Texto digital de Acrisolar la lealtad a la vista del rigor por fama, padre, y amor: Cosdroas y Siroe
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Acrisolar la lealtad a la vista del rigor por fama, padre, y amor: Cosdroas y Siroe. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/acrisolar-la-lealtad-a-la-vista-del-rigor-por-fama-padre-y-amor-cosdroas-y-siroe.

ACRISOLAR LA LEALTAD A LA VISTA DEL RIGOR POR FAMA, PADRE, Y AMOR: COSDROAS Y SIROE
JORNADA PRIMERA
PRI y Iva el invencible Cosdroas Soberano Rey de Persía, dominando sus banderas, cuantos laureles el Orbe en sus monarcas ostenta. Viva viva dichoso, Felice venza. Que mal le sueña este apiauso a un corazón, que desea con lo contrario vengar a un Padre, que a la inclemencia de Cosdroas rindió el aliento con sus Dominios. o quieran los Cielos, que una venganza ponga sin a tanta ofensa! . Pues tienes mil ocasiones, omite voces, y quejas; dale donde no cogee, y saldrás de tantas penas, Señora. Ten el acento; pues no sonoras que encubierta vivo de Cosdroas a el lado, y solo Siroe hay que sepa que Emira soy, y así nunca el descuido dé sospechas de que se pierda mi vida, sin que vengada me vea. Es justísimo reparo, que si Cosdroas lo olfatea, estamos peor que el ratón, a quien gato astuto acecha; y así, Señora, venganza. Tan pronto, amigo, has de verla como el dolor necesita: y pues nadie verse deja en el Templo, y es costumbre que el Sagrado licor beba el Rey, que en aquella Copa tiene el Ara: ya se apresta la planta para su ruina. Cómo. Derramando en ella este tosigo. Eso sí: quien de ese licor les diera a aquellos que nos engañan con mentirosas ternezas! Calla, pues ya la armonmía diciendo otra vez se acerca. y Viva el invencible Cosdroas. Grande cosa es uno ser entremetido. Muy buena: no se carece de nada, que hoy el que tiene vergüenza tiene mucho; mas se expone a morirse de miseria. Y a que a vista de ese Numen tomó asiento mi grandeza, reine en el templo el silencio, y a tu Rey escucha, Persía. Y a Persía escucha a su Rey Ay Medarse! por ti llega toda la razón de un Padre a emprender una violencia. Gloriosísimos Vasallos, Columnas donde se asienta de mi poder y Gobierno, la gran fábrica opulenta; mirando que he de faltaros, (pues la vida es luz expuesta a apagarse a el débil soplo del tiempo a la contingencia) de término cariñoso, ha dispuesto mi Grandeza, que antes que acabe esta llama, otra encendáis de ella misma. Para este fin, ya sabéis que me dio el Cielo dos prendas (dos hijos) Síroe, Medarse: dos son, pero es cosa cierta, que uno solo el heredero ha de ser, en donde Persía mire, que mientras yo vivo, a mi lado la prudencia le va dando documentos, para que discreto aprenda a premiar al que le sirva, y a castigar quien le ofenda. A comunicaros esto, vine al templo de la excelsa Deidad del Sol; respondedme si es de la aceptación vuestra mi intento, para que pase un Rey, que a todos aprecia, de déjaros otro yo cuando yo a faltaros venga. Yo por Cabeza del Pueblo digo, que es prevención cuerda, Señor, y más una acción, que la manda la prudencia. Vuestro gusto en todo es ley; más advertid, que se arriesga en elección semejante mucho cuando no sea cierta; y así:: Ay Síroe, quien te ama, . que hara cuando Rey te vea? Lo mismo decimos todos. A tirano! ya en vos deja el arbitrio eleccional todo el Pueblo. Hoy me eleva, la mucha pasión de un Padre a el trono, y si Siroe llega como heredero a estorbarlo, acabara a mi cautela, pues es monstruo la ambición. Qué decís los dos? Qué pena! Mi voluntad, gran Señor, es tu gusto, si él me eleva, obra será de tu mano, y estoy pronto a obedecerla. Yo Padre, Señor, y Dueño, nada digo, si te acuerdas, que tu mayor hijo soy; que soy Siroe; y así muestra quien por más dichoso elijes, que en el Trono te suceda. En mi querer, y mi amor no hay en los dos preferencias: a ti me inclina el valor. . a Medarse la obediencia: luego, en ti temo lo altivo, . en este otro la tibieza de la juventud; mas esto con mi lado, y esperiencia podrá tocar algún día en la línea más perfecta: y así, en tanto que a uno elijo (temiendo la civil guerra, que puede la dilación hacer en los dos) es fuerza, que a ese Numen prometáis al que heredero se vea guardarle fidelidad en todo. Tirana estrella, que aún la dicha que el nacer me dio, tú me la oscurezcas! Qué aguardáis? llegad al Ara. Ya responde la obediencia. . Numen hermoso, alma de este Cielo ilustración de todos, o consuelo de cuanta pluma ostenta tu her- mosura; llega Medarse: ya postrado jura ser en todo obediente al elejido; y si el voto quebranta prometido, haz que a su saña fiera su vida acabe un Rayo de la esfera. En qué te detienes, Siroe? Qué llegue Señor me ordenas? Es a evitar las discordias. Yo digo que es a tenerlas, pues de involuntaria acción el que resulten es fuerza. Obedece, y no repliques. No acierto por más que quiera. Jura, y no enojes mi voz, . No se enoje tu grandeza que es imposiole el hacerlo. Qué razón de ello te aleja? La que con nacer primero me franqueó naturaleza. Esa aún no te la he quitado pues la elección no esta hecha. El disputarme la dicha es dudar el merecerla como quieres que yo jure una cosa tan violenta? qué razón hay en Medarse para que necio pretenda el Laurel; tu primogenito no sabe que soy la Persía? pues si esto es así, porque el natural orden fuerza tu Majestad a romper? y aparte de estas certezas mientras él a vuestro lado lograba quietud, no era este brazo en la campaña quien a pesar de la estrella de innumerables Laureles honro vuestras plantas regías? y después de estos afanes queréis Señor que conceda la suerte mérito tanto? No gran Rey, no el fiel se tuerza de la sinrazón a el lado, y pues sabéis:: Cesa, cesa, que aunque nada a ignorar llegue, también se que tu imprudencia tuvo amor a mi enemiga hija de Advite, y que mientras yo de su Padre triunfaba la libraste que se viera padeciendo en mi poder. Yo premiaré tu fineza. No es delito una piedad. Amor lo fue, y considera que aún ya pasado el delito an is me alienta. Eso ya pasa a rencor. Y tu voz a desatenta, y aún de la imaginación la arrancara si pudiera. Arrancadla, aniquilad mi vida; la saña ciega descomponga por Medarse la natural preeminencia: Ciña él el Laurel Augusto, que a mí el consuelo me queda de que la razón me sobra, aunque el mérito me niega. Tu Siroe tan atrevido con tu Padre? Señor templa el enojo, que a ese nombre aún aliento no me queda para poder respirar: Perdona, Señor si fuerza de razón me ha descompuesto con tu amor. Cómo cautelas con un respeto fingido altivez, e inobediencia? Triunfa Señor de mi vida, y no te enojes. No pueda el hacerme a mi dichoso turbar la quietud. Dad treguas a que Sirve raflejione obediente, y con prudencia lo mejor en vuestro agrado; no dudando su fineza dicha tan indisputable; todo grande Cosdroas ceda; en paz y quietud, cor le la oliva las sienes regías de un Príncipe, y un Monarca; esto pide mi fineza. Eso Loádicé querida solicitas? Eso os ruega, quien merece vuestro agrado. Todo el Pueblo se interesa en lo mismo. Yo también. Pues ya Siroe toda queja cesa en mí, pero te advierto (como quien tu bien desea) que tu dicha está en mi mano, y pende de tu obediencia. Y por que tu Majestad (en venganza) dé más muestras de benignidad, la Copa dedicada a tu grandeza (en señal que satisfecho de todo el Pueblo te muestras) certifiquelo con Siroe bebiendo su licor. Llega Idaspes, que yo así quiero quitar sospechosas meblas. Ya va a triunfar un rigor . Ya mi gratitud la llega al labio para:: mas no, pale a mayor la fineza. De qué modo gran Señor? Permitiendo por inmensa gracia que la beba Siroe: mira Terrible lance! Señor advertid que esa grandeza es muy ajena de Siroe. Mal Idaspes lo contemplas; que a honras de un Padre, y un Rey poco fino es quien se niega: llega Idaspes Nada dudes, yo lo quiero; de qué tiemblas? De que con tanto favor premiéis una inobediencia: solo a vos es reservado. Mi gusto se lo dispensa. No me estorbes tal favor. Haz lo que mi voz ordena. Quién, Cielos se llego a ver . en tal lance, pues es fuerza que sin triunfar de un tirano al que me idólatra pierda! Ydaspes, tú estas turbado: obedece. Considera:: Ya es sospecha la porfía. Tú, príncipe lo deseas? Quién se negara a tal honra? Y has de beberlo? Desea mi gratitud por instantes el licor; la Copa suelta. Eso eliges? El ventura. Tómala pues (no te atrevas a gustarló, que un veneno es su licor) ya se queda en tu Real mane el