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Texto digital de Abogar por su ofensor y barón del Pinel

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
José de Cañizares
Atribución estilometría
José de Cañizares Segura
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de una suelta (Madrid, Antonio Sanz, 1754).

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Abogar por su ofensor y barón del Pinel. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/abogar-por-su-ofensor-y-baron-del-pinel.

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ABOGAR POR SU OFENSOR Y BARÓN DEL PINEL

JORNADA PRIMERA

A Nem, anem, fadriens, anen a la Mountaña, veuremal Roselló, Piuserdam, y Cerdaña. Anem, anem, miñonas, veurem del mar el aiga, y a Santa Creude May le faremuna danza. Anem, Mas ramos llevo yo sola, que todas. 1. Qué linda gracia! si te los dan los Fadrines por ser más afortunada, que nosotras, no harás mucho. 1. Por allá se va la gaita. Acá, Pedro Antón. . Acá. No hay que pararnos, Serranas, que aunque la estación amena del Mayo nos hace salva para caminar, no obstante, ya el Sol de las cumbres baja, y de molestar no deja. Que un hombre, a quien acompañan, Don Hipólito, las prendas, que venera (y con gran causa) toda Cataluna, viva en la rústica Aldeana vida de estos Montañeses, tan conforme, que se haga tan a sus costumbres, y usos! Tiene conveniencias tantas el saberse conformar con lo que la suerte traza; pero esto no es para ahora. Dime, Fénix, vos cansada? Si ves, señor, que eres norte de mi amor; y tú lo mandas, cómo me ha de ser fatiga? Ay, hija! ay, prenda del alma! . solamente en tu virtud tengo mis glorias, fundadas! Violante? . Tio, y señor? También a poner bizarra la Cruz de flores, y hierbas, traes tan hermosa abundancia? Vos acabáis de decir, que es conveniencia el que haya de conformar con la suerte quien otro medio no alcanza. Es cierto. . Pues aunque sea, o contenta, o disgustada, debo hacer yo lo que todas. 1. Su merced, que andemos manda, dando mucha prisa, y es el primero que se atasca. Decís bien; vamos, Violante: ni aún disimula lo extraña, que está entresesta rustiquez; pero en estando casada Fénix, pues no puede ser de Alejandro la tardanza mucha, yendo a Barcelona volverá a gozar la patria, y pondré distante a Fénix de tantas necias instancias, como el Barón del Pinel (cuya necedad cansada iguala a su ilustre sangre me hace, aspirando a lograrla por esposa, desde el día que la vio: vamos, Zagalas. Digo, y a la devoción de la Cruz, que a festejarla en ssu día, nos condude, que cantemos embaraza? Por qué motivo? En el campo es todo lícito, Holalla. Pues vaya de baile, y diga segunda vez la algazara: Anem, anem, fadriens, anem a la Mountaña, veurem al Roselló, Piuserdam, y Cerdaña. Anempanem, fadriens, Pues que de perro de muestra, Nidales viene en demanda de la codorniz que adoro, mientras cuando a tierra caiga, estotro apiola el conejo, vaya él usmeando la caza. A estar vivos estos dos, pudieran llevar carlancas, porque son como dos perros. Señor. . Ay Moro en campaña? No señor; mas como Usia, que atishe alonje me manda, he uisto:- . Qué es lo que has visto? Una novedad bien rara. Qué cosa? . Que hacia la Ermita, que está a la lengua del agua del Mar, se encámina Fénix, y cuantos con ella marchan: Jesús! ya han entrado en ella. Lleve el demonio su alma, pues si a ella de hecho venían, adónde quería que entraran? Es, que con tanto misterio como Useñoria gasta, no lo juzgué, pues creía::- Qué? . Que era gente non santa. Qué es non santa, calandrajo del ropón de Doña Urraca, que hasta en la intención se le entran las arrugas de la facha? Qué es non santa? una mujer, que para reverenciarla le sobra tanto, y tan cuanto; que él tanto le hace ser tanta. No sabe (mas que le arranco la pelambre de las barbas) que en aquesta Baronia, que es solar de estas Montañas, y donde nací, señor, como quien no dice nada, de la torre del Pinel, desde que esa hermosa causa suavísimamente dulce de mis pasiones amargas ha llegado, es su virtud tan terrible por su fama, que hasta a mí, que nací yo, y con la alta circunstancia de ser Barón del Pinel, me me tiene hecho una Beata, con ánimo, y con deseo (bien lo sabe Dios, y calla) de adquirirla por esposa, aunque entre las dos distancias de subir ella a mi sangre, o bajar yo a su prosapia, resbale mi altura, y quede mi opinión descalabrada? Pues cómo tiene osadía de decir de ella una infamia, y en latín cómo conjuro? Piensa que está espiritada como el que tiene en el cuerpo? Qué es lo que tiene? . Una sarta de Demonios a caballo con malicias por corazas. Válgame Santa Lucia! Bien puede volverse a casa. Señor. . Abese de ahí, o truequen él, y Mindaña empleos. . Trueca bórricos, ya se ha dicho veces varias, pero no trueca conejos. Sírvame con las espaldas, pues con los ojos no sabe, mientras él se despestaña, viendo cuando de la Ermita sale Fénix: qué me hayan espantado de su vista del padre las amenazas! Ah, quien por verla estuviera en la Ermita, aunque entonara el fuelle al organo! pero harto sopla quien exhala en cada suspiro todo A un Saludador. eñaz Indomito bruto, la violencia, en que engolfada tu cólera, el mar del viento precipitado naufragas. Señor, detente, que no hay asentaderas humanas, que aguanten para alcanzarte el trasiego de esta faca. Qué es aquello? . Disparado va aquel caballo. . Desgracia fiera! hacia el despeñadero de aquellos riscos arranca, sin poderle sujetar el que va en él. . Una bala traigo echada en la escopeta; y pues sé tirar con maña, yo le haré parar. Jesús! Tendiole. . El Cielo me valga. No solo te vale el Cielo, dichoso hombre, mas te ampara cuanto hay de tejas abajo en la tierra de importancia, que es un hombre como yo. Hay, amo de mis entrañas! adiós, narices. . Teneos: qué es esto? . Aí es una chanza: un brazo medio partido, una pierna deslocada, y una nariz, que fue roma, y ya es Cordoba la llana. No hagáis caso de ese loco criado mío, y de la hidalga acción vuestra: recibid, señor, las debidas gracias; A̱ pues a no ser por el diestro rayo, que el incendio apaga de aquel bruto, ya la vida, que es vuestra, pues se restaura por vos, me hubiera dejado si es que deja lo que cansa a vuestros pies. . Hal, Nidales, este hombre de vos me trata, como no sabe quien soy: para enmendar su ignorancia, al descuido con cuidado la señoria me encaja para poder responderle, porque no encuentro palabra sin cólera con el vos. Harase a la deshilada, Caballero, la escopeta, como prevenida estaba, y soy diestro, al ver el bruto, qué corriendo:: no despachas? . Me manda algo Useñoria? Qué he de mandarle, fantasma? Cómo tiene atrevimiento, cuando ve que su amo habla, a interrumpirle? . Señor, Usta perdone tanta simpleza, pues Usiria:: Ah Tabardillo. . Terciana, qué me quieres? . Has notado de este hombre la extravagancia? No sé yo de qué tápices estas figuras se arrancan, que amo, y criados parecen mascarones de antigualla. Si yo a Usiria le puedo deber que se temple: . Basta, ahora vamos bien, ahora sí, que como allá os contaba, no solo en el libertaros del riesgo, es interesada mi atención; pero mi pecho, mi corazón, y mi casa, y toda mi baronia, sin la menor repugnancia os ofrezco, solo al precio de saber (oh cuanto gana quien a un Señoría el trato ni le gruñe, ni le masca! a qué venís a esta tierra, por inculta, y retirada, poco cursada de gente de fuste, ni de substancia, y quien sois por la caída, que por la estofa no es mala. Brevemente satisfecho quedaréis, si equivocadas dichas, y desdichas mías no se oponen al contarlas. Es Alejandro Pinos mi nombre, a Letras Sagradas (mi inclinación; bien que atentos (mis padres, a otras humanas conveniencias me obligaron a que la senda tomara de la jurisprudencia, carrera noble, aunque larga; es mi Patria Barcelona, donde entre mi ilustre Casa, y la familia de Entenzas, hubo, y hay tan heredadas enemistades, que aún duran los humos, si no las llamas; a concluir un tratado. a que obedecer me manda mi padre de un casamiento y con la más perfecta Dama, que Barcelona ha tenido; y vive aquí retirada; bien que yo no la conozco, me ordena venga a estas playas del mar, ruda babilonia de montes, que en él se engastan, por su gusto, y sin el mío vine a obedecer forzada mi inclinación; ved ahora si pude decir con causa, que de dichas, y desdichas el informe se enlazaba de mi vida, y si el acaso, que azaroso me amenaza es despreciable, juntando riesgo, amor, fuerza, y venganza. Unienlo a esas cuatro cosas nariz, brazo, pierna, y anca, que para el vivir me sobran, pues para el uso me faltan. Calla, necio. . Cómo no me dolieran, yo callara. Qué bien dijo aquel discreto que no sé como se llama, que dos simples componían de dos tedios una salsa! no creáis, que lo hallé en libro sin autoridad, ni traza; que es en la segunda parte de las Guerras de Gravada. Vos venís triste a cazaros, cuando a mí el placer me danza; porque mi propinqua boda, si no se bulle, se anda; y aunque esa Dama sea hermosa, me perdone, que tomara los desperdicios de esotra para cortar una gala: yo no la he visto, mas creo, que siendo Minerva, o Palas, será así, así; mas la mía puede ser así, y asada. Yo os lo creo (el hombre es necio) . Ahora le ves esa falta? Siendo esto de esta manera, podéis hacer miscelanía de vuestras penas, y mis alegrías; porque tanta afición os he cobrado, que os doy desde hoy la palabra de no apartarme de vos. Es agasajo, o es maza? Por si os pudiere servir