo decirte, cuando en peligros me veo tales, que ha sido infinito no acometer un despecho? Tú eres el vnico amigo que el Cielo me a descubierto, tú eres, Facundo, mi Áchiles, la vida, y honor te debo, corta por donde gullares, que a seguirte estoy resuelto. el lazo de más empeños) Justa, y yo nos compondiemos. solo tuvo una desgracia, que en nobles de pocos años nunca trabeluras faltan. a Rosa tan inclinada a casarse, pero siendo el remedio de esta casa, haura de hacerlo sinduda oprimida, o voluntaria. Pero no es ese Leoncio quien mato a Octavio, y quien anda ausente por esos montes donde Capitán lellaman de bandidos? Holiv. Si Dios se sirve con ello Si gustáis, Allí viene. Mi Señor Do Gon. Si Rosa, Doy gracias a Dios por todo. No me dirás como te cullas Es bueno; Con todo a mi casa, Eso, como quiera Rosa, Mi gusto, Madre, es el tuyo, y es lambién cosa sentada que nunca a dejenerado de quien es; ni que se haya visto el daño más ligero, ni aún en los que le acompañan. A mí me ha hablado un su amigo y con ciertas esperanzas, que si determina Rosa casarse, en breve se haga el perdón sobre un indulto que es también del Virrey graci cierto es que no me pelara; mas temo a Rosa. yo me obligo a sujetarla, que al fin los viejos tenemos arte con estas muchachas. Don Gónzalo de la Masa: por estos campos? también los campos meagradan, y aunque te huyas, y escondas mi voluntad no se halla sin ti: y desde Lima vengo solo a visitarte a Canta. en este pais? y donde quiera me basta a mí, siendo de mis Padres gusto. suponiendo su licencia, tengo intento de que vayas. honra será, y dicha extraña. otro cuidadallo traigo Voyme, Señor Don Gonzalo, Don Gon. Bien saves, Rosa, que siempre obrdiente a lo que mandas, juntamente a aquesta casa. que ocupaciones me llaman allá dentro, Y mira Rosa cómo resuelves la causa que te propondra el Señor Don Gónzalo, y avisada como hija, considera, que lo que en todos se trata es gusto de Dios, el cual en tus Padres te lo manda. te he querido, y que te iguala mi amor a una de mis hijas, pues eres en el su hermana. Siendo aquesto así, y que en ti los cuidados son de casa, sauras que tu Madre, y yo, viéndote grande, y como anda el tiempo, y que están tus Padres Qué es esto que oigo mi Dios! cual ves, en pobreza tanta, te tratamos casamiento de calidad, que es bien alta, con un Caballero noble de Lima: de sangre clara por cierto Conquistadores: de la misma estirpe, y rama de Pizarro, cuando menos: mira si es tu dicha escasa. Gran cosa! No querrás tú que logremos dicha tanta? es sueño, es illusión vana, Apar o abstraidas las potencias niegan su tributo al alma? Yo casarme, cuando estoy con vos, Señor, desposada? Qué pruebas hacéis de mí! No me detisno, palaba dedi semprea mís Padres a vuestra voluntad santa? Qué dices Rosa? No temas. Y es esta voluntad vuestra? Darme otro dueño? Oh desgracia o como mis cilpas son la causa de estas mudanzas! Si tu honestidad repara en mí: no saves que soy en amor tu Padre! Basta: que cuanto al dote, si es de tu suspensión la causa, por verte en tanta pobreza no te de cuidado nada, que yo estoy aquí, y el mismo mancebo a dotarte pasa. Y yo he de ser tu padrino, donde he de echar una gala que tenga Lima que ver. Qué: lloras? Mirad mis ansias, Hay tal llanto! Hay tal capricho! Jesús, de mi alma. Rara tema! Estas terrible, Dios mío: mucho Señor os tengo ofendido: Basta. Castigadme como Esposo pero no me echéis de casa. Y vos, mi Madre, y madrina, Virgen pura, y Sacro Sancia, me habéis olvidado? Puede faltarme vuestra palabra? Mirad Señora mi ahogo, que me anego en pena tanta. Rosa: Rosa, aquese llanto ataja: que yo aquí el papel que hago es solo de una embajada. Si gustas, de cualquier suerte te trude, niña, en mi casa, Perdiera la confanza y en lo de este casamiento, tu verás, lo que te agrada: que tengo talcondición, aún con mis hijo; me pasa, que por no verlos llorar me ichuyendo hasta Francia sin dida, Esposo querido, viendo lo que os he ofendido. ya lo que mi olvido alcanza: pero si en vos se afianza mi seguridad: espere el alma, pues es, se infiere, la esperanza en la congoja ancora que el Cielo arroja cuando quiere, y como quiere.. No ha de ser esta experiencia, Señor, de mi amor profundo, como las pruebas del mundo, que tiran a contingencia. Dien mi pocaresistencia seuey; con que en mi atencioóz, hallo ser disposición vuesta, según notar puedo, para que no pierda el miedo, si ierdo la inclinación No os pido no, que altereya vuestros órdenes sagrados, pues van al fin gobernados del amor que nos lenéis. Lo que os pido es, que enfreneja mis pasiones, porque no peque más quien más peco: no os ofenda vuestra Rosa; que elso de amaros, es cosa: que no la merezco yo. Ya soys mo, y y, soy vuesta, ya quiso ser mi Madrina vuestra Madre, y Catalina quedo de ser mi Maestra, si peque, baje la diesta Dente Señor por mí las criaturas Desecha todo temor, ampararme con el choro desas Vngines que os sigue. Basta Rosa, enuga el llanto, de vuestro poder, castigue mas no a casarme me obligues mirad que es vuestro decoro que contigo está tu Esposo, y con un pecho animoso aliéntate en favor tanto. No temas ajeno empeño, rinde toda turbación, porque de