favor; obedece. Clara esfera! cuando al umbral de la dicha no está para mí la pena? Estatua hierta he quedado. Ea Síroe, ya doy muestras de lo que no imagninabas: gusta el licor, que reserva solo el Ara para mí. Ay Emira. tu cautela por triunfar de una venganza, pone a morir mi inocencia. Turbado, y cobarde duda; y yo al mirarle estoy hierta, no se arroje a un precipicio. Qué tienes? bebe, y alienta. Ya Señor (fuerza es morir) a gustar mi labio llega tu favor; ya resignado solamente en tu obediencia lo bebo. Oh Dioses! Qué has hecho! Mirar tan grande fineza ajena de mí, y turbado el ánimo, a el poseerla, malograr una ventura, Señor por no merecerla. Esta bien: mas obediente que no fino te quisiera un Padre, que demasías cuerdamente te tólera; y dejando por ahora la Real elección suspensa; discurre (como ya dije) que un juramento te empeña, un Rey, y Padre; y si hoy se valió de la prudencia, es posible que mañana se olvide de la Clemencia. Con la protección del Rey no dudo ser Rey de Persía y si mi hermano es estorbo, viva mi ambición, y el muera Ay Siroe quien te idolatra cómo sentirá tu ofensa! y así tu gran corazón no desmaye, que si hoy fiera te descompone la suerte, yo haré, pues el Rey me aprecia que se coronen tus sienes a pesar de oscuras nieblas. Ay Emira tú me has muerto! Calla ingrato, no me veas ni me hables más en tu vila, pues tu traidora clemencia me ha quitado el mayor triunfo, que el valor darme pudiera. e Ea Síroe, la fortuna probar tu constancia intenta, y así a prevenir lealtades, contra ardides, y cautelas. . Amiguísimo Señor, es hora ya de que puedan hombres de nuestro caracter hablar? Juzgo que lo era, pero usted según la traza, creo yo no entra en la cuenta de lo de hombre. Por qué causa? R. Por qué causa? por diversas: lo primero y principal, que hay para que no lo sea, es tener muy malas barbas, aunque las tiene muy buenas. Qué importa esa circunstancia, si para el que lo merezca tengo un valor de barbado, y de Se aprecia. Seamos amigos, y por ahora las simplezas. Cómo es su nombre? Pregunta. Pues yo me llamo Respuesta. Hemos de ser muy amigos; toque esa mano derecha. Qué mano tan de Alfiñique! yo creo según las muestras, que tú podrás consolar al que afligido se vea. Bella Emira, dueño mío, basta el tesón de tu ceño, pues de tus agravios sabes que ninguna culpa tengo, antes por mí aquí encubierta, a pesar de todo riesgo, vives gozando del Rey la privanza: si mi afecto una desdicha estorbó, deuda fue de un noble pecho: Ea Señora, mi bien, vuelvan esos dos luceros, a hacer que aliente mi vida antes que acabe. Grosero amante; poco leal, pues ves que muere el objeto que adoras, y estando en ti lo eficaz de su remedio, poco fino le reúsas o le niegas desatento: quítate de mi presencia, o yo lo haré, no un afecto nos arroje al precipicio, de poder ambos perdernos. Suspende Emira la plan Eso quieres? Esor ego a tu discreción postrado. Si lo haré si más atento haces por mí una fineza, que te haga en mi amor efecto. Qué puede estar en mi mano, que le niegue yo a tu Cielo? pide sin limitación, que a servirte solo anhelo. a lo que yo te pregunte veme Siroe respondiendo: No te dispura tu Padre el Laurel? No hay duda en ello. No fue Cosdroas quien quitó a el mío la vida, y Reino? Bien tu suerte lo pública. Y me amas constante? Es cierto. Pues sabe (nadie nos oye) que en tu mano está el remedio de desagravios tan grandes, si me otorgas lo que quiero. Pues acaba, di qué pides? Un golpe para ir haciendo a la impiedad del rigor, sacrificio de un aliento. Contra quién? Contra tu Padre: té extremeces? ahora entiendo o que te falta el valor, o vuelves a ser grosero: no te acobarde el peligro: a tu favor está el Pueblo, logre una acción a dos males, dos justísimos remedios: acaba, a que te resuelves? Apenas puede el acento articular las palabras: que has dicho Emira? Que quiero aún antes que lo discurras gloriarme de que lo has hecho. Sabes bien, di, lo que pides? qué bárbaro el más sangriento pusiera en ejecución tan sacrílego decreto? No, no me mandes tal cosa, porque antes estoy resuelto a sacrificar la vida y la opinión, que los Cielos me permitan tal arrojo, cuando es (oh Emira) muy cierto, que de esa luz que pretendes apagar, pende mi aliento. También pende la venganza de un Padre que lloro muerto: y así obedece, si quieres tener mi mano por premio. Antes muera yo a tus iras: destruye con ese acero la rama mejor, y quede el principal tronco esento. A ti te debo las honras, que a tu Padre no merezco, y no he de dar a un amparo, lo que debo a un desaliento. No logras también su agrado? Como Idaspes no lo niego; mas como Emira, sus iras cada vez brotan más fuego: y así Siroe considera sin apelación ni medio, que si tengo de ser tuya has de obedecerme ciego. Y has de tener, di, valor para ser en tanto duelo, esposa de un hombre (oh Dioses) que cometió tal exceso? Y es menor mal (pues reparas en esto tú) si apetezco dar la mano sin venganza, al hijo del cruel y fiero, que manchó su aleve mano con mi sangre? Y ese afecto tan impío de venganza, no es amor a el noble dueño que te dio el ser? Es así. Pues debiendo yo lo mismo a el objeto de tus iras, quiere tu conocimiento que siendo iguales las causas, sean contrarios los efectos? El mío no fue tirano. Y aunque el mío llegue a serlo dejará de ser mi Padre para amarle? No alterquemos, Síroe, resuelva el valor: qué dices? Que no me atrevo, pues no hay fiera que me enseñe lo que me aconsejas. Luego mi agravio no te provoca? El Padre, Emira, es primero Eso dices? Es razón. No importa, no, pues ya teng quien lo ejecutará. Cómo? Dando mi mano por premio a el que lo consiga Tanto vale tu mano? mi ruego te aplaque, y si es que no basta con este puñal sangriento triunfa de mi ser, y vida. No haré, pero el instrumento ha de ser mi venganza. Mira mi bien que fallezco. Yo tu bien? aparta falso, guarda ya esos rendimientos para Laodice. Laodice? Dichosa yo pues merezco oír en tus labios mi nombre. Solo me faltaba esto. Fuerza es el disimular. . Idaspes, con que pretexto Siroe me nombró? Señora aunque lo riña el respeto. fue pasión. Es verdad Siroe? Se verá mayor tormento! pues en el mar de las penas en que fluctuar me veo, me aborrece la que amo, y me ama la que aborrezco! Callas, y suspiras? dudo lo que dices. Esto es cierto: por vos Señora suspira; no es verdad Príncipe? Cielos! como no muero a el volcán de iras, agravios, y celos? Yo por ella? Si alevoso. Pues cómo calla? Es efecto tal vez, de estar yo delante. Deme el dolor sufrimiento . Idaspes, persuadele pues te fía sus secretos, que a mi afición corresponda. Soy malo para tercero, y más con Síroe, pues hoy una merced le he propuesto me conceda, y ha salido negado mi pedimento. El pretender imposibles es A proter que el imposibe es muy faci si tomaras mi consejo. Tan poco vales con él? Eso dígátelo él mismo. y así pues a dos amantes cualquiera estorba me quiero retirar, que solo puede se declare, pero temo que no está para favores guárdate Señora el Cielo loca voy de amor, y saña, mas yo buscaré remedio. Ya sin testigos estamos, paga tan heroico afecto: habla pues. Tu fiel pasión puede ser a los dos riesgo, queriéndote tanto el Rey. Qué importa si solo tengo toda mi atención en ti: hay otro? Sí: mas no puedo detenerme. Sepa yo cual puede ser. No puedo. déjame partir Laodice. Esto es quedar yo muriendo: no te has de ir sin que lo sepa. Te enojarás? Qué tu acento me puede decir, que sea capaz de enojo? di presto. Yo Laodice (pues lo quiere apure todo el veneno) amo a otro deidad suprema, con tan excesivo esmero, que solo podrá la muerte apagar tan dulce incendio: engañarte fuera error; para olvidarla no hay medio: yo no te amo ni te he amado, ni te amaré; pues contemplo que en iras te abrasarás, cúlpate a ti, que yo ciego no se más, de que ella sola es la llama en que me quemo. . Qué esto escuche, y tenga vida? aguarda infame, grosero, y verás como en cenizas te convierte mi desprecio: yo agraviada? yo ofendida? Laódice hermana, qué es esto? Un rayo, un volcán, un etna: loca estoy. Deja ya extremos, y habla claro. Eres mi hermano? Bien lo declara el efecto. Pues sin que diga el porque (pues hay delitos tan feos que cuesta más el decirlos que no costó el cometerlos,) parte pues al punto Arase, y donde le encuentres, fiero quítale la vida a Síroe. Qué escucho? Tienes aliento para pronunciar tal cosa? No dudes, mátale luego. No le amabas? Es verdad: pero en este instante mismo, del amar