con mi authoridad, mi espada, y mi hacienda (Jesus mío!) si os tomo amor, es tan rara mi ansia, que no me hallaré sin móleros las entrañas. Yo os agradezco el favor. Pues en fe de esa alianza, dadme los pies. . Para qué? Para echarlos una calza con mi boca. . Si es de cuero, bien va: mas cómo se llama? Yo? Tabardillo, y quisiera, que mi nombre se os pegara según mi agradecimiento. Vaya a agradecer a Jauja, Tabardillo. . Eso es a ratos, que a horas de comer soy Sarna. Ah Mindaña. . Señor. Fénix debe de estar arrobada, que no sale. . Cómo es fiesta de tanta inspección, es larga. Ya informado, la licencia me habéis de dar. A la Playa. A el Risco. A la Ermita, herido Ya el Jabalí: guarda, guarda la fiera. . Gurda la fiera. Ama aña el Risceo. . Aio Ay de mi infeliz! . Adónd caminas precipitada? ̱. Que, espera. . Huid, Serranos Qué es lo que escuchan mis ansias! Un Jabalí hacia la Ermita, y en ella el dueño del alma! sin mí estoy! Mindaña, presto; Nidales, dame la espada, la escopeta, ese puñal, ese garrote, esa daga, la pólvora, el cuchillón. Para qué es esa tardanza, si yo a vuestro lado: . Estoy desde los pies a la barba, de pura furia temblando: ha fiera! qué desdichada, y qué dichosa has nacido! pues morirás, si te matan, a mis manos, y pondrás, dándote de puñaladas un Barón, en un cuartel del escudo de tus armas. Sigamosle: al monte, al monte. Ya que mi suerte tirana de uno a otro acaso me induce, socorramos, pues nos llama con su peligro esa gente. Si es gente necesitada, socórrala un Tesorero, que en mí no hay brío, ni hay blanca. - Ay de mí! . Ingrata mujer C a quien amo tan leal, cómo tu sorda a mi mal? ya no tienes que temer, pues antes que sea homicida la fiera, de tu esplendor expondré yo a su furor, como a tu impiedad, mi vida. Espera, no huyas de mí, porque si tal vez me oístes, tus ojos me concedistes, para: . No pases de aí, si no quieres que primero mi aliento entregue a una fiera, que la expresión lisonjera de monstruo mayor más fiero; (pues bándido de los montes, cosario de estas cabañas, asombro de esas campañas, furia de esos orizontes, si tal vez (estoy sin mí te pude escuchar, no sé si terror, o espanto fue. Tan desdichado nací, que aún no quiere confesar, que fue piedad esa acción, y dejar con mi aprensión mis tormentos engañar. No soy, Fénix soberana, monstruo, ni fiera, aunque doy indicios de eso: hombre soy, a quien su estrella tirana le hace del soto bandido, le tiene al monte arrojado, hasta que haya vengado, y haya la sangre vertido última de sus contrarios. Fadrique Entenza es mi nombre, nada hay en mí que te asombre, sino es los sucesos varios de mi destino cruel: vi tu sol en esta esfera, y más monstruo (oh Fénix!) fuera, si no cegara con él (mi nobleza, pues pariente del Conde de Elna me llamo, y la verdad con que te amo . me alientan cobardemente, alque aspiro a merecer tu mano; puro es mi amor, no temas. . Pues si un favor esperas de mi tener, dyéel de evitar tu daño, sabiendo que ajena soy, y que ya casada estoy; y pues el de un desengaño es el de mayor aprecio:- Caiga el Cielo sobre mí. Déjame, o huiré de ti. (. Espera, que aunque de necio, u de loco me acredite, me has de oír, que no has de ser ajena, o he de perder mil vidas. ̱ s. No solicite volver a nacer el día, si de su luz precursora yace en mis brazos la Aurora mustia, absorta, ajada, y fría. avivaré, haciendo igual, que aunque vecino cristal salpique en su fragua al Sol, pues ya la fiera rendida el recelo desvanece de tu peligro, parece deidad con alma, y sin vida, que no quisistes tener aliento para matar, por conseguir el triunfar, aún sin la costa del ver; este peñasco sea atlante de tu luz; aquella fuente me dé aljófar transparente con que antorche tu semblante: así cobrarte confío, siendo en contrapuesta salva, la primera vez que el Alba pidió a la tierra el rocío. . Oye, aguarda, escucha, espera, joven galán, cuyos brazos me libran::- Mas dónde estoy? Fue sueño, Cielos? fue encanto el que huyendo de la fiera me hizo ver (si ya turbada los ojos ven) un mancebo tan airoso, tan bizarro, y tan valiente, que haciendo rostro a la fiera, en mi amparo dio con su vertida sangre viviente matiz al campo? Mas (ay de mí!) como puede dejar el susto, el cuidado VC lugar a impresión: Ciz Adonde, ss asgirte el cansancio, te escondes de mí? Los Cielos me ayuden. . O el sobesalto me finge la voz de Fénix, o hacia aquí la oigo; mis pasos Y hacia ella me guien. Antes que grosero, o temerario solicites:: Mas ay, penas! De quién hubo? con quien hablo; si solo mi desaliento, mi fatiga, mi desmayo Vz me escuchan? Glej. Perdona, dulce apetecido milagro, si antes::- Mas qué es lo que veo! Quien tan presto, recobrando tu vida, en tus señas hizo metamorfosis tan vario, cuanto hay de un bello atractivo, a un solo decente agrado? Ni sé que me habláis, ni sé, Caballero (a quien no acaso trae mi dicha) qué os responda; solo sé, que he de empeñaros, por quien sois, en mi defensa, pidiéndoos salgáis al paso a aquel hombre que me sigue asombro mío, finjamos por robarme, pues bandido::- Mas él se viene acercando: a diós. . No podré saber, señora, quien fía tanto de mí, que::- . No tengo tiempo para más, que noticiaros de quien premiará esta acción, que es Fénix. . Qué oigo, cuidados! Dama principal, en cuya asistencia (qué gallardo cuerpo! qué airosa presencia! Mas, Cielos, en qué me paro? soy pero ya no puedo detenerme. Cielos santos, Fénix sin duda es aquella, que sin sentido al peñasco entregué, y ya vuelta en sí huye de sus propios brazos: no llame infeliz su suerte, ni tenga ya por infausto su destino, el que un temor b en una dicha trocando pudo. Uo o tronco, gruta, senda, ni árbol, tirana:: Pero qué veo! Traidor, no eres tu Alejandro? Yo soy, villano Fadrique. Qué contingencia, qué acaso te trae a este sitio, a solo perder la vida a mis manos? La de enseñar a quien tiene la honra de ser mi contrario, lo que ha de hacer, no siguiendo a una mujer, procurando, o robarla, o ultrajarla, o todo junto, si es claro, que quien a mujer se atreve, ya hizo pruebas de villano, No te entiendo, y solo sé que me vengo, si te mato. Bien prevenido te trae tu enojo; pero a mi brazo sobra este acero. . No pienses, que todo lo que yo traigo no me acredita de noble, pues solamente me valgo de lo que iguales nos deja. Pues de una vez decidamos antiguas iras. . Qué presto llorarás tu fin! ( . Ah diablo de avimal como no quieres morir gustoso, y honrado? . Mas qué es esto, Caballeros? Cómo en darte muerte tardo? Cómo a mis iras no acabas? Tened las armas, hidalgos. 2. A quién? . A todo un Barón tan grande como un zanguayo. Perdonad, que no es posible. Nada me reporta. . Cuánto va, que al que se maneare, ya que en el suelo me hallo; estas palabras de fuego le convenzo de un balazo? Hacia aquí se oyo el estruendo, por si es Fadrique, acudamos. Aquí dejé a mi señor. ̱ . Muera, sobrino Alejandro, quien te ofende. Hijo (que ya con justa causa te trato así) qué es esto? (. . Apatifes, quien se mete con mi amo? e Que disparo si se mueven. Señor; mas ay, Cielos santos! Cotro susto. . Ay de mí triste! Aunque Peee en su amparo lidien, contra todos pueda mi arrojo . Ten el amago, A Fadrique; y pues llego a tiempo de ver en tan nunca usado combate, contra uno solo desnudar aceros tantos, antes que me satisfaga mi enojo, de vuestro labio, Don Hipólito me informe. Vuexcelencia, soberano árbitro de nuestras vidas, podrá discurrir, que cuando llega a mediar, nada puede ser, nada; y si acaso es algo, ha de ser lo que ordenéis: solo os diré, que aguardando a Alexandro, a quien ha días que espero a cierto fin, le hallo combatiendo con Fadrique. Siendo públicos los bandos entre nuestras dos familias, será, señor, excusado, referiros el motivo, que haya tenido el hallarlos en esta acción. . Esperad, no me digáis más, que en vano me referis lo que sé; y pues no hay en mi cuidado mayor, que el de desear a todo trance ajustaros, (V hoy el Cielo de la parte de mi intención ha ordenado, donde menos se juzgaba, que nos hallasemos, cuantos principales en este hecho somos los interesados, hoy se han de acabar los odios, las violencias, los estragos, que a estas Provincias alteran. Claro está, que donde estamos hombres tan grandes, venirse a inquietar nuestros Estados, es mucho cuento. . Los vuestros cuales son? . Son a esta mano, una Torre, y dos Cortijos, que aunque ya están arruinados, me conservan lo Barón. Que es lo mismo que lo macho. Sois Barón de Pinel? Ese propio. . Sé el extraño humor de vuestro buen genio, y estimo hoy, que de esto trato, os halléis aquí; y volviendo a lo que antes iba hablando, si aquí no hay caso de honor, y solamente empeñados en antiguas injusticias, no hay más razón de quitaros vidas, y haciendas, que hallar hecho un yerro, y continuarlo, porque no ha de poder más el discurso, que el engaño. Fadrique es pariente mío, de su parte yo me hallano a ceder, y desde hoy ser amigo de Alejandro: ved vosotros qué decís. Cuando la dicha logramos de tener tal medianero, qué hay que hacer más, que postrados a vuestras plantas, rendiros las gracias de libertarnos de tantas ruinas. . Fortuna, feliz yo, pues hoy alcanzo para mis hijos fortuna. Hay lance más impensado, que Alejandro huyo de ser el pasajero gallardo de quién me valí! . Ay. Holalla, entre qué asombros batallo! ̱. Bien lo dice tu semblante. Pues en fe de lo tratado, ea, Alejandro, y Fadrique, firmen esta unión los brazos. Por mí tuya es mi obediencia. Desde hoy