tu corazón Dios solo a deser el dueños y porque con alegría quede tu temor deshecho, para regalar tu pecho esta bebida te envía. Quien te pide en casamlento, vendrá ahora a verte aquí, háblale, que Dios en ti libra su arrepentimiento. Vive siempre temerosa, llama a Dios con humildad, que siempre su Majestad te mira como a su Esposa. tn consonancias puras la debida alabanza, pues así has alentado mi esperanza. no nos avisto persona: esta es la casa, y aquella, a lo que entiendo es tu Rosa, término de tus fortimas, y principio de tus glorias que ha sido para el intento ventura el hallarla sola. Ya Don Gónzalo la hablado, y gusta su Madre: ahora solo falta que te ayudes, obra como en causa propia, que yo tengo que hacer on No me acorta, en el monte. sino que parece, que esta rezando. Es devota un poco: no te detengas. Que mal mi pecho reposa a su vista! Yrme mil leguas de aquesta casa me importa, deón. Rara mujer! Qué hermosura! Con ieso que viene corta la relación: y confieso que en vez de admirar asombra. No se qué oculto accidente por nueva causa, que ignora el alma, impide mis pasos, me suspende, y me reporta. Si no la miro: el deseo forma fantásticas sombras, que es bueno arrojarme a hablarla, que si no es amor, es honra. Y al instante que la miro tan grave, honesta, y devota, los cánceles del respecto toda la máquina postran. Y yo aquí podré engañarte niña noble, y milagrosa, cuando está todo mi empeño y mi obligación en otra? Eso no: pero qué digo? treguas, y pornuevo rumbo Dice blen:bastantemente . Este medio no es hoy toda mi libertad? Ya no viene mi fortuna en esta forma? téngase allá en ingeniosas la voz; y el discurso corran. A la luz de tu hermosura de una esperanza, hellegado Señora: Pues pare un poco el amor, por entre confusas sombras adar en tus ojos, Rosa. carecen de luz sus obras. Quién eres? Y qué pretendes, deseo saber? no es muy fácil el decirte quien soy: pues si bien se nota, en solo verte he perdido con el valor la memoria. Pero ya me acuerdo: soy con empresas generosas un árbol, que mira al Cielo: una planta, cuyas ojas en la prescucia del Sol Pregunto: y con todos esos logran decorosa pompa. Soy nave, que el fatol sigue de su Capitana hermosa, y por campañas de nácar la línea sigue de al jófar. Soy falcón, que en noble esfera la región del aire corta. Y al fin: árbol, nave, planta, halcón, o de cualquier forma, soy siempre un escabo tuyo: Don Leoncio de Mendoza. ditados de que blasonas Cristiano soy: y a que effecto Es cosa Un hielo soy: puede: cuando: No te turbes: que esa es propia tra claiinro? y omores que hay Dios, qué juzgue tus obras? me lo pirguntas? que debe un noble, y Cristiano saber antes que las otras, Saves que en tus pasos todos iras de Dios atesoras? y que andas buscando el fuego eterno, cual mariposa? condición de una conciencia que en sus delitos se ahega. Sabtas, Leoncio, que yo vivo consagrada toda a Dios entre leyes firmes de sus Virgines Esposas. Justa que lo es tuya, esta hoy aquí en mi casa, es persona de toda tu obligación, y por todos fueros, propia. Y aunque la quieres, y a mí me buscas porficción sola, y quetrá Dios que os caséis, pero aqueste engaño ahora es gravistimo pecado, y causa de mil discordias. Mira lo que a Dios le debes: lo mucho que le provocas, con vanidades, con juegos, homicidios, y entre otras culpas, haver dado a Octavio la muerte tan alevolla, sin que sacase la espada defendiendo su persona. Y un amigo, que has hallado de tu pecho, que aunque ignoras quien es, en su mismo arrojo te pudiera ser notoria su intención: tu terquedad, tu obstinación, señas todas Leon. Divina mujer, confieso, de que juzgas riegamente, cuando en tus hierros te gozas, o que Dios esta dormido, o esta sujusticia sorda, o que ateista te falta de otra vida la memoria. que el verte leer imperiosa del libro de mis acciones mis delitos oja a oja, y que una doncella pueda confundir con tantas notas la mala vida de un hombre, si es vida muerte tan propia, confieso que es la mayor piedad, y miscricordia que Dios ha usado conmigo: pues aunque ha hecho la costa con su Sangre en mi remedio, si yo con soberbia loca borro entre tan graves culpas escratura tan forzosa, yo por mí mismo, al perdón le cierro las puertas todas. Mas pues Dios me a descubierto entre tan oscuras sombras las luces del desegato por tan extraña derrota: mira lo que debo hacer, el camino qué me importa segur, que aquí esta rendida a tu imperio mi perlona. Y pues me dices que justa esta comigo; en buen hora lo esté, que con tal maestra será su dicha forzosa. Di Rosa lo que me ordenas, o lo que Dios por tu boca como oráculo infalible en divinas voces forma. Que ati (ahora si que resuelto sin ficciones fabulosas) como a voz del mismo Dios dos. Dios te manda, que le temas, S. Ríndase el ladión al Rey, No quiero: habre de rendirme: Rosa. Madre de todas las otras. O! quiera su Majestad que con esta virtud sola venceras, porque es fecunda Vuélvete al monte, y en el como pudieres reforma, y con secreto, tus paso;: y en mi nombre desde ahora trairas aqueste Aguus Dei, que a tus penas, y congojas será reliquia divina, donde verás milagrosas, Yo se que es en ese monte desde hoy, con