ha procedido tan grande aborrecimiento sacrifícame su vida: corta su vital aliento. Eso no:le, soy leal, e ignorando tu pretexto solo soy de mi cordura: modera tu enojo necio, que yo a la mesa del Rey voy a asistir como debo. Todos para mí sois crueles: no hay (oh cristalinos Cielos) quien a mis pies sacrifique la vida de Siroe? Empeño es ese mío, Laodice: da treguas, y ten Silencio, que aunque dude que te mueve a esa solicitud; tengo envidia, y aquesta basta, para cumplir lo que ofrezco. Dasme esa palabra? Sí. Pues en tanto que lo veo; vamos venganza a pedir justicia, a lo más excelso del poder: a Siroe infiel! yo vengaré mi desprecio. O ambición, mucho me elevas cuidado con el despeño. D. al , s Los cuatro Elementos Tributos ofrezcan Al Rey Soberano De toda la Persía. Soy Rey supremó, rico, soberano, y no me sobra el gusto: este inhumano Siroe en mi sentimiento se interesa, pues hoy se excusa de ocupar la mesa. Qué tenéis gran Señor? Males prolijos, no faltan penas, al que tiene hijos. Perdona gran Señor, si a tu presencia me conduzco algo tarde. Tu obediencia no la ignoro, Medarse; así ese fiero de tu hermano lo hiciera; mas no verle enmendado; siéntate. (espero Ese amor le excita padre amado a más furor. Si él obediente fuera, mi terneza le amara como a ti. Los cuatro Elementos Tributos ofrezcan Al Rey soberano De toda la Persía. La copa gran Señor. Llégala amigo. Viva eterno tu nombre. Si consigo eternizar tan inclita promesa, quien más feliz que yo? quitad la mesa. (tudes. dejadme un breve rato en las quie- Responda la obediencia Qué inquietudes te afligen corazón de pasión ciego? más sepulte a los males el sosiego. pues el Rey en el sosiego se mira, me determino (callando quien puede ser dueño de tanto delito) avisarle como tiene en su asistencia enemigos: Este papel se lo avise pues cuerdamente advertido a mi Padre soy leal, y sin descubrir indie de quien puede ser el Reo, libró a Emira::: pero ruido de pasos, juzgo que escucho; sea aquesta sala asilo en tanto que pasa, y pueda salir de ser conocido. Con la privanza que tengo, ninguno el paso ha impedido a mi osadía: mas Cielos! que ocasión podrá el destino hallar mejor de venganza: , n solo está; de mi castigo el plazo ha llegado ya: este fiero basilisco (que a Siroe quité) ha de ser quien logre su precipicio: Ea corazón valor. Deidades, qué es lo que miro! no es Emira que apresura acero, y planta (oh conflicto!) contra mi Padre? qué haré en tan notable peligro, pues pierdo un padre si callo, y a mi Dama si le aviso? El dilatar más la acción es malograr el sigilo: Recibid, o Padre amado esta vida en sacrificio de la tuya: acabe aquí un Tirano. Tente impío. Qué voz heló mis acciones? que cobarde es un delito! si me habrá visto? Yo quiero retirarme, y el indicio desmentir: Rey que te matan. Cielos, qué es esto que he oído? quien puede intentar sin duda que fue ilusión Se habrá visto osadía semejante, ni riesgos como los míos. A tus pies Cosdroas heroico, venganza, venganza pido. Y pues (oh Rey) tus favores han pasado de excesibos conmigo; venganza, y muera el traidor que me ha ofendido. Contra quién pides venganza? Contra uno de tus dos hijos. Medarse no será. Es cierto, Síroe es, gran Señor. Qué he oído? Siroe amenaza mi vida, porque amante no he querido condescender a sus ruegos: Sirpe soberbio, y altivo, a su hermano, no ha un instante le quiso matar; él mismo amenaza tu real vida:: Ea calla, calla:: Oh delirio de mujer, que bien te vengas! Que por los Cielos divinos que ha de ver::: mas que papel es este De vos confío, que de un enemigo Real, libréis el sosiego mío. Fiera trascrón, gran maldad! Qué tenéis, Señor? Yo mismo dudo lo que tengo: Guardías, Soldados, quien ha podido entrar aquí? Gran Señor, nadie, que ajeno haya sido, para alterar tu quietud. Qué podrá haber sucedido Qué tenéis, Señor? Oíd de vuestro Rey el peligro. Cosdroas quien más aprecias par amigo amenaza tu vida; y enemigo intenta darte muerte estimulado de un agravio, y rencor; vive avisad apartando de ti, con tal venganza aquellos que más logran tu privanzo Gran traición Qué alevosía! Quién habrá sido el impío, que ocultando el delincuente me participa el aviso? que a mi lado está (me dice) el vil traidor; ea amigos, declare el que lo supiere al bárbaro, que atrevido intenta apagar a Persía, la clara luz de su olimpo: todos calláis; tu Medarse sabes algo? Padre mío::: apropieme una lealtad para mi ensalce. Di hijo, consuela a tu triste Padre, pues se mira en el conflicto de estar tal vez encargando su custodia dime si lo sabes, di, de quién es el papel? Mío Habrá falsedad más grande! . ah lealtad tú me has perdido! Pues como si el Reo sabes le callas? Padre querido, que le perdonéis os ruego, pues es No lo calles dilo. Señor::: Acaba. Mi hermano. Siroe! Siroe! quien ha visto más bárbara, y cruel acción? Mira, Señor, si ha mentido mi voz. Y dime Medarse, (a Cielos) quién te lo ha dicho? El propio, por conquistarme para sí, pero yo fino os di ese aviso piadoso, no dudéis su contenido: Traidor es Síroe, Señor. Tú eres el Traidor; yo he sido quien el aviso os he dado. Calla aleve, fementido, ya nada me espanta, no, pues que te miro escondido donde velan tus traiciones, cuando duermen mis sentidos. A el déjaros el papel un acaso fue motivo de ocultarme::: Cesa, cesa; quieres con tantos indicios aún hallar efugio, di? y aún a más pasan, pues miro este presagio que apoya tu traición, y mi peligro niega que es tuyo cobarde, gravado tu nombre. Es mío pero yo::: Súprime el labio: que ya Laodice me ha dicho quien eres, e inobediencias lo han confirmado conmigo. Traidor, traidor te declara un Padre; vil, fementido, y pareciendo a mi acero baldón mancharle en ti; pido que me libre de un traidor el más leal Vasallo. He oído que te libren de un traidor; quién es gran Señor? Un hijo en quien cifró la crueldad todo su Imperio: lee amigo. Solo Emira me faltaba . para doblar mi martirio. Habrá más grande maldad! Medarse me dio el aviso, Yo fui Señor. Pues di el Reo. En tan horroso abismo, aunque muera he de callar, pero no hay en mi delito. Convencido estáis de culpa. No digas tal, pues es fijo, que nadie mejor que tú sabe la lealtad que abrigo. Yo sé que soy leal. Aprende de un hombre no conocido lealtad. No me estrechéis. decid, Idaspes: tú: Cómo yo? (él me pierde) ea dilo, capaz es, o grande Rey de cargarme a mí el delito. Qué importa si yo se bien tu lealtad. Oh Mundo impío cuantos engaños tendrás como el que pasa conmigo? A el fin de reo te eximes? Si no no lo soy, no es preciso? No estás convencido aleve con tan clásicos indicios? no es de serlo, el esconderte, este puñal, e infinitos que callo? Con todo eso, yo se que no te he ofendido; y así no padezca yo yerro que no he cometido. Está bien; ha de mi guardia. Padre amado, mira un hijo, parte de ese corazón, a vuestras plantas. Amigos, no perdáis de vista a Siroe mientras que prisión destino a tan orande culpa: y tú, . toma de estos dos arbitrios el que mejor te parezca, como leal, o atrevido: o decir quien es el reo o prevenirte al castigo. Gran lástima si es verdad. Voy a dar al Pueblo aviso. Entre venganza, y amor, va mi pecho combatido . . Ya la suerte va a mi dicha facilitando el camino. . Soy de Siroe en todo trance . Ya te sigo. Ya nos han dejado solos; ruina vil de mis designios, ya te ves: Emira calla, pues así por ti me miro. No te vieras desgraciado, si fueras más atrevido. Bastante soy, pues ha poco que te estorbe un precipicio. Luego tu voz me apartó del logro de mi castigo? Quién viendo morir a un Pa no ejecutara lo mismo El que por él sufre un yugo, y desea sacudirlo. No hay por un Padre razón Ni para un agravio olvido: con nota de traidor quedas, infamado, y abatido. Qué importa si soy leal, a pesar de mi destino! Lo leal ignoran los más, y lo traidor no; y te afirmo, (si tenaz en mi mandato prosigues) que el enemigo mayor que haya contra ti, he de ser yo a tu martirio. Traza, traza más crueldades Preven a la lucha brío. Yo moriré de leal. Yo excitaré tu castigo. Serás fiera. Tengo agravios. Templa el rigor. No hay arbitrio. Pues a sufrir corazón. A lidiar, rencor impío. Y en tan deshecha borrasca:: Y en tan odioso delirio; 2. Lidien rencor, y venganza, triunfen constancia, y peligro.