Texto digital de Acteón y Diana
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Cristóbal de Monroy y Silva
- Atribución estilometría
- Cristóbal de Monroy y Silva Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Acteón y Diana. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/acteon-y-diana.

ACTEÓN Y DIANA
JORNADA PRIMERA
Aa de los montes de Arcadía. Ah de las grutas siluestres. Cuyas soberbias cervices. Cuyas erizadas frentes. Adornan rubios reflejos. Ciñen Febeos laureles. De esa alscuá de las esferas. De aquese fanal celeste. l.De quien es pira el Ocaso. De quien es cuna el Oriente. Ah de esos prados amenos, londe Flora borday teje e capullos, y de flores catifas y tapetes. Ah de las fuentes, Faetontes a ristalinos, pues decienden PRIMERA el greñoso risco al valle, espeñadas sus corrientes. Por qué sordos a mis voces? Por qué a mis quejas crueles? Ni mi dolor os ablanda? Ni mi llanto os enternece? Cuándo: mas cielos qué miro! . Mi amor: mas cielos, quién eres? Un triste amante, que el monte en llanto inundar pretende. Tu fortuna me persigue, pues amó a quien me aborrece. Si el ser amante te obliga, dime cual adversa suerte es ocasión de tus quejas? Harelo como consueles mi dolor con referir el tuyo. . Seré obediente, que para decir mis males, no hemenester me lo niegues, PRIMERA pues el pecho en referiros desahogo que los siente, y fuera necio melindre de mis pesares, hacerse de rogar, cuando el alivio sin comunicarse pierden. Príncipe soy de la Arcadia, es Aristeo valiente mi padre, a quien estos Reinos, como a Monarca obedecen. Mi nombre es Acteón, tan hijo de de estos bosques eminentes, que dudo si hay más palacios, que sus rústicos albergües, porque inclinado a la caza de fieras, nací de suerte, que soy el continuo estrago de los brutos más valientes, Yo Príncipe soy Alfeo, decendiente generoso de Termodón, cuya plata codicioso bebe el golo: desde mis primeros lustros, cuando aún no formaba ocioso con la pluma de las horas rasgos el tiempo en el rostro, a la caza me incliné, siendo de fieras destrozo, penetro el monte cazando, corriendo examino el soto. Un día por estos bosques, obedeciendo las leyes de mi inclinación, seguí sobre la manchada nieve de un rucio veloz, un ciervo, que aunque por lo que parece pudiera pasarse a innóbil, que es tierra, y la color miente, de donde nacen dos troncos, que por ser la tierra esteril, vistiendo rugosos ganchos, ni echan hojas, ni florecen. Era tan viento, que el viento juzgándole de su especie, dio con el más de dos soplos en los árboles silbestres. En aqueste bosque un día salí a caza, seguí un oso, que con dos corchos de almibas en la margen de un arroyo pretendía con abrazos, lisonjero de los corchos, que al gusto de su apetito franquearán su tesoro, cerca del cristal nativo, o por tenerle más pronto Acteón y Diana. para beber, porque el dulce despierta la sed en todos, o pordarle a las avejas, sepulcro en su raudal corto, Estaba cuando llegué YA en un hobero fogoso, toda la vista un volcán, y toda la boca un golfo. No pudo suligereza escaparle velozmente del brío de mi coraje, que en una flecha la muerte le dio, aunque no fue la herida quien le mató, si se advierte, su misma alma le mató, pues al tiempo que suspende la flecha al ciertio las plantas, y mortal las entorpece el alma, que aún no sabía nada de la herida, y siempre iva huyendo a un mismo paso, siguió asustada de suerte la carrera, que del cuerpo salió huyendo, sin poderle el cuerpo alcanzar, que ya se postraba al accidente, y al mejor tiempo se hallaron sobre la palestra verde, el alma sin cuerpo sola, el cuerpo sin ama débil. Esgrimo el venablo, llego al bristo, y turbado todo (cuando el ladrón no se turba si le cogen con el robo?) y a los guecos troncos suelta, ya vuesve más animoso a embrazarlos por servirse de dos broque es de corcho, La dura, y nerviosa testa con el acero le corto, y el colérico me enviste, siendo tan a un tiempo todo, que aunque le mató la herida, me acometió valeroso, porque no tuvo lugar, C De Don Cristobal de Monroy y Silva. por ser el tiempo tan corto de sentir si estaba muerto, hasta que le dije; Monstruo a mira que estás sin cabeza, adónde vas de ese modo? Llegue al prologo florido de una cristanita fuente, libro en cuyas olas hojas, tas aves tal vez aprenden te nedios contra la sed, cuyos rengiones de nieve solicitaba el cansancio: y hallé, pero lengua tente, hallé, nada hallé Alfeo, que no halla el que se pierde, Perdime viendo elsa Diosa, que rendidos obedecen los montes, a cuyos ojos aún más que a sus flechas temen las fieras de la montaña, pues con más acierto vencen, De la corteza de un roble la vi sacando de suerte un panal, que el dulce néctar negó a su mano la nieve. Acivar da en ojos bellos, y miel en las manos bellas, cand. dos pañales ellas, y amargos venenos esos: mi amor se ofreció a ofenderlos, con ruegos aunque profanos, y fueron intentos vanos querer gozar sus despojos, porque amarga con los ojos cuanto enduiza con las manos. Sola su mano pudiera templar mi fuego inmortal, que pues miel tiene es pañal, y siendo pana es cera: mas es tal mi suerte fiera, que cuando a su luz me atrevo, opuesta a mí du ce ruego, por aumentar mi pesar aún no se quiso ablandar, con ser de cera, y yo fuego. De Don Cristobal de Monroy y Silva. La gloria del vencimiento, rama a rama, y tronco a tronco me daba la selva, cuando hallé de un álamo hojoso a la sombra (si la había adonde era luces todo) a Aretusa, de Diana Ninfa hermosa, que los ojos a la fuerza del Letargo rendía de aqueste modo. Un bajel en cala fue, del prado piélago bello, bela amaiñada el cabello, ancla de márfil el pie. En los dos brazos se ve uno, y otro remo altivo, sin bogar, bajel esquivo, pues to nando en flores puerto, por poder dar muerte, muerto quiso parecer, no vivo. Era la popa la frente. el buque el pecho feliz, breve timón la nariz, proa la planta luciente. Llegué al cosario valiente, y el gozando el triunfoy palma, sin abordar toda el alma a mi esquise le robó, quien andar en coso vio un bajel, estando en calma? Canten triunfos del rigor esos bosques de Diana, muera quien a amar se humana, viva el desdén, y el valor, que es mejor vivir no amando, que morir de amor, Qué dulce múica es esta. Si el sentido no me miente, ve muera el amor cantaron. Quién cantar (ay de mí) puede, sino Diana, y sus Ninfas tan rigurosos motetes? Por si vienen, el estado de tu amor quiero que abrevies, ha- Ateón y Diana. hablaste dime a Diana? Aunque acobardado hablele. Qué la dijiste? . Ternezas. Qué te respondió? . Desdenes. Porfiaste? . Y quedé absorto. Y el amor? . Siempre en mudece. Ausentose? . Y quede muerto. Lla nástela? . Muchas veces. No te respondió? . Es un áspid. Lahas vuelto a ver? . Me aborrece. Qué es mejor vivir no amando que morir de amor. otra vez cantan desdenes, repitiendo rigurosos ecos, a pesar de amor las hojas de aquestos olmos. Por si vienen de las voces los dueños, dime el penoso estado de tus cuidados. Amo un imposible hermoso. No corresponde? . Es iugrata. Dejaa. . Ciego la adoro. Finje olvidos. No es posible. Que has de quererla. . Esforzoso. Disimuu. Soy un etna. Mas si estoy del mismo modo. sin tenerle para mí, como doy consejo a otro. Yo por Afetusa muero. Yo Alfeo a Diana adoro. Morar, o seguir la empresa. Morir, o amar valeroso. El que persevera vence. El que es constante es dichoso. Y aunque es su rigor terrible. Y aunque es su desdén notorio. El tiempo todo lo hunilla. El tiempo lo vence todo. Aguarda Aretusa. . Espera. . Diana. . De aqueste modo. anda en el bosque tu Alteza cansado, perdido y solo? mira señor, que la Corte te desea, no estos sotos. u Ateón y Diana. sean nubes del valor de ese pecho siempre heroieo. Aristeo el Rey tu padre siente afligido y penoso de tu común ejercicio, lo prolijo por oprobio, pues te usurpa esmonte el tiempo, sin reservar nada el ocio. Si quieres ver cuanta caza deben al monte fragoso tus perros a aquese valle, vuelve Príncipe los ojos, mira treinta jabalíes, que sangrientos, y espumosos piélagos vierten de grana: sin cuenta veloces corzos, cuya inferiz ligereza, no pudo dar es socorro, muertos en el monte quedan, cuatro espines, y seis osos, dos leones, cinco tigres, y nueve silbestres toros. Los fatigados Sabuesos. con la sed, cansancio, y polvo, abrazados con la tierra; doblados los fuertes codos, acelerado el aliento, encarnizados los ojos, la boca abierta, parece que están diciendo furiosos, no es agua la que busca nos. con las bocas de este modo, sino que fuera hacerles. a aquestos dientes oprobio, tenerlos aprisionados. cuando salen victoriosos. Pero Príncipe señor, no siempre en estos contornos, tenga límite el cansancio, tenga treguas el ahogo; advierte señor. . Daristo, a la caza, al ser asombro de los más feroces brutos, a ser de fieras destrozo, con más que humanos impulsos, De Don Cuistobal de Monroy y Silva. con más violencia que a todos ne lla na ni incimanción. No pretendáis ser estorbo, tú, ni mi padre, ni el mundo; que estos riscos son mis tronos, estas montañas mis Reinos, y vasallos estos olmos. Ya mi advertencia ha cumplido con mi afecto generoso. Canten triunfos del rigor estos bosques de Diana, muera quien a amar se humana, viva el desdén, y el valor, que es mejor vur no amando, que morir de amor. Entre esas verdes ramas esparcidas, de pomposa esmerarda