luz más patente, de Dios las msericordias. Es verdad: con mucha honra. oírte. Pero es forzosa mi dicha, pues he llegado a merecer tal patrona. los la cayos de estos tiempos. Pues núdase al Rey. Y quien Yo: que defiendo l. Pues mire: un triunfo muy bajo y a la justicia. que he de labar de gallinas forajido, y bandolero. Soy montañes en efeto. es el Rey? su causa como justicia, que al Rey aquí represento. Pues de qué salio? De espadas Sol. Pues mire lo que le dice Veremos Sol. Por una carta me nombra Ma. Alguácil? Pues perdió usted, Sol. Ea que es mucho hablar. Y más puedo hablar si quiero. a un Rey consus faldamentos, si no salló de aquel palo, le pega un palo soberbio. que tiene carta de menos. Amigo, yo no conozco es el triunfo, y según eso, vusted es el Rey de copas, que es en jugarlas muy diestro, hallome con la espadilla, y como esta malo el juego, aunque renuncie, y reponga, lo he de matar, que es empeño. aquese triunfo. las basas, y hágase alla, que me está mirando el juego. su alguácil el Virey mesmo. S. Qué ha de ser? Esteladrón, Yo no juego al hombre mudo; sino al hombre descubierto. sino solo un mandamiento del Virrey, en que me ordena que a Lima llevemos presos a cuantos en este monte encontraremos. Qué es eso? Hay me anda armando otro enredo: Estéseme quedo: No apriete Ea: ya aflójare un poco. Ma. Aún así, vaya. Esta bueno? Muy obligado me deja. Por que? Mal. Dicho se esta ello. Es cierto. que con el mayor denuedo se resistía: mas ya. Señor Soldado: estos hombres S. Vaya usted, mi Capitán, mas como es a mis espaldas no hago mucho caso de eso. El mayor juego del mundo llevaba: pero en efecto, vino a dar tantos arrastres, que al fin servir no pudieron las espadas, y también, porque vino, pie de perro. Pero a fe, que le a costado buen triunfo. que yo le diré. tanto usted, pesía su aguelo. que más obligado? ̱. Que en estas estratagemas Pues si me ha atado las manos, guarde aquí, mientras rodeo el monte, y a los demás va nos por allá rindiendo. que aquí espero en este puesto. ocupe yo mis empleos! y que no se ha derendír al huracan más desecho de mi envidia una flor pobre, corto alunto de los viento; Mas ya deje mis poderés a Leoncio, en quien espero, Sí Señor, que soy Maleta Fac. Es que no pudo ser menos, Yo no tengo Fac. Por que causa? Porque siendo, Fac. Qué parecemos? Dos cabos Fac. Si tú tubieras valor, a. Cobarde mi madre: a tiempo, Fac. Pues mira con disimulo que, o me ha de vencer a Rosa, o ha de morir a mi inccudio. Al fin, Maleta, has venido ha verte rendido, y preso? Ay tal cosa! Que se caerquese cae, Déjalo empeñarse más. vieja; que se rínde presto. Pero el Señor Don Facundo, hombre de tantos aceros también se dejo prender? cogiéronme descuidado: el despojo es lo que siento de las armas, y la ropa, que afrenta, al fin. que afrentarme en esa parte. Maleta yo, no es milagro que me hayan dejado en cueros. Mas mirándolo mejor, save usted qué parecemos? de dos cuchillos flamenzos. Pero en este gran peligro no haura por hay algún medio en que se muestre la ciencia de ese grande entendimiento? posible fuera: mas temo, que eres medroso, y cobarde. que de aquí a la horca no hay sino solos dos jumentos. la posta que nos pusieron El hombre esta hecho un cesto ol. Cayendo me estoy de sueño. Eafamoso Maleta, Ma. Gran cosa: mas con todo eso, Sol. Anda un hombre desuelado, Ea: Traiga esos dos hombres Voy presto. Dónde están aquellos presos? Señor Capitán, aguarde Qué? se fueron? Sol. Aquí estaban no a un instanta Si mi Capitán se tarda, no se en que ha de parar esto. ve delante, que tenemos Por vida del Rey, que estaba al Argos sin ojos ya aprieta, Mercurio, aprieta, y dale más caduzeo. y con tantos mandamientos, sin socorro, y la ampolleta corre en dos meses y medio: que no digo yo, dormirme sobre el pomo de este ierro; en la misma punta, aquí a dormir con diez apuesto. Jesús, que grande trabajo, válgame san Nicodemus. señor Soldado. Pero dónde esán? Burlamos usted: que aquí pero se atraveso un sueño. por atravelarle el pecho con este estoque: ande, que después nos entenderemos. Vamos, que he de descubrirlos, sin se esconden en el centro. Ves Cómo es bueno saber Estoy asombrado. a. Ya te he dicho que no seas libres? Mal. San Blas: los huesos, las carues Fac. Si rinieren, ten valor, de todo: pues que nos vemos Mas ahora donde iremos, que estara cercado el monte de corchetes, o podenzos? cobarde: verás, que presío los dejo a todos burlados con un bien fácil remedio. No más de con ese soplo, no han de poder conocernos. me tiemblan como ese suelo. que has de ver prodigios nuevos. Que se fueran tan vilmente! Ya veo, Señor Capitán, Cansado estoy, y rendido. Cómo, que! Ya mi caballo? Que no emos podido verlos! la grande culpa que tengo. Ahora bien: las postas dejo repartidas por el monte, tomados todo; los puesto Solo falta que al camino apriesa los dos vajemos Y pues esos dos caballo aquí se han dejado, en ello montemos, que de esa fue iremos allá más presto. Yo iré en este: y el Soldado sígame en ese al momento. Vive Dios: eso no: apelo para cuatro, o seis postetas, Chico, chico: oiga el No ve, Sol. Válgate, el mal avimal. Mal. Harre, harre, nuestro. S. Qué? Postesticas? Córcobos? Mal. Vaya subiendo. Esto es infaliblemente, Y parto clavos. que lozano está! que soy caballo tudesco? So,so. Pues llegue, que de una coz le he de reventar los sesos. Lindo potro: aqueso quiero. Dios me mate con caballos briosos. que tiene el freno mal puesto. Qué? muerdes? Sol. Veremos si con este varejón puedo tenerle sujeto. Señor: esto va deberes. A mí, caballo Soy una bellia, un jumento, un bruto, un causan, un zote, un estolido gallego, un orates, y dos fratres, y un cápitulo de necios, que pudiera a Don Facundo conocer: sus embelecos. Mas pues el manchego, no burla: paciencia, y cargüemos.