que sepáis aguardo, que sé tratar la amistad con la nobleza, y el garbo, que el rencor. . Así lo creo. Fadrique, esto está acabado, desde hoy seréis mis amigos; y vos sabed, Alejandro, que ya corréis por mi cuenta. Cuando mi humildad pagaros podrá tantas dudas. . Esto se va ya conglutinando. Con esto ya de mi estudio podré volverme a el descanso. Oyen, señores, y cuenta desde hoy con no alborotarnos, porque en mi jurisdicción por hoy he disimulado; pero tengo horca, y cuchillo, y un Gestas por Escribano. Y perdonadme, señora, que hasta ahora, arrebatado, (Cielos, extraña hermosura!) en lo que importaba tanto no haya acudido a lo más. Qué es, señor? . Cumplimentaros. Con los ojos relamidos te mira el Conde. . Qué caso puedo yo hacer de eso? . Vos cumplís, señor, para honrarnos con sola vuestra presencia, y hoy, señor, que a Fénix caso, a fe, que he de aprovechar el bien, que propicio el hado me concede. . Qué oigo, Cielos! O este viejo está borracho, o yo, y Fénix somos novios. Para eso estaba aguardando a Alejandro con Don Felix su tío, que a este tratado estaba en mi compañía en estas Casas de Campo, que son mi retiro; y pues llegasteis hoy a colmarnos de bienes, hoy honraréis la función. . Pues no está claro, qué hemos de lograr esa honra? que la pillo, Cielos santos! Y con quién casáis a Fénix? No oís que con Alejandro? Caiga el Cielo sobre mí! a buen tiempo a mi contrario los brazos di. . Cómo qué? ha viejo descomulgado! Fénix con otro? (ay, Jesús! cuanto va que me desmayo! En dichas vuestras ya soy por mi propio interesado. Alejandro, pues no llegas a saludar cortesano a tu esposa? . Quién, a vista del Sol, no ciega a sus rayos? Señora, no imaginéis, que es tibieza del recato la que es deuda del respeto, cuando absorto al soberano rosicler de tantas luces::- Mirad que venís onado, s ̱n esta es Fénix, no soy yo quien tiene méritos tantos. Válgame el Cielo! . Qué aturda el ser novio hasta a un Letrado! No errasteis, señor, la acción, si llegasteis a postraros a mi prima, que en las veras con que los dos nos amamos, una somos. . Tan conforme es vuestra beldad, que cuando yo, si no pudiera::- . Ay! no te ahogaras, abogado de la causa de mi muerte! Gocéis tal bien muchos años, y dadme licencia, que cuando gusteis avisando, asistiré a cuanto sea placer vuestro: soberanos Cielos, sin alma me llevan sus ojos! , . Acompañaros es deuda. . Quedaos: Fadrique, ven. . En cóleras me abraso! . sen un infierno de celos se está el corazón quemando. Cielos, que he sido testigo de mi ruina! . Vamos. , . Vamos. A todos se lo permito; mas vos habéis de quedaros asistiendo a vuestra esposa. 3. Solo obedeceros trato. Ay, señora, y qué friote novio, y qué desmazalado! Y ahora he dar norabuena yo; mucho haré si al cognato del dolor no me sofoco, me espírito, y me atraganto. Alejandro (vive Cristo! señora (ha dolor tirano!) sea en buen hora (el demonio, que me lleve) él en lázaros (no era mejor que la fiera la hubiera hecho mil pedazos! en tan venturosa (ha, perra! gustosa unión (ha, bellaco!) como la de hoy (escapose) y si se os ofrece algo, aí tengo mis Reposteros, Cocineros, y Lacayos: y vos, pues que lo sabéis, me debéis en el pasado lance de daros la vida, con la muerte del caballo; ya me habéis pagado el tiro. Cómo? . Eso yo me lo masco para mí; mas me consuelo con que los estelionatos no incumven a los Barones, si empero a los Mayorazgos. Raro animal es el hombre! Ya estás solo, dile algo a la novia, que pareces un estafermo de palo. Qué he de decirle? ay de mí! Aña, que cres un pesmazo. Señora, mi amo está ahito de unos pollos, que cenamos anoche, y eso le estorba la gran fortuna de hablaros. Mucho siento, que indispuesto venga. . Es de estómago flaco y con el continuo estudio padece perpetuos vaguidos. Harto mal es ese. . Pues ese es el mal, estar harto. De vos bien pudiera ser. No hagáis de este necio caso. Quién a ella la mete en corro? vaya a cuidar del fregado. Corazón, pues ser no puede lo que creíste empeñado, con no menor hermosura, cuya perfección es claro, que haber llegado primero no hubiera lugar dejado a otra atención, cobra aliento, aunque como imaginando aquella fuga en que vi, que iba Fadrique empeñado sen seguimiento de Fénix. Entre dos enamorados cualquier respeto embaraza: junto aquel arroyo aguardo por daros lugar (ay, Cielo!) (que podáis hablar entrambos. . El onceno es no estorbar, hace bien. . Destino infausto! si no habré hallado lugar en los ojos de Alexandro? Señor. . Qué mandáis, señora? Requiebro de novio anciano. Si traéis algún disgusto? Yo, señora, nada traigo. Todo lo ha de dar el suegro. Ya que por un raro acaso, a ese, que enemigo vuestro casualmente hallé en el campo, y a quien todos conocemos por el traje, recelando ser bandido: . Quién en eso hace, señora, reparo? claro está, que esa sería contingencia del acaso. Es, que es fuerza que sepáis::- Que desde aquí os idolatro como prenda propia, y que seré tan rendido esclavo, que nada juzgue de vos sino es lo más acertado. Sois quien sois, y mi fortuna me da, lo que si en mi mano estuviera, no dejara de elegir. . Ese es el alto bien a que aspiro. . . Venid, que nos están esperando. Ya voy, señora, que yo::- Qué hacéis? . Cómo nos llamaron, Os vais a esa voz; mas eso no ha de ser con sobresalto. Alejandro. Este es mi tío; con vuestra licencia parto a ver qué quiere. Id, que voy. Sírvame presto el Lacayo de Escudero. . Que me place. Un poco atrás ha quedado, CRESAAV CED yo me arrojo:eran, injusto cruel dueño, áspid ingrato, los motivos de tu ceño::- Fadrique, qué temerario despecho es este? . Unos celos, que te han de salir tan caros::- Vete, vete. . Qué primero::- No te oigo. . Que de tus brazos sea dueño::- . No he de oírte. Que por la senda salgamos de la Quinta; mas qué es esto? Ay destino más infausto! Esto es haber advertido, que me fui sin expresaros mi gozo, en enhorabuenas del nuevo propicio estado; y como ya los dos somos tan amigos, vengo a daros el parabién. . Yo le admito, Guardeos el Cielo mil años; pero si os guarda de mí, le habrá de costar cuidado. Qué atención tan excusada! Pues no ha de ser cortesano un hombre cómo Fadrique? Amigo reconciliado, nunca fue bueno. . En los nobles no se entienden esos tratos. Vamos, señor. . A serviros, quereros, y veneraros. Corazón, mucho tenemos, . que comunicar de espacio, quiera el Cielo que encontremos camino de conformarnos. JORNADAS ̱ ̱ e e

JORNADA SEGUNDA

Oye, señora, si viene a aderezar esta pieza, cuidado como se limpia ese bufete, no sea que trabuque los papeles, e que las peticiones ruedan, y apuntamientos; y luego, viendo que se los trastruecan, pega conmigo mi amo. Ay lástima como ella! tiene usted tía? . Si tengo; pero no como la vieja de la suya encorozada. No me diga desvergüenzas, que solo por él, su modo, sus embustes, y su lengua, me he de despedir de casa. Allá vayas, y no vuelvas. Qué quiere, que no se limpién los trastos, y que sea esta pocilga, o Estudio? . Así que así, tienen las esteras por vayetas los Pasantes, de los zapatos, y en ellas hay unos trozos de a vara de alcorzones de márea, y así excusado es limpiar. Pues quien quiere que le entienda si quiere lo que no quiere? Si todo lo que quisiera supiera entender, ya había de estar a estas horas muerta. Y de qué? . De amores míos pues la grandísima puerca, qué hará en amar a un hombrón de mi sangre, y de mis letras? Letras tú? de cuando acá? Qué juzga, que no se pega el sudor de tanto cuerpo de libro al que los maneja? La Jurisprudencia, a otros por los oídos les entra; pero a mí, por las narices, por la boca, y las orejas. Cómo? . Cómo? siendo el polvo que entre esas hojas se hóspeda, Jurispérito, en virtud de ser la sustancia de ellas, cuando le sacudo a golpes, le suelo sorber a espuertas: con que sin sentir me bebo, con la basura, la ciencia. Vaya de aí, que está borracho. La lástima es, que tú mientas, y no te cases conmigo, pudiendo ser Alcaldesa dentro de un año, según la gran fama que granjea mi amo en Barcelona, en donde el Conde de Elna gobierna, a cuyas ancas voy yo. Ruido siento en la escalera, limpio, y voyme. Adiós, papeles: maldita fea la primera, que la rodilla inventó, que cuanto topa se lleva. Qué ay, Tabardillo? qué es eso? Aí es con la Cocinera un trapajoso disgusto. Y mi Fénix? . Qué cansera! No sabes ya, que ha de estar zampándose dos docenas de Santos, en la Tribuna que hay en casa, cuyas rejas a ese Convento de Monjas caen, que está puerta con puerta con nosotros, o cofiendo, o disponiendo la cesta del regalo de los pobres del Hospital? . Es perfecta mi esposa: ojalá, que a todas su santo ejemplo convenza; pues como acá por costumbre las Damas Barcelonesas, con devoción, sin melindre los Hospitales frecuentan, en nada me agrada, tanto como en el celo que muestra, sirviendo a Dios en sus pobres; quizás me hace Dios por ella las mercedes que consigo, de quietud, fama, y riqueza. Ay de mí! que conociendo cuanto es digna de tenerla perfecto amor, no es posible (loco soy) que se le tenga, mientras de Violante el pecho la imagen reservé impresa, como aquel primer objeto, que le ocupó. . Con que es buena la vida de los casados? No habiendo de ser aquella intención primera mía, que fue seguir por la Iglesia, te aseguro; pero yo lhablo contigo de veras: toma aqueste Memorial Ajustado, ponle cerca de los Autos del Veguer, ̱̱̱̱ Hoy trajo de la Estanquera el pleito el Oficialillo del Procurador, echela, y no dio lumbre. . Y qué es eso? Díjele, que nos