entretejidas, poned esos letreros, esos contra el amor honrosos fueros, ncuadernos broncos as adustas cortezas de esos troncos, donde lea Cupido ui orguiloso poder desvanecido. Ya divina Diana te obedecen. Que bien así los árboles parecen, y que festivo el viento enite en ecos vuestro dulce acento, Dice la letra bien; el amor muera. i nuestro orgullo avasallar espera, no es falta de valor rendir el brío, aprisionar la ley del albedrío, un bárbaro deseo, un sacrilego y torpe debaneo, a esclavitud, no es deshonor, pues cielos. quien ama es esclavo de sus celos, le su anor y cuidado, tuego el que tiene amor no es pecho hora (do? Bellísima Diana, De Don Cuistobal de Monroy y Silva. cuya pureza acla nan soberana los innortales Dioses en celestiales, en divinas voces estas Ninfas, que asisten tu hermosura, estrellas de la rústica espesura, como a Febo esplendiente, antorcha del teatro del Oriente, siguen la peregrina luz de tu castidad siempre divina, tu opinión viva, y muera quien tus preceptos quebrantar espera. Tu nombre sinsegundo en mármores escritos dure al mundo. Tu fama eterna viva, de quien el Orbe admiración reciba. Hijas de mis rigores, agradecida estimo esos favores. Aquí donde las aves tiorbas son de pluma, que suaves en sonoroso acento pueblan con melodía el blando viento donde poma de olores la odorifera copia de las flores e trémola, halaga, y mueve el Aura grata con impulso leve, donde el clavel con cinta de escarlata, anudando el verdor le ciñe y ata, y en el Oriente del capillo hermosa, Sol de la seiva amanecio la rosa. Aquí pues donde prodiga esta fuente, citara es de cristal, por su corriente, que en los juncos, y guijas tropezando, con acentos de espuma está cantando, siendo en voces acordes, si prolijas, las cuerdas juncos, y los trastes guijas. Podéis sentaros, porque con segura quietud gocemos hoy de su frescura; y la que contra añor con mayor ciencia a esclavitud, no es deshonor, pues cielos. tuego el que tiene amor no es pecho hora divere una sentencia, burlando su poder siempre inconstante, merecerá por premio este diamante. Montes de Arcadia decidme adonde hallaré a mi amo; que después que ha dado en loco; Acteón y Diana. va dado en enamorado, que todo es uno, no puedo descubrirlo, ni hallario, con achaque de la caza hace del bolque palacio, con tantos perros, que pienso, que aunque hubiera muchos gamos, era menester hacerlos presas para contentarlos. Qué busque mujer un hombre, que se anda todo el ano agamos, sin que recele el peligro de imitarlos? Monte dónde está mi dueño, que perdido, y engañado anda por vosotros siempre tras de una Ninfa de mármol? Quién serán estos dos hombres? Por lo que han dicho criados deben de ser, que a sus dueños perd. dos andan buscando. Válgame el cielo, qué miro! que duuno cintarazo de alfanje de cuatro filos, esgrime sin enivainarlo. Cupido sobre las flores, estas son, si no me engaño, Ninfas de Diana, y dicen que es como darlas un chasco, enamorarlas yo quiero, pues cualquiera de las cuatro no fuera mala a estas horas, la mucha hambre que traigo, disimular. . Ah buen hombre llegad aquí. . Cielo santo, qué bellezas? qué hermosuras! p ya por cualquiera me abraso. No llegáis? . Nunca yo llego, ilustrísimo jornazo de guevos sin empollar, donde hay mujeres. . Pues tante las aborrecéis? . Jamás me ha tentado el díos diablo. Quién es esedos? . Cupido Acteón y Diana. que es ciego, y anda tentando, y como el diablo tienta, por eso diablo le llamo. Que al fineres del amor enemigo? . Ni aún mentarlo. Y a quién buscas? . Que tales A la Ninfilla, que a hablado, . a un mentiroso, señora, que el cielo me dio por amo. Mentiroso? . Es cazador, en quien está vinculado el mentir. Por el buen gusto que tienes en ser contrario del amor, siéntate aquí. Pues como un Ninto tan casto con cuatro Ninfas castizas, será ofender mi recato? Siéntate acaba. . Señora, ya obedezco, aunque forzado. Tendra lugar Ninfas bellas, un póbrete, que adorando está tan rara hermosura, mariposa de esos rayos, salamandra de esas luces. Mariposa, o salamandro, váyase al punto de aquí. Cómo si amante me abraso? Qué es esto? flechaldo, muera, ̱. Bárbaro aleve villano, vete de aquí, no profanen lo divino de estos campos tus torpes plantas. Señora hasta ahora en que he pecado? Entratar de amor. . Escu que yo le tomo a mi cargo, impudico, incontinente, libidinoso, taimado, en presencia de las Ninfas de Diana, y de un tan casto Ninfo como yo decís cosas de amor temerario? Pues no quiero yo que fuera contra lo puro, o aguado de estas Ninfas caarenas, ne tienen veces de mármol. hola la incomodidad le amor ha de poder tanto que en cualquier hombre de bien de refrenar los pasos el indecente apetito: mues quien sin estar borracho ufrirá un desvelo eterno? uspirar siendo barbado, le día oriar esquivas enoche audar hecho trasgo, uiscar Poetas, que escriban eriitos enamorados obornar las alcaguetas on capatillos, y cuartos, ofrir un vecino fínce on más ojos que diez Argos la dama le desprecia iné macilento, flaco, austio, cónflicto, y a veces a veces, que esto es lo malo bitando una lagrimita or los vigotes abajo i es querido, que jarito : pasea, que lozano, nistoncito en la daga y florecita en los labios, racitronizando acentos alabras alm varando, on jaulilla el copetico, ciene pelo, y si es calbo sombrero hasta la ceja or no descubrir lo raso. i le da entrada la dama, etra la costa, y el gasto saa caso tiene padre empre entra con sobresalto, meroso que despierte, quue le dembeños palos tiene hermanos peor, re al fin son más temerarios, madremucho peor, t al fines suegra, y si a caso me tía, aquí fue Troya en casormapretido val de Monroy y Silva menos quisiera una tía que quinientos mil diablos, pues como quien esto sabe, se otreve a vivir amando, que es la desdicha mayor, que lloran ojos humanos. Esas penas, esos sustos tienen tan azucarado lo agrio de los desprecios de los desdenes lo amargo. que. . Absir, basta, qué decís? tan poco os ha aprovechado la plática? . Idos, o al punte esta flecha he de tiraros. Si sois, señora, un Cupido, a quien estoy adorando, que mucho que tiréis flechas? Aay señoras, lo que ha hablado, fléchenlo luego, que aguardan? Aunque lo hagáis he de amaros. A mí? . No sino a esas Ninfas. Quién nos trujo este berraco? Dejalde para que vea su muerte, y su desengaño, y dad principio a lo dicho. Y essuiora! . Quenmas dies siguiere contra el amor un pensamiento bizarro, tiene por premio un dumante. Quién lo a de juzgar? . Juzgaldo vos, y el diamante guardad. Que lindo fondo, y que rayos. Diga Flora. . Nosaldrá, si yo puedo de mis manos. Sialgún hombre me quisera, aspirando a mi favor, tan de parte de el rigor contra su amor estiviera, que de estos montes me fuera, c por no tener ocasión de escuchar de supasión el desvelo enamorado, áspid siendo a su cuidado, y roca asupretensión. Si combatirme dejara, de su constancia apacible, tal vez fuera muy posible, que del desdén me olvidara: Y a su llanto me ablandara, luego en tal guerra encendida la auscucia de honor es vida, que en amantes pretensiones quien huye las ocasiones, nunca puede ser vencida, Si algún hombre me quisiera, si ciego me enamorara, yo Flura no me ausentara, antes sus quejas oyera: Pues cuanto más valor fuera, oirle, y verlemorir, y saberse resilir, que aunque la ausencia es rigor, era dudar del valor ayudarle con huir. Ya que huye por no amar, no tiene satisfacción de sí, pues en la ocasión Flora, no se atreve a estar: Y es valor más singuiar despreciar al que masbando con amor está obligando, porque huyendo da a entender, que no pudiera vencer si le estamieta escuchando, Aa dicho Olimpa muy bien, y el ejemplo, Flora, es llano, si con valor soberano renir dos hombres se ven: y haciendo al honor desdén, huye el uno, claro está, que la palma alcanzara. cuando su denuedo exceda el que triunfando se queda, y no el que huyendo leva. El dámante ncuardo? No, La vítoraa ha sido mía. No, que falta toda via Aretusa. . Y falto yo! Tanto el amor despreció Acteón y Diana. de mi rigor el poder, que por ilegar a vencer, con certeza conocida me quitara a mí mi vida, para no poder querer, ni cobarde me ausentara, ni atrevida me opisiera, no huyera porque pudiera encontrar con quien a pata, no valiente blasonara. de mi desdén y rigor. que aunque parece valor, mil veces ha sucedido salir mañana vencido el que ayer fue vencedor, Luego mayor bizarría fuera darme a mí la muerte, pues solo de aquesta suerte librarme de amarpodría: n. está sí que es osadía, este es valor de mujer. quitarse el ser por no ser amada, ni a mar, que es cierta opinión, que estando muerta no me puede amor vencer. Si alguno me a mara aquí, con libertad atrevida, a él le quitará la vida, no me la quitará a mí: Yo viviera, porque así fuera eterno mi rigor, y el muriera porque amor no me pudiera tener, pues faltando a quien querer, no saltara mi valor. No es truunfo de un pecho esquivo darse muerte en el combate, que importa, que yo me mate, si su amor se queda vivo? Mayor victoria recibo as en matarte, y mavorgloria, pues siempre es cosa notorra. que en cuantas lides ha habido quien muere queda vencido, y quien vive con victoria. De Don Cristobal Vitor Diana mil veces. d. Oigan que falta un Diano. (to. Siguiendo las dulces voces venido, mas el prado es de su espiendor esfera, quero oculto entre estos ramos scucharlas. . A Aretusa