JORNADA TERCERA

O. Fueran honrosos sudores, Rey del Cielo, dulce Esposo a este mi estado dichoso inventar nuevos amores. Bien vinieran los colores pintar mi entendimiento extremos de mi aliento nuevo, con tal mudanza, endo de una esperar do al gusto que siento. traje sagrado, opaje propio del Cielo descubre por blanco velo el tesoro que me he hallado. Solo falta en mi cuidado acertar cuando me veo nueva fénix, nuevo empleo: tirad al blanco señor, al blanco tie el amor con que cacéis mui deseo, JOP as Y Religión, que a la pureza De este retiro amparada, une la fe, y la verdad, cingalo de castidad dan hoy a mí ser nobleza: en estas armas empieza ganando mi amor blasones ricos de preciosos dones, aunque sí ricos le ven, noble quedo, mas también armada de consusiones, al sagrado de este huerto, fuerte muro he descubierto, alta tore, y elevada. Con mi Espolo, esta morada, y mansión me hará dichosa en su amor, y fe de Esposa: bien: porque con trato fiel, al ser flor del campo el, tenga el campo en mí una Rosa. Ea pues, criaturas, aves plantas, y flores, que seguras de malicioso daño, tan Maestras vivís del desengaño, que en dichoso desvelo solo es vuestro vivir mirar al Cielo: pues somos compañeras, en voces agradables, y finceras, a tanta dicha mía, demos gracias a Dios con alegría. Ya Rosa es Religiosa, ya tiene entre vosotras celda Rosa: ca hermanas, en eco el más sonoro de este ameno jardín hagamos choro. Por humildes las flores harán los bajos, hagan los tenores los árboles, que firmes, como unidos, a la ley de su Auctor, son sustenidos; y con voces agudas ya; ya graves baran sus tiples las cantoras aves: fuentes, árboles, plantas, aves, flores, demos a Dios loores, Mi labrador Esposo dónde podré hallarlo? Bien esta: vaya ahora Ja divero Divino riega tus plantas, mientras Maestra yo de estudio nuevo la atención, y el compás a un tiempo os llevo. mas si es labrador, donde podie como en el Campo. Con primor, y concierto: sembrando esta cuidados: a un alma venturosa: obra de su sagrado: otra obra al mismo Auctor también sonora. que sin riegos no tienen olor, ni gracia. cierto, dados, Rosa, agrado. No quiere el Jardinero: dinero, no busca por tesoro: oro, lo caso de las flores: es, su fin: no ama en nosotros: otros. Este mi lardivero dice, Señores, que con las flores pasa, con ellas come. En mi empeño preciso, Sí. Fa. Ya no tienes que temer, Antes hoy, más temerosa Cómo Rosa Porque me hafiado Face Bueno es temer la ocasión, no es la primera vez que al paraíso mi soberbia se arroja, llenando de veneno cada oja. Y asimintiendo de la luz colores, vengo a ser áspid entreaquestas flores. Teniendo yo tanta parte en tu nuevo estado, Rosa, de mudanza tan dichosa el parabién vengo a darte. Gócerle por muchos Años en una quietud segura, libre siempre tu ventura de peligros, y dedaños. No estás muy alegre? gracias doy a Dios por todo, pues por tan extraño modo, a puesto su mano en mí viéndote así Religiosa. que nunca, me llego a ver. Dios un tesoro mayor; y es fuerza crezca el temor en los brazos del cuidado. mas cuando hay seguridad es pusilanimidad la pocasauisación, Sace La dicha de un Dios Esposo que seguridad puedo tener, quietud, o reposo? no basta a vencer tu miedo? Antes me envía a que salgas de este retiro, o jardín, que no es su crédito, al fin, que de estos medios te valgas. El soldado, en la campaña, en el teatro el letrado, que a un valor que esta encerrado quien llama valor, se engaña. Y pues Dios te determina. llevar a más realzadas obras, donde las pisadas imites de Catalina: mírala, ya embajadora, por caminos, por estrados, dando fruto, sazonados, tratable, predicadora. Esto quiere Dios que imites, y que en empleos más subidos los peligros escondidos de la ociosidad enites. Aqueste Jardín ameno no es campo de valerosos. gócenle los deliciosos con su regalo, o veneno. Que tú, en el mundo metida, sin que su fuego te queme, de ejemplar que nada teme, sino a Dios, has de hacer vida y de tentada los sustos Ay Custodio! Soy un hielo: SiDios quiere: por que no? No se qué oculta inquietud Yo, cómo puedo engañarte? Mi pecado no te den mucho cuidado, porque Cristo fue tentado, y lo son todos los justos. y al mundo he de volver yo? Del mundo puede hacer Cielo. me han causado tus razones: confusión en que me pones con especie debirtud. puedo mentir! recelo que te haya dado motivo de disfrazarte. Mas, si es juicio temerario, va fundado en mi temor. Si eres Ángel del Señor, besa aqueste Escapulano. Qué dices Llégate aquí que quiero tu luz provar, este hábito has de besar; y