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Muestre al Príncipe el Rey, y en voz altiva todo el Pueblo le aclame. Siroe viva. No me dirás pues nada he penetrado de esas voces la causa? Alborotado el Pueblo, tan leal como guerrero, juzgando que está Siroe prisionero, al Rey piden le muestre, y a ese efecto (por si acaso atropellan su respeto) en público ha mandados se presente de Palacio en la plaza; y de la gente que la ocupa salió esa voz festiva que aclamando le dijo: Siroe viva. Con tan gran novedad, día es de Que eres neció tu voz bien lo asegura, olgura. que en tales novedades, bien mirado mas que olgura se logra lo apretado. Vamos a ver la heroica bizarría en que el pande ale, y la alegra Vamas que el contento incesante repita por el viento. la de l eitoa to, s ̱ ,̱ ̱ ts o Ya esas voces que al aire ocupan vagas y veloces, dicen que llega en Siroe el cruel desvelo, que para mi inquietud me otorgo el Cielo. Qué bizarro que viene? mas el labio fácil alaba al dueño de mi agravio. Cada voz que le ensalza es un desmayo a mi envidia fatal; un trueno, un rayo, y más cuando festivo el alborozo, dice para mi pena y en su gozo:: s , - Ya Persía a la vista Tu Príncipe tienes, Apláudele ufana Con mil parabienes. Viva Siroe, viva, Viva eternamente. Grande Pueblo de Persía ya mi anhelo a tu presencia pone el que desvelo te cuesta tanto, el que por ley aleve aún más afecto que tu Rey te debe; habla pues Siroe, y con tu voz desecha de todo el Pueblo la fatal sospecha. Vasallos de mi Padre tan amantes, y leales, como muestra en esta acción los pechos generosos, y constantes, que circunda el altar de mi oblación, dejad ya las sospechas turbulantes de un recelo que os tuvo en confusión, y más cuando me veis de un Padre amado, libre, aplaudido, gozoso, y ensalzado. Si su ceño, o razón me ha retirado, dueño es indispensable de mi vida, sospechas de un silencio han motivado el poderme juzgar ser homicida: pero aunque los indicios han causado contra mi estimación tan grande herida; no tenéis que temer mi mal prolijo, que no hay Padre cruel con ningún hijo. Mas si la infausta suerte ocasionase que padezca tormenta mi fortuna! en ninguna ocasión vuestra fe pase a profanar lo real por cosa alguna: mi aliento pronto a lo que decretase está, aunque más la suerte sea importuna, pues no es mucho que dé fiel, y humillado lo más de todo a quien lo más me ha dado. Y en sin Perfianos nobles, y valientes, piérdase todo, acabe yo el precepto de la suerte infeliz; pero obedientes, jamás al Rey faltáis en el respeto; mi mayor mal será si inobedientes ofendéis su persona, y en efecto, digan que temió Siroe aunque tan fuerte, mas la ofensa de un Padre, que la muerte. Ah Siroe fementido, e inhumano, que tal lealtad tributes a un tirano, Y a quien abre camino a tu ventura no obedezca tu persida locura! Cono encubre su aleve pensamieno, su traición fiera, su fatil intento! quere el Pueblo otra cosa? si hay agravio, contra mi Majestad rompa su labio. Nunca el Pueblo Señor a tu respeto faltó ni faltará, solo su afecto persuadiros intento en tal conflicto, que en el Príncipe Siroe no hay delito. No digo que le haya, pero veo que dudas, y evidencia le hacen Reo. Tal vez fiera intención ha motivado conducir a morir al no culpado. Sempre a vuestro precepo fue obediento el Fnnope, Señor, Yo delincuente le he llegado a mirar. No se que diga, mas ved que el Pueblo dice: Siroe viva, Pues el Pueblo lo tome como quiera, . que sino dice el Reo, y en la fiera senacidad de su cabir prosigue: fuerza será que mi rigor cs gue, no a un Príncipe que amáis, y os es tan grate, sino es a un hijo pérfido, e ingrato Eso no, Padre mío, no tu labio pronuncie nombre dé tan fiero agravio, que en tan terrible afán y triste suerte mas esa voz me asusta que la muerte. Desmiente indicios, di quien es el Reo, y de ti apartaras horror tan feo. Yo me miro ofendido, tu indiciado de culpas muchas; el Pueblo interesado por ti y así para quitar alteraciones detérmina aclarar las confusiones que yo padezco, pues si no hallas modos con que me satisfagas; aunque todos por ti se conjurasen (de ira muero!) no he de ser Padre, si no Juez severo. A Siroe retirad. Sienta baldones la causa aleve de mis confusiones. Si me hubieras (oh infiel) a mi creído, no te vieras de un Padre así oprimido. Nuestro Príncipe viva. Amados leales, aunque veis que me cercan tantos males, a nada pase, no, vuestra impaciencia, el Cielo volverá por la inocencia. Si volvera Persianos valerosos, en tanto decid todos jubilosos::- y en Ya Persía a la vista Tu Príncipe tienes, Apláudele ufana Con mil parabienes. Viva Siroe, viva, Viva eternamente. Entre el duro laberinto de amante, riesgo, y ofensa, está el fiel de la razón sin saber adonde tuerza. Yo intentando una venganza; Sirve (ah vil) desvanecerla, e instando mi obstinación a el logro; su piedad fiera ha descubierto el delito, callando quien le cometa: pero ha sido de tal modo, y el lance está de manera, que ha de parecer sin culpa, o me ha de exponer que sea el blanco yo de las iras de Cosdroas, ha infiel, no hubien muerto de atrevida, y no de infelice! tan resuelta me tiene mi obstinación, que antes que mi vida pueda declara mi delito ser despojo de la fiera indignación del Rey; tengo de quitármela yo misma sacrificando mis iras . este arrojo. Tente espera, que vas a hacer bella Emira? no adviertes, no consideras que no puedo yo vivir muriendo tú; qué te empeña a tal arrojo? Ea aparta, engañoso, basa y piedra fundamental de mirar mi vida y tu vida, expuestas sin el logro del delito a haber de sufrir la pena; quitáteme de delante hace . Bien mío, adorada prenda. Di mi mal, di mi tormento, en tanto que satisfecha no me dejas de un agravio. Que aún mirándome así tengas tan impío corazón? no me basta, di, que muera por librarte a ti, sino que más a afl girme vengas? No era mucho que lo hiciese, pero cuando consideras que te agravio, solo aspiro de tu Padre centinela a ir conquistando su gracia porque tu perdón conceda. Cuánto me prenda el favor! pero haz mayor la fineza. De qué modo? Perdonando a mi Padre. Ten la lengua, que en pretendiendo tal cosa, solo soy yo de mí misma: Perdona Emira a mi Padre, e precipita a furor, pague yo por él, penetra este pecho todo afanes, con tú estoque, llega, llega. Si llegara, a no mirar (aunque dices que estoy ciega que solo me ofende Cosdroas y no tú; en él hoy contempla el corazón de un tirano, y en ti un amante: y no fuera ni a mí, ni a tu Padre el triunfo de ninguna recompensa: y si tu cumples muriendo, yo matando; y pues la Estrella hijos de dos enemigos nos hizo; desde hoy nos vea aborrecernos el mundo; empiece mi saña fiera en ti a perseguir un hijo, un tirano; a Dios te queda. Aguarda espera mi bien. Aquesas palabras deja, que solo tendrá mi planta todo lo que rigor sea. Qué en fin eso quieres? Sí. Y si no te pierdo? Es fuerza. Pues muera yo a tu despecho, y ya que mirarme intentas reo, y muerto; al Rey ire y le diré que me tenga por tirano, por traidor. Yo soy el que solo alienta a verter su propia sangre; todos oigan, todos sepan, que Siroe::- Calla alevoso, que aunque te acuses, no llegas ni a cumplir con mi deseo, ni a que casme la sospecha, y sin ti podre los más fácil toda mi empresa. Diré al Rey (ya que a perderse todo de una vez se arresta) de tu pecho, lo escondido, de tu traición la cautela. Ve traidor, qué te detiene? declara quien soy, no tengas temor; acúsame, ve; o porque valor aprendas de mí, yo basto a decirlo: . Yo soy Emira, yo Persas soy el reo que buscáis: yo la que intenté sangrienta matar al Rey, no dudéis, yo lo soy, yo. No pretendas tu ruina, muera yo antes; toma mí estoque, y fenezca un duelo de odio, y amor; rinda la vida::- Qué intentas Siroe? tu contra Idaspes sacas el Estoque? sepa que es la causa, dila Idaspes. Hay más males! Hay más penas! sabed::- Qué la irá a decir? Qué interesado en que atenta vuestra pasión corresponda Síroe, quiso mi prudencia persuadirle, y enojado a esa acción tan desatenta se arrojó; y pues quizás vuestra hermosura alagüeña logrará más que no yo; sinalizad la contienda, que porfiando vence amor, y más en quien no hay firmeza: prevente injusto al rigor de una mujer que va ciega. Príncipe cruel, desatento, no te basta, di, la afrenta de mi desprecio, sino que tan atrevido quieras conspirar contra el que afable: en mi favor se interesa? esa es acción::- Ten la voz, que el acaso en que me encuentras es muy ajeno de ti, y si una verdad fue ofensa desengañándote, bien lo has vengado, haciendo fiera y engañosa contra mí venganza tan vil, que apenas hay valor para escucharla; mira que hará el padecerla; Para mujer ofendida. todo