erdido vengo buscando, quí está, veré escondido hesubelleza los rayos. Si yo fuera dama amada e algún amante bizarro, o me fuera nuyendo de él, ue fuera muy chabacano ispárate tomar yo on mis manos tal cansancio, el huir solo de toros, pendencias es usado. ampoco no me fiara mi valor, y desgarro, l fuera ser presinida acer al ingeño agravio. ampoco me diera muerte, orque el que me quiere es llano, le me quiere por hermosa, isí el matarme en tal caso sentir el serlo, cosa que a nadie le ha pesado, es aún el nombre de sea desdén que sienten tanto mujeres, que jamás iguna lo ha confesado, nque sea cuata, y tenga @Bioca de cuatro palmos. npoco al galán matara, a era hacer oficio bajo, arer meterme a verdugo, hedio más acertado a quitarle el amor, vedar mi honor triunfando, Cuál? . Capallo, y cortarle narices, pues es claro, de Monroy y Silva. que no había de enamorarme capón, y desnatigado. Este es el mejor concepto, y así mi diamante agarro, victor Podenco. . Que alcance un pícaro favor tanto, y me desprecien a mí de invidia, y de celos rabio? Yo he de seguir mi opinión, mis plantas serán mi amparo. Yo al valor he de apelar en los peligros más arduos. Yo me he de quitar la vida, si se atreve temerario alguno contra mi honor. Yo he de matar con mis manos a quien a mí se me atreva. Pues hagan vustedes cuatro lo que quisieren, que yo si alguien me enamora, hago juramento al Dios Cupido de hacerlo chato, y capallo. . Ataja, ataja. . En lo espeso de ese valle se ha ocultado. Una fiera es, y seguida viene el monte atravesando. Muero de envidia, ver quiero si a caso a mi dueño hallo entre aquestos cazadores. Yo Ninfo poco alentado, a días que hice treguas con toda fiera del campo. Tú Flora acude a ese valle por esa parte, tu el arco preven Olimpa, y por esa le cercaras. . Ya me parto. . Tu Aretusa en esa cueva te esconde y yo entre estos ramos, donde aguardemos la fiera, y al pasar: mas cielo santo, Acteón y) quién eres? . Escucha. . Oye. Qué atrevimiento! . qué agravio! Un hombre soy que enamora, Clicie el Sol de tu beldad, Soy quien tu hermosa deidad venera, estima, y adora. Bellísima cazadora. Hermosísima Diana. Menos cruel. . Más humana, La ingratitud. . El rigor. Sin premio has de ver tu amor, Será tu esperanza vana. Porque yo osada, atrevida. Porque yo sorda a tu voz, Con este acero feroz, Con esta daga lucida. He de quitarte la vida. La vida me he de quitar. Si te atreves a eclipsar. Si te mueves a romper. Mi grandeza. . Mi poder. Qué disgulto! . Qué pe ar! Aira cuat es mi finor, pues osada, altiva y fuerte tengo de darte la muerte, si me ofendes con tu amor. Mas es crueldad que valor la que elige tu ardimiento, porque con vigor violento, señora, opuesta a mi bien, teniendo aquese desden, te vales de ese instrirnento? Haces bien, que en ta porfía al matarme rigurosa, muerte dará más piadosa mi daga, que al fines mía: dos muertes mi fantasía teme en tu rigor severo, de la vida desespero, mas en tan fiero dolor no la quite tu rigor, y qua emnela maneio. Mira con cuanto poder Diana. te injuria el alma ofendida, pues me quitaré la vida por no llegarte a querer. Que te mates podra ser de tu desdén inmortal, temo un suceso fatal, pero si te das la muerte, no es tanto por ofenderto, cuanto por nacerme mal, Luego que te vi te di toda el alma enamorada, en tu pecho está albergada, que aunque es mía, vive en ti, y si te matas aquí, no es porque tu vida huya, si no porque el muado arguya de tu obleusada poríía, que por quitarme a mía, quieres quitarte la tuya. Quédate, o con este acero. Quédate, o con espudal. Sin vida estoy. . Yo mortal. Nada aguardo. . Nada espero, He dematarte primero. La vida me he de quitar. Siempre te tengo de amar. Siempre tengo de quererte. Si me sigues te doy muerte. Si bue, ves mehe demetar. Mátame bella homicida, porque yo te he de irsiguiendo, mas por estarte quericudo, no quiero perderla vida. Aunque te mates rendido te ha de seguira pesar, pero no quiero pasar de aquí, aunque ingrata me trates. que no quiero que te metes por tenera quien amar. e Si te sigo he de morir, y muero si no te sigo. Si te sigo ti eneaigo De Don Cristona soy, y muero sin seguir. No quiero sin ti vivir. No he demorir sin mirarte. Mas morir.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA de Monroy y Silva: Pero matarte. No es remedio. . No es vencerte Viva yo para quererte. Vive tú para adorarte. SEGUNDA Está todo prevenido? Ya los perros atraillados, y caballos ensillados aguardan. . Que hayas querido ira caza, viendo así el mal tiempo amenazar. En materia de cázar, no sabes que para mí siempre es un tiempo. . Señor eso me parece a un ciego, que con una hembra, un fuego era ardiente del amor. Ella viendo suporfía, cansada de batallar, le dijo, no ha de quedar voy nada para otro día. el amando a troche noche, con inciemencia inhumana respondió a la dama; Hermana para mí siempre es de noche. Porqué parte has de cázar hoy en esbosque eminente? Por donde corre la fuente del olmo pretendo entrar. A gran riesgo te dispones, Leones el sitio asaltan. Habrá liebres, que no faltan, liebres adonde hay Leones, yo tengo para coger ucones, liebres y monas, pues a ninguno perdonas, una industria, que ha de ser aotable. . Será invención como tuya. . Ya te enfada, oye, y verás si te agrada la traza contra el León. De corcuo con dos broqueles he de estar siempre a la mira del Icón el llega, y rira dos manotadas crueles. Clava las uñas, y yo con martillo en el encuentro las remacho por dedentro, vel que sopo se quedó. Va no me puede, aunque quiera con el estorbo ofender, (y sin peligro coger se deta de esta manera. Para cazar monas tengo otra industria, y buena a fe, voy al sitio donde se que están, costales prevengo, repártolos por el prado, pen ellos con poco estriendo qme voy entrando, y saliendo, las monas que concuidado, en ellos me ven entrar, Como hacen cuanto ven, se entran en ellos también, y así se dejan cázar. y Para liebres. . Qué enfadoso, calla loco. . Esteño más, porra, garbanzos, y agraz. Veo la liebre venir, y al punto un garbanzo arrojo, enstele, y cierra un ojo don la fuerza del partir, Apretando una quiada, viéndola con rostro tuerto, en el que le queda abierto, con presteza acelerada, exprima un agraz, y estando ciega, como con modorra, les sacudo con la porra, y me los voy empiolando. Son las trazas como tuyas, para cázar una fieta B3 has Acteor has hallado alguna industria? yal Fiera macho, y fiera hembra? Lo segundo. Esta es Diana, que anda muy cambo por ella, regalarla No lo admite. Ofrécelle una pollera. No la quiere. Dale celos Como quieres que los sienta p si no tiene amor? Mil veces de ellos el amor se engendra, llórale unas lagrimitas, se ablandará. Es una peña. Si perros las fieras cazan, la más propia diligencia es a fuer de cazador, dalle un perro, aunque no quiera, M Sinen he tene este anor, que más Diana en tu ausencia vive enanorada el alma, que de cuidados la cercan, cuando el amor templará de tu ingratitud la fuerza, que en el mar de los desprecis, mis esperanzas anega. Mucho siente el Rey tu padre, que en la caza te diviertas con tanto extremo, pues gastas lo más de el tiempo en las seivas. Déjame Daristo amigo, y no mi pidre pretenda estorbar mi inclinación. Va nos, pues que ya te esperan los caballos.̱ Adiós Cortés) que voy a ver una fiera, a quien no puedo dar caza, pormás que el alma lo intenta. Tu padre viene. Qué dices? no quisiera que me viera irázaza. . El lo asabido, ya no hay remedio, porque entra en tu cuarto. Acteón. . Seño Cómo dime, cuando apenas sediento el Sol sigue al Alba, para beberle las perlas, y Diana. te levantas? Art Quiero ye a caza, si das licencia. Dejadnos solos, Acieón oídme atento. Qué flema, y que cansada vejez, ley es en mí la obediencia. y. Son los Reyes, Acteón, espejos en quien contempla el vasallo sus acciones, para gobernarse en ellas. El nombre heroico de Rey, si conprudente advertencia lo discurrís, significa regir, como en la voz sueña, que reinar, regir, ser Rey, todo es una cosa misma, De donde advertido infiero, que el Rey que con imprudencia no rige su vojuntad, mal regirá las ajenas. Y no rigiendo no es Rey, que solo el que rige Reina, dígolo querido hijo, porque vos con poco atenta consideración, faltando a obligaciones supremas, ni regís, ni gobernáis, la inclinación que a las selvas os llama, y a pelarmío sois entre bosques y peñas un humano bruto ya, y ya una raciona fiera. Con que amor, con que temor vuestro Reino, vuestra tierra ha de amaros, y temetos, que son Polos que sustentan el peso a las Monarquías? Teñor, y amor, cosa es cierta, que nunca os ven los vasallos, pues murmuran vuestra ausencia, el añor para amarpide que se comunique, y vea su objeto, el temor supone la persona que le engendra. De Don Cristobal de Monroy y Silva. Ya con real aparato, ya con Majestad severa, a vos, ni os ve vuestro Reino, niusáis de vuestra grandeza. Luego ni amor, ni temor podrá tener, aunque quiera, pues ni ve dueño a quién ame, ni ve Monarca a quien tema. Un Reino, hijo, es un cuerpo, de quien el Rey es cabeza la cabeza en un humano cuerpo, cosa es manifiesta, que no se sirve ella sola de los sentidos, que en ella están, si ve, ve también para el cuerpo a quien gobierna. Si oye, y gusta es para el cuerpo, no es dueño de lo que encierra: luego si es cabeza el Rey, sus sentidos, sus potencias no serán