si no, no creo en ti. Yo besar con ficción vana un trapo vil, y grosero, cuando soy aquel lucero más claro de la mañaba? Pobre mujer! qué piensas? donde vas irritando con ofensas las luces de mi imperio? donde hallaste ese agravio, o vituperio de mi ser soberano? altivo siempre, cómo siempre ufano? Este menudo traje también ha de probar el mismo ultraje: que no lo he menester, que no lo quiero: bástame a mí mi aliento verdadero. Y si en ese que nuevamente viste tu hipocresía, tu virtud consiste, yo dispondre de modo que en breve duración lo pierdas todo. Piensas con el disfraz blanco, o nevado que te has subido al trono más sagrado donde con vano antojo no te alcancen mis iras, y mi enojo? pues vives engañada, que de esa presunpción tan mal fundada haré escala que rinda aquese hielo: fuego seré de aquese Mongibelo, rayo que aquesa nieve la consuma, y ardor, que ese cistal vuelva en espuma. Yo haré que te aborezcas, que muera tu quietud, tus miedos crezcan, que ese vestido blanco, o ese engaño, sea padrón afrentoso de tu daño, cuando en mares de culpas anegada me busques, o rendida, o apurada; si no es que por despojo de mis brazos antes ni indignación te haga pedazos. Qué has de hacer, miserable, del dichada criatura, lamentable! Pensarás que te temo, con tantas arrogacias cómo extremo! De una mujer sin fuerzas, y sin bríos son los alientos míos, pero fundados en mi Esposo noble: soy para ti una Roca, seré un Roble; pues contra mí, cuanto tu envidia hiciere, no será más de lo que permitiere mi Dios: en cuyo nombre, y fortaleza, no dudare quebrarte la cabeza Que esto mi furia escucha! mi admiración con mi tormento lucha. Aguarda florecirla, cuyo verdor te engaña, verás que al menor soplo de misaña te aníquilo, y deshago: A mis pies te he de dar violento estrago. Mira mi causa señor, Dios mío: querido Esposo: no quede no victorioso de aquesta fiera el rigor. Fac. Teresistes toda via? El áspid he depisar, el basilisco he de hollar, si Dios su ayuda me envía. Aquí verás mi poder: anda. Jesús. Fac. Ese nombre solo es fuerza que me asombre: solo me podrá vencer. Jesús, Esposo cuendo, tu fortaleza te pido. Basta ya: ya me habte de ir: pero te dejo advertida, que basta quitarte la vida te tengo de perseguir. Vase. Si Dios me quiere amparar, por todo gracias le doy. Jesús: que cansada estoy: no me puedo lebantar. Digo que di ca el jardín En el jardín? no quisiera Te has hecho mal? No amigas, un trabajillo Pues lebántate. Imagino, y una confusión rotable algún accidente a Rosa. Vamos presto: mas qué miro! aquí esta sentada, y sola. Rosa: qué es esto! as caído? que tienes? Ma. Válgame Dios: qué desgracia? Eso no: espera, no vayas, un grandisimo ruido, de quejas, y de suspiros. que le hubiera sucedido a sido, no os de cuidado: un desmayo algo prolijo de que ya me siento buena. que para poder hacerlo es vuestro favor preciso. Voy allá arriba a decirlo. no hagas ahora ruidó, que aunque me siento cansada, mas no con tanto peligro: mejor es que me llevéis a mi celdita, o retiro Pues no es cosa de importancia, , y donde por ahora pueda Lo que yo os suplico Gustas tú de eso? Esto os pido. Pues aquí nos audaemos Dios os pague el beneficio. Qué será esto, Mariana? Mar. El secreto es escondido. Dios la lleva hacia su agrado tomar un poco de alivio, que después sauréis el caso, que podré me or decirlo vamos. es que sola me dejéis. no lejos de aqueste sitio, por si algo se te ofreciere. Pero puede la experiencia lleva de tantos indicios dar a entender, que es la causa alguna lucha que ha habido entre Rosa, y el Demonio, su cotidlano ejercicio. por bien extraños caminos. Por esa del jardín segunda puerta, Mar. Hable Maleta, que la tiena es suya. Mal, A visto la alma en rena! que acaso, o con cuidado, halle abierta, me he entrado acá, señoras, donde hallo doy ninfas, o dos Floras; que no bastaba una, ni era bueno, para Imperio de flores tan ameno, mas en tanta belleza he admirado, que la cisma de pares no haya entrado, y así, para besar pido; y invoco, toda la tierra, que los pies es poco, y un grano de aleluya. Qué buscas por aca, Maleta amigo? Ma. El buen humor que se me huye sigo. Pues qué te ha sucedido? qué tragedia? Que más, que ser Maleta en la comedia! As estado en el monte? Ma. Dealla vengo, M. Sír buenas idas; pero malas vueltas, Sal quiere aqueste guebo: A quién Mal. Eandado necio, y indiscreto, Mar. Pues no es juego que tiene mil destrezas! Mal. Juego de damas es de buenas piezas. que mirlada lo dce, y qué serena! la chanza que desata Cuando enteadi hallarla de Beata, siguiendo asuseñora! No se usan esas leyes por ahora, nombre que mi prudencia disimula. pues quien dijo Maleta, dijón y si aquesta es gallega, verbigra ya se ve la desgracia. que con eso a Leoncio lo entre maquinando invenciones repetida en idas y venidas, ya con voces atadas, ya con suel y esas vueltas al fin, que traigo o llevo, tan malas son, Señora Doña aguja, que todo hacía pícarme lo arrempuja? pues bien se yo como eso se remedia, y también se poner de vuelta y media. que nunca yo con damas me entremeto, sin audar por las ramas: ni aún quisiera saber el jugar damas. Lo que cuesta de hilos y de trama el guardar una