es menos. Tu violencia forzó mi voz a decir lo que tu furor lamenta. Es que nunca imaginé que tan desatento fueras. Y era mejer engañarte? Si alevoso, mejor era el que muriera engañada que no afrentada viviera. Laodice lloras en vano, y pues ya nada remedias, la satisfacción consuele una venganza, una ofensa, y a no ser tú tan curiosa menos infeliz te vieras, voy a escribir un papel a Emira por sí se templa. Bien lo lloro fementido, pero mi justa quererla por venganza elamará a esa cristalina esfera: a ella mis ayes.:- Laodice no me dirás dondep (ya que la funesta noche todo en tinieblas lo deja) hallar a mi hermano? di, porque el alma no sosiega hasta saciar con su sangre mi envidia. La planta apresta, y lograras sin testigos lo que tu impiedad anhela; ahora va solo a su cuarto corre Medarse, en él ceba todo el volcán de tus iras, vierte su sangre perversa arranca aquella alma infiel, aquella impiedad proterba que me ofendió, y como rayo mi vanidad hizo pavesas: Apresura pues la planta, que la escasa luz, te presta alas para mis deseos; Si haré, que con poca fuerza se mueve a la ejecución el propio que la desea, y para que en todo, el lance oportuno nos suceda, y nadie de mi sos peche tal acción; a la cautela apelaré: Lisio Lisio? Qué es Señor lo que me ordenas? Dame esa acero, y aguarda a la entrada de esa puerta. Qué intentas? Ve, y obedece. No replico, Haré que tengan a Lisio por agresor, añadiendo a la fiereza delito a delito. Parte. Ea corazón alienta: ya te obedezco. Oye, oye. Qué me mandas? Aún conserva el pecho alguna piedad, pero también guarda ofensa: Te sirvo en algo? En que pronto la sangre de Siroe viertas; abandona la piedad muera Síroe. Siroe muera. Ya partió a la ejecución, ya su impiedad desatenta pagará; ya yo: quién es? Uno de los que se emplean solo en llevar, y traer. Qué papel es ese? suelta u Uste mire: ella está loca pues con póquísima priesa me ha mandado Siroe darle a Idaspes! pobre Respuesta! No respondes? es de Siroe! Si Señora. A quién le llevas? si será a la que motiva mi desprecio? mas la nema le quitaré, y lo veré. Advertid:- Ya no hay que advierta: Mi bien, Señora, olvidad vuestros agravios y quejas, que aunque son muchos, yo espero aplácaros, y no pueda una ceguedad apartar a quien os ama de veras. Síroe. Qué escuchado Cielos? sin duda que galantea Siroe a Idaspes. Para quién (di la verdad) el papel llevas? Puesto que no importa nada . va de chasco: quien pudiera ser centro de sus caricias si no es vos Hablas de veras? para mí te le dio? Cierto; si ella lo cree es linda fiesta. Cielos qué llego a escuchar! sin duda que al ver mi queja quiere proceder amante; pague su amante fineza con impedir a Medarse su intento, no no cometa sacrificio tan impío; Dioses detened su diestra. digo el papel: buena va! que volina será esta, o papel? escurro al punto, que es muy posible que venga (según el enredo hecho) a pagar esto, Respuesta. Mucho Medarse se tarda: mientras viene, la grandeza que hay en el cuarto de Siroe, quiero ver, grande opulencia! No obstante la escasa luz que hay en todas estas piezas, a la entrada de su cuarto sin duda está Síroe, vuelta la espalda, mas a mi salvo se facilita la empresa; ciego me arrojo, así acabe quien es estorbo que pueda ceñirme el laurel. Los Cielos castiguen tanta inclemencia. Ya triunfe; mas donde Lisio estará pues la cautela dejándole aquí es forzoso que por el Reo le tengan cuando acudan Lisio, Lisio? no parece: quede a expensas de la suerte el lance; y tú gloria de mi acción, al queda, que ya de verte en mi mano me horrorizo. Quién creyera tan gran mudanza! Medarse, y Siroe? Mírale atenta revolcado entre su sangre. Qué has hecho bárbaro? fiera qué hiciste? qué has cometido? antes, di, que tal hubieras emprendido, hermano cruel no miraras, no alvirtieras acción tan desapiadada? quien para que yo muriera tan veloz movió tu planta? Tú Láodice, y pues se arriesa mi vida en estar aquí (y no te entiendo) contempla que si yo he puesto la acción, tú el mandato y será fuerza que perezcamos los dos, si es que el secreto revelas. Perezca la que infeliz nació de todas maneras, ay Síroe, ay mi bien, hay dueño Laódice de qué te quejas? Sombra de ese helado bulto, animada estatua hierta, si yo procuré tu muerte:- Qué dices? Que no pretendas afligirme, que harto el alma, de tu suerte se lamenta; mas pues yo tengo la culpa yo moriré de la pena. Sin duda que está Laodice demente, pues lo demuestran sus voces; pero qué estoque repara. es este, y está en sangrienta púrpura bañado; ay triste que a más pasa la funesta suerte! Cielos, Lisio muerto a la entrada de la puerta de mi cuarto? grave daño. notable, y grande tragedia! corra la planta veloz a dar a mi Padre cuenta. Dónde tan de prisa vas? qué te turba? qué te altera? qué te extremece al mirarme? Tú un estoque (grave ofensa) desnudo y ensangrentado? que hay en tu cuarto que sea capaz:: qué nuro desdichas? ya aleve, ya la evidencia ha declarado la duda Si será Medarse? ah fiera! te has atrevido a verter su inocente sangre? vea aunque me mata el dolor si es mi hijo Medarse; acerca esa luz: Lisio es! Santos Cielos! qué temeridad tan ciego te arrojó a ser tan cruel? pero tu fiera cautela no a el confidente mató sino a Medarse; su misma espada fue el instrumento de maldad tan vil y fea: qué ocasión te dio? Mirad que yo no he podido::- Cesa; aún te quieres disculpar? niega tu delito, niega traidor, homicida, infame. Sin duda que alguna estrell contra mí se ha conjurado: vuestra Majestad advierta que viniendo yo::- Aún te atreves a hablar? A mi cuarto:: Cesa traidor. Sabed Padre amado::- Nada hay bárbaro que sepa, sino que estás convencido de cuantas culpas perversas ha tenido la impiedad el rencor, y la soberbia. Si Padre, si Rey, yo soy (pues solo el morir aprecia quien tan desgraciado vive) Reo de cuantas ofensas me queráis hacer; poned fin con mi muerte a la inmensa multitud de los delitos, que tan sin causa me agregas. Si te pondré: ha de la Guardía Qué nos mandas? Dura pena! Quitad a Sirve el estoque, y ese acero que aún humea en la púrpura inocente de ese infeliz. Cruel sentencia! así Señor me despojas de lo que en lides diversas te han conquistado más triunfos que aves eso vientos pueblan? Eso sientes, eso lloras? quéjate de un alma fiera, que para turbar mi vida solo impiedades alienta. Ea sin mirar quien es , en dura prisien padezca. por qué, grande Rey va Por tantas causas; que apenas para que las satisfaga capaz castigo se encuentra; vuelve los ojos, y mira, lo que su saña proterba acaba de cometer; a el huir (fue providencia) con el acero manchado en sangre le hallé. Es fuerza padecer, pero sin culpa. Calla pues; de mi presencia retirad ese cadáver, que al verle, mas la impaciencia me estímula a su castigo. Absorto miro, y suspensa ignorando todo el caso. Revocad Rey la sentencia, que Siroe no habra quiza tal cometido. No quieras volved leal por un traidor. Es que puede:- No pretendas defender un infeliz, pues con morir se remedia, tanta confusión de males. Si con morir se remedian, preven valor, que bien presto lograrás lo que deseas. Qué dices, Señor, qué dices? Qué ha de morir; de qué tiemblas? fulmino contra él el golpe, y resulta en ti la pena? qué es esto? Que a quién es leal le asusta todo, y contempla que eso es despañarlo todo: Si muere Síroe, se queda tu Majestad sin saber los demás Reos, expuesta a muy notable pelig tu vida. Bien me aconsejas; yo lo miraré mejor; a mi lado siempre vela. Esa piedad gran Señor quizás al daño te acerca, y puede engañarte Idaspes. Yo Siroe? Sí, cuando encuentra el Rey en cada vasallo, (según el aviso) cerca un enemigo, y se ignora quien es leal. De esa sospecha brevemente me sacaras si tan impío no fueras: Llevadle; parte al instante; jamás a verle yo vuelva. No así Padre me separes de tu amorosa presencia; mirad que inocente estoy, acordaos que el que ordenas poner preso Señor; Síroe es tu hijo. Por la misma razón, que un hijo traidor a ningún Padre aprovecha: Qué aguardáis. Ved que es rigor. De ese soy. Señor clemencia. No la hay para tantas culpas No la hay en fin? No. Pues vela, que tu mayor enemigo, siempre a vuestro lado queda. Ay Siroe del alma mía: ha tirabo R Re S de las razones de Siroe he concibido: qué fuera que Idaspes: pero es error nada de él mi fe recela. Cauteloso el Rey me mira: Si la malicia me arriesga con lo que Siroe le ha dicho, soy perdida: No me acecha persona alguna en la sala: que ocasión mejor