para si solos, que los conmunique es fuerza a su Reino, que es su cuerpo, o ya escuchande sus quejas, ya mirando sus injurias por poder satisfacerlas, porque de no hacerlo así, su Reino es fuerza se pierda sin la vida del goñierno; como cuerpo sin cabeza. Por eno llaman esclavos a los Reyes, y lo aciertan; pues más ajenos que suyos son, si prudentes gobiernan. Mas yo digo, que el esclavo es el Rey, que no refrena sus pasiones, que a su torpe incsinación se sujeta, que obedece a Oi apetito, esto es esclavo de verás, prros no manda en sí, ni tiene libertad en la prudencia, No dligo yo que no es justo, que los Reyes se entretengan, mas han de ser sus deleites, De Don Cristobal de Monroy y Silva. sus regocijos, y fiestas, como en el manjaria sal, que aunque no es bueno sin ella, cuando es poca le sazona, cuando es mucho le destempla. Ea Príncipe regid vos vuestras acciones mismas, no la razón se avasalle, y no el apetito os venza. no fatiguéis más los montes, dejad descansar las fieras, que aún la que lo es, tal vez con el valor hace treguas, El coronado León, cuya encrespada guedeja con sus rayos le corona, sirviéndose de diadema, cade tres días descansa, no siempre esgrime sangrientas las venenosas navajas, que manos y boca encierran. El Tigre osado dos horas ejercita su fiereza, las demás que el día componen, rinde al descanso las fuerzas. La Hiena cautelosa, que hombre se finge en las tierras, solo en la ausencia del Sol hace en los rendidos presa. El Oso todo el invierno oculto yace en su cueva, y el verano sale a ser bándido de las avejas. Pues si el Tigre, si el León, si el Oso, si la Hiena no siempre acosan el monte, no siempre asustan la selva. porque un hombre a quien dio menos rigor la naturaleza, faltando a lo humano excede la crueldad de aquestas fieras, todo el año, todo el día, todas las horas, las penas, que vestís de rojo humor lágrimas siempre sangrienta, han de llorar, vive el cielo. no os templáis, que proceda más riguroso con vos, y aunque pese a la edad vuestra, a vuestro hermano de el Reino, y ante ponga su prudencia, porque no. . Señor detente, aguarda padre, y no entiendas que podrán las amenazas lo que no pueden las quejas. No es sola padre la caza la ocasión de tanta ausencia, el amor señor me obliga, que es más indomable fiera. A diana, a aquese asombro de castidad, y belleza, en quien la gala, y las flores estudia la primavera adoro, Diana es a quien el alma suspensa idolatra, no pretendo más corona, y más grandeza, que a Diana, si por mía la merezco, o amor lo quiera, que más Reino, que a Diana, y si opuestas las estrellas rigurosas me la esconden; y crueles me la niegan? No he de vivir, ni reinar, mi hermano el reino posea, perdona señor, perdona culpas de mi inobediencia, qué Diana ha de ser mía, ohe demoru en la empresa; si la gloria que pretendo me falta, todo se pierda, no quiero sin ella Imperios, no quiero Reinos siñ ella. Pues cazadora es Diana, lisoniearla pretenda mi valor cazando siempre; ya es tarde, ya el Sol se ausenta, ea cazadores míos al valle, al monte, a la selva. Aguarda, espora, detente, Acteón y Diana. que tan poco (ay de mí) puedas mis consejos, que te encante hechicera una belleza? Que una mujer te sujete, y que un padre no te venza? plega a Júpiter, villano, que nunca a mis ojos vuelvas, tus cazadores te maten, tus perros te hagan piezas, esa deidad, si es deidad, que loco amante veneras, castigando tu osadía, mude tu naturaleza; pero no que es mi hijo, el cielo quien que reducido a mi presencia vuela, Esos hijos del rigor de esos árboses alcanza, que viviendo en la esperanza se la quitan al amor. No quede verso en el monte de los que aplaudir se ven, los créditos del desdén en el rústico Horizonte. Que no se postre rendido al soberano valor del siempre invencible amor, del siempre heroico Cupido. Ya te obedezco. . Y pendiente pon entre las ramas bellas esas letras, porque en ellas sus rigores inclementes, mire desacreditados. Aunque A retusa lozana, de cruel, y de inhumana tiene aplausos granjeados, cuya ingratitud fueron por todo el bosque la a clama, ya en los robles toda rama, ya en músicas toda voz. No temas a su rigor, porque nunca fue valiente el perro, que es ladrador. Que al fin Estela, surón, te dio esa palabra? . Es poderoso él interés, Elia quinta como sabes todo se dobla a un doblón, de Diana, guarda Estela cuidadosa centinela, de los cuartos, y obligada tiene al fin todas las llaves ya del ruego, ya del oro, launque contra su decoro, dice que te dará entrada: confiando en tu secreto, an el cuarto de Arctusa. erdone el poco respeto, e su ingratitud nacido, El amor, lurón, me excusa, que en semejante pesar, la fuerza ha de conquistar lo que el ruego no ha podido. de amor, es etna mi ardor, Dónde va?? ̱ Oh Cupido, Advierte. . Calla del fuego Atin te dura esa tema? Resuelto estás. . Tengo amor. Crego estás. Amor es ciego. Vete, o viven los cielos. dulce prisión del alma, y del sentido. yo me voy. Detente hermosa clara de esta yema, Dónde vas? 1. Solo de mi fortuna tengo celos, , s Ay no me mate, no repara, no mira, davino cuadrisiero, tate, tate, miáo por estotra puerta que podrá lastimarme si me tira? Si quiero yo, me iré.S e De Don Cristebal de Monroy y Silva. De Don Cristebal de Monroy y Silva. Mi muerte es cierta. Vete, y si más te hallo en este monte, de sus cumbres serás ciego Faetonte. Ya me voy tan maduro, y tan perdido, que me voy, y sin irme ya me he ido. Polífemo de piedra, que eminente tienes por ojo esa nativa fuente. Monte gigante, que escalando el cielo mueres en el, y naces en el suelo, Adlante organizado de vivas esmeraldas argentado. Dónde la soberana deidad tienes oculta de Diana? Dónde la cazadora escondes de estos bosques bella Aurora? Donde guardas me advierte la que es de tantas vidas dulce muerte? Sol d la Arcadía. . Aurora soberana Bello día. . Diana. (ausente Sin tu luz. . Sin tu amparo. . de ti Qué me queréis? ya me tenéis presente Capitana divina. . Dueño mío. Prisión del albedrío. Cuál ocasión penosa. nos a negado tu presencia hermosa? Muertas sin ti quedamos. Atentas me escuchad. Ya te escuchanos. Yace del bosque en esa verde falda, muralla de esmeralda, opuesta a los asaltos de ese río, que cercándola está sucristal frío, siendo al barirla con violencia suma, balas sus perlas, pólvora su espuña, Una cueva apaciblo, , s ni lóbrega, ni horrible, no es cueva, boca es de ese desierto, que para bostezar el monte a abierto entra por ella un arroyuelo helado, y vuelve a despedirle atropellado, confirmando que es boca, pues su nieve. aquí una vez la escupe, aquí la bebe En esta cueva, en esta boca hermosa, sobre sulengua de clivel y rosa, Acteón y Diana. cansada de quitar la bruta vida a un fiero jabalí, quedé dormida apenas, pues el sueño se hizo del sentido torpe dueño, cuando dueño no fue, porque un ruido de aquella esclavitud libró el sentido. Levántome asustada, una flecha prevengo, ármola osada, tan a un tiempo, que el alma no sabia, si dormía velaba, o si reñía, que en el lance oportuno, velar, dormir, reñir todo fue uno, en el valle luchando un Tigre veo con un fiero Dragón, horrible, y seo, el Tigre obedeciendo sus enojos con dos etnas por ojos, con las carnosas plantas divididas, las unas corbas, fuertes, y buidas, redonda la cabeza, la boca pronunciando su fiereza, aunque en acentos mudos, y los dientes discretos por agudos, Era el fuerte Dragón susto del monte, pasmaba con su aspecto el Horizonte, los ojos vibran rayos con estruendo, dos hogueras con alma siempre ardiendo, todo es cuerpo encendido de verme las escamas guarnecido; cuando ablerta la boca amenazaba, un arco pareció que osado armaba, y con sana no poca era la lengua flecha de la boca. Tremolando la cola ferozmente, llegó al Tigre, el veloz como valiente, se se subio sobre la espalda dura, y al querer falsearle la armadura, el Dragón entre golpes inhumanos, con la colacinó sus pies y manos. El Tigre ya sin armas, ya travado de la sangrienta cola encadenado, por desafirse fatigoso aúnela, a los dientes apela, diciendo; Aunque me aprietes de ese modo no temo, que armas tengo para todo. Abre la boca, y muérdele, no en vano, Acteón y Diana. pues del bocado le arrancó una mano, la mano con tan subita porfía se tragó, que ella misma aún no sabia si de subrazo defunida estaba, tanto que allá en el vientre le arañaba! Y el brazo no creyendo aún destrocad que faltaba su maño, tiro osado un fuerte golpe, y como no hizo mella volviendo a reparar se hallo sin ella. Yo que al Tigre inclinada quise favorecer, la flecha armada, tiro al Dragón, y tantas luego tiro, que al Tigre avento, y al Dragó ad El Tigre se désase en piélagos de sangre el Dragón ya penetrando mis flechas las crueles conchas, que le sirvieron de brooueo las puntas de las flechas que se por la espalda, a los pechos se y se quedaban en la espada en suna los cabos de las flechas con la pluma, parecía el Dragón con dolor grave, por los pechos espín, por la espalda ave Murto el Dragón rabioso no de las flechas, no, porque animoso, cuando sangriento batallando estaba, de suerte con la cola se azotaba, altivo, airado, y fuerte, que pudo solo un golpé darle muerte, y por acreditar su valentía, porque estas flechas parecio decía, de mi valor no alcancen la victoria, yo de mi muerte he de gozar la gloria, matándome primero antes que su rigor me acabe