trajera de la Petición pasada la propina, y tal arenga me armó, que estuve por darle dinero porque se fuera. Quien te mete a ti en hablar, pícaro, en cosas como esas, ni ajar con civilidades ciencia tan Noble, y tan Regia? Pues qué tengo de pedir, sino pido yo mi hacienda? Qué hacienda? . La de mi pluma, que a hurtadillas me la empleas de la del primer Pasante, acua, se mama la manteca. ddo mira si alguien viene, y avísame mientras entro a ver a Fénix. Todo cuanto a mí se me encomienda es perro, y el Pasantico de la pluma es el que vuela; pero a bien que me desquito engañando a aquel gran bestia Barón del Pinel, que como a mi ama galantea, me paga el darla recados, que nunca a su oído llegan; pero vamos estudiando. Gente hay. . Pues partes adversas; fugite, no sea que salga el amor a la mollera. Digesto manducacionís, párrafo Requien eternam, tocíes cocíes, qui non comet enflaquecionibus piernas. Ay, señor, que es Tabardillo, según la espalda podenca de Córito! . Gran fortuna! Quien tiene amigos no duerma. Quién? voto a bríos: Mas, señor::- Hijo mío, única prenda de quien penden mis alivios::- Pues Usiria me llega cascando? . Calla, mi bien, que quien más ama más pega; y Fénix? . Mira que está mi amo en casa, no me pierdas, vete. . No somos amigos? Buca qué importa que me vea? Toma estos doce de plata, y dale a esa ingrata bella este papel. . Cuándo? Ahora, que para que lugar tengas, en saliendo acá tu amo yo haré como se divierta conmigo. . Eso bien está: para el perro que tal diera! . , A Él sale, no te descuides. Gente en el Estudio suena: señor Barón? . Dueño mío? Pues qué novedad es esta? vos en mi casa? Sentaos: ̱ Nidales, vete allá fuera. . Ni. Amigo, traigo un cuidado, que comunicar es fuerza con vos. . Es cosa de pleito? De pleito, y aún de quimera, que me ha tenido cien noches en velón, ya que no en vela. Decid, que aún la obligación pasada bien se me acuerda, y sé que debo serviros. Amigo, (Dios me abra senda . de saber qué he de decirle) yo ando viendo si una herencia de rigorosa agnación, que me tiene por mi abuela::- Tened, que ya vamos mal: rigorosa agnación sueña lo propio que suecesión de varón, por línea recta en varón; y si hay mujer, no cabe que pueda haberla. Es, que en mi casa lo mismo son los machos, que las hembras. Cómo? . Como todas nacen tan robustas, y tan feas, que ya que no por la especie, lo son por la consecuencia. Vamos al hecho: Ay tal simple! El árbol lo manifiesta. Antonio Perez Corbel tuvo a Juana de Paella en Pedro de Santa Creú. Mas extravagancia es esa: hijos en otro hombre tuvo? Si el criarle le encomienda, no es lo mismo que tenerle, teniéndole en su tutela? Eso vaya. . Parió entonces la tía de Doña Elena, Baronesa del Pinel, a mi prima la Marquesa; que murió de General de la Armada en Antequera. Quién murió de General? El que estaba en las Galeras, que era su padre. . Eso sí. Si no me explico, paciencia. Este fundó un Mayorazgo de agnación, con la protesta de que fuesen heredando los que estuviesen más cerca. Por línea recta cincluyendo la colateral. . Él era muy Cristiano, no creo yo, que si algo al Altar deja mayor, se dejase los colaterales sin cera. Vos no me entendéis a mí. Primero es que yo me entienda. . Este último poseedor dejó una piara entera de mulas, y que los hijos, que aquestas mulas parieran, se partiesen tres cada año, y a los hijos de mi abuela de quien vengo yo, se diesen en cada año mula, y media. Tened, porque lo primero, las mulas jamás engendran, ni paren, yeguas serían. Yo por mí, mas que sean yeguas. Y con pagar en dos años tres, sale muy bien la cuenta. Pues sobre eso es la demanda, porque el poseedor se aferra en que ha de pagar cada año. Este año una, y el que venga dos. . No si no es media, y una. Pues partir la diferencia sin que se parta la mula, no es posible. . Pues aí entra el pleito, en que me han de dar media mula sana, y buena; pues en llegando a partirla, de qué me ha de servir muerta? A no conoceros, burla imaginara que era lo que proponéis; más creo, quie será en esta fflatería no venir bien informado: dad otro día la vuelta. Bien está, yo volveré, y con la cláusula inserta del tal Legado Mular: adiós, a la hora de esta ya tiene la otra el papel, aí ese parche te queda. Qué quepa en un hombre ilustre ignorancia tan tremenda! Ya estas acá, yo me voy de prisa a una diligencia: hijo, Alejandro? . Señor? Queriendo Violante bella subir a ver a su prima, no halló criado más cerca, que yo, y la vengo sirviendo. No os parece que se emplean a muy buen tiempo mis canas en festejar las bellezas? Y como que hacéis muy bien, que no falta quien os tenga mucha envidia. . Me quitasteis en mi Fénix la que era mi mujer segunda: con que fuerza es, que supla por ella ̱.Y . mi sobrina; a Diós, adiós, que me está a una dependencia instando el tiempo: di a Fénix, que luego volveré a verla. . Así lo haré: cómo estáis, primo? . No sé lo que os deba responder: (ay de mí, Cielos!) si es capaz, que la dolencia que me aflige, tenga alivio, el veros me le granjea. Alivio es el verme a mí? proposición es bien nueva, porque yo en qué os le motivo? No más, que dejar que os vea: No hay personas, cuyos ojos, con malignas influencias, enferman a los que miran? Pues por qué no habrá en la estrella poder, para que haya en otros Tremedios para el que enferma? Vos sois muy discreto, y yo quiero ser, y soy muy necia por no quedar convencida: lo cierto es (cruel violencia de mi pasión, que imposibles temerariamente piensas! que por vos, y lo que es más, por Fénix, ser os quisiera causa de mayores bienes. No queráis que os lo agradezca, pues ya de vuestras piedades hay otra causa tercera, que yo no soy. . Yo creía, que no hubiese diferencia entre vos, y entre mi prima. Eso es lo que ser debiera; pero (yo me precipito desde que hallé en una selva una Deidad sin sentidos, para que yo se los diera, me dejó como sin ellos, tan incapaz de que sienta afecto alguno, que vivo más, que por uso, por tema. Y no tuvisteis lugar, si la elección era vuestra, de cobraros de ese daño? Ni estuve en tiempo de hacerla la instancia, ni juzgué yo merecer tanta clemencia a quien no serví jamás. Pues de qué tenéis la queja, ni de qué sirve sin tiempo hablar en cosas supersiuas? Tratad de lo que os importa, que es estimar una prenda que tenís digna de vos; y pasando a otra materia, resguardar vuestra persona, que hay quien ronde vuestras puertas sospechoso a vos. . A mí? A vos, por las diferencias pasadas, algunas veces contemplando vuestras rejas han visto vuestro enemigo; quizás la pasada hoguera de su rencor no estará apagada, o satisfecha. No puede haber otra causa (callaré cuanto se empeña . el Virrey en los delirios con que tenaz me festeja) que la de intentar el daño vuestro. . Cruel evidencia! las dos acciones del campo, y este extremo no concuerdan. Ay de mí! que ya otro afecto del corazón se apodera, que todos los otros turba. Y dadme de entrar licencia dónde está Fénix. . Señora. ̱. La voz de mi prima es esta; pero ella con Alejandro está aquí: cómo no entra? de qué tratarán? . Después del dolor de que no adquiera dicha, que solo el nacer infeliz me hizo perderla, no me dejéis en el alma un volcán. . Habláis de veras? Ved, que puede oírnos Fénix. (. Ay de mí! qué escucho, penas? que lo que oigo no es posible, que aún oyéndolo lo crea. Ya es pasión la que me aflige, incapaz de que la venza, a que vos dais el motivo con decirme: . Estoy yo buena? qué mujer habrá nacido tan infeliz! . Que hay quien pueda: Vos estáis fuera de vos? mejor es no dar respuesta a tanta locura. Prima, pues como en aquesta pieza ̱ te detienes? Por qué causa, M viniendo a verme, no entras? Ahora llegué, y cortesano mi primo: . No te detengas, que ya sé yo que Alejandro de muy atento se precia. No vienes tú? Ya te sigo. Si el corazón no revienta, mucho puedo yo en mi proprio. Si mis lágrimas forcejan, amucho ha de ser, que no broten; yesposo, y señor, quisiera esta tarde, que prima conmigo está, la fineza, por ella, y por mi deberos, ̱ de que conmigo estuvierais, pues adonde vos faltáis, ni hallada estoy, ni contenta. M No puede ser. . Pues tenéis precisión de salir fuera? Ah de verse un expediente. Pues la obligación primera es acudir: . Claro está. A lo que es elección vuestra. No es elección lo preciso. Ya lo sé, bien que no sepa lo que me he de hablar. . No debe hablar en lo que no entienda una mujer. . Yo he entendido aún más de lo que debiera, que es el que estáis disgustado. Qué reconvención tan necia! Aa Tabardillo. (. Señor. O Toma estos papeles. . Vengan. Y ven conmigo. . Un Pasante cuando los procesos lleva tiene propina, señor? Mas que te abro la cabeza: en el corazón abrigo todo el incendio del etna. Señor, volveréis temprano? Cuando pudiere. . Canela, esto está de mala data. El Cielo con bien os vuelva. Él me libre de mi propio. . Vive Dios, que va que vuela, parece que le han pegado cobetes en la trasera. Qué es lo que pasa por mí! . Mira, señora, habrá mayor consecuencia, que este improviso disgusto para aquella vil sospecha? Alejandro equivocarse la primera vez que llega a hablarme, siendo mi prima la que la atención le lleva, y ver con el desengaño cuanto (ay de mí!) se entristezca? hallarle a solas conmigo cariñoso, y dando muestras de una voluntad afable, aunque por costumbre sería, y cuantas veces (ay Cielos! Violante está en su presencia, trocar enseñó el agrado, y el placer en aspereza? Cielos, qué puede ser esto? pero qué ha de