que esta para triunfar, o morir; piérdame al fin, pero sea sacrificando la vida de este tirano; a que espera un odio tan partinaz; muera a las iras: Qué intentas? Qué es esto Idaspes? acaba. Habla pues, que te despeña a desnudar el acero? Qué delito te gobierna para una acción semejante? Qué dudas? Fingir es fuerza: Habiendo oído gran Señor ahora a Siroe:- A Siroe? A Síroe, qué os altera? Albricias corazón mío. Qué confusiones son estas? no le acabo de matar? Que el traidor (sea el que sea) vive muy cerca de vos (y logro esta preminencia yo cómo ninguno) quiero hasta que el Reo parezca el darme por prisionero, y a este fin fue la presteza de desnudar el acero; y cuando a esas plantas regías le iba a poner vil recelo juzgó la lealtad ofensa. Fina fe, grande expresión! Parece Idaspes que muestras tu ceño con tra mí? Es escrúpulo que se acerca al honor tan delicado que cualquier coto atropella. Sabiendo que hay alevosos, qué acción a alterar no llega? De mi nadie hay que sospeche del Rey abajo. No tenga una altercación (nacida de lealtad) más cuerpo; vuelva tu acero a la vaina Idaspes. Perdonad Señor. Acepta: lo que te mando obedece. No quiero tanta fineza despreciar inobediente, pues satisfecho te muestras de mí: bien salí del lance: Mas qué dirá (oh Rey) la Persía viendo que a Siroe has mandado poner preso? Qué lamenta un objeto de las iras, estragos de la grandeza. Siroe está preso Señor! el juicio que pierda es fuerza, . pero apele al disimulo, aunque en el silencio muera. Que poco dura un placer. ay En la cadena de la opresión morirá. Señor tanto rigor templa: parezca en público juicio: óyele con piedad, vean que antes de usar el castigo, te vales de la clemencia. Bien me aconsejas Idaspes; vea en fin la postrer prueba de mi piedad; haz al punto que Arase y Guardía le vuelvan a el Real Salón, que allí quiero que todo mi Reino sepa que no hay efugio al castigo, justificada la ofensa. Premias al fin como Rey, voy al punto, quien creiera que el Rey me llegara a dar tantas honras por ofensas. Qué confusión padecemos Medarse! No lo sé; deja que antes que el dolor me acabe acuda pronta a saberla. De todos modos mi amor con la desgracia tropieza, pues al descubrir el Puerto siempre da con la tormenta. Esto ordena el Rey, Siroe, ya impaciente de mirar tu silencio: delincuente quiere que compadezcas, y a su vista que te lleve mando. Nada resista una obediencia fiel. Pues de ese modo te entregas a morir? Ay! que entre todo lo que más me acobarda (tr risionero, no la muerte; ni hallarme de mi padre abando. nado, me aflige, me estremece en tal estado solo en pena como esta me aflige, me acobarda y memo lesta que padece mi fama (cruel herror) la nota injusta de que soy traidor No te ofrecen socorro en tantos males cuantos ven tu razón? todos los leales su obediencia y su fe, decid, abona daros la libertad con la Corona? Pues si esto despreciáis Siroe valiente no te quejes del hado, ve prudente en opresión y riesgo tna extraño aplicar gran remedio, a grande daño Que no me quiere bien es evidente el que me alienta a ser inobediente con mi Padre y mi Rey, en todo justo. Antes quieren libraros del insulo rigor de su impiedad y el ultrajado venza la suerte solo con lo osado. Antes sabré morir que no acep tarlo. Ese despecho yo sabré estorbarlo vamos. Suerte cruel, ya conseguida ves la victoria, ya mi triste vida voy a sacrificar con honras y fao por un Padre un silencio y una! ma. des as D Haced que se! g De Sirve y su Padre Las dulces uniones, Y sus sienes Regias La oliva corone. Yo Dioses pido lo mismo, pues no obstante que me ponen justicia y seguridad en ser Juez; soy Rey, y el golpe que se dirige al Vasallo, siente el corazón. Ya Síroe espera vuestro permiso. Llegue Arase y mientras oye Persía a su Señor y Rey, sentaos todos. Hoy Dioses. llego a perder mi esperanza. Menos fueran mis temores a no haber el lance errado. Ea Corazón disponte a perderte, o a perder el centro de tus pasiones. Aquí esta Siroe Señor. Aquí el que en mil ocasiones llegó triunfante y ahora la suerte Reo le expone sin culpa alguna: Ah Señor? vuelvan nuestros Corazones reciprocamente a unirse, antes que la pena logre ahogarme. Álzate Hijo, siéntate y atento oye. Ya espero desenojaros viendo que me dais tal Nombre, Ea Síroe, ya me tienes Juez o Padre, de esto escoge; oh Padre para el Amor, o Juez para los rigores. No ignoras que te se ha hallado (no obstante tus negaciones) mil ocasiones Reo; si te arrojaron temores de ver dudoso el laurel: yo perdono tus errores con que confieses la culpa. Si otros han sido quien ponen en riesgo mi vida; y tú los declaras; mi real nombre y mi palabra te empeño a su perdón: Las pasiones de la amistad, biense yo que hacen finezas mayores, pero a quien podrás querer mas que a un Rey y Padre? oyes estar mi vida en peligro, y has de ser (di) tan indo cil, que te has de dejar morir llor por un silencio? no logren mas que un paternal afecto aleves obstinaciones: Quieres que perezca un Padre? quieres que un aleve logre tu sangre propia verter? No hijo mío, reconoce la aflicción en que me veo, y que un Padre todo honores respeto y poder humilla, y anegado en confusiones te ruega como inferior, que me digas, que no ignore quien me ofende, quien me agravia, dándote por que lo otorgües Trono, Laurel, Majestad, mando y Poder: no te aogues en confusión, ni recelo; qué dices pues, qué respondes? Ya Padre, Dueño y Señor, herido de vuestras voces el C con; os a il que a tu lado hay quien esconde entre el agrado, las iras de verigunn Dime el nombre. Eso Señor no diré:- Míralo bien. Aunque corte tu Majestad mi cabeza. Eso dices? Esto escoge mi resolución. Ah fiera! traidor hijo, e infiel hombre, pues desprecias la piedad, prevente al terrible golpe de un Padre y Juez irritado. Tienes Corazón de bronce bárbaro, pues no han podido hucer mella en él mis voces? callas y suspiras? ha! por esos Celestes orbes que ha de asombrar tu castigo a Persía. Bien reconoce que esta culpado, Señor, pues si no, dijera el nombre del traidor por libertarse: padezca más aflicciones. Si Idaspes, culpado estoy pero es de Espíritu noble: hay donde pare el estrago si mi silencio se rompe! y así Señor muera yo, pero protexto a los Dioses que es inocente. Medarse háblale tú. Aunque lo llore el amor de hermano, él sabe que es Re Esto propones? mas que dudo en tu ambición, siendo yo estorbo a que logres el Laurel. Diga Laodice la verdad. Yo en aflicciones me anego, y aún de mi propia no sé. En vano dispones dorar los hierros: traidor te declaren mis rigores una y mil veces. Señor no soy traidor, aunque te o el que lo es. Grave susto! Pues si el que es traidor me o toma mi estoque; con él. para gloria de tu nombre pon su cabeza a mis pies. Habrá más tribulaciones! que he dicho, que he dicho Cielo Ea llega Siroe: en bronce he de levantar estatuas a tu acción. Señor perdone tu respeto, que yo:- Ah infiel! Vuelves a tus negaciones? dices que está el reo aquí, y le callas? Mal conoces (oh Rey) su intención dañada, pues para que te reportes, siendo él el traidor, te engañ de ese modo. justos Dioses yo traidor? Tu traidor, si; y si no ya que te opones, pública pública Cal mi Corazón, pues diré:- Que eres traidor. Lo supones Yo se bien que lo eres. Suelta aleve: con mí estoque (pues dices que él es traidor) rompele su pecho. A honores grandes, Cosdroas, me provoca; no que un real acero embote en la sangre de un aleve. Yo aleve? tú Ten las voces, y apele un Padre al poder ya que mi amor se abandone: Guardías vuelva a la prisión, oprimanle los rigores, sin que la menor piedad de ser quien es lo derogue. Padre y Señor? No soy Padre. Pues aunque más me bal S, yo te he de ser hijo fiel hasta morir. Sus clamores no atendáis. Templa el rigor, oh Señor! Mal me conoces. Castiga, oh Padre! disgustos. Ved Señor que el Pueblo indócil es una Hidra desbocada. Nada aplaca mis rigores, llevadle pues. Si llevadme: tu impiedad publique el Orbe. Que más impiedad (oh Cruel!) que la tuya? Los rigores se pueden llamar piedad a vist Es fuerza morir Si callas. No hay remedio? El que tu escoges. Pues a morir de leal. A salir de mis temores. A remediar tantos daños. A lograr mis intenciones. A ser infeliz Laodice. A guardar tu vida Síroe. A avisar de todo al pueblo. Y en tantos males, o Dioses vuelvan a decir los ecos implorando los favores:- Supremas Deidades Haced que se logren De Siroe y su padre Las dulces uniones, Y sus sienes Regias La oliva corone.