dama, y más si es comilona! no costo más guardar a Barcelona. Pues que, si un hombre tiene buena entrada; y se duerme, al instante va soplada, y ella con mil discursos engañosa dice que le hicieron la forzosa. Que el médico concluye, me cula; ta tengo, as a Tarece que habla el mozo la stimado. No hablo si no herido, y aún picado, que el no hacer ejercicio la destruye, porque el calor la abrasa, y anda de casa en casa concuidado indecente, buscando que comer eternamente. No señor: que yo pierda mi dinero, y mi honra también vaya al tablero! No quiero juego no, tan perticioso, que soy escrupulosso. que es juego de barberos: ellos podrán sufrirlo lisonjeros; Y en fin, qué hay de Leoncio? qué nos cuentas? pues con traza ingeniosa, Esas, señora, son otras quinientas. tienen junto al tablero la venzosa. Después que Don Facundo, el mayor picaron que tiene el mundo, convirtiéndome en potro, me hizo cargar un asno sobre otro, con sus basos, y callos, y tomamos el puerto de caballos: nunca más lo emos visto, siendo así que en billetes anda listo, y escribe cada día en la gaceta, que el Virrey es su paje de maleta, y que una firma sola salta para acabar la carambola: el no envía socorro, ni lo vemos, y ni se muere Padre, ni comemos, los compañeros todos andan amonte por diversos modos, ya ausentes, o ya presos, y entre tales sucesos, siendo así que le buscan cada día, y aún letopa la ronda, y la porfía de tanto buscón necio, mi amo en todo con igual desprecio de todos, sin saber como, se escapa, y es sin dudala chapa mas titaz, por obramilagunsa, Ma. Sabe Dios que lo siento. Pues dame un zarcillejo mientras cuento Son agrados probibidos: Estremada prevenda. Por cierto que quisiera, Oh Cleopatra divina, de un aguus Dei que rico le dio Rosa. En este estado vario queda hecho un Honosre, o un Macario, espetándome a mí, que por secretos bosques, o beriquetos, por único remedio le lleve un pan, y algunas veces medio. Posible es Mariana, poca pena, que estes con esta historia tan serena? y que no te enterneces? digo que eres peñasco muchas veces. lo demás. no basta sin zarcillos darte oídos? Y tomarán oídos en la tienda? Al fin, Justa esta aquí que lo consuele, pues es a quien le duele. según es mi tristeza verdadera, con mi sangre, y mi vida, siendo en los dos tan una la herida, consolar a Leoncio en su trabajo: porque es golpe muy bajo, que en la fortuna miro, cuando llega con hambre a formar tiro, pues son señales ya, de que importina apuro sus saetas una a una, Vende ahora, Maleta, esta sortija. Y a Leoncio dirás, que no se aflija, que a este huracan contrario término le ha de dar el tiempo vario, y que mi amor constante le apercibe, que es fuerza viva él, pues Justa vive. liberal, peregrina! este Festimonio pienso loco volver tu Marco Artonia pues quey si aquesas perlas le llevará, preciosas, pues te salen a la cara! Eso sí: y no tú, ingrata, guarda joyas con usmos de beata! mira este golfo: abismo deliberalidades. Y es lo mismo? Es verdad: que si yo tu amante fuera. Mire que amante? Mal. Digo, si pudiera, y me vieras con hambre, mucha, o poca, no había de perecer, habiendo toca. Mar. Para darle tormento. Mal Musiquita tenemos? Me contento. Por esta parte sueña. Extraña cosa: mas que en su celda quiere cantar Rosa? Desterrada va la noche, que sa lio la luz del Sol, bien es que destierros sufra quien hizo a su Rey traición. M. Cállate hay. Es fuerza que yo entone, que en oyendo cantar: Dios te perdone. Al Reino de las tinieblas la condenan con rigor, cuando al Reino de la luz fuera más condenación. Estriu. Pajarillos alegres, suaves, dé gala, y de voz, cantad al Autor del amor, de la luz, de la gracia, porque el solamertela noche vencio. Toda via estáis aquí? Me habréis oído cantar. Y yo que llegue a terciar pido perdón, si excedí. Pues cantas, no fue el rigor, grande de tus accidentes. No fue grande. Ma. Son parientes el canto, y el buen humor, Mar. Este es un cierto criado de Leoncio. Y están cierto, que soy por lo descubierto Tan flaco esta tu señor? Tanto: en tales sutilezas: Mal. que puede a postarflaquezas con el mayor pecador. Ros. Y túle acudes? Mal. Si acudo. Y con que tu fe le acude? Con decirle Dios te ayude, cuando da algún estornudo. También le ayudo arezar el Rosario Sacro Sancto, mas como ayunamos tanto todo se va en bostezar: si reza el Ave Mana, se eleva: pero es más diestro, en llegando al Padre nuestro, sobre el pan de cada día. Y como sellega a ver Y de esos golpes se infiere, Ma. Dar traza Con tu licencia la di, Es deuda, y es caridad, Yy perdona si te atajo) Ro. Dos Salves te rezare. Mal. Gran dicha! Mas, noble Rosa, tan caído con su asan, siempre junta el, danos pan con no nos dejes caer. Es para perder el micio! que el Señor mucho le quiere, pues le da tal ejerciclo. Sus castigos son fuaves, que no falta su clemencia, cuande tene Providencia con las ficias, y las aves. Y ahora, qué intentas? como con aquesta prenda pueda el convoy de una tienda socorrer aquella plaza. viendo la necesidad. que te acuerdes de él así. Dios sea por todo alabado, que quiere ya, según creo, dar logro anuestro deseo con su favor, y su agrado. Tú, al monte volver podrás, y dise a Leoncio