ser, estrella? si no es ser yo desgraciada porque le adoro de veras. Y pues en mujer de honra, de virtud, no hay otra senda que seguir, que el persuadirse a lo mejor, y aunque vean los defectos del marido, tolerarlos con paciencia, Dios me ha de dar el reme dio, y si no, la fortaleza, que esto, y más hacen mis culpas; no es Alejandro el que yerra; yo sí, que ofendiendo al Cielo, hago que instrumento sea mi esposo de mi castigo, y juzgo lo que él no piensa. Mas yo no oí: que he de oír palabras, que en mi fomentan esta cólera! estos Cielos: Jesús! Jesús! yo soy cuerda? Qoca soy: qué mujer noble celos tiene, ni aún sospechas de su esposo, si a sí misma (se ultraja, y se menosprecia? Celos? Quién pronuncia tal? Yo merezco, que yo misma me castigue la ignorancia, la locura, e imprudencia de juzgar. que tienes hecha una bestia esperándote a tu prima sola. . Ya me voy con ella: dices bien, no estoy en mí, pedirla perdón es fuerza. Cielos, disponed, que yo me desengañe, o me venza. Las que dan en Santurrones paran en patarateras. Cierto, que está la mujer pesada, insensata, y vieja. La mayor experiencia de las honras que debo a Vuexcelencia, es lo que hacer por Alejandro quiere. Vuestro sobrino a cuantos hay prefiere en ciencia, y en virtud, si es de discretos la acertada elección de los sujetos, solo a esa vanidad por premio aspiro. Cuando por vos me miro ser Fiscal del Consejo en Barcelona, viendo la indignidad de mi persona, no sé si la honra, que a Alejandro intenta darle vuestra piedad, tomé a mi cuenta, porque él, ni yo desempeñar podremos, lo que hoy a Vuexcelencia le debemos. Cielos, que tal escucho! ya con desprecios de mi sangre lucho. Yo le agradezco a nuestro dueño el Conde lo bien que corresponde al dictamen que sigo, que es blasón propio honrar al enemigo. Cómo enemigo? Ya eso está olvidado, al Rey he consultado a cerca de Alejandro, y yo confío, que se adelante presto. Dadme licencia, porque ser molesto mas tiempo no es razón. A quién? . Fadrique, a vos, todo aquel tiempo que se aplique a honrarme su Excelencia de este modo, cuando sois vos quien lo merece todo. . . Cuál es? . Robarla esta noche, Qué mucho que en mi ultraje un caduco me injurie, y que me aje un cobarde contrario, cuando el influjo del destino vario os pone a vos de parte de quien fuera, razón, que el poder vuestro conociera, y que soy vuestra sangre. . De esta suerte doy yo mejor, Fadrique, a conocerte, y a conocerme a mí: vean, pues, estos lo que han perdido en ser nuestros opuestos, que ya que de amistad les doy indicio, otra venganza es cada beneficio. Pero porque veas mejor, que no es mi afecto el que hace estos milagros, y que de mayor impulso nacen, ya sabes que desde el día que hice vuestras amistades, esclavo quedé del dulce atractivo de Violante. Ya, señor, me habéis fiado vuestro pecho, por honrarme con vuestros secretos. . Pues también (oh Fadrique!) sabes, cuan tirana, cuan injusta, cuan cruel, cuan intratable se muestra a las finas ansias de mis desvelos amantes. Yo, por obligarla, a todos cuantos la tocan iguales honras les hago; mas todo es en su tesón en balde. Yo muero, yo soy un vivo desanimado cadáver, a quien mata el no vivir, y el no vivir por instantes; no morir, porque no acabo; no vivir, porque no es fácil: que en tan extremas distancias, siendo el remedio el casarme con ella, pueda ponerse en práctica aún el dictamen: Con que después de discursos varios, desvelos mortales, crueles ansias, si me ayudas, he de intentar el más grave delirio, que otro no puede, sino es amor, disculparle. ya no es posible que aguarde A más plazos mi locura. Siendo, señor, que en mi arden de los pasados rencores las llamas immateriales contra esa familia; y siendo, como Cataluña sabe, yo quien adoro, y adora de Fénix las crueldades, aún no me atreviera a tanto; porque una cosa es vengarse en la vida, y otra cosa es, que las injurias pasen al honor. . Mira no sea en tu arrojo asegurarme, y hayas pensado lo mismo Lacer con Fénix. . No es fácil. Eseldo (está suerse, y haciendo en mis manos homenaje de no ofenderla, a tu brío esta empresa he de fiarle. Mirad::- . Yo estoy ya resuelto; tú eres mi amigo, y mi sangre, la confianza que hago de ti, te obliga, y te añade vínculos. . Mirad que creo, que viene gente. . Pues antes me has de decir si lo acetas. Cómo puedo yo excusarme? Dentro de una casa viven Violante, y Fénix, con darle del cuarto bajo, que es esfera breve del ángel que adoro, a la primer reja, que es la que a su pieza cae, garrote, mientras tomadas con gente armada las calles. Dejad la disposición a mi cargo. A qué me traes? Habiéndote hallado a tiempo, que ya las sombras se esparcen a lo que todas las noches, que es pagar en lo que cabe visitando al Conde, tantos favores como nos hace. Nunca vine tan violento. Así pareciera el Paje mi paisano, que me diera C zurrapas de chocólate. Don Hipólito? Alejandro? Señor. Bien dispone el lance . la suerte, con detenerlos hay menos que te embaracen: ya os culpaba la tardanza. Ese es el favor más grande, que os debemos. . Mal pudiera, sin visitar los umbrales del Templo, pasar quien debe tanto respeto a la imagen: Corazón, qué dicen esos Clatidos intolerables? Dadme, gran señor, licencia: Alejandro, el Cielo os guarde. . Él os próspere. . Este hombre come sopas de vinagre. A mi retrete conmigo os venid los dos; pues aunque se os siga la mala obra de que despachemos tarde, la confianza que hago de los dos, quiero en un grave negocio, que hoy ha ocurrido, mostraros: . Honras tan grandes, quién las mereció jamás? Vuexcelencia satisface la palabra que me dio. Vos tenéis tan principales méritos, que queda ocioso mi amor: pasad adelante. Pues señor::- Venid conmigo. Y que yo el bocado tasque como mula de Doctor, entretanto que ellos salen? No señor: alto a cenar , . ya estoy en mi propia calle. Si pensará el del Pinel, que yo soy tan ignorante, que había de dar a mi ama su papel, que intacto yace en mi faltriquera? bueno! lo menos fuera empalarme. Mas qué fantasma es aquella? Qué modo es ese, salvaje, de alumbrar? . Llevo el lampión tierra a tierra, porque alcance a ver mejor Usiria. Pues bien puede enderezarse, que eso más parece que es ir visitando albañales. Vive Dios, que es el Barón! yo me escapo, no me agarre. . Mindaña, tenga cuidado, y al menor ruido me alargue la caña hueca. . Está bien. Cuidado no se dispare, que soy como una manteca, y me pasará al instante: ay, dulce enemiga mía, y qué aperreado me traes! de día por tus fenderos, de noche por tus portales; mas con esto me consuelo: Enderécese, Nidales, que se parece al que pide de noche de demandantes, con el plato, y la linterna. El dolor doblar me hace del higado. . Y a mí el bazo me giban sus disparates; vaya andando por ahí. Viendo que tú te bajaste, y cuanto esta noche tarda Alejandro, por no estar más sola, me bajo contigo, y a esta teja, por si el aire, que mis suspiros le envían, más aprisa me le rraen. No sé, prima, si haces bien, que está muy sola la calle. Y quien nos ha de comer, cuando en los caniculares vive en la calle la gente? (. No es lo mismo que le aguardes allá dentro? C. Dices bien. (. Mientras vamos a sacarte Holalla, y yo, a que los veas los lazos que hice ayer tarde, estate en este aposento. Adónde estarán las llaves ahora? Jesús, qué manias! Holalla, antes que te apartes, echa el candado a esa reja, que para que el cuadro entrasen grande, esta tarde la abrieron. ̱. (. Que venga a cerrarle Sanchez. Llegad, sin que hagamos ruido. Quieren que a un tiempo me pare a cerrar, y voy a abrir el escritorio, esto es anden, y tenganse. Esta es la reja; mas, Cielos, suerte notable! abierta está, quedaos vos, y silbad si viene alguien, y entremos nosotros. Vamos. 1. No hay sino dar el avance, que vais seguro, aunque lluevan espíritus infernales. Qué es esto? ay de mí! Tapadla la boca; y pues apagasteis las luces, y nadie ha visto la acción, salgámonos antes que nos sientan. . Ah traidores! Cómo::- (. Ahora sí que me place cerrar la reja, mas ay, qué batallón de gigantes! yo cierro, y grito: Ladrones, ladrones. C. No hay quién me ampare? Ladrones. Cerradlo todo, no salga allá fuera nadie. Cielos, qué es esto? que aquella voz que escucho es de Violante! mujer, quién eres? . Fadrique, como una acción tan infame ejecutas? . Cielos santos, que se ha errado todo el lance! Fénix, yo no estoy en mí, yo no he venido a buscarte. Pues déjame. . Estando fuera de tu casa, ya el dejarte como ha de ser, sin que sea riesgo tuyo? . Si me valen estas lágrimas que vierto, para que en un noble alcancen piedad, déjame, que yo sola podré en casa entrarme, no venga (ay de mí!) mi esposo, y donde tú estás me halle. Dices bien; por esa reja te entra, u da vuelta a la calle, que la primera es tu puerta, y yo por la opuesta parte me voy, que hombres como yo, no aman queriendo el ultraje de lo que adoran: mal haya quien obedece impiedades. . Cielos, ayudadme, para que acierte a::- Mindaña, dame la escopeta, que aquí andan Sarrácenos, y Aliatares; pero quién va? . Caballero, si es que lo sois, amparadme en tanto susto, dejando, que sin que me estorben, pase. Adónde? llega esa luz; mas hay fortuna más grande! Fénix de mi corazón. No me detengáis. . No en balde te escribí el papel; pues viendo que vengo a solo rondarte; te sales en busca mía. No entiendo yo ese lenguaje, déjame (ay, Dios!) Qué es que deje? no era bobo el disparate teniéndote? C . La justicia. Adiós, ya dio todo al traste. 