fiero, y así la causa de mi muerte sola tiene de ser esta esgrimida cola, y advierta quien me ve, que en el conva sino me mato yo no hay quien me mate El Tigre a mi valor agradecido, la planta me beso reconocido, que el hacer bien obliga de manera, que muda las entrañas de una fiera Rendir el jabalí, llegar al monte, valerme contra el padre de Faer- De Don Cristobal de Monroy y Silva. eaquella cueva bella utar la fuente que entra, y sale en ella, costarme a dormir, ver la batalla, spenderme al mirarla; e favor a un animal valiente, cer aljaba de un Dragón ardiente, insido la ocasión de haber tardado, erdonadme el disgusto que os he dado. Con razón aquestas selvas. Con justicia aquestos bosques. Y con disculpa las plantas dantas en su seno esconden. Como a deidad te veneran. Como a Diosa te conocen. Como a su dueño te aclaman, Agradezco los favores, mos a la quinta. . Aguarda, trece que desconoce quellas letras la vista. Dices bien porque más torpes publicaban desdenes, tan repitiendo amores; nayor atrevimiento, de el cielo. . No te enojes, Venus serán, o Cupido, usa de estas sinrazones, va amor dicen. Qué ofensa! entis profanas razones, entis atrevidas letras, iente el árbol que os recoge, senten cuantas su copete rbaras hojas componen a castidad divina, le profeso, osáis inormes vuigar aleves rasgos poñer sibelos torpes. piter si de deidad erezco en el mundo nombre, rmíteme aquí, pues eres uperior de los Dioses, le vengue esta ofensa, infierno Y n, y obediente a mis voces havierte en fuego esas letras, netnas esos renglones. De Don Cristobal de Monroy y Silva. Cada letra es un volcán. Si es fuego el amor más noble, bien el castigo de fuego al fuego le corresponde; vamos a la quinta. Ate Veté, que nosotras de las flores, que esmaltan aquese prado, que aquese pensil componen una flagrante, guirnalda; que tus victorias corone, te emos de tejer. . Estela diequens, tiene escondido esta noche en el cuartó de Aretusa a Alfeo, según los Dioses me han informado, delito tan escandaloso, y torpe pide gran satisfacción, S hoy de Alfeo mis rigores con su muerte tomaran para escarmiento del Orbe venganza. . Diana bella. No tus locuras me estorben. Dueño ingrato. Déjame. Sin que primero conforme, oigas Diana mi queja, no he de dejarte. . Di. . Oye. Bellísima cazadora, hermosísima Diana, Y cuya beldad soberana el mismo amor enamora: estos imperios de Flora, estos del Abril primores, aves fuentes, plantas, flores, opuestos a tu rigor te dan lecciones de amor, pues siempre tratan de amores, sobre aquel verde arrainan están las aves enamorando, m cantando con armónicas destrezas finezas, Luego en amantes empresas, que eres ingrata bien sabes, vies Acteón) pues no ignoras que aún las aves están cantando finezas, fuentes que el verdor socorren corren, dando lecciones de amar, por besar con su cristal desatado el prado, y tu opuesta a su cuidado, rumbos sigues diferentes, sin advertir que las fuentes! torren por besar el prado, los árboles se transforman, y forman entre sus ramas galantes amantes, con siempre amorosos lazos abrazos. Y tu preceptos y plazos de amor ingrata quebrantas sin atender, que las plantas forman amantes abrazos, amor las flores reciben, pues viven sus hojas entretejiendo, repitiendo con acentos de colores amores. Y no con fieros rigores, los fueros de amor humillas, sin ver que aún las florecillas están repitiendo amores. Fues si las anes siempre enamorando, las fuentes sus amores repitiendo, las plantas con amor lazos tejiendo, y las flores finezas pregonando Jodas a un tiempo amores enseñando todas de amor las seyes defendiendo, ni te hacen vivir agradeciendo, ni te obligan a amar con pecho blando. Unas canten desprecios de tu orvido, otras de tu desiencanten rigores, y quiera amor de mi dolormovalo. Mientras incendios del amor ignores, que mica hulles, pues me traes perdalo, Diana. favor en aves fuentes, plantas, flores, Primero osado Acteón aquese monte eminente se coronara la frente en la esfera de Paetón; aquesa etérea región la verás primero aquí vestir rosa, y alelí, primero verás el prado de estrellas mil argentado, que halles amor en mí. Dices que todo en el prado tiene amor, y enseña a añor, necio aviso, ciego error, hijo al fin de tu cuidado: aquese peñasco helado tiene amor, aquella roca cuando de amor se provoca, cuando di, si lo advertiste, pues siempre al agua resiste por más que el agua la toca. a Peñasco, y roca he de ser siempre, que. Detente, espera ójala Diana fuera peña, y roca tu poder: roca te quisiera ver de mi llanto perseguida, pues se gasta combatida la roca, pena te quiero, pues al golpe del aceró éxala fueno herida. Pues si al fin la roca, muro se gasta a asaítos del mar, la pena se ve ablandar a impudos de el hierro duro; luego fuera más seguro ser peña, y roca tu error, pues entonces tu rigor ablandaran en mal tanto el combate de mi llanto, y el yerro de mi dolor. Te vas? . Si . Con que prim confieses que estás vencida. No te canses, que en mi vida no he de amar. . Qué dicha espera De Don Cristobal de Monroy y Silva dime si tu pecho fiero tuviera amor, aunque das en que no has de amar jamás, en quien tu amor se empleará? A aquel que menos me amara, quisiera yo tiempre más, mira como no es posible, que merezcas mi favor, pues me tienes tanto amor. 1. Fuerte mal! dolor terrible! oye. Es mi pecho invencible. t. Aguarda. . No quiero verte. t. Qué intentas? Sola tu muerte, no te he dicho (necio estás) que mientras me amares más, mas tengo de aborrecerte. Que tengas ingrata amor, y no a quien amor le debes. ̱. Qué dices? cómo te atreves al sagrado de mi honor? yo amor? . Tu amor. . Es error, sola esa injuria pudiera obligarme a que volviera, porque con amor me infamas? Yo te probaré que amas. ̱. Cómo? . De aquesta manera, qué es amar? . Querer el bien, y apetecerle es amar. El amar no es defiear? Si amor deseo es también. Qué deseas? . Tu desdén. Luego si desea tu vida, no amar, ni ser pretendida, ya de amante el nombre adquieres, pues alguna cosa quieres, que es querer no ser querida. ̱. Tu sosístico argumento no ha de vencer tu razón. Qué ingratitud! . Acteón olvida ese loco intento. A guarda, cruel tormento, que desprecio, que desdén, aunque desespero el bien en tan venturosa calma, pues te vasiguiendo el alma De Don Cristobal de Monroy y Silva sígate el cuerpo también. Este de Aretusa es el cuarto, hablarla pretendo, aunque con mi amor la ofendo, sirva el llanto de interés. Sobórnole su rigor, si bien en mí es al contrario, que el llanto que es necesario para crédito de amor me daña, pues obstinado supecho, pederbal ciego, cuando me abrasa en su fuego, da fuego, y se queda helado, porque mi llanto en rigor la hiela como la ofende, y aunque en mí el amor enciende en ella apaga el amor. Disimulado Acteón, siguiendo mis pasos vino, a una acción me determino? que ha de dar satisfacción de Arétusa al loco agravio; aquí está según entiendo Alfeo. . Siguiendo vengo, torpe el paso, y mudo el labio a Diana, y he de ver que intenta. . Disimulado, y en Aretusa trocado mi rostro, asombro ha de ser, mas esto con distinción, que para el fin que deseo, A retusa seré a Alfeo, Diana seré a Acteón, la transformación me anima a abrasarlos en su llama, vea aquel en mí a quien ama, vea esotro a quien estima, y con celosos desvelos para castigar su error, no mueran a mi rigor, si no mueran a sus celos Ca Alfeo Acteón Alfeo. . Aretusa? . Sí, yo soy, ya se que me aguardas, qué temes? qué te acobardas? a verte he venido aquí, que me has reducido amante, a presiarte; y a quererte por galán, por noble fuerte, por discreto, y por constante prueba ha sido mi rigor Alfeo de tu firmeza. Qué escucho! como no emp pieza a hacer extremos mi amor? Alfeo a Diana, cielos! o traidora, o aleve amigo, o ingrato dueño enemigo, no bastaba amor sin celos? Tan confuso estoy, señora, de ver lo que no entendí, que dudosa el alma aquí, palabras mi bien ignora con que agradecer tu amor, o venturosos engaños. Al combate de dos años en qué muralla hay valor? aguárdame aquí, que voy a ver si seguro estás. Cuándó mi bien volverás? Tuego vuelvo. . Sin mí estoy. Acteón nos ha escuchado, sino mienten sus desvelos, la venganza de sus celos lo será de mi cuidado disimulado enemigo, que con fingida amistad atropellas la lealtad, rompes los fueros de amigo. Tú en el cuarto de mi dama escondido? tu alevoso la pretendes cauteloso? tu disfrazando la llama de amor? Acteón. . El acero castigue culpas traidoras. Esta dama es la que adoras? y Diana. Esta dama es la que quiero. Pues como contra mi amor esta deslealtad tirana estás queriendo a Diana, y eres mi competidor? Ese agravio es, enemigo, el que tu traición acusa, estás queriendo a Aretusa, y compitiendo conmigo. Cuando, Acteón, competí contigo, ni vi a Diana? Pues no era, di la tirana, que estabas hablando aquí? Yo a Diana, estás sin eso? injustos son tus enojos. Quieres que mientan los ojos? Loco estás. . Yo lo confieso. Es tu diligencia vana Hay cautela más confusa! Vive Dios que era Aretusa. Vive Dios que era Diana. Claro tu engaño se ve. En el tuyo desespero, pero averigue el acero cual de las dos damas fue. Es idca del sentido cielos, en mi cuarto espadas! deteneos, qué es aquesto? la inmún dad de esta casa violáis, no sabéis que aquesta es la quinta de Diana. A que mal tiempo llegó Aretusa. . Estoy turbada. Aunque no hay satisfacción, a