luego, que de su causa, y su ruego no me olvídare jamás. Y que esté, podíás decir, confiando en Dios muy cierto, que en breve a seguro puerto con su gracia ha de salir. a aqueste pobre Maleta, no será cosa discreta que le paguen su trabajo? eso de Salves es cosa, que yo también mela se. UUn Aguus, por adalid, aún que sin el Deí viniese, No seas tan avariento: Ma. Soy un bruto, una canasta. Yo te las diré. Pues esa Ahora vosotras dos En tu virtud, Rosa, Fuerza es rendirnos adios, l. Que pueden hacer los Padres, o un leñi debio, impaññesa viejo del tiempo de el Zid: vete con Dios. Que ya basta. Ya solo las salves siento. será mi joya: a Dios pido, que de ese blanco vestido pases a ser Abadesa. esforzad las oraciones, porque sus disposiciones lleve a su servicio Dios. Y subámonos arriba, que estara ya cuidadosa mi Madre. todo mi remedio estriba. que es pelcar contra el Cielo el oponerse los hombres a sus divinos decretos. Yo confieso que he tenido tan notable sentimiento, que no se si iguala al tuyo, o si llega a hacerle exceso. Porque desde niña, a Rosa es mucho lo que la quiero, y hoy andabamos trazando aquel noble casamiento. Mas pues Dio; así lo quiere, es bien que nos conformemos con su voluntad, que es regla infalible de el acierto. cuando Dios es el primero que les dio el ser a los hijos, por más seguro gobierno, Yo también confieso, Holiv. Pues no es fuerza que se deje n . Aquese favor espero. Sold. El Caritán de la guardía H. El Capitán de la Guardía No he tenido en esta parte cosa que me arrastre menos que el amor, cuando una hija en tan alto estado veo. Solo el estar tan enferma, y lo fuerte del empeño, que pide hombros de Gigante profesión de tanto peso, es lo que me ha dado pena, no sea que sus alientos para la perseverancia le falten al mejor tiempo. Solo eso, y sus pocos años hoy viene a ser lo que temo, y lo que he sacrificado aDios. que es materia de temor, pero confiar debemos, que Dios, que la llama a sí, le dará eficaces medios No me tengo de ir sin verla, que es milagro los extremos que en tan nueva Religiosa toda la Ciudad a hecho. ver de quien es tan su dueño como el señor Don Gónzalo, en obras, y en amor, deudo! En el jardín a de estar, donde una celdita a hecho, y tiene sus ejercicios con más quietud, y sosiego. Hare luego que la llamen. pide para entrar a veros licencia, y queda, señora, aguardando el gusto vuestro. Ereelenda Sold. Ese mesmo. Pues qué quiere en ella casa? Don Conz Antes debe de traerte Entre el señor Capitán. No pase nadie acá dentro, el pláceme, a lo que entiendo, que el orden que traigo es El parabién de que Rosa es, Señora, lo que manda su Excelencia os de primero. la dicha, en que toda Lima Oliv En favor tan singula: otro orden segundo traigo: Holiv. Mucho lo ha de sentir Rosa: Soldado; llamen aquí Jesús: un disgusto temo. y es el hábito de Rosa la ocasión de este succeso. urbano, prudente, y quieto. tenga hoy estado tan nuevo Qué logréis por muchos Año? con salud, gusto, y augmentos se ha llevado de festejos. doy gracias a Dios, supuesto que es el que mueve a los grandes, a honrar así a los pequeños. Quedamos mi hija, y yo con iguales rendimientos, y pidiendo siempre a Dios sea a su Excelencia el premio. y es que con permiso vuestro, a Doña Justa, que está en esta casa, por cierto fin, me la lleve a Palacio: si me dais licencia, harelo. mas tan supeñor precepto no pide si no obediencia: que está en el qidín entiendo. a Doña Jusia al momento. Pues qué novedad a havido? Como esa Leondis preso, Saucto Cielo! Sí, No te aflijas más, hermana, Oliv El Señor Vitrey te llama, Y es Vuésamerced quien viene Soy quien tengo Y ese orden Es preciso. Pues ahora Mujerrara! Qué valor! Ros. La razón pide secreto: será fuerza suspenderlo, Direso asr; qué prodigios! Qué has hecho Rosa? Así quieres no se lo que aresultado de esta prisión. Preso está Leoncio? y juzgo tiene mal pleito. que ahora el valor del pecho a de decir sus quilates, y Dios te ha de dar remedio, lusta: fuerza es ir a verlo. a llevarla. la comisión. es cosa de mucho aprieto? porque lusta en esta casa está como en un Convento. Y Dios manda que no vaya, que es el superior primero. A mirarla no me atrevo. El orden quetraigo viene a vuestro gusto sujeto, que es antes que todas cosas. Mas la razón saber quiero para dársela al Virrey. y de que esto manda Dios, será esta señal el medio. Guardeo, señoras el Cielo. Ros. Nada hay de poder los hombres, Y no nos podrás decir Es punto tan delicado, No sé, hija, que te diga. Qué lindo cuerpo te hace Quiera Dios pasen al alma Mira que me dicen, niña, Antes por desgracia mía, en corfisfiones mecrios, y que el Virtey indignado de én mayores mon mientos? donde Dios l mano a puesto. No saves, señora Madre (perdos a si te lo acuerdo) que se templaban las ira; de un Saul, Rey tan severo, cuando un pobre pastorcillo le tocaba un instrumento? Pues yo, aunque con pocos años, que algo de música entiendo, al Virey tan indignado, pororden de Dios espero, por el tono más subido, el templarle sus decretos. No le a debaler su engaño al autor de todo aquesto, pues si yo he tocado un punto, es el impulso del Cielo. de ese punto el argumento? que aunque yo