1. Quién va al Veguer? El demonio. Habrá, Cielos, más pesares! 2. Dónde lleva esa señora? Fénix, pues yo estoy delante, ponte atrás, y no te asustes. 1. Fénix dijo: dese, acabe, a prisión. . Qué es a prisión? al arma, no te me escapes: aquí, Mindaña; aquí, Gestas. Aún en mí hay brío bastante. A tu lado estoy, señor. . Perros, que soy Durandarte. Resistencia, resistencia. Cuando unas a otras se añaden las confusiones, que turban mis sentidos por instantes, adónde iré? (ay Dios!) la reja cerrada está, y yo cobarde hacia la puerta no acierto: quien se ha visto en igual trance! Mas hay de mí! esto es peor, que las puertas principales cerradas están, y dentro, con la confusión que traen, (no han escuchado mis golpes. Virgen Divina, amparadme, que si ahora llega Alejandro es forzoso que me mate; pero, Cielos, casualmente del Convento la puerta abren, que está pegada a mi casa, mejor es que allí me hallen, que allí::- 1. Por aquí pasaron: Quién es? . Quién de vos se vale hasta llegar a esa puerta. 1. Que una mujer me lo mande basta. . Quién sois? Escribano de aquella Ronda, en alcance suyo voy. . Vamos, señor. Qué casualmente pasase por Palacio ha sido acierto, porque a los dos acompañe: cómo tan tarde salís? En un negocio importante nos detuvo el Conde. Oyendo la seña, extraño no bajen de casa a abrirnos. Hay, Dios, qué desdicha tan notable! Tabardillo, dónde vas? De qué te quejas? qué haces? Qué novedad hay en casa? Hay, señor, que no me caben en el pecho, y se me queda atascada en el gaznate! Mi ama Fénix no parece. Qué dices, loco? . Ignorante, qué hablas? . Ay de mí infeliz! Sin saber por donde sale, en toda la casa está. Pues dónde fue? dilo, antes que te dé mil muertes. . Digo, que ni en casa, ni en desvanes, salas, ni alcobas la encuentran, V y donde fue Dios lo sabe. Aunque seiscientos ladrones tope, que me despedacen, he de ir en busca de mi ama. Dadme a mi señora, infames: ay, ama mía de mi alma! Ya el mal no deja dudarse: hay hombre tan desdichado! Cómo? pues tú te persuades, hijo, a qué es esto verdad? Holalla. . Ay, Cristo del Valle! quién es? más tú eres, señor, aprisa, aprisa, agarradme a unos hombres, que se llevan a mi señora. . Pesares, esto puede suceder? No es buen modo de burlarse el que intentáis? . Cómo burla? antes de un año me saquen por el Vicario, si no es como lo cuento. . Quitadme la vida, amigos, si es cierta una desdicha tan grande. Siendo Fénix hija mía, no puede ser; quien juzgare tal acción, miente mil veces, yo vendré a desengañarte en viendo toda la casa, y en todos he de vengarme, si fuese cierto: ven tú, traidora. Que yo ahora pague, lo que no he pecado, falta. Yo vi rondando la calle al del Pinel. . Embustero, cesa, y pues por un paraje Don Hipólito entra en casa, yo he de ir por otro; la llave falsa me da. . No la tengo. Si tú eres quien cierra, y abre, cómo no? . Toma cuanto hay en mi faltriquera, guantes, papeles, vayeta, y borra, sin que un ochavo me saques, que eso es lo que jamás se halla en bolsillo de pasante, verás que es verdad. Pues anda, que conmigo he de llevarte. Qué va, que para todo esto en que a mí me descalabren? Yo voy con vosotros; pero si ya es tumba miserable mi casa del honor mío, a qué he de ir sino a afrentarme de ver el teatro en donde se representó mi ultraje? Ah, vil Fadrique! tú eres quien la ponzoña ocultaste para vengarte en mi honra? pues no era mejor matarme? Mucho tardan, ya es el daño cierto, quiero ir a informarme; y si lo es, desde aquí, fiera de los montes, de los valles, haré que fuentes, y ríos corran piélagos de sangre: arda todo, pues yo ardo, y mientras el Mundo abrase, pues que no queréis valerme, matadme, Cielos, matadme. JORNADA, TERCERA o

JORNADA TERCERA

1. Allá va ese penitente. 2. Hoy es Almorzar vinique. 3. Haga usted se notifique. 4. Preso nuevo. C. La patente, la patente. . Ay tal gritar! ha Nidales? . Qué dispones? Salga, y diga a esos bribones, que me dejen sosegar. Es un intento cruel. Por qué no obedece luego? Señor, no es este el sosiego de la Torre del Pinel. Aquí no exceptan persona, aunque fuese un San Antonio. Dices bien, algún demonio me trajo a mí a Barcelona, para tales experiencias. Siempre esto en la Cárcel pasa. No he visto yo tan gran casa con tan pocas conveniencias. Yo se lo creo a Usiria. Estar por fuerza ya es justo; mas cualquier hombre de punto no estuviera aquí ni un día. Tu amor te llegó a perder. Ese todo lo ha enredado, que un Barón enamorado es peor, que un Lucifer. Pero lo que siento más, es, que yo a Fénix perdí, que ella se salió tras mí. Ahora en esa tema das? Esto es fijo, y es constante. Pues señor, dime, en qué estriba saber que tras de ti iba? En ver, que iba yo delante. En igual la causa agrava del Escribano, la fiera cuchillada en la mollera. Si él corría, y yo tiraba; fuerza fue; pero ahí verás el testimonio que dio, dice, que esto antepasó, y no pasó sino atrás; testimonio es del demonio, que yo si le di, no sé. Si certífica, y da fe? Ese es otro testimonio. Prendieronte confundido por ser tantos. . Eso me haja, que a tener yo más ventaja, me hubieran también cogido. No te valió el pretender huir. . Eso has de decir, pícaro? yo había de huir? Pues qué fue aquello? Correr. Cómo te alcanzó obstinado el Alguácil? . Fue razón: habrás visto tú Barón, que no ande siempre calzado? Solo lo que a mi capricho sofoca en causa tan fiera, es, que a un hombre de mi esfera le llamen el susodicho; que dé petición tal vez, y del gasto que fomenta se me venga a mí a dar cuenta dos meses antes que al Juez: que lo que uno solicita, se trueque con desaseo, pues yo quiero ir a paseo, y me sacan a visita; y en fin, porque no parece Alejandro, ni su esposa, quererme hacer la forzosa. Eso, y mucho más merece quien a una casada bella, ni aún la saluda. . Es así; mas si ella rabia por mí, no he de saludarla a ella? Lo que más pasma, señor, es, que el delito ha sonado, y la causa se ha tratado con gran secreto. . Ay honor de por medio. . Y el Fiscal de Alejandro no es el tío? Y como a un perro Judio me tira a lo criminal. Como el padre la crió, digo, redigo, y prosigo, que Fénix se fue conmigo; pues así discurro yo, que podré luego probar, que hacia a mí estuvo inclinada, que ella se casó forzada, y llegándose a anular el matrimonio primero, me podré casar con ella: invención extraña, y bella. Habrá mayor majadero! y si la vida te hace de costa esa ciega fe? Entonces me casaré con el requiescat inpace. Posible es, que en la nobleza quepa de Usia el tratar a una mujer de infamar? Miren aquí qué cabeza! dónde está la infamación? En decir, que ella ha dejado su esposo. Si ese es forzado, y fue a mí su inclinación, no es de mi sangre argumento, mi opinión, ni aún de mi flema, que esta sutil entimema nace de mi entendimiento. , , s, Ḏ Entrad conmigo. Quién va? Señor Barón, quien hoy viene a poner en vuestros labios vuestra vida, y vuestra muerte. Señor Conde, eso cualquiera se lo pone, y se lo tiene. Cómo? Cómo? si no come, se morirá de repente; y si come, vivirá: Con que es consecuencia, y fuerte, tener cada uno en sus labios lo que vive, y lo que muere. Dejad las extravagancias con que vuestro genio ofende la opinión de vuestra sangre; y pues por ser caso este en que se atraviesa honor tan grande, he querido hacerme su Juez privativo, sin que otro Ministro se mezcle, hoy os traigo ese criado a que con vos se carce; llegad. No se me rempunje, que si no gusta del grillete, y estoy a su orden, es fuerza, que él mande, que me menee. Conocéis a este hombre? Ahora este salvaje me pierde, y se destruye. Ta, ta: buena pieza, pues tú eres? Yo, no, sí. Si le conozco: de los lindos alcahuetes es, que comen pan; si algo a Usencia se le ofreciere, no hay si no valeros de él, porque encajará un billete por el ojo de una aguja a la mujer de Holofernes. Yo soy hombre muy de bien, y quien de mí tal dijere, es, y será un embustero. Villano, como te atreves a hablar así? Tengo modo, y cortesía. Parece que no me explico; pues digo, con términos más corteses, que miente su Señoria, remiente, y tataramiente. Pícaro, no me hagas señas, y una carga de papeles con dos de reales de plata, que dos te di para Fénix, y otros para ti, habrán sido alcahuetada, o juguete? Señor, o su Señoría se ha atestado de aguardiente, o no está en sí, o en él hablan los demonios, que le lleven, que yo no sé lo que dice. Cómo negarlo pretendes, si este papel, que entregastes, cuando la llave a Don Felix diste de la puerta falsa, te destruye, y te convence? Cayose acuestas la casa. Que mi señor nada acierte! Es este de vuestro puño? De mi puño, y mi cachete, o si no, que los Peritos le periten, o camuesen. Y a Fénix se le escribisteis? Sí mil ternezas comprende, se lo había de escribir a su marido, o a Fénix? Pues cómo tú le tomaste? Señor, fuerza es que confiese, ya que ha llegado este caso, que entre lágrimas, y entre mocos defienda mi honra. . Ah, zalamero insolente! Ya ve Usencia, que el Barón mi señor ha sido siempre un grandísimo animal. No quitando lo presente, pícaro, habla igual con todos. Yo por codicia de hacerle ir vomitando el dinero, tomé (nunca tal hiciese) papeles para mi ama, volviéndole diferentes respuestas, sin que jamás de esto sabidora fuese. Ahora digo yo lo que él. Qué? Que miente, y remiente, que ella quería casarse conmigo antes que viniese Alejandro, y es mi esposa por palabras de presente, que la he dado. Ea, callad: Secretario, adentro se entre, y tome ese dicho a ese hombre, y de lo que ambos refieren