JORNADA TERCERA
ríncipe Síroe. Todos a el furor perezcan hasta ponerle libre. . Arma guerra, alarma guerral guer- Arase, que novedad (ra. puede ser esa que altera mi quietud? tú tan turbado, sin aliento, toda hierta la color, habla que es eso? Grande daño, apriesa apriesa, Salva gran Señor tu vida del Pueblo (locura ciega) entrado que yo profanando cuanto encuentra; y así mientras yo los salgo por aquesta parte opuesta a reportar; toma asilo en aquella oculta pieza, cerrándote por adentro; . no lo dilatéis, no pueda su pasión desordenada ofenderos. . Aunque muera he de apurar el motivo, que asustando Viento y Tierra, dijo::: Siroe Viva viva. viva su libertad, Persas. Tumultuado el Real Palacio atropella por la libertad de Siroe, y si acaso es que penetra la parte que tengo yo:- en su desgracia, se arriesga mi Persona: de sus iras me libre aquí aunque de muestras:: de cobarde: que los riesgos, se vencen con la prudencia. . Dónde vais Persas valientes? y tu Ascenio que cabeza eres de todos, adonde te arrojas; sin que prevengas que atropellas el Sagrado de la Majestad? No tengas valeroso Capitán recelo de que se atreva al menor delito el Pueblo, cuando solamente anhela hablar al Rey y que ponga a Siroe libre. No hay pieza, que no se haya registrado si no es solamente aquella y así por ver si allí está lleguemos. Nadie se atreva osadamente a llegar, que antes el coral que alienta por mis venas, verteré: aunque soy de Siroe, es fuerza guardar la vida del Rey, que soy leal y según muestra, a su amparo se ha acogido. Según la guarda, da señas de haber algún alevoso opuesto a Síroe. Parezca el traidor que allí se oculta. Caigan las Puertas a Tierra. Ay infelice! mirad que es temeridad violenta. Ya nada miramos muera Medarse. No muera, que aunque siempre fue contrario a Síroe, para su afrenta viva cuando a verle llegue coronado; y pues la priesa nos llama a su libertad, vamos amigos no ceda el afecto de decir- Siroe viva Viva Persas Aclamadle a mi p ar. peña en su protección, yo haré que brevemente perezca. Mas mal llegué a recelar: sin duda fue providencia no ocultarse el Rey allí; le iré a dar de todo cuenta. Tente Arase dónde vas? (nada ignoro) y así apresta planta y valor, a sacarme de temores y sospechas. Cómo Señor. Parte luego, y con gran secreto ordena, que en la prisión donde está, se le corte la cabeza a Síroe. Válgame el Cielo! Qué te pasma? qué te hiela? Mira Señor tu peligro, y el Pueblo? Luego que sea su aleve cabeza, vil despojo de la inclemencia de un Berdugo; muestrala a los rebeldes, que al verla será coto a su desorden la púrpura que ella vierta: Parte pronto: te extremeces? no te enseña fortaleza este magnánimo pecho, pues siendo mi sangre misma se me hace largo el instante que ya se tarda en verterla? Mi real orden toma y parte, ten silencio y con presteza ejecuta lo que digo sin réplica, que a la esfera juro, si me hablas palabra, de arrojarte la cabeza a mis pies. Ya te obedezco: dadme Cielos fortaleza . Ponga coto a inobedientes su ejemplar, por más que sean escándalo de los vientos voces que diciendo alteran::- Viva Siroe; y en su amparo todos muramos. Remedia gran Señor, e- tanto desorden, que en escuadras comuneras el Pueblo tumultuado, todo lo tala y lo quema: Dales a Siroe Señor, no osadamente cometan algún error. Le tendrán muy breve. De qué manera? Habiendo partido Arase a poner su vil cabeza a vista de todos: ya aquel la alma tan perversa habrá pagado altiveces y traiciones. Cesa cesa, que has hecho Cosdroas que has hecho? sin cordura, ni prudencia . tanto rigor decretastes; pues cuanto dijo mi lengua fue engaño Solo en venganza de un desprecio: las esferas viéndole morir sin culpa, clamarán por su inocencia; libra su vida si hay tiempo, y tu Espada justiciera (una vez que Siroe viva) contra mi engaño desprenda venganzas a mis errores, crueldades a mis cautelas. Yo te engañe: él, innocente te amó con alma fincera; hazlo gran Rey, no dilates tan bárbara acción; hoy vean que perdonas un error y evitas una tragedia. Apresúralo Señor, y si no loca y resuelta, al Pueblo declararé su virtud y tu fiereza, que siempre ha sido leal, y que la desgracia ordena, quede libre el delincuente, y el inocente perezca. Qué dices Mujer, qué dices? si aunque crédito dar quiera a tus voces, el remedio es ya tarde y no aprovecha: Hay mi malogrado Siroe! ay hijo! mas pues la estrella nunca grata para mí me persigué; su influencia haré que pare, acabando a el rigor, que me atormenta, mi vida: Qué haces Señor? Arrebatome alguna lla ma pequeña, que el pecho guarda de Padre: Traidor, es; solo me pesa lo que ya tardo saber su muerte: ya nada os tenga suspensos; qué traes Idaspes! Qué moderéis la impaciencia del pueblo que a voces pide a Siroe; no Cosdroas quieras exponerte a cualquier trance de consecuencias funestas: Todo el Pueblo por él clama: por esas calles se encuentran, de mil en mil, en su amparo tus vasallos. Cómo tengas su desvocado furor por un instante; no temas de mi riesgo. Cómo? Arase, ha llevado orden expresa de matarle. De matarle? Sí. No gran Rey, no se comete tan bárbaro sacrificio; reboque tu gran prudencia decreto tan rigoroso, tan inhumana sentencia: dame el sello Real Señor seré Nuncio que detenga tanto estrago. Me conviene Idaspes que Siroe muera. Hazlo Señor que no es justo que otro vos (oh Rey) perezca hoy como inculpable. Calla, que tu piedad me atormenta mas que su muerte. No Cosdroas, una ceguedad oscurezca tus blasones, tu virtud; que dirá el mundo, y la Persía de un hecho tan inhumano? de quien es Señor, te acuerda. No me olvido que es traidor. También tu hijo; la prenda que joven en la Campaña (aunque la envidia lo sienta) fue esperanza de tus glorias con su valor, y a este, (o pe han de matar; y por quién? por su Padre? no te hiela no te extremece acordarte que es otro tú, que una misma vida os alienta a los dos, y cuando el horror cometa tan bárbaro sacrificio, aunque te muestres de piedra dando el golpe en él, o Rey, el que resulte en ti es fuerza: confiderale ya herido, corriendo por las arenas tu propia sangre, y a el dar el espíritu con tierna voz, el que te dice, oh Padre en que te agravie? y se queda en aquel éxtasis triste, explicando luz tan bella, todos pidiendo justicia: y vos Señor: Cesa cesa, que aprietan mucho tus voces para tener resistencia: toma mi anillo Real, parte veloz no te tengas, y evita, que a un feroz golpe nuestras dos vidas perezcan. Tu piedad se estampe en Mármol. Eterna a los siglos sea. Idaspes no tardes, no, parte pronto, corre, vuela, Gran Señor. Arase, qué? y Siroe? Murió:: Oh penas! Oh Siroe! Oh hijo! Murió pronunciando su alma bella, defiende Arase a mi Padre declárale mi inocencia, i que ya obediente doy lo mejor que dar pudiera. Murio vertiendo corales. Idaspes tú me consuela, porque a tan horrendo golpe me falta la fortaleza. Llora, bárbaro tu ruina. Llora impiadoso tu afrenta, pues el Astro más hermoso le has eclipsado a los Persas Yo muero de la aflicción. De quién, de quien te lamentas, si eres tú solo el origen de su muerte? de que fiera aprendistes a ser cruel? Parte a las Aras funestas; y de aquel pecho inocente saca el corazón; tu ciega saña, no deje ya no delito que no cometa: bebe de su sangre; sacia el furor, monstruo, que apenas tendrás otro semejante en el Mundo, que te exceda: baldón de tu propio ser, horror de los que gobiernan, injuria de todo el Mundo, infernal furia, que esperas que viendo lo que has causado tu propio no desesperas? Pues cómo tú así me hablas? finges, o acaso es vehemencia? Hasta aquí fingí, por ver si fingiendo hallaba senda de sacrificar tu vida a mi impiedad. Que te alienta a tal acción? que te ha hecho quién te amparó? qué es la queja? Tú me quitaste a mi Padre, tú el Trono, tú por postrera impiedad, a Siroe mi Esposo me has quitado; ya no tenga nada oculta: Emira soy e. hija de Asvite: que altera tu Pecho? esta soy; yo he sido la que con sagaz cautela provocó a Siroe a tu muerte, y él leal a tanta inclemencia antes que manchar su fama gustoso a la muerte llega, sacrificando la vida por Padre, Dama y prudencia: El escribió aquel papel por librarte fiel; sos pechas y cargos acumulados a una lealtad tan suprema. fue envidia, fue falsedad, fue traición: di, como alientas oyendo tales verdades? Como aún muestras fortaleza, cuando te amenaza el Pueblo, cuando clama su inocencia, cuando te ves sin un hijo, a quien tu grande fiereza ha muerto inocentemente, quedando tu fama expuesta a ser oprobio y baldón, de la gran naturaleza: Cómo- Calla, calla aleve. Hay maravilla más nueva! Ay Siroe del alma mía! Que aunque Yo he sido, perversa quien el golpe ha decretado, tu fuisteis causa: no queda a mi pena más desquite que en dura prisión padezcas muerte larga entre tormentos: Árase luego la lleva a la prisión. Obedezco: El bruñido estoque entrega. Ya le desciño; aí le tienes siendo la más dura pena no haberme con el vengado, impío, antes que muriera. Apercibete a ese trance. No verás en mi flaqueza. Muera