quiera no puedo, que me a negado la voz quien me dio el entendimiento. Cada día te penetro menos, y ahora no me cabe el corazón en el pecho el hábito: si por cierto. del hábito los effectos. que te apuras mucho, haciendo exquintas penitencias. Y la virtud quiere medio. no se en que se funda eso, porque tras de mis achaques se va el regalo, y el tiempo. Graade razón! la muchacha tirne grande entendimiento: a mi hija Leonórica compararla solo puedo. No envimemos asaber, señora, lo que a dispuesto el Viney? Mejor será, que yo me llegue a sauerlo. I. No señor, no o; inquietéis, pues le sabrá en breve tiempo, que el recado que yo hice, pedía respuesta, y presto. Au visto la rapacilla! digo que es propio remedo de Nórica, si tuvera los ojos más descubiertos. Abran todas esas puertas? apriesa, al momento, luego, Aay señoras, que Maleta ha perdido el poco seso, y por esas calles viene gruando, y haciendo extremos. No las abreva esta gente parece que esta dormiendo. Entra, que abiertas están. Postiguito a mí? qué bueno por la puerta macarena con lo que traigo no quepo. que reviento? Acabaya. Ma. Echarelas en el suelo. Blauca Rosa, verde Oliva, triste lusta, santo viejo, malva loca Mariara: con tanta barriga vengo. Estas caderasr aquí: que vaya el parto derecho. El oso se ha desatado. Qué traes? Qué tienes? Mal No puedo echar la habla: si iuiera por hay unos guebos frescos,? Ya escampa. Sosiégate, y di lo que trces de nuevo. Aquí una relacioncita, aunque calba, viene a pale, A penas mi cuidado se embaraza en jugar la sortija allá en la plaza, y de una tienda en su valor me valgo, para darle al estomago con algo: cuando a un tumulto grande, y de repente me vi atar con e hilo de la gente; accldente impensado, no me he visto en mi vida más atado. Dejome ir, que en violencia tan forzosa, es prudencia dejar comerla cosa, y en olas, y combates, oyendo a entrambas bandas disparates, (que en tales ocasiones tiene la lengua cuenta de perdones) me halle en breve espacio dantro del mismo paño de Palacio. Miro, admiro, CA y de todo esto junto saco con mi cuidado, que Leoncio esta preso, y sentenciado, y que a usanza de guerra, le han de echar luego la cabeza en tierra. Válgame Dios! qué haría la Maleta más fiel, que tal oía? desato de la voz las hebilletas, y en dos, ofies paletas, el grito alce tan alto, tan notorio, que me hice señor del auditorio. Es mí amo al fin, y yo su fiel criado, no dejé sentimiento reservado, aunque en el monte allá, si bienarguyo, él me comio mi pan, que no yo el suyo. No faltaron amigos, que quisición al punto ser testigos, del interes llebados, o del gusto, para en un sitrvo fiel vender al justo, cuervos que a todo arrostran, con aquel subertentem gentem nostram: Pero yo en un insiante, viendo me de peligrosemejante, ojeando las moscas con los codos, me aroje a bucear los pies de todos, hecho un tritón entre brazcos mudos, de un mar de patas, piernas, y menudos: y por el mismo paso, cilebreando me halle en lo raso. Mejorado de puesto, era fuerza esperar el fin funesto, donde todos se armaban porver al infeliz que ajusticiaban: cuando como una vira, en su morcillo gira, rompiendo cinchas, gasto que es forzoso, el de la guardía Capitán famoso, desmonta, sube, avisa, llega, habla: y al punto, sobretabla cónela voz: perdón: libre, y sin costas. Yo que tal oigo, tomo luego postas flacas más que de paso no muy llano, sobre unos pies que Dios me dio a la mano or dar este alegrón, si es que no asusta, aaquesta casa: mas primero a lusta. Casta Rosa: aquí a Leoncio Su majestad lo ha ordenado Que el señor Virey te entriega, a quien quito del suplicio Eso no: a Dios solo ofrezcas de tu secreto la fuerza: Y con tu licencia, viene libre, y indultado, y las partes satisfechas: y que mires si otra cosa pides más a su Excelencia, que el amistar con sus deudos a Justa, queda a su cuenta: por tanto podrá casarle con Leoncio, que el confiesa le tiene dada palabra, y es el cumplírsela fuerza. Esto me manda decirte, y encargarte, que no pierdas ocasión de encomendarle a Dios, le ayude, y defienda. todo, para que se vea lo poco que puede el hombre impedir su providencia. Qué dices Leoncio? puedo decir, que no sea rendirme a tus pies mil veces? tu pecho, que tan piadoso te ha sido. con esta mano le pago a Julia infinitas deudas. Y yo la aceto rendida: Pues yo no quiero casarme, Ma. Sea Al jardín. Mar. Su Madre? Mal. A ajustar la cena. Mar. Don Gónzalo? por tu Esposa en ley perpetua. Mal. A hacer la barba. Mar. Leoncio? A trazar las fiesas. Ma. Justa ira? aunque Mariana quiera, sino que al acto pongamos Ma. A coser las donas. Marmí el seor Capitán, que arienda Mal. A la gineta. Mar. Y Maleta? Mal. A pasear. Ma. Y Marana? Ma. A echar lluecas. Mar. Don Facundo ira? Ma. Al infierno. los dos la conteía. así: yo preguntare, y tú darás las respuestas. Habiendo ya el puerto alegre visto, entre olas tan inquietas, dónde ira Rosa? suelta, corrió su caballo, a dónde ira? Y aquí da fin la Comedia de la Rosa del Pero, en sus nñeces primeras: de cuyas forzosas faltas pide pridón el Porta. De esta obra es solo el amor a Rosa el Autor forzoso: y si más pide el curioso árriba hallara otro Hvier- AUS DEO.