dé testimonio en los Autos. Vamos. Apiádense ustedes de mí, que a la orden del Rey tengo, unos buenos parientes. Dónde? En Galeras, sirviendo de forzados, y grumetes. . Ya que hemos quedado solos, es posible que somente, señor Don Carlos, un hombre, que de tal sangre procede, una falsedad! Qué es eso de falsedad? o se temple Vuexcelencia, o vive Dios, que aunque preso, ande a puñetes con una resma de Condes. Si la confesión se lee vuestra; vos a esta señora robasteis, la prueba crece la evidencia; pues oyeron, los que con la Ronda vienen, llamar Fénix a la Dama: eso concuerda con este papel, todo esto es verdad, y nada de esto ser puede. Por qué? Porque yo presumo con fijos antecedentes, que otro hombre (callar intento, que Fadrique es el que aleve, . traidor faltó al homenaje, que me hizo de no atreverse a hacer lo que temía) se llevó (pues no parecen ella, ni él) a Fénix. Dale: no miráis, que no conviene, como dijo el otro, en eso, el don con el tumileque? Cómo no? Porque ella estaba hecha de amor una sierpe por mí. Callad, que es infamia que eso digáis. ̱. Pues qué quieren que, diga, que se casó con otro, cuando me quiere a mi gustosa? Eso no, que tengo muelas, y dientes, métanle el dedo en la boca, verán si el chiquillo muerde. Ved que os costará la vida decir tal. Mas que cueste. Que aunque Don Felix, el tío de Alexandro, se contiene en pretender la venganza, por los medios más prudentes, contra el dictamen común de los suyos, porque ejerce de Fiscal el cargo, esotros los buscarán más crueles; y concluida la causa, sin que haya quien lo remedie, os han de quitar la vida. Habrá más de que me entierren? Ved que soy quien soy. Lo veo. Yo haré que esto se remedie. Remediarlo. Habladme claro. Esto es cuanto se me ofrece; Dios os guarde muchos años. No procedáis imprudente. Barcelona a tres de Julio. Que sois quien sois. O el que fuere. Vos me queréis enemigo? No, que no os quiero pariente. ̱. Qué decís, en fin? Que yo pedí por esposa a Fénix a Don Hipólito, que él se la dio a ese mequetrefe, que yo me la habré tomado, queriendo ella; y si esto fuese, que me haga muy buen provecho, y todos ellos revienten. . Habrá mayor necedad, ni confusión, que a esta llegue! Mas no me he de persuadir, sino es a que en esto medie algún engaño, y Fadrique es quien la infamia comete, de que el robo de Violante en el de Fénix se trueque contra su palabra, y contra llo que a su sangre le debe, y por eso huyó de mí, yo sabré satisfacerme. Haced, amigos, a los Orbes guerra, abrasad, consumid, quemad la tierra, que penetro, y que sigo, pues sin duda me esconde a mi enemigo en sus duras entrañas: variedades use, en vez de hazañas, quien (ay de mí!) no tiene otro homicida: reconoced las señas, y traedme cuantos halléis; qué hacéis? obedecedme, o vive mi ardimiento::- Ya sabes que pendemos de tú acento. Ah, tirano Fadrique! publique contra ti mi ardor, publique mi venganza furiosa su obstinado tesón: ha, injusta esposa! qué te faltó conmigo? mas ay, dolor! qué digo? que a mí es a quien faltó sin duda alguna la prudencia, el valor, y la fortuna. Bien dije, la prudencia; pues en la consecuencia de que la busque mi rigor airado, el centro de la tierra la ha ocultado: quizás no tiene culpa, y mientras manifiesta su disculpa, se esconde de mi enojo; mas yo al delirio de juzgar me arrojo, que estando ella inocente se recate, y se ausente: culpada, está; y qué poco, siendo Fénix un Ángel: yo estoy loco, y mi propia locura me sepulta lnoche propio cuyo harror oculta o denetjon erado murezo de todos escondido, fluctue entre esperanzas, desconsuelos, y ansias: Cielos, favor. Valedme, Cielos! 1. No le tiréis más. Qué es eso? 1. Señor, a un hombre embestimos todos con las armas blancas; y habiéndose resistido, no hubo forma de rendirse, hasta que una bala le hizo caer muerto; y al caer, se le saltó de un bolsillo este pliego. Si Correo es del Conde, yerro ha sido matarle; pero qué veo! al Conde de Elna mi primo. Qué será esto? Gran señor, . haberos obedecido me hace ausentarme de vos, la noche que vuestro arbitrio fue que robase a Violante. Qué es esto, Cielos divinos? por acaso en su aposento, sin luz estando aquel sitio, se hallaba Fénix, a quien por Violante la tuvimos; mas en pisando la calle, el yerro reconocido, la dejamos; y después, viendo que de su retiro V puede resultar, que se haga de mí un indecente juicio, voy en busca de Alejandro, a que logre por sí mismo desengañarse de mí, que yo no quiero enemigo sin honra, ni a quien la vida quitar puedo, el honor quito Fadrique: válgame el Cielo! Qué habéis hecho, amigos míos, U que habéis muerto a mi contrario! 1. A eso estar agradecido puedes. No, porque soy monstruo de semblantes tan distintos, que persigo a quien adoro, y a quien aborrezco libro; ved si ha muerto. 2. No señor, que hizo resistencia al tiro una cota, que vestida trae. Pues conducirle vivo a mi presencia. 1. Aquí está. Si de mi feliz destino, quejosos, porque la bala no logró acabar conmigo::- Mas qué veo! No te asombres, Fadrique, porque me has visto, Alejandro soy. No sabes cuanto el encontrarte estimo; en busca tuya: . Lo sé. Pues cómo? quién te lo ha dicho? Sabrás, que a Fénix::- A Fénix no ibas a robar movido del Conde, sino a Violante. Es así; pero quien vino a informarte? Antes que tú puedo decir que tú mismo; y así, pues que de tu sangre no dudo lo que averiguo, dónde está Fénix? No sé. Pues volvemos al principio; qué es no sé? Averla dejado, apenas el error mío noté, a que en casa se entrase, y después lo que se hizo, ni yo, ni nadie sabemos. Fadrique, y es eso fijo? Mi vida por fiadora te doy. Ah, Cielos impíos! por qué al abrirme una senda me anegáis en un abismo? vete tras mí. Hasta que estés a tu honor restituido, y seguro de mí, soy tu parcial. De ti lo fío, que eres quien eres, tu informe ha de ser el norte, el hilo, Yque abra alguna vez a tantos enredados laberintos. No te canses en que temple mi dolor, siendo el más digno de mi sangre no saber dónde esta este cocodrilo, esa hija vil, para darla mil muertes; yo ver en juicio puesto el honor de mi casa? Ay de mí! Si no ha querido ceder Don Felix, que ciego de parte de su sobrino Alejandro, ha echado mano de las armas de Ministro, no siendo estos casos::- Calla, que nuevamente me irrito al ver que resulte el cargo contra quien, aunque ha nacido de noble estirpe en su genio, es un hombre tan indigno; mas ay! si él me la pidió, qué impide para haber sido actor de este yerro el serlo, si es ese el mayor indicio? pues solo un necio se arroja, sin conocerle, al peligro; pero yo hablo de esto: a Dios, que luego vuelvo. , , ̱ Z Haslo oído? Pluguiese al Cielo que no; pues no habiendo, otro camino, que el declararme a mi padre, es su genio tan altivo, que me, quitará la vida sin conoderme el oído. Pues, Fénix, ya esto llegó al término más preciso, piensa lo que hemos de hacer. Dices bien, desde el principio será fuerza hacer memoria, no habiendo yo conseguido me abrieseis. En el Convento, que de casa está vecino pared en medio, te entraste. De mis lágrimas movido un hombre; mas gente sueña. No importa será mi tío, que vuelve a casa, dejemos que pase. Dónde más fijo he de hallar el desengaño, que en dónde sonó el delito? pero mi casa tan sola, Cielos! por ver si consigo informarme de Violante, aquí he de estar escondido. Ya ha pasado. Prosigamos. Pero qué es esto que miro! No es aquella Fénix? Dije, que habiéndome conocido me soltó al punto Fadrique, que obró noble, y compasivo, quise entrarme en casa; pero la confusión, y los gritos::- Es que estabamos creyendo ser ladrones. Oh, propicio Cielo, en qué dichosa hora juzgo, que este centro piso! No dejaron que me oyeseis; fue tan cruel mi destino, que ese necio, ese Barón, pasando a ese tiempo, quiso reconocerme; llegó la justicia, a quien, sin tino, se resistió peleando; volví a hallarme en aquel sitio solo, abrieron el Convento a otro efecto bien distinto, éntreme en él, y al entrar, vi, que de todo testigo de la Ronda, el Escribano, que por accidente, viyo fue, a quien el siguiente día un testimonio le pido de todo, este acompañado de una información, que hizo entre las Monjas, le tengo, vesle aquí, y he discurrido hablar sin hablar; pues ya que el miedo causa el retiro nuestro, logro que a mi padre sirvan los ojos de oído, y hoy es fuerza, pues mañana ha de verse este litigio; y pues es esta su mesa donde escribe, determino dejarle aquí estos papeles, y otro papel que le escribo, para lo que en él verá. Respira, corazón mío. Aquí es fuerza que los vea. Sútil medio te previno la necesidad; y pues cuando me distes aviso fuese por ti, de secreto ocultarte discurrimos hasta parecer tu esposo ahora. C. Señora. Hh creído Holalla, que yo la llamo, V entrate. Me desgañito lamándote. Para qué? Porque te llama tu tío: Z Ay, ama de mis entrañas! mal haya aquel envolismo, que sin tu culpa::- No seas zalamera, ven conmigo. Habrase visto jamás tan nuevo, tan exquisito caso en el mundo, y a cuanto llegar pudo el artificio de un engaño! nadie, nadie se fie ni aún de sí mismo; testimonio, información dice bien, hablan unidos la verdad, y el papel suyo de esta suerte: Padre mío, . porque busquéis Abogado, que con solidos principios me defienda a mí, y a vos: ya, mi esposo, os participo lo que esos papeles hablan, todo lo llevan consigo. Válgame el Cielo! aquí entra el punto más exquisito de este caso) Si me muestro, Y a todo el mundo público la verdad, han de creer, que fácilmente