vista de las espadas esta ocasión te la ofrece. Qué aquesto en mi cuarto pasa? A retusa tu conmigo en este cuarto no hablabas ahora? . Yo; estás sin seso? Ves cuan en vano me engañas. No me explicaste tu amor? no animaste mi esperanza De Don Cristobal de Monroy y Silva. Elanda acaza de fieras, on no esperados favores? t. Ahora vengo de caza, uando te he hablado, ni visto? Esto es aumentar mis ansias. Esto es confirmar mis celos. Aretusa. . Suelta, acaba. Escucha. . Yreme a esos montes suyendo. Yo tus pisadas eguiré. Dudoso estoy entre confusiones tantas. ̱. A los dos he de seguir, que si mi valor no ampara A retusa, vil despojo l de ser. . . Diana . Aguarda que ya te sigo Aretusa, halógrose mi venganza. qu h , Si me engañaron los ojos, mas cuando la vista engaña, si quien hablaba Acteón fue Aretusa, y no Diana. Pero como si esla niega su afición determinada, pueda ser que mi presencia no quisiera confesarla? Mas ir huyendo de Alfeo scredita sus pasabras, ella huye por el monte, y él la sigue, si a Diana mara, no de esta suerte iguiera a Aretusa; o vana lisculpa de mis recelos, que dudo mirando clara ni afrenta? a Diana vi, Diana le habló, Diana para lograr sus finezas e dijo, que la esperara, que aguardo? viven mis celos, nas no vivan, pues me matan. porqu. Señor qué tienes? . Estoy dido, vinarata Diana, Aguarda, detente, escucha. Dejane, que voy sin alma. De Don Cristobal de Monroy y Silva. Elanda acaza de fieras, yo ando de Ninfas acaza, que no hay caza sin casarse, como la de las muchachas. Pero son tan zaarenas estas que tiene Diana, tan ariscas, y escabrosas, tan Gallegas, y erizadas, que con una miradura solamente descalabran. Mas o ley del apetito, en la condición humana, que impones mayor violencia, donde más estorbos hallas. Las bobillas me hacen rostro, porque piensan engañadas, que soy Ninfo Eunuco, como en la Academia pasada les dije: mas por aquí una Ninfa hermosa baja a fuer de bruja gentil, saltando de rama en rama. Qué ay Podenco? . Ya lo ve como le va, diga hermana de castidad? . A mi bien me va siempre a Marte gracias, eso me pregunta? . Sí, porque en las cosas humanas no hay consistencia aquel mu de la mujer, es mudanza, sea excepción de la regia, seame siempre muy casta, qué come? . Gallinas, . Tate, que es comida de sustancia, contraria a la continencia. Gallinas? yo entiendo hermana, que más es zorra, que ninfa, deme esa mano, las rayas veré. Me la muerdes? Sí, que pues ella por las ramas salta con gran ligereza, quiero como a la castaña echarle ese bocadito, que Ca que en mordiéndola no salta. Poco debe el de saltar, pues de mis saltos se espanta. Poco más que ella cien veces, quiere que saltemos. Vaya. Mas a de ser con las manos y pies atados. . Me agrada, acese, y salte. . Frimero a de saltar ella hermana. Pues áteme, y lataré. Que te pierdes a bobasa, cayendo va en el garlito. No apriete. Aún no aprieto hermana, como quisiera, mi Ninfa, que adora perdida el aima, Ninfa cuyo fa es de sol, cuyo nin, ninguna iguala, Ninfita hecha de perías, no te excuses inhumana de que hagamos un Ninfito. Oh traidor con estatraza quisiste vencer mi honor: Diana. . Chitón. . Diana. Calle, porque voto a Júpiter, que si no calla, que ha de andar el diablo suelto, aunque ella esté muy atada. Engañásteme alevoso, fingiéndome que saltara. Saltará, mas nan de ser saltos de más importancia, Ninfa que come galimas no ha de ser tan despegada. Que no te obliguen mis ruegos. Es cansarse, mas quién habla aquí? Olimpa suéltame. Oh traidor. Venus me valga, a ellas lurón. e A ellas. Acteóny Diana. Por esta sierra intrincada huigo. . Yo por este risco Aretusa. Estoy turbada. Aretusa. Ya se acerca. Escúchame Flora! Aguarda Olimipa. Aretusa escucha. Yo la vida me quitara, pero pues falta instrumento, dad ne aquí deidades sacras vuestro favor. No podrás librarte. Escucha Diana. Cielos, qué prodigio es este! Dioses si el amor no os falta, como ahora contra el mío tal castigo, impiedad tanta? Yo en fuente la he transformado, esas cristalinas aguas son Aretusa, y si quedas vivo es, porque dilatada sea tu muerte, viviendo sin ver a quien adorabas. La vida me quitad deidad sacras, pues me falta A retusa, todo me falta. La vida me quitad descofianzas, pues pretende mi muerte, cruelllana. Sacadme de estos bosques, penas tiranas, donde todas las Ninsas están borrachas. Ablandente mis ruegos Ven llan que me muero de hambre. entre carme tanta. cuando idosatra memorias, De Don Cristonal de Monroy y Silva. JORNADA
JORNADA TERCERA
TERCERA Dejad ne solo. . Señor. Nae me acompañe ahora, dejadme. . Ni yo tampoco? Vete tú el primero. . Moscas, Qué triste está, que afligido. Este Diablo, y esta Diosa tiene la culpa de todo. Qué alegres están las rosas en lo umbroso de esta fuente. solicitando su aljófar. Que lozana aquella planta, es su toldo, cuyas hojas a los halitos del Euro blandamente se trémolan. Qué festivas estas aves del olmo en las verdes copas con modulantes acentos visten de dulzura el Boreas. Qué gozoso aquel arroyo despeñado de una roca, lame el polvo a la esmeralda, que sus márcenes adorna. Solo yo triste padezco, solo entre angustias celosas muero amando un imposible amanos de mis congojas. Hasta el jardín de la quinta he llegado, en el ahora he de esperar a Diana, las confusiones dudosas de mis celos, son crueles martirios de la memoria. Si yo la vi hablar a Alfeo, tierna apazible, amorosa, que dudo, aunque él a Aretusa a nafuerte, y muerta adora. Los celos, competidor suponen, cosa es notoria si él no compite conmigo, porque está el alma celosa. No comprte pues la muerte de su dama, tierno llora, y amando sin esperanza, cuando idosatra memorias, TERCERA aún más allá de la muerte se han pasado sus congojas. Pero para estar celoso, aunque él no la quiera, sobra que ella le adore, y le estime, aunque no la corresponda. No tiene no culpa Alfeo, más darle muerte me importa, pues no me inatara a celos, si le mató a quien adora. Sueño siento, no es posible resistirle, mientras logra el cielo con suvenida el remedio a mis congojas, será entredicho el Letargo de los celos que me ahogan. Fatigada de cázar quiero, pues el Sol arroja: mas quién está aquí! Acteón está durmiendo, y absorta el alma en sentidos mudos, blandamente se aprisiona. No dice este que me quiere, pues cómo duerme? no es propia acción de amor el desvelo. cuando quién ama reposa? si será su amor fingido? pero no, que a todas horas ya el rostro bañado en llanto, ya con quejas amorosas, ya con suaves suspiros dice, que ciego me adora. Mucho me quiere Acteón, no mienten no sus congojas, desagradecida soy, pues más; o lengua traidora, tal pronuncias, qué es amor? de tu difinición propia me valgo para no amar: es el amor, según notaa, un deseo de engendrar un semejante, pues locas Ca las Acteónv las que creéis a los hombres, no advertís, que sus lisonjas son por supropio interés, si es por dar vida, y dar forma a su semejante, claro está, que en tales congojas, no como a fin principal, como a instrumento os adoran de engendrar su semejanza Luego siendo de esta forma, quien tiene amor más se quiere a si propio, que a vosotras, quien tiene amor solicita el gusto de lo que adora. Mas si yo no tengo gusto de ser amada, notoria ofensa es solicitarme; luego este que me enoja, amándome, ya me ofende, me ofende, pues muera ahora. . Tente. . En sueños esta hablando. Porque me matas señora? Que el corazón de un amante, tan vigilante custodia sea del alma, que el sueño no le suspende, ni estorba, Poderoso es el amor, prométense las tres Diosas a Paris, Juno riquezas, Palas ciencia, y la hermosa Venus ventura en amar, y el da a Venus la victoria, porque desprecia la ciencia, las riquezas, y a sus pordas antepone las de amor, fue porque el amor blasona de poder más universo, es su fuerza más heroica, pues ya irracionales brutos, ya racionales personas, aves, flores, peces, plantas, todos son de amor custodia: A la ciencia alg a tienen, riqueza algunos la gozan, y amor todos; luego fue Diana. con justicia vencedora Venus, pues todo lo rinde, siendo en todo poderosa: pues porque yo cuando todo se le rinde, intento sola eximirme de su imperio, venza Venus, que no importa, que ya mis desdenes son más tema, que vanagloria. Bizarro joven es este, amaina alma desdeñosa las belas de tu crueldad, quierele pues él te adora, ámale pues él te estima. Ea amor, pero estoy loca, no lo estoy, que el agradarme dormido, mi rigurosa condición ha acreditado. Su muerte pretendo sola, y como es él sueño siempre de la muerte imagen propia, dormido pudo agradarme, que le aborrezco de forma, que porque parece muerto, me parece bien ahora, pues si en ensayos su muerte me agrada, viéndola propia. que será; matarle quiero, muera quien viviendo enoja, a lo que el honor me irrita, s la lastuna me lo estorba, matarle crueldad parece, r dejarle vivo deshonra, si me quiere en que me ofende? si me estima en que me enoja? en que el decoro atropella, que le debo a mi persona? muera, cómo no le mato? quien el brazo me reporta? si le mato, me doy muerte, que endidon viví stoy en pech cuando le quito la vida, me doy la muerte a mi propia; pero muera, aunque yo muera. Detente. . Suelta. . Señora Suelta el acero. qué es esto, desnudo puñal ahora, Alfeo? el quiere matarme, y Diana le repotra, ocelos, mortal veneno, o agravios, viva ponzoña. ̱. Yo buscaré otra