anegada en tormentos: llevala. Vamos apriesa Ah objeto de mis desgracias. Ah bárbaro Rey. No queda a mi desgraciada suerte más remedio, que la enmienda, y llorar eternamente tan compasiva tragedia. Amiguísimo Respuesta con que ello viene a ser cierto que tienes a tu Señor en prisión? El Can Cerbero de su Padre, así lo manda: pero según estoy viendo en tu semblante, parece que te regocijas de ello Amigo mientras no venga hacia mi casa el incendio siento, que la otra se queme mas al fin del mal el menos. Pues ya que de esto te vales, puedes ir la cuenta haciendo de que la tuya se quema sin que haya humano remedio. Cómo, di? Cómo a el lampiño de tu Señor ahora mismo con muchísimo del modo Arase le lleva preso. Qué die Nadita más. Ay amo mío Qué bueno deja dejalos que pasen algún malrato Jumento, que harto nos hacen rabiar cuando los tenemos sueltos. Sabes la causa? No sé; más Cosdroas anda algo inquieto, y el que se pone delante manda que le agarren luego. Es impío, es alevoso. A la verdad no es muy bueno: pero si tienes valor: nos oyen? Nadie. Memorables nos haremos. Di, cómo? Matando al Rey y librando nuestros dueños. Esa no es acción de Criados. En eso no disputemos; te atreves tú? Yo no. Con que no? No. Pues yo tampoco me atrevo, que tengo mano pesada, y le puedo dar muy recio. Deja las burlas y vamos a saber que hay. Me convengo, que al fin nos han dado el Pan, y es preciso agradecerlo. Ya falta en mí la paciencia a el golpe del tolerar: así aprecia la inocencia el Mundo llegando a dar premio y quietud al traidor, y castigos a el leal! En vano me canso Cielos, en discurrir, cuando ya solo esperando la muerte, tendrá fin el duro afán de mis desgracias: (oh Dioses!) Donde donde Emira estás, que tan olvidado vives del que padeciendo está por tu culpa, y esperando el riguroso y fatal golpe de la muerte? Ay Padre! quien hoy a desengañar llegara tu corazón de una aleve falsedad. Un tumulto tan violento solo se puede evitar, quitándoles el somento de su origen; todo está apique de perecer: y así me llego a arrojar (cumpliendo con mi ambición y llegándole a librar al Rey) a darle la muerte a Siroe: suspenso está, y triste allí, aquesta vez cara a cara ha de probar el acerbo golpe mío: Síroe, preven a el fatal golpe del morir valor. Qué es lo que llego a escuchar? ya llegó mi muerte; Sí. Quién hermano a decretar llegó mi sentencia? Yo, y porque te asombre el fiero Ministro soy que la viene a ejecutar. Hermano querido, en que te he podido yo agraviar? En que te ha desagradado aquel amor tan parcial, con que siempre te estime sin ofenderte jamás? Es delito haber nacido primeró? porque no hay otra culpa en mí, que pueda tus rigores alentar: tu Medarse has de tener valor, para derramar tu propia Sangre! no hermano, mira que en la soledad de las bárbaras Montañas, no se halla, no, irracional que se arroje a cometer tan ciega temeridad. En vano tú me persuades que tengo de pedernal el corazón. Con mi llanto te le sabré yo ablandar: tú, que al lado de mi Padre habías de conquistar sabiamente mi perdón, (si hay en mí que perdonar) eres el más fiero móvil a el daño? ahora que sagaz entendí, que compasivo a darme la libertad venías, te me declares Ministro fiero y fatal de el último parasismo que me amenaza? tendrás Espíritu para hacer lo que dices! di? Verás si le tengo o no, a mi saña muere eguedad aunque dé en más precipicio huiré. En vano será; que solo el Cielo te puede de aquesta golpe librar. Bella Emira, nada dudes; a Sirce vivo hallarás: consuélate con tu Esposo, mientras voy a convocar al Pueblo, para que libre de aquí le puedan sacar, y a pesar de inconvenientes del Real laurel coronar. Viva tu piedad heroica: buscaré::: En vano será huyas de mis iras. Dónde podrá mi vida encontrar amparo? Muere. Medarse que vas a hacer? A sacar el aleve corazón de Siroe: mas como has podido entrar hasta aquí Idaspes, mediando doble la guardía? A dudar llega aún quien soy, fingiré mientras puedo asegurar la vida de Siroe: sabe que me dio este Sello Real. el Rey para venir. Luego. tra tu valor me ayud a Cómo (a tirano) si a el entrar la guardia me despojó del acero. Solo sabre Yo lograr la victoria. Llega, llega, que aunque me intente salvar de tu rigor; ya apetezco morir por no tolerar mi destino ya te espero: llegue tu temeridad: rompeme el pecho tirano, rompeme, llega, y verás aunque a tu altivez le pese, el Corazón más leal. Si llegaré, sí. Ay de mí! como pudiera estorbar esta desgracia? oh Arase cuando te veré llegar. Qué dudas? llega inhumano. Aunque más quiero alentar la acción, no se quien detiene golpe y planta: estoy mortal. Si a ti te falta el valor y el ánimo, honrame en dar el Estoque, y conseguida verás tu felicidad. Tu Idaspes también te pones a el lado fiero y fatal de un aleve? Sí. Ea toma. llega y obre la crueldad. Para qué Idaspes le tomas? Para que puedas librar tu vida, tómale Siroe. Qué has llegado a ejecutar? como dime es, tan vil trato, mostran Calla, o te mato. o soy Idaspes, soy a tu p Emira. Qué importa fiera, que importa, si con llaman la guardía, tu pecho ingrate abrir el furor sabrá. Grande Siroe vamos pronto que está toda la Ciudad aguardando su consuelo en ti: tu seguridad a cuenta de todos corre. Arase, favor le da a Medarse. Contra quién? Contra Siroe. Deja ya esa competencia loca, que solo el Pueblo leal, por Señor conoce a Siroe. Murió mi felicidad. Vamos hacia el Trono Siroe, y en llegándole a ocupar, no te olvides que hay aleves, que empezar a castigar. Por mí lo dices, ya se que mi ambición me ha hecho dar en aqueste precipicio: castígame Siroe, da escarmiento a mi altivez soy quien te quiso dar Traidora muerte, y maté a Lisio, juzgando dar astigo. golp Ya le llego a decretar. De qué modo? Renaciendo mi cariñosa amistad en los brazos, que el que tiene un Corazón tan Real como yo, siempre volvió honras por agravios: ya estas perdonado. Ahora si que llego a penetrar, que eres digno de más Lauros, que los que el Pueblo te da. Vamos Señor. Vamos Síroe, Vamos: lleguen a parar tantos sustos y tormentos, todos en gloriosa paz. s En vano intentáis rendirme, bárbaros, pues aunque sea en las Aras de la muerte, me habéis de hallar con defensa. Ved Persas que es vuestro Rey. Qué importará que lo sea, si ha muerto al Príncipe Síroe, inocente. Muera. Muera. Detened el fiero golpe, supuesto que le reservar para mí los altos Dioses. Cómo aleve? Cómo ordenan que solo mi acero vengue lo grande de mis ofensas: muere a mis iras::: basta ya Emira la ciega obstinación, tú, tu Padre dame los brazos, no temas, que antes perderé mil vidas, que aquí ninguno te ofenda. Qué vives Siroe! no apartes de mí tan dulce cadena: quién ha guardado tu vida? Arase fue. Oh quién pudiera (desengañado de todo) pagar lealtad y clemencia! Vasallos, deudos y amigos, Corte ilustre de la Perlía; vencerse un hombre así mismo es la hazaña más excelsa: yo soy aquel Monstruo horrible, aquella indomable fiera aquel cocodrilo aleve, y aquella falsa Sirena que con entrañas de roca, de humana sangre se alienta; porque mi hijo amado Siroe muriese, con mano acerba, he dispuesto que acabase a la traidora violencia de un berdugo, o a los filos (mejor decirse pudiera) de mi aleve tiranía, o mi intrépida soberbia. Pero no es tanta mi culpa, que no túviese evidencia de mi riesgo, en las traicienes altiveces y cautelas, que contra mí triste vida ha maquinado esa fiera, que con el disfraz de Idaspes en mi palacio se hóspeda, resultando de mi muerte contra Siroe las sospechas. Perdón le pido a mi hijo; perdón pido a esas esseras; a mis Vasallos, mi corte, rindiendo el pecho por tierra: yo os suplico que el castigo, que decretó mi dureza se ejecute en mí, que soy acredor de la pena: y si acaso la lealtad lo evitare, en mí se vea el Padre más cariñoso, y el Monarca que desea dar satisfacción al Mundo, que arrepentido protesta sus delitos, sus infamias sus traiciones y cautelas. Gustosísimo le entrego el Trono y la Silla regia, siendo yo su consejero vuelto el rigor en clemencia: pues ya veis que mi delito el rostro me sonrrosea; cesen todas las discordias trasladando a su caveza . el Laurel y Real adorno; aclamadle todos, Persas, diciendo, viva el invicto Monarca de Viva Síroe. Yo lo admito por ser Señor honras vuestras; y volviendo bella Emira a nuestro amor, delibera, o el olvidar la venganza, o perderme a mí; qué aceptas? Aprendiendo en ti piedades, quede la venganza muerta: y viva amor. Ahora sí que soy tu esclavo Emira: ea llega. Qué buena: vive Baco que el Pepino se convirtió en Berenjena. Padre, Siroe; confesados mis errores, y ya absuelta la culpa por Síroe, pido (si está Laodice contenta) su mano. Digo que sí: pero respóndate ella. Amor, pues no hay otro medio, . su gusto hagamos: no fuera cortés si me reusara a nada: mi mano es esta. . Feliz día. , . Gran placer. , . Se sereno la tormenta. Se logró nuestro deseo Viva el nuevo Rey de Persía. Y aquí Senado discreto tiene fin esta Tragedia:- Pidiendo todos perdón, de las faltas que haya en ella.