vencido A de mi amor, he atropellado por tanto aparente indicio. Dejar yo causa empezada contra mi honor puro, y limpio, sin que a favor se concluya, eso no; pues ea, capricho, estrenemos la más nueva idea, que quede al siglo por memoria, Auna mujer, y noble está en un conflicto, por mi obligación, por mí pundonor, y por mi oficio, es forzoso, que la ampare; yo a defenderla me aplico; del que sueña mi Ofensor sseré Abogado yo mismo; spues ya nace la Aurora, me he de presentar al juicio, que se acerca por instantes, dejando desvanecidos aún los átomos más leves; prestadle, Cielos benignos, a mis voces elocuencia, pues dais a mi vida auxilios. . No hay remedio? No hay remedio, yo a mi sangre he de atender. Armas hay. Eso es romper la senda, y no hallar el medio de averiguar la verdad. Lo que yo os pido, señor::- Qué mire por vuestro honor? Pues no es fuerza? Despejad. Ay infelice de mí! mi edad cansada, y sin brío esto causa. Ay Cristo mío! a qué me sacan aquí? Presentes están los reos. Los de este pleito, y no más, Aquí me valga San Blas, madre de los Macabeos. Entre todos he logrado entrar, que soy, suponiendo, Abogado de esta causa, retirado (ay Dios!) espero la ocasión. Y yo contigo la he de dejar, sin recelos mi credito. El Relator diga. . Qué añadir no tengo a la relación, que ayer hice; mas de el instrumento de este papel, aprendido en el criado. Ya en eso elfimos. Y yo, en qué iré a hacer en la plaza gestos? Ya se compone el Fiscal, ya se ríe, y ya yo tiemblo. Con la protesta, señor, de que me trae a este puesto mi obligación, sin moverme de Alejandro el parentesco, digo, que al Barón acuso del Pinel Don Carlos Sencio, en el pleito concluido de violencia, y de adulterio escandaloso, en que hoy está convicto, y confeso; a dos partes se reduce la acusación: Lo primero, a que por mi cargo, como Fiscal Real, soy contra el reo parte formal, según leyes Municipales de nuestro Principado, y por ser este público delito al Pueblo: el Cujacio de Judicis, capítulo cuarto entero; señor, Vela de delictis, al capítulo primero, capite nemo, cuestión cuarta, concordando el texto en el párrafo márito la ley primera al digesto, el título ad legem Juliam de adulterís; y aunque es cierto, que por leyes de Castilla se inhibe el conocimiento al Juez, mientras el marido no acusare por sí mismo, estas leyes, hoy como hoy no las admiten los fueros de Cataluña, con que lo que no le está al Derecho común, corregido queda como ley al argumento de la primer ley de Toro, corroborando su asenso con la ley Sentimus, codice de Testamentís, sobre ello Gómez a la ley tercera, número sesenta; luego, quedando en público crimen, puede el Juez a pedimento del Fiscal, y de su oficio conocer de aqueste exceso; y es acusación en forma legítima; pues habiendo difamación, suple el cargo de parte formal; el texto en el capítulo cualiter, cuando (Escacio a el intento) capítulo ochenta, y cuatro en el número asimismo treinta y cuatro; con que en este juicio tenemos la parte formal que acuse, el Juez con conocimiento, cuerpo del delito, y prueba que le da ser a este cuerpo, esá es la segunda parte; dos modos trae el Derecho de probar, o por testigos, que solos, y juntos vieron a los dos en parte oculta, o por indicios del yorro de vehementí presuncioní, que con el texto lo pruebo, cápite literis extra de presuncionibus; de esto Gómez a la ley ochenta, número cincuenta: hoy vemos al reo, y a esa señora, cuyo nombre da el silencio lo secreto de la causa, solos, y de noche huyendo: vemos que está oculta, y que hay testigos, que entendieron ir voluntaria; un papel aprendido en el tercero de este amor, que es el criado, que por la acción está preso; y (para qué nos paramos?) vemos al reo confeso; pues qué más prueba: Pareja, terminante a nuestro hecho de edictione instrumentorum título nueve; siguiendo la resolución segunda, y en ella el lugar expreso al número diez y seis: con que en todo conviniendo prueba, confesión, e indicios, a un escándalo tan feo, a un crimen tan horroroso solo se sigue el ejemplo del más terrible castigo a que a vos, señor supremo, íncito, y sobre que sea una, y mil veces protesto. Maldito sea Cujacio, pues Escacio, ni Vejecio pueden hacerme que crea, que he hecho lo que no he hecho, yo bien sé que no es; mas ya, según lo afirman, lo creo. Hable el Abogado. Yo soy, señor. Qué miro, Cielos! No es Alexandro? Jesús! en qué parará este enredo? No os asombréis de mirarme, porque yo al Barón defiendo, y en él mi esposa, y mi honor. Qué va que le doy un beso! Diga. Que de lo no visto de este caso; para luego a la admiración, y vamos desvaneciendo supuestos: Lo primero he de decir de atentado en este pleito, y nulidad: al Fiscal le contradicen sus textos, porque per Inquisitionem proceder en tales hechos está prohibido, el propio Escació en el lugar mismo, que citó el Fiscal, en donde se limitan los sujetos; y esta limitación propia la trae el común Derecho en el Codigo en la ley treinta (que bien pudo verlo ad legem Juliam;; con que aún fundándose para ello en el Derecho Común, sale falso el presupuesto; que el fuero de Cataluna no admita esta ley, le niego; vea del Rey Don Alfonso Segundo, el séptimo fuero establecido por él, año de mil y trecientos y veinte y nueve, en que impone pena al Juez, que en tales pleitos admita otra acusación que la del marido; y luego vea el fuero ochenta y siete en el año de quinientos ochenta y cinco, y sobre él, para mayor fundamento, al Ilustrísimo Crespi de Valdaura, discurriendo en la cuarta observación, párrafo quinto; ya creo, que sobre esto las razones del Fiscal deshechas dejo; pero doy que sean partes el Fiscal, o el Juez al hecho: qué hallamos sobre él? ni hay prueba, ni confesión, porque el reo es un simple; un mentecato, esto es notorio, y por serlo, ni acusarle de delito se puede: no causa efecto, ni hace fe la ley novena, en el título primero, la partida sexta, Gómez, libro tres, en el doceno capítulo de las Varías, número diez y ocho: a esto se añade, que los testigos en una calle los vieron, y decir, que voluntaria iba?pues cuando hubo tiempo de inquirirlo, si lo mismo fue el hallarlos, que perderlos? Es parte oculta una calle? y pregunto: Concurrieron las circunstancias que Gómez dice en aquel propio axceso, capite Literis extra de Presuntionibus? bueno, ninguna, pues él las pide juntas, y si hay una menos (que ya entenderá el Letrado, que las homito de cuerdo falta todo; ese papel que él le escribiese concedo; porfella le admitió? No. Pues qué es lo que habemos hecho con un atentado, y una nulidad sin fundamento? Si se acusase de rapto involuntario, ya en eso se iba mejor; mas si cabe equivocación, o yerro, o casualidad, qué ley no llama al mejor concepto? Ultimamente, con nuestra constitución legal cierro: El Usático Marití, primer volumen, del Reino ley, y de este Principado, que trae para nuestro intento el Fóntanela de pactis, cláusula séptima, al medio de la duodecima parte, al Peguera refiriendo del número veinte y siete al treinta, omninó videndus: expreso el sentido dice, que aún en caso de adulterio siempre han de entregar la esposa al marido, sea cierto, o no el delito; si lo es, porque las leyes le dieron la ejecución del castigo; si no lo es, porque ya absuelto el reo, debe volverse a la potestad del dueño, mi satisfacción publican todos esos instrumentos: Fadrique, que está presente, vos, señor, que por precepto vuestro a robar a Violante fue, y encontró en su aposento sin luz a Fénix, con quien se equivocó, y luego, y luego, según estos testimonios, tomó asilo en un Convento. Perdonad si vuestro error público, que ya no debo callarlo, y el reo mismo, que dirá lo que confieso, por la boca, o por las bocas, que pueda abrir este acero; y así pronunciar, que ha sido todo engaño, todo exceso, que es Fénix noble, y honrada, y que es mi honor puro, y terso. C. Quién no lo ha de confesar siendo cuanto dices cierto? Traigan a Fénix. Señores, o yo soy un gran majadero, en cuanto he dicho he mentido, por si el primer casamiento de Fénix quedaba nulo; cargar con ella; mas veo. que yo soy el que he quedado mulo, bórrico, y camello. Dame, Alejandro, los brazos, y tú, Fadrique. Yo vengo a aclarar esta verdad. Con el alma os lo agradezco. Habéis andado imprudente. Confieso que obré indiscreto; mas llevome la pasión. A qué me llamáis? Traednos a Fénix. Yo no sé de ella. Yo si que supe el suceso, y sé que está aquí Alejandro, y desde entonces la tengo oculta: la traigo? A qué? Estando ya satisfecho, esposo, dueño, y señor, reconocidos los riesgos, aún de una inculpable vida, que me concedas te ruego, lo que te pido. Si haré: Ángel en vida, y ejemplo, qué deseas? La licencia de consagrar todo el tiempo a Dios en una Clausura. Según mi impulso primero de estudiar letras Sagradas, yo te la doy, y la acepto de ti, que en el Sacerdocio imitar tus pasos quiero. Qué satisfacción deseas, Alejandro? Que los presos ya perdonados, consigan la libertad. Gran contento! Qué gran dicha! Oh, Alejandro! mayor que Alejandro el Griego! dame cien coces, que he andado como un ruin, y como un puerco. Señor, si desvanecido se halla en ti el pasado afecto, a Violante::- Por mí es tuya, con eso satisfaciendo pasados errores. Yo te la doy. Gran dicha adquiero! Conformémonos, destino. Holalla, toca esos huesos. Toma, que yo por casarme, Laún un Tabardillo acepto. Y Abogar por su Ofensor da fin, Senado discreto, si un victor vuestra clemencia conceder quiere al Ingenio.