ocasión en que muera, pues me enoja. Que al fin vienes a matarme, y Diana te lo estorba? Qué es esto que por mí pasa? Refiéreme el sueño. . Escucha. El alma te atiende absorta. Sobre la margen, si de ese arroyuelo, ̱. Qué injurias dime te exhortan uar ñe la muerte, Alfeo? Que la fortuna disponga, que me riñas una ofensa, debiéndome una lisonja. Mi muerte intentas. . No amigo. Verás. El brazo reporta. Que se vengar. . Oye, escucha. ̱. Tu traición. . Qué cautelosa. s aquí hay disculpa? . Muy grande. ̱. Saca el acero. . Es deshonra. Por qué? Por qué es este engaño. ̱. Quién lo causa? . La que adoras, que ella tu muerte procura. ̱. Con qué testigos lo abonas? ̱. Con ese instrumento, pues si yo viniera ahora tnatarte, como piensas, fuera diligencia propia, Acteón, teniendo yo nis armas valer me de otras. Este es el puñal, que a mí me quitó Diana, sobran os indicios. . Ya tú estás atisfecho, y falta agor el duelo de mi amistad, ofendida con la poca De Don Cristonal de Monroy y Silva. satissación, que de mí tienes en cualquiera cosa. En nada acierta un celoso, mi yerro, Alfeo, perdona, que bien se que esta amistad merece aplausos de heroica; verdad me ha salido el sueño. Pues qué sonaste? . Una sombra, imagen de dolor tanto, pero si al alma alborota. No es sueño, verdad será, que son las penas tan propias mías, que aún estas, que el sueño pudo hacerlas fabulosas, solamente por ser mías. serán verdades ahora. Refiéreme el sueño. . Escucha. El alma te atiende absorta. Sobre la margen, si de ese arroyuelo, a quien Diciembre entorpeció con hielo. y corre detenida ya su plata, porque el cristal de Febo le desata. En ese pues, que en guijas solfeando, músicas cristalinas gorjeando, el Cisne, que con dulce señorió canta, cuando amorir deciende al río: aguardando a Diana rigurosa con el alma celosa, aunque ya satisfecho de tus celos, rendí al sueño el tropel de los desvelos, y apagados los ojos, atentos los enojos, desmayado el orgullo de la vida, la memoria despierta, aunque dormida, y el pensamiento en mi enemigo dueño el natural tributo pagué al sueño. Apenas pues dormí, si duerme un triste, que su mal no resiste, cuando no imaginada vi una gloria, suave elevación de la memoria, gloria dije, confieso que dormía, porque al fin era gloria, y era mía. Vi pues en una fuente dilatada de entretejidos árboles orlada, alborotando las undosas linfas, Acteón y Diana. bañándose a Diana con sus Ninfas, turbado el pie, el gramoso suelo huella, no me escondí en un árbol para bella. Porque no estuviera atento a su beldad singular, si pudiera reparar en mi loco atrevimiento: y que no fuera amor siento, esconderme en tal placer, que si amor muere por ver, ya a la ley de amor faltara todo el tiempo que tardara. en procurarme esconder. Pendientes de los árboles se vian todas las galas, que depuesto habían, Cipariso sustenta enamorado, lazos entretejidos del tocado, Mirra el adorno de sus bellas damas, sostiene en verdes brazos de sus ramas, y Atis y Egle agobían las de rechas cervices ados pesos de las flechas. Allía Narciso vi ya apesarado, de verse de si nismo ena norado, pues su deidad mirando soberaba, dijo; Si yo bellísima Diana, antes visto os hubiera, ni a mí me ena norara, ni flor fuera! Adonis hecho flor también decía; Yo agradezco mi muerte en este día, porque viéndoos Diana fuera cierto, o hamáis de matarme a no estar muerto. Garza en las ondas era el cuerpo bedo, pues al aire esparcido su cabello, de alas le sirvio cuando volaba, destrenzado en el viento que pemaba. Pero no era Garza no, aunque el color lo atestiga, mi amante pecho lo diga, después que el alma la amo, la Garza cuando se vio acosada del Neblí, se rinde, y según aquí la a acosado el Neblí amor, si fuera Garza en rigor, se hubiera rendido a mí. Acteón y Diana. Su cuerpo con perfeta semejanza, vistió el color del fin de mi esperanza, y de sus bellos ojos la hermosura se vistió del color de mi ventura. Cuando a Diana formo naturaleza, envidiosa quedó de su belleza, diciendo con despecho, no entendí hacer tanto como he hecho, costoso me ha salido mi cuidado, porque me ha de arruinar cuanto he criado tan de nieve era el cuerpo en blanda guer- que la nieve de aquella érguida sierra. (ra Mas que digo, que es error, y es imadvertencia mía, que decir, que nieve había, es hacerle disfavor de sus ojos el fulgor, no igualar el sol se atreve, pues si el sol que es menos mueve, la nieve en sueltos despojos, luego a vista de sus ojos no tendrá la sierra nieve. Eran bellas las Ninfas, que allí estaban, y con ella desnudas se bababan, los cuales admirando mi osadía, viendo que absorto a mi Dianavia, con turbados enojos libraron del asalto de mis ojos, la torre de su honor, y con tal arte fueron su cristalino balvarte, que ingratas la ocultaron; más anfiosos de ver lo que miraron, anhelan por Diana; y por resquicios de la plata humana; descubren sus reflojos, y si en lo terso, y claro eran espejos las Ninfas, vana fue tu diligencia en querer ocultarla a mi presencia; que como en su esplendor se retratab en cada una de ellas la miraba. La torre pues lucida de murallas de escarcha defendida, que contra el fuego de mi ardiente auhel la defensa mejor era de hielo. La batalla medio resplandeciente, to toco su voz al arma tristemente, las galas, que en los árboles ligeras se tremolaban, eran las banderas, y con silvos suaves, foso la fuente, pífanos las aves. Reñimos, yo con loco debaneo le disparé la bala de un deseo, con enojosa furia en dos palabras me volvió una injuria, más animoso yo, después le tiro una flecha de amor en un suspiro. Ella en contiendas tales me arroja injustas balas de cristales, y mi forma mudando (triste suerte) en ciervo con el agua me convierte, Y fue justo su castigo, pues ninguno de Diana ve la beldad soberana, sino es un bruto enemigo: que viva, y pues yo testigo de su luz la vi, y quedó vivo el cuerpo, muera yo, que es bien, pues su enojo puede, que para bruto se quede quien como bruto la vio. ̱. Aunque con mortal poder, ese sueño verdad fuera, no era impropio al padecer, porque quien ama una fiera, fiera también debe ser. Ojala con su pasión A retusa me quitara la vida en tal ocasión, que estando sin ser no amara, ni etna fuera el corazón. Mas quítose el serallí, como si logrando en sí injuria tan conocida, con quitarse a sí la vida, quitara el amor en mí. Matarme fue más rigor, que matarse con valor, en aquesta opuesta queja, que una vivo el amor deja, y otra da muerte al amor. De Don Guintovarde onroy yoriva. Algo vuestro amor alcanza, pues en fuente convertida, está, y en esa mudanza ya la estáis viendo cenida del color de la esperanza. Favor es de agradecer, que en fuente trocara el ser, que pues es fuego el amor, templar puede vuestro ardor, pues os la podéis beber. No es favor a lo que entiendo, antes fue a mi amor negarse, pues por irse del huyendo, en fuente quiso mudarse para estar siempre corriendo, Amor pues ya no tenéis sujeto a quien adorar, dejadme, que me queréis? puedo amar si no hay que amar? porqué imposibles hacéis? Sí será el sueño verdad? Sitendrá fin mi dolor? Si venceré su crueldad? Si se acabará mi amor, pues se acabó subeldad? Vamos Alfeo, y el cielo nos dé remedio a los dos. A sus piedades apelo. Al Júpiter pues amáis vos, lastimaos de mi desvelo. Será notable la fiesta en esta selva florida, que a Aretusa reducida de aquella prisión molesta, que en fuente la trasformó quiere celebrar Diana. De su ciencia soberana fue efecto, que suspendió toda la selva, yo voy lo que falta a prevenir, presto volveré a venir. Aquí aguardando te estoy. Acechando a Olimpa vengo, por si mi solicitud halla D Acteón y Diana. halla en ella más virtud, que en Flora, que me detengo? que temo, si sola la halla de mi amor el tierno abismo? mas que mucho si es lo mismo, que embestir una muralla: señora Olimpa. . a qué vienes? Yo vengo solo a saber de ti. . Qué? . Si eres mujer. Sí. . Pues como tus desdenes. Calla, y si has venido aquí a interceder por lurón. Yo solo en esta ocasión quiero interceder por mí, tus rigores ablandando, que necedad conocida. fuera buscarle a el comida, cuando yo estoy ayunando. Que gran castigo del cielo. le ha de venir a Diana, y a sus Ninfas. . Será vana tu presunción. Probarelo. Júpiter el mundo crió con su poder sinsegundo, y para aumentar esmundo a las mujeres formo. El fin de formerlas fue, que pariesen, y criasen, porque así el mundo aumentasen, y si en vosotras se ve, que de aumentarle huis, fácil está de probar, que él os ha de castigar; pues sumundo destruis. En esta opinión me fundo, teme su inmenso poder, enternécete mujer; y no aníquiles esmundo: Por aquí olimpa ha de estar, más Podenco, y ella cielos, hablan, o rabiosos celos, quiero a los dos escuchar. Cómo di, cuando suron me pretende, así le ofendes? Acteón y Diana. Que poco del mundo entiendes. Qué es contra toda razón, y lealtad, mil veces digo. Pues donde ingrata hermosura, hay dama que este segura del amigo de su amigo? Cómo finjes querer bien a Flora, y así la dejas? Yo satisfaré tus quejas, escúchame sin desdén, que tu duda me importuna, Tu mudanza es bien me asombre. Pues donde en el mundo hay nobre, que esté contento con una. En Ninfa alguna en tu vida hallarás entrada osada. Fácil me fuera la entrada, si hubiera alguna sanda; Olimpa si has de querer, quiéreme a mí, y no a luron, que es un loco sin razón. Qué tiene? . Que ha de tener mas de ser impertinente, unos ojos sin donaire, unas acciones sin aire, una boca indiferente. Tiene en los pies tropezones, tiene en las manos juanetes, la nariz son dos pebetes, sus piernas son cangilones. qué haces? . Tus partes r me traidor. . Tente no te apartes, (send que si no hacía tus partes, partes te estaba haciendo. Verás tu muerte. Detente lurón, que no has de matalle. Pues qué intentas? Quiero da castigo más inclemente, a unárbol le hemos de atar; donde la primera fiera; que pase le mate. . Espera. No hay aquí que replicar. Hay más rara indignación, bella Ninfa endemoniada, veate yo enamorada, aque sea de fuión. stoy por. . Deténgase. parle muerte. . Un panal soy el árbol donde estoy. analeres? No lo ve? Antes traeran la caja nal me ha hecho esa fiera, su amenaza cruel, rosoy panal sin miel, es no tengo más de cera. Déjale. , - Haced alto en ese Adlante En esta ocasión lor tu castigo veo, isi tratas al deseo, e harás a la ejecución. Desde que el traidor Podenco n cautelas desleales, ato engañoso las manos, nea he podido hallarle. ra vengar mis injurias. Confuso estoy, y cobarde las fieras inclementes. Mas qué miro! atado a un sauce queja. Aquesta que viene Flora; o mi Flora intacta, hora a quien los Dioses guarden, los cielos te libren requiebros montaraces, e me desates. . Aleve ites pretendo flecharte ra vengarme de ti. Venganzas en noble sangre? ce verdugo de amor me fleches, no me mates. nor a Flora quedito; ga, mire, escuche; aguarde, que te Júpiter tenga, eme punza, tate, tante, ne horada, que me rompe. . Que escucho acentos marciales. es te bosque, una escuadra. me por aquese valle soldados, a Diana y, pues importa a avisarle: ay dor yo volveré luego, Oe n Cutonarne onroy yosiva. la caja ha venido a darte vida. Antes traeran la caja ahora para enterrarme; mas qué cajas serán estás! Haced alto en ese Adlante de peña. . Señor. . Podenco. Estoy atraillado a un sauce. Quién te ato? . El amor me ato, que hace locos por instantes. ey. Dónde está Acteón? . Cazando por ese bosque adesante. y. Fue con Daristo? . Señor cada uno va por su parte, porque Daristo anda agamos, y mi amo a gamas. El parché herido, señor, avisa algún suceso notable. Cey. Daristo el Rey de Tesalia con cuarenta mil infantes deciende contra mi Reino, ya sediento de mi sangre, ya ambicioso por mi imperio, falta el Príncipe me hace, quiero ver en la ocasión, pues es de la guerra imagen la caza, y él la ejercita siempre con afectos tales; si lo que aprende en los bosques, ne horada, que me rompe. . obrarlo en la guerra sabe, dónde lo podré hallar? Señor el suele alejarse de suerte, que en muchas horas: no le descubro; al instante los bélicos instrumentos. toquen en distintas partes, repitiéndose en el bosque, porque a los acentos baje. El que le hallare primero tendrá porpremio un diamante. 1. Yo he de atravesar el bosque. Yo deciendo por el valle. D Acteóny 2. Yo parto por esta senda. Y yo me voy sin buscarle. 1. Acteón. . 2 Acteón. . Cielos, el corazón en volcanes, de tristezas pesarosas, muerto vive, y vivo yace, alguna desdicha temo en ahogo tan notable, que siempre fue el corazón astrologó de pesares. Ninfas de Diana esquiva, honor de aquesta ribera, la castidad viva. . Viva. 1. Y muera Cupido. Muera, muera, muera. De aquesta suerte he querido tu venida celebrar, pues tu desdén singular, honor de este bosque ha sido, Con anno agradecido, A mi vida ofrezco a tus pies, favor como tuyo es, el que hoy, señora, me ofreces. Para lo que tu meteces es muy poco lo que ves. El astro más esplendiente, que en palestras de zafiro, rayo a rayo, y giro a giro, galán luce, y brilla ardiente: de Febo resplandeciente, recibe aquel rosicler, y así do hay que agradecer, que ilumine el azurbelo, pues su luz, que argenta el cielo, le debe al Sol todo el ser. Sol luminoso es tu honor, y sol de luces más bellas, tus Ninfas son las estrellas, Antipo las delamor: si con galán esplendor rayos de su castidad Diana. son de tu esfera beldad, tuya será la victoria, pues se le debe la gloria solo al sol de tu deidad. El astro, cuyo arrevo guarnece ese azul vestido, no deja de ser lucido, porque le ilumine el sol: fuera de que no es farol de mi esfera, no es estrella, tu honor Aretusa bella, tu modestia te ha engañado, pues yo a quien sol has llamado puedo aprender rayos de ella. En esta canora fuente, templado violín de plata, de dos las guijas que trata, hiriendo están dulcemente las cuerdas de su corriente; aquí pues nos da lugar lo retirado, bañar nos podremos si queréis, qué decís? qué respondéis? Yo obedezco con callar. Dices bien, que riguroso el Sol fuego arroja ardiente. Que asegre que está la fuente, sincopado golfo umbroso. Apiauda el cristal gozoso la música lisonjera Honor de aquesta, Acteón dice una voz, y muera otra voz responde, aquella embélicas trompas, está en acentos acordes. Acteón, y muera, o quieran en mí los piadosos Dioses, que se cumpla este presagio, sino he de gozar los soles de Diana. . Bulliciosos los cristales nos acogen, ndonos la bienvenida a a hola, en blandas voces. Válgame Júpiter santo! n sombras, son ilusiones? ienten mis ojos mil veces le semejantes favores son para un infeliz. pebizarros, que conformes cuatro humanos bajeles condas sulcan, y rompen mas que hermosos prodigios nas que divinos soles ando fue tan blauco el mármol ando fue tan bello el broncel enos hay que son verdades ierá el cielo no se logre paticinio infeliz mi sueño, sacro norte alma, sol de quien son cie mis tiernas pasiones, no calla, lengua calla, n voces las atenciones vista los sentidos esten su fuerza conformes, los nácares del rostro llante aljófar le sorben alienzos de Fabonio, cefiro los vapores. incos reñios son sus manos la es el cabello, y corre legando a bela, y remo suavemente torpe, eformando blanca espuma Venus cuando la rompe, es verdad, que Venus es ha de espumas veloces botampata del cielo, eaguardas, que no te escondes ta que a celos me matas la mires, no la toques Traición, traición. Callá Ninfa, me mures, no dae vones tunar de viuntoy y cllva Oh traidor vil alevoso. Seamos defensa noble de Dian: Bellas Ninfas no ocultéis sus resplandores, advertid que para muibe sois bellas. . Aleve inorme, con la vida pagara tus atrevidas traiciones con este cristal, que arrojo por decreto de los Dioses, te has de convertir en ciervo Cúmpliose el sueño cumpliose pero cuando suele erra quien pronóstica rigores piedad divina Diana Y porque con más pasiones sientas el justo castigo, hoy mis decretos disponen que siendo ciervo a los ojos de perros, y cazadores vivas con entendimiento al padecer de sus golpes, cuando en sangrientas herida; tu osada vida malogren sin conocerte hasta verte muerto en el trágico monte que entonces por el cadáver conocer in fuiste hombre, no ciervo, toma. Aguarda que si piensas no te adore te engañas, porque mi pecho fragua es de incendios de amores, y ha de crecer con esa agua cuando osada me la arroje Apartad. . Tenedla Ninfas, que para matar un hombre no es menester ceremonias, adonde están sus rigores Dad lugar Agua si eres la que fertiliza el Orbe porque, ay de mí Don Acteor , qu Ya a la vista de cuantó contiene el bosque tan cienio ha de parecer que sus propios cazadores tienen de darle la muerte Vámonos. . Al valle. al monte Oh infeliz amante mío saben (ay de mí ylos Dioses que lloro tu perdición y que siento tus dolores Porque me quieres te he muerto que crueldades tan inormes, Acteona estar yo sola no murieras, bello joven, por dar ejemplo a mis Ninfas hy sido en crueles acciones siempre sorda a las piedades, pronta sempre a los rigores, como me lástima el alma, cera soy, si fui de bronce. Ya los perros le acometen, ya llegan los cazores, ya le hieren, ya le cercan, y el de turbado no corre. Ay de mí, que ya le han muerto, ya turbados le conocen, ya los suspende el prodigio, ya rodando por el monte, deciende, cielos que mito! o el más lastimoso golpe! o el más injusto catigo! diluvios mis ojos lloren Ya falto de sangre, ya mas morta es las acciones, ya perezoso el aliento, débil el pulso, y sinorden, anochecidos los ojos, y Diana. los labios sin sus colores, desmayado el sentamento, yerto el brío, hesado, y torpe muere: que tarde hás llegado, arrepentimiento noble, penas sentid esta ofensa, gemid este estrago robles, fuentes llorad esta injuria, mirad este agravio flores, vientos clamad esta pena, esferad ved este golpe, aves alternad endechas, y lastimados los hombres, pues lo están robles, y penas, aves, fuentes, vientos, flores, culpen mi ingratitud con tristes un y sientan la tragedia de este joven Adónde estará Acieón adónde el cielo me le escode? Señor.. que hay Daristo. . Aristeo, a quien coronen como a invencible Monarca todos los Reinos del Orbe, este es tuhijo. Qué miro! mortal estoy. . Mis rigores, mis desdenes, y crueldades (quitaron del mejor joven la vida, que pudo ser gallarda envidia de Adonis. Con este acero villana. ̱. Rey tu enojo se reporte, A no mates a quien por Diosa veneran aquestos bosques. Ay Acteón hijo mío. Gran desdicha! . Suerteio A Cumpliose el hado cruel, y mi maldición cumpliose. Orande bellaca es la Diosa, que le toco de alcomnoque, que hiciera estando casada, si sinferio se los pone. Sienta esta trajedia el mundo. Mi Reino su muerte llore. Y perdonad al Poeta, que humilde a esos pies se pone.
